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PROCESO DE DESARROLLO SOCIOAFECTIVO Y EMOCIONAL DE LA

PERSONA Y SU REPERCUSIÓN EN EL APRENDIZAJE


INTRODUCCIÓN
Las emociones están presentes en todas las acciones de nuestras vidas, como lo
señala (Maturana, 1991), quien plantea que “todas las acciones humanas se fundan
en lo emocional, independientemente del espacio operacional en que surjan, y n
hay ninguna acción humana sin una emoción que la establezca como tal y la torne
posible como acto”.

Los procesos de aprendizaje son procesos extremadamente complejos en razón de


ser el resultado de múltiples causas que se articulan en un solo resultado; siendo
estas causas fundamentalmente de dos órdenes: cognitivo y emocional.

Muchas veces el sistema educativo tiende a minimizar los aspectos emocionales,


siendo que es parte fundamental del buen desarrollo y desempeño, teniendo como
premisa que no se aprende lo que no se quiere aprender; es decir, no se aprende
aquello que no motiva. Es por lo tanto, se tiene la necesidad de un modelo más
integral y holístico, que sea capaz de integrar la educación emocional y la educación
académica, como partes inherentes del mismo. (García Retana, 2012)

Ante los cambios en la sociedad y cambios en el sistema educativo, las nuevas


propuestas han tomado en cuenta la atención hacia el desarrollo socio-afectivo y
emocional de los educandos, considerándolo como aspectos fundamentales en una
formación integral del alumno. La sociedad demanda no sólo profesionistas y gente
preparada, sino que demanda también individuos éticos, capaces de interactuar con
su entorno, capaces de resolver problemas y de mantener una inteligencia y
estabilidad emocional. Es por lo anterior que la escuela y sus componentes no
pueden permanecer neutros, sino que debe influir deliberadamente en los alumnos
en pro de sus conductas, lograr moldear su conciencia y desarrollar una posición
ética; empezando por conocer los procesos, para poder emprender las medidas y
acciones pertinentes.

En el presente ensayo se plantearán los procesos de desarrollo socio-afectivo y


emocional del alumno, y cómo repercuten dichos factores en el aprendizaje.
DESARROLLO
(Fernández, Luquez, & Leal, 2010) sostiene que “la escuela representa el espacio
social que sigue a la experiencia familiar, se trata del primer escenario de carácter
general en el que el niño y el adolescente, va a aprender a ser sujeto de la vida
social, ya que tiene una incidencia decisiva en la formación de una sociedad
solidaria.”

Según lo plantea (Rogers, 2003) el alumno desarrollará su aprendizaje cuando


llegue a ser significativo y esto sucede cuando se involucra a la persona como
totalidad, incluyendo sus procesos afectivos y cognitivos. Es decir, para lograr el
aprendizaje del individuo, el proceso educativo debe tener en cuenta la
predisposición del mismo hacia el aprendizaje.

Para que el alumno pueda recibir adecuadamente la información transmitida, y logre


interpretarla para dar paso al aprendizaje, es sumamente necesario que el individuo
cuente con cierta estabilidad emocional, con motivación, disposición e intención
suficientes que lo lleven no sólo a poder, sino también querer desarrollar
capacidades, conocimientos, estrategias y destrezas.

Como señala (García Retana, 2012), las emociones implican una re-significación de
los eventos o sucesos, lo que permite comprender y aceptar que la cognición y la
emoción se afectan recíprocamente, por lo que la persona que se educa debe ser
considerada como una mezcla de razón y emoción, de manera tal que separar estos
dos componentes sería atentar contra el carácter humano del ser humano.

Con lo anterior, se puede reafirmar que la razón y la emoción son dos aspectos que
de manera conjunta en la mente del individuo, lo lleva a actuar basado en ambos
aspectos, ligados a los conocimientos adquiridos.

También hay que reconocer que los problemas que hoy enfrenta la juventud, no son
los mismos que se enfrentaban hace unas generaciones, dado que la sociedad ha
ido cambiando a pasos agigantados por el surgimiento de nuevas tecnologías,
nuevos modos de vida y nuevas técnicas de educación por parte de padres a hijos.
Por lo que como docentes debemos estar preparados y bien informados sobre lo
anterior para afrontar con todas las herramientas que la problemática supone.

Una educación emocional debería implementarse de manera gradual, dada la


complejidad de su estructura, y porque según (Casassus, 2006), demanda un gran
esfuerzo de comprensión por parte de los sujetos sobre sí mismos y sobre el
entorno.

La educación de la afectividad y las emociones, debe ser considerada como una


condición primaria para el despliegue de la personalidad (Martínez-Otero, 2007),
por lo tanto se precisa de un proceso continuo para lograr un desenvolvimiento de
las competencias emocionales de los educandos como elementos fundamentales
para conseguir un desarrollo integral de los mismos, de manera que como docentes
le posibilitamos al individuo una capacidad para mejorar su calidad de vida, su
calidad de comunicación, aprendizaje para resolver conflictos, toma de decisiones,
elevar su autoestima, y entre otras cosas, a desarrollar una actividad positiva ante
la vida y los retos que ésta representa, tanto en el ámbito académico como en el
ámbito personal.

El papel del docente es clave, máxime si a través del aprendizaje se procura el


promover habilidades cognitivas y las capacidades emocionales, que le permitan un
aprendizaje autónomo y permanente que puedan utilizarlo en situaciones y
problemas más generales y significativos y no solo en el ámbito escolar. (García, y
otros, 2000)

Es importante tener en cuenta que así como los docentes son punto clave en el
proceso de aprendizaje-enseñanza, éste también se ve influido por la forma en que
el profesor o profesora logra manejar sus propias emociones y sentimientos con
respecto a sí mismo, su disciplina, su concepción del acto educativo, pero sobre
todo por la percepción desarrollada por los estudiantes a su cargo, es decir, las
actitudes que el docente asuma pueden contribuir o dificultar el aprendizaje por
parte de los educandos.
CONCLUSIÓN
Sin duda, uno de los factores de mayor influencia en el aprendizaje es la motivación,
que se relaciona directamente con el rendimiento, y éste a su vez, con la eficacia
de la enseñanza y los niveles de aprendizaje. En virtud de ello, las estrategias y
acciones del sistema educativo, y en el caso especial del docente, deben estar
dirigidas a evitar los fracasos motivacionales en sus alumnos; cuidando la manera
en que transmitimos el conocimiento, dado que para los educandos,
recurrentemente se nos aprecia como un modelo a imitar. Es decir, para fomentar
una estabilidad e inteligencia emocional en el alumnado, es justamente eso lo que
debemos transmitir: predicar con el ejemplo.

Es indispensable que el sistema educativo cuente con la capacitación pertinente a


los docentes para tratar con todo tipo de problemáticas socio-emocionales y
afectivas que pueda presentar el alumnado en base al contexto social de México.

Sin embargo, como docentes se debe tener en claro las situaciones y circunstancias
en las que podemos incidir y aquellas que no podemos y/o debemos manejar; es
decir, conocer el rol que tienen los docentes, y las acciones y funciones que nos
corresponden como uno de los componentes del sistema educativo. Es decir, no se
pueden resolver en el aula problemas que no se han podido resolver en casa. Si el
alumno se desarrolla en un ambiente hostil en su ámbito familiar, representará
dificultades en el aula que el docente no tendrá herramientas para resolver, y que
en dichas situaciones será primordial establecer diálogos con los padres de familia
que puedan llegar a soluciones en pro del alumno y su desempeño; y que
importante reconocer casos en que no pueden ser atendidos por el docente, y que
será importante canalizar a atención profesional y especializada para determinados
individuos.

El docente apoyado de las políticas educativas, debe trabajar en conjunto con los
padres de familia, dirigir el rumbo y objetivos que ambos deberán poner de su parte,
reconocer las acciones correspondientes que deben emprender en beneficio de los
alumnos para lograr que no se presenten obstáculos en su potencial y aprendizaje,
tanto cognitiva como emocionalmente.
BIBLIOGRAFÍA
Casassus, J. (2006). La educación del ser emocional. Monterrey: Castillo.

Fernández, O., Luquez, P., & Leal, E. (2010). Procesos socio-afectivos asociados
al aprendizaje y práctica de valores en el ámbito escolar. Telos, 63-78.

García Retana, J. Á. (2012). La educación emocional, su importancia en el proceso


de aprendizaje. Revista Educación, 97-109.

García, L., Escalante, L., Fernández, L. G., Escandón, M., Mustri, A., & Puga, I.
(2000). Proceso de Enseñanza-Aprendizaje. Obtenido de SEP:
http://www.white.oit.org.pe/spanish/260ameri/

Martínez-Otero, V. (2007). Psicología de la inteligencia agectiva: implicaciones


pedagógicas. Revista Electrónica de Psicología.

Maturana, H. (1991). Emociones y lenguaje en Educación y Política. Santiago:


Dolmen Ediciones.

Rogers, C. (2003). El proceso de convertirse en persona. Argentina: Paidós.