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MANUEL ACOSTA OJEDA

Reproducimos a continuación -por su calidad y pertinencia- el artículo


de Jesús Raymundo: "Homenaje a Manuel Acosta Ojeda", publicado en
el diario El Peruano (Lima-Perú), el 28 de junio del 2002.

Nació el 16 de marzo de 1931 en la


maternidad de Lima. Hijo de don Alejandro
Acosta (arequipeño) y doña María Ojeda
(Moqueguana). Estudió en el Centro Escolar
"Ricardo Palma". Después en colegio
"Salesianos" y sus estudios en el colegio
"José María Eguren" de Barranco. De niño
gustaba escribir versos, su padre para minar
una débil inclinación religiosa, decidió
llevarlo todos los domingos a una picantería
arequipeña de la calle San Miguel en
Surquillo.

En ese ambiente el joven comenzó a gustar


del criollismo musical. Reparó en que la
armonía de las guitarras y de las voces
también tenían poesía, magnífica y sonora.
En 1946 inició amistad que fue de capital
influencia. Fue presentado a Carlos Hayre,
joven músico y buen compositor, quien le
abrió la amplia y hermosa puerta del
criollismo. Como Manuel seguía produciendo
versos, Hayre le insinuó le pusiera letra a
una melodía de su inspiración. Pero la insistencia tiene sus frutos, y nació su
composición inicial a los 16 años. Se tituló: "Tu Vida Siempre", "Odios y
Sombra", Ya se Muere la Tarde", y otros.

En su trayectoria llegó a conocer a personalidades de la música como Quintana


"El Canario Negro", Porfirio Vásquez y sus hijos, Nicomedes Santa Cruz, los
hermanos Ascues; Luciano Huambachano y otros más. Según cuenta Luis Dean
(compositor fallecido) lo acusó de incapaz de componer un valse con letra y
música propia. Así nació el primer valse (con letra y música propia): "En un
Atardecer". Los Chamas lo estrenaron en "Radio El Sol" y en 1954 fue un éxito.
Y la consagración definitiva fue el valse "Madre", después vinieron "Rumor de
Manantiales", "Si tú me Quisieras", "Puedes Irte" y muchos más.

Es un compositor prolífico de valses memorables, pero vive alejado de la


seducción comercial. Es un estudioso serio de la música popular, pero sus
opiniones crean controversias y resentimientos. Don Manuel Acosta Ojeda es la
voz de la memoria colectiva, un testigo del tiempo y una lección de peruanidad.
LA RESACA DE LA VIDA

El tiempo no borró el sonido de su franqueza ni los destellos de su buen humor. Don


Manuel Acosta Ojeda vive sin temores y al compás de su inspiración. Cada día se entrega
al optimismo de los sueños y rescata el movimiento de sus recuerdos. Es un hombre
nostálgico, pero de sentir visionario. A sus 72 años, piensa alejarse de las actividades
sociales. Vio de cerca los temores humanos en Viena, París, Moscú, Berlín, Madrid y Lima.
Bebió sin prejuicios en muchos bares acompañado por amigos notables. Cantó con voz
cruda y tocó la guitarra sin despedir los amaneceres. Escribió su sentimiento popular en
más de un millar de canciones. Pero no perdió la claridad de su memoria prodigiosa. Todo
lo recuerda, porque todo lo vivió con intensidad y sinceridad exacta.

DESPERTARES

En su infancia, cuando estudiaba en el colegio Salesiano, se deleitaba con los latidos


musicales de Vivaldi, Bach y Mozart. También repasaba la imaginación de Horacio, Virgilio
y Rubén Darío. Y empezaba a construir sus propias historias y a admirar a su padre
bohemio. En el colegio José María Eguren eligió el camino artístico junto a Carlos Hayre,
un guitarrista de valses que musicalizó algunas letras. Por aquellos años, luego de
abandonar el cuarto año de secundaria, el compositor recorrió los bares y centros
musicales de Surquillo, y después conoció los rincones de Barrios Altos. Con él bebían
amigos entrañables, como el escritor Julio Ramón Ribeyro y los poetas Francisco Bendezú
y Juan Gonzalo Rose. Y el tiempo fue construyendo su fama de bohemio curtido que
recibía las mañanas acompañado por la música de una guitarra y un cajón.

REGALOS DE AMANECERES

Sus letras son testigos de sombras que buscan la luz para no morir. De orfandad y
arrepentimiento, de algarabía y felicidad, de reflexiones y silencios. Sus letras son
testimonios de años que formaron una vida libre, austera y digna. En una de sus
madrugadas de mayo, después de cantar en El Botellón, visitó con sus amigos el bar El
Silletazo. Era víspera de Día de la Madre, en 1951. "Mareado escribí sobre la envoltura de
una cajetilla de cigarrillos algunos versos para mi madre, que me había dado todo. Sentí
pena y remordimiento. A las diez de la mañana, cuando terminé mi autoconfesión, fui a
mi casa." En 1956, el tema Madre fue grabado por el grupo Los Cholos. Pero fueron Los
Chamas quienes lanzaron a la popularidad el valse de la sinceridad. "Un compositor no
busca el aplauso ni la venta, sino que trata de expresar lo que siente. Por eso el tema tuvo
acogida y hasta ahora se canta", afirma. A don Manuel Acosta Ojeda también le
pertenecen los clásicos Si tú me quisieras, Puedes irte y Cariño.
ELOGIO AL ARTE

"Mi mayor halago es el reconocimiento popular, sobre todo el de mis amigos", comenta
refiriéndose al reciente homenaje que el martes 25 le brindó la Municipalidad
Metropolitana de Lima. Igualmente, fueron reconocidos Leopoldo Bedoya Bambarén, con
60 años de trayectoria artística, y Ana Condori Sulca, "Siwar Q’ente", que durante 48 años
difunde la música y el canto de Cusco. "No trabajo para recibir premios porque en nuestro
país a los compositores nos daña la discriminación. En este caso, acepté el importante
reconocimiento porque las personas que me acompañaron en la triada son más
importantes que yo y los considero mis profesores", afirma. Agrega que cada vez que viaja
por diversos pueblos peruanos, encuentra a algunas personas que se acuerdan de él. "Un
artista es un comunicador que llega a su pueblo o de lo contrario no lo es. En cambio, el
artista contemporáneo está equivocado porque se siente superior a su clase.
Lamentablemente, los de mi generación hemos sido satanizados." ¿Considera que la
sociedad no comprende sus ideas y aportes?, le pregunto. "No me interesa la sociedad,
hermano, sólo mi gente, los trabajadores y los desocupados. Además, no podemos ser
duros contra la ignorancia porque siempre fue auspiciada por el sistema", me responde.
Por eso mantiene una tenaz defensa por el arte y la vida. No en vano lideró durante cuatro
décadas los principios de la Sociedad de Autores y Compositores (Saycope).

INSPIRACIÓN COTIDIANA

No conserva las energías de antaño. Cuenta que hace doce años dejó de tomar ron y que
ahora intenta mejorar su salud para volver a componer, con la frecuencia de antes, sus
versos optimistas. "Siento dolor por la impotencia de no poder cambiar el país y de no
contribuir a la felicidad colectiva." Mientras tanto, don Manuel Acosta Ojeda investiga
sobre la riqueza de la música andina. "Cuando viajé a otros países, me sorprendió ver la
acogida que tiene la música peruana. Por eso estoy convencido de realizar composiciones
con yaravíes, mulizas y huainos." Al reflexionar sobre el camino recorrido, el notable
compositor de música peruana confirma que aún busca las respuestas de su juventud.
Persiste en dejar huellas que alimenten la creatividad. Trabaja para demostrar que el Perú
es dueño de una cultura milenaria. Y reconoce que, al final, huirá descontento de la vida.
Manuel un gran amigo personal, a quien estimo y admiro tanto como amigo como por
artista y compositor, Manuel hijo de arequipeño don Alejandro Acosta y de la
moqueguana dama, doña María Ojeda, nace en Lima, si señores en Lima y no en
Moquegua, como algunas personas quieren sostener! viendo la limeña y mazamorrera
luz un 16 de marzo de 1931 en la Maternidad, o sea un "barrioaltino". Manuel estudió en
los colegios Ricardo Palma, Salesianos y en el José María Eguren de Barranco, desde corta
edad solía escribir, garrupatear, versos lijeros pero con "alma", con "color"; se dice que
por consecuencias de haber estudiado en colegio de "curas", tenía inclinaciones
"religiosas" por lo que su señor padre, para "sacarlo" de eso, se lo llevaba con frecuencia
a la calle San Miguel de Surco, a una picantería arequipeña. Fue a raíz de estas visitas en
que apreció la música criolla, descubreindo la harmonía musical entre voces y guitarras,
versos y música. Fue en 1946 que conoció a Carlos Hayre, maestro de la guitarra y que
posteriromente se desarrolló una muy simpática amistad; éste último tuvo una gran
influencia que determinó su ingreso definitivo en la composición y en la música criolla. A
los 16 años tuvo sus primeras composiciones : Tu Vida Siempre, Odios y Sombras, Ya se
Muere la Tarde, etc... Ingresado en este arate, integra su primer conjunto como primera
voz, en el trio formado con Hernández y Palavicine, luego en dúo con Víctor Almenerio,
todo esto siendo aún adolescente. En su larga y fructuosa trayectoria conoció a grandes
artífices de nuestra música, como al gran Nicomedes Santa Cruz, los miembros de la
dinastía de los Vásquez, pricipiando por el gran Porfirio, al gran "Canario Negro" Manuel
Quintana Oliveros. los hermanos Ascuez, yporque no decirlo, tambien a mi señor padre,
don Luciano Huambachano. Exsite unas "habladillas de viejas chismosillas" que dicen que
en una oportunidad el gran compositor Luis Dean lo acusó de incapaz por no componer
un vals completo, o sea música y letra. Según parece, por motivos de esta incriminación,
nacieron los valses "En un Atardecer" que impusieran el trio Los Chamas por las ondas de
Radio El Sol, en singular y exitoso estreno. Manuel Acosta Ojeda, a mi modesto modo de
ver, alcanzó definitivamente la consagración como autor y compositor con el vals Madres,
luego Puedes Irte, Rumor de Manantiales, Si tu me Quisieras, y muchos otros de gran
actualidad. En el año 1969 en Sofía, Bulgaria se realizó un evento internacional : Noveno
Festival Mundial de la Juventud, con asistencia de mas de 120 delegados; el año siguiente
Manuel Acosta Ojeda ocupó el primer sillón de la S.A.Y.C.O.P.E. Acutalmente dirige
conjuntamente con su hija un espacio criollo en Radio Nacional, en donde da verdaderas
clases de historia del criollismo, dando muestras de su gran conocimiento de nuestra
acervo popular costeño, o como hoy en dia dicen : acervo popular ciudadano.
Don Manuel Acosta Ojeda tiene en su haber más de un millar de canciones que denotan
un interminable talento, sin embargo su trabajo también ha estado orientado a la
investigación de la música popular. Una de sus obras más escuchadas es ‘Madre’, una
emotiva composición dedicada a la autora de sus días, cuya partida de nacimiento
recuerda con claridad, tal como lo comentó hace algunos años en una entrevista. En una
de sus madrugadas de mayo, después de cantar en El Botellón, visitó con sus amigos el
bar El Silletazo. Era víspera de Día de la Madre, en 1951. "Mareado escribí sobre la
envoltura de una cajetilla de cigarrillos algunos versos para mi madre, que me había dado
todo. Sentí pena y remordimiento. A las diez de la mañana, cuando terminé mi
autoconfesión, fui a mi casa." De la pluma de don Manuel Acosta Ojeda han brotado los
clásicos: 'Si tú me quisieras', 'Puedes irte' y 'Cariño'. Don Manuel tiene 75 años , nació el
16 de marzo de 1931 en la maternidad de Lima. Hijo de don Alejandro Acosta
(arequipeño) y doña María Ojeda (Moqueguana). Estudió en el Centro Escolar "Ricardo
Palma". Después en colegio "Salesianos" y sus estudios en el colegio "José María Eguren"
de Barranco. De niño gustaba escribir versos, su padre para minar una débil inclinación
religiosa, decidió llevarlo todos los domingos a una picantería arequipeña de la calle San
Miguel en Surquillo. En ese ambiente el joven comenzó a gustar del criollismo musical.
Reparó en que la armonía de las guitarras y de las voces también tenían poesía, magnífica
y sonora. En 1946 inició amistad que fue de capital influencia. Fue presentado a Carlos
Hayre, joven músico y buen compositor, quien le abrió la amplia y hermosa puerta del
criollismo. Como Manuel seguía produciendo versos, Hayre le insinuó le pusiera letra a
una melodía de su inspiración. Pero la insistencia tiene sus frutos, y nació su composición
inicial a los 16 años. Se tituló: "Tu Vida Siempre", "Odios y Sombra", Ya se Muere la Tarde",
y otros. En su trayectoria llegó a conocer a personalidades de la música como Quintana
"El Canario Negro", Porfirio Vásquez y sus hijos, Nicomedes Santa Cruz, los hermanos
Ascues; Luciano Huambachano y otros más. Según cuenta Luis Dean (compositor
fallecido) lo acusó de incapaz de componer un valse con letra y música propia. Así nació
el primer valse (con letra y música propia): "En un Atardecer". Los Chamas lo estrenaron
en "Radio El Sol" y en 1954 fue un éxito. Y la consagración definitiva fue el valse "Madre",
después vinieron "Rumor de Manantiales", "Si tú me Quisieras", "Puedes Irte" y muchos
más.
OBRAS
Dulce agonía Madre Rumor De Manantiales
Canciòn De Fe Canciòn De Fe Canciòn De Fe
Mi Navidad
En Un Atardecer Así Te Quiero Canciòn De Fe
Canciòn De Fe Canciòn De Fe
Para Que Reine El Amor
Chola Linda Canción De Fe Canciòn De Fe
Canciòn De Fe Canciòn De Fe
Dónde estás Amor
Cariño Si tú Me Quisieras Canciòn De Fe
Canciòn De Fe Canciòn De Fe
Hay Que Salvar Al Amor
Puedes Irte La Sombra De Tu Luz Canciòn De Fe
Canciòn De Fe Canciòn De Fe
Celeste