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Landero Quintana Osvaldo Jesús

En manos de un asesino literario. Análisis del cuento “Blanco y rojo” de Bernardo


Couto

No se me ocurre cómo comenzar este ensayo, la verdad me pareció un texto muy disfrutable porque
el estilo del autor es fenomenal; desde la complejidad del personaje-narrador, hasta las imagenes
que evoca con las descripciones (es impresionante el modo en que lo logra). Pero bueno, me veo
en la obligación de analizar el texto y emitir una opinión más o menos aceptable para mi profesor,
y es aquí donde comienzo a decirle, querido lector, qué identifiqué en “Blanco y rojo” de Bernardo
Couto.

Comencemos por el nivel narrativo. El autor opta por introducir la historia mediante la
metadiégesis; el narrador en tercera persona introduce a lo que será el personaje narrador, para ser
mucho más precisos, a un narrador homodiegético, el cual mantiene su voz durane el resto de la
narración. ¿Y de qué nos siver todo esto? Bueno, en el nivel de la recepción del texto, la intención
del autor quizá es hacer más cercana la voz del personaje principal al lector y en consecuencia
causar un impacto mayor. Ayuda mucho a lo anterior la verosimiliud con que se desenvuelve el
personaje narrador, ya que su psicología es congruente, el autor verdaderamente logra plasmar el
pensamiento de un asesino (nada contradictorio, ya verémos por qué). Para defender lo anterior,
hay que primero hacer una refelxión a nivel hermenéutico: el autor vive en la época estética del
decadentismo, y esto, querido lector, nos ofrece la llave que necesitamos.

El personaje principal (al cual llamaremos de ahora en adelante asesino, es que ya me cansé
de cansar a mi querido lector con la misma palabra) admite estar loco, pero no admite que terceras
personas lo cataloguen como tal “eso quiero dilucidarlo yo”, y explica las razones que lo llevaron
a ser quien es; esta sería la primera extrañeza con la que nos topamos. No me he olvidado de la
llave llamada decadentismo, y tampoco daré un resumen de todo el cuento, solamente doy la cita
del lugar donde puedo explicarme mejor; abordemoslo desde el nivel de la intertextualidad, en el
cuento no es necesario rastrearlos leyendo entre lineas, sólo basta con que leas explicitamente el
nombre Baudelaire para detectar la veta decadentisa (y ni hablar del poema del mismo autor con
el que se fascina el asesino) del cuento, pero también se alimenta de autores como Poe. Además
de ser mis favorios, considero son los más importantes (pues hay otros intertextos), pues la
sinestesia de Baudeliere, y lo tremendo de Poe alimentan la configuración del personaje, primero,
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remarcando el decadentismo y reforzando el sentido del cuento con un poema, y segundo, el


acercamiento a lo tremento, la muerte, en otras palabras, ayuda a profundizar su psicología y da
coherencia a sus actos (pues le fascinaba la literatura, por las impresiones que le causaban, sobre
todo las de terror).

Resulta que, sólo en el asesino se asienta el decadentismo, no es sólo su configuración a


partir de la intertextualidad, como vimos anteriormente. Veamos, se añade el escepticismo hacia
lo relogioso, aunque en este caso no parece dudar del dogma, sino de la institución ecelsiastica
(imágenes, esculturas, frases en los sermones). Aquí tenemos la primera discrepancia, pero era de
esperarse, desde el modernismo encontramos divergencia en el estilo e ideología de los diferentes
autores que florecen en ella, no es de extrañarse que Couto tenga su propia opinión respecto a lo
que se debe repudiar de la religión, incluso se nota un poco Erasmiano, pues casi que alude a un
cristianismo primitivo para no alejarse del camino moral.

Pero no hay que dejar de lado a la personaja, en ella también concentra mucha
intertextualidad nuestro autor, incluso parece haber sido sacada de las narraciones extraordinarias
de Poe; sensual, pálida, misteriosa, etérea, es la perfección (hablando ideológicamente), pero al
asesino le parece imperfecta, ¿por qué? Bueno, esta personaja resulta ser sumamente estimulante,
podría incluso decirse que lleva al hastío al asesino, los libros, Baudeliere, las bacantes (erotismo),
gestos macabros, mascarones japoneses (exotismo), el piano, y para rematar, Tristán e Isolda (amor
cortés), todo configura a la personaja, y estas características son exactamente lo que busca el
asesino, mueve sus inquietudes, ¿a su corazón seco? Pero vuelvo a la perfección nunca lograda, y
el asesino busca convertirla en la perfección, y lo logra arrebatandole la vida, con un verso de
Baudeliere, que visto así, no parece tener mucho sentido, pero volvamos al intertexto, sería
interesante hacer una lectura paralela con “El corazón delator” de Poe; dos asesinos, dos
inquietudes y una locura que ellos mismos explican. Por lo que podríamos argumentar que el autor
está más interesado en el terror, pero más encaminado hacia el decadentismo por las caracteristicas
antes mencionadas.

Y bueno, no se me ocurre nada más que decir, podría regresarme a ahondar un poco más
en esto o aquello que mencioné, pero lo veo inútil, haría de mi texto un lío, y siento que estoy en
sintonía con el decadentismo declarando mi ecepticismo hacia lo académico (qué buen pretexto).
Me arriesgaré a dejar estas palabras, pero antes, debo concluir conque el texto cuenta con una
Landero Quintana Osvaldo Jesús

cantidad importante de elementos paratextuales que al momento de analizarlos develan la


profundidad de los personajes, especialmente la del asesino, ya que nos queda muy claro por
ejemplo que la literatura fue un gran insentivo para alimentar sus inquietudes, la personaja que
resulta ser más simbólica, representativa del arte (música, pintura, escultura, literatura), lo cual nos
debe llevar a pensar en lo que nosotros, como amantes de la misma hacemos con ella para llevarla
a su perfección, matarla, verla suspirar en sus ultimos momentos, y decir que con nuestra acción,
hemos hecho eso (desde el punto de vista decadentista), arte.

Sólo me queda añadir que el cuento es magnífico.


Landero Quintana Osvaldo Jesús

Análisis del cuento “El psychon” de Leopoldo Lugones

Cuando escuché el nombre de Leopoldo Lugones, en mi cabeza no resonó otra cosa que un nombre
completamente desconocido, y como es debido, me puse a indagar sobre el autor, para mis sorpresa
encontré a un hombre prolífico en la literatura modernista de Argentina, y también a un político
activo y amante de su patria. En cuanto al cuento “El psychon”, debemos actuar con cautela al
momento de analizarlo, y eso, lo haré a continuación.

Vayamos por partes, primero que nada, tenemos a un narrador homodiegético que inicia
con una analepsis respecto a su amigo Paulin, lo único que me parece interesante de esto es el tono
que el narrador emplea durante la narración, la cual está dotada altamente de subjetividad puesto
que evoca constantemente juicios de valor respecto a Paulin, tanto positivos como su inteligencia,
como negativos, por ejemplo, su afición por el espiritismo y sus “experiencias” con ello. Incluso
llegué a creer que había sátira el personajes narrador cede la voz a Paulin y discurre respecto a la
razón de la tonsura, sin embargo, se desvanece ese tono, y da paso a un hecho muy curioso respecto
a la naturaleza del cuento.

Veamos, si todo lo que dijo respecto a la tonsura, la chica sensible que percibe el aura de las
personas, y sobre todo el método con que puede capturar los gases, entonces tenemos un texto
perteneciente a lo extraño. Lo digo porque en un principio, la voz del narrador desdeña, como dije
antes, la creencia en el espiritismo, y permanece incrédulo, pero al momento de entrar en contacto
con el fenómeno sufre una exaltación, para luego aceptarlo y presenciar el hecho, ya que tiene una
explicación totalmente lógica, científica (al menos en el mundo ficcional del cuento). Curioso,
sobre todo el empleo complejo de términos científicos; desde el principio arranca dirigiéndose al
lector, casi proporcionando un testimonio de lo que vivió con este peculiar doctor, en una palabra
y antes de que me haga más bolas yo solo, verosimilitud, una estrategia discursiva muy bien
empleada, que te va envolviendo al leerlo hasta hacer el pacto ficcional completamente.
Landero Quintana Osvaldo Jesús

Claro está, que como buen modernista, no se adscribe a un molde con el que pueda analizar
el texto, luce como algo muy diferente a lo que hemos estado leyendo en clase. Pues, el arte queda
en otro plano, no es decadentista, preciosista o romántico, más bien parece modernista, ya que
desenvuelve al menos en este cuento su estilo propio. Sé que dije anteriormente que se podría
catalogar en lo extraño, pero incluso cabe la posibilidad de encuadrarlo en la ciencia ficción, y me
guío intuitivamente por la presencia de neologismos científicos, aparatos, instrumentos científicos,
argumentos científicos, y más. Pero mi lector, más sabio que yo en el tema, sabra anclarlo, y
decirme a letras rojas algo al respecto.

Ahora bien, considero importante analizar el final del cuento; el vislumbrar el pensamiento,
las ideas que flotan en el aire, y sobre todo la influencia que éstas ejercen en el gato, el doctor y el
narrador, es curioso. Comencemos por el nombre que le pone, psychon, quizá de la raíz griega
psique, alma, la que controla los tejidos y el funcionamiento del cuerpo según el texto. ¿Será acaso
una crítica al avance científico? Cómo dice Amado Nervo en su artículo de lo maravilloso, en estos
textos se busca explicar lo inexplicable, el misterio. Aquí tenemos un misterio puesto en escena, y
la crítica que produce tal vez se vincule a las ciencias que tratan de descubrir el origen del alma,
pero al tratar de controlarlas, ¿qué tan moral puede ser? Volvió a Paulin loco, por qué darle ese
final, puede ser la crítica, o un giro de tuerca que el autor simplemente empleó.

En fin, se me agotan las ideas, y seguir divagando podría resultar en una sarta de tonterías
por mi parte respecto al cuento. Se nota una madurez increíble en el estilo del autor, luce toda su
imaginación al construir la verosimilitud científica, y controla con suma eficacia los elementos
que lo constituyen. Es un centro fenomenal, y me encantaría saber en qué generó podría catalogarse
con mayor efectividad, sí en lo extraño, o en la ciencia ficción. Confieso que carezco de criterios
para hacer la distinción, pero aún puedo aprender, todo sea para que el Pipiltin Julián no me pegue
con el macuahuitl. Ojala que no me pegue.