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PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

La pena de muerte es un Castigo que es establecido por un juez o un tribunal de


acuerdo a lo estipulado por la ley, y que tiene como fin sancionar a aquel que haya
cometido un delito o una falta.

Hasta el siglo XVIII, la potestad de la sociedad de aplicar la pena de muerte en


determinados casos a uno de sus individuos, no se discutía. En las distintas culturas
variaban las formas de ejecución, los delitos merecedores de la pena capital, la
discriminación entre ciudadanos libres y esclavos en cuanto a su aplicación, los
atenuantes o agravantes contemplados, etc., pero la pena de muerte en sí no se
cuestionaba, y el discurso favorable a su aplicación apenas sufrió alteraciones a lo
largo de los siglos.
Basados en Durkheim, en su estudio exhaustivo acerca de la pena de muerte, nos
muestra un poco sobre los indicios de esta (parafraseamos) la muerte en si no
constituye la pena suprema, sino es el método de hacer la muerte más temible. Por
ejemplo, los egipcios, aparte de la horca y del desollamiento, la muerte en la
hoguera, el suplicio de las cenizas, la puesta en cruz, además eran aplicadas de
manera arbitraria. El autor se plantea a lo largo de su estudio muchos interrogantes,
y uno interesantes es, “A mayor absolutismos, mayor severidad en las leyes
penales, ¿A mayor severidad penal menos delitos?, hasta ahora no hay ley científica
que pueda probarlo, pero si hay estudios que muestran lo contrario, y entre más
absolutistas sea el estado más probabilidad hay de la posibilidad de esta pena y la
severidad se su aplicación, según Durkheim

La primera referencia documentada contraria a su aplicación se circunscribe a un


suceso puntual. En el año 427 a.c., Dio dotó, argumentando que esta pena no tenía
valor disuasorio, convenció a la Asamblea de Atenas de que revocara su decisión
de ejecutar a todos los varones adultos de la ciudad rebelde de Mitilene. Tucídides
relata este hecho excepcional en la "Historia de las Guerras del Peloponeso".
(AMN).

Vemos que este primera manifestación en contra de la pena de muerte no tuvo


gran destaque, pues fue más tarde, durante el siglo XVIII en Europa, cuando se
empieza a cuestionar, cada vez de forma más consistente, la pena de muerte.
Ocurre al mismo tiempo que por un lado se cuestiona el uso de la tortura (usada
hasta entonces como procedimiento judicial para obtener confesiones y como pena
asociada a determinados delitos), por lo tanto se empiezan a buscar métodos
menos dolorosos para los condenados. Bejarano, J. (2008). ¿El fin justifica los
miedos? Perspectiva genealógica de los debates sobre la pena de muerte en
Colombia. Desafíos, 18, 214-241.
Se considera generalmente que el movimiento abolicionista moderno comenzó con
la publicación en Italia, en 1764, de la obra De los delitos y de las penas, de Cesare
Beccaria. En ella aparecía la primera crítica sustentada y sistemática a la pena de
muerte. Basándose en las ideas de Beccaria, Leopoldo I de Toscana promulgó en
1786 un código penal que eliminaba totalmente la pena de muerte.

Anualmente Amnistía Internacional ofrece un reporte de los avances en este


proceso, “Nadie merece una pena que implica un trato brutal, como lo es la muerte”.
Las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas prohíben los tratos crueles y
degradantes. Teniendo claro esto, hay países que aun en actualidad tiene
implementado la pena de muerte en su sistema penal, países como; Arabia Saudí,
Irán, Irak y Pakistán, estados unidos y etc. En los países retencioncitas de este
método observo amnistía internacional que en 2017 se registraron 993 ejecuciones
en 23 países. Se trata de una reducción del 4% respecto a 2016, con 1.032
ejecuciones, y del 39% respecto a 2015, cuando la organización informó de la cifra
más elevada desde 1989. (AMNISTIA INTERNACIONAL)

Pero a pesar de que estos países retencioncitas tiene la pena de muerte como la
máxima sanción o condena que se le puede imponer a un delincuente, se evidencia
que en estos países se vive en comparación con los abolicionistas no viven una paz
o tranquilidad social, que en fin es lo que se busca, crear un pena extrema para
generar un miedo en los sujetos que incurren en tipos penales graves.

Cabe aclarar que como existen defensores de la pena capital, también hay quienes
la repelan de cualquier sistema, ahora, encontramos autores, teorías y doctrinas
acerca de la pena de muerte, quienes aprueban y desaprueban este método,
miramos que Santo Tomás de Aquino (1225-1274) era también partidario de esta,
Defendió claramente la legitimidad ética de la pena de muerte por parte de la
suprema autoridad civil: “…matar a un malhechor es lícito en cuanto se ordena al
bien (salud) de toda la comunidad; y por consiguiente, solamente a ella le pertenece
el conservar el orden de la comunidad, de manera parecida a como sólo al médico
le corresponde extirpar un miembro pútrido por el bien de la salud de todo el cuerpo.
Más el cuidado del bien común se ha comisionado a los príncipes que tienen
autoridad pública. Y por lo tanto, sólo a ellos les es lícito matar a los malhechores,
no a las personas particulares”. Rousseau era otro partidario de esta (1712-1778),
en su obra El Contrato Social. (Niceto Blázquez. La pena de muerte según santo
Tomás y el abolicionismo moderno)

Tomás Moro, se contraponía con la pena capital, lego a expresar en una de sus
obras, “Dios prohíbe matar. ¿Y vamos a matar nosotros porque alguien ha robado
unas monedas? Y no vale decir que dicho mandamiento del Señor haya que
entenderlo en el sentido de que nadie puede matar, mientras no lo establezca la ley
humana. Por ese camino no hay obstáculos para permitir el estupro, el adulterio y
el perjurio. Dios nos ha negado el derecho de disponer de nuestras vidas y de la
vida de nuestros semejantes. ¿Podrían, por tanto, los hombres, de mutuo acuerdo,
determinar las condiciones que les otorgaran el derecho a matarse?”

Teniendo en cuenta los antecedes y la contextualización de la pena de muerte, se


indagara en este presente trabajo de la muerte como la máxima pena para para un
reo, miraremos si afecta este método a los derechos humanos y si es viable su
implementación en Colombia, porque como ya sabemos, este país no considera la
pena de muerte en su sistema penal, pues la constitución del 91 en su artículo 11
donde menciona el derecho a la vida y menciona que no habrá pena de muerte,
también observamos que en el artículo 12 hace mención a la prohibición de los
tratos crueles y a penas inhumanas, así como estos dos y el articulo 34, donde no
considera la prisión perpetua, hay otros que también hacen referencia a esta, sin
embargo no hay que desechar el hecho de que sí se ha hablado de su
implementación en Colombia, pues hacemos referencia exactamente en aquellos
que la exigen, el pueblo, pues este tal vez no ve esa protección del estado y la
eficacia de la otras penas contempladas, pues en ultimas al ser un estado muy
proteccionista y garantista no encuentra su implantación, pero aquí, plantearemos
una impostéis sobre la posible implementación de la pena capital y de su viabilidad
en Colombia. Pérez Legón, D. (2007). Las teorías sobre la pena (pena de muerte y
privación de libertad). IUS. Revista del Instituto de Ciencias Jurídicas de Puebla
A.C., (19), 135-146.

Pero miraremos que sí se ha hablado de su implantación como mecanismo para


retener la delincuencia. En casos como desaparición, terrorismo y homicidio a
miembros de la fuerza pública, quien propuso en aquel entonces fue el senador
Julio César Turbay Quintero quien dio un paso más en la discusión al plantear la
realización de una consulta popular que definiera el asunto: sí o no.

Para quienes se han mostrado partidarios de implementar la pena capital, la razón


de base es una sola: la cifra escandalosa que ha alcanzado el delito del secuestro
en Colombia, aclaro, hablamos de 1992. Época oscura para el país en materia de
asesinatos, secuestros y etc. (EL TIEMPO).

Es que en plena vigencia de la democracia y de los derechos humanos sólo puede


alcanzarse en la medida en que impere el derecho. Las conductas antisociales no
se combaten con más violencia y mayores penas, así sean demandas sociales del
momento, sino que requieren una revisión y reestructuración a fondo de nuestros
valores o instituciones.
Miraremos diferentes puntos de vista de la pena de muerte, autores con gran
influencia en este tema que nos puedan servir para el desarrollo del análisis,
acapararemos como se ve esto desde lo religioso, pues la vida en concebida como
el regalo más grande que se nos ha otorgado, según argumentos racionales y
bíblicos. Giudice, H. (2011). Argumentos racionales y bíblicos sobre la pena de
muerte en la patrística. Teología y Vida, LII (1-2), 307-322.

Todo esto a fin de dar como conclusión la viabilidad de la pena de muerte en


Colombia, claro, influenciada y teniendo en cuenta lo investigado, dando a conocer
teóricamente cómo podría darse esta pena en el sistema penal colombiano y si
atenta contra los derechos humanos.