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PLANIFICACIÓN Y CONTROL DE PROYECTOS

ENSAYO SOBRE LA NORMA ISO 21500

PRESENTADO POR:
CASTRO CASTILLO JENIFFER

PROFESOR:
JAIRO RAMIREZ IRIARTE

ESPECIALIZACIÓN EN GERENCIA DE PROYECTOS DE INGENIERÍA

DIVISIÓN DE INGENIERÍAS
DIRECCIÓN DE ESPECIALIZACIONES
NORMA ISO 21500

Para lograr resultados esperados en un proyecto, ya sea a nivel personal o de una


organización, es necesario tener unas bases que indiquen el camino a seguir y la mejor
forma de conseguir y administrar los recursos de forma tal que se alcancen las metas
planteadas, se cumplan los objetivo y se logre en gran medida, optimizar aquello que se
tiene disponible para llevar a cabo proyectos con sentido de eficiencia.

Si bien es cierto que hay documentos y guías que permiten hacerse una idea más amplia
del correcto modo de realizar con éxito un proyecto, se vuelve obligatorio saber y reconocer
que cada proyecto es único y que no hay una forma universal o metodológica que abarque
todos los aspectos que se pueden presentar para elaborar un diseño adecuado del
esquema y la forma como se van a desarrollar las fases que llevaran a cumplir
satisfactoriamente con lo esperado. Por lo anterior, la norma ISO 21500 sobre las directrices
para la dirección y gestión de proyectos, se vuelve una herramienta fundamental para
realizar un proyecto siguiendo el concepto de las mejores prácticas en gestión y dirección,
además de que establece los procesos y principios más relevantes de la línea de proyectos
para mejorar los resultados del negocio.

En la norma ISO 21500 se puede observar a parte de los conceptos básicos y más comunes
para sacar adelante un proyecto, aquellas entradas de proceso y las salidas requeridas
para completar la labor, además, señala los cinco grupos de procesos como son el inicio,
planificación, implementación, control y cierre y lo relaciona adecuadamente con aquello
que llaman “grupos de materia” que también tiene que ver con un orden lógico que se puede
seguir para normalizar los procesos, realizar una buena administración de recursos,
relaciones con proveedores, clientes patrocinadores, socios y grupos de interés, optimizar
recursos, la correcta consecución de las adquisidores, y por otro lado, en enfoque al que se
han inclinado en las últimas décadas la gestión y dirección de proyectos, organizar un
equipos de trabajo que ejecute correctamente lo solicitado y obtener beneficios para el éxito
del proyecto.

Es de gran importancia que se universalice el lenguaje de los proyectos ya que cada vez
más empresas se mueven de esta manera, por la ejecución de actividades para lograr
metas como unidad de negocio. Con lo anterior, de la manera en que se gestionen los
diferentes proyectos que pueda abarcar una empresa sin importar su sector o actividad,
dependerá que se logren os objetivos y se alcancen las metas establecidas, por lo que las
diferentes referencias que se tengan sobre la dirección de proyectos, entre estas la norma
ISO 21500, ayudan especialmente a los directores de proyecto a gestionar todos los
elementos de sus proyectos de la mejor manera posible, con el fin de llegar en plazo y coste
con resultados de calidad.

Todas las entradas y salidas de procesos están conectadas entre sí y representan


actividades interdependientes y requieren de un orden lógico que se encuentra bien
esquematizado como guía en la norma, se unifican conceptos y se dan ideas amplias de
cómo podría desarrollarse una secuencia de datos, empezando por la identificación de
oportunidades, donde claro, se identifican aquellos negocios bajo los cuales se planteará
un proyecto, para paso seguido empezar a desarrollar el proyecto tal como se plantea y,
siguiendo la base de la norma, acoplar los pasos en grupos de procesos en lo que resumen
en treinta y nueve ítems que dan mejores bases de secuencias que sería bueno seguir
para culminar el proyecto con satisfacción.

Naturalmente, la norma es mucho más amplia y especifica de lo que se muestra en el


presente ensayo, pero es una interpretación algo más personal y encaminada a lo que me
parece es más sobresaliente de las sugerencias y mejores prácticas que se plasman en el
documento para servir de guía en cuanto a los aspectos que componen un proyecto y la
manera como se espera que normalmente sean tratados. Cabe destacar que no hay una
parte más importante que la otra en cuanto a la ejecución de proyectos, ya que es el
conjunto de todo y un buen acople de los distintos elementos los que hacen que un proyecto
tengan un buen desarrollo y cumpla con el alcance solicitado, teniendo en cuenta claro, que
a lo largo de los diferentes proyectos se pueden presentar situaciones que podrían requerir
algunos ajustes, pero destacando que es en la etapa de control en donde se pueden tener
las bases para la toma de decisiones en cuanto al progreso y forma de avanzar. Es
importante el control de procesos para estimar las acciones que se requieran para mejorar
los resultados e ir sorteando las deviaciones que se puedan presentar en lo que al avance
del proyecto concierne.

En conclusión, y a manera muy personal, la norma ISO 21500 si bien aún no representa
como tal una medida para certificación o una metodología a seguir para gestionar y dirigir
un proyecto, es una guía muy completa de todos los aspectos que se deben tener en cuenta
para conseguir los mejores resultados implementando las mejores prácticas conocidas en
el medio. Adecuarse a la norma y adaptar los principios que en esta se mencionan, sería
un paso importante para cualquier organización y en mi opinión, dirige sus procesos hacia
la internacionalización y globalización, y por supuesto, a gestiones más eficientes, pues
estandarizar la forma de desempeñarse en cuanto a los proyectos, no solo en Colombia y
sin importar de qué tamaño sea la empresa o su actividad o sector, contribuye a que los
procesos sean más organizados y se desenvuelvan las diferentes actividades apuntando a
la sostenibilidad, logrando desde luego, una sinergia entre organizaciones al momento de
colaborar en la consecución de planes que beneficien a todos aquellos implicados, incluidos
aquellos que se ven afectados por las externalidades, pues al evaluar correctamente las
condiciones en que se desenvuelve un proyecto y la forma como el conjunto de grupos de
procesos convergen oportunamente, se lograrán esos beneficios que se esperan obtener
de un proyecto y se lograran las metas haciendo un uso razonable de los recursos
requeridos y los disponibles; todo lo anterior, apuntando a crear y dirigir un equipo idóneo
que preste sus habilidades y gestionándolo de la manera adecuada para aprovechar al
máximo lo que cada uno tiene para aportar en materia del cumplimiento satisfactorio de los
proyectos.