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ANGIE PAOLA BONILLA ROA

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¿VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE?

“Me desperté en un lugar que parecía el espacio, pero ni había estrellas


ni luz. Ni siquiera estaba flotando, tan solo tenía conciencia de estar ahí,
tampoco sentía frio, calor, hambre o cansancio, sino algo más neutral y
pacifico. Sabía que una luz cercana me atraía, pero no tenía ninguna
necesidad de ir hacia ella, en ese momento, recuerdo haber pensado en
mi vida, pero no como si fuese un montaje o una sucesión de fotografías,
sino mas como si estuviese remoloneando entre páginas de un libro”

Es así, como decido iniciar este texto, con una corta pero entendible
experiencia de un individuo que después de clínicamente haber muerto, tuvo
una experiencia fuera de lo normal, en la que relataba como su cuerpo
espiritual se desprendía del físico y trascendía de cierto modo a otro “plano”
que no exactamente era en el que este habitaba, un plano completamente
diferente que le termina de afirmar a este que gracias a su experiencia tan
personal y espiritual, existe vida luego de la muerte, pero ¿es esta experiencia
suficiente para entender que realmente hay algún tipo de conciencia luego de
que nuestro cuerpo físico ha muerto?

La definición de vida, a lo largo de la historia ha sido difícil de entender o tal vez


de explicar, según la física es un proceso totalmente científico, es decir, se
entiende como el tiempo que duran las cosas, una fase evolutiva que no haya
cierto equilibrio, según la bilogía implica manifestaciones como nacer, crecer,
metabolizar, responder a estímulos, reproducirse y morir, la filosofía, aunque
interesante conlleva diversas posturas que definen la vida desde diferentes
ángulos, entendiendo algunos a esta como una negativa entre el cuerpo y el
alma o la razón y el cuerpo e incluso como el conjunto de experiencias. Dentro
de esta concepción, se entiende que la vida no puede ser conceptualizada por
cualquier disciplina, es un suceso inevitable que no puede ser definido a
ciencia cierta.
Puesto que la definición es extensa y compleja, nos referiremos a la vida
definida por la biología y su última manifestación la muerte. Entonces, la vida
según la bilogía es todo un proceso en el que surgen diversas ocurrencias que
nos definen como seres vivos y que además nos permiten etapas de mayor
disfrute, la vida entendiéndola como sinónimo de nacer, es todo el proceso de
crecimiento desde el momento de nacimiento hasta el final de nuestro
crecimiento, las etapas que conllevan nuestra evolución, es decir, el
enamoramiento, la felicidad, la tristeza y demás estímulos que se obtienen a lo
largo del tiempo y finalmente la muerte, que se entiende como la expiración del
cuerpo físico y mental, el fin de la vida, entendiendo que la vida está completa
e inevitablemente ligada a la muerte.

Según autores espirituales, el ser humano está compuesto de cuatro cuerpos


básicos, el físico que se entiende como la composición de los sentidos, tejidos,
sangre, órganos, etc, el mental formado por los sentimientos, emociones y
deseosdesires, el intelectual que se encarga de procesos de toma de
decisiones y la gran capacidad de razonar y el supracasual que nos da la
sensación de estar separados de dios, entendiendo esto; luego de la muerte
que es inevitable, el cuerpo físico se queda en la tierra, luego la energía vital
(alma) se libera y retorna hacia el universe (plano espiritual), luego estos
cuerpos anteriormente mencionados conforman un llamado cuerpo sutil que
luego de la muerte viajan a un plano sutil de existencia llamado cielo, una
región de tinieblas o infierno que dependerá de su nivel espiritual. Cuando una
persona muere el cuerpo físico deja de existir, sin embargo, el resto de su
existencia o conciencia continua.

Eben Alexander, neurocirujano de la Universidad de Harvard, afirma que la


conciencia persiste mas allá de la muerte, ajena al cuerpo y al cerebro, su
testimonio forma parte de miles de testimonios que tienen como principales
investigadores a algunos científicos y que relata su experiencia luego de que
una grave enfermedad lo llevara a sufrir un coma durante una semana del que
salió victorioso.
“En esas primeras semana después de haber emergido de una larga
semana de coma, cuando trabaje para poner todos mis recuerdos sobre
el papel, paraba y pensaba: fue demasiado real para ser real, se sintió
tan real, tan ultra real, que la experiencia de recordarlo resultaba un
shock en sí misma, al comienzo asumí que podría ser algún truco de
cerebro que muere…

Mi cerebro se había apagado debido a una enfermedad que debió


haberme matado y que habría hecho imposible que mi cerebro tuviera
actividad alguna capaz de producir imágenes o de tener memoria de
experiencias. Una meningitis bacteriana severa es el perfecto modelo de
la muerte porque destruye sobre todo la parte más importante del
cerebro, el neocortex. Tuve que aceptar lo improbable, que esta
experiencia real no ocurrió en mi cerebro o en el universo físico, sino en
un campo de realidad completamente distinto… todo en mi vida cambio
cuando entendí el mensaje profundo de esta experiencia. Aprendí
muchas cosas, pero lo más importante es la convicción de que hay un
ser todopoderoso, tengo la certeza en la eternidad del alma humana y en
la relación que compartimos con nuestras almas gemelas a lo largo de
múltiples vidas.

Es entonces, como simples testimonios y experiencias complejas de explicar


de maneras mucho mas científicas se convierten en casos de estudios
exhaustivos, que generan diversos puntos de vista y además diversas
explicaciones de estos hechos.

Hemos hablado de que sucede con el alma o la conciencia luego de que el


cuerpo físico muere en un contexto espiritual, que determina la existencia de
varios cuerpos además del físico y que determina el destino del alma mas allá
de los espacios predeterminados por la ciencia y probablemente la existencia
de un “plano”, entendido este como un “cielo”, pero existe otro tipo de teoría
que puede hacernos entender un poco más la posible respuesta a la
inquietante pregunta de algun tipo de conciencia luego de la muerte.

Ervin Laszlo, una de las figuras más importantes del mundo científico y quien
ha trazado un puente solido que une dos conceptos completamente diversos,
desarrollando un teoría integral de sistemas que incorpora antiguas tradiciones
místicas con la física cuántica, tales conceptos entendidos como el mundo
espiritual y el mundo científico. Explica este que miles de años atrás los sabios
hindúes, definieron un quinto elemento que alberga a los otros cuatro
conocidos: Akasa, matriz de toda la materia y fuerza del universo, es decir, un
campo que crea coherencia entre distintos campos científicos y explica los
misterios que las diversas ciencias no son capaces de explicar. Entendiendo
esto, el campo akasico define, formaliza y desarrolla varias teorías que son
complejas de explicar y de esta manera nos ubica un poco en el contexto en el
que venimos trabajando, uno de sus puntos importantes en este campo es la
conciencia y como punto de partida, entiende a esta como fuente
completamente o por lo menos un poco alejada del cerebro físico y como esta
posiblemente puede sobrevivir a la muerte física de nuestro cuerpo, a lo que
Laszlo define como la inmortalidad y reencarnación.

Estos dos conceptos, en su teoría nos ayudan a entender que estas cuestiones
que inundan a millones de humanos no los aplica con métodos científicos, sino
mas bien con evidencias proporcionadas por situaciones donde la conciencia
ya no está directamente relacionada con el cerebro, este sería el caso de las
experiencias de individuos en cercanías con la muerte, experiencias
extracorpóreas o de una vida anterior o de variedades de experiencias místicas
o religiosas, a lo que este concluye que el campo Akasico es un campo
holográfico que conserva las experiencias de toda nuestra vida, transporta
estos hologramas a nuestro propio cuerpo y cerebro, a esto le proporciona un
almacenamiento completo de memorias que se reproducen en experiencias
tras la muerte y otros estados alterados de la conciencia, este evidencia que
nosotros como individuos completamente físicos, evidentemente no somos
inmortales pero nuestras experiencias sí.

“El gran error del mundo moderno ha sido considerar que todo lo que no
se puede oír, tocar o ver es una ilusión!

Ahora bien, muchos artículos durante años, nos han tratado de demostrar que
cierto tipo de conciencia o vida luego de la muerte física es simplemente
inexistente, imposible y esto lo podemos entender de la manera más sencilla y
es desde el punto de vista médico y de cierta manera científico, donde se
concibe la muerte como el fin de la vida, explicada esta de la siguiente manera:
el organismo deja de ser capaz de realizar sus funciones básicas, perdiendo el
estado de equilibrio y haciendo que el corazón deje de latir y bombear sangre,
dejemos de respirar y por ende el cerebro deje de funcionar y registrar
actividad eléctrica, en este sentido se entiende que la autentica muerte sucede
cuando es cerebral, es decir, la que supone que el cerebro cese su actividad y
genere un proceso más bien prolongado en el que el organismo se va
apagando. Es así como comunidades científicas afirman que las experiencias
que anteriormente tratábamos de entender luego de la muerte y las
sensaciones que manifiestan quienes las sufren son normales y esperables
como consecuencia de las alteraciones biológicas producidas al momento de
morir, es decir, son alteraciones provocadas en el lóbulo temporal las que
explican efectos tales como la visión de luz o túnel que se asociarían a una
dilatación pupilar propia de un individuo que está en sus últimos momentos de
vida y la capitación de detalles puede deberse a la persistencia durante
algunos segundos del funcionamiento cerebral.

Durante años el ser humano se ha cuestionado diversas situaciones que han


sido complejas de entender y resolver, este texto no pretende resolver dudas y
tampoco escoger teorías, la vida tiene un sin número de circunstancias
inexplicables y por ende definir el concepto de la muerte y todo lo que conlleva
a su definición, así como el poder definir clara y verazmente un solo concepto
que nos logre hacer entender lo que pasa con nuestra alma o conciencia luego
de que nuestro cuerpo físico deja de existir es prácticamente impredecible. Se
construyen diversas teorías, se plasman en las hojas y cada individuo es libre
de escoger en que creer y esto lo responde la manera en la que cada unos de
estos individuos ve el mundo, como sus creencias y además sus experiencias
le permiten entender de manera más simple una teoría sobre otra, cada
persona tiene una concepción diversa de la muerte y lo que le sigue a esta.

La muerte es un acto inevitable que se convierte en una circunstancia


valorativa de importancia subjetiva, es decir, la muerte y la creencia de que hay
o no vida después de esta es una circunstancia que se define de diferentes
maneras según el individuo, así, es como se entiende que no hay manera
veraz que defina lo que antecede a la muerte. Clínicamente, la muerte es un
proceso, no un único momento irreversible, en el que el lapso de esta es lo más
próximo a la muerte y es por esta razón que el ser humano siempre ha
buscado cierta trascendencia, el anhelo universal por alargar la vida y en
consecuencia de buscar respuestas, surgen varias teorías que desdibujan los
límites de la muerte. Estas teorías tal vez sean maneras e intentos de
compresión que de algún modo nos llevan a asumir el proceso de la muerte. Ya
sea la existencia de un cielo, la preservación de la conciencia o alma luego de
la muerte, las experiencias pasadas rememoradas en circunstancias de
irreversible muerte o simplemente la creencias o demostración de la muerte
como fenómeno irreversible que no se antecede de ninguna forma, nos
demuestran que muchos sucesos que conllevan a las difíciles respuestas que
rodean al ser humano, son inciertas, pero de alguna manera estas tratan de
responder con las creencias de cada individuo y a la visión que tienen estos
mismos de los hechos que marcan las trascendencias de cada humano.