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Trabajo de los jóvenes

Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia


Trabajo de los jóvenes análisis desde el trabajo docente en México y Colombia / Oscar Javier Apáez
Pineda, Emilce Garzón Peña, Gilberto Arias Jesús […y otros siete]. –1ª ed. - Bogotá: Universidad
La Gran Colombia, Facultad de Derecho, Universidad Autónoma del Estado de Morelos, 2018
274 páginas; 17x24cm.
ISBN: 978-958-5405-24-0
ISBN-E: 978-958-5405-25-7
1. Derecho laboral – Colombia – México 2. Legislación social 3. Estabilidad laboral 4. Administración
de personal I. Universidad La Gran Colombia, Facultad de Derecho II. Universidad Autónoma del Estado
de Morelos III. López Pérez Emmanuel IV. Mendizábal Bermúdez, Gabriela V. Monsalve Cuellar, Martha
Elisa VI. Moreno Álvarez, Gloria
348.6 SCDD 15 ed.
STST-Biblioteca Universidad La Gran Colombia

Primera edición: 2018

Tiraje de impresión: de 1 a 50 ejemplares


Impreso y hecho en Colombia
Printed and made in Colombia

Todos los derechos reservados para:

© Oscar Javier Apáez Pineda © Gloria Moreno Álvarez


© Emilce Garzón Peña © Luz Dary Naranjo Colorado
© Jesús Gilberto Arias © Juan Manuel Ortega Maldonado
© Emmanuel López Pérez © Leonardo Pachón González
© Gabriela Mendizábal Bermúdez © Universidad La Gran Colombia
© Martha Elisa Monsalve Cuellar

Editorial:
Ediciones UGC - Universidad La Gran Colombia
Carrera 5 No. 12 B - 49 - Teléfono: 3276999 ext.: 188
investigaciones.editorial@ugc.edu.co - direccion.investigaciones@ugc.edu.co

Edición, diseño e impresión:


XPRESS Estudio gráfico y digital S.A.S

Esta obra hace parte de los resultados del proyecto de investigación Trabajo de los jóvenes, una medición desde el trabajo
decente. Estudio de derecho comparado México-Colombia, del grupo de investigación en Colombia: Reforma Laboral y
Mundo del Trabajo, código Colciencias COL0075069, adscrito a la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales de
la Universidad La Gran Colombia y del grupo del grupo de investigación en México: Seguridad Social Multidisciplinaria y
Desarrollo Social adscrito a la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.
“Las opiniones plasmadas en esta obra son de responsabilidad exclusiva del autor, y no comprometen a la Universidad La
Gran Colombia ni determinan su posición o filosofía institucional”.
Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada o trasmitida de manera alguna, ni por ningún medio,
ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación o fotocopia, sin permiso escrito de la Universidad La Gran
Colombia.
Trabajo de los jóvenes
Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

Coordinación
Dra. Gabriela Mendizabal Bermúdez

Grupos de investigación
Cuerpo Académico Seguridad Social Multidisciplinaria y Desarrollo Social
Liderado por el Dr. Juan Manuel Ortega Maldonado

Reforma laboral y mundo de trabajo


Liderado por la Dra. Emilce Garzón Peña

Prólogo
Por México Dr. Alfredo Sánchez Castañeda

Por Colombia Dr. Ernesto Forero Vargas


Contenido
Advertencia 13
Prólogo 15
Introducción 23

Capítulo 1
Trabajo decente y juventud: parámetros conceptuales
frente al análisis de la realidad laboral en México y Colombia 31
Introducción 33
I. Marco teórico 34
II. Trabajo decente 35
III. El joven 36
IV. El trabajo de los jóvenes en el marco de la economía global 37
V. Trabajo decente como propuesta internacional 39
VI. Una mirada al trabajo de los jóvenes en Colombia y México 46
VII. Reflexiones finales 47
Bibliografía 49

Capítulo 2
Empleo y mercado: análisis a las condiciones de demanda
de mano de obra juvenil en las zonas francas colombianas 51
Introducción 53
I. Empleo y mercado:¿un abordaje conceptual 54
II. Las Zonas Francas colombianas ¿como espacios de inversión y generación de empleo 57
III. Empleo y empleabilidad de la mano de obra juvenil en las zonas francas colombianas 64
IV. Reflexiones finales 70
Bibliografía 72
Capítulo 3
La empleabilidad de los jóvenes en
las industrias maquiladoras de exportación de México 75
Introducción 77
I. Las características del mercado laboral en México 79
II. Las industrias maquiladorasde exportación de México y la demanda de trabajo 82
III. Los jóvenes y su empleabilidad en las industrias maquiladoras de exportación de México 85
IV. El concepto de “trabajo decente” en el análisis de las relaciones laborales
de las empresas maquiladoras de exportación 87
V. Propuesta 92
VI. Conclusiones 94
Bibliografía 97

Capítulo 4
La seguridad social para los jóvenes en México 99
Introducción     
101
I. Historia de la protección social de los jóvenes en México     102
II. Análisis jurídico de la seguridad social en México para jóvenes     104
1.Trabajo y juventud     
105
1.1 Trabajo formal y aseguramiento social     106
1.1.1 Educación y trabajo     
108
1.2 Trabajo informal y prestaciones asistenciales     111
2. Exclusión social: juventud que no estudia, ni trabaja     115
III. Propuesta de inclusión juvenil a la seguridad social en México     118
10 Seguridad social como derecho humano     122
20 Deslaboralización de la seguridad social vs. asistencialismo     124
30 Seguridad social integral     
125
40 Inversión vs. dispendio     
126
Conclusiones     
126
Fuentes de investigación     
127

Capítulo 5
La seguridad social para los jóvenes en Colombia     
131
Introducción     
133
I. Referencias a la historia reciente de la seguridad social en Colombia     134
II. Seguridad social de los jóvenes en Colombia     137
1. Seguridad y protección
(estrategia CONPES – Programas del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar – ICBF)     141
2. Salud para los jóvenes     
144
3. Pensión     
145
4. Riesgos laborales     
147
III. Aportes a una reflexión sobre el futuro de la seguridad social
de los jóvenes colombianos     148
IV. Conclusiones     
149
Bibliografía     
151

Capítulo 6
Sindicalismo y juventud en Colombia 153
    
Introducción     
155
I. Marco jurídico conceptual     
157
II Antecedentes históricos del sindicalismo en colombia     159
III. Perspectiva del sindicalismo y la juventud colombiana     164
1. Información y datos sobre las tasas de sindicalización y demás estadísticas     165
2. Las “nuevas” formas de contratación (flexibilización y precariedad)     166
IV. La situación laboral de los jóvenes     167
IV Conclusiones y propuestas     
169
Bibliografía     
172

Capítulo 7
Sindicalismo y juventud en México     
175
Introducción     
177
I. Marco jurídico conceptual     
178
1. Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y Tratados Internacionales     178
2. El derecho del trabajo en México     183
3. Derecho colectivo del trabajo     184
II. Antecedentes históricos del sindicalismo en México     187
1. Las huelgas de Cananea y Río Blanco     187
2. Las confederaciones posrevolucionarias     188
III. Perspectiva del sindicalismo y la juventud mexicana     190
1. El sindicalismo y la juventud     190
2. Aspectos sociales, económicos y demográficos de la juventud mexicana     191
IV. La representación de los sindicatos, los jóvenes y el trabajo decente     192
1. Los sindicatos mexicanos con mayor influencia social     193
2. La participación e inclusión de los jóvenes en los sindicatos     194
3. Trabajo decente, sindicalismo y juventud     195
V. Conclusiones y propuestas     
197
Bibliohemerografía     
200

Capítulo 8
Estímulo fiscal para el primer empleo de los jóvenes en México     203
Introducción      205
I. La regulación fiscal como instrumento para cumplir con las políticas públicas
en materia de apoyo a los jóvenes     
206
II. Los antecedentes del estímulo fiscal para el primer empleo     
210
III. El estímulo fiscal Del Fomento al Primer Empleo
en la Ley del Impuesto Sobre la Renta     
214
IV. La estructura del estímulo fiscal de fomento al primer empleo
previsto en la ley del impuesto sobre la renta     
215
1. Determinación del estímulo     
216
2. Elementos importantes para la aplicación del estímulo fiscal     
217
3. Conceptos fundamentales para la aplicación del estímulo     
217
4. Obligaciones formales para la aplicación del estímulo     
218
5. Pagos provisionales     
220
6. Sanciones     
220
7. Las dudas sobre la regulación del estímulo     
221
V. Conclusiones     
222
Bibliografía     
223

Capítulo 9
El empleo formal e informal de los jóvenes en Colombia,
factor de crecimiento para el desarrollo económico     225
Introducción     
227
I. Políticas públicas para formalizar empleos de los jóvenes
y empresas de carácter informal     
229
II. Factores de crecimiento para el desarrollo económico en colombia     
231
1. legalización de empresas informales     
231
2. creación de empresas de jóvenes recién egresados     
233
3. vinculación laboral de jóvenes a empresas formales     
234
IV. Modalidades de trabajo    235
1. Trabajo formal    235
2. Trabajo informal    236
3. Teletrabajo    240
V. Modelo de desarrollo y su impacto sobre la economía del país    242
VI. Conclusión    244
VI. Recomendación    246
Bibliografía    247

Capítulo 10
Derecho comparado trabajo de los jóvenes México-Colombia y conclusiones     
251
Introducción     
252
I. El derecho comparado y su importancia en los estudios bilaterales     
253
II. Análisis comparativo del trabajo de los jóvenes en zonas económicas especiales     
254
III. Análisis de la protección de la seguridad social para los jóvenes     
257
1. Núcleo personal de protección     
257
2. Núcleo prestacionario     
259
3. Rasgos problemáticos característicos     
261
IV. Comparativo de la protección sindical a la juventud en el contexto actual     
263
1. El sindicalismo en el rango constitucional     
263
2. Las características del sindicalismo     
264
3. Los jóvenes y el sindicalismo     
265
V.Reflexiones a manera de conclusión     
266
Fuentes de investigación     
267
Reseña de los autores     
269
Advertencia
El uso de un lenguaje que no discrimine ni marque diferencias entre hombre y mu-
jeres es una de las preocupaciones en el presente trabajo de investigación. Sin em-
bargo, no existe consenso entre los lingüistas sobre la manera de cómo hacerlo en
el idioma español. En tal sentido y a fin de evitar la sobrecarga gráfica que supon-
dría marcar la existencia de ambos sexos, hemos optado por utilizar la forma gene-
ral de empleo del masculino genérico clásico, comprendiendo que las menciones
en tal género representan a hombres y mujeres, tal como lo utiliza la Organización
Internacional del Trabajo (OIT).
La información y el contenido de este libro es responsabilidad de cada uno de los
autores en su respectivo capítulo.
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  15

Prólogo
El libro Trabajo de los jóvenes. Análisis desde el trabajo decente en México y Co-
lombia es una obra coordinada por la Dra. Gabriela Mendizábal Bermúdez, quien
desde hace años se ha convertido en una jurista con un intenso trabajo académico
en cuestiones que son prioridad para nuestro país, como la seguridad social, la si-
tuación de los adultos mayores, el acoso laboral y el trabajo para jóvenes, tema
del presente libro. La obra en comento, también es un reflejo de otro elemento
que distingue el trabajo de la Dra. Mendizábal, a saber, la búsqueda de proyectos
colectivos y trabajo en conjunto con académicos de diversas universidades nacio-
nales y extranjeras para el estudio de temas y sujetos de interés a nivel nacional e
internacional. En ese sentido, es de destacar el involucramiento de dos universi-
dades, la Universidad La Gran Colombia y la Universidad Autónoma del Estado de
Morelos para la realización colectiva de la obra. De igual manera se puede resaltar
la permanente participación y organización de la Dra. Mendizábal Bermúdez, de
seminarios y congresos nacionales e internacionales. Actividad que le ha permitido
tejer una importante red de especialistas nacionales e internacionales. Lo anterior,
sin duda, explica el hecho de que actualmente, la Dra. Mendizábal Bermúdez es la
corresponsal oficial de México del prestigiado Max-Planck-Institut für Sozialrecht
und Sozialpolitik de Múnich, Alemania. Su amplia trayectoria académica la ha colo-
cado como una de las mejores especialistas nacionales en derecho de la seguridad
social. Su sólida formación académica y su interés por el estudio de temas fronte-
ra, la colocan como una jurista que necesariamente debe ser leída para entender
los problemas nacionales e internacionales, así como para buscar soluciones a los
grandes desafíos y retos que se le presentan al derecho del trabajo y al derecho de
la seguridad social.
La obra que me honra prologar en esta ocasión cuenta con la participación de im-
portantes especialistas mexicanos y colombianos. Entre ellos, la profesora Martha
Monsalve Cuellar, ilustre profesora colombiana y eje articulador de importantes
congresos y seminarios internacionales.

Prólogo
16  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

El libro es una contribución a la legislación comparada al estudiar el trabajo de los


jóvenes en Colombia y México. Dos países que comparten la misma lengua, origen
cultural (primero indígena y después europeo), ubicación geográfica, desarrollo
económico, derrotero laboral, pero sobre todo el anhelo por mejorar sus nacio-
nes. El libro toma en cuenta los elementos fundamentales en materia de derecho
comparado o de legislación comparada, a saber: alcanzar un mejor conocimiento
del derecho nacional; entender el derecho extranjero, buscar soluciones conjuntas
a través del estudio de problemas similares, entre otros elementos, tal y como ha
sido señalado por el ilustre jurista René David, en su obra Los grandes sistemas
jurídicos.
El estudio de problemas jurídicos similares, permite resaltar la importancia del de-
recho comparado, ya que de esta manera se enriquece y renueva el pensamiento
jurídico. Los estudios de derecho comparado permiten entender los derechos na-
cionales desde una perspectiva amplia, así como ser la base para la creación de un
derecho internacional, particularmente en el caso que se analiza, de un derecho
internacional del trabajo. De hecho, la Organización Internacional del Trabajo tiene
como cimiento el estudio de los derechos nacionales. El análisis de los derechos na-
cionales permite precisar el origen de las soluciones propuestas por cada derecho
nacional, de tal manera que se puedan identificar las convergencias y divergencias
entre derechos nacionales. Así mismo, la exposición del derecho nacional, permite
ubicarlo dentro de las grandes tendencias que existen en la materia, ya sea a nivel
nacional o internacional.
En ese sentido, el estudio comparado del empleo juvenil en Colombia y México,
permite entender y conocer mejor los problemas y las soluciones propuestas en los
respectivos planes nacionales, que pueden en su momento ser tomadas de ejem-
plo. Sin que se deba de olvidar que los países que se pretenden analizar, desde una
perspectiva de derecho comparado o de legislación comparada, requieren cumplir
una serie de requisitos, que permitan un estudio adecuado, de lo contrario, el re-
sultado puede verse trunco o limitado. En el caso de Colombia y México, como ya
ha sido señalado comparten grandes similitudes culturales, raciales, lingüísticas,
políticas, económicas, sociales y, evidentemente jurídicas. Desde el punto de vista
jurídico, los autores señalan diversas similitudes entre Colombia y México, entre
ellas, la influencia de la OIT, los encuentros regionales que han permitido conocer
experiencias nacionales, así como la influencia recíproca entre países.
En el caso concreto, existen elementos para hacer un estudio de legislación compa-
rada, ya que al analizar el trabajo de los jóvenes se observa que este se desenvuel-
ve en un contexto de precariedad laboral y lejos de los presupuestos del trabajo
decente o digno. Otro elemento que permite estudiar comparativamente el caso

Prólogo
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  17

colombiano y mexicano es que ambos países gozan aún del llamado bono demo-
gráfico, al ser mayoritariamente integrado por jóvenes. Así mismo, un tema que
unifica a los países estudiados, es el desempleo, que en el caso de los jóvenes suele
ser mayor. De igual manera, el subempleo, suele ser una modalidad de trabajo de
los jóvenes. Cabe señalar igualmente, que la precariedad, ausencia de trabajo digno
y desempleo o subempleo suele ser más crudo cuando se trata de mujeres jóvenes.
Finalmente, el estudio del empleo de los jóvenes a partir de la noción de trabajo
decente o digno unifica el contenido de los capítulos del libro.
Se debe recordar que la Declaración de la Organización Internacional del Trabajo
OIT sobre los principios y derechos fundamentales en el trabajo y su seguimiento,
es el primer texto internacional base del trabajo decente o digno. Dicha declaración
comprende los convenios fundamentales en materia de derechos humanos relativos
a la libertad sindical; la negociación colectiva; la eliminación del trabajo forzoso; la
eliminación y prohibición de las peores formas de infantil, y la no discriminación en
el trabajo y la igualdad de oportunidades.
La noción y fundamentos del trabajo decente o digno, aparecieron por primera vez
en la Memoria, del Director General de la OIT, de la 87ª reunión de la Conferencia
Internacional del Trabajo, celebrada en 1999. Dicha noción, si bien novel, se ha
clarificado y ampliado con el paso del tiempo por la doctrina. En la citada Memoria
se estudiaron cuatro elementos que integran el Programa de trabajo decente: 1)
creación de empleo, 2) la protección social, 3) los derechos de los trabajadores, y
4) el diálogo social. Fue en esta reunión donde se definió el trabajo decente como
“el trabajo productivo en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad,
en el cual los derechos son protegidos y que cuenta con remuneración adecuada y
protección social”. Trabajo que debe orientar los cuatro objetivos estratégicos de
la OIT: 1) la promoción de los derechos laborales; 2) la promoción del empleo; 3)
la protección social contra las situaciones de vulnerabilidad; y 4) el fomento del
diálogo social.
Con la Declaración de la OIT sobre la justicia social para una globalización equi-
tativa, de 2008, también se reafirmó el papel central de los instrumentos funda-
mentales sobre derechos humanos y se añadieron los principales instrumentos de
gobernanza de la OIT como partes integrantes de la política de la OIT. Así mismo,
durante la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre 2015, el traba-
jo decente y los cuatro pilares del Programa de Trabajo Decente, se convirtieron en
elementos fundamentales de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible.
Como se puede apreciar, la Declaración de 2008 expresa la visión de la OIT en la
era de la globalización. En ella se consagra la universalidad del Programa de Trabajo
Decente, al establecer la obligación de todos los Estados miembros de la OIT en

Prólogo
18  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

favorecer políticas basadas en el empleo, la protección social, el diálogo social y los


derechos en el trabajo. Objetivos inseparables e interrelacionados que se refuerzan
mutuamente de las normas internacionales del trabajo.
Es por tales motivos, que el trabajo decente o digno y la metodología comparada
son los ejes articuladores del estudio del empleo juvenil en México y Colombia.
Como se podrá apreciar en todos los capítulos que integran el presente libro, a los
vocablos jóvenes, trabajo decente y seguridad social, les corresponden otros, que
los confrontan: desempleo, precariedad e informalidad y subempleo; los cuales ha-
cen pensar que empleo y juventud son polos puestos.
El primer capítulo del libro desarrollado por Martha Monsalve Cuellar se refiere a
los conceptos fundamentales para la comprensión del libro: juventud, empleo ju-
venil, precariedad laboral y trabajo decente o digno. La autora del primer capítulo,
señala con claridad meridiana que los instrumentos internacionales, son una guía
para la implementación de políticas públicas en la materia de empleo juvenil. En
ese sentido, la Declaración de la OIT sobre la justicia social para una globalización
equitativa, al tener el mismo rango que la Declaración de Filadelfia de 1944 y la
Declaración de Principios y derechos fundamentales en el trabajo de 1998, obliga a
los países miembros de la OIT a respetar los derechos fundamentales en el trabajo,
así como los instrumentos de gobernanza de la misma organización internacional.
Desde nuestro punto de vista, no deja de ser extraño, que a pesar de la importancia
y obligatoriedad de las declaraciones citadas anteriormente para los países miem-
bros de la OIT, pareciera que lejos de buscar el trabajo digno o decente, las socieda-
des avanzan cada vez más en la construcción de relaciones laborales caracterizadas
por la precariedad, la inestabilidad laboral y la creación de figuras jurídicas que
alejan a los trabajadores de la seguridad social y de las prestaciones laborales.
Por lo que hace a los estudios de Emilce Garzón Peña y Gloria Moreno Álvarez, los
autores analizan las condiciones de trabajo de los jóvenes. Al respecto se puede se-
ñalar que la situación que atraviesan los jóvenes en México y Colombia en materia
de empleo, es la misma de la juventud latinoamericana. En América Latina y el Cari-
be el desempleo y la informalidad afectan a 56 millones de personas entre 15 y 24
años. Lo que representa poco más de la mitad de los 108 millones de jóvenes de la
región. Entre los jóvenes que forman parte de la fuerza laboral, 7,8 millones están
desempleados, y 48,3 millones tienen un trabajo, pero de ese total, 27 millones
están empleados en condiciones de informalidad. Además, la tasa de desempleo
juvenil casi triplica a la de los adultos.
Luz Dary Naranjo y Gabriela Mendizábal que estudian la seguridad social de los
jóvenes. Destacando en el caso de México, los esquemas de protección social para

Prólogo
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  19

los trabajadores jóvenes informales, quienes no son derechohabientes de una insti-


tución de seguros sociales, tales como el ISSSTE o el IMSS.
Sin duda el estudio de los esquemas de protección social para la población no dere-
chohabiente es fundamental, ya que va ocupar, al menos, en el contexto mexicano
cada vez más importancia, puesto que si bien es cierto que en los últimos años se
ha incrementado el empleo formal, también es cierto el amplio peso de la economía
informal y la creación de empleos en la economía colaborativa, pero alejados de las
prestaciones laborales y de seguridad social.
Por su parte, Jesús Gilberto Arias y Oscar Javier Apáez Pineda analizan el tema de
sindicalismo y juventud. Jesús Gilberto Arias resalta la poca participación de los
jóvenes en los sindicatos. Apáez Pineda, resalta la nula participación de los jóvenes
en los cuerpos directivos de los sindicatos; lo que se explica por la existencia de
líderes vitalicios que no permite el cambio generacional. Así mismo, señala que
los jóvenes deben ser informados sobre sus derechos humanos y el alcance de la
noción de trabajo decente, lo cual, señala, favorecerá el número de jóvenes que se
afilien a un sindicato.
Juventud y sindicalismo también parecen hoy en día antónimos. Los sindicatos no
se acercan a los jóvenes. La juventud, en el mejor de los casos ignoran el papel tan
importante que juegan los sindicatos para lograr mejores condiciones de trabajo.
En el peor de los casos, los ven como un espacio de corrupción de prebendas per-
sonales.
Destaca también el capítulo de Juan Manuel Ortega Maldonado, quien desarrolla
algunos aspectos del derecho fiscal mexicano, vinculados con los jóvenes, entre
ellos, los estímulos fiscales que existen para que los jóvenes puedan contar con un
primer empleo, reduciendo a su vez las cargas fiscales o de seguridad social para el
empleador.
Desde hace muchos años en México, se ha tratado de impulsar el empleo de los
jóvenes. Quizás el ejemplo más importante ha sido la expedición de legislación para
fomentar el empleo juvenil. Destacan también las recientes reformas fiscales que
a través del Régimen de Incorporación Fiscal, permiten contratar jóvenes trabaja-
dores, quedando exentado de parte de las contribuciones a la seguridad social. Sin
embargo, en ambos casos, no existe información que puede validar el uso de tales
mecanismos.
Leonardo Pachón González estudia el empleo informal de los jóvenes en Colombia
y cómo diferentes políticas públicas han buscado incorporarlos al sector formal
de la economía. Así mismo, señala la importancia de que los jóvenes cuenten con
empleos dignos.

Prólogo
20  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

Sin duda, la informalidad, es uno de los grandes desafíos en materia de políticas de


empleo. Pareciera que todas las estrategias que se han seguido hasta hoy en día no
han significado un claro avance en la formalización de los empleos. Por otro lado,
los bajos ingresos salariales del sector formal, el respeto limitado de la legislación
laboral y los bajos niveles de formación profesional de los jóvenes, son una invita-
ción permanente para trabajar en la informalidad.
Por su parte, Gabriela Mendizábal y Emmanuel López Pérez desarrollan el último
capítulo del libro, en donde se enfatiza las condiciones de precariedad con la que
los jóvenes se incorporar al mercado de trabajo tanto en Colombia como en México.
La existencia de una seguridad social sólo para los jóvenes trabajando en el sector
formal, siendo que la mayoría de los jóvenes no se encuentran cubiertos por ésta al
desarrollar sus empleos en la economía informal o por el hecho de no contar con un
empleo. Ante esta situación en ambos países se han diseñado esquemas de protec-
ción social para dicha población. Así mismo, los autores señalan el papel marginal
que juegan los sindicatos en relación con los jóvenes. Generando un círculo vicioso
en donde a los jóvenes no les interesan los sindicatos y en donde a los sindicatos no
les interesan los jóvenes.
De esta manera, el lector tiene frente sí, un libro coordinado de manera brillante
por la Dra. Gabriela Mendizábal. En donde se estudia desde la legislación com-
parada una realidad latente en ambos países, el empleo juvenil, caracterizado en
muchas ocasiones por la informalidad, la precariedad o el desempleo. Lo cual hace
necesario que los empleos que desempeñan los jóvenes cumplan los parámetros
de trabajo decente.
Alfredo Sánchez-Castañeda

Ciudad Universitaria, México, Octubre de 2017.

Prólogo
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  21

Al darme el honor de prologar el trabajo de los profesionales de las Universidades


la Gran Colombia y Autónoma del Estado de Morelos, de México, me compete en-
tregar a las sociedades universitarias colombiana y Mexicana estas notas que van
dirigidas a exaltar la brillante gestión de quienes logran plasmar estas líneas llenas
de trascendencia para la juventud.
El trabajo titulado “Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia” está
inspirado en las vivencias que cada uno de los ponentes nos muestran y en la legis-
lación que cada país ha desarrollado de esta temática.
Es admirable connotar la intervención en la dirección de este libro de la Dra. Mar-
tha Eliza Monsalve Cuellar, pero más importante fue su trabajo de investigación
sobre el tema “Trabajo decente y juventud”, en él nos muestra la profundidad del
artículo, al tocar situaciones particulares sobre el trabajo juvenil y llegar a propo-
ner soluciones a la generación actual frente al tema específico de la investigación.
El lograr que dos países tan cercanos culturalmente, lleguen a compaginarse a tra-
vés de su juventud escribiendo e investigando sobre asuntos que afectan a las dos
naciones casi por igual, que permitan analizarlos conjuntamente para llegar a ob-
tener similares soluciones tanto prácticas como jurídicas son dignas de admiración.
El análisis binacional que realizan las Universidades la Gran Colombia y Autónoma
de Morelos muestran un proceso académico de intercambio de gran trascendencia
para el mundo jurídico. Digno de aplaudir es el convenio que vienen sosteniendo
estas eméritas entidades educativas, pues llevan profundidad en las investigacio-
nes para satisfacción de sus discentes y en general para la comunidad académica.
Examinar los objetivos del trabajo decente, teniendo como punto de referencia los
procesos en las dos naciones, siguiendo una línea investigativa que parte de los de-
rechos del trabajo, las oportunidades del empleo, la protección y el diálogo social
que son de gran importancia, no sólo para la academia, si no para entender mejor
esta problemática del día a día en nuestros respectivos países.
Los temas abordados en cada capítulo muestran la profundidad de los ponentes,
el bagaje y la experiencia en el manejo del derecho laboral en sus distintas facetas

Prólogo
22  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

descritas y en cada acápite del presente libro por quienes acertadamente escribie-
ron y analizaron el tema central de esta obra.
Se resume en este libro artículos con un mismo eje temático, lo que hará que en-
riquezca al lector sobre la preeminencia dentro de la sociedad para enseñar las
habilidades propias en materias como el trabajo decente en los dos países.
La obra que se presenta, corresponde a una visión doctrinal de derecho laboral y la
seguridad social y la importancia que tiene el trabajo decente frente a la juventud.
Ernesto Forero Vargas

Bogotá – Colombia, Abril de 2018

Prólogo
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  23

Introducción
México y Colombia son dos países hermanados por la cultura, nos une un afecto
que se refleja en el reconocimiento mutuo de sus logros, el respeto por su autono-
mía y también en el derecho internacional, por ejemplo, en los 15 tratados inter-
nacionales vigentes con los que cuentan y recientemente (mayo 2017) en materia
de seguridad social: un memorando de entendimiento entre la Comisión Nacional
del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) y la Superintendencia Financiera de
Colombia.
Sus sociedades no solo comparten tradiciones y gustos culturales, sino algunas se-
mejanzas en su conformación. Su población aún se puede considerar joven al tener
un porcentaje superior al 25 % de jóvenes, aunque su envejecimiento es acelerado.
Ambos países son miembros de la Alianza del Pacífico y comparten problemáticas
de empleo juvenil similares y algunos intentos de solución también1.
Uno de los grandes retos en ambos países es lograr la verdadera integración de su
población joven a través del trabajo y, por supuesto, proporcionar la preparación
indispensable para insertarse de la mejor forma.
En ese sentido, las normas internacionales y su aplicación dentro de las normativas
nacionales cobran una importancia mayor.
El entonces secretario general de la Organización Internacional del Trabajo —Juan
Somavia— estableció en 1999 un nuevo concepto de cara al tercer milenio: el tra-
bajo decente, “caracterizado por cuatro objetivos estratégicos: los derechos en el
trabajo, las oportunidades de empleo, la protección social y el diálogo social2”. El
trabajo decente descrito por la propia organización internacional como “trabajo
1 A través de la implementación del programa de Nestlé, Iniciativa por los Jóvenes, en los cuatro países miembros de la Alianza del Pacífico, se crearán más de 2.800
puestos de trabajo y más de 2.300 oportunidades para aprendices, practicantes y becarios en tres años, finalizando en 2018. También se proporcionarán programas
de preparación para búsqueda de empleo totalizando más de 410.000 jóvenes beneficiados en el mismo periodo. En MARTÍNEZ, María del Pilar, Eliminar frenos
al empleo juvenil, reto de las empresas en AL, Periódico El Economista, 1 de junio de 2017, en http://eleconomista.com.mx/industrias/2017/06/01/eliminar-fre-
nos-empleojuvenil-reto-las-empresas, fecha de consulta 1 de junio de 2017.
2 ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO, ¿Qué es el trabajo decente? Disponible en: http://www.ilo.org/americas/sala-de-prensa/WCMS_LIM_653_SP/
lang--es/index.htm

Introducción
24  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

productivo, en el cual se protegen los derechos, lo que engendra ingresos adecua-


dos con una protección social apropiada. Significa también un trabajo suficiente, en
el sentido que todos deberían tener pleno acceso a las oportunidades de obtención
de ingresos3” proporcionó una meta clara a la que debían dirigirse los esfuerzos de
los gobiernos. No obstante, las estadísticas del empleo juvenil demuestran que el
trabajo para este grupo etario no cuenta con la mayoría de los atributos que la OIT
señala como indispensables para ser considerado como trabajo decente.
Por su parte, la agenda mundial de la ONU al 2030, denominada “Transformar
nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”, incluye en su ob-
jetivo 8. “Promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el
empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos4”.
Desafortunadamente la desigualdad social en Latinoamérica es muy grande y los
grupos en estado de vulnerabilidad son los que más la padecen, dentro de ellos,
los jóvenes.
De esa forma lo reconoce la Organización de los Estados Americanos, cuyos miem-
bros en el año 2012 firman en Cochabamba, Bolivia, la Carta Social de las Américas,
que es el instrumento para atender las prioridades y objetivos en el área económi-
co-social del continente americano, cuyo Plan de Acción fue aprobado en febrero
de 2015. En esta Carta se establece en su artículo 32:
En la lucha contra la pobreza y en el esfuerzo por mejorar la calidad de vida de todos los pueblos,
los Estados Miembros reconocen que apoyar e invertir en la cultura contribuye al desarrollo eco-
nómico y social, la creación de empleos, la generación de ingresos y la construcción de identidades
culturales, especialmente entre los adultos jóvenes.
Como se puede observar, es una preocupación generalizada el desarrollo econó-
mico y la generación de empleos para los jóvenes. El desempleo, el rezago social
y la desigualdad que azota a la región y las consecuencias que puede traer en las
próximas generaciones son palpables. Debido a esto, es sumamente importante
analizar el contexto en el que los jóvenes de áreas geográficas específicas realizan
su trabajo.
En esta obra se analizó el trabajo de los jóvenes en México y en Colombia, y se
encontró que en gran medida realizan sus actividades laborales en un ambiente
precario, por lo cual no se está cumpliendo con los parámetros de medición de un
trabajo decente, hecho que implica una inoperancia de las políticas públicas que
sobre el particular se han venido desarrollando en ambos países.

3 ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO, ILO Thesaurus. Disponible en: http://ilo.multites.net/defaulten.asp


4 ORGANIZACIÓN NACIONES UNIDAS, Proyecto de documento final de la cumbre de las Naciones Unidas para la aprobación de la agenda para el desarrollo después
de 2015, 2014, Nueva York, 2015, p. 16.

Introducción
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  25

Encontramos también que la migración de jóvenes es una válvula de escape a la


carga social que impone el desempleo juvenil, pero se convierte en otro problema
con dimensiones mayores al traspasar las fronteras. La Organización de las Nacio-
nes Unidas, recientemente, en octubre 2016 reconoce el compromiso de los países
americanos en su conjunto para buscar soluciones internacionales conjuntas, en
el Proyecto de resolución remitido a la reunión plenaria de alto nivel de la Asamblea
General sobre la respuesta a los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes en
su septuagésimo período de sesiones Declaración de Nueva York para los Refugiados y los
Migrantes, de New York.La citada resolución sostiene:
44. Reconociendo que la falta de oportunidades educativas suele ser un factor de expulsión, espe-
cialmente para los jóvenes, nos comprometemos a reforzar la capacidad de los países de origen, en
particular la de las instituciones educativas.
Nos comprometemos también a aumentar las oportunidades de empleo, en particular para los jó-
venes, en los países de origen. Reconocemos también los efectos que tiene la migración en el capital
humano de los países de origen5.
Se debe señalar que tanto la Universidad La Gran Colombia como la Universidad
Autónoma del Estado de Morelos vienen realizando un interesante proceso de in-
tercambio académico y relación con científicos de diferentes países. Siendo así que
cuentan con un convenio general entre ambas universidades, que sirve de marco
para la realización de trabajos, investigaciones e intercambios académicos en pro
del desarrollo de acciones tendientes a la internacionalización del conocimiento.
De esa forma, los grupos de investigación “Reforma Laboral y Mundo del Trabajo”
y “Seguridad Social Multidisciplinaria y Desarrollo Social” fueron precursoras de un
convenio específico para la generación de un análisis binacional sobre los jóvenes
y el trabajo decente.
Una vez realizados los trámites necesarios, se llevaron a cabo varias reuniones pre-
senciales entre las líderes de los grupos de investigación y —afortunadamente gra-
cias a la tecnología— las reuniones virtuales de los dos equipos de trabajo han sido
una constante desde el principio. Esto ha permitido no solo la conformación de un
protocolo de investigación, sino de su ejecución mediante un cronograma estricto
de trabajo.
Ambos equipos cuentan con profesores universitarios investigadores, con posgra-
dos en materia laboral y áreas afines, cuentan con publicaciones y participaciones
en eventos nacionales y extranjeros, lo que les permitió desarrollar un trabajo de
investigación con una metodología común, que aunque se trate de un libro colec-
tivo, usted lector, podrá apreciar que el resultado es una unidad de conocimientos.

5 ORGANIZACIÓN NACIONES UNIDAS, Proyecto de resolución remitido a la reunión plenaria de alto nivel de la Asamblea General sobre la respuesta a los grandes
desplazamientos de refugiados y migrantes en su septuagésimo período de sesiones Declaración de Nueva York para los Refugiados y los Migrantes, New York, 15
de septiembre de 2016, p. 11.

Introducción
26  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

El objetivo principal de la investigación fue realizar un análisis de la calidad del tra-


bajo de los jóvenes en Colombia y México a partir de los procesos de medición del
trabajo decente, como herramienta y discurso que se centra en la calidad del traba-
jo. Es necesario pensar que el trabajo decente/digno se constituye en una política
que permite buscar salidas a la crisis económica y social en pro de la dignificación
del trabajo humano y en ese sentido esta obra puede servir no solo de material
de apoyo en la formación de recursos humanos, una lectura de profundidad para
especialistas en el tema, sino también de asesoría a los desarrolladores de políticas
públicas.
Sobre el proceso científico, se puede señalar que una vez elaborados cada uno de
los capítulos se sometieron al escrutinio del conjunto conformado por los dos gru-
pos e investigadores en un workshop desarrollado en noviembre de 2016, ello faci-
litó la discusión académica entre pares, con la intención de mejorar el contenido y
ajustar los parámetros de los capítulos.
Siguiendo la línea de los objetivos del trabajo decente: los derechos en el trabajo,
las oportunidades de empleo, la protección social y el diálogo social y teniendo
como punto de referencia los jóvenes en ambos países, la presente obra colectiva
se ha desarrollado en diez capítulos, en los que los autores nos muestran diferentes
panoramas de los derechos en el trabajo desde la perspectiva de la OIT, las oportu-
nidades de empleo en atención a zonas específicas, la estabilidad en el trabajo, la
seguridad social y el diálogo social, caracterizado por los movimientos sindicales en
ambos países y su escasa inclusión juvenil; así como dos temas que se entrelazan
en los objetivos del trabajo decente citados: el régimen fiscal y el trabajo informal.
De esta forma, la descripción breve por capítulo es la siguiente:
El primer capítulo, titulado “Marco teórico jóvenes y trabajo decente”, desarrollado
por la Dra. Martha Monsalve Cuellar, aborda primeramente los convenios inter-
nacionales de la OIT en relación con el trabajo decente, asimismo nos otorga el
marco teórico conceptual del trabajo como unidad. Posteriormente la autora nos
proporciona un análisis de cuál es el papel del trabajo de los jóvenes en la economía
global, y los desafíos que se deben afrontar para la incorporación de los jóvenes
al mercado económico-formal. El texto finaliza con el marco estadístico básico de
ambos países para poder desarrollar el análisis de los capítulos subsecuentes.
El segundo capítulo, titulado “Empleo y mercado: análisis a las condiciones de de-
manda de mano de obra juvenil en las zonas francas colombianas”, escrito por la
Dra. Emilce Garzón Peña, nos refiere la situación que enfrentan los jóvenes colom-
bianos frente a los empleadores, pues es bien cierto que conforme pasan los años
las condiciones laborales, tanto como la tecnología, se encuentran en constante

Introducción
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  27

evolución y cambio día a día el conseguir un trabajo y gozar de la seguridad de


estabilidad de empleo se vuelve aún más difícil para los jóvenes, además de que
la competencia laboral es aún mayor, lo que origina que los jóvenes ofrezcan sus
servicios por remuneraciones inferiores a las que deberían recibir.
Sin duda alguna, la oferta y demanda del trabajo es un factor a tomar en cuenta
para la obtención de un empleo que goce de las garantías esenciales para sostener
una calidad de vida digna y decorosa para los jóvenes.
La doctora Gloria Moreno Álvarez fue la encargada de desarrollar el capítulo terce-
ro, que tiene por nombre “La empleabilidad de los jóvenes en las industrias maqui-
ladoras de exportación de México”. Como su homóloga colombiana, la doctora nos
da un panorama general de las características del mercado laboral para los jóvenes
en México, enfatizando principalmente en las empresas e industrias de maquila.
Cabe señalar que México es uno de los países con más exportaciones de productos
maquilados a nivel mundial, por ende es conveniente saber cuál es el papel de los
jóvenes mexicanos frente a las industrias de este giro comercial y tener en cuenta el
nivel de demanda laboral que es solicitado en este sector, y si este tipo de industria
brinda los elementos necesarios para poder considerarlo como un trabajo decente
para los jóvenes.
El cuarto capítulo, a cargo de la Dra.Luz Dary Naranjo Colorado, titulado “La seguri-
dad social para los jóvenes en Colombia”, hace un recuento histórico del desarrollo
de la protección social de los jóvenes, además de que analiza el contexto actual en
el que se les otorgan prestaciones de seguridad social en su país.
Me correspondió el honor de desarrollar la contraparte mexicana en relación con
la protección de la seguridad social de los jóvenes. Aquí se debe hacer una pausa y
señalar que aunque se analizaron, tanto en Colombia como en México, las presta-
ciones de los seguros sociales para jóvenes —por mencionar la OIT a la protección
social como objetivo del trabajo decente—, se hizo referencia a algunos programas
otorgados por la asistencia social para los jóvenes. De esta forma, el capítulo quinto
lleva por nombre “La seguridad social para los jóvenes en México”. En él se anali-
zan temas relativos a los antecedentes de la protección social que se les brinda a
los jóvenes en México, resaltando que esta figura es relativamente nueva, pues no
existían figuras jurídicas o instituciones que brindaran cierto nivel de protección
social a los jóvenes.
Asimismo, incluye un análisis jurídico de la seguridad social en México para los
jóvenes, en donde por supuesto se involucra el trabajo formal para poder ser ase-
gurados a través de una de las instituciones de seguridad social que existen en
México, no menos cierto es que la informalidad es un factor importante, debido a

Introducción
28  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

que comúnmente este tipo de trabajos son los que la mayoría de los jóvenes des-
empeñan en la actualidad.
Otro tema abordado es la educación y la importancia que esta tiene para efectos de
desempeñar un trabajo bien remunerado, aunque en México, por el simple hecho
de tener una carrera profesional, no se garantiza que se accederá a una remune-
ración alta, si existe la posibilidad de obtener una mejor calidad de vida frente a
otras personas que solo cuentan con una educación básica. El capítulo concluye
con propuestas que mejorarán la situación en la que viven los jóvenes mexicanos
en materia de trabajo y seguridad social.
El capítulo sexto, elaborado por el Lic. Jesús Gilberto Arias, titulado “Sindicalismo
y juventud en Colombia”, hace referencia a las condiciones en que se encuentran
los jóvenes colombianos frente al sindicalismo de ese país, así como el papel que
desempeñan en la vida sindical, ya que es el propio autor quien afirma que los tra-
bajadores jóvenes colombianos no representan una fuerza efectiva sindicalmente.
Posteriormente, se aborda la situación laboral que viven los jóvenes colombianos;
pese a que cuenten o no con experiencia, la tasa de participación en la vida sindical
es muy pobre comparada con otros países.
El maestro en Derecho Óscar Javier Apáez Pineda desarrolla el capítulo séptimo,
que tiene por nombre “Sindicalismo y juventud en México”. En este apartado, pri-
meramente el maestro nos refiere cuál es el marco jurídico por el cual se rige el
sindicalismo mexicano, haciendo hincapié en la Constitución Política de los Esta-
dos Unidos Mexicanos, que es la fuente primordial del sistema jurídico, así como
los convenios internacionales. De la misma forma, se adentra en los antecedentes
históricos del sindicalismo y las transformaciones que se han llevado a cabo con el
transcurrir de los años, pasando desde las huelgas de Cananea y Río Blanco hasta
las confederaciones posrevolucionarias, ya que es a partir de la promulgación de
la Constitución de 1917 que se garantiza el derecho de sindicalización en México.
El autor aborda un apartado de la participación e inclusión de los jóvenes en los
sindicatos en donde analiza por qué la resistencia de estos a formar parte de ellos.
Concluye con una serie de propuestas para que la juventud mexicana tenga opor-
tunidad de incorporación al sindicalismo, así como la obtención de un “trabajo de-
cente”.
El Dr. Juan Manuel Ortega Maldonado, especialista en Derecho Fiscal, desarrolló
el capítulo octavo, titulado “Régimen fiscal de los jóvenes en México”. En él refiere
que una de las finalidades de este es saber con qué eficacia los incentivos fiscales a
las empresas, que generan primer empleo a los jóvenes, juegan un factor detonante
para que este grupo social pueda gozar de un trabajo. Sostiene que los extintos

Introducción
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  29

estímulos fiscales para el fomento al primer empleo que se estipulaba en la Ley


del Impuesto Sobre la Renta mexicana podrían animar a los empleadores para la
contratación de mano de obra joven, ya que al ser su primer empleo los jóvenes
carecen generalmente de experiencia, así ambas partes, patrón y trabajador, son
beneficiados; el primero por la reducción de impuestos y el segundo, por la obten-
ción de un empleo remunerado formal. En este apartado el Dr. desglosa los porme-
nores del estímulo fiscal al primer empleo, desde los elementos necesarios para
su aplicación, hasta una comparación con algunos otros países que se encuentran
aplicándolo y les ha funcionado en la actualidad. Termina su participación aportan-
do conclusiones respecto a si el estímulo fiscal puede ser benéfico para la situación
de los jóvenes en materia laboral y conocer si es necesario que el Estado mexicano
continúe con su aplicación.
El capítulo noveno, a cargo del maestro Leonardo Pachón González, titulado “El
empleo informal de los jóvenes en Colombia, factor de crecimiento para el desa-
rrollo humano”, refiere que el impacto del trabajo informal que se desarrolla en los
jóvenes colombianos es sumamente alarmante, pues casi el 50 % de la población
económicamente activa se encuentra en la informalidad. El autor señala la manera
en que el Estado está haciendo frente a este problema a través de la implementa-
ción de políticas públicas para incorporar jóvenes a empresas formales.
Asimismo, el maestro toca el tema del teletrabajo como una forma laboral permiti-
da por la ley colombiana combinando los avances de la tecnología y las telecomu-
nicaciones para poder desempeñar un trabajo, resaltando que muchos colombianos
forman parte de este sistema laboral.
El autor propone algunas recomendaciones para que el Estado sea un factor im-
portante en la capacitación, educación e implementación de políticas públicas para
que la población joven cuente con trabajos dignos que puedan garantizar una vida
decente durante el ciclo de su vida.
El capítulo décimo tuve el gusto de desarrollarlo en conjunto con el Lic. Emmanuel
López Pérez, se trata del capítulo: “Derecho comparado del trabajo de los jóve-
nes México- Colombia”. En él, en seguimiento al método comparativo y en apoyo
del material proporcionado por los autores de los capítulos correspondientes, se
resaltan las principales diferencias y similitudes encontradas en las categorías de
análisis que fue posible determinar, ya que no todos los capítulos fueron objeto
de ser comparados. Estas fueron: el trabajo de los jóvenes en zonas económicas
especiales; el análisis de la protección de la seguridad social para los jóvenes y un
comparativo de la protección sindical a la juventud en el contexto actual.

Introducción
30  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

Una parte notable en toda la obra es que se enriquece con las propuestas a la pro-
blemática que se analiza en cada uno de los capítulos.
Finalmente, no me resta sino agradecer a cada uno de los coautores de este libro
por su disciplina y disponibilidad para desarrollar de manera conjunta una investi-
gación. A nombre de todo el equipo de trabajo quiero agradecer también a nuestros
prologuistas por su trabajo desarrollado para este libro; a los estudiantes que han
compartido, con nosotros los investigadores, el proceso de desarrollo del libro; y,
por último, a las instituciones por su apoyo incondicional: a la Universidad La gran
Colombia y a la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.

Dra. Gabriela Mendizábal Bermúdez - Agosto 2017

Introducción
Capítulo 1
Trabajo decente y juventud: parámetros conceptuales frente al análisis
de la realidad laboral en México y Colombia
Martha Elisa Monsalve Cuéllar

SUMARIO: Introducción I. Marco Teórico. II. Trabajo decente. III. El jo-


ven. IV. El trabajo de los jóvenes en el marco de la economía global. V.
Trabajo decente como propuesta internacional. VI. Una mirada al traba-
jo de los jóvenes en Colombia y México. VII. Reflexiones finales.
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  33

Introducción
La situación laboral de los jóvenes en el mundo se ha convertido en un tema de
gran interés por su relevancia y complejidad, siendo la misma Organización Inter-
nacional del Trabajo (OIT) la que reconoce la urgencia de colocar en evidencia el
desafío por solucionar una realidad donde, por una parte, los deseos de conseguir
un trabajo y generar un proyecto de vida se ven enfrentados a un mercado laboral
donde prima el desempleo y la informalidad1.
Por esta razón, abordar situaciones particulares de trabajo juvenil resulta importan-
te y necesario en aras de promover soluciones y propuestas ligadas a la generación
de alternativas de colocación y trabajo decente.
Si bien es cierto que los retos estales e internacionales están dirigidos a fomentar la
gestión del primer empleo, no pueden perderse de vista las condiciones y calidades
del trabajo, que cada vez resultan más precarias y excluyentes, a pesar de ser los
jóvenes uno de los componentes primordiales de la fuerza laboral requerida en el
mundo. De allí que surja una perspectiva de derecho y reconocimiento de estos, en
aras de promover el derecho fundamental al trabajo, desde su condición de derecho
humano.
Esto se liga de manera concreta con las apuestas internacionales de promoción de
trabajo decente, entendido este y desde los cuatro pilares u objetivos2 y las ocho
características básicas de la OIT en que se basa el trabajo decente o digno, a las
cuales se hace referencia más adelante.

1. OFICINA REGIONAL PARA, 2013, Trabajo Decente y Juventud en América Latina y el Caribe. Lima, Perú: Organización Internacional del Trabajo (OIT), 2013, p.
288.
2 ZUBERO, Imanol, Se busca trabajo decente. 1o edición. Madrid: Ed. HOAC. 2007, p. 13.

Capítulo I
34  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

I. Marco teórico
Se toma como fundamento los documentos que atañen directamente a la dignidad
humana y los relacionados con las condiciones de trabajo, para poder establecer
cómo la OIT ha venido desarrollando estos instrumentos internacionales. En espe-
cial los Convenios relacionados para abordar la temática de trabajo decente, estos
son:
–– Convenio 29 (1957 y 105 (2007) sobre trabajo forzoso, trabajo esclavo sin re-
muneración y muchas veces ejecutado contra la voluntad y donde con gran fre-
cuencia se encuentran jóvenes en labores como minería, servicio doméstico y
talleres artesanales.
–– Convenios 138 (1973) y 182 (1999) sobre cómo erradicar el trabajo infantil.
Precisamente encaminados a esas formas de trabajo forzoso que, como se ha
expresado, ocupan niños en edades no mínimas.
–– Recomendación 71 de 1944, relativos a la eliminación de discriminación en el
empleo (en la 105ª Conferencia de la OIT de 2016 quedó propuesta su revisión).
–– Convenios 100 (1951) y 111 (1958), los cuales hacen referencia a la no discri-
minación en cuanto a oportunidades, asignación salarial condiciones de trabajo,
género raza en donde los jóvenes son objeto de esas discriminaciones.
–– Convenio 189 (2014) sobre trabajadores domésticos que, como se anotó, espe-
cialmente los jóvenes dedicados a estas labores han sido víctimas de vulneracio-
nes de sus derechos.
–– Los que se refieren al derecho de asociación y libertad sindical y negociación
colectiva 87 (1948) y 98 (1949), respectivamente.
–– Sobre la organización del empleo (Global Employment Agenda, 2000).
–– Las Declaraciones de la OIT relativas a los Principios y Derechos Fundamentales
en el Trabajo y su seguimiento de 1944, 19983 y de 2008.
–– El Informe de la Comisión de empleo y trabajo decente (104ª Conferencia de
2015).
–– La Resolución adoptada por la 105ª Conferencia de 2016 para inscribir en el
orden del día de la próxima reunión ordinaria de 2017 con el título de “Em-
pleo y trabajo decente para la paz y la resiliencia, “de donde se pueden extractar
conceptos muy claros sobre los elementos que caracterizan el trabajo digno o
3 OIT, Los Convenios Fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo Programa Infocus sobre la Promoción de la Declaración. 2da impresión. Ginebra,
Suiza, 2003, pp. 7-70.

Capítulo I
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  35

decente, y que han ocupado su atención no solo en la pasada Conferencia sino


en anteriores reuniones. Entre otras, las de 2007 y 2008, y en su aplicación se
enfatizan esos derechos para determinar los elementos centrales del trabajo
decente, denominados: Pilares del Programa de Trabajo Decente, creación de
empleo, protección social, derechos en el trabajo y diálogo social.

II. Trabajo decente


Cuando de definir se trata, generalmente se acude al Diccionario enciclopédico
buscando la raíz etimológica del término que nos abra la puerta a una definición4
“Decente, de calidad o cantidad suficiente: sueldo decente”. Imanol Zubero5 enfa-
tiza en la finalidad de la OIT en que hombres y mujeres puedan conseguir trabajo
decente y productivo con cuatro objetivos estratégicos: libertad, equidad, seguri-
dad y dignidad humana.
No obstante, consultando autores encontramos que el profesor Monteiro de Brito
Filhio6 hace una división considerando en el plano individual manifestando que “el
trabajo permite a la persona humana desenvolver su capacidad física e intelectual,
convivir de modo positivo con otros seres humanos y realizarse íntegramente como
persona humana”, consideraciones importantes en el sentido de reconocer un de-
recho fundamental inherente al ser humano y, por tanto, con las calidades propias
a la dignidad del ser humano, como se afirma posteriormente en este trabajo.
Además de ese derecho al trabajo, el citado Monteiro de Brito señala la libertad de
escogencia del trabajo por el trabajador, con lo cual faltando esos dos requisitos
que le señala no podría hablarse de derecho al trabajo, y menos en condiciones
mínimas. Hace igualmente mención al derecho que le asiste al trabajador de tener
unas condiciones que preserven su salud, a una justa remuneración acordes a una
jornada justa de trabajo con periodos de descanso.
En el plano colectivo, otro punto al que se refiere la división es el respeto por la li-
bertad sindical. El autor, por ser de origen brasilero —donde no ha sido ratificado el
Convenio 98 sobre negociación colectiva—, no hace mención al respecto, pero enfa-
tiza en los riesgos sociales como los que disminuyen su capacidad de subsistencia.
Con base en lo anterior, podemos intentar una definición propia para este trabajo
diciendo que el trabajo digno o decente es aquel basado en el respeto a los dere-
chos humanos, que ofrece puestos de trabajo igualmente dignos en cuanto a cali-

4 LAROUSSE, Diccionario enciclopédico, 2006, p. 318.


5 Op. cit., ZUBERO, Imanol.
6 MONTEIRO DE BRITO, Filhio, “Trabajo decente”. Primera ed. Sao Paulo, Brasil, 2016, pp. 50-56.

Capítulo I
36  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

dad y remuneración justa, con protección en la salud y seguridad en el trabajo y que


fomenta el diálogo social para la solución de los conflictos.
De esta forma, se construye un capítulo de referenciación teórica, que busca pre-
sentar los principales elementos para abordar un análisis sobre el trabajo de los
jóvenes desde la postura del trabajo decente, estableciendo dos ejes principales
que son la categoría de joven y sus condiciones en el marco de la economía mundial
y, por otra parte, la iniciativa de trabajo decente, como herramienta de medición
desde los lineamientos internacionales del trabajo.
Así, se organiza el presente escrito en cuatro apartados, el primero de los cales se
refiere a la realidad del trabajo de los jóvenes en el marco de la economía global,
presentando un panorama general de la situación laboral de este segmento de la
población. En el segundo apartado se aborda la categoría de joven, desde su con-
dición biológica y de capacidad laboral. El tercero se refiere específicamente a la
iniciativa internacional del trabajo decente, como la herramienta propicia para ana-
lizar las condiciones de trabajo en el mundo. En el cuarto se visualiza la realidad de
las condiciones del trabajo juvenil en México y Colombia, como hecho particular del
análisis investigativo propuesto en el compendio. Por último, se realizan algunas
reflexiones finales.

III. El joven
Las Naciones Unidas definen joven como la persona que pertenece al grupo de eda-
des que oscilan entre los 15 y los 24 años7.
Acogemos esta definición por tratarse del organismo asesor de la OIT, considerada
como el ente gestor de definiciones en materia laboral, aunque esta definición varia
muchísimo entre los diferentes países en donde inclusive la edad mínima para ac-
ceder al trabajo presenta diferencias muy considerables y no obstante el Convenio
138 de 1973 estableció la edad mínima en 14 años dejando en libertad a los países
miembros para fijarla en su normatividad de manera diferente. Tenemos el caso de
Bolivia, donde esta edad mínima se ha establecido en 13 años de edad.
El Organismo Internacional de Juventud para Iberoamérica, en los objetivos de de-
sarrollo sostenible8, da una definición integral del joven y abarca las distintas rea-
lidades socioeconómicas, culturales y políticas de la región que permiten advertir
que no existe una juventud homogénea, sino juventudes diversas y desiguales.

7 OIT, “Combatir los desafíos del empleo de los jóvenes”. Centro de Formación CIF. Primera edición. Turín, Italia, 2012, pp. 7-11
8 NACIONES UNIDAS (ONU), Folleto Informativo distribuido en la 17ª Reunión de Altos Funcionarios del Focalae. Objetivos de Desarrollo Sostenible, 2016.

Capítulo I
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  37

En la 17ª Reunión de Altos Funcionarios del Focalae9 se dijo que:


En las últimas décadas el número de personas jóvenes no sólo ha aumentado, también se han
transformado sus realidades y se han diversificado sus demandas de manera considerable, por
ende, la conceptualización del tema de juventud ha experimentado una evolución y un desarrollo
particular, en cuanto a su enfoque y alcance. Las personas jóvenes de hoy son: Jóvenes sujetos de
derechos, jóvenes actores estratégicos del desarrollo, joven, actor político, joven interconectado,
joven local global.

IV. El trabajo de los jóvenes en el marco


de la economía global
A modo de introducción de este numeral, es pertinente resaltar los hechos relevan-
tes de 2016 que se consagran a continuación.
La iniciativa global sobre el empleo decente para los jóvenes hace un llamado a la Comunidad
Internacional para consolidar alianzas que faciliten el aumento del impacto y expandir las acciones
generadas a nivel nacional en relación al trabajo decente para los jóvenes a través de las alianzas
con diferentes socios, la sistematización de políticas públicas basadas en evidencia y el progreso de
intervenciones innovadoras y efectivas.10
Tal como lo mencionó Guy Ryder, director general de la OIT en el marco de la IX
Conferencia Iberoamericana de Ministros de Empleo, Trabajo y Seguridad Social,
“el empleo juvenil es una prioridad absoluta, ha llegado el momento de pasar de los
diagnósticos a un plan de acción estratégico…”.
Para el caso particular de los jóvenes, la consideración de conseguir un empleo
parte de la necesidad que inicia desde su etapa escolar, ligada a la transición entre
la educación básica, media y superior. La formación para el empleo, desde las ca-
rreras técnicas y tecnológicas, marca un hecho importante en la consolidación de
un mercado de trabajo. De allí que la posterior cualificación profesional o posgra-
dual signifiquen el fortalecimiento de las habilidades (aptitudes y actitudes) para
conseguir un empleo bajo condiciones significativas de salario, jornada y garantías
prestacionales. Por esta razón, este grupo poblacional en relación con el mercado
de trabajo va mucho más allá del tema de la ocupación, la desocupación y la inacti-
vidad, para involucrar lo educacional como punto fundamental dentro del proceso
de selección y vinculación a un puesto de trabajo. En el caso de América Latina,
“hasta los más pobres hacen una alta inversión en educación de niños y jóvenes con

9  EL ORGANISMO INTERNACIONAL DE JUVENTUD PARA IBEROAMÉRICA (OIJ), El trabajo que realiza por el pacto de juventud en la 17ª Reunión de Altos Funcio-
narios del Foro de Cooperación América Latina.
10 ORGANISMO INTERNACIONAL DE JUVENTUD PARA IBEROAMERICANA, IX Conferencia Iberoamericana de Ministros de Empleo, Trabajo y Seguridad Social.
Celebrada en Cartagena de Indias Colombia 2 y 3 de mayo de 2016 tomada del folleto entregado en la citada Conferencia.

Capítulo I
38  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

el fin de que conquisten, a través de mejores trabajos, una calidad de vida superior
a la de sus padres y abuelos”11.
Desde el punto de vista de la empleabilidad, el nivel educativo se impone como uno
de sus elementos determinantes y es claro que no todos los seres humanos podrán
acceder a los mismos procesos formativos, lo que trae consigo un fenómeno de
desigualdad, que en el fondo es el reflejo de los procesos de despojo e inequidad
del modelo.
los individuos más pobres poseen mayores dificultades para acceder a un nivel educativo alto; y
puede concluirse que serán menos empleables. […] Porque un individuo pobre tendrá mayores di-
ficultades para enfrentar los costos directos de invertir en educación, porque posee un menor nivel
de ingresos y también, para enfrentar los costos indirectos (costos de oportunidad de formarse y
no trabajar): el aporte marginal que una persona pobre puede hacer a la economía del hogar puede
marcar la diferencia entre subsistir o no. Es así como muchos jóvenes y niños abandonan el colegio
y van en busca de trabajo, en general informal, o mendigan. Por otra parte, quienes siendo pobres
continúan asistiendo a la escuela poseen un muy bajo rendimiento, al no estar bien alimentados,
no contar habitualmente con ayuda y apoyo familiar en sus tareas y no poder concentrar su tiem-
po libre en el estudio, porque deben cuidad de hermanos menores, o realizar algún tipo de trabajo
informal para subsistir12.
Para el caso de América Latina y el Caribe, los jóvenes significan una población
bastante vulnerable, que se encuentra en crecimiento y que marca en gran medida
el grupo que ingresará al proceso productivo. Pero preocupan sus condiciones de
desarrollo educativo y de vinculación laboral.
En los datos presentados en el año 2007 por la OIT sobre la realidad de los jóvenes
en América Latina y el Caribe, se reporta que de los 33 millones de jóvenes en esta-
do de precariedad, 22 millones no estudian y solamente 9 millones logran acceder
a la educación. Asimismo, de los 10 millones de jóvenes desempleados, solamente
estudian 6 millones, los otros 4 millones se quedan sin estudiar. Adicionalmente, se
reconoció que de los 48 millones de inactivos, se quedan sin estudiar 16 millones. Y
de los 17 millones de jóvenes no precarios13, 13 millones no estudian y solamente
estudian 4 millones14.
Ante esta problemática latente, se han establecido diversas estrategias mundiales
enfocadas a políticas laborales directas y específicas, en pro de fortalecer tanto los
procesos educativos como el mercado de trabajo, uno de ellos es el postulado de
trabajo decente, que se une a las Políticas Activas de Mercado Laboral (PAML) y a
los Servicios de Empleo (tanto presenciales como virtuales) para identificar “opor-
tunidades laborales”, que se sirvan de puente entre la oferta y demanda laboral.
11 OIT, Trabajo decente y juventud. América Latina, Oficina Internacional del Trabajo. Perú, 2007, p. 11
12 FORMICHELLA, María Martha y LONDON, Silvia, Óp. cit., “Empleabilidad, educación y equidad social”. Revista de estudios sociales, No. 47, Universidad de los
Andes, 2013, p. 87.
13 Trabajan en una actividad económica en forma remunerada y cuentan con seguridad social en salud o pensiones.
14 OFICINA REGIONAL PARA AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE, Trabajo decente y juventud. América Latina. Oficina Internacional del Trabajo. Perú, 2007, p.15.

Capítulo I
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  39

V. Trabajo decente como


propuesta internacional
Desde múltiples y muy diversas perspectivas se ha insistido en la “urgencia de dar
una dimensión humana a la economía mundial” (OIT, 1919), resultado de las fuer-
tes crisis sociales emanadas de la contradicción entre el desarrollo de un sistema
basado en los principios del mercado, antes que en la protección del hombre y la
naturaleza.
La respuesta política clásica la formularon las instituciones de Bretton Woods en el decenio de
1980, a raíz de la crisis de la deuda, y la aplicaron más tarde las economías en transición. Se
basaba en dos supuestos esenciales, a saber: los mercados son capaces por sí solos de promover
el crecimiento, y son casi suficientes para asegurar la estabilidad social y la democracia política.
Fundamentalmente, la estrategia para el éxito estribaba en transferir al mercado las funciones del
Estado en materia de regulación. Para ello hacía falta una combinación de decisiones en materia
de privatización, de liberalización de los mercados de capital y de trabajo y de estabilización finan-
ciera. Procedía recurrir principalmente a la política macroeconómica para dominar la inflación, en
vez de estimular el crecimiento. El empleo era un mero adminículo de tales políticas. El cometido
de los mercados de trabajo se limitaba a garantizar una adaptación flexible a la evolución del nivel
de la demanda15.
Es así como desde los principios de rentabilidad económica se impuso un modelo
de disciplina macroeconómica y una nueva mentalidad competitiva, enmarcada en
la utilización de nuevas tecnologías y métodos de gestión, que dejaron de lado los
fines sociales. Esto dio como resultado un sistema rígido, alejado del contexto so-
cial y político, que desembocó en la consabida crisis mundial.
La fuerte tensión social puso en evidencia la precariedad, explotación y crisis del
sistema desde las condiciones del mundo de trabajo y ha colocado sobre la mesa la
discusión por el respeto a un mínimo de garantías laborales, lo que deja entrever un
regreso a la idea de una protección base, que los estados han capitalizado, en aras
de sostener el statu quo. Esto indica que “la forma en que se desarrolla el traba-
jo está cambiando para mucha gente, poniendo en entredicho nuestros supuestos
sobre cómo permitimos la movilidad económica y cómo debería ser el trabajo de-
cente”16. Desde estas posturas, la OIT argumenta el concepto de trabajo decente,
proponiendo a su vez una estructura de medición que permita hacer lecturas de
la realidad laboral en el mundo de hoy, reconociendo unos mínimos dentro del
ejercicio del trabajo en pro de contener en alguna medida el impacto social causado
15 OFICINA INTERNACIONAL DEL TRABAJO GINEBRA, Programa Inversiones Intensivas en Empleo, Oficina Internacional del Trabajo. Memoria del director general
Conferencia Internacional del Trabajo, reunión 87ª, 1999.
16 JUECH, Claudia, World Economic Fórum. The Rockefeller Foundation. “El mosaico futuro del mercado laboral”. Oportunidades económicas en el siglo XXI.
Artículo de la serie de Opiniones individuales de la Comunidad para la Previsión Estratégica Global del Foro Económico Mundial para la Reunión Anual. Disponible
en www.weforum.org el 11 de mayo de 2015.

Capítulo I
40  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

por la economía de mercado. Por ello, la OIT, en coherencia con el compromiso


institucional de promover el diálogo social y la promulgación de normas relativas a
fundamentar los principios y derechos del trabajo, el empleo y la seguridad de las
personas, se ha dado a la tarea de llamar la atención, y de establecer unos paráme-
tros mínimos frente a la consolidación de un modelo de trabajo globalizado.
Si bien la misión de la OIT es “mejorar la situación de los seres humanos en el
mundo del trabajo”, hoy en día, esa responsabilidad entra en juego con el afán ge-
neral de promover cambios en el modelo, ajustados al mercado, pero socialmente
aprobados. Así, la OIT reconoce la urgencia de promover oportunidades para que
los hombres y las mujeres puedan conseguir un trabajo “decente y productivo” en
condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad humana.
De esta forma, la propuesta de “trabajo decente” se articula desde cuatro objetivos
estratégicos: 1) la promoción de los derechos fundamentales en el trabajo; 2) el
empleo; 3) la protección social y 4) el diálogo social17.
Estos elementos permiten dar un derrotero de medición que genera pautas para
entrever cómo está la situación laboral en un determinado lugar del mundo, a partir
de cruzar la realidad laboral con la expectativa del cumplimiento de estos cuatro
objetivos. Asimismo, estos se entrelazan con los objetivos de la Organización que
se describen en siete aspectos básicos:
1. Las repercusiones políticas: Ligado a las consecuencias normativas inherentes al
mandato de la Organización.
2. Interés por todos los trabajadores: La OIT reconoce su esencial atención en las
necesidades de los trabajadores asalariados (la mayoría de ellos de sexo mascu-
lino, en empresas del sector estructurado). Por ello, dispone ampliar su interés
por quienes trabajan al margen del mercado de trabajo estructurado: asalaria-
dos no reglamentados, trabajadores por cuenta propia, trabajadores a domicilio.
3. Promoción de los derechos en el trabajo: La OIT aboga por el mejoramiento de
las “condiciones de trabajo”, en espacios organizados o no, ya sea en la econo-
mía estructurada o bien en la no estructurada, en casa o en asociaciones locales
o de carácter voluntario.
4. Promoción de oportunidades laborales: La promoción del empleo es un obje-
tivo central. La defensa de los derechos en el trabajo presupone forzosamente
la obligación de promover las posibilidades del trabajo propiamente dicho. La
función normativa de la OIT fomenta el proceso de ampliación de oportunida-
des de encontrar un trabajo productivo y decoroso. Se interesa, pues, por los

17 ZUBERO, Imanol. Ibídem.

Capítulo I
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  41

desempleados, y por unas políticas encaminadas a acabar con el desempleo y el


subempleo tanto como por la promoción de los derechos en el trabajo.
5. Un trabajo decente asegurado: No se trata simplemente de crear puestos de
trabajo, sino que han de ser de una calidad aceptable.
6. Protección contra las situaciones de vulnerabilidad en el trabajo: Interés por la
vulnerabilidad y los imprevistos que retiran a la gente del trabajo, independien-
temente de que se deban al desempleo, a la pérdida de los medios de subsisten-
cia, a la enfermedad o a la vejez.
7. El diálogo social, medio para conseguir un fin: El diálogo social se basa en la
participación y libertad de asociación, por ello, se concibe como un fin en sí
mismo en las sociedades democráticas18.
A partir de estos objetivos estratégicos, la OIT propone a los gobiernos, emplea-
dores y trabajadores compaginar eficazmente los diferentes intereses en aras de
lograr un “trabajo decente”, que por lo menos respete los fundamentos básicos de
derechos fundamentales, generación de empleo, protección y diálogo social.
Es así que los cuatro pilares del Programa de Trabajo Decente se convirtieron en
elementos centrales de la nueva Agenda 2030 de Desarrollo sostenible (objetivo 8,
de los 17 que contiene la Agenda) e instan a promover un crecimiento económico
sostenido e inclusivo, el pleno empleo productivo y el trabajo decente, convirtién-
dose para la OIT y sus mandantes en actuación fundamental. Además, otros aspec-
tos clave del trabajo decente son considerados ampliamente en los 16 objetivos
restantes de la Agenda 2030, y que conforman la nueva visión de desarrollo de
Naciones Unidas.
Fue así como para la reciente 105ª reunión en 2016 se presentó un Informe IV a la
Comisión para discutir el trabajo decente en las cadenas mundiales de suministro,
que, como lo hemos visto, en este detalle de instrumentos internacionales viene a
ocupar un lugar relevante en la actualidad. Desde 2011 esto no se debatía, porque,
como lo hemos afirmado, se abrigan los temores sobre la afectación al concepto
de trabajo decente y consecuencialmente al trabajo de los jóvenes por los altos
niveles de ocupación que se dan en esas fuentes de empleo. Para comprender en
mejor forma la vulnerabilidad del trabajo decente en las cadenas mundiales de su-
ministro, conviene adicionar que son estructuras organizativas complejas, variadas,
fragmentadas, dinámicas y evolutivas. Para describirlas se utiliza una diversidad de
términos19: “redes mundiales de producción, cadenas de valor mundiales, cadenas
mundiales de suministro20. Todos estos términos se refieren a los mismos aspectos
18 OIT, “Las reglas de juego”. Tercera edición revisada. Ginebra, Suiza, 2014, p. 9.
19 OIT, Informe IV “El trabajo decente en las cadenas mundiales de suministro”. Conferencia Internacional del Trabajo 105ª reunión. Ginebra, Suiza, 2016, p. 1.
20 OIT, Informe IV “El trabajo decente en las cadenas mundiales de suministro”. Conferencia Internacional del Trabajo 105ª reunión. Ginebra, Suiza, 2016, p. 1.

Capítulo I
42  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

básicos de la producción y el comercio transfronterizo”, y se convierten fácilmente


en lugares difíciles de detectar la vulneración de derechos que caracterizan el tra-
bajo decente y con ello el grupo vulnerable de los jóvenes.
Grandes interrogantes se plantean sobre la ausencia de las características del tra-
bajo decente en estas estructuras organizativas, y por ello el tema quedó para dis-
cusión en la Conferencia 106ª de 2017, con miras a construir una recomendación.
Con este marco de instrumentos internacionales se determinan las características
del trabajo decente21 o digno:
1. Trabajo en condiciones justas y adecuadas, donde se observen las apropiadas al
ser humano con consideración a su dignidad. (Declaración relativa a los Dere-
chos Fundamentales adoptada en 1998).
2. Salario justo, acorde al trabajo realizado en cantidad y calidad. (Convenio 100
1951)
3. Condiciones de trabajo salubres, con seguridad y salud en el trabajo (Convenio
155 de 1981).
4. Seguridad social, teniendo en cuenta las 9 ramas que comprende. (Convenio
102 de 1952).
5. Respeto a los Derechos Fundamentales a la dignidad humana. (Seguimiento de
la Declaración de Derechos fundamentales de 2008).
6. Libertad de asociación sindical y derecho a la negociación colectiva. (Convenios
87 y 98 de 1948).
7. Erradicación del trabajo forzoso, de todas las formas de trabajo infantil, erradi-
cación de las formas de discriminación. (Convenio 182 de 1999).
8. Diálogo social. (Constitución de la OIT 1919).
Vistas estas características necesariamente nos debemos referir a la identificación
que el Consejo de Administración de la OIT ha hecho de los ocho convenios califi-
cándolos de fundamentales para garantizar los derechos humanos en el trabajo22
y que precisamente los Convenios allí relacionados son los que se refieren a cada
una de los ocho características, es decir, son los Convenios allí relacionados los
que se relacionan con los derechos fundamentales, los cuales se plasman en las
características anotadas, conformando con ello el marco teórico que sirve a esas
ocho características.

21 OIT, Manual sobre procedimientos en materia de convenios y recomendaciones internacionales del trabajo. Ginebra Suiza. Departamento de Normas Internacio-
nales del Trabajo, 2012, p. 33.
22 OIT, Los Convenios Fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo. Programa InFocus sobre la Promoción de la Declaración. Segunda edición.
Ginebra, 2003, pp, 7-8.

Capítulo I
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  43

Es por ello que debemos prestar especial atención a los 17 objetivos de la Agenda
del 2030, que coloca el trabajo decente para todos, en el mandato de la OIT y el
objetivo de lograr la justicia social, colocándolo en el centro de las políticas para
el desarrollo y un crecimiento sostenible e inclusivo. Las personas no perciben que
existan mayores posibilidades de encontrar un trabajo decente. Esta situación no es
sostenible ni aceptable. Es necesario mejorar las condiciones de los 780 millones
de hombres y mujeres que trabajan, pero no ganan lo suficiente para superar ellos
y sus familias el umbral de pobreza de 2 dólares al día, extendiéndose de manera
considerable a la población juvenil.
Los objetivos de la Agenda de 2030 son23:
1. Fin de la pobreza (distribución equitativa de la riqueza).
2. Hambre cero (no al hambre).
3. Salud y bienestar (desde el ámbito de la protección social).
4. Educación de calidad (calidad de la educación).
5. Igualdad de género.
6. Agua limpia y saneamiento (agua potable y sanidad ambiental).
7. Energía asequible y no contaminante.
8. Trabajo decente y crecimiento económico.
9. Industrial Innovación e Infraestructura (siguen siendo evidentes los problemas
de traducción al español que han caracterizado los documentos de la OIT). Debe
entenderse Innovación Industrial y aumento de la infraestructura.
10. Reducción de las desigualdades (lucha contra la inequidad).
11. las comunidades).
12. Producción y consumo responsables.
13. Acción por el clima (protección del medio ambiente, factor determinante en el
clima).
14. Vida submarina (cuidado de las especies en el fondo del mar).
15. Vida de ecosistemas terrestres.
16. Justicia e instituciones sólidas (instituciones sólidas para la administración de
justicia).
17. Alianza para lograr los objetivos de la presente Agenda.
¿Serán suficientes los 14 años restantes para lograr estos objetivos? Será el tiempo
el que logre despejar la interrogante planteada.
23 OIT, Objetivos de Desarrollo Sostenible Departamento de Comunicación e Información Pública. Centro Internacional de Formación. Ginebra, 2016.

Capítulo I
44  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

Nos hemos venido refiriendo reiteradamente a la 105ª Conferencia Internacional


del Trabajo llevada a cabo en Ginebra el pasado mes de junio de 2015, por lo cual
nos parece importante echar una mirada retrospectiva a los resultados de la Con-
ferencia. Toda vez que planteado desde 2014, por el director general Guy Ryder en
la 18ª Reunión Regional de las Américas, el lema “El futuro del trabajo”, debemos
indagar si los resultados de la Conferencia están de cara al lema con lo cual precisa-
mos que el director general en su Memoria destacó la importancia de la Conferencia
refiriéndose a ella como el Parlamento Mundial del Trabajo como se le denomina
actualmente.
–– Señaló el desafío de lograr el máximo de resultados en plazos breves.
–– Hizo el llamado a asumir las responsabilidades que nos competen desde el man-
dato de la justicia social de la OIT a los interlocutores del tripartismo.
–– Indicó que 115 Estados Miembros ya han emprendido acciones nacionales para
afrontar la primera fase de la iniciativa planteada desde 2014 en Lima, del futuro
del trabajo, en el cual es obvio involucrar a los jóvenes y ante el fenómeno demo-
gráfico del envejecimiento poblacional.
–– Tanto la presidenta del Consejo de Administración, como de la Comisión de Apli-
cación de Normas presentaron los informes de gestión:
–– El trabajo decente en las cadenas mundiales de suministro. resolución y conclu-
siones presentadas para su adopción.
–– Oportunidades y desafíos para alcanzar la meta del trabajo decente con desarro-
llo inclusivo que han planteado las cadenas mundiales de suministro.
–– Trabajo decente para la paz, la seguridad y la resiliencia frente a desastres.
–– Revisión de la Recomendación 71 de 1944.
–– Informe de la Comisión. Aprobar la resolución para inscribir en el orden del día
de la próxima reunión ordinaria de la OIT con el título: “Empleo y trabajo decen-
te para la paz y la resiliencia”.
–– Evaluación de las repercusiones de la Declaración de la OIT sobre protección
social para una globalización equitativa de 2008. Presentación de la Resolución
para su adopción por la Conferencia.
–– Aprobación de las enmiendas al Convenio sobre el Convenio Marítimo de 2006
y del Convenio de 2003.
Lo anterior permite evidenciar cómo el tema del “trabajo decente” fue incluido
como eje de actividades de la OIT, junto con la preparación del centenario de la
institución en el 2019.

Capítulo I
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  45

Bajo esta dinámica, este análisis busca contribuir a la comprensión de los diferen-
tes Convenios de la OIT que sirven de marco legal a cada uno de los temas que se
involucran a este trabajo de investigación. Así, el presente capítulo se constituye
en una herramienta conceptual para delimitar y entender el postulado del trabajo
decente y su extensión hacía el tema del trabajo de los jóvenes en los dos países
materia de estudio.
Ejemplo: Convenio 138 de 1973. Principales aspectos a considerar:
1. Conferencia en la cual se adopta: Convenio N138 de la OIT sobre la edad míni-
ma, adoptado en la 58º reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo en
1973.
2. Tema tratado: En este convenio se dan a conocer criterios para fijar esta edad
mínima según la finalización de la escolaridad obligatoria y según las condicio-
nes del trabajo. A partir de esto se establece que, en términos generales, la edad
mínima de admisión no podrá ser inferior a la edad en que cesa la instrucción
obligatoria establecida por cada país. En el caso de los trabajos peligrosos para
la salud, la seguridad o la moralidad, esta edad mínima deberá fijarse en los 18
años.
Exige a los Estados diseñar y aplicar una política nacional que asegure la abolición
efectiva del trabajo infantil, y fija las edades mínimas de admisión al empleo.
1. Ratificación: Previo examen de la Corte Constitucional sobre su exequibilidad,
salvo que forme parte del bloque de constitucionalidad e ingrese directamente
por tratarse de derechos humanos con lo cual no requiere el paso anotado, vie-
ne el proceso de ratificación y se establece la fecha en que entra a formar parte
de la legislación nacional.
2. Ingreso a la normatividad nacional: Mediante la Ley 515 de 1999 (agosto 4),
por medio de la cual se aprueba el “Convenio 138 sobre la Edad Mínima de
Admisión de Empleo”, esto en cuanto a Colombia.
3. Efecto de la ratificación: Colombia depositó ante el director general de la Ofi-
cina Internacional del Trabajo, el instrumento de ratificación al “Convenio 138
sobre la edad mínima de admisión al empleo”.
4. Leyes posteriores sobre aplicabilidad del convenio 138 de 1973.
Decreto 882 de 2001 (mayo 11), Por el cual se promulga el “Convenio 138 sobre la
edad mínima de admisión al empleo”.
Resulta importante para establecer la aplicabilidad del Convenio por los operado-
res jurídicos completar ese análisis con Sentencias de las Altas Cortes donde los

Capítulo I
46  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

principios del Convenio hayan servido de fundamentos de derecho para declarar la


existencia de los derechos reclamados.
Igualmente, resulta recomendable en estos análisis establecer si el Estado miem-
bro ha tenido que atender las quejas que por violación a los Convenios en vigencia
se elevan ante los órganos de control de la OIT el Comité de Libertad Sindical que
carece de poder coercitivo pero que de todas maneras se pronuncia sobre la queja
analizados y los alegatos de las partes.
Asimismo, en la Comisión de Aplicación de Normas que se reúne una vez al año
durante las sesiones de la Conferencia, son analizados los casos propuestos por la
Comisión de Expertos al Consejo de Administración y presentados a la Comisión
para debate tripartito.

VI. Una mirada al trabajo de los jóvenes


en Colombia y México
De un análisis particular de la situación del trabajo de los jóvenes en dos importan-
tes países como México y Colombia, se logra corroborar parte de la difícil realidad
que afronta América Latina y el Caribe, en cuanto a la población activa, el número
de jóvenes trabajadores y el fenómeno del desempleo, como situaciones que cons-
tituyen un reto económico y social fundamental para los gobiernos en las próximas
décadas.
Colombia24, un país con una población aproximada a 2016 de 48.774.708 habitan-
tes, reporta una población juvenil en edad de trabajar de un 32.2 %, con una tasa
global de participación de 58.5 %, una tasa real de ocupación de 50.0 % y una tasa
de desempleo de 14.5 %.
Para el trimestre móvil de agosto-octubre de 2016, los datos del Departamento
Administrativo Nacional de Estadística (DANE) indicaban que la población entre
14 a 28 años representaba un 31.4 % del total de la población en edad de trabajar.
Asimismo, se llamaba la atención por la cifra de un 41.5 % de la población entre
14 a 28 años que correspondía al segmento de los económicamente inactivos. En
cuanto al desempleo juvenil, los datos manifestaron que es mayor la proporción de
desempleadas (mujeres jóvenes) que de los hombres jóvenes. El reporte de la tasa
de desempleo de las jóvenes fue de un 19.3 %, frente a un 10.8 % de los hombres
jóvenes.

24 DEPARTAMENTO ADMINISTRATIVO NACIONAL DE ESTADÍSTICA (DANE), Resumen ejecutivo. Mercado laboral de la juventud (14 a 28 años) Trimestre agos-
to-octubre 2016. Bogotá. 12 de diciembre de 2016. Disponible en http://www.dane.gov.co/files/investigaciones/boletines/ech/juventud/Bol_eje_juventud_ago_
oct16.pdf

Capítulo I
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  47

Es importante además indicar que frente a los ocupados la cifra es más alta con re-
ferencia al trabajo por cuenta propia, en contraposición de la contratación formal.
Por su parte, México25 alcanzaba para el tercer trimestre de julio-septiembre de
2016 una población de 122.433.211 habitantes, donde los jóvenes de 15 a 29 años
representaban el 24.85 % de la población en edad de trabajar, con una tasa de ocu-
pación de un 96.2 % y una tasa de desempleo de 3.8 %.
Sobre el desempleo juvenil en México, valga la pena indicar que las cifras del año
2015 daban un índice de un 7.5 %, el cual disminuyó ostensiblemente para el año
2016 (agosto), donde se reportó un 3.8 %.
En cuanto a la tasa de desempleo para las mujeres jóvenes, esta fue para el 2016 de
un 18.6 %, frente a un 21.98 % registrado en 2015. Para los hombres jóvenes, la tasa
se ubicó en 13.49% frente a un 15.55 % registrado en el mismo periodo de 2015.
De manera general, en México la posición ocupacional de mayor participación fue
trabajador asalariado, situándose con el 68% del total de la población económica-
mente activa. La principal rama de actividad para las mujeres ocupadas fue otros
servicios, con 55 %; comercio, con 52.5%; industria manufacturera, con 37.7 %; go-
bierno y organismos internacionales, con 37.1 %; y para los hombres fue actividades
de construcción, con 96.7%; agropecuarias, con 88.9%; y transporte y comunicacio-
nes, con 88.1 %.
Este breve panorama de la situación del trabajo juvenil desde las cifras básicas lla-
ma la atención sobre la importancia de la masa laboral juvenil en ambos países, la
urgencia de plantear políticas y estrategias eficaces y eficientes que ataquen decidi-
damente un fenómeno tan complejo como el desempleo y permitan concebir más
allá de los números el tema de la calidad y condiciones del trabajo.

VII. Reflexiones finales


Si bien la misión de la OIT es “mejorar la situación de los seres humanos en el mun-
do del trabajo”, los cambios presentados en un pasado reciente indican que esos
cambios en el modelo para ajustarlos al mercado deben ser socialmente aprobados.
Promover oportunidades para que los hombres y las mujeres puedan conseguir tra-
bajo “decente y productivo”.
Efectuar promoción de los derechos fundamentales en el trabajo, el empleo, pro-
tección social y diálogo social, pilares básicos del trabajo digno o decente.

25 Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), Población de 15 años y más de edad, 10 de abril de 2013.

Capítulo I
48  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

Atender a los aspectos clave del trabajo decente que son considerados en los 17
objetivos de la Agenda 2030 Nueva visión de desarrollo de Naciones Unidas.
Entender que el trabajo decente en el mandato de la OIT al colocarlo en el centro
de las políticas para el desarrollo y un crecimiento sostenible e inclusivo es la única
forma de alcanzar la justicia social.
Siendo el trabajo de los jóvenes una de las principales preocupaciones de los Esta-
dos miembros que han puesto de presente las altas tasas de desocupación que se
registran de una manera generalizada y que constituyen una seria amenaza para la
paz y la convivencia, en el mundo se producen diferentes estudios relativos al tema
que consignan propuestas para afrontar este flagelo que tiene al aumento a nivel
mundial.

Capítulo I
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  49

Bibliografía
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4. 3º, 2007.Capítulo 2

Capítulo I
Capítulo 2
Empleo y mercado: análisis a las condiciones de demanda de mano de
obra juvenil en las zonas francas colombianas
Emilce Garzón Peña

SUMARIO: Introducción I. Empleo y mercado: un abordaje conceptual.


II. Las Zonas Francas colombianas como espacios de inversión y genera-
ción de empleo. III. Empleo y empleabilidad de la mano de obra juvenil
en las zonas francas colombianas. IV. Reflexiones finales.
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  53

Introducción
Las transformaciones del mundo del trabajo se convierten en un interesante espacio
para la reflexión y análisis de las diversas formas en que hoy se interrelacionan tra-
bajadores y empleadores, al reconocer que la dinámica laboral no es estática, sino
que oscila entre aspectos formales e informales, típicos o atípicos, que dan cuenta
de un mercado del trabajo complejo, contradictorio y particular, que requiere de
una observación que va más allá del simple tema de la contratación, para auscultar
en aspectos de orden económico, político y social, que permitan comprender lo que
significa realmente laborar en el siglo XXI.
El fortalecimiento y difusión de la figura del empleo como un sistema adecuado
dentro de las lógicas mercantiles de gestión y vinculación de mano de obra plan-
tean una diferenciación radical entre lo que históricamente significaba el trabajo y
hoy se entiende como empleo, lo que además es condicionado por los procesos o
dinámicas económicas y de política social donde priman teorías o postulados como
los de la empleabilidad, el capital humano, la intermediación laboral, la flexisegu-
ridad, entre otros.
Este panorama laboral de resignificación del trabajo donde prima la categoría em-
pleo permite reconocer las nuevas formas en que los trabajadores se enfrentan hoy
al mundo laboral, y es desde allí que se reflexiona sobre la situación particular del
empleo de los jóvenes colombianos, en razón de la importancia de la masa juvenil
en el desarrollo de un mercado de trabajo cada vez más fuerte e internacionalmente
más competitivo, que encuentra en los jóvenes un importante sector para el desa-
rrollo productivo del país, pero que sin embargo resulta contradictorio al entrever
los problemas de desocupación, falta de experiencia, niveles de formación, entre
otras barreras para el ingreso.
Bajo estas premisas, la investigación se centró en la observación y el análisis del
caso específico del proceso de demanda de la mano de obra juvenil en las zonas
francas colombianas, considerando estos espacios de inversión nacional y extran-
jera como puntos fundamentales para la gestión de puestos y vacantes de diversa
calidad y calificación, en aras de visibilizar las condiciones ofrecidas a los jóvenes
al tenor de lo dispuesto por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en sus
fundamentos de gestión del “trabajo decente”. Pues si bien se promulgan este tipo
de zonas como las propicias para promover el empleo, resulta interesante conside-
rar si las condiciones propenden por un “trabajo decente”, en medio del juego de un
mercado cada vez más agresivo y altamente tecnificado.
Capítulo 2
54  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

El documento se organiza en cuatro segmentos. El primero se refiere al concepto


de empleo, enmarcado en un modelo de mercado, en aras de comprender la cate-
goría “empleo” como la más ajustada a la dinámica de oferta y demanda de mano
de obra. En el segundo se presenta la figura de las Zonas Francas, desde un breve
panorama histórico para concentrarse en su condición de actual gestor de empleo.
En el tercero se expone el caso particular de la demanda de mano de obra por parte
de las empresas usuarias de las zonas francas, desde una mirada crítica a la calidad
y condición de los empleos. Para, en el cuarto, presentar unas reflexiones finales.

I. Empleo y mercado:
un abordaje conceptual
En las sociedades modernas se consolidó de preferencia una visión restringida del
concepto de “trabajo” bajo un modelo clásico fundamentado a partir de dos con-
cepciones teóricas, la neoclásica, donde solamente se consideraba como “trabajo”
la labor asalariada y la marxista clásica, que comprendía el sistema asalariado y
las demás actividades relacionadas con el desarrollo de la riqueza material de la
sociedad. Pero, con el transcurso del tiempo y el avance de los estudios acerca del
trabajo y el empleo26, la categoría adquirió otras dimensiones y a la perspectiva
clásica, se le contrapuso una no clásica, la cual varía frente al proceso productivo,
al reconocer la generación de productos inmateriales y/o simbólicos, articulados en
un solo acto producción-circulación y consumo, desde parámetros que pueden ser
o no salariales y donde la relación de trabajadores y empresarios se intercomunica
con un tercero, el cliente, para quien se producen servicios o actividades propias de
la industria27 .
Esta apreciación compleja del trabajo donde se interconectan las posturas clásicas
y no clásicas dan cuenta de una serie de elementos sociales, económicos y políticos
de gran importancia y que se refieren a aspectos como la formalidad, la informa-
lidad, las condiciones típicas o atípicas de las relacionales laborales, el recono-
cimiento de la protección legal, la estandarización, el sistema de ocupación o de
unidad productiva, entre otros, como fundamentos del intercambio entre el capital
y el trabajo. Un hecho social, con un fuerte contenido histórico. Sin embargo, en la
actualidad la categoría “trabajo” se ve enfrentada a la figura del “empleo”, que hace
referencia a la condición de mercado, bajo una concepción de oferta y demanda de
mano de obra, restringiendo el significado a la simple condición de ocupación.
26 Brown, Richard. ¿Sucesión o acumulación? Sobre los cambios en los enfoques teóricos y en las preocupaciones sustantivas de la sociología del trabajo y del
empleo, en: Revista Sociología del Trabajo – Nueva Época, No. 69, Editorial Siglo XXI, 2010, p. 9.
27 De la Garza Toledo, Enrique, “El trabajo no clásico. La ampliación de los conceptos de producción, control, relación laboral y mercado de trabajo”, en: Revista
Sociología del Trabajo – Nueva Época, No. 67, Editorial Siglo XXI, 2009, pp. 72-73.

Capítulo 2
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  55

Desde la idea del empleo se han invisibilizado las relaciones dominantes y se coloca
en una supuesta “igualdad de condiciones” a quienes ofrecen su fuerza de trabajo
dentro de un mercado laboral. Es así que en la actualidad no solo se mercadea con
objetos, sino con los propios seres humanos, quienes terminan convirtiéndose en
una mercancía más. “Bajo la producción capitalista de mercancías, la explotación
se convierte en un sistema formidable, que, al desarrollarse históricamente con la
organización del proceso de trabajo y los progresos gigantescos de la técnica, re-
voluciona toda la estructura económica de la sociedad y eclipsa a todas las épocas
anteriores”28.
El concepto empleo está enfocado al sistema de ocupación y, por ende, a las condi-
ciones que se requieren para ser “empleable”, es decir, a la “probabilidad de obtener
una vacante en un mercado de trabajo específico a partir de los atributos con los
cuales está dotado el buscador, que son los que le permiten superar los obstáculos
que le impone el mercado”29. Dentro de esta lógica mercantil, se encuentran las
Políticas Activas de Mercado Laboral (PAML)30, los programas de servicio de empleo
(SE), los condicionamientos de formación al capital humano, la adaptación a los
procesos laborales o flexiseguridad,31 entre otros.
El empleo se circunscribe a los postulados neoliberales, a la configuración de un
mercado pensado desde la competencia internacional. Bajo esta perspectiva, lo que
se valida hoy en el mundo del trabajo es la figura del “empleo”, la cual se limita al
simple proceso de ocupación, dejando de lado las condiciones y calidades del pro-
ceso laboral, para simplificarlo en un sistema de selección y vinculación, desde un
modelo donde quien aspire a conseguir un empleo, deberá propender por alcanzar
las aptitudes y actitudes para ser empleable, respondiendo a las exigencias de un
mercado cada vez más exigente y deshumanizado.
La idea del empleo permite ocultar la complejidad y valor del trabajo, a su vez,
valida conceptos como el de oferta y demanda, en un ejercicio de intercambio que
contradice los postulados internacionales que promulgan que el trabajo no puede
ser considerado una mercancía, cuando la propia mano de obra se vende y compra
al mejor postor conforme a las condiciones del mercado, primando los principios

28 Marx, Carlos, El capital. México: Fondo de Cultura Económica, 1981, p. 37.


29 Formichella, María Martha y London, Silvia, “Empleabilidad, educación y equidad social”, en: Revista de estudios sociales, No. 47, Universidad de los Andes,
2013, p. 80.
30 Desde hace algunas décadas, los gobiernos de países de ingreso medio, conforme los lineamientos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Econó-
mico (OCDE), han puesto en marcha las Políticas Activas de Mercado Laboral (PAML), con el fin de “activar en el mercado laboral o promover la inclusión productiva
de aquellos ciudadanos que enfrentan mayores barreras para entrar por primera vez o para reingresar en el mercado del trabajo”. Las PAML promueven la mejora en
el acceso al mercado de trabajo y al empleo, a partir del fortalecimiento de las habilidades relativas para desempeñar un trabajo y el funcionamiento del mercado
laboral. ORGANIZACIÓN DE ESTADOS AMERICANOS – MINISTERIO DEL TRABAJO COLOMBIA. 50 años de dialogo interamericano para la promoción de la justicia
social y el trabajo decente. Avances y desafíos hacia el desarrollo sostenible, Medellín – Colombia, 2013, p. 52.
31 Este concepto es utilizado para caracterizar las “políticas públicas laborales encaminadas a conseguir la adaptación exitosa del mercado laboral a las exigencias
económicas actuales”. BERISTAIN GALLEGOS, Esteban, “Flexiseguridad”, en: Revista Latinoamericana de Derecho Social, No. 17, Universidad Nacional Autónoma
de México – Instituto de Investigaciones Jurídicas, 2013, p. 3.

Capítulo 2
56  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

economicistas antes que el verdadero respeto por los derechos y valores del hom-
bre.
De manera particular y tras el análisis del caso colombiano, la lógica del empleo
o el proceso concreto de empleabilidad para los jóvenes se ha circunscrito a dos
aspectos básicos, por una parte, un modelo de “oferta fortalecida”, que permite
ante la demanda de mano de obra del sector productivo empresarial, ofertar y surtir
un contingente de trabajadores calificados a bajo precio. Para ello el gobierno ha
estimulado a través de leyes32 y programas, la contratación de jóvenes sin expe-
riencia, pero con formación académica y habilidades para el trabajo, las cuales han
adquirido a través de estudios técnicos, tecnológicos o profesionales. Y por otra,
“la formalización”, a partir del “emprendimiento juvenil”, centrado en la generación
de pequeña y media empresa como alternativa por cuenta propia, lo que además
se presenta como un estímulo para la generación a largo plazo de nuevos empleos.
Con referencia al proceso de gestión y vinculación al empleo, esta orientación
gubernamental basada en la empleabilidad, ratifica la premisa fundamental de la
formación y cualificación del posible trabajador, el cual se vuelve más empleable
si presenta un currículo más atractivo al sector empresarial, por lo que la relación
empleo-escolaridad cada vez vuelve más importante. Conforme al estudio más re-
ciente de perfiles académicos y condiciones de empleabilidad de los graduados en
Colombia33, se puede indicar que de 2011 a 2013 se incrementó 36 % los titulados
de maestría y 19 % los de doctorados. Para el 2013 las titulaciones tecnológicas
crecieron en un 27 %, donde la participación del técnico profesional y tecnólogo,
representó un 33.7 %. Para ese mismo año el nivel universitario pasó de representar
el 44.2 % al 45.8 % del total de titulaciones, se otorgaron 345.090 títulos, siendo
las áreas de conocimiento más importantes, economía, administración, contaduría
y afines con un 36.5 %. Ingeniería, arquitectura, urbanismo y afines, con un 22.7 % y
ciencias sociales y humanas, con 16 %. Dentro de este mismo estudio, se determi-
nó que los hombres representaban el 51 % de los graduados de los niveles técnico
profesional y tecnológico. Por su parte, las mujeres representaban el 57 % de las
graduadas de los niveles universitario y posgrado. Esto permitía evidenciar que los
hombres representaban más graduados en los niveles técnico profesional, maestría
y doctorado; mientras que las mujeres predominaban en los niveles de universitario
y especialización.
Estos indicadores permiten hacerse una idea del valor de la cualificación educati-
va, lo que marca un elemento fundamental al momento de analizar el proceso de
oferta y demanda del empleo. En particular, desde el modelo de empleabilidad es
32 Sobre el particular se expidieron las leyes 1429 de 2010, sobre primer empleo y la ley 1780 del 2 de mayo de 2016, “Ley ProJoven”.
33 Ministerio de Educación Nacional – OBSERVATORIO LABORAL PARA LA EDUCACIÓN, Perfil Académico y condiciones de empleabilidad graduados de educación
superior (2001-2013) y certificados de educación para el trabajo y el desarrollo humano (2010-2013). Bogotá, 2014, p.11.

Capítulo 2
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  57

esencial comprender la estrecha relación entre lo que hoy significa presentar un


currículo apto o no para cubrir una vacante. Si bien el incremento de los progra-
mas de formación técnica y tecnológica han pretendido cualificar la mano de obra,
es necesario replantear también la relación del proceso de formación frente a los
niveles salariales y las condiciones y calidades de los empleos ofrecidos, donde se
sigue evidenciando una gran brecha, frente a lo que se invierte en estudios y al final
se recibe en ingresos por salarios.

II. Las Zonas Francas colombianas


como espacios de inversión y generación
de empleo
En el marco de la globalización los mercados se vieron avocados a consolidar es-
trategias de competitividad internacional que permitieran conseguir producción a
mínimo costo, a partir del uso de la fuerza de trabajo de los países periféricos. Esta
nueva dinámica llevó a un sector de países desarrollados a trasformar sus tecno-
logías productivas y métodos de organización del trabajo, mientras que en los no
desarrollados se generaron esquemas de segmentación productiva34. Esta situación
se comprende como un proceso donde las economías desarrolladas aprovechan la
conveniencia de “trasferir a las economías en desarrollo los rubros manufactureros
en los cuales las primeras ya no poseen ventajas comparativas”.35 Estas “ventajas”
hacen referencia al proceso de traslado de algunas operaciones productivas al lugar
donde se ofrezcan los más bajos salarios.
Para los años ochenta en países como Tailandia, Malasia, Filipinas e Indonesia, se
observó un fuerte proceso de inversión de capital japonés, acompañado también,
en menor medida, de recursos europeos y norteamericanos. En el caso de América
Latina, tras las dinámicas de liberación comercial y de “movimientos” de capitales
de marcada influencia norteamericana, se promovieron acciones concretas como la
iniciativa de la “Cuenta del Caribe”, bajo el mandato de Ronald Reagan, en donde
se fortalecieron modelos de “zonas de producción para la exportación”, en países
centroamericanos y caribeños, dentro de la misma lógica de inversión de capital
extranjero.
Países centroamericanos y caribeños daban amplias facilidades a la inversión norteamericana, Es-
tados Unidos otorgaría preferencias comerciales a sus productos, en particular aquellos generados
con base en materias primas o productos semielaborados norteamericanos. En los últimos quince
años más o menos han tenido un vertiginoso crecimiento las denominadas “zonas de producción
34 Contreras, Óscar, Empresas globales, actores locales: producción flexible y aprendizaje industrial en las maquiladoras. México: El Colegio de México, 2000, p. 22.
35 Botero, Libardo. “Las maquilas en Colombia” en: Revista Deslinde, Número 12, Agosto-septiembre, 1992.

Capítulo 2
58  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

para la exportación” en esa región, orientadas sobre todo al mercado estadounidense, como en
República Dominicana, Honduras, El Salvador, etc.36
Si bien Colombia no fue incluida dentro del modelo de la Cuenca del Caribe, sería
posteriormente vinculada a la llamada “Iniciativa Andina”, que fuera aprobada por
el Congreso Norteamericano a finales del año 1991. Dentro de las preferencias
comerciales se excluyeron productos claves para el país, como “flores, azúcar, con-
fecciones, textiles y parcialmente productos de cuero, se consagra en sus normas
la intención de beneficiar en especial productos que incorporen componentes
norteamericanos”.37 Asimismo, la “Iniciativa para las Américas”, contribuyó a las
mismas políticas de liberalización comercial y movilidad de la inversión extranjera
favoreciendo notoriamente el capital norteamericano a costa del capital y trabajo
nacional. Esto se ratifica en modelos como el “Plan Vallejo” y el Estatuto Cambiario
de 1967, que se suma a la implementación de las “Zonas Francas”, que se constitu-
yeron en las medidas acordes para incentivar la inversión extranjera partiendo de la
idea primordial de aprovechar la mano de obra barata sobre productos extranjeros
para reexportarlos.
Bajo el gobierno de Cesar Gaviria Trujillo38, se acomodó la realidad nacional a las
necesidades de las trasnacionales en cuanto al modelo exportador, y para ello se
tomaron en cuenta las recomendaciones y estudios del Banco Mundial sobre la
industria nacional, los cuales se llevarían a cabo durante el periodo de Virgilio Bar-
co39. De esta forma, se consolidó una propuesta de producción al estilo maquilador,
la cual se presentó al Congreso de la República, quedando en firme a través de la
Ley 9 de 1990, que articulada con la Ley 50 de 1990, cumplía con las exigencias del
Banco Mundial para garantizar las reformas laborales que hicieran más atractiva la
inversión extranjera.
Es claro que las trasformaciones al régimen laboral allí sugeridas (a la unidad de empresa, a los des-
pidos colectivos, a la estabilidad, a las cesantías, a la jornada de trabajo), se proponen acomodarlo
a las necesidades de las maquilas, para enganchar y desenganchar personal según las temporadas
y cambios de moda en Estados Unidos y otros mercados del norte, para abrir nuevas factorías por
los mismos inversionistas sin las garantías laborales de las empresas ya existentes, para reducir
salarios a nivel del mínimo, etc.40
De esta forma, a partir del gobierno Gaviria mediante el Decreto 2817 de diciembre
de 1991, se declararían como zonas de libre comercio las siguientes: Maicao, Uribia
y Manaure en La Guajira. Tumaco en Nariño. Guapi en el Cauca. Necocli, San Juan de
Urabá, Turbo, Apartadó, Carepa, Chigorodó, Mutatá, Acandí y Unguía en la zona de
36 Ibídem, p. 69.
37 Idem.
38 Expresidente de Colombia, entre el periodo de 1990 a 1994.
39 Expresidente de Colombia, entre el periodo de 1986 a 1990.
40 Botero, Libardo, Óp. Cit., p. 72.

Capítulo 2
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  59

Urabá. Estas zonas adquirieron especial tratamiento aduanero, con exención aran-
celaria completa para mercancías importadas y libertad cambiaria41. Decretos como
el 2131 de 1991 otorgaría facilidades a los inversionistas con el fin de estimular la
implementación de este tipo de producción que comenzó tímidamente pero que,
a principios de la segunda década del siglo XXI, adquiere un fuerte auge dentro
del modelo de inversión extranjera a nivel nacional. Si bien se contaba con antece-
dentes de modelos de zonas francas desde los años cincuenta42 y más arraigados
a partir de la década de 1970,43 será hasta 1990, que el gobierno nacional ante
la liquidación y privatización de los procesos de los años setenta, reorganice una
nueva figura a partir de la iniciativa privada.
Como figura jurídica, las zonas francas en Colombia se implementaron a partir de
la Ley 1004 de 2005, constituyéndose en un “régimen especial para estimular la
inversión” y propiciar “la generación de empleo”. De esta forma, la ley estableció
las actividades, normativa tributaria, aduanera y de comercio exterior, así como la
finalidad y usuarios del régimen franco. De esta forma, las zonas se proyectaron
como un “incentivo para desarrollar procesos industriales altamente productivos,
competitivos y con un componente de innovación tecnológica sustancial”.44 La ley
definió la zona como:
El área geográfica delimitada dentro del territorio nacional, en donde se desarrollan actividades
industriales de bienes y de servicios, o actividades comerciales, bajo una normatividad especial en
materia tributaria, aduanera y de comercio exterior. Las mercancías ingresadas en estas zonas se
consideran fuera del territorio aduanero nacional para efectos de los impuestos a las importaciones
y a las exportaciones45.
Su dinámica administrativa permitió el vínculo público-privado (nacional o extran-
jero) y su funcionamiento se centró en la prestación de un “servicio público sin
ánimo de lucro”, basado en la introducción de mercancías o materias primas libres
de gravamen para realizar procesos de manufactura o transformación, al tenor de
la legislación aduanera.46
Su finalidad se circunscribe a cinco puntos esenciales, que son:
I. Ser instrumento para la creación de empleo y para la captación de nuevas inver-
siones de capital.

41 Ibídem, p. 74.
42 El modelo de zona franca tiene su primer antecedente legal en la Ley 105 de 1958, que crea la Zona Franca Industrial y Comercial de Barranquilla, dando inicio
al régimen franco desde una perspectiva pública, bajo el eje portuario y donde el Estado asumió operaciones con trabajadores vinculados como servidores públicos.
43 Las zonas francas se mantuvieron como espacios de carácter público, de preferencia portuaria, pero también de intercambio fronterizo, se instalaron en Cartage-
na, Santa Marta, Cúcuta, Palmaseca y Buenaventura.
44 Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, Manual para presentación de solicitudes de declaratoria de zonas francas, MINCIT – DIAN – Minhacienda – Proexport
Colombia, enero de 2009, p. 4.
45 Congreso de la República de Colombia, Ley 1004 de 2005, Diario Oficial 46138 de diciembre 31 de 2005.
46 Garay, Luis Jorge, Colombia: estructura industrial e internacionalización 1967-1996. Bogotá: Banco de la República, 2004.

Capítulo 2
60  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

II. Ser un polo de desarrollo que promueva la competitividad en las regiones don-
de se establezca.
III. Desarrollar procesos industriales altamente productivos y competitivos, bajo
los conceptos de seguridad, transparencia, tecnología, producción limpia, y
buenas prácticas empresariales.
IV. Promover la generación de economías de escala.
V. Simplificar los procedimientos del comercio de bienes y servicios, para facilitar
su venta47.
Según datos del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (MINCIT), para el año
2016 se reportaron 101 Zonas Francas48 dedicadas a actividades pertenecientes a
diferentes sectores de la economía (bienes, servicios, agroindustrial, entre otros),
ubicadas en 20 departamentos, en 60 municipios, lo que configura un modelo des-
centralizado que va más allá de las ciudades capitales49.
En la actualidad, las zonas francas se clasifican en dos, la Zona Franca Permanen-
te y la Zona Franca Permanente Especial (ZFPE), que exige “un alto componente
de reconversión industrial o de transferencia tecnológica o de servicios”.50 Pueden
acceder al régimen franco, personas jurídicas domiciliadas en el país o sucursal de
sociedad extranjera, parques tecnológicos reconocidos, sociedades portuarias e
instituciones prestadoras de servicios de salud. El régimen ha adquirido tal impor-
tancia, que se reporta que frente al compromiso de inversión dispuesto para el año
2007 que era de 14 billones de pesos, a 2016 se superó la proyección llegando a
resultados de inversión que superan los 38 billones, lo que da cuenta de una eje-
cución superior al 200 % del compromiso inicialmente pactado entre empresarios
y Estado51.
En cuanto a la declaratoria, el gobierno determinó un esquema particular que se
desarrolla así:

47 Congreso de la República de Colombia, Ley 1004 de 2005, Diario Oficial 46138 de diciembre 31 de 2005.
48 Según informe de la Asociación Latinoamericana de Zonas Francas, retomado por el Centro de Información y Documentación Empresarial sobre Iberoamérica
(Cideiber), para el año 1992 existían las siguientes zonas francas: Estados Unidos: 326, Europa 105, América Latina y el Caribe 124, África 36, Lejano Oriente 78
y Medio Oriente 18. Cideiber (2006). Productos de Colombia.com. Disponible en: http://www.productosdecolombia.com/main/guia/Zona Franca.asp. Asimismo,
diecinueve de las principales zonas francas de América Latina se agremiaran en la Asociación de Zonas Francas de Las Américas (AZFA), con el fin de establecer
alianzas estratégicas para fortalecer la competitividad, la generación de nuevos usuarios, la capacitación en régimen franco y de personal.
49 Entrevista a María Edith Zapata, directora Grupo Comisión Intersectorial de Zonas Francas, Ministerio de Comercio, Industria y Turismo. Junio 10 de 2016.
50 Ibídem., p. 4.
51 Datos obtenidos en la entrevista a María Edith Zapata, Directora Grupo Comisión Intersectorial de Zonas Francas, Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.
Junio 10 de 2016.

Capítulo 2
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  61

Tabla 1. Pasos para la declaratoria de Zona Franca

Preparación de un Plan Maestro


de desarrollo (identificación de la Presentación del Plan Maestro Revisión, análisis e
persona jurídica, proyecto de y de los estudios de factibilidad informe de la Secretaría
inversión con No. de empleos que ante la Secretaría Técnica de Técnica sobre el Plan
el inversionista proyecta, Estudios la Comisión Intersectorial de Maestro y sobre el
de factibilidad técnica, económi- Zonas Francas. concepto de viabilidad.
ca, financiera, estudio de
mercado.

Radicación de la solicitud de Emisión del concepto Evaluación de la


Declaratoria de Zona Franca por sobre viabilidad de la Zona Comisión Intersecto-
parte de la persona jurídica Franca y decisión sobre el rial de Zonas Francas.
interesada ante la DIAN Plan Maestro.

Expedición de Resolución
Verificación de requisitos
de declaratoria o negación
por parte de la DIAN
de Zona Franca

Fuente: elaboración propia. Datos extraídos


del Manual para presentación de solicitudes
de declaratoria de zonas francas, MINCIT,
2009.

Como se observa, el inversionista plantea en el Plan Maestro su proyecto, el cual


debe resultar viable y acorde con la política gubernamental de contribución al desa-
rrollo de “procesos de modernización y reconversión de los sectores productivos de
bienes y de servicios que mejoren la competitividad e incrementen y diversifiquen
la oferta, además del contenido de investigación científica o tecnológica”.52 Si bien
en el régimen franco se determinó que los inversionistas debían cumplir con los
compromisos de inversión, desarrollo y competitividad, también se estableció la
obligación de la generación de empleo y se le condicionó como un requisito funda-
mental para su declaratoria, aduciendo la normativa que:
La generación de empleo “directo y formal” es un requisito perentorio para acceder al régimen
franco y por tanto la contratación debe ser directa. (SESIÓN 5 – Acta No. 3 Febrero 25 de 2008)
Los empleos que superen el tope mínimo establecido por la normatividad vigente podrán ser con-
tratados a través de empresas de servicios temporales, si el inversionista lo considera pertinente.
(SESIÓN 6 – Acta No. 4 Abril 21 de 2008)53.
Asimismo, se ha indicado en los parámetros de solicitud de declaratoria de zonas
francas unos topes de valores de inversión frente a un número particular de em-
pleos, como punto de medición de los compromisos adquiridos por el interesado
en implementar la correspondiente zona.

52 Ibídem., p. 4.
53 Comisión Intersectorial de Zonas Francas, Criterios Evaluación de Plan Maestro – Viabilidad Declaratoria ZF, Ministerio de Comercio, Industria y Turismo. Dispo-
nible en: file:///C:/Users/End%20User%20OEM/Downloads/criteriosoct.pdf

Capítulo 2
62  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

Tabla 2. Topes de compromisos de inversión y generación de empleo en zonas francas (Proyectos de servicios. Cumplir
con requisitos de inversión y empleo según la tabla dentro de los
tres años siguientes a la declaratoria)

Topes de inversión Número de empleos Directos


10.000 a 46.000 S.M.M.L.V.(US s 2.3 a 10.4
500
millones)
46.001 a 92.000 S.M.M.L.V. (US s 10.4 a 20.8
350
millones)
Mayor a 92.001 S.M.M.L.V. (US s20.8 millones
150
o más)
Fuente: elaboración propia. Datos extraídos de COMISIÓN INTERSECTORIAL DE ZONAS FRANCAS, Criterios Evaluación de
Plan Maestro – Viabilidad Declaratoria ZF, Ministerio de Comercio, Industria y Turismo. file:///C:/Users/End%20User%20
OEM/Downloads/criteriosoct.pdf

Tabla 3. Topes de compromisos de inversión y generación de empleo – Industria de Bienes, Servicios y Comerciales (Cum-
plir con requisitos en materia de inversión y empleo según los activos totales que la empresa declare tener)

Si los activos de la Número de


Inversión S.M.M.L.V
empresa están entre: empleos directos
Menos de 500 S.M.M.L.V.(US
USs0 0
s 0 – US s113.000)
501 a 5000 S.M.M.L.V. (US s
USs0 20
113.001 – US s1.1 millones)
5001 a 30.000 S.M.M.L.V. (US
5000 S.M.M.L.V. (US s1.1
s1.1 millones – US s6.8 millo- 30
millones)
nes)
30.001 S.M.M.L.V. (Superior a 11.500 S.M.M.L.V. (US s2.6
50
US s6.8 millones) millones)
Fuente: elaboración propia. Datos extraídos de COMISIÓN INTERSECTORIAL DE ZONAS FRANCAS, Criterios Evaluación de
Plan Maestro – Viabilidad Declaratoria ZF, Ministerio de Comercio, Industria y Turismo. file:///C:/Users/End%20User%20
OEM/Downloads/criteriosoct.pdf

El condicionamiento resulta, el condicionamiento resulta mínimo y solamente se


refiere al proceso de vinculación (contratación directa), sin tener en cuenta temas
como el de las condiciones, estabilidad o calidad laboral. Tal es así que para los
proyectos de servicios entre mayor inversión menor es el compromiso frente al
empleo, llamando la atención que empresas capaces de invertir cifras superiores a
20.8 millones de dólares solamente tengan la obligación de generar 150 empleos
de forma directa. Esta situación agrava la relación entre el empleo y la declaratoria
de la zona, pues genera una idea de un espacio de producción e inversión libre de
trabajo, como si la simple inyección de capitales lograra la transformación de las
materias primas, sin mediar la fuerza laboral dentro del proceso, lo que permite
ignorar e invisibilizar la importancia y valor del componente de la mano de obra en

Capítulo 2
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  63

la transformación o producción de bienes, servicios y demás. Sin embargo, tal como


lo plantea Ricardo Antunes:
El capital no puede eliminar el trabajo vivo del proceso de creación de valores, debe aumentar
la utilización y la productividad del trabajo de modo que intensifique las formas de extracción
sobre-trabajo en tiempo cada vez más reducido. Por lo tanto, una cosa es tener la necesidad
imperiosa de reducir la dimensión variable del capital y la consecuente necesidad de expandir su
parte constante. Otra, muy diferente, es imaginar que eliminando el trabajo vivo, el capital pueda
continuar reproduciéndose54.
Bajo esta lógica netamente economicista, el gobierno enfoca las zonas francas des-
de el aspecto comercial y de intercambio internacional, lo que coloca en juego a dos
actores principales, empresarios-Estado, desconociendo un tercer actor, sin el cual
no podría ser ejecutable el proceso productivo y de servicios, que es el trabajador.
Tan es así que hoy por hoy las zonas francas son el foco principal de demanda de
trabajo por sus características productivas y de comercio.
Es importante aclarar que la minimización del tema “empleo en zona franca” se
soporta enfatizando en un ciento por ciento en la inversión, lo que se ratifica nor-
mativamente cuando se prioriza en la consolidación del régimen especial tributario,
aduanero y de comercio, sin tener en cuenta el aspecto trabajo. Así, las condiciones
y circunstancias de desarrollo del empleo en este tipo de “zonas especiales” que-
dan supeditadas a la pauta general de la política laboral vigente, que no responde
satisfactoriamente a la realidad del trabajo en unas condiciones donde prima el
aumento indiscutible de la contratación indirecta –tercerizada, a bajo costo y califi-
cada, frente a un complejo modelo de necesidades de innovación, incorporación de
tecnologías de punta y avances científicos y tecnológicos.
La vaguedad en torno al empleo en el proceso de declaratoria de Zona Franca se evi-
dencia cuando en el Plan Maestro simplemente se exige una proyección de los em-
pleos que el inversionista plantea generar en cada una de las etapas del proyecto,
indicando si corresponden a directos formales, indirectos, vinculados y su relación
con el proceso de producción55. Si bien, en la evaluación y seguimiento realizado
por el MINCIT se deben reportar los compromisos frente a inversión y número de
empleos directos generados, para el gobierno la obligación básica es cumplir con lo
proyectado en el Plan, sin medir ninguna otra variable. Esto hace que la demanda
de empleo sea básica y sin mayor garantía, más que la de mantener el tope pactado.
A continuación, se procede a analizar la realidad laboral de los jóvenes colombianos
frente al mercado de trabajo en las zonas francas, reconociendo a estos espacios
como los de mayor inversión y generación de vacantes tanto formales como infor-
males, teniendo en cuenta además su amplia demanda de personal joven en los
54 Antunes, Ricardo, ¿Adiós al trabajo? Buenos Aires: Editorial Antídoto, 1999.
55 Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, Manual para presentación de solicitudes de declaratoria de zonas francas, Op. cit., p. 6.

Capítulo 2
64  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

procesos de producción y servicios. De esta forma, se busca caracterizar las condi-


ciones de trabajo a partir del visor del “trabajo decente”. Se retoma esta iniciativa
de la OIT, al considerarla como la estrategia validad para medir el nivel de calidad
del empleo en torno a los cuatro pilares internacionales: I) la promoción de los
derechos fundamentales en el trabajo; II) el empleo; III) la protección social y IV)
el diálogo social56.

III. Empleo y empleabilidad de la mano


de obra juvenil en las zonas francas
colombianas
El empleo y el correspondiente modelo de empleabilidad de las zonas francas
resulta muy interesante por sus implicaciones internacionales, toda vez que co-
rresponde a un proceso de inversión de capitales extranjeros y nacionales en el
marco de un gran desarrollo productivo. Adicionalmente, la alta demanda de mano
de obra significa la consolidación de espacios de encuentro de un gran número de
trabajadores o personal en busca de recursos para sobrevivir, ya sea mediante un
empleo formal o un contrato de proveeduría, distribución, prestación de servicios,
entre otros.
En primer lugar, dentro de la caracterización del empleo que se ofrece en las zonas
francas es importante indicar que corresponde en su mayoría a trabajo tercerizado,
con mano de obra calificada a muy bajo costo, que en su mayoría es de población
joven. Esta situación se ha consolidado tras los limitados compromisos guberna-
mentales que se le exigen a quienes proyecten una zona franca, pues para su decla-
ratoria solo se requiere de un tope mínimo de puestos de trabajo directos frente a
los capitales invertidos. La contratación se vuelve de preferencia indirecta, lo que
libra al empleador de los costos prestacionales y demás garantías laborales propias
de un contrato formal. En segundo lugar, el requerimiento de “empleos directos”
corresponde a un modelo de vinculación por contrato laboral, que se direcciona por
las normas laborales contenidas en el Código Sustantivo del Trabajo y que brinda la
opción de contratos a término indefinido, término fijo, obra-labor y accidentales o
transitorios57. Para los intereses de las zonas, los contratos a término fijo y obra y
labor resultan los más apetecidos, pues permiten condicionar tiempos, jornadas y
salarios. Adicionalmente, las responsabilidades de trabajadores, contratistas y de-
más personal resultan muy complejas, pues, conforme el desarrollo de las zonas,
56 Sen, a., Stiglitz, j. & zubero, I, Se busca trabajo decente. Madrid: Ediciones Hoac, 2007.
57 Ver, Código Sustantivo del Trabajo, Derecho individual del trabajo.

Capítulo 2
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  65

estas se han focalizado en servicios y productos de innovación e incorporación de


altas tecnologías.
Tal como lo presenta Ricardo Antunes, se está ante la complejización del trabajo,
“socialmente combinado y aún más intensificado en sus ritmos y procesos”,58 den-
tro de un modelo de economía de mercado, sobresalen los capitales (inversión)
antes que el ser humano. La invisibilización de quienes trabajan lleva a ocultar la
precarización de los empleos y busca disminuir o minimizar al máximo las tensiones
o posibles solicitudes de protección o política especial en el orden laboral.
En esa misma línea de análisis, Renán Vega resalta la sistemática pérdida de las con-
quistas sociales y laborales de los trabajadores en los últimos tiempos, y que en es-
pacios como el de las zonas francas quedan limitados a la frágil política laboral que
no alcanza a proyectarse en un mundo de relaciones de mercado internacional”.59
Una vez caracterizado de manera básica el empleo ofrecido en las zonas francas,
obsérvese el caso particular de los jóvenes y las pautas de empleabilidad que se re-
quieren para conseguir un empleo en la zona y mantenerlo. La demanda de mano de
obra juvenil en las zonas es muy importante, pues se reconoce “a los jóvenes” como
la masa laboral preferida por los empresarios, por su grado de cualificación (ya sean
técnicos, tecnólogos, universitarios), su capacidad de aprendizaje, su deseo de ad-
quirir experiencia y su flexibilidad de horarios60. A continuación se procede a iden-
tificar la demanda, desde dos elementos básicos, a) los sectores en desarrollo en
las zonas francas correlacionados con los perfiles requeridos por los empresarios
y b) las condiciones de vinculación y salariales ofertadas, estas últimas analizadas
desde el visor de los postulados del “trabajo decente”61 en un ejercicio de verifi-
cación del cumplimiento básico de garantías laborales conforme los parámetros
internacionales.
a. Sectores en desarrollo en las zonas francas / perfiles requeridos por los empre-
sarios
Para establecer la demanda de empleos en la zona franca es necesario revisar los
sectores desarrollados en las mismas, que conforme el MINCIT son los siguientes:

58 Antunes, Ricardo, Op. cit.


59 Vega, Renán, Los economistas neoliberales: nuevos criminales de guerra. Bogotá: Impresol Ediciones, 2010, pp. 122-123.
60 La vinculación de jóvenes en las zonas francas se evidencia sobre todo en empresas de Call Center, donde son convocados para su primer empleo, por sus carac-
terísticas de universitarios, en algunos casos bilingües, con flexibilidad horaria por sus estudios. Datos obtenidos en la entrevista a María Edith Zapata, directora
Grupo Comisión Intersectorial de Zonas Francas, Ministerio de Comercio, Industria y Turismo. Junio 10 de 2016.
61 La propuesta de la OIT corresponde a parámetros válidos para medir la realidad laboral de un lugar determinado a partir de los cuatro objetivos fundamentales
del trabajo decente. Sobre medición y alcances del trabajo decente ver materiales como los de: sen, A, stiglitz, J. & zubero, I, Se busca trabajo decente. Madrid:
Ediciones Hoac, 2007.

Capítulo 2
66  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

Tabla 4. Sectores y productos principales de las zonas francas colombianas


Sector Producto principal
Industrial bebidas,cemento
Placas yeso cartón, Papel en línea aseo
Alimentos, Vidrio plano, Cerámica
productos higiénicos, Gases
Refinería
Galletas, Papel
fabricantes de partes y componentes
Tableros MDF
Exploración y/o producción de hidrocarburos costa afuera
Petróleo-minero
Agroindustrial Biocombustibles, aceite de palma, Azúcar, Etanol, Frutas
Servicios Salud
Portuarios
Call center
Generación de Como servicio a base de carbón
energía

Fuente: elaboración propia. Datos extraídos de la Comisión Intersectorial


Zonas Francas - Secretaría Técnica / Informe Abril 2016.

Esta información es correlacionada con los datos aportados por el Servicio Nacional
de Aprendizaje (SENA), en cuanto a las ocupaciones más solicitadas por los empre-
sarios, que para el caso de este tipo de sectores corresponderían a los siguientes:
Tabla 5. Ocupaciones más solicitadas por los empresarios correlacionadas a los sectores de industria, agroindustria y
servicios

Otras ocupaciones elementales de Vendedores - Ventas no técnicas *


las Ventas *Operadores de máquinas Ayudantes y obreros de construc-
herramientas *Auxiliares de cartera y ción *Mercaderistas e Impulsadores
cobranzas *Electricistas residenciales *Auxiliares contables *Auxiliares
*Técnicos en mecánica y construcción administrativos *Aseadores y servicio
mecánica G. *Auxiliares de estadística doméstico *Operadores de máquinas
y encuestadores *Cocineros *Opera- para coser *Ayudantes de cocina y
rios de cargue y Descargue de mate- cafetería *Auxiliares de información
riales *Instaladores residenciales y y servicio al cliente *Auxiliares de
comerciales almacén y bodega
Fuente: elaboración propia. Datos extraídos del SENA – OBSERVATORIO LABORAL Y OCUPACIONAL + TRABAJO, Metodo-
logía para la determinación de la tendencia del mercado laboral por ocupaciones.

Capítulo 2
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  67

Las vacantes demandadas por las empresas de las zonas francas se pueden catalo-
gar así:
I. Vacantes básicas. Con requisitos académicos básicos (perfil primaria, bachille-
rato, técnicos o tecnólogos). La mayoría de empresas exige al menos seis me-
ses de experiencia, algunas, experiencia específica y prueba de habilidades (ej.,
ofimática). Ofrece contratos directos. Con remuneración equivalente al salario
mínimo vigente. De preferencia jóvenes con contratos de aprendizaje, prácticas
empresariales o pasantías.
II. Vacantes especializadas. Para profesionales con o sin especialización. Con expe-
riencia superior a 24 meses. Manejo del inglés y programas específicos. Ofrecen
contratos indirectos con salarios superiores al salario mínimo vigente.
b. Condiciones de vinculación y salario en el régimen franco
A partir de los postulados del “trabajo decente” se procede a realizar un ejercicio de
medición de la situación y condiciones del trabajo, desde el análisis de la demanda
de empleos en el régimen franco:
1. De la promoción de los derechos fundamentales: Al limitar el compromiso de la
gestión del empleo a lo proyectado en los planes maestros, la demanda formal
es mínima y se enmarca en puestos con el salario mínimo mensual vigente, a
término fijo, en cargos de ocupaciones elementales o algunas complejas pero de
poca autonomía. Los cargos que demandan actividades complejas o de respon-
sabilidad son relegadas a la contratación indirecta a través de contratos civiles o
comerciales, que se reportan como parte de la gestión, pero que terminan siendo
ajenos al derecho laboral y a la protección de los intereses de los trabajadores al
dejar en manos del contratado temas como el de la afiliación independiente en
salud, pensión y riesgos, la ausencia de prestaciones sociales y demás garantías
laborales, hecho que contradice el principio de “promoción de los derechos fun-
damentales en el trabajo”, pues al desprenderse del compromiso laboral resulta
muy difícil garantizar la promoción de derechos, más cuando solamente queden
en manos de los cuenta propia, independientes o tercerizados.
2. Del empleo: Es importante resaltar que los empleos están condicionados por las
calidades del joven que se presenta a la vacante, teniendo en cuenta las condi-
ciones de necesidad, el nivel de estudios (formal o no formal) y las expectativas
dentro de un proyecto de vida profesional y laboral de los jóvenes, por ello en un
primer momento es importante revisar el empleo desde las condiciones socioe-
conómicas del postulante.

Capítulo 2
68  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

Tabla 6. Caracterizaciones jóvenes según niveles de ingreso (Se mide en Salarios Mínimos Mensuales Legales Vigentes –
SMMLV)

De 0 a 1 –– Jóvenes en estado de pobreza.


SMMLV –– Algunos en situación de desplazamiento por la violencia.
–– Con niveles de formación primaria y hasta básica secundaria y me-
dia en instituciones de educación pública.
–– Con experiencia laboral relacionada con el trabajo informal y mu-
chas veces con el trabajo infantil (ayuda a sus padres en actividades
domesticas, venta callejera, etc.)
–– Trabajos operativos
–– Con alta vulnerabilidad (pandillismo, consumo de drogas, embara-
zos adolescentes, desnutrición, etc.)
De 2 –– Jóvenes con padres con trabajos estables o semiesta-
hasta 6 bles. Por lo general realizan más de un trabajo
SMMLV –– Con formación en colegios de preferencia privados.
–– Con posibilidad de realizar estudios superiores en enti-
dades públicas o privadas de bajo costo.
–– Con posibilidad de cursos de perfeccionamiento (de pre-
ferencia idioma inglés)
–– Experiencia laboral relacionada con la colaboración a
empresas de familiares o de amigos
–– Apoyan el pago de sus estudios con los ingresos que re-
ciben de los trabajos que realizan
De 5 SM- –– Jóvenes con padres con empleos estables y/o dueños de
MLV en empresas de alto nivel. Altos ejecutivos.
adelante –– Con formación en colegios privados y manejo de una o
dos lenguas extranjeras.
–– Formación superior en universidades privadas naciona-
les o extranjeras.
–– Con formación en otro tipo de actividades lúdicas o cul-
turales (música, deportes, etc.).

Fuente: elaboración propia.

En el régimen franco se evidencia una preferencia por la contratación directa de


personal con necesidades económicas, sin experiencia laboral y con formación edu-
cativa básica, lo que implica que las condiciones de trabajo, ofertas de empleo y
procesos de contratación resultan más desventajosas, en razón a la realidad social

Capítulo 2
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  69

y económica, a la poca preparación y a la inexperiencia laboral del aspirante. Si bien


algunos estudian y logran alcanzar títulos de técnicos o tecnólogos, esto no depen-
de de sus expectativas o sueños, sino de las limitadas posibilidades que brindan el
sector público62 y/o el asistencialismo gubernamental63.
Los pocos cargos ofrecidos para jóvenes de estratos 3 y 4 demuestran las escasas
plazas frente a la gran cantidad de personas que buscan trabajo. Si bien su forma-
ción es mucho mejor y resultan más empleables, se enfrentan a un mercado donde
los salarios son bajos en comparación con la inversión hecha al proceso educativo
(estudios técnicos, profesiones y posgraduales). De esta forma se podría indicar que
la generación de empleo en el régimen franco resulta insuficiente y de condiciones
mínimas frente a la necesidad y requerimientos de la población joven, pues la mano
de obra calificada o semicalificada termina siendo a muy bajo costo y la formación y
recalificación es redireccionada al candidato al empleo que debe cualificarse y asu-
mir los gastos de dicho proceso. De preferencia están los contratos de aprendizaje,
pasantías y prácticas empresariales, que suplen la experiencia y permiten ofrecer
salarios bajos.
I. De la protección social. Los pocos empleos directos generados en las zonas
francas cuentan con la protección social determinada en las políticas laborales
colombianas. Sin embargo, la generación de empleo indirecto no permite dar
cuenta real de la protección de este aspecto fundamental. La consideración de
los roles de proveedores, distribuidores, productores, prestadores de servicios,
copropietarios, dentro del modelo de “nuevos mercados inclusivos”64, oculta la
disminución del empleo directo y positiviza el gran crecimiento de la subcontra-
tación y la tercerización, hecho que trae consigo serias problemáticas de infor-
malidad, precarización y vulneración de derechos.
II. Dialogo social. Durante la investigación no se evidencian indicadores, datos o
información que permita visibilizar la ejecución del derecho a la sindicalización
dentro del régimen franco. Un aspecto en el que se debe ahondar con el fin de
fortalecer los procesos de organización y sindicalización en aras de promover la
negociación y el dialogo entre trabajadores y empleadores frente a los derechos
de los trabajadores.
Este breve ejercicio de medición a la demanda de empleos que se generan en las
zonas francas permite visibilizar la vulneración a los derechos de los jóvenes, a sus
expectativas y sueños profesionales. El desconcierto y la desilusión ante la falta
de trabajo estable o de calidad, son el diario vivir de miles de hombres y mujeres
62 Ver la limitada oferta académica de instituciones como el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA).
63Programas como “Jóvenes en Acción”, “Red Unidos” del Ministerio de Salud y Protección Social”, “Colombia Aprende – Ser Pilo Paga”.
64 La propuesta de “mercados inclusivos” corresponde a uno de los programas de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que se establecen como estrategia
empresarial para la superación de la pobreza y la exclusión. Ver, Programa De Naciones Unidas Para El Desarrollo (Pnud), La Zona Franca de Bogotá, Oportunidades
de inclusión productiva para jóvenes en situación de pobreza y vulnerabilidad. Bogotá, 2011, p. 125.

Capítulo 2
70  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

jóvenes que luchan por conseguir un futuro mejor y realizar su proyecto de vida. Los
requerimientos del mercado laboral enfocados a fortalecer aptitudes y actitudes
para el empleo producen en el sector trabajador un olvido colectivo de lo esencial,
al limitar los sueños a metas cortas centradas en el sobrevivir.
Ante esta realidad, se hace necesario y urgente reflexionar y proponer nuevos mo-
delos y estrategias para lograr que la figura del empleo se complejiza, logrando ir
más allá del simple modelo de vinculación, para consolidar espacios de garantía,
condiciones y calidades laborales que respondan a los parámetros mínimos inter-
nacionales de protección a los derechos de los trabajadores que, tal como lo pos-
tula el trabajo decente, permitan “en el mundo globalizado, un buen trabajo o un
empleo digno”65.

IV. Reflexiones finales


En la actual economía de mercado la categoría empleo se constituye en la forma
apropiada para describir el proceso de relación entre empleadores y trabajadores,
desde parámetros de oferta y demanda de mano de obra. Esta consideración neta-
mente economicista deja de lado la antigua idea del trabajo desde concepciones
ligadas al proceso histórico de desequilibrio entre quienes poseen los medios de
trabajo y quienes no, para establecer un modelo centrado en el ejercicio de una
actividad a cambio de una remuneración, sin importar la forma de vinculación o
las condiciones laborales en que se realicen las labores, pues lo importante es la
ocupación antes que la condición o los derechos de quienes trabajan.
Los jóvenes se ven enfrentados a este modelo desde su etapa escolar, cuando se
direcciona su decisión de una profesión y oficio conforme los intereses del merca-
do, antes que pensar en sus intereses, sueños o proyectos de vida. Para los jóvenes
en condiciones de vulnerabilidad esto se hace más latente, cuando su condición
además los lleva a abandonar de forma temprana los estudios o solo les permite
alcanzar una formación técnica o tecnológica, desencadenando una serie de situa-
ciones que lo llevaran a aceptar los puestos más precarios en razón a su experien-
cia, conocimientos y condiciones sociales. Su primer empleo por lo general se da en
la informalidad y si alcanza un mayor nivel, iniciará por un contrato de aprendizaje,
en condiciones desiguales, para luego lograr un empleo con las mínimas garantías.
Esta es la situación predominante en las zonas francas colombianas, donde la gene-
ración de empleo directo se centra a pequeñas vacantes básicas, donde se deman-
dan jóvenes inexpertos, con poca preparación y se les ofrece los salarios más bajos.
65 Levaggi, Virgilio, ¿Qué es el trabajo decente? Organización Internacional del Trabajo, 2004. Disponible en: http://www.ilo.org/americas/sala-de-prensa/WCMS_
LIM_653_SP/lang--es/index.htm

Capítulo 2
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  71

Al contrario, para las vacantes especializadas, se promueve el empleo indirecto, la


tercerización, hecho que permite al empresario usuario de la zona franca desen-
tenderse del proceso de trabajo y de las garantías mínimas de reconocimiento de
condiciones laborales. Un hecho lamentable que antes que promover el empleo
lleva a un desconocimiento e invisibilización del actor más importante en el proce-
so productivo, que es el trabajador.
La realidad del empleo de los jóvenes en las Zonas Francas deja en evidencia la
precarización y vulneración de los derechos laborales que se ejecuta en este tipo
de espacios, que han sido establecidos para promover básicamente políticas de in-
versión extranjera y desarrollo empresarial, y que bajo el discurso de la “gestión
del empleo” han logrado ocultar las condiciones y calidades de los trabajadores
requeridos, desde una lógica mercantilista enmarcada en el libre juego de la oferta
y la demanda, lo que contradice los postulados actuales de trabajo decente promul-
gados por la OIT.
Sin embargo, no puede solamente señalarse la problemática, cuando lo más urgen-
te para los jóvenes, no solamente de Colombia sino del resto del mundo, debe ser
el planteamiento de alternativas o propuestas de solución, que en alguna medida
minimicen las desigualdades y propendan por la promoción de los derechos, desde
principios de igualdad y justicia. Por esta razón, resulta necesario empezar a conce-
bir un modelo laboral específico para las zonas de producción para la exportación,
como lo son las zonas francas, desde un ejercicio articulado entre Estado, empresa-
rios y trabajadores, bajo una postura tripartita, que permita el compromiso real de
los actores intervinientes.
Desde el Estado, la generación de políticas públicas proteccionistas y garantes
de derechos para los trabajadores, que se unan a mecanismos de control eficaces
frente al posible abuso o desconocimiento de derechos, se podrá convertir en una
herramienta apropiada para promover una nueva cultura en pro del trabajador, que
permita a su vez consolidar los pactos66 o compromisos internacionales confor-
me a postulados del trabajo decente. Para ello, estrategias como promover en las
empresas usuarias el cumplimiento de las normas laborales vigentes, incentivar
la contratación directa antes que la tercerización y motivar el reconocimiento del
diálogo social como el espacio para la concertación y la solución de los conflictos
constituyen un primer paso hacer del trabajo decente una realidad. El papel del
Estado no puede quedarse solamente en intenciones o buenas propuestas, sino en
acciones concretas que logren beneficiar tanto al trabajador como al empresario, en
un equilibrio entre la inversión, el desarrollo y el trabajo.
66 En Colombia desde el año 2014, el Ministerio de Trabajo desde la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Laborales y Salariales viene promoviendo
los “5 grandes pactos por el trabajo decente”, ellos son: 1) Formación para el trabajo, 2) Empleo como servicio público, 3) Calidad en el empleo, 4) Erradicación
del trabajo infantil y 5) Vejez responsable. Ver: http://www.mintrabajo.gov.co/octubre/3876-5-grandes-pactos-por-el-trabajo-decente-propuso-el-gobierno-a-tra-
bajadores-y-empresarios.html

Capítulo 2
72  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

Los empresarios por su parte deberán comprometerse con las buenas prácticas labo-
rales y el trabajo decente, como un mecanismo real y no como una simple retórica.
Para ello, comenzar por preferir los contratos laborales antes que los cuanta propia
se convierte en un ejercicio de promoción y garantía de estabilidad en condiciones
dignas y justas. A esto se suma el compromiso de los trabajadores que, desde la
premisa constitucional de reconocer el trabajo como un derecho y una obligación
social, son los llamados a propender por del desarrollo productivo del país.

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Capítulo 3
La empleabilidad de los jóvenes en las industrias maquiladoras
de exportación de México
Gloria Moreno Álvarez

SUMARIO: Introducción. I. Las características del mercado laboral para


los jóvenes. II Las industrias maquiladoras de exportación de México y
la demanda de trabajo. III. Los jóvenes y su empleabilidad en las indus-
trias maquiladoras de exportación de México. IV. El concepto de trabajo
decente en el análisis de las relaciones laborales de las empresas maqui-
ladoras de exportación. V Propuesta VI. Conclusiones.
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  77

Introducción
En la presente investigación se analiza el mercado laboral de los jóvenes y las con-
diciones de trabajo en las que están insertos. Los jóvenes forman el grupo de la
población activa, que se ve especialmente afectado por las tendencias del mercado
laboral impuestas por la globalización; y porque carecen de la experiencia laboral
requerida. Su situación se agrava por la escasez de empleo generado por el impacto
de la globalización económica y por la innovación tecnológica. Por consiguiente, el
acceso de los jóvenes al mercado de trabajo es cada vez más difícil, este se vuel-
ve estrecho y altamente competitivo con los altos requerimientos de un mercado
mundial globalizado.
Además, se añade a la tendencia globalizadora de la economía, la actuación para-
dójica de los gobiernos, los cuales, para asegurar los puestos de trabajo creados,
terminan eliminando puestos de trabajo1. Los gobiernos han asimilado sin cuestio-
nar esta extraña paradoja y, por lo tanto, ya no hacen políticas públicas para crear
puestos de trabajo, sino para eliminarlos. Según Beck, la globalización económica
está jubilando al Estado y afectando las funciones del Estado del Bienestar. En la
etapa en la que estamos viviendo ya no se crea el trabajo necesario para todas las
personas, económicamente activas, y que necesitan la retribución del trabajo para
vivir y para ejercer sus derechos como ciudadanos. Hemos llegado a la etapa en la
que “la sociedad del trabajo se está quedado sin trabajo”2.
Este giro hacia un capitalismo globalizado, en el que se priorizan las exigencias de
las grandes empresas para conseguir una mayor competitividad, a costa de sacrifi-
car la creación de trabajo decente, está destruyendo la sociedad del trabajo basada
en el esfuerzo y el mérito. Los teóricos de la globalización pretenden justificar con
mitos3 la necesidad de una productividad en la que los salarios influyen en gran
manera en la competitividad per se.
En México, y en la gran mayoría de los países que no son posindustriales, también
se está viviendo una situación de escasez de puestos de trabajo, con el agravante de
que el país está en transición demográfica y la población activa está compuesta en
su mayor parte por jóvenes. El promedio de edad de la población del país es de 27
1 Beck, Ulrich, La sociedad del riesgo. Hacia una nueva modernidad. 5a impresión ed. Barcelona: Paidós, 2006. Según este autor, este es el discurso de los teóricos
de la globalización
2 Beck, Ulrich, ¿Qué es la globalización? Falacias del globalismo; respuestas a la globalización. Barcelona: Paidós, 1998, p. 93: “El volumen del trabajo remunerado
está desapareciendo a marchas forzadas y nos estamos dirigiendo a toda velocidad hacia un capitalismo sin trabajo, y ello en todos los países posindustriales del
planeta”.
3 Ibíd. Según Beck, son tres los mitos que pretenden justificar la necesidad de las empresas por una mayor competitividad: el primero es el mito de la impenetrabi-
lidad, es decir, que todo es más complicado; el mito de las prestaciones de los servicios, en el que el gran auge de la sociedad de los servicios va a salvar la sociedad
del trabajo y, por último, el mito de los costos laborales en el que basta una reducción de los costes laborales para que se esfume el problema del paro.

Capítulo 3
78  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

años, lo que significa que el desempleo se agravará en los próximos años, cuando
la población que ahora es menor de 14 años llegue a la edad de trabajar y necesite
ingresar al mercado de trabajo.
Las empresas y principalmente aquellas con actividades globales como lo son las
industrias maquiladoras de exportación, a las que nos referimos en esta investiga-
ción, en su interés de obtener más beneficios, buscan incrementar su productividad
a costa de reducir los costos laborales. Su preferencia se decanta por recursos hu-
manos, principalmente de jóvenes, altamente capacitados. Los jóvenes, por su falta
de experiencia están más dispuestos a aceptar bajos salarios, jornadas de trabajo
más intensas y sin protección social. Actualmente, las políticas económicas favo-
recen las actividades de los mercados de capitales, que buscan invertir en lugares
donde no paguen impuestos, tengan abundante mano de obra, con condiciones
de trabajo flexibles y sin representación sindical4. Estas condiciones favorecen las
actividades de los mercados de capitales, en detrimento de las relaciones humanas
de una sociedad decente5.
Nuestra posición es que tenemos que incorporar el concepto de trabajo decente
a las relaciones laborales entre las empresas maquiladoras de exportación y sus
empleados para evitar la búsqueda unilateral de las ganancias, en perjuicio de los
trabajadores, ya que estos no son mercancías, y volver a establecer relaciones más
humanas en la globalización económica. En esta coyuntura es cuando se requiere
de un papel más activo por parte de la comunidad internacional y de las institucio-
nes como la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
La OIT, por su carácter tripartito (en el que los intereses de gobiernos, trabajadores
y empresas se ven representados), es una organización con una importante autori-
dad en las relaciones laborales y sus objetivos no solo persiguen propugnar por el
trabajo decente, sino también por el pleno empleo y la mejora de las condiciones
laborales6. En este sentido, en el presente capítulo, consideramos que incorporar
el concepto de trabajo decente, en el análisis de las relaciones laborales de las
maquiladoras, con vínculos globales, insertas en una sociedad local como la mexi-
cana ayudará a entender las siguientes preguntas que nos hemos planteado en esta
investigación: ¿cuál es el papel de la empleabilidad de los jóvenes en el acceso a
un mercado laboral impuesto por las maquiladoras? ¿Cuáles son las condiciones
de trabajo que se crean en las maquiladoras? ¿Los jóvenes desarrollan un trabajo
productivo en las maquiladoras, con salarios adecuados, condiciones de trabajo
dignas y protección social?

4 Beck, Ulrich, La sociedad del riesgo. Hacia una nueva modernidad. 5a impresión ed. Barcelona: Paidós, 2006.
5 Sen, Stiglitz y Zubero, Se busca trabajo decente. Madrid: Editorial Hoac, 2007.
6 Stiglitz, Josep E., “Empleo, justicia social y bienestar de la sociedad”, en Sen, Stiglitz, Zubero, Se busca trabajo decente. Madrid: Ed. Hoac, 2007, p. 111.

Capítulo 3
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  79

El presente capítulo se estructura de la siguiente manera: en primer lugar, se anali-


zarán las características del mercado laboral, con las recientes reformas laborales y
particularizando en el mercado laboral juvenil. En el segundo apartado, se abordará
el papel de las industrias maquiladoras de exportación en la demanda de trabajo.
En el tercer subtema se analizará la oferta de trabajo de los jóvenes, así como su
empleabilidad en las industrias maquiladoras de exportación. Se analizará asimis-
mo el concepto de trabajo decente en los 4 rubros propuesto por la OIT: creación
de empleo, diálogo social, derechos en el trabajo y protección social. Finalmente,
como resultado de la investigación, se hace una propuesta congruente y se finaliza-
rá con unas reflexiones finales.

I. Las características del mercado laboral


en México
No hay un consenso sobre la flexibilidad del mercado laboral en México, algunas
investigaciones llegan a la conclusión de que el mercado de trabajo en nuestro
país “es bastante flexible para su nivel de desarrollo7, pero otras señalan ciertas
rigideces entre sus características. Según la perspectiva económica dominante, un
mercado de trabajo con rigideces institucionales obstaculiza la competitividad de
la mano de obra e incide negativamente en la creación de suficiente empleo8. En el
caso del mercado laboral de México, para averiguar qué tan rígido o qué tan flexible
es, se hace necesario hacer una comparación con otros mercados laborales. Jaime
Ros, en su libro Algunas tesis equivocadas sobre el estancamiento económico de
México, abordó algunos de los indicadores que demuestran cierta flexibilidad o
rigidez como son: empleo, niveles salariales, costo del despido, etc. En este trabajo
retomaremos algunas de sus conclusiones sobre el mercado de trabajo de México,
en comparación con otros países de América Latina y de la OCDE9.
Los indicadores que miden el grado de rigidez nominal se refieren al número de
convenciones de la OIT ratificadas por los países. En este indicador, según Ros, Mé-
xico ha ratificado mayor número de convenciones, que la mayoría de los países de
América Latina (excepto Brasil y Uruguay). En relación con los países de la OCDE,
también México ha ratificado más convenciones que el promedio de países, aunque
menos que España, Italia o Noruega.

7 ROS BOSCH, Jaime, Algunas tesis equivocadas sobre el estancamiento económico de México, Colegio de México, UNAM, México, 2013 p.78
8 Ibíd., p. 53 Ros cita a Chiquiar y Ramos, quienes textualmente dicen que “el mercado laboral en México es un buen ejemplo de rigideces de mercado. Varias de las
restricciones que actualmente existen, tales como las dificultades para crear contratos de trabajo flexibles y los altos costos de despido”.
9 Ibídem.

Capítulo 3
80  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

Los indicadores que muestran una rigidez real del mercado de trabajo se refieren a
la relación entre salario mínimo y valor agregado por trabajador. En este indicador,
México lleva la delantera porque sus salarios mínimos son muy inferiores al prome-
dio de los salarios de los países de América Latina, y casi tres veces inferiores a los
de los países de la OCDE10. El nivel de los salarios incide en los costos laborales, los
cuales son un componente importante que define la competitividad. Sin embargo,
no hay evidencia empírica que demuestre los efectos de los salarios en la competi-
tividad de los precios o en la creación de empleo. Además, según la teoría conven-
cional, los salarios mínimos redistribuyen recursos y elevan el bienestar, reducen
la pobreza, aumentan la productividad y estimulan el crecimiento económico. Al
respecto, no encontramos suficiente evidencia empírica en México que demuestre
una relación positiva entre salarios, productividad y crecimiento económico. Sin
embargo, sí hay evidencias acerca del nivel de los salarios y la pobreza. En México
los salarios son tan bajos que los asalariados no pueden vivir con un salario, son
necesarios al menos seis salarios mínimos para que una familia alcance a comprar
la canasta básica y pagar su vivienda, escuela para sus hijos, transporte, vestido, etc.
No hay evidencia empírica entre un salario en México y el bienestar de su población,
está también por demás subrayar que los niveles de salario en nuestro país están
muy lejos de mejorar la distribución de la riqueza11.
Según Heckman y Pagés, el costo del despido en México es bajo12, pero según el
Banco Mundial el costo es alto13. Respecto a la tasa de sindicalización entre México
y los países de América Latina, el indicador es bastante más bajo para México, inclu-
so si le compara con los demás países de la OCDE.
También hace falta verificar en qué medida el capital humano ha sido un factor re-
levante o no en el crecimiento de la economía mexicana14, porque hay afirmaciones
concluyentes que relacionan la escasez de capital humano en México y el estanca-
miento económico. Paradójicamente, también se advierte una escasez de empleo,
sobre todo para una gran cantidad de jóvenes que anualmente egresan de las ins-
tituciones educativas de nivel superior, buscando empleo y que no lo encuentran.
Al respecto, cada vez hay más estudios que dan cuenta de la evidencia empírica en
relación con el aumento del desempleo entre los jóvenes15.
10 Ibíd., p. 56.
11 Ros, Jaime, Op. cit. Dice que tampoco son concluyentes los estudios que relacionan la influencia de la protección del empleo y los sindicatos sobre el crecimiento
económico de forma positiva o negativa, incluso se afirma que las reformas en este sentido no son indispensables para alcanzar tasas de crecimiento económico. Es
la conclusión a la que llega en un estudio sobre los salarios mínimos de empresas manufactureras del sector formal Vid Bell, Linda. The impact of mínimum wages
en México, 1997. Cit. en Ros, Jaime, p. 61.
12 El grado de protección del empleo resulta de computar el costo esperado del despido futuro en el momento de la contratación, incluyendo el pago por indem-
nización, Ros, Jaime, Op. cit.
13 Ibíd., p. 57.
14 Ibídem., p. 107. La educación es un fin en sí mismo que “fortalece la calidad de la democracia y de la sociedad en su conjunto”.
15 Moreno Álvarez, Gloria, “Tendencias de los mercados laborales para los universitarios: estudio de caso de los jóvenes egresados de Ciencias Sociales de la
Universidad Autónoma del Estado de Morelos”. NUMERSCI, revista cuatrimestral de la Facultad de Contaduría Pública de la Benemérita Universidad Autónoma de
Puebla, Año 6, núm. 19 mayo-agosto 2016.

Capítulo 3
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  81

No nos cabe la menor duda sobre la importancia del papel de la educación en el


mejoramiento de los recursos humanos y todo esfuerzo por mejorar la cobertura y
la calidad de la educación —como dice Jaime Ros— es bienvenido para buscar me-
jorar el capital humano en nuestro país16. Sin embargo, los esfuerzos por mejorar
la situación de la educación en México son insuficientes, por ejemplo: en cuanto
a la cobertura de las instituciones educativas en general, y de educación superior
en particular, es insuficiente para atender la creciente demanda educativa. Y cada
año, los resultados de las pruebas PISA colocan a México en los últimos lugares en
cuanto aprovechamiento, comprensión lectora y matemáticas. En este contexto,
cabe la pregunta: ¿hasta qué punto se vive una sociedad de riesgo en la que ni las
autoridades hacen las políticas públicas adecuadas, ni se hacen las reformas educa-
tivas necesarias, y el empleo es cada vez un bien escaso y ni siquiera los feudos (las
profesiones más seguras) consiguen atajar el “fantasma del paro”?17.
La conclusión que se deriva de la investigación de Ros es que la rigidez laboral en
México está por debajo del promedio de países de América Latina y es un poco
más alta que la que predomina en los países de la OCDE. En los años noventa, la
caída del poder adquisitivo del salario respecto a los años ochenta fue estrepitosa,
e incluso hoy en día los salarios son bajísimos, lo que ha llevado a afirmar que el
deterioro de los salarios ha contribuido a aumentar la desigualdad en México. El
aumento de la flexibilidad laboral ha aumentado la informalidad y con ello una
mayor precarización del mercado laboral. La rotación de mano de obra es muy alta
y no hace falta recurrir a una mayor flexibilización del mercado de trabajo, ya que
con esta flexibilización se está afectando la estructura social desigual e injusta que
ya prevalece en nuestro país.
Desde el punto de vista demográfico, tomando en cuenta la transición demográfica
por la que atraviesa el país, el crecimiento de la población es aceptable y se cuenta
aún con el bono demográfico que permitirá tener una población en edad productiva
hasta la tercera década de este siglo18. Según Moreno, la población económicamen-
te activa (PEA entre 15 y 64 años) nacional es de 63.6 %. La población económica-
mente no activa —niños menores de 14 años y adultos mayores de 65 años— es de
35.1 % a nivel nacional, lo cual significa que la contribución de la población activa
es superior al de la población pasiva19.

16 ROS BOSCH, Jaime, Algunas tesis equivocadas sobre el estancamiento económico de México, Colegio de México, UNAM, México, 2013 p.78
17 Beck, Ulrich, La globalización, Op. cit., p. 150.
18 Existe relevo poblacional y la población económicamente activa (PEA) casi triplica a la población inactiva.
19 Moreno Álvarez, G., “Caracterización de los jóvenes que buscan empleo en Cuautla, Morelos”, en (coord.), El trabajo que México necesita, X Congreso
Nacional de la Asociación Mexicana de Estudios del Trabajo, Aguascalientes, México, 2015.

Capítulo 3
82  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

II. Las industrias maquiladoras


de exportación de México y la demanda
de trabajo
Desde hace bastante tiempo, la industria maquiladora de exportación (IME) en Mé-
xico ha sido objeto de estudios profundos20. Hay investigaciones científicas que
destacan su impacto en la creación de empleo21, su impacto en el comercio exte-
rior, o sobre el proceso del trabajo22, o sobre el impacto regional23, su dinámica
socioeconómica y laboral24. También hay estudios que se interesan por observar
la existencia de creación de trabajo decente, por parte de las maquiladoras, según
los pilares de la OIT. Es decir, desde el punto de vista de la contratación y de las
condiciones de trabajo que ofrecen a sus trabajadores25. Sin embargo, y a pesar de
la cantidad de material que existe sobre las maquiladoras, consideramos necesario
emprender una mayor variedad de estudios de caso, para comprender hasta qué
punto se cumplen o no las recomendaciones de política laboral en la maquila, de
una organización internacional como la OIT26. En la presente investigación se estu-
dia el trabajo de los jóvenes en las industrias maquiladoras. Se pretende analizar si
los salarios que perciben son adecuados, si desempeñan un trabajo productivo, en
condiciones de trabajo dignas y con suficiente protección social.
En México, la maquiladora ha sido considerada como una forma de industrializa-
ción, basada en tres aspectos: a) desde el punto de vista de la generación de valor
agregado y de entrada de divisas, b) la generación de fuentes de empleo27 y el uso
intensivo de mano de obra, y c) la importación de materias primas y componentes
para después de su manufactura, exportarlos a Estados Unidos. Otros autores28
20 Comisión Económica para América Latina y el Caribe, “México: la industria maquiladora”, Estudios e Informes de la Cepal, núm. 95, 1996, pp. 1-237.
21 Zepeda Miramontes, e. y Castro Lugo, D., Restructuración económica y empleo en México.Fundación Friedrich Ebert, 1999.
22 De la Garza, E., Estrategias de modernización empresarial en México, flexibilidad y control sobre el proceso de trabajo. México: Fundación Friedrich Ebert,
Editorial, Rayuela Editores, 1998.
23 González-Aréchiga y Barajas (comps.), Las maquiladoras: ajuste estructural y desarrollo regional. México: Editorial, El Colegio de la Frontera Norte y Fundación
Friedrich Ebert, 1989.
24 Carrillo, j., Condiciones de empleo y capacitación en las maquiladoras de exportación en México. México: Editorial El Colegio de la Frontera Norte y Secretaría
del Trabajo y Previsión Social (STPS), 1993.
25 Dussel Peters, Enrique, Ser maquila o no ser maquila: ¿es ésa la pregunta? Comercio Exterior, vol. 53, núm. 4, abril de 2003. Según Dussel, la IME no es una cate-
goría conceptual, que permita comprender los procesos por los que ha transcurrido la industria manufacturera en México o de una parte significativa del comercio
exterior, como tampoco nos puede orientar en las tendencias globales y las condiciones laborales que caracterizan el mercado laboral de los trabajadores mexicanos.
26 Carrillo, j., Maquiladoras en México: ¿evolución o agotamiento? Analiza si el proceso de escalamiento (definido como la capacidad de las firmas para innovar e
incrementa el valor agregado de sus productos y procesos) ha estado acompañado de políticas de trabajo decente.
27 Carrillo, j. y Kopinak, k., “Empleo y relaciones laborales. Las maquiladoras en Mexico”, en Enrique de la Garza (ed.), Condiciones de trabajo y relaciones laborales.
Disponible en: http://www.colef.mx/jorgecarrillo/wp-content/uploads/2012/04/PU210.pdf.

La tasa de absorción de fuerza de trabajo excede al empleo que genera la industria manufacturera no maquiladora.
28 Ibíd.

Capítulo 3
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  83

también destacan la importancia de las maquiladoras en la transferencia y el uso


de tecnología.
Sin embargo, también podemos agregar, por otro lado, que este modelo de indus-
trialización es dirigido por grandes corporaciones, con actividades globales, princi-
palmente son norteamericanas y que mantienen escasa vinculación con el aparato
productivo nacional sino con el consumo doméstico29. En este sentido, la industria
maquiladora, en la perspectiva de sus críticos, solo busca la exportación de manu-
facturas basadas en trabajo intensivo y bajos salarios como fuente de competitivi-
dad. En la misma perspectiva, se destaca que los eslabonamientos domésticos a la
gran empresa son débiles;30 que el aparato industrial y el ensamble son relativa-
mente simples y de bajo valor agregado. Además, se crea una gran dependencia de
las casas matrices, lo cual, sumado a lo anteriormente dicho, permite concluir que
la contribución de la maquila a la economía mexicana ha sido pequeña.
Para otras perspectivas, sin embargo, la eficiencia colectiva de las industrias se
debe a una nueva reconfiguración industrial, a las nuevas formas de organización
industrial31 y a las relaciones intra e interempresariales, al desarrollo de los clúste-
res y a los parques industriales. Los encadenamientos (linkages) de valor agregado
en general parecen desempeñar un papel importante en la competitividad de las
naciones y a su integración a cadenas de valor agregado32.
La economía mexicana, en algunos sectores, ha alcanzado condiciones de desarro-
llo tecnológico y las instituciones educativas —no todas— han creado un capital hu-
mano altamente competitivo, y algunas de las políticas estratégicas han favorecido
ciertas ventajas comparativas y absolutas en las actividades manufactureras. En el
fomento de nuevos nichos de mercado destaca el papel de la maquila, además de
propiciar una cultura de colaboración en torno al establecimiento de estrategias
e instrumentos de largo y mediano plazo para actividades en las que se busque el
escalamiento industrial33.
El escalamiento industrial o la capacidad de las firmas para innovar e incrementar
el valor agregado de sus productos y procesos consta de cuatro tipos de cambios:
(1) en el proceso, (2) en el producto, (3) en las funciones y (4) entre los sectores34.
29 Carrillo, j., Condiciones de empleo y capacitación en las maquiladoras, Op., cit.
30 Carrillo y Kopinak, “Empleo y relaciones laborales. Las maquiladoras en Mexico”, Op. cit. Los componentes provenientes de empresas mexicanas o insumos
nacionales en mas de 30 años no rebasan el 2 %.
31 Estos aspectos de organización industrial son significativos ya que —con referencia al inciso dos anterior— también afectan la trayectoria de empresas, regiones
y países en lo que toca a su capacidad de aprendizaje, integración o exclusión en redes, encadenamientos mercantiles mundiales y organizaciones industriales
específicas.
32 En la electrónica, por ejemplo, la integración de empresas a procesos de empaque y ensamble de partes y componentes tiene un potencial de aprendizaje eco-
nómico y social diferente al de las empresas que se dedican a realizar segmentos de la cadena de valor relacionados con la investigación y desarrollo o el diseño de
partes, componentes y programas de cómputo.
33 carrillo, j., Condiciones de empleo y capacitación en las maquiladoras de exportación en México, 2004. Disponible en: http://www.colef.mx/jorgecarrillo/wp-con-
tent/uploads/2012/04/PU315.pdf, Fecha de consulta 30 de mayo de 2016.
34 Ibid.

Capítulo 3
84  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

El primer cambio en el proceso es la transformación de componentes en produc-


tos de manera más eficiente a través de su reorganización o de la introducción de
tecnología superior, con el fin de alcanzar una mayor productividad y la reducción
de costos. El sistema de producción japonés basado en el justo a tiempo es un
buen ejemplo de cambio en el proceso35. En el segundo nivel, el cambio en el nivel
del producto se pasa de la confección de productos simples hasta más complejos
del mismo tipo o hacia líneas de productos más sofisticadas en términos del in-
cremento de unidades de valor36. En el tercer nivel de escalamiento industrial se
introducen funciones más complejas y se producen bienes y servicios con mayor
valor agregado que involucran eslabonamientos productivos hacia adelante y hacia
atrás a lo largo de la cadena37. Y en el cuarto nivel, el escalamiento industrial es
visto como cambios inter-sector, es decir, desde productos primarios hasta bienes
manufacturados o de servicios. La industria intensiva en trabajo se transforma en
industrias intensivas en capital y tecnología, es decir, con manufactura de produc-
tos de bajo valor agregado, manufacturas intensivas en capital y tecnología38.
El escalonamiento industrial favorece el comercio intraindustrial e intraempresa-
rial, y la relación entre globalización y regionalización, así como una apertura de los
mercados de bienes, servicios y capitales. Esto depende de las nuevas estrategias
de las empresas transnacionales39, pero también de modo creciente de las empre-
sas de menor tamaño40, cuya trayectoria competitiva se sigue basando en mano de
obra barata.
En estas circunstancias tan complejas, cabe señalar la disyuntiva de la economía
mexicana que plantea Dussel: ser maquila o no ser maquila. Por un lado, la necesi-
dad de avanzar en la modernización a través de las inversiones de grandes empresas
multinacionales que intensifican y profundizan su trayectoria competitiva basada
en mano de obra barata41, pero que hace trabajos de baja exigencia en calificación.
O bien cambiar esa trayectoria, hacia productos y servicios de mayor sofisticación
35 Ibídem., p. 30. Un ejemplo en el caso de las maquiladoras es la adopción del Six Sigma en el 35 % de sus plantas maquiladoras en México.
36 Carrillo, j., Condiciones de empleo y capacitación, Op. cit. El cambio que se produjo en muy poco tiempo en Baja California y Chihuahua al pasar de la producción
en maquiladoras de televisores análogos a los digitales.
37 Ibíd. Un ejemplo de eslabonamiento es el proporcionado por Bair y Gereffi en la maquila de Torreón que producían jeans de forma tradicional y ahora lo hacen al
paquete completo. Carrillo y Hualde (1996), dicen que se puede llevar a cabo una mayor integración vertical, como en el Centro Técnico de Delphi en Juárez para
realizar actividades de I+D, asociadas con la manufactura de autopartes.
38 Dussel Peters, Enrique, Ser maquila o no ser maquila: ¿es ésa la pregunta? Comercio Exterior, vol. 53, núm. 4, abril de 2003. Por ejemplo, de ropa a autos y
computadoras. Además, se favorece la integración de empresas y regiones; en la electrónica, el proceso de empaque y ensamble de partes y componentes favorece
el aprendizaje de las empresas y regiones en que se realizan segmentos de la cadena de valor agregado relacionados con la investigación y desarrollo (ID) y el diseño
de partes, componentes y programas de cómputo de futuras generaciones.
39 Ibíd.
40 Chudnovsky, Kosacoff y López, Las multinacionales latinoamericanas: sus estrategias en un mundo globalizado. México: Fondo de Cultura Económica, 1999.
Cit. en Dussel Peters.
41 Mertens, Brown, Dominguez, “Competitividad, productividad y trabajo decente desafíos para la industria manufacturera Mexicana”, 2005. Disponible en: en
http://www.leonardmertens.com/showcontent.php?id=40&cmd=content. Las empresas tratarán de reducir costos laborales recortando salarios, personal, segu-
ridad social, prestaciones, formación; introduciendo modalidades de contratación más baratas (subcontratación, contratos temporales, pago por honorarios) que
no generan ‘pasivos laborales’, apoyándose en relaciones laborales unilaterales y/o negociaciones colectivas poco significativas. La segunda implica evolucionar
hacia prácticas productivas de mayor calidad e innovación constante en proceso y producto, creando e incorporando con mayor velocidad y profundidad nuevos
conocimientos a los procesos productivos.

Capítulo 3
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  85

y valor agregado. En esta segunda opción se requiere de políticas públicas y es-


trategias económicas que atraviesen transversalmente la educación, la protección
social y el bienestar de las familias. En esta segunda opción, se requerirán grandes
inversiones en infraestructura, carreteras, caminos, hospitales, centros educativos,
atención sanitaria y de incorporar todos aquellos mecanismos de protección social
para la población.
El siguiente subtema abordara la demanda de los jóvenes en las industrias maqui-
ladoras de exportación. Se definirán algunos de los conceptos más utilizados como
empleabilidad, trabajo decente y capital humano.

III. Los jóvenes y su empleabilidad en las


industrias maquiladoras de exportación
de México
Según la OIT, el trabajo decente “sintetiza las aspiraciones de una persona durante
su vida laboral”42. Y según los parámetros conceptuales del capítulo 1, aborda cua-
tro aspectos principales: acceso seguro a un empleo productivo y un ingreso justo,
la seguridad en el lugar de trabajo y la protección social para las familias, libertad
de expresión de sus opiniones, igualdad de oportunidades y de trato tanto para
hombres como para mujeres.
La OIT también ha realizado amplias investigaciones sobre el trabajo de los jóvenes.
En el informe de 2004 analiza el empleo de los jóvenes en el contexto del Programa
de Trabajo Decente, en el que aborda el debate actual sobre las iniciativas de los
países para promover empleos de calidad para los jóvenes de ambos sexos. El Infor-
me considera algunas de las buenas prácticas que realizan los países para favorecer
el trabajo de los jóvenes, pero sobre todo, aborda el papel del tripartidismo en la
promoción del empleo de los jóvenes43.
La empleabilidad o “la habilidad para obtener o conservar un empleo”44, según For-
michella y London, tiene que ver con la educación, con las habilidades y capacida-
des de los individuos y coincide con el concepto de capital humano entendido como
la inversión que hace un individuo para obtener mayores habilidades y capacidades.
Estas no pueden ser consideradas una mercancía que se pueda vender, pero la per-

42 OIT, Iniciativa mundial sobre trabajo decente para los jóvenes. Disponible en: http://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/news/WCMS_447522/lang-
-es/index.htm
43 OIT2, Un buen comienzo: trabajo decente para los jóvenes: el camino a seguir. Documento informativo. Reunión tripartita sobre el empleo de los jóvenes, Ginebra,
Suiza, 2004. Disponible en: http://www.ilo.org/youthmakingithappen/PDF/tmyewf-04_es.pdf
44 London, Sivia y Formichela, María Marta, “Empleabilidad, educación y equidad social”, Revista de Estudios Sociales, un. 7, septiembre-diciembre, 2014 p. 79-91
Universidad de los Andes, Bogotá, Colombia. Disponible en: http://www.redalyc.org/pdf/815/81529190007.pdf. Fecha de consulta: julio de 2016

Capítulo 3
86  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

sona habilitada o más capacitada puede obtener mayores salarios por estas mejores
habilidades, que se derivan de la inversión en educación. El capital humano y la
empleabilidad son dos conceptos que se pueden relacionar positivamente, porque
son interdependientes. El capital humano se refiere a la población trabajadora con
una mayor inversión en su propia educación, lo cual se relaciona positivamente
con la empleabilidad de una persona, que se refiere a su habilidad para obtener o
conservar un empleo.
Sin embargo, ante las exigencias actuales de los mercados, las empresas con ten-
dencias globales buscan conseguir mayores productividades y calidad de sus pro-
ductos para entrar a la competencia mundial. En esta búsqueda no necesariamente
se relacionarán positivamente los conceptos “capital humano” y “empleabilidad”,
sino que las empresas maquiladoras tratarán de reducir costos laborales, recor-
tando salarios, personal, seguridad social, etc. Asimismo, buscarán modalidades
de contratación más barata, subcontratando, introduciendo contratos temporales,
pago por honorarios, etc.
Las aspiraciones de las empresas globales están claramente contempladas en las
reformas laborales promovidas por los gobiernos neoliberales, como previamente
hemos visto en el caso de México. Se puede decir que las reformas recientemente
introducidas promueven unas relaciones laborales precarias porque no hay ninguna
exigencia para las empresas para que estas incorporen las figuras jurídicas de con-
tratación definitiva. Con las recientes reformas laborales introducidas en México,
los fundamentos de la sociedad del trabajo, como son los derechos, las prestacio-
nes, la contratación definitiva y la protección social para el trabajador y su familia
están desapareciendo.
En el siguiente apartado haremos un análisis de las relaciones laborales que las
empresas maquiladoras de exportación mantienen con sus trabajadores y observa-
remos las condiciones de trabajo vigente en las mismas y las contrastaremos con
los pilares del concepto de trabajo decente de la OIT en cuanto a la creación de
empleo, protección social, derechos en el trabajo y diálogo social.

Capítulo 3
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  87

IV. El concepto de “trabajo decente” en


el análisis de las relaciones laborales de
las empresas maquiladoras
de exportación
Se puede decir que la industria maquiladora en México está ampliamente extendida
y consolidada. Sin embargo, sobre el tipo de empleo (según el concepto de trabajo
decente de la OIT, reseñadas en el capítulo 1) que se crea en este tipo de empresas
no hay consenso entre los investigadores, por lo que es importante entrar al debate
con un análisis de las condiciones de empleabilidad en las industrias maquiladoras.
Cabe señalar que la maquiladora no es un sector homogéneo, y cualquier análisis al
respecto no es definitivo.
De acuerdo con la Secretaria de Economía, están registradas alrededor de 3.000 a
3.500 firmas maquiladoras en México45. Algunas de ellas son típicamente ensam-
bladoras como Delphi, Valeo, Visteon, Sony, Samsung, Thomson o Philips, que han
desarrollado procesos de I+D, en particular de diseño. Según Carrillo, la industria
Delphi es la principal en la generación de autopartes y tiene más empleados en
México que en Estados Unidos y Canadá46. También hay otras industrias maquila-
doras, llamadas de primera generación que prefieren aprovechar las posibilidades
ofrecidas por el proceso de globalización: invierten en los países donde no les exi-
gen impuestos, producen donde les resulta más barato, declaran y residen donde
les “resulte más atractivo y pagan los impuestos donde les resulte menos gravoso”.
Según advierte Beck, estamos ante un “capitalismo sin trabajo, capitalismo sin im-
puestos”47.
La Encuesta del Colegio de la Frontera Norte48, en adelante citada como Colef
(2002), cita que existen 72 centros de I+D instalados en México por parte de gran-
45 Carrillo, Jorge, “La industria maquiladora en México: ¿evolución o agotamiento? Comercio exterior. vol. 5, núm. 8. agosto de 2007, México. Cfr. Carrillo y Kopinak
registraron alrededor de 3.362 firmas con 1.3 millones de trabajadores que representan alrededor del 34 % de la población económicamente activa.
46 Ibíd., p. 673.
47 Beck, ¿Qué es la globalización? Falacias del globalismo…, Op. cit., p. 18. Las industrias maquiladoras de la primera generación son aquellas empresas que se insta-
lan en los países donde la mano de obra es abundante y barata y que los gobiernos les condonen los impuestos. Beck se refiere a este tipo de empresas globalizadas
que se trasladan donde no pagan impuestos y que solo les interesa una mano de obra abundante y barata y pagar menos impuestos.
48 Carrillo, Jorge, “Principales estadísticas de las industrias maquiladoras. Aprendizaje tecnológico y escalamiento industrial”. Encuestas realizadas por el Colegio
de la Frontera Norte en 2002. Disponible en: http://www.colef.mx/jorgecarrillo/wp-content/uploads/2012/04/PU274.pdf

Se trata de 297 cuestionarios realizados entre mayo y agosto de 2002 a las industrias maquiladoras de exportación de los sectores electrónica y autopartes. Fueron
seleccionados por el liderazgo que ejercen en los procesos de investigación y desarrollo, por sus programas de capacitación y desempleo de los trabajadores y por
su tendencia a desarrollar clústeres industriales. Las empresas están asentadas en las ciudades de Tijuana, Mexicali y Juárez, ampliamente conocidas por su el
asentamiento de las IME, estudios que tomaron al trabajo de campo en empresas como estrategia central de la metodología y se contrastan con resultados de un
amplio estudio que realizamos en México durante el 2001-2004, por un conjunto de 13 investigadores y 11 estudiantes.

Capítulo 3
88  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

des empresas multinacionales que tienen operaciones de maquila. Del total de las
plantas, el 26 % realizaba actividades de diseño o ingeniería de diseño. Además, se
constata que el 56 % de las empresas utilizaban la mejor tecnología disponible en
el mercado mundial y el 40 % tenían un alto grado de automatización49. Por consi-
guiente, en México se está dado una transformación de las empresas maquiladoras,
principalmente de las empresas intensivas en trabajo no calificado o empresas de
primera generación, a maquilas intensivas en tecnología, como Delphi, Valeo, Lear,
Philips, Thomson y muchas más, mejor conocidas como empresas de tercera gene-
ración50.
Respecto a la creación de empleo, que es uno de los indicadores importantes, los es-
tudios revelan que las industrias maquiladoras de exportación crean mayor empleo
que las empresas manufactureras51. El empleo que se ha creado en las industrias
maquiladoras de exportación ha sido en las ciudades del norte del país, las cuales
estaban muy poco vinculadas al centro del país. Actualmente se han desarrollado
aquellas ciudades norteñas donde las IME están instaladas y consolidadas52. Las
maquiladoras también se han instalado en las grandes ciudades del centro del país
como Guadalajara, Monterrey y Puebla. El mayor número de empleos que deman-
dan se concentra en electrónica, autopartes, confección y equipos de transporte.
Estos sectores son los que generan mayor valor agregado y las empresas son de la
tercera generación.
Respecto a la composición de la fuerza de trabajo, las investigaciones muestran
que el perfil socioeconómico de los trabajadores es principalmente de hombres jó-
venes y con un nivel de estudios de bachillerato, además de técnicos de alto nivel e
ingenieros. La creación de empleo es un tipo de trabajo basado en competencias in-
tensivas en conocimientos y trabajo cualificado. Según Carrillo, en estas empresas
los salarios son una ventaja comparativa y competitiva, por el enorme diferencial
existente en los salarios entre México y los Estados Unidos. Sin embargo, también
suelen contratar jóvenes con niveles básicos de educación53.
Recientes investigaciones han demostrado que las maquiladoras tienen preferen-
cias por los trabajadores eventuales. Gabayet encontró que en las plantas estudia-
das los trabajadores eran contratados por 28 días y permanecían como eventuales
49 Cada planta contaba con 24 máquinas y 5 robots. Un tercio de las plantas tenía automatizado más del 50 % de sus procesos productivos.
50 Carrillo y Kopinak, Empleo y relaciones laborales, Op. cit. Según los autores Carrillo y Hualde, las etapas por las que han pasado las empresas maquiladoras son
tres. La última etapa se refiere a las grandes corporaciones trasnacionales, más conocidas como de tercera generación y son a las que haremos referencia. La etapa
comienza con la entrada en vigor del Tratado de América del Norte en 1994 y su función ya no está orientada al ensamble ni a la manufactura, sino al diseño, in-
vestigación y desarrollo. Estas empresas se proveen de proveedores internacionales, pero desarrollan importantes clústers intrafirma y se potencializan las cadenas
interfirma. Los complejos encadenan dentro del mismo territorio centros de ingeniería que proven a las maquiladoras de manufacturas domésticas.
51 Carrillo, Jorge, “La industria maquiladora en México: ¿evolución o agotamiento? Comercio Exterior, Vol 5, núm. 8. agosto de 2007, Mexico, p. 673. El empleo de
la IME creció entre 1985 y 1990 un 22 %, y un 14 % entre 1995 y 2001. Los trabajadores de maquila actualmente rebasan el millón de trabajadores. En 2005, 45 de
las grandes empresas maquiladoras proporcionaban el 16 % del empleo.
52 En Cd. Juárez (Chihuahua); Tijuana (Baja California); Matamoros (Tamaulipas); Nogales y Reynosa (Coahuila) y Mexicali (Sonora).
53 Carrillo y Kopinak, Op. cit. En la encuesta con instituciones educativas se encontraron que 29 de las 43 estudiadas tenían vínculos formales con la maquiladora.
38 por ciento se dedicaban a formación profesional, 21 % a entrenamiento de los técnicos y 7 % a entrenar a los trabajadores.

Capítulo 3
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  89

durante un año. En otras empresas se contrataban por meses y en otra, las contra-
taciones eran arbitrarias54. Carrillo, en otro estudio sobre las maquilas de Tijuana,
Juárez y Monterrey encontró una preferencia por los jóvenes, cuya media de edad
eran los 24.2 años. Los trabajadores muy jóvenes (entre 17 y 20 años) trabajan en
la electrónica, mientras que los de más edad se emplean en el vestido55.
El resultado de la mayor preferencia por los jóvenes es el aumento de trabajadores
temporales empleados. Respecto al indicador de trabajo decente, es evidente que
esta preferencia por los jóvenes en trabajos eventuales desliga a la maquila de la
responsabilidad de ofrecer seguridad en el trabajo y protección social.
Se considera que respecto a la protección social y los derechos en el trabajo son
indicadores que reflejan los niveles de madurez de las industrias. En algunas em-
presas maquiladoras, se vincula el problema de la salud de los trabajadores a la
producción industrial. Sin embargo, todavía es frecuente encontrar cláusulas que
solicitan pruebas de embarazo para las trabajadoras antes de contratarlas o tam-
bién que despidan a las mujeres que se embarazan después de haber sido contra-
tadas. En algunas empresas se suele condicionar el pago de algunos bonos a las
mujeres no embarazadas56.
Los contratos de las maquiladoras de Ciudad Juárez, según Carrillo, son notables
porque dan a las empresas un control casi absoluto en las cláusulas sobre la ejecu-
ción del trabajo, especialmente en lo referente al cambio tecnológico, el proceso
de trabajo, la intervención en las decisiones de trabajo y el sistema de relaciones
laborales relacionado con la productividad57. En Matamoros, los trabajadores con-
siguieron un mayor salario, pero en Tijuana los contratos colectivos benefician a las
empresas y no tienen cláusulas que beneficien o protejan al trabajador de las con-
diciones ambientales o de seguridad en la planta. Respecto a los salarios, los estu-
dios consultados indican que estos han permanecido por debajo de los del resto de
México. Se argumenta que la maquiladora no está económicamente integrada con
la economía nacional, y su gran demanda de trabajo barato no suele recompensar
al trabajo calificado58.
Respecto al dialogo social, se puede decir que las maquiladoras de la primera gene-
ración, intensivas en mano de obra, son más reacias a evitar la coexistencia con los
54 Estas prácticas están extendidas en empresas electrónicas de Guadalajara. IBM, por ejemplo, se hace cargo del control de calidad pero utiliza una agencia de
contratacion de empleo que entrena y paga a las empleadas jóvenes. Motorola y Lucent Technologies, que legalmente están registradas como maquiladoras y no
tienen sindicatos, han copiado el uso de agencias de empleo como IBM como mediadoras entre la empresa y los trabajadores.
55 Carrillo y Kopinak, Op. cit., documentan una preferencia por los jóvenes: entre los 22 y los 26 años en la industria maquiladora de la electrónica y de autopartes.
56 Ibíd., Carrillo cita algunas cláusulas que proporcionan beneficios como sueldos, servicios servicios médicos, transporte, ahorro, maternidad, bono de Navidad y
cuotas de los sindicatos.
57 Ibídem., p. 30. En 1981, se consiguió el derecho de los trabajadores a recibir 56 horas de pago por 40 trabajadas y la revisión anual de la escala salarial de acuerdo
con las variaciones de la economía.
58 Ibidem, p. 35. Matamoros es una localidad con sindicatos tradicionales fuertes y ha conseguido el pqgo de salarios más altos. En los años noventa, era de 2.11
dólares por hora. Más alto que el de otras ciudades fronterizas y más del doble que el de las ciudades del sur como Oaxaca, Mérida y Zacatecas, donde los salarios
permanecían cercanos a 1 dólar por hora.

Capítulo 3
90  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

sindicatos, pero las de última generación, que dependen menos de los costos del
trabajo, admiten el sindicalismo59.
Sin embargo, los sindicatos suelen ser de dos tipos: los tradicionales60, que están
aliados al Estado mexicano y los sindicatos subordinados. Los primeros se caracte-
rizan por cierta protección gubernamental de las instituciones locales del trabajo y
los segundos colaboran con las empresas y están tan lejos de los trabajadores que,
estos no saben que son miembros de un sindicato, ya que la empresa misma paga
las cuotas.
Los sindicatos tradicionales juegan un papel importante en la contratación de los
trabajadores y estos tienen que afiliarse antes de ser contratados y entonces el
sindicato designa a los trabajadores que serán contratados, en función de las nece-
sidades de las empresas, quienes después de un mes de prueba suelen ser contra-
tados61.

59 El origen del capital influye en la sindicalización. Las plantas japonesas solo aceptan sindicatos que les permitan una flexibilidad total.
60 Carrillo y Kopinak, Op. cit. Los sindicatos tradicionales predominan en la frontera noreste de México y son los más fuertes en Piedras Negras. También en Nuevo
Laredo, Reynosa y Matamoros existen sindicatos tradicionales poderosos y su presencia más débil es en Ciudad Acuña. El sindicalismo subordinado predomina en
el noroeste, con algunos de sus mejores ejemplos en Nogales y Tijuana.
61 Ibíd. Las empresas deben enviar al sindicato una solicitud en la que se especifique el sexo, edad y requerimientos educacionales de los trabajadores que van a
ser contratados. El sindicato tradicional más poderoso en Reynosa aceptó una cláusula en su contrato que extiende el periodo de prueba para los trabajadores y las
empresas no están obligadas a contratarlos posteriormente.

Capítulo 3
Tabla 7. La medición del trabajo decente en las industrias maquiladoras de
exportación de México

Estructura: ocupacional Creación de empleo Protección social Derechos en el trabajo Diálogo social
Las funciones de técnicos
11 % de los empleados eran y, particularmente de los Incremento de empresas
Incremento de la regulación
técnicos, el 9.9 % administra- Si ingenieros no solo se han sindicalizadas 53.9 % al
laboral
tivos y el 3.2 % directivos 1/ ampliado sino que se han 56.8 % 1_/
enriquecido
46 % trabajo físico; 34 % Aumento de la proporción
Funciones de las categorías del salario directo (68.5 % al
técnico; 12% especializado;
Aumento de una demanda Aceptables condiciones de laborales, rotación interna, 80.2 %)
3 % profesional; 0.2 % trabajo
con mayor calificación en el seguridad e higiene en el cambios en la organización
intelectual. El restante 4.8 % Salario en dólares promedio
trabajo trabajo 1_/ del trabajo, calidad y produc-
fueron trabajadores adminis- 1.16 para los obreros 2.39
tividad (
trativos 3_/ (2001) 2_/
Incremento de las prestacio-
Incremento de las horas de nes: bono de despensa (75 % Rotación interna 85% de las
capacitación anual formal al 80 %); ayuda en guarderías plantas aplican prácticas de
introducción de nuevas
Incremento de la calificación (13 a 15 horas en obreros (13 % al 18 %); bono de mejora continua y un 81 %
tecnologías

Capítulo 3
especializados; 11 a 13 horas productividad (58 % al 69 %), labora con equipos de trabajo
en obreros generales) 1_/ bono de puntualidad (80 % al 1_/
82 %) 1_/
Disminución de la jornada
semanal (47 horas a 46
horas)

Aumento de la proporción
del salario directo (68.5 % al
80.2 %)
Fuente: elaboración propia a partir de la Encuesta Nacional de Empleo, Tecnología y Capacitación (ENESTYC) para el módulo de maquila 1999 y 20011/ Encuesta COLEF (2002)2_/ Ciemex-Wefa, 2001 3_/ Censo con empresas OEM de televisores,
20031

62 Quintero Ramirez, Cirila, Maquiladoras y condiciones laborales. Entre la precariedad y el trabajo digno. El caso de México, El Colegio de la Frontera Norte; Oficina Regional de Matamoros. Disponible en: http://www.global-labour-university.
org/fileadmin/GLU_conference_Unicamp_2008/Submitted_papers/Maquiladoras_y_condiciones_laborales_....._by_Cirila_Quintero_Ramirez.pdf. Este artículo revela que las condiciones laborales propiciadas por la maquiladora pueden fluctuar
entre la precariedad y las condiciones dignas de empleo. Esta fluctuación depende de la interacción y la negociación que los actores locales, particularmente de los gobiernos locales y de los sindicatos que establezcan con estas empresas
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  91
92  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

V. Propuesta
La globalización puede aportar oportunidades para lograr una vida mejor de to-
das las personas, cuando se reconozcan los principios del trabajo decente y estos
sean efectivamente viables en todo el planeta. El reconocimiento de los principios
de trabajo decente daría lugar a “una globalización justa, integradora, gobernada
democráticamente y que ofrezca oportunidades y beneficios tangibles a todos los
países y a todas las personas”62. La globalización que conocemos ahora sería some-
tida a una mejor gobernanza en todos los planos, pero sobre todo en su dimensión
social, es decir, respecto a los empleos, a la salud y a la educación basada en va-
lores universales y en estricto respeto a los derechos humanos. En este contexto,
la aspiración de la OIT es muy oportuna porque promueve el trabajo decente en
todos los países: “Los sistemas de producción globales” y para todas las personas,
independientemente de que sean o no ciudadanos.
En esta misma aspiración de universalidad encontramos la oportuna sugerencia de
Amartya Sen, cuyo concepto de trabajo decente “abarca a todos los trabajadores,
sea cual sea el modo y el sector en donde trabaja”63. La universalidad que propone
Sen beneficia a todas las categorías de trabajadores, tanto a los que están orga-
nizados como a los que no lo están. En este sentido, la OIT ha escuchado esta
sugerencia, en voz de su director Rodgers, quien dice que el trabajo abarca no solo
el empleo asalariado, sino también el autoempleo y el trabajo en casa64.
Nuestra propuesta concreta en este sentido es persuadir al gobierno mexicano para
que incluya la idea de seguridad socioeconómica, que en lo referente al trabajo se
despliega en siete clases o formas de seguridad65. Consideramos que mientras el
gobierno mexicano no incorpore la seguridad socioeconómica en su legislación la-
boral, las empresas con vocación global seguirán actuando con impunidad. Es nece-
sario que el gobierno incluya en los datos macroeconómicos la situación económica
de los indicadores para medir el desempeño del trabajo decente en las relaciones
laborales entre las empresas y sus trabajadores en general y particularmente en las
relaciones laborales entre las maquiladoras de exportación y sus trabajadores.
Estos indicadores permitirán conocer la seguridad del mercado de trabajo, la pre-
sencia de oportunidades de empleo garantizados por la política macroeconómica,
62 Organización Internacional del Trabajo, Comisión Mundial sobre la Dimensión Social de la Globalización, 2004. Disponible en: http://www.ilo.org/public/spani-
sh/wcsdg/docs/report.pdf Fecha de consulta: 10 de agosto de 2016, p. 9.
63 Sen, a., Stiglitz, j. & Zubero, I, Se busca trabajo decente. Madrid: Ediciones Hoac, 2007.
64 Rodgers, Gerry, Director del Departamento de Integracion de Políticas de la OIT, en Zubero, Stiglitz y Sen, Op., cit.
65 Para profundizar en esta idea, ver el capítulo 1 del presente trabajo.

Capítulo 3
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  93

el conocimiento de la existencia o no de empleo suficiente para la oferta de trabajo


y seguridad del mercado de trabajo. El índice que revela niveles de empleo alto.
Respecto al empleo que se cree en la empresa maquiladora, hay que incorporar
los siguientes indicadores: seguridad del empleo, y la existencia de mecanismos de
protección contra el despido arbitrario. También es necesario incorporar el indica-
dor de seguridad profesional, que se refiere al puesto de trabajo encuadrado en una
profesión o carrera. Es decir, este indicador vela por que haya respeto a las califica-
ciones propias del trabajador. El indicador de seguridad en el trabajo se refiere a la
protección adecuada contra los accidentes y enfermedades del trabajo. Respecto
a este indicador, es muy pertinente que las empresas maquiladoras conozcan las
normas relativas a la salud, a la seguridad y los límites de una jornada laboral, sobre
todo en horas intempestivas, como el trabajo nocturno.
Otro indicador importante para incorporar en los contratos laborales de las ma-
quiladoras es la relativa a la seguridad de formación profesional de los empleados
en las empresas de tercera generación. Este indicador se refiere a la posibilidad de
adquirir, conservar o renovar la capacitación profesional. Los empleados de las ma-
quiladoras tendrían las posibilidades de aprender y formarse en el lugar del trabajo.
Una de las situaciones de desigualdad que provoca la pobreza en la que se halla
una gran parte de la población mexicana es la pérdida del valor adquisitivo de sus
salarios. Para evitar esta pérdida de valor se requiere de una seguridad de los in-
gresos mediante los sistemas de fijación de salarios mínimos, indización salarial y
seguridad social integral66.
Los indicadores de la OIT sobre la seguridad económica mencionados en el capítulo
1 permiten construir un modelo de análisis de trabajo decente en el que se cruzan
los índices de seguridad económica en los niveles macro (en el plano de la sociedad
en su conjunto), en el nivel meso (en los centros de trabajo) y en el nivel micro (en
el personal que trabaja) con los indicadores de insumos, de procesos y de resulta-
dos. Este modelo evalúa las condiciones en las que se desarrolla el trabajo.
En nuestra propuesta se destaca el papel de la maquila en el fomento de nuevos
nichos de mercado y de propiciar una cultura de colaboración en torno al estableci-
miento de estrategias e instrumentos de largo y mediano plazo para actividades en
las que se busque el escalamiento industrial67. Ya no estaríamos ante la disyuntiva
que plantea Dussel: ser maquila o no ser maquila. Se hace necesario avanzar en
la modernización a través de las inversiones de grandes empresas multinaciona-
les que intensifican y profundizan su trayectoria competitiva, pero con la exigen-

66 Sen, Stiglitz y Zubero, Se busca trabajo decente. Madrid: Ed. Hoac, 2007, p. 62.
67 Carrillo, j., Condiciones de empleo y capacitación en las maquiladoras de exportación en México, 2004. Disponible en: http://www.colef.mx/jorgecarrillo/wp-con-
tent/uploads/2012/04/PU315.pdf.

Capítulo 3
94  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

cia de los pilares del trabajo decente con sus cuatro pilares: creación de empleo,
protección social, derechos en el trabajo y diálogo social. La empresa maquiladora
debe cambiar su trayectoria hacia productos y servicios de mayor sofisticación y
valor agregado. En esta trayectoria se requiere de políticas públicas y estrategias
económicas que atraviesen transversalmente la educación, la protección social y el
bienestar de las familias. En esta orientación se requerirán grandes inversiones en
infraestructura, carreteras, caminos, hospitales, centros educativos, atención sani-
taria y todos aquellos mecanismos de protección social para la población.
Se trata de establecer un nuevo pacto entre la sociedad, el Estado y el capitalismo
desarrollado en el que se busque una mayor eficiencia colectiva de las industrias
maquiladoras en la que estas busquen una nueva reconfiguración industrial y nue-
vas formas de organización68 para desempeñar un papel importante en la competiti-
vidad, sin menguar en las exigencias del trabajo decente. Al interior de la economía
mexicana también se ha alcanzado ciertas condiciones de desarrollo tecnológico y
algunas instituciones educativas han creado un capital humano altamente compe-
titivo, así como las políticas estratégicas han favorecido ciertas ventajas compara-
tivas y absolutas en las actividades manufactureras. Ahora solo hay que proteger a
los trabajadores jóvenes de la rapacidad de ciertas empresas que se niegan a cam-
biar de trayectoria y únicamente buscan la maximización de sus ingresos.

VI. Conclusiones
En la presente investigación se constató que las empresas maquiladoras crean em-
pleo. El número de jóvenes trabajadores en las industrias maquiladoras es mayor
al empleo creado por la industria manufacturera. Sin embargo, los indicadores
observados: seguridad del mercado de trabajo, seguridad del empleo, seguridad
profesional, seguridad en el trabajo, seguridad de formación profesional, seguridad
de ingresos y seguridad de representación, revelan que el trabajo que se crea en las
industrias maquiladoras no cumple con la categoría de trabajo decente, propugna-
do por la OIT.
Hemos constatado que el acceso de los jóvenes al mercado laboral es estrecho y
altamente competitivo, los niveles de empleo son menores a los demandados y no
hay una seguridad económica. En este contexto, la industria maquiladora de expor-
tación puede imponer sus condiciones unilateralmente en el mercado de trabajo.
Además, se observa que tiene una mayor preferencia por la mano de obra joven y el
tipo de trabajo que se crea es con salarios bajos y temporales, con lo cual se desliga
de la responsabilidad de ofrecer seguridad del empleo, seguridad en el trabajo y
68 Vid. Apartado anterior.

Capítulo 3
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  95

protección social. Los jóvenes generalmente carecen de protección contra el des-


pido arbitrario. Por añadidura, las maquiladoras generalmente demandan jóvenes,
porque se enferman menos y su potencial en el trabajo es mayor al de las personas
adultas.
Sin embargo, la legislación laboral en México favorece aún más la inseguridad del
empleo y la rotación, porque, según la investigación de Ros, la rigidez laboral en
México está por debajo del promedio de países de América Latina y es un poco más
alta que la que predomina en los países de la OCDE. El aumento de la flexibilidad
laboral ha aumentado la informalidad y con ello una mayor precarización del mer-
cado laboral. Tampoco hay seguridad del empleo, ni seguridad de ingresos, en los
años noventa, la caída del poder adquisitivo del salario respecto a los años ochenta
fue tan estruendoso que incluso hoy en día los salarios siguen bajísimos. El deterio-
ro de los salarios ha contribuido a aumentar la desigualdad en México.
Respecto a la empleabilidad de los jóvenes se deduce que está subordinada a las ne-
cesidades de las maquilas, sin importar si estos desarrollan trabajo productivo, con
salarios adecuados, condiciones dignas de trabajo y protección social. La empleabi-
lidad de los jóvenes es impuesta por las maquiladoras, que buscan la maximización
de sus ganancias a costa de salarios bajos. El resultado de esta mayor preferencia
por los jóvenes es el aumento de trabajadores temporales empleados, los cuales
pueden presentar mayores grados de vulnerabilidad por desconocer sus derechos69.
Sin embargo, ante las exigencias actuales de los mercados, las empresas con ten-
dencias globales buscan conseguir mayores productividades y calidad de sus pro-
ductos para entrar a la competencia mundial. En esta búsqueda no necesariamente
se relacionarán positivamente los conceptos “capital humano” y “empleabilidad”,
sino que las empresas maquiladoras tratarán de reducir costos laborales, recortan-
do salarios, personal, seguridad social, etc. Estas aspiraciones, como previamente
hemos visto, están contempladas en las reformas laborales promovidas por los go-
biernos neoliberales. Se puede decir que las reformas recientemente introducidas
promueven unas relaciones laborales precarias porque no hay ninguna exigencia
para las empresas para que estas incorporen las figuras jurídicas de contratación
definitiva.
Sin embargo, también se ha mencionado que las maquiladoras no son empresas
homogéneas. La multiplicidad de estudios a lo largo de la frontera revela el resulta-
do de distintas encuestan, las cuales indican una heterogeneidad estructural de las
empresas70. Asimismo, la maquila es heterogénea en su interior, ya que coexisten
69 OIT, Iniciativa mundial sobre trabajo decente para los jóvenes. Disponible en: http://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/news/WCMS_447522/lang-
-es/index.htm.
70 Vid. Carrillo y Hualde, 2006, p. 10. Cit. en Carrillo, dicen que la industria maquiladora eléctrica-electrónica en México consume un reducido nivel de insumos
nacionales y que no ha generado eslabonamientos importantes con la economía nacional.

Capítulo 3
96  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

diferentes niveles de tecnología, formas de organización y relaciones laborales, e


incluso muestran diferentes capacidades. Las maquiladoras de la tercera genera-
ción, a diferencia de las de la primera, generalmente ya no buscan la maximización
de sus ganancias con la explotación de la mano de obra, sino en la maximización
de sus ganancias; buscan una mayor rentabilidad en la contratación de recursos
humanos altamente calificados y con una formación profesional. En este tipo de
empresas, los jóvenes pueden encontrar una seguridad económica, con ingresos
adecuados y una seguridad profesional que les asegure una formación profesional
continua, o al menos conservar su capacidad profesional.
En el paso de empresas intensivas en trabajo no calificado a maquilas intensivas en
tecnología, es importante la colaboración entre los diferentes actores que tienen
un papel importante en la competitividad como el gobierno, los trabajadores, las
instituciones educativas y las propias empresas. En el nivel macro, el gobierno en
su papel de diseñar las políticas públicas adecuadas que persigan la formación de
recursos humanos altamente competitivos, en colaboración con las instituciones
educativas. Por lo que son necesarias políticas educativas que mejoren los cono-
cimientos de la mano de obra empleada en las diferentes áreas: automatización,
conocimientos de software y equipo digital para afrontar el desafío de dejar de
ser maquila de primera generación y pasar a consolidarse en las maquiladoras de
tercera generación71, con políticas salariales coadyuvantes en la seguridad de los
ingresos, protección contra la pérdida de ingreso y seguridad social integral. En este
nivel macro, también se requiere una mayor seguridad en el mercado de trabajo,
con niveles de empleo alto y la adopción del modelo del trabajo decente propuesto
por la OIT.

71 Ibíd. Todos estos conocimientos son importantes, en una perspectiva de futuro ante la posibilidad de que el panel de la TV digital sea fabricado en la región en
los próximos años.

Capítulo 3
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  97

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Zepeda Miramontes, E. y Castro Lugo, D. Restructuración económica y empleo en México. Méxi-
co: Fundación Friedrich Ebert, 1999.

Capítulo 3
Capítulo 4
La seguridad social para los jóvenes en México
Gabriela Mendizábal Bermúdez

SUMARIO: Introducción. I. Historia de la protección social de los jóve-


nes en México. II. Análisis jurídico de la seguridad social en México para
jóvenes. 1.  Trabajo y juventud. 1.1 Trabajo formal y aseguramiento
social. 1.2 Trabajo informal y prestaciones asistenciales. 2. Exclusión
social: juventud que no estudia ni trabaja. III. Propuesta de inclusión
juvenil a la seguridad social en México. Conclusiones. Fuentes de inves-
tigación.
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  101

Introducción
El proceso de envejecimiento poblacional es una problemática que afecta todos los
países del mundo. En específico, Latinoamérica no ha sabido aprovechar el bono
demográfico actual donde su población aún se compone mayoritariamente por jó-
venes y ha tomado dirección hacia un envejecimiento acelerado. Esta problemática
se vuelve aún más complicada cuando se ve desde la óptica de la seguridad social,
ya que el no aprovechar el bono demográfico —en el que la población en edad de
trabajar es mayor que la dependiente (niños y adultos mayores) y, por tanto, el
potencial productivo de la economía es mayor por su gran cantidad de jóvenes— no
solo hace que se pierdan los posibles efectos positivos en la economía y desarrollo
de los países, sino que al no incluir a los jóvenes en el mercado laboral se están
generando consecuencias negativas por la falta de cobertura actual de seguridad
social a los jóvenes de hoy, que serán los viejos del mañana y que ocasionarán gran-
des problemas, como la falta de pensiones, salud deteriorada por falta de cuidados
preventivos en la juventud, pobreza, etc.
Es por ello que este capítulo analiza el contexto del aseguramiento social de los
jóvenes en México, para dejar en evidencia que son un grupo en estado de vul-
nerabilidad ante la exclusión del cuasi-sistema de seguridad social mexicano. De
tal forma que, en uso de los métodos deductivo, analítico y exegético, el capítulo
se compone de un primer apartado sobre la historia de la protección social de los
jóvenes en México, para estar en posibilidad de contextualizar el problema actual.
En el segundo, se analiza de un lado el marco jurídico de la seguridad social en
México para los jóvenes. Para ello es necesario entender los siguientes subtemas:
trabajo y juventud, a su vez compuesto de trabajo formal, aseguramiento social,
trabajo informal y prestaciones asistenciales y, de otro lado, se analiza la exclusión
social hacia la juventud en México, es decir, jóvenes que no estudian ni trabajan. Por
último, se llega una vez presentado el estado del arte a una propuesta de inclusión
juvenil a la seguridad social en México. El capítulo cierra con las respectivas conclu-
siones y fuentes de investigación.

Capítulo 4
102  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

I. Historia de la protección social de los


jóvenes en México
En México es bastante reciente que se considere a los jóvenes como un grupo social
que requiere de protección social y por lo mismo sean parte de las políticas públicas
de este país. En el recuento histórico sobresalen tres hechos: a) la incorporación al
Instituto Mexicano del Seguro Social en 1987; b) el referendo a dicha incorporación
en 1998; y c) la creación del Instituto Mexicano de la Juventud en 1999, que nos
llevan a entender la propuesta del actual gobierno y que vale la pena presentar, así
sea someramente:
a. En el sexenio de la presidencia de Miguel de la Madrid Hurtado, el Estado dio el
primer impulso para dotar de protección social y seguridad social a los jóvenes
mediante el “Acuerdo por el que se incorporarán al seguro facultativo del régi-
men del seguro social, todas las personas que cursen estudios de nivel medio su-
perior y superior en planteles públicos oficiales del sistema educativo nacional y
que no cuenten con la misma o similar protección por parte de cualesquiera otra
institución de seguridad social”1, publicado en el Diario Oficial de la Federación
el 10 de junio de 1987. Este acuerdo presidencial tuvo por objetivo materializar
la garantía del derecho humano a la salud, a través de un mecanismo jurídico
que hacía realidad la atención a la salud de millones de jóvenes estudiantes.
Esto después de un estudio que reveló la situación precaria de los estudiantes
del nivel medio superior y superior en instituciones públicas, que al ser mayores
de 16 años perdían el derecho de continuar siendo beneficiarios de sus padres,
si estos fueran asegurados en alguna institución del seguro social, como el Ins-
tituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios
Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) o el Instituto de Seguridad So-
cial para las Fuerzas Armadas Mexicanas (ISSFAM) y el hecho de ser estudiantes
y no trabajadores, les impedía ser asegurados ante un instituto por sí mismos.
. Cabe señalar que el propio texto del mencionado acuerdo refiere que el Instituto
Mexicano del Seguro Social contaba con la infraestructura y recursos para brin-
dar protección a la salud de los jóvenes estudiantes, a través del otorgamiento
de prestaciones consistentes en asistencia médica, quirúrgica, farmacéutica y
hospitalaria, lo que demuestra la solvencia que imperaba en el Instituto, reali-
dad totalmente diversa a la que se vive en México del 2016.

1 Acuerdo por el que se incorporarán al seguro facultativo del régimen del seguro social todas las personas que cursen estudios de nivel medio superior y superior en
planteles públicos oficiales del sistema educativo nacional y que no cuenten con la misma o similar protección por parte de cualquiera otra institución de seguridad
social. Disponible en: http://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=4659916&fecha=10/06/1987

Capítulo 4
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  103

b. Posteriormente, en la administración de Ernesto Zedillo se expiden dos instru-


mentos jurídicos importantes para el desarrollo de la protección de los jóvenes:
el decreto presidencial mediante el cual se incorporan al régimen obligatorio
de seguridad social las personas que cursen el nivel medio superior y superior
en instituciones del Estado, y la Ley del Instituto Mexicano de la Juventud. El
“Decreto por el que se incorporan al régimen obligatorio del Seguro Social, por
lo que corresponde a las prestaciones en especie del seguro de enfermedades
y maternidad, a las personas que cursen estudios de los tipos medio superior y
superior en instituciones educativas del Estado y que no cuenten con la misma
o similar protección por parte del propio Instituto o cualquier otra institución
de seguridad social”2, se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 14 de
septiembre de 1998 que retoma el Acuerdo mencionado con antelación. Solo
que este segundo acuerdo nació debido a que la Ley del Seguro Social que regía
el Acuerdo de 1987 había sido abrogada por la nueva Ley del Seguro Social de
1997, y esta no contempla el seguro facultativo, figura mediante la cual los es-
tudiantes se encontraban asegurados. Cabe resaltar que este segundo acuerdo
añade a las prestaciones en especie de la rama de enfermedades otorgadas a los
estudiantes la asistencia obstétrica.
c. Un año después de la publicación del mencionado decreto, se expide la Ley del
Instituto Mexicano de la Juventud, el 6 de enero de 1999, ley que como su nom-
bre lo indica da vida al Instituto Mexicano de la Juventud (IMJUVE) y establece
por primera vez un acercamiento conceptual de joven situándolo como aquel
que se encuentra en el umbral entre los 12 y los 29 años de edad. Dicha ley
establece que el IMJUVE tiene por objetivo, entre otras cosas, promover y fo-
mentar condiciones que aseguren a la población un desarrollo pleno e integral;
incorporar a los jóvenes al desarrollo del país y promover acciones destinadas a
mejorar su calidad de vida3.
Posteriormente, ya en este milenio el Plan Nacional de Desarrollo de 2006-2012
solo menciona sobre el tema que buscaría crear nuevas instituciones de educación
superior, ofrecer y fortalecer los sistemas de becas; lo que evidencia que la inclu-
sión de los jóvenes a la seguridad social no fue un tema fundamental4. Ya en este se-
xenio 2012-2018, el Plan Nacional de Desarrollo señala únicamente que la actual
administración federal se enfocará en el fortalecimiento de los sistemas de seguri-
dad social buscando el desarrollo de seguridad universal, por lo cual combatirá la
2 DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACIÓN, Decreto por el que se incorporan al régimen obligatorio del Seguro Social, por lo que corresponde a las prestaciones en
especie del seguro de enfermedades y maternidad, a las personas que cursen estudios de los tipos medio superior y superior en instituciones educativas del Estado
y que no cuenten con la misma o similar protección por parte del propio Instituto o cualquier otra institución de seguridad social. Disponible en: http://www.dof.
gob.mx/nota_detalle.php?codigo=4892913&fecha=14/09/1998.
3 LEY DEL INSTITUTO MEXICANO DE LA JUVENTUD, Artículos 1, 2 y 3. Disponible en: http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/87_020415.pdf
4 COMISIÓN ECONÓMICA PARA AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE en su seminario “Protección Social Inclusiva”, celebrado en Ciudad de México en junio de 2011,
abordó el tema “Sistema de protección social en México a inicios del siglo XXI”, pp. 3-17. Disponible en: http://www.cepal.org/publicaciones/xml/8/43778/siste-
ma-proteccion-social-mexico2011.pdf.

Capítulo 4
104  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

informalidad para incorporar a más mexicanos a los diversos sistemas de seguridad


social existentes, pero no hace referencia específica en ese tema de los jóvenes,
aunque sí sobresale que considera al sector como un grupo vulnerable 5.
Finalmente, en agosto de 2016 el gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto
anunció que buscará afiliar al Instituto Mexicano del Seguro Social a 7 millones de
jóvenes estudiantes de nivel medio y superior en las distintas instituciones públi-
cas del país, cubriendo asistencia médica, farmacéutica y hospitalaria6. Las diversas
reacciones no se han hecho esperar, ya que no es una idea nueva ni propia. La inten-
ción de afiliar a los estudiantes de nivel medio y superior al IMSS surge desde 1987,
se continuó en 1998, como se ha podido observar en los incisos anteriores, y aún no
se ha consolidado, pues no se ha dado cumplimiento en su totalidad. También hay
reacciones adversas a dicha afiliación de los jóvenes al IMSS, pues se considera que
no es la solución de los problemas que estos enfrentan en su escala de protección
social por parte del Estado; y, por último, se señala que la incorporación de 7 millo-
nes de personas al IMSS representa un costo muy alto para el Estado por concepto
de cuotas de afiliación, 8.320.000 pesos diarios7, lo cual representa una afrenta
gravísima al propio Instituto, pues este atraviesa una profunda crisis financiera.

II. Análisis jurídico de la seguridad social


en México para jóvenes
Con la intención de contextualizar a quién le aplica el marco normativo de la juven-
tud y su relación con el mundo laboral, se presentan los siguientes datos demo-
gráficos: México cuenta con una población de 122.433.211 para el año 20168, de
los cuales 63.279.502 son mujeres y representan el 51.7 % de la población total en
México y 59.153.709 son hombres y representan el 48.3 % de la población total9.
Sobre los jóvenes se puede decir que el Instituto Nacional de Estadística y Geo-
grafía (INEGI) en México, en el marco del Día de la Juventud, dio a conocer que en
2015 residían 30.6 millones de jóvenes entre 15 a 29 años, monto que representa
el 25.7 % de la población total, es decir, un poco más de la cuarta parte de la pobla-

5 Ibídem. Pp. 49-52


6 Se busca afiliar al IMSS a 7 millones de estudiantes. Es su derecho. Disponible en: https://www.gob.mx/afiliatealimss/articulos/se-busca-afiliar-al-imss-a-7-mi-
llones-de-estudiantes-es-su-derecho.
7 EL FINANCIERO, Afiliar a estudiantes cuesta al IMSS 8.3 MDP, a junio de este año. Disponible en: http://www.elfinanciero.com.mx/economia/afiliar-a-estudiantes-
cuesta-al-imss-mdp-a-junio-de-este-ano.html.
8 Cfr. STPS, Información laboral. Disponible en: http://www.stps.gob.mx/gobmx/estadisticas/pdf/perfiles/perfil%20nacional.pdf.
9 Ídem.

Capítulo 4
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  105

ción total. De la población joven, el 35.1 % son adolescentes (15 a 19 años), 34.8 %
son jóvenes de 20 a 24 años y 30.1 % tienen de 25 a 29 años de edad 10.

1.Trabajo y juventud
La precarización del trabajo en México es un hecho conocido por todos, que ha
tenido como consecuencia el empobrecimiento de gran parte de los trabajadores en
México y la exclusión de los jóvenes del trabajo formal. Al respecto, la Dra. Kurczyn
señala:
La expulsión que se da en gran escala de la PEA del sector formal del trabajo (en consecuencia la
exclusión de seguridad social de familias completas), la precariedad en el empleo, los problemas
intersindicales ligados a factores de la política nacional y las crisis económicas recurrentes, a nivel
tanto nacional como mundial, han favorecido la pobreza, la exclusión social y la marginación11.
Esta marginación se puede constatar en algunos indicadores proporcionados por el
INEGI:
–– Sobre los datos de jóvenes y trabajo, cabe señalar que la población económica-
mente activa en México equivale al 54.47 %12 de la población total, de los cuales
50.4 % 13son jóvenes (14 a 29 años).
–– En México, la tasa de desocupación en los jóvenes durante el tercer trimestre
de 2016 fue de 7.7 %, es decir, casi el doble a la tasa estimada a nivel nacional
(3.8 %)14. Uno de los problemas que enfrenta la población joven al momento de
buscar trabajo es la falta de experiencia laboral: 18.2 % de los jóvenes desocupa-
dos no cuenta con esta experiencia15.
Dentro de esta etapa de la vida se ingresa al mercado laboral y los jóvenes lo hacen
en condiciones de desventaja, en competencia con los trabajadores con mejores
cualificaciones, que ya cuentan con experiencia laboral y en competencia también
con los que engrosan las filas de desempleo y personas de la tercera edad que no
han logrado reunir los requisitos para obtener una pensión. Los salarios prome-
dio de los trabajadores profesionales mexicanos para el segundo trimestre del año
2015 fueron de $10.516 pesos16, cantidad que no resulta suficiente para prepa-

10 INEGI, Estadística a propósito del día internacional de la juventud, pp. 1-2. Disponible en: http://www.inegi.org.mx/saladeprensa/aproposito/2016/juven-
tud2016_0.pdf
11 KURCZYN VILLALOBOS, Patricia (coord.), Relaciones laborales en el siglo XXI, Secretaría del Trabajo y Previsión Social y Universidad Nacional Autónoma de
México, México, 2001, p. 30
12 BANCO MUNDIAL, Población económicamente activa total. Disponible en: http://datos.bancomundial.org/indicador/SL.TLF.TOTL.IN
13 INEGI, Ocupación, México, 2011. Disponible en: http://dgcnesyp.inegi.org.mx/cgi-win/bdiecoy.exe/603?s=est&c=13033
14 INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA Y GEOGRAFÍA, Resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, INEGI, México, 2016. Disponible en: http://
www.inegi.org.mx/saladeprensa/boletines/2016/enoe_ie/enoe_ie2016_11.pdf
15 Op. cit. INEGI, p. 1.
16 STPS, Salario Promedio de Ingresos de los Profesionistas. Disponible en: http://www.observatoriolaboral.gob.mx/swb/es/ola/tendencias_del_empleo_profe-
sional?page=5.

Capítulo 4
106  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

rarlos para la independencia de sus padres en el ámbito financiero. Al respecto, se


deben señalar los siguientes datos:
Un trabajador que carece de preparación escolar obtiene en promedio 3 mil 814 pesos mensuales;
quien sólo cuenta con la Primaria, percibe 4 mil 566 pesos en igual periodo; el de Secundaria, cinco
mil 086 pesos. Pero si rebasan el sistema escolar Básico, los empleados con Preparatoria logran un
sueldo promedio por mes de 6 mil 022 pesos, que se eleva hasta 10 mil 642 en los que terminan
una profesión, licenciatura o carrera; éstos últimos suman 10 millones 079 mil 462 personas. A
su vez, quienes cuentan con un Posgrado, suben su salario promedio mensual a 17 mil 998 pesos17.
La falta de empleo, así como los bajos salarios han ocasionado que cada vez más
jóvenes encuentren como únicas alternativas de desarrollo incluirse al narcotráfico
o la emigración. Esta última, independientemente de los riesgos que conlleva y de
estar ligada a la desprotección de la seguridad social. Conforme a los datos de la
Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) la mitad (47.7 %) de los
migrantes internacionales salieron de México cuando tenían entre 15 y 29 años de
edad18. Su principal destino son los Estados Unidos de Norteamérica, cuyo mayor
atractivo lo conforman la diferencia salarial, la cercanía geográfica, las cadenas mi-
gratorias previamente establecidas que permiten un acceso más rápido al empleo
que en México, la reunificación familiar y la falta de oportunidades del lugar de
origen, pese a la formación profesional. Anteriormente, la migración se caracteri-
zaba por ser de un estrato social específico: obreros, preferentemente hombres,
con poca instrucción escolar; hoy en día esto ha cambiado, la población migrante
se ha diversificado, así como también su grado de preparación, de tal forma que
1.039.89819 de los egresados de estudios superiores en México vive en Estados
Unidos de Norteamérica.

1.1 Trabajo formal y aseguramiento social


Un punto que se escapa al análisis de los jóvenes y su ingreso al mercado de trabajo
es su relación con la seguridad social y en específico con el aseguramiento social.
En México para estar asegurado se requiere de ser trabajador formal, es decir, no
solo ser sujeto de una relación de trabajo, personal y subordinada, dentro de la
iniciativa privada o el sector público, sino además que dicha relación esté contem-
plada dentro de las leyes respectivas y además que dicha relación de trabajo se
ubique dentro de la economía formal. También se puede estar asegurado siendo
beneficiarios de algún asegurado o reunir los requisitos para asegurarse mediante
la incorporación voluntaria. Por lo tanto, tenemos, por un lado, a un grupo pobla-
17 IMCO, Un profesionista en México gana 179% más que alguien sin estudios. Disponible en: http://www.mimorelia.com/noticias/mexico/un-profesionista-en-
mexico-gana-179-mas-que-alguien-sin-estudios-imco/177836. Realizando la conversión de peso a dólares tendríamos los siguientes sueldos: si 1USD = 18.87MXN,
entonces 3,814 MXN= 202.11USD, 4,566MXN= 241.97USD, 6,022MXN= 319.13USD, 10,516 MX = 557.28 USD tipo de cambial al 10 de octubre de 2016.
18 Op. cit., INEGI, p. 16.
19 LA JORNADA, Uno de cada 10 mexicanos con licenciatura emigra a USA: Tuirán. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2011/06/17/sociedad/040n1soc

Capítulo 4
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  107

cional equivalente a poco más de 58.5 %20 que recibe prestaciones otorgadas por los
seguros sociales, quienes además gozan de las prestaciones contractuales que se
otorgan por la previsión social, derivadas ambas de una relación de trabajo formal.
Y, por otro lado, está el resto de la población, quienes luchan por incorporarse al
primer grupo, pero cuentan solo con protección a través de la asistencia social; pro-
tección de cobertura básica o integral en algunas áreas, tal como la salud, y en otras
solo de prestaciones aisladas en materia de vivienda y sustitutos de pensiones. Pero
¿cómo se insertan los jóvenes en ese contexto de aseguramiento social? Cuentan
con algunas posibilidades:
1. Como hijos de asegurados o pensionados (beneficiarios), tienen derechos a las
prestaciones en especie de la rama de enfermedades, guarderías, prestaciones
sociales y algunas económicas en caso de fallecimiento del asegurado, de los
seguros sociales otorgados por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS),
el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado
(ISSSTE) y el Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas
(ISSFAM), así como de los seguros estatales, por ejemplo, el Instituto de Segu-
ridad Social del Estado de México y Municipios (ISSEMYM). Cabe señalar que
este aseguramiento se extiende hasta los 16 años en el IMSS, 18 en el ISSSTE e
ISSFAM.
2. Como beneficiarios de los asegurados o pensionados el aseguramiento se puede
extender mientras no puedan mantenerse por sí mismos debido a una enfer-
medad crónica, discapacidad por deficiencias físicas, mentales o intelectuales o
sensoriales, hasta que no desaparezca dicha incapacidad.
3. También se pude ser asegurado como beneficiarios de los trabajadores asegu-
rados hasta los 25 años cuando realicen estudios en planteles del sistema edu-
cativo nacional, en el IMSS e ISSSTE y en el ISSFAM hasta los 30 años de edad.
4. Como estudiantes cuentan con el seguro facultativo del IMSS, el cual proporciona
a los estudiantes protección dentro del seguro de enfermedades y maternidad,
bajo los siguientes requisitos: que las personas que quieran afiliarse de manera
voluntaria se encuentren cursando estudios de los tipos medio superior y
superior en instituciones educativas del Estado y que no cuenten con la misma o
similar protección por parte del propio instituto o cualquier otra institución de
seguridad social21.
5. Mediante el seguro de salud para la familia22 se puede incorporar de manera
voluntaria cualquier persona al seguro de salud dentro del IMSS.

20 Tercer Informe de Gobierno, 2.4. Ampliar el acceso a la Seguridad Social. Disponible en: http://www.presidencia.gob.mx/tercerinforme/
21 Op. cit. Diario Oficial de la Federación.
22 Ley del Seguro Social, Artículo 242.

Capítulo 4
108  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

Como se puede apreciar, la cobertura que se les oferta es solamente en atención a


la salud y en específico en prestaciones en especie de atención a la salud y mater-
nidad solo en algunos casos. Determinadas instituciones de educación han optado
por complementar el seguro médico con la contratación de seguros privados de
accidentes y de vida; sin embargo, estos seguros no cubren las consecuencias per-
manentes de los accidentes, se limitan nuevamente a gastos médicos mayores y a
una indemnización en caso de fallecimiento del estudiante.
La falta de protección para los jóvenes que caracteriza al subsistema de seguridad
social mexicano queda de manifiesto al compararlo con las prestaciones que se
otorgan para ellos en otros países y sin necesidad de hacer un estudio específico de
derecho comparado multinacional, basta con señalar como ejemplo que en Austria
se tienen completamente incorporados a la rama de riesgos de trabajo a los estu-
diantes de cualquier nivel y de cualquier institución del país; esta rama de asegu-
ramiento incluye además generosamente a los prestantes de servicios sociales, a
los voluntarios en organizaciones comunitarias o de ayuda (como los socorristas) e
inclusive se encuentran aseguradas todas las personas que de manera heroica sal-
ven la vida o realicen acciones para salvar la vida de un semejante y sufran derivado
de ello algún perjuicio en su persona equiparable a las contingencias protegidas
por la rama de aseguramiento de los riesgos de trabajo, por lo que su núcleo de
asegurados es mayor23.
Por supuesto, el punto clave es el financiamiento, porque los estudiantes no pue-
den cotizar sobre ingresos que aún no reciben, por lo cual el Estado absorbe el
costo de dicho aseguramiento, lo que permite que este seguro no se descapitalice.
En México, en caso que un joven estudiante sufra un accidente en el trayecto a su
centro de estudios, dentro del mismo, o como consecuencia de la propia formación,
no cuenta más que con las prestaciones médicas, lo cual lo deja en total estado de
indefensión, si las consecuencias de ese accidente le impiden seguir con su forma-
ción. En ese caso, dependerá solo de su familia o de la asistencia social.

1.1.1 Educación y trabajo


A lo largo y ancho del continente americano se están desarrollando programas que
favorezcan el ingreso de los jóvenes al empleo, porque las tendencias recientes
en América Latina muestran cómo los jóvenes, a pesar de estar mejor preparados,
tienen mayores dificultades para incorporarse al mercado laboral24. Un punto im-
portante para el análisis es saber ¿dónde se están colocando los egresados de los
estudios superiores? y ¿dónde los requiere el país?
23 TOMANDL, Tomas, Unfallversicherung. Austria: Universitatsverlag, 1999, pp. 325- 327.
24 VERA, Alejandro y CASTIONI, Remi, Los jóvenes en Latinoamérica. La transición escuela-trabajo como objeto de las políticas públicas. Disponible en: http://www.
senac.br/BTS/362/artigo1.pdf

Capítulo 4
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  109

a. Sobre el primer interrogante, de acuerdo con los datos emitidos por la Asocia-
ción Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (Anuies),
en México están 8 millones de profesionistas ocupados en el segundo trimestre
del 201625, lo que representa el 15.1 % de la población ocupada en el país26. Y
los estudios con mayor número de profesionistas ocupados son: Administración
y Gestión de Empresas (829.880), Derecho (701.880) y Contabilidad y Fiscali-
zación (738.150). Asimismo, estos datos muestran que las áreas con el mayor
número de ocupados se encuentran representadas por las Económico Adminis-
trativas, las Ingenierías y la de Educación, estas tres áreas alcanzan casi los 5
millones de profesionistas ocupados 27.
En contraposición a estas, las carreras con menos profesionistas ocupados son:
Diagnóstico Médico y Tecnología del Tratamiento (5.506). Deportes (5.399) Sil-
vicultura (4.716). Las áreas que muestran el menor número de ocupados son
Ciencias Físico-Matemáticas, Humanidades y Ciencias Biológicas, con apenas
320.511 profesionistas ocupados entre estas tres áreas28, lo cual no significa
forzosamente que sean los menos necesarios en el país o los menos ocupados
en relación a sus tasas de egresos.
En México, podemos decir que 51.2 de cada 100 profesionistas son mujeres29,
en donde las carreras con más mujeres profesionistas son las siguientes: Forma-
ción Docente para Educación Básica, nivel preescolar (98 %), Trabajo y Atención
social (92.7 %) Enfermería y cuidados (86.3 %)30.
En los índices de ocupación en 2015, tan solo el 6 % de los profesionistas ocupa-
dos se encuentran dentro del grupo de 20 a 24 años de edad, el cual se concen-
tra mayoritariamente dentro de las áreas de Artes, Económicas Administrativas
y Ciencias Sociales31.
Por lo que corresponde al ingreso promedio mensual de los profesionistas ocu-
pados en México, es de $10.516 pesos mexicanos32. Los profesionistas que per-
ciben ingresos promedio mensuales más altos estudiaron: Ciencias de la Salud
y Salud Pública ($17.320.00 33); Ciencias Ambientales ($16.569.0034); Medicina
25 SECRETARÍA DEL TRABAJO Y PREVISIÓN SOCIAL, Tendencias del empleo profesional. Disponible en: http://www.observatoriolaboral.gob.mx/swb/es/ola/ten-
dencias_del_empleo_profesional.
26 Ídem.
27 Ídem.
28 Ibídem. p. 6.
29 INMUJERES, Hombres y Mujeres. Disponible en: http://www.inmujeres.gob.mx/inmujeres/images/frontpage/redes_sociales/myh_2014.pdfm
30 Op. cit., SECRETARÍA DEL TRABAJO Y PREVISIÓN SOCIAL, p. 2.
31 Ibídem.
32 Salario mensual es equivalente a 557.28 USD. El salario mínimo vigente en el Distrito Federal Zona Geográfica A es de $73.04 pesos, el cual equivale a $3.87.
Tipo de cambio $18.87. Fecha de consulta: 10 de octubre del 2016.
33 Salario mensual equivalente en USD a 917.85 (En adelante, el tipo de cambio utilizado es de: 1 USD=$ 18.87. Fecha de consulta: 10 de octubre del 2016
34 Salario mensual equivalente a 878.06 USD. al 10 de octubre del 2016.

Capítulo 4
110  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

Física y Rehabilitación Integral ($16.296.0035); Física ($15.354.0036) y Geofísica


y Geología ($14.346.0037). En cambio, los profesionistas que registran prome-
dios de ingresos más bajos son: Teología y Religión ($6.340.0038); Pedagogía
($6.958.0039); Ciencias Lingüísticas y Literatura ($6.978.00 40); Formación
Docente en Educación Preescolar ($6.983.0041) y Educación Física y Deportes
($7.301.0042).
b. En relación con la segunda pregunta sobre las necesidades del mercado de tra-
bajo acorde con la sociedad a futuro, estas deberán atender a los cambios demo-
gráficos, económicos, tecnológicos y ambientales que sufra el país. Al respecto,
el observatorio Laboral de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social en México
señala como posibles profesiones del futuro las siguientes: ciencias ambientales
y geomática, medicina genómica, farmacogenómica y terapia génica, terapista y
radiología, biotecnología, mecatrónica, telemática y cibernética, nanotecnología
e ingeniería molecular43; sin embargo, se trata solo de pronósticos de formación
profesional requerida, con base en el supuesto futuro mexicano.
Un punto aparte lo constituye el interrogante: ¿está preparando el país a los pro-
fesionistas que requerirá en un futuro cercano?, tales como médicos geriatras44,
ambientalistas, científicos en nanotecnología, robótica, etc.
En cuanto a la matrícula de estudiantes a nivel nacional, encontramos a
25.891.104 personas que se encuentran estudiando la educación básica, por
cuanto a la educación media superior tenemos cursando a 4.443.792 estudian-
tes y dentro de la educación superior tenemos 3.300.348 habitantes45. Estos
datos resultan alarmantes si los contraponemos a la cantidad de egresados uni-
versitarios por año, que son alrededor de 450.000 profesionistas que buscan
integrarse al mercado laboral46 y la capacidad de absorción que tiene el mercado
laboral en un año no es suficiente, por ejemplo, el mejor año desde 1996 ha

35 Salario mensual equivalente a 863. 59 USD. al 10 de octubre del 2016.


36 Salario mensual equivalente a 813.67USD. al 10 de octubre del 2016.
37 Salario mensual equivalente a 760.25 USD. al 10 de octubre del 2016.
38 Salario mensual equivalente a 335.98 USD. al 10 de octubre del 2016.
39 Salario mensual equivalente a 368.76 USD. al 10 de octubre del 2016.
40 Salario mensual equivalente a 369.79 USD. al 10 de octubre del 2016.
41 Salario mensual equivalente a 368.76 USD. al 10 de octubre del 2016.
42 Salario mensual equivalente a 386.91.USD. Op. cit. Panorama Nacional de Carreras. p. 9.
43 OBSERVATORIO LABORAL DE LA STPS, ¿Cómo se espera que sea el trabajo en el futuro? Disponible en: http://www.observatoriolaboral.gob.mx/swb/es/ola/
expectativas_laborales_futuro.
44 En México, según datos del Consejo Nacional de Población (Conapo), el número de los adultos mayores del país más que [-Confuso-] se cuadruplicarán al pasar
de 6.7 millones en 2000 a 36.5 millones en 2050. Disponible en: http://www.portal.conapo.gob.mx/publicaciones/sdm/sdm2004/sdm23.pdf, fecha de consulta:
2 de octubre del 2015.
45 Principales cifras del Sistema Educativo Nacional 2012-2013. Disponible en: http://fs.planeacion.sep.gob.mx/estadistica_e_indicadores/principales_cifras/prin-
cipales_cifras_2012_2013_bolsillo.pdf
46 EXCÉLSIOR, Sin ejercer, 60 % de profesionistas; egresan con conocimientos obsoletos. 30 de junio de 2012. Disponible en: http://www.excelsior.com.
mx/2012/07/30/nacional/850633

Capítulo 4
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  111

sido el 2010; según los datos presentados por el actual secretario de Trabajo y
Previsión Social, se han generado 750.000 empleos47, en comparación con los
creados en el año 2015, los cuales fueron 644.446 empleos formales 48, casi
100.000 empleos menos que el año 2010, esto conforme a los datos de empleos
registrados por el Instituto Mexicano de Seguridad Social, por lo tanto esa canti-
dad para los 3.5 millones de desempleados no es una suma significativa.
Un subtema más lo constituye la infraeducación y la sobreeducación. El único
dato estadístico confiable al respecto lo proporciona la UNAM a través de los
resultados del proyecto de investigación denominado: “Los mexicanos vistos por
sí mismos”, en el libro: El mercado de trabajo en México. La opinión social sobre
la precariedad laboral”49, en el cual resalta la sobreeducación que refieren los
encuestados, es decir, la falta de correspondencia entre la educación que tienen
y las calificaciones que requieren para desarrollar el trabajo que desempeñan
actualmente es de 24.8 %, mientras que el 19.2 % considera que no tiene la sufi-
ciente preparación para el cargo que desempeña. Estos dos factores no solo lle-
van a baja identificación laboral del trabajador, sino se traducen en alta rotación
de puestos laborales, baja productividad y altos costos para las empresas. Esta
arista de la problemática se suma al desempleo juvenil y la precarización de los
empleos que hay para ellos.

1.2 Trabajo informal y prestaciones asistenciales


Las características que definen al trabajo informal juvenil son las siguientes: 1) se
desarrolla por jóvenes que se encuentra en un rango de edad de entre 15 a 29 años;
2) es un trabajo remunerado; 3) los jóvenes no estás inscritos en un seguro social;
4) a pesar de tener un ingreso económico, no todos tienen estabilidad económica.
Es preciso señalar que el concepto de informalidad tiene dos dimensiones. La pri-
mera se refiere al tipo o naturaleza de la unidad económica: cuando esta se dedica
a la producción de bienes y/o servicios para el mercado, operando a partir de los
recursos de un hogar y sin llevar los registros contables básicos, se puede hablar
de un sector informal o de negocios en pequeña escala no registrados y de empleo
vinculado a dicho sector. La segunda dimensión es una perspectiva laboral y se re-
fiere a todo trabajo que se esté realizando sin contar con el amparo del marco legal
o institucional, no importando si la unidad económica que utiliza sus servicios son

47 HERNÁNDEZ, Lilia, Inconcebible no aprobar la reforma laboral, La Jornada, México, 2 de mayo de 2011. Disponible en: http://www.jornada.unam.
mx/2011/05/02/politica/012n2pol
48 ANIMAL POLÍTICO, México generó la mitad de los empleos que necesitaba en 2015, México, 2016. Disponible en: http://www.animalpolitico.com/2016/01/
mexico-genero-la-mitad-de-los-empleos-que-necesitaba-en-2015-alerta-el-semaforoeconomico/
49 UNIVERSIDAD AUTÓNOMA NACIONAL DE MÉXICO, El mercado de trabajo en México. La opinión social sobre la precariedad laboral. México: UNAM, 2015,
pp. 137-149.

Capítulo 4
112  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

empresas o negocios no registrados de los hogares o empresas formales, por lo que


se puede hablar de empleo informal50.
Si bien es cierto que en México, tomando en cuenta estas precisiones, el nivel de
ocupación es elevado, equivalente al 95 % de la población económicamente activa,
el mayor problema que enfrenta el mercado laboral en la actualidad es la informa-
lidad, que representa el 58 % de la población ocupada (29 millones de personas),
siendo la más afectada la población juvenil. Entre los jóvenes de 14 a 19 años, la
informalidad es de 84.6 %, disminuyendo a 60,45 % en el grupo de 20 a 24 años, y a
50.8 % en el grupo de 25 a 29 años. Esto refleja que no se cuentan con mecanismos
para dotar de empleo formal a los jóvenes, lo que genera que estos se involucren en
actividades informales de todo tipo51.
En atención a ello, para los jóvenes que están en la economía informal, el gobier-
no mexicano ha establecido algunos programas sociales que les brindan servicios
y prestaciones de protección social, sin que puedan ser equiparables al asegura-
miento social. No obstante ello, son la única herramienta de protección con la que
cuentan y por lo mismo se hace una breve referencia a cada uno de ellos, según se
muestra a continuación.
1. Prospera. El programa de inclusión social Prospera articula y coordina la oferta
institucional de programas y acciones de política social, incluyendo aquellas
relacionadas con el fomento productivo, generación de ingresos, bienestar
económico, inclusión financiera y laboral, educación, alimentación y salud,
dirigida a la población que se encuentra en situación de pobreza extrema, bajo
esquemas de corresponsabilidad que les permitan a las familias mejorar sus
condiciones de vida y que aseguren el disfrute de sus derechos sociales y el acceso
al desarrollo social con igualdad de oportunidades52. Familias beneficiarias: 6.8
millones53. Número de beneficiarios de manera individual: 25.637.09954.
2. Empleo Temporal (PET). Dirigido a los hombres y mujeres mayores de 16 años
que tienen una reducción de ingresos. Contribuye con apoyos económicos tem-
porales por su participación en proyectos de beneficio social, familiar o comuni-
tario. Beneficiarios: 967.506 personas55.

50 Ídem.
51 Ídem.
52 SECRETARÍA DE DESARROLLO SOCIAL, Prospera Programa de Inclusión Social, Sedesol, México, 2016. Disponible en: http://www.gob.mx/presidencia/accio-
nes-y-programas/prospera-programa-de-inclusion-social.
53 SECRETARÍA DE DESARROLLO SOCIAL, ¿Sabías cómo funciona Prospera? Sedesol, México, 2016. Disponible en: http://www.gob.mx/prospera/articulos/sa-
bias-como-funciona-prospera?idiom=es
54 SECRETARÍA DE DESARROLLO SOCIAL, Padrón de beneficiarios de programas sociales de la SEDESOL, 2015. Disponible en: http://pub.sedesol.gob.mx/spp/
RepNumBenEdoDet.jsp.
55 Ídem.

Capítulo 4
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  113

3. Seguro popular de salud. Es la principal herramienta del sistema de protección


en salud. Se trata de un mecanismo por el cual el Estado otorga prestaciones de
atención a la salud a la población no derechohabiente de los seguros sociales.
Actualmente, mediante el Catálogo Universal de Servicios de Salud (Causes),
se otorgan en este programa 287 intervenciones médicas y 647 claves de medi-
camentos56. Cabe señalar que al primer semestre del 2016 da cobertura a 57.3
millones de personas57.
4. Programa de Coinversión Social (PCS). Este programa promueve y fortalece
la participación de la Sociedad Civil organizada en acciones de desarrollo
social que beneficien a personas en situación de pobreza o vulnerabilidad, por
lo que se basa en el principio de corresponsabilidad, a través de un esquema
de coinversión, sumando los recursos gubernamentales con los de los actores
sociales para realizar los proyectos sociales58.
5. Estancias infantiles para apoyar a madres trabajadoras. Se trata de un progra-
ma que consiste en apoyar a madres, padres solos, tutores o principales cuida-
dores de niños (de entre 1 y hasta los 3 años 11 meses de edad, o entre 1 y hasta
los 5 años 11 meses de edad en casos con niños con alguna discapacidad), que
trabajan, buscan empleo o estudian, cuyo ingreso per cápita por hogar no rebasa
la Línea de Bienestar y no tienen acceso al servicio de cuidado infantil a través
de instituciones públicas de seguridad social u otros medios59. El Gobierno de la
República, a través de la Secretaria de Desarrollo Social, cubrirá el costo de los
servicios de cuidado y atención infantil; este apoyo se entregará directamente a
la persona responsable del cuidado del niño (a) que establece una Estancia de
Bienestar Infantil en su casa. Número de beneficiarios: 278.638 personas60.
6. Programa de abasto social de leche a cargo de Liconsa. Es un programa federal
que se encarga de distribuir leche de calidad a bajo precio para grupos sociales
en estado de vulnerabilidad61. Número de beneficiarios: 8.296.707 personas62.
7. Opciones productivas. Apoya la implementación de proyectos productivos sus-
tentables económica y ambientalmente, mediante la entrega de recursos eco-
nómicos capitalizables para la adquisición de activos, conceptos de inversión

56 Ídem.
57 Ibídem, p. 29.
58 SECRETARÍA DE DESARROLLO SOCIAL, Guía de programas asistenciales 2015, SEDESOL, México, 2015. Disponible en: http://www.sedesol.gob.mx/work/mo-
dels/SEDESOL/images/guias/Guia_de_Programas_Sociales_2015.pdf
59 SECRETARÍA DE DESARROLLO SOCIAL, Estancias Infantiles para Apoyo a Madres Trabajadoras, SEDESOL, México, 2016. Disponible en: http://www.gob.mx/
sedesol/acciones-y-programas/estancias-infantiles-para-apoyar-a-madres-trabajadoras
60 Ídem.
61 Op. cit., SECRETARÍA DE DESARROLLO SOCIAL, p. 23
62 SECRETARÍA DE DESARROLLO SOCIAL, Padrón de beneficiarios de programas sociales de la Sedesol, México, 2015. Disponible en: http://pub.sedesol.gob.mx/
spp/RepNumBenEdoDet.jsp

Capítulo 4
114  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

diferida y capital de trabajo, así como apoyos no capitalizables para la prestación


de servicios de asistencia técnica y capacitación técnico productivo.
Para esto, el Programa aplica tres modalidades de apoyo: Impulso Productivo,
Asistencia Técnica y Acompañamiento y Fondo de Capital para el Desarrollo So-
cial63. Total de beneficiarios: 21.583 personas64.
8. Atención a Jornaleros Agrícolas (PAJA). Programa dirigido a los jornaleros agrí-
colas y sus familias para obtener oportunidades para mejorar su alimentación,
salud y educación, así como apoyos a infraestructuras, cuyo objetivo es reducir
la vulnerabilidad en la que se encuentra la población jornalera agrícola. Benefi-
ciarios del programa: 21.080 personas a nivel nacional65.
9. Abasto Rural/Diconsa. Este programa contribuye a mejorar la nutrición con
productos básicos complementarios de la población que se encuentra en mar-
ginación, de manera económica y eficiente66; a la población que habita en zonas
de alta y muy alta marginación, siempre y cuando tenga las siguientes caracterís-
ticas67: ser de alta o muy alta marginación, con un rango de población de entre
200 y 2,500 habitantes; contar con tiendas en funcionamiento, que hayan sido
instaladas de acuerdo con normas de Diconsa.
10. Seguro de vida para jefas de familia. El programa garantizará que todas las
jefas de familia beneficiarias del Programa de Desarrollo Humano Oportunida-
des (programa que tiene como objetivo contribuir al combate de la pobreza con
la intención de brindar el acceso a la educación, salud y nutrición de las familias
beneficiarias)68 tengan acceso al seguro de vida, así como aquellas que se en-
cuentren en pobreza extrema; además, priorizará a los hijos e hijas en estado de
orfandad materna con alguna discapacidad, así como a las personas, hogares y
localidades que atiende la Cruzada Nacional Contra el Hambre69.
11. Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart). Se trata de
un fideicomiso público del Gobierno Federal, sectorizado en Sedesol, que surge
como una respuesta a la necesidad de promover la actividad artesanal del país
y contribuir así a la generación de un mayor ingreso a las familias de las y los
artesanos; mediante su desarrollo humano, social y económico, ya que diseña
y ejecuta políticas de desarrollo, promoción y comercialización de la actividad
63 Op. cit., SECRETARÍA DE DESARROLLO SOCIAL, p. 47
64 Padrón de beneficiarios de programas sociales de la Sedesol. Diciembre 2015. Disponible en: http://pub.sedesol.gob.mx/spp/RepNumBenEdoDet.jsp.
65 Ídem.
66 Cfr. PROGRAMA DE ABASTO RURAL, México, 2016. Disponible en: http://www.gob.mx/diconsa/acciones-y-programas/programa-de-abasto-rural.
67 SECRETARÍA DE DESARROLLO SOCIAL, Abasto Rural-Diconsa, México, 2016. Disponible en: http://www.sedesol.gob.mx/es/SEDESOL/Programa_de_Abas-
to_Rural_a_cargo_de_Diconsa
68 SECRETARÍA DE DESARROLLO SOCIAL, Programa de Desarrollo Humano Oportunidades, Sedesol, México. Disponible en: http://www.2006-2012.sedesol.gob.
mx/es/SEDESOL/_Programa_de_Desarrollo_Humano_Oportunidades.
69 SECRETARÍA DE DESARROLLO SOCIAL, Seguro de vida para jefas de familia, Sedesol, México, 2016. Disponible en: http://www.gob.mx/sedesol/articulos/
seguro-de-vida-para-jefas-de-familia-52390

Capítulo 4
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  115

artesanal; impulsa su investigación así como la normatividad relativa, coadyu-


vando a incrementar la calidad de vida de los artesanos y a difundir el patrimonio
cultural de México70. Número de Beneficiarios: 8.13871.
12. Apoyo al empleo. Mediante este programa se busca brindar atención a la po-
blación buscadora de empleo, mediante la prestación de servicios de vinculación
laboral, apoyos económicos o en especie para capacitación, autoempleo, movi-
lidad laboral y apoyo a repatriados, con la finalidad de facilitar su colocación en
un puesto de trabajo o actividad productiva72. Los beneficiarios de este programa
son hombres o mujeres que cuenten con 16 años o más que se encuentren en
busca un trabajo

2. Exclusión social: juventud que no estudia, ni trabaja


Ernesto Rodríguez refiere que el proceso de transición a la vida adulta se realizaba
de manera natural y simple. Se trataba de tres grandes transiciones que se rela-
cionaban una con otra y que prácticamente se necesitaba de una para conseguir la
otra: “(i) la transición de la educación al trabajo; (ii) la transición del hogar paterno/
materno al hogar propio; y (iii) la transición de la condición de ‘menor de edad’
a la condición de ciudadano/a”73. De forma tal que los jóvenes tenían un espacio
dentro de la sociedad acorde a su grupo etario y condición de desarrollo, educación
o trabajo; sin embargo, el aumento de la población y la mala planeación educativa
ocasionó que la infraestructura fuera insuficiente para garantizar la preparación
profesional de los jóvenes y esto se constituyó como elemento indispensable para
la transición de la educación al trabajo formal, lo que generó que sin el trabajo ade-
cuado no se obtuvieran los ingresos suficientes para salir de la casa de los padres, a
pesar de convertirse en ciudadano y tener todos los derechos para ello.
Es por ello que se considera que uno de los retos más importantes a los que hoy en
día se enfrenta la educación es precisamente el atender a los jóvenes y principal-
mente a aquellos que no trabajan ni estudian, los mismos que constituyen presa
fácil para ser los actores dentro del crimen organizado y el consumo de estupefa-
cientes. No obstante ello, actualmente, no solo en México, sino en el mundo en ge-
neral, se ha dado un fenómeno dentro de los jóvenes que se ubican como aquellos
que no se encuentran dentro de las estadísticas del estudio y trabajo, comúnmente
nombrados “ninis”.

70 FONART, FONDO NACIONAL PARA EL FOMENTO DE LAS ARTESANÍAS, México, 2016. Disponible en: http://www.gob.mx/fonart/que-hacemos.
71 Op. cit., SECRETARÍA DE DESARROLLO SOCIAL, p. 1.
72 DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACIÓN, ACUERDO mediante el cual se establecen las Reglas de Operación del Programa de Apoyo al Empleo, SEGOB, México,
2015. Disponible en: http://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/55001/Reglas_de_Operacion_2016.pdf. Fecha de consulta: 5 de octubre del 2016.
73 RODRÍGUEZ, Ernesto, Jóvenes que ni estudian ni trabajan en América Latina: entre la estigmatización y la ausencia de políticas públicas, XIª Asamblea General de
COPA (Confederación Parlamentaria de las Américas) y en la X Reunión Anual de la Red de Mujeres Parlamentarias de las Américas, Canadá, 2011, p. 7.

Capítulo 4
116  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

La expresión “nini” se clasificó en Inglaterra como NEET, Not in Employment, Educa-


tion or Training74, definición que fue usada por el Gobierno Británico y se ha exten-
dido a otros países como Japón, China y Corea del Sur.
NEET utilizado por primera vez en 1999 en un informe de la Social Exclusion Unit, que es una
oficina de apoyo al gabinete del primer ministro de la Gran Bretaña. El término reemplazó a partir
de ese momento a Status Zer0 empleado en los reportes previos de esa oficina y que, en realidad,
tenía la misma connotación75.
Nini es un nuevo concepto que hace referencia a los jóvenes que “ni estudian, ni
trabajan” y que en la actualidad se considera peyorativo, por ser en sí mismo discri-
minatorio. Se refiere a un sector de la población joven, cuyas edades oscilan entre
los 15 a los 29 años y que no tienen actividades específicas de desarrollo propias de
su edad: estudiar y trabajar, dado que carecen de oportunidades para hacerlo. Esta
generación de jóvenes viven sostenidos por su familia, quienes se hacen cargo de
los gastos de manutención.
La situación por la que atraviesan los jóvenes que “ni estudian, ni trabajan” ocurre
en una etapa muy delicada de la vida, ya que es precisamente el inicio de la vida
adulta y se ve marcado por las pocas posibilidades que en la actualidad existen
para incorporarse a la vida laboral. Aunque este grupo poblacional suele existir en
grandes masas en países llamados “naciones en vías de desarrollo”, no es un fenó-
meno ligado únicamente a la pobreza, ya que hoy en día está en todas partes, y no
distingue si se trata de personas que forman parte de un país en vías de desarrollo o
desarrollado; sin embargo, el nivel económico del país sí marca la red de protección
social que les permite a esos jóvenes la satisfacción de necesidades básicas como
la atención a la salud, o un ingreso básico o vivienda, siendo muy claro que a menor
desarrollo, menor protección. Otra característica de este fenómeno es que aumen-
ta con las crisis económicas y con el efecto de la globalización. La presencia del
fenómeno es cada vez más palpable y por lo mismo ha llamado la atención de los
organismos internacionales como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Según las estimaciones de la OIT, de los 106 millones de jóvenes que viven en
América Latina, el 34 % solo se dedica a estudiar, en tanto que el 33 % solo se dedica
a trabajar. Por su parte, el 13 % estudia y trabaja a la vez, mientras que casi el 20 %
no estudia, ni trabaja.
La crisis del empleo de los jóvenes es un aspecto importante de la crisis mundial del empleo. Su gra-
vedad está vinculada a los niveles y la duración del desempleo pero también, y cada vez en mayor
medida, a la menor calidad del empleo juvenil como se desprende de los datos disponibles. El temor
principal, no obstante, es que la crisis del empleo de los jóvenes, en todas sus manifestaciones,
74 No trabaja, ni estudia, ni hace entrenamiento.
75 NEGRETE PRIETO, Rodrigo, LEYVA PARRA, Gerardo, Los NiNis en México: una aproximación crítica a su medición. Realidad, datos y espacio. Revista internacional
de estadística y geografía, México, vol. 4, núm. 1, enero-abril 2013, p. 93. Disponible en: http://www.inegi.org.mx/RDE/RDE_08/Doctos/RDE_08_opt.pdf

Capítulo 4
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  117

no sea un simple acontecimiento pasajero relacionado con un crecimiento económico lento, sino
que pueda convertirse en una tendencia estructural de no introducirse cambios importantes en las
políticas. Por este motivo, la cuestión adquiere una nueva dimensión crítica76.
Por su parte, la OCDE estima que en los países que la integran, alrededor de 15.2 %
de los jóvenes de 15 a 29 años de edad no estudia, ni trabaja77. Las cifras repre-
sentan el dato contundente en relación con la realidad del fenómeno, el cual tiene
consecuencias gravísimas no solo para los propios jóvenes, sino para la sociedad
en su conjunto. La falta de educación y de empleo formal en los jóvenes trae como
consecuencias la falta de aseguramiento social, puesto que —como se ha analiza-
do— las posibilidades de ser parte del núcleo derechohabiente de un seguro social
en México se da solo mediante un empleo formal o estudio. Las consecuencias de
esta exclusión social significan la falta de la cobertura sanitaria integral y solamen-
te se reduce a ser acreedores al paquete de prestaciones otorgado por el Seguro
Popular y una nula cobertura en riesgos de trabajo y las ramas de aseguramiento de
invalidez y vida y las pensiones de la jubilación. Ello ocasionará a su vez que estos
jóvenes al llegar a la tercera edad lo harán en su mayoría en condiciones de pobre-
za, por no acceder a una preparación para el empleo que les permita acceder a un
salario digno, con una salud deteriorada por no contar con medidas preventivas de
atención a la salud y, por supuesto, sin derecho a una pensión de retiro, cesantía en
edad avanzada, vejez o riesgos de trabajo.

76 OIT, La crisis del empleo de los jóvenes: ¡actuemos ya!, Oficina Internacional del Trabajo, Informe V, Ginebra, 2012, p. 12.
77 Véase Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, Education at a Glance 2011. OCDE Indicators

Capítulo 4
118  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

III. Propuesta de inclusión juvenil a la


seguridad social en México
De los puntos de análisis anteriores se pueden señalar las siguientes propuestas
para México en materia de trabajo:
–– Las tasas de desocupación de la población requieren ser medidas con criterios
cada vez más específicos, dado que los actuales no reflejan la situación real.
Puesto que se requiere conocer el problema con exactitud para estar a la altura
del mismo con la solución. Se debe mencionar que una población desinformada,
o bien informada de manera deficiente, no cuenta con herramientas necesarias
para comprender el verdadero contexto o problemática que vive la sociedad en
relación a determinado tema y por ende no podrá hacer efectivo su derecho a
exigir una verdadera solución para erradicar o hacerle frente a dicho conflicto,
ya que una población mal informada es presa fácil para los gobernantes que
ostentan el poder.
Dicha desinformación no solo afecta a la población joven que carecen de un
empleo, sino también a la población general a quien le es violado el derecho
humano a saber, dentro del cual se engloba el derecho a acceder a la información
pública en posesión de las entidades gubernamentales correspondientes. Cabe
precisar que las cifras denominadas oficiales provienen de estas dependencias,
por ello es que en el momento que algún ciudadano pretenda allegarse de datos
estadísticos en materia de desocupación (en este caso jóvenes), las alternativas
con que este contará para obtener dicha información se verán sumamente redu-
cidas, más aún si dichas cifras carecen de credibilidad debido a los procedimien-
tos inadecuados para su elaboración, puesto que comúnmente son maquillados
en beneficio del gobierno.
Basta con poner como ejemplo: los datos estadísticos en materia de ocupación y
empleo. En un breve comparativo encontramos que en España para el año 2016
el porcentaje de la PEA en desempleo es de 18,91 %78de los cuales encontramos
que la tasa de desocupación juvenil es del 26.9 %79(tomando como edad de 16 a
29 años). Asimismo, en Alemania el desempleo para el mismo año fue del 4.1 %

78 INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA, Encuesta de población activa, INe, España, 2016, p. 5. Disponible en: http://www.ine.es/daco/daco42/daco4211/
epa0316.pdf
79 INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA, Parados por sexo y grupo de edad. Valores absolutos y porcentajes respecto del total de cada sexo, INe, España, 2016.
Disponible en: http://www.ine.es/jaxiT3/Datos.htm?t=4084

Capítulo 4
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  119

y del 6.7 % para los jóvenes menores de 25 años80 y en cuanto a México, la tasa
de desocupación fue de 3.8 %, mientras que la juvenil fue del 7.7 %, este último
tomando como parámetros de edad de 15 a 29 años81.
Estos datos estadísticos en comparación, que se manejan a nivel mundial, sue-
nan muy admirables en el extranjero y muy desconcertantes para los mexicanos:
¿cómo es posible que tengamos tasas de desocupación menores a los países eu-
ropeos? La respuesta es sencilla: Los datos estadísticos en materia de ocupación
y empleo en México son desarrollados por el Instituto Nacional de Estadística y
Geografía mediante la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, la misma que
se realiza de manera trimestral en el país. La tasa de desempleo es medida por
número de personas.
La población general del país se divide en dos categorías: la población en edad
para trabajar y la población que no puede trabajar por cuestión de edad, donde
en México la edad mínima para poder realizar un trabajo remunerado es de 15
años.
Dentro de la población para trabajar se hace una subdivisión de dos categorías:
población económicamente activa (PEA) y población no económicamente activa
(PNEA); la PEA son aquellas personas que ofertan sus servicios laborales los
ocupen o no, mientras que la PNEA son aquellas personas que se encuentran en
una situación contraria, es decir, que ni ofertan sus servicios laborales y no se
encuentran desempeñando ninguna actividad remunerada.
Ahora la población PEA se divide en personas ocupadas y desocupadas. En cuan-
to a las primeras, son consideradas para la ENOE aquellas que por lo menos
laboraron una hora a la semana, mientras que las segundas son aquellas que
no cuentan con un empleo, pero están en busca de uno. En lo que respecta al
PNEA, son aquellas personas que no cuentan con un trabajo pero a su vez no tie-
nen interés por conseguir uno82. La misma encuesta estipula a personas que no
están disponibles para trabajar, ya que se encuentran fuera del mercado laboral
por diversas circunstancias (estudios, cuidado de personas, ama de casa, etc.),
luego, entonces, resulta una burla para la población mexicana, pues de acuerdo
con este sistema de medición una persona que se dedica a vender chicles en la
esquina de la calle, así como a cualquier actividad informal, es considerada para
el Instituto Nacional de Geografía y Estadística como una persona económica-
mente activa-ocupada.
80 DESTATIS STATISTISCHES BUNDESAMT, 43.8 million persons in employment in November 2016, Alemania, 2016. Disponible en: https://www.destatis.de/EN/
PressServices/Press/pr/2017/01/PE17_002_132.html
81 NSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA Y GEOGRAFÍA, Resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, INEGI, México, 2016. Disponible en: http://
www.inegi.org.mx/saladeprensa/boletines/2016/enoe_ie/enoe_ie2016_11.pdf
82 INEGI, Como se hace la ENOE Métodos y procedimientos, México, 2007. Disponible en: http://www.inegi.org.mx/est/contenidos/espanol/metodologias/enoe/
ENOE_como_se_hace_la_ENOE1.pdf. Fecha de consulta: 10 de enero de 2017.

Capítulo 4
120  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

La formación para el empleo debe desempeñar un papel clave en el desarrollo


económico del país y al mismo tiempo brindar oportunidades de mejoramiento
de la calidad de vida de los trabajadores y garantizar el ingreso a los jóvenes.
Es así que desde el comienzo de la educación elemental hasta la profesional de
cada persona se deben utilizar mecanismos o filtros para que puedan desarrollar
sus capacidades y aptitudes para poder estar especializados en la realización
de alguna actividad, que a la postre será el sustento económico a lo largo de la
vida. Un punto sobresaliente es que no todas las personas tienen la vocación
de cursar una carrera a nivel de licenciatura o superior, sino que pueden cursar
carreras técnicas que sean bien remuneradas. Esta planificación evitaría: 1) una
sobrepoblación de profesionistas en el país, pues esto genera que el costo de los
sueldos que ofrecen los empleadores sean sumamente reducidos debido al prin-
cipio de oferta-demanda, y 2) permitiría que se satisfagan con calidad las labores
técnicas que requiere el país, aumentando el salario de los mismos y eliminando
la brecha a veces demasiado grande entre profesionistas y trabajadores técnicos,
tales como zapateros, mecánicos, relojeros, etc.
En ese contexto si aplicamos filtros de selección para determinar qué perso-
na tiene la aptitud para estudiar una carrera técnica y otra una carrera a nivel
profesional, aumentaría la oportunidad de encontrar un trabajo con una buena
remuneración económica tanto para las personas con carreras técnicas como
a las personas con un nivel de licenciatura, así el mercado laboral podría tener
una estabilidad que generaría empleo a los jóvenes desde la terminación de sus
estudios para vincularlos a un trabajo formal con mejores prestaciones y como
consecuencia se evitaría una saturación de profesionistas sin capacitación, sin
experiencia y sobre todo con sueldos por debajo de lo esperado por una persona
con estudios.
–– La realidad del sistema educativo mexicano y de sus jóvenes deja de manifiesto la
necesidad de una transición de la formación profesional, educativa y académica;
la cual deberá ajustarse temporalmente a los cambios (demográficos, climatoló-
gicos, económicos, etc.) que sufre el país constantemente, para que las secuen-
cias de transición se adapten funcionalmente a dichos cambios. Claro está que
el problema en principio radica en el sistema educativo mexicano, ya que parece
ser que solo tiene como objetivo brindar educación a la población mexicana en
general sin tomar en cuenta el aprendizaje, la calidad, la especialización de los
estudiantes para poder prepararlos a su vida laboral y que puedan desempeñar
un trabajo, que conforme a sus habilidades y aptitudes sean los mejores y con
buenos salarios y no existe una preselección vocacional para ejercer una carrera
que sea técnica o profesional.

Capítulo 4
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  121

Tal parece ser que al Estado mexicano solo le da importancia a los datos estadísticos
que pueda generar el ramo de la educación, al sostener que a determinados millo-
nes de mexicanos se les brindó educación desde la elemental hasta la profesional,
lo que genera una gran interrogante: ¿qué sucede con la calidad de educación? Cier-
to es que eso pasa a segundo plano para el gobierno mexicano, que prefiere invertir
el gasto público en otros ramos como la seguridad pública o asignar estratosféricos
salarios para funcionarios públicos de primer nivel, dejando fuera de vista a los
jóvenes, quienes serán el futuro de la nación. Basta con revisar los resultados inter-
nacionales de la prueba del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos
de la OCDE (PISA, por sus siglas en inglés).
Sobre el informe PISA del año 2010, los resultados no son alentadores para Méxi-
co83, se encontró que en la prueba para comprensión de lectura el promedio para
los miembros de la OCDE fue de 493 puntos, de los cuales México obtuvo 425,
ocupando el lugar número 48 y Shanghái, China obtuvo el primer lugar, con 556.
Los resultados obtenidos en la segunda prueba sobre competencia matemática fue
un puntaje de 419, haciéndonos acreedores al lugar 51, debajo de Tailandia, y el
promedio de la OCDE fue 496, y, por último, en la prueba sobre competencia cien-
tífica, en la cual, al igual que las otras dos anteriores, China obtuvo el primer lugar
con un puntaje de 575; México quedó en el lugar 50 con 416 puntos y el promedio
para la OCDE fue de 501 puntos. Esto significa que no solo se debe realizar un
cambio pedagógico en las escuelas, en los planes de estudios, en la formación de
maestros y, en general, en la formación para el ingreso al empleo, sino que se re-
quiere un cambio de condiciones sociales y culturales en general en el país, porque
independientemente del tipo de educación que se requiera en México (enciclopédi-
ca o una que permita utilizar la información para resolver problemas, en formación
por competencias o rígida, etc.).
–– Es necesario dignificar, profesionalizar y reconocer las ocupaciones técnicas por
la población, mediante el desarrollo de trabajo con calidad y el ingreso salarial
similar o no tan diverso a los de los profesionistas. Sin duda alguna, este punto
tiene una estrecha relación con la propuesta desarrollada en párrafos anteriores;
es muy cierto que principalmente los trabajos técnicos son muy mal remunera-
dos. Cabe señalar que México es el país latinoamericano con los sueldos más
bajos conforme a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Econó-
mico. Lo que resulta de suma atención reconocer el gran valor que cuenta cada
una de las carreras técnicas, se debe dar importancia a estas carreras, otorgando
una especialización a cada uno de los individuos para que puedan desempeñar
las actividades con eficacia y eficiencia, así se fomentarán personas con las ha-
bilidades suficientes para desarrollar un trabajo de manera ejemplar, creando la
83 El informe PISA por país en: http://www.elpais.com/graficos/sociedad/informe/PISA/paises/elpgrasoc/20101207elpepusoc_1/Ges/

Capítulo 4
122  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

estabilidad en su trabajo y por ende una remuneración digna para esa actividad y
no ser menospreciados tanto por los empleadores como en algunos casos por la
misma sociedad. Sabemos que es un reto realizar estas acciones puesto que para
lograrlo tenemos que hacer una enorme modificación a los sistemas educativos
que existe en el país.
La formación para el trabajo —incluida en el 2012 en la Ley Federal del Trabajo—
debe ser una realidad, principalmente para los jóvenes. Esta formación para el tra-
bajo se inicia con la preparación escolar y se mantienen a lo largo de la vida laboral.
Ahora bien, como nuestro sistema educativo mexicano no cuenta con los elementos
necesarios para que los jóvenes puedan tener una verdadera formación para el tra-
bajo desde las aulas, se debe recurrir a los programas que ofertan las dependencias
gubernamentales encargadas de la política social encaminadas a la capacitación y
vinculación al trabajo formal de las personas (en específico de los jóvenes) ya que
es la población con mayor carencia de empleo —denominado formal—.
En México existen programas implementados por la Secretaría del Trabajo y Pre-
visión a través del Servicio Nacional del Empleo en donde publican convocatorias
para que las personas interesadas en ser capacitadas en cierta actividad (costura,
auxiliar administrativo, estilismo, etc.) acudan a las instalaciones de dichas depen-
dencias para recibirlas. Así mismo, se les otorga una beca mensual por un tiempo
determinado, pero posterior a ello no existe un debido seguimiento por parte del
personal gubernamental para determinar si esta persona fue capaz de vincularse
a un trabajo formal o cual fue su situación después del curso. Es así que dicho
programa no soluciona el gran problema de capacitación al trabajo para poder des-
empeñar una actividad, segundo solo genera falsas esperanzas para el capacitado
quedando —en muchos casos— decepcionados por la falta de oportunidades labo-
rales que existen entre las personas jóvenes en el país.
Ahora bien, sobre la propuesta en específico referente al aseguramiento social de
los jóvenes, se deben tomar en consideración los siguientes puntos:

10 Seguridad social como derecho humano


El 11 de junio del año 2011 entró en vigor la reforma a la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos relativa a la protección y reconocimiento de los
derechos humanos. Esta reforma constituye un avance significativo rumbo a la ar-
monización del marco normativo nacional y el supranacional, a fin de alcanzar el
cumplimiento de los compromisos que México ha adquirido con la comunidad in-
ternacional, a través de cuyos organismos se había venido urgiendo a nuestro país a
la realización de tales reformas, como las sentencias condenatorias emitidas por la

Capítulo 4
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  123

Corte Interamericana de Derechos Humanos84, lo que hacía evidente la necesidad


de resolver tales deficiencias.
A partir de esta reforma, el Capítulo I del Título Primero cambia el concepto de
garantías individuales para denominarse ahora “De los derechos humanos y sus
garantías”, con lo cual se abandona entonces el término de garantías individuales
adoptado en la Constitución de 1917, en sustitución a su vez del concepto derechos
del hombre, que ya utilizaba el anterior texto constitucional que databa de 185785.
Además del cambio de denominación, esta reforma implica la conformación de lo
que se ha denominado Bloque de Constitucionalidad, doctrina que implica la in-
corporación del conjunto de normas internacionales —en materia de derechos hu-
manos—, que si bien no están consagradas directamente en la Constitución, hacen
parte de ella por llamamiento expreso que el propio texto constitucional realiza
y, por tanto, gozan del mismo rango que el texto constitucional, es decir, como
ley suprema vigente en la nación. Esta situación sucedió en México hasta el año
2014, puesto que a partir de entonces el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de
la Nación determinó la existencia de parámetros de control de regularidad cons-
titucional, los cuales implican que cuando en la Constitución haya una restricción
expresa al ejercicio de los derechos humanos se deberá estar acorde a lo que indica
la norma constitucional, ya que el principio que le brinda supremacía comporta el
encumbramiento de la Constitución como norma fundamental del orden jurídico
mexicano, lo que a su vez implica que el resto de las normas jurídicas deben ser
acordes con esta86.
De lo anterior se advierte, entonces, que si bien a partir de la reforma constitucional
de junio de 2011 el catálogo de derechos humanos es ampliado con los instrumen-
tos y criterios jurisprudenciales internacionales respectivos, para su efectiva apli-
cación es necesario que no exista contradicción alguna con el texto constitucional.
En ese sentido, se hace indispensable e inaplazable la concepción de la seguridad
social como derecho humano, el cual sin la necesidad de cumplir requisitos estable-
cidos en leyes secundarias implica el derecho a los servicios que el Estado tienen la
obligación de salvaguardar a cada ciudadano y en este caso en específico a los jó-
venes, independientemente de su calidad de asegurado, beneficiario o estudiante.

84 Casos: “campo algodonero”; “Rosendo Radilla”; “Rosendo Cantú”; “Fernández Ortega” y “Cabrera García y Montiel Flores”, todos contra Estados Unidos Mexi-
canos.
85 Texto inspirado en los ideales plasmados en la “Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789
86 Resolución de fecha 25/04/2014. Tesis: P./J. 20/2014, del Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Disponible en: http://sjf.scjn.gob.mx/sjfsist/
Paginas/DetalleGeneralV2.aspx?ID=2006224&Clase=DetalleTesisBL

Capítulo 4
124  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

20 Deslaboralización de la seguridad social vs. asistencialismo


En México hoy en día nos preguntamos, al igual que Europa se preguntó hace más
de dos décadas, si acaso iniciamos el retroceso hacia el asistencialismo social. Al
respecto, podría aventurarme a responder que no, que es necesario contemplar que
la seguridad social dentro de su proceso de evolución ha desarrollado característi-
cas que le son propias, como son los programas de asistencia social (IMSS-oportu-
nidades, recientemente Prospera) y los seguros sociales para intentar dar cobertura
universal. Esto conlleva focalizar el cambio de su composición (en sentido amplio),
al grado tal que no se puede separar a la asistencia social, a la beneficencia y a los
seguros sociales como partes integrantes y/o herramientas de esta. Para esclarecer
lo anterior, se puede poner como ejemplo al trabajo informal, que dejó de ser un
fenómeno aislado y se ha convertido en un alto porcentaje del desempeño laboral
y de las actividades económicas en México (58 %) y por tal motivo el Estado propor-
ciona medios (si bien reducidos) para satisfacer necesidades de seguridad social a
los trabajadores informales y sus beneficiarios, como la salud: mediante el Seguro
Popular de Salud, la vivienda y pensiones no contributivas (como las que se otorgan
en la ciudad de México) o apoyos económicos mediante la Secretaría de Desarrollo
Social, para adultos mayores sin derecho a una pensión por vejez (pensión para
adultos mayores). Con ello no se puede decir que este grupo social tiene cobertura,
puesto que no cuentan con la exigibilidad jurídica de los derechos de seguridad
social; ni que tampoco con ello se solucionen los problemas de la informalidad,
porque estos programas asistenciales son solo un paliativo.
Además, se debe decir que la asistencia social tampoco logra satisfacer las necesi-
dades elementales de los grupos excluidos por los seguros sociales y es por ello que
las organizaciones no gubernamentales (ONG) cobran cada vez mayor importancia,
llegando a personas a las que la seguridad social dentro de su esquema tradicional
no llega. Este esquema nos limita a los seguros sociales y a su cobertura de cerca
del 60 % de la población mexicana, lo cual es alarmante desde esta óptica.
Por lo tanto, en México, como resultado del desarrollo de las normas de derecho
social, surgen los seguros sociales como herramienta eficaz para salvaguardar los
derechos de los trabajadores y sus beneficiarios, protección que dentro de un pro-
ceso de evolución constante se debía extender a toda la población, pero esto no fue
así, por lo tanto actualmente se conjugan los esfuerzos del Estado y los particulares
para alcanzar la protección de la población en general aunque, como ha quedado de
manifiesto, hay grupos sociales que se encuentran excluidos y esos son los jóvenes.

Capítulo 4
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  125

30 Seguridad social integral


Nuestros jóvenes requieren de la protección de la seguridad social integral, aún en
su etapa de formación profesional, como lo han logrado otros países. Si se realiza
un análisis breve por rama de aseguramiento, nos encontramos con que la protec-
ción de cada una de ellas es necesaria, también en esta edad y que, desafortunada-
mente por ser un grupo etario que estadísticamente requiere menos de los servicios
médicos, se ha dejado excluido de la seguridad social en general.
Por lo tanto, la propuesta jurídica va encaminada a la inclusión en cada rama de
aseguramiento:
I. Riesgos de trabajo. Esta rama de aseguramiento debe extender su cobertura para
dar protección no solo a enfermedades y accidentes del trabajo, sino a las en-
fermedades y accidentes que ocurran con motivo de la actividad habitual y en el
caso de los jóvenes es la educación, por lo que las consecuencias de estas dos
contingencias (enfermedades y accidentes) deben ser protegidas de la misma
forma que se protegen cuando ocurren dentro o con motivo de un trabajo for-
mal.
II. Enfermedades y maternidad. Si bien ya se extendió la protección a los estudian-
tes y se les dan las prestaciones en especie de ambos seguros, es necesario que
la cobertura se extienda sin necesidad de hablar de sujetos de aseguramiento
con requisitos laborales, sino como prestaciones que constituyen un derecho
humano a la salud y a la seguridad social.
III. Invalidez y vida. El infortunio de sufrir un accidente general o una enfermedad
que invalide a una persona no depende ni debería estar ligada a cubrir requisitos
para obtener las prestaciones, ya que cualquier persona y más aún los jóvenes
son sujetos de accidentes; según las estadísticas mexicanas, los accidentes son
la principal causa de muerte en ese grupo etario .
IV. Cesantía en edad avanzada, vejez y retiro. Por mínimo que sea el monto de
una pensión, es mejor que no tenerla y lo que estamos generando son jóvenes
que serán adultos mayores pobres sin derecho a las pensiones, por lo que es
urgente una pensión universal no contributiva, que aminore el peso económico
en la vejez y mejores y más atractivos mecanismos de incorporación voluntaria
al régimen obligatorio del IMSS para los jóvenes.
También es necesario que se dignifiquen las becas de estudios superiores y junto
con el pago monetario, se realice una contribución a la seguridad social para
empezar a generar las 1250 semanas que el joven debe cotizar a lo largo de su
vida laboral para tener derecho a una pensión. El caso de los becarios CONACyT
es alarmante desde esa perspectiva. Son jóvenes con dedicación obligatoria ex-

Capítulo 4
126  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

clusiva al estudio a cambio de una beca, lo que de un lado les permite tener una
formación de calidad por el tiempo que invierten en ella, pero de otro lado es
restrictiva e inconstitucional por prohibirles trabajar o no otorgarles, como en
otros países, las cotizaciones para generar el derecho a sus pensiones . Por lo
tanto, después de años de ser becarios deben iniciar el pago de sus cotizaciones,
lo que les dificulta llegar al número exigido al alcanzar la vejez.
V. Guarderías y prestaciones sociales. El tema de las guarderías para jóvenes es un
tema de género y de grupo social excluido. Las tasas de natalidad en mujeres
jóvenes en este país son altas y ello significa que sin el soporte que brinda el
servicio de guardería las jovencitas están destinadas a ingresar al círculo vicioso
y lo que ello conlleva: a no estudiar, no poder aspirar a un buen empleo, no tener
un salario digno, no tener seguridad social, criar hijos en situación de pobreza
que reproduzcan situaciones de pobreza, etc. Sin embargo, el otorgamiento del
servicio de guardería debe ser llevado de la mano de una política eficiente anti-
conceptiva en la juventud.

40 Inversión vs. dispendio


El costo que genere dar aseguramiento social integral a los jóvenes, lejos de ser un
gasto excesivo e innecesario, constituye una verdadera inversión, que evitará gastos
mayores en diversas áreas, por ejemplo, en atención a la salud por enfermedades
crónicas degenerativas que pueden ser evitables.

Conclusiones
A lo largo de este trabajo ha quedado de manifiesto que los jóvenes en México son
un grupo en estado de vulnerabilidad ante la exclusión del cuasi-sistema de segu-
ridad social, situación que ocasiona no solo problemas presentes como el aumento
de violencia, narcotráfico y consumo de drogas, sino que está gestando además una
bomba de tiempo para esa generación en la tercera edad.
Ello hace indispensable e inaplazable una reforma integral de carácter jurídico que
les permita la inclusión al trabajo, la educación y, por supuesto, a la seguridad so-
cial, y de esta forma les haga justicia social.

Capítulo 4
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  127

Fuentes de investigación
Bibliografía
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Inclusiva”, celebrado en la Ciudad de México en junio de 2011, abordó el tema “Sistema de pro-
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bajo y Previsión Social y Universidad Nacional Autónoma de México, México, 2001.
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RODRÍGUEZ, Ernesto, Jóvenes que ni estudian ni trabajan en América Latina: entre la estigma-
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lamentaria de las Américas) y en la X Reunión Anual de la Red de Mujeres Parlamentarias de las
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como objeto de las políticas públicas, Brasil, 2010.

Legislación
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ración del Programa de Apoyo al Empleo.
DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACIÓN, Acuerdo por el que se incorporarán al seguro facultativo
del régimen del seguro social, todas las personas que cursen estudios de nivel medio superior y
superior en planteles públicos oficiales del sistema educativo nacional y que no cuenten con la
misma o similar protección por parte de cualesquiera otra institución de seguridad social.
Ley del Seguro Social.
Ley del Instituto Mexicano de la Juventud.

Hemerografía
NEGRETE PRIETO, Rodrigo, LEYVA PARRA, Gerardo, Los NiNis en México: una aproximación crí-
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México, vol. 4, núm. 1, enero-abril 2013.

Capítulo 4
128  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

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Capítulo 4
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  129

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en: http://www.observatoriolaboral.gob.mx/swb/es/ola/tendencias_del_empleo_profe

Capítulo 4
Capítulo 5
La seguridad social para los jóvenes en Colombia
Luz Dary Naranjo Colorado

SUMARIO: Introducción. I. Referencias a la historia reciente de la Se-


guridad Social en Colombia. II. Seguridad Social de los Jóvenes en Co-
lombia. 1. Seguridad y protección (estrategia CONPES – Programas del
Instituto Colombiano de Bienestar Familiar – ICBF). 2. Salud para los
jóvenes. 3. Pensión. 4. Riesgos Laborales. III. Aportes a una reflexión
sobre el futuro de la Seguridad Social de los jóvenes colombianos. IV.
Conclusiones.
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  133

Introducción
En la actualidad el abordaje de la seguridad social se ha convertido en un tema de
gran relevancia por el desarrollo que implica para hombres y mujeres en el marco
de una política de regulación de garantías y beneficios y, además, por su conside-
ración como un “derecho humano”, lo cual en Colombia se ha logrado luego de
arduos debates jurisprudenciales, que han permitido ampliar el margen de acción,
toda vez que van más allá de un modelo de “servicios públicos”, para reconocerse
dentro de su carácter de derechos irrenunciables, universales y subjetivos. Proceso
que podría ser denominado como des-mercantilización de la seguridad social y hu-
manización del derecho laboral.
En ese sentido la Corte Constitucional en sentencias como la T-164 de 2013 del 22 de marzo de
2013 […] ha reiterado que: La Seguridad Social es reconocida en nuestro ordenamiento jurídico
como un derecho constitucional fundamental. De esta manera, los artículos 48 y 49 de la Carta
Política establecen la seguridad social, por un lado, como derecho irrenunciable, y, por otro lado,
como un servicio público, de tal manera que, por la estructura de este derecho, es el Estado el
obligado a dirigir, coordinar y controlar su efectiva ejecución. La protección que le otorga el or-
denamiento constitucional al derecho a la seguridad social se complementa y fortalece por lo dis-
puesto en el ámbito internacional pues son varios los instrumentos internacionales que reconocen
el derecho de las personas a la seguridad social1.
Dentro de este gran espectro de la Seguridad Social, resulta importante reconocer
la pertinencia de los análisis sobre segmentos poblacionales, con el fin de esta-
blecer las condiciones y diagnósticos particulares para cada sector conforme su
ciclo vital. Desde esta visión, se reflexionó sobre los “jóvenes” como uno de los
grupos más importantes por su relevancia como gestores de futuro, y además por
su condición de latente vulnerabilidad frente al respeto y reconocimiento de de-
rechos en cuanto a condiciones de salud, pensión y riesgos laborales, así como a
su protección, enmarcada en las políticas públicas de juventud, particularmente,
los “Lineamientos para la Generación de Oportunidades para los Jóvenes – Docu-
mento CONPES 173”, que establecen los parámetros gubernamentales mínimos
de inserción de los adolescentes y jóvenes en el ámbito socioeconómico, desde la
perspectiva de “implementar estrategias que garanticen el tránsito de los jóvenes
al mundo laboral y productivo en condiciones de calidad, estabilidad y protección
especial en los aspectos que se requieran”2.

1 CUBAQUE CAÑAVERA, ADRIANA “La Internacionalización como principio rector de la Seguridad Social dentro de un Mundo Globalizado”, en: Nuevos Principios de
la Seguridad Social para el Siglo XXI. Bogotá: Instituto Latinoamericano de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social – Organización Iberoamericana de Seguridad
Social (OISS), 2016, pp. 137-138.
2 DEPARTAMENTO NACIONAL DE PLANEACIÓN, Documento Conpes 173, Consejo Nacional Política Económica y Social República de Colombia, Bogotá, 2014.

Capítulo 5
134  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

De esta forma el presente capítulo se estructura en tres segmentos, en el prime-


ro se realiza una breve presentación del sistema general de seguridad social en
Colombia a partir de sus componentes y subsistemas. El segundo da cuenta del
modelo de seguridad social de los jóvenes en el país, a partir de los aportes de la
política pública “Estrategia CONPES 173/2014” y de los “programas del Instituto
Colombiano de Bienestar Familiar”, junto con los cubrimientos propios del Sistema
en sus subsistemas de Salud, Pensión y Riesgos Laborales. Finalmente, se realizan
unos aportes a la reflexión sobre el futuro de la Seguridad Social de los jóvenes
colombianos, sumado a las conclusiones.

I. Referencias a la historia
reciente de la seguridad social
en Colombia
En la actualidad, el Sistema de Protección Social en el país se estructura en dos
grandes componentes, por una parte, el Sistema de Seguridad Social Integral –SSSI, y
por la otra, el Sistema de Asistencia Social, ambos son complementarios, por lo que
todos los colombianos cuentan con cobertura, sea como cotizantes o beneficiarios
de la seguridad social o de los programas de asistencia social. Bajo esta directriz,
las Política Públicas buscan que la seguridad social: i) llegue a toda la población, ii)
llegue a los más vulnerables y iii) brinde calidad de servicios3.
Conforme al artículo 48 de la Constitución Política de Colombia de 1991, la Segu-
ridad Social se considera:
Un servicio público de carácter obligatorio que se prestará bajo la dirección, coordinación y control
del Estado, en sujeción a los principios de eficiencia, universalidad y solidaridad, en los términos
que establezca la ley. Se garantiza a todos los habitantes el derecho irrenunciable a la Seguridad
Social. El Estado, con la participación de los particulares, ampliará progresivamente la cobertura
de la Seguridad Social que comprenderá la prestación de los servicios en la forma que determine
la ley. La Seguridad Social podrá ser prestada por entidades públicas o privadas, de conformidad
con la ley. No se podrán destinar ni utilizar los recursos de las instituciones de la Seguridad Social
para fines diferentes a ella. La ley definirá los medios para que los recursos destinados a pensiones
mantengan su poder adquisitivo constante4.
Es desde este mandato constitucional que la Ley 100 de 1993, por la cual se crea
el Sistema de Seguridad Social Integral y se dictan otras disposiciones, dispone del
3 Ministerio de la Protección Social,ABC del Sistema de Protección Social. Deberes y derechos.Bogotá: Ministerio de la Protección Social – Programa de Apoyo a la
Reforma de Salud, 2006, p, 3.
4 Congreso de la República de Colombia, Constitución Política, Imprenta Nacional, Bogotá, 1991.

Capítulo 5
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  135

conjunto de instituciones, normas y procedimientos, para que la persona y la comu-


nidad gocen de “calidad de vida”, a partir del desarrollo de los principios rectores
de Eficiencia, Universalidad, Solidaridad, Integralidad, Unidad y Participación5. En
cuanto a la protección integral, el Sistema de Seguridad Social se estructura desde
tres subsistemas: 1. Sistema General de Seguridad Social en Salud, 2. Sistema Ge-
neral de Pensiones y 3. Riesgos Laborales.
El Sistema, como un todo, se circunscribe a una lógica del aseguramiento, basado
en el pago de la cotización del afiliado con el fin de protegerse frente a una posible
eventualidad. El Sistema ha sido ampliamente desarrollado a nivel normativo, ins-
tituyéndose variadas leyes y decretos en aras de darle el alcance necesario, según
sus subsistemas. Asimismo, a nivel jurisprudencial, la Corte Constitucional ha de-
batido fuertemente el carácter de “derecho fundamental” por sus características de
irrenunciabilidad, servicio público y fortalecimiento en el ámbito internacional del
reconocimiento del derecho a la Seguridad Social6. Tal es así que se debe considerar
que la Seguridad Social en Colombia (desde lo teórico, jurisprudencial e interna-
cional) es hoy “un derecho fundamental autónomo, que no necesita la conexidad
con otros derechos de la misma naturaleza, puesto que su esencia envuelve en sí
la iusfundamentalidad para que el hombre goce de las garantías mínimas de digna
subsistencia”7.
En lo referente al Sistema de Asistencia Social, este se concibe desde los auxilios y
subsidios para los más vulnerables y está dirigido a la población que no cuenta con
la capacidad económica para pagar una cotización. Por ello, el Estado ha diseñado
una serie de programas dirigidos principalmente a los temas del sector salud y de
alimentación, así como al acceso a la educación y la capacitación para la produc-
ción. Dentro de este sistema, es de destacar su eje trasversal de estrategias contra
la pobreza, que se divide en dos líneas fundamentales de formación para las capaci-
dades productivas: 1. Educación y 2. Salud, desde estas dos apuestas se interviene
con subsidios a familias y personas, que estén en los niveles 1 y 2 del Sistema
de Identificación de Beneficiarios de Subsidios del Estado – Sisbén. Los requisitos,
además del nivel socioeconómico, son para las familias cuyos hijos estén estudian-
do. En cuanto al apoyo en salud, este parte del principio de solidaridad del sistema,
por lo que un punto porcentual de la cotización de los trabajadores se dedica al
régimen subsidiado en salud, que es “al mismo tiempo un subsidio entregado por

5 Ley 100 de 1993


6 Cubaque Cañavera, Adriana, “La Internacionalización como principio rector de la Seguridad Social dentro de un Mundo Globalizado”, en: Nuevos Principios de la
Seguridad Social para el siglo XXI. Bogotá: Instituto Latinoamericano de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social – Organización Iberoamericana de Seguridad
Social – OISS, 2016, p. 137.
7 Santana Londoño, María Victoria, La Seguridad Social en Colombia: un derecho fundamental. Medellín, Colombia: Universidad Autónoma Latinoamericana, Edi-
ciones Unaula, 2012, p. 343.

Capítulo 5
136  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

el Estado (asistencia social) y la forma de participar del sistema de seguridad como


ciudadano en pleno ejercicio de sus derechos (seguridad social)”8.
Conforme los trabajos de la Cepal9 en Colombia, el Sistema de Protección Social
conforme los ciclos vitales se estructura a partir de dos riesgos básicos y cuatro
tipos de población, así:
1. Riesgos propios del ciclo vital
Primera infancia: Mortalidad materna-infantil, cuidado prenatal, atención parto;
abandono, identificación, vacunación, desnutrición, trabajo infantil.
Niños y jóvenes: Inasistencia, deserción o repitencia escolar; permanencia,
calidad de la educación; trabajo infantil; embarazo adolescente; abandono,
pandillismo, descohesión social.
Adultos: Desempleo, empleo precario, informalidad, no cotización al sistema.
Adultos mayores: Abandono, maltrato, inasistencia en salud, ausencia de cuida-
do, falta de ingresos.
2. Riesgos transversales
Pueden ser idiosincráticos (no suavización del consumo, pobreza, hacinamiento,
falta de vivienda, exclusión social/política, discapacidad) y covariantes (crisis
económicas, fenómenos climáticos, violencia, reclutamiento forzado, desplaza-
miento).
Para todos los ciclos son componentes del sistema:
I. Seguridad Social Integral: Sistema de Salud, Sistema de Pensiones, Riesgos La-
borales, Cesantías y Beneficios Económicos Periódicos BEPS10.Acumulación acti-
vos: Programas de vivienda (VIS, VIP, ETC) – Programas de microcrédito.
II. Formación capital humano: Programa de atención integral a la primera infancia.
Diferentes niveles del sector educativo. Sistema Nacional de Formación para el
trabajo.
III. Manejo de riesgos: Sociales, ambientales y económicos. Sistema Nacional de
Atención a las Víctimas y Sistema Nacional para la Prevención y Atención de
Desastres.
IV. Promoción social: Familias en Acción, Red Unidos para la superación de la
pobreza extrema11.
8 MINISTERIO DE LA PROTECCIÓN SOCIAL, ABC del Sistema de Protección Social. Deberes y derechos, Op. cit., p. 5.
9 Acosta Navarro, Olga Lucía, Forero Ramírez, Nohora y Pardo Pinzón, Renata, Sistema de protección social de Colombia. Avances y desafíos. Cepal – Naciones
Unidas, Santiago de Chile, 2015.
10 Programa de ahorro voluntario para la vejez, para ciudadanos colombianos mayores de 18 años y con ingresos inferiores a un salario mínimo mensual vigente.
11 Acosta Navarro, Olga Lucía, Forero Ramírez, Nohora y Pardo Pinzón, Renata, Sistema de Protección Social de Colombia. Avances y Desafíos. CEPAL – Naciones
Unidas, Santiago de Chile, 2015, p. 16.

Capítulo 5
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  137

Desde esta fundamentación sistémica e integral, la Seguridad Social en Colombia


alcanza nuevas dimensiones y aunque en la práctica existan aún muchísimos vacíos,
es necesario decir que su incorporación en la agenda nacional como un modelo de
derechos permite ejercer acciones en pro de su reconocimiento, ya sea desde el or-
den legal o de hecho a partir de reclamaciones individuales o de acciones colectivas
impetradas por importantes organizaciones sociales o entidades no gubernamen-
tales.

II. Seguridad social de los jóvenes


en Colombia
Frente al sector poblacional de los jóvenes colombianos en relación con el Sistema
de Seguridad Social, es necesario decir varias cosas. La primera tiene que ver con la
diversidad de definiciones que se encuentran en las normativas en torno a la condi-
ción de joven. Es así que, por ejemplo, en el Código Civil, artículo 34, se estipula la
diferenciación entre adolescente, quien se encuentra entre 12 y 18 años; y mayor
de edad, quienes superan la edad de los 18 años. Esta posición se retoma en el Có-
digo de Infancia y Adolescencia12. Por otra parte, la Ley Estatutaria 1622 de 2013,
en su artículo 5, define joven como “toda persona entre 14 y 28 años cumplidos en
proceso de consolidación de su autonomía intelectual, física, moral, económica,
social y cultural que hace parte de una comunidad política y en ese sentido ejerce
su ciudadanía”13.
Este cuerpo normativo se diferencia de la Ley Estatutaria 1475 de 2011, donde se
consagra en su artículo 17, parágrafo, que se “denominarán jóvenes aquellas per-
sonas entre los 18 y los 26 años de edad sin perjuicio de los requisitos establecidos
por la ley de juventud para aspirar a cargos en las corporaciones públicas”14. Si bien
son normas encaminadas al tema de los derechos políticos y de la ciudadanía, es
importante su referenciación porque a nivel de los paquetes normativos dirigidos
a la seguridad social, Ley 100 de 1993 y decretos reglamentarios, no se hace una
categorización especial a este grupo; tan es así que no se establece una condición
particular, sino que se plantean en el Sistema de Asistencia Social, en el modelo
de protección, dentro del tipo de población “niños y jóvenes”, tratados desde pro-
blemáticas como las de “inasistencia, deserción o repitencia escolar; permanencia,

12 Ley 1098 de 2006. Código de la Infancia y la Adolescencia.


13 Ley Estatutaria 1622 de 2013. Estatuto de Ciudadanía Juvenil.
14 Ley Estatutaria 1475 de 2011. Por la cual se adoptan reglas de organización y funcionamiento de los partidos y movimientos políticos, de los procesos electorales
y se dictan otras disposiciones.

Capítulo 5
138  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

calidad de la educación; trabajo infantil; embarazo adolescente; abandono, pandi-


llismo, descohesión social”15.
Por otro lado, valga la pena indicar que, ante la ausencia de una categorización es-
pecífica de la condición de joven en la normativa del Sistema Integral de Seguridad
Social, las entidades prestadoras de los servicios de salud, pensión y riesgos labo-
rales en Colombia han empleado este argumento como uno de los puntos para la
negación o dilación de los servicios, al resultar tan genérica, lo que lleva a plantear
la urgente necesidad de especificar los grupos poblacionales en las normas según
sus condiciones y requerimientos para establecer una verdadera prestación acorde
con los intereses y necesidades de dichos sectores.
Sobre el particular a nivel jurisprudencial, valga como ejemplo la Sentencia T-777
de 2009, donde la Corte Constitucional reconoce que:
El parágrafo 1º del artículo 1º de la Ley 860 de 2003 se debe aplicar no sólo a los menores de
veinte años de edad, sino en general a toda la población joven, comprendida por las personas que
tengan entre 14 y 26 años de edad.
En las sentencias T-839 de 2010 y T-506 de 2012, respectivamente han concebido
que:
En relación con el primero, la Corte inaplicó la edad de 20 años exigidas por la norma, al considerar
que los tratados internacionales sobre el concepto de juventud eran más amplios, teniendo en cuen-
ta además que estos hacen parte del bloque de constitucionalidad. Dijo la Corporación: “Según la
Organización de las Naciones Unidas (ONU), los jóvenes son aquellas personas que se encuentran
entre los 15 y 24 años de edad, aunque para muchos la definición de juventud no se limita a la
edad, sino que es un proceso relacionado con el período de educación en la vida de las personas y
su ingreso al mundo del trabajo. Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), a este grupo
pertenecen las personas entre los 10 y los 24 años de edad y corresponde con la consolidación de
su rol social.”
Agregó, además, que en nuestro ordenamiento interno la Constitución Política lo
consagra en su artículo 45, así:
Artículo 45. El adolescente tiene derecho a la protección y a la formación integral. El Estado y la
sociedad garantizan la participación activa de los jóvenes en los organismos públicos y privados
que tengan a cargo la protección, educación y progreso de la juventud.
Adicional a lo anterior, la Ley 375 de 1997 o “Ley de la Juventud” (Art. 3o), lo define
“se entiende por joven la persona entre los 14 y 26 años de edad”. Al respecto,
cabe señalar que “el día 4 de julio de 1997, fue sancionada la Ley 375 o Ley de la
Juventud”. Ella desarrolla el artículo 45 de la Constitución de 1991, que reconoce
a la juventud como una población específica, con derechos y deberes, pero, sobre

15 ACOSTA NAVARRO, OLGA LUCÍA, FORERO RAMÍREZ, NOHORA Y PARDO PINZÓN, RENATA, Sistema de protección social de Colombia. Avances y Desafíos,
Op.cit.

Capítulo 5
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  139

todo, como un sujeto activo con capacidad de participar en los diferentes escena-
rios donde se decide sobre su futuro.
Posiciones que no son definitivas, si se observa por ejemplo la Sentencia C-020 de
2015, de la misma corporación, en la cual se tiene una concepción y tesis en rela-
ción con quién es joven totalmente distinta:
La Sala Plena de esta Corte ha sostenido, además y en concordancia con lo anterior, que en abs-
tracto no puede vincularse a una edad en específico el ciclo humano al cual se refiere la Consti-
tución cuando habla de “jóvenes”, “juventud” o “juveniles”. Como acertadamente lo dice uno de
los intervinientes en este proceso, en la sentencia C-862 de 2012 la Corte señaló que “no existe
un concepto unívoco de joven en las normas que fungen como parámetro de constitucionalidad”.
En ese caso se revisaba la constitucionalidad de un proyecto de ley estatutaria por medio del cual
se pretendía expedir el Estatuto de Ciudadanía Juvenil. La Procuraduría General sostuvo en ese
proceso que la definición de jóvenes incorporada en dicha iniciativa era discriminatoria, toda vez
que entendía por tales a quienes tuvieran entre 14 y 28 años de edad cumplidos, y no a quienes
contaran con menos de 14 años. Esta Corte discrepó entonces del Concepto Fiscal, y en ese caso
dijo que ni la Constitución, ni los instrumentos internacionales, ni la legislación extranjera, pre-
veían un concepto uniforme sobre lo que debe entenderse por joven o juventud: “(I) El concepto de
joven contemplado en instrumentos internacionales. En la normatividad internacional se encuentra
regulación pertinente sobre el tema de la definición de juventud. En este sentido, la ONU define la
juventud como el grupo poblacional comprendido por personas entre 14 y 25 años de edad, que vi-
ven “un momento muy especial de transición entre la infancia y la edad adulta, en el que se procesa
la construcción de identidades y la incorporación a la vida social más amplia”. Sin embargo, “para
muchos la definición de juventud no se limita a la edad, sino que es un proceso relacionado con el
periodo de educación en la vida de las personas y su ingreso al mundo del trabajo”. Por otro lado,
la Organización Mundial de la Salud (OMS), establece que “a este grupo pertenecen las personas
entre los 10 y los 24 años de edad y corresponde con la consolidación de su rol social”.
Lo anterior no es algo superficial si se tiene en cuenta el factor funcional de esta
corporación, pues al ser ella el órgano máximo de protección constitucional, y en
consecuencia de los derechos laborales de los ciudadanos, es así mismo la llamada
a la construcción de seguridad jurídica a través de la consolidación de líneas de
pensamiento que irradien la protección de los derechos. De allí que, al no existir
claridad en las concepciones de la misma Corte Constitucional, no sea claro para
el legislador adoptar una posición unitaria y aplicable al ordenamiento jurídico en
general.
Hechas estas precisiones iniciales, para el caso colombiano se puede indicar que
los jóvenes acceden al sistema de Seguridad Social a través de: 1) autoafiliación:
cuando el joven de manera autónoma o independiente aporta al sistema y cubre la
contingencia económica a fin de adquirir los servicios del sistema, 2) afiliación en
beneficio: cuando se hace extensiva la protección al ser el joven beneficiario de un
titular como pueden ser los padres trabajadores o pensionados y 3) afiliación subsi-

Capítulo 5
140  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

diada: cuando el joven o su familia por sus condiciones socioeconómicas no alcanza


a cubrir los costos de afiliación al régimen contributivo y debe consecuencialmente
acudir al régimen subsidiado16.
De allí que se reconozca como de preferencia el contrato formal de trabajo (típico),
como una de las vías para el acceso a la Seguridad Social. Si bien el joven puede
acceder en la condición de trabajador independiente al sistema de seguridad social
y realizar los aportes requeridos, dicha posibilidad dista mucho de la realidad social
colombiana, la cual presenta altos grados de informalidad laboral17 y significati-
vos impedimentos para el acceso al mercado laboral de los jóvenes18, como por
ejemplo los impactos de los movimientos de política macroeconómica, la falta de
formación, la desestimulación a la creación de empleo formal, los bajos salarios
de enganche de la población joven, o la exigencia de requisitos como experiencia
laboral, o en otrora la libreta militar19.
En consecuencia, se puede afirmar que los procesos de movilidad de los jóvenes
para acceder al mercado laboral no pueden significar en sí mismos un problema
previo para acceder al sistema de protección y seguridad social. Sino que, por el
contrario, esto sugiere el rompimiento de un paradigma en la construcción de di-
chos modelos, en el cual —y a futuro— los diseños de dichos sistemas deben con-
tener medidas alternativas, completas y reales que permitan el acceso indistinta-
mente de la existencia previa de un contrato de trabajo típico formal, sea del padre
o del joven mismo.

16Por ejemplo, en materia de salud, existen diferencias significativas en las prestaciones del servicio en uno y otro régimen hecho que representa en sí mismo un
trato desigual en la protección de los jóvenes como conjunto y masa poblacional. Puesto que el modelo mismo les segmenta, violando indirectamente el principio
universal, humano y constitucional a la igualdad.
17 Por ejemplo, se dice que “Colombia registra una de las tasas de informalidad más altas frente a los estándares internacionales, no solo en el mercado laboral
—donde alcanza 47 % de los ocupados—, sino también en el de la vivienda, con 22 %”. Revista Dinero, Informalidad en Colombia, una de las más altas a nivel
internacional, http://www.dinero.com/edicion-impresa/pais/articulo/analisis-de-camacol-y-el-banrep-frente-a-la-informalidad-en-colombia/224465.
18 Una de las mayores críticas a la producción estadística y al análisis del mercado laboral realizadas en el caso colombiano. Es considerar como variable de estudio el
grado de ocupación de los jóvenes y no de su empleabilidad. ¿Es igual un joven ocupado a un joven empleado en términos de derecho laboral?
19 En el caso colombiano, durante décadas se exigió a los jóvenes hombres la presentación de la libreta militar para poder acudir al mercado laboral. Este hecho
estimuló en gran medida la informalidad, pues los jóvenes por la situación de conflicto preferían permanecer sin resolver la situación militar y, en esta medida, sin
acceder a un trabajo formal, antes que hacerse parte del conflicto armado. Este requisito fue eliminado por la Ley 1780 de 2016.

Capítulo 5
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  141

1. Seguridad y protección
(estrategia CONPES – Programas del Instituto Colombiano de
Bienestar Familiar – ICBF)
Desde una mirada general y con el fin de establecer un parámetro frente a las con-
diciones de protección y seguridad social de los jóvenes en Colombia, se procede a
presentar el aporte de política pública establecido en el Documento Conpes No. 173
de 201420, donde se describe la iniciativa gubernamental de protección de derechos
a la población juvenil a partir de un compilado de estrategias básicas, que en el
tema de Seguridad Social deben ser vistas desde dos variables: por una parte, la
implementación de la llamada “Estrategia Nacional para prevenir y erradicar las
peores formas de trabajo infantil y proteger al joven trabajador – ENETI”, que con-
siste en promover la intervención en la prevención y erradicación del trabajo de los
menores de 15 años y la protección del adolescente trabajador, fortaleciendo la
formalización desde dos perspectivas, a saber:
a. Trabajadores dependientes: se les debe garantizar el cumplimiento de todas las
obligaciones resultantes de la relación laboral. Estas se pueden dividir en dos
grupos: 1. afiliación al Sistema de Seguridad Social Integral (salud, pensión, ries-
gos laborales y caja de compensación), y 2. reconocimiento de todas las presta-
ciones sociales: cesantías, intereses a las cesantías, primas de servicios, calzado
y vestido de labor, descanso remunerado durante la lactancia, vacaciones y au-
xilio de transporte.
b. Trabajadores independientes que ganen un SMMLV: Se les debe garantizar la protec-
ción a través del Sistema de Seguridad Social Integral. Las personas clasificadas
en este grupo deben afiliarse a salud, pensiones, riesgos laborales y opcional-
mente a las cajas de compensación siempre pagando sobre el 40 % del valor de
los honorarios, pero nunca inferior a un SMMLV21. Es importante reconocer que
además a la población juvenil se reconocen garantías en las jornadas de trabajo,
en el goce al derecho a la educación y en el manejo del tiempo libre.
Y, por otra, la estrategia de “Apoyo a las iniciativas juveniles como mecanismo
para potenciar el empoderamiento de los jóvenes”, a partir del programa Colombia
Joven, que busca integrar las actividades productivas, junto con el financiamiento
de acciones que potencian el “rol de los jóvenes en las comunidades”. Desde este
punto, el mandato gubernamental está centrado en la ampliación de capacidades y
competencias de los adolescentes y jóvenes a partir de “asegurar la continuidad del
20 Departamento Nacional de Planeación, Documento Conpes 173, Consejo Nacional Política Económica y Social República de Colombia, Bogotá, 2014.
21DEPARTAMENTO NACIONAL DE PLANEACIÓN, Documento Conpes 173, Consejo Nacional Política Económica y Social República de Colombia, Bogotá, 2014,
p. 35.

Capítulo 5
142  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

proceso de formación, evitando las salidas, y entregar al final del proceso personas
con una formación de calidad a la sociedad y al sistema productivo que se traduzca
en posibilidades de un mayor bienestar social”22. Para ello, se promulgaron las si-
guientes metas plan:
–– Garantizar la calidad de la educación en todos los niveles
–– Promover el monitoreo y prevención de la deserción
–– Generar estrategias para facilitar el tránsito a la educación terciaria
–– Facilitar la movilidad en la educación terciaria
–– Acciones complementarias de formación para facilitar el ingreso al mercado la-
boral (segunda lengua)
Asimismo, en el Conpes se hace referencia a la urgente necesidad de la protección de
los derechos de los jóvenes como mecanismos indispensables para su realización,
y si bien se propende por el control y vigilancia al mercado del trabajo, también se
reconocen asuntos como el seguimiento a los procedimientos de denuncia de acoso
laboral y actos discriminatorios al hecho de ser jóvenes, al fortalecimiento de la
cultura de la innovación y a la promoción del emprendimiento de jóvenes rurales.
Además de la política Conpes, también es importante destacar los programas de
asistencia social para jóvenes del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, entre
los que se destacan:
–– Clubes prejuveniles y juveniles: proyecto encaminado a contribuir a la formación
de niños, niñas y adolescentes como sujetos que ejercen sus derechos y cumplen
con sus deberes, logrando la participación en el desarrollo de sus comunida-
des, reconociendo y respetando las diferencias culturales y sociales, el acceso
y apropiación de las diversas manifestaciones que existen en sus comunidades,
promoviendo el desarrollo de sus capacidades vocacionales y fortaleciendo los
proyectos de vida individuales y grupales, mediante el establecimiento de alian-
zas estratégicas y organizacionales. Temas a desarrollar: salud sexual y repro-
ductiva, el embarazo en adolescentes, consumo de sustancias psicoactivas. Este
programa se articula con Colombia Joven23.
–– Programa de Alimentación Escolar (PAE). Consiste en el suministro organizado de
un complemento nutricional con alimentos inocuos, a los niños, niñas y ado-
lescentes matriculados en el sistema educativo público, y el desarrollo de un
conjunto de acciones alimentarias, nutricionales, de salud y de formación, en
adecuados hábitos alimenticios y estilos de vida saludables, que contribuyen a
22 DEPARTAMENTO NACIONAL DE PLANEACIÓN, Documento Conpes 173, Consejo Nacional Política Económica y Social República de Colombia, Bogotá, 2014,
p. 45.
23 Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Lineamientos Técnicos Clubes Juveniles y Prejuveniles, Subdirección Lineamientos y Estándares, Bogotá, 2008, pp.
12-14.

Capítulo 5
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  143

mejorar el desempeño de los escolares y apoyar su vinculación y permanencia en


el sistema educativo, con la participación activa de la familia, la comunidad, los
entes territoriales y demás entidades del Sistema Nacional de Bienestar Familiar
(SNBF)24.
–– Atención en medio familiar: En el marco de este programa se incluyó el linea-
miento de inclusión y atención de familias y redes de permanencia de niños, niñas
y adolescentes desvinculados de grupos armados irregulares, como un espacio que
hace énfasis en la integración de los niños y jóvenes a la vida familiar, social, cul-
tural y productiva desde la consideración específica de este grupo de población,
acogiendo a los jóvenes menores de 18 años que han participado en acciones
de guerra, orientadas por un grupo armado irregular con motivación política. El
gobierno reconoce:
que los niños, niñas y adolescentes que han actuado en el conflicto armado han sido vulnerados y
atropellados —su derecho a la vida, la integridad, la seguridad social, la educación, la familia y la
educación, entre otros—; han sido obligados a permanecer en el grupo armado, no han contado con
un panorama de opciones diferentes a la violencia y la vida armada, y no cuentan con la madurez
psicológica, física, cognitiva y emocional para comprender la finalidad de la guerra25.
El Instituto de Bienestar Familiar implementó para la recepción inicial del niño o
joven los hogares de atención e inclusión social desde tres modalidades: 1) hogar
transitorio, 2) centro de atención especializada y 3) la casa juvenil. Posteriormente,
los menores acceden al Hogar Tutor y finalmente al reintegro familiar, donde se da
terminación al proceso. En el marco de todo el programa, los niños y jóvenes cuen-
tan con la prestación de los servicios de salud, educación y alimentación.
–– Por su parte, Prosperidad Social, una entidad del gobierno central, ha liderado
desde hace varios años el programa Jóvenes en Acción y Jóvenes en Acción Rural,
que corresponde a una iniciativa dirigida a la población entre 16 y 24 años, en
condiciones de pobreza y vulnerabilidad, brindando un aporte monetario para la
continuación de estudios técnicos, tecnológicos y profesionales, con el fin de lo-
grar estabilidad socio-económica a través de la preparación educativa, buscando
minimizar la falta de escolaridad como una política de lucha contra la pobreza y
el desempleo26.

24 Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Lineamientos Técnico Administrativos y Estándares del Programa de Alimentación Escolar (PAE), Subdirección de
Niñez y Adolescencia, Bogotá, 2010, p. 15.
25 Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Lineamientos Técnicos para la inclusión y atención de familias, Subdirección de Lineamientos y Estándares – Subdi-
rección de Intervenciones Directas – Organización Internacional para las Migraciones (OIM), 2007, pp. 159-160.
26 Para mayor información, ver http://www.prosperidadsocial.gov.co/que/jov/Paginas/Requisitos.aspx#

Capítulo 5
144  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

2. Salud para los jóvenes


Si el joven es cotizante, bien sea como trabajador o como independiente, accede
dentro del régimen contributivo a todas las prestaciones económicas (incapaci-
dades por enfermedad general, licencias de maternidad) y servicios asistenciales
(urgencias, urgencias de recién nacido, pre y posparto, maternidad), de lo contrario
el régimen subsidiado asume las diferentes contingencias que se presenten, bajo el
principio de universalidad y protección del derecho fundamental a la salud.
Respecto del aseguramiento en concreto de las contingencias en salud de la po-
blación joven, erróneamente se entiende que, per sé, se encuentra en un estado de
vitalidad y sanidad, por lo que los programas de prevención y cultura de cuidado
que requieren este grupo poblacional son únicamente los dirigidos a asuntos rela-
cionados con la vida sexual y reproductiva27, y no a otros campos de enfermedades
que también pueden afectarlos, como es el caso de la diabetes28.
En el Plan de Beneficios que corresponde al conjunto de servicios para la atención en
salud del afiliado al Sistema General de Seguridad Social en Salud sin dependencia
al régimen, cuyo objetivo es la protección integral de las familias, a la maternidad
y enfermedad general, en las fases de promoción y fomento de la salud, junto con
la prevención, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación para todas las patologías,
se encuentra un programa dirigido a la población joven denominado “Coberturas
preferentes y diferenciales agrupadas por ciclos vitales para personas menores de
18 años de edad”, la cual se desarrolla bajo la estrategia de Atención Primaria en
Salud, convirtiéndose en un modelo de protección que resulta excluyente, toda vez
que solamente favorece al adolescente, dejando por fuera a quienes están en el
rango de edad de los 18 a 28 años.
Es así que la situación de la salud de los jóvenes en Colombia resulta limitada,
desatendida, en ocasiones invisibilizada y sobre todo precarizada, lo que además se
suma a la grave crisis que vive todo el sistema, donde resultan entre los más vulne-
rables, viéndose obligados a buscar otras formas de acceder a los servicios de salud,
por lo general por las vías legales, entre ellas la acción de tutela, que se ha converti-
do en una de las herramientas jurídicas más efectivas para lograr el reconocimiento
de derechos. Pero que, sin embargo, no alcanza el total de los objetivos, porque,
como se ha enfatizado en la lucha por la salud de los niños y jóvenes enfermos de
cáncer en Colombia,
27 Ver, por ejemplo, el programa de Servicios de Salud Amigables para Adolescentes y Jóvenes, que se limita a “fortalecer la atención integral en salud de adolescen-
tes y jóvenes, a través de modelos e iniciativas que faciliten el cumplimiento de las metas propuestas en la Política Nacional de Salud Sexual y Reproductiva (SSR)
a las direcciones territoriales, empresas aseguradoras y prestadoras de planes de beneficios”. Ministerio de la Protección Social, Servicios de salud amigables para
adolescentes y jóvenes. Un modelo para adecuar las respuestas de los servicios de salud a las necesidades de adolescentes y jóvenes de Colombia, Ministerio de la
Protección Social – Fondo de Población de las Naciones Unidas UNFPA Colombia, Bogotá, 2008.
28 Según la Organización Mundial de la Salud, la prevalencia mundial de la diabetes en adultos (mayores de 18 años) ha aumentado del 4.7 % en 1980 al 8.5 % en
2014-1, siendo la diabetes de tipo 2 la más frecuente, que se debe en gran medida al exceso de peso y a la inactividad física. Antes solo afectaba a los adultos, pero
ahora es cada vez más frecuente en los niños y los jóvenes.

Capítulo 5
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  145

Sus familias han recurrido a todas las herramientas consagradas en la Constitución Nacional para
garantizar el sagrado derecho a la vida, a la salud, a la dignidad de los seres humanos. Han acudido
a los juzgados, han interpuesto tutelas, han entablado demandas por desacato. Nada de eso ha
valido la pena. “Esta es otra clase de guerra con impunidad absoluta. Están fusilando a niños y
jóvenes inocentes mientras se condena a sus familias a mil años de soledad y sufrimiento” […]. Es
la incompetencia del Estado para hacer cumplir lo que dicen su Constitución y sus leyes, según las
cuales todos somos iguales. Parece que ante las EPS no29.

3. Pensión
Los jóvenes juegan un papel fundamental en el sistema de pensiones desde el fun-
damento, no solo ideológico sino financiero, del principio de solidaridad30, es decir,
que los jóvenes en época de trabajo y productiva contribuyen al sistema para el
sostenimiento de las pensiones de los más viejos, y así en un proceso cíclico. Por
ello la importancia de la información y conocimiento del tema pensional para aque-
llos que inician su vida productiva. Sobre el particular, la Asociación Colombiana de
Administradoras de Fondos de Pensiones y de Cesantía (Asofondos), expresa que
la decisión que tomen, en especial los afiliados más jóvenes, va a tener un impacto en el valor de
sus futuras pensiones, y es por eso que todos los afiliados deben informarse muy bien. […] lo pri-
mero que debe tener presente es que como afiliado pueden decidir cómo quieren invertir sus ahorros
y cómo lograr una mayor rentabilidad de acuerdo con su perfil de riesgo, su momento laboral y
edad31.
Según los informes de la Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda), el
país iniciará el proceso de “transición al envejecimiento aproximadamente en el año
2040”, resultando fundamental promover el crecimiento económico desde estrate-
gias como la formalización del empleo, la reducción del desempleo, el fomento de
las tasas de ahorro en los jóvenes y la inversión de los adultos. Asimismo, indican
que “es necesario también trabajar en el fomento de una cultura financiera, en la
que se perciban los descuentos del Sistema de Salud y Seguridad Social como un
ahorro a largo plazo y no como un impuesto, lo que asimismo genera conciencia y
abre la puerta para que las personas accedan a seguros de manera voluntaria”32.
El sistema de pensiones por extensión y no por objetivo permite al joven colombia-
no acceder a una pensión en tres casos puntuales. En el primer caso, al ser benefi-
ciario directo de una pensión de vejez, por el cumplimiento pleno de los requisitos
29 GOSSAIN, Juan, “Los niños con cáncer que no reciben atención de las EPS”, en: Diario El Tiempo, 2016. Disponible en: http://www.eltiempo.com/vida/salud/
ninos-con-cancer-no-reciben-atencion-de-las-eps-50865
30 “La seguridad social como esfuerzo mancomunado y colectivo, como propósito común en el que la protección de las contingencias individuales se logra de mejor
manera con el aporte y la participación de todos los miembros de la comunidad”. Corte Constitucional, Sentencia C-529 de 2010.
31 ruiz, Lina María, “Cómo debe escoger el fondo de pensiones de acuerdo con su perfil de riesgo”, en: Diario la República, 2015, https://www.larepublica.co/
finanzas/como-debe-escoger-el-fondo-de-pensiones-de-acuerdo-con-su-perfil-de-riesgo-2213746
32 Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda), “Colombia debe aprovechar que cuenta con una mayoría poblacional en capacidad productiva para tener
reservas pensionales en el futuro”. Fasecolda, 2017. Disponible en: http://www.fasecolda.com/index.php/sala-de-prensa/noticias/2017/junio/fasecolda-en-ac-
cion-junio-8-2017/

Capítulo 5
146  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

de sustitución. En el segundo, en casos de pensiones de invalidez que por regla


general no benefician a los jóvenes al ser sus requisitos desproporcionados con
ellos33. Y, finalmente, sin que sea una contingencia directa, se encuentra relativa-
mente aplicable la pensión para medallistas olímpicos, régimen especial de pensión
que procura el otorgamiento de dicho beneficio a quien se destaque en campos
deportivos obteniendo alguna de las medallas olímpicas, pensión que funciona más
como estímulo, que como garantía especial a la población joven34.
Sobre la situación real pensional, Asofondos destaca 6 puntos a tener en cuenta al
momento de reflexionar sobre el futuro pensional y el papel de los jóvenes:
1. Falta cultura del ahorro: Solo tres de cada diez colombianos que actualmente se
encuentran laborando cotizan en un fondo de pensiones. Esto se debe a la falta
de educación sobre el tema y a la falta de interés por parte de algunos ciudada-
nos que no se proyectan económicamente.
2. Inadecuado uso de los multifondos: Actualmente, los diferentes Fondos de Pensio-
nes ofrecen la posibilidad de escoger la forma de administrar la pensión: fondo
conservador, fondo moderado y fondo de alto riesgo. Sin embargo, los jóvenes,
quienes son los que más necesitan de un fondo de alto riesgo por los buenos
rendimientos a largo plazo que este ofrece, son los que menos acceden a él.
3. Reforma laboral: Existe una urgencia de trabajar en las condiciones laborales
antes de hablar de reforma pensional en el Congreso, pues aspectos como los
parafiscales y el salario mínimo se tornan importantes dentro de la discusión de
una pensión que muchos colombianos ven cada día más lejana.
4. Nuevos campos de inversión: Aunque en Colombia apenas se está creando la
conciencia de la inversión a través de los fondos de pensiones, el congre-
so demostró la necesidad de buscar nuevas alternativas de inversión relaciona-
das con la infraestructura. Esta alternativa viene del modelo chileno, donde se
han invertido alrededor de 36 billones de pesos en infraestructura bajo el lema:
“Su aporte provisional pagó esta carretera. Esta carretera pagará su pensión”.
5. Créditos hipotecarios: El vínculo entre las entidades bancarias y las asegurado-
ras se acaba. De ahora en adelante, los colombianos serán libres de seleccionar
la aseguradora encargada de cubrir los riesgos de sus créditos hipotecarios.
Asimismo, las aseguradoras deberán optar a estos cargos a través de licitaciones

33 Para que una persona acceda a la pensión de invalidez por enfermedad de origen común, deberá haber sido declarada inválida, y acreditar que cumple con alguno
de tres requisitos, a saber: 1) haber cotizado cincuenta semanas dentro de los últimos tres años, anteriores a la fecha de la estructuración; 2) para los menores de
veinte años de edad, haber cotizado 26 semanas en el último año inmediatamente anterior al hecho causante de su invalidez o su declaratoria; o 3) haber cotizado
por lo menos el 75 % de las semanas mínimas requeridas para acceder a la pensión de vejez, requiriendo únicamente que haya cotizado 25 semanas dentro de los
últimos tres años.
34 Aún y todo, la consagración de dicha pensión, en la actualidad jurídica colombiana existe aún el debate para el reconocimiento de esta, situación que ha benefi-
ciado a algunos exdeportistas, pero que no ha sido extensiva a otros.

Capítulo 5
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  147

públicas para garantizar la economía de quienes se encuentran pagando este


tipo de créditos.
6. Colpensiones: Teniendo en cuenta los problemas que presentó el Instituto de
Seguros Sociales en la liquidación y pago de las pensiones de sus afiliados, se
recalca la necesidad de que Colpensiones no repita los mismos errores que ge-
neró la anterior entidad35.

4. Riesgos laborales
En el campo específico de los riesgos laborales, de entrada los beneficios suponen
una suposición y es que las contingencias protegidas por este subsistema principal-
mente recaen respecto de una relación formal de trabajo, al ser esta una obligación
del empleador el pagar los aportes al sistema. Esto sin perjuicio de los aportes que
hacen los trabajadores como independientes o contratistas. Pero en el contexto de
la población joven no es representativo, al no estar ellos inmersos en una cultura
de cotización voluntaria, sino por el contrario, a ser característico su alto grado de
informalidad y elusión de aportes al sistema.
En esta medida las contingencias que el sistema, por extensión y no por objetivo,
puede llegar a cubrir respecto de la población joven son: el accidente de trabajo,
la enfermedad laboral, algunas incapacidades y, en casos de resultar aplicable, una
pensión de invalidez.
La realidad social colombiana refleja por ejemplo cómo los jóvenes prefieren acep-
tar relaciones de trabajo informales en las cuales se propone la elusión del pago
de seguridad social a cambio de entregar directamente dichas sumas de dinero al
trabajador, quien por su juventud e inexperiencia ve más benéfico el uso particular
de dicho monto de dinero, que “entregarlo” a un sistema en el cual no cree, o al cual
no acude. Sobre el tema, valga la pena citar en extenso los análisis de la Escuela
Nacional Sindical, que alerta sobre los variados fenómenos que apuntan a la preca-
rización laboral en el país para el sector juvenil y son un factor de riesgo para aque-
llos que no estudian ni trabajan y para quienes la situación resulta aún más difícil:
¿Qué hace una persona entre los 15 y 24 años que no estudia ni trabaja ni recibe alguna capacitación?
Pues en Colombia el 21,2 % de jóvenes en ese rango de edad eran parte de tal población llamada
ninis, que ni estudian, ni trabajan, frente a una tasa de 21,3 % de 2015, según las estadísticas
oficiales del DANE. Pero si eso ya es preocupante de cara al futuro laboral de esa generación, lo es
más que la tasa de mujeres “ninis” es de 29,4 %, o sea, casi una de cada tres jóvenes, cuando la tasa
de hombres de ese grupo fue de solo 13,1 %. […]. “Los factores que inciden en la condición ‘nini’
en las mujeres son el matrimonio precoz (temprana edad) y el embarazo adolescente, mientras que
en el caso de los hombres ‘nini’, la situación se agrava en un contexto colombiano con presencia de
35 Colfondos, Pensiones y Cesantías, Conoce las conclusiones del séptimo congreso de Asofondos. Disponible en: https://www.colfondos.com.co/busqueda-tags/-/
asset_publisher/B8Yhwfrpneug/content/conoce-las-conclusiones-del-septimo-congreso-de-asofondos;jsessionid=bYsyeEYyKxx7qVs7JGY53I4

Capítulo 5
148  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

delincuencia y crimen organizado”, […] Colombia es el segundo país de la región con más “ninis”,
en relación con su población, luego de México. Pero ese riesgo es mayor en un mercado laboral
nacional en que la tasa de desempleo de jóvenes entre los 14 y 28 años aumentó el año pasado
hasta 15,9 %, sumó 1,22 millones de desempleados, es decir, la mitad del total de colombianos
que buscaron ocuparse, en el promedio anual. De nuevo, la situación es más difícil para las jóvenes,
con una desocupación del 20,8 %, mientras en hombres fue de 12,1 %. Entre tanto, solo la mitad
de quienes estaban ocupados tenían un empleo particular, una tercera parte eran definidos como
cuenta propia, donde se incluyen los informales que viven del llamado rebusque y siete de cada cien
tenían un trabajo sin remuneración36.

III. Aportes a una reflexión sobre el


futuro de la seguridad social de los
jóvenes colombianos
Como parte de los aportes concretos al fortalecimiento de la Seguridad Social de
los jóvenes en Colombia, se hace necesario distinguir a tres actores en especial,
ellos son: el Estado, los empresarios y los propios jóvenes, quienes desde su con-
dición particular y rol social, tienen una responsabilidad muy importante en el de-
sarrollo mismo de un sistema coherente y acorde con las necesidades y derechos
fundamentales.
Por su parte, el gobierno colombiano está en mora de promover políticas públicas
acordes con la realidad de los jóvenes del país, la cual debe ser así mismo por seg-
mentos, toda vez que esta realidad es muy diferente para un joven de urbe que para
un joven de campo, o para un joven de ciudad capital o de provincia.
La construcción de dichas políticas deberá dirigirse en dos líneas de acción: la pri-
mera, en propender por la inclusión del joven en su primera etapa al sistema de
seguridad social, a través no solo de procesos de cobertura en contingencias sino
en la promoción y educación cultural prospectiva y proyectiva, que inculque en el
joven valores como la formalidad, la solidaridad y la contribución, pilares mismos
del sistema. Y la segunda, adoptar un plurienfoque compuesto por un enfoque de
segmentos, un enfoque de género y un enfoque étnico y cultural, que en suma
dote de dinámica, de inclusión, igualdad pero sobre todo, protección material del
derecho universal de los jóvenes a la seguridad social.
El desarrollo de estas políticas deberá incluir así mismo, la reestructuración de pa-
radigmas educativos, a través de reformas a los procesos de formación que son
permanentemente impartidos a los jóvenes colombianos, a partir de los cuales se
36 Rojas T. y Juan Fernando, Los “ninis”: gran riesgo de pobreza e informalidad laboral para Colombia, El Colombiano, 2017. Disponible en: http://www.elcolombia-
no.com/negocios/la-dura-realidad-laboral-de-jovenes-y-mujeres-en-colombia-FK6408153

Capítulo 5
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  149

le permitan al joven aprender, apropiarse y empoderarse del sistema de seguridad


social que protege; en este aprender a aprender, se proyecta un joven ciudadano,
participativo y conocedor de las instituciones del sistema, como son las pensiones,
etc., punto que permite hacer un llamado especial para el diseño de políticas de
acceso y protección de los jóvenes, en el marco anteriormente expuesto, de manera
concreta para el joven guerrillero, de manera tal que el sistema se seguridad social
se proyecte a su vez como un instrumento de consolidación y mantenimiento de
una paz estable y duradera, y que por el contrario no sea este un instrumento de
perpetuación de conflictos y desigualdades.
En el mismo orden de ideas, sirva este documento para dirigir llamados a la acción
también para empresarios, quienes no solamente deberán comprometerse al cum-
plimiento de normas realmente favorables para el joven, que los beneficien en los
temas básicos de salud, aporte a pensiones y riesgos, sino que, en el marco de su
autonomía y autodeterminación, se permitan la creación de políticas de trabajo que
fomenten y garanticen estos mismos derechos.
Y finalmente, el llamado de participación a los jóvenes está en empoderarse, par-
ticipar, fomentar, aprovechar los programas y ser constructores de una iniciativa
constante en la consolidación y mantenimiento del sistema de seguridad social.
Pues quien en algún momento fue joven, debe correlativamente un deber ético a
sus congéneres en época distinta a la juventud, cuando se beneficie del sistema.
Que el vigor de la juventud no opaque la solidaridad debida al anciano y al adulto,
pues hay más certeza en llegar a la vejez que en permanecer por siempre joven.

IV. Conclusiones
La relación entre la educación y el mercado laboral se puede evidenciar en la exis-
tencia o severidad del desempleo, según el nivel de educación o el título obteni-
dos, lo que evidencia la importancia del proceso educativo para la adquisición de
competencias y habilidades que potencien las capacidades de los jóvenes para su
transición al sector productivo y el logro de un bienestar individual y colectivo37.
Frente a esta situación el país se encuentra trabajando en un cambio y nuevo im-
pulso a las políticas de apoyo a los jóvenes emprendedores, con el fin de fortalecer
las capacidades y habilidades de emprendimiento, dado que si bien son los que más
actividad emprendedora están reportando, carecen de experiencia laboral y em-
presarial, en tanto es necesario fortalecerlos e impulsar su desarrollo empresarial,

37 Departamento Nacional de Planeación, Documento Conpes 173, Consejo Nacional Política Económica y Social República de Colombia, Bogotá, 2014, p. 36.

Capítulo 5
150  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

brindarles facilidades de acceso a financiación, capacitación, formación y acompa-


ñamiento38.
Los procesos de formación y las estrategias de vinculación al mercado laboral son
acciones paralelas y no secuenciales, por lo que las estrategias propuestas para
cada tema deben de ser articuladas y compatibles, garantizando así que la pobla-
ción joven continúe con los procesos de adquisición de habilidades y capacidades a
lo largo de la vida y en todos los ambientes de desarrollo39.
Así mismo, se reitera la necesidad del desarrollo de tres estrategias concretas: la
primera, la consolidación del sistema a través de la unificación de criterios no solo
normativos sino jurisprudenciales, que permitan un solo universo conceptual en
relación con la concepción de quien es joven. La segunda, la inclusión del joven
guerrillero en las discusiones coyunturales sobre paz y posconflicto en materia de
seguridad social. Y la tercera, el desarrollo de políticas públicas en educación y con
plurienfoque, que permitan la verdadera protección material de este importante
derecho humano, pero sobre todo universal.
No se podrán esperar ciudadanos adultos propensos a la formalidad o a la soli-
daridad, cuando desde jóvenes no se les formó para tales fines sociales, o cuando
nunca se les capacitó en relación con los mismos, pues el desarrollo y evolución
de la seguridad social para los jóvenes deberá seguir procesos de amplio diálogo y
discusión, desprendimiento de intereses personales y la inversión de ética social.
De allí que no haya duda de que, en el marco de un proceso coyuntural de poscon-
flicto, también sea necesario hacer la paz con los jóvenes, población históricamente
olvidada, toda vez que, en tanto que las instituciones jurídicas sean instrumentos
para la creación de desigualdades, serán así mismo gestores de violencia, pues la
seguridad social en Colombia no puede ser exclusiva de modelos arcaicos, con re-
gresividad en la protección de los derechos, sino que por el contrario, a través de
la construcción coparticipativa, puede ser un genuino y real instrumento para la
consolidación de una paz estable y duradera, valor final y máximo de todas las
sociedades.

38 DEPARTAMENTO NACIONAL DE PLANEACIÓN, Documento Conpes 173, Consejo Nacional Política Económica y Social República de Colombia, Bogotá, 2014,
p. 38.
39 DEPARTAMENTO NACIONAL DE PLANEACIÓN, Documento Conpes 173, Consejo Nacional Política Económica y Social República de Colombia, Bogotá, 2014,
p. 48.

Capítulo 5
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  151

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Capítulo 5
152  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

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p. 343.

Capítulo 5
Capítulo 6
Sindicalismo y juventud en Colombia
Jesús Gilberto Arias

SUMARIO: Introducción. I Marco jurídico conceptual. II Antecedentes


históricos del sindicalismo en Colombia. III. Perspectiva del sindicalismo
y la juventud colombiana. IV. Conclusiones y propuestas.
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  155

Introducción
La Carta Constitucional Colombiana de 1991 en sus artículos 37, 38 y 39 consagra
los derechos de reunión, asociación y sindicalización como parte del desarrollo bá-
sico del derecho colectivo, donde la garantía sindical es otorgada tanto para traba-
jadores como empleadores al permitirles la constitución de sindicatos o asociacio-
nes sin intervención del Estado. El reconocimiento jurídico de dichas instituciones
se produce con la simple inscripción del acta de constitución1. De esta forma, en
Colombia el derecho de asociación, y por consiguiente de sindicalización, adquiere
autonomía y se ubica en el nivel de postulados “fundamentales” al ser “considera-
dos como norma suprema del ordenamiento jurídico, que son inalienables, perma-
nentes, imprescriptibles, de eficacia directa e inmediata y que, por tanto, gozan de
un nivel máximo de protección constitucional”2.
El nivel de derechos fundamentales se evidencia en la “prestación en su sentido
estrecho”3, es decir, en los aspectos positivos a acciones fácticas del Estado. Ro-
dolfo Arango sostiene que el carácter general de los derechos fundamentales se
refleja en tres planos: 1) el del titular del derecho, 2) el de su objeto y 3) el de
su justificación. El primero se refiere a las personas portadoras de los derechos
sociales fundamentales, como el derecho de todos. La obligación de su garantia es
exclusiva de los estados democráticos. El segundo tiene que ver con los derechos
constitucionales y no de simples parámetros legales, donde una situación puede
ser alcanzada mediante la creación de derechos especiales. El tercero corresponde
a los postulados filosóficos, donde los derechos sociales son fundamentales por
su categoría de derechos humanos cuyo carácter es ideal —validez moral— y se ha
fortalecido mediante su —validez juridica positivista— 4.
Sin embargo, para el año 2016 la tasa de sindicalización en Colombia se registraba en
un 4.6 %5, en un país de aproximadamente 47 millones de habitantes y donde la tasa
de ocupación se establecía en un 58.4 % del total de la población económicamente
activa, que estaba sobre más o menos 24 millones de personas6. Un hecho que
además se complejiza si se observa la realidad laboral y sindical del sector juvenil,
1 Rey Cantor, Ernesto, Constitución Política de Colombia. Bogotá: Ediciones Ciencia y Derecho, 1991, p. 12.
2 Ospina Duque, Édgar, Derecho colectivo del trabajo. Bogotá: Ediciones Jurídicas Gustavo Ibáñez Ltda, 2013, p. 60.
3 Arango, Rodolfo, El concepto de derechos fundamentales. Bogotá, Colombia: Legis, 2005, p. 87.
4 Ibídem, pp. 87-89.
5 Revista Dinero, “La cifra: 4,6 % es la tasa de sindicalización en Colombia”, abril de 2016. Disponible en: http://www.dinero.com/edicion-impresa/la-grafica/articu-
lo/46-es-la-tasa-de-sindicalizacion-en-colombia/22
6 Datos extraídos de: Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), “Informes especiales mercado laboral”, diciembre 12 de 2016. Disponible en:
http://www.dane.gov.co/files/investigaciones/boletines/ech/ech/comunicados_de_prensa/Cp_GEIH_ago_oct16.pdf

Capítulo 6
156  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

en el cual se está centrando el proceso investigativo, del que se reportaba para el


año 2012 de solamente un 10 % de sindicalizados, de ese bajo 4 %.
Cifras para subrayar lo dramático de esta problemática, sólo el 4 % de la población ocupada está
afiliada a un sindicato, equivale más o menos a un millón de sindicalizados, de ellos, sólo el 10 %
son menores de 26 años y no llegan a 25 % los menores de 35 años. Buena parte de ese porcentaje
no puede acceder al sindicalismo y está trabajando en precarias condiciones. […] Los sindicatos
o las centrales tienen que hacer un esfuerzo bastante grande, no sólo al interior de la organización
sino solicitar al Estado que realice acciones positivas para que los jóvenes trabajadores cuenten
con derechos de libertad sindical y, llegados al sindicato, puedan acceder a los cargos de dirección.
Necesitamos acciones y estrategias, como mejorar el empleo, pero acciones del sindicalismo para
que lleguen, participen y haya renovación7.
Esta realidad se debe a diferentes fenómenos, entre ellos se podría indicar la crisis
de la democracia sindical en Colombia, que se encuentra ahogada entre una política
individualista y excluyente, así mismo, se observa la dificultad para ejercer el
derecho a la sindicalización en un sistema económico como el actual, que cada vez
limita más la organización bajo modelos de trabajo flexibilizado y precario. También
se suman fenómenos como el desempleo, las “nuevas” formas de contratación, la
discriminación8 y la persecución, entre otros.
Por lo anterior, se centra el análisis en la parametrización del ¿porqué los jóvenes
trabajadores no se sindicalizan en Colombia?, adentrándose en las causas,
consecuencias y retos que implica esta situación, en una sociedad del trabajo que
hoy, tal como lo afirma la OIT, “milita por un trabajo decente”9. Vale la pena hacer
referencia a la reflexión de Imanol Zubero, cuando dice:
Llama poderosamente la atención la fuerza del concepto elegido para sentar la vocación de la
organización: “milita”. En estos tiempos de modernidad líquida, cuando también los conceptos se
licuan y, sometidos a una supuesta cura de salud en la sauna neoliberal, acaban por vaporizarse,
no es de recibo que la OIT reivindique el lenguaje de la militancia para referirse a sus tareas. Un
lenguaje tan propio del movimiento obrero. Un lenguaje cuya fuerza queda matizada en la versión
en inglés del documento —“the ILO is concerned with decent work”—, que podemos traducir como
que la OIT, ILO en sus siglas inglesas, está preocupada por, ocupada con o interesada en el trabajo
decente10.
El documento se organiza en tres grandes temas, el primero se refiere al marco
jurídico conceptual del derecho colectivo y desarrollo del derecho de asociación.
El segundo, a los antecedentes históricos del sindicalismo en Colombia, su lucha,
ganancias y declives y el tercero, a las perspectivas del sindicalismo y la juventud
7 Central Unitaria de Trabajadores (Cut), “Sólo el 10% de los sindicalizados son jóvenes”, agosto de 2012. Disponible en: utbogota.org/index.php/2015-06-12-23-
06-22/nacional/173-solo-el-10-de-los-sindicalizados-son-jovenes.
8 Valga la pena acudir a las tesis del sociólogo Nimkoff, que explica que el fenómeno de la desigualdad de privilegios se da en grupos de individuos que constituyen
una sociedad, es un fenómeno que, en el caso de los derechos de los trabajadores, se hace evidente en la variación, en los estatus socioeconómicos de los grupos,
que impacta los cambios y comportamientos sociales. Ogburn, William f. y Nimkoff, Meyer F., Traducción del inglés de José Bujeda Sanchiz. Sociología, Ed. Aguilar,
1971, p. 503.
9 Zubero, Imanol, “Trabajo decente: Iluminando una realidad cada vez más oscura”, en: Se busca trabajo decente. Madrid: Ediciones HOAC, 2007, p. 21.
10 Ibídem, p. 21.

Capítulo 6
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  157

colombiana, con el fin de visibilizar la urgencia de establecer estrategias concretas,


viables y reales de fortalecimiento de la participación de los jóvenes en el campo
sindical.

I. Marco jurídico conceptual


El derecho colectivo del trabajo es producto del reconocimiento jurídico de los prin-
cipios universales derivados del derecho de asociación sindical y del eje estructural
de la “libertad sindical”11, que fuera incorporado a la legislación laboral colombiana
mediante las leyes 26 y 27 de 1976, que se registran como la “gran reforma laboral
colectiva en Colombia”12, por medio de las cuales se ratificaron los convenios 87 de
1948 y 98 de 1949 emitidos por la OIT.
Conforme a los postulados constitucionales colombianos, el derecho colectivo del
trabajo se convierte en un importante regulador de las relaciones entre emplea-
dores y trabajadores en aplicación de los postulados que emanan del derecho de
asociación sindical y de los principios tutelares del derecho laboral. Para hacer que
el derecho de asociación se convierta en realidad, los trabajadores deben gozar del
libre derecho de reunión, que puede ser público o privado para deliberar sobre los
intereses sociales, económicos y jurídicos que los motiva. “La reunión es al derecho
de asociación, lo que la coalición es al derecho de asociación profesional”13. Respec-
to a la “libertad de reunión”, la Constitución francesa de 1791 la reconoció como
expresión viva del derecho público que corresponde al hombre frente al Estado14.
La realidad del trabajo se sostiene, con la “fuerza coherente que recibe del dere-
cho laboral”15, de su normatividad y orden objetivo, que controla el dominio del
capital y los actos de poder del empresario. El principio de la supremacía de la ley
del trabajo, sobre la forma y la voluntad de las partes, caracteriza su esencialidad
categórica. Este derecho impide la arbitrariedad empresarial, garantiza los dere-
chos laborales, fija las disposiciones imperativas de orden público, social y hace
efectivas las expectativas y prácticas de la justicia del trabajo. El derecho laboral se
halla dotado de principios, juridicidad, institucionalidad y medios de contratación
individual y colectiva que son obligatorios para el Estado, la sociedad y los sujetos
del trabajo. Las normas jurídicas le dan sentido, contenido y finalidad y expresan

11 Afanador Núñez, Fernando, Derecho colectivo del trabajo. Bogotá, Colombia: Legis Ed., 2016, pp. 33-36.
12 Silva Romero, Marcel, Flujos y reflujos. Reseña histórica de la autonomía del sindicalismo colombiano. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 1998, p. 147.
13 De la Cueva, Mario, El nuevo derecho mexicano del trabajo. México: Porrúa, 1989, p. 239.
14 Guerrero Figueroa, Guillermo, Derecho colectivo del trabajo. Leyer, 2005, p. 51.
15 Obando Garrido, José María, Derecho laboral. Bogotá, Colombia: Ediciones Doctrina y Ley, pp. 150-152.

Capítulo 6
158  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

su proyección y legitimidad “teleológica”, en un nivel de convivencia, equilibrio,


libertad y bienestar general16.
Desde el derecho laboral se determinan los derechos y obligaciones de los sujetos
interrelacionados en el intercambio de fuerza de trabajo; se concretan los elemen-
tos de la relación laboral y del contrato; se determinan los salarios, las prestaciones
sociales y las indemnizaciones. Este ordenamiento especial busca el equilibrio en la
desigualdad social y económica existente entre quienes intervienen en los asuntos
de trabajo. En relación a su naturaleza, las normas laborales son de orden público
y sus disposiciones controlan la autonomía de las partes. El Estado interviene en
la reglamentación y defensa de los derechos de los trabajadores, igualando la pre-
ponderancia empresarial con los principios esenciales de estricto cumplimiento.
Las partes someten sus actos jurídicos a la ley, puesto que esta protege y ampara.
Por su parte, dentro del derecho laboral el postulado de libertad de asociación sin-
dical está relacionada con el campo “filosófico, sociológico y económico”17, a partir
del cual se crea una organización desde donde defender los intereses de clase. Sin
embargo, esa voluntad está “entorpecida y controlada” por las acciones políticas de
los gobiernos y los mercados; es así que, en un modelo como el actual de mercado
de trabajo, hablar de libertad en el ser humano, significa ser libre para ser explotado
y para consumir, en concordancia con lo planteado por Max Weber, la libertad en
sentido jurídico es tener derechos actuales y potenciales18. El derecho de asocia-
ción, en general, corresponde a todos los hombres que se persigan fines lícitos; y
hace parte de los derechos individuales, que se armoniza de manera colectiva en el
ejercicio propio de la reunión y la asociación.
Colombia es miembro activo de la OIT desde 1919 y ha acogido dentro de su legis-
lación gran parte de los convenios emitidos por la organización, lo que ha permitido
establecer un bloque constitucional enmarcado en la tutela de los derechos funda-
mentales. La Corte Constitucional colombiana es quien determina qué convenios,
en este caso de la OIT, hacen parte del bloque, medida que va abordando conforme
el estudio de cada convenio en particular.
Desde 1992 la Corte ha decantado una extensa jurisprudencia acerca de la inclu-
sión de los convenios de la OIT en el bloque de constitucionalidad. En la Sentencia
C-562 de 1992, se estudia la constitucionalidad del instrumento de enmienda a
la Constitución de la Organización del Trabajo. Al respecto, la Corte se pronunció
acerca del carácter vinculante de los convenios. En esa oportunidad, manifestó:

16 Ibídem, p. 150.
17 Ostau de lafond de león, Francisco, Tratado de derecho del trabajo. Bogotá: Ed. Ibáñez, 2006, pp. 63-66.
18 Weber, Max, economía y sociedad, traducción de José Medina Echavarría y otros. México: Fondo de Económica, 1997, p. 533.

Capítulo 6
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  159

En vista de que en diversos informes de Magistrados de la Sala de Casación Laboral de la Corte


Suprema de Justicia se ha puesto de presente la queja por algunos organismos especializados de la
OIT sobre numerosos y reiterados incumplimientos de convenios y recomendaciones de la OIT y que
aparentemente las autoridades competentes no ha tomado las medidas apropiadas para enmendar
su omisión o aminorar sus efectos, esta Corte advierte la necesidad de promover la aplicación
efectiva de tales convenios y recomendaciones a nivel nacional como quiera que ello resulta ser, a
la luz de los principios y valores consagrados en la Constitución vigente un imperativo ineludible
tal como se desprende del texto de los artículos 1o, 7o, 13o, 25o 38o, 39o, 48o, 53o, 54o, 55o, 56o
y 93o, entre otras.
Mediante la Sentencia T-418 de 1992, la Corte Constitucional, comentando el artí-
culo 53 de la Constitución19, sostiene que los convenios internacionales de trabajo
debidamente ratificados hacen parte de la legislación interna, en consecuencia ra-
tifica la aplicabilidad de convenios como el 98 de 1949, relacionado con el artículo
354 del Código Sustantivo del Trabajo20. Este hecho se corrabora también en la
Sentencia C-013 de 1993, donde se declararon inconstitucionales algunas disposi-
ciones que vulneraban los convenios 87 y 98 de la OIT. La Corte consideró:
El quebrantamiento del canon constitucional que consagra el derecho a la negociación colectiva
lleva ineludiblemente a la infracción de la norma que protege el derecho a la asociación sindical
(art. 39 CP.) por tratarse de dos derechos ligados entre sí, ya que la negociación colectiva es con-
secuencia de la existencia de sindicatos que adelanten la negociacion por parte de los trabajadores.
Por esta misma razón fueron desconocidos los convenios No. 87, 98 de la OIT, el primero dedicado
a la defensa de la libertad sindical y la protección del derecho a la sindicalización y el segundo a
la aplicación de los principios de sindicalización y negociación, lo que de contera equivale a desco-
nocer lo presunto en el artículo 53 de la C. P. que incorpora a la legislación interna “los convenios
internacionales del trabajo debidamente ratificados”21.

II. Antecedentes históricos


del sindicalismo en colombia
Algunos autores establecen la historia de la clase trabajadora y del derecho del
trabajo a partir de las luchas y circunstancias sociales desarrolladas durante el siglo
XX, “su desarrollo se puede entender mejor si se refiere a los momentos y fases de
los antecedentes internacionales, pero descontando casi un siglo. Cuando el mo-
vimiento obrero y sindical de Europa Occidental estaba dando un gran salto en su
desarrollo y conquistas sociales (1880-1930), el colombiano apenas estaba empe-
zando a surgir”22. El inicio del sindicalismo se remonta al periodo de 1900 a 1930,
19 Corresponde al Estatuto del Trabajo, donde se determinan los principios mínimos referentes al del derecho al trabajo.
20 Univerdiad Externado de colombia, Normas internacionales del trabajo. Bogotá: Ed. Externado, 2009, pp. 34-35.
21 Ibídem, p. 35.
22 Ospina Duque, Édgar, Derecho colectivo del Trabajo, Op. cit., p. 43.

Capítulo 6
160  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

centrado en las grandes revueltas sociales y los movimientos por la defensa de los
intereses nacionales y de reivindicación de derechos en el trabajo.
Con la carta constitucional de 1886 y bajo el movimiento político de la Regenera-
ción, procesos como la centralización política y la descentralización administrativa
resolvieron en alguna medida las lesiones generadas por las guerras civiles, robus-
teciendo la unidad nacional y avanzando en la formación de un mercado interno,
que permitió la consolidación de las primeras empresas, lo que se sumó a los pro-
yectos de obras públicas, construcción de vías, incremento de la nómina oficial e
instauración de procesos productivos de explotación de recursos naturales como
el petróleo y los productos agrícolas. La transición del siglo XIX al XX trae para
Colombia grandes cambios y es innegable el impacto de los procesos internaciona-
les sobre la realidad nacional, hechos como la guerra de los mil días, la pérdida de
Panamá, la influencia ideológica de la Revolución Rusa (1917), la gran depresión
económica mundial del año 29 y los conflictos laborales con desenlaces violentos
marcarán toda una generación. En Colombia, entre 1920 y 1930, se fortalecen las
asociaciones de artesanos, zapateros, panaderos, barberos, etc., pero será hasta
mediados de la década de los años veinte que los trabajadores de sectores como
el transporte fluvial y ferroviario y los obreros de los enclaves (plantaciones bana-
neras, petróleo y minas de oro y carbón) llevarán a cabo procesos de organización,
base del movimiento sindical de los años posteriores23.
El origen del sindicalismo colombiano no se encuentra en las asociaciones de artesanos, o socieda-
des democráticas de mediado del siglo XIX. Con la caída de la dictadura de Melo, con la persecución
de los artesanos, su destierro, prisión o confinamiento desaparecieron sus concepciones y prácticas
corporativas, aunque dentro de la mentalidad del mutuo auxilio subsistieron o se fundaron espo-
rádicamente algunas asociaciones con unos intereses muy distintos a los más generales atribuidos
a los sindicatos. Ese origen no es otro que el sindicalismo surgido en el siglo pasado en los países
capitalistas de Europa y Norteamérica e iniciado en nuestro medio en un proceso acelerado en
cuatro décadas24.
Las protestas iniciales de los trabajadores se centraban en el reconocimiento de sus
necesidades básicas, las cuales alcanzaron a tener un acentuado carácter político.
El conflicto entre el trabajo y el capital ha surgido por el hecho de que los trabajadores, ofrecien-
do sus fuerzas para el trabajo, las ponen a disposición de los empresarios quienes, guiados por el
principio del máximo rendimiento, establecen el salario más bajo, eluden afiliar al trabajador a la
seguridad social, no facilitan garantías sobre condiciones de trabajo y, se valen de medios para
explotar al trabajador”25.

23 Ibídem, p. 43.
24 Silva Romero, Marcel, Flujos y reflujos, Op. cit., p. 29.
25 Arias, Jesús Gilberto, El conflicto laboral colectivo. Bogotá: Universidad La Gran Colombia, 2012, p. 36.

Capítulo 6
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  161

Las protestas de los trabajadores de principios del siglo XX fueron enmarcadas


como “inorgánicas”26 al no existir en el país un derecho reconocido legalmente a la
sindicalización. Con la Ley 78 de 1919, se reglamentó por primera vez el conflicto
colectivo en materia de huelga, definiéndola como “el abandono del trabajo”27; en
la ley se delimitó que el objeto de la huelga estaba enmarcado en las mejoras por
las condiciones de trabajo, consolidando la idea de la huelga con fines reivindica-
torios. Un año después, se expidió la Ley 21 de 1920, en donde se reglamentó con
más detalle el contenido y ejercicio del derecho, se establecieron los requisitos de
la etapa de arreglo directo, la conciliación y la composición del tribunal de arbitra-
mento28.
Los primeros sindicatos corresponden a organizaciones dentro de empresas extran-
jeras norteamericanas, donde los trabajadores venían realizando un largo proceso
de quejas y reclamos por las condiciones y calidades de las labores realizadas dia-
riamente, entre ellos se pueden destacar los sindicatos de la empresa bananera
United Fruit Company y de petróleos, Tropical Oil Company29. La referencia histó-
rica a uno de los conflictos colectivos más tristemente célebres es el de la “huelga
de las bananeras de 1928”, que se generó ante las malas condiciones de trabajo
que desde 1924 venían exponiendo los trabajadores, tanto así que la compañía
se vio obligada a celebrar un pacto colectivo en el que se comprometía a mejorar
las condiciones sanitarias y a suministrar provisiones de comida a los obreros. Las
condiciones de los trabajadores no mejoraron, motivo por el cual los obreros se
declararon en huelga y el paro fue total. Sin embargo, el proceso de lucha finalizó
con lo que se conoce como “la masacre de las bananeras”, lamentable pasaje de la
historia nacional.
Para los años 1920, el monopolio de la producción del banano más poderoso de América Latina,
y en Colombia operaba en una amplia región del departamento del Magdalena conocido como la
“zona bananera” en la que funcionaba la compañía como una típica economía de enclave, con
su propio ferrocarril, telégrafo, tiendas, y su propio sistema de salud. Su posición monopólica le
permitió actuar impunemente, como una república independiente, sometiendo a más de veinte mil
trabajadores, empleados en sus plantaciones, a condiciones laborales y de vida, subnormales, que
pronto conducirían al levantamiento de los trabajadores. En 1928, durante el gobierno de Miguel
Abadía Méndez, y ante la negativa de la empresa a negociar el pliego de peticiones presentado por
la Unión Sindical de Trabajadores del Magdalena, el 11 de noviembre de ese año, se declara la
huelga general. Ante la negativa de la empresa y con el apoyo del gobierno nacional, las acciones
de parte y parte fueron escalando en nivel de violencia, hasta que el 6 de diciembre de 1928, luego
de la declaración de Estado de Sitio por parte del gobierno, El General Cortes Vargas y sus tropas,
26 Ospina Duque, Édgar, Derecho colectivo del trabajo, Op. cit., p. 44.
27 Congreso de la República de Colombia, Ley 78 de 1919. Diario Nacional.
28 Congreso de la República de Colombia, Ley 21 de 1920, Diario Nacional.
29 Sobre el particular, ver el trabajo de Vega Cantor, Renán, Núñez Espinel, Luz Ángela y Pereira Fernández, Alexander, Petróleo y protesta obrera. La USO y los
trabajadores petroleros en Colombia. Bogotá: Corporación Aury Sara Marrugo, 2009.

Capítulo 6
162  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

tras la lectura del decreto y la exigencia de su cumplimiento, proceden a accionar sus armas para
despejar la plaza central del municipio de Ciénega, que había sido copada por una multitud de tra-
bajadores que se manifestaban en apoyo a la huelga. Ante la fría y despiadada forma de proceder
de las tropas, lo que se presentó fue una asonada que término con el saqueo y destrucción de las
instalaciones de la compañía bananera. Oficialmente se reportaron cerca de 42 muertes, el Diario el
Espectador del 13 de diciembre de 1928, calcula aproximadamente en 100 el número de muertos
y en más de 230 los heridos. Hubo capturas de 54 trabajadores, que fueron juzgados mediante
Consejos de Guerra, con penas que en algunos casos a 24 años de prisión30.
La relación entre sindicalismo y violencia ha sido un hecho marcado en Colombia, un tanto por
la represión institucional, que hizo que los primeros sindicatos partieran del ejercicio clandestino,
para luego de muchos años lograr el efectivo derecho a la sindicalización, lo que además se sumó
a la violencia generalizada en un país donde se entrelazan acciones de actores armados como las
guerrillas, los paramilitares y las bandas organizadas, en medio de una tensión histórica bipartidis-
ta, que ha hecho del panorama político un eje central en el desarrollo de los movimientos sociales
y por ende sindicales.
La violencia se manifestó, bien dentro del marco institucional, por ejemplo a través
de la aplicación a los huelguistas de sumarios consejos verbales de guerra, que fa-
cultaba el Estado de sitio declarable en virtud del artículo 121 de la Constitución
Política de 1886, bien mediante excesos de poder ilegales y violentos contra ellos,
que iban desde el asesinato hasta el hostigamiento31.
Estas circunstancias hacen que desde su origen los sindicatos cuenten con una
fuerte carga partidista, siendo los grupos políticos de la época los que brindaron
la orientación y coordinación de las nacientes organizaciones obreras. Se reporta
como primer sindicato el de tipógrafos de Bogotá32, que data del año 1906, pero
valga la pena reconocer las Confederaciones33, que durante la primera mitad del
siglo XX fueron las que recogieron en conjunto a los sindicatos de las diversas em-
presas.
En Colombia penetró desde sus inicios la noción del sindicato como correa de transmisión de los
partidos. La CTC en su etapa inicial fue Lopista, posteriormente actuó bajo los mandatos de la
dirección del partido liberal, la UTC trato de negar pero no pudo ocultar su adherencia al partido
conservador, la CSTC se crea dirigida a recoger el trabajo sindical del partido comunista expulsado
de la CTC en Cartagena, mientras que la mayoría del sindicalismo no confederado, durante alguna
década llamado por ello “independiente”, también se aglutina alrededor de múltiples propuestas
políticas y finalmente la CGT fue obra de la democracia cristiana34.

30 Pardo, Rafael, Informe Ministro de Trabajo de Colombia. Disponible en: http://www.mintrabajo.gov.co/blog-mintrabajo/huelga-de-las-bananeras


31 Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo – PNUD Colombia, Reconocer el pasado, construir el futuro. Informe sobre violencia contra sindicalistas y
trabajadores sindicalizados 1984-2011. Bogotá: PNUD, 2011, p. 23.
32 Salazar Aricapa, Jessica Alexandra y Cuéllar Pineda, Libardo, Sindicalización de trabajadores bancarios: estudio de caso sobre el grupo AVAL Colombia. Trabajo de
tesis de grado para optar a la Especialización en Derecho del Trabajo, Universidad La Gran Colombia, Bogotá, 2006, p. 14.
33 Las principales confederaciones sindicales en la historia de Colombia son: CON: Confederación Obrera Nacional. CTC: Confederación de Trabajadores de Colom-
bia. UTC: Unión de Trabajadores de Colombia. CSTC: Confederación Sindical de Trabajadores de Colombia. CGT: Confederación General del Trabajo. CUT: Central
Unitaria de Trabajadores.
34 SILVA ROMERO, Marcel, Flujos y reflujos, Op. cit., p. 26.

Capítulo 6
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  163

La Confederación Sindical de Colombia (CTC) se fundó en 1935, se dice que su


creación se debió a la iniciativa del presidente del sindicato del periódico El Tiempo,
Hernando Vega Escobar, quien invitó a todas las organizaciones sindicales del país
a un congreso organizado por el Partido Liberal que debía reunirse en Bogotá el 7
de agosto de 1935. La Unión de Trabajadores de Colombia (UTC) con orientación
de la Iglesia Católica, se creó en 1946 para contrarestar a la CTC. Esta nueva cen-
tral obrera con ideales póliticos conservadores minoritarios acordó expresamente
mantenerse al margen de los partidos políticos e invitó a sus afiliados a luchar por
su dignificación y el progreso de la patria. El 1º de mayo de 1964, con las federa-
ciones y los sindicatos expulsados de la CTC, en un congreso que se había realizado
en Cartagena en 1960, se constituyó la Confederación Sindical de Trabajadores de
Colombia (CSTC) de tendencia comunista, organización sindical que fue reconocida
por el gobierno de Alfonso Lopez Michelsen. Posteriormente, el dirigente sindical
Jorge Carrillo, quien había sido secretario general de la UTC, fundó la Central Unita-
ria de Trabajadores (CUT); Carrillo fue su primer presidente y con el tiempo alcanzó
el cargo de ministro de Trabajo. En 1971 se funda la Confederación General del Tra-
bajo (CGT), dirigida por el lider sindical Julio Roberto Gómez. Es una organización
con principios sociales democráticos fundamentados en la defensa de los derechos
de la clase trabajadora colombiana. En la actualidad, tanto la CTC como las dos
últimas organizaciones son las confederaciones con “mayor número de afiliados”,
conformadas en un alto porcentaje por sindicatos de empresa35.
En Colombia se puede afirmar que los movimientos huelguísticos desarrollados du-
rante los años veinte y treinta permitieron la generación de una “corriente progresis-
ta”, integrada por personajes de las distintas variantes políticas que acompañaron
los procesos organizativos y plantearon grandes debates sociales y parlamentarios
en aras de realizar cambios concretos ante la realidad de explotación y vulneración
de los derechos de los trabajadores. Entre ellos se destaca un contingente de va-
liosos jóvenes, que en medio de su formación política y profesional aportaron sus
iniciativas y juventud a la lucha obrera.
Los movimientos ayudaron a integrar una corriente progresista en el seno de la sociedad colom-
biana, integrada desde anarquistas, con marxistas, socialistas simples y hasta liberales socialistas.
Recordar algunos nombres es procedente: Diego Montaña Cuellar, Gerardo Molina, Tomás Uribe
Márquez, María Cano, Luis Tejada, Angel María Cano, Quintín Lame, Vicente Adamo, Ignacio
Torres Giraldo, Jorge Eliécer Gaitan, Luis Vidales, etc.36
Uno de los ejemplos que vale la pena destacar del aporte histórico de los jóvenes
en la conformación del movimiento sindical es el de Luis Tejada, que en noviembre

35 Afanador Núñez, Fernando. Derecho colectivo de trabajo. Bogotá, Colombia: Legis, 2016, p. 164.
36 Íbidem, p. 42.

Capítulo 6
164  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

de 1923 promovió la reunión del “Congreso Obrero”, definiéndolo como el espacio


para
construir las bases de una organización gremial de jóvenes, estable, completa y poderosa; iniciar la
lucha enérgica por la consecución de ciertas garantías políticas de que no gozan los trabajadores
todavía; por ejemplo, de una capacidad electoral lo suficientemente amplia y elástica, que acoja y
registre la representación de los obreros, como entidad independiente, desvinculada absolutamente
de los partidos”37.
En el país las organizaciones sindicales surgieron en momentos de crisis y conforme
a las coyunturas políticas y sociales buscaron la manera de consolidarse, partiendo
de la clandestinidad hasta lograr llegar al reconocimiento legal, lo que permitió
establecer espacios adecuados para el diálogo y la participación en medio de la
seria tensión de fuerzas.
Los hechos que dieron lugar al nacimiento de la clase obrera y de las organizaciones de los traba-
jadores se sucedieron tan vertiginosamente, en medio de una brutal y sangrienta represión, que no
dieron tiempo a la elaboración de refinados proyectos y estructuradas plataformas de acción, sino
a duras penas a dar las respuestas inmediatas a la agresión que lógicamente adoleción de impro-
visación y de ensueños. Pero lo actuado por los socialistas revolucionarios era la respuesta más
viable y posible dentro de las condiciones del período. […] Dentro de este período tan convulsivo,
los trabajadores y sus dirigentes no se pusieron a pensar en sindicatos reconocidos por el Estado y
reglamentados hasta el detalle sino que utilizaron una gama muy amplia de imaginativas formas de
organización aptas para desarrollar las luchas del momento. Pocas de ellas sobrevivieron38.

III. Perspectiva del sindicalismo y la


juventud colombiana
Jairo Villegas, en su obra ¿Qué sucede en los sindicatos?, afirma que el principio
democrático de igualdad y no discriminación conquistado por la humanidad desde
la Revolución Americana y Francesa está siendo lesionado por las viejas políticas
patriarcales mezcladas de convencionalismos sociales y políticos, que conllevan
que en los Comités Ejecutivos de las Confederaciones y Federaciones sindicales no
“haya presencia o lo sea insignificante” de trabajadores jóvenes, ya sean mujeres u
hombres. En el movimiento existe una práctica sindical errada en el sentido de la no
motivación de la capacitación sindical39.
Pero es necesario afirmar que son variadas las situaciones por las cuales la relación
de sindicalización juventud resulta tan compleja y, por demás, mínima, cuando a la
fecha se está reportando tan solo un 0.4 % de participación juvenil en las organiza-
37 Guerrero Figueroa Guillermo, Derecho colectivo del trabajo. Bogotá: Leyer, 2005, p. 51.
38 Silva Romero, Marcel, Flujos y reflujos, Op. cit., p. 43.
39 Villegas Arbeláez, Jairo, ¿Qué sucede en los sindicatos? Bogotá: Ibáñez, pp. 52-55.

Capítulo 6
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  165

ciones sindicales actuales. No solamente preocupa la poca afiliación juvenil, sino la


precaria tasa de afiliación en general.
El análisis de los aspectos económicos relacionados con la afiliación sindical en Colombia ha sido
determinado por varios aspectos. El primero hace referencia a la dificultad de contar con bases de
datos que permitan hacer análisis de causas y efectos de la sindicalización. El segundo se refiere a
la dificultad conceptual de analizar conjuntamente la afiliación sindical en estudios multipaís en
circunstancias en las cuales las estructuras de negociación colectiva son diferentes (países anglo-
sajones, nórdicos, latinoamericanos, etc.) y la afiliación sindical ha sido afectada por los cambios
estructurales hacia economías abiertas de mercado40.
A continuación, se abordarán algunos elementos para la reflexión frente a la reali-
dad del vínculo entre juventud y sindicalismo y sus perspectivas a futuro, partiendo
de los siguientes temas: 1) la información y datos sobre las tasas de sindicalización
y demás estadísticas; 2) las “nuevas” formas de contratación (flexibilización y pre-
cariedad); y 3) la situación laboral de los jóvenes.

1. Información y datos sobre las tasas de sindicalización y demás


estadísticas
En Colombia la base fundamental de datos estadísticos está a cargo del Departa-
mento Administrativo Nacional de Estadística (DANE); sin embargo, en las estadís-
ticas que maneja la entidad por tema no se plantea el eje sindical, lo que genera un
gran vacío de información pertinente y veraz sobre la realidad de la sindicalización
en Colombia. Solamente se establece el parámetro de mercado laboral de los jó-
venes, proporcionando indicadores frente a la oferta y demanda de mano de obra,
desconociendo otros aspectos importantes como el del diálogo social y la partici-
pación juvenil41.
De instituciones denuedo como la Escuela Nacional Sindical42 se encuentran inte-
resantes análisis y reportes estadísticos, pero estos últimos están desactualizados,
por lo que la realidad sindical queda sin soportes o datos cuantitativos exactos.
Tampoco se cuenta con información por parte del Ministerio del Trabajo, este fe-
nómeno deja en evidencia una práctica institucional que mantiene la “cultura de
invisibilización” del componente sindical y que se suma a la mirada negativa: dentro
y fuera de los ámbitos laborales del sindicalismo con predominio de calificativos y
discursos descalificadores43.

40 Guataqui, Juan Carlos; Rodríguez, Mauricio y García, Andrés Felipe, Determinantes estructurales de la sindicalización en Colombia, Universidad del Rosario –
Facultad de Economía, Serie Documentos de Trabajo, No. 58, Bogotá, 2009, p. 3.
41 Dane. Mercado Laboral de los Jóvenes, Recuperado: 17 de marzo de 2017. Disponible en: https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/merca-
do-laboral/mercado-laboral-de-la-juventud.
42 Ver: Materiales de análisis de la Escuela Nacional Sindical en: https://www.colectivodeabogados.org/?_ENS_
43 Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo – PNUD Colombia, Reconocer el pasado, construir el futuro. Informe sobre violencia contra sindicalistas y
trabajadores sindicalizados 1984-2011. Bogotá: PNUD, 2011, p. 37.

Capítulo 6
166  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

2. Las “nuevas” formas de contratación (flexibilización y precarie-


dad)
En el informe “Panorama del sindicalismo en Colombia”, se describen una serie de
situaciones que demuestran la delicada situación por la que atraviesan las organiza-
ciones y que están centradas en elementos que a continuación se citan en extenso
por su valor:
El 50 % de los sindicatos se agrupan en tres centrales sindicales: la Central Unitaria
de Trabajadores (CUT), la Confederación General de Trabajadores (CGT), y la Con-
federación de Trabajadores de Colombia (CTC). La CUT es la central más grande, al
concentrar el 65 % de todos los trabajadores sindicalizados y en ella están confede-
rados: la Federación Colombiana de Educadores FECODE, el Sindicato Nacional de
Trabajadores de la Industria Agropecuaria Sintrainagro, y la Unión Sindical Obrera
de la Industria del Petróleo USO.
Entre 2002 y 2007 se rechazaron 491 iniciativas de trabajadores tendientes a la
creación de un sindicato. De igual forma, es el único país en América Latina en el
que el gobierno tiene la facultad de disolver un sindicato por vía judicial.
Las convenciones colectivas en Colombia van en retroceso en relación con otros
tipos de acuerdo entre trabajadores y empleadores como el pacto colectivo y el
contrato colectivo, siendo este último muy cuestionado por cuando se considera
como impulsor de la tercerización laboral.
Colombia, a finales de los años noventa, ratificó los Convenios 151 y 154, referen-
tes a la negociación laboral en el sector público, aun está pendiente la promulga-
ción de la ley que implemente su aplicación.
Colombia es el país del mundo con el mayor número de asesinatos de sindicalistas,
concentrando el 63 % de los casos durante la última década. Fecode, Sintrainagro y
la USO son los sindicatos que han sido más afectados por la violencia en contra de
sindicalistas.
La impunidad sigue siendo muy alta y supera el 96 %. A partir del 2003, se ha pre-
sentado una disminución importante en el número de asesinatos de sindicalistas;
sin embargo, otros tipos de violación a los derechos humanos de los sindicalistas,
como amenazas y desplazamiento se mantienen en los mismos niveles44.
A esta realidad del sindicalismo se suma la situación del mercado de trabajo, que
se ha centrado en las últimas décadas, en la generación de un empleo flexibilizado
y precario que lesiona seriamente los derechos mínimos de los trabajadores y por

44 Vidal Castaño, José, Panorama del sindicalismo en Colombia, Friedrich Eert Stiftung en Colombia – Fescol, Análisis 3, Bogotá, 2012, p. 1.

Capítulo 6
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  167

consiguiente el desarrollo de derechos fundamentales a la asociación y sindicaliza-


ción. Figuras como la intermediación mediante cooperativas de trabajo asociado;
nóminas paralelas en el Estado, prestación de servicios a través de contratos civiles
o comerciales, aumento de la contratación en modelo de aprendizaje o tercerizada,
el trabajo a domicilio o por empresas de servicios temporales son algunas de las
prácticas que fomentan los procesos antisindicales y aumentan el déficit de trabajo
decente prediciendo que “el principio tutelar del trabajo subordinado tiende a des-
aparecer por los efectos del trabajo autónomo”45. EEl propio Ministro del Trabajo
Luis Eduardo Garzón, en sus declaraciones del 29 de mayo del 2015, se refirió a los
“esfuerzos contra la alta informalidad laboral” en Colombia, y agregó “ciertamente
Colombia no ha podido garantizar la calidad del empleo y el respeto de las garantías
sindicales”46.
Este contexto se agudiza frente a los jóvenes, quienes, por su falta de experiencia,
formación y vulnerabilidad, se ven abocados a aceptar las peores condiciones de
trabajo, todo por conseguir un empleo para solventar sus necesidades y las de sus
familias. La precariedad consistente en empleos inestables e inseguros correspon-
de a los intereses de un capitalismo global que cada vez favorece más los intereses
económicos desconociendo los derechos humanos47.

IV. La situación laboral de los jóvenes


La situación de los trabajadores jóvenes colombianos con y sin experiencia es in-
cierta, poco favorable para lograr un trabajo decente que respete los mínimos del
derecho de asociación sindical y la contratación colectiva. Muchos jóvenes en la
adolescencia abandonan el estudio y se vinculan al mercado laboral. Pero en esas
edades la tasa de participación es baja y crece progresivamente a medida que se
avanza en edad, los jóvenes tienen menos oportunidades de estudio y más necesi-
dad de trabajar.
Políticas públicas para el empleo juvenil en Colombia, como la Ley 1429 del 2010,
conocida como “Ley de Primer Empleo”, establece estímulos económicos y deduc-
ciones tributarias a empresas que contraten población de baja empleabilidad, es
decir, joven. El objetivo de la ley consistía en incentivar la formalización de em-
presas y la creación de puestos de trabajo, pero a la fecha no existen evidencias
concluyentes que muestren que esto se ha cumplido.

45 González Herazo, Edgardo Rafael, La difícil libertad sindical. Bogotá: Ed. Doctrina y Ley, 2010, pp. 29-30.
46 http://www.mintrabajo.gov.co/medios-mayo-2015/4503-mintrabajo-explica-esfuerzos-contra-la-alta-informalidad-laboral.html.
47 Standing Guy, Precariado una carta de derechos. Salamanca España: Ed. Capitán SWING, 2014, pp. 27, 28, 41, 42. Traducción de Andrés de Francisco.

Capítulo 6
168  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

Sumado a ello, la tercerización y flexibilización de los puestos de trabajo ofrecidos


a los jóvenes degrada las condiciones del empleo y lleva a quien necesita trabajar a
aceptar lo que se le ofrece en un juego de oferta y demanda de mano de obra.
Es importante además indicar que el sindicalismo colombiano ha venido en un pro-
ceso de decadencia, donde su imagen, cada vez más negativa, hace que los jóvenes
no vean en las organizaciones entidades que realmente los respaldan y garantizan
sus mínimos derechos. Según Luis Alejandro Pedraza, presidente de la Central Uni-
taria de Trabajadores de Colombia (CUT), el movimiento sindical está en un declive
porque corresponde a un modelo económico desarrollado por los “empresarios que
consideran al sindicalismo como un factor de conflicto y no una institución demo-
crática”48.
Asimismo, el condicionamiento y presión empresarial por evitar la sindicalización
son otra forma de vulneración del derecho de asociación y sindicalización que ade-
más disuade y desestimula al personal joven, que, ante la desinformación y falta de
conciencia obrera, no concibe como necesaria la afiliación al sindicato, hecho que
favorece la visión empresarial restringida, y cada vez más alejada de lo que significa
realmente un diálogo social, que debe estar centrado en procesos asertivos en pro
de fortalecer la negociación colectiva y la resolución de los conflictos.
Ante esta perspectiva, el movimiento sindical tiene un gran reto, el de reestructu-
rarse y colocarse a tono con la realidad y con el momento histórico en desarrollo.
Es hora de pensar que se está frente a nuevas generaciones que están mediadas
por las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y que el pensamiento
y concepción son otros, a pesar de que en el fondo la relación capital y trabajo
siguen siendo igual, un proceso de producción e intercambio de mano de obra en
condiciones de latente desigualdad y explotación. Por ello es hora de actuar y gene-
rar verdaderos espacios de participación y liderazgo de los jóvenes como un nuevo
modelo para realmente lograr el cumplimiento de los derechos fundamentales a la
reunión, asociación y sindicalización.
Relanzar el movimiento sindical debe ser un objetivo que contemple elementos que van desde
lo micro hasta lo macro, de lo interno a lo externo y de lo estructural hasta lo contextual. Para
empezar, ello implica no sólo contar con un compromiso de los demás actores tripartitos (Gobier-
no, empresarios) sino también de otras fuerzas vivas de la sociedad en pro de apoyar iniciativas
tendientes a cambiar el imaginario acerca de la labor de los sindicatos. […] Un cambio en el ima-
ginario colectivo respecto de los sindicatos y de su papel en un contexto democrático no es algo
que pueda lograrse en el corto plazo. Requiere de un esfuerzo continuado y acumulativo que puede
empezar a brindar frutos, en la medida en que se logre la convocatoria de los actores tripartitos a
través del diálogo social49.
48 El Presidente de la Central Unitaria (CUT). Disponible en: http://wwwh:elempleo.com/colombia/consejos_profesionales/el-sindicalismo-estne-en-crisis.
49 Vidal Castaño, José, Panorama del sindicalismo en Colombia, Op. cit., pp. 26-27.

Capítulo 6
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  169

IV Conclusiones y propuestas
El sindicalismo colombiano se enfrenta a una serie de elementos que dificultan
su labor y más aún su expansión. Revisando el estudio analítico de José Vidal
Castaño sobre el panorama del sindicalismo en Colombia, se puede concluir que
el sindicalismo colombiano enfrenta una serie dificultades en su labor activa y en
su expansión, generados por unos elementos que obstaculizan la gestión de un
movimiento sindical dinámico y proponente de cambio social. Esos elementos a
que se refiere Castaño se clasifican en internos y externos. Los primeros se refieren
a los inconvenientes para hacer frente a los cambios en las formas de producción
tanto nacionales como internacionales, promovidas por las políticas neoliberales
de la económía y el impacto de la globalización en el mundo del trabajo através de
la tecnología de las herramientas y las comunicaciones.
Lo anterior conlleva que las estructuras sindicales tradicionales enfrenten nuevas
formas de producción, contratación, distribución y comercialización, en un contex-
to en el que el Estado adolece de políticas institucionales para frenar los actos anti-
sindicales, acompañados de tolerancia e impunidad por parte de la administración
del Estado.
Lo preocupante en la actualidad sindical colombiana es que no se percibe en la
estructura sindical un recambio generacional que permita vislumbrar una moderni-
zación organizacional de cara al nuevo contexto en el que se desarrolla la actividad
sindical. Las actuales generaciones de trabajadores no tienen conocimiento sobre el
papel que juegan los sindicatos en la construcción de un sistema democrático que
defienda sus derechos, los cuales han sido ignorados y vulnerados por las modali-
dades de contratación vigentes. A esta situación se suman los prejuicios que distor-
cionan la imagen de los sindicatos ante la opinión pública, que en su mayoría viene
del sector empresarial que concibe a las organizaciones como bisoñas y dañinas
para las empresas. Pero no se dice que en Colombia algunas organizaciones sindi-
cales han renunciado a sus propias conquistas laborales para salvar las empresas,
como fue el caso de la siderúrgica de Paz del Río50.
No se puede con cierta ligereza desprestigiar a un movimiento que ha trabajado y
luchado para tener una legislación laboral que si bien no es la mejor del mundo,
tampoco es la peor. Como la siderúrgica y otros sindicatos su batalla se ha centrado
50 El 10 de julio de 2010, en el municipio Belencito, departamento de Boyacá, se llevó a cabo una reunión entre los trabajadores de la siderúrgica y el expresidente
Álvaro Uribe, consolidándose una nueva convención colectiva. En ella los trabajadores aceptaron desmontar o congelar buena parte de los beneficios laborales de
los que habían gozado durante años, que eran uno de los obstáculos para hacer viable a la siderúrgica boyacense. Pero quizá lo más novedoso del acuerdo al que
llegaron los cuatro sindicatos, el gobierno y la nueva administración fue el esquema a través del cual los trabajadores se convierten en los dueños mayoritarios de
Paz del Río.

Capítulo 6
170  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

en defender la subsistencia de un rincón de Colombia. En el caso de acerías de Paz


del Río, son muchos los jóvenes campesinos que tendrán un nivel de vida decente51.
El ideal del empoderamiento y conciencia de clase por parte de las nuevas genera-
ciones de jóvenes trabajadores se hace una necesidad para la defensa real de los in-
tereses de los trabajadores desde las perspectivas del trabajo decente. Tal como lo
planteaba a principios del siglo XX el joven Luis Tejada, es prioritario promover unas
organizaciones sindicales desvinculadas de los partidos políticos, pero no por ello
apolíticas. La conciencia social y política y la formación basada en procesos serios
de educación deben ser la herramienta legítima para alcanzar una fuerza solidaria
con representación en el Congreso de la República, con el fin de legislar en favor de
las clases menos favorecidas.
Se hace prioritario en la sociedad colombiana, por cierto hoy muy polarizada por
los acontecimientos de la negociación de paz con los grupos alzados en armas,
tener claridad sobre el derecho al trabajo como elemento de construcción de paz
y democracia, en un modelo del posacuerdo. Esto permitirá que el país recupe-
re a sus jóvenes perdidos en los vicios, la delicuencia rural y urbana, abriendo las
puertas a mejores oportunidades de vida, bajo los postulados de un empleo digno
y justamente remunerado. Esto implica un compromiso serio y tripartita, donde la
tranformación no provenga de un solo actor, sino de todos los involucrados.
Se requiere con urgencia una revisión al modelo jurídico sindical colombiano, para
que pase de ser interventor y se transforme en un modelo autónomo de acuer-
do con la Constitución Política de 1991. Es además necesario analizar los cambios
ideológicos de los partidos políticos, para que los trabajadores tomen conciencia
y diferencien claramente cuál es el camino que más les conviene para construir el
futuro.
La propuesta de la OIT, dentro del modelo de trabajo decente de “díalogo social”, es
el puente de las relaciones laborales, que es necesario retroalimentar para encon-
trar soluciones en los conflictos laborales entre el empleador y los trabajadores,
con el fin de evitar que en los despachos judiciales se represen los casos que facil-
mente pueden ser conciliables, en procura del buen entendimiento de empleadores
y organizaciones sindicales.
Las buenas relaciones laborales ayudan a construir empresa humanista; sobre estos
temas las instituciones universitarias juegan un papel importante. Sin embargo,
es lamentable que algunas universidades han retirado de su pénsum el derecho
laboral colectivo, solo mantienen el individual para lograr una profesionalización
meramente empresarial y formalista. Invisibilizar e ignorar el papel e historia de
las organizaciones obreras empobrece el modelo y genera aún más desequilibrio
51 Revista Semana, recuperado: 8 de abril de 2017. Disponible en: http://www.semana.com/economia/articulo/resucita-paz-del-rio/59232-3.

Capítulo 6
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  171

social; por ello es necesario fortalecer el derecho laboral colectivo y hacer de él un


espacio de reflexión y construcción de conocimiento.
Para que los jóvenes trabajadores puedan tener un trabajo decente y participativo
se requiere de una legislación laboral que garantice el respeto de los derechos mí-
nimos de gestión y participación, libertad de asociación sindical, formación técnica
profesional, aciento representativo en las mesas de negociación, encaminadas a la
mejora de las condiciones de trabajo y de vida. Por ello, un Estado carácterizado por
ser protecionista de las clases dominantes jamas brindará el verdadero bienestar
social. Por ello, debe considerarse la necesidad de un Estado para y por todos.
Finalmente, la pregunta central de la investigación del ¿por qué los jóvenes colom-
bianos no se sindicalizan?, se responde desde la limitante que impone un derecho
de asociación sindical formalista en donde es casi impracticable el ejercicio real
y libre a la organización y sindicalización. Se requiere, entonces, navegar contra
viento y marea para llegar a un puerto democrático que permita la concreción de un
sistema económico, político y justo, que rompa privilegios de clase, monopolios y
convencionalismos de todo tipo. Para hacer de este sueño una realidad, se exhorta
entonces por una legislación laboral participativa, libre y democrática que facilite a
los trabajadores el libre ejercicio del derecho de organización sindical sin ser perse-
guidos, ni desmejorados en sus condiciones de trabajo, ni lesionados en su persona.
El gobierno debe revisar las políticas económicas-laborales y convertirse en el mo-
tor de la creación de puestos de trabajo digno y adecuado, que logren cumplir con
las expectativas de un “trabajo decente” que logren en alguna medida contrarrestar
la crisis económica y el desempleo de las distintas regiones del país.
No sobra recordar que el Gobierno nacional está en un proceso de negociación y fi-
nalización de un conflicto que ha perdurado por más de 50 años, y uno de los retos
fundamentales es proponer a las nuevas generaciones, a los miles de trabajadores
jóvenes, nuevos modelos de vida y de trabajo, basados en la garantía de un Estado
en paz, pero con justicia social e igualdad de oportunidades.

Capítulo 6
172  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

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Capítulo 6
Capítulo 7
Sindicalismo y juventud en México
Óscar Javier Apáez Pineda

SUMARIO: Introducción I. Marco jurídico conceptual 1. Constitución


Política de los Estados Unidos Mexicanos y Tratados Internacionales 2.
Derecho del trabajo en México 3. Derecho colectivo del trabajo II. Ante-
cedentes históricos del sindicalismo en México 1. Las huelgas de Cana-
nea y Río Blanco 2. Las confederaciones posrevolucionarias III. Perspec-
tiva del sindicalismo y la juventud mexicana 1. Sindicalismo y juventud
2. Aspectos sociales, económicos y demográficos de la Juventud IV.
La representación de los sindicatos contemporáneos 1. Los sindicatos
mexicanos con mayor influencia social 2. La participación e inclusión de
los jóvenes en los sindicatos 3. Trabajo decente, sindicalismo y juventud
conclusiones y propuesta.
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  177

Introducción
El sindicalismo mexicano contemporáneo se encuentra en una etapa de recomposi-
ción y reconfiguración debido a una serie de cambios políticos, sociales y jurídicos,
provocados tanto por los fenómenos globalizadores como por la reforma que en
materia de derechos humanos el Estado mexicano adoptó en el mes de noviembre
del año 2011. Esta reforma ha venido a modificar la manera en la cual los sindicatos
organizan su estructura interna y materializan sus actos, pues otorgó el recono-
cimiento de la progresividad de los derechos humanos y, como consecuencia de
su aplicación, los conceptos contenidos en los tratados internacionales, como el
“trabajo decente”, han adquirido aplicación forzosa en concordancia con la norma-
tividad interna.
Por ello nos preguntamos: ¿cuál es la relación entre los jóvenes mexicanos y los
sindicatos? ¿Por qué los jóvenes trabajadores mexicanos no son una fuerza partici-
pativa sindicalmente? ¿Qué relación existe entre el derecho sindical, la juventud y
el trabajo decente en México?
En el presente capítulo, desarrollamos el tema del sindicalismo mexicano y su rela-
ción con el concepto de “trabajo decente” y los jóvenes, para ello establecemos un
marco teórico conceptual del derecho de asociación, el de reunión y el de asociación
profesional, los cuales, conforme a la referida reforma, han adquirido el estatus de
derechos humanos, que sin importar el grado o generación al cual pertenezcan de-
ben de ser reconocidos y respetados por los integrantes del Estado mexicano.
Posterior a este marco conceptual, se refieren los antecedentes históricos del sin-
dicalismo en México, partiendo de la división en tres etapas, prohibición, tolerancia
y regulación, así como el desarrollo de la etapa de regulación en lo relativo a las
grandes confederaciones de carácter corporativista.
Una vez establecido el marco histórico, se analiza la magnitud del movimiento sin-
dical contemporáneo y la posibilidad de los jóvenes para sindicalizarse en virtud de
la denominada tasa de sindicalización que depende de la existencia de una relación
formal. Además, desarrollamos una breve perspectiva de los principales sindicatos
mexicanos y su relación con las reformas del año 2012 que incluyeron el concepto
de “trabajo decente” e impusieron nuevas obligaciones a los sindicatos encamina-
das a publicitar los datos de su vida interna y cumplir con las disposiciones interna-
cionales ratificadas por el estado mexicano.

Capítulo 7
178  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

Por último, establecemos las conclusiones y propuestas para fomentar la partici-


pación de los jóvenes en la vida sindical en apego a un análisis que, como se men-
cionó, se sustenta en las técnicas documentales e históricas del sindicalismo, la
juventud y el trabajo decente.

I. Marco jurídico conceptual


La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (en adelante, CPEUM)
contempla en su artículo 9º el “derecho de asociación” para desarrollar lícitamente
cualquier actividad, así como el de “reunión” para cualquier fin lícito y/o realizar una
petición a alguna autoridad de manera respetuosa y sin dañar derechos de terceros.
Por razones históricas, que en su correspondiente apartado se señalan, el “derecho
de asociación profesional” y el de “sindicación” se plasmaron en el artículo 123
constitucional como el derecho de los trabajadores y patrones a formar sindicatos
o coaligarse para la defensa de sus intereses.
Debido a esta peculiaridad conceptual, que aún se conserva y en aras de ofrecer un
panorama actual del sindicalismo en México, es necesario precisar estas nociones y
la de “juventud mexicana”, por ser las que utilizaremos de manera interrelacionada
con el concepto de “trabajo decente”, ya desarrollado en el primer capítulo de este
libro.
Por lo anterior mencionado, partimos del análisis de las nociones constitucionales
de los derechos de asociación y reunión, para continuar con el de asociación profe-
sional y sindicalización, precisando su clasificación, además de señalar los tratados
internacionales aplicables en la materia, el concepto de trabajo decente y las leyes
reglamentarias del artículo constitucional del cual se deriva la regulación laboral y
el derecho a la sindicalización, concluyendo con la noción relativa a juventud con
la finalidad de caracterizar la conceptualización jurídica del estado mexicano al res-
pecto.

1. Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y
Tratados Internacionales
En noviembre del año 2011, la CPEUM tuvo una reforma denominada: “Reforma
Constitucional en Materia de Derechos Humanos”, en virtud de ello, las anterior-
mente denominadas “garantías individuales” dejaron de conceptualizarse como
tales y se reconocieron los “derechos humanos”. A partir de esta reforma, el artícu-
lo primero constitucional contempla la obligación de las autoridades de observar,

Capítulo 7
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  179

difundir, preservar y promover los derechos humanos, no solo los contenidos en la


propia constitución, sino también aquellos reconocidos en instrumentos interna-
cionales en los que el Estado mexicano forma parte.
Al respecto, la Suprema Corte de Justicia de la Nación de México (en adelante,
SCJN), en su contradicción de tesis número 293/2011, señaló que el contenido de
los tratados se aplica siempre y cuando no contraríen lo estipulado en la constitu-
ción, por ello es que abordaremos el contenido constitucional para posteriormente
continuar con el de los tratados internacionales.
El artículo 1º constitucional vigente desde el mes de noviembre del año 2011 se-
ñala el reconocimiento de la progresividad de los derechos humanos, a través del
principio “pro persona” como rector de la interpretación y aplicación de las normas
jurídicas, que favorezcan y brinden mayor protección a las personas, además de ello
establece la obligación expresa de observar los tratados internacionales firmados
por el Estado mexicano. En relación con el tema de juventud, este artículo señala la
prohibición de discriminación por edad, por lo que a un joven, por el hecho de serlo,
no se le pueden negar, disminuir o vulnerar sus derechos humanos.
Por otra parte, el artículo 9º de la CPEUM señala dos tipos de derechos que los
mexicanos pueden ejercitar, el primero es el denominado de “asociación”, el cual
se materializa por los ciudadanos que de manera pacífica se asocian con cualquier
objeto lícito, teniendo como prohibición que los extranjeros participen en temas
políticos, o que las asambleas de las asociaciones lleven a cabo sus deliberaciones
con sus integrantes armados.
El segundo derecho que contempla el referido artículo es el de “Reunión” y consiste
en la posibilidad de congregarse pacíficamente con cualquier objeto lícito; teniendo
como único límite que solo los ciudadanos pueden hacerlo para tomar parte en los
asuntos políticos del país.
Con base en lo anterior, se afirma que en México este artículo se refiere a la libertad
de reunión de los ciudadanos y su asociación con fines lícitos con las limitantes
relativas a proteger al Estado y el orden preestablecido, pues se considera indebida
la participación de los extranjeros en asuntos políticos y la reunión o la asociación
con fines revolucionarios; sin que estos límites se consideren una vulneración al
derecho humano de “libre asociación” y sin que estos dos derechos se equiparen al
de “asociación profesional” o al de “sindicalización”, pues, como se observa, sus fi-
nes son distintos, ya que estos últimos permiten a los trabajadores y a los patrones
asociarse para la defensa de sus intereses.

Capítulo 7
180  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

Al respecto, el Dr. Néstor de Buen nos refiere:


La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos contiene en dos de sus disposiciones
fundamentales, la referencia a la asociación en general y a la asociación profesional. En el art. 9o,
que antes invocamos, se consagra el primero. En la Frac. XVI del Apartado “A” del art. 123 se
menciona el segundo…1.
Por su parte, la SCJN precisó que la libertad de asociación y reunión en México tie-
nen dos naturalezas distintas entre sí, pues la libertad de asociación consiste en la
posibilidad de que los individuos puedan establecer, por sí mismo y junto con otras
personas, una entidad con personalidad jurídica propia, para realizar fines lícitos
como la beneficencia, el lucro, divulgación, etcétera. Y respecto de la reunión, se
precisa que los individuos no se agrupan con el fin de formar una persona jurídica,
sino solo por congregarse2.
En lo que respecta al derecho de sindicalización, este es distinto a los anteriores
referidos, pues el artículo 123 constitucional contempla, en su Fracción XVI de su
apartado A y Fracción X del apartado B, el derecho de los trabajadores y los patro-
nes para coaligarse en defensa de sus respectivos intereses, formando coaliciones,
sindicatos, asociaciones profesionales, federaciones o confederaciones.
En virtud de lo anterior, debemos precisar que en México el derecho de asociación
profesional y el de sindicalismo no son sinónimos. Al respecto, Néstor De Buen
señala que este último deriva del primero, ya que el de asociación profesional per-
mite la existencia de agrupaciones de profesionistas, sin que estos formen parte de
una relación laboral, o de la lucha de clases, por ejemplo, los colegios de abogados
o de cualquier profesión, mientras que el derecho a sindicalizarse forzosamente
prevé la existencia de un patrón o patrones con los cuales habrá de llevarse a cabo
diferentes actos jurídicos y se entablará una relación laboral colectiva con su co-
rrespondiente lucha de clases3.
Por lo que respecta al presente capítulo al mencionar “sindicalismo” hacemos refe-
rencia al derecho de sindicalización entendido en los términos antes mencionados,
es decir, como aquel en el cual se llevan a cabo actos jurídicos y se entabla una
relación colectiva entre la asociación de trabajadores y los patrones.
Precisado lo anterior, corresponde ahora referir los tratados internacionales apli-
cables en materia de sindicalización, juventud y trabajo decente, remitiéndonos al
contenido del primer capítulo de este libro, en el cual la Dra. Martha Monsalve
tuvo a bien a señalar que, con base y fundamento en diversos autores y tratados
internacionales, “el trabajo digno o decente es aquel basado en el respeto a los

1 De Buen, Néstor, Derecho del trabajo. Décimo Sexta Edición. México: Porrúa, 2009, p. 608.
2 Suprema Corte de Justicia de la Nación, Tesis 1a. LIV/2010, Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena época, Tomo XXXI, marzo de 2010, p. 927.
3 De Buen, Néstor, Op. cit., p. 610.

Capítulo 7
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  181

derechos humanos, que ofrece puestos de trabajo igualmente dignos en cuanto a


calidad y remuneración justa, con protección en la salud y seguridad en el trabajo y
que fomente el diálogo social para la solución de los conflictos”4.
Por lo que así entendemos el concepto de “trabajo decente” en este trabajo, con
independencia de lo establecido en la legislación reglamentaria y que más adelante
se desarrolla, debiendo precisar que una de las características de este concepto
reside en la capacidad de fomentar el diálogo para la solución de los conflictos; al
respecto, consideramos que precisamente el derecho a formar parte de un sindica-
to resulta crucial para poder llevar a cabo un fomento mayor de la posibilidad de
negociación de soluciones a los problemas de los trabajadores y patrones.
Ahora bien, en relación a la normatividad internacional que guarda relación indi-
recta con la libertad sindical, podemos señalar que existen muchos tratados que se
interrelacionan con ella, sin embargo, el “Convenio número 87 relativo a la libertad
sindical y a la protección al derecho sindical” de la Organización Internacional del
Trabajo (en adelante, OIT) y el “Convenio número 98 sobre el derecho de sindica-
ción y de negociación colectiva”, son considerados como los tratados directos y
específicos de la sindicalización, de estos México solo ha ratificado el primero.
Mucho se ha criticado al Estado mexicano por su omisión de ratificar el segundo de
los tratados mencionados, pero independientemente de ello, el contenido del Con-
venio 87, en concordancia con lo establecido por el artículo primero constitucional,
adquiere gran notoriedad en la regulación laboral interna y en la materialización del
sindicalismo mexicano, pues el mismo debe aplicarse en su totalidad.
Al respecto y con posterioridad a la “Reforma en Materia de Derechos Humanos”, la
SCJN ha emitido diversos criterios sobre la aplicación de los principios del referido
convenio como la Tesis Jurisprudencial 2a. CXV/2015 (10a.)5, la cual establece la
aplicación del artículo 3 numeral 1 del Convenio 87 en concordancia con el artículo
379 de la Ley Federal del Trabajo6 (en adelante, LFT), para la creación de los estatu-
tos de los sindicatos en estricto apego al principio de legalidad cuando establezcan
procedimientos de expulsión de miembros.
Así pues, el contenido del Convenio 87 tiene aplicación vigente en el Estado mexi-
cano, sin que en este apartado desarrollemos su análisis puntual, pues, como se
señaló, con la obligación de aplicar el contenido de convenciones internacionales,
su contenido total es susceptible de aplicarse en sus términos.

4 Véase: Capítulo I, Trabajo decente y juventud: parámetros conceptuales frente al análisis de la realidad laboral en México y Colombia, en esta obra.
5 Suprema Corte de Justicia de la Nación, Tesis 2a. CXV/2015 (10a.). Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Décima Época, Libro 23, Tomo II, octubre de
2015, p. 2081.
6 Esta ley es reglamentaria del artículo 123 constitucional y su apartado A, la cual se refiere precisamente a las relaciones laborales entre patrones de la iniciativa
privada y sus trabajadores.

Capítulo 7
182  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

En lo que respecta a la noción de juventud, la Dra. Monsalve ha señalado en el capí-


tulo primero de esta obra que para la Organización de las Naciones Unidas el rango
de edad que se considera como juventud va de los 15 a 25 años7.
Al respecto, precisamos que cuando hablamos de jóvenes se entiende que estos
conforman la juventud y, en ese sentido, la CPEUM no contiene una definición de
estas nociones, pero en los tratados internacionales ratificados por México encon-
tramos dos que guardan relación directa con la noción juventud: el “Convenio 138
de la OIT relativo a la edad mínima de admisión al empleo” y el “Convenio número
182 sobre la prohibición de las peores formas de trabajo infantil y la acción inme-
diata para su eliminación”.
El primero de estos dos tratados establece abolir el trabajo de los niños y fija la
edad de catorce años como edad mínima para laborar en países cuya economía no
permita adaptarse al siguiente límite que es de 16 años, debiéndose en ambos ca-
sos garantizar la educación y normal desarrollo del menor. Mientras que el segundo
tratado señala que se considera como niño a toda persona menor de 18 años y que,
en todo caso, no debe permitirse el trabajo a las personas que no hayan concluido
su educación mínima obligatoria.
Por lo antes señalado y en apego a los artículos 1º y 3º constitucional, en relación
con lo establecido en los convenios referidos, la edad mínima para laborar en Mé-
xico debería de ser de 18 años, puesto que se ha ratificado los dos instrumentos
referidos y en estos se señala la obligación de que los menores de edad deben la-
borar hasta que culminen su educación obligatoria; lo anterior se afirma, ya que
la educación obligatoria es hasta el nivel medio superior8 y este, por lo general,
culmina a los 18 años, aunque contrario a lo aseverado la LFT contempla la edad
mínima para laborar de 15 años.
Como se observa, los referidos convenios y la constitución no nos brindan una
noción jurídica de juventud y mucho menos de los jóvenes mexicanos, sino que
establecen edades mínimas para ingresar al mundo laboral, por lo que tenemos
que acudir a la leyes federales mexicanas, reglamentarias de la constitución, para
poder precisarla, en específico las siguientes: a) Ley Federal de Justicia para Ado-
lescentes, la cual define en su artículo segundo como jóvenes a las personas entre
dieciocho años cumplidos y menos de veinticinco años de edad; b) Ley del Instituto
Mexicano de la Juventud, que considera como como jóvenes las personas cuya edad
está comprendida entre los 12 y 29 años; y C) Código Civil Federal, que establece la
mayoría de edad a los 18 años y la posibilidad de emancipación de los menores a los
14 años para la mujer en estado de gravidez y 16 años para los varones. La primera
7 Véase: Capítulo I, Trabajo Decente y Juventud: Parámetros Conceptuales Frente al análisis de la realidad laboral en México y Colombia, en esta obra.
8 El artículo 3º constitucional establece que la educación preescolar, primaria y secundaria conforman la educación básica; esta y la media superior son obligatorias.
La edad para ingresar a la educación primaria es de 6 años cumplidos y la edad promedio con la cual se concluye la educación media superior es de 18 años.

Capítulo 7
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  183

ley referida concuerda con el Convenio 182, y mientras que la segunda considera a
los infantes (12 a 14 años) como parte de la población juvenil, la tercera se acerca
mucho a la edad permitida para laborar en la LFT, que es de 15 años.
Por lo que, armonizando lo estipulado en estas leyes y para efectos del presente
trabajo, son considerados como jóvenes mexicanos quienes tienen por lo menos 15
años y hasta los 29, ya que están en posibilidad legal de emanciparse, además de
que pueden laborar, y el límite de 29 años claramente señala el ingreso a la edad
adulta.
Una vez que hemos precisado la existencia de un derecho de sindicación, las no-
ciones de juventud, así como el concepto de “trabajo decente”, procederemos a
precisar la manera en la cual se desarrolla la regulación y reglamentación de este,
con base en la ley reglamentaria en la materia que da pie al denominado derecho
del trabajo.

2. El derecho del trabajo en México


En el contenido del artículo 123 de la CPEUM, no solo se consagra el derecho de los
trabajadores y patrones para coligarse y/o constituir sindicatos para la defensa de
los intereses, sino que su estructura permite relacionarlo con la noción de juventud
referida en el título que antecede, ya que la última reforma a su texto fue la relativa
a la edad mínima para laborar, que a partir del mes de junio del año 2014 fue fijada
en quince años. Además, este artículo fundamenta el denominado derecho del tra-
bajo mexicano, que se reglamenta a través de dos leyes principales: la LFT y la Ley
de los Trabajadores al Servicio del Estado (en adelante, LTSE).
Lo anterior afirmado tiene sustento en razones históricas que determinaron el na-
cimiento del artículo 123 constitucional y su división en dos apartados, el cual en
la actualidad adquiere validez, ya que este se divide en un apartado denominado
“A”, que contiene todas aquellas obligaciones y derechos que deben cumplirse en
el desarrollo de relaciones laborales en las cuales los integrantes sean trabajadores
individuales (personas físicas) y los patrones (personas físicas o morales) pertenez-
can a la iniciativa privada; a estas normas se les denomina derecho individual del
trabajo y su ley reglamentaria es la LFT. Por su parte, el apartado “B” contiene los
derechos y obligaciones que deben respetarse cuando el patrón sea el Estado, estas
normas constituyen el denominado “derecho burocrático”, y su ley reglamentaria
es la Ley de los Trabajadores al Servicio del Estado (en adelante, LTSE).
Como mencionamos, la LFT establece la edad mínima para laborar en quince años,
de conformidad con su artículo 5º en relación con el artículo 22 que prohíbe el
trabajo de menores de quince años; además, limita el trabajo de mayores de esta

Capítulo 7
184  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

edad y menores de dieciocho años que no hayan terminado su educación básica


obligatoria o cuando se apruebe ante la autoridad laboral correspondiente en que
existe compatibilidad entre estudios y el trabajo. Por su parte, la ley burocrática
establece la edad mínima en 16 años, de conformidad con su artículo 13.
Con base en lo anterior, se observa que el derecho del trabajo en México fundado en
el artículo 123 constitucional se divide dos apartados, uno que regula las relaciones
pertenecientes a la iniciativa privada, el referido “derecho individual”, con su ley
reglamentaria la LFT, y el “derecho burocrático” contenido en la LTSE, los cuales
señalan edades mínimas para laborar, resaltándose que el derecho de sindicaliza-
ción está contenido tanto en la LFT como en la LTSE, y constituye una rama del
derecho laboral, denominado derecho colectivo del trabajo, del cual a continuación
precisaremos su contenido.

3. Derecho colectivo del trabajo


La LFT regula en su título séptimo las relaciones colectivas de trabajo, de ahí que
se denomine como derecho colectivo del trabajo al conjunto de normas que tiene
por objeto regular las relaciones entre sindicatos, federaciones y confederaciones,
ya sean de trabajadores o de patrones. En este capítulo se contemplan distintas
formas de asociación para la defensa de los intereses, ya sea de los trabajadores o
los patrones; la primera de ellas es la coalición, que, de conformidad con el artículo
355 de la LFT, se entiende por esta el acuerdo temporal de un grupo de trabajadores
o patrones para la defensa de sus intereses comunes. La característica de tempora-
lidad indica que dicha asociación no podrá permanecer indefinidamente, ya que al
momento de lograr el cometido para lo cual fue conformada tiende a desintegrarse.
Por su parte, la segunda forma de asociación es el sindicato, que, de conformidad
con el artículo 356 de la ley referida, se entiende como asociación de trabajadores o
patrones constituida para el estudio, mejoramiento y defensa de sus respectivos in-
tereses. Estos sindicatos tienen como característica la permanencia de la organiza-
ción, pues la ley señala los requisitos para su constitución, entre los cuales destaca
su acta constitutiva, que deberá señalar su denominación, objetivo, procedimientos
de elección de representantes, procedimientos de expulsión de miembros, dura-
ción de la representación sindical, duración del propio sindicato o en su caso se
considera indeterminada, así como la rendición de cuentas, la manera de celebrar
sus asambleas y todas aquellas que tengan que ver con sus fines. En relación con
los jóvenes mexicanos, el artículo 362 de la ley en comento contempla que estos
pueden formar parte de los sindicatos a partir de los quince años y que pueden
formar parte de la directiva y órganos del sindicato.

Capítulo 7
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  185

Además, la ley en sus artículos 360 y 361 hace una clasificación de sindicatos de
trabajadores y patrones, respecto de los primeros pueden ser: a). gremiales, los
formados por trabajadores de una misma profesión, oficio o especialidad; b) de
empresa, los formados por trabajadores que presten sus servicios en una misma
empresa; c) industriales, los formados por trabajadores que presten sus servicios
en dos o más empresas de la misma rama industrial; c) nacionales de industria, los
formados por trabajadores que presten sus servicios en una o varias empresas de la
misma rama industrial, instaladas en dos o más entidades federativas; y d) de ofi-
cios varios, los formados por trabajadores de diversas profesiones, en poblaciones
en donde el número de trabajadores de una misma profesión sea menor de veinte.
Respecto a los patrones, estos se clasifican en: a) los formados por patrones de
una o varias ramas de actividades; o b) nacionales. También el artículo 353-Ñ de
la ley referida contempla la posibilidad de tres tipos de sindicatos en instituciones
universitarias autónomas y estos son catalogados como: a) de personal académico;
b) de personal administrativo, o c) de institución si comprende a ambos tipos de
trabajadores.
Es conveniente señalar que el artículo 381 contempla la posibilidad de constituir
federaciones y confederaciones, conformándose las primeras con la unión de dos o
más sindicatos y las segundas con la unión de dos o más federaciones.
Respecto de la vida interna de los sindicatos, la LFT señala en su artículo 357 ex-
presamente la prohibición de injerencias en la misma, sin embargo, establece los
requisitos para la constitución de los sindicatos, federaciones y confederaciones,
los cuales, de conformidad con los artículos 364, 364-bis, 365 y 371, los sindicatos
de trabajadores deben contar con al menos 20 agremiados; en caso de sindicato pa-
tronal, el requisito mínimo es de tres; sus estatutos deberán contener la denomina-
ción que le distinga de los demás; su domicilio; su objeto9; su duración;10 condicio-
nes de admisión de miembros; obligaciones y derechos de los asociados; motivos
y procedimientos de expulsión y correcciones disciplinarias11; forma de convocar a
asamblea, época de celebración de las ordinarias y quórum requerido para sesionar;
procedimiento para la elección de la directiva y número de miembros12; período de
duración de la directiva; normas para la administración, adquisición y disposición
de los bienes, patrimonio del sindicato; forma de pago y monto de las cuotas sin-
dicales; época de presentación de cuentas y sanciones a sus directivos en caso de
incumplimiento, normas para la liquidación del patrimonio sindical; y las demás
normas que apruebe la asamblea constitutiva del mismo.
9 Estudio, mejoramiento y defensa de sus agremiados.
10 Faltando esta disposición se entenderá constituido el sindicato por tiempo indeterminado.
11 Respetando los derechos humanos de garantía de audiencia, principio de irretroactividad y de seguridad jurídica.
12 salvaguardando el libre ejercicio del voto con las modalidades que acuerde la asamblea general; de votación indirecta y secreta o votación directa y secreta.

Capítulo 7
186  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

Aunado a los requisitos, la LFT contempla la celebración de contratos colectivos


de trabajo, los cuales contienen las condiciones de trabajo de la relación colectiva
y que son objeto de negociación anual por cuanto a la determinación de salarios;
además de que cada dos años se revisan las demás condiciones, por lo que la de-
terminación de las mejoras en las condiciones de las relaciones colectivas de la
iniciativa privada depende de las negociaciones de los sindicatos con sus patrones.
Es importante resaltar que el artículo 357 de la ley en comento señala que trabaja-
dores y patrones tienen el derecho de constituir sindicatos, sin necesidad de auto-
rización previa, sin embargo, los artículos 364,365, 365 BIS, 366 y 367 disponen la
necesidad de registrar los sindicatos ante la Secretaría del Trabajo y Previsión Social
o la Junta Local de Conciliación respectiva, cuando se trate de sindicatos estatales
o locales, actualmente con la denominada “Reforma en Materia de Justicia Labo-
ral”13; dicho registro deberá realizarse por un “Organismo Federal Descentralizado
de conciliación”14.
Como se puede observar, resulta contradictorio que la LFT señale que no es nece-
sario autorización para constituir sindicatos, cuando en realidad los sindicatos no
son reconocidos si no cuentan con su registro ante las autoridades mencionadas en
el párrafo que antecede, por lo que en ocasiones el proceso para obtener el registro
constituye un obstáculo que como organización tienen que sortear los sindicatos.
Este proceso de registro es denominado “toma de nota” y en numerosas ocasiones
fue utilizado como medida de control político y social, para evitar la creación de
distintos sindicatos, todo ello atendiendo a los intereses del gobierno en turno,
pues las autoridades encargadas del registro de sindicato pertenecen al poder eje-
cutivo federal y local. Situación que se prevé que pueda solventarse acudiendo al
organismo que se prevé en la referida reforma.
En lo que respecta a los sindicatos de los trabajadores al servicio del estado, la LTSE
contempla en el título cuarto la organización colectiva de los trabajadores, seña-
lando como características de estos la necesidad de estar formado por lo menos
con 20 trabajadores, negando la posibilidad de sindicalización a los trabajadores
de confianza y estableciendo la posibilidad de un sindicalismo unitario, pues su
artículo 68 establece la posibilidad de constituir un solo sindicato por dependencia
y la existencia de una sola federación de sindicatos. Por razones lógico-jurídicas (el
patrón es el Estado), las dependencias no pueden formar sindicatos ni federaciones
y, al igual que en el caso de los sindicatos de la LFT, los sindicatos de burócratas

13 Esta reforma contempla la desaparición de los organismos encargados de resolver los conflictos laborales y la creación de un organismo crea un organismo federal
descentralizado de conciliación, con autonomía de gestión y presupuestal, con facultades en el orden nacional para el registro de todos los contratos colectivos de
trabajo y las organizaciones sindicales, así como todos los procesos administrativos relacionados.
14 Esta reforma obtuvo la declaratoria de constitucionalidad el día 8 de febrero de 2017 y ese mismo día fue enviada para su publicación al Diario Oficial de la
Federación.

Capítulo 7
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  187

deben cumplir con un registro, el cual se realiza ante un Tribunal Federal con un
procedimiento similar al de los sindicatos de la LFT referida.
A fin de dimensionar la injerencia del gobierno mexicano en los mecanismos de
constitución de sindicatos y su actuar, a continuación, revisaremos brevemente el
proceso histórico mediante al cual se logró la regulación del sindicalismo en México
y el nacimiento de las grandes confederaciones.

II. Antecedentes históricos del


sindicalismo en México
De conformidad con el estudio del sindicalismo, la historia de la asociación profe-
sional se divide en tres etapas, que son las siguientes: a) la etapa de la prohibición;
b) la de la tolerancia; y c) la de la regulación. En México, las etapas de prohibición
y tolerancia no se ubican de manera contemporánea con la mayoría de las nacio-
nes europeas y los Estados Unidos de Norteamérica, ya que no fue sino hasta la
promulgación del Código Penal de 1872 que se prohibió de manera específica la
asociación profesional y con posterioridad los movimientos obreros de principios
de siglo XX, que intentaban hacer ejercicio del derecho de huelga, culminaron en
una brutal represión, en especial dos acontecimientos que son considerados los
precursores del movimiento del sindicalismo mexicano: la huelga de Cananea y la
de Río Blanco.

1. Las huelgas de Cananea y Río Blanco


El 1º de julio de 1906, los mineros que trabajaban en Cananea, Sonora, se declara-
ron en huelga. El día 2 de junio del mismo año arribaron al pueblo “rangers” nor-
teamericanos para combatir a los huelguistas y tomar el control de la minera, por
lo que los obreros decidieron organizar la resistencia, sin embargo, algunos de ellos
fueron abatidos y sus dirigentes sentenciados a quince años de prisión.
Por otra parte, el 4 de diciembre de 1906 los patrones de la zona de Río Blanco (Ve-
racruz y Puebla) publicaron el “Reglamento para las Fábricas de Hilados y Tejidos
de Algodón”. Las reacciones de los obreros fueron de protesta y negarse a laborar.
Para solucionar el conflicto, los trabajadores sometieron el conflicto ante el presi-
dente de la república Porfirio Díaz para que interviniera en la solución del conflicto
como árbitro imparcial en el conflicto. El laudo arbitral emitido por Porfirio Díaz el
5 de enero de 1907 estableció que los obreros debían regresar al trabajo y cumplir
los reglamentos dictados por los patrones. Esto no fue acatado por los obreros y el
día 7 de enero del mismo año comenzó la represión y supresión de los huelguistas.
Capítulo 7
188  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

2. Las confederaciones posrevolucionarias


A partir de la promulgación de la CPEUM de 1917, se inicia prácticamente la regu-
lación del derecho de sindicalización en México. En el artículo 123 de esta Carta
Magna, se elevó a rango constitucional la libertad de trabajadores y patrones para
coaligarse en la defensa de sus intereses. Esto produjo la aparición del “Partido So-
cialista Obrero”, que se desintegra el mismo año de su creación en 1917, pero da pie
al nacimiento de la Confederación Regional Obrera Mexicana (en adelante, CROM)
en 1918, que agruparía a los sindicatos de los principales sectores productivos del
país. Esta organización mantuvo durante 20 años el control del sindicalismo, y para
1926 tenía presencia en el gabinete presidencial y la cámara de diputados, convir-
tiéndose en una organización corporativista.
Para 1933, a partir de un fuerte movimiento de disidencia en el interior de la CROM,
se funda la Confederación General Obrera y Campesina de México, dirigida por Vi-
cente Lombardo Toledano, de la cual sus disidentes junto con algunos de la CROM
darían nacimiento a la Confederación de Trabajadores México (en adelante, CTM)
en 1936.
De las referidas confederaciones la CTM fue la más poderosa y representativa del
sindicalismo en México, su líder Fidel Velázquez ocuparía su dirigencia desde 1941
hasta 1997, año en que fallece. Por lo que se afirma que el sindicalismo en México
se encontró convertido en un sindicalismo de confederaciones corporativas y otro
pequeño sindicalismo constituido por los disidentes de las grandes confederacio-
nes y el Estado. Desde luego que la alianza corporativista atendía a los intereses de
las cúpulas sindicalistas y no de sus representados15.
Al respecto el Dr. Alfredo Sánchez Castañeda refiere:
Estos dos tipos de sindicalismos se mantuvieron así hasta antes de la década de los ochenta. El
sindicalismo corporativo tenía una estrecha relación con las políticas estatales; había una especie
de pacto entre los intereses del Estado y los de los líderes sindicales corporativos. Estos últimos,
legitimaban las políticas públicas y el Estado actuaba de forma paternalista y benevolente hacia
el sindicalismo corporativo. En la medida en que los sindicatos se identificaran con los intereses
del gobierno, éste era omiso con relación a la existencia de democracia sindical interna y el manejo
de los recursos sindicales, ésta convivencia dio nacimiento a lo que se conoce en México como una
relación corporativa entre el Estado y el movimiento sindical oficial16.
Durante setenta años México vivió bajo el dominio político de un solo partido, el
Revolucionario Institucional, y las grandes confederaciones reeligieron a sus líde-
res, hasta que en el caso de la CTM el líder falleció; en otras los hijos de los líderes
ocuparon su puesto o el gobierno terminó colocando líderes a modo, pues, como
15 Sánchez Castañeda, Alfredo, “Poder e ideología del sindicalismo mexicano”, Alegatos, UAM, México, núm. 81, mayo-agosto de 2012, p. 509.
16 Ibídem, p. 507.

Capítulo 7
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  189

se refiere en la nota precitada, el Gobierno de México se hacía de la vista gorda en


la manera en la cual los sindicatos, federaciones y confederaciones llevaban a cabo
su vida interna, pero en relación con las cúpulas sindicales el trato era directo y en
cuanto se lo permitían incidía claramente en el nombramiento de estos. Esta situa-
ción provocó un sistema sindical lleno de vicios que se materializaban con sistemas
antidemocráticos de elección de dirigentes, nepotismo, corrupción y participación
política a favor del gobierno en turno.
El Dr. Sánchez Castañeda señala que, a partir de la década de los ochenta, el sindi-
calismo en México comenzó un cambió en su dinámicas y estructuras, ello debido
a la incorporación de diversas medidas neoliberales17, que, lejos de hacer virar el
sindicalismo hacia sus fines propios, se transformó la manera en que se abordaron
las negociaciones con el Estado. En este caso, el investigador precitado señala que
se produjo lo que la Dra. Graciela Bensunsan denomina contratación sin negocia-
ción, que consiste en aprobar lo que el Gobierno propone sin llevar a cabo ninguna
oposición18.
Además de ello, en esta década, después de las reformas laborales en materia
procesal, los empresarios, bajo el argumento de que se verían constantemente
amenazados por posibles emplazamientos a huelga sin fundamento realizados por
sindicatos, comenzaron a realizar pactos con los sindicatos19. Es decir, aparecieron
los sindicatos de trabajadores creados por los patrones que actúan en contra de los
trabajadores20.
El sindicalismo contemporáneo sigue conservando algunas de las referidas carac-
terísticas, aunque con motivo de la reforma constitucional en materia de derechos
humanos la vida interna de los sindicatos entró en la agenda de reformas laborales,
ello en cumplimiento a la obligación del contenido de los tratados internacionales
y la crisis sindical que los más importantes sindicatos sufrieron desde el año 2008
por cuanto al descenso de su tasa de afiliación, situación que sigue prorrogándose
hasta la actualidad. Al respecto, abordamos dicha situación en el siguiente título.

17 Ibídem, p. 509.
18 Idem.
19 Cfr. Bouzas, José Alfonso, “Por una reforma laboral integral”, en BOUZAS, José Alfonso (coord.) et. al., La reforma laboral que necesitamos. ¿Cómo transitar a una
auténtica modernización laboral? México: UNAM, Instituto de Investigaciones Económicas, 2004, p. 35.
20 Cfr. Rendón, Armando, Sindicalismo corporativo. La crisis terminal. Iztapalapa, México: UAM, 2005, p. 46.

Capítulo 7
190  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

III. Perspectiva del sindicalismo y la


juventud mexicana
Como se mencionó, el carácter corporativista de las grandes confederaciones mexi-
canas provocó que los sindicatos no contaran con la obligación de hacer públicos
sus datos internos. Si bien es cierto que la regulación del derecho colectivo les
impone la obligación de rendir cuentas a sus agremiados, en la práctica muy pocos
sindicatos cumplían dicha obligación, por el contrario, escudándose en el principio
de la autonomía y la libertad sindical, ocultaban no solo el número de agremiados
y los montos de las cuotas que estos les aportaban, sino que también se ocultaba
su destino final.
Por las razones antes mencionadas, es difícil obtener el número exacto de traba-
jadores sindicalizados, y, aún más difícil señalar exactamente, la incidencia de los
jóvenes en la vida sindical. La información más cercana con la que se cuenta son
estudios relativos a la tasa de sindicación, así como la información relativa a la
juventud que brinda el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, (en adelante,
INEGI), el Consejo Nacional de Población (en adelante, CONAPO) y el Instituto Na-
cional de la Juventud (en adelante, INJ), con los cuales daremos una aproximación
de la magnitud de la relación entre sindicalismo y la juventud en México.

1. El sindicalismo y la juventud
Como lo mencionamos, existen diversos estudios relativos a la tasa de sindicaliza-
ción, el primero corresponde al elaborado por Roberto Zepeda, en el año 2008, en
el que señala que en ese año 45.5 millones constituían la llamada población econó-
micamente activa. De estos 43.6 millones se encontraban realizando algún tipo de
trabajo y 4.6 millones estaban afiliados a un sindicato, es decir, un aproximado del
10 % de la población económicamente activa21.
Esta tasa coincide con la tasa señalada por el investigador Javier Aguilar, quien con-
cluye, en su trabajo denominado: “Tasas de sindicalización en México 2005-2008”,
que esta corresponde a un 10.6 % de la población económicamente activa22.

21 Cfr. Zepeda, Roberto. “Disminución de la tasa de trabajadores sindicalizados en México durante el periodo neoliberal”, Revista Mexicana de Ciencias Políticas y
Sociales, v. LI, n. 207, Universidad Nacional Autónoma de México, México, septiembre-diciembre de 2009, p. 13. Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.
oa?id=42116005004.
22 Cfr. Aguilar, Javier, Tasa de sindicalización en México 2005-2008, Friedrich Ebert Stiftung, Diciembre de 2010, pp. 5-6. Disponible en: library.fes.de/pdf-files/
bueros/mexiko/08130.pdf.

Capítulo 7
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  191

Además de estos datos, la Dra. Graciela Bensusán realizó un diagnóstico del sis-
tema laboral mexicano, y señala que entre el año 2005 y 2012 el número de sin-
dicalizados disminuyó cerca de tres puntos porcentuales, por lo que para el 2012
estimaba que la tasa de sindicalización era de un 8.8 % del total de la población
económicamente activa, es decir, 4.355.294 de sindicalizados23.
Respecto de los jóvenes mexicanos que formaban parte de dicha cantidad, no se
cuenta con dato alguno que nos permita establecer una cifra o tasa fiable; para ello
debemos acudir a su situación actual, de conformidad con los datos estadísticos.

2. Aspectos sociales, económicos y demográficos de la


juventud mexicana
Se estima que la población juvenil en México alcanzó más de 36 millones de per-
sonas, la cual representa el aproximadamente el 32 % del total de la población de
México (120.846.274)24. Sin embargo, dicha estimación contempla como jóvenes
a los menores de 15 y mayores de doce años; en este sentido, encontramos que el
10 % (11.2 millones) se trata de jóvenes con edades entre quince y diecinueve años,
mientras que los de veinte a veinticinco años son el 8.6 % (9.7 millones) y el 7.4 %
(8.5 millones) tiene entre 25 y veintinueve años de edad tal, y como se aprecia en
la siguiente gráfica:
Tabla 8. Población Juvenil en México

Fuente: elaboración propia a partir de las proyecciones del Consejo Nacional de Población25.

De esta población encontramos que las mujeres representan el 50.2 % y los hom-
bres el 49.8 % restante. Sin embargo, más de la mitad de los hombres jóvenes son
23 Cfr. Bensusán, Graciela, Reforma laboral, desarrollo incluyente e igualdad en México, Cepal en México, México, abril de 2013, p. 40. Disponible en: http://www.
cepal.org/es/publicaciones/4928-reforma-laboral-desarrollo-incluyente-igualdad-mexico.
24 Consejo Nacional de Población. Disponible en: http://www.conapo.gob.mx/es/CONAPO/Proyecciones_Datos.
25 Idem.

Capítulo 7
192  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

menores de veinte años de edad (51.5 %), mientras la mayoría de las mujeres jóve-
nes son mayores a los veinte años (51.7 %)26. De estos, solo el 33.3 % de los jóvenes
trabaja (11 millones). Además, poco más de 66.1 % de los jóvenes (14.6 millones)
se encuentran disponibles para trabajar, pero ante la falta de empleos formales rea-
lizan alguna actividad económica informal27. En el tercer trimestre, julio-septiem-
bre 2016, la población joven de 15 a 29 años representó el 24.85 % de la población
en edad de trabajar28.
Aunado a lo anterior, los jóvenes que trabajan no necesariamente reciben una re-
muneración digna o gozan de condiciones laborales adecuadas que les permitan sa-
tisfacer sus necesidades; las estadísticas indican que tan solo el 32 % de los jóvenes
que trabajan cuentan con contrato laboral29.
Como señalamos en el marco teórico, la única posibilidad para poder formar parte
de un sindicato es a través de la existencia de una relación laboral formal, por lo
que, si el 32 % tiene una relación formal, tan solo 3.520.000 jóvenes cuentan con
esta posibilidad. Asimismo, tomando en consideración la tasa de sindicalización
que indica que para el año 2012 era de un 8.8 %, podemos señalar que la cifra de
jóvenes sindicalizados podría estar cerca de los 309.760 jóvenes sindicalizados,
cifra que en relación con la población total de México representa un 2.9 %.

IV. La representación de los sindicatos,


los jóvenes y el trabajo decente
Como pudimos observar en la parte histórica de este capítulo, las confederacio-
nes de trabajadores siguen constituyendo lo que se podría denominar como las
organizaciones sindicales de mayor peso en el país. Al respecto, la CTM continúa
manteniendo su estatus y peso político específico, porque aglutina a la mayoría de
federaciones y sindicatos del sector privado.
Sin embargo, los sindicatos que por sí solos que han cobrado mayor influencia so-
cial no son los constituidos de conformidad con el apartado A del artículo 123
constitucional y su ley reglamentaria, sino aquellos que actúan dentro de las de-
nominadas entidades paraestatales y dentro de los órganos de gobierno, es decir,
los pertenecientes al apartado B del precitado artículo constitucional, principal-
mente el Sindicato de Petróleos Mexicanos, denominado Sindicato Revolucionario
de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (en adelante, SRTPRM) y el
26Idem.
27 Idem.
28 Idem.
29 Idem.

Capítulo 7
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  193

Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que opera dentro de la


Secretaría de Educación Pública, los cuales concentran la mayor parte de agremia-
dos en manera individual y que tienen mayor peso social y político en el país.

1. Los sindicatos mexicanos con mayor influencia social


El primer sindicato que sin formar parte de una federación o confederación mantie-
ne un peso político e influencia social en México es el SRTPRM, el cual fue fundado
en 1935 y su actual líder es Carlos Romero Deschamp30, quien además es senador
de la República y es considerado como el líder sindical mexicano más poderoso
de la actualidad, toda vez que gran parte de los ingresos del país provienen de los
Petróleos Mexicanos.
Por su parte, el SNTE fue creado en 1943, ha contado con líderes muy polémicos
por sus gestiones al frente de esta organización, como el profesor Carlos Jontigud
y la maestra Elba Esther Gordillo, esta última se encuentra enfrentando un proceso
penal por desvío de recursos del Sindicato; actualmente, es liderado por el profesor
Juan Díaz de la Torre, y es considerado como el segundo más importante del país,
debido a el número de agremiados. Además de ello, cuenta con un movimiento
interno de disidentes que conforman una denominada Coordinadora Nacional de
Trabajadores del Estado (en adelante, CNTE), que se ha negado a aceptar hasta el
momento las reformas educativas llevadas a cabo por el gobierno en turno y que
mantiene en señal de protesta a sus afiliados en los estados de Oaxaca y Guerrero,
sin labores y con distintos centros educativos sin actividad.
Sin lugar a dudas, existen muchos sindicatos con distintas orientaciones y gran can-
tidad de afiliados, como los sindicatos de las universidades públicas o los sindicatos
de las fábricas armadoras de Nissan, Firestone o Volkswagen. Sin embargo, el poder
e influencia de estos no tiene comparación con el que ejercen los referidos en el
párrafo que antecede, pues a estos su carácter corporativista les permite estar en
constante negociación con el gobierno en turno y sus cúpulas forman parte de los
principales órganos legislativos del Estado mexicano.
En lo que respecta a los patrones, es de resaltarse la Confederación de Patrones de
México (en adelante, Coparmex), que fue fundada en 1929 y cuenta actualmente
con 65 Centros Empresariales, 13 Federaciones, 4 Representaciones y 14 Delega-
ciones en todos los Estados de la República mexicana. Según datos de esta asocia-
ción, sus socios ascienden a 36 000 empresas, siendo la organización patronal con
más afiliados y peso político.

30 Ha sido cinco veces legislador de representación proporcional, tres veces diputado federal (1979-1982, 1991-1994 y 2000-2003) y dos veces senador (1994-
2000 y 2012-2018).

Capítulo 7
194  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

2. La participación e inclusión de los jóvenes en los


sindicatos
Como se observó en el apartado histórico, el corporativismo de los principales sin-
dicatos y el actuar de ciertos líderes han provocado el rechazo de la población en
general a las maneras en las cuales se conduce y manejan los sindicatos, que no
permiten la renovación de sus cúpulas o mesas directivas y vedan el acceso a sus
órganos de representación a los jóvenes mexicanos, ya que en su afán de man-
tenerse como líderes vitalicios en las mesas directivas la rotación de los cuadros
representativos es nula.
Aunado a ello, no fue sino hasta el año 2015 cuando se abrogó el contenido del
artículo 372 de la LFT, que contenía la prohibición de los menores de edad de for-
mar parte de las directivas de los sindicatos, situación que por años fue tomado
como instrumento para prohibir la participación de los jóvenes en la vida interna y
la política sindical.
Además de ello, la tasa sindical que referimos con anterioridad nos permite señalar
que de cada diez jóvenes con trabajo formal, solo uno de ellos decide formar parte
del sindicato, situación que explica en parte el descenso de las tasas de sindicación
de un 10 % al 8.8 % en menos de cinco años. Asimismo, el descrédito que ha sufri-
do la figura sindical debido al actuar de los líderes de los principales sindicatos y
confederaciones ha provocado un desencanto en la juventud actual mexicana, que
tan solo decide sindicalizarse por la búsqueda de estabilidad en su empleo y la
obtención de prerrogativas monetarias.
Asociado a esto, tal y como se señaló en el apartado de la perspectiva del sindicalis-
mo, la posible inclusión de los jóvenes en la vida sindical actual representa un gran
reto debido a la minúscula cantidad que cuenta con oportunidad de sindicalizarse,
y sobre todo porque la situación socioeconómica actual los orilla a obtener una
ocupación o empleo informal, más que un trabajo formal remunerado.
En este sentido, más de la mitad de los desempleados actuales en México tienen
entre 14 y 29 años de edad31, es decir, son estos quienes constituyen la mayoría del
grueso de los desempleados, situación que los coloca en vulnerabilidad económica,
además de debilidad frente a otros sectores sociales y que resalta su necesidad de
ejercer su derecho de sindicalización para obtener la formalidad en sus trabajos.
Es importante resaltar que, al ser limitado el número de jóvenes con posibilidad
para formar parte de un sindicato, la conciencia de pertenecer a la clase trabajadora
se encuentra diluida, pues los jóvenes no adquieren la denominada conciencia de
31 Realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Disponible en: http://www.inegi.org.mx/est/contenidos/Proyectos/encuestas/hogares/regulares/
enoe/.

Capítulo 7
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  195

clase necesaria para hacer valer sus derechos y para agruparse en la defensa de
estos o para llevar a cabo el diálogo que genere soluciones a sus problemáticas, por
lo que sus trabajos no cuentan con uno de los factores esenciales para ser conside-
rados como “trabajo decente”.
A pesar de lo complicado de la situación, sin duda el denominado sector joven ocu-
pado o con relación formal con posibilidad de sindicalizarse representará, con el
paso de las décadas, el sector productivo económico del país, de ahí la importancia
de atender su situación de vulnerabilidad para garantizar su inclusión dentro del
mercado formal y su posible sindicalización, pues a través del ejercicio de este de-
recho la transición hacia el concepto de trabajo decente será efectiva.

3. Trabajo decente, sindicalismo y juventud


El 30 de noviembre del año 2012, el presidente Felipe Calderón Hinojosa promulgó
una reforma a LFT, que incluyó el concepto de “trabajo decente” en su artículo se-
gundo para establecer que las normas del trabajo tienden a conseguir el equilibrio
entre los factores de la producción y la justicia social, así como propiciar el trabajo
digno o decente en todas las relaciones laborales.
Entendiendo al “trabajo decente” como aquel en el que se respeta plenamente la
dignidad humana del trabajador; no existe discriminación por origen étnico o na-
cional, género, edad, discapacidad, condición social, condiciones de salud, religión,
condición migratoria, opiniones, preferencias sexuales o estado civil; se tiene acce-
so a la seguridad social y se percibe un salario remunerador; se recibe capacitación
continua para el incremento de la productividad con beneficios compartidos, y se
cuenta con condiciones óptimas de seguridad e higiene para prevenir riesgos de
trabajo.
Con dicha reforma, este concepto vino a permear la legislación del denominado
derecho individual, pero además se contemplaron reformas a los artículos que re-
gulan a los sindicatos, ello debido a las fuertes presiones sociales y utilizando como
fundamento de su necesidad el actuar secreto, además de viciado, de las cúpulas
sindicales, dada su relación corporativista, argumento que sirvió como pretexto
para promover la necesidad de dicha reforma, además de que esta vino a provocar
la necesidad de establecer ciertos candados para lograr que el concepto de “traba-
jo decente”, en relación con la reforma de derechos humanos, sirviera para exigir
requisitos y respeto al contenido de los tratados internacionales a los sindicatos.
El primer artículo que agregó la referida reforma lo fue el 364 bis, que señala que
en el registro de los sindicatos se deberán observar los principios de legalidad,
transparencia, certeza, gratuidad, inmediatez, imparcialidad y respeto a la libertad,
autonomía, equidad y democracia sindical. Sin embargo, también se agregó el ar-

Capítulo 7
196  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

tículo 365 bis, que obliga a las autoridades a que efectúan los registros sindicales
a hacer pública, previa consulta de cualquier persona, la información de los regis-
tros de los sindicatos. Incluso señala que se faculta a estas para expedir copias de
los documentos que obren en los expedientes de registros que se les soliciten, en
términos del derecho de petición contenido en el artículo 8.o constitucional en
concordancia con lo dispuesto por la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la
Información Pública Gubernamental y de las leyes que regulan el acceso a la infor-
mación gubernamental de las entidades federativas, según corresponda.
Es decir, esta reforma convierte en datos públicos los registros de los sindicatos por
el hecho de que ante las autoridades debe de solicitarse su registro para obtener
su reconocimiento, situación que contradice el espíritu de la libertad sindical. Pero,
por si esto fuera poco, también se ordena que el texto íntegro de las versiones
públicas de los estatutos de los sindicatos debe estar disponible en los sitios de
internet de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y de las Juntas Locales de
Conciliación y Arbitraje, según corresponda. Para ello se impone la obligación de
que los sindicatos proporcionen cada tres meses los siguientes datos: 1) domicilio;
2) número de registro; 3) nombre del sindicato; 4) nombre de los integrantes del
Comité Ejecutivo; 5) fecha de vigencia del Comité Ejecutivo; 6) número de socios, y
7) central obrera a la que pertenecen, en su caso.
Además de lo referido, se estableció la obligación indispensable para las mesas
directivas de los sindicatos de rendir a la asamblea cada seis meses, por lo menos,
cuenta completa y detallada de la administración del patrimonio sindical. Esta ren-
dición debe incluir la situación de los ingresos por cuotas sindicales y otros bienes,
así como su destino y en todo momento cualquier trabajador tendrá el derecho
de solicitar información a la directiva, sobre la administración del patrimonio del
sindicato.
Respecto de esta reforma, muchas han sido las opiniones sobre el trasfondo de
los requisitos y obligaciones que establecen dichos artículos, algunos señalan que
es prueba de una injerencia en la vida sindical y vulneración del principio de au-
tonomía. Al respecto, David Miranda señala que “la aprobación de esta nueva Ley
Federal del Trabajo es, en los hechos, el más duro golpe al movimiento obrero,
constituyéndose la concreción del viejo sueño patronal de contar con una fuerza de
trabajo carente de derecho y de organización”32.
Por otra parte, hay quien considera que dicha reforma era necesaria debido al actuar
corporativista y a la actuación de algunos líderes sindicales, cuya forma de dirigir
los sindicatos era con la intención de perpetuarse en el cargo y evitar la rendición
de cuentas, lo cierto es que, como se señaló en el apartado correspondiente, la
32 Cfr. Miranda, David, Impactos de la reforma laboral en el movimiento obrero mexicano, Revista Trabajadores, No. 93, México, D. F., Noviembre-Diciembre, 2012,
p. 38.

Capítulo 7
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  197

obligación de la aplicación de convenciones internacionales obliga a los sindicatos a


respetarlos, tal y como lo establece la precitada tesis jurisprudencial 2a. CXV/2015
(10a.)33.
Por lo que reflexionando sobre las cuestiones históricas y las obligaciones inter-
nacionales a las cuales el Estado mexicano ha ratificado como propias, se puede
establecer que el sindicalismo tiene la obligación de cumplir de manera armónica
con estas y sobre todo comenzar a entender la necesidad de aplicar los principios
de autonomía y libertad sindical, pues solo así podrán cumplirse el mandato cons-
titucional y de paso garantizar un “trabajo decente”, del cual creemos que una vez
los jóvenes adviertan la importancia de contar efectivamente con todas las pres-
taciones que forman parte del concepto podrán aumentar su tasa de sindicación.

V. Conclusiones y propuestas
En México, el artículo 9º constitucional consagra dos derechos: el de asociación y
el de reunión, cada uno de estos entendidos en su dimensión como derechos hu-
manos, que permiten que los ciudadanos puedan celebrar reuniones de cualquier
tipo con límites que derivan de la propia preservación del Estado, la legalidad y el
orden, pero además permiten constituir asociaciones con fines de lucro, benéficos
o sin fines comerciales.
Por otra parte, la CPEUM contempla en su artículo 123 el derecho de los traba-
jadores del servicio privado y público para formar coaliciones y sindicatos para la
defensa de sus intereses, siendo reglamentario de dicho derecho la LFT y la LFTSE,
que prevén la clasificación de sindicatos, sus mecanismos para su constitución y
regulan los medios de defensa de sus intereses.
Dentro de la historia del sindicalismo mexicano encontramos que las grandes con-
federaciones obreras tuvieron importancia trascendental dentro de la vida política
del país y conformaron un corporativismo que a partir de la década de los ochenta
comenzó a reconfigurarse sin que hasta el momento haya logrado erradicarse.
La denominada reforma en materia de derechos humanos del año 2011 estableció
la obligación del cumplimiento del contenido de los tratados internacionales; en
el caso del sindicalismo, el tratado número 87. En cuanto a los jóvenes, se respeta
ahora la edad mínima para laborar de conformidad con la situación económica del
país y en el caso de el “trabajo decente” se estableció en la LFT reglamentaria del
derecho de sindicación su definición y alcances.

33 Suprema Corte de Justicia de la Nación, Op. cit.

Capítulo 7
198  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

Respecto de la juventud mexicana y su posibilidad de ejercer su derecho de sin-


dicación, encontramos la limitante a dicho ejercicio, toda vez que el número de
estos como integrantes de relaciones formales es diminuto, pero además el actuar
de diversos líderes sindicales ha deteriorado el prestigio histórico de la figura de
los sindicatos, situación que ha provocado tasas de sindicación alarmantes, pues
actualmente tan solo 1 de cada 10 jóvenes con oportunidad e sindicalizarse lo hace.
En lo que concierne al concepto de “trabajo decente”, este ya se encuentra concep-
tualizado en la LFT, como aquel que esencialmente respeta plenamente la dignidad
humana del trabajador; y aunque las adiciones a esta ley en materia de obligaciones
de transparencia, publicidad de datos y rendiciones de cuentas de los líderes sin-
dicales no guardan relación directa con dicho concepto, constituyen un intento de
trasformar la vida de los sindicatos y producir una transformación en el actuar de
estos para lograr el referido trato digno del trabajador.
En relación a este concepto y los jóvenes, para que estos puedan obtener un tra-
bajo decente, es necesario primero otorgárselos de manera formal, no de manera
ocupacional, ya que sin formalidad no hay posibilidad legal de sindicalización, y un
trabajador sin posibilidad de asociarse para la defensa de sus intereses no puede ser
considerado como respetado en su completa dignidad.
Con base en las conclusiones hasta aquí señaladas, consideramos que el sindicalis-
mo en México se encuentra en un periodo de transición provocado por la situación
socioeconómica del país y los cambios que la denominada “Reforma en Materia
de Derechos Humanos” ha provocado en toda la estructura del sistema jurídico
mexicano, además de las que específicamente provocará la “Reforma en Materia de
Justicia Laboral” recientemente aprobada y aún no reglamentada.
En este sentido, observamos que la primera reforma aludida tiene relación directa
con los jóvenes, el sindicalismo y el trabajo decente, ya que la juventud es conside-
rada como una limitante para acceder a una relación formal, pues muchos patrones
exigen como requisito para la contratación experiencia laboral o edad específica,
y estos requisitos son limitantes que vulneran al principio de no discriminación
contenido en el artículo primero constitucional.
Por otra parte, los tratados internacionales que establecen la edad mínima para
laborar, si bien es cierto que protegen la formación educativa obligatoria de los
adolescentes y jóvenes, en la realidad alejan la posibilidad de garantizar experiencia
laboral, pues al ser obligatorio obtener un trabajo compatible con la educación
obligatoria, el número de vacantes con esas características es mínimo. Aunque,
la LFT contempla el denominado periodo de prueba y el trabajo por horas, esto
no garantiza ni erradica la costumbre de exigir como requisito de contratación la

Capítulo 7
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  199

experiencia laboral, por lo que consideramos necesario hacer del conocimiento de


los jóvenes trabajadores y patrones estas modalidades, pues por desconocimiento
también se produce la discriminación por edad.
Al respecto, también podemos apuntar que con base en los principios de la refor-
ma en materia de derechos humanos se puede obtener la protección de la justicia
mexicana en relación con una discriminación por cuestión de edad o por falta de
experiencia, pues el periodo de prueba constituye una medida que entre otras fina-
lidades tiene la de verificar si los nuevos trabajadores cuentan con capacidades para
desarrollar los trabajos.
Ahora bien, respecto a los jóvenes que son contratados y que no ejercitan su dere-
cho a formar parte de un sindicato, consideramos que informar a los jóvenes res-
pecto a la multicitada reforma de derechos humanos constituye una herramienta
para poder aumentar dichas tasas de sindicación, pues los derechos que se desco-
nocen no son susceptibles de ejercerse por sus titulares. De ahí la trascendencia de
informar esta nueva etapa del sistema jurídico mexicano, pues permitiría que los
jóvenes se convirtieran además en vigilantes del cumplimiento a las obligaciones
que ya se encuentran materializadas en la LFT para los sindicatos.
Aunado a ello, consideramos que el Estado mexicano debe hacer esfuerzos por
lograr que todos los sindicatos cumplan cabalmente sus obligaciones de traspa-
rencia y combatir el corporativismo; así mismo, debe pugnar porque los patrones
entiendan y fomenten el concepto de trabajo decente, pues ante un ejercicio sindi-
cal responsable y racional, cualquier dueño de medios de producción fomentaría la
creación de puestos de trabajo con los elementos esenciales del trabajo decente.
En lo que concierne a los jóvenes y la bajas tasas de sindicalización, consideramos
que existe mucha reticencia debido al actuar de los líderes sindicales, pero la
transición generacional está llegando y muchos de los vicios en el actuar de los
sindicatos son susceptibles de combatirse a través de distintos medios legales con
sustento en el estricto respeto a los derechos humanos, por lo que consideramos
de trascendencia mayúscula que el Estado mexicano promueva entre los jóvenes el
conocimiento de sus derechos de sindicación y los beneficios que de ello pueden
obtenerse.
Además, proponemos que el Estado mexicano cumpla con la obligación de ratificar
el Convenio 98 de la OIT, pues permitiría mayores posibilidades de obtener nuevos
sindicatos con mayor participación de trabajadores jóvenes, que actualmente, da-
dos los procedimientos de registro, la denominada protección patronal y el fuerte
corporativismo, dificultan el nacimiento de verdaderos sindicatos que luchen por el
interés de sus agremiados e incluyan a jóvenes en sus órganos directivos.

Capítulo 7
200  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

En relación con el concepto de trabajo decente, no podemos evitar señalar que la


juventud mexicana se encuentra muy alejada de obtener este tipo de trabajos, sin
que sea una causa directa de esto las limitantes para que puedan sindicalizarse, sino
que el concepto en sí es complicado de materializarse dadas las condiciones so-
cioeconómicas y culturales de la sociedad mexicana. Por ello es que consideramos
necesario el fomento de dicho concepto, pues esto permitirá al sector ocupado de
jóvenes mexicanos que desconocen sus derechos poder exigir su materialización.
Consideramos que el conocer y entender los alcances del trabajo decente permitirá
a las futuras generaciones fortalecer su conciencia de clase, pues, como señalamos,
los jóvenes mexicanos no se sindicalizan y con esto se les suprime la posibilidad de
negociar mejores soluciones a sus relaciones laborales. De ahí la importancia de
hacerlos conocedores de que su edad no debe ser limitante para acceder a cualquier
tipo de ocupación, sino que deben exigir trabajos que respeten sus derechos huma-
nos, permitan sindicalizarse y sobre todo garanticen el respeto a su dignidad como
seres humanos y trabajadores.

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Capítulo 7
Capítulo 8
Estímulo fiscal para el primer empleo de los jóvenes en México
Juan Manuel Ortega Maldonado

SUMARIO: Introducción. I. La regulación fiscal como instrumento para


cumplir con las políticas públicas en materia de apoyo a los jóvenes.
II. Los antecedentes del estímulo fiscal para el primer empleo. III. El
estímulo fiscal del Fomento al primer empleo en la LISR. IV. El régimen
fiscal para el “primer empleo”. V. Conclusiones.
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  205

Introducción
Hace años nadie hubiera supuesto que a los jóvenes se les podría calificar como un
grupo vulnerable. Se pensaba que ellos eran el grupo social mejor posicionado y
con mayores expectativas a futuro. Tienen fuerza física y mental, y especialmente,
enormes deseos de cambiar el mundo.
Las circunstancias de un tiempo para acá han cambiado: fenómenos como la glo-
balización, la inseguridad y las recurrentes crisis financieras de nuestros países han
originado que hoy un gran número de jóvenes, especialmente aquellos que han con-
cluido sus estudios, no encuentran oportunidades y se hallan en el desempleo. Un
grupo de jóvenes cuya situación resulta por demás preocupante es el de aquellos
denominados “ninis”, es decir, quienes no trabajan (porque no hay donde hacerlo),
ni estudian (porque ya concluyó sus estudios, o bien, no encontraron opciones para
seguir estudiando). Nuestras nuevas generaciones se encuentran atrapadas en un
mundo de incertidumbre y desasosiego.
En efecto, en el caso de México en los últimos años, la situación en materia de
empleo ha sido difícil, de ahí que el gobierno federal haya puesto en operación
diversos programas con el propósito de apoyar el crecimiento de la Población Eco-
nómicamente Activa (PEA). El antecedente del programa gubernamental de apoyo
a jóvenes sin empleo fue el creado por el Ejecutivo Federal en el año 2007, que se
denominó Programa del Primer Empleo (PPE), que tenía como objetivo la reactiva-
ción del empleo formal en el país.
Infortunadamente, el número de requisitos que debían cumplirse, así como la ri-
gidez misma del PPE, devino en su inoperancia, provocando que en la práctica se
convirtiera en un programa testimonial y anecdótico para la economía nacional.
En la actualidad la situación en materia laboral sigue deteriorada. Los datos son
reveladores de esta situación, pues de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupa-
ción y Empleo (ENOE)1, para el tercer trimestre de 2016 (los últimos datos disponi-
bles) la población joven, de 15 a 29 años, alcanzó 30.425.577, es decir, el 24.9 % de
la población total del país; el 56.1 % de la PEA. La PEA joven alcazó 16.423.461, que
representa 54 % del segmento; mientras que la población no económicamente acti-
va se ubicó en 14.003.116, es decir, 46 % del total de la población de 15 a 29 años.

1 Datos extraídos de: Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), población de 15 años y más de edad. Recuperado de: http://www.beta.inegi.org.mx/
proyectos/enchogares/regulares/enoe/?init=1

Capítulo 8
206  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

Con respecto a la PEA joven, la tasa de ocupación del tercer trimestre 2016 se
ubicó en 92.9 % con 15,246,450 trabajadores, de los cuales 9,693,861 (63.5 %) son
hombres y 5.570.589 (36.5 %) son mujeres.
Como confirmación de lo anterior, la Comisión Especial de Análisis de Políticas de
Creación de Nuevos Empleos de la Cámara de Diputados (en 2013) indicó que en
el país existían 7.5 millones de “ninis”. Esto ha motivado, por un lado, la migración
de miles de jóvenes hacia el extranjero tratando de encontrar oportunidades de
empleo y, por el otro, un crecimiento del empleo informal.
Sostenemos, sin embargo, que existen soluciones parciales que pueden atemperar
este estado de cosas. Una de ellas es el instrumento fiscal. Por ejemplo, durante el
año 2009 estuvo vigente en la Ley del Impuesto Sobre la Renta el estímulo deno-
minado “del fomento al primer empleo”, que tenía como objetivo incentivar la crea-
ción de nuevos empleos de carácter permanente y de fomentar el primer empleo.
Este incentivo estaba dirigido para apoyar a los jóvenes. Desafortunadamente, no
continuó vigente para los siguientes ejercicios fiscales.
El propósito de la investigación será determinar la eficacia y eficiencia de estos
incentivos fiscales para apoyar la contratación laboral de los jóvenes, identificando
las razones para su creación (y de su desaparición).

I. La regulación fiscal como instrumento


para cumplir con las políticas públicas en
materia de apoyo a los jóvenes
Establecer medidas fiscales como vía para alcanzar los fines que las políticas públi-
cas se han trazado se ha convertido en práctica cotidiana en el ámbito hacendario.
Hoy es punto incontrovertible que la fiscalidad se muestra como un instrumento
idóneo para alcanzar objetivos distintos a los meramente recaudatorios pero igual-
mente amparados en la Constitución, como la salud, la protección al medio am-
biente, erradicar la evasión fiscal, etcétera.
Es esa la razón que subyace en la creación de medidas tributarias que tienden a
reorientar el consumo de bienes para aliviar los problemas de salud que padece
la población (impuesto sobre el consumo de alimentos de alta densidad calórica,
regulado en la Ley del Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios), el pro-
blema de la contaminación ambiental generado por la aplicación de plaguicidas
(creando el impuesto sobre plaguicidas con peligro de toxicidad dentro del mismo

Capítulo 8
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  207

ordenamiento antes citado), o bien, el problema de la elusión y evasión tributaria


(al establecerse el impuesto sobre depósitos en efectivo).
Nadie duda hoy día que las contribuciones o tributos tienen asignadas dos finalida-
des fundamentales: a) una finalidad fiscal, que se resume en la obligación de con-
tribuir al sostenimiento de los gastos públicos (artículo 31-IV, de la Constitución
Federal), la que tradicionalmente se les ha atribuido y la que, tal vez, justifica su
establecimiento; y b) una finalidad de ordenamiento extrafiscal.
Esa doble faceta puede hallarse en cualquier contribución, aunque más marcada-
mente en el impuesto, por su estructura e idoneidad para realizar con mayor preci-
sión esta última función.
Resulta pacífico afirmar que las contribuciones, dentro del marco constitucional,
pueden optar por dirigirse directamente al cumplimiento de los fines constitucio-
nales, perdiendo de esa manera el carácter meramente instrumental que les tenía
asignada la Hacienda Pública tradicional. Borrero Moro afirma que esta circunstan-
cia configura la utilización extrafiscal de los tributos como una exigencia constitu-
cional2.
Si bien en su origen las finalidades extrafiscales parecen tener un claro interés de
dirección económica —la cual aún sigue siendo la de mayor importancia—, hoy no
existe ningún problema en admitir la intervención tributaria para propósitos distin-
tos, bien estableciendo tributos con fines totalmente extrafiscales, como el abro-
gado IDE, que tenía el propósito de reducir la evasión fiscal, bien introduciendo en
los tributos ya existentes algunos instrumentos con esa declarada finalidad, como
la protección del medio ambiente o el fomento al empleo de personas con disca-
pacidad o de adultos mayores, en el ISR; la protección a la salud o la reducción en
el consumo de derivados del carbono, en el IESPS; o la creación y desarrollo de
zonas económicas especiales, de acuerdo con la Ley Federal de Zonas Económicas
Especiales.
Esta situación configura los tributos como categorías jurídicas multifuncionales,
calidad que “si bien no está expresamente reconocida —como afirma Casado Olle-
ro—, se desprende inequívocamente de la cláusula del Estado social y de los prin-
cipios rectores de la política social y económica en cuyo reconocimiento, respeto y
protección están comprometidos los poderes públicos”3. Así pues, los tributos ya
no se limitan a la mera obtención de recursos, sino que también se encaminan al
cumplimiento directo de otros objetivos constitucionales.

2 Borrero Moro, Cristóbal José, La tributación ambiental en España. España: Tecnos, 1999, p. 45.
3 Casado Ollero, Gabriel, “El principio d capacidad y el control de la imposición indirecta”, en REDF núm. 32, 1981, p. 461.

Capítulo 8
208  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

El tributo se configura como un instituto jurídico constitucional al servicio de la


realización de los mandatos constitucionales y cumple su función, bien indirecta-
mente, aportando los recursos necesarios para financiar los gastos públicos o direc-
tamente, incidiendo sobre los comportamientos de las personas con la finalidad de
alcanzar los objetivos constitucionales.
El profesor Herrera Molina va más allá al sostener que el derecho a la capacidad
económica puede ceder hasta verse reducido a la existencia de una “renta poten-
cial”. Este sería para él el contenido esencial del derecho a la capacidad econó-
mica que debe mantenerse intangible incluso en el caso de un tributo extrafiscal
de carácter social. En otras palabras, el profesor de la Universidad de Educación a
Distancia de España sostiene que la “renta potencial” es el límite mínimo exigible
para los impuestos extrafiscales más radicales4.
Por otra parte, antes de reconocer en forma abierta y expresa la existencia de las
contribuciones con fines extrafiscales, la SCJN realizó titubeantes intentos. En una
temprana tesis indicó que los impuestos podían tener un objeto inmediato, que
consiste en cubrir los gastos públicos, objeto que es esencial y común a todos ellos,
y otro objeto mediato, que consiste en la realización de determinado propósito,
como la división de las grandes propiedades rústicas, la protección a ciertas indus-
trias, etcétera, pero no es forzoso que el impuesto, para que se considere así, deba
tener como único objeto el inmediato de que se ha hablado5. Los gastos públicos
están previstos en el presupuesto de egresos, y los impuestos para cubrir esos gas-
tos, en el de ingresos, de modo es que la prueba de que una contribución no está
destinada a cubrir esos gastos, necesariamente debe encontrarse, o en la ley que la
establece o en el presupuesto de egresos.
Posteriormente, fue sentándose el criterio de que las contribuciones también esta-
ban llamadas a desempeñar un papel no solo contributivo, sino también extrafiscal,
y que esa finalidad no pugnaba con precepto constitucional alguno, sino al con-
trario, que era necesaria. De esa forma se indicó que además del propósito recau-
datorio que para sufragar el gasto público de la Federación, Estados y Municipios,
tienen las contribuciones, estas pueden servir accesoriamente como instrumentos
eficaces de la política financiera, económica y social que el Estado tenga interés en
impulsar, orientando, encauzando, alentando o desalentando ciertas actividades o
usos sociales, según sean considerados útiles o no, para el desarrollo armónico
del país, mientras no se violen principios constitucionales rectores de los tributos,
como los contenidos en el artículo 31, fracción IV, es decir, los fines extrafiscales
no pueden justificar la violación de los principios tributarios6.
4 Herrera Molina, Pedro Manuel; Capacidad económica y sistema fiscal. Madrid: Marcial Pons, 1998, p. 257.
5 Quinta Época, Segunda Sala, Tomo XXV, p. 391.
6 9ª Época, Pleno, SJF y su Gaceta X, diciembre de 1999, p. 15.

Capítulo 8
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  209

Asimismo, también se estableció que al ser los fines extrafiscales razones que orien-
tan a las leyes tributarias al control, regulación y fomento de ciertas actividades o
sectores económicos, matizando sus objetivos con un equilibrio entre la rectoría
estatal y las demandas del interés público, se concluye que el indicado artículo 25
constitucional constituye uno de los fundamentos de dichos fines, cuya aplicación
debe reflejarse en la ley, sus exposiciones de motivos, o bien, en cualquiera de sus
etapas de formación7.
En otro criterio, la Suprema Corte exigió que el poder legislativo debería establecer
los fines extrafiscales en forma expresa en el proceso de creación de estas, pero
matizó su propia determinación permitiendo que en casos excepcionales ella mis-
ma podía advertir que la contribución iba encaminada a proteger o ayudar a clases
débiles, en los que el fin extrafiscal es evidente, es decir, reconoció que se trata de
un fin especial de auxilio y, por tanto, que no resulta necesario que el legislador
en la iniciativa, en los dictámenes o en la propia ley exponga o revele los fines
extrafiscales, al resultar un hecho notorio la finalidad que persigue la contribución
respectiva8.
En el derecho comparado podemos identificar pronunciamientos similares, por
ejemplo, el Tribunal Constitucional Español estableció en la STC 37/87, de 26 de
marzo, que “tanto el sistema tributario en su conjunto como cada figura tributa-
ria concreta forman parte de los instrumentos de que dispone el Estado para la
consecución de los fines económicos y sociales constitucionalmente ordenados”,
posición que fue reiterada en la Sentencia 186/93, de 7 de junio, al afirmar que
“constitucionalmente nada cabe objetar a que en general, a los tributos pueda asig-
nárseles una finalidad extrafiscal”.
Ejemplo de contribución extrafiscal puede hallarse en el abrogado Impuesto a los
Depósitos en Efectivo. La Exposición de Motivos declaraba abiertamente que con
su establecimiento se pretendía reducir la evasión fiscal de quienes no están inscri-
tos en el RFC y no declaraban su situación fiscal. Actualmente están vigentes como
impuestos extrafiscales, el llamado “impuesto sobre alimentos chatarra” y también
el denominado “impuesto sobre carbono”. El objetivo expresado de estos impues-
tos es desalentar el consumo tanto de alimentos con alto contenido calórico como
de bienes derivados del carbono.
Como corolario de todo lo antes dicho puede advertirse que apoyar a los jóvenes
es un mandato constitucional a cuya finalidad están llamados a contribuir todas las
instituciones constitucionales, incluido el impuesto.

7 9ª Época, Primera Sala, SJF y su Gaceta, XX, julio 2004, p. 193.


8 9ª Época, Primera Sala, SJF y su Gaceta XIII, marzo 2001, p. 103.

Capítulo 8
210  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

II. Los antecedentes del estímulo fiscal


para el primer empleo
Antes de entrar al estudio del régimen fiscal que se creó para paliar la situación
laboral de los jóvenes, conviene dar cuenta de una serie de proyectos laborales y
administrativos que se llevaron a cabo en los últimos años con ese propósito.
Uno de los antecedentes más remotos fue la iniciativa de Ley de Derechos de la
Juventud, presentada por el diputado Jaime Martínez Veloz, en el año de 2000 ante
la Cámara de Diputados9, misma iniciativa que presentó por segunda ocasión, en
sesión del martes 1 de abril de 200310, dentro de una nueva asamblea parlamenta-
ria, en cuyos artículos 143 a 151 puede advertirse una serie de medidas tendientes
a favorecer el empleo de los jóvenes.
Más adelante, en el año 2004 el diputado José Manuel Carrillo Rubio presentó una
iniciativa que adiciona el artículo 31 bis a la Ley del Impuesto Sobre la Renta, para
otorgar incentivos de carácter fiscal a las personas que den empleo a los jóvenes.
Esta iniciativa estuvo redactada en la forma siguiente:
Artículo 31-Bis. El patrón que contrate a jóvenes de 16 a 29 años, podrá deducir del impuesto
a su cargo, una cantidad igual al cien por ciento de la cantidad pagada por concepto de salario a
su trabajador. Siempre y cuando el contribuyente patrón, demuestre al Servicio de Administración
Tributaria que está cumpliendo con la obligación contenida en el artículo 12 de la Ley del Seguro
Social.
La iniciativa no prosperó, pero resultó ser el primer intentó por favorecer la contra-
tación de los jóvenes a través de un instrumento fiscal.
El siguiente proyecto —sin duda, el más destacado para la Administración Pública
2006-2012— fue el Programa para el Primer Empleo, que apareció en el Presupues-
to de Egresos de la Federación para el ejercicio fiscal de 200711, que estuvo vigente
hasta 2012 y a cargo del Instituto Mexicano del Seguro Social.
Según el decreto que que establece las directrices generales para dar cumplimiento
al Programa Primer Empleo12 y el Decreto Modificatorio13, así como los Lineamien-

9 Según consta en la Gaceta Parlamentaria, Cámara de Diputados, año IV, núm. 659, miércoles 27 de diciembre de 2000.
10 Gaceta Parlamentaria, año VI, número 1223, Cámara de Diputados, miércoles 2 de abril de 2003.
11 Artículo 8 de dicho Presupuesto en el que se destinan $3.000.000.000.00 por concepto del subsidio para los programas para la promoción del empleo, entre ellos
precisamente el relativo al programa de primer empleo, publicado en el Diario Oficial de la Federación de fecha 28 de diciembre de 2006.
12 Publicado en el Diario Oficial de la Federación con fecha 23 de enero de 2007.
13 Publicado en el Diario Oficial de la Federación con fecha 17 de diciembre de 2007.

Capítulo 8
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  211

tos Operativos para dar cumplimiento al Programa14, tenía como objetivo apoyar
a las personas físicas o morales en la generación de nuevos empleos de carácter
permanente, a través del otorgamiento de un subsidio que sería aplicado a la parte
de las cuotas obrero patronales causadas a su cargo, derivadas de contratar traba-
jadores e inscribirlos ante el Instituto Mexicano del Seguro Social.
Hasta el 31 de agosto de 201115 se inscribieron en el Programa Primer Empleo más
de 22.000 empresas, las cuales registraron a 83.081 trabajadores.
A pesar de que el Programa fue reformado mediante Decreto en noviembre16 y el
IMSS actualizó los Lineamientos en diciembre de 201117, con ánimo de mejorar el
Programa, este siguió teniendo los problemas de excesivos requisitos del que se
quejaron muchos sectores económicos18 y parlamentarios19.
Las opiniones sobre la eficacia del programa fueron muy disímiles, pues mientras
el Colegio de Contadores Públicos de México, A. C. destaca su benevolencia20, y al-
gunos sectores aludieron a sus “fortalezas y debilidades”21, hubo quienes hablaron
sobre “graves violaciones de derechos humanos”22, pasando por quienes lo conside-
raron un “archivo muerto en el IMSS”23, o con “magros resultados”24 hasta quienes
lo calificaron de “fracaso total”25.
Como quiera que haya sido, el programa ya no fue impulsado por la nueva admi-
nistración pública para 2012. Lo único cierto es que se trató de un programa piloto

14 Publicado en el Diario Oficial de la Federación con fecha 15 de enero de 2008.


15 Que fue el último día que se tenía para ser acreedor el programa y que después fue ampliado.
16 Diario Oficial de la Federación de fecha 14 de noviembre de 2011
17 Diario Oficial de la Federación de fecha 05 de diciembre de 2011
18 Cfr. http://www.revistafortuna.com.mx/opciones/archivo/2007/julio/htm/Fracasa_Primer_Empleo.htm. Consultado el día 4 de agosto de 2016.
19 La Comisión Permanente del Congreso de la Unión, solicitó a la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, como Punto de Acuerdo, en los términos del artículo 93
de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, remitir a las comisiones de Trabajo y Previsión Social de las cámaras de Diputados y de Senadores, en un
plazo de 30 días naturales, un informe sobre la implementación del Programa del Primer Empleo, sus avances y perspectivas. Gaceta del Senado LX/1SPR-43/13661.

En otro Punto de Acuerdo se decretó lo siguiente: “Primero. Con base a lo anterior, creemos necesario solicitar a la Auditoría Superior de la Federación, la realización
de una auditoría al Programa por la Generación del Primer Empleo, emprendido por el Instituto Mexicano del Seguro Social, desde marzo de 2007 y hasta el segundo
trimestre de 2009, con la finalidad de rendir un informe pormenorizado de evaluación acerca de su manejo al Congreso de la Unión. Segundo. La Comisión Perma-
nente del H. Congreso de la Unión, solicita al Ejecutivo Federal a plantear un nuevo esquema de aplicación para el Programa por la Generación del Primer Empleo, a
través de Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer), que permita promover la elaboración y aplicación de regulaciones menos burocráticas, para que éstas
a su vez, generen beneficios mayores a sus costos de cumplimiento. Tercero. La Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión, exhorta al Ejecutivo Federal
para través del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), se reestructure el esquema en que se sustenta el
Programa por la Generación del Primer Empleo, a fin de eliminar la burocracia, la tramitología y beneficiar con incentivos fiscales a las empresas que generen empleo
para los jóvenes a través de nuevas plazas formales mejor remuneradas”. Gaceta del Senado LX/3SPR-12/21581 de 22 de julio de 2009.
20 http://spip.imcp.org.mx/IMG/pdf/01_CROSS_fomento_al_1er_empleo-dos.pdf. Consultado el día 12 de agosto de 2016.
21 Muñoz Gómez, Ana Wendy. Disponible en: http://epikeia.leon.uia.mx/old/numeros/06/epikeia06-el_programa_del_primer_empleo.pdf.
22 Robles Benítez, Rita Marcela, Programa del Primer Empleo, violatorio de DD. HH, Boletín 23/01/07 del Área de Derechos Humanos Laborales del Centro de
Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria. Disponible en: http://www.cimacnoticias.com.mx/node/56348.
23 Ver nota periodística en el Economista del día 3 de marzo de 2010, Disponible en: http://eleconomista.com.mx/industrias/2010/03/03/programa-primer-em-
pleo-archivo-muerto-ims.
24 Así lo denunciaron la senadora Rosalinda López Hernández y el senador Jesús Garibay García. Proposición con Punto de Acuerdo por el que la Comisión Perma-
nente del Congreso de la Unión cita al titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social a fin de que explique la situación en que se encuentra el Programa Primer
Empleo. Gaceta del Senado LX/1SPR-23/12920, 27 de junio de 2007.
25 Declaraciones del dirigente de la Confederación Patronal de la República Mexicana al periódico “La Jornada”, de fecha 13 de enero de 2008.

Capítulo 8
212  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

del cual pueden extraerse experiencias para mejorarlo en un futuro próximo. La


intención era noble, el medio fue complejo e inadecuado.
Después de este programa, continuaron los intentos por ofrecer una regulación
que permitiera a los jóvenes acceder a un empleo digno, formal y estable. Así, se
presentó en 2009 la iniciativa que expide la Ley General de la Juventud, a cargo
del diputado Francisco Ramos Montaño26 en el que se defiende el derecho de este
conglomerado a obtener una fuente de empleo.
Más adelante, en 2010, se presenta la iniciativa que expide la Ley para Promover la
Educación, la Capacitación para el Empleo y el Trabajo de la Juventud, a cargo de la
diputada Ifigenia Martha Martínez y Hernández27, de espectro mucho más amplio,
pero que también enfatiza el derecho de los jóvenes a tener un trabajo estable y
digno.
Esta propuesta fue la última antes del establecimiento del estímulo del “Fomento
al Primer Empleo”, que existió en la LISR y que estuvo vigente solamente el ejerci-
cio fiscal 2011; pero antes me referiré a los intentos que le sucedieron a esta figura
tributaria.
En efecto, al estímulo fiscal señalado le sucedieron varias propuestas de reforma
legislativa, entre ellas una iniciativa muy interesante en 2013 de los senadores José
María Martínez Martínez, Carlos Mendoza Davis, Daniel Gabriel Ávila Ruiz y Benja-
mín Robles Montoya, que contiene proyecto de decreto por el que se expide la Ley
de Fomento al Primer Empleo para los Jóvenes Estudiantes y Egresados de Nivel
Técnico Superior y de Educación Superior y se reforman la Ley del Impuesto sobre
la Renta y la Ley del Impuesto Empresarial a Tasa Única28.
En el año 2015 se presentaron nuevas iniciativas: la primera de ellas el 28 de abril
de los senadores del Grupo Parlamentario del Partido Verde Ecologista de México,
con aval de grupo, con proyecto de decreto por el que se reforma el artículo 154 de
la Ley Federal del Trabajo, en materia de vale por el primer empleo29.
Otra más el 8 de septiembre, que reforma el artículo 154 de la Ley Federal del Tra-
bajo, suscrita también por integrantes del Grupo Parlamentario del Partido Verde
Ecologista de México30 en la Cámara de Diputados.

26 Según Gaceta Parlamentaria, Cámara de Diputados, número 2897-II, martes 24 de noviembre de 2009.
27 Según Gaceta Parlamentaria, año XIII, número 3110-II, Cámara de Diputados, martes 5 de octubre de 2010.
28 Gaceta del Senado LXII/1SPO-114/39929, de 2 de abril de 2013.
29 Gaceta del Senado LXII/3SPO-132/54372, de 28 de abril de 2015.
30 Gaceta Parlamentaria, año XVIII, número 4358-IV, Cámara de Diputados, martes 8 de septiembre de 2015

Capítulo 8
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  213

La tercera iniciativa tuvo lugar el 24 de septiembre con proyecto de decreto por


el que se adiciona un tercer párrafo al artículo 186 de la ley del impuesto sobre la
renta, presentada por el senador Martín Orozco Sandoval31.
La cuarta el 8 de diciembre en la Cámara de Senadores, de los senadores José María
Martínez Martínez, Daniel Ávila Ruiz y Martín Orozco Sandoval, del Grupo Parla-
mentario del Partido Acción Nacional, con proyecto de decreto por el que se expide
la Ley de Fomento al Primer Empleo para Jóvenes y se reforma la Ley del Impuesto
sobre la Renta32.
La última de ese año se presentó 14 de diciembre, con proyecto de decreto, por
el que se expide la Ley de Fomento al Primer Empleo de Jóvenes, y se reforman la
denominación del capítulo II del título VII y el artículo 186 de la Ley del Impuesto
sobre la Renta, presentada por el senador José María Martínez Martínez33.
Este año 2016 siguieron los impulsos legislativos de diversos actores parlamenta-
rios que por vía tributaria o administrativa han buscado mejorar la situación laboral
de los jóvenes.
El 3 de febrero de 2016 se presentó la iniciativa que expide la Ley de Fomento
del Primer Empleo para los Jóvenes Estudiantes y Egresados del Nivel Técnico Su-
perior y de Educación Superior, a cargo de la diputada Yahleel Abdala Carmona34.
La siguiente iniciativa que reforma y adiciona diversas disposiciones de la Ley del
Impuesto sobre la Renta estuvo a cargo del diputado Marco Antonio Aguilar Yunes,
presentado el 23 de febrero de este mismo año35.
Hasta el día de hoy esas propuestas no han reunido los consensos necesarios, pero
imagino que la situación orilla a seguir sosteniendo las propuestas desde distintos
frentes.

31 Gaceta Parlamentaria, año XVIII, número 4369-I, Cámara de Diputados, jueves 24 de septiembre de 2015.
32 Gaceta del Senado LXIII/1PPO-68/59802 de fecha 08 de diciembre de 2015.
33 Gaceta Parlamentaria, año XIX, número 4425-I, Cámara de Diputados, lunes 14 de diciembre de 2015.
34 Gaceta Parlamentaria, año XIX, número 4460-VI, Cámara de Diputados, miércoles 3 de febrero de 2016.
35 Gaceta Parlamentaria, año XIX, número 4474-IV, Cámara de Diputados, martes 23 de febrero de 2016.

Capítulo 8
214  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

III. El estímulo fiscal Del Fomento al


Primer Empleo en la Ley del Impuesto
Sobre la Renta
La situación de incertidumbre y desesperanza en la que viven los jóvenes trajo como
respuesta por parte del Congreso de la Unión la aprobación del decreto (en adelan-
te, el Decreto) por el que se adicionaron diversas disposiciones a la Ley del Impues-
to sobre la Renta (LISR), que contenían el estímulo fiscal del Fomento al Primer
Empleo, el cual fue publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 31 de
diciembre de 2010, para entrar en vigencia el 1o de enero de 2011.
Con ánimo de conocer a mayor profundidad los fines, límites y motivos del citado
Decreto, se impone realizar un breve análisis del proceso legislativo que originó
su creación. El proyecto original fue una iniciativa de Ley presentada por el Grupo
Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional (PRI) de la Cámara de Sena-
dores36.
Según se desprende de las consideraciones de la propuesta, en el diseño estructural
del proyecto se tuvieron en cuenta las experiencias extranjeras, concretamente el
caso chileno, pues sobre el particular se indicó:
Debemos de considerar la experiencia internacional de aquellos países que están adoptando políti-
cas de promoción con resultados visibles. En Chile, por ejemplo, el año pasado se aprobó un subsi-
dio al empleo de jóvenes que tienen entre 18 y 25 años de edad provenientes de familias pobres. Se
estima que este subsidio beneficiará a unos 300 mil jóvenes en el primer año, cifra de gran impacto
si se considera la población total de aquel país. Por ello, es urgente adoptar medidas pertinentes
antes de que sigamos perdiendo terreno frente a otras economías emergentes.
Debe destacarse que la iniciativa original extendía la aplicación del estímulo hacia
el Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU), lo que robustecía los efectos integra-
dores y reales para los empresarios que se acogieran a este beneficio. Sin embargo,
fueron otras las consideraciones de la Comisión de Hacienda y Crédito Público de la
Cámara de Diputados, pues el beneficio para efectos del IETU fue eliminado bajo el
argumento de que distorsionaría los efectos del denominado “impuesto mínimo”,
así como por razones presupuestales, como a continuación se transcribe:
Si bien la dictaminadora considera adecuado que el estímulo se otorgue a los patrones que con-
traten trabajadores de primer empleo sea una deducción adicional, se estima que dicha deducción
únicamente debe aplicar para efectos del ISR, ya que establecerla para efectos del IETU no es la
36 Gaceta parlamentaria, Año XIII, núm. 3107-I, Cámara de Diputados, Jueves 30 de septiembre de 2010. Debe decirse que el proyecto original era en el sentido de
proponer una Ley de Fomento al Primer Empleo, pero por razones de técnica legislativa se decidió mantener la propuesta de reforma solamente a la LISR.

Capítulo 8
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  215

mejor alternativa por las distorsiones que provocaría al impuesto mínimo de base amplia como lo
es este último gravamen. En efecto, es importante recordar que este Congreso de la Unión, dentro
del proceso legislativo de discusión y aprobación de la Ley del Impuesto Empresarial a Tasa Única,
reconoció la naturaleza de ese gravamen como un impuesto mínimo de base amplia, por lo que con
el objeto de no distorsionar dicha naturaleza, es que no se permita la deducción de los pagos a los
factores de la producción, como son los salarios; sin embargo, se permite que los contribuyentes
apliquen un crédito contra el IETU por las erogaciones realizadas por concepto de salarios gravados
y aportaciones de seguridad social. Si bien las retribuciones a los factores de la producción, como
son los salarios, quedan comprendidas en la base del IETU, determinada por el método de resta,
jurídicamente no son objeto del mencionado impuesto y, por ende, tampoco pueden constituir
un concepto deducible. Además el costo total (ISR e IETU) del equivalente anual ascendería a
$35,085 millones de pesos (mdp), lo cual representa un elevado impacto a las finanzas públicas lo
que daría lugar a que el Gobierno Federal contara con menores ingresos por concepto de impuestos
para atender a otros sectores.37
Tal vez, como se afirma, “el estímulo fiscal del Fomento al Primer Empleo se enfocó
principalmente a incentivar el empleo como parte de la cadena de producción, que
pudiera reactivar la economía del país al combatir directamente la pobreza de la
población e indirectamente incrementar el capital de trabajo de los empresarios”.
No deben perderse de vista dos aspectos de la reforma legal: el primero es que con
ella se buscaba potenciar un incremento en la productividad de las empresas y, por
lo tanto, un mayor ingreso para estas, el cual indirectamente generaría un aumento
en los ingresos para el gobierno federal (en mayor medida que el costo derivado
de la implementación del estímulo fiscal); el segundo es que la temporalidad de su
vigencia pretendió garantizar que este incentivo se convirtiera únicamente en una
herramienta para reactivar el mercado laboral.
Sin embargo, considero que el estímulo fiscal del Fomento al Primer Empleo debe
erigirse en un instrumento permanente, pues permanente es el desempleo de los
jóvenes, habida cuenta de que puede también servir de estímulo para promover la
capacitación, especialización y mejora en el capital humano en las empresas.

IV. La estructura del estímulo fiscal de


fomento al primer empleo previsto en la
ley del impuesto sobre la renta
El estímulo fiscal del Fomento al Primer Empleo establecido en el Capítulo VIII
del Título VII de la LISR otorgaba una deducción adicional a los patrones que con-
trataran trabajadores de primer empleo para ocupar puestos de nueva creación. El
37 Gaceta Parlamentaria núm. 3120-F, 19 de octubre de 2010 (LXI Legislatura).

Capítulo 8
216  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

estímulo fiscal era aplicable tanto para el cálculo de los pagos provisionales como
para la determinación del impuesto del ejercicio, sin que en ningún caso excediera
el monto de la utilidad fiscal o de la base que en su caso correspondía.
El estímulo fiscal tuvo una vigencia temporal de tres años. Sin embargo, quienes
durante la vigencia de las disposiciones fiscales que lo regulaban establecieron
puestos de nueva creación para ser ocupados por trabajadores de primer empleo,
se beneficiaron del estímulo fiscal hasta por un periodo de 36 meses aun cuando la
disposición fiscal antes citada ya no se encontraba vigente.

1. Determinación del estímulo


De acuerdo con lo establecido por el abrogado artículo 230 de la LISR, el proce-
dimiento para la determinación de la deducción adicional del estímulo fiscal del
Fomento al Primer Empleo era el siguiente:
La determinación de la deducción adicional se llevará a cabo conforme a lo siguiente:
I. Al salario base a que se refiere el artículo 231 de esta Ley multiplicado por el número de días
laborados en el mes o en el año por cada trabajador de primer empleo, según corresponda, se le
disminuirá el monto que resulte de multiplicar dicha cantidad por la tasa establecida en el artículo
10 de esta Ley vigente en el ejercicio en que se aplique la deducción.
II. El resultado obtenido conforme a la fracción anterior, se dividirá entre la tasa del impuesto sobre
la renta vigente en el ejercicio de que se trate.
III. El 40 % del monto obtenido conforme a la fracción anterior será el monto máximo de la deduc-
ción adicional aplicable en el cálculo del pago provisional o del ejercicio, según corresponda. […]
De acuerdo con lo anterior, a continuación proporcionamos una breve explicación
de la mecánica para la determinación de la deducción adicional antes citada.
a. El salario base38 se multiplicará por el número de días laborados por el trabaja-
dor de primer empleo (en el mes o en el año, según corresponda39).
b. El monto que resulte del inciso a) anterior se multiplicará por la tasa establecida
en el artículo 10 de la Ley de la materia vigente40 en el ejercicio en que se aplique
la deducción.
c. El resultado del inciso a) se disminuirá con el monto que resulte del inciso b)
anterior; y posteriormente el importe que resulte se dividirá entre la tasa del
impuesto sobre la renta vigente en el ejercicio fiscal de que se trate.

38 Se refiere al salario base de cotización para la determinación de las cuotas de seguridad social en los términos de la Ley del Seguro Social.
39 El estímulo fiscal es aplicable en la determinación de los pagos provisionales e impuesto anual.
40 De conformidad con el artículo 2, fracciones I y II de las Disposiciones de Vigencia Temporal de 2010, se aplicaría una tasa del 30 % para los ejercicios fiscales de
2010, 2011 y 2012, y supuestamente una tasa del 29 % para el ejercicio fiscal de 2013 y la tasa del 28 % a partir del ejercicio fiscal de 2013, lo cual no sucedió dada
la reforma de la LISR, que colocó la tasa al 30 % desde 2012 hasta el actual ejercicio de 2016.

Capítulo 8
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  217

d. El 40 % del monto obtenido conforme al inciso c) anterior será el monto máximo
de la deducción adicional aplicable en el cálculo del pago provisional o del ejer-
cicio, según corresponda.

2. Elementos importantes para la aplicación del estímulo


fiscal
a. Existieron diversos aspectos que los patrones debieron considerar para la ade-
cuada y eficiente aplicación del estímulo fiscal del Fomento al Primer Empleo:
b. La deducción adicional derivada del estímulo no debió considerarse para efectos
de calcular la renta gravable que serviría de base para la determinación de la
participación de los trabajadores en las utilidades de las empresas (PTU) a que
se refiere el artículo 123, Apartado A, fracción IX, inciso e) de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEM).
c. El monto de la deducción adicional solo era aplicable tratándose de trabajadores
que percibían hasta 8 veces el Salario Mínimo General Vigente (SMGV) del área
geográfica en donde prestó servicio el trabajador de que se trate.
d. Tratándose de patrones personas físicas, solo era aplicable contra los ingresos
obtenidos por la realización de actividades empresariales y servicios profesio-
nales, y por arrendamiento y en general por otorgar el uso o goce temporal de
bienes inmuebles a que se referían los capítulos II y III del Título IV de la abro-
gada LISR.
e. El patrón que no hubiese considerado la deducción adicional en el cálculo de
los pagos provisionales o del ejercicio fiscal que correspondía, pudiendo haberlo
hecho conforme al mismo, perdería el derecho a hacerlo en los pagos provisio-
nales o en los ejercicios posteriores hasta por la cantidad en la que pudo haberla
aplicado.

3. Conceptos fundamentales para la aplicación del estímulo


La regulación del estímulo fiscal del Fomento al Primer Empleo establecía que para
precisar el alcance de lo que debía entenderse como “patrón” y “trabajador” era
necesario atender a las definiciones señaladas en materia laboral conforme a la Ley
Federal del Trabajo (LFT).
Con relación al concepto “trabajador de primer empleo”, las disposiciones fiscales
en comento establecían que debería considerarse como tal aquel que no hubiese
tenido registro previo de aseguramiento en el régimen obligatorio ante el Instituto

Capítulo 8
218  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

Mexicano del Seguro Social (IMSS), por no haber prestado en forma permanente o
eventual un servicio remunerado, personal y subordinado a un patrón.
Por otro lado, el “puesto de nueva creación” fue identificado, dentro de las disposi-
ciones fiscales que regulaban el estímulo fiscal, como aquel de nueva creación que
incrementaba el número de trabajadores asegurados en el régimen obligatorio ante
el IMSS en cada ejercicio fiscal a partir de la entrada en vigor de las disposiciones
fiscales antes referidas. Ahora, para determinar el número base de los registros
cuyo incremento se consideraba puesto de nueva creación, no se tomaron en cuen-
ta las bajas en los registros correspondientes de trabajadores pensionados o jubila-
dos durante el ejercicio fiscal de que se trataba, ni aquellas bajas registradas en los
últimos dos meses del año 2010.
En adición a lo anterior, y con la finalidad de que el patrón conservara los beneficios
del estímulo fiscal del Fomento al Primer Empleo, era necesario cumplir con los
siguientes aspectos relacionados con el denominado “puesto de nueva creación”:
a. Los puestos de nueva creación deberían permanecer existentes por un periodo
de por lo menos 36 meses continuos contados a partir del momento en que fue-
ron creados, plazo durante el cual el puesto debió ser ocupado por un trabajador
de primer empleo.
b. El patrón debió mantener ocupado de forma continua el puesto de nueva crea-
ción por un lapso no menor a 18 meses durante el periodo de 36 meses a que se
refiere el inciso anterior.
c. El patrón no perdería el beneficio del estímulo fiscal en caso de que al trabajador
de primer empleo le hubiese sido rescindido su contrato de trabajo en términos
de lo establecido por el artículo 47 de la LFT y este hubiese sido sustituido por
otro trabajador de primer empleo, siempre que el patrón conservara el puesto de
nueva creación durante el periodo de 36 meses antes citado.
d. Como se puede observar, el objetivo del estímulo fiscal era realmente fomentar
la creación de nuevos empleos, aumentando la plantilla laboral que tributa para
efectos del IMSS y, en consecuencia, para efectos de las demás contribuciones
locales y federales relacionadas con la remuneración por sueldos y salarios. El
estímulo, vale decir, no aplicaba para el caso de pagos por conceptos asimilados
a salarios para efectos del ISR.

4. Obligaciones formales para la aplicación del estímulo


El patrón debió cumplir con los siguientes requisitos respecto de la totalidad de los
trabajadores de primer empleo que se contrataban para tener derecho a la deduc-
ción adicional del estímulo fiscal del Fomento al Primer Empleo:
Capítulo 8
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  219

a. Sus relaciones laborales se deberán regir por el apartado A del artículo 123 de
la CPEUM.
b. Crear puestos nuevos y contratar a trabajadores de primer empleo para ocupar-
los.
c. Inscribir a los trabajadores de primer empleo ante el IMSS, en los términos que
establece la Ley del Seguro Social (LSS).
d. Determinar y enterar al IMSS el importe de las cuotas obrero-patronales causa-
das tanto por los trabajadores de primer empleo como por el resto de los tra-
bajadores a su servicio, conforme a lo dispuesto en la LSS. Asimismo, se debió
cumplir con las obligaciones de retención y entero a que se refiere el Capítulo I
(De los Ingresos por salarios) del Título IV (De las personas físicas) de la LISR.
e. No tener a su cargo adeudos por créditos fiscales firmes determinadostanto por
el Servicio de Administración Tributaria (SAT) como por el IMSS.
f. Cumplir con las obligaciones de seguridad social que correspondían según los
ordenamientos legales aplicables.
g. Asimismo, los patrones que beneficiarios de la deducción adicional derivada de
este estímulo deberían presentar ante el SAT, en el mes en el que iniciaban su
aplicación, un aviso en el que debían manifestar que optaban por aplicar los
beneficios de dicho estímulo fiscal.
Adicionalmente, a más tardar el día 17 de cada mes, se debería presentar, bajo pro-
testa de decir verdad, la siguiente información correspondiente al mes inmediato
anterior41:
a. Los patrones:
1. El registro federal de contribuyentes (R.F.C.)
2. Todos los registros patronales ante el IMSS asociados al R.F.C.
b. Respecto de los trabajadores de primer empleo contratados:
1. Nombre completo.
2. Número de seguridad social.
3. Clave única de registro de población.
4. R.F.C.
5. El monto del salario base de cotización registrado ante el IMSS.
6. El monto de las cuotas de seguridad social pagadas.
c. El monto de la deducción adicional aplicada en el mes de que se trataba
41 Esta información se proporcionará mediante la aplicación electrónica del software denominado “FPE 2011 V.1.0.0.” que el SAT ha implementado para elaborar y
presentar la Declaración Informativa del Fomento al Primer Empleo.

Capítulo 8
220  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

d. Respecto de los trabajadores de primer empleo que se hubieran sustituido en


los términos del artículo 235 de la LISR, se deberá proporcionar la siguiente
información:
1. El número de seguridad social del trabajador sustituido.
2. El número de seguridad social del trabajador sustituto, de quien debió entre-
garse adicionalmente la información señalada en el inciso b) anterior.
e. La demás información necesaria para verificar la correcta aplicación de la de-
ducción adicional establecida en el artículo 230 de la LISR. Para efectos de sim-
plificar las cargas administrativas, se establece que el SAT debió remitir copia
al IMSS de la información que presentaron los patrones en los términos antes
mencionados.

5. Pagos provisionales
La determinación de la deducción adicional que se podía aplicar en los pagos provi-
sionales se realizaba conforme a la mecánica de cálculo arriba señalada, pero con-
siderando el salario base pagado a los trabajadores de primer empleo en el periodo
al que correspondía el pago.
Tratándose de personas morales, el patrón disminuía de la utilidad fiscal que co-
rrespondía al pago provisional, el monto de la deducción adicional que resultaba
para el mes que correspondía.
Para efectos de la determinación del coeficiente de utilidad a que se refería el ar-
tículo 14 de la LISR, no debería considerarse la deducción adicional aplicada en el
ejercicio inmediato anterior a aquél por el que se calculaba dicho coeficiente.

Sanciones
Cuando los patrones incumplían con los requisitos establecidos por las disposi-
ciones fiscales que regulaban el estímulo fiscal de la deducción adicional, perdían
el derecho a aplicar dicha deducción adicional por la contratación de trabajadores
de primer empleo que se realizaban en ejercicios posteriores a aquel en el que se
incurría en el incumplimiento.
Con independencia de las sanciones que se hubiesen aplicado a los patrones que de
manera indebida efectuaban la deducción adicional, dichos patrones debieron pa-
gar el ISR que les hubiera correspondido de no haber aplicado en los pagos provisio-
nales o en el ejercicio de que se trataba la deducción adicional del estímulo fiscal,
debidamente actualizado y con los recargos que correspondían, desde la fecha en

Capítulo 8
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  221

la que se aplicó indebidamente la mencionada deducción adicional y hasta el día en


el que se efectuaba el pago correspondiente.

6. Las dudas sobre la regulación del estímulo


Existieron aspectos que causaron inquietudes respecto de la aplicación del estímu-
lo fiscal, entre los cuales señalamos los siguientes:
a. Las disposiciones fiscales no definían el término “número de días laborados”
que se utilizaba en la mecánica de cálculo de la deducción adicional, al no estar
delimitados tampoco los siguientes conceptos: días de descanso obligatorio, in-
capacidades por enfermedad o riesgo de trabajo, etc.
b. Respecto al concepto “percepción del trabajador” hasta por 8 veces el SMGV del
área geográfica en donde prestó servicio, no se precisaba si por tal debería en-
tenderse el ingreso por cuota diaria del trabajador o el salario diario (integrado)
establecido en el artículo 84 de la LFT42 .
c. Para efectos de la determinación del incremento en los registros ante el IMSS
de los puestos de nueva creación, no se consideraban las bajas en los registros
correspondientes de trabajadores pensionados o jubilados. Sin embargo, era ne-
cesario determinar si el concepto “pensionados” se consideraba en su acepción
más extensa —y, por lo tanto, involucre también las bajas de los trabajadores
por situaciones de: muerte, invalidez, riesgos de trabajo, etc.— o tenía un sentido
restringido.
d. Las regulaciones del estímulo eran omisas respecto al plazo que tenía el patrón
para contratar un nuevo trabajador cuando al primero se le hubiese rescindido el
contrato, en términos del artículo 47 de la LFT (situación en la cual el patrón no
perdería el beneficio del estímulo fiscal en caso de que el trabajador de primer
empleo fuese sustituido por otro). Tampoco aclara a partir de cuándo surte efec-
tos la sustitución, considerando la necesidad de entrega del aviso de rescisión.
e. Las disposiciones eran también omisas respecto a la situación particular de los
trabajadores inscritos en forma voluntaria al régimen obligatorio del IMSS (ar-
tículo 13 de la LSS). Las personas que se encontraban en dicho régimen obliga-
torio de forma voluntaria no habían prestado de manera permanente o eventual
un servicio remunerado, personal y subordinado a un patrón; sin embargo, en
algunos casos podrían estar regulados por el apartado A del mencionado artícu-
lo 123 de la CPEUM (por ejemplo, los trabajadores domésticos).

42 Artículo 84. El salario se integra con los pagos hechos en efectivo por cuota diaria, gratificaciones, percepciones, habitación, primas, comisiones, prestaciones en
especie y cualquiera otra cantidad o prestación que se entregue al trabajador por su trabajo.

Capítulo 8
222  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

Debe recordarse que para efectos de aplicar el estímulo eran necesarias, entre
otras, dos condiciones: 1) las relaciones laborales se deberán regir por el apartado
A del artículo 123 de la CPEUM; y 2) el trabajador no debe tener un registro previo
de aseguramiento en el régimen obligatorio ante el IMSS, por no haber prestado
en forma permanente o eventual un servicio remunerado, personal y subordinado
a un patrón.

V. Conclusiones
1. El objetivo principal del estímulo fiscal del Fomento al Primer Empleo se encon-
traba en incentivar la creación de nuevos empleos de carácter permanente en el
país dirigidos básicamente a los jóvenes.
2. Se estima que el estímulo fiscal podría haber reactivado el mercado laboral en el
país, beneficiando a diversos empresarios (patrones) que hubiesen incorporado a
sus planes de contratación a los denominados “trabajadores de primer empleo”,
siempre y cuando los requisitos formales se hubiesen reducido y flexibilizado.
3. Se considera necesario incrementar aún más el apoyo al empleo de los jóvenes
en el país, en primera instancia extendiendo el beneficio de dicho estímulo fiscal
al ámbito de las contribuciones locales relacionadas al trabajo personal subor-
dinado.
4. El estímulo fiscal del Fomento al Primer Empleo fue un primer paso significa-
tivo que pretendió reactivar la economía nacional (aunque no haya tenido los
alcances que se esperaban) y, en particular, para el apoyo a corto plazo al capital
de trabajo de las compañías con necesidades de contratación de personal y con
planes de expansión o situaciones similares.
5. El intento de utilizar el instrumento fiscal para aumentar la contratación de jóve-
nes resulta importante y un ejercicio que no puede ignorarse porque es atractivo
tanto para los patrones como para los jóvenes que buscan un primer empleo.

Capítulo 8
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  223

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Vitoria. Disponible en: http://www.cimacnoticias.com.mx/node/56348.

Capítulo 8
Capítulo 9
El empleo formal e informal de los jóvenes en Colombia, factor de
crecimiento para el desarrollo económico
Leonardo Pachón González

SUMARIO: Introducción. I. Políticas públicas para formalizar empleos


de los jóvenes y empresas de carácter informal. II. Factores de creci-
miento para el desarrollo económico en Colombia. III. Modalidades de
trabajo. IV. Modelo de desarrollo y su impacto sobre la economía del
país. V. Conclusión. VI. Recomendación.
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  227

Introducción
El empleo formal e informal de los jóvenes en Colombia ha estimulado especial-
mente al gobierno nacional a proyectar iniciativas que trasladen la mano de obra
potencial que requiere la industria nacional, para contribuir al modelo de desarrollo
y su impacto sobre la economía del país.
Antes de los años noventa, el código laboral que había entrado en vigencia en el año
1965 otorgaba una serie de beneficios a los trabajadores entre los que garantizaba
estabilidad laboral a la población trabajadora. La apertura económica y moderniza-
ción de las empresas permitió la adopción de algunas directrices expresadas en el
consenso de Washington1, que estuvo conformado por el Fondo Monetario Interna-
cional, Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo y la Organización Mun-
dial del Comercio, y para el año 1989 delineó las medidas para que las economías
del tercer mundo que estuviesen interesadas en hacer uso de los empréstitos a
nivel internacional ajustaran las políticas públicas2. Colombia, entre las disposicio-
nes adoptadas, y después de iniciar el proceso de privatización de las empresas del
Estado incluyendo entidades de la seguridad social como el Instituto de los Seguros
Sociales (ICSS), Caja Nacional de Previsión Social (Cajanal), dio inicio a un modelo
económico que excluye el régimen conocido como cesantías retroactivas3.
Antes de entrar en vigencia la Ley 50 de 1990, el auxilio de cesantías hacía par-
te de los pasivos de las empresas del sector privado, las cuales podía disponer el
trabajador en el momento de quedar cesante, denominado régimen de cesantías
retroactivas, y para los funcionarios del sector público se aplicaba el contenido de
la Ley 344 de 1996 y para los funcionarios del sector salud la Ley 100 de 19934.
Con la reforma laboral en Colombia en el año 1990, la estabilidad laboral se ve
afectada y surgen plantas paralelas en las empresas públicas y privadas, mediante
la figura de contratos de prestación de servicios, contratos de corretaje, o a través
de la tercerización de la mano de obra vinculando cooperativas de trabajo asociado,
empresas temporales, outsourcing y otras formas que llevan a evitar el pago de

1 Paúl Gutiérrez, Jesús, Expansión: origen del consenso de Washington, Editorial Información Económica S. L., España, 19 marzo 2017. Disponible en: http://www.
expansion.com/diccionario-economico/consenso-de-washington.html,
2 El economista británico John Williamson formuló un documento en 1989 conocido como el Consenso de Washington, porque recogía el sentir de los organismos
internacionales afincados en Washington sobre el manejo de la crisis de América Latina. Willimson lo presentó como documento de trabajo para una conferencia
organizada por el Institute for Internacional Economics (en la actualidad, Peterson Institute for Internacional Economics) bajo el título “What Washington means by
policy reform”. Disponible en: www.expansion.com/diccionario-economico/consenso-de-washington.html.
3 María Serrano, Josep F., El “consenso de Washington”. ¿Paradigma económico del capitalismo triunfante? Disponible en: http://www.javeriana.edu.co/personales/
jramirez/PDF/consensodeWashington.pdf.
4 Fondo de Pensiones y Cesantías Porvenir, Régimen de cesantías retroactivas. Disponible en: https://www.porvenir.com.co/Empresas/SectorPublico/CesantiasRe-
troactivas/Paginas/default.aspx.

Capítulo 9
228  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

prestaciones sociales, bajo el argumento de vincular trabajadores a la planta global


para cumplir únicamente con las funciones misionales, obligando a los contratistas
a pagar los aportes de la seguridad social sobre la base del 40 % del contrato, como
lo establece la ley de seguridad social, sin exceder 25 salarios mínimos legales
mensuales vigentes ni inferior a un salario, desconociendo el contenido del artículo
53 de la constitución política de 1990 que describe:
el congreso debe expedir el estatuto del trabajo con observancia de los principios de igualdad de
oportunidades, remuneración mínima vital y móvil proporcional a la cantidad y calidad de tra-
bajo; estabilidad en el empleo; irrenunciabilidad a los beneficios mínimos establecidos en normas
laborales; facultades para transigir y conciliar sobre derechos inciertos y discutibles; situación más
favorable al trabajador en caso de duda en la aplicación e interpretación de las fuentes formales de
derecho; primacía de la realidad sobre formalidades establecidas por los sujetos de las relaciones
laborales; garantía a la seguridad social, la capacitación, el adiestramiento y el descanso necesario;
protección especial a la mujer, a la maternidad y al trabajador menor de edad. El estado garan-
tiza el derecho al pago oportuno y al reajuste periódico de las pensiones legales. Los convenios
internacionales del trabajo debidamente ratificados, hacen parte de la legislación interna. La ley,
los contratos, los acuerdos y convenios de trabajo, no pueden menoscabar la libertad, la dignidad
humana ni los derechos de los trabajadores5.
La reforma laboral conduce la entrada en vigencia de los fondos de pensiones y ce-
santías donde impera el régimen de prima media y el régimen de ahorro individual,
sumados a los regímenes especiales o exceptuados que no fueron incluidos en la
Ley 100 de 1993, donde se evidencia que los cálculos actuariales no logran garanti-
zar el equilibrio financiero, generando cambios en el valor de los aportes y aumento
de la edad para el reconocimiento de la pensión. Las reformas de los años noventa
no generaron oportunidades de empleo para nuevas generaciones, estimulando la
actividad informal de los jóvenes, quienes se vieron obligados a desempeñar car-
gos que no reúnen las características del trabajo formal, y es así como se afilian al
sistema de seguridad social en el denominado régimen subsidiado cuando pueden
demostrar que son estratos 1 o 2 del Sisbén.
Durante los últimos años, el Congreso ha expedido una serie de leyes orientadas
a promover empleos de jóvenes para pretender formalizar los existentes que no
cumplen con los requerimientos de legalidad. A manera de ilustración, se esboza
a lo largo de lo que se denomina políticas públicas los diferentes cambios en la
estrategia, como se relaciona en las siguientes líneas.

5 Congreso de la República de Colombia, Constitución Política de 1991, Ed. Legis, Bogotá, 1991.

Capítulo 9
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  229

I. Políticas públicas para formalizar


empleos de los jóvenes
y empresas de carácter informal
Los diferentes, gobiernos para mejorar los indicadores macroeconómicos y en espe-
cial preocupados por controlar la tasa de desempleo, han adoptado, por una parte,
una serie de políticas dirigidas a (lo traslado aquí) vincular laboralmente a los jó-
venes y así evitar que se vinculen desde temprana edad al trabajo informal, el cual
crece permanentemente en toda la geografía colombiana y, por otro lado, busca
legalizar las actividades que desarrollan las personas egresadas de la educación
secundaria o profesional impulsados por la motivación de no tener un empleador
o dependencia laboral y evitando el pago de impuestos, dado que representan un
porcentaje muy alto de los costos dentro del proceso productivo o comercialización
de bienes y servicios de consumo o capital.
Así, dentro de las políticas más importantes se encuentra el Decreto 164 del 6 de
agosto de 1957, que da origen al Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), adscrito
al Ministerio de Trabajo, con el propósito de brindar formación profesional a los tra-
bajadores, jóvenes y adultos de la industria, el comercio, la agricultura, la minería
y la ganadería. De esta manera, se ha impulsado la vinculación de jóvenes al sector
empresarial utilizando la figura del contrato de aprendiz que en los últimos años
exige vincular a un estudiante en formación por cada quince trabajadores que tenga
la empresa o, en su defecto, se monetariza con el salario mínimo mensual legal
vigente destinado al Fondo Emprender6.
Durante el período comprendido entre los años 1957 y 2006, no hubo política o
iniciativas de empleo juvenil, toda vez que los planes de desarrollo no contempla-
ron aspectos relacionados con el emprendimiento juvenil. En 1990, dentro de la
“constituyente” se incluyó la séptima papeleta, que surgió como una propuesta
del Movimiento Estudiantil ante las elecciones del 11 de marzo de ese mismo año,
para elegir Senado, Cámara de Representantes, Asamblea Departamental, Concejo,

6 El Fondo Emprender es un fondo de capital semilla creado por el Gobierno Nacional en el artículo 40 de la Ley 789 del 27 de diciembre de 2002, “por la cual se
dictan normas para apoyar el empleo y ampliar la protección social y se modifican algunos artículos del Código Sustantivo de Trabajo”. El Fondo Emprender se rige
por el derecho privado, y su presupuesto está conformado por el 80 % de la monetización de la cuota de aprendizaje de que trata el artículo 34 de la Ley 789 de 2002,
así como por los aportes del presupuesto general de la nación, recursos financieros de organismos de cooperación nacional e internacional, recursos financieros de
la banca multilateral, recursos financieros de organismos internacionales, recursos financieros de fondos de pensiones y cesantías y recursos de fondos de inversión
públicos y privados.

Capítulo 9
230  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

alcalde y realizar la consulta liberal. Unos estudiantes propusieron una séptima que
tuviera la siguiente leyenda: “Voto por Colombia”7.
De igual forma, surge la Ley 1014 de 2006, en el marco de los encuentros de la red
y la mesa técnica que de ella se deriva, para definir el rol del programa presidencial
Colombia Joven como miembro de la Red Nacional de Emprendimiento8. Dentro de
sus objetivos pretende motivar el espíritu emprendedor en todos los estamentos
educativos del país, en el cual se propenda y trabaje conjuntamente sobre los prin-
cipios y valores que establece la carta política. De igual forma, busca el desarrollo
productivo de las micro y pequeñas empresas innovadoras, generando para ellas
condiciones de competencia en igualdad de oportunidades, expandiendo la base
productiva y su capacidad emprendedora, para así liberar las potencialidades crea-
tivas de generar trabajo de mejor calidad, de aportar al sostenimiento de las fuentes
productivas y a un desarrollo territorial más equilibrado y autónomo.
Aunque la historia del programa presidencial Colombia joven inició en el año 1968
denominado Coldeportes, encaminado al deporte y recreación, es en el año 2012
cuando se llama jóvenes y emprendedores bajo la calificación de “motores para
la prosperidad”, buscando fomentar el emprendimiento y para ello contó con la
participación de jóvenes rurales, colegios y universidades9.
Con la expedición de la Ley 1429 de 2010, se busca beneficiar a las nuevas empre-
sas que empiezan a funcionar formalmente, a las existentes que no habían obtenido
el registro mercantil, sin importar su tamaño para que lo obtengan, a las personas
en condición de desplazamiento o en proceso de reintegración, en situación de dis-
capacidad, a las madres cabeza de familia que estén en los niveles 1 y 2 del sistema
de identificación de potenciales beneficiarios de programas sociales (Sisbén) y los
empleados que devenguen menos de 1.5 salarios mínimos legales mensuales vi-
gentes en 2012 y que aparezca por primera vez cotizando a la seguridad social, para
que se vean beneficiados.
La Ley 1622 de 2013, expidió el estatuto de ciudadanía juvenil como el grupo com-
prendido entre los 14 y 28 años de edad. Esta población cuenta con 12,5 millones
de personas, es decir, la cuarta parte del total de colombianos10.
La administración nacional para formalizar empleos y empresas de carácter infor-
mal expidió la ley de formalización y generación de empleo, con el propósito de
7 El decreto de estado de sitio número 927 del 3 de mayo de 1990 que ordenaba a la organización electoral adoptar todas las medidas conducentes para contabilizar
los votos que convocaran la Asamblea Constitucional en los comicios presidenciales del 27 de mayo. Luego la decisión del constituyente primario se tomó no con
una séptima papeleta, sino con una segunda, porque en esta oportunidad se votaba para presidente de la República y para la Constituyente. Por esa convocatoria
votaron a favor 5.236.863 y 230.080 lo hicieron en contra.
8 Asprilla, Angelica, Colombia joven, “Programa presidencial para el sistema nacional de la juvetud”. Disponible en: http://wsp.presidencia.gov.co/ColombiaJoven/
Noticias/2014/Paginas/140512_partipa-colombia-joven-emprende-2014.aspx.
9 Ministerio de Trabajo Colombia, M. d., Disponible en: http://www.mintrabajo.gov.co/empleo/abece-ley-de-primer-empleo.html.
10 Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Diario Oficial No. 48.776 de 29 de abril de 2013. Disponible en: http://www.icbf.gov.co/cargues/avance/docs/
ley_1622_2013.htm.

Capítulo 9
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  231

otorgar incentivos a quienes se acojan legalizando en las etapas iniciales de la em-


presas dicha medida, vinculando mediante la oferta de empleo los jóvenes menores
de 28 años de edad y especialmente motivar a los profesionales recién egresados a
crear empresas o vincularse a las ya constituidas11.
La Ley 1780 del 2 de mayo 2016 fue expedida para promover el empleo y el em-
prendimiento juvenil, generando medidas para superar barreras de acceso al mer-
cado de trabajo, impulsando la generación de empleo para los jóvenes entre 18 y
28 años de edad, sentando las bases institucionales para el diseño y ejecución de
políticas de empleo, emprendimiento y la creación de nuevas empresas jóvenes,
junto con la promoción de mecanismos que impacten positivamente en la vincula-
ción laboral con enfoque diferencial para este grupo poblacional en Colombia.
Durante los últimos años, en Colombia se han formulado políticas públicas para
generar empleo juvenil y evitar el trabajo informal, no obstante, el sistema de segu-
ridad social en pensiones ha incrementado la edad de retiro forzoso, que ha pasado
de 60 a 70 años edad12, lo cual resta la posibilidad de vacantes para que las ocupen
los profesionales recién egresados, incluso los estudiantes del nivel técnico, tec-
nológico y bachilleres, quienes ven frustradas las expectativas para encontrar un
puesto de trabajo en empresas públicas o privadas.

II. Factores de crecimiento para el


desarrollo económico en colombia
El crecimiento económico del país determina su producción y exportación de bie-
nes y servicios de consumo y de capital, los cuales contribuyen al producto nacional
y a mejorar la calidad de vida de la población. De esta manera, es fundamental
desarrollar aspectos que se tratan a continuación.

1. legalización de empresas informales


Las cámaras de comercio en los últimos años han adelantado metodologías para
formalizar actividades laborales con diferentes sectores para disminuir el número
de empresas informales. Mediante la conformación de clúster, se desarrollan di-
ferentes iniciativas que hacen seguimientos particulares a las empresas según sus

11 Urna de Cristal, Gobierno de Colombia. Disponible en: http://www.urnadecristal.gov.co/gestion-gobierno/ley-primer-empleo.


12 Departamento Administrativo de la Función Pública, Ley 1821 de 2016. A 70 años fue ampliada edad de retiro forzoso de las personas que desempeñan funciones
públicas. Bogotá: Legismóvil, 2017.

Capítulo 9
232  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

casos y necesidades, alcanzando los 42.000 empresarios formalizados de todos los


sectores13.
Tabla 9. Total afiliados a fondos de pensiones en Colombia

Grupo etáreo 2012 2013 2014 2015


15-19 318.695 382.014 338.753 309.540
20-24 1.931.466 2.141.810 2.340.893 2.462.281
25-29 2.390.271 2.490.043 2.502.906 2.762.932
Sub-total 4.640.432 5.013.867 5.182.552 5.534.753
30-34 2.466.460 2.545.415 2.589.504 2.666.629
35-39 2.164.352 2.231.685 2.323.667 2.487.291
40-44 2.102.839 2.149.949 2.129.153 2.185.094
45-49 1.990.897 2.013.418 2.049.306 2.086.457
50-54 1.631.401 1.763.008 1.765.480 1.883.441
55-59 1.000.973 1.069.006 1.156.931 1.277.513

60-64 527.617 563.645 566.593 662.436


65 o más 825.258 893.615 832.153 826.734
Sub-total 12.709.797 13.229.741 13.412.787 14.075.595
Total 17.350.229 18.243.608 18.595.339 19.610.348
Crecimiento 5,1% 1,9% 13,0%

Fuente: Fasecolda, Informe Seguridad Social 2000-2015.

Después de entrar en vigencia la Ley 100 de 1993, la Federación de Aseguradores


Colombianos (Fasecolda) comenzó a recibir reportes de los fondos de pensiones
públicos y privados, agrupándolos dentro de las estadísticas del ramo de seguros
de personas. De los 19 millones de trabajadores afiliados a los fondos públicos y
privados, el 28.2 % son jóvenes entre 15 y 29 años de edad, es decir, 5.534.753
personas que aportan al sistema en el régimen contributivo.
El total de población de estrato 1 y 2, conforme el Sistema de identificación y cla-
sificación de potenciales beneficiarios para programas sociales (Sisbén)14, más indí-
genas, asciende a 27.219.414, de los cuales 7.784.443 están vinculados al régimen
contributivo y 19.434.971 al régimen subsidiado como se observa en el siguiente
cuadro.

13 Dinero.com. Estos son los beneficios de legalizar un negocio. Recuperado: 17 de junio de 2014. http://www.dinero.com/empresas/articulo/los-beneficios-for-
malizar-negocios/198677.
14 El Sistema de Identificación y Clasificación de Potenciales Beneficiarios para Programas Sociales (Sisbén) es una encuesta de clasificación socioeconómico, dise-
ñado por el Departamento Nacional de Planeación (DNP) y sirve para identificar los hogares, las familias o los individuos más pobres y vulnerables como potenciales
beneficiarios de programas sociales, entre los cuales se encuentra la afiliación en salud al régimen subsidiado. El Sisbén permite establecer el grado de pobreza
de los hogares, con el propósito de focalizar (asignar) recursos de inversión social. El Sisbén no se usa únicamente para identificar a los beneficiarios del régimen
subsidiado en salud, puede ser utilizado por cualquier programa social que requiera ordenar a las personas según sus condiciones de vida.

Capítulo 9
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  233

Tabla 10. Clasificación de potenciales beneficiarios para programas sociales


Población Población Población Población Total Sisbén 1 Población Sisbén 1 y
Sisbén Nivel 1 Sisbén Nivel 2 Sisbén 1 y 2 indígena Y 2 más pobla- 2 afiliada al régimen
ción indígena contributivo

22.560.548 3.271.353 25.831.901 1.387.513 27.219.414 7.784.443

Fuente: Departamento Nacional de Planeación - Sistema de identificación y clasificación de potenciales beneficiarios para
programas sociales.

A diciembre de 2015, el comportamiento del mercado laboral de la juventud entre


14 y 28 años de edad según la rama de actividad económica que concentró el mayor
número de ocupados jóvenes fue comercio, hoteles y restaurantes (28.7 %), seguido
por servicios comunales, sociales y personales (17.7 %) y agricultura, pesca, gana-
dería, caza y silvicultura (15.3 %).
Durante los últimos cuatro años, la población joven en Colombia ha presentado
un crecimiento del 19 %, significando que las políticas gubernamentales han tenido
efecto o incluso que los registros estadísticos siguen mejorando.

2. Creación de empresas de jóvenes recién egresados


El gobierno colombiano en los últimos años promueve las iniciativas de ideas de
negocio, innovación, creación de empresas y pymes, mediante incubadoras de em-
presas como el fondo emprender del SENA, Impulsa Colombia, Emprende Cultura,
Colombia Joven Emprende y Apps.co. Como resultado de la política de fomento al
emprendimiento y la estrategia por un país más moderno, con al apoyo de recursos
originados en el Fondo Emprender, han sido creadas alrededor de 2.800 empresas,
las cuales han generado más de 15.000 empleos formales15.
El país, por intermedio del Ministerio de Comercio, actualmente cuenta con una
red nacional de emprendimiento para fortalecer la industria y para ello promueve
líneas de financiación a los jóvenes emprendedores, con los siguientes objetivos:
Establecer políticas y directrices orientadas al fomento de la cultura para el em-
prendimiento.
Formular un plan estratégico nacional para el desarrollo integral de la cultura para
el emprendimiento.
Conformar mesas de trabajo.

15 Urna de Cristal, portal de participación ciudadana, ¿sabías que Colombia es el país con más emprendedores? Disponible en: http://www.urnadecristal.gov.co/
gestion-gobierno/sab-as-que-colombia-es-pa-s-con-m-s-emprendedores.

Capítulo 9
234  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

Ser articuladora de organizaciones que apoyan acciones de emprendimientos inno-


vadoras y generadoras de empleo en el país.
Desarrollar acciones conjuntas entre diversas organizaciones que permitan aprove-
char sinergias y potenciar esfuerzos para impulsar emprendimientos empresariales.
Cuenta con redes regionales de emprendimiento, conformadas por 481 institucio-
nes de apoyo al emprendimiento, entre ellas gobernaciones, alcaldías y centros
educativos.
Por otra parte, las cámaras de comercio que son entidades privadas sin ánimo de
lucro cumplen dentro de sus objetivos misionales con la promoción para el aumen-
to de la prosperidad de sus habitantes, a partir de servicios que apoyen las capaci-
dades empresariales y mejoren el entorno con la incidencia de la política pública.

3. vinculación laboral de jóvenes a empresas formales


El total de población ocupada en Colombia asciende a 12.067.000 personas de los
cuales 6.220.000 son trabajadores formales y 5.847.00 trabajadores informales16.
Durante el proceso de formalización laboral de los jóvenes, las incubadoras de em-
presas han contribuido a la autogestión, al control y a la autonomía empresarial, y
para ello se han consolidado 40 incubadoras en Colombia.
Para apoyar el indicador relacionado con la construcción país, las incubadoras de
empresas pretenden que los jóvenes cristalicen las iniciativas de creación de em-
presas, acompañándolos para que puedan viabilizar los proyectos mediante la au-
togestión (proyectos de empresa con capacidad de adaptarse al cambio sin cambiar
su estructura), el autocontrol (empresas con capacidad de adoptar la minería de
datos) y la autonomía (garantizar el flujo de caja libre).
Se observa un segmento de trabajadores informales que, aunque no están afiliados
al régimen contributivo, ni gozan de prestaciones sociales, participan activamente
en la comercialización de diferentes productos de marcas multinacionales, ocupan
16 Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), Gran Encuesta Integrada de Hogares. Disponible en: https://www.dane.gov.co/index.php/estadis-
ticas-por-tema/mercado-laboral/empleo-y-desempleo

Esta población se divide en Ocupados (O): son las personas que durante el trimestre de referencia se encontraban en una de las siguientes situaciones: trabajó por lo
menos una hora remunerada en la semana de referencia; los que no trabajaron la semana de referencia, pero tenían un trabajo; trabajadores familiares sin remunera-
ción que trabajaron en la semana de referencia por lo menos 1 hora. Ocupado informal (OI): son las personas que durante el período de referencia se encontraban en
una de las siguientes situaciones: los empleados particulares y los obreros que laboran en establecimientos, negocios o empresas que ocupen hasta cinco personas
en todas sus agencias y sucursales, incluyendo al patrono y/o socio; los trabajadores familiares sin remuneración en empresas de cinco trabajadores o menos; los
trabajadores sin remuneración en empresas o negocios de otros hogares.

Los empleados domésticos en empresas de cinco trabajadores o menos.

Los jornaleros o peones en empresas de cinco trabajadores o menos.

Los trabajadores por cuenta propia que laboran en establecimientos hasta cinco personas, excepto los independientes profesionales.

Los patrones o empleadores en empresas de cinco trabajadores o menos.

Se excluyen los obreros o empleados del gobierno.

Capítulo 9
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  235

el espacio público para desarrollar diferentes actividades (arte; venta de bienes y


servicios; limosna; recreación), para obtener ingresos.

IV. Modalidades de trabajo


Existen varias modalidades de contrato que surgen como resultado de una relación
laboral concertada entre el empleador y el trabajador por un tiempo definido o por
una duración determinada17.
La búsqueda de un modelo más estable, abierto, liberalizado orientado a los países
en América Latina surge en el año 1989, con el denominado consenso de Washing-
ton, donde se pronunció un listado de medidas de política económica para orientar
a los países en desarrollo18, entre las que se destaca la política de privatización
contribuyendo a la reforma laboral en Colombia mediante la Ley 50 de 1990, para
desmontar la retroactividad en las cesantías y dejar por fuera como factor salarial
las bonificaciones, viáticos, primas, alimentación y subsidio de transporte.
Entre los cambios de la reforma laboral colombiana, se destaca la tercerización
mediante contratos de prestación de servicios, contrato de corretaje, empresas
temporales, cooperativas de trabajo asociado, lo cual evita el pago de prestaciones
sociales y así dar cumplimiento al propósito para eliminar los altos pasivos pres-
tacionales y pensionales, quedando en cabeza de fondos de cesantías y pensiones
objeto de la privatización.
De esta manera y para responder a la estabilidad laboral de un país, se requiere revi-
sar la perspectiva y la actividad que desarrolla la población económicamente activa
desde diferentes aspectos como son el trabajo formal, informal y el teletrabajo.

1. Trabajo formal
En Colombia la tasa de empleo19 a julio de 2016 representó el 57,3 %, mientras que
el desempleo20 se situó en el 9,85 %, mostrando una tendencia a la baja.

17 Gómez García, Roberto, Contratación laboral, FC editorial, España, 2009.


18 Casilda Béjar, Ramón, América Latina y el Consenso de Washington. Disponible en: http://biblioteca.hegoa.ehu.es/system/ebooks/14120/original/America_La-
tina_y_el_consenso_de_Washington.
19 La tasa de empleo (tasa de ocupación) se refiere a la relación porcentual entre la población ocupada y la población en edad de trabajar.
20 La tasa de desempleo es la relación porcentual entre el número de personas desocupadas y la población económicamente activa.

Capítulo 9
236  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

Tabla 11. Tasa de empleo y desempleo

Año-mes Tasa de empleo (%) Tasa de


desempleo
(%)
2016-07 57,30 9,85
2016-06 58,82 8,88
2016-05 58,22 8,85
2016-04 58,76 9,02
2016-03 56,88 10,14
2016-02 57,93 10,00
2016-01 56,86 11,91
2015-12 59,52 8,59
2015-11 60,88 7,27
2015-10 61,41 8,19
2015-09 58,71 8,98
2015-08 58,86 9,09

Fuente: datos tomados de la Encuesta nacional de hogares (ENH), etapas 67 a 104, Encuesta continua de hogares (ECH)
y Gran encuesta integrada de hogares (GEIH). Encuestas suministradas por el Departamento Administrativo Nacional de
Estadística (DANE). http://www.dane.gov.co.

2. Trabajo informal
El artículo 53 de la Constitución Política establece que en el estatuto del trabajo
que ordena expedir al Congreso de la República se deberán tener varios principios
mínimos fundamentales, dentro de los que se destaca el de primacía de la realidad
sobre las formalidades establecidas por los sujetos de las relaciones laborales21.
El contrato realidad surge en algunas ocasiones cuando mediante la informalidad
se logra demostrar la subordinación como elemento de la relación laboral, el cum-
plimiento de horario y la remuneración por la actividad que realiza, mediante la
figura del contrato de prestación de servicios.
Para comprender la definición de informalidad es necesario referenciar la recomen-
dación 204 de la OIT, sobre la transición de la economía informal a la economía
formal, 2015 (núm. 204)22, reconociendo que:
la alta incidencia de la economía informal, en todos sus aspectos, representa un importante obs-
táculo para los derechos de los trabajadores, con inclusión de los principios y derechos funda-
mentales en el trabajo, así como para la protección social, las condiciones de trabajo decente, el
desarrollo inclusivo y el Estado de derecho, y tiene consecuencias negativas para el desarrollo de

21 Trejos Aguilar, María Matilde, Plan nacional de formación de la rama judicial - derecho laboral individual, Escuela Judicial Rodrigo Lara Bonilla – Consejo Superior
de la Judicatura – CS de la J, Bogotá, año 2011, p. 42.
22 Organización Internacional del Trabajo (Oit), Informalidad, definición y Adopción, 104ª reunión CIT, Ginebra, 2015, p. 2.

Capítulo 9
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  237

empresas sostenibles, los ingresos públicos y el ámbito de actuación de los gobiernos, en particular
por lo que se refiere a las políticas económicas, sociales y ambientales, así como para la solidez de
las instituciones y la competencia leal en los mercados nacionales e internacionales; reconociendo
que la mayoría de las personas que se incorporan a la economía informal no lo hacen por elección,
sino como consecuencia de la falta de oportunidades en la economía formal y por carecer de otros
medios de sustento; recordando que los déficits de trabajo decente — la denegación de los derechos
en el trabajo, la falta de suficientes oportunidades de empleo de calidad, una protección social
inadecuada y la ausencia de diálogo social — son más pronunciados en la economía informal.
Las teorías económicas dentro del sector tradicional en los países desarrollados
han generado debates relacionados con la informalidad, integrando los excedentes
de mano de obra.
Los debates sobre la informalidad se remontan a las teorías económicas prevalentes en la década
de 1950 sobre el “sector tradicional”. Muchos economistas, como Arthur Lewis y otros, sostenían
que este sector, integrado por un gran excedente de mano de obra en países en desarrollo, incluidos
pequeños comerciantes, pequeños terratenientes y trabajadores asalariados ocasionales, se absor-
bería gradualmente en el sector industrial moderno a medida que esas economías crecían. También
se creía que ese sector era marginal y no estaba vinculado con la economía formal ni el desarrollo
capitalista moderno23.
En Colombia, la proporción de ocupados informales en las 13 ciudades y áreas me-
tropolitanas fue 47.1 % para el trimestre móvil noviembre 2015-enero 2016. Para
el total de 23 ciudades y áreas metropolitanas, fue de 48.4 %24.
Según rama de actividad, para las 13 ciudades y áreas metropolitanas, el 43,1 %
de la población colombiana ocupada informal se concentró en comercio, hoteles y
restaurantes. Igual proporción para las 23 ciudades y áreas metropolitanas.
La proporción de la población cesante joven (14 a 28 años) dentro del total de des-
ocupados jóvenes fue de 77.2 % en el trimestre octubre-diciembre de 2015 (DANE,
2016).
Según la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH), en el trimestre abril-junio
de 2016, en las 13 ciudades y áreas metropolitanas, la tasa de desempleo para las
mujeres jóvenes se ubicó en 17.9 %. En el mismo trimestre de 2015 fue 20.4 %.
En el total nacional, la tasa global de participación de la población joven se situó
en 57.9 % en el segundo trimestre de 2016, mientras que en el mismo período de
2015 se ubicó en 58.5 %. Durante el trimestre abril-junio de 2016, la tasa global de

23 Organización Internacional del Trabajo (Oit), El trabajo decente y la economía informal. Disponible en: http://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/---ed_emp/--
-emp_policy/documents/publication/wcms_229449.pdf
24 Medición del empleo informal y seguridad social, trimestre móvil noviembre 2015-enero 2016.

La definición adoptada por el DANE para la medición del empleo informal se remite a la resolución 15ª CIET de la OIT de 1993 y a las recomendaciones del grupo de
DELHI. Estas indican que la aproximación a la medición de informalidad en materia de escala de personal ocupado en las empresas debe ser de hasta cinco trabajado-
res excluyendo los independientes que se dedican a su oficio y a los empleados del gobierno. Por otra parte, se considera que la seguridad social constituye también
una aproximación importante al grado de formalidad del empleo. Disponible en: http://www.dane.gov.co/files/investigaciones/boletines/ech/ech_informalidad/
bol_ech_informalidad_nov15_ene16.pdf,

Capítulo 9
238  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

participación para los hombres jóvenes fue 65.1 % y para las mujeres de 50.6 %. Para
el mismo período de 2015 se ubicó en 66.5 % y 50.4 %, respectivamente.
En el trimestre abril-junio de 2016, la tasa de ocupación fue de 48.8 % para el total
de personas entre 14 y 28 años. En el mismo periodo de 2015 la tasa de ocupación
se ubicó en 49,6 %. Asimismo, en el trimestre abril-junio de 2016, en el total nacio-
nal la tasa de desempleo para los jóvenes se ubicó en 15.6 %. En el mismo trimestre
de 2015 fue 15.2 %. Para el segundo trimestre de 2016 en el total nacional, la tasa
de desempleo para los hombres jóvenes fue 12.3 % y para las mujeres 20.0 %, en el
mismo periodo del año 2015 fue 11,3 y 20, 5 %, respectivamente.
Tabla 12. Tasa de desempleo de los jóvenes de 14 a 28 años según sexo trimestre móvil diciembre-febrero (2014-2016)

Total nacional y total 13 ciudades y áreas metropolitanas

Total 13 ciudades y áreas


Total nacional
metropolitanas

Población joven

14-28 años
Dic 2014 – Dic 2015 – Dic 2014 – Dic 2015 –

feb. 2015 feb 2016 feb 2015 feb 2016

Total 16.0 17.1 17.2 18.4

Hombres 12.3 12.1 15.1 14.3

Mujeres 21.3 23.7 19.6 23.0

Fuente: DANE - Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH).

Las características sociales que surgieron del trabajo de campo mediante la aplicación de entrevistas y observación a un
grupo de trabajadores informales, que se encuentran ubicados en diferentes partes de la ciudad de Bogotá, arrojó los
siguientes resultados:

Capítulo 9
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  239

Tabla 13. Resultado encuesta trabajadores informales

Ubicación Característica social Observación

Este es un corredor peatonal que promueve la alcaldía de


Bogotá, desde la calle 26 hasta la plaza de Bolívar, la carrera
séptima vive una metamorfosis.

Carrera 7a entre la Se ubican alrededor de 500 La carrera séptima, en su origen la Calle Real de la Época
plaza de Bolívar y la jóvenes entre (14 y 28 años) Colonial, atraviesa la ciudad de norte a sur; es una ruta muy
calle 26. en diferentes horas del día. representativa de Bogotá, pues ha sido y sigue siendo escena-
rio de ceremonias civiles, religiosas y manifestaciones sociales.
Desde la década de los cuarenta, los bogotanos acostumbran a
salir a disfrutar del “Septimazo”, que en principio era una plaza
de mercado.

Semáforo de la calle
Se ubican alrededor de 20 Esta era una vía con mucho tráfico de vehículos durante todo
26 con carrera 17
vendedores al día. el día.
en Bogotá.

Fuente: resultados de la encuesta.

Entre los jóvenes encuestados, se destacan artistas, vendedores, intermediarios


que pueden obtener por sesión sumas que oscilan entre $120.000 y 150.000 dia-
rios para un promedio mensual de $2.400.000 o $3.000.00, situación por la que no
aspiran a vincularse mediante un contrato de trabajo, si no le garantizan ingresos
superiores a tres salarios mínimos legales mensuales vigentes, ya que la seguridad
social la tienen cubierta mediante el régimen subsidiado por estar clasificados en
el Sisbén 1 y 2. Además, no tienen interés en ser sometidos a la subordinación ni al
cumplimiento de horarios durante la jornada de realización de la actividad; lo úni-
co que encuentran por temporadas es la persecución de los policías como política
pública del gobierno local o departamental para evitar invasión del espacio público.

Capítulo 9
240  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

3. Teletrabajo
La globalización ha permitido la transformación del entorno laboral admitiendo la
aparición del teletrabajo como modalidad que combina recursos tecnológicos con
las relaciones sociales y que tiene por objeto promover y regular el empleo y auto-
empleo mediante las telecomunicaciones que inciden directamente en el proceso
productivo.
Las posibilidades de conectividad y cobertura tecnológica de la que goza parte del
sector público y privado se adopta la Ley 1221 de 2008 con el propósito de pro-
mover y regular el teletrabajo como un instrumento de generación de empleo y
autoempleo mediante la utilización de tecnologías de la información y las comuni-
caciones (TIC), y se concibe como:25
Una organización laboral, que consiste en el desempeño de actividades remuneradas o prestación
de servicios a terceros utilizando como soporte las tecnologías de la información y comunicación
– TIC para el contacto entre el trabajador y la empresa, sin requerirse la presencia física del traba-
jador en un sitio específico de trabajo.
El 30 de abril de 2012, el Gobierno Nacional profirió el Decreto 884 de 2012, por
medio del cual reglamentó parcialmente la Ley 1221 de 2008, ocupándose del
teletrabajo en relación de dependencia, es decir, el que opera en el marco de un
contrato de trabajo, o una relación laboral vigente tanto en el sector público como
el privado26.
En la implementación y puesta en marcha de esta nueva forma de ejecución del
contrato de trabajo, se tienen tres clases de teletrabajadores, como son los autó-
nomos, que utilizan su propio domicilio o un lugar escogido para desarrollar su ac-
tividad profesional; la segunda, denominada móviles, no tienen un lugar de trabajo
establecido y sus herramientas esenciales son las tecnologías de la información y la
comunicación en dispositivos móviles; la tercera clase se conoce como suplemen-
tarios, donde trabajan dos o tres días a la semana en su casa y el resto de tiempo
lo hacen en una oficina27. El artículo 9º del Decreto 884 de 2012 establece que las
administradoras de riesgos laborales deben elaborar una guía para prevención y
actuación en situaciones de riesgo que llegaran a presentar los teletrabajadores y
suministrarla al teletrabajador y empleador, incluyendo el siguiente marco legal:

25 Sánchez Upegui, Alexánder Arbey, Puerta Gil, Carlos Augusto y Sánchez Ceballos, Lina María, Estrategias para la interacción virtual en contextos educativos y de
teletrabajo, Ed. Fundación Universitaria Católica del Norte, 2012, p. 218.
26 Soler Guío, María Marcela, Guía técnica para la promoción de la salud y la prevención de los riesgos laborales en el teletrabajo, Ministerio del Trabajo, Bogotá,
2013, p. 7.
27 Cadavid Gómez, Ignacio y Arenas Gallego, Eraclio, Cartilla del trabajo 2016. Medellín: Universidad de Medellín, 2016, p. 416.

Capítulo 9
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  241

Tabla 14. Matriz aspectos legales

Ley/año Contenido

Ley 9ª de 1979 Código Sanitario Nacional.

Resolución 2400 de 1979 Disposiciones sobre vivienda, higiene y seguridad en los establecimientos
de trabajo.
Decreto 1295 de 1994 Organización y Administración del Sistema General de Riesgos Laborales.
Ley 776 de 2002 Por la cual se dictan normas sobre la organización, administración y
prestaciones del Sistema General de Riesgos Laborales.
Ley 1221 de 2008 Por la cual se establecen normas para promover y regular el Teletrabajo y
se dictan otras disposiciones.
Decreto 884 de 2012 Por medio del cual se reglamenta la Ley 1221 de 2008 y se dictan otras
disposiciones.
Sentencia C-337/2011 Protección Integral en materia de Seguridad Social del Teletrabajador.
Sentencia C- Protección Integral en materia de Seguridad Social del Teletrabajador.

337/2011
Ley 1562 de 2012 Por la cual se modifica el Sistema de Riesgos Laborales y se dictan otras
disposiciones en general de salud ocupacional.

Fuente: Ministerio del Trabajo, recopilación normas colombianas.

En el país, existen 4.200 empresas con esquemas de teletrabajo para jóvenes que
tienen dominio de las tecnologías; Bogotá cuenta con 23.400 teletrabajadores; Cali
y Barranquilla con más de 3.000, y Medellín con 2.850 teletrabajadores. De igual
manera, 160 pactos se han firmado con entidades públicas y privadas28.
Alrededor de 35.000 colombianos están teletrabajando y con las políticas públicas
que se han promovido desde el ministerio de las TIC se espera que a futuro estas
cifras alcancen valores representativos.
La cultura de la utilización del papel tiende a desaparecer y por ende las empresas
incorporan tecnologías para automatizar, digitalizar y emplear ayudas virtuales, lo
que origina en el mundo empresarial la transformación de procesos menos físicos
y más intangibles, desplazando la mano de obra o adelgazando la estructura or-
ganizacional, para evitar el pago de prestaciones sociales, disminución de gastos
administrativos e incluso la resolución de conflictos laborales.
Para evitar el uso del combustible surge la idea de Jack Nilles de llevar el trabajo al trabajador
en lugar del trabajador al trabajo, evitando el congestionamiento del transporte y la cantidad de
tiempo que se perdía en el momento del desplazamiento de las personas hasta su sitio de labores.
De esta manera, el número de trabajadores que dejan de participar en todo el proceso económico es
enorme y pasan a engrosar la actividad informal en todos los frentes y regiones.

28 Ministerio del Trabajo (Mintrabajo), Mintrabajo impulsa el teletrabajo como generador de empleo. Disponible en: http://www.mintrabajo.gov.co/septiem-
bre/3805-mintrabajo-impulsa-el-teletrabajo-como-generador-de-empleo.html. El Teletrabajo se encuentra regulado en Colombia a través de la Ley 1221 de 2008,
y reglamentado por el Decreto 884 de 2012.

Capítulo 9
242  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

V. Modelo de desarrollo y su
impacto sobre la economía del país
Las políticas económicas y laborales inciden en el desarrollo del país y para ello se
requiere que los indicadores macroeconómicos estén armonizados con las diferen-
tes actividades y tratados que se hayan suscrito.
La fuerza de trabajo o población económicamente activa de un país se obtiene de la
suma de empleo y desempleo, es decir, de las personas que actualmente trabajan y
las que están en busca de trabajo respectivamente29.
La tasa de actividad que se define como la proporción de la población en edad de
trabajar que forma parte de la población activa, es el resultado de la siguiente re-
lación:
Tasa de actividad= Fuerza laboral × 1000
Población de 14 años y menor

Es decir, el porcentaje corresponde al número total de personas de la población


activa que no tienen empleo.
La tasa global de participación, de ocupación y de desempleo de la población de 14
a 28 años durante el trimestre enero-marzo de 2016, la tasa global de participación
de la población joven (14 a 28 años) en el total nacional se situó en 58.3 %. Para los
hombres fue 65.8 % y para las mujeres de 50.7%. Por su parte, la tasa de ocupación
fue 47,8 % para el total de personas entre 14 y 28 años. Para los hombres la tasa de
ocupación fue 56,9 % y para las mujeres fue de 38.7 %. La población joven (14 a 28
años) presentó una tasa de desempleo de 18.0 %. Para los hombres jóvenes la tasa
de desempleo fue 13.5 % y para las mujeres jóvenes fue del 23.8 %.

Tasa de desempleo= Número de desempleo × 1000

Fuerza laboral

29 Krugman Wells, Robin, Macroeconomía. Segunda edición. Barcelona: Reverté, 2014, p. 215.

Capítulo 9
tabla 15. Producto interno bruto total y por habitante
(A precios corrientes) Metodología Año Base 2005
Total Por habitante

Fin de: Variación


Variación
Miles de Millones de pesos Millones de dólares Pesos Dólares
porcentual
anual %
2000 208.531 - 99.899 5.175.036 - 2.479
2001 225.851 8,31 98.206 5.533.727 6,93 2.406
2002 245.323 8,62 97.818 5.935.881 7,27 2.367
2003 272.345 11,01 94.646 6.507.808 9,64 2.262
2004 307.762 13,00 117.188 7.263.936 11,62 2.766
2005 340.156 10,53 146.570 7.931.153 9,19 3.417
2006 383.898 12,86 162.808 8.844.362 11,51 3.751
2007 431.072 12,29 207.411 9.813.388 10,96 4.722
2008 480.087 11,37 244.163 10.800.329 10,06 5.493
2009 504.647 5,12 234.035 11.219.656 3,88 5.203
2010 544.924 7,98 287.121 11.973.830 6,72 6.309

Capítulo 9
2011 619.894 13,76 335.410 13.462.903 12,44 7.284
2012p 664.240 7,15 369.385 14.259.639 5,92 7.930
2013p 710.497 6,96 380.169 15.078.111 5,74 8.068
2014p 757.506 6,62 378.624 15.893.361 5,41 7.944
2015p 800.849 5,72 291.592 16.613.951 4,53 6.049

Nota: Para las series de PIB en dólares se utiliza la serie de “tasa de cambio nominal promedio”.

Fuente: DANE - Dirección de Síntesis y Cuentas Nacionales y Banco de la República, Estudios Económicos Cálculos Banco de la República - Cuentas Financieras.
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  243
244  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

Aunque el gobierno hace esfuerzos para promover el emprendimiento y creación


de puestos de trabajo entre los jóvenes con rango de edad entre 14 y 28 años, las
políticas públicas adoptadas no reflejan su impacto en el PIB, toda vez que se re-
quiere una reforma laboral integral, que garantice estabilidad laboral y mejore las
condiciones del sistema general de seguridad social y, por otra parte, se necesita
una política fiscal que incentive la creación y puesta en marcha de las empresas
generadoras de puestos de trabajo para jóvenes colombianos.
De esta forma, se observa que la informalidad seguirá creciendo en el país bajo el
esquema denominado “rebusque”, donde un joven puede conseguir ingresos igua-
les o superiores a un salario mínimo legal mensual vigente y obtener la afiliación al
régimen subsidiado, evitando la subordinación, cumplimiento de horarios y hasta
el acoso laboral.

VI. Conclusión
El Consenso de Washington, formulado y bautizado por John Williamson, que-
ría constituir el paradigma económico del possocialismo, donde se establecieron
medidas de política económica, direccionadas a promover indicadores macroeco-
nómicos confiables para el funcionamiento de las economías, mediante mercados
estables y con empresas sostenibles financieramente, como sucedió en Colombia,
pasando de entidades del Estado encargadas de prestar servicios a todos los ciu-
dadanos con tarifas muy bajas a empresas privadas donde incluyeron mediante
cálculos actuariales una serie de tarifas muy elevadas que no alcanzaban a ser cu-
biertos por las personas que devengaban menos de dos salarios mínimos mensua-
les legales vigentes.
La privatización de las entidades del Estado que inició en los años noventa, cuando
empresas públicas del sector bancario como el Banco Central Hipotecario, Banco
del Estado, Banco Popular, Conavi, sector asegurador como Seguros del Estado,
sector de la seguridad social como el Instituto del Seguro Social, Caja Nacional de
Previsión Social, sector eléctrico como empresas de energía eléctrica, Isagen, sec-
tor de la aviación como Avianca, empresas del servicio de aseo, acueducto, entre
muchas más, redujo las plantas de personal masivamente y desmotivó a los traba-
jadores a seguir prestando los servicios de mano de obra con bajos salarios, lo que
condujo al incremento de la economía informal.
Según la Ley 226 de 1995, los recursos que obtuvo el gobierno por concepto de la
privatización entran a presupuestos destinados a cumplir planes de desarrollo o a
fondos parafiscales tendientes a sanear las finanzas públicas.

Capítulo 9
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  245

La reforma laboral que introdujo la Ley 50 de 1990 y la Constitución Política de


Colombia de 1991 dieron fin a la estabilidad laboral y fomentaron el trabajo in-
formal, al permitir suscribir contratos de prestación de servicios, promocionar las
cooperativas de trabajo asociado, consentir actividades mediante la modalidad de
outsourcing, para asumir las funciones de los trabajadores que anteriormente os-
tentaban la categoría de planta mediante contratos laborales a término indefinido
demostrando sentido de pertenencia, identidad y compromiso por las garantías que
brindaba el modelo que funcionaba antes de la reforma laboral.
Si bien es cierto que el espíritu de la Ley 1221 de 2008 en principio era generar
empleo, también define el teletrabajo donde pretende aportar a los procesos de
innovación organizacional, reducción de espacio físico, calidad de vida de los tele-
trabajadores, mejoramiento de la movilidad entre las ciudades, ambientes limpios
de contaminación, mejora continua en los procesos de calidad en relación con la
comercialización de bienes y servicio de consumo o capital. También es conocido
que dentro de la cadena de producción, intermediación, administración, almacena-
miento de los recursos produce una disminución significativa de puestos de trabajo,
convocando a los jóvenes a tener que encontrar opciones en la economía informal
para poder subsistir en la sociedad de consumo, e incluso los gobiernos locales
o distritales promueven corredores peatonales, como es el “paseo de la carrera
séptima” en la ciudad de Bogotá, D.C., acompañada de muchos jóvenes e incluso
algunos adultos, comercializando actividades culturales, recreativas, promoción de
bienes y servicios de diferente índole a cambio de unas monedas para llevar el sus-
tento a sus hogares, toda vez que las personas de la tercera edad y los jóvenes son
quienes tienen la mayor participación en la economía informal porque las empresas
por políticas internas no vinculan a este tipo de funcionarios a su planta global.
Finalmente, se debe resolver la siguiente dicotomía: los jóvenes en Colombia de-
dican largas horas a recibir formación secundaria, técnica, tecnológica, profesio-
nal, posgrados, segunda lengua y cuando culminan sobre los treinta años de edad
presentan su hoja de vida a los empleadores, quienes les dicen que ya están viejos
para trabajar, sin embargo a los 62 años de edad, cuando un trabajador intenta
obtener la pensión de vejez, el fondo de pensiones le informa que está joven para
pensionarse.

Capítulo 9
246  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

VI. Recomendación
El Estado colombiano debe promover políticas públicas que permitan estimular a
la población menor a los 14 años de edad para que asistan a procesos de formación
educativa, recreacional y a generar empleo para jóvenes con un rango entre 14 y 28
años de edad, evitando que los niños y niñas trabajen a temprana edad o se vinculen
a tareas donde son explotados en condiciones infrahumanas y posteriormente ter-
minar realizando actividades ilícitas que no corresponden al trabajo decente como
ordena la OIT.
De igual manera, se debe dar cumplimiento al fallo proferido en la sentencia
C-614/09, donde desarrolla el concepto del Contrato de Prestación de Servicios y
prohíbe la celebración para el ejercicio de funciones de carácter permanente ajus-
tado a la Constitución.
La Corte encuentra que la prohibición a la administración pública de celebrar contratos de presta-
ción de servicios para el ejercicio de funciones de carácter permanente se ajusta a la Constitución,
porque constituye una medida de protección a la relación laboral, ya que no sólo impide que se
oculten verdaderas relaciones laborales, sino también que se desnaturalice la contratación estatal,
pues el contrato de prestación de servicios es una modalidad de trabajo con el Estado de tipo
excepcional, concebido como un instrumento para atender funciones ocasionales, que no hacen
parte del giro ordinario de las labores encomendadas a la entidad, o siendo parte de ellas no pueden
ejecutarse con empleados de planta o se requieran conocimientos especializados. De igual manera,
despliega los principios constitucionales de la función pública en las relaciones contractuales con
el Estado, en tanto reitera que el ejercicio de funciones permanentes en la administración pública
debe realizarse con el personal de planta, que corresponde a las personas que ingresaron a la admi-
nistración mediante el concurso de méritos30.]
También es conveniente modificar la política relacionada con los aprendices del
SENA, para que sean contratados por el empleador cuando termine su práctica la-
boral y no tenga que salir a buscar empleo en otra empresa.

30 Corte Constitucional Colombiana, Sentencia C-614/09, Mg. ponente: Jorge Ignacio Pretelt Chaljub, Actor: María Fernanda Orozco Tous, Bogotá, 2009.

Capítulo 9
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  247

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encuentra regulado en Colombia a través de la Ley 1221 de 2008, y reglamentado por el Decreto
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Capítulo 9
248  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

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Capítulo 9
Capítulo 10
Derecho comparado trabajo de los jóvenes
México-Colombia y conclusiones
Gabriela Mendizábal Bermúdez

Emmanuel López Pérez

SUMARIO: Introducción. I. El derecho comparado y su importancia en


los estudios bilaterales. II. Análisis comparativo del trabajo de los jó-
venes en zonas económicas especiales. III. Análisis de la protección de
la seguridad social para los jóvenes. IV. Comparativo de la protección
sindical a la juventud en el contexto actual. Reflexiones a manera de
conclusión. Fuentes de investigación.
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  251

Introducción
Una realidad que parece no ser limitativa a México y Colombia, sino a toda Lati-
noamérica, es la falla en la formación profesional de los jóvenes, ya sea por la falta
de oportunidades o por la falta del vínculo entre formación profesional y empleo,
lo que conduce a la precarización en su inserción laboral. Jóvenes mal preparados
están condenados en su mayoría a recibir bajos salarios, ser presas fáciles de la
informalidad y por ende también carecer de la protección de seguridad social y la
garantía en la obtención de sus derechos laborales.
Esto y más nos han enseñado los anteriores capítulos. Por este motivo, la herra-
mienta propuesta por la OIT para un desarrollo económico más equitativo en esta
era global constituye un elemento indispensable para la protección de los jóvenes.
México y Colombia —desde la perspectiva del trabajo decente— cuentan con simili-
tudes y diferencias en la inserción laboral de sus jóvenes y es precisamente lo que
incluye este capítulo: un análisis comparativo.
De esa forma, este capítulo se compone de 4 partes, la primera proporciona la jus-
tificación teórica de la inclusión del capítulo dentro del libro. Ya que bien podría
solo realizarse un estudio analítico binacional sobre un tema común: la relación
de jóvenes y trabajo decente. Sin embargo, y a pesar de que se trata de un equipo
de investigadores multidisciplinario y no solo jurídico —lo cual de suyo enriquece
el trabajo, pero complica el ejercicio de Derecho Comparado—, se decidió hacer un
comparativo con las categorías, cuyo análisis fuera posible, mediante el método de
derecho comparado. De esa forma, los siguientes tres apartados se componen de
las categorías de análisis seleccionadas: el trabajo de los jóvenes en zonas económi-
cas especiales; el análisis de la protección de la seguridad social para los jóvenes y
un comparativo de la protección sindical a la juventud en el contexto actual.
Por último, el capítulo cierra con algunas reflexiones a manera de conclusión y las
respectivas fuentes de investigación.

Capítulo 10
252  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

I. El derecho comparado y su
importancia en los estudios bilaterales
A lo largo de los años se han realizado diversos estudios comparativos enfocándose
en el análisis de los sistemas jurídicos de cada una de las naciones contrastadas, con
la intención de desentrañar las semejanzas y diferencias con que cada uno cuenta.
Ello ha sido posible mediante el uso del método de derecho comparado, por lo que
es necesario dar una aproximación conceptual previa.
Para empezar, se debe señalar que el derecho comparado se puede entender como
lo refieren los profesores Konrad Zweigert y Hein Kotz, como “una actividad in-
telectual que tiene por objeto al derecho y por método a la comparación”1, como
toda rama de derecho tiene una finalidad y el derecho comparado no resulta ser
la excepción, pues es a través de ella que se busca la interacción de dos marcos
normativos de diferentes naciones con la intención del contraste para resaltar afi-
nidades y diferencias.
Para realizar el contraste se debe atender a determinadas circunstancias, tales
como la noción de familias o de tradiciones jurídicas; el contenido de las fuentes
del derecho de los diferentes sistemas jurídicos; las diversas técnicas que pueden
ser empleadas para su aplicación; y la posibilidad metodológica en que puede ser
empleado (investigación y docencia)2.
Asimismo, la doctora Marta Morineau nos da otra acepción de lo que es el derecho
comparado al referir que “es el estudio sistemático de sistemas jurídicos o de nor-
mas jurídicas específicas sobre la base de su comparación”.3 En ese orden de ideas,
surge el interrogante de saber cuál es papel que juega el derecho comparado para
los estudios bilaterales como el que se desarrolla en la presente obra.
La importancia de los estudios comparados radica en varios factores, particular-
mente, aquellos que se identifican con los problemas que se presentan en un sitio
y que estos pueden propagarse fácilmente al resto del mundo y las soluciones que
se encuentran en un lugar que pueden aplicarse en otros, además estos permiten

1 Moran M., Gloria, El derecho comparado como disciplina jurídica: la importancia de la investigación y la docencia del derecho comparado y la utilidad del método
comparado en el ámbito jurídico, p. 505. Disponible en: https://www.researchgate.net/profile/Gloria_Moran/publication/277790756_El_derecho_comparado_
como_disciplina_juridica_la_importancia_de_la_investigacion_y_la_docencia_del_Derecho_Comparado_y_la_utilidad_del_metodo_comparado_en_el_ambito_ju-
ridico/links/5744746c08aea45ee8526978.pdf
2 Ibídem, p. 502
3 Morineau, Marta, Evolución de la familia jurídica romano-canónica el derecho comparado. UNAM, p. 21. Disponible en: en: https://archivos.juridicas.unam.mx/
www/bjv/libros/4/1855/5.pdf.

Capítulo 10
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  253

determinar ciertos factores de políticas económico-sociales dentro de un Estado y


predecir sus comportamientos económicos4.
Es decir, uno de los objetivos del derecho comparado es buscar soluciones. Otro
de los objetivos que persigue esta disciplina es un mejor conocimiento del derecho
nacional, es decir, gracias a la comparación de otros sistemas jurídicos podremos
valorar y apreciar las carencias o fortalezas que puedan tener el nacional frente al
extranjero. El investigador o comparatista que se encuentra estudiando el dere-
cho nacional y contrastándolo adquirirá una visión diferente que le permitirá poder
comprender, profundizar y realizar propuestas de renovación de la ciencia jurídica
del sistema por el que se rige en el país.
Por ende, se considera que no puede existir una cultura jurídica si se limita so-
lamente al estudio del derecho nacional, debido a que la evolución del derecho
va acorde con los acontecimientos que se desarrollan dentro de las circunstancias
internas que ocurren en el país, así como los fenómenos externos.
Un objetivo más es servir de base para la armonización o coordinación de derechos.
Gracias al derecho comparado se pueden conocer otros derechos prestacionales o
garantías que las diferentes naciones otorguen a su población y esto abre la posibi-
lidad de la unificación u homogenización de derechos entre dos o más países5.
Por supuesto, en materia de seguridad social no es la excepción, pues es una de las
ramas más nobles que existen en el derecho, ya que los beneficios que de ella se
desprenden van encaminadas a toda la población para la elevación de su calidad
de vida y gracias al derecho comparado se pueden unificar derechos que existen en
un país frente a otro que no los cuentan. O simplemente —como se mencionó— el
derecho comparado sirve de base para realizar mediante los instrumentos interna-
cionales la coordinación o armonización de las legislaciones.
Como podemos ver, el derecho comparado es y seguirá siendo un factor de impor-
tancia tanto para la evolución de los sistemas jurídicos en los países, como para la
progresividad de los derechos que se le brinde a la población general y una de las
vías que podrán facilitar al cumplimiento de los objetivos antes mencionados son
los estudios bilaterales como el que se desarrolla en el presente libro.

4 Mendizábal Bermúdez, Gabriela, “Estudio comparativo de los sistemas de seguridad social con tradición bismarckiana y de tipo berveridgiano, al ejemplo de dos
países: Austria y México”, en Kurczyn Villalobos, Patricia (coord.), Derecho social. Memoria del Congreso Internacional de Culturas y Sistemas Jurídicos Comparados,
Universidad Nacional Autónoma de México, 2005, p. 546.
5 Op. cit., Morineau, Marta, p. 22.

Capítulo 10
254  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

II. Análisis comparativo del trabajo de


los jóvenes en zonas económicas
especiales
Del análisis particular del trabajo de los jóvenes en zonas económicas especiales,
(caso México - maquilas / caso Colombia - zonas francas), es posible concluir que
existen importantes similitudes en torno a las condiciones y calidad del empleo
ofertado, en razón de que en estos espacios, antes que pensar en la generación de
un empleo o trabajo decente, se privilegia la inversión internacional, posicionando
una variada gama de empresas multinacionales a quienes se les garantiza y privile-
gia con la fuerza para imponer sus condiciones laborales, conforme a sus intereses.
El favorecimiento de quienes detentan el poder económico se enmarca en la ló-
gica de un mercado mundial que solo atiende las voces de los actores empresas
y gobiernos, entidades privadas y públicas en uso de los mecanismos y registros
financieros, culturales, diplomáticos, etcétera, en pro de fortalecer sus beneficios
particulares, bajo una política de costo-beneficio.
Es así que en la actual economía globalizada se instauran ciertas características
similares a todos los países, que tienen que ver con la competición económica, que,
conforme lo comenta Laval, “está adoptando el aspecto de una confrontación entre
Estados que tejen entre sí alianzas y se coaligan con empresas cuyas redes de ac-
ción están cada vez más mundializadas”6.
Esta situación se contrasta con la debilidad del sector de los trabajadores, y particu-
larmente de los jóvenes, quienes resultan ser los actores con menos fuerza dentro
del mercado, viéndose en la obligación de aceptar las condiciones laborales más
precarias. Tanto en México como en Colombia existe un gran número de jóvenes en
edad de trabajar, pero al enfrentarse al mercado de trabajo se encuentran con una
serie de políticas laborales, donde impera la flexibilización, la reducción de la edad
para conseguir un empleo y la protección mínima de los derechos, así como a una
fuerte problemática de desempleo y falta de oportunidades.
En México, por ejemplo, una tercera parte de la población es de jóvenes entre 15
y 29 años. De la población juvenil total, una tercera parte trabaja, otra tercera es-
tudia, el 11 % estudia y trabaja, mientras que el otro 11 % ni estudia ni trabaja. Res-
pecto al empleo, los jóvenes mexicanos encuentran ocupación en los servicios o
6 Laval, CH. y Dardot, P., La nueva razón del mundo, Ensayo sobre la sociedad neolibeal. Barcelona: Gedisa, 2015.

Capítulo 10
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  255

en el comercio, como empleados o como agentes de ventas7. También pueden ser


obreros o tener empleos con muy baja calificación. Un porcentaje pequeño que ha
terminado sus estudios tiene un buen trabajo y conforme a su preparación. La tasa
de desempleo es muy alta.
En Colombia, por su parte, se reportó en el último trimestre de 2016 que la pobla-
ción joven representó el 32.2 % de la población en edad de trabajar. La tasa global
de participación fue 59.8 %, la tasa de ocupación se ubicó en 51.2 % y la tasa de
desempleo fue 14.4 %. La tasa de desempleo para las mujeres jóvenes registró una
diferencia de 9 puntos porcentuales en relación con el desempleo de los hombres
jóvenes, teniendo niveles más altos de desempleo las mujeres frente a los hombres.
En relación al empleo, los jóvenes colombianos ocupados se desempeñaron en el
giro del comercio, hoteles, restaurantes y a la rama inmoviliaria, y en menor manera
a la ganadería y agricultura8.
En específico, un caso de estudio en el libro es el de las maquilas y las zonas fran-
cas. Estas responden a un interés económico privado, donde los gobiernos, en aras
de atraer el capital internacional, han fomentado una serie de estrategias que bus-
can la entrada de divisas, la generación de empleo y el uso intensivo de mano de
obra, así como el favorecimiento de la importación de materias primas y compo-
nentes para después exportarlos, incorporando a su vez altas tecnologías. Si bien
las maquilas iniciaron con procesos de primera y segunda generación, hoy se han
desarrollado hasta un punto de tercera y cuarta generación, dejando atrás los pro-
cesos manufactureros, para producir productos y servicios que incorporan altas
tecnologías. Por su parte, en las zonas francas, se ha tomado el ejemplo de Centro
América y el Caribe, para dar curso desde sus inicios a procesos mediados por las
altas tecnologías, con personal altamente calificado, pero a muy bajo costo.
Para los inversionistas extranjeros, además de los privilegios fiscales, se les pre-
senta un mercado de trabajo regido por una normativa laboral debilitada, con una
mano de obra barata y para en el caso de Colombia, calificada. Las zonas econó-
micas donde se instalan las empresas multinacionales, sean empresas de la zona
franca o las maquiladoras, vienen imponiendo sus regímenes laborales, los cuales
cada vez se alejan más de las condiciones del concepto de trabajo decente.
En el caso del trabajo de los jóvenes en la maquila y en las zonas francas, tanto en
México como en Colombia se deja ver como una buena oportunidad para la creación
de nuevas fuentes de trabajo donde el sector juvenil sea el más beneficiado y pue-
dan desempeñar una actividad remunerada; sin embargo, las condiciones en las que
7 Instituto nacional de Estadística Geografía e Informática, Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), Población de 15 años y más edad, México. Disponible
en: www.beta.inegi.org.mx/proyectos/enchogares/regulares/enoe.
8 Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Mercado laboral de la juventud (14 a 28 años) Trimestre octubre-diciembre 2016, Colombia, p. 2. Disponi-
ble en: www.dane.gov.co/files/investigaciones/boletines/ech/juventud/Bol_eje_juventud_oct_dic15.pdf.

Capítulo 10
256  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

se ofertan los puestos de trabajo tanto en las zonas francas como el las maquilado-
ras no son de las más bondadosas, pues en muchos casos los salarios son raquíticos
e imposibilitan mantener una calidad de vida lo suficientemente digna y, peor aún,
los empleadores no inscriben a sus trabajadores al sistema de seguridad social, con
lo cual quedan indefensos ante cualquier contingencia que se pudiera presentar.
Una de las problemáticas que se encuentran entre ambas naciones es poder pro-
porcionar a su población un trabajo decente, entendiendo y aceptando en ambos
el concepto de la OIT, que por su importancia se reproduce nuevamente: aquel que
“busca expresar lo que debería ser un buen trabajo o un empleo digno, donde exis-
tan oportunidades, se respeten los derechos, exista protección social y se fomente
el dialogo social”9. Sin embargo, para lograr el objetivo planteado por la OIT es
necesaria la existencia de empleos que se encuentren en la formalidad para que a
través de ellos puedan garantizar los beneficios que conlleva la seguridad social, y
no solo eso, sino también que se encuentren bien remunerados.
En ese contexto, el gobierno mexicano tiene como meta lograr 20 millones de em-
pleos formales para finales de 201810, lo que resulta a primera vista ser buenas
noticias. Desafortunadamente, es necesario destacar que los salarios ofertados por
los empleadores son sumamente bajos, lo cual imposibilita la obtención de una
calidad de vida para el trabajador y su familia, haciendo precisión que México es
uno de los países de América Latina con el peor salario mínimo11.
En cuanto a Colombia, el salario mínimo para el 2016 era de $232.52 USD12, casi
lo doble que percibe un trabajador mexicano. La problemática se puntualiza debido
a que del total de la población ocupada colombiana, el 48.5 % se encuentra en la
informalidad, lo que significa que no cotizan al sistema de seguridad social, im-
plicando que no reciban los beneficios que de ella se desprenden. Se sabe que un
trabajador informal en muchos casos no es sinónimo de pobreza.
Por último, se puede resaltar que las características del trabajo de los jóvenes en
las zonas francas en Colombia se dividen en tres puntos: el primero, existe una obra
de mano calificada para desempeñar el trabajo, pero desafortunadamente los sala-
rios que se ofertan son muy bajos, con lo cual se deja en desventaja al trabajador;
segundo, existe una tercerización en la contratación de los puestos por parte de las
empresas, lo que trae como resultado que las prestaciones laborales tienda a ser
menor en comparación de una contratación directa; y tercero, la contratación de
9 Organización Internacional del Trabajo, Objetivos de Desarrollo Sostenible e Indicadores de Trabajo Decente, Suiza. Disponible en: http://www.ilo.org/wcmsp5/
groups/public/---americas/---ro-lima/---sro-lima/documents/genericdocument/wcms_549461.pdf
10 Presidencia de la República, Más de 20 millones de empleos formales en México, meta para finalizar 2018, México, 2017. Disponible en: https://www.gob.mx/
presidencia/articulos/mas-de-20-millones-de-empleos-formales-en-mexico-meta-para-finalizar-2018.
11 Para el año 2016, el salario mínimo era de $2191.20, equivalente a $117.23 dólares al tipo de cambio en fecha 1O De junio de 2017. Disponible en: http://www.
banxico.org.mx.
12 Presidencia de la repúlica, Decreto sobre salario mínimo 2016, Colombia. Disponible en: http://wp.presidencia.gov.co/sitios/normativa/decretos/2015/Decre-
tos2015/DECRETO%202552%20DEL%2030%20DE%20DICIEMBRE%20DE%202015.pdf.

Capítulo 10
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  257

personal en su mayoría es por tiempo determinado, lo que se traduce en una falta


de estabilidad laboral.
Mientras que las características del trabajo en las maquiladoras mexicanas son más
alarmante, pues las remuneraciones percibidas por los trabajadores tienden a ser
mínimas —un salario mínimo diario, las jornadas de trabajo se exceden en ocasio-
nes sin el pago correspondiente de horas extras las cuales el trabajador no exige
por temor a ser despedido. Asimismo, cabe resaltar la complicidad de los grupos
sindicales que se encuentran inscritos en la empresa como representantes de los
trabajadores, pero que desafortunadamente no velan por los intereses de la clase
trabajadora, sino que, en un acto total de corrupción, intervienen por los intereses
de los dirigentes13.
Esto nos permite concluir que tanto en las zonas francas como en las maquiladoras
se genera empleo, pero un empleo de mala calidad que no satisface las condiciones
mínimas que un trabajador pueda esperar por la prestación de su fuerza de trabajo,
lo que lleva a sostener que no se cumple con lo establecido por la OIT como un
trabajo digno. Dadas estas condiciones, se llega a ver que los beneficiados son los
propios empleadores y el gobierno, dejando en total desprotección a la clase traba-
jadora y, por supuesto, a los jóvenes, el sector cautivo de estas industrias.
El trabajo decente es un reto que deben afrontar no solo México y Colombia, sino
la mayoría de los países de América Latina, pues las condiciones socio-económi-
cas que presenta cada una de las naciones tienden a ser muy similares, resaltando
aquellas en donde se encuentra involucrada la seguridad social, es decir, empleo,
pobreza, salario, entre otros.

III. Análisis de la protección de la


seguridad social para los jóvenes
1. Núcleo personal de protección
Es necesario destacar que la protección de la seguridad social en ambas naciones
se encuentra estrechamente vinculada con el ámbito laboral formal, en el sentido
de que es necesaria la existencia de una relación laboral para que el trabajador y
el patrón realicen las cotizaciones respectivas a los institutos de seguridad social
de cada país y los trabajadores puedan gozar de los beneficios que de ella emanen.

13 Comité Fronterizo de Obreras, Las condiciones de trabajo en las maquiladoras han empeorado desde el TLCAN, México. Disponible en: http://www.cfomaquila-
doras.org/interviewwithDavidBacon.es.pdf.

Capítulo 10
258  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

Atendiendo a este punto, los jóvenes trabajadores que se encuentren en la econo-


mía formal podrán ser beneficiarios de manera integral de todas las prerrogativas
que la seguridad social pueda brindar.
Dentro de esas prerrogativas, en México se encuentra la extensión de los beneficios
para los familiares del asegurado directo14, en donde el núcleo de protección que
garantiza la seguridad social se amplía a los beneficiarios del trabajador conforme a
la legislación de cada una de las instituciones, por ende los multicitados beneficios
no solo se limitan al joven trabajador, sino se protege a su núcleo familiar.
En cuanto a Colombia, esta no resulta ser la excepción, debido a que los jóvenes
trabajadores que se encuentran inscritos en el régimen contributivo de la seguridad
social podrán afiliar a sus familiares en el ramo de cobertura familiar, en donde
tendrán derecho a recibir los mismos servicios que el asegurado directo15. Por ende,
al igual que México, los beneficios son extensivos para el entorno familiar del ase-
gurado.
Conforme a lo plasmado en líneas anteriores, se deja ver que en ambas naciones
existe una semejanza por cuanto a la protección tanto del joven asegurado directo
como para su el núcleo personal familiar, lo que trae como consecuencia que el
asegurado y sus beneficiarios puedan gozar de las prestaciones de protección so-
cial que garantiza cada una de las instituciones de seguridad social que existen en
México y Colombia.
Ahora bien, la desventaja que se encuentra en este tema es que, como lo referimos
en el primer párrafo del presente punto, para ser beneficiario de la seguridad so-
cial en ambos países es necesario que el sujeto cuente con una relación de trabajo
formal para el otorgamiento de dichos beneficios. Es aquí donde la situación de los
jóvenes se complica, ya que en América Latina existen alrededor de 8 millones de
jóvenes desempleados y la informalidad laboral se presenta en un 60 % en aquellos
que logran obtener algún trabajo16, en donde México y Colombia forman parte de
estos datos proporcionados por la OIT.
Esto trae como consecuencia un problema latente, debido a que mientras los jó-
venes no cuenten con un trabajo o se encuentren ocupados, pero en la economía
informal no podrán recibir las prestaciones que garantiza la seguridad social y por
ende no podrán brindar una protección social integral a sus familiares y dependien-
tes económicos.
14 Las tres principales instituciones de seguridad social en México (Instituto Mexicano de la Seguridad Social, Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los
Trabajadores del Estado y el Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas) en su legislación correspondiente contemplan el beneficio de
extender las prestaciones que el asegurado directo viene gozando a las personas que la propia ley establece bajo los requisitos y exigencias que determine esta.
15 Secretaría General de Bogotá, Ley 100 de 1993, Por la cual se crea el sistema de seguridad social integral y se dictan otras disposiciones, Colombia, en: http://
www.alcaldiabogota.gov.co/sisjur/normas/Norma1.jsp?i=5248.
16 Organización Internacional del Trabajo. OIT. OIT pide pasar a etapa de acciones concretas para enfrentar el desafío del empleo juvenil en América Latina, 2016.
http://www.ilo.org/americas/sala-de-prensa/WCMS_477347/lang--es/index.htm.

Capítulo 10
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  259

2. Núcleo prestacionario
Las prestaciones de seguridad social para los jóvenes trabajadores dependerán —en
el caso de México— del instituto de seguridad social en el que se encuentre afiliado
el trabajador. A manera de resumen, este aspecto se puede englobar en dos tipos de
prestaciones, las de naturaleza económica y las que se dan en especie.
Eso significa que —como se mencionó anteriormente— está ligado a tener un tra-
bajo formal y en caso negativo no tendrá derecho a prestaciones económicas, sino
solo en especie como estudiante, si aplica, o a ninguna si no es estudiante o traba-
jador formal.
En cuanto a las prestaciones económicas, el joven trabajador formal podrá ser bene-
ficiario de un ingreso económico mediante una pensión por situaciones diferentes,
por ejemplo, cuando sufra algún tipo de accidente a consecuencia del desempeño
del trabajo, en caso de alguna enfermedad no profesional, en el momento en que se
encuentre en estado de invalidez y aquella a la que se tenga derecho —cuando ya no
siendo joven- llegue a la edad de 60 años o más —pensión por vejez—. Con la pres-
tación traducida en dinero se busca que tanto el joven trabajador como sus depen-
dientes económicos puedan mantener una calidad de vida digna en el momento, en
la cual el sostén de la familia por cuestiones ajenas a él, o por la naturaleza propia,
deje de ser funcional para desarrollar una actividad económica que le permita su
subsistencia y la de los suyos.
En relación con las prestaciones en especie, estas son aquellas derivadas de la
atención médica de la salud consistentes en quirúrgica, farmacéutica, servicios de
hospitalización, aparatos de prótesis y ortopedia, y rehabilitación. Es necesario re-
cordar que estas prestaciones son las que gozan los jóvenes que cuentan con un
trabajo formal y cotizan a un instituto de seguridad social.
Asimismo, en México existe la protección de seguridad social para aquellos jóvenes
que no trabajan pero se encuentran estudiando en instituciones públicas de los
niveles medio superior, superior y de posgrado mediante un seguro denominado
facultativo17, haciendo mención de que las prestaciones a que tienen derecho es-
tos jóvenes son exclusivamente en especie, es decir, las encaminadas a la atención
de la salud, dejando fuera las económicas. La institución encargada de brindar los
servicios de seguridad social es el Instituto Mexicano de Seguro Social, quien es la
institución con mayor población de derechohabientes en todo México18.

17 Instituto Mexicano del Seguro Social, ¿Qué es el seguro de salud para estudiantes?, 2016, México. Disponible en: http://www.imss.gob.mx/faq/seguro-estudian-
tes. Fecha de consulta: 24 de mayo de 2017.
18 Instituto Mexicano del Seguro Social, Conoce al IMSS, 2016, México. Disponible en: http://www.imss.gob.mx/conoce-al-imss. Fecha de consulta: 24 de mayo
de 2017.

Capítulo 10
260  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

La mayoría de la población juvenil —mexicana y colombiana—, al encontrarse des-


ocupada o laborando en la economía informal, carece de los beneficios de la segu-
ridad social, por lo cual tiende a recurrir a otros mecanismos que le brinden algún
tipo de protección social. Esta protección les es otorgada a través de programas
asistenciales; pese a que existe una enorme diferencia en cuanto a las prestaciones,
la mayoría de los jóvenes se encuentran amparados por uno de estos programas
asistenciales.
En el caso de México, a los jóvenes se les brinda prestaciones en especie mediante
el seguro popular, que es un programa que tiene como finalidad “proteger a toda la
población que no cuente ya con un seguro social de gastos médicos, buscando de
este modo que todos los integrantes de las familias afiliadas al seguro popular ten-
gan acceso a los servicios de salud, médicos, hospitalarios, farmacéuticos y quirúr-
gicos”19. Lo cierto es que, pese al otorgamiento de asistencia médica, farmacéutica
y en determinados casos hospitalaria, este mecanismo no tiene comparación frente
a los beneficios de un instituto de seguridad social.
Las prestaciones de seguridad social que brindan los sistemas colombianos no tien-
den a variar mucho frente las mexicanas; primeramente, tenemos las de especie,
que son todas aquellas derivadas de la atención de la salud, tales como la hospita-
lización, farmacéutica, quirúrgica, etc.
En cuanto a las económicas, estas se traducen en el otorgamiento de una pensión
que tiene como finalidad proteger al trabajador en contra de alguna de las contin-
gencias ocasionadas por la vejez, la invalidez y la muerte, conforme a los requisitos
señalados en su ley reglamentaria20.
Lo anterior, haciendo mención de que no se hace ninguna distinción en relación al
aseguramiento tanto la población adulta frente a la joven, ya que ambos grupos
tienen derecho de recibir los mismos beneficios, siempre y cuando estos se encuen-
tren vinculados en un trabajo formal y realicen las cotizaciones correspondientes.
Asimismo, encontramos otro supuesto para los jóvenes de 18 a 25 años que se
encuentran estudiando o cuenten con un negocio propio o que simplemente están
desempleados pero alguno de sus padres está cotizando al régimen contributivo
de la salud de Colombia, quienes tendrán derecho a los beneficios que otorga los
servicios de sistema de salud del país21.
Los jóvenes que no se encuentran en ninguna de las hipótesis que se plantearon con
anterioridad pueden recurrir a la asistencia social, en donde el Estado colombiano
19 Seguro popular, El seguro popular, México, 2015. Disponible en: http://www.seguropopular.org/.
20 Op. cit., Secretaría General de Bogotá, Colombia. Disponible en: http://www.alcaldiabogota.gov.co/sisjur/normas/Norma1.jsp?i=5248.
21 Minsalud, Todos los jóvenes de 18 a 25 años tendrán acceso sin restricciones al sistema de salud, Colombia, 2014, en: https://www.minsalud.gov.co/Paginas/
Todos-los-jóvenes-de-18-a-25-años-tendrán-acceso-sin-restricciones-al-sistema-de-salud.aspx. Fecha de consulta: 31 de mayo de 2017.

Capítulo 10
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  261

ha establecido mecanismos para garantizarle por lo menos determinada protección


social a este grupo, esto a través de la salud como prestación en especie y la entrega
de prestaciones en dinero mediante programas como jóvenes en acción22 y familias
en acción23.

3. Rasgos problemáticos característicos


Una de las semejanzas que se encuentran entre ambas naciones para el otorga-
miento de las prestaciones de seguridad social a los jóvenes es la existencia de una
vinculación formal laboral24. Lo que lleva a la problemática de generar empleos
que se encuentren dentro de la economía formal. Desafortunadamente, como se
ha desarrollado en párrafos anteriores del presente capítulo, ambos países cuentan
con niveles muy altos de la población económicamente activa en el sector informal,
lo que trae como consecuencia que los jóvenes se encuentran desamparados por la
seguridad social.
Pese a los intentos de ambos gobiernos de crear políticas públicas para menoscabar,
el empleo informal no ha dado resultados totalmente favorables, si bien es cierto
en algunos casos se ha reducido un determinado porcentaje, pero no lo necesario
para hacer un verdadero cambio en esta problemática. Por ende, la informalidad se
traduce como un cáncer que no permite la incorporación de jóvenes a un sistema
de seguridad social
Otra de las semejanzas que presentan ambos países es la implementación de los
programas asistenciales en beneficio de la población juvenil; este respecto, tanto
México como Colombia han apostado por introducir políticas asistenciales. En rela-
ción con este punto, se puede establecer que dichos programas tienden a garantizar
una protección social mínima para la población juvenil. Lo cierto es que existen
enormes diferencias entre la seguridad social frente a la asistencia social y común-
mente suelen ser prestaciones que otorga. Mientras que la seguridad social implica
una amplia gama prestacionaria de protección de la salud y los medios de subsis-
tencia, la asistencia social se limita a los servicios de atención a la salud limitados a
los contenidos en un catálogo de prestaciones.
Al ser prestaciones no contributivas, existe el riesgo de que año tras año los pro-
gramas tiendan a desaparecer, pues dependen del presupuesto que los gobiernos
establezcan para el desarrollo de cada uno de ellos —solo por mencionar uno de
los problemas de los programas asistenciales—, lo que significa que no existe una
22Jóvenes en Acción es un programa de Prosperidad Social que apoya a los jóvenes en condición de pobreza y vulnerabilidad, con la entrega de transferencias
monetarias condicionadas, para que puedan continuar sus estudios técnicos, tecnológicos y profesionales.​
23 Más Familias en Acción es un programa del DPS que ofrece a todas aquellas familias con niños, niñas y adolescentes menores de 18 años que requieren un apoyo
económico para tener una alimentación saludable, controles de crecimiento y desarrollo a tiempo y permanencia en el sistema escolar.
24 Es decir, una relación laboral entre el trabajador y el patrón para que ambos realicen las contribuciones correspondientes a la institución de seguridad corres-
pondiente.

Capítulo 10
262  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

certeza de que la protección mínima que les brinda un programa tenga una conti-
nuidad y por ende los jóvenes puedan quedar desamparados en algún momento
determinado.
Uno de los objetivos primordiales que debieran plantearse los programas asisten-
ciales enfocados a la juventud es la vinculación de jóvenes al sector formal, pues es
a través de esta que se logra la incorporación a una institución de seguridad social,
no solo en dar prerrogativas económicas o prestaciones en especie —en la mayoría
de los casos deficientes e ilimitadas—, sino en buscar los mecanismos adecuados
para que ellos mismos —mediante el empleo— puedan satisfacer por completo
las necesidades básicas de protección social, lo que resulta cuestionable para los
gobiernos, ya que se destina una mayor cantidad de presupuesto para programas
asistenciales que para las instituciones de seguridad social.
La educación juega un papel importante para la contratación de jóvenes en nuevos
puestos de empleo, pues mientras se encuentren mejor capacitados para desempe-
ñar el cargo tendrán mayor posibilidad de conseguirlo. Asimismo, el grado de es-
colaridad es un detonante para determinar la calidad de vida que puedan gozar los
jóvenes, en el caso de México las personas que cuentan con una licenciatura o una
carrera equivalente ganan alrededor de dos veces más en relación con aquellos que
cuentan con educación media superior25, pero por desgracia los salarios ofertados
por los patrones no son muy alentadores.
El acceso a la educación en Colombia es preocupante, debido que alrededor del
37 % de los estudiantes que ingresan a la educación básica se incorporan tardía-
mente y a los 15 años el 41 % de ellos por lo menos ha repetido el año26, lo que deja
en claro que la educción colombiana no pasa por sus mejores momentos. Además,
existe desigualdad para poder recibir algún tipo de instrucción, pues, tal como lo
confirma a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE),
solo el 9 % de estudiantes de familias pobres accede a estudios universitarios, en
comparación con un 53 % de los estudiantes de familias más ricas27.
En resumen, ambos países enfrentan situaciones complejas para garantizar la segu-
ridad social de los jóvenes.

25 Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Panorama de la educación, México, 2016, p. 6, en: https://www.oecd.org/education/skills-beyond-
school/EAG2016-Mexico.pdf.
26 Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Colombia debería mejorar la equidad y la calidad de la educación, según la OCDE, México, en: ht-
tps://www.oecd.org/centrodemexico/medios/colombia-deberia-mejorar-la-equidad-y-la-calidad-de-la-educacion-ocde.htm. Fecha de consulta: 2 de junio de 2017.
27 Idem.

Capítulo 10
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  263

IV. Comparativo de la protección sindical


a la juventud en el
contexto actual
En Colombia y México el derecho sindical tiene sus características propias, sobre-
saliendo que en relación con el denominado garantismo se han desarrollado de
manera más notable en el país sudamericano, pues contempló dicha teoría jurídica
a nivel constitucional con anterioridad a México y ha ratificado los convenios in-
ternacionales relativas a este derecho y a la protección de los jóvenes. En relación
con estos, la manera en la cual se conceptúa y desarrolla presenta tanto limitantes
como ventajas, sobresaliendo las limitantes en relación con edad y aquellas ten-
dientes a regular la participación de estos en los procesos democráticos internos.

1. El sindicalismo en el rango constitucional


El sindicalismo en Colombia y México se encuentra positivado en sus respectivas
cartas magnas, en el caso de Colombia en el artículo 39 y en el caso de México en
el artículo 123 en sus dos apartados; encontrando en ambos casos que el derecho
sindical se contempla como un derecho tanto de trabajadores como patrones para
formar asociaciones dedicadas a defender sus derechos colectivos y no exige trámi-
te mayor que la inscripción de la respectiva acta constitutiva del sindicato ante la
autoridad del trabajo respectiva.
En Colombia, desde el año 1991,28 la denominada teoría del garantismo de los de-
rechos humanos forma parte del rango constitucional, mientras que en México es
aplicable desde el mes de junio del año 2011, por lo que en relación con los trata-
dos internacionales que los estados han ratificado se resalta que en Colombia se
tienen firmados y ratificados el “Convenio número 87 relativo a la libertad sindical
y a la protección al derecho sindical” de la Organización Internacional del Trabajo
(en adelante, OIT) y el “Convenio número 98 sobre el derecho de sindicación y de
negociación colectiva”, los cuales son de aplicación obligatoria en su normatividad
interna; mientras que México solo ha ratificado el primero de los mencionados y
por jurisprudencia emitida por la Suprema Corte de ese país los tratados interna-
28 La carta constitucional de 1991 representa una de las mayores conquistas de los colombianos. Mediante el Decreto 2591 de 1991, quedó en manos de la
Corte Constitucional la tarea de vigilar y controlar el respeto de los derechos humanos denominados algunos como fundamentales; entre esos están el derecho de
asociación sindical.

Capítulo 10
264  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

cionales se encuentran sujetos a su Constitución, por lo que si alguno de ellos la


contradice no debe aplicarse en la normatividad interna.
En el caso de Colombia, podemos señalar que la Constitución establece que, con la
sola acta sindical, el sindicato posee personería jurídica, por lo que con ese acto el
sindicato queda constituido y debe reconocérsele. Por su parte, en México, aunque
la ley reglamentaria señala que no es necesario para la existencia de un sindicato
el sujetarse a un registro, para el reconocimiento de su personalidad jurídica se
impone la obligación de contar con este ante la autoridad del trabajo, por lo que se
afirma que en ambos países la constitución de un sindicato se perfecciona con su
reconocimiento a través de un acto administrativo. No obstante ello, en Colombia,
gracias al fallo de la Corte Constitucional Sentencia C-734/2008, ya no se exige
el registro sindical (el acto administrativo), sino que simplemente con el acta de
constitución el sindicato ya adquiere la personería.
Continuando con los tratados internacionales, el sindicalismo y la relación con la
juventud, podemos señalar que ambos países tienen ratificados el “Convenio 138
de la OIT relativo a la edad mínima de admisión al empleo” y el “Convenio número
182 sobre la prohibición de las peores formas de trabajo infantil y la acción inme-
diata para su eliminación”, por lo que la edad mínima para laborar es de 15 años
en ambos países y se prohíbe a los jóvenes realizar trabajos que puedan afectar su
normal desarrollo, puntualizándose que ambos países deben incrementar su edad
mínima para laborar a los 18 años, por lo menos en virtud de un adecuado cumpli-
miento a la primera convención referida.

2. Las características del sindicalismo


Ambos países cuentan con normas reglamentarias del derecho constitucional de
sindicalización, en Colombia se tiene el Código Sustantivo del Trabajo (CST) y en
México la Ley Federal del Trabajo (LFT); ambas reglamentaciones han sufrido refor-
mas desde su promulgación, las más sobresalientes en virtud de la influencia del
derecho internacional, y actualmente regulan el sindicalismo y sus modalidades.
En Colombia y México se permite que los sindicatos conformen federaciones y con-
federaciones y se reconoce la existencia de los siguientes tipos de sindicatos: gre-
miales, de empresa, de oficio varios y de industria29. En cuanto al número mínimo
de personas necesarias para conformar sindicatos en Colombia, deben ser por lo
menos 25 trabajadores o 5 patrones, mientras que en México solo son necesarios
20 trabajadores o 3 patrones30.

29 Artículo 356 CST y Artículos 360 y 361 LFT.


30 Artículo 359 CST y Artículo 364 LFT.

Capítulo 10
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  265

En relación con los jóvenes en Colombia, tenemos que se permite formar parte
de los sindicatos a los mayores de 15 años y en México igualmente, incluso se les
permite formar parte de los órganos de los sindicatos.
En relación con el sindicalismo en el sector público en Colombia, dichos sindicatos
se posesionan por resolución y son de libre nombramiento y remoción; estos se
rigen por el derecho laboral administrativo. En México, estos sindicatos se encuen-
tran regulados por la Ley de los Trabajadores al Servicio del Estado y solo puede
existir uno por dependencia del Estado; en esta ley se contempla que los menores
de 16 años no formen parte de los sindicatos.

3. Los jóvenes y el sindicalismo


Actualmente, existen aproximadamente 50 millones de colombianos y casi 120
millones de mexicanos, en ambos países la población joven representa cerca del
30 % y las tasas de sindicación nos refieren que en Colombia esta es del 4.3 % y en
México del 10 %, lo que significa que existe una tendencia baja a la sindicalización
en ambos países.
Las problemáticas sindicales que desalientan el sindicalismo son similares en lo si-
guiente: el corporativismo de los principales sindicatos y el actuar de ciertos líderes
ha provocado el rechazo de la población en general a las maneras en las cuales se
conduce y manejan los sindicatos, ya que no permiten la renovación de sus cúpulas
o mesas directivas y vedan el acceso a sus órganos de representación a los jóvenes;
y al ser limitado el número de jóvenes con posibilidad para formar parte de un sin-
dicato, la conciencia de pertenecer a la clase trabajadora se encuentra diluida, pues
los jóvenes no adquieren la denominada conciencia de clase necesaria para hacer
valer sus derechos.

Capítulo 10
266  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

V.Reflexiones a manera de conclusión


Los jóvenes colombianos y mexicanos tienen serias dificultades para insertarse en
el mercado laboral y eso permite que acepten trabajos en condiciones de precarie-
dad, lejos de reunir las características del trabajo decente planteado por la OIT.
Los mecanismos que debieran coadyuvar en la protección de los jóvenes son casi
nulos y los pocos aún existentes, como los sindicatos, han perdido su fuerza de
atracción, debido a una imagen de desprestigio en ambos países, que ocasiona que
los jóvenes no tengan interés personal en sindicalizarse.
El contexto de la globalización y del acceso a y uso de nuevas tecnologías, sumado
a las expectativas de los jóvenes en el desarrollo profesional y las posibilidades que
ofertan los dos países latinoamericanos, ha llevado a que el trabajo más atractivo
para muchos jóvenes sea uno que tenga suficiente flexibilidad y proporcione satis-
factores económicos inmediatos, aunque se sacrifiquen derechos laborales y la pro-
tección a los riesgos sociales futuros, como la vejez, la maternidad o la protección
por riegos de trabajo.
En el análisis de las normas jurídicas que regulan el trabajo decente para los jóve-
nes, en ambos países se reconoce entre líneas que los gobiernos de ambos países
poco han desarrollado políticas públicas que se reflejen en las normas para capita-
lizar la gran ventaja de un bono demográfico en su mejor momento:
Jóvenes con capacidad productiva, que no tienen aún dependientes económicos,
por lo que su productividad podría ser la más alta de todos los grupos etarios de
los trabajadores.
Lejos de ver en los jóvenes y crear políticas que coadyuven con su incorporación a
la mejora económica del país, se desarrollan programas para solucionar los proble-
mas de los jóvenes como si en sí mismos ellos fueran un problema para la sociedad
y no una pieza de la solución a las problemáticas de bajo desarrollo económico.
Esperemos que los gobiernos y los encargados de crear las políticas públicas pue-
dan reconocer esta situación a tiempo para dar un viraje en la construcción de las
políticas públicas de atención a los jóvenes, que no pueden ser vistas como las que
se generan para los adultos mayores o los niños, son grupo social en situación de
vulnerabilidad porque ésta así ha sido creada por el propio Estado, porque ellos
en sí mismos son el grupo poblacional con mayor potencial, mejor salud, menores
gastos en salud y mayor posibilidades de productividad.

Capítulo 10
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  267

Fuentes de investigación
Comité Fronterizo de Obreras, Las condiciones de trabajo en las maquiladoras han empeorado
desde el TLCAN, México. Disponible en: http://www.cfomaquiladoras.org/interviewwithDavid-
Bacon.es.pdf.
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268  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

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Capítulo 10
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  269

Reseña de los autores

Apáez Pineda Óscar Javier


Egresado de la Licenciatura en Derecho de la Universidad Autónoma del Estado
de Morelos, obtuvo en la Universidad Nacional Autónoma de México el grado de
especialista en Derecho Social y la Maestría en Derecho. Realizó su estancia de
investigación doctoral en el Max-Planck-Institut für Sozialrecht und Sozialpolitik,
en Múnich, Alemania.
Actualmente obtuvo el Doctorado en Derecho y Globalización por la UAEM y se
desempeña como investigador y Jefe de Procesos Académicos del Doctorado en
ciencias Jurídicas de la Universidad La Salle México. Autor de capítulos de libros,
así como diversos artículos, publicados en obras y revistas nacionales e internacio-
nales.

Garzón Peña Emilce


Abogada de la Universidad Libre de Colombia. Magíster en Historia de la Univer-
sidad Nacional de Colombia. Docente investigadora de pregrado y postgrado en
temas de derecho laboral y mundo del trabajo, así como de metodología e investi-
gación. Actualmente ejerce como Profesional Especializado de la Jurisdicción Espe-
cial para la Paz. A realizado ponencias a nivel nacional e internacional y es autora
de varios libros referidos a la historia del derecho y la defensa de los derechos de
los trabajadores.

Gilberto Arias Jesús


Abogado egresado de la Universidad La Gran Colombia, con posgrados en Gestión
Pública e Instituciones Administrativas de la Universidad de los Andes y en Docen-
cia Universitaria en la Universidad La Gran Colombia. Asesor jurídico en contrata-
ción colectiva laboral y en el Consultorio Jurídico de la Universidad La Gran Colom-

Autores
270  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

bia. Docente investigador y tutor de semilleros con ponencias internacionales y


nacionales. Autor de tres libros.

López Pérez Emmanuel


Licenciado en Derecho de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Actual-
mente cursa la Maestría en Derecho en la División de Estudios Superiores de Pos-
grado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UAEM acreditado como
Programa Nacional de Posgrados de Calidad ante CONACyT.

Mendizábal Bermúdez Gabriela


Egresada de la Licenciatura en Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de
México. Obtuvo en la Universidad de Viena, Austria, la Maestría y el Doctorado en
Derecho. También realizó un posgrado de especialización en Globalización y Estado
Social en la Universidad de Castilla La Mancha, España. Actualmente es profeso-
ra-investigadora titular C de tiempo completo de la Facultad de Derecho y Ciencias
Sociales de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Profesora de cátedra
del ITESM Campus Cuernavaca. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores
del CONACYT nivel II y corresponsal oficial de México en el Max-Planck-Institut
für Sozialrecht und Sozialpolitik, en Múnich, Alemania. Autora de 9 libros, coordi-
nadora de 12 libros colectivos y autora de diversos artículos publicados en revistas
nacionales e internacionales.

Monsalve Cuéllar Martha Elisa


Doctora en Derecho y Ciencias Políticas Universidad la Gran Colombia con especia-
lizaciones en Seguridad Social y Envejecimiento en Instagrut Israel; Medios Alter-
nativos de Solución de Conflictos en la Universidad de Harvard; Normas Interna-
cionales del Trabajo; Cadenas Cortas de Suministro Emprendimiento y Economía
Solidaria en CIF OIT en Turín; estudios de Maestría en Derechos Humanos en la
Escuela Superior de Guerra en Bogotá. Miembro de Número de la Academia Ibe-
roamericana de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social. Presidenta del Insti-
tuto Latinoamericano de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social. ILTRAS y de
la Internacional Labour Employment Relations Association en Colombia.
Coautora de más de 25 libros colectivos, Coordinadora de obras colectivas, auto-
ra de artículos para revistas indexadas en diferentes países y miembro del Comité
Científico de las mismas. Docente Investigadora de la Universidad Gran Colombia
en Bogotá.

Autores
Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia  271

Moreno Álvarez Gloria


Licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional Autónoma
de México (UNAM). Maestra en Economía y Política Internacional por el Centro
de Investigación y Docencia Económica (CIDE). Doctora en Geografía e Historia
(Historia Económica) por la Universidad de Salamanca, España. Posgrado de Es-
pecialización en Comunidades Europeas por el Ministerio de Asuntos Exteriores
de España. Actualmente es profesora-investigadora de la Facultad de Estudios Su-
periores de Cuautla de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, en donde
imparte cursos en el Programa de Economía y en el Posgrado en Ciencias Sociales
(Adscrito al PNPC). Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores y al Sistema
Estatal de Investigadores. Es autora de 30 publicaciones en libros colectivos y en
diversas revistas especializadas, de carácter nacional e internacional.

Naranjo Colorado Luz Dary


Doctora en Ciencias Sociales y Políticas en América Latina, Universidad de Arte y
Ciencias Sociales, Santiago de Chile. Magíster en Derecho Procesal, especialista en
Derecho Laboral y Seguridad Social. Igualmente, especialista en Derecho Admi-
nistrativo y abogada de la Universidad Libre de Colombia. Licenciada en Ciencias
Sociales, Universidad Nacional de Colombia. Actualmente se desempeña como do-
cente-investigadora de tiempo completo de la Facultad de Derecho de la Universi-
dad Autónoma del Colombia; docente de posgrados, Especialización del Derecho al
Trabajo, Universidad La Gran Colombia; directora del Grupo de Investigación “Flora
Tristán”. Coautora de 4 libros y editora 2 libros, autora de diversos artículos pu-
blicados en libros y revista a nivel nacional e internacional, así como dos capítulos
de libros galardonados en la convocatoria, de los “Premios Observatorio de Salud
2013” y 2015, organizado por el Observatorio de Salud de la Facultad de Derecho
de la Universidad de Buenos Aires.

Ortega Maldonado Juan Manuel


Es doctor en Derecho por la UNAM, doctor en Derecho Financiero por la Universi-
dad Complutense de Madrid, España; maestro en Derecho por la UNAM; especia-
lista en Derecho fiscal por la UNAM; diplomado en el Sistema Fiscal de los Estados
Unidos por la Universidad de Washigton; exasesor de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación. Actualmente es profesor investigador de tiempo completo, titular C,
en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos; miembro del Sistema Nacional
de Investigadores. Ha escrito 8 libros como autor único, coordinado 6 con otros
autores y participado con un capítulo en 36 libros.

Autores
272  Trabajo de los jóvenes Análisis desde el trabajo decente en México y Colombia

Pachón González Leonardo


Egresado del pregrado en Economía de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Loza-
no, pregrado en Derecho en la Universidad Autónoma de Colombia. Obtuvo en la
Universidad Nacional de Colombia una Maestría en Derecho con profundización en
Derecho de Trabajo y Seguridad Social, también realizó posgrados en la Especializa-
ción en Gerencia Financiera en la Universidad Autónoma de Colombia, especializa-
ción en Derecho Penal y Criminología en la Universidad La Gran Colombia.
Actualmente es coordinador de las especializaciones en Derecho del Trabajo, De-
recho de Familia en la Universidad La Gran Colombia, profesor de cátedra en la
Universidad Autónoma de Colombia, delegado y miembro del Comité Nacional de
Educación en la Cooperativa de Profesionales de Colombia-Coomeva, docente in-
vestigador adscrito al Grupo de Investigación Reforma Laboral y Mundo del Trabajo
de la Universidad La Gran Colombia.

Autores
Se compuso en caracteres Ancizar Sans de 12 puntos,
y se imprimió en papel Bond Bahía 90 gramos.
Bogotá – Colombia
VERITAS LIBERABIT VOS