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LECCIÓN 1: PADRES DE LA IGLESIA

INTRODUCCION
Toda la teología, incluyendo la Doctrina Social de la Iglesia, está basada en la Biblia
como primera fuente. Sin embargo, quedará claro que la Biblia no da soluciones
concretas a problemas de nuestros tiempos. La Biblia no se pronuncia sobre el
desempleo en nuestra sociedad, o sobre la deuda externa. No dice cómo manejar
una empresa multinacional o qué nivel de interés es el más adecuado para una
economía. ¿Cómo podemos considerarla entonces como fuente para la Doctrina
Social de la Iglesia? ¿Y cómo deberemos interpretar la Biblia?

FUENTES PATRÍSTICAS: PADRES DE LA IGLESIA


La moral social cristiana empieza en la Sagrada Escritura, que ofrece las primeras
orientaciones, criterios y normas morales. Después de Jesús su mensaje quedó en
manos de los discípulos, quienes tuvieron la misión de anunciar la vida de Jesús,
sus palabras y acciones y proponerla en regla moral de la vida cristiana.
Esta misión fue recogida a
Solo algunos son llamados Padres de la Iglesia en honor a su
antigüedad, ortodoxia, santidad y recepción así como a su
aprobación eclesial.

su vez por los discípulos subsiguientes, entre los que destacan los Padres de la
Iglesia. Los “Padres de la Iglesia” a través de sus escritos (homilías, sermones,
cartas, epístolas) aplicaron el espíritu del Evangelio a las circunstancias de su
tiempo, de este modo iniciaron la formulación del mensaje social cristiano.
El tiempo de los Padres de la Iglesia se extiende desde el siglo II hasta el siglo VIII
d.C. Mayormente se les divide
- por la época en la que escribieron (Padres Apostólicos inicio siglo II, Padres
Apologetas siglos II-III) y
- por el idioma en el que escribieron (Padres Griegos y Padres Latinos)[1].
Es evidente que el contexto socio-cultural en que vivieron los Padres de la Iglesia
es muy diferente al nuestro. En la época de los Padres las desigualdades son muy
grandes, la pobreza es masiva, existía un régimen de esclavitud y sobre los esclavos
recae el trabajo más pesado.
Uno de los aportes más importantes de los Padres a la teología moral social es el
amplio tratamiento sobre los bienes económicos, sobre la riqueza y la pobreza que
supone una postura muy clara sobre el sentido cristiano de la propiedad.
Por eso, en consonancia con el Evangelio los Padres de la Iglesia se preocuparon en
primer lugar por la dignidad de cada ser humano. Su fuente es evidentemente la
dignidad tal como nos la presenta la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo
Testamento (cfr. supra). De esta dignidad, adquirida por ser creados a imagen de
Dios, deriva el respeto que se le debe a cada uno, así como la solidaridad, por ser
cada uno parte de ese género humano compartido. La humanidad es una y todo en
realidad pertenece a todos[1].
De allí deriva la solidaridad que debe expresarse en una acción que a nosotros hoy
en día nos puede parecer inadecuada: la limosna. Pero el concepto de limosna en
tiempo de los Padres era muy distinto de la dádiva con la que hoy a veces la
confundimos. La limosna de esa época era un acto de justicia, no de una mal
llamada caridad. Claro está que la propia justicia también se expresaba en el pago
puntual de lo debido y en el rechazo de la usura (el pago de interés por un
préstamo).

FUENTES PATRÍSTICAS: LA LIMOSNA, LA


COMUNICACIÓN DE BIENES, LA RIQUEZA
Es muy ilustrativo constatar que el mandato de la limosna está antes que los demás
mandatos sociales, como no matar, no cometer adulterio, no robar, no cometer
aborto, no codiciar, no mentir. Encontramos ya en la Didajé, carta del siglo II
encontramos:
En el texto citado hay un verbo que puede sorprender: “comunicarás en todo

con tu hermano”. El hecho de comunicar aquí significa compartir. De esta expresión


viene el concepto de COMUNICACIÓN DE BIENES, es decir el hecho de que todos
los bienes son para todos, desde la creación. Dios ha entregado el universo al
hombre y a la mujer y ellos no tienen por qué guardar una parte exclusivamente
para sí, sin compartirla con los demás. La comunicación de bienes es un concepto
que remonta a la Biblia[1] y que los Padres enfocan con mucha énfasis. Volveremos
sobre este tema en los párrafos siguientes. En la Doctrina Social de la Iglesia
contemporánea, se expresa la misma idea de la comunicación de bienes con el
concepto de “Destino Universal de los Bienes” (cfr. Infra).

FUENTES PATRÍSTICAS: LA LIMOSNA, LA


COMUNICACIÓN DE BIENES Y LA RIQUEZA
Queda claro que, si uno adquiere algo por su propio trabajo, en realidad no tiene
derecho de decir que esa propiedad es exclusivamente suya. Tiene que compartirla
con el necesitado. Pero también queda claro que la limosna no es para mantener a
un ocioso que no quiere trabajar. Por ello la advertencia al que recibe la limosna:
“Bienaventurado el que, conforme al mandamiento, diere, pues es inocente. Pero
¡Ay del que recibe! Pues si recibe por estar necesitado, será inocente; más el que
recibe sin sufrir necesidad tendrá que dar cuenta por qué recibió y para qué. Será
puesto en prisión, se le examinará sobre lo que hizo y no saldrá de allí hasta haber
pagado el último cuadrante”. Didajé I,5b.
La misma advertencia se repite en otro documento de los Padres Apostólicos, el
enigmático “Pastor de Hermas” del II siglo:
“Los que reciben darán cuenta a Dios por qué recibieron y para qué: los que
recibieron por hallarse atribulados, no serán juzgados; más los que recibieron por
fingida necesidad, serán castigados.
Así, pues, el que da es inocente, porque como recibió de Dios este ministerio con
mandato de cumplirlo, así sencillamente lo cumplió, sin discriminar para nada a
quién diera y a quién no. “
(Ruiz Bueno) Pastor de Hermas, Mandamientos, Mandamiento Segundo nº 5[1]
Entonces la solidaridad que se muestra por medio de la limosna no es para
mantener a algún vicioso, sino para ayudar al que realmente necesita. El que da
debe dar al necesitado, pero el que recibe debe recibir solamente porque es
necesitado. Si alguien recibe sin necesidad, ese acto le será tomado en cuenta en
contra de él.

FUENTES PATRÍSTICAS: LA LIMOSNA,


COMUNICACIÓN DE BIENES, LA RIQUEZA
Los escritos de los Padres de los siguientes siglos no dejan de clamar según el
mismo tenor. La limosna es obra de caridad ¡indispensable! Veamos algunas
citas[1]. Los Padres más notorios en esta temática son sin duda San Juan
Crisóstomo y San Basilio, ambos obispos orientales del siglo IV.
“Tú te niegas a dar alegando serte imposible socorrer a tantos como piden. Y con
tu lengua desde luego lo juras, pero la mano te delata. Aun cuando tu mano calla,
pregona tu mentira, pues está toda iluminada por la funda de tu anillo. ¿A cuántos
pobres no podría sacar de sus deudas un solo anillo tuyo? ¿Cuántas casas que se
están derrumbando podría levantar? Una sola de tus arcas de vestidos podría vestir
a un pueblo entero que tirita de frío. Y, sin embargo, nada se te da de despachar
con las manos vacías al pobre, sin temor alguno a lo justo de la retribución por
parte del Juez. No has sido misericordioso, luego tampoco alcanzarás la
misericordia; no has abierto tus puertas, luego a ti se te cerrarán las del Reino de
los Cielos. No has dado un pedazo de pan, luego a ti se te negará la vida eterna.”
San Basilio – Homilía contra los Ricos
(LEURIDAN 1973:79)

[1] Las siguientes citas provienen de varias fuentes: GONZALEZ FAUSS, José Ignacio
(1991) Vicarios de Cristo, Madrid, Trotta; LEURIDAN, Johan (1973) Justicia y
explotación en la Tradición cristiana antigua, Lima, Cep; ROYON, Claude;
PHILIBERT, Robert (1994) Les pauvres, un défi pour l’Église, Paris, Éditions de
l’Atelier; VILLENA LINARES, Federico (2001) Pensamiento Social de los Padres de
la Iglesia, Arequipa, UCSM-EPG-EAD.

FUENTES PATRÍSTICAS
En este contexto es interesante descubrir que, desde su experiencia de fe, los
Padres toman una posición social radical, que se delinea en algunos elementos
comunes[1] de su mensaje social:
- La afirmación de la naturaleza social del hombre.
- El sometimiento de las relaciones sociales y económicas a las normas de la
justicia y la caridad.
- La primacía del bien común sobre el interés particular.
- La unidad e igualdad esenciales de todos los hombres, cualquiera que sea
su condición social.
- La diversidad y pluralidad de condiciones sociales y, por tanto, la
desigualdad accidental de los hombres en ellas.
- La voluntad de Dios de que las desigualdades, dadas las diversidades
naturales y la libertad humana, se nivelan en el desarrollo de la vida social.
- La imposición por Dios de una función social a toda superioridad motivo de
desigualdad.
- La obligación de poner en común y al servicio de los demás toda
preeminencia individual y todo don personal.