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Necesidad de riego de un cultivo

Publicado el 14 de septiembre del 2010 en la categoría Tecnología del riego

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Para poder establecer la necesidad de riego suplementario, debemos conocer la demanda hídrica de
nuestros cultivos y la relación que existe entre ésta y la probabilidad pluviométrica natural. Se mantiene la
máxima calidad en el producto cosechado ya que con este riego se satisface la máxima evapotranspiración
del cultivo y se obtienen rendimientos altos y estables.

La información inicial es: consumo hídrico del cultivo durante todo el ciclo, consumo diario durante los
períodos críticos, la cuantificación del déficit, la probabilidad de ocurrencia de ese déficit y la estimación de
pérdidas.

En función del tipo de suelo, la capacidad para almacenar agua útil disponible para que las plantas la usen,
variará. Por capacidad de campo se entiende la máxima cantidad de agua que un suelo es capaz de retener.
Conforme el suelo va perdiendo agua, se alcanza un punto (punto de marchitez) por debajo del cual la planta
ya no es capaz de absorber más. Este punto es característico para cada suelo. Una vez definidos estos dos
términos, se entiende por agua útil la contenida entre los niveles de capacidad de campo y punto de
marchitez. La planta no sufrirá estrés hídrico cuando el nivel de agua disponible se encuentre entre el 40% y
el 60% del agua útil.

La cantidad de agua requerida para compensar la pérdida por la evapotranspiración, hace referencia a la
necesidad de agua de un cultivo. Mientras que las necesidades de agua de un cultivo se refiere a la cantidad
de agua que se necesita aplicar como riego o bien que se obtienen como lluvia, la evapotranspiración de un
cultivo se refiere a la cantidad de agua perdida a través de la evaporación y transpiración.
En consecuencia, la necesidad de riego de un cultivo representa la diferencia entre la necesidad de agua del
cultivo y la precipitación efectiva. Además, el requerimiento de agua de riego debe incluir agua adicional para
el lavado de sales y para compensar la falta de uniformidad o eficiencia en la aplicación de agua.

Para calcular la evapotranspiración de un cultivo, se parte de datos climáticos, teniendo en cuenta además los
factores de resistencia propios de cada cultivo. Las estaciones agro-climatológicas automatizadas de cada
zona, proporcionan información sobre la temperatura del aire, la humedad atmosférica, la radiación y
velocidad del viento y la localización del sitio.

Entre los cultivos sembrados, las diferencias en evaporación y transpiración y la evapotranspiración de


referencia, pueden ser integradas en un coeficiente único de cultivo, o separadas en un coeficiente basal del
cultivo y un coeficiente de evaporación del suelo. Los factores que influyen sobre el coeficiente de cultivo
son: características del cultivo, fecha de plantación, condiciones climáticas y frecuencia de lluvias o riegos en
la fase inicial.

Desde una perspectiva hídrica, un cultivo alcanzará su potencial cuando tenga disponible toda el agua que
necesite y se desarrolle en las condiciones más óptimas.

Diseño de riego para huerto o jardín


Publicado el 19 de abril del 2018 en la categoría Tecnología del riego

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Antes de diseñar un sistema de riego para huertoo de riego para jardín, hay que conocer la presión y el
caudal de agua disponibles en la parcela para definir la capacidad de la instalación.
Determinar la presión y el caudal
Presión de agua
Para conocer este dato (que se mide en Bares) se ha de colocar un manómetro en la llave de paso más
cercana a la fuente de agua (el grifo, depósito en alto…). Es muy importante asegurarse de que ninguna otra
llave de paso de la instalación esté abierta. La cifra que indique el manómetro al abrir dicha llave
completamente, marcará la presión de agua estática disponible.

Caudal de agua
Un método práctico para calcular el caudal disponible es colocar un cubo vacío bajo el grifo, abrirlo por
completo y cronometrar el tiempo que tarda en llenarse. Con un sencillo razonamiento, extrapolando ese
tiempo, se averigua el caudal de la instalación.
Por ejemplo, si un recipiente de 10 litros tarda 20 segundos en llenarse, en 60 segundos saldrían 30 litros, es
decir, el caudal de agua de la instalación sería de 30 litros por minuto.

Seleccionar los emisores de riego para huerto o jardín y su ubicación

Los emisores del sistema de riego para huerto o jardín serán unos u otros según las necesidades:

 Difusores o toberas con alcance de hasta 5 metros, que emiten una cortina constante de agua sin
ningún tipo de giro o rotación.
 Aspersores con alcance superior a 5 metros que aplican el agua en forma de chorro giratorio y
repetitivo con ángulo de distribución regulable.
 Tuberías de riego localizado que necesitan muy poca presión para su funcionamiento. Si la presión
principal es alta, deberemos colocar reguladores de presión a la entrada de estas líneas para
reducir la presión de trabajo.
 Tuberías de goteo.
 Tubo poroso que aporta el agua justo en la zona deseada, en la base de la planta.
Sobre el dibujo del croquis del terreno se debe plantear la ubicación de los aspersores utilizando un compás.
Las esquinas son puntos críticos que requieren un emisor con un patrón de rociado de un cuarto de círculo. Si
estos emisores de 90º no se riegan entre sí, habrá que colocar más emisores de 180º a lo largo de los
perímetros y si con los emisores ubicados en lados opuestos no se cubre toda la zona, habrá también que
añadir emisores de círculo completo en el centro de la parcela para que en su conjunto, el sistema de riego
para huerto o jardín sea perfecto.
Establecer las áreas de riego y plantear las líneas de tubería

Lo más probable es que la instalación no disponga del caudal necesario para regar todo a la vez, en ese caso
hay que establecer diferentes áreas de riego en función de la superficie, los tipos de plantas (necesidades de
riego) e incluso la exposición al sol. Para establecer las zonas de riego se deben sumar los caudales de todos
los emisores y dividir por el caudal disponible. Si la cifra resultante es por ejemplo 3,2 se redondea a 4, y en
este caso se necesitarían 4 válvulas (1 para cada zona). Cada zona de riego debe de tener su
propia electroválvula de apertura y cierre de ese sector.

Se deben trazar las líneas más directas de tubería de polietileno que conecten los emisores de cada zona,
con la menor cantidad de giros o cambios de dirección y si es posible, cerrar el círculo para conseguir una
mayor uniformidad en alcances y coberturas. Para enterrar las tuberías de conducción de agua se realizan
zanjas de 15-30 cm de profundidad. Las líneas de riego por goteo se extienden superficialmente, mientras que
las de tubería exudante pueden colocarse superficiales o enterradas a 15 centímetros.

Programador y sensores meteorológicos

Los programadores de riego automático almacenan la información sobre días de riego, horas de inicio y
tiempos de riego de cada zona. La mejor opción es un programador eléctrico instalado en el interior de una
caseta, si esto no es posible, existen programadores para exterior y con alimentación a pilas. El número de
válvulas determinará el tamaño (número de estaciones) del programador.

Se pueden incorporar a la instalación sensores de lluvia y heladas que detienen o evitan el riego cuando
detectan condiciones de lluvia o congelación o sensores de evapotranspiración que calculan la cantidad de
agua necesaria para las plantas y ajustan el tiempo de riego de manera automática según las condiciones
meteorológicas.
Intensidad de aplicación del riego
Publicado el 9 de marzo del 2017 en la categoría Tecnología del riego

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La mayoría de profesionales relacionados con el riego (diseñadores, instaladores, agricultores, …) se centran


en las necesidades de la cosecha y no consideran la necesidad específica del suelo.

El riego consiste básicamente en la aplicación de agua en el suelo. Esta aplicación deberá permitir que el
agua y el suelo interactúen de una manera profunda y penetrante. El éxito de esta relación entre agua y suelo,
determinará la intensidad de aplicación del riego y la integridad del patrón de riego.

Intensidad de aplicación del riego

La intensidad de aplicación del riego, un término que se refiere específicamente a cómo el agua se
relaciona con el suelo, hace referencia al momento del primer contacto.

Cada sistema de riego (Pivot, cobertura total, cañón enrollador…), varía la forma en que aplica el agua.
Hay dispositivos que aplican agua al suelo en corrientes concentradas y otros con un patrón disperso. Las
diferencias están en el volumen aplicado y en el área total de la aplicación instantánea. Dentro del suelo,
existe una estructura y una composición única de partículas de diferentes tamaños. Cada tipo de suelo tiene
una porosidad diferente y por lo tanto, las capacidades de infiltración son también distintas.

Conocer el suelo ayuda a proporcionar la cantidad de agua que necesita, y lo más importante, aplicarla de la
manera más óptima. Haciendo coincidir ambas necesidades aumenta el tiempo de absorción, y se consigue
que el agua penetre lentamente en la superficie.
Una alta intensidad de aplicación del riego descompone la estructura del suelo y altera su composición.
Las partículas que lo forman se separan por tamaño, quedando en suspensión las partículas que son más
pequeñas. Como ocurre en la infiltración, las partículas más pequeñas se depositan en la parte superior del
suelo, creando un efecto de sellado.

Esta nueva composición del suelo impide que las futuras aplicaciones de agua penetren apropiadamente. El
resultado es la acumulación de agua en la superficie y la generación de escorrentías que arrastran parte del
suelo.

Por ejemplo, si un cubo de agua y una regadera contienen la misma cantidad de agua y se vierten en el suelo
durante el mismo periodo de tiempo, ¿cuál tendría mayor intensidad de aplicación? La regadera puede
suministrar la misma cantidad de agua, el mismo caudal, sobre un área más grande. Disminuir la intensidad
de aplicación del riego permite que el suelo reciba esa agua con mayor eficacia en el tiempo, permitiendo una
absorción más lenta.

Otro aspecto clave para reducir la intensidad de aplicación y mejorar la eficiencia de irrigación sobre el terreno
de cultivo, es la integridad del patrón de riego, tema del que hablaremos en próximos artículos.

Control de nivel y de caudal


Publicado el 30 de abril del 2014 en la categoría Tecnología del riego

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Los sistemas de riego tecnificado se encuentran muy extendidos tanto para riego por goteo o micro aspersión
en cultivos hortícolas, como para riego por aspersión en regadío extensivo de maíz, alfalfa, remolacha, etc. El
diseño y gestión de las redes de distribución que transportan el agua desde las fuentes de suministro hasta
las parcelas, requiere de elementos esenciales para el control de nivel y de caudal que garanticen las
presiones y caudales requeridos con el mínimo coste de energía.
Las tecnologías para medición de nivel y caudalayudan a ahorrar agua y a conservarla, con un mayor control
de estas instalaciones. Se reduce el gasto energético en los bombeos, permitiendo automatizaciones para la
puesta en marcha de las bombas, aportando información y parámetros para el diagnóstico y para la
realización del mantenimiento de los equipos, etc.

Hay una gran variedad de sistemas de monitorización en la distribución de agua, los equipos de nivel miden la
cantidad de agua que contienen los embalses o depósitos según sus características específicas,
los caudalímetros miden el movimiento del fluido que circula por la conducciones, y ambos sistemas ayudan
en la eficiencia de las bombas y de los equipos de riego, reduciendo el mal gasto de agua o los gastos de
energía de impulsión en bombas.

Control de nivel

Basados en la velocidad del sonido, los instrumentos ultrasónios medidores de nivel, exigen muy poco
mantenimiento y resultan muy sencillos de configurar e instalar ya que no cuentan con piezas móviles.

Los medidos de nivel ultrasónicos, tienen diferentes aplicaciones:

 Monitorizar el nivel diferencial.


 Control de bombas en estaciones elevadoras y pozos o en la captación de aguas en general
(primando el bombeo en horas en que la energía es más barata, periodo nocturno).
 Detecta inundaciones y condiciones de sobrellenado, evitando desbordamientos, por lo que sirve
para prevenir el rebose por tormentas en embalses.
 En los depósitos de disolución de fertilizantes para inyectar en fertirriego.
El tiempo transcurrido entre la ráfaga de sonido de un transductor ultrasónico y el retorno de su eco es
proporcional a la distancia entre el transductor y el nivel del líquido en el depósito. Un sistema de medición
de nivel ultrasónico de no contacto consiste en un transductor montado en el canto del depósito y un
transceptor de nivel. El transceptor calcula el tiempo transcurrido y lo convierte en el valor de medida del nivel
de líquido.

Control de caudal

Los caudalímetros electromagnéticos fáciles de usar y de operar, también de bajo mantenimiento por la
ausencia de partes móviles y fabricados con elementos anti abrasión o anticorrosión que aumentan su
durabilidad, ofrecen mediciones de caudal de alta precisión, tanto en caudales grandes como pequeños, que
no son afectadas por variaciones de temperatura, de presión, de densidad o de viscosidad. Son ideales para
múltiples aplicaciones, para extracción de agua, monitorización del caudal, detección de fugas, facturación de
consumos de agua de riego…

Funcionan generando un campo magnético alrededor del líquido circulante. El caudal del líquido dentro de
dicho campo produce una señal de voltaje, que es medida por electrodos y convertida en un rango de caudal.

Los instrumentos de nivel y de caudal facilitan a los operadores de las instalaciones poder llevar un mayor
control sobre sus operaciones y una mejor optimización de los recursos.
Cómo mejorar el riego de precisión
Publicado el 6 de marzo del 2013 en la categoría Tecnología del riego

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Investigadores de Israel y Texas han desarrollado un sistema que abre y cierra automáticamente la emisión
del agua de riego según la temperatura de las hojas del cultivo, controlando la eficacia del uso del agua y la
uniformidad, para conseguir los rendimientos máximos en las cosechas con cada gota.

Para determinar cuándo regar, hay que tener en cuenta variables tales como la calidad del suelo, el tipo de
cosecha y la temperatura.

Esta nueva tecnología se conoce como “umbral de tiempo y temperatura” (TTT son sus siglas en inglés). Se
basa en que las plantas crecen mejor en una gama reducida de temperaturas, y esta gama podrá variar
dependiendo de la especie de cultivo. Para el algodón, el método del umbral de tiempo y temperatura ordena
el riego cuando la temperatura de la hoja supera los 28ºC durante más de 4 horas y media. Se tiene en
cuenta la temperatura de la hoja y el índice de tensión de agua en las cosechas para predecir la presión de
agua en las hojas, una medida de deficiencia de agua o de tensión en la planta, además de un sistema
manual basado en la humedad del suelo.

Cada cosecha tiene su propia temperatura óptima para llegar a producir los rendimientos más altos (para el
algodón es de 23ºC – 32ºC). Si la temperatura de la planta sube por encima del punto óptimo, se activa de
forma automática el riego de precisión.

El suelo, la topografía y las necesidades de agua varían dentro de cada parcela. Con el riego de precisiónse
trata de equilibrar la aplicación de agua según esas variaciones de suelo y de cosechas. La aplicación más
precisa de agua, de nutrientes y pesticidas lleva a rendimientos más altos y a notables beneficios ambientales.
La disponibilidad de agua es clave para la agricultura. Los sistemas automatizados de riego son una pieza
fundamental para reducir el uso de agua, haciendo un uso sostenible y aumentando la rentabilidad de la
explotación, gracias a que se reducen los costes que supone el bombeo del agua.

Mediante sensores infrarrojos montados a intervalos regulares en los tramos del sistema de riego de pivote
central, se puede medir la temperatura de las cosechas. Utilizando otros sensores infrarrojos estacionarios
dispuestos en el campo, se verifican estas mediciones. Los datos son transferidos a un ordenador que
transmite las instrucciones al pivote central, pudiendo variar las aplicaciones de agua en un mismo campo,
donde hay diferentes tipos de suelos, o donde se están cultivando dos o tres cosechas diferentes.

Este estudio concluye que estos sistemas de riego de precisión por temperatura de las hojas, funciona
muy bien para maíz y semilla de soja. Se obtienen rendimientos más altos para la soja y un uso más eficaz del
agua para el maíz.

Planificación en el riego
Publicado el 27 de mayo del 2011 en la categoría Tecnología del riego

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La zona de raíces del cultivo va a determinar una reserva hídrica subterránea a partir de la cual la planta extraerá
el agua. Al inicio de la temporada, las cosechas tienen unas raíces poco profundas que requieren pequeños
riegos pero frecuentes. Pero a medida que la planta crece y las raíces se van haciendo más profundas, sus
necesidades de agua aumentan.

Conociendo la tipología del suelo, la capacidad de retención de agua en las raíces, el uso hídrico diario, la
eficiencia de bombeo del sistema y las condiciones climáticas, se ajustará la cantidad de agua aplicada en
función de las necesidades hídricas del cultivo.
El uso de agua del cultivo debe repartirse según la eficiencia del sistema. Las necesidades hídricas futuras se
pueden conocer mediante las previsiones meteorológicas. Con temperaturas altas y viento, aumenta la cantidad
de agua necesaria. Mantener el perfil del suelo con agua sin pérdidas excesivas en el riego, permitirá prevenir
el estrés hídrico y la pérdida de rendimientos, evitando momentos puntuales de alto consumo de agua que
superen la capacidad del sistema de riego. Toda cantidad de agua superior a la capacidad de retención del
suelo no se puede considerar porque no estará disponible para la planta, debido a la lixiviación.

La cantidad de lluvia puede variar de un lado a otro del campo. Deberían colocarse pluviómetros en diferentes
puntos para medir las precipitaciones y obtener datos del promedio.

Las precipitaciones futuras deben tenerse en cuenta para evitar un exceso de riego, especialmente en las áreas
donde el riego se utiliza como complemento a las lluvias. Las agencias meteorológicas estiman las lluvias
previsibles en largos periodos de tiempo. Esto permite plantear cuándo se puede detener el riego sin afectar al
rendimiento del cultivo.

Cultivo Etapa del cultivo en la que puede pararse el riego

Alfalfa Mantener un crecimiento continuo, parando con fuertes heladas

Con los granos completamente formados; 95-100 días tras emerger la


Maíz
planta

Guisantes Con formación completa de la vaina; 70-75 días después de emerger

Patatas 1 ó 2 semanas antes de cosechar

Con los primeros amarillamientos y caída temprana de la hoja


Soja
90-95 días después de emerger la planta

Remolacha
1 ó 2 semanas antes de cosechar
azucarera

Con el trigo completamente maduro; 75-80 días después de emerger la


Trigo de primavera
planta

Trigo de invierno Con el trigo completamente maduro

Meteorología y su efecto en la programación del riego

El uso diario de agua en el cultivo puede calcularse a partir de datos meteorológicos. En muchos casos, los
cálculos son lo suficientemente precisos para ayudar en la planificación de riegos. En general, los
procedimientos de cálculo se pueden dividir en tres grupos:
1. Cálculos basados únicamente en la temperatura
2. Cálculos basados en la radiación solar y la temperatura
3. Cálculos basados en la temperatura, la radiación, el viento y la humedad

Cuanto más complejo sea el cálculo, mayor será la precisión, pero también aumenta la dificultad y el tiempo
necesario para obtener y procesar los datos. Las ecuaciones basadas en la temperatura son bastante útiles en
condiciones de humedad, pero en condiciones áridas, se puede subestimar el uso hídrico del cultivo. El uso de
agua basado en la temperatura y la radiación también puede subestimar las necesidades de agua en
condiciones secas y ventosas.

El riego en función de la temperatura se puede lograr con mediciones de campo. Deberían utilizarse
termómetros de máximas / mínimas, registrando las temperaturas más altas y bajas durante un período de 24
horas. La temperatura media se debe comparar con un promedio de la zona. Estos termómetros son
relativamente baratos, por lo que se puede usar uno en cada zona de la finca. La colocación correcta de los
termómetros es importante. Por ejemplo, en un punto bajo del campo se puede registrar más frío por la noche
que en un punto alto, ya que el aire frío, al ser más pesado, se mantiene en las zonas más bajas durante la
noche. Por tanto, hay que considerar la topografía del campo para su ubicación.