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JESÚS Y EL REINO DE DIOS

El Reino de Dios es el tema central de la “Nueva Noticia” del Antiguo y del Nuevo
Testamento. La Buena Nueva por excelencia que se anuncia a Jerusalén es: “Tu Dios
Reina” (Is 52, 7) y Jesús da al Reino de Dios, el primer puesto en su predicación.
(“Convertios porque el Reino de Dios está cerca” Mt 4, 17).

Reino que comienza, con la Venida de Cristo en esta tierra, y que no tiene semejanza
con los reinos del mundo. Después de la Resurrección de Jesús llega el tiempo de la
Iglesia, cuya misión es llevar a plenitud la instauración del Reino en este mundo,
acabando en el Reino del Padre, donde se consuma la verdadera Pascua. Jesús es el
“paso” de la muerte a la vida.

El Reino de Dios tiene, pues, dos partes, una, terrena, que comienza con la
Encarnación, y otra, Celeste en el Cielo. En las dos partes La Iglesia es el Reino de
Dios, en la primera, como peregrinos, Pueblo de Dios, y en la segunda, como herederos
de la Familia de Dios.( Iglesia Militante, e Iglesia Triunfante).

Siguiendo a la Constitución Dogmática sobre la Iglesia, Lumen Gentium (L G) podemos


definir a la Iglesia como
A) Capítulo 1º: Misterio, Sacramento, Comunión.
B) Capítulo 2º: Pueblo de Dios.

En la Gaudium et Spes, y en la Evangelium Nunciandi, el Vaticano IIº declaró cuál era


la “Relación de la Iglesia y el Mundo”.

Comencemos por definir, qué es “mundo” ?:

“Cosmos”: Es el hábitat destinado para el hombre.


“mundo”: Es el conjunto de los hombres en general: ( Primer sentido Bíblico)
a) Buenos o malos, con todo lo bueno y malo inherente al ser hombres.
b) Como “recapitulados” (San Pablo) en Cristo – Cabeza de la
Humanidad.
c) En el sentido antropológico: Somos una misma humanidad, porque
venimos originalmente de un solo padre y una sola madre. Es el
fundamento de la Fraternidad universal, tan fuerte en Cristo.
“mundo”: (En el segundo sentido Bíblico) Es el Pecado, las Fuerzas del mal hostiles a
Dios. O mejor: el conjunto de los hombres que viven al margen de Dios.

La Iglesia es esencialmente secular, “está en el mundo, (y para el mundo,) pero no es


del mundo” (San Juan) Aunque sí es parte del mundo.

Por ello, la Iglesia tiene en relación con el mundo tres “Actitudes”:

a) Rechazo al pecado, a las fuerzas del mal, en todas sus


manifestaciones, no al pecador. Misericordia (como Dios lo tuvo con
todos) con el “pecador”, el que cae, el débil.
b) Compromiso con el mundo, aunque estemos de paso y sepamos que
la “justicia” y la felicidad no están aquí en la tierra.
c) Redención del mundo, pero no con bombas, sino con la Cruz de
Cristo (el propio sacrificio ofrecido a Dios), “Locura para los
Romanos y estupidez (necedad) para los Griegos, pero para nosotros
Fuerza de Dios” (I Cor. San Pablo).

“Evangelizar la gran ciudad”, el nuevo Plan Pastoral de la Archidiócesis de Santiago,


no es más que un aspecto del “servicio” de la Iglesia al mundo.

Jesús es el primero en predicar y demostrar con hechos, que existe una forma de
REVOLUCIÓN personal, social y profundamente humana que no es la violencia,
(teológicamente se le llama PASCUA = PASO = Cambio).

Creer en el cambio, en que las cosas, todas sin excepción, pueden cambiar, es la esencia
del mensaje de la Pascua Cristiana, y es la esencia de la Fe en Dios. Pues si yo sólo
confío en mis fuerzas y en lo que me parece, en mi evidencia, entonces es lógico que
todo sea negro para mí, pues todos tenemos conciencia de nuestras limitaciones.

La Pascua Judía no es más que la liberación de Dios de su Pueblo de TODOS sus


enemigos. Y el primero, EL PECADO. Jesús se constituye Salvador (y por ello es REY)
siendo la verdadera y definitiva Pascua, la Pascua Cristiana.

El evangelio es la esencia del camino de “la no – violencia”, pues su predicación es de


un Reino de Paz, pues sólo el AMOR pone en paz todas las cosas. Esto, muchos lo
quieren, pero el camino es de no – violencia, y esto, casi nadie está dispuesto a
aceptarlo, por lo menos en la práctica, pues implica:

1.- Un camino más largo. Siempre es más largo plazo el usar las
reglas, el hacer el bien.
2.- Un camino harto más incómodo. Siempre es más fácil y cómodo
el camino del egoísmo, el pensar sólo en uno, no preocuparme de las necesidades de los
otros. Y mucho más cuando implica sacrificio propio. Si te metes a Redentor te
crucifican.