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¿Qué es el cerebelo, qué partes lo

conforman y qué función tiene?

El cerebelo es una estructura que conforma el 10% del volumen total


del encéfalo, aproximadamente. Está especializado en el control de los
movimientos, de las integraciones sensitivomotoras y del equilibrio
corporal. Esta parte del encéfalo se encuentra bajo los hemisferios
cerebrales, envolviendo el tronco del encéfalo por su parte dorsal.

Lo que une el cerebelo al resto del encéfalo son tres tractos llamados
pedúnculos cerebelosos. Tiene múltiples conexiones con diferentes
partes del córtex cerebral que envían información sobre los movimientos
del cuerpo. Junto con los ganglios basales, interacciona con el sistema
sensoriomotor, coordinando y modulando su actividad.

En definitiva, el cerebelo se encarga de regular el movimiento y la


postura, ajustando las salidas de los principales sistemas motores. Su
función es muy importante, y la lesión de este puede provocar déficits muy
importantes e incapacitantes en el movimiento, el equilibrio y el aprendizaje
de secuencias motoras.
«La neurociencia es, por mucho, la rama más excitante de la ciencia,
porque el cerebro es el objeto más fascinante del universo. Cada
cerebro humano es diferente, el cerebro hace a cada ser humano único
y define quién es”.

-Stanley B. Prusiner-

Leonardo da Vinci y el término «cerebelo»


Algo que no todo el mundo sabe es que uno de los primeros
precursores de la neurociencia fue Leonardo Da Vinci. Apasionado
como nadie por la fisiología humana, fue quien acuñó en realidad el término
cerebelo. Estamos en el año 1504, y da Vinci pasa gran parte de sus
noches sumido en una tarea muy concreta: haciendo moldes de cera del
cerebro humano y de esa área a la que denominó cerebelo, es
decir «cerebro pequeño».

Le llamó la atención sus dos pequeños hemisferios incrustados en el propio


cerebro y ya en aquellos días, se preguntó sin duda qué función tendría
aquella estructura. A día de hoy ,ya conocemos un gran número de datos
sobre esta área, y de hecho, es una de las estructuras que más intrigan a
los neurólogos.

De hecho, basta solo con adelantar un dato: el cerebelo solo tiene un 10%
de volumen cerebral pero en realidad, contiene casi el 80% de las
neuronas totales de nuestro cerebro…
Estructura del cerebelo
Tal y como nos explica un estudio del University College London, y
publicado en la revista Neuroscience, a día de hoy todavía no conocemos
todas las funciones del cerebelo. Sin embargo, lo que sí sabemos con
claridad es cómo está conformado. Estos son los datos:

La superficie cerebelosa se puede clasificar en tres partes diferenciadas:


dos hemisferios y vermis. En cuanto a su organización, el cerebelo posee 3
capas:

La capa granular. Es la más interna y está formada por gran número


de interneuronas (granulares y de Golgi).
La molecular. Es donde se encuentran los axones de las células
granulares. También hay interneuronas, pero diferentes (estrelladas y
de cesto).
La de células de Purkinje. Se encuentra entre las dos capas
anteriores y está formado por los cuerpos de las células de Purkinje,
las únicas células de proyección de la corteza cerebelosa. Sus axones
se dirigen a los núcleos profundos del cerebelo.
En cuanto a los núcleos profundos, en el interior de la sustancia blanca
podemos encontrar 4 pares de núcleos de sustancia gris:

Núcleo dentado. El cerebelo envía el resultado del análisis de la


información de la corteza motora sobre el inicio del movimiento. Está
involucrado en el aprendizaje de nuevos patrones motores.
Núcleos interpuestos (emboliforme y globoso). Se encarga del
movimiento de brazos y manos (sistema rubroespinal). También del
aprendizaje de nuevos patrones motores.
Núcleo fastigio o del techo. Se ocupa del equilibrio y de funciones
automáticas del movimiento.
Núcleo pontino. Comunica la corteza frontal de asociación y la motora
primaria con la zona lateral del cerebelo.

Principales funciones del cerebelo


El cerebelo es responsable de controlar tanto las funciones motoras,
como la coordinación o el equilibrio. Ahora bien, son tareas conocidas
durante décadas, al igual que sabemos que es clave en el aprendizaje
motor. Asimismo, esta estructura lleva a cabo tareas muy sofisticadas. Una
de ellas son los programas neurales para el control de los movimientos
aprendidos. Gracias a él llevamos a cabo acciones automáticas, como
conducir un coche.

Veamos no obstante, qué más funciones lleva a cabo.


El cerebelo y las emociones

El cerebelo está conectado al sistema límbico y la amígdala cerebral.


Gracias a este punto de unión, podemos regular nuestras emociones,
asociar sensaciones con sentimientos, y aprender a su vez de estos
procesos.

Regula nuestros pensamientos

En el 2016, se publicó un interesante artículo en el Journal of Neurology


donde el doctor Jeremy D. Schmahmann, de la Facultad de Medicina de
Harvard y director de la unidad de ataxia del Massachusetts General
Hospita reveló algo impactante. El cerebelo es clave en nuestros procesos
cognitivos.

Esta teoría la desarrolló después de su amplia práctica clínica. Pudo ver


cómo pacientes con daño en el cerebelo presentaban déficits en los
dominios cognitivos de la función ejecutiva, la cognición espacial y el
lenguaje.

El cerebelo y el movimientos
El cerebelo tiene conexiones con diferentes partes del sistema
nervioso central, gracias a los cuales, lleva a cabo múltiples funciones:

Vestíbulo-cerebelar. Envía señales correctivas a los núcleos


vestibulares para modificar la postura y restablecer el equilibrio. La
lesión de esta vía puede causar inestabilidad y nistagmus
(movimientos pequeños y rápidos de los ojos).
Espino-cerebeloso. Interviene en el control de la postura y la
locomoción y modifica el tono muscular. Controla los movimientos de
las extremidades. Una lesión en esta vía provocaría un andar atáxico
(tambaleo y balanceo al caminar).
Cerebro-cerebelar. Modulador de los sistemas descendentes de la
corteza cerebral. Es clave para la coordinación de movimientos
voluntarios. Está involucrado en el inicio de los movimientos. Una lesión
en está conexión provocaría que los movimientos tardasen más en
iniciarse y en terminarse.

En las diferentes conexiones del cerebelo con el resto de áreas, actúa casi
siempre como un regulador. Registra la información y regula los
movimientos de diferentes partes del cuerpo, dependiendo de la
estructura a la que esté conectado. Funciones como mantener el equilibrio
o aprender un movimiento podrían dificultarse si se rompen estas vías.
¿Sabes con qué tipos de neuronas contamos, sus características y sus
funciones?

Las neuronas son las células más importantes del sistema nervioso central
y están encargadas de comunicarse entre sí para compartir información.

¿Qué pasa cuando se lesiona el cerebelo?


Cuando el cerebelo se lesiona algunas de sus funciones pueden verse
comprometidas y causar problemas a nivel motor. Puede producirse una
pérdida de la capacidad para controlar con precisión la dirección, la
fuerza, velocidad y amplitud de los movimientos, así como la capacidad
para adaptar los patrones de outputs al cambio de condiciones.

Los déficits pueden ser producidos de manera súbita por una


lesión, o paulatinamente por degeneración del cerebelo. El síndrome
cerebeloso puede ser producido por la lesión del cerebelo o de las vías
cerebelosas.

La lesión del órgano puede dar lugar a dos síndromes sintomáticos


diferentes: el síndrome vermiano (arquicerebeloso) con alteraciones en la
estática y marcha, y el síndrome cerebeloso hemisférico (neocerebeloso)
con alteraciones en la coordinación del movimiento. La lesión de vías
aferentes produce un síndrome arquicerebeloso, y la de las vías eferentes
se manifiesta por un síndrome neocerebeloso.

A una persona con una lesión cerebelar le puede resultar difícil


mantener una postura estacional (mantenerse de pie) y el hecho de
intentarlo da paso a los temblores. También es común detectar anomalías
en el equilibrio, la marcha, el habla e incluso en el control de los
movimientos oculares. Por lo que se pueden afectar movimientos de todo
tipo. Al que la sufre, se le hace complicado aprender nuevas secuencias
motoras.

Patologías que producen degeneración del


cerebelo
Algunas enfermedades neurológicas pueden producir la muerte
neuronal en el cerebelo. De este modo, la degeneración cerebelar puede
favorecer las siguientes condiciones:

Esclerosis múltiple, en el cual el daño en la mielina puede afectar al


cerebelo.
Encefalopatías espongiformes transmisibles. Como, por ejemplo, la
enfermedad de las vacas locas. Las proteínas anormales causan
inflamación del cerebro, especialmente del cerebelo.
Ataxia de Friedreich. Ocasionada por mutaciones genéticas
hereditarias que matan progresivamente neuronas del cerebelo, del
tronco encefálico y de la médula espinal.
Las enfermedades endocrinas que que afectan la tiroides o la
glándula pituitaria
El abuso crónico de alcohol que ocasiona daño cerebeloso temporal
o crónico.

Los síntomas más característicos de la degeneración cerebelosa son


una marcha tambaleante e inestable con las piernas separadas, por lo
general, acompañada por un bamboleo del tronco, hacia delante y hacia
atrás.

Otros síntomas incluyen movimientos lentos, inestables y espasmódicos


de los brazos y de las piernas, habla lenta y arrastrando las palabras y
nistagmo (movimientos pequeños y rápidos de los ojos).

La degeneración cerebelosa es a menudo consecuencia de mutaciones


genéticas hereditarias que alteran la producción normal de proteínas
específicas necesarias para la supervivencia de las neuronas. El
tratamiento de los trastornos del cerebelo se limita a la terapia física y
aprendizaje a vivir con la falta o defectos en las habilidades motoras.

Los trastornos del cerebelo son poco frecuentes, pero su impacto


puede ser muy perjudicial y afectar seriamente la calidad de vida de las
personas que lo sufren.

Carlson, N.(1996). Fisiología de la conducta. Barcelona:Ariel.

Jonh H. Martin (2004). Neuroanatomía (2ª edición). Prentice Hall.


Pinel, J. (2006). Biopsicología (6ª edición). Prentice Hall.

Tres casos clínicos que cambiaron lo que pensábamos sobre nuestro


cerebro

Algunos casos clínicos de las neurociencias han pasado a la historia, debido


a que han permitido realizar interesantes descubrimientos sobre el cerebro

Doctora Cum Laude en Neurociencias por la Universidad de Salamanca


(2018). Licenciada en Psicología por la Universidad del País Vasco (2012).
Máster en Neurociencias por la Universidad de Salamanca (2014). Máster
en Neuropsicología por la Universitat Oberta de Catalunya (2018).

A lo largo del programa de doctorado hizo tareas de investigación,


valoración neuropsicológica, terapia en estimulación cognitiva en enfermos
de Alzheimer y deterioro cognitivo leve en la Facultad de Psicología de la
Universidad de Salamanca y en las instalaciones del Centro Estatal de
Alzheimer y otras demencias.

Trabaja como neuropsicóloga en el Centro de Referencia Estatal de


atención a personas con Alzheimer y otras demencias de IMSERSO.
Desempeña labores de investigación, valoraciones neuropsicológicas,
intervención en estimulación cognitiva y elaboración de informes
neuropsicológicos.