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EMOCIÓN

Las emociones son reacciones psicofisiológicas que representan modos de adaptación a ciertos estímulos del individuo
cuando percibe un objeto, persona, lugar, suceso o recuerdo importante. Psicológicamente, las emociones alteran la
atención, hacen subir de rango ciertas conductas guía de respuestas del individuo y activan redes asociativas relevantes en
la memoria. Los sentimientos son el resultado de las emociones, son más duraderos en el tiempo y pueden ser verbalizados
(palabras). Fisiológicamente, las emociones organizan rápidamente las respuestas de distintos sistemas biológicos, incluidas
las expresiones faciales, los músculos, la voz, pudiendo tener como fin el establecer un medio interno óptimo para el
comportamiento más efectivo.

En psicología se define como aquel sentimiento o percepción de los elementos y relaciones de la realidad o la imaginación,
que se expresa físicamente mediante alguna función fisiológica, e incluye reacciones de conducta como la agresividad o el
llanto. Las emociones tienen una función adaptativa de nuestro organismo a lo que nos rodea. Es un estado que sobreviene
súbita y bruscamente, en forma de crisis más o menos violentas y más o menos pasajeras.

Es importante entender que una emoción es un fenómeno tanto físico como psíquico y que, por tanto, tales eventos no son
siempre manejables y medibles de manera voluntaria por los individuos, derivando en personalidades en las cuales el sector
emocional ejerce mayor influencia o poder sobre el sector racional del comportamiento.

La palabra emoción, de la cual deriva la condición de emocional, proviene del latín y significa 'mover', 'llevar a la acción'.
Aquí es donde se puede decir que la emoción es la reacción tanto biológica como psicológica de un individuo ante
determinado tipo de situaciones o fenómenos que ejercen influencia sobre su comportamiento o conducta. La generación
de una emoción parte del cerebro y se hace patente a través de ciertos cambios visibles a simple vista (como una sonrisa
ante la alegría, ruborizarse ante la vergüenza, un ceño fruncido ante el enojo, lágrimas ante la tristeza), como también a
través de expresiones, maneras de actuar y de responder que responden a comportamientos y actitudes más abarcadoras.

Para muchos profesionales, la emoción no es simplemente una reacción, sino además un modo de adaptación ante el
cambio que puede estar generándose alrededor del individuo. Obviamente, esa adaptación es en la mayoría de los casos
involuntaria y sucede en milésimas de segundos como una respuesta inmediata ante determinadas sensaciones y
pensamientos.

¿Qué PARTE DEL CEREBRO CONTROLA LAS EMOCIONES?

el sistema límbico.

El término ‘límbico’ fue acuñado en el año 1878 por el médico y científico francés Paul Broca, para designar un área
compuesta por tres estructuras cuya función está relacionada con el aprendizaje, la memoria y las respuestas emocionales.
Está situado justo debajo de la corteza cerebral y está formado por el tálamo, el hipotálamo, la amígdala cerebral y el
hipocampo.

El sistema límbico es la zona del cerebro que dirige nuestras emociones y nuestras sensaciones más primitivas: aquellas
relacionadas con la supervivencia (como por ejemplo el miedo y la ira) y con las sensaciones del ser humano en torno a
nuestro comportamiento sexual. De hecho, muchos científicos han llegado a llamarle el ‘cerebro reptil’ puesto que se
encarga de nuestros instintos más básicos. Es una de las partes de nuestro cerebro que tiene mayor antigüedad. Tiene más
de dos millones de años y aún es capaz de controlar ciertos comportamientos y sensaciones que hoy en día nos parecen
muy racionales: el cortejo, el buscar pareja para casarse, el buscar otros seres humanos que nos dirijan o buscar una casa.

LA AMIGDALA: Es la estructura más importante dentro del sistema límbico. Es la que guarda y maneja nuestras emociones
más irracionales. Es esta parte del cerebro en la que se genera la ‘defensa’ contra los peores sentimientos que tenemos los
seres humanos: el miedo, la ira, la tristeza, etc. Se encarga de regular estas sensaciones y de protegernos ante ellas. Gracias
a la amígdala podemos escapar de situaciones que ponen en riesgo nuestra supervivencia; pero también tiene una parte
mala: es la que permite que nuestros miedos más profundos y nuestros traumas infantiles salgan a la luz. La amígdala nos
ayuda a buscar la estrategia necesaria para solventar una situación de estrés, miedo o peligro y nos da una visión
equilibrada de lo que sucede a nuestro alrededor. En definitiva, es la parte del cerebro que permite que no nos dejemos
llevar por el pánico y la ansiedad.
EL AMOR En el cerebro no todo son respuestas de supervivencia y procreación. También hay espacio para algo tan subjetivo
como el amor. Recientemente investigadores de la Universidad de Concordia, en Canadá, han encontrado el lugar exacto en
el que se genera el amor. Cuando sentimos amor, nuestro cerebro activa una parte concreta, llamada el núcleo estriado.
Esta zona está relacionada con la parte del cerebro que genera el deseo sexual pero, a su vez, están completamente
separadas. Según los investigadores que participaron en un estudio sobre los efectos del amor en el cerebro del ser
humano, el lugar en el que se activa el amor es el mismo en el que se genera la adicción a las drogas, algo que al parecer no
es tan raro puesto que cuando un ser humano está enamorado genera un deseo y el amor es la respuesta que lo satisface,
algo que ocurre exactamente igual cuando se consumen drogas.

Para este trabajo se revisaron 20 estudios que habían analizado la actividad cerebral del amor y el deseo sexual, cuyos
participantes se sometieron a escáneres de FMRI (imágenes de resonancia magnética funcional) para observar la actividad
de su cerebro mientras estaban comprometidos en tareas relacionadas a imágenes eróticas o a observar la fotografía de la
persona de quien estaban enamorados.
Los resultados de los estudios revelaron que dos estructuras del cerebro en particular, la ínsula y el núcleo estriado, eran las
responsables tanto del deseo sexual como del amor. La ínsula es una porción de la corteza cerebral que está plegada en una
zona entre el lóbulo temporal y lóbulo frontal, mientras que el núcleo estriado está localizado cerca, en el cerebro anterior.

TEORIAS DE LA EMOCION

Teoría evolutiva de la emoción (Charles Darwin)

La teoría evolutiva de la emoción tiene su origen en las ideas de Charles Darwin, que afirmaba que las emociones
evolucionaron porque eran adaptativas y permitían a los seres humanos sobrevivir y reproducirse. Por ejemplo, la emoción
del miedo obligaba a las personas a luchar o evitar el peligro.

Por tanto, de acuerdo con la teoría evolutiva de la emoción, nuestras emociones existen porque nos sirven para sobrevivir.
Las emociones motivan a las personas a responder de forma rápida ante un estímulo del ambiente, lo que aumenta las
probabilidades de supervivencia.

Además, entender las emociones de otras personas o animales también juega un rol crucial en la seguridad y la
supervivencia.

Teoría de la emoción de James-Lange

Ésta es una de las teorías fisiológicas de la emoción más conocidas. Propuesta de manera independiente por William James
y Carl Lange, dicha teoría sugiere que las emociones ocurren como consecuencia de las reacciones fisiológicas a los eventos.

Además, esta reacción emocional es dependiente de la manera como interpretamos esas reacciones físicas. Por ejemplo,
imagina que caminas por el bosque y ves un oso. Comienzas a temblar y tu corazón se acelera. Según la teoría de James-
Lange, interpretarás tu reacción física y concluirás que estas asustado: “Estoy temblando y, por tanto, tengo miedo”. Así
pues, esta teoría afirma que no tiemblas porque estás asustado, sino que estas asustado porque tiemblas.

¿Qué es una emoción?

Una emoción es un conjunto de respuestas neuroquímicas y hormonales que nos predisponen a reaccionar de cierta
manera ante un estímulo externo (como la visión de una araña) o interno (como un recuerdo acerca de los años de
infancia).

Eso significa que una emoción es lo que es generado por el sistema límbico del cerebro cuando los grupos de neuronas
relacionados con ciertas experiencias, de manera que estamos predispuestos a actuar de cierto modo.

Eso ocurre porque, a lo largo de nuestra vida, nuestro cerebro no se limita a "memorizar datos", sino que también aprende
ciertos modos en los que hay que reaccionar a esas experiencias. De algún modo, la información de lo que experimentamos
va de la mano de la información acerca de cómo reaccionamos ante eso; no son dos clases de informaciones separadas.

Es por eso que, si aprendemos a asociar los insectos a las picaduras, cuando veamos uno tenderemos a experimentar la
sensación del miedo: nuestro cuerpo habrá aprendido que, con esa información visual, esa es la reacción adecuada.
SENTIMIENTO

Un sentimiento es similar a una emoción y está muy relacionado con el sistema límbico, pero además de esta predisposición
espontánea, incontrolable y automática, incluye la evaluación consciente que hacemos de esta experiencia.Es decir, que en
un sentimiento hay una valoración consciente de la emoción y de la experiencia subjetiva en general.

Por ejemplo, si vemos una araña, seremos capaces de auto-examinar lo que sentimos y lo que pensamos en una situación
así y reflexionar a qué otras experiencias nos recuerda esa situación, cuáles son las diferentes maneras en las que se puede
reaccionar a ese estímulo, hasta qué punto es racional el asco o el miedo que sentimos, etc.

DIFERENCIA

Tal y como hemos visto, tanto las emociones como los sentimientos tienen que ver con algo irracional que tiene que ver con
la manera subjetiva con la que experimentamos una situación. Ninguno de los dos fenómenos puede ser traducido en
forma de palabras de manera fiel y sin dejarnos muchos matices en el tintero, y es la otra persona la que, haciendo un
esfuerzo de empatía, debe construir en su mente y a partir de sus propias experiencias cómo nos debemos sentir.

Sin embargo, la diferencia fundamental entre la emoción y los sentimientos es que la primera es totalmente básica,
primitiva y unidireccional (en el sentido de que es algo que aparece automáticamente al presentarse un estímulo) mientras
que el sentimiento incluye la capacidad de pensar y reflexionar de manera consciente sobre lo que se siente y, por tanto,
tiene que ver con la capacidad de pensar en términos abstractos y simbólicos.

Las obras de arte, por ejemplo, son la caracterización clásica de los sentimientos, porque son sublimaciones abstractas de
las emociones. En un poema no hay solo emociones, sino que necesariamente debe haber también sentimiento, algo que
permita expresar de manera simbólica lo que se siente.

Emociones primarias o básicas

Las emociones primarias también se conocen como emociones básicas, y son las emociones que experimentamos en
respuesta a un estímulo. Para Paul Ekman, las afirmó que las emociones básicas son 6: tristeza, felicidad, sorpresa, asco,
miedo e ira. Todas ellas constituyen procesos de adaptación y, en teoría, existen en todos los seres humanos,
independientemente de la cultura en la que se hayan desarrollado.

Sin embargo, recientemente, una investigación llevada a cabo por la Universidad de Glasgow, que se publicó Current
Biology, concluye que no son seis las emociones básicas, sino que son cuatro.

MIEDO: Anticipación de una amenaza o peligro que produce ansiedad, incertidumbre, inseguridad. Tendemos hacia la
protección.

SORPRESA: Sobresalto, asombro, desconcierto. Es muy transitoria. Puede dar una aproximación cognitiva para saber qué
pasa. Ayuda a orientarnos frente a la nueva situación.

AVERSIÓN: Disgusto, asco, solemos alejarnos del objeto que nos produce aversión. Nos produce rechazo hacia aquello que
tenemos delante.

IRA: Rabia, enojo, resentimiento, furia, irritabilidad. Nos induce hacia la destrucción.

ALEGRÍA: Diversión, euforia, gratificación, contentos, da una sensación de bienestar, de seguridad. : Nos induce hacia la
reproducción (deseamos reproducir aquel suceso que nos hace sentir bien).

TRISTEZA: Pena, soledad, pesimismo. Nos motiva hacia una nueva reintegración personal.

Emociones secundarias

Las emociones secundarias son un grupo de emociones que siguen a las anteriores. Por ejemplo, cuando experimentamos la
emoción básica de miedo después podemos sentir las emociones secundarias de amenaza o enfado, dependiendo, claro
está, de la situación que estemos viviendo. Las emociones secundarias son causadas por normas sociales y por normas
morales.
LADO EMOCIONAL DE LA SEXUALIDAD

Un ser humano es un ser lleno de emociones y respondemos según los factores que nos afecten de nuestro entorno, sin
embargo, la educación y cultura nos programan como robots y esto ha hecho que perdamos el camino evolutivo en el
sentido natural de todos nuestros actos (aspectos tecnológicos) disminuyendo la espontaneidad y naturalidad a la mínima
expresión. Actualmente las relaciones sexuales se han tornado un sexo programado de mera genitalidad, evitando el amor.
Las emociones modulan, dirigen y determinan también nuestra sexualidad que más allá de su mera función biológica y
reproductiva auto regulan la propia expresión emocional en este campo de manifestación consciente e inconsciente de
pulsiones, represiones y deseos descargando todas sus producciones de ira, tristeza, miedo, felicidad, amor, disgusto,
sorpresa, vergüenza.
Sexualidad sana implica que se revelen emociones sanas evitando que sea tristeza, vergüenza miedo, para así poder
disfrutar la actividad sexual en su total plenitud.

Todo lo que tengas en tu cabeza, tu entorno, tú conocimiento y emociones influye en el campo íntimo de la expresión
sexual, esto se muestra en la relación sexual
Pero al mismo tiempo cuando se experimenta una la máxima expresión de la relación sexual empiezas a experimentar
otra serie de emociones como: alivio, contento, deleite, dicha, orgullo, estremecimiento, satisfacción, alegría, diversión,
felicidad, euforia, extravagancia y en su máxima expresión: el éxtasis, siempre que se dé el clima de aceptación,
buena comunicación y ambiente emocional positivo. Al mismo tiempo nuestro cerebro y sistema hormonal genera una
serie de sustancias neuroquímicas como la dopamina, responsable del refuerzo o el atractivo, la testosterona (deseo
sexual) o la Oxitocina ( afectividad y enamoramiento) elementos clave no sólo para la consecución del placer y el
bienestar sino para el reforzamiento de los vínculos interpersonales. Estos vínculos pueden ser afectados por
emociones negativas que se bien dentro de la sexualidad emocional como los celos, un sentimiento que provoca,
rabia, ira, humillación, ansiedad, tristeza, depresión, miedo… una hormona: la vasopresina, juega un papel relevante
en el desarrollo de este sentimiento. Este sentimiento es influenciado por falsas creencias como “si no siente celos es
que no te ama” CLANTON 1998 y también por inseguridades.

Del mismo modo, los traumas y estados emocionales nocivos nos pueden condicionar tanto la vida sexual hasta el
punto de inhibirla o distorsionarla hasta llegar a la disfunción sexual. No hay que olvidar que la respuesta sexual es
una respuesta condicionada por muchos factores no sólo físicos, también emocionales, cultural y ambientales.
Esta es la clave para entender que una vida sexual sana, no sólo es cuestión de poseer una buena salud física sino de
hacerse consciente de que nuestros propios condicionamientos y limitaciones son un obstáculo que se puede trabajar
y que los celos, inseguridades, complejos son oportunidades para la superación personal también, que podemos dar y
recibir afectos y que el ámbito de la relación sexual es una construcción creativa entre dos personas.
Nosotros creamos las reglas, nuestro propio modelo de relación, por ello cuanta más información y capacidad de
análisis poseamos mejor sabremos qué podemos potenciar y mejorar en nuestras relaciones, en el sexo, no todo son
volúmenes y cantidades, una sexualidad salutógena es aquella que se vive con empatía, con deseo de dar y darse
placer, de crear usando la imaginación, de comunicar al otro sin tapujos sus propios gustos y necesidades liberando
esa resistencia al placer producida por el temor, el dolor, la culpa o la vergüenza, fluir sin expectativas solamente
centrados en vivir la experiencia… dejarse fluir, una actitud clave en cualquier ámbito donde uno mismo pueda
permitirse y dar el permiso para SER.

El lado emocional de la sexualidad


El ser humano tiene una conexión muy estrecha entre el área emocional y su sexualidad. Este vínculo es muy
profundo y no puede ser desligado con facilidad, lo cual quiere decir que las relaciones sexuales siempre influenciarán
emocionalmente a una persona, ya sea de manera positiva o negativa. Cuando hablamos de emociones es necesario
hacer diferencia entre la forma en que estas son percibidas por los hombres y las mujeres, pues ambos sienten e
interpretan de manera diferente las cosas. Con respecto a esto se dice que las mujeres son más emocionales y más
sensibles que los hombres, pero esto no es así; tan solo hay diferencias. Desde este punto de vista analizaremos cada
género y como somos influenciados positiva o negativamente por la sexualidad.
EL LADO EMOCIONAL DE UNA MUJER
Las mujeres buscan dos cosas en una pareja, por un parte sienten la necesidad de ser protegidas y por otro lado requieren sentirse
únicas. Estos dos grandes requerimientos le hacen tener una conducta específica que puede influenciar sus gustos y deseos. Por ejemplo a una
mujer puede llamarle la atención un hombre de aspecto fuerte por la sensación de seguridad que este le brinda, pero si ese mismo sujeto también
tiene una apariencia agresiva, entonces su mente le dirá que puede ser peligroso para ella y tal vez no se interesará en él.
En ese sentido las mujeres realizan un minucioso análisis de un hombre, para ver si realmente les da esa sensación de seguridad y protección que
necesitan y de manera involuntaria revisan aspectos como la fuerza física, su salud (aseo), temperamento, estabilidad emocional y económica,
destrezas en diferentes áreas y otras más.

La necesidad de ser únicas y ocupar un lugar importante, influye su manera de ser y de mostrarse a los demás. Para una mujer es de vital
importancia llamar la atención de algún modo y que las personas que la rodean noten que ella está ahí. A una mujer no le gusta pasar
desapercibida, a ellas les gusta ser admiradas aun por personas que no las conocen.

Una mujer no se sentirá bien con una pareja que solo la quiere por un momento (sin compromiso) y mucho menos si la razón es que existe otra
mujer ocupando un lugar más importante que ella. Esta necesidad pone en las mujeres un fuerte deseo de escuchar halagos y palabras especiales
para ellas, también les fomenta el deseo de ser consentidas y amadas.

¿Cómo influyen estas emociones en la sexualidad de una mujer?


Como explicamos anteriormente la sexualidad no puede desprenderse de las emociones, por lo tanto las mujeres también experimentan sus dos
grandes necesidades emocionales en el área sexual. Generalmente una mujer prefiere ocupar un lugar de sumisión durante una relación sexual,
pues esperan que su pareja asuma el rol dominante y fuerte, aunque siempre hay excepciones. Por esta razón las mujeres pocas veces toman la
iniciativa de empezar y prefieren ser buscadas en vez de buscar. También vemos este comportamiento en su preferencia de ser tocadas a tocar. La
necesidad de ser únicas es de suma importancia en el aspecto sexual y tal vez sea lo más importante a largo plazo para ellas.
Durante una relación sexual la mujer espera recibir cariño, amor, caricias, espera sentirse importante y valiosa, espera ser tomada en cuanta como
persona más que como un juguete de placer ligero. Por esta razón es que las mujeres son reservadas en el aspecto sexual y a pesar de sentir
placer físicamente, no andan buscando desesperadamente encuentros sexuales sino que prefieren satisfacer primeramente su necesidad
emocional.

¿Qué problemas hay cuando las expectativas emocionales de una mujer no se cumplen en el aspecto sexual?

Muchas veces las mujeres seden a sus requerimientos y se entregan en una relación sexual, para buscar un poco de amor y de cariño, pero si no
reciben esto experimentan una sensación de frustración. Si una mujer se siente usada como un juguete de placer por un hombre, sentirá que no es
única, tendrá problemas de autoestima y le será difícil valorarse como mujer.

Para las mujeres es incomodo sentir que solo son objetos sexuales y no les agrada que la única admiración que despiertan en los demás sea de
tipo sexual, pues esto les hace pensar que no son tan importantes y que no las valoran realmente, aunque muchas logran aprovechar esta
situación para elevar un poco su autoestima y sentirse especiales.

Sin embargo, si tienen relaciones sexuales bajo estas condiciones se sentirán frustradas, ya que ellas también esperan inspirar respeto, ternura y
cariño.

Otro problema que se presenta en torno a las emociones con respecto a las relaciones sexuales es el aspecto moral y los valores de cada mujer. En
nuestra sociedad tenemos diferentes puntos de vista con en relación con los principios morales de la sexualidad.

Cada persona tiene un código de ética que varía de acuerdo a su formación. Cuando este código se rompe, entonces la persona experimentará un
sentido de culpa e inconformidad consigo misma. Un ejemplo de esto puede ser la fidelidad, el esperar hasta cierta edad o época para comenzar la
vida sexual, entre otros.

EL LADO EMOCIONAL DE UN HOMBRE

Los hombres tienen varios requerimientos emocionales que influyen su manera de pensar y de actuar. Uno de ellos es el impulso de competencia o
el deseo de triunfar sobre otras personas. Lo anterior se manifiesta no solo en el aspecto sexual sino en la mayoría de sus actividades, donde le es
necesario destacarse por encima de otros. Un ejemplo de esto puede verse en el deporte, en los juegos, en los negocios, en el trabajo y demás
situaciones de competencia.

Otra emoción relevante en la vida de un hombre es el deseo de proteger. Esta necesidad influye su gusto hacia las mujeres, pues los lleva a desear
que su pareja sea frágil, delicada y dócil, pues de esta manera se sienten protectores. El gusto hacia las mujeres también está influenciado
inconscientemente por la necesidad de reproducción, es decir que sin darse cuenta se interesan por mujeres que muestren rasgos de fertilidad,
como son el abdomen plano, un vientre simétrico, los senos bien definidos ya sean grandes o pequeños y otras características que asocian
involuntariamente con la reproducción.

Un hombre también necesita sentir que dirige y que tiene autoridad, por esta razón la gran mayoría asumen un papel dominante con su pareja.
Esta necesidad también los conlleva a un fuerte deseo de ser dueños de muchas cosas, entre las cuales se incluye a su pareja.

¿Cómo influyen estas emociones en la sexualidad de un hombre?


En general, el deseo sexual de un hombre está más influenciado por sus sentidos corporales que por sus emociones. Ya vimos como estas
emociones pueden influir en el gusto de un varón y determinar el tipo de mujer que le gusta, pero ellos pueden tener relaciones sexuales con
alguna chica que ni siquiera les guste. La razón es que para un hombre está primero la estimulación de su cuerpo que sus requerimientos
emocionales. En ese sentido un hombre podría ceder a sus necesidades de competir, proteger y dominar si al hacerlo recibirá placer físico.

Lo anterior no significa que el aspecto emocional esté desligado de la sexualidad de un hombre, solo está diciendo que el deseo sexual está regido
en principio por sus sentidos, lo cual influye en la decisión de tener sexo, más no influyen en lo que siente internamente un hombre después de la
relación sexual.

Recordemos que la sexualidad de una persona no consiste solo en el instante que practica el acto, sino que hace parte de integral de su ser y
ocupa gran parte de su tiempo. Esto nos da claridad para entender cómo funcionan las emociones en la sexualidad de un hombre, las cuales se
manifiestan principalmente cuando ha pasado el encuentro sexual.

¿Puede un hombre sentirse mal emocionalmente después de una relación sexual?


Existen diferentes situaciones que pueden afectar sicológicamente a un hombre después de una relación sexual. En general los hombres son muy
propensos a tomar la decisión de estar con alguien basados en “el calor del momento” y no en la razón, pero cuando todo ha terminado, las
emociones, las normas morales y en general la razón, comienzan a cavar profundamente en su mente y es en este instante cuando el hombre
puede sentirse mal o arrepentido. Por ejemplo si un hombre es infiel a su pareja a la cual quiere realmente y tienen relaciones sexuales con otra
mujer, puede experimentar un sentido de culpa y una profunda decepción de si mismo cuando todo ha terminado.
Otra situación que puede afectar sicológicamente a un hombre después de una relación sexual, es el hecho de no haber tenido un buen
desempeño sexual. Esto golpea fuertemente su ego y le genera problemas con su autoestima. Este problema no es exclusivo de los hombres
mayores, pues hay muchas formas de causar la insatisfacción de una mujer, como la eyaculación precoz, la disfunción eréctil, la falta de tacto en
cuanto a las verdaderas necesidades sexuales/emocionales de una mujer, entre otras.

Hay otros problemas emocionales que pueden manifestarse a largo plazo; uno de ellos tiene que ver con su historial sexual. Cuando un hombre ha
tenido muchas compañeras sexuales, tendrá un “nivel de exigencia” cada vez mayor con respecto a su satisfacción. El problema esta en que no
todas las mujeres incluyendo a su pareja podrán ponerse a ese nivel y el único afectado será el mismo, por qué le será difícil mantener una pareja
estable y sentirse bien con ella.