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El antiguo Japón

Japón está formado por un grupo de islas situadas frente a las costas de Corea, en el
norte del océano Pacífico. Su historia escrita no es muy antigua, pues lo primero de
lo que se tiene constancia es el llamado Kojiki, o «Registro de cuestiones antiguas»,
que fue redactada en el año 712 d.C.

El Kojiki
El Kojiki es una recopilación de mitos y leyendas transmitidos por los seguidores de la
antigua religión japonesa del sinto.
Las leyendas remontan el origen de las islas japonesas hasta unos seres divinos, y en
especial la diosa sol Amaterasu. Según el Kojiki, un descendiente de Amaterasu
llamado Jimmu fundó el Imperio japonés en el año 660 a.C. Los japoneses creían
que Jimmu y todos los emperadores que vinieron detrás de él eran seres divinos. En
siglos posteriores, cuando un emperador se mostraba fuera de los muros del palacio,
la gente se inclinaba y no osaba mirarle la cara. Si el divino emperador pasaba por la
calle, la gente cerraba las puertas y ventanas.
Los primeros japoneses vivieron de la caza y la pesca. En el año 200 a.C. muchos se
habían convertido en agricultores, viviendo en poblados y cultivando arroz y otras
plantas. En años posteriores los impuestos se pagaban en arroz, medidos en koku (la
cantidad de arroz consumida por adulto y año).
Las distintas regiones estaban controladas por clanes que guerreaban entre sí
constantemente. Uno de los más importantes era el clan Yamato, formado por
descendientes del emperador Jimmu. Vivían en una zona cercana a la actual Nara.
La familia Yamato se volvió tan poderosa que se apoderó de las demás regiones del
país y a partir del año 400 d.C. los emperadores japoneses gobernaron desde la zona
de Nara. Por esas fechas, los japoneses comenzaron a construir túmulos para cubrir
las tumbas y en época moderna se han encontrado más de 10.000. Las laderas de los
túmulos estaban cubiertas con filas de maquetas de guerreros, sacerdotes, bailarines,
casas y otros objetos, todos de arcilla. Las figurillas actuaban como guardianes y
sirvientes del muerto.
Libro Kojiki

La influencia China
En el año 57 d.C. unos mensajeros japoneses viajaron a China y, durante los siglos
siguientes, Japón fue adoptando muchas ideas del poderoso Imperio chino. Los
japoneses tomaron el sistema de escritura chino, que utiliza símbolos, y lo adoptaron
a su propia lengua. También aprendieron muchas artes y artesanías de China, como
la fundición del bronce, fabricar porcelana fina y tejer seda. En el año 552 el
budismo llegó a Japón procedente de China y Corea. Como los budistas creen en la
obligación de la amabilidad con todos los seres vivos, fueron capaces de convivir
con los seguidores de las antiguas creencias del sinto y también demostraron un gran
respeto por la naturaleza.
En el año 593, la primera emperatriz japonesa, Suiko, le dio el poder a su sobrino, el
príncipe Shotoku, que fomentó aún más la difusión de las ideas chinas. Los budistas
comenzaron a decorar sus templos con flores y esos sencillos y bellos adornos
dieron lugar a una forma de arte propiamente japonesa. El arte de los arreglos
florales, llamado ikebana (flores vivas), todavía forma parte de la vida japonesa
actual. Los chinos también introdujeron el papel en Japón, y los japoneses
desarrollaron sistemas para plegarlo de forma artística y con forma de objetos y
animales. Llamaron a este arte origami, que significa «plegado del papel». En el
importante santuario sintoísta de Ise, los dioses están representados por figuras
hechas con un tipo especial de papel.
Las capitales del antiguo Japón

Heijo
Heijo (la actual Nara) fue convertida en la capital del Japón en el 710 y la ciudad se
convirtió así en el centro del gobierno. También era el centro del budismo japonés y
allí se había construido un siglo antes el templo Horyuji. Este famoso templo
posiblemente sea la estructura de madera más antigua del mundo todavía en uso.
Otro importante templo budista fue dedicado allí en el año 752, el actual
templo Todai-ji, que contiene una estatua de bronce del Gran Buda de 16 metros de
altura.
Templo de Horyuji

Heian
En 794, muchos miembros de la corte imperial pensaban que los monjes budistas
tenían demasiada influencia en los asuntos de Estado, por lo que el emperador
trasladó la capital 40 kilómetros al norte, a Heian (la moderna Kyoto).
Al igual que Heijo antes que ella, la ciudad de Heian estaba dispuesta
ortogonalmente, pues ambas ciudades seguían el modelo de la por entonces capital
de China, Changan. La ciudad de Heian no tardó en crecer hasta alcanzar una
población de 100.000 personas, de las que unas 10.000 eran aristócratas o
funcionarios.
Los cortesanos que rodeaban al emperador comenzaron a ser conocidos como
los «moradores entre las nubes». Vivían rodeados de lujos, ocupando sus días con
paseos por jardines bellamente diseñados, escribiendo cartas y poemas y asistiendo a
las ceremonias de la corte. En ellas los nobles vestían una toga sobre unos amplios
pantalones, con un trozo de tela que arrastraba, y un gorro. Las damas de la corte de
Heian llevaban un kimono de seda, con 12 capas de tela de diferentes colores que
arrastraban. En la corte tenía lugar un baile formal, llamado bugaku, para el
emperador y sus cortesanos. Todos los danzantes eran hombres. Vestían trajes
ceremoniales y a menudo máscaras. Bailaban una música especial llamada gagaku,
que se tocaba con flautas, oboes, cítaras, tambores y gongos. Los que pasaban toda
su vida en la corte de Heian consideraban bárbaras a las demás personas.
Durante este periodo, los emperadores entregaron gran cantidad de tierra a las
familias nobles, por lo que algunos de los clanes se volvieron muy poderosos. El clan
Fujiwara se hizo con el control efectivo del país, aunque siguieron respetando la
importancia del divino emperador. Los emperadores se casaron con hijas de la
familia Fujiwara, lo que dio a ésta todavía más influencia.
Santuario de Heian en Japón
Nuevas tradiciones japonesas
Por esas fechas se interrumpieron los contactos con China y florecieron las
tradiciones japonesas. Aparecieron nuevas formas artísticas: las nobles inventaron
una bella forma de escritura, llamada caligrafía, utilizando pinceles y tinta sobre un
papel delicado. Los japoneses también contribuyeron a la historia de la literatura. En
torno al año 1000 d.C., una dama de la corte llamada Shikibu escribió una larga
historia titulada El cuento de Genji, considerada por muchos especialistas como la
primera novela del mundo. El protagonista de la historia, Genji (el Príncipe
Luminoso), es un bello noble de quien se narran sus aventuras en la corte.

La era de los Samurais


Los Fujiwara y otras grandes familias crearon inmensos estados privados. Los
señores que controlaban los estados eran llamados daimyo; muchos de ellos eran lo
suficientemente ricos y poderosos como para mantener y pagar sus propios ejércitos.
Contrataban guerreros para proteger sus tierras y a los campesinos que las cultivaban
para ellos. Los guerreros eran conocidos como samurais («los que sirven») y
seguían un estricto código de honor llamado bushido.
A mediados del siglo XII, dos de las familias más poderosas del Japón, los Taira y los
Minamoto, comenzaron a luchar por hacerse con el control de la corte imperial
Fujiwara, en Heian. El clan Taira se hizo con el poder en 1160, pero su supremacía
sólo duró 25 años. Pasados los cuales fueron derrotados en una batalla naval por el
clan Minamoto, que quedó como la familia más poderosa del Japón. Yoritomo, el
jefe de los Minamoto, se proclamó protector del emperador y gobernó en su nombre.
En 1192, el emperador dio a Yoritomo el título de shugun, o «gran general».
Yorimoto creó una forma de gobierno militar que gobernaría en nombre del
emperador durante los siguientes 700 años.
Grupo de samurais

Los samurais
La clase guerrera de los samurai vivía según un estricto código de honor conocido
como bushido, o «camino del guerrero», y demostraban una incuestionable lealtad y
obediencia a su señor. Los samurais daban más valor al honor que a la salud, la
felicidad e incluso la propia vida.
Al comienzo de una batalla, los samurais gritaban orgullosos su nombre y los de sus
antepasados, desafiando a sus oponentes para que fueran a luchar con ellos. Ser
derrotado en la batalla era considerado el mayor deshonor y, antes que sufrir
semejante desgracia, en ocasiones un samurai prefería suicidarse siguiendo un ritual
llamado seppuku. El método de morir era el harakiri, o «corte del vientre»: el
guerrero se abría el abdomen con un cuchillo y entonces otro guerrero podía cortarle
la cabeza para aliviar su sufrimiento.
El arco y las flechas eran el arma principal de los primeros samurais, que por lo
general luchaban a caballo. Más tarde llevarían dos grandes y curvas espadas.
Vestían una armadura formada a base de pesadas tiras de cuero y placas de metal
unidas mediante hilos de seda.
Los samurais recibían un riguroso entrenamiento militar y sus métodos de combate se
transmitían de generación en generación. Artes marciales como el kendo
comenzaron siendo técnicas de combate samurai. En el kendo, los combatientes
consiguen puntos diciendo y golpeando una zona concreta de su adversario con una
espada de bambú que se sujeta con las dos manos. Reglas y una vestimenta especial
previenen las heridas y todas las acciones defensivas se realizan de modo formal y
tradicional.

Introducción
El presente trabajo, tiene como objetivo mostrar desde diferentes puntos de vista,
la historia de Japón, y también, mirar qué es lo que ha llevado a este país a convertirse en
una potencia. Para eso tendremos en cuenta muchos acontecimientos e hitos que nos orienten,
a nivel forma general, sobre la geografía, el clima, la vida de los japoneses en la antigüedad,
la religión, los periodos de mandato que marcaron la historia, el nacimiento del Japón
moderno, el gobierno, la diplomacia, la seguridad nacional, la economía, el control de calidad,
el deporte y por último la educación; parte importante que vale la pena resaltar y analizar,
puesto que ha sido quizá la clave del desarrollo del Japón, y la fuente de donde se alimentan
muchos de los acontecimientos.
Geografía
El archipiélago japonés esta situado frente a la costa oriental del continente asiático, forma un
estrecho arco de 3.800 Km. de longitud, extendiéndose desde el paralelo 20+ 25’ al 45+ 33’ de
latitud norte. La superficie total de Japón es de 377. 815 Km. cuadrados, ligera mente superior
a la del Reino Unido, pero sólo una novena parte de la extensión de la India y veinticinco veces
menor que la de los Estados Unidos, lo que representa menos de un 0,3 % de la superficie total
de la tierra.
El archipiélago está formado por cuatro islas principales: Honshu, Hokkaido, Kyushu y
Shikoku (de mayor a menor), una serie de cadenas de islas y unas 3900 islas menores. Honshu
representa, más o menos, el 60 % de la superficie total.
Las islas japonesas forman parte de la gran cadena de montañas que se extienden desde el
Sudeste asiático hasta Alaska. Por un lado, ésto ha dotado a Japón de una costa alargada y
rocosa con muchos puertos pequeños pero excelentes. Por otro lado, se han formado gran
cantidad de zonas montañosas con numerosos valles, ríos que fluyen velozmente y lagos de
aguas cristalinas. Las montañas constituyen el 71% de la superficie total de Japón, según un
estudio adelantado en 1972, por el Instituto de Estudios Geográficos del Ministerio de
la construcción.
Más de 532 de estas montañas tienen una altitud superior a los 2000 metros. La más alta es el
Monte Fuji, cuyo cono perfecto se eleva a unos 3.776 metros. Aunque no se han producido
erupciones en él desde 1707, el monte Fuji está clasificado como uno de los
77 volcanes activos del Japón. Estos proporciona al país unas de sus diversiones más
placenteras: las fuentes termales, que alimentan numerosas estaciones de aguas termales
atraen a millones de japoneses de vacaciones en busca de descanso y esparcimiento. Junto a
esta actividad volcánica, Japón se ve sometido a movimientos sísmicos y a
algunos terremotos ocasionales.
La complejidad de la topografía de Japón proporciona a la tierra un gran belleza y escenario de
dramáticos contrastes: lagos formados por aguas del deshielo en medio de las montañas;
gargantas rocosas y ríos turbulentos; picos graciosos y graciosas cascadas. Todos
estos accidentes topográficos constituyen una fuente de inspiración y deleite tanto para los
japoneses como para los visitantes extranjeros.
Clima
Las islas del Japón están situadas en la zona templada y constituyen el extremo nororiental de
la región de los monzones que se extiende desde Japón hasta la India, pasando por la Península
de Corea, China y el Sudeste Asiático. El clima es generalmente suave aunque varía
constantemente de una región a otra, debido en gran parte a las corrientes de aire continental
del noroeste, que dominan en el periodo estival.
Hay cuatro estaciones claramente diferenciadas en la mayor parte de Japón. El verano, que es
cálido y húmedo, comienza a mediados del mes de julio y está precedido por una estación de
lluvias que suelen durar un mes, excepto en Hokkaido, la isla más septentrional de entre las
más importantes y en la que no existe esta estación de lluvias. Los inviernos suelen ser suaves
en la costa del pacífico, con muchos días soleados, mientras que la costa del mar de Japón
tiende a estar cubierta de nubes.
La primavera y el otoño son las mejores estaciones del año, con días suaves y sol brillante en
todo el país, aunque septiembre trae consigo tifones capaces de azotar el interior con sus lluvias
torrenciales y fuertes vientos. Las lluvias son abundantes, variando entre los 1000 y los 2500
milímetros anuales.
Tokio, la capital de Japón, disfruta de inviernos relativamente moderados con un bajo índice de
humedad y nevadas ocasionales, que contrastan con las elevadas temperaturas y humedad de
los meses veraniegos. La combinación formada por abundantes lluvias y clima templado en la
mayor parte del archipiélago origina bosques frondosos y una rica vegetación que cubre todas
las campiñas. La compleja topografía japonesa representa un contraste con su relativamente
benigno clima.
Vida de los japoneses en la antigüedad
La vida japonesa en la edad Arcaica era la propia de una sociedad primitiva, es decir, una
colectividad en la cual no existía claramente una estructura declase o de poder. Sin embargo, la
expresión "edad primitiva" se aplica libremente al periodo que comienza en la edad
prehistórica –hace unos 300.000 años, cuando el archipiélago japonés estuvo geográficamente
separado del continente surasiático- hasta la creación del Estado Imperial, hacia el Siglo VI D.
C..
Hace unos 10.00 años, los habitantes del Japón abandonaron sus viviendas en cuevas y se
establecieron en casas toscamente cubiertas con tejados, conocidas como "tate-anajukio"
(viviendas foso), soportadas por pilares, construidas sobre cavidades en el suelo. Estos
hombres primitivos vivían de la pesca y de la caza, o lo que se puede llamar "una economía de
acopio de alimentos".
La separación geográfica del archipiélago japonés fue uno de los factores que impidió que
durante mucho tiempo la cultura japonesa se desarrollase más allá de la etapa neolítica. Entre
los Siglos III Y II A. C., una cultura de origen chino, que ya poseía una cultura del metal
altamente desarrollada llegó al Japón.
La cultura durante la cuál se utilizaron lo utensilios de metal, se llama Yayoi, distinguiéndose
de la anterior cultura Jômon. Otra característica del periodo Yayoi, fue la aparición de
utensilios de madera tales como cucharones, martillos, arados y morteros. Los artículos de
bronce incluían espadas, lanzas y dôtaku, o sea objetos en forma de campana cilíndrica con
lados y rebordes planos, empleados para rituales.
La fundación del país (710 a. J. C.)
La historia antigua del Japón se mezcla con la mitología. Al igual que el resto de las naciones,
Japón está orgulloso de su larga historia, ilustrada por la mitología y por los descubrimientos
arqueológicos. El país no fue unificado en un Estado antes del siglo cuarto, durante el cuál se
estableció la dinastía Yamato.
Religión
El sintoísmo era la religión principal. Es una religión propia de Japón, cuyo origen y fundador
se desconocen. Se caracteriza por el respeto hacia lanaturaleza, los antepasados y los héroes
nacionales. La creencia en la divinidad del emperador sería en aquel entonces una de sus
principales características. Los dos santuarios más antiguos que se construirían, se dice que en
la época de la mitología de los dioses, son el santuario de Ise y el santuario de Izumo Taisha,
cerca de matsue.
Durante el Siglo sexto el Budismo importado de Corea y de China se extendería por el país
ejerciendo una importante influencia en todos los ámbitos. Durante los siguientes siglos, el
budismo desempeñaría un importante papel en la creación de la cultura única del Japón.
A principios del siglo séptimo, el regente Shotoku Taishi llevaría a cabo reformas políticas y
establecería un gobierno constitucional. Además, contribuiría a desarrollar la cultura de la
educación. Este príncipe, de ardiente devoción por el budismo, hizo construir numerosos
templos, siendo el más importante el templo Horyuji, considerado como el edificio de manera
más antiguo del mundo.
El desarrollo del Budismo en la época de Nara (710 – 784)
Hasta el 710, la capital se desplazaría cada vez que un nuevo Emperador subiera al trono. Sin
embargo, en el 710, la corte imperial se fijaría definitivamente en Nara. Durante los 84 años de
este periodo, siete Emperadores se irían sucediendo en Nara. El budismo se desarrolla y miles
de templos se construirían uno tras otro por todo el país. Además, aparecerían otras esculturas
y otras formas de arte influenciadas por el budismo, de los que algunas muestras se han
conservado hasta nuestros días. La escultura más impresionante es la imagen de bronce de
Buda, realizada en el 752 en el templo de Todaiji, en Nara. Es la estatua más grande realizada
en bronce de Buda en Japón. Incluso hoy en día Nara se enorgullece de sus antiguos templos y
de los panteones de la familia imperial.
La cultura de la corte próspera durante la época de Heian (794- 1192)
La capital sería trasladada en el 794 a Kioto. Japón comienza una época de prosperidad.
Durante la época de Heian, las culturas y las ideas importadas serían gradualmente asimiladas
y poco a poco japonizadas. La invención de una nueva escritura japonesa aportaría los
primeros desarrollos de la literatura y la poesía. Las artes tales como la pintura, la escultura o
la arquitectura mostrarían además el carácter único de la cultura japonesa en aquella época. El
dicho de Genji, el relato de ficción más antiguo del mundo, es su mejor ejemplo. Al principio
del periodo Heian, la corte imperial disfrutaba de un gran poder y era próspera, pero durante la
última parte de esta época, los clanes militares ganarían en influencia. Una serie
de guerras civiles llevaría a Japón hasta la época feudal
El periodo Kamakura (1192- 1333)
Japón entra en el periodo feudal una vez que el gobierno militar se estableciera en Kamakura
en 1192. la dinastía Genji, al ganar la batalla contra la dinastía Heike, dominaría al Japón.
Yoritomo, jefe de la dinastía Genji fundó su gobierno Taicún en Kamakura. Este sería el
primero de una serie de gobiernos militares que durarían alrededor de 700 años hasta la
restauración de Meiji en 1868.
Durante esta época, varias sectas budistas se crearían; Jodoshu, Rinzaishu, Jodoshinshu,
Sotoshu, Nichirenshu, y Jishu. La angustia general les permitía reclutar numerosos adeptos de
entre el pueblo. Las sectas de Jodo y Nichiren, así como el nuevo movimiento Sokagakkai son
incluso más importantes en la actualidad.
La escuela zen obtendría un cierto éxito en la clase militar. La vida era simple y rigurosa. El
principio de zen influenciaría mucho el arte y la literatura. Una nueva moda, masculina,
reemplazaría a aquella tan elegante del periodo Heian.
Los periodos Muromachi y Azuchi-Momoyama (1336 – 1603)
En 1336, la dinastía Ashikaga establecería su gobierno feudal en Kioto, reemplazando al
gobierno de Kamakura. Hasta mediados del siglo XV, los Shogun llevarían una vida brillante y
los pabellones de oro y plata construidos por ellos mismos son un buen ejemplo de la
prosperidad de aquella época. Otra obra maestra es el jardín de piedras del templo Ryoanji,
buen ejemplo de arte inspirado por el budismo zen.
Sin embargo, la última mitad del periodo Muromachi y el periodo Azuchi-Momoyama que le
siguió, serían dominados por las guerras civiles. Las luchas se sucederían durante más de un
siglo por todo el país.
Durante estas guerras civiles, el arte y la literatura no cesarían de progresar: el teatro nô, la
ceremonia del té, los adornos florales y el diseño de los jardines que imitaban los países
naturales tomarían poco a poco forma y las reglas que se establecieron entonces, aun
permanecen en vigor. Por otra parte, los majestuosos castillos aparecerían, no solamente con el
objetivo de la defensa militar, sino además para demostrar el poder del señor feudal a sus
súbditos.
El periodo Edo (1603 – 1897)
TOKUGAWUA Leyasu, llegaría al poder y establecería su gobierno en 1603, en Edo, el Tokio de
la actualidad. La estructura política, que imitaba a la de Shogunat de Kamakura, sería sin
embargo más sistemática y se concebiría para controlar de cerca de los señores locales. Es la
razón principal por la que el periodo Edo duró 260 años.
En 1633, todos los pueblos abiertos al comercio internacional se cerrarían, a excepción de
Nagasaki donde los holandeses y los chinos estaban autorizados a comerciar. Su presencia
estaba estrictamente limitada a un pequeño distrito de la ciudad. Este era el único punto a
través del cual los japoneses podían percibir lo que sucedía en el mundo. Durante este
tranquilo periodo, las diversiones de cualquier tipo estarían muy de moda. El teatro Kabuki y el
tallado de madera agradarían al público. La calidad de las mercancías de porcelana, los
brocados en seda y las lacas mejorarían. Sin embargo, a mediados del siglo XIX, los desarrollos
de la economía y el comercio, de una cultura y de un modo de vida urbano muy sofisticados
pondrían en evidencia el carácter antiguado del sistema feudal adoptado por el Shogunat de los
Tokugawa.
En 1853, el Comodoro Perry de la marina de los Estados Unidos llevó su flota al puerto de
Uraga, cerca de Tokio y obligaría al gobierno japonés a comerciar con los Estados Unidos. En
consecuencia, dos puertos, Shimoda y Hakodate, se abrirían al comercio internacional.
Este encuentro inesperado con el oeste y sus tecnologías avanzadas contribuiría a la caída del
gobierno de Shogunat de los Tokugawa. Japón se encontraría así en la necesidad de ponerse al
nivel de los países occidentales. Este sería el principio de un nuevo periodo.
El nacimiento del Japón moderno
En 1868, el gobierno imperial de Meiji se estableció en la capital Tokio. Este fue un gobierno
constitucional absolutamente nuevo. Japón se introduciría en un proceso de modernización
rápido. Las culturas occidentales penetrarían en Japón rápidamente y se asimilaría
rápidamente por los habitantes.
Se creó el sistema postal; los servicios de ferrocarriles y portuarios se inaugurarían. Se puede
decir que la revolución industrial de Japón se concluiría rápidamente antes del final de la era
Meiji que no duraría más que cuarenta y cinco años. Tras la segunda guerra mundial, se
llevaron a cabo verdaderas reformas para trasformar a Japón en una verdadera democracia.
El Japón de hoy
Japón, aislado del mundo exterior durante más de tres siglos, creó una cultura y unas
tradiciones únicas. Después una ola de modernidad sacudió el país en el momento de la
restauración de Meiji en 1868. en la actualidad Japón es uno de los principales países
industrializados.
El modo de vida de los japoneses está considerado como elevado por varios métodos de
medida. Actualmente, los japoneses son cada vez más proclives a adoptar el modo de vida
occidental, particularmente en lo que se refiere al mobiliario y a la alimentación. El alto nivel
de higiene, al igual que el índice de criminalidad excepcionalmente baja es especialmente
destacable.
El gobierno
La nueva constitución que entró en vigor el 3 de mayo de 1947 estipula que el poder supremo
reside en el pueblo y que el Emperador es un mero símbolo de la nación. La independencia con
respecto al poder legislativo, al ejecutivo y al judicial está reconocida. El pueblo elige a la Dieta,
que es el cuerpo legislativo y representa la fuente de poder más importante de las tres. Tiene
además el derecho de opinar en la elección de los jueces de la Corte Suprema de Justicia.
Cualquier ciudadano con edad igual o superior a los veinte años, sea hombre o mujer, tiene
derecho de voto en las elecciones legislativas para la Diéta, así como para las gubernativas y
cualesquiera otras elecciones locales.
Diplomacia
El objeto fundamental de la política exterior del Japón es contribuir a la paz y prosperidad
mundiales, y al mismo tiempo, mantener su propia seguridad y bienestar de forma consecuente
con su posición como miembro del mundo libre y como país de la región pacífico- asiática.
De entre sus relaciones con otros países democráticos, los lazos que unen a Japón y los Estados
Unidos, fundamentados en acuerdos de defensa bilaterales, son la piedra angular de la política
exterior japonesa. Se puede decir que las relaciones entre Japón y Estados Unidos se han
fortalecido gradualmente en el periodo de la posguerra, y a pesar de las recientes fricciones
económicas, de una seriedad sin precedentes, los dos países están cooperando estrechamente
en la solución de sus problemas, al reconocer que los temas económicos no deberían
desequilibrar la armonía global de sus relaciones.
Seguridad nacional
El establecimiento de la paz permanente, considerada por la Constitución como un alto ideal y
noble propósito, es el más vivo deseo del pueblo japonés. De acuerdo con su Constitución
pacifista, Japón se está esforzando en desarrollar su todavía moderada capacidad de defensa
efectiva de acuerdo con su política básica de mantenimiento de una actitud exclusivamente
defensiva y de no llegar a ser una potencia militar que pudiese inquietar a los países vecinos.
En su condición de único país del mundo que ha, sufrido un bombardeo atómico
(las bombas atómicas lanzadas por los Estados Unidos, que cayeron sobre Hiroshima y
Nagasaki en 1945), Japón se adhiere firmemente a los Tres principios de No- Nuclearización,
de "no poseer armas nucleares, no producirlas y no permitir su introducción en territorio
japonés", y lo considera asunto de política nacional. Japón rectificó el Tratado de No
Proliferación de Armas Nucleares, en junio de 1976 y se obligó, asimismo, como Estado sin
armas nucleares, a no producir ni adquirir ningún artefacto explosivo nuclear.
La actual política de seguridad del Japón se fundamenta en tres pilares principales: primero,
mantener una firme y estrecha alianza con los Estados Unidos, fundamentada en el Tratado de
Mutua Cooperación y Seguridad entre Japón y Estados Unidos; segundo, mejorar
paulatinamente la capacidad de autodefensa del Japón, dotando de mejores medios a las
Fuerzas de Autodefensa; y tercero, proseguir con una diplomacia activa para favorecer un
entorno internacional más pacífico y estable.
Economía
La economía de Japón es un floreciente complejo de industria,
comercio, finanzas, agricultura y todos los demás elementos de una estructura económica
moderna. La economía de la nación se encuentra en una avanzada etapa de industrialización,
con el auxilio de un contingente masivo de información y redes de trasporte altamente
desarrolladas.
La agricultura y la pesca han desempeñado un papel importante en la economía japonesa. Sin
embargo, recientemente la industria ha evolucionado paralelamente a la modernización de
Japón y ha llevado a numerosos agricultores a las ciudades comerciantes e industriales.
Los campos cercanos a las grandes ciudades se han convertido en zonas residenciales. Desde
hace algún tiempo, el modo de vida y el régimen alimentario en Japón se han occidentalizado
de una manera significativa, así pues, varios productos alimentarios han tenido que ser
importados de muchas partes del mundo, sobre todo de los Estados Unidos. Japón, siendo un
país insular, la pesca ha proporcionado para los japoneses su principal fuente de proteínas. La
pesca industrial, muy moderna, sigue siendo una actividad importante para este país.
La ganadería está expandiéndose desde hace poco, pero deben importarse grandes cantidades
de carne para responder a las necesidades de los consumidores.
De otra parte encontramos que cada año deben importarse aproximadamente nueve mil
toneladas de mineral de hierro, para fabricar coches, barcos etc. Podemos decir que
la producción de acero está estrechamente relacionada al desarrollo de las industrias. La
industria de transformación es el centro de la actividad industrial del Japón.
Las máquinas herramientas, máquinas de coser, automóviles, barcos, máquinas fotográficas y
relojes son los principales productos de ésta industria y son artículos muy buenos para
la exportación. La industria automovilística representa una gran parte de la industria de
transformación, lo más importante en lo que concierne a los productos fabricados en el país.
Japón se ha convertido ahora en el segundo país en el mundo para la producción
automovilística.
Control de calidad
Hay que conocer la verdadera calidad que cumple los requisitos de los consumidores. "El
control de calidad se hace para lograr aquella calidad que cumpla los requisitos de los
consumidores. El primer paso es saber el verdadero significado del concepto de calidad.
Antiguamente, muchas industrias japonesas carecían de respuestas para las siguientes
preguntas: ¿Qué es un buen automóvil? ¿Qué es un buen receptor de radio? ¿Qué es una buena
placa de acero? Los consumidores pueden saber la respuesta a estas preguntas o ignorarlas".
Los ingenieros o encargados de la operación de una fábrica suelen ofrecer respuestas
ingeniosas como ésta: "Si tales y tales cifras concuerdan con las normas para el producto, se
podrá considerar que el producto es bueno", o bien, señalan un cuadro y dicen: "el producto
está dentro de los límites detolerancia del diseño, por tanto es bueno". Estas respuestas pasan
por alto el hecho de que las normas para productos y los límites de tolerancia en el diseño son
muy poco confiables.
Deportes
Casi todas las modalidades deportivas, tanto modernas como tradicionales, tienen una gran
acogida en el Japón de hoy. Los periódicos y revistas deportivas son leídas con avidez. Las
multitudes llenan los estadios en todos los acontecimientos deportivos importantes, y varios
millones más los ven por la televisión. En el campo de los deportes tradicionales, el "sumo"
(lucha japonesa), el "judo", el "kendo" (esgrima japonesa) y el "kudo" (tiro con arco japonés),
son singularmente populares. La radio y la televisión han reavivado en gran parte la
popularidad del "sumo". No se pueden determinar los comienzos del estilo tradicional del
"sumo", pero la leyenda se remonta a más de dos mil años. Es un deporte muy formalista pero
al mismo tiempo de gran dramatismo, seguido fielmente en la actualidad por casi todos los
japoneses.
La educación
Durante el largo periodo feudal que precedió a la restauración Meiji de 1868, funcionaron
diversas instituciones educativas para cubrir las necesidades de las diferentes clases sociales.
Los señores delas provincias establecieron colegios especiales para los hijos de los guerreros, y
las comunidades rurales mantenían escuelas para los miembros más acomodados de las clases
mercantil y campesina. Otro tipo de escuela privada fue la "Terakoya", donde se
enseñaba lectura, escritura y aritmética a los niños de la clase media, principalmente en las
zonas urbanas.
En 1872 se introdujo en Japón un moderno sistema de educación nacional, al instituir el
Gobierno escuelas primarias y secundarias por todo el país. En 1886 se impuso a todos los
niños la obligatoriedad de asistencia a la escuela elemental durante tres o cuatro años. En 1900
la educación obligatoria pasó a ser gratuita, y en 1908 su duración fue ampliada a seis años.
Después de la Segunda Guerra Mundial este periodo fue de nuevo aumentado hasta el actual
sistema de nueve años, que cubren las etapas de la escuela primaria y de la secundaria
elemental.
La estructura y principios básicos del actual sistema educativo están trazados en
dos leyes aprobadas en 1947: la ley fundamental de educación y la ley de educación escolar.
La igualdad de oportunidades educativas para todos es un principio básico anunciado en la Ley
Fundamental. La ley prohibe la discriminación por motivos de raza, religión, sexo, condición
social, situación económica u origen familiar.
Un objetivo primordial del sistema educativo es la formación de ciudadanos seguros de sí
mismos, en una nación pacífica y democrática, que respeten los derechos humanos y sean
amantes de la paz y la verdad. La ley hace hincapié en la importancia de la madurez política y la
tolerancia religiosa, pero prohibe expresamente toda vinculación de la educación
con sistemas políticos u organizaciones religiosas.
El sistema educativo se divide en cinco etapas: jardín de infancia (con una duración de uno a
tres años), escuela primaria (seis años), escuela secundaria elemental (tres años), escuela
secundaria superior (tres años) y universidad (generalmente cuatro años). La educación es
gratuita y obligatoria para todos los niños de seis a quince años. Sin embargo, la gran mayoría
de los graduados de las escuelas secundarias elementales optan por continuar sus estudios, y en
realidad la etapa de la escuela secundaria superior ha pasado a ser una parte esencial de la
educación de los jóvenes. En 1986 el 94 % de todos los estudiantes ingresaron a las escuelas
secundarias superiores.
La administración del sistema educativo japonés está descentralizada, y el papel del Ministerio
de Educación es en gran parte de coordinador. La responsabilidad de
los presupuestos escolares, los programas educativos, la asignación de centros y
la supervisión de los colegios de enseñanzasecundaria elemental y superior está en manos de
las juntas administradoras locales de educación. Los miembros de dichas juntas son
seleccionados y nombrados por los responsables administrativos de las autoridades del
gobierno local.
Para concluir podemos decir que después de haber hecho un recorrido por los diferentes
acontecimientos que desglosados en hitos uno a uno, nos fueron mostrando cómo una cultura
que casi estuvo a punto de "desaparecer", hace algunos siglos atrás, es hoy una potencia, y todo
gracias a que ha contado con mandatarios que han sabido administrar políticas estratégicas
que han permitido establecer patrones de desarrollo que han llevado y han tratado de organizar
el país con una mirada siempre puesta en el futuro y en lo que puede representar el avance
tecnológico, sin lugar a dudas, anclado efectivamente en la calidad de la educación, importante
para el avance y desarrollo de un pueblo.
BIBLIOGRAFÍA
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exteriores, Japón.. Edi. Sociedad Japonesa. Documento de la Embajada de Japón, 2001.
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SUMIO EDAMURA, El Japón más cerca, conferencias del embajador de Japón, Sumio
Edamura. Edición, Embajada de Japón, agosto de 1997

Industria y tradición, Los Zaibatsu y


Keiretsu como elemento cultural.
Existe en Japón una arraigada tradición familiar. Esta dinámica la podemos observar en la vida
cotidiana, donde los japoneses hacen gala de los valores culturales clásicos. El mundo
profesional no es ajeno a esta realidad y queda reflejado en las estructura de las grandes
empresas del país. Son estás los «buques insignia» de la economía japonesa y deben su éxito
al proceso de industrialización nacional emprendido en el periodo Meiji.

El nacimiento de los grandes conglomerados industriales del Japón moderno mucho tiene que
ver con el pasado Tokugawa, pero en mayor medida, a las reformas emprendidas a mediados
del siglo XIX. Muchas de las antiguas casas comerciales que florecieron bajo el sistema de
caminos implementado durante el periodo Edo iniciaron un proceso de ampliación de sus bases
comerciales durante el siglo XVIII. Con la llegada del Bakumatsu, la inestabilidad política del
periodo estancó la expansión directa de los negocios de la forma tradicional. De este modo, la
acumulación de capitales llegó a ser importante entre los jefes de las principales familias que
ya tenían un considerable volumen del negocio comercial a mediados del siglo XIX.

El nacimiento de los grandes conglomerados familiares del país tiene 2 orígenes. El primero de
ellos, la gestación durante el periodo Shogunal, donde Clanes como los Sumimoto (nativos de
Edo, actual Tokio, que iniciaron su negocio con la venta de medicamentos y libros)
o Mitsui(nativos de Matsusaka, los primero años del negocio familiar transcurren con el
negocio del Miso y los empeños) son los más destacados. Mientras que el segundo pasa por
las grandes firmas que nacen con el apoyo del gobierno Meiji y sus reformas económicas, este
es el caso de Mitsubishi (fundada en 1870 y dedicada inicialmente al transporte marítimo)
o Yasuda(fundada por Yasuda Zenjiro que tras su paso por la banca comercial logra consolidar
a uno de los bancos más importantes del país). Estas compañías serán conocidas como «Las
Cuatro Grandes» durante varias décadas.

Astilleros Mitsubishi en Nagasaki, Japón.

Los términos Zaibatsu y Keiretsu tienen mucho que ver con una visión propia del sector
empresarial japonés y sus formas de articular sus modelos de negocio. Para el
Profesor Charles Holcombe, de la universidad del norte de Iowa, las Zaibatsu son: «... en su
conjunto fueron una nueva clase de negocios. En primer lugar, sólo reflejaban una tendencia general
hacia un negocio más grande en el mundo industrializado de finales del siglo XIX«. Mientras que el
profesor Andrew Gordon, de la universidad de Harvard, señala: «La característica más distintiva
del sistema emergente del capitalismo japonés fue el papel central desempeñado por los monopolios que
más tarde llegaron a ser llamados Zaibatsu (el término se traduce literalmente como «camarilla
financiera»)«.

Este tipo de conglomerados son un conjunto de empresas que están presentes en casi todos
los sectores de la economía del país. Las empresas son lideradas por una casa matriz que
dirige las acciones de sus empresas filiales. La participación accionarial de estas está cruzada
entre ellas tejiendo una red de inversiones en permanente cambio. Dependiendo de los
resultados del grupo, las inyecciones de capital también están orientadas con vistas a seguir
controlando el mercado. Son estructuras de carácter vertical, aunque existe cierta
independencia entre ellas para que el negocio pueda funcionar con normalidad.

La finalidad de los Zaibatsus es construir un monopolio en sectores clave de la economía, de


esta forma, convertirse en motores imprescindibles para el desarrollo del país. Su acelerado
crecimiento a finales del siglo XIX y principios del XX lleva a «Las Cuatro Grandes» a copar casi
la totalidad de la industria pesada nacional, la mitad del sector naval, un tercio de los
depósitos bancarios y el comercio exterior del país. Estas impresionantes cifras son producto
del apoyo de las políticas Meiji, que favorecían el crecimiento de las empresas incrementando
hasta un nivel de estrés la competencia entre ellas. En términos macroeconómicos, estamos
hablando de una inversión a los principios de competencia en igualdad de condiciones, ya que,
la pugna entre las grandes empresas por copar el mercado, genera un crecimiento del sector
pesado del país a partir de la crisis de 1890 hasta los años 30 del siglo XX.

Tren a las afuera de la estación de Shinbashi, 1871

Este modelo empresarial se consolida durante el periodo Taisho, empezando un lento declive
en durante el periodo Showa debido a la nueva política ultra-nacionalista del gobierno que
terminaría con la derrota del país en la Segunda Guerra Mundial. Durante los primeros años de
la ocupación estadounidense el general MacArthur señaló directamente a los conglomerados
empresariales japoneses como instigadores de la guerra, iniciando una política orientada hacia
su desmantelamiento, sin embargo, el inicio de las tensiones a causa de La Guerra Fría fueron
minimizando el proceso reformista, aunque las Zaibatsu clásicas dejaron de existir.
Aunque con menor importancia que los grandes conglomerados y menos presencia en la
economía japonesa, las Keiretsu no dejan de ser un elemento importante en la economía
nacional y cobrarán mayor protagonismo tras la derrota imperial en 1945. Las Keiretsu son un
modelo empresarial mucho más horizontal dónde, si bien suele existir un grupo inversor fuerte
que coordina al grupo de empresas, no son necesariamente todas propiedad de un grupo en
concreto. El fin de este modelo es poner en marcha mecanismo de acción conjunta en
negocios donde se realiza un reparto equitativo de los negocios. Este modelo crecerá de forma
paulatina a partir de 1910 y su despegue definitivo llegaría con el llamado «milagro económico
japonés». Algunas de las antiguas Zaibatsu evolucionan hacia este modelo y se convierten en
motores del crecimiento nacional.

Estos modelos empresariales distan mucho del liberalismo estadounidense. La intervención del
estado está presente en todo momento, sea como inversor en los sectores estratégicos del
país, apoyando a los inversores privados o simplemente creando legislación que
favorezca intereses privados para aumentar el poder industrial del país, objetivo final de los
gobiernos Meiji. El profesor Gordon habla del mix privado-estatal de la siguiente forma: «Por
tanto, el crecimiento económico del Japón dependía de una mezcla dinámica de estado e iniciativa
privada. En forma paralela, la ética de los negocios de la élite pasa por el servicio a la nación con la
riqueza personal. Los capitalistas japoneses, al igual que los burócratas del estado, no exaltan la
creatividad del mercado puro y simple. Tampoco alaban la búsqueda sin trabas de la ganancia como el
beneficio social final. Por el contrario, sacaron del lenguaje confuciano una filosofía de lo que podría
llamarse «desinteresada» con fines de lucro».