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4.

1 RESISTENCIA AL FLUJO EN CONDUCTOS A PRESION


4.1.1.- perdidas de carga por fricción
4.1.2.- perdidas de carga por accesorios
En la aplicación de los métodos de análisis, de orificios, vertedores y compuertas,
no ha sido necesario el cálculo de las pérdidas de energía por fricción, debido a
que se trata de problemas locales de flujo donde las pérdidas que se han evaluado
se deben más bien a efectos de aceleraciones súbitas del flujo o a separaciones
del mismo. Sin embargo, en estructuras largas, la pérdida por fricción es muy
importante, por lo que ha sido objeto de investigaciones teórico-experimentales
para llegar a soluciones satisfactorias de fácil aplicación.

Para estudiar el problema de la resistencia al flujo resulta necesario volver a la


clasificación inicial de los flujos y considerar las grandes diferencias de su
comportamiento entre los flujos laminar y turbulento.

Osborne Reynolds (1883) en base a sus experimentos fue el primero que propuso
el criterio para distinguir ambos tipos de flujo mediante el número que lleva su
nombre, el cual permite evaluar la preponderancia de las fuerzas viscosas sobre
las de inercia.

En el caso de un conducto cilíndrico a presión, el número de Reynolds se define


así:

Re = V D n

Donde V es la velocidad media, D el diámetro del conducto y n la viscosidad


cinemática del fluido.

Reynolds encontró que en un tubo el flujo laminar se vuelve inestable cuando Re


ha rebasado un valor crítico, para tornarse después en turbulento. De acuerdo con
diferentes investigadores el número crítico de Reynolds adquiere valores muy
distintos que van desde 2000 (determinado por el mismo Reynolds) hasta 40,000
(calculado por Eckman). De ello se deduce que dicho valor depende en mucho de
los disturbios iniciales y define además un cierto límite, abajo del cual estos se
amortiguan, estabilizando el flujo laminar.
Cuando la superficie de la pared de un conducto se amplifica, observamos que
está formada por irregularidades o asperezas de diferentes alturas y con
distribución irregular o aleatoria. Dicha característica es difícil de definir
científicamente pues depende de factores como la altura media de las
irregularidades de la superficie, la variación de la altura efectiva respecto de la
altura media, la forma y distribución geométrica, la distancia entre dos
irregularidades vecinas, etcétera.

Puesto que prácticamente es imposible tomar en consideración todos esos


factores, se admite que la rugosidad puede expresarse por la altura media e de

las asperezas ( rugosidad absoluta), como un promedio obtenido del resultado de


un cálculo con las características del flujo, mas no propiamente por el obtenido
como la media de las alturas determinadas físicamente de la pared, en cada
conducción. Es más importante la relación que la rugosidad absoluta guarda con
el diámetro del tubo, esto es, la relación e/D, que se conoce como rugosidad
relativa.

Existen tubos como los de asbesto-cemento, cuya rugosidad es de forma


ondulada y que se comportan hidráulicamente como si fueran tubos lisos (vidrio ò
plástico).

Tres conceptos geométricos de la sección de una conducción hidráulica, muy


importantes en el cálculo de las pérdidas de fricción, son los siguientes.

Área hidráulica A, es decir, el área de la sección transversal ocupada por el líquido


dentro del conducto.

Perímetro mojado P, que es el perímetro de la sección transversal del conducto en


el que hay contacto del líquido con la pared (no incluye la superficie libre si esta
existe).

Radio hidráulico Rh, o sea la relación entre el área hidráulica y el perímetro


mojado de la sección (Rh= A/P).
Fórmula de Darcy-Weisbach

Para un flujo permanente, en un tubo de diámetro constante, al línea de cargas


piezométricas en paralela a la línea de energía e inclinada en la dirección del
movimiento. En 1850, Darcy, Weisbach y otros dedujeron experimentalmente una
fórmula para calcular en un tubo la pérdida por fricción:

hf = f L V2 D 2g

Donde:

f factor de fricción sin dimensiones;

g aceleración de la gravedad, en m/seg 2 hf pérdida por fricción, en m;

D diámetro, en m;
L longitud del tubo, en m;
V velocidad media, en m/seg.

El factor de fricción es función de la rugosidad e y el número de Reynolds Re en el


tubo, esto es:

f= f(e,Re)

La fórmula de Darcy-Weisbach, se puede derivar por medio del análisis


dimensional.

Si Sf representa la relación entre la pérdida de energía y la longitud del tubo en


que esta ocurre (pendiente de fricción), la Ec. También será:
LV2

Hf = f
D
2g

1. Con el gasto y el diámetro determinamos la velocidad utilizando la ecuación


4Q
de continuidad. V =
pD2

2.- Con la velocidad encontrada en 1, el diámetro y la viscosidad cinemática


determinamos el nuecero de Reynolds.

VD
P
Re = VD O Re =
N M

3.- Con la rugosidad absoluta y el diámetro obtenemos la rugosidad relativa. E/D (es
adimensional).

4.- Con el valor de Reynolds encontrado en 2 y la rugosidad relativa encontrada en 3


determinamos el coeficiente de fricción (f) utilizando el diagrama de Moody.

5.- Sustituimos los valores en la ecuación de Darcy y el problema queda resuelto.


4.2 CALCULO DE FLUJO EN TUBERIAS
4.2.1.- CONDUCTOS SENCILLOS
4.2.2.- TUBERIAS EN PARALELO
El cálculo del caudal de agua viene expresado por la ecuación de continuidad:

En la que:
• Q es el caudal (m³/s)
• V es la velocidad (m/s)
• S es la sección de la tubería (m²)
Para que el fluido discurra entre dos puntos a lo largo de una línea de flujo, debe
existir una diferencia de energía entre esos dos puntos. Esta diferencia
corresponderá, exactamente, a las pérdidas por rozamiento, que son función de
los organismos.
• La rugosidad del conducto
• La viscosidad del fluido
• El régimen de funcionamiento (régimen laminar o régimen turbulento)
• El caudal circulante, es decir de la velocidad (a más velocidad, más pérdidas)
El cálculo de caudales se fundamenta en el Principio de Bernoulli que, para un
fluido sin rozamiento, se expresa como:

Donde
• g es la aceleración de la gravedad
• ρ es el peso específico del fluido
• P es la presión
Circulación del agua

En estas redes se trata de conseguir que las tuberías sean capaces de llevar un
cierto caudal, a una velocidad limitada (generalmente para evitar ruidos por las
turbulencias) lo que exige aplicar una cierta energía en el sistema, energía que
depende de las condiciones de circulación y de la red.
Para que el agua circule entre dos puntos, desde un punto inicial a un punto final,
debe existir entre estos dos puntos una diferencia de energía.

Esta diferencia de energía debe igualarse a la energía necesaria para:


 Vencer el rozamiento debido a la rugosidad de la tubería
 Mantener o no los efectos de la viscosidad del líquido, sin importar el
régimen (laminar, transicional o turbulento)
Para evaluar la energía necesaria han de conocerse las propiedades físicas
intrínsecas del fluido en cuestión, así como una serie de características que han
de aplicarse a su circulación por la red o circuito, tales como:
 Régimen de funcionamiento (régimen laminar, régimen transicional
o régimen turbulento)
 Caudal circulante, volumen de agua sobre unidad de tiempo (energía por
velocidad dinámica)
 Presión interna (energía de presión)
 Velocidad de circulación (energía cinética)
 Energía por posición (energía potencial)
Relaciones básicas
El cálculo del caudal de agua viene expresado por la ecuación de continuidad:

donde:

 es el caudal (m³/s)
 es la velocidad (m/s)
 es el área de la sección transversal de la tubería (m²)
El cálculo de caudales se basa en el Principio de Bernoulli que, para un líquido
que fluye en un conducto sin rozamiento, se expresa como:

donde:
 es el valor de posición del líquido (de su centroide), respecto a un sistema
de coordenadas. Se le conoce también como altura de posición.
 es el valor de la aceleración de la gravedad.
 es el valor de la densidad del líquido.
 es el valor de la presión del líquido confinado dentro de la tubería.

Es importante tener en cuenta que esta ecuación es válida tanto para presiones
absolutas (la presión en un punto del fluido, más la presión atmosférica), como
para presiones relativas (solamente la presión en el punto del fluido sin considerar
la presión atmosférica). Como en los circuitos que se suelen estudiar, las
diferencias de altura son relativamente reducidas, puede considerarse que la
presión atmosférica es constante y generalmente se usa utilizando presiones
relativas.
Se aprecia que los tres sumandos son, dimensionalmente, una longitud, por lo que
el principio normalmente se expresa enunciando que, a lo largo de una línea de

corriente, la suma de la altura geométrica ( ) la altura de velocidad ( )y la altura

de presión ( ), se mantiene constante.


Considerando el rozamiento presente en las paredes de la tubería al desplazarse
el líquido, la ecuación entre dos puntos 1 y 2 se puede expresar como:
o lo que es igual

donde pérdidas(1,2) es la pérdida de energía (o de altura) que sufre el fluido por


rozamiento al circular entre el punto 1 y el punto 2. Esta ecuación es aplicable por
igual al flujo por tuberías como por canales y ríos.
Si L es la distancia entre los puntos 1 y 2 (medidos a lo largo de la conducción),
entonces el cociente (pérdidas (1,2)) / L representa la pérdida de altura por unidad
de longitud de la conducción. A este valor se le llama pendiente de la línea de
energía y se lo denomina J.

Fórmulas experimentales

Existen varias fórmulas experimentales que relacionan la pendiente de la línea de


energía con la velocidad de circulación del fluido. Cuando éste es agua, quizás la
más sencilla y más utilizada sea la fórmula de Manning:

 es el coeficiente de rugosidad, depende del material de la tubería


 es el radio hidráulico de la sección (área / perímetro mojado = un cuarto
del diámetro para conductos circulares a sección plena).
En general, las alturas geométricas son un dato. De esta manera, conocidas las
condiciones en un punto (por ejemplo, en un depósito la velocidad nula en la
superficie y la presión es la presión atmosférica) y la geometría de la conducción,
se pueden deducir las características del flujo (velocidad y presión) en cualquier
otro.
, todas las pérdidas localizadas son solamente función de la velocidad, viniendo
ajustadas mediante expresiones experimentales del tipo:
(J) joule.
Los coeficientes K se encuentran tabulados en la literatura técnica especializada,
o deben ser proporcionados por los fabricantes de piezas para conducciones. En
general si se realiza el cálculo sin considerar las pérdidas localizadas, los errores
cometidos resultan poco significativos a efectos prácticos. También se suele
utilizar el concepto de longitud equivalente para el cálculo de pérdidas localizadas.
En este caso, se calcula a partir del diámetro de la tubería y de los valores
tabulados para cada tipo de elemento que pueda producir una pérdida localizada,
una longitud que, multiplicada por las pérdidas unitarias J, da el valor de las
pérdidas localizadas.

4.3.- REDES DE TUBERIAS


4.3.1.- REDES ABIERTAS
3.2.1.- REDES CERRADAS
Redes abiertas

De acuerdo a Sotelo (1979), una red abierta o sistema de tubería ramificada es el


conjunto de tubos que salen de un nudo y se van ramificando, sin volverse a unir
para formar circuitos, en la cual los extremos finales pueden descargar al aire
libre, a un depósito o en la conexión para abastecer un sistema de riego por goteo
o por aspersión. La solución de una red abierta se basa en la aplicación de las
cuatro ecuaciones fundamentales del movimiento de los fluidos.
Red abierta por gravedad y por bombeo (mixta)

Red abierta por bombeo


Problemas de revisión. Se plantea la ecuación de la energía tantas veces como
extremos finales tenga la red. Solo habrá una entrada, los demás extremos finales
serán salidas. La ecuación de continuidad se plantea en cada nudo.

2 j

P2 Vj
Z 1 (Z
j   )∑h
2
 g i 1

Se aplica la ecuación de continuidad tantas veces como nudos tenga la red


abierta. En cada punto de ramificación o nodo se satisface también la ecuación de
la continuidad. Y se establece que los gastos que lleguen al nudo tengan signo
negativo, y positivo los que salgan del nudo.

∑Q0

Problemas de Diseño.

En este caso las ecuaciones de continuidad en los nudos no conducen a l


sistemas de ecuaciones lineales, como en problema de revisión, ya que los del
problema y se trata de dimensionar los conductos, por lo que se ecuaciones de la
energía como extremos finales tengamos la red y se diámetros comerciales como
nudos existan.

La propuesta de diámetros se hace bajo los siguientes criterios: Ecuación del


diámetro económico o ecuación de Bresler.
D  1 . 06 Q

La máxima caída de presión en un conducto, para no provocar grandes energía o


altas velocidades se limita a la propuesta por la CNA a:

Calcular el gasto descargado A-C para una H = 16 m con coeficiente la válvula de


Kv = 12.

Redes cerradas
Las redes cerradas son sistemas de distribución de líquidos formados por tuberías
que presentan al menos un circuito cerrado, donde la circulación del agua es, en
algunos casos impredecible, impredecible, haciendo haciendo que en cualquier
cualquier punto de la red pueda ser abastecido abastecido por más de una
tubería. Una red en malla o en circuitos, generalmente es abastecida por
conductos sencillos que forman redes abiertas o en paralelo y se puede tener
problemas de revisión y de diseño, sea por gravedad, por bombeo o una
combinación de las dos.

El problema es por revisión cuando se desea determinar el gasto que fluye por
cada conducto, conociendo las demás características de las líneas de conducción.
Es de diseño cuando se van a dimensionar cada uno de los tramos y se conocen
las demandas y las condiciones físicas de la red.

Para la revisión o el diseño de redes cerradas se tienen diferentes métodos, los


cuales buscan resolver el sistema de ecuaciones lineales y cuadráticas que se
plantean para cada tramo y para cada nudo de la red. En los nudos se debe
satisfacer la ecuación de continuidad. En cada nudo, la sumatoria de gastos que
entran o llegan al nudo debe ser igual a la sumatoria de gastos que salen de él, o
sea:

n n

∑Qentran 
∑Qsalen

i 1 s 1

Método de hardy cross

El planteamiento de esta última ley implica el uso de una ecuación de pérdida de


carga o de "pérdida" de energía, bien sea la ecuación de Hazen & Williams o,
bien, la ecuación de Darcy & Weisbach. La ecuación de Hazen & Williams, de
naturaleza empírica, limitada a tuberías de diámetro MÉTODO DE HARDY
CROSS

La ecuación de Hazen & Williams, de naturaleza empírica, limitada a tuberías de


diámetro mayor de 2", ha sido, por muchos años, empleada para calcular las
pérdidas de carga en los tramos de tuberías, en la aplicación del Método de Cross.
Ello obedece a que supone un valor constante par el coeficiente de rugosidad, C,
de la superficie interna de la tubería, lo cual hace más simple el cálculo de las
"pérdidas" de energía.

La ecuación de Darcy & Weisbach, de naturaleza racional y de uso universal, casi


nunca se ha empleado acoplada al método de Hardy Cross, porque involucra el
coeficiente de fricción, f, el cual es función de la rugosidad, k, de la superficie
interna del conducto, y el número de Reynolds, R, de flujo, el que, a su vez
depende de la temperatura y viscosidad del agua, y del caudal del flujo en las
tuberías.