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Realidad Problemática

En el año 1948 se consagra la libertad sindical en el plano internacional, a través de la


Declaración Universal de Derechos Humanos (Artículo 23.4) y la Declaración Americana de
Derechos y Deberes del Hombre (Artículo XXII). Pero el acontecimiento más importante fue
la expedición del Convenio 87 “Convenio sobre la libertad sindical y la protección del
derecho de sindicación”, la OIT (Organización Internacional del Trabajo) (1998) aprobó la
Declaración relativa a los Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo, los cuales
forman parte integral de la estructura sobre la que se debe construir la protección del mundo
del trabajo. Uno de los fundamentos de este nuevo derecho que surge de la cultura jurídica
es el principio protector del trabajo (Beladiez, 1994). En cuanto a los principios en materia
de derechos humanos que son aplicables al mundo del trabajo, el principio pro homine.

Ojeda (1998) expresa que el derecho sindical comprende el análisis jurídico de las relaciones
colectivas laborales, la libertad de asociación, la libertad sindical y la libertad de negociación
colectiva son derechos fundamentales. En la Constitución de la OIT así como en la
Declaración de Filadelfia, la comunidad internacional reafirmó el valor medular de estos
derechos, en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social celebrada en Copenhague en 1995.

La naturaleza jurídica del derecho sindical es el derecho social, por cuanto su contenido,
como parte del derecho de trabajo, regula el marco jurídico de las organizaciones sociales
sindicales y le da a la negociación colectiva el poder de norma social reguladora del mundo
del trabajo, obligatoria para las partes. El derecho sindical o colectivo es, en definitiva, un
conjunto de normas que regula relaciones colectivas entre empleadores y trabajadores,
además de ser la regulación colectiva de los derechos laborales, incluida la huelga.

El carácter de derecho humano fundamental de la máxima expresión de las relaciones


colectivas (la negociación colectiva a través de la libre organización sindical), refleja la
importancia en la sociedad del derecho del trabajo. De hecho en la mayor parte de las
constituciones modernas, estos derechos aparecen junto al derecho a la vida, a la propiedad
o a la libertad de domicilio. En efecto, este reconocimiento al más alto nivel del derecho
colectivo del trabajo, implica la importancia central de la acción colectiva laboral para
conseguir los fines sociales del ser humano y por ende de la comunidad. Se trata de poder
alcanzar la justicia social y ello no sólo a través de instituciones comunes del derecho (ley,
contrato, etc.), sino a través de formas “sui generis” que por ser expresión máxima de la
voluntad común, adquieren un rango singular que les dota de carácter normativo, vinculante
y de derecho fundamental.

Al contexto político de la administración pública, la negociación colectiva es sensible a la


política del gobierno. En el marco de las relaciones colectivas de trabajo, las sociedades
democráticas reconocen a la libertad de sindicación y asociación y al derecho a la
negociación colectiva como derechos básicos fundamentales, reflejando el carácter central y
equilibrador de las organizaciones estrictamente sociales y de sus medios de acción.

Los sistemas de relaciones laborales de los países de América latina han surgido y se han
desarrollado en torno a fenómenos históricos, políticos, sociales y culturales. Pero lo que es
rescatable es que el común denominador del panorama normativo de la región está
representado por la vigencia de Convenios Internacionales del Trabajo que han sido
ratificados por las distintas naciones. El Convenio C098 sobre el derecho de sindicación y
negociación colectiva (1949) rige en casi todos los países, salvo en México.

Los ordenamientos jurídicos se caracterizan por grados excesivos de regulación normativa


de la negociación colectiva (Colombia, Chile, Ecuador, México, Panamá, Perú), la
negociación colectiva fue incorporándose como un instituto inherente a las relaciones
colectivas del trabajo, al igual que con la introducción del modelo económico neoliberal, una
doctrina hegemónica que avasalló los logros sociales alcanzados. La negociación colectiva
constituye un derecho reconocido y tutelado en forma expresa por las normas
constitucionales, así ocurre explícitamente en: Argentina (art. 14 bis), Bolivia (art. 157),
Brasil (art. 7 núm. 26 y 8 núm. 6), Colombia (art. 55), Costa Rica (art. 62), Chile (art. 19
núm. 16 inc. 5), Ecuador (art. 326 núm. 10), Guatemala (art. 101 lit. ñ), Honduras (art. 15),
Nicaragua (art. 88), Paraguay (art. 97 y sigs.), Perú (art. 28), República Dominicana (art. 62
núm. 3) y República Bolivariana de Venezuela (art. 96).
Desde la óptica de la administración pública, G. Von Potobsky resume el recorrido de las
normas de la OIT sobre negociación colectiva, señalando que:
“Las normas de la Organización Internacional del Trabajo constituyen a nivel del derecho
social internacional un fiel reflejo de la evolución doctrinaria, legislativa y fáctica en la
materia, al adoptarse el Convenio sobre el derecho de sindicación y de negociación colectiva.
(…) El Convenio sobre las relaciones de trabajo en la administración pública, 1978 (núm.
151) da un paso importante al requerir que los Estados fomenten «procedimientos de
negociación o de cualesquiera otros métodos que permitan a los representantes de los
empleados públicos» participar en la determinación de las condiciones de empleo en la
administración pública”. (G. Von Potobsky, 1989).

La negociación colectiva es un derecho fundamental reconocido por la Constitución Política


del Perú y por tratados internacionales de derechos humanos. Es el derecho que otorga a las
organizaciones de trabajadores y empleadores un proceso de negociación en el que pueden
fijar o reglamentar las condiciones de trabajo o mejorar las condiciones de vida y trabajo de
los destinatarios, la negociación colectiva sobre materia salarial se convierte en una
herramienta trascendental que hace más equitativa la distribución de la riqueza dentro de una
relación laboral. El derecho a la negociación colectiva y los servidores públicos, se ve
reflejado en el artículo 28 de la Constitución, en su parte pertinente, establece que "El Estado
reconoce (a los trabajadores en general) los derechos de sindicación, negociación colectiva y
huelga". Por su parte, el artículo 42 de la Constitución precisa, en relación con los servidores
públicos, que a estos se les reconoce "los derechos de sindicación y huelga".

Pero, el problema radica desde la Ley 29812, Ley de Presupuesto del Sector Público para el
Año Fiscal 2012, cuyo artículo 6 establece la prohibición del incremento de las
remuneraciones de los servidores públicos "cualquiera [que] sea su forma, modalidad,
periodicidad, mecanismo y fuente de financiamiento" por lo tanto, dicha disposición legal es
inconstitucional al impedir a los trabajadores públicos a nivel nacional, regional y local
discutir, mediante la negociación colectiva, el reajuste o incremento de sus remuneraciones
y bonificaciones.
En ese sentido, la sentencia del Tribunal Constitucional (2015) respecto a la declaración de
inconstitucionalidad del referido artículo, sostiene que "las organizaciones sindicales de los
servidores públicos serán titulares del derecho a la negociación colectiva, con las excepciones
que establece el mismo artículo 42 [de la Constitución]" (fundamento 52 de la STC 0008-
2005-PPTC), de modo pues que es una obligación constitucional del Estado privilegiar y
fomentar la negociación colectiva, y promover formas de solución pacífica de los conflictos
laborales, también en el ámbito público. La obligación de estimular y fomentar entre los
empleadores y las organizaciones de trabajadores el procedimiento de negociación colectiva
voluntaria lleva consigo una disminución del papel del Estado en la fijación de las
condiciones de trabajo, pero no una anulación de su rol de garante de los derechos
fundamentales los bienes o principios constitucionales que puedan estar involucrados,
particularmente, en el caso de los trabajadores públicos.

La evolución de la normativa legal acerca de política de remuneraciones en el sector público


que ha venido en relación con la ley del presupuesto de la república, se presuponen como
inconstitucionales porque niegan la negociación colectiva en materia remunerativa. Es así,
que las organizaciones sindicales en la lucha por sus derechos constitucionales exigen la
promulgación de la Ley de Negociación Colectiva por parte del poder Ejecutivo.

A su vez en la Región la Libertad las quince organizaciones sindicales del sector salud que
pertenecen al sector público con dependencia de la autoridad rectora del Ministerio de salud,
sus derechos sindicales han sido a través de la emisión de leyes una constante, vulnerar el
derecho fundamental de la negociación colectiva, en la actualidad el Tribunal Constitucional
permite abrir una esperanza y dejar en manos del poder Ejecutivo la promulgación de la ley
de Negociación Colectiva en el Sector público para tener un instrumento cuyo fin en esencia
es el convenio colectivo donde el debate salarial sea el contenido a favor de los trabajadores
con el impacto a favor de su derechos económicos, sociales y culturales donde se desarrollan
los trabajadores de salud.
Referencias Bibliográficas

Beladiez Rojo, M. (1994). Los principios jurídicos. Madrid: Tecnos.

Constitución Política del Perú [Const.]. (1993). Articulo 28

Constitución Política del Perú [Const.]. (1993). Articulo 42

G. Von Potobsky. (1989). La negociación colectiva en la Administración pública central y


descentralizada, En Revista española de derecho del trabajo, ISSN 0212-6095, Nº 40,
pp. 541-564

Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). (9 de diciembre de 2011). Ley de Presupuesto


del Sector Público para el Año Fiscal 2012. [Ley 29812]. DO: El Peruano

Tribunal Constitucional. (3 de setiembre de 2015). Expedientes 0003-20 I 3-PUTC. 0004-


2013-PI/ FC y 0023-2013-PUTC. [MP Blume Fortini]