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Ana Karen Ortiz Mojica

Cuando el Estado Mexicano hace suyo el modelo desarrollista, se vio en


la necesidad de crear un nuevo proyecto de educación nacional. El México
institucionalizado -1940-1970- requería una educación basada en el orden y la
Módulo 3. Instituciones
concordia. Había que eliminar todo signo de lucha social y formar un mexicano
educativas y formación del
altamente capacitado para enfrentar los retos de la industrialización; un ser
sujeto 2019-2
Actividad 3: los momentos disciplinado y obediente, capaz de adaptarse a la automatización de los procesos

Semana: 1 productivos. Además, tendría que ser un mexicano convencido de las ventajas de
la industrialización. Esto explica que la escuela en el modelo desarrollista se haya
concebido como un mecanismo de movilidad y ascenso social. La educación debía
garantizar a los ciudadanos una mejor posición en la sociedad, sobre todo a los de
la pujante clase media, la más beneficiada por este modelo.

Con esta premisa, el Estado Mexicano formuló un proyecto de


educación que se conocería como la Escuela de la Unidad Nacional. A lo
largo de 30 años, este proyecto se expresaría con nombres diferentes tales
como: Escuela de la Unidad
Nacional y del Amor (1940-1946), Escuela para la industrialización (1946-
1952), Escuela de la Mexicanidad (1952-1958), Escuela de la Integración y
de la Unidad
Nacionales (1958-1964) y Escuela del Aprender Haciendo y del Enseñar
Produciendo (1964-1970). Todas ellas sosteniendo objetivos comunes a
mediano largo plazos.
La intención era preparar un proyecto educativo que respondiera adecuadamente al modelo de
desarrollo que se iniciaba, como también hacer realidad la idea de unidad en la educación.
Nuevos planes, programas, contenidos y métodos en enseñanza cobijados por esta Ley, se
implantarían en todas las escuelas del país, lo mismo rurales que urbanas. Los objetivos por
alcanzar según el secretario Vejar Vázquez eran: a) borrar las desigualdades; esto es, la escuela
debía lograr homogeneidad espiritual, unificación mediante el amor entre todos los mexicanos a
fin de formar una nación fuerte; b) unidad nacional como aspiración definitiva de la nación.
La consecución de estos objetivos sólo podían ser, tomando en cuenta: al mexicano, a la familia
mexicana y a la nación mexicana, reiteró.ii
Hacia 1965, el plan es reforzado con el principio de "aprender haciendo y enseñar produciendo"
que se traduce en la creación de Centros de Capacitación para el trabajo industrial; además, los
medios electrónicos se incorporan a este servicio, vía Radio Primaria y la Educación Secundaria
por televisión.

Luego de que el Estado puso en marcha -1959- un proyecto no sólo innovador sino de gran alcance
en materia educativa; once años después, los objetivos alcanzados en el terreno de cantidad como de
calidad, estuvieron muy por debajo de lo formulado en el plan: el promedio nacional de escolaridad, era de
tres años (3er. Grado); esto es, a sólo un grado pudo elevarse el promedio, transcurrido dos sexenios. Los
niños en edad escolar -6 a 14 años-, no todos estaban en el aula como se había establecido. Varios miles
seguían fuera.
En la estructura y organización del aparato administrativo, la necesidad de innovar se juzgó con igual
imperativo; se hizo notar la obligación de iniciar un proceso de desconcentración de los aparatos educativos,
así como de vincular más a las autoridades de los estados en la organización y administración de la
educación. Escuelas y fondos destinados a éste renglón serían manejados por los gobiernos estatales; la
Secretaría del ramo, se desempeñaría como coordinadora del sistema y como responsable de la Política
Educativa Nacional, así como de los postulados básicos que establece el Artículo Tercero Constitucional y
de la configuración de nuevos modelos de educación. Respecto de los centros e instituciones de educación,
desde preescolar hasta el nivel superior, la urgencia de ampliar y diversificar no podía ya retrasarse.
Tampoco debía olvidarse la formación de
docentes, ni la exigencia de mayores recursos
financieros. La reforma educativa -un sentido de
modernización- como se planteaba a fin de cuentas,
debía atender lo jurídico, lo organizativo, lo integral,
lo académico, lo humano, lo social. Es importante
destacar que en el centro de las actividades para
modernizar la educación, estaba la escuela,
entendida como: agente de cambio, espacio del En un intento dar unidad a lo descrito aquí en
hacer científico y tecnológico, pivote del desarrollo grandes ejes, puede decirse que en la década de los
económico y social, generador de conciencia setenta, hubo esfuerzos considerables en el marco de la
nacional e histórica y desde luego, baluarte de las modernización para: reorientar el ejercicio del poder
ideas de independencia y soberanía. presidencialista, permitiendo cierto juego en el quehacer
político, a grupos, organizaciones sindicales, partidos
políticos de nuevo cuño, entre otras; a fin de avanzar así
sea de manera lenta, hacia la democratización. En el
universo educativo, no hay duda, los cambios formales,
reales; la multiplicación y diversificación de instituciones
educativas de la pirámide educacional y la reorganización
y reestructuración del sistema, eran innegables hacia
fines de la década. Los rezagos disminuyeron y la
atención se elevó. En lo económico, con todo y que se
mantuvo la planta productiva sin alteraciones graves,
igual que el nivel de empleo, los salarios, así como el
poder adquisitivo de la gran población.