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HISTORIA DEL

TAHUANTINSUYO

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INTRODUCCIÓN
El presente trabajo abarca el ámbito de la historia del Perú, debido a la necesidad
de conocer y entender nuestro pasado, analizar el aspecto económico
interrelacionado con el aspecto social y cultural de entonces, de ese modo identificar
sus relaciones de producción y las fuerzas productivas que permitió el desarrollo
económico de la sociedad incaica, ello nos facilitará conocer su forma de
organización del trabajo y de la producción que se ha generado desde su inicio
hasta su final. Para ello recurro como fuente principal al libro “Historia del
Tahuantinsuyo’’ publicada por María Rostorowski, específicamente los capítulos vii y
viii, que trata básicamente de los recursos rentables y los modelos económicos en el
imperio inca.
En el Tahuantinsuyo había tres fuentes de ingresos que se percibían: la fuerza de
trabajo, la posesión de las tierras y la ganadería estatal, cuyo resultado era la
acumulación de bienes en depósitos llamados “colcas”. Estos bienes en manos del
Estado era símbolo de poder, lo cual le daba la potestad de controlar la reciprocidad,
clave del sistema organizacional andino que permitió la expansión del imperio
incaico. En el imperio incaico la reciprocidad era un sistema organizativo socio-
económico que regulaba la prestación de servicios, se utilizaba como motor de la
producción y distribución de bienes, por ello se consideraba que el modelo
económico del inca era redistributivo, ya que el Estado se encargaba de almacenar
gran parte de los bienes, luego se distribuía según sus intereses.
En el Tahuantinsuyo la actividad principal era el comercio impulsado por el
intercambio de bienes o también lo podemos llamar trueque, puesto que no existía el
dinero; el comercio estaba regulado por los tributos al inca quien era el soberano y
los impuestos eran cobrados en bienes como ropa, comidas, semillas, telas, etc. Los
recaudadores reales eran quienes asignaban un valor a cada cosa.
Por otro lado, debemos resaltar los conocimientos hidráulicos del inca, que era de
gran ayuda para irrigar los campos, de ese modo intensificar la agricultura, es decir,
aumentar los cultivos, sobre todo en la costa.
Para finalizar es necesario señalar que la cultura inca creo una sabia organización
económica que se sintetizó con la unión y el trabajo, con el objetivo de garantizar su
subsistencia organizaron un sistema de producción que les permitió aprovechar los
distintos ambientes que había en las tierras que ocupaban, por ello fue reconocido
como un imperio donde no existía la pobreza.

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CAPITULO I: LOS RECURSOS RENTABLES DEL TAHUANTINSUYO
Al no existir el dinero en el estado inca la riqueza debía apoyarse en posesión de
ciertos recursos que podían ser medidos y contabilizados. Con ellos el gobierno
podía planificar sus posibilidades y hacer frente a sus necesidades. ¿Cuál podría ser
este patrimonio que le permitiera dominar y controlar los aspectos económicos y
políticos?
[CITATION MAR88 \p 285 \t \l 1033 ] menciona que: Esos recursos se fundaban
en el acceso a tres fuentes de ingreso: la fuerza de trabajo, la posesión de las tierras
y la ganadería estatal. El resultado de estas tres tenencias se manifestaba en bienes
acumulados en depósitos. Estos bienes en poder del estado era la riqueza más
preciada pues significaba disponer de una serie de ventajas, siendo la principal la de
controlar la reciprocidad, clave de todo el sistema organizativo andino, y que permitió
no solo la expansión territorial sino mantener el engranaje del régimen. Si un
gobierno se encontraba, por cualquier motivo, carente de grandes cantidades de
bienes acumulados no podía hacer frente a las exigencias administrativas ni a las
constantes donaciones que la institución de la reciprocidad exigía.
Fue el botín de las chancas lo que permitió a los cuzqueños iniciar su auge, y con
él, gratificar a los señores comarcanos con dones y dadivas que marcaban el
establecimiento de la reciprocidad y por ende se su superioridad”.

La fuerza de trabajo
Con el sistema de redistribución se va creando el Tawantinsuyo. Esto por medio
del acceso a tierras y mano de obra a cambio de beneficios institucionales,
reconocimiento de poder y servicios reales y rituales. Beneficios a cambio de la tierra
y la mano de obra.
Se tiene un estado centralista con un aparato burocrático/militar reducido. Existe
un gran espacio para la construcción de vínculos y alianzas con los grupos étnicos.
Las regiones diferenciadas buscaban formar un “conjunto unificable” integrado.
La gran expansión se da progresivamente desde Pachacútec hacia adelante, en
un lapso de casi cien años.
El enorme interés del incario por tener acceso a la fuerza de trabajo está
demostrado en los cómputos poblacionales que se regían por el ciclo biológico. Al

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ocuparnos de los hatun runa señalamos el hábito andino de clasificar la población
par edades y por los trabajos asumidos en cada periodo de la vida humana, tanto en
los varones como en las mujeres, siendo la etapa más importante la de los
aucacamayoc con las auca camayoc huarmi, pues eran la gran mayoría de la mano
de obra disponible en el Tahuantinsuyo.

Recreación de mecanismos para la obtención de excedentes productivos y


servicios: mano de obra.
Mitanis o mitayos: personas que realizaban trabajos rotativos para el Estado
(mano de obra por turnos). No se trasladan grandes distancias.
Mitimaes o mitmaqunas: poblaciones sujetas a traslados territoriales temporales
para el acceso a diversos pisos ecológicos, y luego para fines militares,
administrativos y religiosos.
Yanas o yanaconas: personas sin ayllus ni vínculos con ningún grupo, actuaban
como criado a tiempo completo bajo el mando de autoridades. Podían formar parte
de la alta burocracia estatal.
Sistema de trabajo inca.
Mita. Fue el método más usado por el imperio para trabajar las tierras de la
burocracia. Esencialmente, consistía en la apropiación forzosa de la mano de obra
de las comunidades o señoríos. Debían rendir trabajo al incanato los hatunrunas
(masa de población dedicada al trabajo de la agricultura y ganadería) quienes
tuviesen entre 18 y 50 años de edad, aunque ya desde pequeños se les preparaba
para labores duras, como anticipo de lo que debían desarrollar en edad adulta. Este
sistema obligaba al traslado completo de una comunidad a otro territorio, con la
necesidad de hacer productivo dicho espacio o en algunos casos, para defenderlo
en caso de guerras. Esto quiere decir que los ayllus estaban en constante rotación
territorial, lo que provocaba desarraigo de sus orígenes.
Este trabajo colectivo no solo se enfocaba en labores agrícolas; los hatunrunas
debían desarrollar diversas actividades entre las que encontramos, la construcción
de caminos, puentes, fortalezas, oroyas (cable con plataforma corrediza para
atravesar ríos), tambos (depósitos de alimentos que se encontraban en los caminos
incas, que servían para alimentar a las tropas militares) y chucllas (lugares de
descanso para los chasquis, mensajeros del imperio), construcción de templos
sagrados, cultivar coca en las sierras cercanas a la selva amazónica, actividades

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mineras, extracción de guano, producción en cerámica, orfebrería, conservación de
productos, actividades militares, entre otros. Aquellas personas que no vivían en
ayllus, (como piñas, acllas y mitahuarmis) también debían trabajar para el imperio.

Minka. Si bien posee bastantes similitudes con la mita, la minka está más ligada al
trabajo dentro de mismo ayllu para beneficiar a todos los integrantes de ésta. Sin
embargo, un ayllu podía ayudar a otro ayllu que requiriera apoyo. Se puede definir
como un trabajo de carácter comunitario y solidario. Las actividades a desarrollar
eran diversas, pero las más recurrentes eran la fabricación de viviendas a nuevos
matrimonios, trabajo de la tierra, construcción de chacras y ayuda a los más
desvalidos. Era obligatorio que todos los integrantes del señorío participaran de la
minka, de lo contrario corrían riesgo de perder su derecho a tierra y por ende, la
expulsión del ayllu.
Ayni. Tal como la minka, el ayni es un método de trabajo enfocado en el trabajo
colectivo interfamiliar que de igual manera beneficiaba al ayllu. Particularmente, este
mecanismo de reciprocidad se usaba en labores agrícolas y construcción de
viviendas; cuando un clan familiar requería de apoyo, recurría a una familia para que
le ayudase; cuando esta última necesitaba auxilio, acudía a la familia al cual le había
prestado ese apoyo. Este mecanismo aún es utilizado por comunidades de la sierra
peruana.
Otro de los sistemas laborales que no podemos dejar de mencionar es el de la
chunca que era una especie de defensa civil que acudía a solucionar diversas
emergencias que se suscitaban en el imperio. Una de estas labores era la de
despeje de caminos tras un aluvión, asistir a las comunidades en terremotos, entre
otros.

Las mujeres tuvieron una activa participación en estos trabajos, aportando con su
sabiduría y persistencia, pero siempre fueron subordinadas al hombre o jefe de
familia.

En síntesis, todos estos sistemas de empleos permitieron engrandecer y


fortalecer al Tahuantinsuyo, particularmente a la nobleza, pero con el costo de
explotar y someter a los señoríos sin ningún grado de retribución por la labor
realizada.

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Ilustración 1Hombres trabajando

Fuente: tomado de machupichu.com

La Distribución de las tierras de propiedad social


El usufructo de las tierras era para el bienestar de todos y para todos distribuido

de la siguiente manera:

“Las tierras eran distribuidas en tres clases: las tierras del Sol, las tierras del Inca
y las tierras del pueblo o de los ayllus:
Las Tierras del Pueblo: No hay duda que en el reparto de la tierra se daba
preferencia a la comunidad o al ayllu.
Cada individuo recibía una parcela de tierra o tupu, es decir la superficie
necesaria para el sostén de una familia de modo que nadie padeciera hambre ni
penuria. Esta extensión podía variar de acuerdo a la mayor o menor fertilidad del
suelo, el clima y la región. A un varón le correspondía un tupu y a cada mujer medio
tupu.
La diferencia RADICABA EN QUE EL VARÓN, POR LAS TAREAS PESADAS
QUE COTIDIANAMENTE REALIZABA, DESPLEGABA MAYOR ENERGÍA. En
consecuencia, necesitaba mayor alimento, lo que no era posible con una pequeña
extensión de tierras. No sucedía igual con la mujer, que por dedicarse a tareas más
livianas desgastaba menos energía, y, por tanto, recibía una menor extensión.
Tierras del Inca: Eran aquellas destinadas al sostenimiento de la nobleza imperial
y del ejército. Que eran diferentes a aquellas que se destinaban al culto o tierras del

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sol y también distintas a aquellas destinadas a los ayllus o comunidades. Los
excedentes de la producción de las tierras del Inca conformaban las reservas
nacionales, con las que se atendía a la población en caso de desastres naturales o
para el abastecimiento del ejército en casos de guerras.
Tierras del Sol: Las tierras del sol eran aquellas destinadas al sustento de los
miembros del culto: los sacerdotes y las acllas, y para la obtención de productos
destinados a las ofrendas de los dioses en los días festivos.
En caso de sequías, inundaciones o cualquier calamidad, las reservas de los
templos servían, igualmente, para atender a los damnificados”. [CITATION Jua99 \p
p.220 \t \l 1033 ]

Ilustración 3: tierras del pueblo

Ilustración 2: tierras del inca

Ilustración 4: tierras del sol

La ganadería
En los andes prehispánicos, los camélidos desempeñaron un papel

verdaderamente importante en la economía. Particularmente fueron la llama y

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la alpaca los únicos camélidos domesticados por el hombre andino las que, criadas

en casas de gran escala, fueron utilizadas para diferentes propósitos dentro del

sistema de producción de los incas. Igualmente, fueron utilizadas otras dos especies

de camélidos sin domesticar: la vicuña y el guanaco. Los guanacos eran cazados

mediante los chacos (cacerías colectivas).

En la ganadería inca se usaron herramientas como: piedras, cuchillos o tumis,

hachas que, según los cronistas, fueron de piedra y bronce y las sogas que eran

elaboradas por ellos en su tiempo de ocio. Muchas de estas herramientas se usaron

para esquilar a los camélidos, que luego eran puestos en libertad; así se aseguraban

que su cantidad se mantuviese. Los guanacos, en cambio, eran cazados por su

carne, que era muy apreciada.

Crianza de camélidos.

Los camélidos conformaban una fuente valiosa de recursos. Su carne se consumía


fresca o en charqui y chalona; con su lana confeccionaban hilos y tejidos; sus
huesos, cuero, grasa y excrementos tenían aplicaciones diversas como:
instrumentos musicales, calzado, medicinas y abono respectivamente. También eran
animales preferidos para los sacrificios religiosos. Los rebaños comunales de
camélidos se encontraban al cuidado de jóvenes, cuyas edades fluctuaban entre los
doce y dieciséis años. En zonas donde los rebaños comunales eran grandes, como
la región del altiplano, a donde los pastos estaban lejos, es probable que su cuidado
haya estado en manos de un especialista a dedicación exclusiva. Los cronistas
mencionan dos nombres quechuas para los pastores: llama michi,
que Garcilaso asocia con una baja condición social y llama camayos, que designaba
al cuidador de llamas o empleado responsable de los hatos. Los pastores estatales
respondían por los animales que se encontraban a su cargo, cuya contabilidad y
supervisión eran hechas por funcionarios designados por el Estado.

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Ilustración 5: animales en el imperio inca
Clasificación

El jesuita José de Acosta menciona que en el Antiguo Perú se realizaba la división


de los hatos de camélidos según los colores de los animales. Había blancos, negros,
pardos y moromoros, como llamaban a los de varios colores. Además, el cronista
decía que los colores se tomaban en cuenta para los diversos sacrificios, de acuerdo
con sus tradiciones y creencias. Garcilaso de la Vega añade que en los rebaños,
cuando una cría salía de color distinto, una vez crecida la enviaban al hato que le
correspondía. Esta división por tonalidades facilitaba su cuenta en los quipus, que se
confeccionaban con lana del mismo color que el de los animales que querían
contabilizar.

Domesticados

La llama y la alpaca eran especialmente importantes en la economía andina.

Llama: los recursos proporcionados por la llama fueron utilizados al máximo. Así,
su lana era hilada para transformarla en ropa para la gente de la sierra, pues los
pobladores de la costa utilizaban el algodón para confeccionar sus vestimentas. Su
carne era consumida tanto fresca como secada al sol y deshidratada (charqui); esto
último permitía su conservación y almacenamiento en los depósitos. Además, eran
sangradas por una vena de la quijada para preparar una comida especial con la
sangre. Los cueros eran utilizados para preparar cuerdas, sandalias y otros objetos,
mientras que su excremento seco era un excelente combustible, particularmente en
las alturas donde no había árboles para conseguir leña. Tal vez uno de los usos más
apreciados de la llama fue el de bestia de carga, ya que podía acarrear hasta 40
kilos de peso y desplazarse fácilmente por las alturas más empinadas. Las
caravanas de llamas estaban conformadas principalmente por machos. Para los
viajes más largos, como entre el Collao y la costa, se prefería a «machos nuevos»
de más o menos dos años de edad. La recua viajaba desde la madrugada hasta el
mediodía, deteniéndose en lugares con agua y pastos. El mantenimiento de los
animales no era difícil, en vista de que no se les proporcionaba otro forraje que los

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pastos encontrados en la ruta. Los animales se alimentaban durante la tarde y
rumiaban por la noche. Finalmente, también eran sacrificadas como ofrendas y sus
órganos servían para leer los augurios.

Alpaca: proporcionaba básicamente su lana -de calidad inferior a la de la vicuña-


para los tejidos más finos y lujosos. Los pastizales necesarios para su crianza
siguieron pautas similares a las de la tenencia de la tierra agrícola.
Los ayllus disponían de pastos para sus animales, al igual que los curacas, los
grandes señores de las macro etnias, las huacas y los pastos especiales del Inca.
Tanto las investigaciones arqueológicas como los documentos de archivos refieren la
existencia de hatos de camélidos en la costa mucho antes de la conquista inca:
desde la época pre cerámica. Estos debieron alimentarse en la región de lomas y en
los bosques de algarrobales que hoy se encuentran casi totalmente depredados.
Cuando las lomas se secaban, los animales se alimentaban con las vainas de los
algarrobos.

No domesticados

La vicuña y el guanaco no habían sido domesticados en la época de los incas.

Vicuña: los cronistas afirman que a las vicuñas nunca se les daba muerte. De
ellas se buscaba obtener su lana que era muy apreciada. La ropa del inca y la que
sería destinada a las ofrendas se confeccionaba de esta lana. Era cazada mediante
los chacos (cacerías colectivas) para ser esquiladas y luego puestas en libertad; así
se aseguraban que su cantidad se mantuviese. Los guanacos en cambio, eran
cazados por su carne, que era muy apreciada.

Guanaco: el camélido más difundido en términos geográficos era el guanaco,


pues se le encontraba desde los ámbitos sudecuatoriales hasta la Tierra del Fuego.
Sobre los guanacos, señala el cronista Pedro Cieza de León, se cazaban para
hacer charqui, que era almacenado en los depósitos «para alimentar al ejército».
Eran cazados por su carne, al ser esta muy apreciada.

Ilustración 6: los cuatro animales del inca

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Depósitos estatales
Las Colcas o Qollqas fueron construidos para cumplir la función de graneros y
almacenes, que estaban construidos de manera peculiar, ubicados en forma
escalonada en las laderas de los cerros, Estos grandes depósitos servían
para almacenar el exceso de la producción, como el maíz, los cereales, la papa seca
o chuño, la quinua, la carne salada o chalona, etc.
La edificación de estos era bastante elaborada, ya que las Colcas debían contar
con un buen sistema de ventilación, además de un sistema de drenaje óptimo. Cada
pueblo Inca tenía sus Colcas propias, las cuales estaban en zonas estratégicamente
ubicadas, para obtener la mayor circulación de aire posible, para así
poder conservar los alimentos frescos.
Tipos de colcas
Existían Colcas de dos tipos: De forma rectangular y de forma circular,
las circulares podían medir de 2 a 6 metros, tenían solo una puerta construida en
dirección a las montañas, y las rectangulares de 3 a 10 metros, con dos puertas en
la mayoría de los casos, algunas presentaban divisiones.
Las puertas en estas edificaciones, eran bastante pequeñas en comparación con
el tamaño de las puertas de otras estructuras, estas siempre eran construidas en
grupos de 4 como mínimo, pudiendo llegar a medio millar de Colcas.
La forma y el tamaño de los almacenes, estaban estrechamente relacionadas con
el producto que iban a contener, los tubérculos eran almacenados en Colcas
rectangulares, mientras que el maíz siempre se almacenaba el Colcas circulares .

Ilustración 7: colcas rectangulares

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Ilustración 8: colcas circulares

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CAPITULO II: LOS MODELOS ECONOMICOS

Procedamos a ir ahora a los puntos concretos. En su escrito más conocido, "Siete


ensayos de interpretación de la realidad peruana" Mariátegui escribe lo siguiente al
principio de la parte sobre la política económica:

"Hasta la Conquista se desenvolvió en el Perú una economía que brotaba


espontánea y libremente del suelo y la gente peruanos. En el Imperio de los Inkas,
agrupación de comunas agrícolas y sedentarias, lo más interesante era la economía.
Todos los testimonios históricos coinciden en la aserción de que el pueblo inkaico -
laborioso, disciplinado, panteísta y sencillo - vivía con bienestar material. Las
subsistencias abundaban; la población crecía. El Imperio ignoró radicalmente el
problema de Malthus. La organización colectivista, regida por los Inkas, había
enervado en los indios el impulso individual; pero había desarrollado
extraordinariamente en ellos, en provecho de este régimen económico, el hábito de
una humilde y religiosa obediencia a su deber social. Los Inkas sacaban toda la
utilidad social posible de esta virtud de su pueblo, valorizaban el vasto territorio del
Imperio construyendo caminos, canales, etc., lo extendían sometiendo a su
autoridad tribus vecinas. El trabajo colectivo, el esfuerzo común, se empleaban
fructuosamente en fines sociales."
[CITATION Jos28 \p 9 \l 1033 ]
       Una rápida mirada a los vestigios arquitectónicos incaicos que aún se pueden
observar en el territorio andino nos permite suponer, para los incas, una compleja
organización económica. Así, a primera vista, es fácil deducir la gran capacidad que
tuvieron los gobernantes del Cuzco para convocar mano de obra cualificada con el
objetivo de realizar las construcciones que hoy forman parte del paisaje andino. De
hecho, la capacidad de trabajo de los hombres andinos fue observada
tempranamente por los conquistadores españoles que llegaron a los Andes, y
rápidamente fue capitalizada a favor de la construcción del nuevo orden político. En
ese sentido, por ejemplo, Gaspar de Espinosa, en una carta escrita en Panamá poco
después del ajusticiamiento de Atahualpa, fechada el 10 de octubre de 1533 tuvo,
como notó Murra y resaltó Pese, importantes elogios acerca de la capacidad de

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trabajo del hombre andino, los mismos que por cierto contradicen plenamente la
condición de "ociosidad natural" de los antiguos peruanos presente en los textos
toledanos. Así, en una suerte de proyecto prematuro de construcción del canal de
Panamá, Porras Barrenechea afirmaba en el temprano siglo XVI: “Los yndios de las
provincias del Perú es gente muy diestra en hacer e abrir caminos y calcadas e 100
fortalezas y otros edificios de piedra y tapiería e de sacar agua e acequia tanto que
visto que los edificios dizen que nos hazen mucha ventaja a nosotros mucho
convendría al servicio de vuestra magestad y al bien de esta tierra y governación
sea servido de mandar pasar a esta governación algunos de ellos por todas las vías
e maneras justas que para ello pudiere a ver a lo menos hasta en cantidad de dos
mil [...] aviendo numero de esta gente podían sacar agua del Río de chagres para
que venga a esta mar del sur como va a la del norte y que se
navegase....”[CITATION RAU55 \p 72-73 \t \l 1033 ]
En torno al parentesco se organizaron también los dos pilares centrales de la
economía incaica: la reciprocidad y la redistribución. Éstas permitieron resolver las
necesidades económicas a nivel local y estatal respectivamente, relacionado a ello
Francisco Hernández menciona: “La reciprocidad, identificada en las fuentes
básicamente con el término aini, descansaba en el intercambio de energía humana,
de trabajo, sólo se practicaba entre parientes y se regía por el grado de parentesco
existente entre las partes. Este sistema local de articulación económica incluía,
además, la expansión del parentesco de una persona o grupo a través de diversos
mecanismos que convertían en parientes de éstos a los involucrados en las distintas
relaciones que se establecían.
La reciprocidad llevada a un nivel estatal recibe el nombre de redistribución. De la
misma manera que la reciprocidad, la redistribución exigía que los involucrados,
grupos étnicos en este caso, fueran parientes”. [CITATION AST10 \p 103 \t \l 1033 ]
Para comprender el desarrollo de la economía en el mundo andino, es necesario
estudiarlo de manera separada, es decir, por regiones (costa y sierra), ya que, hablar
de modelos económicos, es adecuarnos a lo que los andinos realizaron, sin copiar
algún otro tipo de modelo económico clásico, que conocemos, sino de su propio
modelo, desarrollado de acuerdo a los recursos que la naturaleza le brindaba.

Modelo económico serrano


Las condiciones geográficas de esta zona, hicieron que los andinos adoptaran un
modelo propio. John Murra, indica que, para obtener productos de diversos medios

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ambientes, los naturales se valían del sistema de enclave "archipiélagos verticales”
así, por ejemplo, el Señorío de Canta, para atender cultivos situados a diversas
alturas y microclimas distantes a un solo día de camino, idearon un trabajo comunal
rotativo y de temporada. Se dirigían a la puna sobre los cuatro mil metros para
sembrar y cosechar una planta llamada maca (Lepidium meyenii), o realizar la
esquila de sus camélidos. En otra época del año bajaban a la región cálida, a las
plantaciones de coca (Eritroxylum novogranatense, var. Trujillensis) de la variedad
de hojas pequeñas que se daba en la costa y era muy estimada.

Modelo económico costeño


La diferente geografía de la costa, propició un modelo económico distinto al de la
sierra. Una de las mayores riquezas de los pueblos costeños era indudablemente el
mar, rico en especies ictiológicas. Aquello permitió que grupos de pescadores
instalados a lo largo del litoral, se dedicaran únicamente a la pesca, y a salar y secar
sus productos para luego intercambiarlos. Esta práctica dio origen a la división de la
población costera entre pescadores y agricultores. La reciprocidad, como institución,
tuvo mayor poder en la costa (en la sierra también se desarrolló) al emplearse tanto
la redistribución como el trueque, que se basaba en equivalencias establecidas y
compensaba la falta de algún tipo de producto local. Así se formó en la costa un
trueque local y un intercambio a larga distancia. La especialización del trabajo obligó
en la costa al establecimiento de un truque local entre sus habitantes para obtener
las subsistencias y los objetos que cada uno no producía.

Comercio
Características.
Consistió en la distribución y circulación de bienes en base al trueque, también ello
era realizado en ferias llamados catus.
El Catu o lugar del Intercambio Inca.

- Los catus fueron lugares abiertos ubicados en las esquinas de las plazas o en una
calle amplia.
- En él se realizaba el trueque o intercambio.
- Para realizar el intercambio se destinaba uno o dos días a la semana, no se
realizaban en forma permanente.

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- Hacia los catus llegaban los pobladores y se ubicaban de acuerdo a los productos
que llevaban.
- En el catu el vendedor se colocaba detrás de sus productos ubicados en hileras y
en montoncillos; luego los interesados se acercaban con otros productos y se ponían
de acuerdo para el intercambio.

Trueque o Intercambio Inca.


Trueque: Sistema mediante el cual la población andina del Tahuantinsuyo
intercambiaba entre sí sus productos tanto agrícolas como ganaderos.
- El trueque es la forma más primitiva y elemental de intercambio o canje.
- Consiste en el cambio directo de un producto por otro producto.
- Si bien parece que este proceso es fácil, en la práctica resulta dificultoso, por
cuanto quien desea intercambiar un producto tiene que encontrar a una persona
dispuesta a canjearlo con otro de valor equivalente.
- El trueque o intercambio andino no se efectuaba con el fin de obtener ganancias y
acumular riquezas, se trata sólo de hacer circular los productos o bienes destinados
al consumo con el objeto de satisfacer las necesidades familiares.

Formas de Trueque.
- Las formas que adquirió el trueque andino fueron dos: Trueque interecológico y
trueque internacional.
- Trueque interecológico: Se desarrollaba para intercambiar productos de diferentes
ecologías.
- Trueque internacional: Se refiere al intercambio de productos a larga distancia.

Ilustración 9: intercambio de bienes

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Sistema hidráulico

Los Incas no solo eran expertos esculpiendo piedras, sino también desarrollaron
un sistema de riego para conquistar las dificultades ambientales que les enfrentaron.
Los Andes, una región de laderas empinadas y tierra inadecuada para la agricultura,
posaron un reto a los Inca. Para conquistar estas condiciones difíciles, los Inca
hicieron unas terrazas a lo largo de las montañas. Para regar sus cosechas,
cambiaron la ruta de los ríos para proveer canales para las terrazas.
Esta innovación fue tan exitosa que muchas de aquellas terrazas todavía existen y
están en uso hoy.

Las obras hidráulicas pueden dividirse en sistemas de canales de drenaje, de


irrigación canales rituales. Los canales muy elaborados se encuentran en el Cuzco y
en las propiedades reales. Su punto de partida es un manantial, una laguna o un
reservorio, frecuentemente conectado con rocas esculpidas o entierros elaborados.
En su parte media pueden tener acueductos que llevan a su primer destino, un
conjunto de edificios elaborados donde se encuentran fuentes de piedra bien labrada
o reservorios. De este lugar el agua pasa a los sectores residenciales y a las
terrazas agrícolas. Hasta en estas terrazas puede haber fuentes labradas como en
el caso de Machu Picchu.

Los waru o camellones. son prácticas ancestrales de uso común en el altiplano,


en áreas inundables o inundadas, que consisten en "jalar" tierra formando una
plataforma o "cama" rodeada de agua, donde se realiza la siembra. Esta agua
alrededor del waru waru crea un microclima que mitiga el efecto de las heladas,
permitiendo el desarrollo de los cultivos.

Los acueductos. son trabajos de ingeniería hidráulica que debemos revalorar y


buscar que se consideren como una maravilla de la ingeniería civil, al igual que el
santuario de Tipón, en Cusco.

Estos acueductos conducen las filtraciones de los ríos, Aija, Tierra Blancas y
Nazca por tramos subterráneas (galerías socavón) y por tramos descubiertos
(galería zanjón).

Esta es una muestra del talento científico y genial de nuestros antepasados,


resultado de la aplicación de una serie de ciencias: ingeniería civil, hidráulica y
agronomía.

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CONCLUSIÓN
1. La base de producción y organización social estaba en la comunidad, regida
por su tradicional jefe que paso a formar parte de la burocracia imperial. Cada
ayllu o comunidad debía autoabastecerse y entregar, además, contribuciones
en productos o trabajo que eran centralizados por los conquistadores. De este
modo se incrementó el intercambio y se explotó la mano de obra para la
construcción de obras de infraestructura, orientadas a aumentar la producción
agrícola y la comunicación entre los pueblos. La clase dominante de guerreros
y sacerdotes vivía de la extracción de excedentes del trabajo de las
comunidades, cuyo control político debió ser mantenido a base de una extrema
represión, así pues, el estado inca se caracterizó por sus rasgos autoritarios.

La economía inca se basó fundamentalmente en la agricultura y la ganadería.


La organización inca llevo a la agricultura a su máximo nivel. Se emplearon las
mismas técnicas usadas durante siglos. Pero a una escala mucho mayor y con
un sentido de economía no antes visto, usaron las técnicas como los andenes,
obras de ingeniería hidráulica y relacionado al cultivo utilizaron abonos. En
cuanto a la ganadería se aprovechó a la llama al máximo como animal de
carga, su carne, su excremente y era sacrificada en ofrendas, también
aprovecharon la carne de la alpaca, en tanto la vicuña y el guanaco eran
silvestres, pero eran cazados por os incas.

Por otro lado, se construían las llamadas Colcas o Qollqas fueron construidos
para cumplir la función de graneros y almacenes, que estaban construidos de
manera peculiar, ubicados en forma escalonada en las laderas de los cerros,
Estos grandes depósitos servían para almacenar el exceso de la producción,
como el maíz, los cereales, la papa seca o chuño, la quinua, la carne salada o
chalona, etc. La edificación de estos era bastante elaborada, ya que las
Colcas debían contar con un buen sistema de ventilación.

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2. Las zonas con bastantes recursos naturales permitían que una región dependa

de la otra, apareciendo distintos medios de intercambio entre los grupos,

sustentando en ideas a fines de compartir, esto dio origen a la reciprocidad, la

reciprocidad puede resumirse como un dar y recibir ello decidia la

disponibilidad de recursos para vivir.

El comercio inca constituyó un factor de unificación y de intercambio entre las


distintas regiones del Imperio. Desde la costa llegaba el pescado seco a la
cordillera de los Andes, por los caminos de piedra construidos por el pueblo.
De la misma manera, los habitantes de la costa recibían los productos
agrícolas y artesanales de la montaña

Se ha elaborado el sistema hidráulico de Moray para transportar agua, a


través de canales y caídas, hacia las terrazas circulares planas del fondo,
para honrar a la PACHAMAMA.

Los ingenieros civiles peruanos de hoy, pueden con toda justicia sentirse
orgullosos de los logros de los antiguos ingenieros.

Los Incas dejaron un legado notorio a la juventud del Perú.

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CRÍTICA

Al tomar contacto con la cultura inca, uno queda sorprendido ante la


complejidad de la organización de su sociedad y la forma de gobierno que hicieron
posible la existencia del imperio prehispánico más grande y más avanzada en
Sudamérica, sin duda una de las culturas más resaltantes de la historia debido a su
excelente organización tanto política, económica y social, existieron grandes
diferencias entre las clases sociales, siendo estas diferencias respetadas por todos
los habitantes del imperio aunque había una desigualdad tenía una organización
social y política muy bien establecida y dirigida los cuales les permitió esparcirse por
varios territorios e infundir nuevas culturas, costumbres, religión, arte y literatura
Juntaron a cientos de miles de personas juntas bajo un solo marco cultural,
pero en una forma muy diferente a como lo hicieron los griegos, los romanos y los
egipcios.
Una forma diferente a cualquier cosa que haya surgido en Europa, que ha
dominado la comprensión que la gente tiene de civilización.
Una civilización donde se trabajó no para el beneficio individual, sino social,
donde su forma organizativa se resumia en sus tres leyes: ama quella, ama lluya y
ama suwa, si un hombre incumplía estas leyes era castigado severamente, a los que
robaban se les cortaba las manos, a los mentían le sacaban la lengua, por eso en
esta cultura todo los pobladores o ayllus trabajaban como debía ser por el bienestar
de todos. quizá esta forma era algo radical, sin embargo, se implantaba como un
método de subsistir como imperio a lo largo del tiempo
Se conoce que los Incas formularon una verdadera estrategia de manejo del
territorio la misma que incluyó un minucioso diseño del espacio urbano a la
formulación de la cual concurrieron de manera simultánea y equilibrada múltiples
condicionamientos. y cuya aplicación se institucionalizó mediante mito y rito, con lo
que se logró que la sociedad se apropiara de ella y la asumiera como propia,
respetable y justa.

El contenido básico de esa estrategia puede explicarse en un principio:


conocer, asumir, respetar y organizar a la diversidad, natural y humana (étnica,
política y económica). Diseñar una estructura en la cual tengan una ubicación

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equilibrada, no igualitaria, para que funcionen en armonía. O sea que la diversidad
social que existía en forma de una rígida jerarquía, se aplicaba en el espacio, pero
se aseguraba un margen de libertad y autosuficiencia a todos los grupos sociales al
dejarles un tiempo de trabajo suficiente para ella; y al asegurarles un disfrute de la
diversidad y cornplementariedad ecológica, todo lo cual aseguraba una
supervivencia mínima.

En la cordillera de los Andes empinada, donde la tierra de cultivo era escasa,


los incas buscaban enormes cantidades de energía y recursos para crear nuevos
campos a través de la construcción de terrazas agrícolas. La construcción de estas
terrazas requiere un amplio conocimiento de la ingeniería civil y en especial
hidráulico. Parte de esta tecnología puede haber sido heredado de culturas
anteriores, pero ninguna de las culturas anteriores parece que no construyeron
terrazas a escala como los Incas lo hicieron. La terraza cumplió una serie de
funciones, ya que creó nuevas tierras para la agricultura, estabilizó laderas
empinadas, para poder prevenir la erosión, también proporciona una superficie plana
sobre el cual construir. Los incas no estaban contentos, sin embargo, simplemente
hacían terrazas utilitarias. Muchos de los sitios más impresionantes de las terrazas
son obras de arquitectura del paisaje famoso en todo el mundo. Sitios como los
estados reales de Machu Picchu, Chinchero, Pisac y Ollantaytambo fueron
construidos en terrazas, algunas de las cuales parecen aferrarse a laderas
increíblemente escarpadas. Las terrazas era una tecnología muy sofisticada en una
superficie, donde la más visible son las piedras de los muros de contención, pero por
debajo y dentro de sus confines son bases elaboradas.
También se observa en dicha cultura que su acumulación de riqueza era
grande, no solo de bienes, sino también de valores, el acaparado de bienes era
símbolo de poder en tiempos incaicos, donde no existía el dinero, a diferencia de
ahora.
En el contexto actual cada quien busca su propio beneficio sin importar la
carencia de los demás. Una forma de vida demasiado diferente a la de entonces,
con un sistema capitalista, donde un grupo de personas que sin duda es la mínima
busca enriquecerse a costa del trabajo de otros. Una sociedad sumergida a la
ignorancia, que deja el paso libre a ese pequeño conjunto de personas de tomar el
poder y el control sobre ella, una sociedad que parece que olvido sus raíces, su

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pasado, su cultura y el antepasado del cual emerge. Es indispensable que cada
hombre peruano se dé cuenta de lo marginado que esta desde mucho antes bajo el
mando de unos pocos, que tienen el poder de un gobierno y hacen de ella lo que
quieran, no solo sucede en el Perú sino a nivel mundial.
Por ello es necesario conocer nuestro pasado, para poder identificarnos, es
decir, tener identidad nacional, que consiste en aceptar nuestra cultura como propia,
y saber de qué culturas somos descendientes, culturas que en su momento fueron
grandes civilizaciones de modo que expandieron sus tierras más allá del actual
territorio peruano y tuvieron control de ella. Quizá de ese modo ya no permitamos
que abusen del poder político y judicial que tienen sobre nuestra sociedad, y
erradicar la pobreza, disminuir la desnutrición y en fin los diversos problemas que
existe en la sociedad, a la que la mayoría de las personas están sometidas, más aún
al dolor de ver que no se hace nada para disminuirlas.
Seamos trabajadores, justos y únicos como el antiguo imperio del Tahuantinsuyo,
reflexionemos acerca del pasado, ya que ello es necesario para ver cuál es la
tendencia del país, hacía qué dirección vamos como sociedad.

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BIBLIOGRAFIA

Rostworowski, M. (1988). HISTORIA DEL TAHUANTINSUYO. Lima, Perú.

Juan Bebaviedes E., P. D. (1999). CIENCIAS SOCIALES. Escuela nueva.

Mariategui, J. C. (1928). SIETE ENSAYOS DE INTERPRETACION DE LA

REALIDAD PERUANA. (J. Codesido, Ed.) Lima, Peru : Minerva.

Barrenechea, R. P. (1955). EL INCA GARCILAZO EN MONTILLA. Lima, Perú.

Astete, F. H. (2010). LA ÉLITE INCAICA Y LA ARTICULACIÓN DEL

TAHUANTINSUYO. Madrid.

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Índice
INTRODUCCIÓN...............................................................................................................2

CAPITULO I: LOS RECURSOS RENTABLES DEL TAHUANTINSUYO..........................3

LA FUERZA DE TRABAJO....................................................................................................3

Recreación de mecanismos para la obtención de excedentes productivos y

servicios: mano de obra..................................................................................................4

Sistema de trabajo inca..............................................................................................4

.........................................................................................................................................6

FUENTE: TOMADO DE MACHUPICHU.COM.............................................................................6

LA DISTRIBUCIÓN DE LAS TIERRAS DE PROPIEDAD SOCIAL...................................................6

Las Tierras del Pueblo...............................................................................................6

Tierras del Inca.......................................................................................................... 6

Tierras del Sol............................................................................................................ 7

LA GANADERÍA..................................................................................................................7

Crianza de camélidos.................................................................................................8

Clasificación............................................................................................................... 9

DEPÓSITOS ESTATALES....................................................................................................11

Tipos de colcas.........................................................................................................11

CAPITULO II: LOS MODELOS ECONOMICOS..............................................................13

MODELO ECONÓMICO SERRANO......................................................................................14

MODELO ECONÓMICO COSTEÑO......................................................................................15

COMERCIO..................................................................................................................... 15

Características......................................................................................................... 15

El Catu o lugar del Intercambio Inca.........................................................................15

Trueque o Intercambio Inca......................................................................................16

Formas de Trueque..................................................................................................16

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SISTEMA HIDRÁULICO......................................................................................................17

Los waru o camellones.............................................................................................17

Los acueductos........................................................................................................17

CONCLUSIÓN................................................................................................................. 18

CRÍTICA........................................................................................................................... 20

BIBLIOGRAFIA............................................................................................................... 23

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