México entre la soberanía y la globalización Dra. María Cristina Ríos Espinosa Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM cristinarios63@hotmail.

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La globalización no es un fenómeno reciente tiene una larga historia, pues va de la mano con el avance civilizatorio y las guerras de conquista que permitieron entre otras cosas el florecimiento del comercio de grandes vuelos. A pesar de que la globalización sea un término que designa la mundialización y parezca como si hubiésemos descubierto agua en el océano, en realidad es un fenómeno muy antiguo. El comercio siempre estuvo ligado a la guerra como lo muestra la historia de la civilización occidental, nunca fue dulce el comercio como creyeron sus ideólogos, el progreso siempre estuvo acompañado de dolor, la civilización siempre ocultó barbarie. El nacimiento de nuevas formas de propiedad como fue el comercio y la actividad mercantil en Europa, provocó el abandono de actividades tradicionales como la agricultura y obligó a grandes migraciones de sus campesinos por el despojo de tierras, como lo muestra Tomás Moro en su Utopía o el mismo Karl Marx en su Crítica al capital, sólo por citar algunos ejemplos. Mesoamérica sufrió también una disgregación, inclusive previa a la llegada de los españoles, como muestra Octavio Paz en El laberinto de la Soledad. México nace en el siglo XVI, como hijo de una doble barbarie o violencia imperial, la de los aztecas y la de los españoles. Estas reflexiones las hago sólo para probar que el fenómeno de la globalización en términos culturales y civilizatorios es un fenómeno que acompaña el nacimiento de la modernidad, la cual parte del siglo XVI, con los descubrimientos geográficos del Nuevo Mundo y con el avance de la Reforma protestante en Europa. No podemos hacer un recuento histórico de los resultados del avance del progreso y sus implicaciones culturales, por las mismas limitaciones temáticas de este trabajo. El análisis crítico de esta investigación busca probar la pérdida de soberanía resultante de la globalización mexicana en el ámbito económico en los ochentas y que permanece como un proyecto inconcluso, sin evidencias de desaparecer en el futuro próximo.

a) Puntos de partida conceptuales y metodológicos:

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Para poder efectuar un diagnóstico de los efectos de la globalización sobre la soberanía en México, debemos aclarar aquello que entendemos por los términos globalización y soberanía como punto de partida metodológico dentro de nuestro análisis. En efecto existen diversas definiciones sobre la globalización o mundialización, pero me parece que el concepto que mejor se ajusta a la crítica que levanto en este ensayo es el ofrecido por Boaventura de Sousa Santos, quien afirma:

“Globalización es el proceso por el cual una condición o entidad local dada logra extender su alcance por todo el globo y al hacerlo, desarrolla la capacidad de designar como local a alguna entidad o condición social rival....Globalización es la “globalización exitosa” de un localismo dado, encontramos en el fondo una raíz local, un fondo cultural específico.”1

Es verdad que existe una “globalización hegemónica”, tan es así que los mexicanos cuando pensamos en globalización queremos decir “americanización”, pensamos en la imposición del modo de vida americano (the american way of life), tanto en el plano económico como en el de las costumbres o en el ámbito cultural. Se trata de un ethos, por el que se entiende un modo de vida que nos exige ser “modernos”, es decir, es un modo de vida o un “espíritu”2 que demanda o solicita a la vida práctica de los miembros de una sociedad moderna de producción y consumo un tipo especial de comportamiento humano, un “espíritu” que solicita un tipo de humanidad que sea capaz de adecuarse al funcionamiento de esa vida capitalista altamente tecnificada. Se trata en suma, del ethos solicitado por el capitalismo, de entrega al trabajo, de racionalidad productiva, de un beneficio estable y continuo, en definitiva de un ethos de “auto-represión productivista” del individuo singular.

Boaventura de Sousa Santos, Nuestra América: Reinventando un paradigma subalterno de reconocimiento y redistribución, en Revista Chiapas, #12, México, D.F., 2001, p. 36. 2 Véase La ética protestante y el espíritu del capitalismo de Max Weber, en el capítulo II nos explica lo que significa espíritu del capitalismo, que nada que ver con “afán de lucro”, pues esa actitud ha existido desde la antigüedad. Identificar capitalismo con “afán de lucro” es producto de un malentendido. Capitalismo en el sentido weberiano es la racionalización del tiempo, en tiempo de ocio y tiempo de trabajo, la disciplina y el método en las formas de vida, la valoración positiva del trabajo. Frente a esta idea de racionalidad productivista y metódica, las formas tradicionales de vida fueron juzgadas como irracionales y se convirtieron en los grandes obstáculos de las nuevas formas de ser moderno, prejuicio histórico que sigue prevaleciendo en el juicio que efectúan los países desarrollados sobre los que están en vías de desarrollo.

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Me parece que el resultado del orden civilizatorio del modo de vida americano, impuesto hegemónicamente3 sobre las formas de vida local de los mexicanos, parece ser un tipo de identidad construida exclusivamente para atender a la solicitación del modo de vida del capitalismo, lo cual provoca que nuestras distintas formas de vida tradicionales, nuestros usos y costumbres pierdan su forma natural y sean juzgadas como formas irracionales del mundo, como si las formas productivistas de la vida social del mercado fuesen las únicas posibles, las racionales, las mejores, y lo que me parece es aún más grave, sean consideradas formas naturales, al grado de que la “competencia” intersubjetiva entre los miembros del mercado se convierte en la única forma de convivencia, pues no tienen aparentemente otra alternativa si quieren tratar de sobrevivir. De tal manera que la competencia aparece como una estructura constitutiva de la naturaleza humana, es decir, como formas innatas, cuando en realidad no son más que las “formas históricas de una civilización triunfante”, como lo es la de Estados Unidos de América. Con la intención de lograr la objetividad en el análisis hemos de revisar en la historia económica de México, algunas de las contradicciones de los modelos de desarrollo adoptados y hacer un diagnóstico del impacto de la globalización sobre la soberanía mexicana. Para ello es necesario aclarar aquello que se entiende por soberanía como punto de partida metodológico. Soberanía es el derecho de autodeterminación de un pueblo a decidir sus propias formas de vida, es el poder en manos del pueblo, es ahí donde descansa el Poder. Es la toma de conciencia de que quien toma las decisiones deben ser todos aquellos que se han de ver afectados por las consecuencias de ellas. Por Poder me refiero a la capacidad de los “sujetos políticos” de “poder poner las mediaciones para la reproductibilidad, producción, ampliación y desarrollo de la vida misma”. En el sentido que lo estoy empleando, Poder es distinto de Hegemonía, pues esta última implica coerción,

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Véase el estudio de Raúl Ornelas titulado “Globalización y Hegemonía” en Política económica para el desarrollo sostenido con equidad, vol I., UNAM, México, 2002, quien afirma que el término hegemonía se refiere a los procesos a través de los cuales un grupo social o un Estado, alcanzan determinados objetivos encauzando la acción de conjuntos más amplios (otros grupos y otros estados). Nos explica cómo en su formulación clásica, la hegemonía está construida por los procesos de coerción y procesos de creación de consenso. Es interesante cómo los procesos económicos también pertenecen o son elementos constitutivos de la hegemonía. Aquí las relaciones de poder en el ámbito económico se conocen como el “liderazgo económico”, cuyos elementos fundamentales son: la capacidad monopólica de los mercados y el liderazgo tecnológico. Desde su punto de vista, el líder económico no es quien aplasta a sus competidores sino quien le impone sus formas de funcionamiento a los demás, controla el mercado y obtiene la parte más sustancial de las ganancias.

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liderazgo, monopolio de la violencia, manipulación de consensos a través de la mercadotecnia política y los medios masivos de comunicación. El Poder de los “sujetos políticos” requiere de instituciones4 para su ejercicio, pues estas pertenecen al ámbito de las mediaciones de reproductibilidad de la vida, sin ellas es imposible la auto-conservación de la vida social. El sentido último de dichas instituciones debe ser la ampliación de la vida de los miembros de una comunidad política, de lo contrario una institución se torna “entrópica”5 e irracional, es decir, pierde su misión reproductiva.

b) Promesas de la globalización:

La globalización en el ámbito económico prometía una homogenización de las condiciones de producción y de consumo, la posibilidad de suprimir las abismales diferencias que caracterizaron la economía mundial durante el siglo XX, la posibilidad de integrar mundialmente la producción, lograr crecientes inversiones, mayor desarrollo técnico científico y tecnológico. En suma, la globalización prometía que el conjunto de países y de grupos sociales que participaban en ella, alcanzarían tarde o temprano, niveles similares de riqueza material y de bienestar. Para lograr dicha pretensión era necesario acabar con ciertos obstáculos, tanto institucionales como económicos, a lo que los economistas neoliberales dieron en llamar “distorsiones de mercado” como son: el poder de los sindicatos, la protección y regulación del Estado, la propiedad de empresas por parte del Estado, la salud pública, los programas ambientales, las actividades de producción no exportadora, los servicios públicos, entre otros. Se terminó creyendo que las empresas trasnacionales lograrían el desarrollo económico para el que las empresas paraestatales se habían mostrado ineficaces en el pasado, por tanto la solución sería la privatización de empresas públicas y la comercialización de productos estratégicos, como el agua, la energía y todos aquellos recursos no renovables. Además de la cooperación del Estado mexicano
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Desde mi punto de vista, el anarquismo no es una solución política porque anula la mediación de las instituciones, con lo cual se estaría negando al mismo tiempo nuestras posibilidades reproductivas en la sociedad. 5 El término entropía significa la inversión de sentido orientado a la vida. El término surge de los sistemas naturales y su reproducción, cuando una especie u organismo animado atenta contra el fundamento de su existencia, su proceder se vuelve entrópico. Por ejemplo, cuando la viuda negra se aparea con el macho, poco después de la cópula se lo come, al hacerlo está destruyendo sus posibilidad reproductivas y de ampliación o conservación de su especie, su acción es entrópica. En lo social, una institución es entrópica cuando invierte su misión originaria, que es estar al servicio de los hombres, es decir, de su autoconservación social.

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con las empresas extranjeras, cuya actitud pasa de la vigilancia a la cooperación y al estímulo.

c) Contradicciones de los modelos de desarrollo de México de 1940 a 1982

Una vez hechas nuestras distinciones categoriales, podemos comenzar por revisar algunas de las contradicciones en los modelos de desarrollo adoptados por México. En primer lugar, debemos recordar que desde los cuarentas hasta los ochentas, la estrategia de desarrollo mexicano era “hacia adentro”, es decir, nos basamos en un modelo de sustitución de importaciones, con fuertes medidas arancelarias para productos de consumo final con el objetivo de evitar la competencia externa sobre la naciente industria nacional, la proveeduría de recursos estratégicos baratos a la industria mexicana de reciente creación, la formación de infraestructura económica reservada al Estado, como carreteras, puentes, presas hidroeléctricas; en suma, una industria nacional fuertemente protegida, que creo divisiones intersectoriales de crecimiento asimétrico y un creciente déficit en las finanzas públicas. El resultado fue la formación de monopolios y fuertes oligopolios en las principales industrias manufactureras mexicanas, el perdedor resultó ser el consumidor nacional, quien pagaba precios muy elevados por los bienes de consumo duradero como automóviles y aparatos electrodomésticos. Dicha política proteccionista provocó una escasa integración del sector industrial manufacturero con el resto de la economía y un desequilibrio industrial creciente, las ramas ganadoras fueron aquellas vinculadas al proceso de internacionalización del capital, tales como la metalmecánica, la química y la petroquímica.6 Una de las contradicciones más severas de la política de desarrollo mexicana “orientada hacia dentro”, fue el sacrificio impuesto sobre el sector agrícola, quien financió la industrialización de este país, en tanto las divisas obtenidas por las exportaciones de productos agrícolas se emplearon para financiar las importaciones de bienes de intermedios y de capital de la industria, sin reinvertir esos excedentes en el propio sector agrícola. Además, México decide adoptar un plan de modernización basado en la industrialización a
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Para conocer con detalle las contradicciones del modelo de desarrollo mexicano “orientado hacia dentro”, desde 1940 a 1985, véase el trabajo realizado por Arturo Huerta en Economía Mexicana más allá del milagro, Diana, México, D.F., 1991.

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partir de 1940, a pesar de la utopía cardenista de tener como fin el desarrollo de la agricultura.7 El plan de industrialización mexicano es contradictorio desde sus inicios, porque sacrificó un sector agrícola que absorbía el 80% de la fuerza de trabajo mexicana, mientras que apenas el 20% se encontraba en actividades manufactureras. Dicho plan de industrialización no fue más que la reproducción del modelo europeo de industrialización8 iniciado a partir de la Revolución Industrial, quienes también sacrifican a sus campesinos, sin embargo se dan el lujo de hacerlo porque poseían colonias que les abastecerían de los productos agrícolas que Europa estaba dejando de producir, dichas colonias funcionaban como los grandes graneros de abastecimiento europeo. En cambio, México no tenía estas ventajas coloniales o imperialistas, el resultado fue una desarticulación del aparato productivo agrícola con la consecuente pérdida de la autosuficiencia alimentaría que había gozado México desde los sesentas, ello fue el comienzo de nuestra perdida de seguridad alimentaria hasta nuestros días, al tener que importar los productos básicos de alimentación del 80% de los mexicanos. La agricultura sigue siendo desde el nacimiento de México nuestra materia pendiente. Esta breve descripción de las contradicciones del modelo de desarrollo “orientado hacia adentro” busca mostrar que las desigualdades intersectoriales en México no comenzaron a partir del cambio de dirección hacia un modelo de desarrollo “orientado hacia fuera”, con la liberación de la economía iniciada por el gobierno populista de López Portillo y que continua con 24 años de gobiernos neoliberales, que van desde 1982 hasta el 2006. Las asimetrías y las desigualdades se agravaron con la apertura comercial, como lo
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Véase A la sombra de la Revolución Mexicana de Lorenzo Meyer, quien analiza el fracaso de la utopía cardenista de convertir la industrialización mexicana sólo un medio para fortalecer a la agricultura mexicana, último fin del modelo de desarrollo cardenista. Sin embargo el resultado paradójicamente fue una gran concentración industrial y un paulatino deterioro de la agricultura. 8 No es la primera vez que en la historia de nuestro país se dan estas contradicciones de reproducción de modelos externos, cuyos procesos de funcionamiento exitosos en Europa y en EUA se imponen hegemónicamente en México, tal es el caso del proyecto de nación del liberalismo mexicano, que no es más que el proyecto de una minoría que impone su esquema al resto de la población, en contra de otra minoría católica tradicional. La libertad y la igualdad eran conceptos vacíos, ideas sin contenido histórico concreto. Los liberales fundan México sobre una noción general y abstracta de Hombre y no sobre la situación real de los habitantes de nuestro territorio, con lo cual se sacrificaba la realidad a las palabras. Imitamos una constitución afrancesada improcedente, me refiero a la de 1857, que no expresaba nuestras libertades concretas, pues la realidad era la falta de libertad en concreto, acompañado de una forma de organización económica feudal. Juárez intenta federalismo y le resulta un centralismo, intenta poner fin al sistema de privilegios en la propiedad de la tierra y le resulta una nueva forma de latifundismo. Destruye la forma comunal de propiedad de los indígenas, dando lugar a nuevas formas de privilegio que se extienden al Porfiriato y que culminan con la Revolución de 1910, la cual a su vez trae aparejada nuevas contradicciones como muestra el historiador Arnaldo Córdoba en Ideología de la Revolución Mexicana.

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prueban los crecientes flujos migratorios de México a EUA y el déficit agrícola comercial con EUA, por citar sólo algunos.

d) Impacto de la “globalización económica” mexicana a través de reducción de aranceles y los “programas de estabilización” del Fondo Monetario Internacional (FMI): El inicio de lo que conocemos como “globalización9 económica” en el caso de México, data del gobierno de Miguel de la Madrid (1982-1988) quien decide reducir drásticamente los aranceles de importación de 100% al 40% con la intención de adherir a México al Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT) en 1986, dicha reducción fue más allá de lo exigido por el mismo organismo al tratarse de un país en vías de desarrollo, y en un momento en donde sus miembros estaban adoptando medidas proteccionistas, en especial en el ámbito agrícola, aunado a una acentuada tendencia hacia la regionalización a través de la firma de tratados regionales, al margen de las reglas mismas del GATT quien venía mostrando su ineficacia estructural. En vistas a la pérdida de eficacia del GATT, México decide firmar un Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN) en 1994. Cabe destacar que previo a la firma, México continuó con una sistemática reducción arancelaria que pasó del 40% en 1988 a 20% para 1992, una modernización industrial que implicó grandes inversiones en renovación de planta y en tecnología, para lo cual la industria aumentó su deuda privada con la banca nacional y extranjera, ante los bajos costos de crédito por la disminución de las tasas de interés y las facilidades en la colocación de créditos. El resultado fue un sector industrial fuertemente endeudado debido a sus necesidades de modernización, al punto que la devaluación del tipo de cambio de 1994 provocó la elevación en el pago del servicio de sus deudas contraídas con el exterior. Ello aunado a la entrada de productos competidores, implicó la quiebra de muchas de ellas, y la absorción de otras que buscaron alianzas con las transnacionales. Me parece que el impacto de la globalización en México se puede ver en la desintegración de la planta productiva nacional, en donde queda destruida la vinculación integral del proceso productivo que iba desde la producción de materia prima, ensamblaje, diseño hasta la distribución productiva

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Sin embargo, en sentido estricto globalización la hemos tenido desde la fundación de México como nación, si nos atenemos a la definición dada por Boaventura de Sousa Santos.

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en los centros de consumo. Ahora este proceso productivo quedó fragmentado y sólo nos queda la parte de la manufactura orientada a la exportación basada en la ventaja comparativa de mano de obra abundante y barata, como factor atractivo a la inversión extranjera directa. Dicha desarticulación del proceso productivo expulsa trabajo calificado y se queda con trabajo poco calificado y mal pagado, es decir, con trabajo precario, ese ha sido el inadecuado fundamento de nuestra competitividad como país, porque genera una nueva categoría de pobreza que descansa en el hecho, por demás contradictorio, de que entre más se trabaja más pobre se es. ¿Cómo se puede competir con una política de trabajo precario y salarios por debajo de los de subsistencia, sin derechos laborales, como el de seguridad social o el de retiro? Me parece un modelo de desarrollo irracional, en tanto atenta contra la reproductibilidad de la vida de los mexicanos. ¿Cómo puede ser una ventaja comparativa el fomentar un enorme ejercito de reserva para mantener el funcionamiento de la industria maquiladora?¿Quién estará dispuesto a trabajar a un salario igual a cero? Estas contradicciones no son las únicas, tenemos además el problema de la pérdida de soberanía en el ámbito práctico-concreto, que no comienza a partir de la globalización, sino con la liberalización del comercio iniciada en 1977 en el gobierno de López Portillo. México muestra una pérdida de soberanía en su política económica a partir de los setentas y hasta finales de los ochentas, como resultado de sus necesidades de reestructuración de deuda externa. La génesis del endeudamiento mexicano en el periodo citado, la encontramos en la insuficiencia de ingresos públicos para financiar los requerimientos crecientes de gasto público, por una política de industrialización “orientada hacia adentro” desde 1940 hasta 1977---cuando comienza la liberalización del comercio al eliminarse los permisos previos a la importación---, y una política tributaria que no gravaba adecuadamente ni suficientemente al capital. Ello acompañado de un déficit en el sector externo y una disminución tanto del ahorro interno como de la productividad, provocó la necesidad de conseguir liquidez externa para mantener los ritmos de inversión y evitar la crisis de una recesión en la producción nacional. Es así como México comienza a firmar las primeras cartas de intención con el Fondo Monetario Internacional (FMI) hasta el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, quien adopta planes de ajuste de corte heterodoxo. El FMI sería el organismo encargado de delinear qué política seguir, lo que conocemos como

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programas de ajuste ortodoxo10. México con tal de obtener el financiamiento necesario para mantener supuestamente el dinamismo de su economía, adopta sus políticas económicas sacrificando sus metas de desarrollo de largo plazo, como son el crecimiento sostenido del PIB y la generación de empleos. Es una contradicción que todos los programas impuestos por el FMI fueron de corte recesivo, es decir, provocaran una disminución del crecimiento económico y una elevación de la tasa de desempleo, la causa de ello es que entre sus mecanismos de ajuste se encuentran: la contracción del gasto público y de la circulación monetaria, es decir, políticas fiscal y monetaria restrictivas; liberalización creciente del comercio exterior; aumento de la tasa de interés; devaluación del peso y contracción salarial, entre otros. Los efectos de dichas políticas económicas de corte restrictivo provocaron una disminución del crecimiento económico, desempleo y pérdida de ingresos del trabajo y por lo tanto, una reducción en los niveles de consumo de manera sistemática desde los setentas hasta finales de los ochentas. A la aplicación de dichas políticas del FMI debemos las crisis de 1982, 1983 y 1986 como se puede observar en el siguiente gráfico:
Gráfico #1
Crecimiento anual del PIB 10 8 6
V r % n a p o e io a . a u l r md
5.125 5.2 4.425 3.575 1.925 4.95 3.875 4.15 2.8 8.525

1981
4 2 0 -2 -4 -6
-3.45 -3.075 -0.475 4.125 3.425 2.2 1.75 1.275 4.2

6.8

6.625 4.8

1.35 0.825 -0.15

2000

1986 1983 1994
1982-2006

-6.15

-8

Fuente: Elaboración propia con datos de INEGI, Cuentas Nacionales, varios años.

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Existen dos tipos de programas de ajuste dentro de la política económica, cuya finalidad es abatir la inflación y mantener el crecimiento del PIB de una economía, uno se le conoce como políticas de corte ortodoxo y otro heterodoxo, la diferencia entre uno y otro está en lo que cada enfoque considera como causas de la inflación. En el caso de los programas de ajuste ortodoxo, se reconoce como causa de la inflación a los factores de demanda agregada, a saber, el gasto público; a diferencia de los programas de corte heterodoxo, los cuales reconocen como causa de la inflación a factores de oferta, como el tipo de cambio, la tasa de interés, los salarios, es decir, el aumento de cualquier costo de producción.

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Los únicos elementos “aparentemente” positivos de dichas políticas de corte ortodoxo fueron el asegurar el pago de la deuda externa, la obtención de nuevos créditos y la recuperación de la confianza internacional, lo que permitía atraer capitales externos e inversión extranjera directa. Sin embargo, esto no hacía más que endeudarnos11 más e hipotecar nuestras genuinas políticas de desarrollo, postergando el avance en el abatimiento a la pobreza y aumentando la brecha de desigualdad entre ricos y pobres. De tal manera, los efectos de las políticas económicas mostraban su irracionalidad y su ineficacia desde el punto de vista reproductivo, con la consecuente pérdida de soberanía dada la imposibilidad de elegir nuestras propias medidas de política ligadas al crecimiento económico sostenido y a la creación de empleos.

e) Manifestaciones de la pérdida de soberanía durante el neoliberalismo mexicano:

La pérdida de soberanía se puede observar en la falta de autonomía de las políticas monetaria, cambiaría y fiscal, debido a la apertura de las cuentas de capitales. En suma, dicha falta de autonomía se debió tanto a los programas de ajuste de corte ortodoxo como heterodoxo. Las consecuencias de la aplicación de la política económica ortodoxa fueron el desplome de la inversión y la producción, la quiebra de empresas, el aumento del desempleo, y la caída de los ingresos reales de la población. Mientras que las consecuencias de la aplicación de programas de corte heterodoxo, que inician a partir del gobierno neoliberal de Carlos Salinas de Gortari, fueron: mayor dependencia y vulnerabilidad de los capitales especulativos; volatilidad y sobrereacción de los mercados financieros que actúan exageradamente ante cualquier contingencia interna y externa, que se transmite negativamente en el sector real, como lo prueba la crisis de 1994, ante la fuga de capitales externos, que dio como resultado la devaluación del tipo de cambio y una caída del 6% del PIB (Véase gráfico #1). Cabe mencionar el proceso de desmantelamiento de buena parte del aparato productivo local, como un proceso inverso a la sustitución de importaciones (desustitución de importaciones).

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La deuda pública externa pasó de representar 12% del PIB en 1970 al 60% en 1982, año de inicio de la primera crisis severa en la historia económica de México, debido a la caída internacional de los precios del petróleo.

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La pérdida de soberanía se aceleró en México a partir de los gobiernos neoliberales que van de 1982 al 2006, como lo muestra la menor participación del Estado en la administración y rectoría de la economía; la mayor participación del sector privado frente al adelgazamiento del sector público, el incremento de la subpolítica ejercida por las empresas trasnacionales; debilitamiento de los sindicatos frente al sector público y privado debido a las altas tasas de desempleo, que en el gobierno de Fox (2000-2006) alcanzaron un máximo histórico del 4% anual; favorecer al sector financiero y especulativo para atraer capitales; concentración del ingreso en unas cuantas familias en la perspectiva de que ello se traduciría en mayor ahorro, inversión y crecimiento económico. Las políticas neoliberales en México son irracionales y contradictorias, pues no se ha logrado la prometida homogenización de los niveles de bienestar de los mexicanos que prometían sus políticas, ni la estabilización de las cuentas externas y fiscales tampoco.
Gráfico #2

El desempleo, la subocupación y la pobreza son las mayores contradicciones de los modelos de desarrollo neoliberales, como lo muestran los gráficos #2 y #3.

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Gráfico #3
% Subocupación por sector 2006
Agropecuario Servicios
18.7 35.0

Construcción
12.3 13.9

Comercio

19.2

Manufactura

Fuente: Elaboración propia con datos de Cuentas Nacionales de INEGI y Banco de México.

f) Pérdida de soberanía a causa del TLCAN: Desequilibrio regional

México tuvo una pérdida de soberanía con la entrada al TLCAN porque perdió su objetivo de lograr un mayor equilibrio en el desarrollo regional del país, pues su adopción no consideró el mejoramiento específico de los desequilibrios regionales internos por medio de una estrategia de compensaciones. En realidad los beneficios regionales del TLCAN han sido diferenciados, para poder hacer un diagnóstico se deben analizar dos variables, una el PIB por entidad federativa y la inversión extranjera directa (IED) por entidad federativa desde 1994 al 200612. El análisis revela lo siguiente: Alta concentración del PIB en el Distrito Federal, México, Nuevo León, Jalisco, quienes concentran la mitad del PIB total. Los pocos estados que aumentaron su participación en el PIB nacional fueron Nuevo León, Chihuahua, Baja California, Tamaulipas y Aguascalientes, de 1994 al 2006. Las entidades más dinámicas en cuanto a crecimiento fueron: Aguascalientes y Querétaro quienes aumentaron un 6% anual promedio y 3% en el PIB per capita. Otras entidades con crecimiento significativo fueron Nuevo León, Guanajuato y Coahuila con 4% anual, entidades de rango intermedio en cuanto a dinamismo económico fueron: Tamaulipas, Tlaxcala, Yucatán, Sonora y Baja California. En cambio, las regiones estancadas con un

Véase el estudio realizado por José Gasca Zamora, Una década de impactos regionales y territoriales del TLCAN en México en “Diez años de TLCAN en México”, ed Mónica Gambrill, UNAM, México, D.F., 2006.

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crecimiento del PIB por debajo de la media nacional, fueron: Chiapas, Distrito Federal, Morelos, Campeche, Hidalgo, Sinaloa, Veracruz, Oaxaca, Guerrero y Nayarit. Según el estudio de Gasca Zamora, es difícil mostrar una correlación directa y altamente significativa entre el TLCAN y la dinámica del PIB porque no todas las entidades federativas han orientado su producción al mercado de exportación, dado que todavía existe un mercado interno intenso. En cambio, la variable que explica mejor la dinámica regional con el TLCAN es la IED por entidad federativa. México es el tercer receptor de inversión extranjera directa en países en vías de desarrollo, quien recibió más de 142,000 millones de dólares de 1994 al 2004. En el 2003, México se convirtió en el primer país receptor de IED de América Latina, de donde el 68% provino de Estados Unidos de América (EUA). Con el TLCAN México ha adquirido una mayor especialización a partir de ciertas ventajas comparativas para atraer inversiones, los sectores atrayentes de IED son: Manufacturas electrónicas y eléctricas, automotriz y autopartes, textil y confección, alimentos, bebidas y tabaco, químicos y plásticos y comercio y servicios especializados. La recepción promedio anual de IED fue de 12, 598 millones de dólares de 1994 al 2004. En términos de impacto regional con el TLCAN, se puede decir que existen entidades ganadoras y perdedoras, entre las ganadoras encontramos al Distrito Federal, quien recibió el 60% de la IED de 1994 al 2004, le sigue Nuevo León y otro grupo de relativa importancia como: Baja California, Chihuahua, Estado de México, Jalisco, Tamaulipas, Puebla, Sonora y Coahuila. Sin embargo, los beneficios no son integrales para todos estos estados en su totalidad, pues se concentran tan sólo en ciertos municipios que es donde se da más altas inversiones, a saber, Tijuana, Nogales, Ciudad Juárez y Matamoros, debido al eje de las maquiladoras en la frontera norte, y en productos muy específicos: electrónica, aparatos electrónicos, plásticos, ensamble de equipo de computo, e industria química. El gran perdedor del TLCAN fue el sureste del país, en donde se ha puesto en marcha el Plan Puebla-Panamá para expandir la infraestructura física de la región (carreteras, presas hidroeléctricas). Se busca un mejor posicionamiento del sureste para los flujos de inversión, con base en ventajas las comparativas que ofrecen sus recursos

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naturales, su ubicación geográfica y su condición de proveedor de mano de obra barata y abundante.

e) Concentración y polarización del desarrollo mexicano.

Es indiscutible el crecimiento de las exportaciones mexicanas a partir de 1988, así como el cambio estructural en su composición, pues mientras que las exportaciones petroleras representaban casi 78% del total de ventas al exterior en 1982 y las no petroleras lo hacían en 22% (véase gráfico #4), esta estructura participativa se invirtió para el 2006, en tanto las petroleras representaron casi 16% y las no petroleras el 84% del total (véase gráfico #5).

Gráfico # 4
Participación de las Exportaciones 1982

No Petroleras
22.4

77.6

Petroleras

Gráfico # 5
Participación de Exportaciones 2006 15.6

Petroleras

84.4

No Petroleras

Fuente: Elaboración propia con datos de Cuentas Nacionales de INEGI y Banco de México.

El cambio de composición de las exportaciones es el resultado de la apertura comercial y del funcionamiento del TLCAN, que permitió un mayor dinamismo de las exportaciones 14

manufactureras, quienes se han convertido en el indiscutido motor del crecimiento de la economía en general. Las exportaciones de bienes y servicios han aumentado su participación en el PIB a niveles superiores al 30% desde 1995. Sin embargo, debemos analizar críticamente estos resultados positivos, pues la realidad es que las exportaciones presentan un problema estructural serio, como es su fuerte concentración, tanto en el tipo de bienes exportados como en el reducido número de empresas beneficiadas del proceso, aunado a ello encontramos la poca absorción de empleo para la economía nacional como un todo. En el estudio acerca de los efectos de la globalización en México del economista Enrique Dussel Peters13, se destacan una gran concentración en el sector exportador mexicano para 1993-1998, siguiendo su análisis podemos concluir de manera contundente el siguiente diagnóstico:

1.- Una elevada concentración de las exportaciones en un reducido grupo de empresas exportadoras nacionales y extranjeras, que fluctúa entre las 264 a 312 empresas en el periodo, quienes concentran un promedio de 52% del total de exportaciones mexicanas. Ello significa, que el resto de la economía apenas participa con un 6.7% de las exportaciones.

2.-El crecimiento de las exportaciones totales dependen de empresas extranjeras o de capital mayoritario extranjero, cuyo pequeño número varía entre 54 a 78 empresas, y su participación aumenta de un 14% en 1993 (previo a la entrada al TLCAN) a un 19% para 1998, mientras que la participación de las empresas nacionales disminuye su participación de 36% previo a la entrada al TLCAN a 24% en 1988. Se puede concluir un desplazamiento negativo en contra de las empresas nacionales a favor de las extranjeras.

3.-El alto crecimiento y desarrollo de las exportaciones a partir del TLCAN arroja la siguiente contradicción: una pobre absorción de mano de obra y un baja aportación a la formación de valor agregado nacional. Las principales empresas exportadoras, extranjeras y

Véase el estudio de Enrique Dussel Peters , México en la globalización en “Política económica para el desarrollo sostenido con equidad”, Vol. II, UNAM, México, D.F., 2002, p. 13-47.

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nacionales, participan muy pobremente en el empleo, con un 3.41% a nivel nacional durante 1993-1998. Las empresas que concentran el 95% de las exportaciones, en promedio 3,400 empresas, incluyendo las maquiladoras participaron con apenas el 6% del empleo nacional. Para comprobar el hecho de la baja participación de las empresas exportadores, diremos que mientras que la población ocupada aumentó en 8.5 millones de personas, la ocupación en las maquiladoras creció con apenas 822,000 empleos, de 1993 a 1998, cuando en México se necesitan crear un millón de empleos por año. Un hecho todavía más contundente de la falta de integración del comercio exterior en la vida nacional, es que el 90% del empleo generado en 1993-1998 corresponde a empresas cuyos vínculos con el comercio exterior son mínimos.

f) Conclusiones: Desarrollo no sustentable

Se puede concluir que la globalización mexicana ha ofrecido logros macroeconómicos en el ámbito industrial y comercial a partir de 1988. Sin embargo, sus logros no han ofrecido una mayor sustentabilidad a la economía mexicana debido a la gran concentración y polarización de la riqueza industrial y comercial, su pobre aportación al empleo y la creciente polarización regional, que ha permitido un amplio desarrollo de las entidades federativas de la zona fronteriza, pero además aún estos resultados son engañosos porque no se trata de un beneficio en la entidad federativa como un todo, sino sólo corresponde a unos cuantos municipios como ya apuntaba con anterioridad. Además el tipo de producción para exportación, también se haya concentrado en unos cuantos productos, como autopartes, manufactura automotriz, electrónica y ensamble de computadoras. Tenemos regiones ganadoras y perdedoras como las del sureste del país que no se han podido incorporar al nuevo modelo exportador. Las micro, pequeñas y medianas empresas no se han integrado al proceso de globalización vía exportaciones y se encuentran desvinculadas del sector dinámico de la economía. En términos de la intensidad en el uso de los factores productivos en el proceso de globalización, notamos la siguiente paradoja, que las empresas exportadoras extranjeras se relacionan con los procesos globales de menor intensidad de capital. En cambio, esta misma inversión en el contexto de la economía mexicana representa actividades de alta

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intensidad de capital. En otras palabras, lo que para las empresas extranjeras es baja intensidad de capital, para nosotros es una alta intensidad de capital, ello es resultado de la brecha tecnológica entre EUA y México principalmente. La creciente tendencia hacia la polarización en el desarrollo de la economía mexicana, ha dado como resultado una creciente desintegración de los encadenamientos productivos de los sectores más dinámicos de la manufactura con el resto del país. Aunado a lo anterior, no olvidemos nuestro creciente rezago tecnológico; el sistema educativo de cualquier sociedad es la columna vertebral de su desarrollo tecnológico, por lo que bajar el presupuesto a la educación superior en el país como pretendía nuestro actual gobierno, es irracional y equivale a un suicidio lento. La globalización económica fomenta la deslocalización, es decir, que las decisiones de política económica no las toman aquellos que han de ser afectados como consecuencias de la adopción de ciertas políticas de inversión, por ejemplo, sino por el gobierno colaborando con las empresas trasnacionales, que no sufren el impacto de sus decisiones solo las contemplan, las viven de lejos como un “espectador imparcial”14 e indiferente. Lo que me parece aún más grave es el problema de la impotencia en la que deja a las regiones y comunidades que viven las “externalidades negativas”15 o “efectos colaterales” como efecto de la instrumentación de las políticas. Esa impotencia es la pérdida del Poder del que hablaba líneas arriba, en tanto las regiones son impotentes para elegir sus propias formas de vida y sus instituciones encargadas de proteger sus vidas, las cuales se han desgastado, debilitado y se vuelven ineficientes para acrecentar la vida. Al actuar en contra de su misión reproductiva, sufren una inversión y se tornan instituciones entrópicas, contradictorias y por tanto, ilegitimas desde el plano reproductivo, aunque sigan siendo legales. Las estructuras económicas deben estar diseñadas para que el poder político y económico estén dirigidos hacia abajo, hacia lo local en lugar de lo global (mundial), debemos proteger lo “local globalmente”16, esa debe ser una alternativa a la “globalización hegemónica”17. Las decisiones son tomadas de manera adecuada cuando se toman de cerca de los individuos que han de ser afectados por ellas, esa es la razón de ser de algunos
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Término empleado por Adam Smith en Teoría de los sentimientos morales. Categoría económica para referirse a los efectos negativos de una acción positiva. 16 Ulrich Beck le llama a este fenómeno “glocalización” multidimensional. 17 Término empleado por Boaventura de Sousa Santos, a la cual le opone una “globalización contrahegemónica”.

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plebiscitos en Europa, por ejemplo, con respecto a la unificación europea, etc. Sólo por citar un ejemplo, en la negociaciones del TLCAN, México no aceptó el trato de nación menos favorecida, ese acto de soberbia seguimos reprochándolo algunos mexicanos. México sufre una pérdida de soberanía a causa de la globalización, en tanto hemos perdido aquel derecho democrático que a nivel formal nos prometía el derecho de autodeterminación, pero que al nivel real se ha perdido en tanto nuestras formas de vida están siendo amenazadas por la polarización y concentración de la riqueza industrial y comercial, la pobre generación de empleos, el crecimiento del subempleo, la caída de los salarios reales, que ha dado lugar un fenómeno conocido como “pobreza del trabajo”,el desmantelamiento del Estado de bienestar, las privatizaciones de áreas no sujetas a comercialización del mercado, porque conducen a una pérdida de desarrollo sustentable. México sólo será capaz de defender su soberanía si logra que sus modelos económicos de crecimiento tomen en cuenta las necesidades de empleo, equilibrio regional e industrial, si se empeña en seguir invirtiendo en investigación tecnológica, en lograr una sustentabilidad ecológica, en la defensa de sus recursos no renovables, en defender lo que se conoce como herencia común: el agua, la tierra, el aire, los bosques, la pesca, pues la vida de los mexicanos depende de ello. Defender la diversidad cultural de los mexicanos pues toda nación tiene el derecho de resistir a la homogenización cultural. La “globalización hegemónica” detesta la diversidad cultural porque cree que produce ineficiencia, incertidumbre y un pérdida de ganancias. Los derechos laborales están amenazados con los nuevos modelos de productividad de algunas empresas trasnacionales, en especial, de las empresas maquiladoras, sin que el trabajador gane un salario justo o tenga un derecho a jubilación pues son empleos temporales. En algunas empresas cuando el trabajador tiene 10 años de antigüedad se le rescinde contrato con una liquidación y se le recontrata, con la finalidad de no tener que pagar grandes sumas por retiro. México sufre una pérdida de soberanía alimentaria al tener que importar grandes cantidades de maíz y fríjol, base de la alimentación de los mexicanos, que están bajo el poder de grandes monopolios, que amenazan a millones de productores campesinos al destruir sus pequeñas economías de escala de producción de alimentos, ahora quien no alcance el precio de compra de los granos, no sufre una “discriminación de precios” como se dice en la jerga económica, sino una “discriminación de la vida”.

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Toda esta falta de sustentabilidad del desarrollo de México provoca un rompimiento del tejido social y un incremento de la inseguridad, los campesinos producen marihuana en donde antes cultivaban jitomate. La tesis de que el comercio mundial agudiza la competencia y conduce a reducir costos, situación de la cual todos extraen beneficios, es claramente cínica. No se dice que una manera de reducción de costos es eliminando la aportación humana al trabajo y a la producción. La economía globalizada ni eleva la riqueza ni disminuye las desigualdades, sino lo contrario. Me parece que lo más delicado es hacer del mercado total una especie de ente metafísico, la sociedad mundial se falsea en términos de sociedad mundial de mercado, el neoliberalismo es una forma ideológica de pensamiento y de acción unidimensional18, un tipo de cosmovisión monocausal del economicismo. No todo se debe juzgar bajo la lógica del mercado. Los elementos anti-capitalistas19 que no entran en la dinámica del mercado, como son los fondos de pensiones para jubilación, los derechos laborales, de sindicación, entre otros, se convierten en el fondo en un fundamento para la estabilidad de las democracias. Las políticas neoliberales son parte de un pensamiento unidimensional en tanto el proceso de globalización es más complejo y no se debe reducir al ámbito económico. Sin embargo, la crítica a la globalización como una forma de pérdida de soberanía en este ensayo, tomó como hilo conductor el impacto sobre el crecimiento económico regional desigual y la gran concentración de la riqueza industrial aunado a la pobre aportación al empleo, como una forma de acercamiento al diagnóstico de la pérdida de Poder del Estado nacional y de la sociedad civil mexicana. Dicho diagnóstico nos empuja a plantear la necesidad de una globalización alternativa desde dentro del mercado y no fuera, es decir, si consideramos al mercado como una institución y si como tal tiene la misión de reproducir la vida humana, entonces podemos pensar en recuperar su sentido originario y buscar alternativas dentro del mismo, pero no dentro de la lógica del mercado total como lo conocemos históricamente dado el triunfo de un pensamiento unidimensional, sino

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El término “unidimensional” está tomado de Herbert Marcuse en su Hombre unidimensional y guarda el sentido de la automatización de la vida de los sujetos sociales, aún cuando sus niveles de vida económico y sus comodidades mejoren. 19 Digo anticapitalistas no por una oposición política o ideológica, sino tan sólo en tanto no son productos cuya finalidad sea la generación de ganancias dentro de un mercado capitalista.

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multidimensional. El planteamiento de esta posibilidad es parte de mi nueva línea de investigación.

BIBLIOGRAFÍA:

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