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Relaciones con Accionistas

Las relaciones con accionistas e inversores procuran limitar


las disparidades entre sus expectativas con respecto a la
empresa y los resultados efectivos, mediante una corriente
constante de información creíble.

Este proceso tiene dos objetivos: reducir sus temores de


riesgo y contribuir a mantener en el tiempo el máximo precio
sostenible para el paquete accionario. [N. del T.:
Justamente, la falencia en ambos sentidos fue uno de los
factores en la profunda crisis de confianza en el modelo
estadounidense de negocios, iniciada con Enron y Arthur
Andersen.]

La mayoría de los programas de relaciones con inversores se concentra primordialmente en


accionistas y analistas de títulos que son quienes hacen recomendaciones para la compra de
papeles ordinarios. Pero, aunque sus principios sean aplicables a todos los acuerdos entre una
compañía y todas sus fuentes no bancarias de capital, este capítulo de limitará a acciones
comunes. (Nota del traductor: el término técnico, "equities", las define como títulos de renta
variable).

Ventajas para la empresa

Un buen programa de relaciones con accionistas depara varias ventajas prácticas a cualquier
compañía. Por ejemplo:

1. Puede amortiguar altibajos en la cotización bursátil. Los inversores y analistas tienden a


evitar firmas cuyas acciones fluctúen demasiado. Las expectativas exageradas sobre las
perspectivas de la compañía pueden reducirse desarrollando y preservando un mercado
bien informado.
2. Cotizaciones estables y racionales deparan a la compañía acceso más frecuente a la
emisión vía ofertas públicas iniciales (OPI). Es difícil colocar una nueva emisión de papeles
volátiles y, si la acción se deprime, la empresa queda al margen del financiamiento bursátil.
Por otra parte, aun si los precios son firmes, una OPI mal lanzada puede bajarlos.
3. El riesgo de tomas hostiles también es menor si la masa de accionistas se siente conforme
y segura en el largo plazo. Su fidelidad a la conducción empresaria se consolida con una
buena relación y, si el management afronta desafíos o dificultades, la asamblea general lo
apoyará y lo preferirá a cualquier grupo desconocido. Un inversor de largo plazo es mucho
más leal que un operador, un intermediario o un especulador.
4. Un programa efectivo significa buenos nexos con analistas bursátiles y otros canales entre
la firma y el inversor físico o institucional, pues de esa forma se amplía el mercado
potencial para sus títulos. Al mismo tiempo, atenúa las aprensiones de esos analistas
respecto de sorpresas, permitiéndoles comprender a la compañía y hacer comparaciones.
Los profesionales aprecian sus contactos con los ejecutivos y un buen diálogo mantiene su
interés en la empresa.
5. Al margen de peripecias, la expansión global y la diversificación en los mercados de capital
a veces, también la retracción de fuentes aumentan continuamente la puja por fondos.
Dado que éstos nunca sobran, la firma cuya buena comunicación reduzca preocupaciones
y resquemores entre inversionistas tendrá ventajas competitivas.
6. Un programa puede, asimismo, aportar al management información útil sobre necesidades,
exigencias y objetivos de accionistas e inversores. A su vez, eso ayuda al management a
fijar la política financiera. El diálogo con analistas e inversores es un camino de doble vía y
permite averiguar por qué se recomiendan (o no), se compran y se venden papeles de la
empresa, qué factores favorecen o bloquean emisiones, cómo se ve la política de
dividendos y si los mensajes institucionales llegan en forma apropiada.
7. Finalmente, gozar de sólida reputación y buen perfil de comunicaciones mejora o aumenta
la imagen de una compañía ante autoridades reguladoras y terceros.

Un buen programa informa a los inversores en forma continuada y regular cualquiera sea el estado
de los negocios de la compañía, los altibajos bursátiles o la situación económica general.

Elementos esenciales de un programa

Un buen programa de relaciones con accionistas e inversores tiene varios elementos:

1. Refleja cabalmente filosofía, políticas, actitudes y perspectivas del negocio tal como los ve
la Dirección. En el informe adjunto al balance anual, la asamblea ordinaria, reuniones con
accionistas y analistas, el management ha de explicar sus objetivos para la compañía y la
forma en que proyecta lograrlos. Comprender esto hacia dónde marcha la empresa es
fundamental para un buen análisis de los títulos.
2. Un buen programa informa a los inversores en forma continuada y regular cualquiera sea
el estado de los negocios de la compañía, los altibajos bursátiles o la situación económica
general. Los analistas que siguen a una firma o sector responden ante sus clientes o sus
empleadores y deben mantener una cobertura sistemática. La repentina incapacidad para
obtener información los coloca en posición embarazosa y les molesta. Además, el público
inversor desconfía si de pronto se interrumpe la corriente de información que siempre
reciben.
3. Las comunicaciones de la empresa deben conseguir la reputación de ser completas,
prontas y precisas; y así, lograr credibilidad. El management ha de mostrar la misma
disposición para divulgar las noticias buenas y las malas. Es mejor no tener programa que
uno dedicado sólo a revelar noticias favorables. De manera similar, hay que evitar en lo
posible el optimismo exagerado.

Problemas más comunes

Encarar este tipo de programas comporta dificultades. Algunas de ellas se detallan abajo.

A. Hace falta que la gerencia superior dedique bastante tiempo para armar un plan. No
obstante, su eficacia es difícil de medir y puede poner en peligro el compromiso ejecutivo,
que debe ser lo bastante firme como para superar las frustraciones de los ciclos de
mercado y otros factores incontrolables que afectan la cotización de papeles.
B. Se puede perder credibilidad si la información que se da a conocer es inexacta,
incompleta, o no se revela en el momento oportuno; o también si la empresa da a los
analistas proyecciones de ganancias que luego resultan erróneas. Los profesionales
esperan que las proyecciones de la empresa sean correctas y, si no lo son,
responsabilizarán al management.
C. La información que se hace pública queda sometida a revisión e interpretación por parte de
analistas, quienes pueden sacar conclusiones incorrectas. Esto plantea el problema
adicional de decidir si existe la necesidad de hacer aclaraciones y cómo hacerlas. Al hacer
aclaraciones, el management podría encontrarse, sin querer, haciendo pronósticos.
D. Los competidores tienen fácil acceso a cualquier información revelada a inversionistas o
comunicado a bolsas y organismos
reguladores. Una empresa puede optar por no
divulgar información para no beneficiar a sus
rivales. Pero, como de todos modos éstos
acaban obteniendo los datos que les interesa,
el sector que más se perjudica con la
retención de información delicada es el de sus
propios accionistas e inversores.
E. La presión por promover cotizaciones
accionarias pone en riesgo las relaciones con
inversores, porque esas mismas variaciones de precios suelen emplearse para medir los
beneficios de un programa. De ahí que los altibajos en corto plazo sean poco fiables al
respecto. Dado que las cotizaciones se mueven por muchos factores, algunos de mayor
impacto que otros, una baja accionaria no cuestiona un programa de relaciones, así como
un alza no lo convalida de por sí sola. Esta clase de parámetros puede invalidarlo o
destruirlo.
F. De vez en cuando, una compañía se tienta y usa el programa de relaciones con
accionistas e inversores para contrarrestar el impacto negativo de problemas en el
negocio. Subrayar aspectos positivos, pero incidentales, sólo para disimular malas nuevas
de mayor relevancia, rara vez funciona mucho tiempo. Por el contrario, puede dañar la
reputación de la firma y sus directivos.

Diseño de programas

Existe una serie de pasos y medidas para diseñar un programa de relaciones con accionistas e
inversores. Es ésta:

1. Desarrollar una imagen correcta y coherente de la empresa para ser transmitida por el
programa. Esa imagen deberá estar respaldada por el desempeño en el tiempo. Por
ejemplo, sólo compañías con grandes oportunidades en mercado, management agresivo y
altas tasas de retorno pueden adoptar un perfil de "crecimiento dinámico".
2. Evaluar con realismo qué les ofrece la firma a los accionistas: ¿altos rindes, estabilidad,
buenos retornos, crecimiento, segmentación específica, diversificación internacional,
integración tipo bricks&clicks?... Luego, determinar cuáles son los tipos de inversores
cuyos objetivos son compatibles con lo que la empresa puede darles. Así, los que
privilegian utilidades firmes, previsibles, no querrán acciones volátiles típicas de
una startup. Al revés, los interesados en crecimiento dinámico difícilmente compren
papeles de una compañía eléctrica. Por lo mismo, analizar el perfil de los accionistas
actuales ayudará a identificar segmentos de inversores potenciales.
3. Definir las metas específicas a lograr. Deberán ser mensurables en el tiempo, como por
ejemplo aumentar 20% el número de accionistas individuales, reducir la proporción de
inversores institucionales, diversificar la procedencia geográfica de los accionistas o
solicitar el seguimiento de la compañía por analistas adicionales. Cada meta específica
debe escogerse en función de su aporte al programa general.
4. Seleccionar niveles de actividad. Esto va desde programas mínimos que cumplan el
requisito de revela información hasta un programa agresivo para ampliar o incluso cambiar
los accionistas de la compañía.

El riesgo de tomas hostiles es menor si la masa de accionistas se siente conforme y segura en el


largo plazo. Su fidelidad a la conducción empresaria se consolida con una buena relación y, si
el management afronta desafíos o dificultades, la asamblea general lo apoyará y lo preferirá a
cualquier grupo desconocido.

Instrumentación

Poner en marcha un programa de relaciones con


inversores exige definir el papel de la dirección superior,
cuyas responsabilidades incluirán estar en contacto con el
accionista y no sólo el institucional. La compañía ha de
mantenerlo al corriente en materias relevantes, aunque
ello implique reducir no eliminar el tiempo dedicado a los
analistas profesionales y otros grupos de interés.

Lo anterior presupone designar a alguien que administre el


programa y establezca canales de información área por
área. Tanto las grandes empresas como las que tienen
programas agresivos debieran convertir las relaciones con accionistas e inversores en un cargo
profesional de tiempo completo.

Acto seguido, se desarrollarán especificaciones para la función y darle una jerarquía que le
confiera peso o credibilidad (vg., vicepresidente). Lo ideal sería que este cargo dependa
directamente del CEO o autoridad equivalente. No obstante, muchas firmas lo colocan bajo el
director financiero y otras en relaciones públicas (esta opción no es en absoluto recomendable).

Por otra parte, es preciso adoptar una política de divulgación homogénea, limitar la cantidad de
portavoces y coordinarlos con quien maneje el programa de relaciones con inversionistas. En rigor,
todas las declaraciones y los contactos con analistas han de canalizarse vía esa función. De ahí
que el ejecutivo a cargo de evacuar consultas de la comunidad inversora sea responsable de la
imagen corporativa, naturaleza, los contenidos y la frecuencia de la información divulgadas.

Una vez dados los pasos descriptos, se preparará un plan operativo que especifique las acciones y
medidas a adoptar, más su cronograma. Solo así será posible evaluar desempeños.

Inversionistas
Los inversionistas son todas aquellas personas y/o empresas, nacionales o
extranjeras, que invierten en instrumentos financieros con la finalidad de
obtener una ganancia. Ellos representan a la demanda en el mercado de
valores.
Hay distintos tipos de inversionistas: los institucionales, representados por
organizaciones que operan grandes volúmenes de activos, como fondos
de pensión, fondos mutuos, fondos de inversión, compañías de seguros y
bancos.
Entre los inversionistas no institucionales, se encuentran las personas
naturales y jurídicas, cuyo único requisito para participar en el mercado, es
ser mayor de edad. Para invertir en el mercado, ellos deben acudir a una
corredora de bolsa, únicas instituciones legalmente facultadas para transar
en el mercado de valores.
Los inversionistas pueden obtener ganancias de dos maneras:

 Dividendos: utilidades que las empresas generan a través de su actividad productiva. Estas ganancias se pueden repartir
de manera trimestral, semestral o anual. Depende de cada empresa la periodicidad con que se entrega esta rentabilidad a
los accionistas.
 Ganancia de capital: es la diferencia de precio que se genera entre el precio de compra y el precio de venta de una
acción. Cuando la acción se vende a un precio mayor del cual se pagó por ella, se genera esta ganancia.
Inversión es un término económico, con varias acepciones relacionadas con el ahorro, la
ubicación de capital, y la postergación del consumo. El término aparece en gestión empresarial,
finanzas y en macroeconomía. El vocablo inversión lleva consigo la idea de utilizar recursos con el
objeto de alcanzar algún beneficio, bien sea económico, político, social, satisfacción personal,
entre otros.

Organizaciones Financiadoras
Son intermediarios financieros que incluyen a: Cajas de
Ahorro, Sociedades Financieras Comunitarias, Cajas
Solidarias, Sociedades Cooperativas, Cajas Populares,
Sociedades Financieras Populares, Uniones de Crédito,
Microbancos y Organismos de Integración Financiera Rural.
Su población objetivo es la no asalariada. Los préstamos más
usuales que ofrecen en materia de vivienda, se orientan hacia
la autoproducción, mejoramiento, ampliación, remodelación o
reparación. Algunas de las cajas más grandes ofrecen de igual
manera, créditos hipotecarios.
En la última década los países han recurrido a las instituciones financieras internacionales
(IFI) con más frecuencia que nunca, para financiar sus proyectos, solicitar asesorías para
introducir reformas en sus modelos económicos, entre otros.
El desarrollo de la presente investigación tiene como objetivo cumplir con una actividad
pautada en la cátedra de Instituciones Financieras y principalmente para adquirir
conocimientos sobre las Instituciones Financieras Internacionales, las cuales son de gran
ayuda para el desarrollo socioeconómico de las regiones más desprotegidas en el área de
la salud , educación, infraestructura, vialidad, y demás problemas que afectan a
la población mundial.
Es primordial que un administrador de empresas conozca sobre las formas
de financiamiento con las que cuentan los países para el desarrollo de sus actividades
económicas. Así como también que estén al tanto de los proyectos que lleva a cabo su
país con el apoyo de las instituciones financieras internacionales.
Cada una de estas instituciones tiene sus características propias, que deben ser
conocidas por las personas para la comprensión de sus objetivos. A continuación se
explicarán cada una de estas instituciones.

Los Contratos
Contrato es un acuerdo legal manifestado en común entre dos
o más personas con capacidad (partes del contrato), que se
obligan en virtud del mismo, regulando sus relaciones a una
determinada finalidad o cosa, y a cuyo cumplimiento pueden
compelerse de manera recíproca, si el contrato es bilateral, o
compelerse una parte a la otra, si el contrato es unilateral.1 Es
el contrato, en suma, un acuerdo de voluntades que genera
«derechos y obligaciones relativos», es decir, sólo para las
partes contratantes y sus causahabientes. Pero, además del
acuerdo de voluntades, algunos contratos exigen, para
su perfección, otros hechos o actos de alcance jurídico, tales
como efectuar una determinada entrega (contratos reales), o
exigen ser formalizados en documento especial (contratos
formales), de modo que, en esos casos especiales, no basta con la sola voluntad. De todos modos,
el contrato, en general, tiene una connotación patrimonial, incluso parcialmente en aquellos
celebrados en el marco del derecho de familia, y es parte de la categoría más amplia de
los negocios jurídicos. Es función elemental del contrato originar efectos jurídicos (es decir,
obligaciones exigibles), de modo que a aquella relación de sujetos que no derive en efectos
jurídicos no se le puede atribuir cualidad contractual.
En cada país, o en cada estado, puede existir un sistema de requisitos contractuales diferente en
lo superficial, pero el concepto y requisitos básicos del contrato son, en esencia, iguales. La
divergencia de requisitos tiene que ver con la variedad de realidades socio-culturales y jurídicas de
cada uno de los países (así, por ejemplo, existen ordenamientos en que el contrato no se limita al
campo de los derechos patrimoniales, únicamente, sino que abarca también derechos personales y
de familia como, por ejemplo, los países en los que el matrimonio es considerado un contrato).

Clasificación de los contratos

1. Contrato unilateral. Es aquel en el que la obligación recae únicamente sobre una de las partes contratantes. Ejemplo.
Reintegrar gastos del mandato, el depósito.
2. Contrato bilateral. (reciproco o sinalagmático). Es aquel en que ambas partes se obligan en forma mutua. Ejemplo.
Mandato oneroso, permuta, arrendamiento, servicios profesionales etc.
3. Contrato consensual. Es aquel que se constituye o perfecciona con solo el consentimientode las partes. Ejemplo.
Contrato de compraventa (la mayoría de los contratos del código civil.)
4. Contrato real. Es el que para constituirse o perfeccionarse necesita además del consentimiento de las partes la entrega
de la cosa. Ejemplo. Mutuo, comodato deposito, permuta, compraventa.
5. Contrato principal. Es el que subsiste por sí solo. (no necesita al accesorio para existir.) Ejemplo. Compraventa,
arrendamiento, mutuo.
6. Contrato accesorio. Es aquel que carece de entidad propia, necesita de la existencia anterior o simultanea de un
contrato principal. (nunca va a haber un contrato accesorio sin un principal) ejemplo. Sub-hipoteca, sub-arrendamiento,
7. Contrato oneroso. Es aquel en que se estipulan gravámenes y provechos recíprocos. Ejemplo. Compraventa, mutuo.
8. Contrato oneroso conmutativo. Cuando las prestaciones que se deben las partes son ciertas desde que se celebra el
contrato. Ejemplo. Compraventa.
9. Contrato oneroso aleatorio. Cuando la prestación debida depende de un acontecimiento incierto que determina la
ganancia o perdida desde el momento en que se realiza. Ejemplo. Contrato de lotería.
10. Contrato gratuito. Es aquel en el que una de las partes tiene solo provecho o ganancia, sin pérdida alguna. Ejemplo.
Donación entre vivos a título gratuito.
11. Contrato absoluto. Es aquel cuya existencia o extinción no está sujeta a condición alguna para su perfeccionamiento.
Ejemplo. Compraventa al contado.
12. Contrato condicional. Es aquel cuyos efectos están subordinados por las partes o por disposición de la ley, a una o
varias condiciones. Ejemplo. Arrendamiento con una condición, donación (que se gradúe de abogado).
13. Contrato de ejecución inmediata. Es aquel que por su naturaleza, por convenio de las partes o por disposición de la ley,
debe ejecutarse inmediatamente después de su celebración. Ejemplo. Compraventa.
14. Contrato a plazo. Es aquel en el que el inicio de los efectos jurídicos o su extinción se realizan en momento posterior al
de su celebración. Ejemplo. Arrendamiento
15. Contrato de libre discusión o negociación. Es aquel en el que las partes para alcanzar pleno consentimiento negocian en
absoluta igualdad de situación, sin ventaja entre partes. Ejemplo. El contrato de mutuo.
16. Contrato de adhesión. Son aquellos en los que las condiciones que regulan el servicio que se ofrece al público son
establecidas solo por el oferente. Ejemplo. Contrato de tarjetas de crédito, contrato por servicios públicos.
17. Contrato normativo. Es aquel que además de contener derechos y obligaciones, contiene también reglas de observancia
obligatoria para los contratantes y terceros que se vinculen con el contrato. Ejemplo. Contrato de sociedad civil, contrato de
mandato.
18. Contrato tipo. Es aquel que se celebra en modelo o formulario preparado por una de las partes. Ejemplo los contratos de
adhesión.
19. Contratos típicos. Es aquel que regula la ley vigente. Regulados todos en el código civil.
20. Contrato atípico. No está regulado en la ley, ha nacido de una necesidad humana o como consecuencia de un invento o
avance tecnológico. Puede ser:
1. Atípico puro. Cuando es nuevo y distinto de todo contrato que existe.
2. Atípico mixto. Cuando hay fusión de dos o más contratos típicos que son de una misma causa. Ejemplo. Servicios
hospitalarios (prestan varios servicios y por ende se realizan varios contratos a la vez, compraventa, arrendamiento,
servicios profesionales, depósito etc.)
21. Contrato causal. Es en el que se exige que se exprese su causa.
22. Contrato abstracto. Es el contrato que tiene causa pero no va incorporado a la declaración de voluntad, la ley no exige
que se exprese.
23. Contrato forzoso. Es el que las partes se ha obligado voluntariamente a hacerlo. Ejemplo. Contrato de arrendamiento.
De opción o promesa.
24. Contrato impuesto por la ley. La ley lo impone por razones de interés social. Ejemplo hipoteca, fianza.
25. Contrato de medios. (prudencia o diligencia). Es en el que el deudor no se ha comprometido a obtener un resultado
concreto, si no a poner en la ejecución del mismo todos sus conocimientos. Ejemplo servicios profesionales.
26. Contrato de resultado. En este el deudor se obliga a obtener un resultado concreto. Ejemplo. Contrato de obra o
empresa.
27. Por su finalidad
28. Contratos preparatorios. Son los que sirven de antecedentes para la celebración de futuros contratos. Ejemplo. La
promesa, el mandato, la sociedad civil.
29. Contratos que transfieren la propiedad de bienes. Pertenecen a esta categoría:
· Compraventa
· Permuta
· La donación entre vivos
30. Contratos que transfieren el uso de bienes.
· Arrendamiento
· Mutuo
· Comodato
31. Contrato de garantía. Pertenecen a esta clase:
· La hipoteca
· La fianza
· La prenda y
· El contrato indemnizatorio
32. Contratos aleatorios. Son aquellos cuyas ganancias o pérdidas dependen de la suerte. Ejemplo. Renta vitalicia, lotería,
rifa, apuesta y juegos ilícitos.
33. Contratos que general obligaciones de hacer:
· El de obra o empresa
· El de servicios profesionales
· El de depósito
34. Contratos que ponen fin a la controversia.
· La transacción
· El acuerdo arbitral