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DEL PARTIDO PERONISTA AL PARTIDO JUSTICIALISTA.

LAS TRANSFORMACIONES DE UN PARTIDO CARISMÁTICO


Ana M. Mustapic

Para los argentinos, el peronismo es un fenómeno natural. Es un caso particular dado que
el partido de origen típicamente carismático logra sobrevivir el carisma de su fenómeno
como caso anormal y acontecimiento rarísimo:
- Caso anormal por la excepcionalidad del carisma, tanto respecto del principio de
legitimidad en el que descansa como por su escasa frecuencia histórica.
- Acontecimiento rarísimo porque son pocos los partidos carismáticos que han logrado
enfrentar exitosamente el desafío de lograr consolidar una organización aún cuando
su líder ha desaparecido.
Un rasgo central del partido carismático es el control y predominio de la voluntad del líder
sobre todas las actividades del partido, líder y partido son una misma identidad.

1) La construcción del partido carismático

Cuando pensamos en los orígenes del Partido Justicialista, debemos destacar 3 aspectos:
1. La estrecha relación entre el partido y el liderazgo carismático de Perón.
2. Las tensiones que, desde un comienzo, atrasaron a la coalición peronista.
3. La condición propia del partido de origen de creación interna, es decir, desde el
gobierno.
El texto confirma que el orígen del Partido Justicialista está ligado tanto al surgimiento del
liderazgo carismático de Perón como así también la particular modalidad con la que irrumpió
en la vida pública argentina. Es en este punto donde la autora menciona la jornada del 17
de octubre de 1945. Hubo tres factores que habilitaron su ratificación inmediata en
elecciones generales de 1946: el carisma de Perón , el vigor de su mensaje y su capacidad
de suscitar fuertes adhesiones. Cuando ganó las elecciones del ‘46, no solo fue un claro
triunfo de un nuevo movimiento que asomaba en el escenario nacional, sino que también
implicó la derrota de la principal fuerza de arraigo del país, la UCR (Unión Cívica Radical).
Luego de haber asumido, descubrió que el liderazgo carismático no se sostiene solo con la
fuerza de las adhesiones, sino que requiere de ser capaz de suscitar obediencia. Perón,
recibió el apoyo de dos grupos: los sindicalistas (representantes del mundo obrero) y los
políticos profesionales y amateurs (con filiaciones ideológicas muy diversas). Luego del 17
de oct, los dirigentes sindicales de variados orígenes ideológicos decidieron entrar
abiertamente a la política con la creación del Partido Laborista.
El apoyo de los políticos profesionales, provino de los sectores disidentes de las UCR, en
particular los que se agruparon en la Junta Renovadora, y también agrupaciones de origen
conservador e independiente que tenían como ámbito de actuación, el nivel local. Todas
estas fuerzas aportaron al movimiento peronista la experiencia política de comité para hacer
frente a los procesos electorales; atenuaron el sesgo obrerista del laborismo y aflojaron los
lazos de dependencia que ataban a Perón a los dirigentes sindicales. La convivencia de
ambas fuerzas fue sumamente compleja, fuente de grandes tensiones que se manifestó en
la integración de las listas electorales. Las rivalidades entre estos sectores aumentaron con
la designación de cargos en los distintos niveles de gobierno. Así fue como, cuando Perón
se propuso la tarea de crear gobierno, la estabilidad y la cohesión de las bases de apoyo se
encontraban en peligro. Perón, pocos días antes de asumir como presidente, resolvió la
agitación mediante un discurso radiofónico en el que anunciaba la disolución de los partidos
que habían formado parte de su alianza electoral. Asumió como Jefe Supremo del
Movimiento, reorganizó las fuerzas bajo el nombre de Partido Único de la Revolución
Nacional:
- Único: muestra que la nueva fuerza política explica mejor la intención de superar las
divisiones internas del peronismo.
- La elección de un grupo parlamentario para poder desarrollar la tarea de
reorganización.
La disolución de los pp (partidos políticos) no significó el cese de los conflictos, el proceso
de reorganización fue tortuoso y no siempre las autoridades de la Junta Ejecutiva lograron
imponerse sobre los liderazgos locales.
Para disminuir las tensiones Perón tuvo que recurrir a los recursos que poseía desde el
gobierno, que la posición en la que estaba le brindaba. Fue así como el PPeronista se gestó
desde el gobierno y para ello la ley 13645, sancionada en 1949 sobre pps juega un rol
central, establecía que (1) todo partido nuevo debía esperar tres años para ser reconocido,
que (2) los pp por crearse no podían adoptar nombres semejantes a los de otros partidos
existentes, (3) ni utilizar en su propaganda distintivos, retratos o nombres pertenecientes a
otros partidos o asociaciones, (4) obstaculizaba la fusión, alianza, unión o coalición entre
pps. Estas nuevas reglas creaban incentivos para permanecer en los partidos políticos
existentes. Fue así como estos nuevos mecanismos hicieron que la estructura de
oportunidades dependa de un único partido político, el peronista.

Con esta estructura organizativa, que poseía un respaldo adicional producto de recursos
clientelares, logísticos y humanos provistos por el control del Estado y los contundentes
triunfos electorales. Perón consolidó su posición como líder del pp y del movimiento. El
punto culmine de este proceso fue la Carta Orgánica del pp en 1954. Reglas partidarias
que fijaron los pilares de su dominación correspondiente a partidos carismáticos:
(Descripción de Panebianco)
1- Identificación del partido con el líder: ”…dispuesto a sacrificar todo a fin de ser útil al
General Perón….” art 1 y art 77 de la Carta Orgánica del Peronismo.
2- Subordinación del partido a la voluntad del líder: esto lo podemos ver en su organización,
y en las atribuciones de sus autoridades. Orden jerárquico dentro del pp: Jefe Supremo del
Peronismo, Consejo Superior, Consejo de Distrito Federal, Provincial o Territorial, Consejo
de Circunscripción, Partido o Departamento, Consejo de Unidad Básica. Art 16: le otorgaba
al Jefe Supremo el monopolio del poder de decisión.
3- Centralización: Organización del pp centralizada en una modalidad de Comando Único y
distribución de tareas en Comandos Subordinados.
4- Carácter movimientista: Se sostiene por dos partes: el Partido Peronista Femenino y la
Confederación General del Trabajo (CGT). Es un partido, que según Panebianco, se
caracteriza por la total penetración entre el líder y la identidad organizativa del partido.

2) Perón en el exilio: la supervivencia del liderazgo carismático


Perón fue derrocado en 1955 y regresó en 1973, en este período se abre una nueva etapa
para el Partido Peronista, nuevos horizontes comenzaron a dibujarse apenas Perón partió al
exilio y se produjo la disolución del Partido Peronista, Revolución Libertadora mediante.
Los convocados a jugar un rol central en este período fueron los sindicalistas con sus
organizaciones y los políticos arraigados en sus redes locales. Perón buscó seguir
ejerciendo su liderazgo sobre estas dos fuerzas, y supo hacer de su incidencia en el
peronismo y en la política argentina, desde el destierro, una participación permanente y
decisiva.
Posterior a 1955, se instaló una dinámica al interior del peronismo. Donde Perón interactuó
con los políticos peronistas y con los sindicalistas, buscando ganar terreno propio en el
marco de las cambiantes circunstancias del contexto político nacional.
Desde el exilio, Perón enfrentó el problema de la obediencia. En un contexto de democracia
limitada, Perón ordenó desde Madrid cómo votar, ya sea a un candidato determinado (ej:
Frondizi para la presidencia o Raúl Damonte Taborda- senador, o voto e blanco ‘57 ‘60 ‘63).
Al tiempo comprobó que sus instrucciones causaban resistencias y divisiones en el
movimiento. La desobediencia era castigada con expulsión simbólica, porque dsp eran
readmitidos. Entonces Perón diseñó organismos de conducción para vigilar o controlar el
frente político interno y así contener los focos de rebelión, pero no fueron suficientes y
Perón tuvo que acomodarse ante las presiones en favor de la autonomía. Por ejemplo: los
neoperonistas impulsaron una estrategia que tenía sus raíces en los liderazgos provinciales
- larga tradición federal- como Perón estaba en el exilio los liderazgos locales vieron esto
como una oportunidad para actuar de forma autónoma en el proceso político. Con tal fin
agruparon su fuerzas el pps provinciales, ejs: Movimiento Popular Neuquino, Tres
Banderas, Unión Popular.
La autonomía a la que aspiraban los neoperonistas representó una potencial amenaza al
dominio del líder, por lo que Perón no dudó en recurrir a estrategias cambiantes para
impedir su consolidación: fomentando la competencia y el enfrentamiento interno. Otro
ámbito donde Perón necesito desplegar su talento de conducción es con las organizaciones
sindicales. Sin embargo, fueron las orgs sindicales las que lograron sobreponerse a las
restricciones, ya que las necesidades del mundo obrero son permanentes e independientes
del gob. de turno. Esto le permitió a Perón descansar en los recursos económicos, en las
capacidades organizativas y representativas del liderazgo sindical. Esta estabilidad
organizativa, sumada al exilio de Perón, le brindó a los líderes obreros una oportunidad para
intentar capturar la dirección política del movimiento, copiando al modelo de los pp
laboristas.
Post golpe del ‘55, los sindicatos fueron adquiriendo peso en la vida social y política, esto
condujo a los líderes sindicales a buscar ser reconocidos en primera persona e incorporarse
a la estructura de poder. Estos sindicatos comenzaron a buscar su emancipación y
discutían la tutela de Perón que se interponía entre ellos y el lugar al que aspiraban llegar, o
se sentían que les pertenecía en el orden post-populista. La Unión Obrera Metalúrgica
(UOM), promovió la institucionalización del movimiento, es decir la consolidación de un
partido legal, organizado, “de abajo hacia arriba”, en un limpio proceso de democratización
interna”.
En el ‘66 se dio el enfrentamiento decisivo entre Perón y el movimiento sindical rebelde, sin
embargo, Perón continuaba concitando la adhesión mayoritaria de los peronistas.
Esta trayectoria del peronismo dio un giro en ‘73 con el regreso de Perón al poder. En una
etapa marcada x la violencia, la inestabilidad, las diferencias dentro del peronismo
comenzarona a resolverse por las armas. Perón comenzó a utilizar a los jóvenes
montoneros introdujo al movimiento una novedad: el clivaje ideológico derecha-izquierda,
que desplazó la división: políticos-sindicalistas. El plan revolucionario de los montonero
contemplaba el convertirse los herederos del movimiento. Pero la represión militar a partir
del ‘76 acabaron con su proyecto.
En el ‘74 la muerte de Perón dejó huérfano de liderazgo a su movimiento. Esta cuestión se
visibilizó cuando se planteó la nominación de compañero de fórmula, esto es un punto de
inflexión en los liderazgos carismáticos, pero Perón se decidió por su esposa, Isabel, como
un modo de preservar ese liderazgo carismático. Cuando Isabel se hace cargo de la
presidencia, volvió a un primer plano la dirigencia sindical con el peso de sus
organizaciones. Contexto de adversidad: sociedad-violencia, autonomía-salvajes pujas
distributivas, gobierno-carente de autoridad. Todo esto derivó en el fracaso del gobierno
peronista que trajo consigo la ruptura del régimen más cruenta de la Historia Argentina
Contemporánea.

3) La institucionalización del PJ

El proceso de institucionalización del peronismo tuvo por marco el legado del régimen
autoritario que gobernó desde 1976 a 1983. Contexto: dolorosas secuelas de la represión,
guerra perdida y economía altamente endeudada y empobrecida. Se anuncia la reapertura
democrática a mediados del ‘82, trajo consigo expresiones elocuentes de compromiso
ciudadano con la democracia: alto nivel de afiliación a los pp. Marzo ‘83: 2.966.472 nuevas
afiliaciones, de las cuales 1.489.565 correspondieron al PJ y 617.251 a la UCR, el resto a
otros pp. El PJ encaró el proceso electoral del ‘83 conservando la misma dirigencia que
tenía al momento del golpe del ‘76. Isabel Perón presidenta, Deolindo Bittel vice. Lo que
marcó esta conducción fue el espacio que ganó el sindicalismo, en especial la posición de
Lorenzo Miguel, líder de las 62 organizaciones, que eran el “brazo político” del sindicalismo
peronista, que luego ocupó la presidencia.
La próxima tarea del partido era la nominación de candidatos. La tradición era confeccionar
listas que fueran refrendadas por el Congreso Nacional del partido. Ese fue el método
empleado en el ‘83 para designar a los candidatos a presidentes. Finalmente un grupo de
notables tomó la decisión, entre los cuales estaban Lorenzo Miguel, Deolindo Bittel,
Herminio Iglesias, Antonio Cafiero e Italo Luder…decidieron la nominación de Ludder y
Bittel.
En las elecciones grales. de octubre del ‘83 era la primera vez que el peronismo se sometía
a la prueba electoral desde la desaparición de su líder: resultado duro: el 52% de los
ciudadanos votaron al candidato de la UCR, Raúl Alfonsín. Luego de 40 años de hegemonía
de la escena política del país el PJ fue derrotado en el campo de las mayorías populares.

Reorganización del PJ

El fracaso electoral planteó la urgente necesidad de llenar el vacío dejado por Perón, con
invocar su memoria no era suficiente para ganar en las urnas. Aunque el PJ no ganó la
presidencia de la nación, ganó la gobernación de 12 pcias. (radicalismo, 7), era el bloque
más numeroso de senadores en el Congreso: importante poder de veto en el sistema
institucional.
Es en este período donde los liderazgos dentro del partido, toman protagonismo. Con ellos
se fue conformando una nueva coalición dirigente. Se plantean dos cuestiones: - definir el
papel del legado carismático que le correspondía a Isabel Perón presidenta desde el exilio
del partido. - enfrentar el conflicto latente en el peronismo: políticos vs. sindicalistas.
Entre el ‘84 y el ‘87 el PJ invirtió sus energías en resolver estas cuestiones. Surge un sector
dentro del peronismo llamado “renovador” conformado por un grupo parlamentario del
partido al que se unieron varios gobernadores: Cafiero, Grosso y Menem, este peronismo
renovador se puso como objetivo la institucionalización y democratización del PJ.
Hacia el ‘89 la clase política justicialista sufrió un fragmentación de los líderes sindicales y a
su vez las 62 organizaciones pierden gravitación.

La institucionalización del partido

Los sectores renovadores fueron adquiriendo predominio y así se formularon las bases de
un nuevo consenso que se vio reflejado en los cambios introducidos en la Carta Orgánica
del PJ. La Carta cumplio una doble función: fuente de legalidad e intérprete de reglas. La
masa de afiliados se considera como la única fuente de legitimidad, no sujeta a disputas. La
innovación de este proceso fue la democratización del PJ, la nueva Carta Orgánica le da
participación directa a los afiliados e incluso, en algunos distritos se adoptaron las internas
abiertas y la incorporación de minorías.
1988: internas peronistas la autora las llama “la prueba de fuego” - Menem/Cafiero. Gana
Menem, y hay una aceptación por parte de la lista perdedora de su derrota. Allí el PJ
encontró una vía de sustitución del liderazgo carismático.

4) El proceso de democratización del PJ. Estructura y dinámica interna del partido.

El PJ encontró una línea sucesoria, pero esto afectó la organización y la dinámica interna
del partido:
- el PJ conservó un esquema descentralizado, Mustapic lo llama esquema
“federal-electoral”. Esto admite la existencia del PJ nacional y los PJ distritales.
Coexistencia de las autoridades nacionales reunidas en el Consejo Nacional y las
máximas autoridades provinciales.
- con la democratización interna, el poder comenzó a fluir de abajo hacia arriba. Esto
implica que las autoridades superiores deben descansar en una coalición de
dirigentes de menor nivel. En efecto, el que aspire a un cargo debe contar con el
apoyo de aquellos que controlan la movilización de los afiliados: importancia en el
escenario peronista del “puntero”, encargado del reclutamiento y movilización de los
afiliados.
- el partido se convirtió en un espacio para la competencia porque su estructura se
centra en las funciones del apoyo al esfuerzo electoral. La dinámica del PJ está
pautada por el ciclo electoral.
Rasgos distintivos de este partido electoral, de organización descentralizada y vasta masa
de afiliados:
● Carácter contingente y cambiante de los alineamientos intrapartidarios. Competencia
x cargos, coaliciones según las expectativas de éxito y varían según los votos
obtenidos.
● Dirigentes-funcionarios. Pcipio de legitimidad básico: para aspirar a cargos en el
partido, hay que triunfar en las urnas. Los que ocupan cargos directivos, son
funcionarios electos.
● Liderazgo nacional inestable. Cuando el PJ está en el gob. el presidente es el líder
del partido = liderazgo fuerte. Cuando el PJ está en la oposición dado la estructura
descentralizada del pp = liderazgo débil. Dos motivos: - no se descansa en el triunfo
electoral como factor de cohesión, entonces desafía los liderazgos alternativos. -
maneja escasos recursos.
● Bajo nivel de burocratización. No está el contexto dado para que se de. Los
dirigentes cuentan con los recursos clientelares, de patronazgo y logísticos del E
para sobrevivir.
● Lugar secundario de la plataforma electoral.