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LIBRO PRIMERO: DE LAS LEYES EN GENERAL

DE LAS LEYES, EN SUS RELACIONES CON LOS DIVERSOS SERES

El hombre, como ser físico, es, como los demás cuerpos, gobernado por leyes invariables,
como ser inteligente, viola sin cesar las leyes que Dios ha establecido y cambia las que él
mismo estableció. Es preciso que él se gobierne; y sin embargo es un ser limitado: está sujeto a
la ignorancia y al error, como toda inteligencia finita. Los débiles conocimientos que tiene, los
pierde. Como criatura sensible, es presa de mil pasiones. Un ser así, pudiera en cualquier
instante olvidar a su creador; Dios los retiene por las leyes de la religión; semejante ser pudiera
en cualquier momento olvidarse de sí mismo: los filósofos lo previenen por las leyes de la
moral; creado para vivir en sociedad, pudiera olvidarse de los demás hombres: los legisladores
le llaman a sus deberes por medio de las leyes políticas y civiles.

DE LAS LEYES DE LA NATURALEZA

Antes que todas las leyes están las naturales, así llamadas porque se derivan únicamente de la
constitución de nuestro ser.

La ley que al imprimir en el hombre la idea de un creado nos impulsa hacia él, es la primera de
las leyes naturales; la primera por su importancia, no por el orden de las mismas leyes.

Leyes naturales:

1. La paz entre iguales.

2. Las necesidades de alimento.

3. La atracción recíproca entre sexos diferentes.

4. El deseo de vivir juntos.

DE LAS LEYES POSITIVAS

Tan luego como los hombres empiezan a vivir en sociedad, pierden el sentimiento de su
flaqueza; pero entonces concluye entre ellos la igualdad y empieza el estado de guerra.

El Derecho de gentes se funda naturalmente en el principio de que todas las naciones deben
hacerse en la paz el mayor bien posible y en la guerra el menor mal posible.

Además del derecho de gentes, que concierne a todas las sociedades, hay un derecho político
para cada una. Sin un gobierno es imposible que subsista ninguna sociedad. "La reunión de
todas las fuerzas particulares forma lo que se llama el Estado Político".

Las fuerzas particulares no pueden reunirse como antes no se reúnan todas las voluntades. "La
reunión de estas voluntades, es lo que se llama el Estado Civil".
LIBRO QUINTO: LAS LEYES QUE DA EL LEGISLADOR DEBEN SER RELATIVAS AL PRINCIPIO DE
GOBIERNO

Ya hemos visto que las leyes de la educación deben ser relativas al principio de cada gobierno.
Las que da el legislado a toda la sociedad, lo mismo.

LO QUE ES LA VIRTUD EN EL ESTADO POLITICO

La virtud, en una república, es la cosa más sencilla: es el amor a la república; es un sentimiento


y no una serie de conocimientos. El amor a la patria mejora las costumbres.

LO QUE ES EL AMOR A LA REPUBLICA EN LA DEMOCRACIA

El amor a la república, en una democracia, es el amor a la democracia; el amor a la democracia


es el amor a la igualdad. Amar a la democracia es también amar la frugalidad. El amor a la
frugalidad limita el deseo de poseer lo necesario para la familia, aunque se quiera lo superfluo
para la patria. Estaría cuerdamente gobernada una república en la que las leyes formaran
muchas gentes de buen sentido y pocos sabios; sería feliz si se compusiera de hombres
contentos con su suerte.

COMO SE INSPIRA EL AMOR A LA IGUALDAD Y LA FRUGALIDAD

Para que en una República se ame la igualdad y se estime la frugalidad, es menester que las
hayan establecido las leyes de la república.

En las monarquías y en los Estados despóticos nadie aspira a la igualdad; a nadie se le ocurre
semejante idea, todos tienen a la superioridad. Las gentes de condición más baja aspiran a salir
de ella, no para ser iguales, sino para mandar sobre los otros.

COMO LAS LEYES ESTABLECEN LA IGUALDAD EN LA DEMOCRACIA

En una perfecta democracia, no es suficiente que las tierras se dividan en porciones iguales; es
preciso además que esas porciones sean pequeñas como entre los romanos. No en todas las
democracias puede hacerse por igual un reparto de las tierras, se recurre a otros medios para
conservar las costumbres democráticas.

El Senado se identificará con las instituciones antiguas, con las viejas tradiciones, lo que es
indispensable para que entre el pueblo y sus magistrados reine la armonía. En Roma, había dos
magistrados censores, Como el Senado fiscaliza al pueblo, es justo que el pueblo, por medio de
sus censores, tenga la vista puesta en el Senado.

La ley romana según la cual debía ser pública la acusación de adulterio, era admirable para
mantener la pureza de costumbres; intimidaba a las mujeres; intimidaba también a los que
debían vigilarlas. Los censores no deben ser perseguidos por que hayan hecho durante su
censura; es menester darles confianza para que nada teman. Los romanos era admirables: a
todos los magistrados se les podía pedir razón de su conducto excepto a los censores

COMO LAS LEYES DEBEN REFERIRSE AL PRINCIPIO DEL GOBIERNO EN LA ARISTOCRACIA


El espíritu de moderación es lo que se llama virtud en la aristocracia; corresponde en ella a lo
que es en la democracia espíritu de Igualdad.

Dos son las principales causas de desórdenes en los Estados aristocráticos: la excesiva
desigualdad entre los que gobiernan y los gobernados; la misma desigualdad entre los diversos
miembros del cuerpo gobernante. De estas dos desigualdades resultan celos y envidias que las
leyes deben precaver o cortar.

COMO LAS LEYES DEBEN REFERIRSE AL PRINCIPIO DEL GOBIERNO EN LA MONARQUIA

Siendo el honor el principio fundamental de este gobierno, las leyes debe referirse a él.

El parentesco, el linaje dará el derecho de adjudicarse para las familias nobles las tierras
enajenadas por la prodigalidad de algún pariente.

Las tierras nobles tendrán especiales privilegios, como las personas. Así como no se pueden
separar la dignidad del monarca de la del reino, tampoco se puede separar la dignidad del
noble de la del feudo.

Estas son prerrogativas peculiares de la nobleza, que no se harán excesivas al pueblo para no
disminuir la fuerza de la nobleza y la del pueblo si se ha de mantener el principio de la
monarquía.

El gobierno monárquico ofrece una gran ventaja sobre el republicano: llevando la dirección
uno solo, es más rápida la ejecución. Pero como esta rapidez pudiera generar en precipitación,
es necesario que las leyes establezcan cierta lentitud.

El gobierno monárquico le lleva una gran ventaja al gobierno despótico.

Estando en su naturaleza la existencia de cuerpos que se interesan por la constitución, el


Estado es más fijo, la constitución más firme, la persona de los que gobiernan más asegurada.

COMO LAS LEYES CORRESPONDEN AL PRINCIPIO EN EL GOBIERNO DESPOTICO

El gobierno despótico tiene por principio el temor: para pueblos tímidos, ignorantes, rebajados
no hacen falta muchas leyes. Si cae prisionero el príncipe, se le da por muerto; otro ocupa el
trono. Todos los tratados que haya hecho el prisionero son nulos, pues el sucesor no los
ratificaría.

En efecto, como él es el Estado, las leyes, el soberano y todo, en cuanto deja de serlo ya no es
nada; si no se le diera por muerto, quedaría el Estado destruido.

No estando la fuerza en el Estado, sino en el ejército que lo fundó, es preciso conservar ese
ejército para sostén y defensa del Estado; pero ese ejército en una constante amenaza para el
príncipe. ¿Cómo, pues, conciliar la seguridad del estado con la del déspota?

En los Estados despóticos, la religión ejerce más influjo que en todos los demás.

En los Estados que no tienen ley fundamental, no puede ser determinada y fija la sucesión del
imperio. El sucesor es siempre designado, o por el príncipe, o por sus ministros, o por la guerra
civil. La familia reinante se asemeja al Estado: es demasiado débil y su jefe demasiado fuerte;
parecería natural que la naturaleza humana se resolviera con indignación y se sublevara sin
cesar contra él gobierno despótico. Pues nada de eso: a pesar del amor de los hombres a la
libertad y de su odio a la violencia, la mayor parte de los pueblos se han resignado al
despotismo. En los climas cálidos, que es donde ordinariamente reina el despotismo.

DE LA COMUNICACIÓN DEL PODER

En el gobierno despótico, el poder se transmite o se comunica entero a la persona a quien se le


confía. En la mayor parte de las monarquías se ha dispuesto, con acierto, que los que abarcan
un mando un poco extenso no formen parte de ninguno de los cuerpos a sus órdenes; de
manera que no teniendo mando sino por la voluntad particular del príncipe, se puede decir
que están en servicio activo y no lo están, puesto que unas veces funcionarán y otras no, según
lo que el príncipe disponga.

En las monarquías templadas hay una ley discreta y conocida; el más ínfimo de los magistrados
puede ajustarse a ella; pero en las monarquías despóticas, donde no hay más ley que la
voluntad del príncipe, ¿cómo ha de cumplirse el magistrado que ni la conoce ni puede
conocerla?

DE LOS PRESENTES

En una república, los presentes son una cosa repugnante, porque la virtud no tiene necesidad
de ellos. En una monarquía, el honor hace más odiosas aún tales ofrendas. Pero en un Estado
despótico no existen el honor ni la virtud, por lo que todo se hace mirando a la utilidad y a las
comodidades de la vida.

DE LAS RECOMPENSAS QUE EL SOBERANO DA

En los gobiernos despóticos, el príncipe recompensa dando dinero En una monarquía, el


monarca recompensaría otorgando distinciones de honor. Pero en una república el Estado
recompensa dando testimonio de virtud.

NUEVAS CONSECUENCIAS DE LOS PRINCIPIOS DE LOS TRES GOBIERNOS

Primera cuestión: ¿Deben las leyes obligar a los ciudadanos a aceptar los empleos públicos? En
la republica si por ser virtuosas, y en la monarquía las magistraturas son testimonio de honor
que se aceptan cuando se quieren.

Segunda cuestión: ¿Debe obligarse a un ciudadano a aceptar en la milicia un empleo inferior al


que ha tenido? Como que las repúblicas, la virtud exige que se haga por el Estado un sacrificio
continuo de la convivencia personal; pero en las monarquías no permite el honor, verdadero o
falso, lo que se llama en ellas una degradación.

En los gobiernos despóticos, en los que se abusa del honor, de los empleos y de las categorías,
lo mismo se hace de un magnate un empleado que de un perdulario un príncipe.

Tercera cuestión: ¿Son compatibles en una misma persona los empleos civiles y militares? Es
necesario unirlos en la república y separarlos en la monarquía.
Cuarta cuestión: ¿Conviene que los cargos públicos se vendan? No puede convenir en los
estados despóticos, donde es necesario que los súbditos puedan ser empleados o
desempleados en cualquier instante por el príncipe, es conveniente en los Estados
monárquicos, porque en ellos se da a las familias lo que debiera darse al mérito; perpetuando
las funciones en las familias, se da más permanencia a las clases del Estado

Quinta cuestión: ¿En cuál gobierno son necesarios los censores? En la república, porque el
principio fundamental de este gobierno es la virtud. En las monarquías no hacen falta los
censores: se fundan en el honor; y la naturaleza del honor es tener por censor a todo el
universo. En los gobiernos despóticos, desde luego se comprende que los censores no tienen
cabida.

LIBRO UNDECIMO: DE LAS LEYES QUE FORMAN LA LIBERTAD POLITICA CON RELACION A LA
CONSTITUCION

IDEA GENERAL

Distingo las leyes que forman la libertad política, con relación a la Constitución, de aquellas
que la estatuyen con relación al ciudadano.

DISTINTOS SIGNIFICADOS QUE TIENE LA PALABRA LIBERTAD

Cada uno llama libertad al gobierno que se ajusta más a sus costumbres o sus inclinaciones, en
las democracias tiene el pueblo más facilidad para hacer casi todo lo que quiere, ha puesto la
libertad en los gobiernos democráticos y ha confundido el poder del pueblo con la libertad del
pueblo.

En una sociedad donde hay leyes, la libertad consiste en poder hacer lo que se debe querer y
no ser obligado a hacer lo que no se debe querer. Libertad es el derecho de hacer todo lo que
las leyes permiten; y si alguno pudiese hacer, lo que prohíben, carecería de libertad, porque
los demás tendrían esta misma facultad.

Para que no se abuse del poder, es necesario que ponga límites a la naturaleza misma de las
cosas. Una Constitución puede ser tal, que nadie sea forzado a hacer lo que la ley no le obliga,
ni a dejar de hacer lo que le permite. La libertad política de un ciudadano es la tranquilidad
que proviene de la confianza que tiene cada uno en su seguridad: para que esta libertad exista,
es necesario un gobierno tal que ningún ciudadano pueda temer a otro.

DE LA CONSTITUCION DE INGLATERRA

En cada Estado hay tres clases de poderes: el poder legislativo, el poder ejecutivo de las cosas
relativas al derecho de gentes, y el poder ejecutivo de las cosas que dependen del derecho
civil. Se llama a este último poder judicial, y al otro poder ejecutivo del Estado.

El poder judicial debe ser ejercido por personas salidas de la masa popular, periódica y
alternativamente designadas, las cuales formen un tribunal que dure poco tiempo. Si los
tribunales no deben ser fijos, los juicios deben serlo. Los jueces que sean de la posición del
acusado. De este modo se consigue que el poder de juzgar, tan terrible entre los hombres, no
sea función exclusiva de una clase o de una profesión, podrá temerse a la magistratura, no a
los magistrados.

Los otros dos poderes, esto es, el legislativo y el ejecutivo, pueden darse a magistrados fijos o a
cuerpos permanentes, porque no se ejercen particularmente contra persona alguna.

El poder legislativo debe confiarse a un cuerpo de nobles, al mismo tiempo que a otro elegido
para representar al pueblo. Ambos cuerpos celebrarán sus asambleas y tendrán sus debates
separadamente, porque tienen miras diferentes y sus intereses son distintos.

Este cuerpo de nobles debe ser hereditario; por el interés en conservar sus prerrogativas, que
en un Estado libre, están siempre amenazadas. Las leyes concernientes a la tributación, no
deben ser de su incumbencia; por eso los impuestos los fijan y determina la cámara popular.

Los grandes siempre están expuestos a la envidia, y si fueran juzgados por el pueblo correrían
peligro, pues no tendrían el privilegio que el último de los ciudadanos tiene en las naciones
libres: el de ser juzgado por sus iguales. Es preciso, pues, que los nobles comparezcan, no ante
los tribunales ordinarios, sino ante la parte del cuerpo legislativo formada por los nobles.

LIBRO DUODECIMO: DE LAS LEYES QUE FORMAN LA LIBERTAD POLITICA EN SU RELACION


CON EL CIUDADANO

Puede suceder que la Constitución sea libre y que el ciudadano no lo sea; o que siendo libre el
ciudadano no lo sea la Constitución. En tales casos, la Constitución será libre de derecho y no
de hecho; el ciudadano libre de hecho y no de derecho.

DE LA LIBERTAD DEL CIUDADANO

La libertad filosófica consiste en el ejercicio de la propia voluntad. La libertad política consiste


en la seguridad. Esta seguridad está comprometida en las acusaciones públicas o privadas. La
libertad del ciudadano depende, pues, principalmente de la bondad de las leyes criminales.

QUE LA NATURALEZA DE LAS PENAS Y SU PROPORCIÓN FAVORECEN Á LA LIBERTAD.

Triunfa la libertad cuando las leyes criminales sacan cada pena de la naturaleza particular del
delito. Hay cuatro especies de delitos: los de la primera atacan la religión; los de la segunda, las
costumbres; los de la tercera, la tranquilidad; los de la cuarta, la seguridad de los ciudadanos.
Las penas que se inflijan deben derivarse de la naturaleza de cada una de estas cuatro
especies.

DEL CRIMEN CONTRA NATURA

No permita Dios que yo intente disminuir el horror que se siente contra semejante crimen,
castigado por la religión, por la moral y por la política.

DEL CRIMEN DE LESA MAJESTAD

Como no definen en qué consiste esa falta, cualquier cosa pude dar pretexto para quitarle la
vida a una persona a quien se tenga mala voluntad y para exterminar a una familia entera.
Nada hace más fácil la calificación del crimen de lesa majestad, que el fundar la acusación en
palabras. Algunas veces dice más el silencio que todos los discursos.

DE LOS ESCRITOS

Los escritos satíricos son casi desconocidos en los Estados despóticos. En la democracia son
permitidos y abundan. Como es lo más general que se dirijan contra gentes poderosas, en la
democracia halaga a la malignidad del pueblo que gobierna. En las monarquías templadas se
los prohíbe, pero es más bien cuestión de policía que de delincuencia. Hasta es de buena
política el tolerarlos, porque entretienen al público, satisfacen a los descontentos, disminuyen
el deseo de figurar y hacen que el pueblo se ría de sus propios sufrimientos. El gobierno
aristocrático es el que menos consiente obras satíricas.

DE LO PELIGROSO QUE ES, EN LAS REPUBLICAS, EL CASTIGAR CON EXCESO EL CRIMEN DE LESA
MAJESTAD

No es adecuado aplicar grandes castigos y, por consiguiente, realizar grandes alteraciones sin
poner en manos de algunos ciudadanos una autoridad extraordinaria. Vale más, en este caso
perdonar mucho que castigar mucho, desterrar a pocos que desterrar a muchos, dejar los
bienes que multiplicar las confiscaciones. De otra manera, so pretexto de la venganza de la
república, se establecerá la tiranía de los vengadores.

DE LAS CARTAS ANONIMAS

Si los que acusan a un hombre lo hicieran pensando en el bien público, no lo harían ante el
príncipe, que puede ser fácilmente sorprendido o engañado, sino que presentarían se
denuncia a los magistrados, conocedores de reglas formidables para los calumniadores.

DE LA MANERA DE GOBERNAR EN LA MONARQUIA

Lo que facilita el mando es que el príncipe halague; que las leyes amenacen, y no el príncipe.
Las costumbres del príncipe contribuyen tanto a la libertad como las leyes. Si quiere saber el
difícil arte de reinar, que tenga a su lado el honor, la virtud, que llame junto a sí a hombres de
mérito y de talento. Que les gane el corazón, pero no les aprisiones el espíritu. Y no olvide que
si los cortesanos celebran sus gracias, el pueblo aplaude sus justicias. La misión del monarca es
perdonar o castigar, nunca insultar.

LIBRO VIGESIMO: DE LAS LEYES CON RELACION AL COMERCIO CONSIDERADO EN SU


NATURALEZA Y SUS CONDICIONES

El efecto natural del comercio es propender a la paz. Dos naciones que comercian entre sí
dependen recíprocamente la una de la otra: sí la una tiene interés en comprar, la otra lo tiene
en vender. Pero si el espíritu comercial une a las naciones, a los individuos no los une. La
privación total del comercio es, al contrario, conducente al robo. El hurto no se opone a ciertas
virtudes morales: por ejemplo, la hospitalidad, muy rara en los países comerciantes y muy
común en los pueblos que viven de la rapiña.
DEL COMERCIO EN LOS DIVERSOS GOBIERNOS

El comercio se relaciona estrechamente con la constitución. En el gobierno de uno solo se


funda de ordinario en el lujo. En el gobierno de muchos se funda más comúnmente en la
economía. En las monarquías, los negocios públicos les parecen tan inseguros a los
comerciantes como seguros lo creen en las repúblicas, la confianza en el derecho propio que
se tiene en las repúblicas hace posible que se emprenda todo; como cada cual cree tener
seguro lo adquirido, procura adquirir más. Por regla general, la nación que yace en la
servidumbre, más trabaja para conservar que para adquirir; son los pueblos libres los que
trabajan más para adquirir que para conservar.

Es preferible tratar con una nación que exige poco y que, por las necesidades de su comercio,
es en cierto modo dependiente, y no con otras que siempre son rivales. La verdadera máxima
de un Estado es no excluir de su comercio a ninguna nación sin motivos poderosos.

En los estados que hacen el comercio de economía se han establecido por fortuna Bancos que
con su crédito han creado nuevos signos de valores.

DE LA LIBERTAD DE COMERCIO

La libertad del comercio no es una facultad concedida a los comerciantes para que hagan lo
que quieran, lo cual sería más bien reducir el comercio a servidumbre. Las trabas que sujetan
al comerciante no son trabas puestas al comercio. Precisamente en los países libres es donde
el negociante encuentra más obstáculos; en ninguna parte le estorban menos las leyes que en
los pueblos sumidos en la esclavitud.

LO QUE ACABA CON LA LIBERTAD DE COMERCIO

Donde hay comercio hay aduanas. El objeto del comercio es la exportación de mercancías en
provecho del Estado; y las aduanas tienen por objeto que el Estado perciba cierto derecho
sobre las mercancías importadas o exportadas. Es necesario, pues, que el Estado se mantenga
neutral entre su aduana y su comercio, para que la una y el otro no se perjudiquen; si esta
finalidad se logra, puede decirse que hay libertad de comercio.

DE LOS JUECES DE COMERCIO

Los litigios del comercio no necesitan muchas formalidades, son acciones de cada día, por lo
cual es necesario que puedan resolverse cada día.

EL PRINCIPE NO DEBE COMERCIAR

Teófilo mandó quemar un barco al verlo cargado de mercancías para Teodora, su mujer, a la
que le dijo: "Soy emperador y me haces patrón de una galera. ¿En qué ganarán la vida los que
son pobres si nosotros nos dedicamos a su Oficio?"

Habría podido agregar: "¿Quién nos reprimirá si hacemos monopolios? ¿Quién nos obligará a
cumplir nuestros compromisos? Bastara que comerciemos nosotros para que hagan lo mismo
nuestros cortesanos, y ellos serán ciertamente más codiciosos y más injustos que nosotros. El
pueblo tiene confianza en mí justicia, no en mi opulencia; los impuestos que lo reducen a la
miseria son pruebas seguras de la miseria nuestra". Es contrario al espíritu de la monarquía el
que los nobles se hagan mercaderes. El uso que en Inglaterra permite a la nobleza comerciar,
es una de las cosas que más han contribuido a desprestigiar el gobierno monárquico.

Las leyes que ordenan a cada uno vivir en su profesión, permanecer en ella y aún transmitirla a
sus hijos, son útiles en los Estados despóticos. La profesión se desempeñará mejor cuando los
que sobresalen esperen obtener otra más elevada.

A QUE NACIONES LES ES PERJUDICIAL LA PRACTICA DEL COMERCIO

Las riquezas consisten en tierras o en efectos muebles; generalmente las tierras de cada país
las poseen sus habitantes. Pero los bienes muebles, como el dinero, los pagarés, las letras de
cambio, las acciones de las compañías, los barcos, todas las

mercaderías, pertenecen al mundo entero que, en esta relación no compone más que un
Estado, del cual son miembros todas las sociedades. El pueblo que posee más efectos de estos
que hemos citado, es el más rico.

El país que exporta constantemente menos de lo que recibe, se equilibra él mismo


empobreciéndose; recibirá cada vez menos hasta que, en ruina completa, no reciba nada.

Digamos, por tanto, que no son las naciones que de nada necesitan las que pierden
practicando el comercio, pues lo cierto es lo contrario: pierden las que tienen necesidad de
todo. Los pueblos que se bastan a sí mismo no son los que hallan ventaja en no comerciar con
nadie, sino los que nada tienen.

LIBRO VIGESIMOPRIMERO: DE LAS LEYES CON RELACIÓN AL COMERCIO CONSIDERADO EN


SUS REVOLUCIONES

Aunque el comercio está sujeto a grandes revoluciones, puede suceder ciertas causas físicas,
tales como la calidad del terreno o la del clima, fijen para siempre su naturaleza. Por ejemplo
la India ha sido y ha de ser en todo tiempo lo que es en la actualidad; los que quieren negociar
allí podrán llevar dinero; traerlo, no.

La mayor parte de los pueblos de las costas de África son salvajes o bárbaros, por lo tanto,
negociar allí, ventajosamente, ofreciendo a aquellos pueblos y haciéndoles estimar objetos sin
valor, y cobrándoles un precio alto.

La historia del comercio es la de la comunicación de los pueblos. Sus diversas destrucciones, el


flujo y reflujo de habitantes, su crecimiento y ruina, constituyen los acontecimientos
principales de la historia del comercio.

IDEAS DE LOS ROMANOS RESPECTO AL COMERCIO

Los romanos no envidiaron por causa del comercio. Combatieron a Cartago como nación rival,
no como nación comerciante. Favorecieron a las ciudades mercantiles, aunque no se hallaran
en su dependencia. Así aumentaron, con la concesión de algunas ciudades, la importancia de
Marsella. Temían todo de los bárbaros, pero nada de los pueblos comerciantes.
Por otra parte, el genio de Roma, su gloria, su educación militar y hasta su forma de gobierno
la apartaban del mercantilismo.

En la ciudad no había más ocupaciones que la guerra, las elecciones, las cábalas y los pleitos;
en el campo sólo se ocupaban en la agricultura; en las provincias no había comercio posible
con un gobierno tiránico.

Hubo que renunciar a la conquista, contentándose con negocias; hicieron, pues, los romanos lo
que habían hecho otros: llevarles oro y plata en cambio de mercancías. La Naturaleza había
destinado a los árabes al comercio y no a la guerra. Con la India hacían los romanos un gran
comercio.

Se podrá decir, no obstante, que este comercio fomentaba la navegación; que las mercancías
importadas favorecían el tráfico interior, daban impulso a las artes y alimentaban la industria;
que el número de habitantes crecía en proporción de los nuevos medios de vivir; que el mayor
movimiento comercial era causa.

A la caída del imperio romano, uno de los efectos fue la destrucción de su comercio. Los
bárbaros, al principio, lo hicieron objeto de sus robos; y después de establecerse,

no lo honraron más que a la agricultura y a las demás profesiones del pueblo conquistado. Al
cabo de poco tiempo, casi no había ni rastro de comercio en toda Europa; reinaba la nobleza,
que lo menospreciaba.

DE CÓMO ELCOMERCIO PENETRO EN EUROPA A TRAVES DE LA BARBARIE

Pasó el comercio a un pueblo cubierto de ignominia, y pronto se confundió con la usura, los
monopolios, la exacción de subsidios y todos los medios infames y ominosos de adquirir
dinero. Como los reyes no podían saquear a sus súbditos, defendidos por sus privilegios, se
desquitaban robando a los judíos, que no eran tenidos por ciudadanos. Los teólogos tuvieron
necesidad de moderar sus principios; y el comercio, después de haberlo hecho inseparable de
la mala fe, volvió a ser compatible con la probidad.

Cristóbal Colón descubrió la América y, aunque España no envió más fuerzas que las que
hubiese podido mandar cualquier príncipe pequeño de Europa, sometió dos vastos Imperios y
otros grandes Estados. Mientras que los españoles descubrían y conquistaban por el lado de
Occidente, los portugueses seguían sus conquistas y sus descubrimientos por el de Oriente; Se
encontraron ambas naciones y recurrieron al Papa Alejandro VI, que trazó la célebre línea de
demarcación, decidiendo aquel gran pleito.

Pero los demás Estados de Europa no les dejaron gozar en paz de la partición; los holandeses
arrojaron a los portugueses de casi todas las Indias Orientales, y otros pueblos formaron
establecimientos en América. Los españoles consideraron al principio las tierras descubiertas
como objeto de conquista; pueblos más avisados que ellos comprendieron que eran objeto de
comercio.
DE LAS RIQUEZAS QUE ESPAÑA SACO DE AMÉRICA

Si Europa ha obtenido tantas ventajas del comercio de América, parecería natural que a
España le hubieran tocado los mayores beneficios. Ella sacó del Nuevo Mundo una cantidad
tan prodigiosa de oro y plata, que no cabe compararla con toda la que antes se había poseído.
Pero (lo que no podía ni sospecharse) todas las empresas de España las malogró la pobreza.
Felipe II, sucesor de Carlos V, se vio precisado a hacer la célebre bancarrota. Entonces
comenzó la decadencia, de la monarquía española, causada por un vicio interior y físico en la
naturaleza de aquellas riquezas, El oro y la plata son una riqueza de ficción, un signo; signo
duradero y por su naturaleza poco destructible. Cuanto más se multiplique valen menos,
porque representan menos cosas.

Los españoles reconocieron las minas, minaron las montañas, inventaron máquinas para
romper y separar los minerales, y como no les importaba nada la vida de los indios, les
obligaban a trabajar sin descanso. En Europa volvió a doblarse el dinero sin que España
obtuviera el correspondiente beneficio, pues recibía cada año la misma cantidad de un metal
que era cada año la mitad menos precioso.

Las Indias y España son dos potencias que gobierna un mismo soberano; pero las

Indias son lo principal y España lo accesorio. En vano pretenderá la política subordinar lo


principal a lo secundario; no es España la que atrae a las Indias, sino que son las Indias las que
atraen a España. El rey de España, que por su aduana de Cádiz recibe crecidas sumas, es en
este concepto como un particular muy rico en un Estado muy pobre.