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SENTIDO FILOSÓFICO Y JURÍDICO DE JUSTICIA

Historia.-

En sus comienzos, el término justicia estuvo relacionado con la juntura, justeza o


ajustamiento de cada uno de los seres, naturales o sociales, dentro de un orden o
cosmos ya definido. Para los griegos, era el orden de la physis, que incluye en sí el
de la polis y, en general, todos los hechos individuales y sociales. El orden del
universo es el resultado de este equilibrio de cada una de las partes que lo
componen. La historia del concepto de justicia es la historia de su lenta
moralización, es decir, de su separación de la necesidad natural y de su progresiva
dependencia de la voluntad humana. La justicia no es algo que hay que esperar,
sino algo que debemos buscar y procurar.

Este sentido original ha perdurado en el tiempo y explica en parte la tendencia


actual a establecer una estrecha relación entre justicia y ley, entendida esta como
orden legal establecido. En este sentido, ser justo –una persona o una autoridad
pública– es cumplir la ley. Pero una cosa es la obligación legal y la aplicación
imparcial de reglas establecidas (sistema de justicia) y otra muy diferente la justicia
como criterio de validez de las reglas vigentes, incluidas las normas jurídicas.
Desde el momento en que podemos enjuiciar también el sistema legal y hablar así
de leyes injustas, aunque hayan sido correctamente promulgadas, estamos diciendo
que el criterio de justicia no puede limitarse al ámbito legal. Justo no es lo
mandado, sino lo debido. La justicia, como concepto moral, es mucho más amplia e
incluye a la justicia legal. Es precisamente esta diferencia entre lo legal y lo
legítimo lo que debe explicar una teoría de la justicia.

Platón da los primeros pasos en este proceso, por el que la justicia va adquiriendo
una progresiva dimensión ética. En la República se ocupa de la justicia como una
virtud especial, que regula y equilibra las otras virtudes. Su concepción parte del
hecho básico de que las personas somos seres esencialmente sociales y, en
consecuencia, existe una analogía entre el individuo y la sociedad: al igual que la
justicia individual es el resultado de un equilibrio entre nuestras tres facultades o
almas vitales (apetitiva y nutritiva, valerosa y racional), también la polis justa
deberá ser el resultado de la unión armónica entre las diferentes partes de la
sociedad: productores, guardianes soldados y guardianes gobernantes. Cada parte,
al igual que cada estamento social, tiene que cumplir su función específica. La
justicia es una virtud, tanto pública como privada, porque mediante esta armonía se
alcanza el máximo bien, tanto de la ciudad como de sus miembros.

En Aristóteles encontramos ya un análisis detallado de la justicia. En la Ética a


Nicómaco distingue entre la justicia como virtud genérica, correspondiente a la
sociedad como un todo, y las variedades de la justicia, aplicaciones de esta a las
distintas relaciones de los miembros de la polis. Estas serían tres: a) Justicia
distributiva, que se refiere a la relación entre los gobernantes y los súbditos y se
aplica al reparto de honores, riquezas y otros servicios y bienes sociales; como
virtud, se refiere a la búsqueda de un equilibrio entre los diferentes individuos de
igual rango, es decir, a un reparto proporcional al mérito. b) Justicia conmutativa,
que se refiere al intercambio de bienes entre los miembros y se rige por la igualdad
de valor. c) Justicia correctiva, referida al equilibrio o proporción entre el delito y
su correspondiente castigo. Para Aristóteles, el criterio último de la justicia se
encuentra en la igualdad. Pero tratar con igualdad cada uno de estos casos requiere
un sentido propio de la justicia que, como seres humanos, poseemos, aunque este
sentido subjetivo no puede estar desligado del orden objetivo, natural, que
constituye la polis. Posteriormente Tomás de Aquino se encargará de unir la
tradición aristotélica con la teología cristiana. Pero durante toda la Edad Media la
justicia seguirá teniendo un marco normativo, teológico ahora, encargado de definir
a priori su sentido y aplicación.

Sin embargo, la /modernidad trajo consigo un giro decisivo en la concepción de la


justicia: en sociedades abiertas, con una pluralidad de formas de vida y, por
consiguiente, de tradiciones y culturas diferentes, la reflexión sobre la justicia no
puede centrarse en la aplicación a los casos concretos, dentro de un orden social
establecido. Debe centrar sus esfuerzos más bien en la pretensión de justicia de ese
mismo orden social, político y económico. Si este orden no es algo natural y dado,
es evidente que su primera misión básica tendrá que ser legitimarse, es decir,
demostrar la justicia de sus normas e instituciones.

Anteriormente, la justicia como /virtud se encontraba en el ámbito general de la


búsqueda de la felicidad, individual o colectiva; pero ahora la justicia adquiere
rango moral por ella misma y se convierte en reflexión prioritaria para la filosofía
práctica. «Dar a cada uno lo suyo» sigue siendo el criterio básico, pero lo suyo, lo
que se merece, ya no es ahora lo ajustado a la naturaleza, sino lo decidido por las
personas. Si en este nuevo orden social el individuo pasa a ser la pieza clave, no es
de extrañar que la justicia busque estos rasgos definitorios en aquello que primero
caracteriza al individuo moderno: la /libertad. Los primeros enfoques que se
ocupan de la justicia, desde este punto de vista, son las teorías contractualistas.
Tanto T. Hobbes como J. Locke, por poner dos ejemplos, definen lo suyo como
fruto de un pacto, de un acuerdo voluntario y libre. El esquema contractualista tiene
siempre tres pasos: a) un estado de naturaleza, donde no existe ley alguna y, en
consecuencia, no está definido lo justo y lo injusto; b) un pacto por el que se
establecen las condiciones de la convivencia común y, con ellas, los criterios de
justicia; c) y, por último, un poder soberano derivado de este pacto, y encargado de
velar por su cumplimiento. El contrato tiene la función básica de asegurar ciertos
derechos de los miembros (vida, libertad, /propiedad), y dentro de él, la justicia no
es más que «una ley establecida, aceptada, conocida y firme, que sirva de común
consenso de norma de lo justo y de lo injusto» (Locke).

Otra aproximación diferente al tema de la justicia lo constituye el /utilitarismo.


Siguiendo el principio utilitarista de fomentar la mayor felicidad o satisfacción para
el mayor número de personas, autores como J. Bentham han visto en la utilidad
pública el origen mismo de la justicia. Lo suyo significa lo más útil, lo que produce
mayor felicidad. Es J. S. Mili quien mejor nos define esta visión de la justicia en su
obra Utilitarismo. Allí se concibe como un conjunto de reglas morales básicas,
«que se refieren claramente a los aspectos esenciales del bienestar humano», cuyo
cumplimiento es necesario para elevar al máximo la utilidad social.
Justicia.-

El concepto de justicia constituye una de las piezas más básicas y al mismo tiempo
más complejas del lenguaje moral. Esto es así porque con él nos referimos siempre
a nuestra relación con los demás, ya sean personas individuales, grupos, e incluso
el orden social en general. Ahora bien, la justicia no se ocupa de cuáles son estas
relaciones, sino de cuáles deberían ser. En el lenguaje común, el término justicia
arrastra consigo la intuición de que «las personas deben recibir el trato que se
merecen» y, en este sentido, conserva aún todo su vigor la definición de Ulpiano:
«Dar a cada uno lo suyo». Desde el punto de vista individual, según Aranguren, la
virtud de la justicia es el hábito consistente en la voluntad de dar a cada uno lo
suyo. Pero esta voluntad puede ser tanto privada como pública, esto es, puede
referirse tanto a los individuos como al orden social en general. Dependiendo de
qué entendamos por lo suyo, tendremos una concepción u otra de la justicia.

Antecedentes históricos de la justicia.-

Acontecimientos o etapas importantes para la evolución de la justicia:

• En los tiempos primitivos. Ley del más fuerte y la venganza privada.

A esta etapa también se le denomina de venganza de la sangre o época bárbara. En este


período la función represiva estaba en manos de los particulares.

La venganza fue la primera forma a la cual acudió el hombre, no teniendo en cuenta el


daño a su entorno y lesiones a la sociedad en la que se encontraba, ya que él mismo
podría ser víctima de algún malentendido y perder la vida sin causa justa, pero la
justicia solo se expresa tomándola por propia mano.

La ley del mas fuerte no solo prevaleció en la selva, ni quedó estática en sus orígenes,
en nuestros tiempos también prevalece, pero desde un punto de vista similar al de
Charle Darwin, porque siempre sobrevivirá el más apto y mejor dotado, no quién tome
la justicia por su propia mano, ni se haga valer de la coacción para someter.

Para mantener la paz entre las ciudades se hizo necesario organizar una justicia entre los
miembros de distintos clanes y es cuando comienza el período de la venganza de la
sangre o de la justicia privada y esa institución que hoy parecería bárbara fue un gran
avance

La venganza era un derecho propio de la víctima y de su familia, de ahí que la muerte


de un extranjero era una cuestión normal que no era sancionada.

Se dice que es privada por el hecho de que está en manos de la parte privada, es decir de
la víctima y su familia que son quienes la realizan.

El fundamento moral de la Venganza Privada es la reparación del daño causado. Desde


este punto de vista era un deber de los parientes realizar la venganza de manera
imperiosa e imprescriptible. La venganza privada tenía reglas de moral bien definidas
de carácter sagrado y no encontraba límites en su ejecución pues podía ser ejercida
contra niños y mujeres.
• El Talión

Aunque pueda parecer hoy una barbarie la ley del Talión limitó el derecho de venganza.
Esta institución se afirma que se le encontró escrita en el código de Hamurabi en 1927 a
2,000 años antes de Cristo y con mayor desarrollo y perfección en algunas legislaciones
antiguas como la Hebrea, la romana y la griega.

También en el libro de Exodo que establece la ley mosáica (ojo por ojo, diente por
diente). Su aplicación creó en pero graves conflictos pues no siempre fue posible hacer
sufrir al agente tal pena por tal delito sobre todo en algunos delitos de las cilias (morbo)
en circunstancias especiales como por ejemplo que el victimario sacara un ojo a un
tuerto o cortara un brazo a un manco.

• Ley de las Doce Tablas

Se piensa que fueron escritas entre los años 451 y 450 a.C. (siglo v a.C) por 10
legisladores llamados decemviros. Esta palabra proviene del latin decem, que significa
10 y vir que significa varón. Estos hombres recibieron poderes ilimitados que le
permitieron realizar esta tarea.

En filosofía:

Concepto: JUSTICIA (lat. justitia): Para Platón: virtud general del alma o armonía entre
sus partes (vid. CLASE). Para Aristóteles: virtud cardinal que nos inclina a dar a cada
uno lo suyo.1

El concepto filosófico.-

a) La visión tradicional o clásica, empezando por la cultura griega


(dikaiosyne=justicia; dikaios= busto; dikaiosis=justificación), parte del
sustantivo diké=directiva, indicación, orden. "Diké" es hija de Zeus y participa en
su gobierno del mundo. Esto denota la excelencia de la justicia en la cultura
griega. La "diké" es necesaria para que el hombre pueda desarrollar
ordenadamente su existencia personal y comunitaria. En el sentido jurídico-
administrativo puede significar tres cosas: el orden igualitario que debe
establecerse en una sociedad normal, el conjunto de leyes que garantizan el
mismo orden, el órgano o el régimen que, sin discriminaciones o privilegios,
aplica estas leyes igualmente para todos. Lo opuesto al orden jurídico-
administrativo es la "bíe"=molencia o poder destructor del orden. En el sentido de
valor personal e interpersonal se conocen algunas definiciones de la antigüedad.
Para Platón la justicia es un acto, es decir, "dar a cada uno lo que le corresponde"
(Republ. I, 6,331). Para Aristóteles es un hábito: "la virtud por la cual se actúa
escogiendo `lo justo"' (Ética Nicom. V, 1129). Para Ulpiano es también un hábito:
"La voluntad constante y perpetua de atribuir a cada uno lo suyo" (Dig. I, 1,10).
Para santo Tomás es "la virtud por la que cada uno, con voluntad constante y
perpetua, atribuye a cada uno su derecho" (S. Th. II-II, 58-1).

1
En : http://www.filosofia.net/materiales/rec/glosari2.htm#j
De estas y otras simples definiciones clásicas, con excepción de la doctrina de
santo Tomás considerada en su conjunto, puede decirse en general que
manifiestan una justicia demasiado objetivista, cosificada, cuantificada o
matemática = `dar a cada uno lo suyo"-, como si se tratase sólo de los bienes
exteriores que no tienen nada que ver con el sujeto agente, ni con su conciencia,
m con la intención subjetiva, como si no hubiera que tomar en consideración para
nada la persona del agente y la persona a la que se da lo suyo. Pero esta justicia,
que se limita a lo debido material o cuantificativo, no es capaz de captar la
profundidad personal del derecho; se trata de una justicia mínima, externa, que
puede incluso resultar inhumana, y por tanto una `justicia injusta".

b) Toda cualidad ética es de un sujeto agente, y no de una cosa debida. Esto hace
que lo formalmente justo según una ley o según una convención puede que no sea
justo en nombre de la dignidad del hombre. Un salario, una satisfacción de las
obligaciones de la justicia conmutativa, una distribución burocrática y formal,
todas estas y otras formas de justicia objetiva externa pueden ser "justas" ad
rigorem litterae, pero no ad dignitatem personae, ya que el sujeto agente está
fuera de fuego.

Pero el nuevo principio exige ante todo el reconocimiento del derecho


fundamental del ser persona con todas sus implicaciones, como veremos más
adelante; en consecuencia, si en otros tiempos se privilegiaba lo debido
cuantitativo (mínimo), hoy se destaca lo debido cualitativo ("justo" no en nombre
de la ley, sino del hombre). Pero puede objetarse entonces que, más allá de lo
estrictamente debido y de la medida legal, está sólo la caridad, y que la caridad no
es la justicia; por tanto, que la dimensión personal del sujeto no tiene nada que
ver con la justicia y que no entra en ella para nada. Es verdad que no tiene nada
que ver con la justicia entendida en el sentido tradicional-clásico objetivista y
cuantificado, pero sí tiene que ver con la justicia que es primordialmente la
garantía del bien de la persona, del derecho que brota no de la ley positiva, sino
de la naturaleza de la persona, que afecta a la persona y no solamente a sus cosas.

Algunas características del concepto amplido de justicia.-Fijémonos sólo en dos.


El concepto "lo suyo" (suum jus) es el derecho que está en el origen (fundamento,
raíz) de la justicia. Si analizamos la formulación platónico-aristotélico-tomista,
prevalece el "suum" individual sobre el comunitario o social; por eso mismo la
ética más bien individual, por no decir "individualista", ha estado durante siglos
demasiado orientada hacia la justicia conmutativa, como ya se ha dicho. Pero el
"suum" tiene por lo menos dos significados precisos: uno objetivo, cuando lo que
corresponde o pertenece a una persona, es decir, lo que se le debe, es una cosa,
una acción, una prestación; y otro subjetivo, cuando una persona tiene cierto
poder de exigir o de disponer de una cosa o de una acción. A estos significados
del concepto "suum" se añaden otros dos aspectos relativos al derecho del
hombre, a saber: el aspecto legislativo o "ratio juris", que es la reglamentación
racional de los derechos y de las relaciones de la persona, basados en el derecho
natural o positivo, y el aspecto científico, que designa la ciencia del derecho en
cuanto que trata el tema de lo "suum"con un método científico y sistemático.

Pero la justicia es también una virtud. Es el hábito de atribuir a cada uno "su"
derecho, mientras que el pecado consiste en no dar a cada uno "su" derecho. Mas
para ser justos se necesita la actitud positiva constante (habitus), o sea, la virtud, y
no solamente un acto aislado o esporádico. Sin embargo, la justicia es una virtud
muy particular.

Para Platón una virtud humana tiene dos niveles: social, en cuanto que, al dar a
cada uno lo suyo, procura mantener en su propio orden las clases sociales
(gobernantes, guerreros, artesanos); y personal, en cuanto que hace que quede a
salvo el orden en relación con las tres "animas" (concupiscible, irascible,
racional) que, según él, constituyen el ser humano.

Para Aristóteles, que perfeccionó el pensamiento de su maestro, son tres las


formas principales de la virtud de la justicia, que durante la historia serán un
paradigma casi absoluto.

La primera forma, de la que ya hemos hablado, expresa la carga que incumbe a


los ciudadanos en sus relaciones mutuas "suum cuique"; se llama justicia
conmutativa, particular, "lineal" (entre "yo'="tú'="nosotros', "interpersonal",
"aritmética". Ordena las relaciones justas entre las personas o los grupos, según el
principio de equilibrio de sus derechos y deberes.

La segunda forma expresa la carga que incumbe a los ciudadanos de cara al


Estado o al bien común, y consiste en el principio de la observancia de sus leyes,
que ordenan los miembros de la sociedad al bien común, siendo la sociedad el
sujeto de los derechos, para con la cual los individuos tienen sus respectivos
deberes, mientras que el bien común es el objeto que hay que salvaguardar y
desarrollar. Se la llama justicia legal, contributiva, general "de abajo arriba".

La tercera forma pone de relieve los derechos y los deberes de los ciudadanos del
Estado o de la sociedad y ordena las relaciones entre la sociedad y sus miembros,
haciéndolo a través de los que garantizan el bien común. Lleva el nombre de
justicia distributiva, proporcional, "geométrica", "de arriba abajo".

Para santo Tomás, "la justicia es el hábito gracias al cual una persona da a cada
uno lo que le corresponde de derecho con voluntad constante y duradera" (S. Th.
II-II, 58-1). En teología, ocupa un lugar entre las cuatro virtudes cardinales:
prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Observamos que para Aristóteles la
justicia (dikaiosyne) forma parte de las virtudes "cardinales", junto con la
prudencia (phronésis), la sabiduría (sophía), la templanza (sophrosyne) y la
fortaleza (andreia) (Et. Nicom. I, 3). Por tanto, es una virtud moral; más aún,
tiene la primacía, en cuanto que las otras virtudes atañen al bien del individuo en
sí mismo, mientras que la justicia mira al bien común, que trasciende el bien
individual. La justicia-valor y virtud establece la igualdad entre las partes, la
reciprocidad entre el derecho y el deber, la paridad entre las personas, el
equilibrio entre los objetivos.

Así pues, la virtud de la justicia es distinta de las otras virtudes, ya que la


aequalitas o igualdad fundamental entre las personas no depende de suyo de la
voluntad del agente, como en otras virtudes. Aquí el medium re¡ o la "justa
medida" mira al objeto justo y no a la intención del agente, lo cual es la fuerza,
pero también el límite de la virtud de la justicia. De aquí el peligro de que la
igualdad rígida se haga injusta, como indica la máxima citada por Cicerón:
"summum jus, summa injuria" (De officüs I, 10,33).

Al contrario, la justicia no debe utilizarse en el sentido rígido ni cuando expresa el


suum ni cuando representa la virtud,- ella sabe y debe saber situar lo debido en el
amor fraterno dentro de la línea de la justicia veterotestamentaria y
neotestamentaria, siguiendo el paradigma y la enseñanza del Señor Jesús (Lc
10,29-36: el samaritano; Mt 20,1-17: los obreros de la viña; Mt 18,23-35: el
siervo inmisericorde). Por tanto, para que la justicia sea verdaderamente humana,
se necesita la integración en la persona y la redención realizada por la
solidaridad, por el amor humano y por la caridad cristiana.

Sentido Jurídico.-

Comienzos.-

1° Justicia es la cualidad de lo justo. Administrar justicia consiste esencialmente


en declarar lo que es justo en el caso concreto sometido al tribunal.
La justicia se califica de distributiva cuando aspira a repartir entre las personas los
bienes, los derechos, los deberes y los honores, en función del valor y de
las aptitudes de cada uno y de su función en la sociedad.
La justicia se dice conmutativa para designar la que vela por
una igualdad aritmética en los intercambios.
2° La palabra justicia designa también la autoridad judicial , o el conjunto de las
jurisdicciones de determinado país.

Filosofía del Derecho.-

El pensamiento griego anterior a Sócrates vinculaba la idea de justicia a la de


orden: es injusto cuanto vulnera o desequilibra el orden a que pertenece. Platón
moralizó su concepto al considerarla como un bien -superior, incluso a la
felicidad- y una virtud. Tanto él como Aristóteles vieron en la justicia
una función primordial del poder político.

Los juristas romanos entendieron la justicia, en principio, de manera


marcadamente subjetiva. Partiendo de que lo justo (iustum) era lo que se
acomodaba al derecho (ius), reputaban justa la voluntad de acatarlo. Sobre
esta voluntad, de ser perseverante, construyeron el concepto de justicia. Así dijo
Ulpiano que tal es la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno su derecho,
es decir, lo suyo.

Esta postulado (suumcuiquetribuere), junto con otros dos (honeste vivere -vivir
honestamente- y alterum non laedere -no dañar a los demás-) constituía para
los juristas romanos el fin esencial del derecho. Naturalmente, en toda esta
concepción subyace la impresión de las fronteras entre norma jurídica (ius),
norma moral (boni mores) y norma religiosa (fas), problema que afectará para
siempre al concepto de justicia. Sin embargo, el legado de Roma a este respecto
fue decisivo: vinculó las ideas de derecho y de justicia y trazó una definición de
ésta (dar a cada uno de lo suyo) que ha prevalecido sustancialmente a lo largo de
los siglos.
El pensamiento cristiano abordó la cuestión de la justicia, aunque en
la Biblia dicho concepto se refiere, en general, a la fidelidad del hombre a la
Alianza y, en definitiva, a la santidad.

Todo ello no ha sido obstáculo para que dicho pensamiento haya estudiado y
ensalzado la importancia esencial de la justicia en el sentido que aquí nos interesa,
y ello desde los puntos de vista teológico -como virtud-, filosófico yjurídico.

El cristianismo afirma, ante todo, la primacía de la caridad sobre la


justicia, postulado de raíz evangélica, que ha sido recordado actualmente por Juan
Pablo II al manifestar que «no basta con la justicia» y proclamar la necesidad de
una «civilización del amor».

Desde dicho postulado, ha construido una doctrina filosófico-jurídica de la


justicia, a la que contribuyeron poderosamente San Agustín y Santo Tomás de
Aquino. El pensamiento de este último fue asumido y desarrollado por la Escuela
española de Salamanca de los siglos XVI y XVII.

Los puntos esenciales del tomismo a este respecto pueden sintetizarse,


muy sumariamente, de este modo: 1.º Adopta como idea básica de la justicia la
norma moral, de dar a cada uno lo suyo, formulada, como hemos visto, en el
mundo romano. 2.º Recoge esencialmente la clasificación aristotélica de la
justicia -aunque con mayores puntualizaciones-, distinguiendo entre una justicia
general o legal (que se refiere a lo que es debido a la comunidad y fundamenta la
potestad ordenadora de la actividad de las personas hacia el bien común en lo que
es propio de su esfera) y una justicia particular (que versa sobre lo que es debido a
cada persona). Esta última se subdivide en justicia distributiva (lo que
la comunidad debe a cada persona, idea que entraña la de participación en los
bienes colectivos) y justicia conmutativa (lo que cada persona debe a otra). 3. º
Evidencia la íntima relación existente entre las ideas de comunidad, ley, bien
común y justicia. La justicia es principio superior a que debe atenerse la ley
positiva emanada de la autoridad comunitaria, y la finalidad de esta ley debe ser
el bien común, y 4.º Esclarece la relación que media entre justicia, ley natural y
ley divina.

Los iusnaturalistas, partiendo de sus principios de escuela y, entre ellos,


señaladamente, Grocio, consideraron la justicia como un imperativo derivado de
la ley natural a la que debe acomodarse la ley positiva.
Las doctrinas defensoras del poder absoluto de los reyes marginaron las ideas de
justicia y derecho natural a favor de la norma positiva emanada de la autoridad.
prepararon con ello el camino del positivismo jurídico contemporáneo
que proclama la neutralidad ética del derecho, entendiendo que éste es
únicamente el establecido por el poder político. De este modo lo justo es,
simplemente lo legal.

Más recientemente se ha tratado de reconducir la idea de justicia a la de igualdad,


olvidando así la profundidad de su significado y la pluralidad de sus aspectos.

Ha sido Mariatain quien de manera muy señalada y sugestiva ha renovado el


mensaje que media entre poder político, bien común y justicia, así como
el vínculo establecido entre justicia y amor.

La idea de justicia elaborada sucesivamente por el pensamiento clásico y el


cristianismo ha perdurado como un principio superior a la mera legalidad. Como
ha dicho con acierto Recaséns, es creencia general que la esencia de la justicia es
dar a cada uno lo suyo, aunque la dificultad y las divergencias radiquen en
la determinación de los que debe ser considerado como propio de cada uno.

Supremo ideal que consiste en la voluntad firme y constante de dar a cada uno lo
suyo, según el pensamiento y casi las palabras de Justiniano: "Constans et
perpetua voluntasjussuuincuiquetribuendi". Conjunto de todas las virtudes. Recto
proceder conforme a derecho y razón. El mismo derecho y la propia razón, en su
generalidad. Equidad. El Poder judicial. Tribunal, magistrado o juez que
administra justicia; es decir, que resuelve litigios entre partes o falla acerca de la
culpa o inocencia de un acusado. Pena, castigo o fallo acerca de la culpa
o inocencia de un acusado. Pena, castigo o sanción. En lenguaje poco
técnico, pena de muerte; y de ahí el verbo ajusticiar, que sí constituye tecnicismo.
ant. Alguacil. ATRIBUTIVA. La que concede por voluntad, gratitud, humanidad
o complacencia, más que por deber, razón o necesidad. (V. JUSTICIA
DISTRIBUTIVA Y EXPLETIVA.) CIVIL. Hábito de atemperar la conducta a la
ley. | Jurisdicción civil u ordinaria. CONMUTATIVA. La que observa la igualdad
contractual y la de toda especie, sin acepción de personas. (V. JUSTICIA
ATRIBUTIVA y DISTRIBUTIVA) | DE SANGRE. Y. MERO IMPERIO.
DISTRIBUTIVA. La que premia o castiga, con igualdad de criterio, según
el mérito o demérito de las personas. (V. JUSTICIA ATRIBUTIVA y
CONMUTATIVA.) EXPLETIVA. La que da a cada cual lo que por ley
o derecho se le debe. (V. JUSTICIA ATRIBUTIVA.) SOCIAL. Expresión tan
divulgada como imprecisa, y habitual ya desde fines del siglo XIX. Para los
partidos revolucionarios, por justicia social se entiende la implantación de
sistemas socialistas o comunistas más o menos audaces; para los enemigos de
estas tendencias, pero temerosos de la fuerza popular, por justicia social se acepta
toda concesión mínima que halague a las masas sin comprometer gravemente
el statu quo económico y de clases; para el liberalismo sincero o progresivo, la
justicia social se condensa en el intervencionismo de Estado, tendencia propensa
al reconocimiento de ciertas reivindicaciones de los trabajadores, pero sin
destrucción de las bases capitalistas de la sociedad burguesa.

Justicia desde el punto de vista jurídico.-

La justicia (del latín, iustitia) es la concepción que cada época y civilización tiene
acerca del sentido de sus normas jurídicas. Es un valor determinado como bien común
por la sociedad. Nació de la necesidad de mantener la armonía entre sus integrantes. Es
el conjunto de reglas y normas que establecen un marco adecuado para las relaciones
entre personas e instituciones, autorizando, prohibiendo y permitiendo acciones
específicas en la interacción de individuos e instituciones.

Este conjunto de reglas tiene un fundamento cultural y en la mayoría de sociedades


modernas, un fundamento formal, que intervienen dentro del mismo concepto y que son
explicados de la siguiente manera:
El fundamento cultural se basa en un consenso amplio en los individuos de una
sociedad sobre lo bueno y lo malo, y otros aspectos prácticos de cómo deben
organizarse las relaciones entre personas. Se supone que en toda sociedad humana, la
mayoría de sus miembros tienen una concepción de lo justo, y se considera una virtud
social el actuar de acuerdo con esa concepción.

El fundamento formal es el codificado formalmente en varias disposiciones escritas, que


son aplicadas por jueces y personas especialmente designadas, que tratan de ser
imparciales con respecto a los miembros e instituciones de la sociedad y los conflictos
que aparezcan en sus relaciones.

Concepto de justicia.-

El término justicia viene de iustitia, y el jurista Ulpiano la definió así:

Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi; "La justicia es la
constante y perpetua voluntad de dar (conceder) a cada uno su derecho". Los derechos
son: "honeste vivere,alterum non laedere et suum quique tribuere"... "vive
honestamente, no hagas daño a nadie y da a cada uno lo suyo".

La palabra justicia designó, originalmente, la conformidad de un acto con el derecho


positivo, no con un ideal supremo y abstracto de lo justo. A dicho concepto objetivo
corresponde, en los individuos, una especial actividad inspirada en el deseo de obrar
siempre conforme a derecho; desde este punto de vista, Ulpiano definió la justicia,
según el texto transcrito. Se cree que el jurista se inspiró en la filosofía griega de
pitagóricos y estoicos. Resulta, así que la iustitia es una voluntad que implica el
reconocimiento de lo que se estima justo y bueno (aequum et bonum).

Al observar el adecuarse a la ley en las acciones humanas, los principios jurídicos se


concentran de manera constante y perpetua. De tal modo, la justicia pierde su contenido
abstracto, de valor ideal y estático, transformándose en una práctica concreta, dinámica
y firme que permanentemente ha de dirigir las conductas.1

Conceptos posteriores de justicia.-

La justicia se ocupa en sí del apropiado ordenamiento de las cosas y personas dentro de


una sociedad. Como concepto ha sido objeto de reflexión filosófica, legal, y teológica y
de debate a través de nuestra historia. Un número de cuestiones importantes acerca de la
justicia han sido ferozmente debatidas a través de la historia occidental: ¿Qué es
justicia? ¿Qué demanda de los individuos y sociedades? ¿Cuál es la distribución
apropiada de riqueza y recursos en la sociedad?: ¿igualdad, meritocracia, de acuerdo al
estatus, o alguna otra posibilidad? Hay muchas respuestas posibles a estas preguntas de
diversas perspectivas en el espectro político y filosófico.

De acuerdo a muchas teorías de justicia, es de suma importancia: John Rawls, en


particular, clama que "La justicia es la primera virtud de las instituciones sociales, así
como la verdad es a los sistemas del pensamiento.":2 La justicia puede ser pensada
como distinta de y más fundamental que la benevolencia, la caridad, misericordia,
generosidad o la compasión. La justicia ha sido tradicionalmente asociada con
conceptos de fe, reencarnación o divina providencia, es decir, con una vida de acuerdo
al plan cósmico. La asociación de justicia con la equidad ha sido histórica y
culturalmente rara y tal vez es una innovación moderna.3

Un estudio en la UCLA en el 2008 ha indicado que las reacciones a la igualdad están


"cableadas" en el cerebro y que, "La igualdad está activando la misma parte del cerebro
que responde a la comida en las ratas... Esto es congruente con la noción de que el ser
tratados de manera igualitaria satisface una necesidad básica".4 Una investigación
conducida durante el 2003 en Emory University, Georgia, que involucra a Monos
Capuchinos demostró que otros animales cooperativos también poseen tal sentido y que
"la aversión a la inequidad tal vez no sea únicamente humana."5 indicando que las ideas
sobre igualdad y justicia puedan ser instintivas en naturaleza y en la sociedad.

En el lenguaje común, el término justicia arrastra consigo la intuición de que «las


personas deben recibir el trato que se merecen» y, en este sentido, conserva aún todo su
vigor la definición de Ulpiano: «Dar a cada uno lo suyo». Desde el punto de vista
individual, según Aranguren, la virtud de la justicia es el hábito consistente en la
voluntad de dar a cada uno lo suyo.

Teorización sobre la justicia.-

La Justicia no es el dar o repartir cosas a la humanidad, sino el saber decidir a quien le


pertenece esa cosa por derecho. La Justicia es ética, equidad y honestidad. Es la
voluntad constante de dar a cada uno lo que le corresponde. Es aquel referente de
rectitud que gobierna la conducta y nos constriñe a respetar los derechos de los demás.

La Justicia es para mí aquello cuya protección puede florecer la ciencia, y junto con la
ciencia, la verdad y la sinceridad. Es la Justicia de la libertad, la justicia de la paz, la
justicia de la democracia, la justicia de la tolerancia.

Hans Kelsen.-

Otro nivel de análisis lo constituye el hecho de entender la justicia como valor y fin del
Derecho (más que como virtud subjetiva) al que podemos conceptuar juntamente con
Norberto Bobbio como "aquel conjunto de valores, bienes o intereses para cuya
protección o incremento los hombres recurren a esa técnica de convivencia a la que
llamamos Derecho". Ahora bien en cuanto al bien jurídico tutelado por el Derecho, o
sea, el conjunto de condiciones protegidas por las normas jurídicas, se puede considerar
desde una perspectiva absoluta iusnaturalista dentro de la cual todo derecho es justo y si
no es justo no es derecho. Pero desde una óptica iuspositivista el Derecho es condición
sine qua non de la justicia y a la vez, esta es una medida de valoración del derecho, por
lo que podemos decir que un derecho positivo determinado puede ser "justo o injusto"
de acuerdo con un ideal subjetivo de Justicia.
Todas las virtudes están comprendidas en la Justicia. En definitiva, la verdadera Justicia
es el arte de dar a cada uno lo suyo, o bien, hacer a un individuo dar lo suyo a otro, ello
con base en los principios de la ciencia del Derecho, lo cual debe hacerse sin
discriminar ni mostrar preferencia alguna por nadie, toda vez que las personas deben ser
tratadas por igual para, poder estar en condiciones de aplicar la Justicia a plenitud.

John Rawls.-

Al referirse a Kant, Rawls afirma que éste ha sostenido que una persona actúa
autónomamente cuando los principios de su acción son elegidos por ella como la
expresión más adecuada posible de su naturaleza de ser racional libre e igual. Los
principios básicos con los cuales actúa no son adoptados a causa de su posición social o
de sus dotes naturales, o en función del particular tipo de sociedad en la cual vive, o de
aquello que él quiere tener. Actuar en base a estos principios significaría actuar de
manera heterónoma. El velo de ignorancia priva a la persona, en la posición originaria,
de los conocimientos que la pondrían en condiciones de elegir principios heterónomos.
Las partes llegan juntas a su elección, en cuanto personas racionales libres e iguales,
conociendo solamente aquellas circunstancias que hacen surgir la necesidad de
principios de justicia.

Teorías acerca de la Justicia.-

Entre otras muchas teorías sobre la justicia, destacamos la de los filósofos:

Platón: La Justicia como armonía social. En su libro La República, Platón propone para
la organización de su ciudad ideal, a través del diálogo de Sócrates, que los gobernantes
de esta ciudad se transformen en los individuos más justos y sabios, o sea en filósofos, o
bien, que los individuos más justos y sabios de la comunidad, es decir, los filósofos, se
transformen en sus gobernantes.

Aristóteles: La Justicia como igualdad proporcional: Dar a cada uno lo que es suyo, o lo
que le corresponde. Dice que lo que le corresponde a cada ciudadano tiene que estar en
proporción con su contribución a la sociedad, sus necesidades y sus méritos personales.

Santo Tomás de Aquino: La Ley Natural. Dice que los ciudadanos han de tener los
derechos naturales, que son los que Dios les da. Estos derechos son más tarde llamados
Los Derechos Humanos.

Para los utilitaristas las instituciones públicas se componen de una forma justa cuando
consiguen maximizar la utilidad agregada(en el sentido de felicidad) . Según esta teoría,
lo justo es lo que beneficia al mayor número de personas a la vez.

Ulpiano: Justicia es la constante y perpetua voluntad de darle a cada quien lo que le


corresponde.
John Rawls: Define la justicia como equidad, que consiste básicamente en el principio
de igual libertad, el principio de justa igualdad de oportunidades y el principio de
diferencia.

Justicia distributiva.-

Un aspecto interesante de la organización de las sociedades es cómo se detentan los


recursos disponibles, los bienes producidos y la riqueza disponible. En principio, en la
mayoría de sociedades se han manejado dos conceptos parcialmente incompatibles
sobre qué es una distribución justa de los bienes y la riqueza:

La justicia según la necesidad, sostiene aquellos que tienen mayores necesidades de un


bien deben poseer asignaciones mayores.

La justicia según el mérito, sostiene que aquellos que más contribuyen a la producción
de bienes y riqueza deben tener también una mayor proporción de los mismos.

Representación de la justicia.-

La justicia se representa con una mujer que lleva los ojos vendados, una balanza en una
mano y una espada en la otra. Los ojos vendados pretenden destacar que la justicia no
mira a las personas, sino los hechos, es decir, que la justicia es igual para todos. La
balanza representa el juicio que determinará poniendo a cada lado de la balanza los
argumentos y pruebas de cada lado. La espada expresa que la justicia castigará con
mano dura a los culpables.
Bibliografía.:

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ARISTÓTELES, Etica a Nicóntaco, Instituto de Estudios Políticos, Madrid 1970;
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HABERMAS J., Escritos sobre moralidad y eticidad, Paidós, Barcelona 1991;
LÓPEZ ARANGUREN J. L., Ética, Alianza, Madrid 1990; MARTÍNEZ
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