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Las botellas de plástico no sólo sirven para contener todo tipo de líquidos,

sino también para fabricar cosas aparentemente tan disparatadas como un


invernadero. El proyecto ya es una realidad y lo han levantado en la
provincia de Córdoba (Argentina) un grupo de alumnos de la Especialidad
Agropecuaria, dentro del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.

El objetivo del invernadero es cultivar hortalizas durante el invierno y surge por la


necesidad de abaratar costes frente al alto precio de los invernaderos
tradicionales. El proyecto, que empezó siendo un experimento con alumnos,
acabó albergando una plantación estupenda y variada de hortalizas y verduras
cultivadas en los meses más fríos de Argentina.

El invernadero se sitúa concretamente en Washington, una localidad en el interior


de Argentina dedicada a la agricultura y ganadería a pequeña escala. Sus veranos
son muy cálidos y sus inviernos muy fríos y secos. Además, los suelos sufren una
fuerte erosión, por lo que el cultivo de invernadero es fundamental. Los
promotores del invernadero con botellas de plásticos destacan su bajo coste, su
durabilidad (cada botella viene a durar 10 años y son sustituibles) y su fácil
construcción, ya que aseguran que lo puede levantar una familia o alumnos de
una escuela, tal y como han demostrado. Además, las botellas colocadas en
vertical, ensambladas unas en otras como una columna, aíslan mejor que el
polietileno y crean una cámara de aire en el interior que permite cultivar en
invierno. Las botellas resisten mejor los vientos, golpes y rayones, según los
inventores.

Y ya que nos ponemos manos a la obra, para un invernadero de 4 por 2,5 metros
necesitaremos entre 1.500 y 2.000 botellas de plástico preferentemente
transparentes, alambres, listones y postes para las puertas y sujeción de las
botellas. Si quieres construir uno, anímate y ¡adelante!

a producción, llenado, etiquetado, transporte, almacenamiento y reciclaje


constituyen las etapas más costosas de las botellas desde este punto de vista.

Recientemente la ciudad de San Francisco ha prohibido la venta de agua


embotellada en plástico en sus lugares públicos. Esta medida pretende eliminar
uno de los residuos más peligrosos que genera el hombre: una enorme
cantidad de estos envases de un sol o uso acaba en el mar una vez consumido
su contenido.

Sin embargo, no solamente se trata de eliminar un residuo que tarda muchísimo


tiempo en descomponerse, sino que la fabricación de estas botellas supone un
impacto medioambiental y un consumo de recursos que no tienen justificación.
Una vez consumidas, la mayor parte de estas botellas acaban en el mar

La gran mayoría de las botellas de plástico están hechas de polietileno (PET),


producido a base de petróleo, la extracción del cual es una enorme fuente de
emisiones de gases de efecto invernadero. Además, la producción de plástico
genera gases tóxicos que acaban emitiéndose a la atmósfera.

Lo ideal es emplear siempre un envase reutilizable como las botellas de vidrio


violeta oscuro. Hay ocasiones que es imposible usar vidrio o cristal para ello hay
alternativas como las botellas de tritan o las botellas de silicona platino o las que
están fabricadas con plástico biológico.

Las botellas también pueden estar hechas de plástico “biológico”, un producto


proveniente de materiales vegetales como el maíz o la remolacha azucarera que
no deja por ello de ser un enorme consumidor de agua, además de utilizar tierras
de cultivo en detrimento de la producción de alimentos.
El transporte de agua embotellada también puede suponer un enorme coste
medioambiental: algunas veces, una botella de agua puede conllevar el consumo
de un litro de gasolina para su transporte, con las consiguientes emisiones de
CO2.

Según datos del Pacific Institute, durante la producción de una botella se


consume hasta tres veces el volumen de agua de su contenido. Por otro lado,
no todas las botellas son convenientemente recicladas: en Europa, cada año se
reciclan unos 60 millones de botellas de plástico, aproximadamente la mitad del
total de botellas que hay en circulación.

El resto acaba en los vertederos o en el mar, donde necesita cientos de años


para descomponerse. La contaminación plástica de los océanos es uno de los
problemas medioambientales más graves, ya que supone un serio peligro para la
fauna marina y las aves.

EEUU es el mayor consumidor de plástico del mundo, seguido de cerca por China,
que produce y vende cada año millones de botellas de plástico, para lo que se
invierten unos 18 millones de toneladas de petróleo.
Esta normativa, aprobada el 4 de marzo y que entrará en vigor en 2016 para
eventos al aire libre, prohíbe la venta de agua embotellada en envases de menos
de 5 litros, lo que incluye la venta en kioskos, puestos callejeros, ferias y
convenciones. Solamente se permitirá la venta si no existe una fuente alternativa
de agua adecuada. La prohibición de venta de botellas de plástico en los lugares
públicos forma parte de un plan más amplio que pretende reducir al mínimo los
residuos que genera la ciudad para el año 2020.

“Hasta hace relativamente poco, nuestro mundo no era adicto a las botellas de
plástico”, cuenta David Chiu, Presidente de la Junta de Supervisores de la ciudad.
“Fue solamente en los años 90 cuando la industria del agua embotellada, valorada
en unos 60.000 millones de dólares, experimentó un enorme crecimiento basado
en el marketing masivo y las campañas de distribución”.

Según él, la prohibición de venta de agua embotellada en plástico en lugares


públicos es solamente el primer paso. “Se trata de hacer ver a los ciudadanos que
es factible”, afirma. Más adelante se impondrán otras prohibiciones. En el año
2007, la ciudad ya prohibió las bolsas de plástico, lo que ha hecho que los
consumidores utilicen mucho más las bolsas reutilizables.

Nuestro proyecto surge por una necesidad del área de huerta. Nuestro nivel secundario
especial tiene como orientación Huerta Orgánica que incluye producción de
alimentos y Construcciones. Por experiencia de años anteriores debido a largos
meses de invierno, a bajas temperaturas, sumado los intensos vientos del norte,
surge la necesidad de proteger los almácigos de pequeñas plantas medicinales y
aromáticas que luego se trasplantarán en la huerta escolar. A partir de aquí surge el
siguiente problema a solucionar:
¿Qué hacemos ante la llegada del invierno con los almácigos de plantitas jóvenes
para que no se hielen?
Elaborándose los siguientes objetivos:
• Identificar y seleccionar elementos que se pueden reciclar para la construcción de
un invernadero.
• Construir un invernadero con material reciclado.
• Valorar la importancia de reciclar en relación con el cuidado del medio ambiente. Del análisis
de la entrevista y de las diferentes fuentes de información (libros, revistas, Internet), se eligió
como posible solución:
Construir un invernadero en la huerta de nuestra escuela a bajo costo, cuidando el
medio ambiente, siguiendo el proyecto anterior con botellas de plástico
descartables.
Los alumnos demostraron entusiasmo e interés por la lectura sobre el tema; también
curiosidad por las actividades desarrolladas.

Los objetivos planteados se cumplieron mediante la construcción de las paredes


del invernadero con botellas de plástico descartables, cuidando el medio
ambiente, reciclando; utilizando como materia prima recursos artificiales y de esta
manera ayudamos a disminuir la contaminación del suelo y encontramos una
alternativa más económica de construcción. Como así también entender y apreciar
la importancia del trabajo en grupo, que todas las actividades asignadas fueron
importantes y que el resultado fue gracias al ESFUERZO DE TODOS. Proyecciones
:

Cambiar los sectores de nylon (techo y puerta), por botellas, para una mayor efectividad
ante los fenómenos climáticos
.

� Por las características de nuestros alumnos, compartimos con ellos muchas


horas de práctica en las dos orientaciones, Construcción y Huerta Orgánica. Ellos
necesitan vivir, experimentar las distintas situaciones para comprenderlas; es sólo
ahí cuando pueden fijar conceptos, y es un logro cuando los alumnos pueden poner
en palabras esas situaciones vividas. Por lo expuesto se decide comenzar con el
presente proyecto tecnológico, para satisfacer una necesidad de la huerta de la escuela,
la construcción de un invernadero con botellas de plástico descartables. Se plantea el
siguiente
problema: ¿Qué hacemos ante la llegada del invierno con los almácigos de
plantitas jóvenes para que no se hielen?
Se trazaron los siguientes
objetivos:

• Identificar y seleccionar los elementos que se pueden reciclar para la construcción de un


invernadero.
• Construir un invernadero con material reciclado.
• Valorar la importancia de reciclar en relación con el cuidado del medio ambiente. Del análisis
de la entrevista y de las diferentes fuentes de información (libros, revistas, Internet), surgen
las siguientes alternativas de solución:
• Construir un invernadero con cañas y nylon.
• Construir un invernadero de ladrillos con ventanas grandes. Eligiéndose la
siguiente como más óptima:
Construir un invernadero en la huerta de nuestra escuela a bajo costo, cuidando el
medio ambiente siguiendo el proyecto anterior con botellas de plástico
descartables.