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UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE SAN MARCOS

UNIVERSIDAD DEL PERÚ, DECANA DE AMÉRICA

ESTUDIOS GENERALES
FCC - FACULTAD DE CIENCIAS CONTABLES

Unidad de Pre Grado

“Año del Diálogo y Reconciliación Nacional”

DERECHOS FUNDAMENTALES, CIUDADANÍA Y DERECHOS HUMANOS

ENFOQUE Y EQUIDAD DE GÉNERO.IDEOLOGÍA DE GÉNERO

DOCENTE: Flores Pumayauri, Janisse

INTEGRANTES:
-Gil Vergara, Trilce Anaceli
-Huamanyauri Zavala, Rosmery
-Mathey Huaman, Carlos Andres
-Torres Arce, Sandra Pamela
-Salas De los Santos, Lesly Lizeth
-Sotelo Serpa, Oscar
-Vega Castillo, Ana Cristhina
SECCIÓN: 19 (404 FCC) TURNO: Lunes 13:00-16:00

Lima, Perú (2018)


ENSAYO DE ENFOQUE, EQUIDAD E IDEOLOGÍA DE GÉNERO

Los términos sexo y género muchas veces han sido confundidos e incluso hay quienes lo
consideran, erróneamente, como sinónimos. El sexo se refiere a las características biológicas
que entre otras, son comunes a todas las sociedades y culturas. Género, en cambio, se
relaciona con los rasgos que han ido moldeándose a lo largo de la historia de las relaciones
sociales. Las diferencias en materia de género se construyen socialmente y se inculcan sobre la
base de la percepción que tienen las distintas sociedades acerca de la diversidad física, los
presupuestos de gustos, preferencias y capacidades entre mujeres y hombres, es decir,
mientras las disimilitudes en materia de sexo son inmutables, las de género varían según las
culturas y cambian a través del tiempo para responder a las transformaciones de la sociedad.

En la sociedad, un factor vital es el trabajo, el cual permite la productividad y el sustento que


genera su crecimiento y funcionamiento económico. Además de posibilitar la participación de
las personas con el fin de obtener ingresos. Sin embargo, las desventajas que hay entre
mujeres y hombres en cuanto al acceso de los recursos económicos trae como consecuencia la
limitación de autonomía económica de la mujer, impidiéndole de esta forma asegurar un
mejor nivel de vida para sí misma y quienes de ella dependen. Además, otro aspecto negativo
que sufre la mujer es el de la discriminación en las profesiones que ejercen este problema
social, como la limitación de derechos laborales hace que no se desarrollen ni crezcan
adecuadamente en el ámbito laboral.

Además de las desventajas en el terreno laboral mencionadas anteriormente, hay una serie de
factores que explican el mayor empobrecimiento de las mujeres, tales como la restructuración
económica llevada a cabo en los países en desarrollo, las restricciones presupuestarias
aplicadas por los gobiernos y otras medidas derivadas de la adopción de los modelos
económicos neo-liberales. Las mujeres han padecido con mayor fuerza la disminución de
puestos de trabajo en el sector público. La pobreza es especialmente intensa en las áreas
rurales, donde la disponibilidad de servicios y las oportunidades de empleo son más escasas
que en las ciudades. Esta situación es aún más acuciante para la mujer, dadas sus menores
posibilidades de acceder a los recursos, factores y servicios productivos tales como el crédito,
la propiedad de la tierra, la herencia, la educación, la capacitación, la información, los servicios
de extensión, la tecnología y todos los demás recursos, sin hablar de la imposibilidad de
participar ampliamente en los procesos de toma de decisiones.

Si hablamos del sector educativo, aún en la mayoría de las sociedades existen obstáculos y
prejuicios sociales y culturales que limitan el acceso de la mujer a los servicios de esta índole.
Es por eso que hay más mujeres analfabetas que hombres como lo indica la UNESCO que en
los países en desarrollo el 41% de las mujeres son analfabetas, en comparación con menos del
20% de los hombres. En particular en el sector rural, las niñas abandonan la escuela en mayor
proporción que los niños, ya que ellas deben ayudar en los quehaceres domésticos, además de
colaborar en el trabajo productivo en sus hogares hasta en algunas sociedades las reglas
sociales y los patrones culturales son tan rigurosos para las mujeres que sus salidas de la casa
son muy condicionadas. Si bien en muchas regiones, la inscripción de las mujeres a niveles de
educación superior aumentó, aún existen profundas diferencias en los campos de estudio a los
que se dedican uno y otro sexo, haciendo que se excluya a las mujeres de la educación
científica y técnica y por lo tanto ellas seguirán fuera de estas áreas en el mercado laboral.

A causa del papel específico que se les ha asignado a hombres y mujeres, estos tienen
necesidades sanitarias distintas, no sólo por sus diferencias biológicas. Mayormente la salud
del hombre se ve amenazada por afecciones asociadas a las enfermedades profesionales, los
accidentes de trabajo y al consumo de tabaco, alcohol o drogas. En cambio, la salud de la
mujer está vinculada con el embarazo porque corren riesgos de anemia, malaria, etc. Así que la
esperanza de vida para las mujeres es mayor que para los hombres. En materia de nutrición,
morbilidad y mortalidad infantil las niñas suelen sufrir discriminaciones debido a la escasez de
recursos, a reglas sociales. Y en algunos hogares, la repartición de alimentos puede ser
desigual dándose así que las mujeres suelan tener una alimentación inadecuada,
comprometiendo de esta forma su salud, especialmente cuando están embarazadas o
lactando, hasta incluso se privan de los alimentos para garantizar la alimentación de los hijos.
Esta condición sería diferente si la productividad de su trabajo aumentara a través un mayor
acceso a insumos, tecnología y servicios agrícolas, los cuales mejorarían su propia nutrición y la
de su familia.

Con relación a la familia, a lo largo de la historia se ha ido transmitiendo ideas y valores, y


cumple su función como primer agente socializador debido al carácter cualitativo de su
influencia donde las niñas y los niños crecen y son educados; estas ideas estaban relacionadas
con el rol que tenían que asumir las mujeres y los hombres en la sociedad, en función de su
sexo. El aprendizaje e integración de los roles y estereotipos de género que hoy en día siguen
estando vigentes, se produce en la familia a través de la socialización diferenciada. Esta
socialización diferenciada por géneros es la que va a ocasionar que mujeres y hombres no sean
tratados como iguales, creando con ello una desigualdad. Para poder entender la influencia
que sobre la familia tiene el contexto social, hablaremos de lo que es sociedad patriarcal y la
teoría sexo-género. La sociedad patriarcal es justificar con argumentos la creencia de
inferioridad intelectual y física de las mujeres, abarcando todos los espacios sociales e
instaurados como forma de vida y como sistema político. Y con respecto a la teoría sexo-
género, idea de que la biología es lo que determina lo femenino y lo masculino. En
consecuencia, la mujer quedaba desplazada al ámbito doméstico y el hombre al ámbito
público, pero por la emigración masculina por desempleo, surgen las familias encabezadas por
mujeres, familias que hoy en día se diferencian mucho de las encabezadas por hombres ya que
la mujer tiene que hacerse cargo de traer dinero a su hogar y a la vez realizar las labores
domésticas.

En la esfera pública, los estereotipos, prejuicios sociales y culturales siguen siendo el principal
impedimento para el acceso a la vida pública, y podemos comprobarlo en la participación de la
mujer en la toma de decisiones del Estado Peruano, la cual es aún reducida. El análisis
realizado a una base de datos construida por Ojo-Publico.com sobre la participación por
género en los cargos más altos de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, así como en
otras 15 entidades públicas, concluye que las mujeres ocupan el 21% de los 137 puestos en
dichos sectores.
Un resultado similar encontró el año pasado el Ranking PAR, herramienta desarrollada por la
consultora Aequelas que mide la presencia de mujeres en puestos de liderazgo entre
entidades del sector privado. La empresa realizó una encuesta a 141 empresas y determinó
que las mujeres ocupaban solo el 24% de los cargos de liderazgo.

La Ley 28094, conocida como Ley de cuotas de género, obliga a los partidos políticos a
presentar listas de candidatos proporcionales en número entre mujeres y hombres, y
establece que la participación de estas no puede ser menor del 30%. Diana Chávez,
Coordinadora de Proyectos de la Asociación Civil Transparencia, afirma que la cuota en los
puestos de elección popular alcanza solamente a los cargos de congresistas o regidoras y no a
los de mayor poder.

Ya que hemos hablado sobre el género y los ámbitos en los que influye, presentaremos tres
modelos que relacionan las categorías de sexo y género, varón-mujer: el modelo de la
subordinación, el modelo igualitarista y el modelo de la reciprocidad y corresponsabilidad.

El primer modelo se caracteriza por la desigualdad social y jurídica entre varón y mujer. Se
entiende que el sexo biológico determina el género, es decir, las funciones o roles que la
persona debe desempeñar en la sociedad. La actividad de la mujer se limita al espacio privado,
fundamentalmente a la crianza de los hijos y a las labores domésticas. Al varón le corresponde
la actividad pública: la política, la economía, la cultura, etc. De esta manera, se conforman los
estereotipos clásicos, en los que el espacio social se asigna, directamente, por el hecho de ser
varón o mujer, atribuyendo a la biología la justificación para el desempeño de unas funciones
determinadas dentro de la sociedad. El segundo modelo ha contribuido a la superación de la
discriminación de la mujer a lo largo de la historia. Dicho modelo ha tenido consecuencias
sociales muy positivas, que han llegado hasta nuestros días: el logro del derecho al voto, de
una mayor igualdad en los ámbitos familiar, político, laboral, jurídico, económico, etc. Su valor
radica, en la valiente defensa de la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer. Sin
embargo, este modelo también cae en ciertos errores. El más fundamental es la negación de
cualquier diferencia entre varón y mujer, llegando a la pérdida de la identidad de ésta última.
El tercer modelo intenta hacer compatible la igualdad y la diferencia entre ambos. Por un lado,
se parte de su igual condición de personas, en consecuencia, de su igual dignidad y derechos.
Ambos, varón y mujer, participan de una misma naturaleza y tienen una misión conjunta: la
familia y la cultura. En consecuencia, están llamados a ser protagonistas de un progreso
equilibrado y justo. No obstante, la igualdad en dignidad y derechos no es óbice para defender
la diferencia entre varón y mujer (genética, biológica, hormonal, incluso psicológica, etc.).

Con respecto al enfoque de género la diferencia sexual se ha traducido como desigualdad


social, al hablar de igualdad entre los sexos por eso estamos hablando del problema de la
desigualdad de las mujeres en relación con los hombres. Existe gran complejidad en la
utilización de los conceptos de igualdad y diferencia, pues las personas somos iguales en tanto
seres humanos y diferentes en tanto sexos la diferencia se produce sola y la igualdad hay que
construirla. Sabiendo que género es distinto a sexo ya que el primero se refiere al
comportamiento de hombres y mujeres definiéndose como femenino y masculino, no tenían
definido el sexo; y lo segundo se refiere a las diferencias biológicas órganos sexuales función
reproductora hormonas además que es un conjunto de ideas, creencias y atribuciones sociales,
tomando como base la diferencia sexual; y en el género hay diferencias y características
biológicas ,anatómicas fisiológicas y cromosómica que nos definen como mujeres y hombres
de esto nace la masculinidad y feminidad que determinan el comportamiento ,funciones,
oportunidades, valoración ,relación entre hombre y mujer.

Sin embargo, surge el concepto de equidad de género el cual se define como la cualidad que
consiste en dar a cada uno lo que se merece en función de sus méritos o condiciones. La
importancia de la equidad de género en los logros de aprendizaje. En las políticas educativas es
una condición necesaria para garantizar la inclusión de amplios sectores poblacionales que de
otra manera van a ver vulnerado su derecho a una educación de calidad. Podría afirmarse que
aunque son muchos los esfuerzos que han realizado los sistemas educativos en este sentido
todavía son necesarias acciones para lograr la igualdad de género en educación. Esta situación
nos lleva a reflexionar sobre el papel que las diferentes agencias socializadoras ejercen en la
configuración de los imaginarios asociados a los roles de género y a recordar que las formas en
que son transmitidos los valores de género son tanto conscientes como inconscientes. El
lenguaje, las acciones de la vida cotidiana, la ropa, el trabajo, las relaciones familiares, les dan
a las niñas y los niños los elementos para comportarse de acuerdo con el género asignado y
para elaborar su autoimagen. Así, la cotidianidad de la familia y la escuela marcan de una
manera sutil estereotipos que dificultan acciones de política con la consiguiente permanencia
de inequidades.

El rol del género en la educación y los logros de aprendizaje es uno de esos patrones culturales
y sociales que la escuela y la educación reproducen y mantienen como una estructura de
dominación. La escuela enseña a obedecer y a ser leales con un sistema que legitima hábitos,
prácticas, valores y normas catalogadas como válidas que no siempre respetan la equidad de
género. ¿Qué revelan las evaluaciones educativas al respeto? Las investigaciones disponibles
identifican inequidades educativas significativas por género, a nivel de asignaturas. Los
estudiantes varones tienen ventajas significativas en matemática y las estudiantes tienen una
ventaja similar en lectura y escritura. Los bajos niveles de competencia en lectura entre los
varones pueden incrementar la probabilidad de repetición y abandono escolar temprano y,
como resultado, reducir la participación de los varones en educación terciaria y sus
oportunidades profesionales. Asimismo, el bajo rendimiento en matemática y ciencias entre
las niñas puede reducir su interés por carreras en Computación, Ingeniería y Ciencias (que
ofrecen mayores oportunidades para obtener ingresos altos). Los resultados de TERCE (2013)
dan cuenta que los varones y las niñas no obtienen un puntaje similar en varias asignaturas.
Los resultados de las pruebas evidencian una ventaja generalizada de los varones en
matemática. Sin embargo, la magnitud de esta ventaja difiere por grado. Las pruebas en
matemática en tercer grado revelan brechas de género en el logro de aprendizaje, pero las
ventajas relativas varían entre los países: las estudiantes obtienen un puntaje superior que los
varones en la mitad de los países considerados y los varones obtienen un puntaje superior en
la otra mitad. El análisis de desempeño en matemática en sexto grado da cuenta de una clara
ventaja de los varones. Por el contrario, las estudiantes tienden a desempeñarse
significativamente mejor en lectura y escritura. Las estudiantes, tanto en tercero como en
sexto grado, obtienen consistentemente puntajes más altos que los varones en lectura y
escritura. Tal como sucede con los resultados de tercer grado para matemática, la brecha de
género en ciencias resulta estadísticamente significativa en pocos países y la ventaja por
género se encuentra dividida. Es de destacar que tanto en lectura como en matemática, la
inequidad de género fue mayor entre los estudiantes de sexto grado que entre los de tercero,
sugiriendo una posible correlación con la socialización en la educación primaria. Por lo tanto,
es altamente probable que prácticas culturales, difíciles de capturar en estudios cuantitativos,
se encuentren detrás de las brechas de género en matemática.

Desde 1999, la Política de la OIT sobre igualdad entre los sexos e incorporación de las
consideraciones de género en la Oficina Internacional del Trabajo se ha ido aplicando
mediante sucesivos planes de acción. Después de tantos años, es necesario un plan de acción
sobre género. La igualdad de género es un valor inherente a la OIT, y hoy, más que nunca, las
profundas brechas de género que persisten en el mundo del trabajo hacen necesario que la
OIT asuma un fuerte liderazgo en esta esfera. Según datos recientes de la OIT, millones de
mujeres están perdiendo terreno en la búsqueda de la igualdad en el mundo del trabajo. No
hay lugar para la complacencia ni tiempo que perder; la OIT debe dar el ejemplo. Este Plan de
Acción refleja las orientaciones y decisiones de los mandantes tripartitos en lo que se refiere al
diseño, los objetivos y los resultados previstos. Si bien se han registrado algunos avances en la
consecución de las metas de los planes de acción anteriores, debemos redoblar nuestros
esfuerzos para mejorar en determinadas esferas. Por eso hemos decidido utilizar los
resultados y las lecciones extraídas de una evaluación independiente del Plan de acción de la
OIT sobre la igualdad de género 2010–2015 como catalizadores para actuar y mejorar. La OIT
debe asumir un papel destacado en las iniciativas internacionales para promover y hacer
realidad la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer. Nuestra Organización ya goza
de reconocimiento como líder mundial en asesoramiento de políticas respecto de temas de
gran trascendencia, como la protección de la maternidad y los trabajadores con
responsabilidades familiares; la igualdad de remuneración y la brecha salarial de género; los
derechos de las trabajadoras y los trabajadores domésticos; y las mujeres empresarias y
directivas. Debemos mantener y ampliar nuestra credibilidad y autoridad en relación con la
temática de la igualdad de género al ejecutar la iniciativa del centenario relativa a las mujeres
en el trabajo y al apoyar las actividades de los mandantes para dar cumplimiento a la Agenda
2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible, y más concretamente al Objetivo 5
sobre igualdad de género y empoderamiento de la mujer, el Objetivo 8 sobre empleo pleno y
productivo y trabajo decente para todos y el Objetivo 10 de reducir la desigualdad en los
países y entre ellos. El Plan de Acción de la OIT sobre Igualdad de Género 2016-2017 es una
herramienta basada en los resultados y guarda plena conformidad con el Plan de Acción para
Todo el Sistema de las Naciones Unidas sobre la Igualdad de Género y el Empoderamiento de
las Mujeres (ONU-SWAP). Hemos fijado objetivos cuantificables, en particular en relación con
los mecanismos institucionales favorables a la igualdad de género, para los cuales tengo la
intención de delimitar claramente las responsabilidades. Haremos todo lo que podamos y
debamos hacer –en particular, ejecutaremos un plan estratégico de comunicación y
prestaremos especial atención a la responsabilidad y la rendición de cuentas– para demostrar
un progreso constante cuando llegue la hora de presentar los resultados del Plan de Acción
2016–2017 al Consejo de Administración.

De esta discusión nace la ideología de género que pretende eliminar la idea de que los seres
humanos se dividen en dos sexos. Esta ideología quiere afirmar que las diferencias entre el
hombre y la mujer, va más allá de las obvias diferencias anatómicas, no corresponden a una
naturaleza fija, sino que son producto de la cultura de un país o de una época determinados.
Desaparece la diferencia entre lo que está permitido y lo que está prohibido en este ámbito.
Como sabemos el género es una construcción cultural, no es un resultado causal del sexo. La
ideología hoy en día es una controversia que algunos señalan de que es un invento para atacar
la verdad y al hablar de verdad hablamos de la tolerancia, respeto. Lo que hagamos con lo ser
hombre o mujer es lo que se denomina género.

Los precedentes que se dieron para que tomara forma este nuevo fenómeno ideológico son las
siguientes:

Los ideólogos de la "revolución sexual” fue elaborada la llamada “teoría crítica de la sociedad”
que, en el período entre las dos guerras mundiales, criticó tanto a la sociedad burguesa,
cuanto al marxismo-leninismo dogmático. Intentaron difundir el marxismo en países
refractarios a su versión leninista. Entre ellos, Wilhem Reich y Herbert Marcuse, pretendieron
fusionar algunas ideas de Kart Marx y Federico Engels, con las de Sigmund Freud. Remedan la
"lucha de clases" por una supuesta "lucha de sexos", donde la mujer sería la clase oprimida, y
el varón la opresora. La síntesis superadora se lograría con la "liberación sexual".

Los constructivistas sociales como De Jacques Derrida toman la deconstrucción de la realidad


aplican a la sexualidad. Para ambos, no existen los objetos (la realidad) ni los sujetos (el
hombre que descubre la realidad), sino sólo el lenguaje que va produciendo los objetos, a
medida que les asigna un nombre, los clasifica, caracteriza, etc. Dicho lenguaje es construido
por la sociedad, que le va otorgando un valor semántico -obviamente cambiante, según las
circunstancias de tiempo y lugar; para lo cual se debe de construir el modelo cultural anterior.

Los Existencialistas ateos: Simone de Beauvoir aporta una idea clave: no se nace mujer, sino
que te haces mujer; no se nace varón, sino que te haces varón. El género sería entonces una
construcción socio-cultural, llevado a cabo mediante la experiencia; y la experiencia femenina
sería la de haber sido dominada, a lo largo de toda la historia. Por tanto, se deberían eliminar
las jerarquías, en todos los órdenes de la vida privada y pública, imponiéndose relaciones
igualitarias, entre los seres humanos diferentes.

El Feminismo de género es una suerte de sincretismo de todos estos antecedentes, nace en


EE.UU. una nueva corriente del feminismo, superador del primero -el de la igualdad con los
varones-: el denominado "feminismo de género". Una frase de Firestone lo caracteriza muy
bien: "Para organizar la eliminación de las clases sexuales es necesario que la clase oprimida se
rebele y tome el control de la función reproductiva… por lo que el objetivo final del
movimiento feminista debe ser diverso del que tuvo el primer movimiento feminista; es decir,
no exclusivamente la eliminación de los privilegios masculinos, sino de la misma distinción
entre sexos; así las diferencias genitales entre los seres humanos no tendrían nunca más
ninguna importancia". Sostuvieron que la raíz de la opresión a la mujer, está en su papel de
madre y educadora de los hijos. Por ello, debe ser liberada de ambas tareas, a través de la
promoción de la contracepción y el aborto, y de transferir al Estado la responsabilidad de la
educación de los hijos.
Por otra parte, la idea de eliminar la distinción entre los sexos, fue acogida de muy buen grado,
por los intelectuales y activistas homosexuales. A partir de los años 80, la alianza entre las
feministas de género y el lobby homosexual, es cada vez más profunda. Estos pactos los
obligan a replantear su discurso radicalmente contrario al matrimonio y la familia. Ya no
denostarán más ambas instituciones de modo frontal; sino que lo harán sibilinamente: el
matrimonio y la familia tradicionales por un lado; y por el otro, las nuevas formas de unión
entre los sexos, que darían origen a los nuevos tipos de familia -concubinato, matrimonios gay,
parejas de swingers, “familia monoparental”, etc; obviamente tan válidos como la familia
basada en el matrimonio, y para los cuales reivindican el mismo status legal.

Y respecto al origen “científico” del término género se puede decir "En el desarrollo y
aceptación del feminismo de género jugó un papel importante un médico, el doctor John
Money de la John Hopkins University de Baltimore (USA). Fue él quien comenzó a usar la
palabra ´género´ con un sentido distinto al exclusivamente gramatical. Sostenía que lo que
llamó identidad de género de una persona dependía exclusivamente de la educación recibida y
podía ser distinta al sexo biológico de esa persona. En una obra suya relató y presentó como
prueba irrefutable de su teoría un caso del que había sido testigo. Se trataba de dos gemelos
de sexo masculino. Uno de ellos había sufrido una amputación del pene en una operación de
circuncisión; los padres acudieron al Dr. Money que les aconsejó que lo castraran y lo educaran
como una mujer. Según el citado médico, el experimento había dado como resultado que uno
de los dos gemelos desarrolló una identidad masculina y el otro una identidad femenina.
Parecía, pues, que era la educación y no la naturaleza quien tiene la última palabra en la
determinación de la identidad de género". El experimento de Money carecía de idoneidad para
comprobar empíricamente cualquier hipótesis. Ahora bien, el asunto es que esa única
comprobación empírica, no fue tal, sino un fraude cruel.

Los padres se comunicaron con Money, quien aceptó el desafío de intervenir quirúrgicamente,
y educar a Bruce como mujer, utilizando a Brian -con igual herencia genética-, como un control
teóricamente perfecto del experimento. El 3 de julio de 1967, Bruce fue mutilado y se le
simularon genitales femeninos externos. A partir de esa fecha, Bruce fue llamado Brenda. En
1980, su padre le contó toda la verdad; a las pocas semanas de ello, Brenda optó por un largo
proceso quirúrgico “faloplastía”, que luego de cinco años le devolvió la perdida apariencia
masculina, y adoptó el nombre de pila de David. En el año 2000, su historia se hizo pública a
través del libro del Dr. John Colapinto. El año 2002, su hermano gemelo Brian Reimer se
suicidó, dos años después el propio David Reimer también se suicidó, concluyendo así
definitivamente el trágico experimento del Dr. Money. El género nunca tuvo ninguna
comprobación empírica.

Por otro lado, la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995,
marcó un importante punto de inflexión para la agenda mundial de igualdad de género.
La Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, adoptada de forma unánime por 189 países,
constituye un programa en favor del empoderamiento de la mujer y en su elaboración se tuvo
en cuenta el documento clave de política mundial sobre igualdad de género. Esbozan las
medidas que deberían adoptarse para lograr la igualdad de género a nivel nacional y promover
la participación de las mujeres en las iniciativas de paz y desarrollo. Sus objetivos generales
eran los siguientes: Aumentar la capacidad de las mujeres para participar en la toma de
decisiones y el liderazgo; y garantizar el acceso igualitario y la participación plena de las
mujeres en las estructuras de poder.

Según los oponentes de la ideología de género, determinan esta idea como peligro por lo
revolucionaria que es, ya que ellos piensan de manera conservadora. Para ellos, aceptar esta
ideología es negar la naturaleza dada a cada uno de los seres. Se diluye la diferencia entre los
sexos como algo convencionalmente atribuido por la sociedad, y cada uno puede "inventarse"
a sí mismo, como lo afirma Judith Butler, feminista activa, al mencionar: “El género es una
construcción radicalmente independiente del sexo, el género mismo viene a ser un artificio
libre de ataduras”.

A estas ideas le acompaña el Neo-Marxismo, el cual coloca al hombre en función de opresor y


la mujer es oprimida. Y para las feministas de género, esto acabaría solo cuando la mujer se
rebele contra su opresor y se pueda construir una sociedad libre de ataduras.

Y para conseguirlo, es necesario redefinir lo que es un rol, ya que el género es lo que espera la
sociedad de nosotros de acuerdo al sexo que nos corresponde. Es necesario que ya no se
estigmatice lo que uno debe hacer, sino tener la vocación de hacerlo. El papel de la familia es
muy influyente, ya que desde pequeños nos educan los deberes que nos corresponden,
cuando no debería existir distinción de sexos para realizar una tarea, ya que como seres
humanos tenemos la capacidad para cumplirla. Y puedo agregar que es lo mismo para carreras
profesionales, una chica puede estudiar ingeniería o un chico, enfermería; no tienen porqué
detener sus ansias de aprender solo porque piensan que esa carrera no les corresponde.

El año 2016, el sector educativo de nuestro país, causó controversia cuando el currículo
nacional de Educación Básica incluyó en su plan, las definiciones de Enfoque e Igualdad de
género. El grupo Padres en Acción alzó la voz, justificándose que no querían que sus hijos sean
educados bajo esta ideología, la cual para ellos es incorrecto asumir una identidad de género
distinta a la identidad sexual. Empezaron a difundir mediante redes sociales, con el hashtag
#ConMisHijosNoTeMetas, y demandó al ministerio de Educación para que se evite enseñar ese
tema en los colegios. El año 2017, la Primera Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Lima
declaró fundada –parcialmente– la demanda presentada por PEA y anuló el texto
del enfoque de igualdad de género del currículo, la cual mencionaba que el género es
construido en base a las interacciones del día a día a pesar que la distinción se basaba en lo
biológico.

Sin embargo, el Ministerio de Educación sigue apelando para poder incluirlo en el plan de
estudios, y menciona que son los padres que no interpretan bien lo que leen, el ministerio
busca enseñar al alumnado peruano que se debe dar igual valoración de los diferentes
comportamientos, aspiraciones y necesidades de mujeres y varones.
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