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Lectura colectiva de

poemas

IES RÍO JÚCAR


Madrigueras (Albacete)
8 de mayo de 2019
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FORTUNA, por Ida Vitale


Poeta uruguaya, premio Cervantes 2018

Por años, disfrutar del error


y de su enmienda,
haber podido hablar, caminar libre,
no existir mutilada,
no entrar o sí en iglesias,
leer, oír la música querida,
ser en la noche un ser como en el día.
No ser casada en un negocio,
medida en cabras,
sufrir gobierno de parientes
o legal lapidación.
No desfilar ya nunca
y no admitir palabras
que pongan en la sangre
limaduras de hierro.
Descubrir por ti misma
otro ser no previsto
en el puente de la mirada.
Ser humano y mujer, ni más ni menos.
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CANCIONERO Y ROMANCERO DE AUSENCIAS, de Miguel Hernández


"El mundo de los demás"

El mundo es como aparece


ante mis cinco sentidos,
y ante los tuyos que son
las orillas de los míos.
El mundo de los demás
no es el nuestro: no es el mismo.
Lecho del agua que soy,
tú, los dos, somos el río
donde cuanto más profundo
se ve más despacio y límpido.
Imágenes de la vida:
cada vez las recibimos,
nos reciben entregados
más unidamente a un ritmo.
Pero las cosas se forman
con nuestros propios delirios.
El aire tiene el tamaño
del corazón que respiro
y el sol es como la luz
con que yo le desafío.
Ciegos para los demás,
oscuros, siempre remisos,
miramos siempre hacia adentro,
vemos desde lo más íntimo.
Trabajo y amor me cuesta
conmigo así, ver contigo:
aparecer, como el agua
con la arena, siempre unidos.
Nadie me verá del todo
ni es nadie como lo miro.
Somos algo más que vemos,
algo menos que inquirimos.
Algún suceso de todos
pasa desapercibido.
Nadie nos ha visto. A nadie
ciegos de ver, hemos visto.
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GENERAL, TU TANQUE ES MÁS FUERTE QUE UN COCHE

General, tu tanque es más fuerte que un coche.

Arrasa un bosque y aplasta a cien hombres.

Pero tiene un defecto: necesita un conductor.

General, tu bombardero es poderoso.

Vuela más rápido que la tormenta y carga

más que un elefante.

Pero tiene un defecto: necesita un piloto.

General, el hombre es muy útil.

Puede volar y puede matar.

Pero tiene un defecto: puede pensar.

Bertolt Brecht

"El peor analfabeto es el analfabeto político.

No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos.

No sabe que el costo de la vida, el precio de las judías, del pan, de la harina, del

vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas.

El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que

odia la política.

No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor

de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas

nacionales y multinacionales"

Bertolt Brecht
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DEL AY AL AY POR EL AY (Miguel Hernández - Joan Manuel Serrat)


Ay, hijo soy del ay,
hijo soy del ay, mi hijo,
hijo de su padre amargo.

Ay, hijo soy del ay,


en un ay fui concebido
y en un ay fui engendrado.

Del ay al ay por el ay,


en un ay puse a mi madre
el vientre disparatado:

Del ay al ay por el ay,


iba la pobre -¡ay, qué peso!-
con mi bulto suspirando.

-¡Ay, que voy a malparir!


¡Ay, que voy a malograrlo!
¡Ay, que me apetece esto!
¡Ay, que aquello será malo!
¡Ay, que me duele la madre!
¡Ay, que no puedo llevarlo!
¡Ay, que se me rompe él dentro,
ay, que él afuera! ¡Ay, que paro!
En un ay nací: en un ay
y en un ay, ¡ay! fui criado.

Del ay al ay por el ay,


del ay al ay por el ay,
a un ay eterno he llegado.

-¡Ay, que me arranca los pechos


a pellizcos y a bocados!
¡Ay, que me deja sin sangre!
¡Ay, que me quiebra los brazos!
¡Ay, que mi amor y mi vida
se quedan sin leche, exhaustos!
¡Ay, que enferma! ¡Ay, que suspira!
¡Ay, que me sale contrario!

Ay, hijo soy del ay,


y ¡adiós!, el aire me dice
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cuando pasa por mi lado.

Ay, hijo soy del ay,


sucias rachas tumban todas
las cometas que levanto.

Del ay al ay por el ay,


del ay al ay por el ay,
a un ay eterno he llegado.

Del ay al ay, por el ay,


vivo en un ay, y en un ay
moriré cuando haga caso.

Ay!, dirá, solo, mi huerto;


¡ay!, llorarán mis hermanos;
¡ay!, gritarán mis amigos,
con un ay entre los labios.
¡Ay, qué angustia! ¡Ay, qué dolor
de cielos, mares y campos;
de flores, montes y nieves;
de ríos, voces y pájaros!

Del ay al ay por el ay,


a un ay eterno he llegado.
Vivo en un ay, y en un ay,
vivo en un ay, y en un ay
moriré cuando haga caso.

En un ay nací: en un ay
y en un ay, ¡ay! fui criado.
Del ay al ay por el ay,
a un ay eterno he llegado.
Del ay al ay, por el ay,
vivo en un ay, y en un ay
y a un ay eterno he llegado
del ay al ay por el ay.
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Y EL QUE DIGA QUE NO, MIENTE


Todos tenemos una guerra que ganar,
un perdón que pedir,
un recuerdo aparcado,
una salida de emergencia,
un poco de miedo,
y una sonrisa que no olvidaremos jamás.
Siempre.

NADA MÁS BELLO

¡Ese rayo de sol inesperado


que destella en la nieve
recién caída!
Mucho más bella era la sonrisa
que iluminaba un rostro
todavía mojado por las lágrimas

Ángel González, Otoño y otras luces (Barcelona, Tusquets,


2001)
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EL MEDIOAMBIENTE (Cuartetas), de Aya Mahfoud

Aquí vengo a referir


como sabe ya la gente
Lo que pasa al permitir
una muestra a contemplar
en nuestra emisión de gases
y también contaminar
en sus diferentes clases.
He ahí la destrucción
de la gran capa de ozono,
en nosotros es función
la ignorancia y abandono.
lluvia ácida también
contra la naturaleza,
malversamos este bien
en un acto de vileza.

LUCHANDO, CUERPO A CUERPO, CON LA MUERTE, Blas de Otero

Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte,


al borde del abismo, estoy clamando
a Dios. Y su silencio, retumbando,
ahoga mi voz en el vacío inerte.
Oh Dios. Si he de morir, quiero tenerte
despierto. Y, noche a noche, no sé cuándo
oirás mi voz. Oh Dios. Estoy hablando
solo. Arañando sombras para verte.
Alzo la mano, y tú me la cercenas.
Abro los ojos: me los sajas vivos.
Sed tengo, y sal se vuelven tus arenas.
Esto es ser hombre: horror a manos llenas.
Ser —y no ser— eternos, fugitivos.
¡Ángel con grandes alas de cadenas!
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ARCO IRIS Mario Benedetti

A veces
por supuesto
usted sonríe
y no importa lo linda
o lo fea
lo vieja
o lo joven
lo mucho
o lo poco
que usted realmente
sea

sonríe
cual si fuese
una revelación
y su sonrisa anula
todas las anteriores
caducan al instante
sus rostros como máscaras
sus ojos duros
frágiles
como espejos en óvalo
su boca de morder
su mentón de capricho
sus pómulos fragantes
sus párpados
su miedo

sonríe
y usted nace
asume el mundo
mira
sin mirar
indefensa
desnuda
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transparente

y a lo mejor
si la sonrisa viene
de muy
de muy adentro
usted puede llorar
sencillamente
sin desgarrarse
sin desesperarse
sin convocar la muerte
ni sentirse vacía

llorar
sólo llorar

entonces su sonrisa
si todavía existe
se vuelve un arco iris.

RIMA XI DE BÉCQUER

—Yo soy ardiente, yo soy morena,


yo soy el símbolo de la pasión,
de ansia de goces mi alma está llena.
¿A mí me buscas?
—No es a ti, no.

—Mi frente es pálida, mis trenzas de oro:


puedo brindarte dichas sin fin,
yo de ternuras guardo un tesoro.
¿A mí me llamas?
—No, no es a ti.

—Yo soy un sueño, un imposible,


vano fantasma de niebla y luz;
soy incorpórea, soy intangible:
no puedo amarte.
—¡Oh ven, ven tú!
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POESÍA. "Mis amigos de entonces", de Josefina de la Torre (1907-2002)

MIS AMIGOS DE ENTONCES


(Poema que nos habla de la ruptura personal que para la poeta supuso la guerra civil española)

Mis amigos de entonces,


aquellos que leíais mis versos
y escuchabais mi música:
Luis, Jorge, Rafael,
Manuel, Gustavo...
¡y tantos otros ya perdidos!
Enrique, Pedro, Juan,
Emilio, Federico...,
¿por qué este hueco entre las dos mitades?
Vosotros ayudasteis
a la blandura del que fue mi nido.
Yo me formé al calor
que con vuestras palabras me envolvía.
Me hicisteis importante.
Con vuestro ejemplo,
me inventé una ambición
y tuve
vuelos insospechados de gaviota.
Gaviota, sí,
porque fue el mar mi espejo
y reflejó mi infancia, mis setiembres.
¡Amigos que de mí hicisteis nombre!
A la mitad vertiente de mi vida
hoy os llamo.
¡Tendedme vuestras manos!
Yo me sentí nacer,
para luego rozar de los cimientos
la certera caricia.
Pero de pronto,
un día me cubrió lo indefendible,
algo sin cuerpo, sin olor, sin música...,
y me sentí empujada,
cubierta de ceniza,
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borrada con olvido.


¿Dónde estabais vosotros, compañeros,
vuestras letras de molde, vuestro ingenio,
vuestra defensa
contra el desconocido ataque?
¡Oh, amigos!
Enrique, Pedro, Juan,
Emilio, Federico...,
nombres
que no responderán mi voz.
Manuel, Gustavo,
lejos...
Luis, Jorge, Rafael...
Que aunque el afán
vientos nos dé para encontrarnos,
ignoro en qué ciudad
y si llegará el día
en que vuelva a sentirme descubierta.

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