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EPÍSTOLA DE LAS CUATRO SECCIONES

Traducción de la famosa epístola conocida como Risalah Mubarak al-Fusul al-


Arba'a (Tratado Bendito de las Cuatro Secciones), finalizada en el año 1852 de
nuestra era, uno de los escritos del conocimiento divino de Mawlana Agha Haŷŷi
Muhammad Karîm Jân al-Kirmânî (que Allâh le brinde una noble estación).

Índice del texto

Título Página

Introducción: Los motivos para escribir esta epístola y dividir el contenido en cuatro secciones. 2

Primera Sección: El comportamiento hacia Allâh, a su Profeta (saww) y a la guía de los Doce Imames 4

(as).

Segunda Sección: El comportamiento hacia los mashayij y sabios a quienes se emula en materia de 6

religión divina.

Tercera Sección: El comportamiento hacia los reyes y gobernadores, que garantizan la seguridad y 10

el orden en las ciudades.

Cuarta Sección: El comportamiento hacia el prójimo y los intercambios con otras personas. 12
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Introducción

En el nombre de Allâh, el Compasivo, el Misericordioso

Así dice este humilde y siervo penitente, Karim ibn Ibrahim (que Allâh
perdone mis acciones), que este es un escrito epistolar de mi parte para todos y
cada uno de los que siguen y emulan a los benditos mashayij (maestros) Shayj
Ahmad al-Ahsa'i y Sayyid Kazim al-Rashti (que Allâh les brinde una noble
estación) y que ponen su confianza en estos dos grandes sabios.

Mi expectativa por parte de todos y de cada uno de los seguidores es que


presten mucha atención a esta epístola, la lean y estudien con cuidado al menos
una vez por semana. Si alguien puede escribirla, copiarla y
conservarla, alhamdulillah, y, si no pueden escribirla, buscar a alguien que la
escriba y, asimismo, encontrar a alguien que la lea, al menos una vez a la
semana, y contribuir a comprenderla.

Que el Señor tenga misericordia de aquel que haya registrado una copia
guardada como lo he descrito, que cumpla con sus instrucciones y que la
alcance a sus hermanos en la fe para que ellos puedan también obtener copias.
Que el Señor los haga exitosos y los coloque en su cielo junto con los santos.

Si, a pesar de la oportunidad y la disposición, cualquiera que no cumpla


sus instrucciones, que sea negligente, que tome su religión a la ligera, que no le
dé el debido respeto, que no tema estropear el buen nombre y la reputación de
sus sabios mashayij, que los desobedezca y se les oponga, entonces que la
maldición de Allâh y de todos sus Santos Imames (as), la de todos sus ángeles
superiores, y la de su creación caiga sobre ellos. Estaré disgustado y, en el Día
de la Resurrección, en presencia de los Santos Imames (as) y el Profeta (saww),
los desafiaré. No obstante, esto es para las personas que claman seguir a estos
grandes sabios, ya que no tengo ningún interés en otros que saben manejar sus
propios asuntos que no me incumben.

Conozcan que el estado y la forma del mundo es tal que, si escucharan


mi testamento, entonces la gente diría: «Que Allâh tenga misericordia de Karim
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ibn Ibrahim quien instruyó a sus seguidores hacia el bien»; y, si no lo


escucharan, diría: «Que Allâh lo maldiga por instruir a tales seguidores». Este
es el estado actual del mundo que otras personas seguirían a otros eruditos,
que podrían tener todo tipo de comportamiento inaceptable, que nadie
relacionaría sus malas acciones con otros sabios y que no conecten las malas
acciones de alguien con el resto, sino que se piense que su mal es mío y de
mis mashayij. La culpa de cualquier acción obscena por parte de cualquiera de
ustedes está unida a todos ustedes, a mi persona y a mis mashayij. Por lo tanto,
sus malas acciones causarían tres problemas: su propia desgracia, la deshonra
para sus hermanos mayores y la deshonra para sus mashayij. La persona que
clama piedad no sería deshonrosa para sí misma, para sus hermanos o sus
mashayij por un comportamiento vergonzoso.

Conozcan, mis hermanos, que, en este mundo, participarán de cuatro


relaciones: Primero, hacia Allâh, hacia su Profeta y a la guía de los Doce
Imames; segundo, hacia sus mashayij y sabios a quienes puedan o no puedan
emular; tercero, hacia los reyes y gobernadores en quienes se basa su vida civil;
y cuarto, hacia el resto de la comunidad.

Por lo tanto, dividiré esta epístola en cuatro secciones y que Allâh bendiga
a quienes lo aceptan y aquellos que no lo aceptan no es un seguidor mío ni de
mis mashayij.
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Primera Sección

El comportamiento hacia Allâh, su Profeta (saww) y la guía de los Doce


Imames (as)

Conozcan que, en esta relación, mi testamento es que deben ser piadosos


y abstenerse evitar de todo lo que está prohibido, observando los mandatos de
Allâh lo más que se pueda, llevar a cabo todas las recomendaciones y evitar todo
lo que ha sido desaprobado. Estar conforme y cumplir con el Libro del Sagrado
Corán y el Hadith, no desviándose de ello y no considerando tu religión como
un juego. No dejes las necesidades de la religión, de la fe y del consenso de las
enseñanzas religiosas. Reconoce y acepta completamente la grandeza y la
sabiduría de la Familia de Muhammad (saww) y concibe las enseñanzas de
aquellos quienes las transmiten, obedeciendo y cumpliendo con sus
instrucciones, porque estas son las condiciones para que Allâh acepte sus
acciones.

¡Oh mi Señor! Sé que compartimos con los animales, con los ojos, con los
oídos, con la nariz, con la boca, con las partes del cuerpo, con la comida, con la
bebida, con la reproducción, con la felicidad y la ira, con el movimiento y la
quietud, con el sueño y la vigilia, y en esto Tu nos excedes. Tu excelencia, que
incluye el conocimiento, la paciencia, el recuerdo, el pensamiento, la
inteligencia, la pureza y la sabiduría es sobrehumana. Por lo tanto, intenten
desarrollar estas características para que sean considerados como parte de la
humanidad.

Sepan ustedes, siervos de Allâh, que, en la religión del Islam, se les ha


ordenado acciones que son humanas y poseen características humanas, y se
les ha prohibido asuntos que son atributos de los animales y que se oponen a
los atributos humanos. Hay un número ilimitado de atributos humanos para
llevar a cabo, pero nuestro tiempo de vida no es suficiente para realizarlos todos,
así que tratemos de ganar el espíritu de la humanidad, y, cuando esto aparezca
en nosotros, entonces, sin dificultad o fatiga, todas las características surgirán
automáticamente. Lo mismo que los movimientos y características de los
animales que son también innumerables, si una planta quisiera obtener esas
características, no podría alcanzarlas, pero cuando el espíritu animal está
presente en ese cuerpo, esas características aparecen, emanan y mejoran
diariamente. Ahora bien, si el espíritu de la humanidad aparece en un cuerpo
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que tiene un espíritu animal dentro de él, las acciones humanas comienzan a
verse automáticamente. Y, si no posee el espíritu de la humanidad, entonces el
espíritu animal, con gran dificultad, problema y fatiga puede obtener algunas
características, pero al final se convierte hacia un grado «doméstico» por miedo
e instrucción, de modo que nunca se convertirá en humano. Así que, siervos de
Allâh, deben intentar que el espíritu de la humanidad aparezca en ustedes y
que los signos de su aparición existan sin ningún problema, de manera que en
ustedes se observen muchas acciones y hechos naturalmente humanos. Y, si
no pueden lograr esto, al menos traten de ser como un animal doméstico, y no
se opongan ni se rebelen contra sus dueños que son sus Imames.

Sepan que otro signo del espíritu de la humanidad es asociarse entre


humanos y temer a los animales. Así que, relaciónense con los seres humanos
reales, es decir, con el pueblo de Muhammad (saww), el cual es un ser humano,
y cuya prueba de su verdad es el aborrecimiento de sus enemigos, de manera
que aquel que no se relacione con ellos y no aborrezca a sus enemigos no es
humano, por lo tanto, intenten al menos ser un animal domesticado bien
instruido.
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Segunda Sección

El comportamiento hacia los mashayij y sabios a quienes se emula en


materia de religión divina

Sepan, oh siervos justos de Allâh, que su Profeta (saww) y sus once


Imames (as) han fallecido. El duodécimo y último está oculto a nuestra vista por
razones que el Imam conoce mejor. Le preguntaron: ¿Cómo obtendremos
nuestras instrucciones religiosas en su ausencia? El Imam respondió:
«Refiéranse a aquellos quienes transmiten nuestros dichos y narran nuestros
mandatos, ya que son mis confirmaciones sobre ustedes y yo soy la Prueba de
Allâh». Es obvio que la duración de su ausencia ha sido de unos novecientos
años y nunca el bendito Shayj Ahmad ni el bendito Sayyid Kazim ni yo hemos
estado en la presencia de los Imames, ni siquiera hemos estado presentes en su
época. Hemos concebido los detalles de nuestra religión por los narradores del
hadith y por los actos de los Imames, quienes son confirmados por Allâh sobre
los shiíes. Son estos narradores del hadith de los Imames que, en cada época,
han transmitido la información a la siguiente generación hasta llegar a nosotros.
Así que estos son confirmados por Allâh sobre los shiíes, de manera que es una
obligación que se les considere con el mayor respeto y honor, y cualquier
muestra de respeto es, a su vez, considerada al Imam en su grandeza.

Se comenta que algunos de ustedes menosprecian las enseñanzas


religiosas, así como la de los transmisores del hadith de los Santos Imames. No
he visto esto por mí mismo, pero lo he escuchado de otros. Soy muy consciente
de ello y tomo a Allâh, a su Profeta, a los Imames (as) y a los ángeles como mis
testigos de que si alguno de ustedes los ha menospreciado en el pasado o los
menospreciara en el devenir, entonces estaré disgustado con aquella persona
en los dos mundos, nuestros mashayij estarán disgustados con él, nuestros
Imames, el Profeta y Allâh Todopoderoso estarán disgustados con esta persona,
porque ridiculizar a los sabios religiosos y a los transmisores del hadith de los
Imames, es ridiculizar a los Santos Imames (as), y ridiculizar a los Imames es
ridiculizar al Profeta, y ridiculizar al Profeta es ridiculizar a Allâh, por lo tanto,
la blasfemia y el rechazo de los sabios es el rechazo de Allâh, y la persona que
rechaza las instrucciones de Allâh es un politeísta. Todos los fieles, mis
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mashayij y mi persona despreciamos a los politeístas. La persona que


menosprecia a los sabios religiosos anteriores y posteriores es un maldito, un
blasfemo y un politeísta. Si una persona estúpida hace tal cosa, entonces se ha
convertido en un politeísta, pues ha acusado a sus hermanos y a nuestros
mashayij; entonces que Allâh juzgue entre nosotros y a aquella persona
estúpida, impostor politeísta, blasfemo que ridiculiza a los sabios y rechaza la
bendición de la presencia de los sabios shiíes; este rechazo es una gran
bendición de Allâh.

También se informa que algunos otros exageran la forma en que


describen a los mashayij comparándolos con los atributos de los Santos Imames
(as) o del Profeta (saww), o de Allâh. Este grupo está constituido también de
politeístas e infieles que están maldecidos por Allâh, por su Profeta (saww), por
los santos Imames (as), y que están excluidos de la Shia. Si es verdad que uno
de ustedes ha descrito o está describiendo a nuestros mashayij de esta manera,
entonces esta persona es un infiel y un politeísta, y juro por el Altísimo que los
mashayij y mi persona lo detestamos.

Se comenta que algunos de ustedes me consideran el «Cuarto Pilar» y que


ustedes consideran a los mashayij como el «Cuarto Pilar». Si su intención está
basada en lo que he dicho, escrito y creen, entonces existen algunas
posibilidades. Si la intención es que los sabios shiíes del pasado y del futuro
sean como un todo el Cuarto Pilar de la fe (ya que el primer pilar es el
reconocimiento de la unicidad de Allâh, el segundo es la profecía, el tercero es
el reconocimiento del imamato, y el cuarto es el reconocimiento de los sabios
shiíes con el propósito de emular y realizar preguntas), entonces esto no es
especial ni exclusivo para mí ni para mis mashayij, pues todos los sabios
conforman el Cuarto Pilar. Todos los sabios están de acuerdo que, tras el Imam,
las personas son eruditas y sabias, o son emuladores y cuestionadores. Para
una persona que no es instruida, es esencial que se encuentre a sí misma y lo
emule. Esta es mi religión y espero que los testigos la lleven a aquellos que no
están presentes. Pero si se piensa que el significado del Cuarto Pilar es un líder
o una persona noble como ha sido descrito en las tradiciones; sin embargo, yo
he escrito en algunos libros que, si alguien me llama líder o noble, entonces por
Allâh Todopoderoso, lo despreciaré y será maldito, porque esto es una
exageración en mi estatus y por Allâh que no soy digno de tal estatus y este
asunto nunca pasó por mi mente o expresé con mi lengua o pluma (que el Señor
maldiga si he hecho o tengo tal demanda). En el Día de la Resurrección, me
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enfrentaré con cualquiera que me asocie con un atributo tan grande, ya que, en
mi opinión, esa persona es un hombre maldito y pecaminoso. Si asocian estos
atributos al bendito Sayyid Kazim o al bendito Shayj Ahmad, entonces juro por
Allâh Todopoderoso y debo decir que aunque estuve muy cerca del bendito
Sayyid, nunca había escuchado tal afirmación de él. Si alguien los asocia con
ser uno de los compañeros cercanos del Santo Imam, entonces que el Señor lo
maldiga con la totalidad de sus maldiciones, porque el Imam desprecia tales
afirmaciones y mientras esté vivo algunos tratarían de darle tales atributos, pero
se exoneraría de tales afirmaciones. Los líderes y nobles (compañeros cercanos
al Santo Imam) son irreconocibles como lo es el propio Imam y cualquiera que
afirme conocerlos es un embustero.

No estoy contento con la conducta de algunos hacia mi persona, porque


es contraria a la conducta correcta con los sabios. Lo he dicho repetidamente
desde el mimbar (púlpito) y repito una vez más que, debido al conocimiento que
Allâh me ha dado, he dejado el estilo de vida de la dinastía de los Qayar y del
clan de los Jân, por lo cual desprecio a aquellos que se conducen hacia mi
persona de la misma manera como se comportan con los miembros de otras
tribus, de mis hermanos, inclinándose y ofreciendo respeto de manera similar,
entonces que la maldición de Allâh y el Profeta caiga sobre ellos. Si ustedes son
mis seguidores, deben seguir el camino y la conducta religiosa del Santo Profeta
de Allâh (saww) y la de los demás sabios (que el Señor esté complacido con ellos).
El Señor ha hecho el saludo de los piadosos como Salam, pero si alguien se
comporta según las viejas costumbres o de manera similar hacia otros
hermanos, lo despreciaré.

Que el Señor desprecie a los que se reúnen junto a las puertas de los
lugares de reunión, o de las mezquitas, o de las escuelas para ofrecer mis
respetos, o acompañarme en el camino a un lugar al que estoy viajando, a
excepción que tengan un problema, una pregunta o una tarea, en cuyo caso no
pueden estar restringidos. Si estamos en una mezquita, luego de completar sus
oraciones, deben dispersarse y no esperar por mi persona. Si se trata de una
sesión de enseñanza privada o pública, luego de la lección cada uno debe ir tras
sus propios asuntos. Juro por Allâh que siempre me han disgustado y
aborrecido tales reuniones. Déjenme en paz para que con dos o tres de mis
auxiliares pueda ir donde yo quiera.
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Quizá pueda también el Señor despreciar a cualquiera que se refugie en


mi casa o me coloca como intermediario entre los gobernadores para sus
necesidades, porque aborrezco actuar como intermediario. Además, si alguno
me llama por atributos que no son aptos para un sabio, entonces que el Señor
lo maldiga con todas sus maldiciones, como lo he prohibido repetidamente, y lo
prohíbo una vez más, exonerándome de tales asuntos.

Lo que mis enemigos digan a mis espaldas, ya sean maldiciones, insultos


o incluso si me llaman apóstata, espero también que no me asistan de ninguna
manera, y si quieren agradarme, deben ser pacientes cuando demuestro
paciencia, y si alguien habla descortésmente hacia aquel disertante o muestra
falta de respeto hacia su maestro, entonces que sea maldecido por Allâh y su
Profeta (saww).

Sepan que la Divinidad de todas estas personas es una, su Profeta es la


misma persona, su Libro es el mismo, su fe es una, sus Imames son ciertas
personas, su religión es una, y que no hay diferencia entre ellos sobre los puntos
principales. Y donde existen pequeñas diferencias es en algunos temas, esto ha
existido siempre entre los sabios, pero no causa un cisma ni mal ni se excluye
a nadie de la fe. Si algunos expresan enemistad acerca de estos asuntos
menores y desean exonerarse a sí mismos, entonces que la maldición de Allâh
y su Profeta (saww) caigan sobre ellos. Si muestran enemistad contra ustedes,
tengan y muestren paciencia, y si actúan de alguna manera contra la religión,
no deben dejar de lado su enojo e indignación, cualquier persona que hace el
mal, que la maldición de Allâh y su Profeta (saww) caiga sobre él.
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Tercera Sección

El comportamiento hacia los reyes y gobernadores que garantizan la


seguridad y el orden en las ciudades

Sepan ustedes, pueblo piadoso de Allâh, que la Providencia aprueba a los


gobernantes para la protección de las ciudades, de los países y su gente; les ha
posicionado sobre ustedes a los comandantes, gobernadores, reyes, y los ha
hecho dominantes sobre ustedes. Su voluntad ha sido que sean reyes,
gobernadores y comandantes, y ha hecho de su obediencia en asuntos
habituales un deber para ustedes como lo son las oraciones diarias, la caridad
impuesta y un quinto, el ayuno y la peregrinación. Y como es ilícito y prohibido
interrumpir cualquiera de estos deberes religiosos, lo es también la oposición
hacia ellos. El más piadoso de ustedes, que esté mayormente pendiente de sus
deberes religiosos, debe mostrar gran sumisión y obediencia a sus gobernantes,
y la persona que abandona estos deberes y los desobedece, es peor que un
aborrecible y un infiel. Esta es mi religión en su totalidad tanto interior como
exterior.

Cualquiera de ustedes que haya reconocido a Allâh debe ordenar sus


demandas y deseos según los deseos de Allâh. Así, quien sea que Allâh haya
hecho rey, ustedes también lo deben aceptar como rey; quienquiera que Allâh
haya hecho gobernador, ustedes también lo deben aceptar como gobernador; y
las exigencias de su gobierno, deben aceptarlas también; quienquiera que Allâh
haya hecho ministro o comandante, ustedes deben aceptarlo como ministro y
comandante, y, según las exigencias de su ministerio o su mandato, vayan con
él; quien sea que Allâh haya hecho funcionario o coleccionista, deben aceptarlo
como funcionario o coleccionista y mostrar respeto según las demandas de sus
deberes; quien sea que Allâh haya hecho comisario o jefe, acéptenlo como
comisario y jefe, según las demandas de su oficio, y vayan con él; quienquiera
que Allâh haya hecho receptor o administrador, ustedes acéptenlo como
receptor y administrador, según las demandas de su cargo y acompáñenlo; y,
asimismo, cualquiera que forme parte de los reyes o gobernadores a los que
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Allâh les ha dado un estatus, entonces acepten ese estatus y, en ese grado,
muestren respeto.

En repetidas ocasiones, he aconsejado, y lo hago una y otra vez, que aquel


que desobedezca esta regla de Allâh, será maldecido por Allâh y su Profeta
(saww). Un orante piadoso de Allâh es aquel que considera lo halal (lícito) de
Allâh como halal y su haram (ilícito) como haram, y si Allâh impone un castigo
a alguien, es por su oposición a los deseos de Allâh. Así que, si te opones y
recibes un castigo, entonces no culpes a nadie más que a ti mismo. Limitaré
esta sección a este punto, ya que estos fueron la totalidad de todos los consejos.
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Cuarta Sección

El comportamiento hacia el prójimo y los intercambios con otras


personas

Sepan ustedes, pueblo piadoso de Allâh, que la Providencia los ha creado


de tal manera que, sin duda, necesitan a otras personas para socializarse en el
transcurso de sus actos religiosos y cotidianos. Por lo tanto, tengan buen trato
con las criaturas de Allâh, deseándole a las personas lo que Allâh les haya dado
conforme a sus demandas de posición que van de la mano con ellos mismos.
Actúen con bondad en sus relaciones sociales, conversaciones, reuniones y
comercien con ellos. Cualquiera de ustedes cuyo reconocimiento de Allâh es
mayor debería mostrar un mejor comportamiento con las personas. Quien es
anciano, ya sea por su edad o por su grandeza, entonces muéstrenle respeto.
Cualquier persona que sea joven o de un estatus más bajo que el de ustedes,
trátenla con amabilidad y moderación. Si se ha comportado con ustedes en
contra de los deseos de Allâh, entonces no se comporten de una manera que
vaya en contra de los deseos de Allâh. No envidien el mal comportamiento. Si
alguien se comporta mal, déjenlo y no tomen represalias, dejen la ira, el ardor y
la ignorancia a un lado. Si les maldicen, y es verdad, entonces digan que Allâh
me perdone, y si dicen una mentira de ustedes, que Allâh les perdone. Y si les
golpean en un lado de la cabeza, entonces sostengan el otro lado de la cabeza,
y digan que la cabeza se ha rebelado contra Allâh y merece más que esto. Si
dicen que ustedes comentan algo, responderemos cien veces, si ustedes dicen
cien, no responderemos ni una vez.

Si ustedes ven a alguien que está molestando a uno de sus hermanos,


entonces avísenle a su hermano que no hable con él, instrúyalo con calma y
paciencia, y que no reprenda a la otra persona.

No participen en encuentros sobre accidentes y conmociones, no


provoquen disturbios en la tierra del rey como si soplasen sobre un fuego
ardiente y si lo ignoran, morirían. Por lo tanto, no expandan el fuego de la
sedición y no se amotinen soplándole, tornen sus rostros para que ello se
apague.

Como consejero, les sugiero que si encuentran malas acciones de otros,


tómenlo por sí mismos y no envíen el asunto a gobernadores y reyes, porque la
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razón es que su venganza es demasiado dura y puede que les haga daño en
mayor medida de lo que le perjudican y ustedes serían la causa de ese exceso.
Si ellos realizan un reclamo y les causa vulnerabilidad hacia la venganza,
entonces, con calma y buenas palabras, establezcan y aclaren su posición, de
lo contrario sean pacientes y esto incrementará su beneficio.

En sus intercambios con las personas y en la medida de lo posible,


registren y corrijan sus acuerdos, asegurándose, en presencia de los testigos
eruditos o justos y piadosos, para que no finalicen en desacuerdo y duda.

Si el instructor comete un error y emite un fallo en su contra y no pueden


refutarlo, entonces no critiquen a los instructores, ya que no son ni inocentes
ni sabios hacia lo que se oculta, y, por lo tanto, sólo pueden basar su juicio en
lo que observan, ¿qué más pueden hacer?

Si algunas personas emulan a otro erudito diferente al que ustedes han


aceptado, o que no ofrecen sus oraciones con el imam (clérigo que guía la
oración) que ustedes han aceptado, entonces no los critiquen, ya que es una
elección puramente personal. Cualquier persona que reconoce a otra como una
persona justa puede ofrecerle sus oraciones, y si reconoce a una persona como
un sabio, entonces puede seguirlo. Tal vez no reconocen a su sabio y su justicia
o el conocimiento no se ha vuelto aparente para ellos, por lo que, según las
normas religiosas, ellos no pueden ofrecer oraciones con él ni seguirlo. ¿Qué
más pueden hacer los fuqara (necesitados)?

O quizá conozcan la justicia y el conocimiento de su sabio, pero eligen o


emulan a otro sabio u ofrezcan oraciones con otra persona justa; en nuestra
religión no es obligatorio que cada persona deba seguir a una sola persona, o
que obtenga los detalles de su religión de una sola persona. O, si no asisten a
la clase de su sabio, nuevamente no es obligatorio que todos asistan a la clase
de una sola persona. Entonces, si ustedes son piadosos, dejen de lado el ardor,
la ira, y no tomen su religión como un juego ni accedan en la obstinación.

En repetidas ocasiones, he ofrecido este punto y lo ofrezco una vez más:


si quieren desviarse de estas instrucciones, entonces no se asocien con nuestros
mashayij, y no hagan que sus vergonzosas acciones y comportamiento se
asocien con ellos. El estado del mundo es tal que las personas no asocian las
malas acciones de los seguidores de otros sabios con aquella persona sabia en
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particular, sino que ven y asocian cualquiera de sus malas acciones con sus
mashayij. De modo que demuestren respeto hacia Allâh y no causen vergüenza
por su sabio. Sepan que como ninguno se espera nada malo de ustedes, por lo
tanto, cualquier mala acción suya sería muy obvia, y, sin embargo, el mal
comportamiento de los demás está cubierto.

Tengo otra petición: no discutan en su totalidad sobre asuntos religiosos


con otros y no investiguen de cualquier persona. La razón es que cada discurso
tiene una audiencia correcta y cada punto tiene su propio lugar. Pues no han
aprendido de todo lo que hay y no conocen las condiciones para hablar. Incluso,
si hablan con justicia, será incompleto, y si dicen algo que no tiene fundamento,
entonces han tergiversado a Allâh. Cualquier cosa que diga la gente será
considerada como un dicho de sus mashayij, se asociará lo que uno de ustedes
ha dicho con todos ustedes, y se dirá que la Shayjiyya afirma esto en su religión.
Es muy posible que uno de ustedes haya dicho algo por ignorancia y sus sabios
y hermanos despreciaran aquello. Así que cierren completamente cualquier
discusión con las personas y no causen acusaciones o vergüenza para sus
mashayij.

No puedo remediar todos sus problemas, lo mismo que el Profeta de Allâh


(saww) no pudo remediar a su pueblo, que los Santos Imames (as) no pudieron
remediar a sus propios discípulos, y nuestros mashayij no pudieron remediar
los problemas de sus propios seguidores. El Profeta de Allâh (saww), con una
lengua milagrosa, brazo fuerte, espada y fustigamiento invitaron a sus
seguidores durante veintitrés años, y, de todos ellos, sólo cuatro evitaron la
hipocresía y la división, el resto causó toda clase de acusaciones y causaron
desgracia hacia ellos, entonces, ¿cómo puedo remediar sus problemas con una
lengua poco clara, una mano de poco alcance y siendo de bajo estatus?

Escribí otra epístola en Yazd para ustedes y no la llevaron a cabo. Sin


embargo, para que Allâh y su creación sepa que no he descuidado su mandato,
declaro que he expresado estos puntos en repetidas ocasiones, y, por lo tanto,
he escrito esta epístola, por lo que ahora saben cómo manejar sus asuntos. Si
son piadosos, entonces basados en la hipocresía no se asocien con nuestros
mashayij, pero de aquí en adelante actúen de acuerdo con esta epístola.
Despreciaré a cualquiera que esta epístola lo alcance y se ponga a menospreciar
y denigrar la religión, causando vergüenza para sus mashayij.
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Por los derechos del Profeta Muhammad (saww) y su Familia (as), señores
de la creación, que Allâh nos dé éxito a ustedes y a nosotros por llevar a cabo
nuestros deberes religiosos, evitando la rebelión y el pecado contra sus deseos.
Busco refugio en el Señor de toda la creación, adhiriéndome al poder, la
grandeza y lo oculto del Señor, busco escapar de todo lo que temo, de evitar
para mi religión, mi cuerpo y de todo lo que Allâh me ha dado de la maldad de
mí mismo y la de ustedes. Que el Señor envíe alabanzas y saludos para
Muhammad y su Familia inmaculada, y que su maldición caiga sobre todos sus
enemigos. Nada cambia ni tiene poder por sí mismo, sino a través de Allâh el
Altísimo y el inmenso.

Traducción: Yibril ibn al-Makkah.

Corrección: Israfil ibn Huqul