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Argumento de Prometeo encadenado

Prometeo Encadenado
Contexto
La obra está basada en el mito del titán Prometeo que había engañado a los
dioses haciendo que recibieran la peor parte de cualquier animal sacrificado
y los seres humanos la mejor. Además, había robado el fuego para
entregárselo a los mortales y por eso fue castigado por el dios Zeus. Además,
Prometeo poseía el conocimiento profético de la persona que un día
derrocaría a Zeus, pero rechazaba divulgar esta información.
Encadenamiento
Fuerza y Violencia, junto con Hefesto, llevan preso a Prometeo para que este
sea encadenado en una roca, en la región de Escitia. Fuerza apremia a Hefesto
para que cumpla la orden de Zeus y encadene al titán. Hefesto tiene sus dudas,
porque Prometeo es pariente suyo, pero sabe que no puede desobedecer a
Zeus, así que cumple la orden. Una vez encadenado, Prometeo se lamenta por
su destino: Por haber proporcionado un privilegio de los mortales me veo
unido al yugo de esta necesidad, desdichado.
Prometeo explica el origen de sus males
Un coro de Oceánidas ha acudido a tratar de consolarle. Prometeo dice que
preferiría haber sido arrojado al Tártaro para que nadie pudiera ver su
desgracia. También señala que Zeus acudirá a suplicarle para que, por sus
conocimientos proféticos, le revele el plan por el que se le pretenderá despojar
de su calidad de rey de los dioses. Prometeo insiste en que no piensa revelarlo
hasta que no sea liberado de sus cadenas.
Luego explica que estuvo de parte de Zeus en la lucha que mantuvo contra
los titanes. Sin embargo, se opuso a que la raza de los mortales fuera
aniquilada por Zeus, concediendo a éstos el fuego así como ciegas esperanzas.
Después llega Océano. En primer lugar aconseja a Prometeo que deje de
injuriar a Zeus puesto que podría sufrir por ello peores castigos y además le
ofrece su ayuda, diciéndole que intentará conseguir su liberación. Prometeo,
sin embargo, insiste en que se mantenga alejado del asunto para evitar sufrir
castigos como ya sufrieron Atlas oTifón. Océano se va y Prometeo sigue
explicando cómo benefició a los mortales: les enseñó a predecir el movimiento
de las estrellas, los números, la escritura, el uso de los animales para trabajos
agrícolas, las medicinas, el arte de la adivinación, el modo de interpretar los
sueños, el modo de hacer señales con el fuego y los minerales bajo tierra.
La transformación de Ío
Llega después Ío, que había sido transformada en ternera.
Ío explica a las Oceánides la causa de su transformación: constantes sueños la
habían advertido de que Zeus deseaba unirse a ella y tras consultar y obedecer
los oráculos, Ínaco, su padre, la había expulsado y desde entonces se había
transformado en ternera y había sido vigilada por Argos por orden de Hera
hasta que éste murió, pero desde entonces seguía siendo constantemente
picada por un tábano y caminaba errante por el mundo.
Profecía sobre el destino de Ío[editar]
Ío había pedido a Prometeo que profetizase cuál será su futuro y éste le dice
que, tras atravesar la tierra de los escitas, llegará a la de los cálibes. A
continuación debe atravesar el Cáucaso hasta llegar a tierra de
las Amazonas, que le indicarán la ruta a seguir, que será atravesando el
estrecho del Bósforo hasta llegar a Asia. A continuación debe llegar a una
llanura llamada Cístene, donde viven las Greas y cerca de ellas sus hermanas,
las Gorgonas. Debe prevenirse contra los grifos y contra los arimaspos.
Luego debe proseguir hasta la primera catarata del río Nilo y la corriente de
este río la guiará hasta un territorio donde ella y sus descendientes fundarán
una colonia . Allí, en el delta del Nilo, Ío será devuelta a su forma de mujer y
Zeus engendrará en ella descendencia. Cinco generaciones más tarde,
cincuenta doncellas (las danaides) regresarán a Argos y matarán a sus
esposos excepto a uno de ellos. Entre la descendencia de la doncella que no
mató a su esposo se encontrará un varón famoso por su arco (Heracles) que
será el que libere por fin a Prometeo.
Profecía sobre el destronamiento de Zeus
Prometeo predice también que Zeus será destronado mediante un
emparejamiento del que no puede dar más datos pero que producirá un hijo
más fuerte que su padre. Solo podría librarse de este destino si un
descendiente de Zeus lo libera de sus cadenas.
En ese momento aparece Hermes, a quien Zeus ha enviado para instar a
Prometeo a que revele con claridad la profecía. Prometeo se niega e indica a
Hermes que prefiere ser desgraciado a ser un siervo de Zeus como es él. Pero
Hermes le amenaza con que si se niega a hablar primero Zeus provocará una
tempestad que hará que la cumbre de la montaña bajo la que está caiga
encima de él y más tarde un águila acudirá todos los días a devorar su hígado.
Prometeo dice que no piensa ceder y que todo eso que le anuncia ya lo sabía.
La tempestad anunciada por Zeus ya da inicio.