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Johann Sebastian Bach

(Eisenach 31 de marzo de 1685 - 28 de julio de 1750 -Leipzig )

Ich lasse dich nicht Motete BWV Anh. 159 (4.40s)

No te vayas, Jesús mío, quédate

Fürchte dich nicht, ich bin bei dir Motete BWV 228 (8.10s)

No temas, yo estoy contigo

Sei nun wieder zufrieden (Salmo 116: 7) Cantata BWV 21 (5.05s)

Alégrate de nuevo, alma mía

Felix Mendelssohn Bartholdy


(Hamburgo, 3 de febrero de 1809-4 de noviembre de 1847 -Leipzig)

Richte mich, Gott Drei Psalmen op. 78 - No. 2 - Psalm XLIII. (4.05s)

Júzgadme, oh Dios

Laudate pueri, Op. 39 (3.30s)

Alabado sea el Señor

Beati mortui, Op. 115 (3.30s)

Bienaventurados los muertos que mueren en el Señor

Denn er hat seinen Engeln befohlen, MWV B 53 (3.30s)

Porque él ha mandado a sus ángeles

Jauchzet dem Herrn (4.25)

Regocíjate en el Señor

Ehre sei Gott in der Höhe (4.10)

Gloria a Dios en las alturas


LA PASIÓN por J.S.BACH
UN GENIO RESUCITA A UN GENIO

El gran Bach fue prácticamente desconocido hasta que Mendelssohn descubrió sus prodigiosas
partituras en Leipzig, donde vivía , y lo llevó a las salas de conciertos.

La tradición atribuye haber descubierto las partituras de Johann Sebastian Bach entre el papel
de envolver de un carnicero.

El joven prodigio musical acompañó un día a su madre al carnicero, en Leipzig, y descubrió que
aquel infeliz envolvía las chuletas en papel pautado lleno de notas manuscritas. En
casa comprobó que se trataba de partituras de Bach. Mendelssohn se fue a ver al carnicero,
quien le explicó que había encontrado muchos papeles como aquellos en una buhardilla que
acababa de alquilar, y le compró el resto del lote antes de que fuera demasiado tarde.

Así habría nacido el interés del músico por un compositor cuyas creaciones no habían sido
interpretadas desde su muerte, casi 80 años antes en la misma Leipzig, y que él rescataría para
la historia.

Sin la intervención del compositor judío, Bach sería quizá solo uno más entre los directores que
tuvo la coral de la iglesia de Santo Tomás (Thomaskirche) a lo largo de los siglos.

Se lo debemos más a Mendelssohn que a la hermosa ciudad de Leipzig, cuyos melómanos


luteranos contrataron a Bach y lo retuvieron allí casi en contra de su voluntad la mitad de su
vida, después de pasar por ocho destinos desde Eisenach hasta Cötten, incluyendo Weimar y
Lüneburg.

Mendelssohn admiraba a Bach por lo que empleó como base para su enseñanza musical El
clave bien temperado. Las obras del propio Mendelssohn muestran su estudio del Barroco y
los comienzos del Clasicismo. Sus fugas y obras corales sobre todo reflejan una claridad tonal y
un uso del contrapunto, que remite al estilo de J.S.Bach, por cuya música estaba fuertemente
influido.

En el programa sacro propuesto podremos escuchar musicalmente esa admiración y el reflejo


de la influencia de un genio de la historia de la música sobre el otro.

Una cuidad (Leipzig) consigue que, a pesar del paso de los años, estos grandes artistas se
encuentren.

LEIPZIG, ciudad de la música y MORADA de estos dos MAESTROS.