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AcPI

Actualizaciones en Psicoterapia Integrativa


Vol. I (2009)
Publicado On line en Instituto Chileno de Psicoterapia Integrativa (www.icpsi.cl)

Editorial

La presente publicación nace cuando estamos de Aniversario, es cierto. Pero no se trata de un


Aniversario cualquiera. No lo es desde lo cuantitativo, porque ya cursan 30 años desde que Roberto,
Fernando, María Amelia y Eduardo dieran origen al viejo y querido CECIDEP, hoy Instituto Chileno de
Psicoterapia Integrativa. Y no lo es desde lo cualitativo, por el inmenso valor guiador que ha significado el
Modelo Integrativo presentado por primera vez por Roberto Opazo en Washington D.C. hace ya 25 años.

Se ha señalado que “hoy es el mañana con el que tanto soñamos ayer”. Y, paradógicamente, la
realidad de nuestra evolución ha excedido con creces nuestros mejores sueños de entonces. En estos años,
hemos venido desarrollando nuestro Enfoque Integrativo Supraparadigmático (E.I.S.) con sus dos ramas
operativas: el Suprarapadigma Integrativo y la Psicoterapia Integrativa. Sin falsas modestias, la verdad es
que hemos sido pioneros y hemos venido consolidando un enfoque que no solo pretende ser nuevo, sino
que se autoexige ser mejor. Como lo hemos señalado reiterativamente, proponer el “enfoque 401” solo
tiene sentido si constituye un aporte significativo en relación a lo ya existente. Para proponer un mero
enfoque más, resulta muchísimo mejor el no proponer nada.

Nuestros 30 años nos han motivado a realizar nuestro “Primer Taller de Actualización en
Psicoterapia Integrativa” y nos han motivado también a crear esta Revista de “Actualizaciones en
Psicoterapia Integrativa”, la cual pronto constituirá un motivo más de orgullo institucional.

Es que a la hora de enorgullecernos, no faltan razones. En estos años hemos alcanzado objetivos
inimaginables en nuestros comienzos. La lectura del primer artículo de nuestra Revista se encarga de
plasmar todo aquello; al leerlo, nos resulta imposible no sentir una satisfacción enorme y una emoción
inmensa.

A la hora de los agradecimientos, no deseamos ser mezquinos. Fernando, Mery, Ana María,
Eugenio, Humberto, Maco, Texia, y tantos otros. Otros como Eduardo y Víctor que ya no están con nosotros,
aunque de algún modo sí lo están. En un sentido genérico, son cientos los que han confiado en nosotros y
son cientos a los cuales nos corresponde agradecer.

Quisiéramos creer que, al confiar en nosotros, quienes nos han acompañado han hecho una buena
opción. Una, en la cual el conocimiento es lo primero, muy por encima de nuestro propio enfoque. Una
opción, en la que los pacientes ocupan un rol central de modo de “pelarnos en lomo” para aportarles cada
día más.

En este contexto de orgullo por nuestra historia y de gratitud por los aportes, nacen estas primeras
páginas de “Actualizaciones en Psicoterapia Integrativa”. Hoy la Revista emerge en forma artesanal;
esperamos verla crecer, como hemos hecho crecer juntos tantas cosas. Feliz Aniversario al ICPSI. Con
Valoración y cariño,

Roberto y Verónica

Instituto Chileno de Psicoterapia Integrativa


HISTORIA DEL MODELO INTEGRATIVO EN CHILE1

Roberto Opazo Castro*


Verónica Bagladi Letelier**

El Modelo Integrativo involucra una nueva lectura del panorama que


exhibe la psicoterapia y de los datos válidos del conocimiento; y un re-
contextualizar esos datos de modo de darles coherencia y proyecciones de
futuro. Surge, a partir de un análisis crítico acerca de la calidad de las
teorías existentes, y surge también de la comprobación de la dirección
entrópica que muestra la evolución de la psicoterapia. Y surge, además, a
partir de la constatación de la necesidad de síntesis del conocimiento, y de
la necesidad de potenciar los efectos de la psicoterapia.

La historia del Modelo Integrativo en Chile está muy relacionada con la


evolución profesional de Roberto Opazo, psicólogo formado originalmente
en la Universidad Católica de Chile. Por supuesto, muchas otras personas
han contribuido a ir creando esta “historia”, la cual pasamos a relatar por
primera vez. Intentaremos realizar una narrativa apegada a los hechos,
bajo el supuesto que no estamos dispuestos a dilapidar la satisfacción
derivada de nuestra historia, distorsionando aquello que deseamos
respetar y compartir en plenitud.

Hacia fines de 1969, Opazo obtiene su Título de Psicólogo de la


Pontificia Universidad Católica de Chile. Casi de inmediato, inicia su
postulación al Instituto Chileno de Psicoanálisis, entidad dependiente de la
Sociedad de Psicoanálisis de Chile. En su largo transitar por territorios
psicoanalíticos, Opazo valoró muchas cosas y discrepó en muchas otras.
1
El presente capítulo forma parte de la publicación conmemorativa acerca de la Historia de la Psicología en
Chile, que editará el Departamento de Psicología de la Universidad de Chile con ocasión de la celebración de
sus 60 años de Formación Académica y Profesional.

* Psicólogo P.U.C., Doctor en Psicología U.N.S.L. Director del Instituto Chileno de Psicoterapia
Integrativa. icpsi@icps.cl
** Psicóloga P.U.C. y Doctora en Psicología U.N.S.L. Sub-Directora del Instituto Chileno de
Psicoterapia Integrativa. Docente U.A.I. Docente P.U.C. icpsi@icpsi.cl
Cuando finalmente renunció, lo hizo luego de acumular más de 700
horas de análisis didáctico y más de 200 horas de supervisión
personal. Se retiró con dolor, predominando nítidamente en él una
valoración hacia la seriedad y el nivel de estudios del psicoanálisis en Chile.
Y sintiendo afecto hacia muchos y agradecimiento hacia todos. Los
caminos simplemente no confluyeron.

Opazo rescataba muchas cosas desde el psicoanálisis: respeto por el


paciente, seriedad formal, necesidad de estudiar al mayor nivel, aspectos
del yo y los mecanismos de defensa, aspectos del rol de las experiencias
infantiles, relevancia del “working through”, etc. Sin embargo, puesto que
discrepaba en muchos aspectos, se consideraba bastante “en el aire”, sin
fundamentos sólidos para su trabajo clínico; en una medida no menor,
había que comenzar todo de nuevo. Se iniciaba entonces todo un proceso
de apertura en la búsqueda, y de rigor científico a la hora de la selección
del conocimiento.
Es así que, hacia mediados de 1977, Opazo organiza un “grupo de
estudio”, junto a los psicólogos Fernando Alliende (P.U.C.), María Amelia
Andreani (U. de Ch.), y Eduardo Barriga (P.U.C.). Sobre la base de un
contrato firmado, este grupo compartió por años, estudiando en conjunto
16 horas semanales, con un programa de materias, pruebas periódicas,
etc. Se revisaron aspectos esenciales de los aportes de Rogers, Bandura,
Skinner, Perls, Maturana, etc. Las materias evolucionaron desde
psicofisiología, genética de la conducta, conductismo, cognitivismo,
imaginería, enfoque humanista-experiencial, etc.; hasta enfoque
sistémico y epistemología. En general, las materias involucraban un fuerte
énfasis en la metodología y en la investigación. Hacia fines de 1978, este
grupo creó el Centro Científico de Desarrollo Psicológico (CECIDEP),
designando a Roberto Opazo como su Director. Eduardo Barriga participó
en el equipo CECIDEP hasta 1982 y María Amelia Andreani lo hizo hasta
1983.

En 1981, los miembros de CECIDEP presentan en el Primer Encuentro


Nacional de Psicólogos Clínicos y hacen su primera publicación con una
marcada temática integrativa: (Opazo, Andreani, Alliende y Barriga, 1981).
El artículo aboga por un ensanchamiento de la óptica conductista, en pro
de integrar con énfasis el rol de las variables biológicas y cognitivas.
Enfatiza también el rol del rigor metodológico y la relevancia del
conocimiento predictivo.

A través de todos esos años, el grupo se mantenía muy estudioso. A


las horas de estudio “por contrato”, el grupo agregó cursos de
Epistemología con Humberto Maturana, y de Programación Neurolinguística
con Alexander Kalawski. Adicionalmente, Opazo tomó un curso
teórico/práctico de Terapia Gestáltica, con Adriana Schnake; y el curso
101 de Análisis Transaccional con Nancy Clark.

Opazo y su equipo asumieron que, en un mundo de palabras, se


puede aseverar cualquier cosa; y el conocimiento que las palabras
encierran, tiende a permanecer en un eterno misterio. En un sentido
opuesto, en un mundo de hechos, las teorías adquieren valor por su poder
predictivo y las estrategias clínicas adquieren valor por su poder de
cambio. De este modo, predicción y cambio pasan a ser los pilares
fundamentales, que permiten evaluar la estatura del conocimiento en
psicoterapia.

Un problema no menor es que el establecer “hechos” - en


psicoterapia - no resulta tarea fácil; menos aún en los resbalosos
territorios del mundo interno. De allí la permanente necesidad de luchar
contra los sesgos y de enfatizar al máximo el rigor metodológico.

Desde sus inicios, el equipo CECIDEP asumió una actitud de


búsqueda del conocimiento válido, dondequiera que éste se encontrase; y
el equipo mostró un creciente interés por acumular conocimiento válido
bien organizado. Esto generaba la necesidad de búsqueda de nuevos
patrones de “rescate” y de organización.

Un profundo análisis crítico del panorama que presenta la psicoterapia


aportó los fundamentos para la evolución de Opazo y su equipo hacia el
enfoque integrativo. En los primeros años del equipo CECIDEP, el grupo fue
impactado por la tendencia al reduccionismo, la cual era “omnipresente” a
prácticamente todas las teorías explicativas. También era “omnipresente”
la tendencia a discrepar, prácticamente en todo; las mismas preguntas
pasan a recibir todo tipo de respuestas, muchas de ellas incompatibles
entre sí; y la metodología consensuada y apta, para dirimir esas
controversias, tiende a brillar por su ausencia. Adicionalmente, para el
grupo resultó relevante la conclusión de muchos investigadores en el
sentido que los diferentes enfoques tienden a “empatar”, a la hora de
demostrar sus resultados terapéuticos (Luborsky, Singer y Luborsky, 1975).
En ese período también, el equipo consideró muy preocupante la frecuente
influencia de sesgos auto-perpetuantes en la mirada de los clínicos y en la
investigación (“allegiance effect”); una vez comprometido con un enfoque,
el clínico tiende a sobre-atender y a sobre-valorar los aportes de su
propio enfoque, y a sub-atender y a sub-valorar los aportes de otros
enfoques y las evidencias que le son adversas (Robinson, Berman y
Neimeyer, 1990). En el ámbito etiológico, el equipo fue impactado, de un
modo importante, por el rol relevante que venían mostrando las
predisposiciones biológicas en la génesis de los desajustes psicológicos
(Bouchard, 1984).

En el territorio epistemológico, el equipo CECIDEP destinó un tiempo


significativo al estudio del constructivismo, de la teoría biológica del
conocimiento, etc. (Guidano y Liotti, 1983; Maturana, 1985). A partir de
estos estudios Opazo y su equipo fueron decantando el “Constructivismo
Moderado”, distante del realismo ingenuo y distante de la teoría biológica
del conocimiento. En suma, el constructivismo moderado acepta la
existencia de la realidad, considera imposible su conocimiento plenamente
objetivo y postula que, al conocer, accedemos a combinaciones de nuestra
biología con aquello que está más allá de nosotros (unidades cognitivas
biológico/ambientales).

La idea central, a estas alturas, era que un enfoque “sólido” tendría


que ser capaz de generar una teoría completa que no sesgara; y basaría su
conocimiento no en retórica ni en actitudes seductoras, sino en los aportes
efectivos a predicción y cambio.

Para Opazo y el equipo CECIDEP, resultaba central el no caer en


sesgos que impidieran el acceso a conocimientos válidos. De este modo, el
asumir una actitud abierta y tranquila fue un objetivo medular para el
equipo. La idea era no repetir el error típico de los enfoques de ver lo que
se quiere ver; para esto era fundamental el privilegiar siempre al
conocimiento por sobre el propio enfoque.
Desde sus comienzos, el equipo mostró también una constante
preocupación por el desarrollo de la disciplina en el ámbito nacional; esto
los llevó a participar en distintas instancias científicas, y a favorecer el
desarrollo de nuevas instancias de formación y perfeccionamiento
profesional. Es así como, por ejemplo, Opazo fue designado como el
primer Director de la recién creada revista de la Sociedad Chilena de
Psicología Clínica: “Terapia Psicológica” (1982).
También en 1982, Opazo presentó por primera vez el Modelo
Integrativo en una reunión con sus compañeros de CECIDEP. El entusiasmo
fue inmediato; y muy pronto el Modelo comenzó a regir la marcha de la
Institución, en los ámbitos tanto teóricos como clínicos. En su primera
formulación, el Modelo integraba los paradigmas biológico, cognitivo,
afectivo, inconsciente, ambiental/conductual y sistémico (en sus
modalidades “intrapsíquica y psico-social”). Desde una mirada
retrospectiva, consideramos que lo más valioso de esa temprana
formulación fue el proponer la integración a nivel de los paradigmas
causales. Esto, junto con la ya señalada búsqueda permanente de
conocimientos válidos, cualesquiera fuera su fuente de procedencia;
detectados con rigor metodológico, en función de sus aportes a predicción
y cambio.

Hacia fines de 1982 se incorporan dos nuevos miembros al grupo de


estudio: Eugenio Suárez y Ana María Marchetti, ambos ex-alumnos de
Opazo en el Departamento de Psicología de la Universidad de Chile. Desde
un comienzo, los nuevos miembros contribuyeron a renovar el entusiasmo
en el naciente “enfoque”; aún cuando - en esos años - realmente nadie en
CECIDEP pretendía crear enfoque alguno.

Hacia mediados de 1983, el equipo CECIDEP publica un importante


artículo en torno a la temática de la depresión (Opazo, Andreani y Alliende,
1983). Luego de un exhaustivo análisis de las estrategias clínicas
disponibles para abordar los trastornos depresivos, los autores del artículo
terminan señalando: “En la actualidad se vislumbran diversas opciones muy
promisorias y con fundamentos empíricos para la terapia psicológica de los
desajustes depresivos unipolares. Es en esta perspectiva empírico-
integrativa en la cual deseamos seguir avanzando cada vez más” (p. 54). De
este modo, la idea de la integración comenzó a tomar fuerza muy
tempranamente en el ámbito de CECIDEP; en una época en la que el tema
de la integración era prácticamente inexistente. Sin que nadie en CECIDEP
se percatara, el grupo estaba contribuyendo a gestar un aporte pionero,
incluso a nivel mundial.
En 1983 Opazo expone por primera vez “en público” el Modelo
Integrativo. Esa primera versión del Modelo Integrativo se explicita en el
Recuadro 1.
Recuadro 1: Versión inicial del Modelo
Modelo Integrativo
Integrativo

Opazo, R.., (1983): “Causality of Psychological Disorders: An Empirical- Integrative Approach” (XVII Annual
Convention, Association for the Advancement of Behavior Therapy, A.A.B.T., Washington, D.C., 1983).

Como puede apreciarse en el Recuadro 1, en esa época Opazo situaba


el epicentro integrativo en la Personalidad; y enfatizaba el rol de la
Multicausalidad. Ya en esa época, Opazo y el grupo CECIDEP hablaban de
una Psicoterapia Integral; esto no es menor, pues en esos años pocos
hablaban de integración y nadie de Psicoterapia Integrativa.

Como lo hemos señalado, el Modelo guiaba todo el devenir de


CECIDEP; e involucraba a la vez una fuerte exigencia de estudio e
investigación. El desafío de salir al “rescate” de todo conocimiento válido
en psicoterapia, no constituía una tarea fácil.

En forma paralela a este esfuerzo creativo, los miembros de CECIDEP


participaban activamente en organizaciones gremiales y científicas de
psicólogos. A partir de 1980, Opazo se había incorporado al Directorio de
la Sociedad Chilena de Psicología Clínica, ejerciendo el cargo de Vice-
Presidente durante 4 años. En 1982, el Colegio de Psicólogos invita a
Roberto Opazo a presidir la Comisión encargada de delimitar el Rol del
Psicólogo. El trabajo de la Comisión culmina con la publicación de un
artículo medular en el tema (Opazo, Boetsch, Brahm, Jaramillo y Ruíz,
1983).
En 1983, Fernando Alliende pasa a ejercer el cargo de Coordinador
Docente de la Sociedad Chilena de psicología Clínica y se incorpora al
Comité Editorial de la Revista Terapia Psicológica. En 1984, Opazo y
Alliende, junto al Directorio de la Sociedad encabezado por Alfredo Ruíz,
reciben el Premio “Colegio de Psicólogos de Chile”. Posteriormente,
Eugenio Suárez se incorpora al Directorio de la Sociedad y al Comité
Editorial de la Revista Terapia Psicológica.

En 1983, Verónica Bagladi, psicóloga de la Universidad Católica, se


incorpora como miembro estable del equipo CECIDEP; Verónica provenía de
la vertiente “humanista”, lo cual involucró un aporte adicional a CECIDEP. Al
año siguiente, CECIDEP dicta su primer Curso de Postítulo, teniendo como
trasfondo guiador al Modelo Integrativo Supraparadigmático. Suárez,
Marchetti y Bagladi, junto al psiquiatra Lister Rosell, pasan a tener un rol
docente relevante en los cursos dictados por CECIDEP. También en 1984,
Eugenio Suárez es el encargado de presentar al Congreso de la A.A.B.T.
realizado en Escocia, diversas investigaciones desarrolladas en CECIDEP
(XVIII Annual Convention, Association for Advancement of Behavior
Therapy, Edimburgo, 1984).

En 1985 se edita la primera versión de la Ficha de Evaluación Clínica


Integral (F.E.C.I.). Se trata de un cuestionario de auto-informe, que vuelca
el Modelo Integrativo al ámbito de la evaluación diagnóstica. Con el
tiempo, este cuestionario se ha venido validando y perfeccionando; a la
fecha, nuestro Instituto cuenta con alrededor de 14.000 F.E.C.I.
respondidos por nuestros pacientes. Esto, a su vez, ha significado el
disponer de un amplísimo banco de datos; de la máxima relevancia para
investigar en el contexto del Modelo Integrativo. Al respecto, en 1989 se
creó un archivo computacional que ha permitido ir acumulando los datos
F.E.C.I. de una manera más operativa e involucró incorporar nutrientes
efectivos al área de investigación de CECIDEP.
En 1986, se publica por primera vez el Modelo Integrativo (Opazo,
1986), en la Revista de Psiquiatría, órgano oficial de la Sociedad Chilena de
Salud Mental.

Hacia 1987, Opazo introduce un aporte esencial al Modelo Integrativo:


el sistema SELF como eje integrador de la dinámica Psicológica. Asumió
que la participación activa del Sistema SELF, tendía a comprometer a la
persona como totalidad. Las funciones propuestas para el emergente SELF
fueron la función de identidad, de significación, de auto-organización y de
control conductual. La integración del sistema SELF al Modelo, involucró un
enriquecimiento sustancial, para una comprensión no reduccionista de la
dinámica psicológica. El rol del SELF como eje de la integración fue
publicado por primera vez en “Fuerzas de Cambio en Psicoterapia: Un
Modelo Integrativo” (Opazo, 1992).

Como marco conceptual guiador, el Modelo Integrativo comenzaba a


mostrar y a demostrar sus aportes. CECIDEP evolucionaba en forma
creciente, sobre la base de una óptica que procuraba abarcar los 360º de la
dinámica psicológica. El desafío permanente era el identificar, rescatar y
re-contextualizar los segmentos teóricos válidos y el identificar, rescatar y
utilizar clínicamente toda fuerza de cambio válida. El Recuadro 2 sintetiza
los aportes que comenzó a evidenciar esta “teoría/práctica”.

Recuadro 2
Aportes Esenciales del Modelo Integrativo
• Fundamentos compartidos a partir de los cuales discutir nuevos temas, sin tener que clarificar supuestos
básicos en cada oportunidad.
• Una apertura teórica al conocimiento proveniente de diferentes enfoques, estimulando así el diálogo y la
comunicación.
• Un fundamento epistemológico acerca de los alcances y límites del conocimiento (constructivismo
moderado).
• Reglas claras para lo que será una metodología aceptable.
• Un marco guiador para plantear las preguntas apropiadas y para seleccionar los temas de investigación.
• Reglas compartidas para evaluar el conocimiento y la eficacia, lo cual facilita el acceso a un
conocimiento acumulativo.
• Un contexto ordenador que facilita el almacenamiento organizado y funcional de los datos de la
investigación.
• Un lenguaje conceptual común.
• Una fluida interacción entre los datos de la investigación, la teoría y la práctica clínica.
• Una actitud científica que permita fluctuar entre los diferentes paradigmas sin preferencias o sesgos,
actitud que facilite la superación de percepciones de deseo (allegiance effect)
• La posibilidad de ir rescatando fuerzas de cambio específicas, desde diferentes enfoques y paradigmas, lo
cual permite llevar a la psicoterapia más allá de los factores comunes.
• La posibilidad de desarrollar una teoría cada vez más completa y profunda, sin “segregaciones”
ideológicas.
• Una teoría con valor heurístico, es decir capaz de facilitar el desarrollo creativo de nuevas teorías y
estrategias clínicas.
• Fundamentos sólidos para desarrollar una Psicoterapia Integrativa potencialmente más completa,
profunda y efectiva.
• Un punto axial diferente, que permita acceder a una percepción de los 360 grados de la dinámica
psicológica.

Opazo, R. (2001): Psicoterapia Integrativa: Delimitación Clínica, p. 46.

Pero la historia seguía su curso; el conocimiento se seguía


acumulando y el desarrollo institucional se tornaba bastante exponencial.
A mediados de 1987, Roberto Opazo recibe el “Premio Sergio Yulis”,
máxima distinción que otorga la Sociedad Chilena de Psicología Clínica. Ese
mismo año CECIDEP organiza en Santiago su primer Congreso bajo el título
“Los Afectos en la Práctica Clínica”, con la asistencia de 430 participantes.
Consistente con el Modelo Integrativo, a este congreso son invitados
destacados expositores ligados a los paradigmas biológico, cognitivo,
afectivo, inconsciente, ambiental/conductual y sistémico.

En 1988 se edita el libro “Los afectos en la Práctica Clínica”, con la


participación de los más destacados clínicos del ámbito nacional,
provenientes de diferentes adscripciones teóricas, y con capítulos de
especial relevancia para el desarrollo del Modelo. Como ejemplo de estos
aportes, se pueden señalar los capítulos de Eugenio Suárez, sobre
procesos inconscientes, el de Ana María Marchetti, sobre reestructuración
afectiva y el de Verónica Bagladi sobre comunicación en un contexto
sistémico. El libro fue todo un éxito y se agotó rápidamente (Opazo, 1988).

En 1990, el equipo CECIDEP es invitado a mostrar su trabajo en


tribunas de intercambio profesional a nivel internacional. Opazo, Marchetti
y Suárez desarrollan un “Taller Integrativo” en el marco del I Congreso
Mundial de Depresión, realizado en Mendoza. Opazo es invitado por la
Sociedad de Psiquiatría, Neurología y Neurocirugía, a compartir un
Simposio con los Dres. Hans Eysenck (Alemania-Inglaterra) e Isaac Marks
(Inglaterra).

En 1990, también podemos destacar aportes clínicos y teóricos en el


desarrollo del Modelo. Un aporte relevante para la canalización del Modelo
Integrativo hacia la práctica clínica fue la publicación de “Biblioterapia para
el desarrollo Asertivo” (Opazo, 1990). A estas alturas, la Psicoterapia
Integrativa - derivada del Modelo - comenzaba a perfilarse con creciente
nitidez. En el plano teórico, Suárez (comunicación personal) aporta los
conceptos de restricción biológica y de restricción ambiental, en
contraposición al determinismo estructural de Humberto Maturana. A su
vez Marchetti (comunicación personal), enfatiza el vector constructivista en
los mecanismos perceptivos de la persona; este aporte involucra una
modificación relevante a la gráfica y un enriquecimiento a la funcionalidad
del Modelo Integrativo.

En 1991 CECIDEP inicia las actividades de comunicación interactiva


con el Centro de Estudios Humanos (AIGLÉ), de la República Argentina. Ese
mismo año, CECIDEP organiza sus Segundas Jornada Clínicas: “Integración
en Psicoterapia”; el Congreso se realiza en la Sociedad Médica y cuenta con
la asistencia de 720 participantes. A fines de ese año, CECIDEP establece
un Convenio con la Universidad Nacional de San Luis (República Argentina),
con el objeto de desarrollar actividades docentes en el Programa de
Maestría en Psicología Clínica de esa Universidad. CECIDEP mantiene hasta
hoy una deuda de gratitud con Claribel Morales de Barbenza, Directora del
Programa de Maestría de la Universidad Nacional de San Luis y amiga
entrañable; el Modelo Integrativo ha dispuesto de un espacio preferente en
esa Universidad.

En 1992, Opazo y Suárez asisten como expositores al 1er Congreso


Iberoamericano de Psicoterapia (Madrid, España). En esa ocasión, Opazo
compartió tribuna con Guillén Feixas, Héctor Fernández-Alvarez y Begoña
Olavarría, en el contexto del Simposio “Integración en Psicoterapia”. Fue la
primera difusión en Europa del Modelo Integrativo.

También en 1992, Opazo es uno de los invitados centrales del


Congreso de AIGLÉ, con motivo de su XV Aniversario; en ese evento,
comparte tribuna con Larry Beutler, Vittorio Guidano, Jeremy Safran, Héctor
Fernández-Alvarez, etc. En 1992, se edita el libro “Integración en
Psicoterapia” (Opazo, R., Ed. 1992); en el libro escriben autores de
relevancia mundial, como lo son Humberto Maturana (Chile), Daniel O’Leary
(Estados Unidos), e Iván Boszormenyi-Nagy (Estados Unidos). Bagladi (junto
a Eduardo Carrasco y María Isabel Lira), escribió el Capítulo “Convergencias
y Divergencias en Psicoterapia”, temática de la mayor relevancia para el
Modelo Integrativo. En el libro, Opazo escribe un extenso Capítulo
explicitando el Modelo Integrativo (Opazo, 1992, a.). Y ese mismo año,
publica “Postulados Básicos de una Psicoterapia Integrativa” (Opazo, 1992,
b.), en la Revista Argentina de Clínica Psicológica.
A estas alturas de 1992, Opazo ha propuesto otros conceptos
medulares, enriquecedores del Modelo Integrativo. El concepto de estímulo
efectivo, el cual hace alusión al estímulo procesado, “psicofacturado”, es
decir el estímulo significado por la persona, el cual es movilizador de la
dinámica psicológica. El concepto de principios de influencia, el cual
involucra una “humanización” del principio de causalidad. El concepto de
irradiación sistémica, el cual involucra que un cambio en un sector de la
dinámica psicológica tiende a afectar en algún grado a todos los
componentes del sistema. Adicionalmente, propone un conjunto de
conceptos movilizadores, de amplia utilidad para la práctica clínica:
significación biológica, espacios de significación cognitiva, inercia afectiva,
awareness integral, ambiente pato/distónico, conducta pulsante,
potenciación interaccional, etc. Estos conceptos son explicitados en el libro
“Integración en Psicoterapia” (Opazo, 1992).

En 1993 CECIDEP organiza la visita a Chile de Michael Mahoney. Junto


con presentar un Curso/Taller amplio, Mahoney desarrolló un taller
teórico/clínico con los miembros del equipo CECIDEP, discutiendo
ampliamente la temática de la integración. Se trata de experiencias que
fueron marcando la evolución del pensamiento del equipo.

En 1994, miembros del equipo participan como expositores en el X


Congreso Mundial de la Society for the Exploration of Psychotherapy
Integration (SEPI). En esa oportunidad, la delegación de CECIDEP fue
bastante numerosa: Opazo, Marchetti, Suárez, Bagladi, Alliende, Cruz,
Armijo y Rojas. Hacia fines de 1994, Roberto Opazo es distinguido
nuevamente con el “Premio Colegio de Psicólogos”, esta vez en forma
individual; este máximo reconocimiento que otorga el Colegio de la Orden
en Chile, fue fundamentada por el colegio “en función de los aportes
pioneros realizados por Opazo, al ámbito de la Integración en Psicoterapia”
en carta personal enviada por Sergio Lucero, Presidente del Colegio de
Psicólogos (2 de Octubre de 1994).

En 1995 Opazo, Suárez y Bagladi, asisten como expositores al XXV


Congreso Interamericano de Psicología, realizado en San Juan, Puerto Rico;
los tres desarrollan temáticas centradas en la integración. Ese mismo año,
Opazo, Marchetti, Suárez y Bagladi asisten como expositores al XI
Congreso Mundial de la Society for the Exploration of Psychotherapy
Integration (SEPI); desarrollan el simposio “Self System and Principles of
Influence: Dialectical Frontiers of Experience Within an Integrative
Psychotherapy”. A fines de 1995, Opazo publica un artículo acerca de los
aportes del Modelo Integrativo a la potenciación del cambio en psicoterapia
(Opazo, 1995).

El año 1996, trae consigo dos hitos relevantes para la historia del
Modelo Integrativo. CECIDEP crea el Consultorio para Personas de Escasos
Recursos (CONPER), lo cual posibilita que la Psicoterapia Integrativa resulte
accesible para las personas de menores ingresos. Y ese año también,
CECIDEP inicia su Primer Curso de Postítulo en Psicoterapia Integrativa – de
dos años de duración - con reconocimiento oficial por parte de la Comisión
Nacional de Acreditación de Psicólogos Clínicos Especialistas en
Psicoterapia.

En 1997, Opazo publica el artículo “In the Hurricane’s Eye: A


Supraparadigmatic Integrative Model”, en el Journal of Psychotherapy
Integration editado por SEPI en Nueva York. El artículo posibilita la difusión
del Modelo Integrativo entre lectores de habla inglesa. Puesto que no
resulta fácil el que un artículo de esta naturaleza sea aceptado por el
Comité Editorial del Journal, involucró todo un reconocimiento
internacional hacia el Modelo Integrativo. En el artículo, expone una versión
actualizada del Modelo y examina los alcances y dificultades de las
opciones de integración; adicionalmente, el camino para el desarrollo de la
Psicoterapia Integrativa queda ampliamente explicitado (Opazo, 1997).

A fines de 1997 Verónica Bagladi asume la Dirección del Consultorio


para Personas de Escasos Recursos (CONPER). Desde entonces, el número
de consultantes se ha elevado de un modo sustancial; a la fecha, ICPSI
realiza alrededor de 20.000 sesiones clínicas anuales, ubicándose como la
institución privada chilena que más atiende en psicoterapia (Bagladi,
Condemarín e Ifland, 2004).

En 1998, CECIDEP establece el estamento “Especialistas en


Psicoterapia Integrativa” (EPSI), Consultorio que pasa a complementar el
trabajo clínico desarrollado por el Consultorio CONPER. Ese año se inicia el
“Programa de Prácticas Clínicas” para alumnos de Psicología de diferentes
universidades. Y se firma un Convenio con la Facultad de Medicina de la
Universidad de Santiago; de este modo, el Título otorgado por CECIDEP – a
los alumnos de su Postítulo – pasa a ser complementado por el “Postítulo
en Psicoterapia Integrativa” otorgado por la Universidad de Santiago. Así
CECIDEP, con la esencial colaboración de la USACH, pasan a otorgar el que
sería – a partir de conclusiones extraídas en conversaciones en SEPI – el
primer título universitario en el mundo, con mención en Psicoterapia
Integrativa. Opazo es distinguido al ser designado como Profesor Titular,
por la Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago. Ese mismo año,
Opazo y Suárez publican en Brasil un Capítulo acerca del constructivismo
moderado y sus conexiones con el Modelo Integrativo (Opazo y Suárez,
1988).

Hacia mediados de 1998, Eugenio Suárez, Ana María Marchetti y


Ximena Rojas, comunican su decisión de marginarse de las actividades
CECIDEP; la decisión de Ximena, de suyo sensible, resultó
comparativamente menos relevante, dada su menor participación en las
actividades CECIDEP. Para la historia del Modelo y de la Institución
CECIDEP, esto constituyó una pérdida enorme; solo cabe consignar el
esfuerzo aportado por Suárez y Marchetti, junto con la gran calidad
profesional de sus aportes. Si el Modelo Integrativo pudiera hablar a través
de quienes escriben estas líneas, lo primordial sería un agradecimiento
inmenso para ambos.

Las dificultades derivadas del alejamiento de Suárez y Marchetti,


constituyeron una verdadera invitación a la resiliencia. De allí en adelante,
el equipo se abocó a duplicar sus esfuerzos y para ello contó con el apoyo
invaluable de Fernando Alliende, Humberto Guajardo, María Cristina
Navarrete, Texia Béjer, Víctor Labbé, Mónica Carvajal, Elizabeth Durán,
Marilú Araya, y muchos otros.

En 1999, Verónica Bagladi inicia el Programa de Formación de


Supervisores en Psicoterapia Integrativa. Esto ha enriquecido el aporte a la
formación clínica de nuestros alumnos de pre y post-grado, a través de
supervisores del nivel de Paula Croxatto, Víctor Saavedra, Cecilia Gálvez,
Marilú Araya, Elizabeth Durán, Marcia Sasso, etc. Ese mismo año, Verónica
es distinguida como “Socio de Honor” por la Sociedad Chilena de Psicología
Clínica.

En 2000 y con el cambio de Siglo, CECIDEP sirve de base para la


creación del Instituto Chileno de Psicoterapia Integrativa (ICPSI); este paso
involucra enfatizar el rol de la integración en el devenir del propio CECIDEP.
En este contexto, CECIDEP se “auto-disminuye”, y pasa a constituirse en el
departamento de investigación del ICPSI. También en 2000, Opazo se titula
de Doctor en Psicología Clínica, en la Universidad Nacional de San Luis.

En este período, Alliende y Bagladi proponen un esquema para el SELF


Diádico. Desde esta perspectiva, las funciones del Sistema SELF individual,
adquieren un carácter sistémico, es decir psico-social. Se enfatiza el rol del
punto de equilibrio homeostático de la relación y el rol de la causalidad
circular en la interacción (Alliende y Bagladi, citados por Opazo, 2001).

Hacia el año 2000, nuestros Programas de Postítulo habían recibido


los aportes de diversos profesores extranjeros: Marvin Goldfried, George
Stricker, Bernard Rangé, Jeremy Safran, Amparo Belloch, Larry Beutler, Paul
Wachtel, Barry Wolfe, Héctor Fernandez-Alvarez, Hans Strupp, Herbert
Chappa, etc. Se trata de personas de alto prestigio a nivel internacional,
capaces de ir aportando a enriquecer diversos segmentos del Modelo
Integrativo.

En 2001, integrantes del ICPSI publican un artículo que vuelca la


psicoterapia integrativa al ámbito de las adicciones (Guajardo, Bagladi y
Kushner, 2001).

En 2001 también, Opazo publica su libro “Psicoterapia Integrativa:


Delimitación Clínica”. A partir del Modelo Integrativo, Opazo pasa a
explicitar más ampliamente la Psicoterapia Integrativa derivada de éste. Se
delimitan las etapas del proceso de psicoterapia, el rol de las resistencias
estructurales y dinámicas, el rol del diagnóstico integral, el rol de
especificar las variables inespecíficas; se especifican las variables más
relevantes del paciente, del terapeuta y de la alianza terapéutica. Se
explicita también el rol terapéutico central que juegan los estímulos
efectivos, junto con el aporte de los objetivos terapéuticos y de las fases
didácticas. La potenciación del cambio en el marco de la Psicoterapia
Integrativa, pasa a descansar preferentemente en el aporte clínico de los
principios de influencia, de los conceptos movilizadores, y de algunas
técnicas específicas. Opazo enfatiza también el rol de la prevención
específica y generalizada y delimita a la Psicoterapia Integrativa como un
punto de convergencia para ciencia y arte (Opazo, 2001). El libro ha
recibido excelentes críticas, ha producido un fuerte impacto a nivel
nacional e internacional, y se encuentra agotado.
También en 2001, ICPSI organizó el XVII Congreso Mundial de la
Society for the Exploration of Psychotherapy Integration (SEPI), asumiendo
como tema central “¿Qué Funciona en Psicoterapia?”. Opazo asumió el rol
de Presidente del Congreso (Program Chair) y, como expositores,
participaron destacados terapeutas de los más diversos países. A finales de
ese mismo año, Opazo y Bagladi exponen en España, como invitados
centrales del I Congreso de la Asociación Española de Psicología Clínica y
Psicopatología. Dictaron la Conferencia “Psicoterapia Integrativa en
Trastornos de Personalidad”.

Hacia 2002, Opazo propone una nueva función para el sistema SELF;
tomando como referente la “función espiritual” que estaban utilizando
Guajardo y Kushner, Opazo propone la función de búsqueda de sentido
(Opazo, 2004). A su vez Verónica Bagladi propone el concepto movilizador
denominado incompatibilidad evolutiva. En ese período, Bagladi había
empezado a abordar los trastornos de personalidad desde la Psicoterapia
Integrativa; y a aplicar diferencialmente los principios de influencia, los
conceptos movilizadores y las funciones del sistema SELF, a los diferentes
trastornos de personalidad. A partir de las propuestas y desarrollos
teóricos de Bagladi, se ha generado una permanente y fructífera línea de
investigación en torno a la Psicoterapia Integrativa en Trastornos de
Personalidad. Bagladi ha desarrollado, también, una amplia investigación
acerca del rol de las variables inespecíficas en psicoterapia – y en especial
en Psicoterapia Integrativa – la cual se constituyó en el Trabajo de Tesis
que la condujo a graduarse como Doctora en Psicología Clínica, con
distinción máxima (Bagladi, 2003).

En 2002, ICPSI es invitado – por la Escuela de Psicología de la


Universidad Adolfo Ibáñez – a firmar un Convenio de colaboración mutua.
Entre otras cosas, se establece la iniciación de un “Programa de Magíster en
Psicología Clínica, mención Psicoterapia Integrativa”. Ese mismo año,
Bagladi es invitada a incorporarse como miembro del Comité Editorial del
Journal of Psychotherapy Integration de SEPI. A su vez Opazo y Bagladi
exponen el enfoque integrativo en el III Congreso Mundial de Psicoterapia
realizado en Viena, Austria. Hacia finales de 2002, los Consultorios ICPSI
inician la atención de niños, en la modalidad Psicoterapia Integrativa
Infantil.

También en 2002, Bagladi publica el Capítulo “La Psicoterapia en


Chile”, en el libro Globalized Psychotherapy. El Capítulo constituye una
síntesis de la evolución de la psicoterapia en nuestro país (Bagladi, 2002).

En 2003, Verónica Bagladi asume la docencia de la recién creada


Cátedra de Psicoterapia Integrativa, en la Escuela de Psicología de la
Universidad Católica. Ese mismo año ICPSI – en colaboración con la
Universidad Adolfo Ibáñez – organiza la Jornada Clínica Internacional
“Psicoterapia Integrativa: Desafío para el Siglo XXI”; la Jornada fue Presidida
por el psicólogo Fernando Alliende y resultó particularmente aportativa.
Hacia fines de 2003, Humberto Guajardo y Diana Kushner reciben el
“Premio Reina Sofía de España”, por su trabajo clínico contra el consumo de
drogas, en el marco del Modelo Integrativo.

En 2004 Guajardo, Bagladi y Kushner publican “Integrative


Psychotherapy in Addictive Disorders” en el Journal of Psychotherapy
Integration. Ese año Opazo publica una nueva edición de “Biblioterapia para
el Desarrollo Asertivo” (Opazo, R. 2004). Hacia finales de 2004, Héctor
Fernandez-Alvarez y Roberto Opazo Castro editan el libro “La Integración
en Psicoterapia: Manual Práctico”, en Paidós, Barcelona. El libro ha tenido
un sustancial éxito y en él escriben destacados terapeutas de diferentes
países. Los miembros del equipo ICPSI explicitaron allí diversos abordajes
integrativos a problemáticas clínicas específicas. Es así que Bagladi escribe
el Capítulo de Psicoterapia Integrativa en Trastornos de Personalidad y
Guajardo y Kushner escriben el Capítulo Psicoterapia Integrativa en
Trastornos Adictivos. A su vez Opazo escribe el Capítulo Psicoterapia
Integrativa y Desarrollo Personal.
En este período de nuestra historia – y más allá de todo lo publicado
– el Modelo Integrativo ha venido siendo difundido a través de múltiples
exposiciones personales. En Congresos, seminarios y talleres en Chile, y en
diversas actividades clínicas en el extranjero: Fernando Alliende, en Brasil,
México, Italia, Colombia, etc; Humberto Guajardo y Diana Kushner, en
Argentina, España, Paraguay, República Dominicana, Colombia, Uruguay,
etc.; Cecilia Gálvez, María Inés Schmidt y Marcela Opazo, en Ecuador; Texia
Béjer y María Inés Schmidt, en Argentina. A su vez Opazo y Bagladi han
sido expositores en Argentina, Uruguay, Brasil, Perú, Ecuador, Panamá,
Puerto Rico, Estados Unidos, Canadá, España, Austria, Suecia, etc. En
Octubre de 2008, Opazo presentará en Beijín la Conferencia “Integrative
Psychotherapy Today: Over the Shoulders of Many, Facing a Challenge for
All”; esta presentación se realizará en el marco del V Congreso Mundial de
Psicoterapia organizado por el World Council for Psychotherapy. De este
modo, el Modelo Integrativo se va haciendo cada vez más conocido.

A estas alturas de nuestra historia, el Modelo Integrativo ha


contribuido a desarrollar un nuevo enfoque de psicoterapia: el Enfoque
Integrativo Supraparadigmático.
Supraparadigmático El Recuadro 3 explicita un diagrama
actualizado del Supraparadigma Integrativo.

Recuadro 3: Supraparadigma Integrativo


Opazo, R. (2001): Psicoterapia Integrativa: Delimitación Clínica, p. 119.

En comparación con la versión inicial del Modelo (explicitada en el


Recuadro 1), se introduce aquí el rol del sistema SELF, el rol constructivista
de los procesos perceptivos (mecanismos feed-forward), se enfatiza a la
persona, se integran las modalidades de causalidad lineal y circular, se
explicita el rol de las consecuencias de la conducta y se delimitan los
mecanismos de feedback acerca de la relación
conducta/consecuencias….entre otras cosas.

Nuestro Enfoque Integrativo Supraparadigmático involucra - en la


actualidad - dos grandes avenidas interconectadas: el Supraparadigma
Integrativa La idea central es integrar el
Integrativo y la Psicoterapia Integrativa.
conocimiento en psicoterapia; no se pretende integrar autores ni integrar
enfoques, puesto que muchos de esos planteamientos carecen de validez
y, además, entre ellos algunos resultan incompatibles. Lo que pretende
nuestro enfoque integrativo es integrar los aportes válidos de autores y
enfoques, re-contextualizando esos aportes de una manera coherente, en
el marco del Supraparadigma Integrativo y de la Psicoterapia Integrativa.
Puesto que el conocimiento se encuentra disperso entre autores y
enfoques, la tarea es detectar su aporte a predicción y cambio, sin importar
en modo alguno cual es la cuna original de cada conocimiento. Desde esta
perspectiva, la Psicoterapia Integrativa pretende alcanzar una síntesis del
conocimiento existente, nutriéndose de lo mejor de la historia de la
psicoterapia. De lo que se trata es de aportar profundidad a la
comprensión y potencia al cambio. De los enfoques “tradicionales”, nuestro
Enfoque Integrativo extrae la necesidad de contar con una teoría guiadora,
capaz de orientar las preguntas, de establecer rigor metodológico en las
respuestas, y capaz de ir organizando sistemáticamente la acumulación del
conocimiento válido. Del enfoque ecléctico, nuestro Enfoque Integrativo
extrae la necesidad de abrirse a múltiples fuentes de conocimiento,
teniendo como única restricción la exigencia de validez a ese
conocimiento. Donde muchos ponen “o”, nuestro enfoque pone “y”; es así
que asumimos que los seres humanos somos simples y complejos, por lo
que una teoría no reduccionista abrirá espacios para el más simple de los
condicionamientos clásicos y para la más compleja dinámica inconsciente o
sistémica. Sobre estas bases, admiramos los aportes válidos de los más
diversos autores; y lo que procuramos es avanzar sobre los hombros de
muchos, enfrentando los problemas de todos.

Hacia fines de 2004 Opazo recibe la noticia que ha sido distinguido


con el “Premio Internacional Sigmund Freud para la Psicoterapia”. El Premio
es otorgado por la Municipalidad de Viena, asesorada por un Jurado
Internacional coordinado por el World Council for Psychotherapy. Se trata
de una de las más grandes distinciones a las que puede aspirar un
psicoterapeuta; el Premio involucra un valorar los aportes del premiado, no
al desarrollo del enfoque freudiano, sino al desarrollo de la psicoterapia en
el mundo. Por supuesto, este Premio fue recibido con una satisfacción
inmensa en nuestro Instituto Chileno de Psicoterapia Integrativa.

En 2005, se inicia la Cátedra “Enfoques Integrativos en Psicoterapia”,


en la Escuela de Psicología de la Universidad Adolfo Ibáñez; y la
Universidad publica el libro “Aportes en Psicología Clínica: Psicoterapia
Integrativa”. El libro presenta un resumen de las investigaciones realizadas
en el marco del Modelo Integrativo, a través de las Tesis de los alumnos de
nuestro Programa de Magíster. Ese año, Bagladi publica el artículo
“Psicoterapia Integrativa en el Trastorno de Personalidad Límite”, en la
Revista Argentina de Clínica Psicológica. También en 2005 Opazo y Bagladi
exponen en el V Congreso Internacional de Terapias Cognitivas, realizado
en Göteborg, Suecia. Bagladi presenta en el marco del simposio “From
Cognition to Integration” y Opazo dicta la Conferencia “Psicoterapia
Integrativa”. En el IV Congreso Mundial de Psicoterapia, realizado en
Buenos Aires, Argentina, Opazo desarrolla la Conferencia “Psicoterapia
Integrativa: ¿Exigencia de los Tiempos?”.

En 2006 se edita la primera versión de la Ficha de Evaluación Clínica


Integral Infantil (para padres). Ese año Opazo y Bagladi (2006), publican en
España un artículo acerca de la etiopatogenia de los trastornos de
personalidad desde la psicoterapia integrativa. En Septiembre de 2006,
ICPSI organiza el Taller Clínico Internacional “Relaciones Psicoterapéuticas
que Funcionan”, desarrollado por John Norcross (Estados Unidos); dado el
dominio de Norcross en el ámbito de la investigación, el Taller resultó
particularmente relevante para el Modelo Integrativo.

También en 2006, Guajardo y Kushner editan su libro “Manual


Terapéutico para la Rehabilitación de los Trastornos Adictivos”. El libro ha
constituido todo un éxito, y su aproximación es eminentemente
integrativa.

En 2007 ICPSI amplía a dos los Programas de Magíster con mención en


Psicoterapia Integrativa. Bagladi asume como Sub-Directora de ICPSI,
manteniendo su rol como conductora de los Consultorios ICPSI y como
Coordinadora Docente de los Programas de Magíster. En 2007 la
Universidad Adolfo Ibáñez edita el Volumen II de “Aportes en Psicología
Clínica: Psicoterapia Integrativa”, con nuevas investigaciones de nuestros
alumnos de Magíster.
También en 2007, Opazo propone una nueva función para el sistema
SELF, la función toma de consciencia. De este modo, las 6 funciones del
sistema SELF en el Supraparadigma Integrativo pasan a ser: toma de
consciencia, significación, identidad, auto-organización, búsqueda de
sentido y conducción de vida.
En el mismo 2007, Opazo publica el Capítulo “Investigación clínica en
Chile” en el libro Historia de la Investigación Científica en Psicología en
Chile, editado por Julio Villegas y Maite Rodríguez. En 2007, Opazo es
destacado como “Miembro Distinguido”, por la Federación Latinoamericana
de Psicoterapia, en Montevideo, Uruguay. En 2006 y 2007 Opazo ha
dedicado un tiempo importante a la redacción de su próximo libro:
“Psicoterapia Integrativa: Profundizando la Comprensión y Potenciando el
Cambio”.

En la actualidad, los derivados clínicos del Supraparadigma Integrativo


son múltiples: Psicoterapia Integrativa en Adultos y en Niños, más de 253
psicólogos formados clínicamente en nuestro Instituto, más de 14.000
Fichas de Evaluación Clínica Integral respondidas por nuestros pacientes,
miles de pacientes atendidos en la modalidad Psicoterapia Integrativa, etc.
Actualmente, en nuestros Programas de magíster se están formando más
de 50 terapeutas en Psicoterapia Integrativa y en nuestros Consultorios, al
año, realizan su práctica clínica alrededor de 60 alumnos de psicología,
provenientes de diversas universidades. A lo anterior se debe agregar el
reconocimiento de psicólogos y psiquiatras extranjeros, que han realizado
pasantías y estadías clínicas en nuestro Instituto, visitándonos desde
Ecuador, Argentina, Colombia, España, Uruguay y Panamá.

En el ámbito de la investigación, el Supraparadigma ha guiado el


Trabajo de Tesis de Magíster de más de 100 alumnos. Algunas de éstas
temáticas han resultado particularmente enriquecedoras del enfoque:
Supervisión Integrativa (Vania Kusmanic), Validación del Cuestionario FECI
(Texia Béjer), Cuestionario de Desarrollo personal (Paula Figari), Resiliencia
Integrativa (Osvaldo Terán), Adicción en jóvenes (Christián Feuchtmann),
Técnicas Terapéuticas (Carlos Varas), Maltrato Infantil (María Inés Schmidt),
Mecanismos de Defensa (Patricia Lecaros), etc. (UAI-ICPSI, 2005 y 2006).

Un pilar central de nuestro quehacer a través de los años, ha sido la


tolerancia a la crítica y el activar la auto-crítica. Como solemos señalar,
deseamos privilegiar el conocimiento por sobre nuestro propio enfoque;
incluso estamos dispuestos a abandonar nuestro enfoque en la
eventualidad de que nuestros planteamientos vayan careciendo de validez.
En este contexto, aprendemos más de la crítica que del aplauso.

A estas alturas de nuestra trayectoria profesional, estamos cansados;


son muchos los esfuerzos a través de muchos años. Al finalizar esta
historia, lo hacemos con orgullo y pudor. Orgullo, al constatar la cantidad y
la calidad de lo que hemos hecho. Pudor, al constatar que somos jueces y
partes, al narrar nuestra propia historia.

Cuando las fuerzas flaquean, el escribir nuestra historia integrativa


contribuye a renovar los ánimos y a fortalecer un “trasfondo eficaz”;
nutriente para nuevas motivaciones y para los desarrollos futuros. Junto
con agradecer - con una emoción grande - a quienes nos han acompañado
a través de estos años, estas líneas nos dejan un sabor convincente de que
no nos hemos esforzado en vano. Tal vez ese sabor no sea tan azaroso.
Quizás se deba a que juntos hemos escrito algunas de las páginas más
hermosas de la historia de la psicología en Chile.
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Publicado On line en Instituto Chile de Psicoterapia Integrativa (www.icpsi.cl)

Una aproximación clínica al bienestar humano1


2
Ps. PhD Verónica L. Bagladi L.

La salud, entendida como el máximo nivel de bienestar biológico,


psicológico y social, constituye la temática de fondo de este capítulo. Se
aborda la clínica del bienestar, la psicoterapia del desarrollo personal y la
felicidad y la herramienta práctica que se propone para alcanzar niveles
superiores de bienestar. Asumiendo una postura existencial que fomenta el
vivir apreciativo, se plantean pautas para el fortalecimiento de la capacidad
personal de auto-conocimiento, maestría y desarrollo personal.

Con frecuencia, al tratar el tema del bienestar psicológico, la adaptación y la


salud integral, suelo citar a mis alumnos el siguiente escrito de Robert Fulghum…

TODO LO QUE REALMENTE NECESITO SABER LO APRENDI EN KINDERGARTEN

Todo lo que realmente necesito saber acerca de cómo vivir y qué hacer y cómo ser lo
aprendí en Kindergarten. La sabiduría no estaba al tope de la montaña de los graduados
del colegio, sino allá en la pila de arena del colegio Sunday. Estas son las cosas que
aprendí:

Comparte todo. Juega con justicia. No le pegues a la gente. Pon las cosas de vuelta
donde las encontraste. Limpia tu propio desorden. No saques las cosas que no son tuyas. Di
que lo sientes cuando lastimes a alguien. Lávate las manos antes de comer. Tira la cadena.
Galletas tibias y leche fría son buenas para ti.

Vive una vida balanceada: aprende algo y piensa algo y dibuja y pinta y canta y baila y
juega y trabaja un poco cada día.- Toma una siesta cada tarde – Cuando salgas al mundo
ten cuidado con el tráfico, tómate de la mano y permanece con los demás – Está atento a
las maravillas. Recuerda la pequeña semilla en la taza de Styrofoam: las raíces van hacia
abajo y la planta hacia arriba y nadie realmente sabe cómo y porqué, pero todos somos
así.- Peces dorados, hámsters y ratones blancos, e incluso la pequeña semilla en la taza de
Styrofoam: todos mueren. Nosotros también.- Y después recuerda los libros de Dick y Jane
la primera palabra que aprendiste, la palabra más grande de todas: OBSERVAR.

Todo lo que necesitas saber, está allí en alguna parte. La regla de oro, amor y
sabiduría básica. Ecología y política e igualdad y vida sana. Toma cualquiera de esos ítems
y extrapólalos a sofisticados términos adultos y aplícalos en tu vida familiar o tu trabajo o
tu gobierno o tu mundo y se mantendrá verdadero, limpio y firme.

Piensa lo mejor que sería el mundo si todos – el mundo entero – comiera galletas y
leche, cerca de las tres, todas las tardes y después se recostara en sus sabanitas para una
siesta. O si todos los gobiernos tuvieran como política básica dejar siempre todo de vuelta
donde lo encontraron y limpiar su propio desorden.- Y sigue siendo verdad, no importa
cuántos años tengas: cuando salgas al mundo es mejor tomarse de la mano y permanecer
con los demás.

1
El presente capítulo corresponde al capítulo 6 del libro “Psicología para la Vida”, J.C. Sáez. Editor. Este libro escrito por un
grupo de profesores de la Escuela de Psicología de la Universidad Adolfo Ibáñez, para poner lo mejor de la psicología al servicio de
todos quienes quieren una vida mejor, plena de sentido y que busca activamente el bienestar.
2
Psicólogo Clínico, Pontificia Universidad Católica de Chile
Ph D en Psicología Clínica, Universidad Nacional de San Luis
Sub Directora del Instituto Chileno de Psicoterapia Integrativa
E-mail: icpsi@icpsi.cl

Instituto Chileno de Psicoterapia Integrativa


Si bien lo expuesto en el trozo anterior aparece como premisas básicas y
aparentemente sencillas, la historia del ser humano nos pone de manifiesto cuán difícil
ha resultado implementarlas. La psicología nos aporta conocimientos valiosos para
llevar a la práctica estas premisas del bienestar. En el presente capítulo pretendo
entregar algunas de las directrices y herramientas que la psicología clínica puede
aportar para el logro de una vida más satisfactoria y gratificante.

PSICOLOGÍA CLÍNICA Y SALUD MENTAL

Psicología Clínica
Desde su definición en 1896, se ha enfatizado la relevancia de la psicología clínica
en una amplia gama de problemáticas y áreas del funcionamiento humano. La Society
of Clinical Psychology de la American Psychology Aassociation, en el año 2000, señala
que “El campo de la psicología clínica integra teoría, ciencia y práctica para
comprender, predecir y aliviar los desajustes, las discapacidades y el malestar, así como
para promover la adaptación humana y el equilibrio y desarrollo personal. La psicología
clínica se orienta al funcionamiento humano, en los aspectos biológicos, intelectuales,
psicológicos, emocionales y conductuales durante el transcurso de la vida, en la
diversidad de culturas, y en todos los niveles socioeconómicos.” Así, la psicología clínica
es la rama de la psicología dedicada a la generación y aplicación del conocimiento
psicológico, a la comprensión y el mejoramiento del funcionamiento y bienestar físico
y mental de un individuo o de un grupo de individuos. Esta definición enfatiza la
aplicación del conocimiento científico existente y la generación de nueva información,
que contribuya a expandir el campo de la psicología y que sirva a las necesidades de la
gente. Gracias a la generación y aplicación de la ciencia psicológica, los psicólogos
clínicos aspiran a mejorar el funcionamiento mental y el bienestar de los individuos.

Los aportes y aplicaciones de la psicología clínica son diversos. La investigación, a


través de proyectos que van desde investigaciones de los problemas que pueden
observarse y estudiarse en animales en un laboratorio hasta la eficacia de cierto tipo
de psicoterapia, para un problema clínico específico. La evaluación psicológica que
incluye la administración y la interpretación de las pruebas psicológicas y
estandarizadas, el uso de las entrevistas clínicas estructuradas, la sistemática
observación del comportamiento del cliente y un análisis de los espacios o del
ambiente donde funcionan cotidianamente los individuos. La prevención de la
psicopatología, una gran prioridad para todos los profesionales del área de la salud
mental, Los programas para la prevención incluyen la enseñanza de habilidades
sociales para los niños en edad escolar, la enseñanza de las formas adultas para
enfrentar el estrés relativo al trabajo y sus consecuencias, la colaboración con familias
que enfrentan posibles efectos del divorcio y la enseñanza acerca de cómo enfrentar
las enfermedades y los efectos secundarios adversos del tratamiento a pacientes que
padecen enfermedades físicas. La consultoría a otros profesionales, por ejemplo,
proporcionando información y guía a maestros y orientadores de colegios;
aconsejando a un negocio o una empresa que está luchando contra un alto porcentaje
de abuso de alcohol entre sus empleados. Y, finalmente, el tratamiento; éste
corresponde a la psicoterapia, quizás la imagen más comúnmente asociada al
psicólogo clínico. La psicoterapia se da en modalidades individual, grupal, o familiar, y

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crecientemente la psicología clínica ha colocado el acento en el uso de los
tratamientos validados en la investigación empírica (es decir, aquellos que se han
sometido a estudios cuidadosamente controlados y que estandarizados)

Quizás la actividad con la que más sistemáticamente se asocia la psicología


clínica, es la psicoterapia. Fernández-Álvarez y Opazo (2004), nos señalan que la
psicoterapia es uno de los productos culturales más emblemáticos de nuestro tiempo.
Explicitan que ello se constata tanto en el volumen de aplicaciones alcanzado a lo
ancho de nuestro planeta, como en los profundos efectos que se hacen sentir en la
sociedad….; la psicoterapia ha llegado a consolidarse como una vasta gama de
procedimientos, de gran diversidad, que se administran con formatos y modalidades
muy heterogéneas, en casi todos los rincones de la tierra. La psicoterapia se propone
ayudar a que las personas cambien en la dirección que las personas quieren.

Psicología Clínica en Chile

Al igual que en otros países, la psicología clínica en Chile ha sufrido el impacto de


cambios y transformaciones ocurridos en diversos ámbitos del quehacer científico y
filosófico, así como de los de fenómenos sociales y naturales. Adicionalmente, la
necesidad de respuestas para las demandas actuales de los consultantes, ha hecho
imperioso el ampliar el quehacer del psicólogo clínico más allá de las fronteras de la
psicoterapia individual, favoreciendo el desarrollo de políticas e intervenciones de
acción comunitaria y preventiva en salud. Por otra parte, los cuestionamientos a la
efectividad de la psicoterapia y las demandas asistenciales, han puesto énfasis en los
estudios de proceso y resultado; y en las necesidades de formación del psicólogo
clínico, así como en la regulación de su ejercicio profesional. Por otra parte, los últimos
desarrollos en la filosofía de la ciencia (derivados de hallazgos en los ámbitos de la
epistemología y de la física), han demandado de los teóricos y cientistas aplicados, la
consideración de marcos referenciales más amplios y flexibles para orientar su acción.
Otra de las tareas que ha debido realizar la psicología clínica chilena, es la de
responder a los desafíos que le han impuesto los cambios sociopolíticos, las demandas
de nuestra realidad físico-geográfica, y las exigencias de consultantes y estamentos
gubernamentales. Nuestra difícil y caprichosa geografía demanda un esfuerzo de
formación de los clínicos, para adecuarse a las diferentes características de los
habitantes de zonas distantes y apartadas entre sí. Un interesante hallazgo en está
línea, surge de una investigación en variables inespecíficas en psicoterapia, realizada
con terapeutas en formación. En ésta se encontró que las similitudes culturales entre
paciente y terapeuta, dadas por pertenecer a una misma zona de nuestro país, se
relacionan significativamente con el egreso de la psicoterapia y la disminución de las
posibilidades de deserción. Otra de las características de nuestro país, la constituyen
los desastres naturales (terremotos, inundaciones y aluviones son los más frecuentes),
a los que debemos enfrentarnos con cierta periodicidad. Esta realidad ha derivado en
la necesidad de una labor de prevención en niveles primario, secundario y terciario.
Debiendo desarrollar tanto estrategias de intervención en crisis, como trabajos de
capacitación y educación a la comunidad; dentro del esquema de la psicología clínica
comunitaria. Todo lo anterior, hace que los clínicos nacionales se vean exigidos a

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desarrollar estrategias de intervención acordes a las necesidades contingentes de la
población.
Otra exigencia que ha derivado de la panorámica antes expuesta, es la de salir del
ámbito de la psicoterapia individual y realizar intervenciones comunitarias, donde el
acento ha estado puesto en capacitar y educar a la población para optimizar sus
recursos y prevenir el desarrollo de patología social. Muy interesantes han sido los
programas desarrollados en esta línea por diversos organismos públicos y privados;
ejemplos de esto lo constituyen el Programa de Ayuda a la Mujer y al Niño Maltratado,
el Programa de Atención Primaria en Depresión para mujeres, y el Programa de
Reparación a Víctimas, en todos los cuales se busca atender a las necesidades de la
comunidad desde una aproximación que involucra a la personas y a los sistemas de los
que forman parte.
Salud y Bienestar
Ya en 1946 la Organización Mundial de la Salud señalaba que salud no implica
simplemente ausencia de enfermedad, sino también presencia de bienestar. En 1962
la Federación Mundial para la Salud Mental definió salud como un estado que permite
el desarrollo óptimo físico, intelectual y afectivo del sujeto, en la medida que no
perturbe el desarrollo de sus semejantes.
Salud Mental en el Mundo
A través de las estadísticas de mortalidad, se sabe que durante el último siglo la
esperanza de vida del hombre ha aumentado considerablemente. Sin embargo, las
enfermedades mentales han adquirido una relevancia considerable. Pueden no ser
mortales en sí mismas, pero provocan discapacidades prolongadas tanto en los países
ricos como en los pobres, y van en aumento. Esto se debe a que en la actualidad los
países en vía de desarrollo viven procesos de modernización acelerada, los que han
generado cambios constantes en muchos aspectos de la vida de las personas y su alta
exigencia de adaptación, ha desencadenado condiciones que desestabilizan el
desarrollo y la salud mental de la población. Así, las enfermedades no transmisibles
vinculadas a estilos de vidas, entre ellas muchos trastornos mentales, se han
constituido, durante estos últimos años, en una preocupación central. El problema de
Salud Mental es uno de los grandes desafíos del mundo actual; de la capacidad de los
gobiernos y sus instituciones de resolverlo y enfrentarlo depende la sustentabilidad de
la vida de las generaciones futuras.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), organismo de las Naciones Unidas


responsable de las medidas y actividades encaminadas a lograr el nivel de salud más
alto posible para todas las personas, nos señala que en todo el mundo, los trastornos
mentales representan aproximadamente el 12% de todos los años perdidos, por
defunción o discapacidad, en 1998. La depresión grave ocupa el quinto lugar en la
clasificación de las 10 causas más importantes de morbilidad a nivel mundial. Según,
Informe sobre la salud en el mundo 2001, por depresión, esquizofrenia o dependencia
del alcohol, un millón de personas se suicida cada año, y entre 10 y 20 millones lo
intentan. Una de cada cuatro personas sufre un trastorno mental o neurológico, en
algún momento de su vida. Unos 450 millones de personas en el mundo sufren,
actualmente, un trastorno mental o neurológico, de los cuales, 121 millones sufren

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depresión, 50 millones epilepsia y 24 millones sufren esquizofrenia. Los trastornos
neuropsiquiátricos explican casi la tercera parte de la discapacidad en el mundo, lo que
en América se ve aumentado en un 10%.

Según la Organización Mundial de la Salud y la Federación mundial de la Salud


Mental, en nuestro continente alrededor de 150 millones de personas tienen
trastornos mentales o neurológicos o problemas psicosociales. Después de los países
más desarrollados, donde 15,6% de la carga de morbilidad es atribuible al alcohol,
América Latina ocupa el segundo lugar, con una carga de 14,7%. Entre el 15% y el 23%
de los niños y adolescentes padece de algún problema de salud mental: Unos 17
millones de jóvenes de entre 5 y 17 años de América Latina y El Caribe que presentan
trastornos mentales suficientemente graves como para requerir tratamiento, pero la
mayoría de ellos no recibe el tratamiento y cuidado necesarios.

La OMS estima que alrededor de 500.000.000 de personas en el mundo


necesitan psicoterapia.

Salud Mental en Chile

Chile es un país con alta prevalencia de alteraciones de la salud mental en diverso


grado. Según el Ministerio de Salud (2004) 4 de cada 10 chilenos mayores de 15 años
ha padecido alguna vez en su vida un desajuste psiquiátrico. Problemas de abuso de
alcohol y drogas (15%), alzheimer en personas mayores de 65 años (10%), depresión
(7,5%) y trastornos de atención en niños entre 5-7 años (6%), entre otros. Lo anterior
lleva a que el costo anual de los problemas de Salud Mental se estime en U.S. $
1.435.000.000. En nuestro país, cerca del 6% de las licencias médicas otorgadas por el
Fondo Nacional de Salud corresponde a Neurosis. Y en relación con el Alcoholismo, se
ha observado que un 20% de las personas pueden ser clasificadas como bebedores-
problema; y 5% con dependencia alcohólica. Problemática de salud mental que es más
frecuente en los hombres, especialmente entre los que están cesantes o solo disponen
de un empleo ocasional. En cuanto al consumo de drogas ilícitas, CONACE informó
que, en personas entre los 12 y 64 años de edad, existe una prevalencia de vida de
13,42% para las tres drogas ilícitas (marihuana, cocaína y pasta base). De acuerdo a los
datos obtenidos, en el 28,4% de los hogares chilenos hay un consumidor de droga.

Según datos del año 2002, publicados en la página web del Ministerio de Salud,
se realizaron 1.569.963 atenciones en el área de salud mental, donde un total de
711.223 prestaciones fueron entregadas por psicólogos y 466.276 correspondieron a
prestaciones de psicología clínica. Por otra parte, en Chile existe un gran número de
atenciones y prestaciones psicológicas que no aparecen reflejadas en los datos con
que cuenta el Ministerio de Salud y que proyectadas corresponderían
aproximadamente a unas 33.000 prestaciones anuales en Salud mental. Estas son
prestaciones entregadas en los Centros de Atención Psicológica de Universidades y en
los Consultorios de Instituciones de Formación de Post-Título en Psicoterapia;
instancias de formación y asistencia psicológica abiertas a la comunidad, que prestan
un considerable aporte a la atención en salud mental. Por ejemplo, el centro donde
realizo mi labor clínica - el Instituto Chileno de Psicoterapia Integrativa - realiza más de

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20.000 atenciones anuales, de las cuales alrededor de 7000 son a personas de escasos
recursos.

Un estudio realizado por el Colegio de Psicólogos de Chile, en colaboración con la


Sociedad Chilena de Psicología Clínica y la Comisión Nacional de Acreditación de
Psicólogos Clínicos, mostró que las problemáticas de salud mental que atienden con
mayor frecuencia los psicólogos clínicos son las relacionadas con alteraciones del
ánimo y con los problemas comunicacionales en adultos y adultos mayores (47%),
trastornos emocionales /conductuales en niños y adolescentes (19%), y patologías
sociales (maltrato, abuso sexual, VIF., riesgo social, víctimas de delitos, Violencia
política) (13%), lo cual muestra un amplio y variado campo donde el psicólogo clínico
debe intervenir.

La salud mental depende en cierta medida de la justicia social; y las


enfermedades mentales, dada su importancia, deben tratarse en la medida de lo
posible en el nivel primario. Si bien gran parte de esta labor preventiva debe hacerse
en el área de la mitigación de la pobreza y de la resolución de conflictos, la psicología
clínica puede y debe ser un aporte significativo. De hecho, la atención en niveles
primario, secundario y terciario, la integración intersectorial y el trabajo en las redes
sociales, son campos del quehacer de los psicólogos clínicos. En el presente capítulo
intentaré entregar al lector conocimientos y experiencias desde el ámbito de la
psicología clínica, que espero sirvan de aporte en el logro de una mejor calidad de vida,
mayores niveles de satisfacción y salud integral.

FELICIDAD, BIENESTAR y SATISFACCIÓN

La psicología positiva ha venido poniendo de relieve conceptos tales como calidad


de vida, bienestar subjetivo, satisfacción vital y felicidad. La calidad de vida ha sido
definida como "un estado de satisfacción general, derivado de la realización de las
potencialidades de la persona. Es una sensación subjetiva de bienestar físico,
psicológico y social. Incluye, desde lo subjetivo, la intimidad, la expresión emocional, la
seguridad percibida, la productividad personal y la salud percibida. Desde lo objetivo,
incluye el estado de salud, el bienestar material, las relaciones armónicas con el
ambiente físico, social y con la comunidad". Por otra parte, se ha conceptualizado la
satisfacción vital como la valoración positiva que la persona hace de su vida en
general, o de aspectos particulares de ésta (familia, estudios, trabajo, salud, amigos,
tiempo libre).

El ser humano ha tendido siempre a perseguir la felicidad como una meta o un


fin; como un estado de bienestar ideal y permanente al que llegar; pero ¿qué es la
felicidad? ¿Tenemos clara consciencia de cómo lograrla? Existen muchas teorías sobre
qué es la felicidad y cómo puede conseguirse. Para la Real Academia Española, la
felicidad es el "estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien". Para
algunos filósofos, todos los bienes - dinero, honores, fama, talento - no son más que
elementos que ayudan a la felicidad, pero no la felicidad en sí. Para otros pensadores,
la felicidad es una actitud mental que el hombre puede asumir conscientemente, es
decir, es una decisión. Así, el desafío de la felicidad estaría en encontrarla en el día a

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día, a pesar de que es un estado que tiende a aparecer y desaparecer de forma
constante a lo largo de nuestras vidas.
Tiempo atrás, la BBC informaba que un grupo de psicólogos británicos, liderados por
Pete Cohen, afirmaban haber encontrado una fórmula para medir la felicidad. La
ecuación incluye parámetros individuales, relacionales y ambientales. Según estos
autores, la formula de la felicidad sería: Felicidad = P + (5xE) + (3xN). Donde, "P"
representa las características personales, incluyendo filosofía de vida, capacidad de
adaptación y resistencia; "E", representa la "existencia", que abarca la salud, la
estabilidad financiera y las amistades; y, "N" representa las "necesidades prioritarias" e
incluye la auto-estima, las expectativas que tenemos de nuestra vida, la ambición y el
sentido del humor.
En otras aproximaciones al concepto de felicidad, se ha propuesto que se trata de un
estado psicológico de tipo emocional y cognitivo de las personas, que se encuentra
distribuido en las poblaciones de los países independientemente del nivel de
desarrollo alcanzado por éstos. La felicidad y el bienestar personal están asociados a
salud (física y mental), a creatividad; y actúan como factores protectores de depresión
y de suicidio, entre otros fenómenos psicopatológicos. Así, por ejemplo, estudios
longitudinales de más de 20 años en población europea finlandesa, muestran que el
nivel de felicidad es un predictor del suicidio tanto para hombres como para mujeres.
Por otra parte, diversos estudios indican que las personas felices o que presentan alto
afecto positivo, reportan menos sintomatología en el ámbito de la salud física y
mental, y mejor funcionamiento social general.
En la sociedad actual el tema de la felicidad se ha tornado esquivo. Pareciera ser
que nuestro actual estilo de vida consumista y competitivo no nos está llevando por el
camino correcto; y esto ha originado una creciente preocupación en los distintos
actores y agentes sociales. Un ejemplo de esto es lo ocurrido en un colegio en Gran
Bretaña. Las autoridades del Wellington College evaluaron que sus alumnos
presentaban un significativo malestar social, provocado por el materialismo y una clara
obsesión por la celebridad, el dinero y los bienes. Es decir, los alumnos estaban
buscando la felicidad donde evidentemente no la podrían encontrar. Es por ello que
decidieron incluir el ramo de "Felicidad" o “Bienestar” dentro de su currículo; el
proyecto quedó a cargo de un psicólogo, y contempla un programa piloto de
"Lecciones de felicidad", o "Bienestar".
Frente a la pregunta de ¿dónde buscar la felicidad?, la respuesta no está del
todo clara. Hemos visto que algunos la buscan en acontecimientos externos y
materiales; otros plantean que se encuentra en nuestro interior, en nuestras propias
disposiciones internas. Dado lo difícil que es responder a ésta interrogante, desde un
punto de vista psicológico, el estudio del bienestar subjetivo parece una alternativa
adecuada para el abordaje de la felicidad.

Factores asociados a la felicidad y al bienestar

Ciertas características personales se han asociado con el bienestar y la felicidad.


La satisfacción con uno mismo ha sido relacionada con la autoestima y las expectativas
de control. Los logros en la vida con el bienestar. Y el neuroticismo y la extroversión
con la felicidad; el primero de forma negativa y la segunda positivamente.

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También se ha resaltado la importancia del optimismo, siendo muy interesantes
los estudios que muestran que las personas optimistas tienen mejor calidad de vida,
menos estrés y se enferman menos.

En los últimos años, los investigadores Lykken y Tellegen (1998) han constatado
que cada persona tiene una disposición biológica diferencial para la “felicidad”. Según
estos autores, nuestra biología nos presenta un punto de equilibrio homeostático, para
el nivel de felicidad que podemos experimentar; punto al cual tendemos a regresar,
luego de cada experiencia vital. Existiría una suerte de proceso de la adaptación en la
satisfacción de vida. Aunque las personas pueden inicialmente reaccionar fuertemente
a los acontecimientos de vida, la evidencia sugiere que eventualmente vuelven a sus
niveles normales de felicidad. Incluso la gente que ha ganado cantidades enormes de
dinero o que ha experimentado lesiones debilitantes, no varían mayormente su nivel
de satisfacción ante la vida.

El nivel de stress y la salud física son factores que también se han mostrado
asociados a la satisfacción vital, además de de estar significativamente asociados entre
sí. Salud física, entendida como ausencia de enfermedades y/o dolencias físicas. Y
estrés, como una experiencia subjetiva de disconfort, tensión y/o amenaza, que está
determinada fundamentalmente por la interpretación que hacemos de las situaciones
de la vida diaria y de nuestra evaluación de los recursos con que contamos para
enfrentarlas.
En lo referido a la salud, si bien es difícil establecer una causalidad directa, cada
vez hay más pruebas de que la depresión y los estados ansiosos, así como la falta de
redes sociales y afectivas, están aumentando el riesgo de enfermarse.

Enfermedades infecciosas, alérgicas y neurológicas, son algunas de las


consecuencias del desequilibrio que la angustia y el estrés provocan sobre el sistema
inmune, el que reacciona atacando al propio cuerpo o favoreciendo el desarrollo de
estas patologías. Así, por ejemplo, hay evidencias de la relación entre el estrés y las
enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide, y también las infecciones de
tipo viral.

Los factores psicológicos y de la calidad de vida también se han asociado con el


surgimiento de algunos cánceres. Las NK (“Natural killers”), son células encargadas de
destruir cualquier célula anormal que surja en el cuerpo; por eso, junto a los linfocitos T
y linfocitos B, forman parte del sistema inmune. Está experimentalmente comprobado
que situaciones de estrés agudo o sostenido disminuyen las NK, haciéndonos más
vulnerables a las infecciones o al desarrollo de algún cáncer.

Otro ejemplo bien documentado, es la relación entre los factores psicológicos y


las dolencias cardiacas. Así, es claro el vínculo entre estrés y enfermedades
cardiovasculares. En el estudio Interheart, hecho en 2007 en siete países
latinoamericanos – incluido Chile – se muestra que el estrés permanente aumenta dos
veces el riesgo de infarto en la mujer y tres veces en el hombre.

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Tabaquismo, colesterol alto, obesidad, sedentarismo, diabetes e hipertensión, no
son los únicos factores de riesgo cardiovascular; a estos se ha sumado el rol de los
estados emocionales en la salud del corazón. Cada vez hay más evidencia de que
factores psicosociales -el estrés, la ansiedad y, sobre todo, la depresión - entre otras
alteraciones emocionales, aumentan el riesgo de sufrir problemas al corazón. También
se ha observado que el riesgo de presentar problemas cardiacos es mayor en personas
proclives a la hostilidad, la rabia, la competitividad, el estrés e incluso el aislamiento
social, ya que tienden a conductas poco saludables.

Recientemente, de visita en nuestro país, el doctor James Blumenthal,


investigador y profesor de psicología médica de la Universidad de Duke (EE.UU),
dedicado por más de 15 años a estudiar la relación entre la depresión y las
enfermedades vasculares, señaló que “Hay muchos estudios que muestran que la
gente depresiva tiene un riesgo incrementado de convertirse en pacientes cardíacos. Y
cuando ya has tenido un problema cardiovascular, la presencia de depresión eleva el
riesgo de muerte significativamente. La depresión incrementa en al menos dos veces el
riesgo de sufrir males cardíacos”. La depresión tiene un doble impacto. Por un lado,
altera los estilos de vida; una persona depresiva puede tender a fumar más, a beber, a
comer poco y mal, y a la inactividad física. Por otra parte, la depresión causa
alteraciones en procesos fisiológicos a nivel cardíaco. Esta relación entre depresión y
problemáticas cardiovasculares, es un dato que reviste especial relevancia en nuestro
país, donde alrededor de 8% de la población sufre de cuadros depresivos; y las
patologías cardiovasculares son la principal causa de muerte.

Por otra parte, existe clara evidencia de los aportes del bienestar y la vida
saludable a la salud física. De hecho, las endorfinas que se liberan en estados de
felicidad o cuando se hace ejercicio físico, contribuyen a evitar el deterioro orgánico y
a reforzar el sistema inmune.

A nivel nacional, estudios recientes también constatan la relación existente entre


bienestar, estrés y salud. Según una encuesta, realizada a 410 adultos, hombres y
mujeres, en Santiago el 87% de las personas que reportan un buen estado de salud se
sienten satisfechas con su vida; y sólo el 1,1% se siente insatisfecho. Por el contrario, el
38% de los que dicen sufrir problemas físicos o emocionales está insatisfecho con su
vida, y sólo el 26% está satisfecho.

Otro estudio, en una muestra de 256 mujeres, realizado por la Universidad


Católica de Chile, mostró que aquellas mujeres que perciben más conflicto entre sus
roles tienen más síntomas depresivos y reportan más dolencias corporales. Además,
se encontró una relación directa entre la percepción del dilema familiar-laboral con la
presencia de diversas dolencias físicas, como dolores de cabeza y musculares, y
problemas gástricos, entre otras.
En un estudio de la Universidad de Talca, con trabajadores y estudiantes entre 17
y 77 años, se evaluó el bienestar subjetivo a través de sus componentes cognitivo
(satisfacción) y afectivo (felicidad). Respecto a la autoevaluación de salud general y
física, no se observan diferencias entre hombres y mujeres; sin embargo, las mujeres
presentan una evaluación más negativa que los hombres respecto de su salud mental.

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Por último, se encontró una relación directa y significativa entre felicidad,
autoevaluación de salud y satisfacción vital.
En relación al estrés, la Universidad Adolfo Ibáñez, en alianza con Synovate Chile,
realizó un estudio para medir el nivel de estrés presente en los chilenos. La muestra,
representativa a nivel nacional, reveló que uno de cada cuatro chilenos presenta un
alto grado de estrés; y que el 27 por ciento de la población había colapsado ante
situaciones difíciles de manejar. El sector más pobre de la población, las dueñas de
casa, los viudos, los separados y los que sólo tienen educación básica, son el grupo de
más alto riesgo de estrés. Y el factor que más empuja a los chilenos a este mal es el
alza del costo de la vida. La segunda variable que se encontró asociada con el estrés
tiene que ver con el estado civil de las personas. La gente que está separada, anulada,
divorciada o en proceso de hacerlo, está notablemente más estresada que el resto de
la población. El nivel educacional, también parece marcar una diferencia en términos
de salud mental. De acuerdo con el estudio, quienes poseen menos años de
escolaridad, enfrentan niveles de estrés muchísimo mayores que aquellos que han
completado la educación universitaria o algún postgrado. En efecto, de los integrantes
de este último grupo, el 9,2 por ciento se perciben a sí mismos estresados; en
oposición al 33,1 por ciento de quienes sólo completaron la educación básica.
El nivel de satisfacción interpersonal aparece relacionado con el bienestar, aún
cuando los parámetros para evaluarla han sido disímiles. Así, se ha encontrado una
relación positiva entre bienestar y la satisfacción con los amigos; también se ha visto
que el descenso del contacto social disminuye el bienestar y lo aumenta si se
incrementa el contacto social. Estudios en que se examina cuánto contribuye tener
amigos (y su número) a la felicidad, dan cuenta de un 58% de la varianza en felicidad;
donde la calidad de la amistad predice felicidad por encima y más allá de la influencia
del número de amigos y de la personalidad.

La relación de pareja también ha mostrado una fuerte asociación con la felicidad y


el bienestar. Si bien, respecto de la felicidad, no hay diferencias significativas por
género; se ha observado que las personas solas - solteras y viudas - son menos felices
que las casadas. Las personas casadas tienden a ser más felices que las solteras, siendo
la calidad de la relación matrimonial un indicador importante de la satisfacción. Así, se
ha sugerido que el matrimonio actuaría como un factor protector para la salud.

En un estudio longitudinal, que realizó un seguimiento a 15 años en una muestra


de 24.000 personas, se encontró asociación entre el estado civil y la felicidad. Los
investigadores encontraron que las personas aumentan su satisfacción vital cuando
están en pareja; pero este aumento en felicidad tiende a nivelarse en el tiempo hacia
estados anteriores de felicidad. Así, viudas y viudos se mostraron menos satisfechos
con la vida después de la muerte de su conyugue; pero uniformemente dieron
muestras de adaptación ante el nuevo estado y eventualmente volvieron a niveles
iniciales de satisfacción de vida. Además se vio que aquellos sujetos que permanecían
casados, estaban más satisfechos con sus vidas que sus pares solteros, mucho antes de
que se unieran en pareja.

Un inesperado hallazgo adicional fue que la gente satisfecha reaccionó menos


positivamente a la unión de pareja y más negativamente al divorcio y a la viudez. Esto

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daría cuenta, según los investigadores, de la importancia de la combinación entre las
circunstancias vitales y la personalidad. De este modo, un acontecimiento tal como la
unión en pareja o el divorcio, no tiene las mismas implicaciones para todos los
individuos. Una persona que está muy satisfecha con su vida, tiene una red social rica y
tiene probablemente menos que ganar del compañerismo de la unión de pareja. Por
otra parte, la persona que está sola y descontenta, puede ganar mucho con la pareja.
Así mismo, la persona que está muy satisfecha con su vida, porque su relación de
pareja es muy satisfactoria, tiene más que perder si su pareja muere. Los autores,
llamaron a este fenómeno “nivelación hedonista de proceso”.

La satisfacción con el trabajo se encuentra relacionada con el bienestar; dónde,


por cierto, quienes están cesantes están menos felices que los trabajadores activos y
presentan más estrés y menos satisfacción. La satisfacción con el trabajo aporta
felicidad y también existe evidencia de que la felicidad conduce a comportamientos
que producen éxito en el trabajo, las relaciones sociales y la salud. También se ha
documentado la relación inversa. Se ha encontrado, por ejemplo, que la insatisfacción
o conflicto frente al trabajo, se asocia con síntomas depresivos y dolencias físicas,
como dolores de cabeza y musculares, y problemas gástricos, entre otras.

El uso del tiempo libre es otro factor relevante a la hora del bienestar y la
satisfacción. Así, otro de los factores que han sido propuestos para intentar dar cuenta
del bienestar es el “ocio”. El ocio lo entenderemos como contrario a trabajo, el uso del
tiempo libre, el esparcimiento, el descanso, etc. Si bien para muchas personas es muy
importante tener espacios de “ocio”, lamentablemente muchos no logran
administrarlo adecuadamente; siendo un espacio insatisfactorio y de baja calidad. Una
encuesta realizada a personas pertenecientes a distintos grupos de ocio, indica que las
personas con mayor satisfacción son aquellas pertenecientes a grupos de baile;
mientras que las actividades que reportan mayor integración de clases sociales,
contribuyendo a la auto-imagen y a la autoestima, son los grupos de deportes,
asistencia a la iglesia y clases nocturnas. Las personas prefieren el ejercicio y las
actividades que se practican en grupo, siendo estas últimas las que hacen más felices a
los extrovertidos (clubes, equipos, fiestas) y donde las actividades agradables con los
amigos permiten predecir un aumento del bienestar. Por otra parte, también se ha
visto que actividades de ocio, exigentes y desafiantes, pueden proporcionar altos
niveles de satisfacción cuando implican una absorción profunda en la tarea. Sin
embargo, la actividad de ocio mas popular es ver TV, lo que no requiere de ningún tipo
de habilidad o compromiso importante y que reporta un bajo nivel de satisfacción.
Cuando a ella se asocia simultáneamente comer, probablemente sea una de las
actividades de ocio menos saludable y menos socialmente gratificante en el largo
plazo, siendo una conducta muy difícil de modificar.

Finalmente, se ha registrado una correlación positiva entre ingresos económicos y


bienestar. Sin embargo, esto no es igual en todos los países, esta relación es así para
los países pobres, pero no para los países ricos, donde la correlación es casi nula. En
este sentido, parece ser que las personas se adaptan a su nivel económico y lo que más
puede afectar su nivel de felicidad, no es el monto económico en sí mismo, sino la
satisfacción con el ingreso.

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Bienestar y Felicidad en Chile
Recientemente se realizó un estudio en la población de nuestro país, el cual
reveló cuánto y por qué son felices los chilenos. Éste fue realizado por la empresa de
estudios de mercado Cimagroup y nos muestra que, en una escala de 1 a 5, el 66% de
los chilenos se declara feliz. Los hombres algo más que las mujeres (68% y 64%).
Las diferencias más importantes se dan por edad y grupo socioeconómico. En el
grupo de 13 a 17 años, un 76% de los jóvenes declara ser feliz, pero después de los 40
años, la felicidad decrece, excepto en los estratos altos. En la tercera edad existe una
diferencia muy marcada entre grupos socioeconómicos. Si bien en los países
desarrollados la felicidad tiene la forma de una U a lo largo de la vida, es decir,
disminuye al entrar a la edad adulta, pero se vuelve a incrementar con la jubilación; en
nuestra sociedad, los jubilados del decil más rico son los únicos que muestran este
comportamiento. Con respecto al nivel socioeconómico, el 79% de los grupos altos se
declara feliz, cifra que disminuye a un 65% en el estrato bajo, mientras que los
habitantes del norte son más felices (78%) que los del sur (68%). Por su parte, las
mujeres que trabajan se declaran más felices que las dueñas de casa. Al igual que otras
mediciones nacionales e internacionales, el estudio chileno muestra que los casados
son más felices que los solteros. Los que viven solos son los menos felices, con un nivel
muy inferior al promedio (sólo 40%); en tanto que, mientras más personas viven en un
hogar, más felices son sus integrantes
De acuerdo a estos, sin duda la familia es el factor más importante en la
generación de felicidad para los chilenos: Existe una alta correlación entre la felicidad y
la satisfacción con la vida familiar, aspecto al que un 71% de los encuestados le pone
nota 6 ó 7. Los datos indican que las mujeres adultas están menos satisfechas con su
vida familiar que sus parejas, y para ellas la familia tiene mayor incidencia en la
felicidad que para los hombres. Frente a la pregunta de ¿cuál es el aspecto que ha
otorgado mayor felicidad?, la respuesta mayoritaria fue “la familia” (49%). En tanto,
frente a la pregunta ¿cuál es su mayor temor con respecto a algo que puede amenazar
su felicidad?, un 23% mencionó espontáneamente “la muerte de un familiar” y en
segundo lugar “accidente o enfermedad de un familiar”
El segundo lugar de incidencia en la felicidad corresponde a la satisfacción con la
situación económica, subjetiva e independiente del grupo socioeconómico. No
obstante, entre las distintas dimensiones de la vida, ésta es la que genera menos
satisfacción, con sólo un 33% de las personas que la califica con nota 6 ó 7.
Resulta interesante que existen diferencias importantes entre adultos sin hijos y
con hijos. Los factores que inciden en la felicidad de los adultos jóvenes sin hijos (entre
21 y 44 años) son la situación económica, la vida amorosa, el uso provechoso del
tiempo libre y la apariencia física. Para los padres del mismo grupo etáreo la vida
amorosa y familiar es la mayor fuente de felicidad. La situación económica pierde
relevancia, y la apariencia física desaparece como preocupación.
En Chile no se cuenta con datos sistemáticos que permitan saber si las personas
son más o menos felices que antes. Sin embargo, el 41% de la población se siente más
feliz que sus padres, y en las mujeres esta proporción aumenta. Con respecto al futuro,
la población se proyecta con confianza. Entre los encuestados existe consenso en que

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las nuevas generaciones vivirán en un mundo con mejor tecnología (87%) y calidad de
vida (62%), pero en cuanto a valores, sólo el 36% piensa que será mejor.
Así, la familia, la pareja, las relaciones interpersonales y la satisfacción de
necesidades parecen estar relacionadas con el bienestar y con la felicidad.

SATISFACCIÓN DE NECESIDADES

Si no necesitáramos nada, simplemente no haríamos nada. Compartimos con el


reino animal las necesidades básicas de alejarnos del dolor y de acercarnos al placer;
pero a través de la evolución hemos venido diversificando y complejizado el campo
de las necesidades humanas.
Las necesidades humanas movilizan a las personas a la acción. Si bien, los seres
humanos somos capaces de adaptarnos a las circunstancias más diversas, hemos
venido mostrando las mismas necesidades en sociedades muy diferentes, y en
períodos históricos muy distintos. En términos genéricos, los seres humanos han
procurado la satisfacción sexual, la convivencia social, la estimación de los demás, el
prestigio y el poder y la respuesta a sus inquietudes existenciales. Se ha planteado que
la especie humana presenta necesidades comunes que constituyen una expresión de
una naturaleza humana común, por plástica y adaptativa que ésta pueda ser. Para
algunos autores como Fukuyama, estas necesidades humanas comunes estarían
determinadas, no por la cultura sino por la biología. Al tratarse, sin embargo, de
necesidades plásticas y flexibles, están abiertas a formas muy diferentes de
satisfacción. El recuadro siguiente constituye una síntesis de las necesidades humanas
comunes a la especie y que cada persona puede priorizar a su manera.
Necesidades Humanas

▪ Necesidades Básicas (alimentación, vestuario, vivienda)


▪ Necesidades Sexuales
▪ Necesidad de ser querido
▪ Necesidad de Logro (éxito en alcanzar ideales y metas personales)
▪ Necesidad de Prestigio (reconocimiento y valoración social)
▪ Necesidad de Compañía y Contacto Social
▪ Necesidad de Esparcimiento
▪ Necesidad de Saber (conocimiento, cultura)
▪ Necesidad de amor (en relación de pareja)
▪ Necesidad de Trascendencia (artísticas, políticas, religiosas,
sociales)

Cada sociedad va estableciendo sus propios caminos para la satisfacción de las


necesidades humanas; las mismas necesidades son satisfechas de un modo diferente
en función de los hábitos, los valores, la cultura, el desarrollo económico y el desarrollo
tecnológico de cada sociedad.

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La satisfacción en nuestra sociedad actual se torna difícil, pues es una sociedad
que sobre-estimula la competencia, deja poco espacio para la convivencia, bombardea
con estímulos simples e impactantes, presiona hacia un trabajo estresante, y presenta
todo tipo de patología social. Es aquí donde nos enfrentamos a desafíos de desarrollo y
superación personal y social. Desafíos para los que la psicología clínica puede aportar
algunas directrices.
En datos obtenidos a partir de más de 5000 fichas clínicas, en ICPSI nos hemos
encontrado con una altísima asociación entre el nivel de satisfacción de necesidades y
el nivel de felicidad reportado por nuestros pacientes. Un dato interesante es ver que
hombres y mujeres presentan una valoración diferencial de las necesidades, al
momento de correlacionarlas con su nivel de satisfacción y felicidad. Así, el orden
prioritario en hombres, involucra la necesidad de ser querido, las necesidades de
esparcimiento, la necesidad de compañía y contacto social, la necesidad de prestigio y
las necesidades básicas. En tanto que las mujeres refieren, en orden de importancia, la
necesidad de amor en pareja, la necesidad de compañía y contacto social, las
necesidades sexuales, la necesidad de prestigio y las necesidades básicas.

La satisfacción implica superar y/o aliviar una necesidad sentida, obtener algo
que queremos o necesitamos. Esta es una tarea a la que nos enfrentamos todos los
días y que nos significa esfuerzo, dedicación y, también, frustraciones; una tarea que
puede originarnos mucho desgaste y costo emocional.
En este punto, algo que generalmente me resulta de mucha utilidad, tanto en la
clínica, como en la consultoría o la capacitación, es el enseñar a diferenciar entre
dificultades, problemas y realidades. Una dificultad, es la diferencia entre el punto en
donde estoy y el punto en donde quiero estar; “estoy aquí con hambre y quiero estar
allá, habiendo comido”, “estoy acá en el paradero y quiero estar allá en la micro,
camino al trabajo”; se dice que, en promedio, enfrentamos una dificultad cada 5
minutos. Cuando la diferencia entre el punto donde me encuentro y el punto donde
quiero estar se mantiene o agranda en el tiempo, estoy ante un problema. Un
problema por definición tiene solución; si no la tiene, estamos ante una realidad:
“estoy acá queriendo medir 1,80 mt y mido 1,45 mt”. Gran parte de los costos y
desgastes de las personas, se basan en que se desgastan “rasguñando vidrios” al tratar
las realidades como problemas a solucionar; o “hacen tempestades en un vaso de
agua” al tratar las dificultades como problemas.
Así, para la satisfacción de necesidades, junto con disponer de nutrientes
ambientales y capacidad de resolución de problemas, debemos asumir la sabiduría del
tan conocido proverbio “Dios, dame la serenidad para aceptar las cosas que no puedo
cambiar, la fuerza para cambiar las cosas que se pueden cambiar, y la sabiduría para
reconocer la diferencia”
LA PAREJA

La pareja se constituye en el momento en el que dos sujetos se unen; en una


relación que no necesita ser estipulada legalmente para poseer significación individual
y social. La Pareja suele ser el inicio de una familia, aún cuando no requiere de los
hijos para ser considerada uno de los pilares fundamentales de la sociedad. A través de
la historia, vemos como la institución del matrimonio ha venido teniendo crisis y

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variaciones; así como ha cambiado el estilo de vida de pareja que ha caracterizado a
distintas generaciones. Pero por cuestionada y conflictuada que haya estado, la pareja
sigue siendo central en nuestra sociedad. La consolidación de una pareja es un hecho
que se celebra y festeja en distintas culturas, religiones y niveles socioeconómicos; y la
ruptura de una pareja es significada genéricamente como un hecho negativo y/o
doloroso en la vida de las personas. Es por ello que, como hemos visto, la satisfacción
de pareja es un importante factor asociado a la felicidad y al bienestar.

La Satisfacción de Pareja, puede ser entendida como el estado de bienestar y de


realización de ambos miembros de la pareja, en donde las necesidades de intimidad,
compañía, proyección y desarrollo son satisfechas. Además, en donde los conflictos
son resueltos y no evitados. Lo anterior facilita las dinámicas propias de la vida en
pareja, permitiendo a los integrantes crecer en armonía y optimizar sus opciones de
desarrollo personal.
Algunos de los parámetros usados para evaluar la satisfacción de pareja son la
calidad de la comunicación, el amor mutuo, la vida sexual, la relación con las
respectivas familias de origen, los intereses comunes, la capacidad de manejar
dificultades y conflictos, los procedimientos de toma de decisiones, el manejo del
dinero, la capacidad para entretenerse juntos, la vida social conjunta, los valores
comunes (éticos, políticos, religiosos) y la fidelidad.

En nuestro Instituto, hemos encontrado una fuerte asociación entre nivel de


felicidad y satisfacción de pareja., siendo las mujeres quienes aparecen menos
satisfechas con su vida de pareja. Dentro de los factores asociados con la satisfacción
de pareja, en orden de importancia, los hombres señalan la capacidad para
entretenerse juntos, los procedimientos de toma de decisiones, el amor mutuo, la
comunicación y el manejo de conflictos. Por su parte, las mujeres consignan la
siguiente ordenación de variables asociadas a su satisfacción de pareja: capacidad para
entretenerse juntos, procedimiento de toma de decisiones, amor mutuo,
comunicación y manejo de conflictos. En lo relativo a las necesidades sexuales, nos
cuesta reconocer directamente su importancia. Sin embargo, estudios longitudinales
ingleses conducidos por Eysenck, muestran que la vida sexual es la variable que mejor
predice el que una pareja no se separará. Lo que está claro, es que no basta con
amarse para estar satisfechos en pareja.

¿Cómo construir una Mejor Pareja?

A través de años de estudio y de práctica clínica en el Instituto Chileno de


Psicoterapia Integrativa, bajo la dirección del psicólogo Roberto Opazo, hemos venido
decantando lo que serían nortes orientadores para la construcción de una relación de
pareja satisfactoria; nortes que han resultado de gran aporte a las parejas que acuden
a consultar.

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Desafíos de Pareja

▪ Amor evolucionado
▪ Privilegiar la pareja
▪ Sexualidad integral
▪ Capacidad para entretenerse juntos
▪ Ajuste de expectativas
▪ Asumir la causalidad circular
▪ Cambio de óptica
▪ Resolución de problemas
▪ Manejo de la agresividad
▪ Enriquecimiento de la comunicación
▪ Logro de acuerdos
▪ Potenciación interaccional

Un primer norte en el desarrollo de una pareja es el caminar hacia un Amor


evolucionado. Está claro que no existe una definición única y compartida de amor; de
hecho podemos distinguir diferentes motivaciones para amar. Podemos amar por
agradecimiento, a lo que el otro hace por nosotros. En un nivel más allá, está el amor
que supera el egocentrismo y que implica aceptar al otro como es. Finalmente, el nivel
más evolucionado de amor involucra el luchar por la felicidad del otro. Así, un desafío a
la hora de construir una pareja satisfactoria, es buscar superar el egocentrismo,
aceptar al otro, y tomar como meta personal el aportar a la felicidad de nuestra pareja.

Un segundo norte en pareja es el privilegiar la pareja. Esto se refiere a tener


claro que un objetivo central es el lograr la mejor pareja posible. Es muy frecuente que
esta claridad se pierda a lo largo de la vida familiar, y que al momento de convertirse
en padres las personas dejen a la pareja en un segundo lugar. Cuando nos
encontramos con esto en la consulta, les solemos mostrar a los pacientes que la
investigación psicológica ha venido señalando consistentemente que “una pareja feliz
genera hijos felices”; y por ende genera una familia feliz. Por el contrario, “una pareja
no feliz no genera hijos felices”; de este modo, preocuparnos por ser buenos padres
implica también, de forma sustancial, enseñarles a nuestros hijos como ser una pareja
feliz.

Un área de gran importancia en la pareja es la de la sexualidad. El norte de


desarrollo de una pareja sería el logro de una sexualidad integral. Esto es una
sexualidad que opere bien en lo “técnico”, integrada a lo afectivo y fiel en lo valórico.
Una sexualidad donde el encuentro íntimo esté en función del sentimiento,
crecimiento, entrega y disfrute compartido. No una centrada solo en el aspecto del
placer mecánico, medido en número de orgasmos. Sino aquella que busca el placer en
el encuentro y en el “hacer el amor”.

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Otro norte en las relaciones de pareja, la capacidad para entretenerse juntos.
Esta es una capacidad que puede desarrollarse, a través cosas tales como enriquecerse
para romper la rutina (leer, informarse), no fomentar el silencio excesivo, no refugiarse
en “otros” para disfrutar, no refugiarse en el trabajo o no refugiarse en los niños. Es
muy frecuente que las parejas que no saben disfrutar y entretenerse juntos, en vez de
instarse a buscar desarrollar esta capacidad entre ellos, busquen el llenarse de
actividades con amigos, con la familia extendida, dedicarse excesivamente al trabajo, o
transformar su vida de pareja en sólo actividades como padres; refugiándose en los
hijos para no enfrentar la carencia que tienen como pareja. Por ello, un norte de la
vida de pareja es el “no dejarse caer en la relación”, sino, muy por el contrario, ser
activos en el enriquecimiento de la pareja.

Para el logro de la satisfacción, el desarrollo y la proyección en pareja, resulta


esencial un ajuste de expectativas. Como en toda relación humana, tarde o temprano,
nos encontraremos con que nuestro compañero o compañera de vida no es perfecto;
es un ser humano con virtudes y defectos. Muchas de sus características pueden
resultarnos muy molestas y originar dificultades en la vida de pareja; es aquí donde
resulta esencial realizar un ajuste de expectativas, asumir que ni mi pareja ni yo somos
perfectos y que debemos aprender a convivir con ello, de forma realista y constructiva.
El lema aquí pasa a ser “Cambiaré mis defectos en todo lo que pueda” y “Aceptaré tus
defectos en todo lo que pueda”.

En la vida en pareja, las conductas de ambos miembros se influyen


recíprocamente. Así, las conductas y/o comportamientos de cada uno, pueden ser
vistos como causa y/o como efecto, en distintos momentos de la interacción; esto se
conoce como causalidad circular. Un tercer norte de desarrollo en pareja es, por
tanto, asumir la causalidad circular. Es muy importante que la pareja asuma que su
dinámica de interacción se mantiene por las conductas que emiten; y que en éstas
muchas veces lo que consideran efecto (“no le hablo por que no me presta atención”)
se puede transformar en la causa (“no le presto atención porque no me habla”). Así, en
pareja se aplica claramente el refrán “si siembro vientos cosecho tempestades”;
asumir esto es de vital importancia para superar conflictos, que tienden a anquilosarse
en las parejas pues ninguno da su brazo a torcer, quedándose pegados en búsqueda de
reconocimientos y reivindicaciones. Por el contrario, una pareja satisfecha y
desarrollada, buscará el ver cómo aportar desde la propia conducta, al bienestar y
buen funcionamiento de la pareja; y sentirá vívidamente que “el dar rinde dividendos”.

Lo anterior se refleja claramente en un cuarto norte para la satisfacción en


pareja: el caminar hacia un cambio de óptica. Este cambio de óptica implica pasar de
preguntarnos ¿en qué estás fallando tú? a preguntarnos ¿en qué estoy fallando yo?.
Este cambio posibilita el que actuemos constructivamente en la superación de las
dificultades, y en la construcción de una vida de pareja satisfactoria.

En estrecha concordancia con el cambio de óptica antes señalado, está la


actitud con que se enfrentan los problemas. En una buena pareja los problemas son
para resolverlos, no para contemplarlos, no para quejarse. Todas las parejas tienen
problemas, pero algunas los enfrentan mejor que otras. Una buena pareja requiere de

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la capacidad para enfrentar y superar las diferentes demandas adaptativas de la vida; y
en particular las demandas de la vida en pareja (etapas de la vida familiar, crisis vitales,
experiencias traumáticas, estresores, etc.). A los pacientes que consultan les solemos
señalar que los problemas emergentes unen a las buenas parejas y separan a las
malas. El reto aquí consiste en asumir los problemas como un desafío común; desafío
que enfrentaremos juntos, no cada uno en su trinchera individual, sino juntos como
una unidad, apoyándonos y aportándonos mutuamente.

Otro requisito para construir una buena relación de pareja es el poder controlar
la agresividad. Para ello es necesaria la capacidad de control de impulsos, el que no
estemos siempre focalizados en lo que nos molesta en una suerte de fabricación
constante de nutrientes para la agresividad; y finalmente, un norte en la pareja es que
sus miembros sean capaces de pasar de la agresividad a la asertividad.

Una característica de las buenas parejas es la capacidad para alcanzar


acuerdos. Sin acuerdos no hay un NOSOTROS. Para el adecuado funcionamiento en
pareja se requiere una clara la respuesta al ¿cómo queremos ser? En nuestras
consultas, con mucha frecuencia nos encontramos con parejas que nunca se
formularon esta pregunta. Asumiendo que esto estaba más que claro, nunca
conversaron entre ellos qué esperaban de la pareja, qué querían lograr; y lo peor de
todo es que, muy frecuentemente, lo que cada uno quería no necesariamente era lo
que el otro quería.

Lo anterior esta muy relacionado con la comunicación en pareja. Dentro de las


funciones de la comunicación, está el sentirse acompañado, la resolución de
problemas, el acercamiento afectivo y el poder lograr acuerdos. Así, una buena pareja
tendrá como norte de desarrollo el enriquecer la comunicación. Saber escuchar al
otro; esto es escuchar para realmente comprenderlo, no ser agresivo, no mal
interpretar y ser capaz de empatizar, esto es ser capaz de ponerse en el lugar del otro.
Esencial en una buena pareja es que sus miembros estén motivados a la comunicación
y, por ello, se preocupen de dejarse espacios de expresión.
En esencia, una buena pareja tiene como norte lo que hemos llamado
potenciación interaccional. Este concepto se refiere a la creación de círculos
interacciónales virtuosos entre dos personas; en éstos la conducta de cada uno de los
interactuantes, potencia positivamente la conducta del otro, y la resultante de la
interacción entre ellos es superior a la suma de las conductas de esas mismas
personas sin interactuar entre sí. Así, si hemos construido una buena pareja, podremos
decir “Juntos somos más”, “Juntos cada uno crece”, “Juntos somos más felices”.

LA FAMILIA

La Familia es un núcleo primario e ineludible para toda persona, un espacio de


convivencia intergeneracional y de género; en definitiva la estructura fundante de la
sociabilidad humana. La familia es la matriz grupal que permite procrear, cuidar,
mantener, proteger la vida de todos los miembros que la componen.

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Es fundamentalmente en la familia donde se construye la personalidad de los
hijos, se adquieren y desarrollan las actitudes, creencias, valores, estilos de vida y
comportamientos, que determinarán el modo en que los hijos se enfrentarán a la vida.
Aún cuando el colegio y la sociedad también educan, la familia es determinante en la
formación de los niños; porque la relación que se establece con los padres, basada en
el cariño y el respeto, es un vínculo intensamente significativo y protector frente a
futuras situaciones complejas, propias del desarrollo.

A través de nuestra historia, podemos apreciar cómo la evolución y los


diferentes cambios sociales nos han llevado a que podamos distinguir la existencia de
diferentes tipos de familias. En términos generales, podemos distinguir la familia
nuclear biparental (con y sin hijos), la nuclear monoparental, y la extensa… con uno o
ambos miembros de la pareja, con o sin hijos, más otros parientes.

La familia presenta dinámicas propias que cambian a través del tiempo, en una
secuencia reconocible, donde la solución de las tareas de una fase anterior facilita la
superación de una fase posterior. En esta evolución, es posible distinguir la existencia
de crisis, tanto esperables o normativas, como inesperadas. Dentro del ciclo vital
familiar se pueden reconocer, en forma genérica, las siguientes etapas: elección de
pareja, inicio de vida en conjunto, la llegada de los hijos, la edad escolar, y el período
intermedio con hijos adolescentes, la partida de los hijos o “nido vacío”; y la vejez o
último tiempo compartido.

La familia cumple un rol central pues le corresponden funciones esenciales en el


desarrollo de los individuos. Dentro de las funciones de la familia, están la satisfacción
de necesidades biológicas y psicológicas de los hijos, la socialización y el actuar como
mediadora con otras estructuras sociales.

De especial relevancia es la importancia de la familia como factor protector de la


salud de sus integrantes. Se ha visto por ejemplo, que la psicopatología familiar y la
disfunción familiar severa, son factores de riesgo en salud mental infanto-juvenil; al
igual que la deprivación cultural, la patología del sistema nervioso central, las
enfermedades crónicas, la discapacidad, las violaciones de los derechos humanos y la
insuficiencia de redes sociales. Por otra parte, los principales factores que inciden en la
capacidad de la familia para proteger a sus hijos de potenciales riesgos sociales,
estarían determinados por la calidad de las relaciones interpersonales que se dan al
interior del grupo familiar. Así, al interior de la familia, son deseables la estabilidad y
las relaciones poco conflictivas, la entrega y expresión afectiva, una buena
comunicación entre padres e hijos, padres con experiencias de éxito para sus hijos,
estilo de crianza que fomente la independencia, las reglas y los límites, capacidad de
resolución de conflictos, y ausencia de alcoholismo, drogadicción o patologías
psíquicas en los padres.

Es muy difícil establecer criterios absolutos para definir el ideal del


funcionamiento familiar; y todos sabemos bien que la familia perfecta parece no
existir. A fin de establecer nortes orientadores podemos decir que, si el sistema
familiar cumple, mínimamente, para que sus miembros puedan desarrollarse de

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manera física, emocional, intelectual y social, podemos hablar de que esta familia es
una familia funcional o “sana”.

En una familia funcional:

Cada miembro
▪ es respetado por su individualidad y posee el mismo valor como persona
▪ es motivado a desarrollarse como un individuo único
▪ pueden ser diferentes uno de otro y no son presionados a conformarse.
▪ pueden satisfacer sus necesidades dentro de la familia
▪ es apoyado de forma individual
▪ se responsabilizan por su comportamiento personal y sus consecuencias.

Los padres
▪ hacen lo que dicen y son consistentes. Son buenos modelos a seguir.
▪ no son infalibles ni todo poderosos; negocian y son razonables en sus interacciones

La comunicación
▪ es directa
▪ se motiva la honestidad entre los miembros
▪ se enseña a los miembros a desarrollar y expresar sus sentimientos, percepciones,
necesidades, etc.

Roles y Reglas
▪ Los roles familiares son flexibles
▪ Las reglas familiares son flexibles, pero se espera responsabilidad
▪ La violación de los derechos o valores de otros causa culpabilidad.

Ante los Problemas


▪ Se motiva el aprendizaje; los errores se perdonan y son vistos como parte del proceso de
aprendizaje.
▪ Cuando se presentan problemas, se discuten y se desarrollan soluciones
▪ Problemas mayores tales como alcoholismo, compulsiones o abuso son reconocidos y
tratados

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Relación Paterno - Filial
Hace algunos años atrás, junto a la psicóloga Vania Kusmanic y al psiquiatra Luis
Caris, realizamos un programa de charlas para padres en un colegio de Santiago; en el
contexto de este programa, señalamos a los padres asistentes que está claro que, al
menos en alguna medida, nadie nos enseña a ser papás. No hay cursos ni charlas que
puedan aclarar todas nuestras dudas, mostrarnos los mejores caminos, o vencer
nuestros temores. Somos padres desde nuestra biología, nuestra historia, nuestra
cultura. Vamos, en el camino, dándonos cuenta de lo que significa asumir el rol; cada
experiencia, cada éxito y fracaso, constituye una guía de cómo seguir haciéndolo.
Pareciera que, para la mayoría, no es una tarea fácil. Las ganas y el amor hacia los hijos
e hijas, es el trasfondo que nos alienta en esta importantísima, ardua y hermosa tarea.
La forma de ser padres es distinta con el primer, segundo o tercer hijo o hija. No cabe
duda que el lugar que ocupa un niño en la familia, implica relaciones distintas con cada
uno de sus padres; esto no significa menor o mayor cariño, solo constata que el paso
del tiempo nos hace vivir los mismos procesos con diferentes niveles de madurez,
disposición y evaluación. El primer hijo, a diferencia de los próximos, cuenta con toda
la atención y tiempo por parte de sus padres; ellos solo quieren satisfacer sus
necesidades, evitando que el niño sufra por ningún motivo. Hay una sobreprotección
desmedida. Después del primer hijo ya conocemos acerca de los procesos de gestación
y desarrollo, ya sabemos algo más de lo que es normal y lo que no lo es, ganamos
experiencia, seguridad, y nos damos cuenta que muchas aprehensiones son
innecesarias.

Si bien es cierto que no existen los padres perfectos y que, en la crianza, “se va
haciendo camino al andar”, hoy en día ya no es tan cierta la frase “nadie nos enseña a
ser padres”. En base al conocimiento psicológico acumulado, hoy en día podemos
aportar guías a esta labor tan central para el desarrollo de los seres humanos.

Ya hemos señalado algunas guías, desde lo que es el funcionamiento familiar;


otro referente orientador es el que nos entrega la consideración de ¿qué es lo que un
niño necesita de sus padres?

Un niño o niña necesita:

Un niño o niña necesita:

▪ Satisfacción de sus necesidades


▪ Seguridad, estabilidad
▪ Cariño, respeto, apoyo, contención
▪ Amor incondicional y empatía
▪ Que lo conozcamos
▪ Que le exijamos adecuadamente
▪ Nuestro bienestar psicológico
▪ Disciplina

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Así, todo niño requiere, no sólo de elementos físicos y materiales para la
satisfacción de sus necesidades básicas, sino que, más importantemente aún, de un
contexto relacional seguro y nutriente desde lo psicológico; un fundamento para una
“confianza básica” para enfrentar la vida. El amor incondicional y la empatía, implican
ponernos nosotros en el lugar del niño, y no pedirle a éste que nos entienda. En este
punto es importante estar atentos a las proyecciones de nuestros propios éxitos,
fracasos y frustraciones, que depositamos en nuestros hijos. Una de las tareas más
difíciles de ser padres, es la capacidad de ver y atender a las necesidades que el niño
presenta; y no las que nosotros creemos que tiene y/o debe tener. Conocer a un niño
para exigirle adecuadamente, implica el que le exijamos en la medida de sus
posibilidades, que lo ayudemos a enfrentar el mundo, dándole alternativas más que
soluciones, habilidades para la vida más que “recetas”. Estas habilidades, más que a
través de explicaciones y “sermones”, son entregadas a través del ejemplo; es por ello
que nuestros hijos necesitan el ejemplo y guía de los mayores, para empezar a vivir de
acuerdo con pautas de conducta adecuadas. Y necesitan adultos que estén bien
consigo mismos, satisfechos y felices con sus vidas. Adultos capaces de autogestionar
su bienestar personal, y que no estén esperando que sus hijos les den éste bienestar.

En cuanto a la disciplina que requieren nuestros hijos, ésta no debe ser de


castigo, sino enseñanza y guía. No es rigor, ni frialdad lo que se requiere; al contrario,
se requiere enseñar con mucho cariño los límites permitidos. El factor más importante
de la enseñanza es la recompensa; ojala de carácter afectivo por sobre una de tipo
material. Otra característica importante de la disciplina, es que en lo posible se
entregue de forma lúdica; por ejemplo, en niños pequeños frente a situaciones
embarazosas, resulta altamente efectivo distraer su atención invitándolo, por ejemplo,
a cantar o a ayudar en alguna tarea.

Si bien la disciplina debe basarse en el cumplimiento de normas, esto no significa


que nuestros hijos no tengan la libertad para crecer y descubrir cosas nuevas. Lo
importante es que los padres guíen con firmeza, consistencia y continuidad cada
normativa, evitando pensamientos como “ya lo aprenderá con la vida”. Los consejos
han de ser referencias, y no opiniones absolutas con obligatoriedad de ser cumplidas a
toda costa. Es importante que padres e hijos, vayan descubriendo juntos y poniéndose
de acuerdo en los comportamientos más adecuados y adaptativos, ante diferente tipo
de situaciones y circunstancias.

Uno de los aspectos ampliamente reconocidos como polémicos dentro del tema
de la crianza, es el relacionado con premiar o castigar. Se ha comprobado que casi
siempre es más efectivo estimular que castigar; el hacer notar el esfuerzo, la
cooperación, el compañerismo, etc., es un reconocimiento que refuerza y motiva a
toda persona, independientemente de su edad, a continuar realizando dicha conducta.
Además, es un buen estímulo para que otros también actúen así. En cuanto a los
castigos, lo más cuestionado es el castigo físico. Los castigos físicos han demostrado
ser poco efectivos, ya que, por una parte, no enseñan al niño a interiorizar la conducta
adecuada y, por otra parte, fomentan el temor. Así, es altamente probable que un

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niño castigado físicamente, aprenda que golpear y maltratar es un comportamiento
normal y aceptable, pudiendo repetir este patrón de agresión en sus otras relaciones.
Algunas consideraciones aportativas frente al tema del castigo son:

Al aplicar un castigo:

 No abusar de los castigos, porque se termina habituándose a ellos.


 Que el castigo tenga relación con el hecho a cambiar.
 Que el castigo sea proporcional a la falta cometida.
 Un castigo excesivo tiende a terminar en “perdonazo” y en pérdida de credibilidad
 Que el castigo se de sistemáticamente frente a la misma falta cometida.
 No poner en un mismo saco situaciones que tienen distinta gravedad.
 No castigar a terceros por faltas cometidas por los hijos

Una de las áreas en que se ha venido enfatizando, sistemáticamente, el rol de la


familia, es en el aportar factores de apoyo al desarrollo de la capacidad de resiliencia.
La resiliencia es entendida como la capacidad de superación de condiciones de severa
adversidad, las cuales incluso se transforman en una ventaja o estímulo para
desarrollarse positivamente. La resiliencia involucra un crecer en la adversidad; implica
un funcionamiento exitoso en un contexto de alto riesgo, esto es, resistencia a la
destrucción y comportamiento vital positivo pese a las circunstancias difíciles. El
desarrollo de la capacidad de resiliencia, parece estar asociado a la participación de un
conjunto de procesos sociales e intrapsíquicos, que posibilitan tener una vida sana en
un medio insano, y que se relacionan con la combinación de la interacción entre los
atributos del niño y de su ambiente familiar, social y cultural.

Dentro de las características familiares favorecedoras de resiliencia, se han


señalado un sistema de creencias caracterizado por hacer de la adversidad un desafío,
fomentar una mirada positiva y cultivar la trascendencia y la espiritualidad. Por otra
parte, los patrones organizacionales de las familias resilientes, se relacionan con la
presencia de flexibilidad, conexión y recursos sociales, y con recursos económicos.
Finalmente, los procesos comunicacionales de las familias resilientes, se caracterizan
por una comunicación clara, abierta a la expresión emocional y colaborativa en la
resolución de problemas. Un referente para los padres, en el apoyo al desarrollo de la
resiliencia de sus hijos, es lo planteado por Edith Grotberg, acerca de lo que un niño
resiliente puede decir…

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El Niño Resiliente puede decir de sí mismo:

Yo tengo
▪ Personas alrededor en quienes confío y que me quieren incondicionalmente
▪ Personas que ponen límites para que aprenda a evitar los peligros o problemas
▪ Personas que me muestran por medio de su conducta la manera correcta de proceder
▪ Personas que quieren que aprenda a desenvolverme solo
▪ Personas que me ayudan cuando estoy enfermo, peligro, o cuando necesito aprender
Yo soy
▪ Una persona por la que los otros sienten aprecio y cariño
▪ Feliz cuando hago algo bueno para los demás y les demuestro mi afecto
▪ Respetuoso de mi mismo y del prójimo
Yo Puedo
▪ Hablar sobre las cosas que me asustan o me inquietan
▪ Buscar la manera de resolver mis problemas
▪ Controlarme cuando tengo ganas de hacer algo peligroso o que no está bien
▪ Buscar el momento apropiado para hablar con alguien o actuar
▪ Encontrar alguien que me ayude cuando lo necesito
Yo Estoy
▪ Dispuesto a responsabilizarme de mis actos
▪ Seguro que todo me saldrá bien

Si en nuestra vida familiar logramos aportar para que nuestros hijos sean capaces
de decir de sí mismos lo anteriormente señalado, estaremos aplicando la máxima de
“ayúdate que Dios te ayudara”; y así tener respuestas satisfactorias la conocida
“Oración de los Padres”: “Dame un hijo que sepa conocerse a sí mismo, que es la
piedra fundamental de todo conocimiento; que nunca doble la espalda cuando debe
erguir el pecho. Dame un hijo cuyo corazón sea claro, cuyos ideales sean altos; un hijo
que se domine a sí mismo antes de pretender dominar a los demás; un hijo que
aprenda a reír, pero que también sepa llorar; un hijo que avance hacia el futuro, pero
que nunca olvide el pasado”. El texto anterior nos muestra la importancia que reviste -
para el bienestar y la satisfacción - el Desarrollo Personal. Tema que desarrollaremos a
continuación.

DESARROLLO PERSONAL

Al referirnos al tema del Desarrollo Personal, nos enfrentamos a las dimensiones


de las potencialidades y de las necesidades del ser humano. La evolución humana ha
venido cursando progresivamente, al menos en algunos ámbitos. Un cerebro cada vez
más complejo, nos ha permitido acceder a necesidades y motivaciones cada vez más
diferenciadas, a emociones cada vez más elaboradas y a conocimientos cada vez más
completos y abstractos.

En términos genéricos, son muchos los autores que se han acercado al tema del
desarrollo personal con diferentes énfasis y propuestas. Aquí entenderemos desarrollo
personal desde los planteamientos del psicólogo chileno Roberto Opazo, quien nos
señala que Desarrollo, en su significado más general, se refiere a cualquier proceso de

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cambio progresivo y, por tanto, el desarrollo personal correspondería a un proceso de
cambio progresivo de la persona en el tiempo. Progresivo en términos del desarrollo
personal nomotético e ideográfico. El desarrollo personal nomotético, establece como
cambio progresivo la evolución en una dirección que la sociedad considera valiosa. El
desarrollo personal idiográfico, establece como cambio progresivo la evolución en una
dirección que la persona afectada considera valiosa.

Desde una perspectiva nomotética o general, cada sociedad plantea un ideal de


persona, en forma más explicita o más implícita, con más acuerdos internos o bien con
más desacuerdos. El ideal de persona variará de una sociedad a otra, aunque algunos
valores tiendan a mantenerse. Todas las sociedades valoran lo que les permite
funcionar como sociedad, lo que facilita la adaptación, la satisfacción de las
necesidades humanas, y lo que aporta “felicidad”. Así, las sociedades valoran lo que se
ha mostrado operativo a través de la historia.
Desde una perspectiva idiográfica, cada miembro de la sociedad asume – a su
manera – los valores que su sociedad promueve. Cada persona genera su propio ideal
de persona, y enfrenta el desafío de actualizar sus propias potencialidades; en el
contexto social que enfrenta y de acuerdo con sus propios valores. Desde una
perspectiva idiográfica, cada persona asume el desafío de actualizar sus
potencialidades, establece libremente qué potencialidades personales desea
actualizar, qué cambios considera positivos y cuales no, y en qué direcciones de
desarrollo desea transitar. En este proceso, la persona va actualizando potencialidades
que le facilitan su adaptación, le enriquecen sus opciones de bienestar personal y de
satisfacción de sus necesidades personales, le potencian sus opciones de éxito
afectivo, social y laboral, y le abren mejores posibilidades de auto-realización. Según
Opazo, el desarrollo personal puede estar centrado indistintamente en los ámbitos
biológico, cognitivo, afectivo, conductual, en el ampliar el “darse cuenta”, y/o en el
sistema SELF o Sí mismo como conjunto.
El planteamiento anterior de Opazo se basa en su conceptualización del
funcionamiento psicológico del ser humano, conceptualización que ha plasmado en lo
se conoce como el Enfoque Integrativo Supraparadigmático (E.I.S.) y en la
Psicoterapia Integrativa que se deriva de éste. Dentro del contexto de la tendencia
hacia la integración en Psicoterapia, desde Chile Opazo ha aportado un Modelo
Teórico y de Intervención Psicoterapéutica Integrativa, sobre el cual trabaja e investiga
el equipo de profesionales del Instituto Chileno de Psicoterapia Integrativa “ICPSI”. El
Modelo Integrativo Supraparadigmático (MIS), desarrollado por Opazo (1983), aporta
fundamentos epistemológicos, metodológicos y paradigmáticos; e intenta articular lo
que son fuerzas de cambio probadas empíricamente, provenientes de los paradigmas
biológico, ambiental/conductual, cognitivo, afectivo, inconsciente y sistémico. Además,
establece que la integración de estos seis paradigmas constitutivos de la dinámica
psicológica, se articula en torno a (y por) el sistema SELF, que constituiría una especie
de procesador central de la experiencia humana. Es a partir de este Modelo, desde
donde se desarrolla una particular y delimitada psicoterapia: la Psicoterapia
Integrativa.

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En el Recuadro siguiente se gráfica del Modelo Integrativo Supraparadigmático.

SUPRAPARADIGMA INTEGRATIVO
Roberto Opazo Castro

Feedback
Feedback
Feedback

E P C k1
k2

En términos descriptivos, en el Modelo E son los estímulos ambientales, P es la


persona, C es la conducta abierta, K1 son las consecuencias inmediatas y K2 son las
consecuencias mediatas. El eje integrador de la persona (P) es el sistema SELF, hacia el
cual convergen los paradigmas biológico, cognitivo, afectivo e inconsciente. El Modelo
integra también las modalidades causales lineal ( ) y circular (  ) y le otorga
relevancia a las partes y al sistema como conjunto.
En términos funcionales, el Modelo asume que el proceso perceptivo es
dialéctico, en el sentido que interactúan sujeto/objeto, es decir la persona
cognoscente y el objeto a conocer. En este proceso interaccional el ambiente aporta la
“materia prima”, la cual será transformada en estímulo efectivo, que es el que
realmente moviliza al sistema psicológico. En este proceso activo de significación, el
sistema SELF organiza, modifica e interpreta la experiencia, y es a su vez modificado
por ésta.
La instancia de integración de los seis paradigmas básicos que conforman el
Modelo Integrativo es el sistema Self. En cada persona el Self es concebido como un
principio organizador de la experiencia. Por una parte expresa la coherencia y
equilibrio homeostático del sistema psicológico. Por otra, se relaciona con la toma de
conciencia de cada individuo acerca de sí mismo, de su historia y de su entorno,
conjuntamente con aportar un sentido de identidad. En el procesamiento de cada
experiencia, el sistema Self despliega una función centrípeto/aferente en la
construcción del significado de cada experiencia. Una función central del sistema Self
es la de búsqueda de sentido, que se relaciona con el significado existencial y nivel de
trascendencia que el sujeto le otorga a su vida y sus acciones. En el ámbito conductual,
el sistema del Self desarrolla una función centrífugo/eferente, en el control y
administración de la vida. Así entonces, en cada experiencia el Self construye estímulos

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efectivos y se construye en la medida que cada experiencia lo modifica. En suma, el
sistema Self cumple con seis funciones centrales para el acontecer psicológico: Toma
de Consciencia, Identidad, Significación, Autoorganización, Búsqueda de Sentido y
Conducción de Vida.

E.I.S. y Desarrollo Personal


En base a la evolución de la especie humana y al estado actual del conocimiento
en el campo de la psicología, Opazo explicita lo que sería una especie de “ideal” de
desarrollo en función de criterios de funcionalidad, de satisfacción personal, de
adaptación social, de perspectiva histórica, de datos de investigación y de evaluación
clínica. A partir del Modelo propuesto por Opazo, se hace posible precisar lo que sería
desarrollo personal en términos de paradigmas y en términos de sistema Self; se
propone así en cada paradigma una especie de “ideal nomotético” de valor general, a
partir del cual cada individuo particular podrá priorizar sus opciones o metas de
desarrollo personal.

Biología y Desarrollo Personal

Paradigma biológico y Desarrollo Personal

▪ Ausencia de disposiciones biológicas hacia la picopatología


▪ Repertorio completo de potencialidades cognitivas, afectivas y conductuales
▪ Baja selectividad emocional biológica (bajo neuroticismo, depresivismo, timidez y
agresividad)
▪ Balance entre introversión y extroversión
▪ Cuerpo saludable (dieta, peso, descanso, y ejercicio adecuados).

En primer término, desde el paradigma biológico, un óptimo nivel de desarrollo


personal se relacionaría con la no existencia de predisposición hacia la psicopatología,
adecuadas potencialidades cognitivas, afectivas y conductuales, equilibrio entre los
niveles de introversión y extroversión, así como con un adecuado cuidado de nuestro
cuerpo.
Con respecto a la ausencia de disposiciones psicopatológicas, este sería el ideal;
no obstante, como señaláramos al comienzo de este capítulo, no es poco frecuente
que estas disposiciones estén presentes en las personas de todas las nacionalidades,
culturas y estratos socioeconómicos. Ahora bien, la existencia de una disposición no
significa necesariamente la obligatoriedad de la manifestación de la misma; y aún
cuando se presente, el cómo ésta es enfrentada por el individuo, puede significar
diferencias sustanciales. No sólo en la calidad de vida, sino también en el mismo curso,
intensidad y envergadura de una enfermedad física o psíquica. He aquí un importante
desafío al desarrollo personal y un área donde la psicología clínica puede aportar
significativamente. La psicoterapia, la psicoeducación y la intervención familiar y social,
han venido demostrando sistemática mente su aporte al enfrentamiento y manejo de
numerosas dolencias y condiciones físicas. El cáncer, la diabetes, la incapacidad física,

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la obesidad, los trastornos psicosomáticos, los problemas gastrointestinales, y los
problemas cardiacos, son ejemplo de ello. Un estudio que investigó los beneficios de la
actividad física en pacientes con enfermedad cardiaca (134 pacientes que sufrieron
isquemia), encontró que un plan de ejercicio supervisado y estrategias para reducir el
estrés, mejoraron los marcadores de riesgo cardiovascular más que el cuidado médico
por sí solo.
Así como el manejo psicológico puede ayudar al enfrentamiento y administración
de enfermedades y condiciones físicas, no es menos importante el cómo las
problemáticas psicológicas pueden agravar, e incluso favorecer la emergencia de
enfermedades físicas. La ansiedad, la depresión, las pérdidas y duelos, por ejemplo,
están bien documentados como elementos que inciden en patologías tales como las
cardiopatías, las problemáticas gástricas, las alergias e incluso el resfrío común. De
hecho nuestro sistema inmune es altamente sensible a las alteraciones y variaciones
psicológicas; la expectativa de vida de una persona se ve influida por su estado de
bienestar psicológico, y la respuesta a los tratamientos médicos o la recuperación ante
accidentes y/o intervenciones quirúrgicas, puede ser mucho más desfavorable si la
condición psicológica de la persona es negativa o de desesperanza.
Con respecto a la presencia clara de psicopatología, éste también es un terreno
de desafío para el desarrollo personal. Si bien un alto porcentaje de los cuadros
psicopatológicos (trastornos del desarrollo, trastornos depresivos, trastornos ansiosos,
trastornos de personalidad), presentan un sustrato de etiología biológica, esto no
significa que la persona esté a merced de una biología hegemónica y sin escapatoria. A
lo largo de los años de desarrollo de nuestra disciplina, los psicólogos clínicos y los
psicoterapeutas vemos cómo el pronóstico y la evolución de una persona afectada por
estas psicopatologías, depende mucho de cómo ella asuma su condición; de cuán
consciente esté de su patología y características personales, y de cuán activa y
eficiente sea en la superación o manejo de su patología.
Otro ejemplo de la influencia del paradigma biológico lo encontramos en un
estudio realizado en nuestro Instituto con una muestra de 2927 pacientes; en este
estudio encontramos que el alto neuroticismo y la baja extroversión se asociaban muy
fuertemente con bajos puntajes en las escalas de autoimagen, autoestima y
autoeficacia. En esta misma línea, en una investigación realizada en pacientes con
cuadros bipolares, se encontró que la bipolaridad incidía negativamente en
autoimagen, autoestima y autoeficacia.
En cuanto a la participación de elementos biológicos en la personalidad
individual, se ha venido enfatizando cada vez más la importancia de los determinantes
biológicos de rasgos como neuroticismo, introversión/extroversión y timidez; así como
el rol prioritario de los genes y otros factores biológicos en la determinación de la
personalidad individual. Un interesante estudio, en este sentido, es el realizado por el
equipo del psicólogo Turhan Canli, de la Universidad Estatal de Nueva York, en Stony
Brook, y de la Universidad de Stanford, en California; este estudio encontró que la
amígdala, una pequeña región cerebral vinculada con las emociones, se activa cuando
una persona extrovertida ve rostros de personas sonrientes; no así cuando observa
otro tipo de rostros. Por lo tanto, podemos procesar de manera diferente la misma
expresión facial, de acuerdo con nuestras características de personalidad.

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Como señalara en una publicación anterior, al hablar de etiología en la dinámica
de los trastornos psicológicos generalmente nos encontramos con una gran variedad
de combinaciones de causas en los distintos trastornos; y con una vasta gama de
diferencias individuales, aún cuando se comparta el mismo trastorno específico. Parte
de estas variaciones se deben a que una misma alteración manifiesta puede, en un
sentido profundo, albergar diferencias muy significativas entre una persona y otra, o
entre un trastorno y otro.
Si bien existen importantes correlatos biológicos para nuestra forma de ser.
Nuestras características o rasgos desadaptativos son susceptibles de modificación,
modulación y/o readministración, en pro de una vida más satisfactoria y adaptativa.
Podemos dejar de ser inseguros y desarrollar confianza y autonomía personal,
podemos atenuar nuestro nivel de introversión y prender a relacionarnos mejor con
los demás. Podemos modular una extroversión excesiva a través del desarrollo de la
introspección, y usar nuestras características obsesivas, no para limitar la capacidad de
disfrutar, sino para mejorar nuestro desempeño.
Desde nuestra biología los diversos estímulos adquieren significados
diferenciales. Así, para alguien alérgico el suave perfume de las flores en primavera
puede resultar muy distante de ser agradable; vía significación biológica, una persona
puede magnificar sistemáticamente ciertos estímulos y/o minimizar sistemáticamente
otros. En esta línea, un neuroticismo alto, involucra una facilitación biológica para
magnificar el valor estresante de los estímulos; y un depresivismo alto, involucra una
facilitación para magnificar su valor depresogénico. Una suerte de “timidismo” y de
“agresivismo”, son otras de las manifestaciones de cómo estamos programados, desde
la biología, para amplificar la resonancia en nosotros de ciertos estímulos y emociones.
El desarrollo personal estaría relacionado con el lograr la selectividad emocional
biológica más baja posible, para facilitar una adecuada proporción entre los estímulos
y las respuestas afectivas. El desafío, como suelo plantearles a mis pacientes, es
aprender a aplicar una suerte de “factor corrector”… a la amplificación que la caja de
resonancia aportada por nuestra particular biología individual puede dar a los
estímulos. Ejemplo claro de esto es el factor corrector que las mujeres con un
síndrome premenstrual marcado, deben aplicar a sus sentimientos de ansiedad, de
“bajoneo” o de irritabilidad, en aquellos días en que fácilmente se sienten poco
queridas, no valoradas, amenazadas, o pasadas a llevar por quienes las rodean.
También es bueno que quienes las rodean aprendan a aplicar este factor corrector,
como sabiamente me señalaba un taxista que conocí años atrás: Al tomar un taxi para
ir a mi trabajo, el taxista, un señor de unos 55 años aproximadamente, me comentó
que estaba de aniversario de matrimonio, y que su viejita era una mujer
extraordinaria, con ella había sido muy feliz en estos años de matrimonio: “me saqué
la lotería con ella, es maravillosa, salvo en los días que anda con la “lesera”; cuando
está así yo me voy a hacer otra carrera, lavo el auto o salgo a cualquier cosa, y no le
discuto nada. Total, después se le pasa, y vuelve a ser la mujer maravillosa que el Señor
me regaló”. Toda una lección de sabiduría y de aprendizaje vivencial. Otro ejemplo, de
aplicación de esta suerte de factor corrector, es el de una paciente que me contaba
que su marido era una especie de Hulk, pues si estaba con hambre se transformaba en
un ser agresivo y muy irritable; por esto ella había aprendido a andar siempre con
alguna golosina o bocadillo menor en su cartera, para evitar esta transformación. Al

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poco tiempo que la paciente me contara esto, al marido le descubrieron intolerancia a
la insulina, y la indicación médica fue que no debía pasar más de cuatro horas sin
ingerir algún tipo de alimento.
El caso anterior nos ubica en otra avenida de desafío para el desarrollo personal:
el cuidar nuestro cuerpo. La conocida frase “mens sana in corpore sano” implica que
una biología bien cuidada favorece un adecuado funcionamiento psicológico. Cuidar
nuestro cuerpo involucra procurar un nivel de descanso suficiente, un buen dormir,
una dieta balanceada, un cuidado del peso, una ejercitación adecuada. Un cuerpo que
funciona bien, que se siente bien y que se ve bien, es fuente de ánimo positivo, de
buena auto-imagen, de positiva auto-estima y de éxito social.

Cogniciones y Desarrollo Personal

Paradigma Cognitivo y Desarrollo Personal

▪ Estructuras cognitivas no sesgadas y ausencia de magnificación y minimización


▪ Estilo atencional no selectivo y estilo atribucional flexible
▪ Expectativas “realistas” y altas expectativas de auto-eficacia
▪ Ausencia de exigencias/autoexigencias rígidas, despóticas, o extremas.
▪ Valentía perceptiva y auto-diálogos guiadores
▪ Tolerancia a la crítica y capacidad de auto-crítica
▪ Tolerancia a cómo es el otro y capacidad para el escuchar “empático”
▪ Procesos de retroalimentación funcionales
▪ Valores claros, movilizadores y efectivos, junto con predominio del “quiero” por sobre el
“tengo” y de “qué diré” por sobre el “qué dirán”
▪ Buen nivel de información y cultura
PRECISIÓN EN EL ANÁLISIS DE REALIDAD

El cómo y qué pensamos, nuestro mundo cognitivo, es de gran importancia a la


hora del bienestar y desarrollo personal. El mismo ambiente, la misma historia vital, la
misma interacción, pueden ser procesados muy distintamente entre una persona y
otra. Nuestra forma de pensar y procesar nos puede llevar vivir las cosas como más o
menos importantes, más o menos satisfactorias. Así, nuestras conductas y emociones
son afectadas por la forma en que procesamos la información.
Desarrollo personal involucraría, desde esta perspectiva, el ser capaces de
percibir más “objetivamente” nuestro entorno, y a nosotros mismos. No atender
selectivamente y no magnificar o minimizar los hechos, situaciones y/o estímulos que
procesamos. Conjuntamente con atribuir adecuadamente los hechos de nuestra vida,
tener expectativas realistas, contar con un adecuado nivel de exigencias, tener buena
capacidad de resolución de problemas y no presentar sesgos en nuestro
procesamiento de la información.
Un buen funcionamiento cognitivo se relaciona significativamente con atreverse
a “ver las cosas como son” y a mirar los aspectos positivos y negativos de la vida y de

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nosotros mismos. De este modo, en lugar de una atención selectiva a lo negativo o
bien a lo positivo, lo deseable será un estilo atencional no selectivo, que posibilite el
acceso a la realidad en sus diferentes dimensiones.
Un funcionamiento cognitivo bien desarrollado, también implica un diálogo
adecuado con nosotros mismos, autodiálogos realistas, constructivos y guiadores. Si
una persona tiende a decirse cosas negativas y a emitir sistemáticamente auto-juicios
negativos, del tipo “no sirvo” o “siempre hago todo mal” etc., se está auto-dañando,
se transforma en enemiga de sí misma y se va causando ansiedad y/o depresión. Una
persona cognitivamente bien desarrollada, se caracteriza por emitir auto-diálogos
guiadores del tipo “quiero hacerlo bien”, “fallé pero lo corregiré”, “lo estoy haciendo
bien”; ejerciendo un rol de guía, contención y estímulo hacia sí misma.
Otro desafío para el desarrollo personal, desde el funcionamiento cognitivo, lo
constituye el procurar tener expectativas realistas. Una expectativa se relaciona con la
anticipación de lo que va a ocurrir. Las expectativas realistas son las que se alejan del
pesimismo y del optimismo exagerados. Expectativas que distorsionan en la línea de
un pesimismo sistemático, conducen a tensión, afecto depresivo, desmotivación y
apatía. Las expectativas que distorsionan en la línea de un optimismo sistemático,
conducen a frustración. También es necesario contar con expectativas realistas sobre
nuestra conducta, capaces de motivar y movilizar la conducta hacia objetivos
igualmente realistas. Cuando una persona cree que será capaz de ejecutar bien una
determinada conducta, enfrentará ese desafío con menor tensión y temor. Las
expectativas de auto-eficacia – realistas, respaldadas por fundamentos y por
convicción – involucran un mayor desarrollo cognitivo.
Al momento del análisis de los hechos acontecidos en nuestra vida, un estilo
atribucional flexible, que permita distribuir méritos y fallas según cada caso, se
relaciona con un adecuado desarrollo cognitivo.
También el desarrollo personal requiere de la capacidad de auto-crítica y de
tolerancia a la crítica externa. Capacidad de ver y enfrentar los propios defectos,
combatirlos y superarlos. Lo anterior se relaciona con un adecuado nivel de
exigencias; adecuado en tanto no se base en exigencias y autoexigencias rígidas,
despóticas o extremas.
Una característica de la persona desarrollada es el evolucionar del “qué dirán” al
“qué diré”, lo cual involucra mayor independencia y autogestión; pero plantea la
necesidad de que la persona se valore y estime a sí misma, de modo de valorar sus
decisiones e iniciativas personales.
En suma, un adecuado desarrollo cognitivo implica una adecuada función de
análisis de realidad.

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Afectos y Desarrollo Personal

Paradigma Afectivo y Desarrollo Personal

▪ Repertorio Afectivo variado y completo, con un adecuado balance


emoción/sentimiento
▪ Estabilidad emocional y ausencia de “hipersensibilidad” emocional
▪ Capacidad para compromisos afectivos a largo plazo, estables y profundos
▪ Adecuado balance cognitivo/afectivo: cogniciones que orientan los afectos y
afectos que energizan la cognición
▪ Umbral hedónico bajo o medio, capacidad para disfrutar, tolerancia a la frustración
y sentido del humor
▪ Positivo estado de ánimo básico y ausencia de afectos disfóricos reiterativos
▪ Bajo costo emocional de la vida
▪ Satisfacción de necesidades: predominio de la gratificación por sobre la frustración
y de felicidad por sobre la infelicidad
▪ Adecuada calidez interpersonal, capacidad de empatía
▪ Capacidad para amar a otros y para amarse a sí mismo
▪ Fuerte tendencia al crecimiento personal

Emociones y sentimientos le dan vida a la vida, y se sitúan en la esencia misma de


la existencia humana. Los afectos involucran una dimensión subjetiva (vivencia de los
cambios fisiológicos e interpretación cognitiva de los mismos), una dimensión objetiva
(estímulos desencadenantes, respuestas del sistema nervioso, expresión no verbal y
conductas motoras) y una dimensión temporal (tiempo de reacción y duración de la
respuesta emocional). Los afectos, corresponden a las emociones y sentimientos que
tiñen de colorido nuestro mundo interno y energizan nuestras conductas.
En el plano de la afectividad, el desarrollo personal involucra un repertorio
afectivo variado y completo, ausencia de hipersensibilidad, y capacidad de generar
compromisos afectivos a largo plazo, estables y profundos. Un mundo interno
caracterizado por una afectividad pobre, plana o hiperemotiva, limita nuestra
capacidad de disfrutar, e impide alcanzar una adecuada “sintonía vivencial” con las
demás personas. Así, un adecuado balance emoción/sentimiento, pasa a ser deseable
en una persona afectivamente bien desarrollada.
También es deseable, un adecuado balance cognitivo/afectivo, en el que las
cogniciones orientan los afectos y los afectos energizan las cogniciones. Hemos visto
que las cogniciones sin afectos tienden a ser inertes. Se requiere entonces de una
afectividad energizante de los valores guiadores, de modo que éstos puedan influir
efectivamente en el curso de la dinámica psicológica.
La capacidad para disfrutar, es otra característica de una persona bien
desarrollada. Ésta se relaciona con poder disfrutar de las pequeñas y grandes cosas de
nuestra vida (umbral hedónico bajo o medio), y con el tener un positivo estado de
ánimo básico o predominante. Si consideramos el concepto de Inercia Afectiva (que
implica que un estado afectivo tenderá a ofrecer resistencia a la génesis de un afecto

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de valencia opuesta), está claro que tener afectos positivos predominantes, ofrecerá
una resistencia a experimentar afectos displacenteros. Así, el procurar disfrutar y
generar en nosotros un estado de ánimo positivo, es un desafío de desarrollo personal
Así mismo, la estabilidad emocional es otro norte de desarrollo personal. Si bien
es cierto que nuestro ánimo varía de acuerdo a las experiencias que vamos teniendo,
la variación deberá ser proporcional a los acontecimientos, y es necesario que
sepamos volver a un punto de equilibrio adaptativo para lograr bienestar y satisfacción
personal. Sí “fabricamos tempestades en vasos de agua”, nuestro costo al vivir la vida
será extremo; se desgastará nuestra salud física y psíquica, y se deteriorarán nuestras
relaciones interpersonales.
En términos de costos, Opazo ha propuesto acuñar el concepto de costo
emocional de la vida. Señala que un alto costo emocional de la vida, puede derivar de
un ambiente frustrante/estresante, de una biología facilitadora de tensión, ansiedad,
agresión o depresión, y/o de una magnificación cognitiva del valor emocional de los
estímulos. Agrega que, cuando el costo emocional es alto, un día de vida consume
mucha energía, la persona se desgasta en exceso y muchas veces en forma
“innecesaria”; y, por el contrario, un bajo costo emocional de la vida se aviene bien
con calidad de vida y con desarrollo afectivo.
El bienestar psicológico apunta a no experimentar en forma reiterativa afectos
disfóricos, como ansiedad, pena o rabia. Este tipo de afectos ven disminuida su
probabilidad de presencia reiterativa, si en nuestras vidas predomina la gratificación
sobre la frustración; es decir la satisfacción de nuestras necesidades, aumentando con
ello nuestro nivel de “felicidad”.
En el plano interpersonal, una persona desarrollada afectivamente mostrará calidez
interpersonal, la cual expresa y propicia sentimientos placenteros, invitando a la
cercanía y al intercambio. Otro aporte afectivo a las relaciones interpersonales, es la
capacidad de empatía, definida como la capacidad para ponerse en el lugar del otro;
para captar lo que el otro piensa y siente, para “ver el mundo con los ojos del otro”. La
capacidad de empatía es esencial en las relaciones cercanas y en las relaciones de
pareja. Cuando una persona carece de capacidad de empática, ve empobrecido su
desarrollo afectivo y su relación con los demás.
Finalmente, a nivel afectivo, el desarrollo personal involucra la capacidad de
amar. Hemos señalado en líneas anteriores que existen diferentes acepciones de la
capacidad de amar. Una primera forma de amor se relaciona con el afecto que
generamos por agradecimiento hacia quienes nos tratan bien, hacia quienes nos
ayudan a estar bien y a realizarnos como personas. Otro nivel de amor está presente
en la aceptación de los demás; amar implicaría “aceptar al otro como el otro es”; lo
cual requiere de tolerancia y esfuerzo de aceptación. El tercer nivel de expresión de la
capacidad de amar se refiere al amor trascendente, el que involucra un énfasis en el
dar, en el luchar para que el otro sea feliz; aquí “amar es comprometerse con la
felicidad del otro”. Hoy en día, es prácticamente una conclusión científica el que las
personas más felices son aquellas que son capaces de amar de una manera más
trascendente; haciendo suyo el planteamiento de que “Hay más felicidad en el dar que
en el recibir”.

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Inconsciente y Desarrollo Personal

Paradigma Inconsciente y Desarrollo Personal

▪ Amplio campo de consciencia


▪ Consciencia amplia de las propias cualidades y defectos
▪ Ausencia de Alexitimia
▪ Awareness amplio de la relación conducta / consecuencias
▪ Escaso uso de la represión y de mecanismos de defensa inconscientes
▪ Consciencia del operar de auto- diálogos y de pensamientos automáticos.
▪ Consciencia del operar de esquemas cognitivo

El término inconsciente, hace referencia a aquellas actividades psicológicas de las


cuales no nos damos cuenta; lo que es desconocido para la consciencia. Experiencias,
pensamientos o sentimientos, pueden quedar fuera de la consciencia, porque no
alcanzan una intensidad o fuerza suficientes para ser registrados (estímulos sub-
liminales), porque están fuera de nuestro interés del momento (por lo cual se
mantienen no conscientes), o porque no somos capaces de tolerarlos en la consciencia
(inconsciente reprimido). A través de los llamados mecanismos de defensa
inconscientes, podemos dejar algunos contenidos fuera de la consciencia; lo que se
denomina represión. Una persona tiende a “reprimir” – es decir a sacar de la
consciencia o a no dejar entrar en la consciencia – aquellos contenidos que en la
consciencia le generarían ansiedad, culpa o vergüenza.
Desde esta perspectiva, el desarrollo personal se relaciona con la capacidad de
ampliar nuestro campo de consciencia. No se trata de estar hiperconscientes de todo y
en todo momento, pues ello implicaría un escenario inviable y poco eficiente en
términos de adaptación y economía psíquica. Más bien, lo deseable es tener un libre
acceso a la consciencia, de los diferentes contenidos de nuestra experiencia, lo que
permite que nuestro comportamiento y nuestro sentir sean conscientemente
conducidos por nosotros. Desde esta perspectiva, entonces, la ampliación del campo
de consciencia se relaciona, en primer lugar, con el conocerse a sí mismo, con la
aceptación y seguridad personal y, consecuentemente, con la satisfacción vital.
El autoconocimiento es condición necesaria para el desarrollo personal, e implica
una amplia conciencia de nuestras cualidades y de nuestros defectos. Involucra estar
conscientes de cómo operan nuestros auto-diálogos, y de qué tipo de pensamientos
automáticos tenemos. Implica ausencia de alexitimia, esto es, tener acceso expedito
desde la consciencia hacia nuestro mundo afectivo, hacia nuestras emociones y
sentimientos.
Por último, para el desarrollo personal, es de vital importancia el contar con una
consciencia clara de la relación conducta/consecuencias; y, por ende, con eficientes
mecanismos de retroalimentación. Saber a qué consecuencias nos conducen
determinadas conductas, ser capaces de buscar y registrar la información relevante al
respecto; y, a partir de esto, regular eficiente mente nuestras conductas futuras.

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Ambiente, Conductas y Desarrollo Personal

Paradigma Ambiental Conductual y Desarrollo Personal

▪ Experiencias de apego generadoras de “confianza básica”


▪ Estimulación poco estresante y ausencia de situaciones traumáticas
▪ Ambiente variado, completo, responsivo y contingente
▪ Funcionalidad de los sistemas psicosociales (familiar, laboral, etc.)
▪ Repertorio conductual variado y completo.
▪ Flexibilidad conductual y adecuado balance entre impulsividad / sobrecontrol
▪ Escasa conducta de evitación y predominio de la actividad por sobre la pasividad
▪ Habilidad interpersonal y eficientes “conductas pulsantes”
▪ Capacidad para la Conducta Asertiva
▪ Capacidad para la elección de ambientes satisfactorios y disfrutables

Es en el ambiente que nos rodea, donde encontramos la satisfacción de nuestras


necesidades, donde aprendemos de la vida y de nosotros mismos, y donde podemos
actualizar lo que somos, nuestras potencialidades buenas y malas. De allí que el
ambiente que nos rodea y nuestro repertorio conductual sean referentes esenciales a
la hora de hablar del bienestar y el desarrollo personal.
En cuanto al ambiente, resulta importantísimo para nuestro desarrollo el contar
con un ambiente variado y completo, potencial satisfactor de las necesidades. Un
ambiente que responda de un modo contingente a nuestras conductas. Cuando el
ambiente es estático y no responsivo, favorece el surgimiento de la pasividad y la
desesperanza. En términos de contingencias ambientales adecuadas, resulta
importante que nuestro ambiente nos estimule hacia el funcionamiento sano y
adaptativo, y no hacia la patología; que esté en sintonía con la salud y en no sintonía
con lo patológico. Así el desarrollo personal requerirá de un ambiente pato-distónico,
aquel que entra en desarmonía o en conflicto con las características o rasgos
desajustados de la personas; demandándoles un cambio en su comportamiento y –
consecuentemente- ayudando a la modificación, modulación o readministración de las
características desadaptativas. Lo ideal, además, es que nuestro ambiente nos
presente una estimulación poco estresante, junto con una ausencia de situaciones
traumáticas.
En cuanto a nuestros ambientes iniciales, se ha establecido la importancia de que
nuestras primeras experiencias sean experiencias de attachment o apego capaces de
generar una confianza básica. La Teoría del Apego describe y conceptualiza la
tendencia de los seres humanos, en especial de las madres, a crear fuertes lazos
afectivos o vínculos con sus hijos, primordialmente en la temprana infancia. Se ha
planteado que la calidad de estos vínculos influye tanto en el desarrollo
socioemocional como en el desarrollo mental de los niños.

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El apego es definido como cualquier conducta que tiene como resultado el logro
o conservación de la proximidad con el otro individuo, claramente identificado, al que
se considera más capacitado para enfrentar al mundo. Esto resulta sumamente obvio
cada vez que la persona está asustada, fatigada o enferma, y se siente aliviada con el
consuelo y los cuidados.

La importancia del vínculo de apego formado en las relaciones tempranas, es que


se relaciona con la salud mental y física de los niños, como también con su bienestar
futuro. En la vida adulta, las experiencias de apego se convertirán en esquemas, mapas
o guiones cognitivos, respecto a cómo el individuo se ve a sí mismo y a su entorno.
Estos modelos – eminentemente inconscientes - influyen directamente en el modo en
que un ser humano se siente con respecto a sí mismo, el modo en que espera ser
tratado, y el modo en que tratará a los demás. Por tal motivo, es fundamental brindar
a nuestros hijos un apego seguro. Así, también, los modelos de apego existentes en
una generación de cuidadores tienden a transmitirse a la siguiente generación, de
modo que los niños viven durante los primeros años de desarrollo las mismas pautas
de apego que vivieron, a su vez, sus cuidadores. A este fenómeno se le llama
“transmisión transgeneracional del apego”. Las pautas de apego que los adultos
despliegan hacia sus hijos, se desarrollan en la temprana infancia, y están
directamente relacionadas con el modo en que fueron tratados por sus padres, en
especial, respecto a la satisfacción o no de sus necesidades y requerimientos.

Se han descrito patrones de apego que se caracterizan por promover la


seguridad en los niños, y otros que generan inseguridad (evitación, ambivalencia,
desorganización); y se ha visto qué tipo de padres se relacionan con estos patrones de
apego. Los padres Autónomos se muestran accesibles a sus hijos, y favorecen el
contacto cuando éstos se muestran necesitados; lo cual generaría hijos con pautas de
apego seguro. Los padres Preocupados (absortos o ensimismados), quienes se
muestran ambivalentes e imprevisibles ante las posibilidades de acceder a ellos
cuando sus hijos muestran necesidad de contacto, lo cual llevaría a desarrollar en los
niños pautas de apego ansioso. Los padres Rechazantes (despreciadores o
desdeñosos); éstos se muestran insensibles y tienden a impedirle a sus hijos el acceso
al contacto cuando los necesitan, lo cual llevaría a estos últimos a desarrollar pautas de
apego evitativo. Los padres no Resueltos, son aquellos que se muestran desorientados
y confusos; características del contacto que llevarían a que sus hijos desarrollen pautas
de apego eminentemente desorganizadas.

Por otra parte, los padres Sobreprotectores, son aquellos padres que “cuidan más
de la cuenta”, pensando que a mayor cuidado mayor es el afecto que entregan a sus
hijos. Este es un gran error, pues el exceso de preocupación dificulta el desarrollo de la
personalidad. Los padres sobreprotectores suelen ser personas muy perfeccionistas,
hiperalertas, hipercontroladores, estrictos y exigentes. Se caracterizan además por ser
padres normativos, rígidos a la hora del cumplimiento de las reglas. No confían en que
otras personas puedan darle el bienestar a su hijo, como tampoco piensan que sus
hijos sean capaces de asumir ciertas responsabilidades; tampoco creen que puedan
desarrollarse en un mundo aparte del acostumbrado. Quieren hacerlo todo ellos. Son
padres que generan vínculos muy ansiosos e insegurizadores, respecto a los propios

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recursos con los que cuentan sus hijos; pudiendo convertirlos en personas poco
autónomas y seguras de sí mismas. Las características anteriores llevan a que no exijan
a sus hijos de acuerdo a la edad que tienen e impiden que los niños asuman sus
propias responsabilidades. Y no toleran que sus hijos sufran, se equivoquen o
experimenten frustraciones; por ello buscan solucionarles todos sus problemas.
Además, constantemente están mostrando el peligro y los riesgos que conlleva salir al
mundo y, por tanto, crecer; no alientan a sus hijos a crecer, y tienden a frenar el
desarrollo de la autonomía y de la independencia.

La calidad de nuestras relaciones interpersonales, así como nuestra capacidad de


apego, están influenciadas por nuestra historia personal, y también por la calidad de
vida y bienestar psicosocial actual. Así, se ha visto que la presencia de psicopatología
en los cuidadores de los niños, afecta el tipo de vínculo posible de establecer con ellos;
por ejemplo, la presencia de trastornos del ánimo de tipo depresivo, se ha relacionado
con la presencia de apego inseguro, al igual que los conflictos de violencia
intrafamiliar. Sí sabemos entonces, que nuestro bienestar afecta el desarrollo integral
del niño. A la hora de la capacidad vincular con ellos, resulta fundamental
preguntarnos por nuestra propia Salud Mental y calidad de vida, ya que somos
semilleros de huellas que determinan, en gran medida, su futuro potencial vincular
adulto; y , por ende, la capacidad de enseñar a futuras generaciones. Resulta de gran
relevancia cuidar nuestro bienestar psicológico y calidad de vida, para así poder
ofrecer a nuestros hijos un apego seguro.

El repertorio conductual se refiere a todas las conductas que una persona es


capaz de emitir. El desarrollo personal implica contar con un repertorio conductual
variado y completo. Pero como disponer es distinto de activar, el paso siguiente se
relaciona con un activar adecuadamente el repertorio conductual, lo que implica un
adecuado despliegue conductual.
En este despliegue conductual, el desarrollo y bienestar personal se relaciona con
el balance entre impulsividad y sobrecontrol. El pensar antes de actuar suele ser
buena idea; el sobrepensar antes de actuar, suele ser mala idea.
El desarrollo también se relaciona con una actitud de enfrentamiento, más que
de evitación. No dejar para mañana lo que se puede hacer hoy, pues por vía evitación
los problemas se acrecientan, perpetuando situaciones estresantes y frustrantes, con
las consecuentes mermas para la salud.
Las probabilidades de satisfacción de nuestras necesidades y de adaptación
eficiente a nuestro entorno, involucran flexibilidad o plasticidad conductual; así como
un predominio de la actividad sobre la pasividad. Una actitud activa facilita el estar en
el lugar adecuado, facilita un activar adecuadamente el ambiente, y facilita un crear
fuentes de satisfacción personal.
Un desafío de desarrollo personal es el logro de la capacidad de emitir conductas
asertivas. La asertividad se refiere a la capacidad de expresar lo que uno cree, siente o
piensa, de una forma adecuada y en el momento oportuno. Así, una persona es
asertiva cuando tiene un estilo de comunicación abierto y desenvuelto, cuando es
capaz de expresar en forma directa lo que piensa y siente, cuando es capaz de defender
con decisión y firmeza sus opiniones y derechos, sin atropellar los derechos de los

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demás. Una conducta es asertiva cuando se integran adecuadamente contenido,
forma, tiempo y situación. El logro de una mayor asertividad es un proceso de
desarrollo y superación personal; la mayor asertividad se va construyendo en el tiempo
y a través de la acción.
Señalaba que una conducta es asertiva, cuando se integran adecuadamente
contenido, forma, tiempo y situación. En su contenido, una conducta es asertiva
cuando la persona logra argumentar en defensa de sus derechos o bien cuando logra
expresar lo que realmente piensa, opina o siente, su acuerdo o desacuerdo, su agrado
o desagrado, su aceptación o rechazo, ante una situación determinada. Cuando está
siendo asertiva, la persona logra expresar con autenticidad el contenido de su mundo
interno. En su forma, una conducta es asertiva cuando es emitida con claridad, con
seguridad y con firmeza. En la conducta asertiva, el lenguaje no verbal del rostro, del
cuerpo y de la voz, apoya, realza y enfatiza los contenidos. En lo relativo al tiempo, la
conducta asertiva se emite en el momento oportuno; la persona no se apresura ni
demora demasiado en emitir su conducta (latencia no excesiva). En su duración, la
conducta asertiva se prolonga el tiempo necesario, y la persona no se “sobre-acelera”
para terminar pronto.
En suma, una conducta asertiva es adecuada en contenido, forma y tiempo,
expresa las necesidades, pensamientos y emociones de la persona, sin transgredir los
derechos de las otras personas. Al no “pecar” de inhibida ni de excesiva, la conducta
asertiva es proporcionada y adecuada respecto a la situación que la persona está
enfrentando.
El tema de la asertividad ha venido adquiriendo una creciente importancia en
nuestro medio. Y este mayor énfasis en el tema, ha permitido constatar que los
problemas de asertividad se presentan en forma generalizada en nuestro medio social.
Cabe señalar al respecto que, en nuestro Instituto, un alto porcentaje de las personas
que consultan presentan problemas con su asertividad.

Esta dificultad se puede dar en las diferentes esferas de la vida; e incluso no


es poco frecuente que algunas personas sean capaces de emitir conductas asertivas en
un área, y ser muy poco asertivas en otra. Tal es el caso de personas que son muy
claras y adecuadas para hacer valer sus derechos y/o expresar sus opiniones en el
ámbito profesional o laboral, y son incapaces de expresarse satisfactoriamente en la
esfera social o familiar.

Para desarrollar su asertividad, lo primero es que la persona logre darse


cuenta si es que tiene problemas de asertividad o no. Si los tiene, en qué áreas, en qué
grado y a qué se deben estas limitaciones en la asertividad. Si la persona asume que es
poco asertiva en ciertas áreas, el paso siguiente es tener claro que esto es algo que se
puede cambiar. Aun en aquellos casos en que no es posible cambiar totalmente, hay
mucho que la persona puede hacer, incluso cuando a la base de los problemas de
asertividad se presenten muchas disposiciones o causas biológicas.

Es bastante frecuente, en nuestra sociedad, que los niños se socialicen


observando modelos no asertivos: padres pendientes del “qué dirán”, que confunden
la asertividad con la agresividad, que tienen un estilo indirecto para expresar lo que

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les sucede, etc. Muchas veces se nos enseña a sobrevalorar la humildad y la modestia y
a sancionar socialmente la expresión afectiva. No obstante lo anterior, se puede
apreciar un cambio en los últimos años, en dirección a una mayor asertividad,
favoreciéndose la expresión más directa y clara en nuestros jóvenes. Claro está, esto
no debe confundirse con una conducta irreflexiva y atropelladora de las demás
personas, justificando esto en la libertad y la expresión personal.

Recientemente, el psicólogo Roberto Opazo, publicó la segunda edición de


“Biblioterapia para el Desarrollo Asertivo”; esta publicación resultará particularmente
útil para aquellas personas que tengan problemas de asertividad, y que estén
motivadas a superar problemas con el manejo de su agresividad, para superar
problemas de timidez y para desarrollar conductas asertivas. En último término,
desarrollar la propia asertividad involucra un aporte al propio desarrollo personal.

Al referirnos a nuestro ambiente, resulta vital la interacción con otros seres


humanos para nuestro desarrollo. Así, por ejemplo, en casos bien documentados de
niños criados en ambientes no humanos, se ha encontrado como denominador común
un muy pobre desarrollo de las habilidades simbólicas, una tendencia a abandonar la
postura erecta, un no desarrollo de las habilidades de las manos, un no desarrollo de la
conducta creativa, una no elaboración de valores y una carencia de sentido del futuro
y de las consecuencias a largo plazo de las propias conductas. De este modo, sin un
mínimo de contacto social, se dificulta el desarrollo de un ser humano. Como señala
Shoben, en un contexto no social, ni la inteligencia, ni las emociones, ni los valores,
adquieren un perfil humano; estos “hombres” muestran menos indicios de lo que
característicamente llamamos humanidad, en comparación con algunos de los monos
educados en la cultura del laboratorio. En ausencia de un contexto social la naturaleza
humana se desdibuja.

Se tiende a aceptar también el que la personalidad de un individuo deriva de la


interacción entre sus disposiciones biológicas y su medio ambiente, particularmente su
medio ambiente social. Desde Freud en adelante, se reconoce explícitamente la
importancia de las experiencias infantiles tempranas, y el significativo rol de los padres
en la formación de la personalidad.

En el último tiempo, se ha enfatizado el rol de las experiencias sociales en la


formación del Self. Se postula que el proceso de desarrollo de su personalidad, el niño
aprende a ser un Self o un Sí mismo, lo cual representa el proceso básico a través del
cual el organismo aprende a reconocerse; unifica progresivamente su conocimiento
sobre sí mismo en una autoidentidad definida, y sitúa eventualmente su autoidentidad
en el centro de la realidad, esto es en el centro de su conocimiento. En el desarrollo de
la autoimagen y del sistema del Self de una persona, el rol de las demás personas es
aceptado como crucial. “Así como nosotros aprendemos a vernos en un espejo, el niño
se hace cada vez más conciente de sí mismo al ver su reflejo en el espejo de la
conciencia que otros tienen de él mismo” (Popper y Eccles).

De este modo, para un adecuado desarrollo personal, es necesario contar con un


adecuado ambiente, tanto material como interpersonal. Así, también resulta esencial

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aprender a manejarnos bien interpersonalmente. La habilidad interpersonal, requisito
para el bienestar y desarrollo personal, pone en juego diversas facetas del repertorio
conductual de una persona: simpatía, expresividad, tolerancia, manejo de una
variedad temática, capacidad para una sintonía vivencial fina, etc.

Una importante habilidad interpersonal es la de saber escuchar a los otros. Saber


escuchar involucra desarrollo cognitivo y afectivo. Oír es distinto que escuchar; esto
último hace referencia a la importancia de “oír para comprender y no para responder”.
Lo deseable, entonces, es tener la capacidad de un escuchar empático, éste involucra
saber callar, interesarse, prestar atención, leer bien las claves verbales y no verbales, y
entregar periódicas señales para que las personas con quienes interactuamos se
informen de que estamos realmente captando su mensaje. Cuando demostramos a los
demás que estamos captando con interés lo que piensan y lo que sienten, se genera un
acercamiento valioso a nivel interpersonal.

Otra capacidad de relevancia en el plano de las relaciones interpersonales y del


desarrollo personal es la capacidad de tolerancia a como es el otro. Esto es fuente de
relax, de acercamiento afectivo, de mejores relaciones humanas y de desarrollo
personal.

Una persona bien desarrollada, requiere de la capacidad para llevar adelante lo


que hemos llamado conductas pulsantes eficientes. En las relaciones interpersonales,
la conducta de una persona influye activando a su interlocutor. De este modo, con sus
conductas, una persona puede activar mejor o peor su ambiente interpersonal. Cada
persona es concertista de su ambiente social, al cual puede “pulsar” mejor o peor;
según esto, será la respuesta de los otros. En el ámbito social, las buenas conductas
pulsantes – activadas en el momento adecuado y en la forma adecuada – son capaces
de lograr una buena melodía incluso en un ambiente social precario.

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Sistema SELF y Desarrollo Personal

Sistema Self y Desarrollo Personal

▪ Sentido de Identidad personal claro, fundamentado y estable


▪ Trasfondo Eficaz, Autoimagen positiva y Autoestima alta.
▪ Autoconocimiento completo y preciso, junto con capacidad de autoaceptación
▪ Ideal del SELF claro, motivante y alcanzable
▪ Análisis de realidad completo y adecuadas modalidades de significación
▪ Capacidad de Auto-organización Funcional
▪ Apertura al cambio y capacidad para mantener la propia identidad
▪ Fluidez y Coherencia Interna
▪ Construcción personal de valores guiadores y metas existenciales
▪ Compromiso personal en las decisiones: LIBERTAD
▪ Logro de un Sentido de Vida, más o menos trascendente
▪ Capacidad de movilizar conductas, persistir en esfuerzos y postergar impulsos
▪ Consecuencia personal
▪ Adecuado mecanismo de toma de decisiones
▪ Capacidad para satisfacer las propias necesidades
▪ Capacidad para actualizar las potencialidades
▪ Capacidad de resiliencia

Como hemos visto, el acontecer del funcionamiento psicológico guarda relación


con participación de las esferas biológica, cognitiva, afectiva, ambiental conductual y
sistémica. Algunas funciones psicológicas, sin embargo, comprometen más a la
persona como totalidad. Es entonces cuando el protagonismo lo adquiere el sistema
SELF de la persona, el cual a su vez integra las influencias de los paradigmas biológico,
cognitivo, afectivo, inconsciente, ambiental/conductual y sistémico.
El sistema SELF se sitúa en el epicentro del mundo psicológico y ejerce el rol de
gran conductor de la dinámica psicológica. Las funciones centrales que ejerce el
sistema SELF de una persona son: función de toma de consciencia, función de
identidad, función de auto/organización, función de significación, función de búsqueda
de sentido y función de conducción de vida. Cada una de éstas funciones compromete
a la persona como totalidad y cada una influye sustancialmente en el bienestar
personal; y cada una de estas funciones puede estar más desarrollada o menos.

Toma de Consciencia y Desarrollo Personal


Es un hecho evidente que el conocimiento ha sido funcional a nuestra
supervivencia como especie. La epistemología evolutiva nos señala que a mayor
conocimiento, mayor capacidad de ordenación y de codificación de la experiencia, y
mayor capacidad de supervivencia efectiva. Al conocernos a nosotros mismos y al

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conocer nuestro entorno, podemos adaptarnos mejor y satisfacer nuestras
necesidades.

Esta dialéctica conocer-conocernos, presenta demandas al desarrollo, pues


existen sesgos en nuestro funcionamiento. Un ejemplo es el mecanismo de percepción
de deseo, que nos hace percibir lo que queremos percibir, tanto de nuestro ambiente
como de nosotros mismos. Nuestros sesgos nos hacen filtrar la información, facilitando
el ingreso de aquella información que nos conviene y que confirma nuestras teorías
positivas acerca de nosotros. Así, la investigación nos muestra que tendemos a
sobreestimar nuestras habilidades, atendemos preferentemente a lo positivo de
nuestro entorno, atribuimos preferentemente nuestros fracasos a factores externos.
Tendemos a ver los que nos conviene, lo cual dificulta nuestro conocimiento. En un
sentido opuesto, también existen los que podríamos llamar “sesos al autoperjuicio”; es
bien sabido como los estados afectivos nos llevan a estar más sensibles a cierta
estimulación y a pasar por alto a otra. Ejemplo de ello son los cuadros depresivos, en
los que la tendencia es a mirar sólo a lo negativo, magnificarlo y a atribuir los fracasos
a factores personales e internos.

Por otra parte, si nuestras teorías y nuestros deseos tiñen nuestra percepción,
también lo hace nuestra experiencia pasada; y las características de nuestro sistema
nervioso, todo lo cual relativiza nuestras posibilidades de acceso a la realidad.

Otro obstáculo, a la hora de conocernos, es que el sistema psicológico humano


ha evolucionado en una dirección de complejidad creciente. No solo nuestras
conductas se han hecho más elaboradas y complejas, sino también sus correlatos
“internos”. Como consecuencia de la evolución de nuestro cerebro, somos capaces de
almacenar y manejar información cada vez más compleja, y somos capaces también de
producir información cada vez más compleja. Más aún, nuestras emociones y
sentimientos son a su vez más complejos.

A la luz de lo anterior, una persona desarrollada requiere de una adecuada


Consciencia cognitivo / vivencial de la experiencia. Lo cual se relaciona con la
capacidad de contestar, lo más amplia y objetivamente posible, a las preguntas ¿Cómo
es mi entorno?, ¿Quién soy?, ¿Qué me pasa?, ¿Qué pienso, qué deseo, qué siento?,
¿Cómo funciono?, ¿Cuál es mi historia? Así, el desarrollo personal implica una buena
capacidad observación y de introspección, junto con una clara consciencia de la
relación conducta / consecuencias. Por lo tanto, un norte de desarrollo será el logro de
lo que se hemos llamado Awareness Integral; esto es, un darse cuenta claro en lo
cognitivo, con arraigo (motivante y estable) en lo afectivo, y movilizante hacia
objetivos precisables y alcanzables. Procura la confluencia de cogniciones, afectos y
conductas, en la ampliación del campo de conciencia, que se traduce en estímulo
efectivo para la participación activa de la persona en su proceso de desarrollo
personal.

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Identidad y Desarrollo Personal
La identidad personal se construye en el tiempo a través de la respuesta de los
demás, a través de los éxitos y fracasos, a través del cómo procesamos nuestras
experiencias. Un Desarrollo personal adecuado requiere que la persona posea un
sentido de identidad personal claro, fundamentado y estable.
Una identidad donde se den la mano autoimagen positiva, autoestima alta y un
buen nivel de autoeficacia, tres dimensiones centrales de nuestra identidad; las que
requieren estar basadas en experiencias vitales lo más realistas y objetivas posibles. En
este punto, un problema con el que nos solemos encontrar en la clínica es la
denominada autoimagen emocional, la cual hace referencia al fenómeno que
observamos en muchos pacientes en los cuales la autoimagen “sube o baja” de
acuerdo al estado emocional que están experimentando. Lo importante en estos casos
es que la persona se conozca y que tenga claro quién y cómo es, que su identidad no
esté a merced de los vaivenes emocionales, y que construya una identidad sólida y
estable, aún cuando tenga características o defectos que desee superar.
Si bien autoimagen, autoestima y autoeficacia son todas características dinámicas y
perfectibles, lo importante es ir buscando su consolidación de forma progresiva a lo
largo de nuestra vida. Lo anterior se relaciona con otra importante característica de
una persona desarrollada, esta es, un ideal del SELF claro, motivante y alcanzable; el
cual ejerce un positivo efecto movilizador del desarrollo personal. Ahora bien, el ideal
de lo que queremos llegar a ser como personas, debe conjugar con una buena
capacidad de auto-aceptación; no una aceptación pasiva y complaciente, que opere
en contra de la tendencia al crecimiento, sino una que motive y oriente realistamente
nuestro desarrollo y superación personal.
La aceptación y valoración personal se relaciona con la evaluación de capacidades y
logros personales. Muy frecuentemente, las personas no se ven motivadas a la
superación personal, pues no confían en su capacidad de cambio; falta de confianza
que a menudo se debe a una evaluación deficitaria de sus capacidades y logros
previos. Es en este punto, donde resulta aportativo el concepto de Trasfondo Eficaz;
involucra “la necesidad de construir una historia, un estado cognitivo, un estado
afectivo y una identidad estables, contra los cuales ir recortando como figura cada
experiencia”.

Auto-organización y Desarrollo Personal


A lo largo de nuestras vidas, debemos estar constantemente asimilando nuevas
vivencias y experiencias, así como adaptándonos a realidades y condiciones siempre
cambiantes. De este modo, la vida implica organización y desorganización constantes.
En una persona psicológicamente bien desarrollada, la desorganización del SELF es
proporcional a la experiencia. Y la función de auto-organización tiende a ser rápida y
completa. Aún así, nunca el sistema vuelve exactamente al mismo punto de partida y
toda experiencia involucra algún cambio personal.
Para enfrentar estas constantes demandas de reorganización, la persona bien
desarrollada requerirá de un buen nivel de coherencia interna. En ocasiones, sin
embargo, dicha coherencia no se re-establece bien, y sectores del mundo psicológico

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empiezan a quedar aislados. La ruptura de la coherencia interna del sistema, es
contraria al desarrollo personal; cuando el individuo experimenta sentimientos que no
puede explicarse o auto-referirse en coherencia con su SELF, surge la psicopatología.
En un sentido genérico, desarrollo y superación personal requieren del balance
morfogénesis/morfostasia, el cual implica una persona que está abierta al cambio
pero sin poner en riesgo la propia identidad. Se abre a nuevas organizaciones de sí
misma pero sin perder la propia identidad.
Significación y Desarrollo Personal
Interpretar un hecho involucra traducirlo, darle un significado, “psicofacturarlo”.
En el logro de una mejor y más satisfactoria adaptación a la realidad, resulta esencial
una adecuada significación de la misma.
Si bien el significado está tradicionalmente asociado con el paradigma cognitivo,
éste no es el único que participa en la significación que le damos a los estímulos y
experiencias de nuestra vida. Existe así, por ejemplo, las diferencias biológicas hacen
una traducción diferente de la misma experiencia; desde la biología, los estímulos
poseen una significación diferente para cada persona, tienen distinta significación
biológica. Por otra parte, en el proceso de significación cognitiva no podemos otorgar
cualquier significado, dadas las restricciones biológicas y las impuestas por la misma
realidad a ser procesada. El desafío de desarrollo entonces, pasa a ser el usar los
espacios de significación cognitiva de la mejor y más satisfactoria forma posible. La
persona, como un todo, a través de la participación del sistema Self, dispone de
muchos significados posibles, y a través del significado que otorgue, puede
transformar en trascendentales o insignificantes los mismos estímulos. Con las
consecuentes repercusiones adaptativas y existenciales.
Así, la significación es un proceso que involucra mucho más que lo cognitivo;
involucra también una significación biológica, afectiva e inconsciente. En pocas
palabras, involucra una significación integral. Una significación integral exige de la
participación del sistema SELF, el cual sintetiza en una totalidad. Cuando el sistema
SELF de la persona está bien desarrollado, la persona atiende en diversas direcciones,
puede observar desde diferentes ópticas, y es capaz de encarar con firmeza todo tipo
de percepciones. De este modo, un sistema SELF desarrollado facilita un buen análisis
de realidad.

Búsqueda de Sentido y Desarrollo Personal


Al hablar del sentido de la vida, nos trasladamos al tema de lo que cada persona
valora como fin último de su existencia. Esta es una cuestión individual y cada persona
estimará, a lo largo de su vida, que es lo que más valora. Qué le da sentido a la vida de
cada uno de nosotros, es un tema idiosincrático. Pero el hecho que los seres humanos
nos enfrentamos, más tarde o más temprano, más profunda o más superficialmente, a
la pregunta acerca del sentido de la vida, constituye un hecho de carácter nomotético
o común a la condición humana.

Ahora bien, existirían ciertos valores que aparecen de forma más recurrente a
través de la historia de la humanidad, dándole algún grado de “sentido común” a

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nuestra existencia. Por ejemplo, podemos apreciar que en, en diferentes textos
religiosos, políticos y sociales, existe una suerte de común denominador valórico,
compartido por diferentes sociedades, que se relaciona con rechazo a la opresión, el
asesinato, la traición, la falsedad; incentivo a ser bondadoso con los ancianos y los
débiles, a dar limosna, a ser justo y honesto, a ser misericorde. Lo que ha sido
diferente es la forma en que en cada sociedad se ha procurado la satisfacción de las
necesidades humanas, y la forma particular en que se han expresado los valores
comunes.

Fuentes de Sentido

▪ Búsqueda de justicia social


▪ Búsqueda de conocimiento
▪ Afán de “servir a Dios”
▪ Compromiso con sus creencias religiosas
▪ Compromiso con su familia
▪ Compromiso con sus creencias políticas
▪ Compromiso con su país
▪ Búsqueda de éxito laboral
▪ Búsqueda de conocimiento o prestigio social
▪ Búsqueda de éxito económico
▪ Búsqueda de fama
▪ Desarrollo de intereses estéticos y/o artísticos
▪ Desarrollo del amor en pareja
▪ Desarrollo personal

Así, cada persona busca la forma de satisfacer sus necesidades, y va


estableciendo lo que valora en sí misma y en los demás, sus nortes personales, aquello
que dará sentido a su vida. Esto es a lo que hace referencia la función de Búsqueda de
Sentido del sistema SELF. Para algunas personas, el tema de dar sentido a sus vidas
resultará casi irrelevante; en tanto que para otras éste constituye un desafío central.
En la búsqueda de sentido, una persona puede ser más activa o más pasiva, más
“eficiente” o menos, más profunda o más superficial. Cada persona se ve enfrentada
a la necesidad de considerar, evaluar y determinar sus propios valores; a determinar
qué valor le asigna al conocimiento, al amor, a la justicia social, a la religión, a las
opciones de trascendencia, a Dios. No existen respuestas únicas y universalmente
concordadas; cada cual enfrenta éstas temáticas idiosincrásicamente, y en este
proceso va trazando su propio camino de desarrollo personal. Ahora bien, una vida
con sentido se relaciona con el desarrollo personal, en la medida que este sentido no
entre en conflicto con el bien común y con los derechos de los demás.
Cuando una persona configura un sentido de fondo para su propia vida, se
supera más, lucha y persevera más. Una vida con sentido ayuda a que la persona no se
derrumbe ante la adversidad e incluso a que sea capaz de crecer en medio de ésta;
favorece que la persona se torne más resiliente. Así también, el desarrollo personal
estaría muy de la mano con la presencia de una fuerte tendencia al crecimiento
personal la cual se manifiesta en espíritu de superación, en querer completarse como
persona, en la búsqueda del desarrollo personal.

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La búsqueda de sentido involucra un proceso, en el cual cada individuo va
construyendo una escala personal de valores. A su vez la presencia de valores
consistentes, sirve de referente de lo que está bien y mal, aporta parámetros
guiadores, orienta la acción y enriquece los mecanismos de toma de decisiones. En la
medida que, a través de sus decisiones y conductas, cada persona va configurando su
existencia, el tener un sentido de vida posibilita un balance entre eficacia y eficiencia.
Permite que decisiones y conductas perfilen una trayectoria existencial armónica,
consistente y satisfactoria.
Se ha señalado que la sabiduría existencial se relaciona con el saber, con el
meditar, con el sentir; y se relaciona fundamentalmente con el decidir. Con la
capacidad para juzgar correctamente en asuntos relacionados con la vida y con la
conducta y con la habilidad para tomar las mejores decisiones en la vida. En este
contexto, el tener un SENTIDO de vida claro y consistente, ofrece mejores opciones de
decisión, de sabiduría y, por ende, de desarrollo personal.

Conducción de Vida y Desarrollo Personal.


El sistema SELF es el conductor de la dinámica psicológica. Y como conductor, su
misión central es el lograr que la persona pueda satisfacer sus necesidades a través de
su despliegue conductual. Se trata de necesidades asumidas y priorizadas por el propio
sistema SELF.
Para satisfacer nuestras necesidades se requiere de la capacidad para movilizar
conductas y para desplegar esfuerzos persistentes. También, son necesarias las
capacidades de planificación y de postergación de impulsos. En este proceso, resulta
de relevancia el contar con una buena cuota de creatividad para enfrentar los
desafíos de adaptación y superación que la vida nos impone.
Desde esta perspectiva, el desarrollo personal se relaciona con la capacidad
de una persona de conducir satisfactoriamente su vida. De modo tal que, al mirar
nuestra historia, nuestro comportamiento, nuestros aciertos y nuestros errores, nos
sintamos conformes con nosotros mismos y con nuestras decisiones vitales.
Un ejemplo de este camino de desarrollo es el de Matthieu Ricard, uno de los
autores mundialmente reconocidos por su aporte al estudio de la felicidad; aporte no
sólo valorado por su respaldo teórico y científico, sino que porque está firmemente
arraigado en su propia vida y en su propia vivencia de felicidad. Cabe destacar que
Ricard ha sido considerado como “un hombre feliz”, sobre la base de sus vivencias, de
sus conductas, y de sus respuestas electro-encefalográficas. Es un hecho que Ricard
involucra un aporte significativo al estudio de la “felicidad”.

Para Ricard, la felicidad se relaciona con el estado de plenitud duradera, que se


manifiesta cuando nos hemos liberado de la ceguera mental y de las emociones
conflictivas. Asimismo, se relaciona con la sabiduría que permite percibir el mundo tal
como es, sin velos ni deformaciones. Por último, con la alegría de caminar hacia la
libertad interior, y la bondad afectuosa que emana hacia los demás.

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Este hombre feliz, y portador de un ejemplificador nivel de bienestar, nos dice:
“Puedo afirmar sin ostentación que soy un hombre feliz porque es
un simple hecho, de la misma manera que puedo decir que sé leer o
que gozo de buena salud. Si hubiera sido siempre feliz por haber caído
cuando era pequeño dentro de un caldero con una poción mágica, esa
declaración no tendría ningún interés. Pero no ha sido siempre así. De
pequeño y de adolescente, era un buen chico, me esforzaba a estudiar,
me gustaba la naturaleza, tocaba un instrumento, practicaba esquí y
vela, era aficionado a la ornitología y a la fotografía. Quería a mi
familia y a mis amigos. Pero nunca se me habría ocurrido decir que era
feliz.
La felicidad no formaba parte de mi vocabulario. Era consciente de
un potencial que pensaba que estaba presente en mí, como un tesoro
oculto, y lo suponía en los demás. Pero la naturaleza de ese potencial
era muy vaga y yo no tenía muchas ideas sobre la forma de
concretarla.
La felicidad que siento ahora en cada instante de la existencia,
podría decirse que sean cuales sean las circunstancias, se ha construido
con el tiempo….”

No es solo un asunto del destino. La felicidad y el bienestar constituyen un


desafío y alcanzarlos requiere de nuestro esfuerzo y dedicación. Cada día es una
oportunidad para construir mayor bienestar. A pesar de las dificultades y limitaciones,
en nuestras manos está el construir una vida más feliz y satisfactoria. 3

3
En el libro, del cual este artículo forma parte, se estableció el que no se presentará bibliografía, al ser un libro de divulgación.

Instituto Chileno de Psicoterapia Integrativa


AcPI
Actualizaciones en Psicoterapia Integrativa
Vol. I, 89 – 100 (2009)
Publicado On line en Instituto Chileno de Psicoterapia Integrativa (www.icpsi.cl)

Taller de desarrollo personal y autocuidado para el futuro ejercicio clínico, desde el


modelo integrativo supraparadigmático1

Ps. Nicolás Díaz O.2


Ps. Belén Hevia M.3

“No puedo cuidar, administrar y trascender con aquello que desconozco”

Introducción

El presente proyecto consistió en un taller de carácter vivencial y experiencial,


orientado a estudiantes de cuarto año de Psicología. Este se realizó dentro del curso
“Introducción a la Psicología Clínica”, entre los meses de Agosto y Diciembre del 2008. Los
participantes tuvieron una instancia estructurada y poco amenazante donde se facilitó y se
permitió la expresión de sus inquietudes, miedos y fantasías asociados al futuro ejercicio
clínico. Además, se abordaron algunos contenidos con el propósito de obtener un nivel más
profundo e integral de conocimiento respecto de la persona del terapeuta, y de sí mismos,
sus recursos, debilidades; potenciando indirectamente el desarrollo personal, todo ello en
función de favorecer un mayor autocuidado. Para esto, el taller fue moderado por dos
Psicólogos con formación en el Modelo Integrativo Supraparadigmático, quienes ejercieron el
rol de facilitadores.

I. Objetivos

1. Generar una instancia estructurada y contenedora para terapeutas principiantes


focalizada en el trabajo clínico.
2. Generar un espacio de reflexión práctica y de auto-exploración didáctica, acotada a la
persona del terapeuta, de acuerdo al Modelo Integrativo Supraparadigmático.
3. Ampliar Awareness Integral, focalizándolo al ejercicio clínico, de acuerdo al Modelo
Integrativo Supraparadigmático.
4. Favorecer el autocuidado, de acuerdo al Modelo Integrativo Supraparadigmático.

1
Taller Realizado dentro del curso “Introducción a la Psicología Clínica” de la escuela de Psicología de la
Universidad Adolfo Ibañez. Santiago de Chile, Diciembre, 2008. Supervisado por Verónica Bagladi L.
2
Psicólogo Clínico, Universidad Adolfo Ibañez
Magíster © en Psicología Clínica, mención Psicoterapia Integrativa, Universidad Adolfo Ibáñez
icpsi@icpsi.cl
3
Psicóloga Clínico, Universidad Adolfo Ibañez
Magíster © en Psicología Clínica, mención Psicoterapia Integrativa, Universidad Adolfo Ibáñez
icpsi@icpsi.cl

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II. Metodología

La metodología de este taller fue participativa y experiencial. Se realizó durante el


segundo semestre del año 2008, dentro del curso de Introducción a la Psicología Clínica, dictado
por la psicóloga Verónica Bagladi. Este curso era de 40 alumnos, por lo que para la realización del
taller, éstos fueron divididos en dos grupos. Así, se realizaron dos talleres consecutivos. Cada taller
tuvo una duración de 6 sesiones. En las cuales las temáticas fueron abordadas mediante la
realización de ejercicios experienciales, tanto a nivel individual como grupal. El propósito de esto
fue que los asistentes pudieran aprender de una forma vivencial e integral.

III. Desarrollo y resultados del taller

El foco del desarrollo de las sesiones del taller fue de lo más general a lo más específico.
Primero, se realizó una aproximación a lo que sería el trabajo clínico, independiente de las
inclinaciones de especialización que hayan tenido los alumnos. El trabajo que siguió fue en torno
al autoconocimiento. Y desde este piso se abordó el autocuidado, finalizando en la construcción
de un sentido de la futura labor profesional.

Temáticas y Actividades
Sesión Temáticas Actividad
Mi futuro ejercicio clínico
1 - Introducción al taller y bienvenida. Ejercicio de las tarjeta
- Primer acercamiento a aspectos del psicólogo clínico y su
ejercicio profesional

2 Autoconocimiento: exploración y exposición. Dibujo de la flor


Aumentando mi capacidad para disfrutar
3 - Dinámica: Grupo de estatuas Dinámica: Grupo de estatuas.
- Aplicación de conceptos movilizadores. Trabajo en grupos
Límites y autocuidado.
4 - Revelancia de los limites y el autocuidado en la persona del -Ejercicio caja.
terapeuta, en todas las áreas de su vida. -Configuración MIS Autocuidado del
terapeuta.
Yo como psicólogo clínico
5 - Potencialidades y limitaciones en mi furo trabajo clínico Actividad grupal.
El sentido de mi elección profesional.
6 - Revisar Influencias en torno a la elección, para construir un
sentido de ésta. Ensayo y discusión .
- Autocuidado y Self

Desarrollo y resultados sesiones.

Sesión 1: “Mi futuro ejercicio clínico”

La primera aproximación fue la presentación del taller. Ambos psicólogos se presentaron,


se comentaron los objetivos del taller, algunas vivencias personales que llevaron a configurarlo y
se realizó el encuadre. Luego, cada participante se presentó comentando aspectos generales de si
mismo. Luego se realizó un ejercicio (“tarjetas”) para el primer acercamiento a aspectos del
psicólogo clínico y su ejercicio profesional, en torno a las preguntas ¿Qué es ser psicólogo clínico
para ti? y ¿Qué sensación o sentimiento crees tu que te produciría el ejercicio clínico?

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Básicamente, aquí se les permitió a los participantes del que comentaran sus inquietudes,
fantasías, creencias, temores, opiniones, vivencias, experiencias, etc., en torno al trabajo clínico.

Sesión 2: “Autoconocimiento: Exploración y exposición”

Lo principal de esta sesión fue que los participantes del taller pudieran profundizar
respecto a como perciben a si mismos y que es lo que están proyectando hacia el exterior. Se
buscó lograr la instancia para reflexionar en torno a los factores que influyen en adoptar tal o cuál
imagen personal: ¿Quién soy? ¿Cómo soy? ¿Qué es lo que proyecto?
Se trabajó en torno a la imaginería y el “Dibujo de la flor”, que expresa la percepción de si
mismo, analizándose grupalmente los dibujos mediante las siguientes preguntas: ¿Qué les parece
esta flor?¿Qué nombre le pondría? ¿Cómo es ella? ¿Cómo es él? ¿Qué cualidades y defectos nos
muestra? ¿Cómo sería como psicoterapeuta? etc. Se dio la oportunidad de que el dueño del
dibujo, si lo deseaba, se revelara y pudiera comentar sus similitudes y diferencias de las imágenes
observadas por sus compañeros, aportando mayores datos de si mismo, de su realidad y de cómo
ésta fue percibida por el resto. En el caso de presentarse situaciones iatrogénicas, con carga
emocional negativa, como es el caso de la toma de conciencia de déficit, carencias, etc, facilitamos
el espacio de cambio (por ejemplo agregarle algo a su dibujo, motivando el cambio positivo, etc).
En estos casos se facilitó la reparación de la autoimagen anterior, hasta que la persona lograra
integrar aspectos más positivos en torno a su aceptación personal. Finalmente, se enfatizaron la
relevancia de los aspectos trabajados, y la importancia que tiene el mantener una imagen personal
equilibrada y como esto se refleja en un mejor desempeño como psicólogos, independiente del
enfoque o lugar de trabajo. Cada participante completó la frase: “Me doy cuenta que...” antes de
finalizar la sesión.

Sesión 3: “Aumentando mi capacidad para disfrutar”

Al hablar de capacidad de disfrutar se hace referencia a un carácter que se puede


modificar, aprender y educar, en donde los aspectos internos de las personas y la relación con los
factores externos en base a la experiencia de las mismas, confluyen en su posibilidad de mejoría.

Se puede armar entonces un plan de trabajo que aumente el disfrute de la propia vida, es
decir, se puede aprender a gozar más de lo que se vive día a día, dándose cuenta de cosas que
antes pasaban sin atención, modificando aspectos personales y ambientales, abriendo la
posibilidad de cambio, etc. Mientras más alguien pueda sentir que lo que hace le complace, más
pleno será, lo que indudablemente es un factor protector en el quehacer clínico, liberando de
alguna forma el peso que involucran, por ejemplo, las largas horas de trabajo y los casos con
temáticas clínicas de alto impacto emocional.

El objetivo de esta dinámica fue trabajar la rigidez, la cual tiene una incidencia directa en la
modificación de la capacidad para disfrutar. Tomando en cuenta las exigencias de trabajo clínico, y
su constante movimiento y evolución, es que se consideró relevante que los alumnos puedan
trabajar sobre el dinamismo de sus conductas y su forma de trabajar, poniendo especial hincapié
en el hecho de que al momento de enfrentar a otro u otros, se necesita tener una variedad

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experiencial y un repertorio conductual nutrido que permita solventar las necesidades del medio
que las solicita.

Se le pidió al grupo que se desplazara por el salón, moviendo y soltando sus brazos y
relajando sus cabezas y sus cuellos. El grupo debió formar estatuas con su propio cuerpo. Por
ejemplo, palabras como “paz”, “contención”, “conflicto”, “estabilidad”, entre otras, fueron
utilizadas de forma que los participantes al momento de escucharlas, instantáneamente y sin
hablar, tuvieran que adoptar posiciones que reflejaran los conceptos en cuestión. Luego, se
realizó una conversación grupal sobre la dinámica, explicándole la importancia de los objetivos de
ésta, como se expuso en los párrafos anteriores.

Finalmente, se les trabajo grupalmente con conceptos movilizadores, que debían comentar
y asociar a la capacidad para disfrutar. Los conceptos que se trabajaron fueron: Estímulo efectivo,4
Costo emocional de la vida5; Paladear cognitivo6; Trasfondo eficaz7 (Opazo, 2001). En esta dinámica
se enfatizó que los conceptos movilizadores deben ser administrados de acuerdo al caso en
particular en el cual se esté trabajando, tomando en cuenta lo específico de la realidad con la cual
se maneja y en el momento oportuno e indicado que se necesiten.

Sesión 4: “Límites y autocuidado”

En el ambiente de la clínica suele hablarse sobre la relevancia de poner límites, sobre todo,
con los pacientes. Sin embargo, se considera que una puesta de límites sana y efectiva no es ajena
a la puesta de límites a sí mismo y por ende, del autocuidado. Por ello, se ha considerado que
enfatizar el desarrollo del autocuidado como un hábito es esencial para cualquier psicoterapeuta
en formación.

Tomando como base los aportes de la investigación y la experiencia personal de quienes


han diseñado este taller, se seleccionaron algunos elementos esenciales para el autocuidado, los
cuales fueron desarrollados en esta sesión. Se realizó una exposición básica, clara, breve y lúdica

4
Relativo a estímulos externos e internos psicofacturados ideosincráticamente por el sistema SELF, los cuales
movilizan la dinámica psicológica del sujeto. El proceso de interpretación de los estímulos implica una co-
construcción de la realidad, donde los estímulos, características paradigmáticas y sistema SELF se unen para
dar significado a lo percibido.
5
Relativo al nivel de disconfort y/o desgaste emocional resultante de las condiciones ambientales y formas de
adaptación al mismo. Un elevado costo emocional de la vida, entonces, se deriva de la relación entre las
características de los estímulos y la significación de los mismos.
6
Se refiere a la posibilidad de poder “decantar” cognitivamente las experiencias positivas, nutritivas y
enriquecedoras, de forma tal que puedan tener incidencia en el plano afectivo, generando así un espacio de
cambio.
7
Relativo a aquellas experiencias de vida que, desde una mirada gestáltica, se comportan como fondo antes
las experiencias presentes. A medida que nos desarrollamos como individuos, se va construyendo nuestra
identidad, la cumple un rol de fondo interno que influye en la significación de nuestras experiencias puntuales
presentes. Involucra la necesidad de construir una historia, un estado cognitivo, un estado afectivo y una
identidad estable. Lo importante es que la persona no llega en blanco a cada experiencia, y que es capaz de
acumular afectos positivos derivados de sus éxitos, de forma de poder segurizarse y poder enfrentar de mejor
manera los desafíos del futuro.

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(dinámica del cofre) sobre el concepto de límite, ya que muchos estudiantes no tienen claro este
concepto al momento de aplicarlo en sí mismos. De ésta forma se daba inicio a la explicación de la
importancia de los límites en uno mismo y como el buen o el mal uso de éstos repercute en el
medio en el cual nos ha tocado interactuar.

En relación al Autocuidado, se le entregó a cada asistente una hoja con el “Cuadro de


autocuidado del terapeuta”, que cada uno debió completar individualmente (Anexo 1). En un
principio se pretendía utilizar la pizarra y dibujar un diagrama del MIS, para así comentar por
paradigmas las respuestas de los alumnos y mediante ejemplos prácticos, mostrar la importancia
de tener autocuidado. Pero a medida que iba avanzando el taller, se pensó en dejarles algo
tangible que pudieran tener y que representará la identidad grupal del grupo. Es por eso que
mediante los cuadros de autocuidado del terapeuta y las respuestas de los alumnos se realizó un
cuadro que sintetiza en uno los cuadros realizados por cada grupo, el cual es expuesto a
continuación:

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Sesión 5: “Yo como psicólogo clínico”

En esta sesión se discutió en torno a las potenciales y limitaciones de los psicoterapeutas y su


influencia en el trabajo terapéuticos con pacientes. Se realizó un trabajo individual y grupal en
torno a las preguntas sobre recursos, potencialidades y capacidades personales favorecedores de
un buen ejercicio clínico; y aspectos personales que podrían dificultar el trabajo en psicoterapia. El
trabajo realizado por los alumnos se sintetiza en el siguiente cuadro:

Recursos, potencialidades y capacidades personales Debilidades y/o fantasías asociadas a la


favorecedores de un buen desempeño como práctica clínica
psicólogo clínico

- Interés por ayudar al otro - Miedo a la práctica


- Lectura del lenguaje no verbal - Baja asertividad
- Conocimiento teórico - Dificultad en la demarcación de límites
- Respeto por el paciente - Miedo al fracaso
- Calidez - Impulsividad
- Capacidad para vincularse con un otro - Poca flexibilidad
- Flexibilidad - Desconfianza de las propias capacidades
- Capacidad de contención - Exceso de empatía
- Empatía - Sobreinvolucramiento
- Creatividad - Falta de autoconocimiento
- Capacidad perceptiva - Inseguridad frente a los resultados
- Respeto - Sobre interpretación
- Ética - Aburrimiento
- Tolerancia a la frustración - Excesiva sensibilidad
- Ser un agente de confianza - Prejuicios
- Capacidad para escuchar - Dificultad para separar lo personal de lo
- Buen uso del humor profesional
- Perseverancia - Cansancio (temáticas fuertes)
- Paciencia - Desconcentración (perder el hilo de la
- Compromiso conversación)

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Sesión 6: “El sentido de mi elección profesional”.

En esta sesión se trabajó con el ensayo que los alumnos realizaron en torno a la temática
“Lo que soy y lo que seré, es influencia del trabajo del ayer”. Grupalmente, se comentó la frase
enunciada en el ensayo, con el propósito de que se identificara que situaciones o quienes han
ejercido influencia en la elección de esta profesión. El objetivo fue que los alumnos revisaran su
historia para así propiciar y facilitar el proceso de construcción de un sentido vital respecto a la
elección profesional.

Al cierre del taller, los alumnos comentaron sus apreciaciones e inquietudes personales
respecto al trabajo realizado durante este proceso y los moderadores entregaron feedback a cada
grupo, considerando lo percibido en relación a su participación, motivación, dedicación, entre
otros.

Finalmente se entregó a cada asistente un cuestionario de evaluación, diseñado por los


moderadores del taller. Este podía ser contestado en forma anónima. La evaluación contempló el
diseño del taller, las sesiones, como también el desempeño de los psicólogos que lo moderaron
(Anexo 2).

Resultados y evaluación del taller

A continuación se presentará una síntesis de los resultados de los principales ítems


evaluados por los alumnos, mediante el cuestionario. En ésta, se consideran los resultados de las
evaluaciones entregadas por ambos grupos como un todo.

1. Evaluación de el nivel de aporte recibido en las diferentes actividades y temáticas trabajadas


en las sesiones del taller.

1.1 Primera sesión


El siguiente gráfico da cuenta de la sesión denominada: “Mi futuro ejercicio clínico”. En este
se observa que el promedio de nivel de aporte percibido por los alumnos fue de 5,2.

Gráfico 1
Nivel de aporte percibido (siendo 1 muy poco y 7 mucho) en sesión 1: “Mi futuro ejercicio clínico”
21% 6% 0%
6%
12%

21%

34%

1 2 3 4 5 6 7

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1.2 Segunda sesión
El siguiente gráfico da cuenta de la sesión denominada: “Autoconocimiento”.En este se
observa que el promedio de nivel de aporte percibido por los alumnos fue de 6,0.

Gráfico 2
Nivel de aporte percibido (siendo 1 muy poco y 7 mucho) en sesión 2: “Autoconocimiento”
3% 0%
7%

3%

13%

61 %

13%

1 2 3 4 5 6 7

1.3 Tercera sesión


El siguiente gráfico da cuenta de la sesión denominada: “Aumentando mi capacidad para
disfrutar”. En este se observa que el promedio de nivel de aporte percibido por los alumnos
fue de 5,2

Gráfico 3:
Nivel de aporte percibido (siendo 1 muy poco y 7 mucho) en sesión 3: “Aumentando mi capacidad para
disfrutar”
15% 3%3%6%
9%

34%
30%

1 2 3 4 5 6 7

1.4 Cuarta sesión


El siguiente gráfico da cuenta de la sesión denominada: “Límites y autocuidado”. En este se
observa que el promedio de nivel de aporte percibido por los alumnos fue de 5,7

Gráfico 4:
Nivel de aporte percibido (siendo 1 muy poco y 7 mucho) en sesión 4: “Límites y autocuidado”
3%3%
0%9%
34%
20%

31%

1 2 3 4 5 6 7

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1.5 Quinta sesión
El siguiente gráfico da cuenta de la sesión denominada: “Yo como psicólogo clínico”. En este
se observa que el promedio de nivel de aporte percibido por los alumnos fue de 5,7

Gráfico 5:
Nivel de aporte percibido (siendo 1 muy poco y 7 mucho) en sesión 5: “Yo como psicólogo clínico”
3%3%
0%
3%

35%
29%

27%
1 2 3 4 5 6 7

1.6 Sexta sesión


El siguiente gráfico da cuenta de la sesión denominada: “Yo como psicólogo clínico”. En este
se observa que el promedio de nivel de aporte percibido por los alumnos fue de 5,7.

Gráfico 6:
Nivel de aporte percibido (siendo 1 muy poco y 7 mucho) en sesión 5: “Construyendo un sentido de mi
labor profesional”
3%
0%7%
3%
13%

61%
13%

1 2 3 4 5 6 7

2. Evaluación del desempeño del grupo, realizada por alumnos del taller.
En todos los gráficos la escala usada va del 1 al 7 donde 1 es muy poco y 7 es mucho.

2.1 Compromiso de integrantes del taller


El siguiente gráfico da cuenta de factor compromiso. En este se observa que el promedio de
nivel de aporte percibido por los alumnos fue de 5,8.

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Gráfico 7
Percepción de los alumnos sobre el compromiso alcanzado con la actividad
16% 5%
18%

35%
26%
1 2 3 4 5 6 7

2.2 Confidencialidad de integrantes del taller.


El siguiente gráfico da cuenta de factor confidencialidad. En este se observa que el
promedio de nivel de aporte percibido por los alumnos fue de 6,4.

Gráfico 8
Percepción de los alumnos sobre la confidencialidad alcanzado con la actividad.
3%
5%
5%

26%
61%

1 2 3 4 5 6 7

2.3 Aportes de integrantes del taller


El siguiente gráfico da cuenta del aporte que significó la actividad. En este se observa que el
promedio de nivel de aporte percibido por los alumnos fue de 5,6.

Gráfico 9
Percepción de los alumnos sobre los aportes alcanzados con la actividad.

5% 8%

37% 11%

13%

26%

1 2 3 4 5 6 7

2.4 Participación de integrantes del taller


El siguiente gráfico da cuenta de la participación en la actividad. En este se observa que el
promedio de nivel de aporte percibido por los alumnos fue de 5,9

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Gráfico 10
Percepción de los alumnos sobre la participación alcanzada en la actividad
3 % 5%

22%
43%

27 %

1 2 3 4 5 6 7

2.5 Retroalimentación de integrantes del taller


El siguiente gráfico da cuenta de la retroalimentación que percibieron los alumnos. En este
se observa que el promedio de nivel de aporte percibido por los alumnos fue de 5,6.

Gráfico 11
Percepción de los alumnos sobre la retroalimentación experimentada en la actividad
2%4%
18% 11%

11%

34%
20%

1 2 3 4 5 6 7

2.6 Respeto de integrantes del taller


El siguiente gráfico da cuenta del respeto que sintieron los alumnos en la actividad. En este
se observa que el promedio de nivel de aporte percibido por los alumnos fue de 5,7.
Gráfico 12
Percepción de los alumnos sobre el respeto que se sintió en la actividad

3%3%
11%
6%
55%
22%

1 2 3 4 5 6 7

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3. Síntesis de principales sugerencias para el taller, realizadas por los alumnos.
Las principales sugerencias realizadas por los alumnos fueron las siguientes:
- Referirse en mayor profundidad a lo que consiste la práctica de la psicología clínica.
- Profundizar feedbacks en relación a temas de psicología clínica.
- Realizar un trabajo más focalizado de cada temática.
- Agregar el trabajo con fotos como una de las técnicas para tratar las temáticas.
- Incluir más técnicas gráficas, como el trabajo con dibujos, al trabajo de las temáticas.
- Cambiar el lugar físico donde se realiza el taller a uno más amplio.
- Prolongar la duración del taller a un semestre.

4. Síntesis de evaluación de moderadores del taller.


A continuación se presentará una síntesis de los comentarios que realizaron los alumnos:

Fortalezas y Potencialidades
- Motivación, disposición
- Capacidad de transmitir experiencias de forma abierta y transparente
- Empatía, sobre todo a lo que se refiere al respeto y entendimiento de la vivencia de los
alumnos en cuanto al ciclo vital que están cursando.
- Manejo de los contenidos
- Creatividad
- Capacidad de movilizar aspectos personales y un adecuando manejo de éstos
- Potenciación interaccional en torno a la relación entre los moderadores. Se refiere al
producto que se logró en cuanto a los interacciones entre ambos y la mezcla de estilos y
características personales, logrando una identidad de trabajo logrando que el resultado
fuera mayor que la suma de las partes.

Recomendaciones
- Delimitación entre el rol de ayudante y facilitador del taller
- Mayor control en términos disciplinarios
- Profundizar los feedbacks

En líneas generales lo que se rescata en éste punto es el hecho de haber logrado formar un
adecuado vínculo con los participantes del taller, parte fundamental de cualquier trabajo
terapéutico. Comunicación directa, objetivos claros, conexión a nivel de experiencias, una
adecuada alianza, el armar un ambiente segurizador que promueva el intercambio de opiniones,
miedos y fantasías, son los aspectos que permitieron ampliar el grado de apertura de los alumnos
y que dejan de manifiesto que en gran medida se logró lo que se planteaba en un comienzo como
un norte guiador; crear un ambiente en donde se pudieran trabajar todos los temas de interés y
en donde se lograra dar contención y respuesta a las inquietudes propias de la etapa en la que se
encuentran los alumnos, dejando de lado cualquier postura evaluativa o prejuiciosa.

IV. Discusión

Se considera que los resultados del taller fueron bastante satisfactorios. Los objetivos
propuestos lograron ser trabajados, aunque como una aproximación más que un gran trabajo en

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profundidad, debido al tiempo de duración del taller. Es por eso que se deben tomar en cuenta las
sugerencias referentes a la profundización de algunas temáticas, para que así éstas puedan tener
un debido proceso, es decir, un inicio, un desarrollo y un final. Debido a ésta petición es que se
hace necesario prolongar la duración del taller, para lograr que se de un orden lógico al trabajo
que se realiza con los alumnos.

La evaluación por parte de los alumnos indica que el taller fue considerado como
aportativo.

Desde la vivencia de los moderadores, hay un factor que se considera que jugó en contra
del desarrollo del taller. Este es el hecho de ser ayudantes del curso de Introducción a la Psicología
clínica y a la vez moderadores del taller. Este doble rol perjudicó el inicio del trabajo en algunas
sesiones, ya que los alumnos se desconcentraban al realizar preguntas en relación a la cátedra,
proyectando muchas veces sus descontentos en relación a, por ejemplo, sus calificaciones en una
prueba. Esto permitió que se formara una doble vinculación, por un lado los facilitadores que
mantenían un contacto cercano, afectivo y contenedor con los alumnos, y por otro, la imagen de
ayudantes que los estaban calificando. Esto por supuesto trajo consigo que el trabajo que se
realizó se viera muchas veces teñido por impasses como el que se expuso anteriormente. Es
necesario, por lo tanto, poder ejercer un solo rol en el futuro, tomando en cuenta la importancia
de los temas que se tratan, y como éstos deben ser abordados con la mayor eficacia y
responsabilidad posible.

Es necesario armar un setting más completo y más acorde con las temáticas que se
trabajan. Un lugar más amplio, más cómodo, que permita realizar las dinámicas corporales, como
también la disponibilidad de medios para realizar exposiciones, toman fundamental importancia
para las futuras realizaciones del taller.

V. Conclusiones

La finalización de ésta experiencia no pudo haber traído consigo sino solo experiencias
positivas de desarrollo y crecimiento personal. Comenzó como un proyecto pensado en
experiencias propias, de acuerdo a vivencias personales y a los desafíos que cualquier estudiante
se debe enfrentar. Se pensó de acuerdo a las necesidades de un grupo que ya se conocía, que iba a
estar pasando por una etapa en sus vidas que tendería a ser complicada, sobre todo por las
decisiones que se deben tomar, y como éstas son vividas por alumnos como decisivas. Por lo tanto
las sesiones, sus contenidos e intervenciones fueron realizadas de acuerdo a lo que se había
estudiado previamente, lo cual permitió que los objetivos se pudieran cumplir y que se pudiera
entregar, lo más importante y base central del proyecto, la ayuda necesaria para los nuevos
profesionales en formación que están a poco tiempo de enfrentar la vida como futuros psicólogos.

El desafío está recién comenzando y es por eso que se toman las indicaciones de los
propios alumnos para poder rearmar el taller y lograr armar un curso con él, y así tener la
posibilidad de lograr un nivel de autoconocimiento y desarrollo más amplio, integral y profundo.

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Y la preocupación por realizar éste proyecto radica en lo propio de ser psicólogo, el
trabajar con personas, en los distintos ámbitos, es decir, el es esfuerzo que implica y en lo que
complica. La profesión como psicoterapeutas demanda una alta cantidad de energía, tanto física
como emocional. Se debe estar en constante alerta en cuanto las problemáticas ya conocidas, en
cuanto a ésta profesión, aparezcan. En un estudio en el área Mahoney (1997) en una encuesta a
325 profesionales de la salud mental en relación a los problemas propios de la profesión, extrajo
los siguientes resultados: un 43 % sufrió de irritabilidad o se sintió exhausto emocionalmente, un
44% habría sufrido de sueño poco reparador, un 42 % dudó alguna vez de su efectividad como
terapeutas, un 38 % ha tenido que enfrentar problemas en sus relaciones íntimas y un 35% ha
sufrido episodios de ansiedad o depresión.

Sherman y Thelen (1998) en su investigación concluyeron que los principales estresores,


de una muestra de mil psicólogos que indicaban que su trabajo principal era en el área de salud
mental, se relacionaban en un 72% con el trabajo con pacientes difíciles, en un 68% con el exceso
de trabajo con papelería, en un 54% con el hecho de la incertidumbre frente a si se le está
entregando el mejor tratamiento al paciente, 45% problemas con la contratransferencia y un 42%
se relaciona con ingresos insuficientes.

Mirando investigaciones como las anteriores es que no se puede dejar de lado una
formación en términos de autocuidado, y debe ser tomada como una necesidad para cualquier
institución formadora de psicólogos. No interesa que enfoque defiendan, ni en que especialidades
se hayan formado, ya que es como psicólogo deben tener ciertas habilidades desarrolladas,
tomando en cuenta que el campo para intervenir, sobre todo si se trabaja con personas, es
sumamente amplio, por lo que mientras más completo sea el profesional, mejor.

Ahora si el centro de atención es la clínica, salen a luz distintos tipos de problemáticas y


uno de los más recurrentes son los casos que demandan una alta conexión emocional con el
paciente. Tomando en cuenta por ejemplo los casos con un alto impacto emocional, es que se
debe estar siempre conciente de que la herramienta con la cual se trabaja es el mismo psicólogo,
por lo tanto, si no se protege, esa herramienta se quiebra y por supuesto que el ayudar se hace
insostenible. Casos por ejemplo de violencia intrafamiliar y los equipos que trabajan en ello, ya
han ido investigando sobre técnicas de cuidado personal en torno a éstas temáticas. El trabajo en
contacto directo con víctimas de violencia y equipos que trabajan en ése ámbito temático nos ha
llevado a desarrollar el concepto de riesgo que es el primer paso para el autocuidado: reconocerse
como profesionales y como equipos en riesgo y dedicar recursos al desarrollo de estrategias que
permitan amortiguar el efecto nocivo y contaminante que tiene el trabajo en éstos temas (Arón y
Llanos 2004).

Guy (1995) ya comenzó a sistematizar los efectos que trae consigo la práctica clínica, y
como éstos repercuten en la vida tanto personal y profesional del psicoterapeuta. El autor analiza
la naturaleza solidaria de la práctica clínica y sus riesgos asociados, principalmente el aislamiento
psicológico. Es de suma importancia entonces que se prioridad a reforzar los conocimientos de los
riesgos que conlleva el ejercicio profesional a cualquier profesional en formación, y con esto
trabajar de forma activa en el entrenamiento de habilidades o técnicas de autocuidado que
permitan el amortiguamiento de las consecuencias del trabajo clínico.

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El interés de seguir con el proyecto y lograr formar un todo más completo tiene que ver
con el hecho de aportar también a la psicología en términos de investigación para que en un
futuro esto se pueda replicar en otros lados, y se tome consciencia de la importantaza de tratar y
elaborar el tema del autocuidado como algo obligatorio en cualquier proceso formativo de
psicólogos.

VI. Bibliografía

Arón, A.M. y Llanos, M.T. (2004) Cuidar a los que cuidan: Desgaste profesional y cuidado de los
equipos que trabajan con violencia.

Guy, J. D. (1995). La vida personal del terapeuta: El impacto de la práctica clínica en las emociones
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ANEXO 1

Cuadro de autocuidado del terapeuta

Es sano para mi y LO HAGO Es sano para mi y NO LO HAGO

No es sano para mi y LO HAGO No es sano para mi y NO LO HAGO

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ANEXO 2

EVALUACIÓN
Taller de Desarrollo Personal y Autocuidado para el futuro ejercicio profesional, desde el MIS

I. Clasifica marcando el nivel de aporte recibido en las diferentes actividades y temáticas


trabajadas en las sesiones de taller (siendo 1 muy poco y 7 mucho)

a. Mi futuro ejercicio clínico (Ejercicio de tarjetas y botella) 1- 2- 3- 4- 5- 6- 7

b. Autoconocimiento (Dibujo de la flor) 1- 2- 3- 4- 5- 6- 7

c. Aumentando mi capacidad para disfrutar (Estatuas y conceptos movilizadores) 1- 2- 3- 4- 5- 6- 7

d. Límites y Autocuidado (Ejercicio caja y Cuadro de autocuidado) 1- 2- 3- 4- 5- 6- 7

e. Yo como psicólogo clínico (MIS grupal autocuidado, hoja recursos personales,


trabajo y exposición grupal) 1- 2- 3- 4- 5- 6- 7

f. Construyendo un sentido de mi labor profesional. (Ensayo, discusión general) 1- 2- 3- 4- 5- 6- 7

II. Señala brevemente qué sesiones fueron más aportativas y las que menos contribuyeron y por
qué (en términos de agrado, metodología, reflexión, aporte a la elección de área de
especialización, al autocuidado, etc.)
________________________________________________________________________________
________________________________________________________________________________
________________________________________________________________________________
________________________________________________________________________________
____________________________________________________________

III. Evalúa el desempeño del grupo (siendo 1 muy poco y 7 mucho) en cuanto a:

a. Compromiso 1- 2- 3- 4- 5- 6- 7
b. Confidencialidad 1- 2- 3- 4- 5- 6- 7
c. Aportes 1- 2- 3- 4- 5- 6- 7
d. Participación 1- 2- 3- 4- 5- 6- 7
e. Retroalimentación 1- 2- 3- 4- 5- 6- 7
f. Respeto 1- 2- 3- 4- 5- 6- 7

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IV. Autoevaluación

a. Participación 1- 2- 3- 4- 5- 6- 7
b. Compromiso 1- 2- 3- 4- 5- 6- 7
c. Responsabilidad 1- 2- 3- 4- 5- 6- 7
d. Confidencialidad 1- 2- 3- 4- 5- 6- 7
e. Respeto 1- 2- 3- 4- 5- 6- 7
f. Cooperación 1- 2- 3- 4- 5- 6- 7

V. Desempeño facilitadores
(Fortalezas, debilidades, otro.)
________________________________________________________________________________
________________________________________________________________________________
________________________________________________________________________________
________________________________________________________________________________
____________________________________________________________

VI. Sugerencias: (otros temas a tratar, nuevas actividades, duración de sesiones, duración de
taller, metodología... etc.)
________________________________________________________________________________
________________________________________________________________________________
________________________________________________________________________________
________________________________________________________________________________
____________________________________________________________

Marca grupo taller: 1 ____ 2 _____

Nombre (Optativo) ...............................................................................................

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AcPI
Actualizaciones en Psicoterapia Integrativa
Vol. I, 68 – 76 (2009)
Publicado On line en Instituto Chileno de Psicoterapia Integrativa (www.icpsi.cl)

Una evaluación de la organización de personalidad limítrofe desde el Enfoque


Integrativo Supraparadigmático (EIS)
Estudio preliminar

Ps. Texia Bejer Tajmuch1

Resumen

El siguiente artículo aborda el concepto de organización estructural de personalidad planteado por


Otto Kernberg proponiendo una forma de evaluarla desde el Enfoque Integrativo Supraparadigmatico
(EIS). Para lo anterior se realizó un estudio en pacientes evaluados dentro del enfoque con la Ficha de
Evaluación Clínica Integral (FECI) y con el test proyectivo de Rorschach. El objetivo principal era ver si el
FECI podía dar cuenta de aspectos estructurales de a personalidad. Al finalizar la investigación se
plantea la agrupación de escalas del FECI en 5 aspectos importantes para evaluar la estructura de
personalidad planteada por Paulina Kernberg: estilo cognitivo, modulación afectiva; capacidad para
observarse a si mismo; capacidad para observar a otros y capacidad para observar su interacción con
otros.

En el presente trabajo se trabajará en las ideas de Otto Kernberg respecto de una triple
diferenciación de las organizaciones de personalidad, donde una organización borderline o limite
es claramente distinguible de las organizaciones neurótica y psicotica.

Así recordando brevemente, Kernberg postula el análisis de tres áreas primordiales para
distinguir ente los tres tipos de organización de personalidad: (1) el nivel de integración versus la
difusión de identidad; (2) los mecanismos de defensa; y (3) las características del examen de
realidad.

Es característico de las estructuras limites una identidad mas bien difusa, poco integrada
caracterizada por aspectos contradictorios tanto de si mismo como de los demás; en las defensas
aparece a la base la escisión y de muy bajo nivel, mostrando defensas tales como la idealización
primitiva, la identificación proyectiva, la negación y la omnipotencia-devaluación; y en relación a la
prueba de realidad, aunque es mas objetiva que la estructura psicotica, se caracteriza por mostrar
alteraciones en el sentido de la realidad, viéndose alterados los sentimientos asociados a la
realidad objetiva, pero tendiendo a mantener un adecuado enjuiciamiento de esto.

Desde el enfoque integrativo, el Self estaría directamente relacionado con el concepto de


personalidad, que correspondería a la tendencia estructural estable en la configuración de los
estímulos efectivos. Aunque Bagladi y Opazo (2006) plantean este concepto para diferenciar
persona de personalidad podremos aplicar esta diferenciación entre lo que es personalidad y
organización estructural de personalidad (estructura de personalidad), en donde la estructura de
1
Psicóloga Clínica.
Magister Psicología Clínica, mención Psicoterapia Integrativa, Universidad Adolfo Ibáñez
Especialista en psicoterapua integrativa, Supervisora psicodiagnóstico, Instituto chileno de Psicoterapia
Integrativa ICPSI
icpsi@icpsi.cl

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personalidad estaría compuesta por “configuraciones estables de los procesos mentales… y (que a
su vez se) estarían compuestas de subestructuras (tales como las configuraciones cognitivas y
defensivas del sujeto)” (Kernberg, 1987). Así la organización de personalidad podría comprenderse
como una supraestructura en la cual se configuran ciertas dinámicas y elementos característicos
de cada una sobre la cual se construyen las diferentes características de la personalidad. Si
conceptualizamos de esta manera la organización de personalidad, el desafío seria poder
encontrar características comunes y estructurales que influyesen establemente en el
procesamiento de los estímulos efectivos. Y si la personalidad es el tamiz del operar de los
principios de influencia (Opazo, Bagladi, 2006), entonces propondría que la estructura de la
personalidad seria el material con que se elabora dicho tamiz.
Es así, que para lograr acceso a dichas características comunes tendríamos que revisar las
formas de acceso a los elementos que den cuenta de las características y elementos
constituyentes de cada organización, en especial de la organización limite. Es así que las formas
tradicionales dentro del quehacer psicológico se dividirían en:

a. Desarrollo teórico, que podemos observar en toda la teoría psicodinámica y los escritos de
Otto Kernberg principalmente que dan cuanta de elementos básicos de formación y
manifestación de la organización limite, a nivel teórico
b. Observación clínica. Es sabido por todos los terapeutas que se dedican a la clínica que
aparecen ciertas características generales en pacientes con estas estructuras que son
visibles en la entrevista. Dentro de esto aparece la entrevista estructural como medio de
evaluación de este tipo de pacientes
c. Experiencia. Los terapeutas que llevan más tiempo ejerciendo e investigando en el área
clínica y han experienciado diferentes situaciones en la privacidad de la sesión, pueden
distinguir con mayor certeza elementos que indican estructura limite.
d. Métodos de evaluación. Se han desarrollado diversas pruebas para la evaluación más
sistemática de las estructuras de personalidad, basadas en el método proyectivo. Por
ejemplo: pruebas graficas, el Test de relaciones objetales de Phillipson, la persona bajo la
lluvia, el test de Rorschach. De estos aparece como más usado y con mayor nivel de
investigación el test de Rorschach

Justamente, es este último que tomaremos como referencia para la evaluación de los
elementos constituyentes de la estructura de personalidad limite, hay diversas publicaciones como
la referida por Dittborn, 1986, que dan cuenta de indicadores del test de Rorschach para las
organizaciones limites. Dentro de estos se consideran elementos del Rorschach, que se refiere a
todos aquellos indicadores más formales del test derivados de la tabulación y cálculos de él, tales
como: F%, F+%, F%ext, F+%ext, Tipo aperceptivo, Tipo vivencial, A%, H%, etc.

Por otro lado, dentro del Enfoque Integrativo Supraparadigmático se propone la integración de
paradigmas que permitan rescatar lo “mejor” de cada enfoque, autor y técnica para
contextualizarlo dentro del enfoque y ponerlo al servicio de la predicción y cambio como
guiadores en el acceso al conocimiento. Así, en el ámbito epistemológico plantea un
constructivismo moderado. Además incorpora la causalidad lineal y la causalidad circular en torno
al sistema Self, integrando diferentes paradigmas (biológico, ambiental/conductual, cognitivo,
afectivo, inconsciente y sistémico) como influyentes y explicativos del funcionamiento de las
personas.

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Cuadro Nº 1

Enfoque Integrativo Supraparadigmático.


Robe rto Opa zo Castr o

Feedb ack
Fe edback
Fe edback

E P C k1
k1

E = Estímulos
P = Persona
C = Conducta
K1= Consecuencias
Inmediatas
K2= Consecuencias
Mediatas

En el cuadro Nº 1 se muestra el diagrama del modelo propuesto para la comprensión de la


dinámica psicológica de individuo, En términos descriptivos, en el Modelo E son los estímulos
ambientales, P es la persona, C es la conducta abierta, K1 son las consecuencias inmediatas y K2
son las consecuencias mediatas. El eje integrador de la persona (P) es el sistema SELF, hacia el cual
convergen los paradigmas biológico, cognitivo, afectivo e inconsciente. El Modelo integra también
las modalidades causales lineal () y circular () y le otorga relevancia a las partes y al sistema
como conjunto. (Bagladi, 2003, p.29)

En términos funcionales, el Modelo asume que el proceso perceptivo es dialéctico, en el


sentido que interactúan sujeto/objeto, es decir la persona cognoscente y el objeto a conocer. En
este proceso interaccional el ambiente aporta la “materia prima”, la cual será transformada en
estímulo efectivo, que es el que realmente moviliza al sistema psicológico. En este proceso activo
de significación, el sistema SELF organiza, interpreta y modifica la experiencia, y es a su vez
modificado por ésta.

El sistema SELF de la persona recibe dos tipos de influencias presionantes en el proceso de


significación. Desde “fuera”, los estímulos aportan la materia prima que será “psicofacturada”;
esta materia prima fija límites al proceso de significación y la persona no puede construir
“autistamente” cualquier significado. Desde “dentro”, los sub-sistemas o paradigmas influyen y
presionan al sistema SELF, a procesar y a significar en determinadas direcciones.

Al aportar un marco teórico global, el Enfoque Integrativo permite derivar una Psicoterapia
Integrativa que vaya más allá de un mero eclecticismo (Bagladi, 2003). En la Psicoterapia
Integrativa se han ido decantando los postulados básicos y/o características centrales; dentro de
esos postulados encontramos el siguiente: “el diagnóstico integral es considerado crucial en
términos de predicción de evolución clínica y en términos de selección de estrategias clínicas”
(Bagladi, 2003). Por lo mismo, en la psicoterapia Integrativa el “Diagnosticar es evaluar con
propósito” (Opazo, 2001), y ayuda a orientar en donde, cuando y como intervenir en cada

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paciente, es así que el diagnosticar nos permite tener “un rayado de cancha” en la podemos
actuar de manera más adecuada para las necesidades de cada uno de los pacientes

En este contexto surge la inquietud de poder evaluar elementos estructurales con el


instrumento que utiliza el EIS, la Ficha de Evaluación Clínica Integral (FECI). Por razones de tiempo
y recursos la siguiente investigación se realizo solo con pacientes referidos solo a un tipo de
estructura de personalidad. Así la investigación busca indagar si el FECI puede dar cuenta de
elementos de estructura límite de personalidad.

En la investigación se utilizo una muestra de 57 pacientes de los consultorios dependientes del


Instituto Chileno de Psicoterapia Integrativa (ICPSI) y de la consulta particular de la investigadora,
a los que se aplico le test de Rorschach y el FECI. Y que según los resultados obtenidos en el
Rorschach cumplían los criterios para diagnóstico de estructura de personalidad limite.

Resultados

Para la corrección del test proyectivo y con objetivo de unificar el criterio de tabulación, la
examinadora corrigió y tabulo los 57 protocolos de Rorschach. Obteniendo los resultados que se
muestran en el cuadro Nº 2, que son concordantes con lo planteado teóricamente en relación a las
organizaciones de personalidad limítrofes (Dittborn, 1986; Rojo, 1997).

Cuadro Nº 2
Indicadores Rorchach en Org. Limite
(N=5 7)

Media
M : FM 3,9 : 3,6
Media Desviación
FC : CF : C 3,26 : 1,7 : 0,26
G 26,3 (normal) 25,5
Otros
FC’ : C’F : C’ determinantes
1,65 : 0,3 : 0,007
D Tipo aperceptivo
46.9 (baja) 20,4
Fc : cF : c 1,46 : 0,35 : 0
Dd 8,5 (normal) 10,3 FK : KF : K 0,49 : 0,47 : 0,005
Tipo Fk : kF : k 0,007 : 0,16 : 0
Aperceptivo G (D) Dd
Fm : mF : m 0,72 : 0,63 : 0,005

Media Desviación %
F% 32,5 (bajo) 18,2 T .V. Intratensivo 35,1%
F%ext Porcentajes
76,3 (bajo)F 14,5 T .V. ambigüal 26,3%
F+% 29,5 (bajo) 12,3
Tipo vivencial (sig
s ig=0,0
=0 ,0 13 )
T . V. extratensivo 24,6%
F+% ext 72,4 (bajo) 11,9 T .V. coartado/coartativo 14%

Media Desviación
RLC% 33,4 7,4 % Sig.
Otros3,65
calculos
IR 1,52 H< A Proporcióónes
61,4%
Proporci nes 0,000
H% 22,35 12,75 H < [(H) + Hd] 49,1% 0,024
A% 38,5 11,6 Chi c uadrado

En resumen en cuadro Nº 2 aparece una tendencia a un tipo de pensamiento con dificultad


para centrarse en lo concreto y práctico; dificultad para poder leer la realidad de modo objetiva,
tendiendo a manifestar un análisis más subjetivo y emocional de ella; elevada reactividad a los
estímulos afectivos y ansiogenos del medio, tendencia la egocentrismo y labilidad emocional,
aparición de afectos mas bien disruptivos y descontrolados, déficit en el control cognitivo;
presencia de elementos más pulsionales; dificultad para relacionarse con los demás de modo
adecuado, principalmente debido a la dificultad de ver a los demás como personas completas.

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Además a los 57 pacientes se les entrego el FECI, que es un cuestionario de auto-reporte que
responde el paciente en las primeras sesiones. En él, el paciente se auto-describe, explicita su
autoimagen, su autoestima y sus expectativas de eficacia personal, describe sus formas de
procesar información, sus modalidades de autocontrol y su administración conductual. Además el
FECI integra 16 escalas clínicas de puntaje cuantitativo, algunas con validez internacional como al
E.P.Q. de Eysenk, test de asertividad de Rathus, Sub-Escala Gambrill y Ritchie, sub escala de
Alexitimia de Toronto (TAS); y otras validadas dentro del ICPSI tales como autoimagen, satisfacción
matrimonial, satisfacción de necesidades, tolerancia a la frustración y perfeccionismo (Bejer,
2004), vulnerabilidad biológica (Inostroza, 2005), repertorio conductual, autoeficacia,
irracionalidad cognitiva (Bejer, 2008). Además aparecen dos escalas de depresión y ansiedad que
presentan una validez teórica (Bejer, 2004 pág. 24). En cada una de las escalas se obtienen un
valor numérico o puntajes que se categorizan en rangos: bajo, medio o altos., que dan cuenta de
cómo el sujeto se encuentra en cada una de las escalas.

De acuerdo a esto a continuación se indican los resultados significativos en las escalas FECI
para los sujetos de la muestra.

Cuadro Nº 3

Evaluación de Org. Limite a través del FECI


(N=57; c hi cuadrado; p<0,05)

• Neuroticismo Alto (sig= 0,007)

• Extroversión Media- baja (sig= 0,019)

• Psicoticismo Medio - Alto (sig= 0,040)

• Escala L Baja (sig= 0,040)


• Autoimagen Baja (sig= 0,040)
• Autoestima Baja (sig= 0,002)

• Satisfacción de necesidades Baja (sig= 0,008)

• Ansiedad Alta (sig= 0,000)

• Depresión Alta – Media (sig= 0,001)


• Alexitimia Alta (sig= 0,034)

• Tolerancia a la frustración Baja (sig= 0,002)

• Perfeccionismo Alto (sig= 0,034)


• Gambril y Ritchie Bajo (sig= 0,036)
• Vulnerabilidad biológica Alta (sig= 0,034)

Como se observa en el cuadro Nº 3, en los sujetos de la muestra aparecen significativos (con la


prueba Chi cuadrado y p < 0,05) altas las escalas de neuroticismo, ansiedad, alexitimia,
perfeccionismo y vulnerabilidad biológica; bajas las escalas de autoimagen, autoestima,
autoeficacia, satisfacción de necesidades, tolerancia a la frustración y Gambril y Ritchie; la escala
de extroversión aparece entere media y baja, las escalas de psicoticismo y depresión entre media
y alta.

Al asociar los datos obtenidos en el test de Rorschach y en el FECI tanto por chi cuadrado2
(p<0,05), índice de correlación de Pearson3 (p<0,05) y análisis de varianza4 (p<0,05) se logra, los
siguientes resultados por escala de FECI, mostrados en el cuadro Nº 4.

2
Para datos nominales
3
Para datos ordinales y continuos
4
Para encontrar influencia de grupos de variables

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Cuadro Nº 4
Escala Indicador Rorschach Escala Indicador Rorschach
• Manejo afectivo
Tolerancia a la • Examen de realidad
Autoeficacia • Presencia de elementos
frustración • Activación y éxito defensivo
inconscientes

• Madurez afectiva
Irracionalidad
Autoimagen • Poco control de • Esquemas inconscientes
cognitiva
necesidades afectivas
• Adecuación a la realidad
• Examen de realidad • Intelectualización
Repertorio
Autoestima • Poco control de afectos y • Manejo de sentimientos
conductual
sentimientos depresivos depresivos
• Adecuación al ver a los demás
• Madurez emocional
Satisfacción de • Manejo afectivo
• Control de impulsos Perfeccionismo
necesidades • Control de impulsos
• Relación con los demás
• Adecuada visión de la
• Madurez emocional
Satisfacción en realidad Vulnerabilidad
• Control de impulsos
pareja • Manejo afectivo y estilo biológica
• Manejo afectivo
cognitivo

Así se puede observar en el cuadro Nº 4 que en personas que presentan organización de


personalidad limite en la baja autoimagen intervienen elementos de madurez emocional y bajo
control de las necesidades afectivas; con la baja autoestima se mezclan elementos del examen de
realidad (probablemente del sentido de realidad) y bajo control de los afectos principalmente de
los afectos depresivos; en la baja de satisfacción de necesidades se ponen en juego elementos de
baja madurez emocional con dificultad en el control de impulsos y dificultades en las relaciones
con los demás; en la baja tolerancia a la frustración interviene tanto la dificultad en el examen de
la realidad que manifiestan (en el sentido principalmente) y la gran dificultad para activar las
defensas como para que estas sean efectivas frente a los agentes ansiogenos; en el alto
perfeccionismo, influyen las dificultades en el manejo afectivo y surge como una forma para el
control de impulsos muy inadecuada y rígida; y la alta vulnerabilidad biológica que influye en los
aspectos de manejo afectivo, el control de impulsos y la madurez emocional.

Además se observan cuatro escalas más que son autoeficacia, satisfacción de pareja,
irracionalidad cognitiva y repertorio conductual que presentan asociaciones, pero que no
aparecen significativas en el cuadro solo5. Esto puede ser debido a que estas escalas evalúan
elementos que son variables en cada uno de los pacientes de este tipo y que la variabilidad va a
depender según escala. En la escala de autoeficacia se encuentran influyendo en la variación de la
percepción de ella elementos del aspecto afectivo e inconsciente; la escala de satisfacción en
pareja puede variar según la variabilidad en el análisis de la realidad que presente el sujeto
dependiente de sus estados afectivos y según el tipo de percepción más objetiva o subjetiva de las
situaciones; si la irracionalidad cognitiva es alta o baja puede depender del tipo de esquemas
inconscientes activas en los diferentes momentos y del arraigo afectivo de estos; y por ultimo el
repertorio conductual de este tipo de pacientes puede ser variable dependiendo de cuan
adecuados sean a las exigencias de la realidad, la efectividad del mecanismo de inteletualización, y
como manejan el mundo afectivo y cuan adecuados son al ver a los demás en el contexto.

5
Ver cuadro Nº 3

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Finalmente con los datos anteriores podemos proponer agrupar las escalas del FECI,
basándose en lo planteado por Paulina Kernberg (1988), en estilo cognitivo, modulación afectivo;
capacidad para observarse a si mismo; capacidad para observar otros y capacidad para observar su
interacción con otros. Como una forma de “entrevista” que permita discriminar algunos
indicadores de la organización de personalidad limite.

Así, un estilo cognitivo que estaría dado por la dificultad para percibir lo práctico y concreto,
que presenta problemas al momento de poner lo racional por sobre lo emocional y caracterizado
por esquemas subyacentes que interfieren con la lectura de la realidad, se muestra en la tabla Nº
1 un conglomerado de las escalas del FECI dado por neuroticismo y perfeccionismo altos,
asertividad media y Gambril y Ritchie e irracionalidad cognitiva bajas.

Tabla Nº1
Escala Rango
Neuroticismo Alto
Asertividad Media
Irracionalidad Cognitiva Baja
Perfeccionismo Alto
Gambrill-Ritchie Bajo

La modulación afectiva que se caracterizaría por inmadurez emocional, dificultad en la


regulación emocional que le dificultan el manejo de emociones tales como la rabia y la depresión y
que además tiende a haber interferencia de esquemas inconscientes en manejo y adaptación
emocional, puede ser caracterizado según la tabla Nº 2 por las escalas de ansiedad, depresión,
perfeccionismo, psicoticismo, tolerancia a la frustración y vulnerabilidad biológica altas,
Asertividad media y Gambril-Ritchie e irracionalidad Cognitiva baja.

Tabla Nº2
Escala Rango
Ansiedad Alto
Depresión Alto
Gambrill-Ritchie Bajo
Perfeccionismo Alto
Asertividad Medio
Irracionalidad Cognitiva Bajo
Psicoticismo Alto
Tolerancia a la Frustración Alto
Vulnerabilidad Biológica Alto

La capacidad para observarse a si mismo, que estaría influida por niveles de inmadurez
emocional que dificultan e contacto con el mundo interno, bajos niveles de control de impulsos
que hacen muy difícil la capacidad de contactarse con si mismo y de los elementos inconscientes
que influyen en la percepción que se tiene de si mismo. Esto se podría observar en la tabla Nº 3
que muestra la escala alta de autoeficacia conjuntamente con las escalas bajas de autoimagen,
autoestima, satisfacción en pareja, satisfacción de necesidades y Escala L.

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Tabla Nº3
Escala Rango
Ansiedad Alto
Autoestima Baja
Autoeficacia Alta
Autoimagen Baja
Satisfacción en pareja Alta
Satisfacción de necesidades Bajo

La capacidad para observara otros, que estaría dada por la dificultad para adaptarse al medio,
dificultad para ver a los otros y sus dificultades y la forma articular de percibir las situaciones y a
los otros predominantemente influido por el mundo afectivo. Se puede ver en la tabla Nº 4 que
aparecen las escala de extroversión y satisfacción de pareja entre medio y bajo y en la escala de
repertorio conductual bajo.

Tabla Nº4
Escala Rango
Extroversión Medio-Alto
Satisfacción en pareja Baja
Repertorio Conductual Medio-Bajo

La capacidad para observarse en interacción con otros, que estaría dada por la dificultad para
leer las claves interaccionales, dificultad para comunicarse con los otros principalmente debido a
interferencia emocional, un estilo vincular más angustioso que da cuenta de una oscilación en la
capacidad de establecer relaciones intimas, y esto se traduce en una dificultad en la adaptación a
las normas sociales. Esto se podría ver en al tabla Nº 5 en que muestran alta la escala de
autoeficacia, de media a baja la escala de extroversión y repertorio conductual y baja la escala de
satisfacción en pareja.
Tabla Nº5
Escala Rango
Extroversión Medio-Bajo
Satisfacción en pareja Baja
Asertividad Media
Repertorio Conductual Medio-Bajo
Autoeficacia Alta

Conclusiones

Con los resultados obtenidos la pregunta de si la ficha FECI puede dar cuenta de elementos
diagnósticos para la estructura de personalidad límite, queda contestada en forma afirmativa.
Parece ser que podemos a través del FECI dar cuenta del estilo cognitivo, de la modulación
afectiva y la capacidad para verse a si mismo, a los otros y la interacción con los demás,
característicos (de forma particular y única) de las organizaciones de personalidad limite. Sin
embargo cabe preguntarse: ¿Será posible discriminar entre diferentes estructuras de
personalidad?, ¿Serán otros conglomerados de escalas las que den cuenta de estas otras

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estructuras?, ¿Variarían los rangos dependiendo de la estructura? Así, se plantean nuevas
interrogantes que abren líneas de investigación para determinar con mayor precisión el aporte del
FECI a la evaluación de las estructuras de personalidad.

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Vol. I, 59 – 67 (2009)
Publicado On line en Instituto Chileno de Psicoterapia Integrativa (www.icpsi.cl)

Hombres Agresores: la otra cara de la violencia intrafamiliar


Un abordaje desde el Modelo Integrativo Supraparadigmático

Ps. Ramiro G. Ramírez Stuardo1

Desde hace dos décadas, la violencia intrafamiliar ha acaparado un interés creciente de los
ámbitos psicológico, social, jurídico, sanitario, y gubernamental, adquiriendo especial relevancia
en los últimos quince años, a partir de la Declaración de las Naciones Unidas sobre Erradicación de
la Violencia contra las Mujeres adoptada por la Asamblea General de la ONU en el año 1993 que
tuvo celebración en Viena. En efecto, actualmente es uno de los temas que más preocupaciones
acarrea especialmente en lo que refiere a saneamiento y tratamiento de víctimas y testigos de la
misma, en la medida que en muchos casos sus consecuencias son francamente devastadoras,
llegando incluso hasta la muerte de alguno o más miembros de la familia.

En este mismo sentido, y en un intento por refrenar tales actos de violencia al interior de
las familias se ha legislado incansablemente al respecto, definiéndose como violencia intrafamiliar
todo tipo de maltrato que afecte tanto la salud física como psicológica de quien, aún siendo mayor
de edad, tenga respecto del ofensor la calidad de ascendiente, cónyuge o conviviente o, siendo
menor de edad o discapacitado, tenga a su respecto la calidad de descendiente, adoptado, pupilo,
colateral consanguíneo hasta el cuarto grado inclusive, o esté bajo el cuidado o dependencia de
cualquiera de los integrantes del grupo familiar que vivan en el mismo lugar. La definición legal es
concordante con lo señalado por Corsi al referir que “la utilización de las distintas formas de
violencia intrafamiliar suponen el empleo de la fuerza para controlar una relación, y
habitualmente se ejerce desde los más fuertes hacia los más débiles” (Corsi en Echeburúa, 1999), y
entrega un marco comprensivo de la violencia como un aspecto emergente de las relaciones de
poder al interior de un grupo familiar, enfatizando por una parte, el carácter interaccional de la
misma, y dejando a un lado por otra, consideraciones lineales o atribuciones causales
unidireccionales que asumen los actos violentos exclusivamente como consecuencias directas de
la presencia de psicopatología o alteraciones psíquicas en uno o más miembros del grupo familiar.

Una forma de comprender la violencia que implique su consideración como un fenómeno


interaccional, supone por tanto, un abordaje multidimensional que no sólo se encuentre centrado
en una parte del problema. Es decir, si se pretende entender de manera integral la problemática
de la violencia debe pensarse tanto en quienes la reciben como en quienes la ejercen, visibilizando
de este modo ambas caras de una misma moneda. Las mayores aportaciones en este ámbito
provienen de la psicología feminista que contribuye a la revisión crítica de los planteamientos
androcéntricos en los supuestos teóricos que orientan el conocimiento y en la metodología de

1
Psicólogo Clínico, Pontificia Universidad Católica de Chile
Magíster © en Psicología Clínica, mención Psicoterapia Integrativa, Universidad Adolfo Ibáñez
Especialista en Psicoterapia Integrativa, Instituto Chileno de Psicoterapia Integrativa
rgramirs@uc.cl

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investigación empleada al respecto, como por ejemplo desmitificar las causas de la violencia
contra las mujeres (en las que se tiende a culparlas y a justificar el comportamiento violento de los
hombres) y abrir la polémica sobre el tratamiento de los agresores y las creencias subyacentes a
los estilos agresivos de convivencia. De hecho, entre los múltiples factores que se barajan en los
distintos modelos multicausales del maltrato se encuentran precisamente las creencias y las
actitudes de los maltratadores. Estudios e investigaciones como los de Kersti Yllo y Murria A.
Straus (En Ferrer y Bosch, 2004) identifican que la existencia de maltrato está estrechamente
relacionada con la ideología patriarcal predominante de los maltratadores y señalan que este
mismo sistema patriarcal sustenta actitudes misóginas que se reflejan en la familia y en la relación
de pareja tradicional (Corsi, 1995).

Desde este punto de vista, la diversidad de factores establecidos hasta entonces como
elementos causales de la violencia, como el alcoholismo, la enfermedad mental, la privación social,
el bajo nivel cultural entre otros, no deben entenderse como determinantes de este fenómeno
sino más bien como factores detonantes y/o mantenedores, en tanto la causalidad podría más
bien asentarse en los discursos sociales tácitos y explícitos que llevan a algunos hombres a
someter y maltratar a sus parejas y familiares. El origen de la violencia, desde este paradigma se
encontraría, por lo tanto, en el sistema de valores culturales patriarcales favoreciendo la
emergencia de una “escalada de violencia” con la finalidad de generar y mantener el control sobre
la pareja, y estableciendo la dicotomía hombre-agresor/mujer-víctima. La consideración del
sistema de valores culturales en la comprensión de las interacciones violentas permitiría construir
una conceptualización de los hombres agresores como enfermos sociales y no como enfermos
clínicos, en el sentido de que son personas que tienen una gran adhesión a creencias tradicionales
sobre la femineidad y la masculinidad y a los roles que se derivan de ellas.

Este modo de visualizar el problema abre la posibilidad, a los distintos actores sociales,
políticos y gubernamentales, de intervenir en distintos niveles frente a la necesidad de ayudar a
las “víctimas” e intentar hacerlo también con los agresores. Sin embargo, y debido a la falta de
conocimiento sobre los agresores, surge aquí un nuevo problema acarreado por prejuicios
asociados a determinados modelos explicativos como por ejemplo sostener que el tratamiento
debe seguir parámetros similares a los usados para otros comportamientos indeseados como en el
caso de las adicciones. Si bien estos estándares pueden servir en alguna medida, el éxito de los
programas destinados al tratamiento de los hombres agresores estará en estrecha relación con
intervenciones comprometidas con los principios derivados de la perspectiva de género, tanto en
la vida pública como privada, situación que no ocurre en el caso de las personas que padecen de
adicciones a sustancias tóxicas. En efecto, el hecho de asumir que los núcleos del comportamiento
violento masculino se encuentran en las creencias y actitudes misóginas, implica plantearse la
necesidad de actuar sobre ellas como una “condición esencial para erradicar este tipo de delitos”
(Ferrer y Bosch, 2004).

De acuerdo a lo anterior, los distintos estamentos sociales comprometidos en este ámbito


tendrán que contemplar por lo menos, dos niveles diferentes. Por un lado, las medidas de
protección y atención inmediata a quienes padecen de violencia y por otro, programas de
intervención y prevención a mediano y largo plazo a quienes la ejercen. El desarrollo de programas
de intervención con hombres que ejercen violencia deberá por tanto, incluir una perspectiva de

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género que implique la corrección de los sesgos cognitivos y sistemas de valores asociados a su
condición de hombres y a su posicionamiento social sobre la base de una estructura discursiva
patriarcal que establece que son ellos quienes tienen más poder y privilegios y que legitima la
autoridad de los maridos sobre las mujeres en la pareja, justificando la violencia contra aquellas
que violan o que se percibe que violan los ideales de la familia patriarcal (Millet en Ferrer y Bosch,
2004).
Esta nueva forma de mirar la violencia intrafamiliar llama al desarrollo de planes de
trabajo destinados en primera instancia a conocer y explorar global e integralmente las dinámicas
psicológicas de los hombres que ejercen violencia con la finalidad de establecer lineamientos y
directrices de tratamiento que no se centren exclusivamente en el cambio conductual sino
también en el cambio y re-estructuración a nivel cognitivo, afectivo, inconsciente y socio-
ambiental. En efecto, la atribución del comportamiento violento exclusivamente a un desajuste o
desorden conductual, reduce la comprensión del problema y por tanto reduce las posibilidades de
logros realmente significativos en este punto. Heise (en Ferrer y Bosch, 2004) propone un modelo
ecológico que integra los distintos niveles mencionados señalando que en la génesis de las
conductas violentas operan y se combinan los efectos de los siguientes factores:

a) Factores que actúan en el marco sociocultural y del medio económico y social, entre ellos
las normativas sociales de regulación del poder y el control, concepciones que legitiman la
violencia como formas de resolución de conflictos, nociones rígidas de género hacia lo
masculino y lo femenino, etc.

b) Factores que actúan en el marco comunitario, instituciones y estructuras sociales formales


e informales que hacen relación con el aislamiento o falta de apoyo social.

c) Factores que actúan en el marco familiar ligados a relaciones o contextos inmediatos que
legitiman el abuso y el control masculino.

d) Factores que actúan a nivel individual tales como las características individuales del
hombre que ejerce violencia que influyen en su comportamiento.

El aporte del modelo ecológico de Heise consiste en que, por una parte, permite la
definición de factores de riesgo que aumentan la probabilidad de aparición de violencia al interior
de la familia, y por otra, visibiliza elementos desde distintos ámbitos para el diagnóstico del
agresor. Esto último, revela la necesidad de conocer la configuración individual sobre la cual se
asientan los comportamientos de agresión y por tanto, la necesidad de evaluar las características
diferenciales de los distintos comportamientos violentos para la aplicación de un plan de
tratamiento específico. Por ejemplo, no pueden conducirse terapéuticamente de la misma forma
comportamientos agresivos derivados de una descompensación psicótica, que aquellos generados
por una falta de entrenamiento en el modo de resolución de conflictos. Desde esta óptica, la
urgencia diagnóstica adquiere relevancia, especialmente en el momento de determinar cuáles
serán los lineamientos judiciales, técnicos y terapéuticos a seguir con quienes ejercen actos de
violencia, lo que se traduce indudablemente en modificaciones incluso a nivel de procedimientos
jurisdiccionales, como lo que ha ocurrido en países como Canadá, donde se han creado Court

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Clinic, que son verdaderas cortes conformadas por equipos multidisciplinarios, o como
experiencias europeas donde se han desarrollado formas de sentencias alternativas que incluyen
el mandato de tratamiento o “rehabilitación” de los agresores (Corsi, J. en Echeburúa, 1999).

De acuerdo con lo anterior, pudiera señalarse que la complejidad presentada por el


fenómeno de la violencia intrafamiliar no sólo convoca a una consideración global del tema,
tomando en cuenta las distintas dimensiones del mismo, sino que además apela a modificaciones
macrosistémicas a nivel de los discursos sociales imperantes en la cultura, que junto con legitimar
un accionar basado en una ideología patriarcal, perpetúan un círculo vicioso que atenta contra la
dignidad y las posibilidades de crecimiento de todos los actores involucrados en la escalada de
violencia, en tanto esta última debe entenderse siempre como un fenómeno que emerge en la
interacción de dos o más individuos, y no como una característica inherente y exclusiva de un tipo
de persona en particular. Una comprensión integral de la violencia intrafamiliar debiera implicar,
por lo tanto:

a) el diagnóstico integral de la violencia doméstica, y de quienes la protagonizan, tanto


víctimas como agresores,

b) el desarrollo de programas específicos de intervención tanto para personas que sufren por
violencia como para quienes la ejercen,

c) un marco legislativo concordante con la realidad multidimensional del delito por violencia
y

d) consideraciones de género en el momento de evaluar el problema.

Diagnóstico Integral en Agresores.

En la medida que la violencia contra las mujeres en el ámbito doméstico va saliendo de su


etapa de oscurantismo, emergen nuevos alcances y nuevas problemáticas, como la polémica en
torno al diagnóstico y tratamiento de los agresores, que deben ser abordadas con la misma
profundidad y acuciosidad que aquella relacionada con las víctimas, otorgándoles de este modo un
posicionamiento equivalente destinado a una comprensión integral de la violencia intrafamiliar.

Aún en la actualidad se mantiene el debate sobre la definición exacta de la violencia en el


ámbito doméstico, y por tanto, sobre quién es la víctima y quién el agresor (Rosenfeld, 1992). Sin
embargo, los esfuerzos han sido inagotables y se acrecienta el interés en alcanzar la precisión
conceptual que permita identificar claramente las características psicológicas de los agresores, y
de esta manera elaborar planes específicos de intervención centrados en el tratamiento de estos
hombres.
Por una parte, el análisis de género ofrece un conjunto de herramientas que proveen los
elementos necesarios para realizar un diagnóstico que permita identificar las necesidades, los
intereses y los problemas específicos de los hombres y mujeres (SERNAM, 2001), y de esta
manera, adoptar una perspectiva que visualice las diferencias entre los géneros sobre el uso y la

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utilización del poder, al interior de una relación de pareja. Por lo tanto, el diagnóstico de los
hombres que golpean y maltratan a sus parejas, debe efectuarse sobre la base de consideraciones
de género que se encuentran en el ámbito de los discursos, los significados y los referentes
sociales acerca de la masculinidad y específicamente, del ser hombre.

Las apreciaciones sobre el género, como foco iluminador del diagnóstico de los hombres,
permite alertar sobre los factores sociales y ambientales involucrados en el desarrollo de las
personalidades violentas, llegando más allá de las visiones simplistas que argumentan exclusividad
biológica y por tanto, “inmodificación” del fenómeno, o de aquellas que afirman la bondad
inherente de los seres humanos y atribuyen la violencia únicamente a las consecuencias de la
socialización (Miedzian, 1995).

De acuerdo con las miradas actuales, el diagnóstico de los hombres que ejercen violencia,
obligatoriamente, implica no aislarlos de sus entornos naturales y no caer en explicaciones
reduccionistas que tiendan a simplificar un fenómeno complejo, atravesado por innumerables
mitos y estereotipos culturales (Corsi, 2006) por una parte, y por otra evaluar el valor específico de
los aportes paradigmáticos en la configuración de su personalidad. Las investigaciones recientes
han identificado una serie de características particulares en los hombres violentos que, sin
embargo, no han logrado reunirse e integrarse en relación con un modelo que permita
comprender quienes son ellos, cómo sienten, cómo piensan, cómo actúan y cuáles son sus
motivaciones (Miedzian, 1995), sino más bien que han segmentando la comprensión y el
conocimiento de los mismos, perpetuando un problema de alcances epidemiológicos. Por lo tanto,
las ventajas del diagnóstico integral en estos momentos, resultan evidentes y permiten establecer
lineamientos específicos de intervención que consideren los factores más relevantes y aportativos
para la elaboración de un perfil global de las personalidades agresivas en el ámbito doméstico.

Una aproximación diagnóstica desde el Modelo Integrativo Supraparadigmático, ofrece el


marco comprensivo y teórico que se requiere para procurar una evaluación organizada y
sistemática de las características manifestadas por los agresores en cada paradigma, y desde los
distintos ámbitos de su funcionamiento, aunando consistentemente tanto sus elementos
generales como particulares, en un todo que rescata la complejidad de quienes ejercen violencia
contra sus parejas.

En el paradigma biológico, las ciencias médicas han entregado diversas explicaciones


sobre los comportamientos violentos, advirtiendo que existe un grupo de hombres que agreden
debido a la presencia de una anomalía en sus estructuras cerebrales, como consecuencia de
“microtempestades” eléctricas que se producen en el sistema límbico (Elliot, F. 1977, en Dutton,
D., 2004). Algunas investigaciones en el ámbito psiquiátrico (Rosenbaum, A. 1990, en Dutton, D.,
2004) refuerzan las bases orgánicas de los comportamientos violentos, señalando que cerca del
61% de los hombres que en un momento fueron evaluados para recibir tratamiento por violencia
intrafamiliar notificaron antecedentes de accidentes o alguna lesión en la cabeza. Por otra parte,
en los años ’70 el fuerte impacto de los genetistas, aportó con una interpretación sociobiológica
para la existencia de la violencia intrafamiliar en estudios transgeneracionales, explicando que
ésta sería el medio que utilizan los hombres para dominar a una mujer con la que tienen
relaciones íntimas a fin de asegurarse la exclusividad sexual y reproductiva, y concretar

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exitosamente, la transmisión de sus genes a la generación siguiente (Wilson, E. 1977, en Dutton,
2004).

En este mismo ámbito, Jacobson (En Dutton, D., 2004) observó que algunos agresores
presentan una alteración neuroanatómica específica que mantiene desactivada la respuesta del
sistema parasimpático y del nervio vago frente a situaciones de perturbación emocional,
inhibiendo la transmisión de impulsos cerebrales al corazón, los músculos de la garganta y el
abdomen, y rompiendo, de este modo, la cadena asociativa comportamiento
violento/consecuencias negativas. Por último, Echeburúa y otros autores recientes, confirman la
estrecha relación que existe entre la violencia y el consumo de sustancias psicoactivas que alteran
biológicamente el comportamiento de estos hombres, aún cuando no es posible establecer una
asociación de causalidad lineal entre ambos fenómenos (Adams, D., 1989, en Corsi, J., 2006). No
obstante la habitualidad con la que se conjugan el abuso de sustancias y la violencia intrafamiliar,
la mayoría de los especialistas coinciden en sostener que la presencia de alcohol, por ejemplo, no
es más que una excusa o justificativo para ejercer el maltrato, dado que los tratamientos
orientados hacia el alcoholismo y/o las adicciones a las drogas, no detienen la violencia, aunque
permiten visualizarla con mayor claridad, demostrando al mismo tiempo que los hombres con el
problema adicional de abuso de sustancias no promueven cambios en sus relaciones violentas
hasta que no se soluciona el tema de las adicciones (Corsi, J., 2006).

En el paradigma afectivo, se han encontrado hallazgos a favor de la restricción emocional (


Op. Cit.) y antecedentes de un alto nivel de alexitimia, es decir, de una acentuada dificultad para
realizar adecuadamente el registro de las emociones en hombres que ejercen violencia. La
restricción emocional se basa fundamentalmente en no poder hablar acerca de los propios
sentimientos ni expresarlos, en particular, con otros hombres, y con sus parejas lo hacen
exclusivamente a través de la violencia. En este sentido, la comunicación verbal digital se
encuentra limitada, y la expresión afectiva anulada, apoyada por un modelo masculino tradicional,
que connota la afectividad con características típicas del estereotipo femenino. Esta inhabilidad se
acentúa, debido al temor a ser señalados como débiles. Otros autores, han descrito en estos
hombres un bajo nivel de tolerancia a la frustración, el predominio de afectos disfóricos como la
angustia y la depresión, y una tendencia a la acumulación de tensiones debida a un mal manejo de
situaciones de estrés emocional (Dutton, D., 2004) y mantenida e incrementada por la restricción
emocional que los deja sin posibilidades de canalizar la angustia sino a través de una explosión
violenta.

De acuerdo a Corsi, los hombres que ejercen violencia sólo se sienten a salvo de la mirada
de los demás en la privacidad de sus hogares, mientras que en los demás espacios resultan ser
hombres que no se atreven a manifestar lo que desean, temen o necesitan, resultando entonces
que la violencia que no aparece en estos espacios explota en el doméstico o intrafamiliar. En el
mismo sentido, la violencia actúa para ellos como un mecanismo protector y reforzante de la
vulnerabilidad autopercibida para conducirse en el ámbito emocional y por tanto, en la resolución
de conflictos a este nivel (Currie, D., 1999). Por último, Gauvin, Rondeau y Dankwort (en Corsi, J.,
2006) detectan que los agresores manifiestan un profundo temor a perder a sus parejas, dando
cuenta de un rasgo característico de dependencia afectiva y de inseguridad emocional que se
observa en la constante preocupación por el accionar de la mujer, los lugares a los que ella

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concurre, con quién se relaciona, lo que incluye el control generalizado de su comportamiento. Se
observan muy sensibles ante la posibilidad de pérdida o abandono, no pudiendo pensarse a sí
mismos ni a sus parejas como individuos separados. En el mismo sentido, este rasgo psicológico
(Currie, D., 1999) se potencia por “ciertos condicionamientos sociales respecto del matrimonio y
de la pareja: ‘ver a los dos unidos como si fueran uno solo’, y donde ese ser ‘uno’ habitualmente
es él”.

En el paradigma cognitivo, Liliana Dohmen (2004) describe que los hombres agresores
generalizan sus comportamientos y sus actos con la intención de justificar la presencia de la
violencia, despersonalizándola y por tanto obstaculizando el proceso de responsabilizarse por la
violencia cometida contra sus parejas. Junto con la generalización “desrresponsabilizante” aparece
entonces, la heteroculpabilización, como un mecanismo defensivo frente al insostenible
sentimiento de culpa por haber agredido a sus parejas. En efecto, Dutton (2004) en sus
investigaciones ha constatado que un alto porcentaje de los hombres violentos no psicopáticos
presentan un alto nivel de culpabilidad, que sumado al escaso repertorio conductual para efectuar
la reparación del daño a sus víctimas, tiende a incrementar la sensación de culpabilidad a niveles
angustiosos intolerables, consiguiendo el alivio a través de la culpabilización a terceros. La
atribución causal de sus actos a otros, se refuerza por la presencia de sesgos y errores cognitivos
como la minimización, la justificación y la manipulación y la condicionalidad de sus
comportamientos (Dohmen, L., 2004), refiriendo constantemente que “si me hubiera… yo no la
habría golpeado.”

Por otra parte, la justificación y minimización de la violencia les permite negar su


responsabilidad y sobrellevar las circunstancias manteniendo intacta su imagen en el ámbito
público. Corsi (2006), ha señalado también que en estos hombres se observa el fenómeno la
ceguera selectiva, es decir, de la ausencia de percepción entre lo que su accionar violento provoca,
y la respuesta defensiva y de protección de la mujer para evitar nuevos episodios de maltrato. En
efecto, los maltratadores no establecen una relación entre lo que hicieron a sus mujeres y los
comportamientos o reacciones consecuentes que ella implementa. Sonkin y Durphy (1982),
referidos por Corsi, establecieron que la primera razón por la que algunos hombres utilizan la
violencia es “porque ella actúa”, es decir, y en términos lingüísticos, aparece el uso de un lenguaje
analógico o comportamental que frena la posibilidad de argumentaciones emocionales o de
manejo con conductas no agresivas, ante situaciones que escapen al control de los hombres
violentos. De esta manera, los agresores puntúan la secuencia de actos invisibilizando los actos de
violencia como precipitantes de respuestas defensivas que pongan límites al maltrato, advirtiendo
que su comportamiento violento es reacción de la instrumentación defensiva, para ellos no lo es,
desplegada por sus parejas. En otro lugar, aparecen en estos hombres esquemas rígidos sobre la
masculinidad y la femineidad, adscribiéndose rigurosamente al estereotipo tradicional de género
masculino, caracterizado por una preocupación excesiva por el rendimiento, el progreso y la
necesidad de tenerlo todo controlado (Currie, D., 1991). Los hombres que violentan a sus parejas
se apoyan en los valores y discursos culturales, basados en mitos sobre la masculinidad que
entregan las bases sobre cómo debe ser el Hombre, determinando desde esta posición un lugar de
dominación y jerarquía en relación a la mujer, subordinándola y sometiéndola para mantener
intacto el estado de cosas.

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Por último, y en estrecha relación con lo anteriormente descrito, se identifican en estos
hombres profundas alteraciones en el contenido y en el control de su pensamiento, refiriendo
muchos de ellos pensamientos celotípicos y obsesivos respecto al pensar, sentir y actuar de sus
parejas. Echeburúa, en el Manual de Violencia Intrafamiliar (2002), advierte que la presencia de
obsesiones y específicamente, de pensamientos celotípicos constituye un indicador de letalidad,
dado que en algunos casos éstos pudieran romper con las barreras de la realidad, alterando el
juicio sobre la misma, y desencadenar la muerte de algún miembro de la familia.

En el paradigma conductual/ambiental, muchos autores coinciden con la presencia del


fenómeno de la doble fachada, en tanto, los hombres que ejercen violencia actúan de forma
diferente en el ámbito de lo privado y de lo público, generando discrepancias significativas en sus
comportamientos. La imagen social es opuesta a la que manifiestan en el hogar, llegando a
mostrarse sumisos, alegres, tranquilos, agradables y habitualmente seductores (Ferreira, G., 1989,
en Corsi, J., 2006). Este hecho, dificulta que las mujeres maltratadas puedan demostrar que es el
mismo hombre quien las agrede, resultando de este proceso un doble victimización, ya que
termina siendo señalada como mentirosa, desequilibrada o loca (Corsi, J., 2006). De acuerdo a
Ferreira, “…esta personalidad dual no es conflictiva para el agresor. Actúa con naturalidad su
doble fachada. Sabe que su conducta violenta no sería bien vista, a no ser por otros que
comparten su modo de actuar y de ser. Por eso es que cuida que su comportamiento no
trascienda del ámbito privado” aún cuando están convencidos de que tienen pleno derecho a
castigar a sus parejas, porque ellas son de su propiedad y no responden con sus expectativas. Por
otro lado, la mantención de esta imagen se refuerza por un bajo repertorio conductual y un nivel
deficiente de comportamiento asertivo, mermado por los efectos de la socialización en la violencia
como un mecanismo de resolución de conflictos y de afrontamiento a situaciones y circunstancias
problemáticas.

En el mismo sentido, Dutton y otros autores coinciden en visualizar a los agresores como
hombres que canalizan inadecuadamente la agresión, dada la naturalidad de esta respuesta en la
especie humana. La agresión constituye una respuesta natural frente a situaciones de amenaza
ambiental, sin embargo, su canalización por medio de la violencia merma la capacidad de
autoprotección y al mismo tiempo daña la relación con los otros. Por último, se observa en estos
hombres una acentuada resistencia al cambio (Corsi, J., 2006), fomentada y reforzada por los
esquemas rígidos descritos con anterioridad. El cambio amenazaría la mantención de la imagen
social, vulneraría las posibilidades de control omnipotente de las diferentes circunstancias
externas e impediría un actuar sin riesgos para la propia personalidad y sus características. La
forma de manifestación de esta resistencia sigue dos modalidades: la actitud resistente evidente,
que esquiva la responsabilidad sobre la situación, y confronta y cuestiona las imputaciones que se
les adscriben, y la actitud seductora o manipulativa que intenta soslayar la responsabilidad sobre
los actos cometidos, generando la dubitación de los otros en relación con el peso real de sus
comportamientos (Adams, D., 1989, en Corsi, J., 2006).

En el paradigma inconsciente, y de acuerdo con lo descrito más arriba es posible sostener


que quienes ejercen violencia intrafamiliar tienden a racionalizar el mundo emocional,
encontrando explicaciones justificativas de sus comportamientos a través de la generalización, la
minimización, la represión, y la manipulación. Al mismo tiempo, la racionalización permite

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mantener aislados los afectos de las ideas y de esa manera alcanzar el objetivo inicial respecto del
control tanto de sí mismo como de las situaciones externas. Con el despliegue de este mecanismo
de manejo emocional, mientras los afectos se mantengan alineados bajo el manto de la
inconsciencia, la imagen externa se preserva intacta, y el actuar concomitante permanece
incuestionable e impune. Se sigue de esta manera de accionar, un bajo nivel de awareness sobre el
propio comportamiento, ya que las experiencias que efectivamente permitirían explicar la
aparición de la violencia se encuentran reprimidas y las asociaciones concomitantes se
obstaculizan manteniendo rígidamente el funcionamiento del sistema psicológico. Lamberti y
Matteozzi, (2008) afirman la existencia de sistemas defensivos inmaduros para el manejo de la
angustia, señalando que estos hombres tienden a la idealización y la devaluación constante de las
figuras que les rodean, y que es este mismo mecanismo el que utilizan para percibirse a sí mismos,
dando lugar a imágenes contradictorias que impiden la integración de la personalidad, y que en
muchos casos desencadena trastornos graves de la personalidad, al no poder configurar una
identidad clara en lo corporal, lo social, lo sexual, y lo emocional. Por último, los datos
anamnésicos de hombres que ejercen violencia permiten identificar un gran número de
experiencias traumáticas que en muchos casos permanecen reprimidas inconscientemente y/o
suprimidas conscientemente debido al intenso dolor que les generan (Echeburúa, E., 2002).

En el paradigma sistémico, y sobre la base de los estudios recientes que integran los
factores familiares y contextuales en la comprensión de la violencia intrafamiliar, se describe
brevemente, que en las familias de los hombres que ejercen violencia aparece una historia de
definición de roles, reglas y límites intrafamiliares y extrafamiliares, en algunos casos rígidos y en
otros laxos y confusos (Corsi, J., 2006). Esta situación promueve el aferramiento a estereotipos
externos que definan el qué hacer, cómo hacer y para qué hacer sobre la ausencia de lineamientos
y directrices claros sobre las expectativas de ellos al interior de las familias.

Por otra parte, y en relación con las dificultades emocionales se observa en estos hombres
problemas de comunicación, dada la incapacidad para verbalizar lo que habitualmente traducen
en lenguaje analógico o conductual. Sus parejas comprenden poco o nada lo que realmente les
ocurre, y ellos difícilmente transmiten con claridad lo que desean, temen o necesitan para lograr
un estado de bienestar. Este mismo hecho, trasunta en la adjudicación de la violencia a la mujer
y/o a la explicación de los comportamientos violentos como la resultante de violencia cruzada (Op.
Cit.).

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Ps. Mg© Ramiro Ramírez Stuardo, 2008

Discurso machista
Escaso repertorio conductual
Deprivación sociocultural
Alteraciones cerebrales y Baja asertividad
Problemas económicos neuroanatómicas Mal manejo de la agresión
Escasas oportunidades ambientales
Ingesta de sustancias
Ambiente patosintónico
tóxicas
Predominio de castigos Alteraciones funcionales
Negligencia y desatención emocional
del SNC (reacciones
Baja satisfacción de necesidades
vagales)
Baja satisfacción matrimonial Neuroticismo alto
Alteraciones en el apego
Psicoticismo alto

Estilo
heteroculpabilizador
atribucional Dificultades en la expresión emocional
Sesgos cognitivos Baja tolerancia a la frustración
Creencias erróneas e Baja autoestima Predominio de afectos disfóricos
ideas irracionales Autoimagen negativa Alexitimia alta
Esquemas rígidos sobre Baja autoeficacia Altos umbrales hedónicos
la masculino y lo femenino Pobre búsqueda de sentido Mal manejo del estrés
Significación inadecuada Mal manejo de la rabia
Dificultades en la autoorganización
Pobre integración de la identidad

Reglas, roles y límites confusos y Capacidad de awareness limitada o nula


disfuncionales Experiencias traumáticas reprimidas
Problemas de comunicación Sistemas defensivos inconscientes inmaduros
Patrones inadecuados de interacción familiar
Estilos de interacción agresivos

Ps. Ramiro Ramírez Stuardo

En síntesis, la revisión del estado de las investigaciones actuales permite visualizar la


multidimensionalidad del fenómeno de la violencia, y especialmente de la multiplicidad de
factores que permiten comprender el actuar de los hombres que ejercen la violencia contra sus
parejas, y de este modo desarrollar e implementar planes de intervención específicos, con
conocimiento de la diversidad paradigmática, en la otra cara de la moneda. La violencia
intrafamiliar es un fenómeno interaccional, que obliga conocerlo y diagnosticarlo en todas sus
dimensiones, a partir de una visión integradora capaz de dar cuenta de su complejidad. En
palabras de Corsi, “un modelo integrador, que dé cuenta de los individual, familiar, institucional y
social y sus interacciones, facilita a su vez la utilización de modelos conceptuales que permitan
operar en cada situación de acuerdo con cada caso puntual, único e irrepetible. Todo profesional
debe contar con la libertad y la creatividad necesarias para permitirse el uso de técnicas y
estrategias novedosas; aceptar que cada modelo aporta conceptos importantes para su abordaje,
sin que esto signifique el desconocimiento del marco conceptual que lo sustenta ni aferrarse a un
modelo como el único marco válido que permite interpretar la realidad”.

La violencia y quienes la ejercen son reales, y por tanto deben ser interpretados de un
modo que se logren cuestionar y flexibilizar las posturas rígidas sobre ellos, para dar respuestas

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eficaces a problemas que destruyen y amenazan con seguir haciéndolo de una forma francamente
devastadora.

Bibliografía

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ECHEBURÚA, E. (2006). Personalidades Violentas. España, Ed. Pirámide.

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Instituto Chileno de Psicoterapia Integrativa


AcPI
Actualizaciones en Psicoterapia Integrativa
Vol. I, 77 – 88 (2009)
Publicado On line en Instituto Chileno de Psicoterapia Integrativa (www.icpsi.cl)

Depresión Posparto
Hacia un tratamiento integral1

Ps Francisco Barra A.2


Dr. Luis Barra A.3
Dr. Jaime Solís G.4

Facultad de Medicina y Odontología


Universidad de Antofagasta
Octubre de 2008
.
Si bien ser madre es siempre un gran desafío, tradicionalmente el embarazo ha sido
asociado a un estado de “bienestar emocional” en la mujer; no obstante se ha demostrado
que entre el 30 y el 40% de las gestantes presenta algún síntoma de depresión y un 10% de
ellas evolucionan en forma grave, requiriendo tratamiento psicológico y farmacológico. Lo
anterior parece estar relacionado a factores biológicos, sociales y psicológicos.
El presente artículo busca dar una mirada integral al fenómeno de la depresión posparto,
tanto en su génesis como en su abordaje.

Tendencias de la maternidad en Chile

Desde una perspectiva psicosocial la maternidad trae aparejada una serie de dudas y
cuestionamientos a la mujer que se enfrenta a la decisión de tener un hijo o directamente a su
condición de embarazo: ¿Será la edad adecuada para tener hijos?, ¿Estoy dispuesta a postergar mi
profesión?, ¿Qué espero del padre de mis hijos?, ¿Qué quiero dejar a mis hijos?, ¿Mi trabajo es
compatible con mi familia?, ¿Estaré preparada para ser madre?, ¿Mi marido me querrá con otra
talla?, etc.

Bajo el título “Las madres del 2010”, un estudio realizado por MORI Research (Lagos y cols,
2007) indagó en el concepto de maternidad que existe en Chile. Se encuestó a 600 personas,
hombres y mujeres, y uno de los temas principales que se abordó fue el trabajo de la mujer. Un
74% afirmó que los hijos y el ejercicio de una profesión son compatibles, y sólo un 22% que se
debe elegir entre uno de esos caminos. Un 7% piensa que la mujer puede sentirse realizada aún
sin haber tenido hijos. El 22% cree que dedicarse a los hijos y a la casa es un trabajo como
cualquier otro. Sólo el 9% no esta de acuerdo con que la mujer deba aportar al ingreso familiar. Lo
anterior se contrasta con el perfil de la mujer actual como mujer independiente, que contribuye al

1
El presente artículo se realizó a partir de las presentaciones realizadas por el psicólogo Francisco Barra y los
psiquiatras Luis Barra y Jaime Solís en el Seminario de Depresión Post Parto, desarrollado en la Facultad de
Medicina de la Universidad de Antofagasta, Octubre, 2008.
2
Psicólogo Clínico. Magíster (c) Psicoterapia Integrativa Universidad Adolfo Ibáñez
3
Médico Psiquiatra. Universidad de Antofagasta
4
Médico Psiquiatra, Clínica Psiquiátrica Universitária Universidad de Chile

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ingreso familiar, cree que es más fácil ser profesional que madre y que se inclina más por el
trabajo remunerado que por las labores del hogar.
Ante la pregunta de la compatibilidad entre trabajo y crianza, 16% de los encuestados
consideraron que una mujer que trabaja es capaz de criar 1 hijo, 42% 2 hijos, 13% 3 hijos, 7% 4 o
más hijos y un 2% consideró que no era posible criar ningún hijo si se trabajaba, en tanto que un
20% no sabe o no respondió a esta interrogante. La mujer/madre de hoy, de hecho es una mujer
independiente, con ingresos propios (fruto de haber estudiado y sacado adelante una carrera
profesional). Que rechaza el rol de dueña de casa y exige del hombre una relación de igualdad
tanto en lo que se refiere a administración de la casa como al cuidado de los hijos.

Entonces, la conclusión es que existe una tensión cada vez mayor entre la condición
cultural y el deseo de ser madre. Deseo ante el cual, las mujeres pueden verse castradas y/o
sumamente complicadas, por la creencia de que es muy difícil ser madre.

La Depresión es una de las enfermedades de mayor relevancia en la Salud Pública, uno de


cada seis adultos experimenta depresión en el curso de su vida, es la cuarta causa mayor de carga
de enfermedad a nivel global (morbilidad + mortalidad) y casi el 90% de los pacientes deprimidos
presenta alteraciones de moderadas a severas en el trabajo, el hogar, las relaciones o el
funcionamiento social. La importancia que reviste la depresión radica en que, siendo un cuadro de
alta prevalencia, produce sufrimiento al individuo y al entorno, implica altos niveles de
discapacidad, ocasiona aumento consultas médicas y psicológicas, disminuye la sobrevida general
y es una enfermedad que recurre en la mayoría de los pacientes.

En unos estudios realizados para ver el riesgo de recurrencia de un episodio depresivo


previo, tras la recuperación y con seguimiento a largo plazo (3 a 15 años tras la recuperación del
episodio previo), muestran un porcentaje de recurrencia del 50% tras un primer episodio, de un
70% tras un segundo episodio y un 85% tras un tercer episodio. (Judd, et al. 2000; Meller et hall,
1999; Keller y Noland, 1998). Así, La recurrencia se hace más probable con cada episodio de
depresión. Lo anterior se encuentra altamente asociado con el grado de discapacidad que puede
acarrear la depresión, grado que es significativamente resaltado por la OMS en sus proyecciones
hacia el año 2020, incluyendo a la Depresión como una de las condiciones que se estima pueden
acarrear problemas de salud, junto con enfermedades tales como las cardiacas, las
cerebrovasculares y el VIH. (World Health Report, 2001; Murray y Lopez, 1996).

Entre las poblaciones de mayor riesgo para desarrollar cuadros depresivos se encuentran
las mujeres durante el periodo de posparto, pues los cambios hormonales (baja de estrógenos) y
la escases de recursos psicológicos para enfrentar los eventos psicosociales desencadenantes de
estrés favorecen la aparición de dichas patologías; llegando a alcanzar tasa cercanas al 10% en el
caso específico de la Depresión Posparto.

Género y Depresión

La depresión es aproximadamente dos veces más común en las mujeres que en los
hombres; con una prevalencia en el transcurso de la vida de 21,3% en mujeres y 12,7% en
hombres. Se estima que la relación mujer – hombre en depresión unipolar es de 3 : 1. Dicha

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prevalencia en las mujeres es consistente a través de los distintos países y grupos étnicos
(Lewinsohn et al, 1998).

Desde una perspectiva más integral podemos apreciar que en las mujeres se conjugan
elementos biológicos, sociales, culturales y económicos que resultan en factores de relevancia a la
hora de los desencadenantes o mantenedores de la depresión.

Existen, también diferencias en la forma de presentación y curso de la depresión entre


hombres y mujeres. Así, los síntomas vegetativos inversos (hiperfagia/ganancia de peso,
hipersomnia) son más comunes en mujeres, hay mayor comorbilidad con ansiedad y con
trastornos alimentarios, siendo menos frecuente la comorbilidad con alcoholismo y abuso de
sustancias. Las mujeres presentan más efecto estacional en el estado de ánimo y una mayor
asociación con eventos de vida estresantes. Con respecto a la conducta suicida las mujeres
presentan intentos suicidas más frecuentes y menos suicidios consumado que los hombres.
Finalmente el riesgo de cronicidad y recurrencia de la depresión es mayor en mujeres que en
hombres.

Las diferencia de prevalencia en hombres y mujeres parecen corresponder a los años


reproductivos de una mujer y a la relación entre esteroides gonadales y cerebro.

Las mujeres están expuestas durante toda la edad fértil a variaciones hormonales
endometriales, humorales, ováricas, adrenales y cerebrales. Esto se traduce entre otras cosas en

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variaciones de conducta, humor, peso, apetito, líbido y temperatura, tanto en la fase folicular
como en la luteínica (Sheline et al, 2003).

Los cambios hormonales producidos durante el embarazo tienen que ver con un aumento de
la progesterona y la disminución de los estrógenos. La progesterona actúa a nivel de los
receptores específicos en neuronas de corteza, sistema límbico, hipotálamo e hipófisis;
aumentan actividad de MAO y tienen una acción sedante, hipnótica y anticonvulsivante. Los
estrógenos son receptores específicos en neuronas de corteza, sistema límbico, hipotálamo e
hipófisis, inducen plasticidad sináptica y dendrítica y regulan densidad de receptores, aumentan
niveles de N-adrenalina y Acetilcolina, disminuyen actividad de MAO y aumentan los niveles de
Beta-endorfinas.

Depresión-Ansiedad en el Ciclo Reproductivo Femenino

Depresión/ansiedad durante
el embarazo
Depresión/ansiedad asociada con infertilidad,
aborto espontáneo, o pérdida perinatal

Menárquia___________Embarazo___________________Menopausia
Depresión/ansiedad
durante el periodo
perimenopausia
Depresión/ansiedad premenstrual

Depresión/ansiedad en el postparto

Embarazo y Depresión

Existen cambios psicológicos normales que se presentan en el embarazo. Durante el


Primer Trimestre: modificación de intereses, vuelco al “embarazo” y temor a la pérdida. En el
Segundo Trimestre: inicio de la relación “madre-hijo”. Y, en el Tercer Trimestre: inicio de
“ansiedad” por el parto y preparación para la separación del posparto.

Contrariamente a lo que ttradicionalmente se sostenía que el embarazo se asociaba


habitualmente a un estado de bienestar emocional en la mujer, alrededor de un 30% a un 40% de
las gestantes presentan síntomas ansioso depresivos, durante el embarazo; y el rriesgo de
hospitalización psiquiátrica, es casi 7 veces mayor durante los 30 días posteriores al parto que
antes de embarazarse. Así, depresión y embarazo son entidades que pueden presentar una
estrecha relación, como lo vemos en los cuadros siguientes:

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Prevalencia de síntomas Depresivos en el Embarazo

Autor N N. Socioec. Prevalencia


Milan (1990) 179 bajo 30,2

Jadresic (1992) 108 medio 35,2

Alvarado (1992) 125 Medio-bajo 30,4

Prevalencia de síntomas Depresivos en el Posparto (EPDS)

Autor N Fecha Prevalencia


Jadresic (1992) 542 2-3 meses 36,7

103 3 días 27,2


Risco (2002)
43 12 semanas 48,0

Florenzano (2002) 88 1-10 días 50,0

Cuadros Depresivos del Posparto

Existen tres tipos de alteraciones que pueden presentarse en el posparto: Disforia,


Depresión y Psicosis (Bright, 1994; Suri y Burt, 1997; Nonacs y Cohen, 1998). La Disforia Posparto
es un cuadro leve y autolimitado (50-75%), aparece más tempranamente que la depresión, entre
la 1ª y la 2º semana, su duración habitual va de horas hasta 10 días. Es un cuadro de alta
frecuencia, que afecta a cerca del 60 % de mujeres en puerperio. Caracterizado por labilidad
Emocional, angustia, alteraciones del sueño, irritabilidad y fatigabilidad. Requiere fundamental
manejo ambiental, psicoeducación a paciente y familia; generalmente no requiere tratamiento
farmacológico. Si este cuadro se prolonga por más de 2 semanas hay que sospechar y evaluar el
desarrollo de un Episodio Depresivo Posparto.

La Psicosis Posparto es un cuadro severo, poco frecuente (0,1 a 0,2%) y dramático,


aparece en las primeras 48 horas hasta 2 semanas postparto y presenta riesgo de suicidio e
infanticidio. Requiere hospitalización y manejo de especialidad a la brevedad y se le considera un
indicador pronóstico de patología mental severa.

La Depresión Posparto (DPP) (10-15%), mantiene los mismos criterios diagnósticos de


depresión mayor. Es un cuadro que puede iniciarse en la 3ª a 4ª semana postparto hasta un año
después, encontrándose un peak de presentación en las semanas 8 a 12 post parto. Requiere
tratamiento y puede cursar con síntomas severos en una de cada 10 puérperas.

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Un aspecto relevante en relación a la DPP es que suele presentar dificultades para su
diagnóstico por una baja de reporte de síntomas emocionales, la atribución de sintomatología a
una reacción “normal” ante el embarazo y por el hecho que las atenciones de salud para la madre,
en el sistema público, se establecen solo en primer mes post parto. Es por ello que es importante
contar con instrumentos de apoyo en el diagnóstico, uno de ellos es el Screening Escala de
Depresión Posparto de Edimburgo (Anexo) empleada y validada en varios países y culturas, y
traducida al menos a 23 idiomas diferentes. Este es un instrumento autoaplicado que hace
referencia a los 7 días previos. Se deben responder todas las preguntas y se aplica 6 a 8 semanas
posparto.

Como podemos apreciar en el cuadro siguiente, el inicio de los síntomas en la Depresión


Posparto presenta variaciones en cuanto a frecuencia. En el 40% de las pacientes aparecen
después del primer control posnatal, en el 20% coincide con destete, en el 16% con el reinicio de la
regla, en el 14% con el inicio de anticoncepción hormonal y en el 5% aparecen al año del posparto
(Bright. 1994; Suri y Burt, 1997).

Un estudio sobre la calidad de vida de mujeres deprimidas en el posparto (Rojas y cols,


2006), que buscaba caracterizar el tipo de síntomas depresivos presentes en mujeres con
depresión posparto que se atienden en atención primaria. Se estudio a 159 mujeres con
diagnóstico de DPP, pertenecientes a 4 centros de atención primaria de Santiago. El estudio
mostró que la DPP se asoció grados importantes de discapacidad en actividades de la vida

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cotidiana. La severidad de los síntomas se asocia con deterioro significativo del nivel de
funcionamiento físico y psíquico en las mujeres que padecen DPP.

Como hemos visto la Depresión Posparto en la mayoría de los casos se presenta durante el
primer mes del puerperio o poco después, pero a veces los síntomas aparecen al final del
embarazo. Se ha visto que en su etiología influyen factores biológicos, psicológicos y sociales
(conflictos maritales, eventos vitales, apoyo social insuficiente ambivalencia respecto al
embarazo).

En un estudio realizado, por el Dr. Gregorio Evans y cols (2003), en el Sistema Público de
Atención de Salud, sobre factores de riesgo en la Depresión Posparto, se señala que un 66,6% de
las pacientes con patología durante el embarazo, presentaron depresión posparto, en tanto que
sólo un 26,37% de las pacientes sin patología, presento depresión posparto. Un 60% de las
madres con hijos hospitalizados durante el período de recién nacido o lactante se deprimió
posteriormente, en comparación con un 27,47% de madres con recién nacidos sanos que
presentaron depresión. Finalmente, un 71, 42% de las mujeres con antecedente de depresión
previa, presentaron en el puerperio depresión, siendo este último factor el con mayor asociación
de riesgo.
En otro estudio publicado en la Revista Médica de Chile, sobre prevalencia y factores de
riesgo asociados a la depresión posparto en puérperas de un Centro de Atención Primaria en el Sur
de Chile, se señalan como importantes factores de riesgo los antecedentes personales de
depresión, el consumo de alcohol durante el embarazo, los antecedentes familiares de trastornos
del ánimo, la violencia intrafamiliar y la mala calidad de la relación con el padre del hijo durante el
embarazo y puerperio. Otros factores de riesgo que se han encontrado son el ser primípara,
menor de edad, presentar una enfermedad mental durante el embarazo, tener historia de
depresión posparto previa, historia previa de enfermedad mental a lo largo de la vida, historia
familiar de enfermedad mental, eventos vitales estresantes recientes y problemas conyugales. Se
señala, también, que es dos veces más probable encontrar una puérpera deprimida en un
consultorio público que en una clínica privada (Póo y Espejo, 2008).

Tratamiento de la paciente con Depresión Posparto

En términos generales el tratamiento de la DPP implica la consideración de farmacoterapia,


apoyo psicoterapéutico y acción sobre la red de apoyo sociofamiliar. Dentro del aspecto no
farmacológico del tratamiento se incluyen medidas de manejo ambiental, técnicas de relajación,
suspensión de cafeína, nicotina y alcohol, conjuntamente con psicoterapia. Con respecto al
tratamiento farmacológico un aspecto particular de la DPP es la necesidad de cautelar los aspectos
relacionados con la lactancia y la relación con el bebe.

De hecho el uso de antidepresivos en lactancia debe considerar el paso de antidepresivos


a leche materna. Todos los antidepresivos pasan a la leche materna sí existen diferencias en la
relación nivel en plasma/nivel en leche, así han mostrado mejores evidencias los antidepresivos
desipramina, sertralina y paroxetina. Otro fármaco frecuentemente usado en mujeres
embarazadas es el Sulpilan © (Sulpiride), éste es un antipsicótico, bloqueador dopaminérgico con

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leve efecto serotoninérgico por interacción dopa-serotonina. El Sulpilan © es mpliamente usado
para estimulación de lactancia posee un efecto hipnótico dosis dependiente y un ligero efecto
antidepresivo; que si bien alivia algunos síntomas del cuadro no logra la remisión de los síntomas
como los antidepresivos antes mencionados.

En un estudio sobre el tratamiento de la DPP, realizado con 230 mujeres con DPP, de
bajos ingresos socioeconómicos, asistentes a consultorios de atención primaria de la ciudad de
Santiago; se diseñó una Intervención de Múltiples componentes para mejorar el tratamiento de la
DPP en atención primaria. El objetivo del estudio era comparar la eficacia de un programa de
tratamiento de múltiples componentes v/s el tratamiento usual en consultorios de Atención
Primaria. De este modo 114 mujeres fueron tratadas desde una perspectiva de multicomponentes
que implicaba consultas médicas, intervención grupal de psicoeducación, tratamiento
farmacológico si era necesario y monitorización del progreso clínico y de adherencia al
tratamiento. Otras 116 mujeres fueron tratadas en la forma de tratamiento usual de los
consultorios de atención primaria, esto es, todos los servicios disponibles en el consultorio,
tratamiento farmacológico, intervención grupal y derivación externa. A partir de este estudio se
concluyó que el tratamiento multicomponente diseñado fue más efectivo en el tratamiento
habitual de la DPP en atención primaria. El tratamiento diseñado no significó un aumento
significativo de los costos del tratamiento. Así, parece necesario desarrollar programas específicos
para el tratamiento de la DPP en atención primaria. (Rojas y cols, 2007).

Ahora bien, la Depresión Posparto no sólo es perjudicial para la madre, sino que también
reviste de gran impacto en la salud de los hijos. Un 49,8% de hijos de madres deprimidas
presentan una alta prevalencia de problemas conductuales y emocionales. Estas cifras son
mayores a los resultados obtenidos por investigaciones llevadas a cabo en nuestro país en niños
de la población general (15%). Estudios realizados en Chile en la comunidad escolar han
encontrado prevalencias de 24% y 32% de trastornos psiquiátricos (Fritsch y cols, 2007).
Concordantemente, estudios sobre hijos de madres depresivas, realizados en Australia, Nueva
Zelanda, Estados Unidos de Norteamérica y Reino Unido, también han encontrado una alta
prevalencia de trastornos psiquiátricos en éstos (con cifras entre 41% a 77%). Los hijos de madres
con Depresión que tienen 2 a 5 veces más riesgo de presentar sicopatología, que la población
general. Es necesario señalar que no existen publicaciones sobre estudios en hijos de padres con
patología depresiva en otros países en vías de desarrollo (Fritsch y cols, 2007).

Un abordaje Integrativo

Dentro de las propuestas terapéuticas existentes hoy en día la del Enfoque Integrativo
Supraparadigmático (Opazo, 2001) resulta particularmente aportativa para el abordaje de la DPP,
pues considera diferentes paradigmas participantes, se centra en la realidad idiosincrática de cada
paciente y nos permite incorporar a diferentes actores en su tratamiento.

El Enfoque Integrativo Supraparadigmatico, desarrollado por el psicólogo chileno Dr.


Roberto Opazo, propone la integración de paradigmas que permitan rescatar lo “mejor” de cada
enfoque, autor y técnica para contextualizarlo dentro del enfoque y ponerlo al servicio de la
predicción y cambio como guiadores en el acceso al conocimiento. Así, en el ámbito

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epistemológico plantea un constructivismo moderado. Además incorpora la causalidad lineal y la
causalidad circular en torno al sistema Self, integrando diferentes paradigmas (biológico,
ambiental/conductual, cognitivo, afectivo, inconsciente y sistémico) como influyentes y
explicativos del funcionamiento de las personas.

Enfoque Integrativo Supraparadigmático.


Robe rto Opa zo Castr o

Feedb ack
Fe edback
Fe edback

E P C k1
k1

E= Estímulos
P= Persona
C= Conducta
K1= Consecuencias
Inmediatas
K2= Consecuencias
Mediatas

En el cuadro anterior se muestra el diagrama del modelo propuesto para la comprensión


de la dinámica psicológica de individuo, En términos descriptivos, en el Modelo E son los estímulos
ambientales, P es la persona, C es la conducta abierta, K1 son las consecuencias inmediatas y K2
son las consecuencias mediatas. El eje integrador de la persona (P) es el sistema SELF, hacia el cual
convergen los paradigmas biológico, cognitivo, afectivo e inconsciente. El Modelo integra también
las modalidades causales lineal y circular y le otorga relevancia a las partes y al sistema como
conjunto. (Bagladi, 2003, p.29)

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Al aportar un marco teórico global, el Enfoque Integrativo Supraparadigmático permite
derivar una Psicoterapia Integrativa que vaya más allá de un mero eclecticismo (Bagladi, 2003). En
la Psicoterapia Integrativa se han ido decantando los postulados básicos y/o características
centrales; dentro de esos postulados encontramos el siguiente: “el diagnóstico integral es
considerado crucial en términos de predicción de evolución clínica y en términos de selección de
estrategias clínicas” (Bagladi, 2003). Por lo mismo, en la psicoterapia Integrativa el “Diagnosticar
es evaluar con propósito” (Opazo, 2001), y ayuda a orientar en donde, cuando y como intervenir
en cada paciente, es así que el diagnosticar nos permite tener “un rayado de cancha” en la
podemos actuar de manera más adecuada para las necesidades de cada uno de los pacientes. En
este contexto surge el psicodiagnóstico integral y el uso de la Ficha de Evaluación Clínica Integral
(FECI):

Democraciaen
Democracia enlalaoportunidad,
oportunidad,idiosincrasia
idiosincrasiaen
enlaladesición
desiciónclínica
clínica Usodel
delFECI
FECIen
enelelProceso
ProcesoTerapeútico
Terapeútico
Uso
Función
Funciónde
de
Paradigma
Paradigma
Toma
Tomade
deConciencia
Conciencia Biológico
Biológico
OO Para
Paraprecisar
precisarobjetivos
objetivosterapéuticos
terapéuticos
BB Función
Funcióndede
Paradigma
Paradigma
LL E Identidad
Identidad Cognitivo
Cognitivo
II V Para
Paraesclarecer
esclareceryymodificar
modificarinfluencias
influencias
GG A Función
Funciónde de
Paradigma
Paradigma etiológicas
etiológicas
AA L Significación
Significación Afectivo
Afectivo
TT U
Desajuste
Desajuste
Uso
Uso del
del FECI
FECI Para
OO A Paradigma
Paradigma Paradetectar
detectaráreas
áreaspoco
pocointegradas
integradasy/o
y/o
en el Proceso
Función
Funciónde
de
RR T Auto-organización
Auto-organización Inconsciente
Inconsciente en el Proceso contradictorias
contradictorias
II I
EE V Función
Paradigma
Paradigma
Terapéutico
Terapéutico
Funciónde
de Ambiental
DD A Búsqueda
Búsquedade
deSentido
Ambiental
AA
Sentido Conductual
Conductual Para
Paragenerara
generaranuevos
nuevosawareness
awareness
DD Paradigma
Función
Funciónde
de Paradigma
Conducción
Conducciónde
devida
vida Sistémico
Sistémico Para
Parareforzar
reforzarautoestima:
autoestima:
Evaluaciónde
Evaluación defortalezas
fortalezasyydebilidades
debilidades nutrientes
nutrientesno
nonutritivos
nutritivos
Evaluaciónpara
Evaluación paralalaintervención
intervención

En base a esta evaluación y comprensión integral podemos abordar la DPP desde distintas
áreas y dimensiones, siendo entonces aplicables lo que se ha planteado como recursos técnicos y
estrategias de cambio aportativas al tratamiento de la Depresión Mayor, desde el EIS; con los
ajustes y adaptaciones requeridas para el el cuadro afectivo específico en cuestión (Bagladi, 2007;
Silva, 2006).

Psicoterapia Integrativa en Depresión Pos Parto

En una primera etapa es nececesario generar un adecuado vínculo de trabajo, el generar


apropiadas y realistas expectativas de cambio, conjuntamente con propiciar la motivación para
dicho cambio. Por tanto, objetivos de las primeras intervenciones son:

• Fortalecer alianza terapéutica (Transmitir seguridad sobre la base de un trabajo en


equipo: psicólogo, psiquiatra, ginecólogo, matrona y otros significativos para el paciente).

• Devolución de los resultados de la FECI (¿Dónde están los problemas? y ¿Cuáles son los
recursos?).

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• Trabajo en motivación al cambio.

• Evaluación y manejo de las resistencias dinámicas y estructurales.

• Trabajo en los objetivos terapéuticos, tomando los objetivos particulares, mostrando y


negociando los objetivos nomotéticos de la Depresión Posparto.

Posteriormente se van aplicando idiosincrásicamente diversas técnicas y estrategias que


resultan aportativas en el tratamiento de la Depresión Mayor. Éstas se señalan en los cuadros que
se presentan a continuación.

P. AMBIENTAL Feedback
•Relación terapéutica antiattachment negativo
• Reestructuración ambiental Feedback
• Ambiente pato/distónicos a la depresión Feedback
• Ambiente pato/sintónicos al cambio

• Reforzamiento por parte del terapeúta y de otros


significativos

P: BIOLOGICO P. CONDUCTUAL
•Farmacoterapia •Entrenamiento en:
• Reguladores endocrinos - Asertividad
• Terapia electro convulsiva - Resolución de problemas
• Entrenamiento en relajación - Desarrollo de habilidades
• Realizar actividad física sociales
• Regular la alimentación - Desarrollo de conducta pulsante
• Regulación ciclo sueño-vigilia • Ensayo conductual
• Técnica de higiene del sueño • Asignación graduada de tareas
• Ampliar redes sociales y de apoyo
• Aprender a manejar eventos aversivos
• Desarrollar el autoforzamiento

P. SISTEMICO
•Potenciación interacciónal
•Enriquecer la relación de pareja
• Enriquecimiento de la actividad laboral

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Feedback

Feedback
Feedback

P. COGNITIVO
• Entrenamiento en:
- Estilo atribucional flexible y positivo
- Establecimiento de expectativas realistas
- Fortalecer expectativas de autoeficacia
- Resolución de problemas P. AFECTIVO
• Reestructuración cognitiva (Cambio de esquemas y autoesquemas) •Fortalecimiento de la alianza terapéutica
• Reentrenamiento atribucional •Enriquecer la capacidad para disfrutar
• Reentrenamiento atencional • Mejorar la satisfacción de necesidades
• Cambio en autoinstrcciones • Afecto contra afecto
• Desarrollo de: • Inercia afectiva
- Exigencias y autoexigencias realistas
• Procesamiento emocional
- Expectativas de cambio realistas
- Confianza en terapia y terapeuta • Reconocimiento y expresión de emociones
• Aumentar la tolerancia a la frustración
• Motivación cognitiva • Aumentar la participación en actividades placenteras
• Paladear cognitivo • Reducción de la ansiedad
• Modeling de procesamiento
• Mejorar autoestima
• Autoregistros
• Fases didácticas
• Mejorar uso de los espacios de significación cognitiva

Feedback

Feedback
Feedback

SISTEMA SELF
• Desarrollo y/o enriquecimie nto de la función de búsqueda de sentido
• Desarrollo de un trasfondo eficaz
• Desarrollo de una identidad estable
• Potenciación de la función de conducción de vida
• Fortalecimie nto de la función de autoorganización
• Me joramiento de la función de significación
• Egograma
• Gustograma

P. INCONSCIENTE
• Ensanchamiento del awareness de:
- Las propias cualidades y capacidades
- La relación conducta/consecuencia
- Conflictos inconscientes
- Mecanismos de defensa
- Esquemas depresogenos subyacentes
• Trabajo de sueños
• Técnicas de imagineria
• Técnica de registros
• Introvisación

A modo de conclusión podemos señalar que la DPP es una patología frecuente y que
produce grados significativos de deterioro para la madre, los hijos y el sistema familiar. Existen
tratamientos farmacológicos efectivos y seguros para tratarla. Un tratamiento adecuado requiere

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de las intervenciones y perspectivas de los distintos integrantes del equipo de salud. El abordaje
desde un Enfoque Integrativo resulta promisorio y clarificador para el abordaje integral de las
mujeres que sufren DPP y su entorno, en la medida en que se hace cargo no sólo de la
sintomatología clínica propia del cuadro, sino que también pone su mirada en los aspectos de la
dinámica psicológica, que en gran medida sustentan y favorecen la irrupción de un trastorno de
este tipo.

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ANEXO

SCREENING ESCALA DE DEPRESIÓN POST NATAL DE EDIMBURGO

En los últimos siete días:


6. Las cosas me superaban, me sobrepasaban
1. He sido capaz de reír y ver el lado bueno de las cosas Sí, la mayor parte de las veces 
Tanto como siempre  Sí, a veces 
No tanto ahora  No, casi nunca 
Mucho menos  No, nada 
No, no he podido 
7. Me he sentido tan infeliz que he tenido dificultad para
2. He mirado el futuro con placer dormir
Tanto como siempre  Sí, la mayoría de las veces 
Algo menos de lo que solía hacer  Sí, a veces 
Definitivamente menos  No muy a menudo 
No, nada  No, nada 

3. Me he culpado sin necesidad cuando las cosas no


salían bien 8. Me he sentido triste y desgraciada
Sí, la mayoría de las veces  Sí, casi siempre 
Sí, algunas veces  Sí, bastante a menudo 
No muy a menudo  No muy a menudo 
No, nunca  No, nada 

4. He estado ansiosa y preocupada sin motivo 9. He sido tan infeliz que he estado llorando
No, para nada  Sí, casi siempre 
Casi nada  Sí, bastante a menudo 
Sí, a veces  Sólo en ocasiones 
Sí, a menudo  No, nunca 

5. He sentido miedo y pánico sin motivo alguno 10. He pensado en hacerme daño a mí misma
Sí, bastante  Sí, bastante a menudo 
Sí, a veces  A veces 
No, no mucho  Casi nunca 

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