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SORPRESA, INCERTIDUMBRE Y ESTRUCTURAS MENTALES

Introducción

Es fascinante estudiar las estructuras psicológicas que rigen nuestra mente desde las
épocas más remotas

Este texto describe formas psicológicas que median entre los pensamientos, las acciones y
los sentimientos.

La diversidad de funciones psicológicas requiere más de una forma psicológica. Una única
estructura no puede ser la unidad básica de la actividad mental.

Se considera que:

Las funciones psicológicas son entidades claramente definidas


Las funciones psicológicas incluyen las condiciones que alteran sus estados o propiedades
Los cambios en las funciones psicológicas implican consecuencias en todo el sistema.

DIFERENCIA ENTRE ESQUEMA Y ESTRUCTURAS SEMÁNTICAS.

Un esquema retiene las características de los eventos que lo crearon, las redes semánticas
no. El esquema se relaciona con una acción motora llamada estructura sensoriomotora. El
esquema no es parte de categorías simbólicas jerárquicas, las redes semánticas si.

ESQUEMA ESTRUCTURA SEMANTICA

Retiene características de los eventos que No


lo crearon.

Asociado a un acto motor llamado


estructura sensoriomotor.

No es parte de categorías simbólicas Si


jerárquicas.

DISCREPANCIA: SORPRESA INCONSISTENCIA: INCERTIDUMBRE


Esquemas y estructuras semánticas se combinan en el trabajo mental. Los eventos que
discrepan de un esquema crean un estado de sorpresa. Las proposiciones verbales
inconsistentes con las redes semánticas crean estado de incertidumbre. Sorpresa e
Incertidumbre son distintos estados mentales y fenomenológicos. La sorpresa es breve,
tiene un efecto inmediato en el sistema autonómico y motor. La incertidumbre suele ser más
prolongada, sus consecuencias son menos predecibles.

SORPRESA INCERTIDUMBRE

Breve Suele ser más prolongado

Efecto inmediato en sistema autonómico y Consecuencias menos predecibles


motor

¿Podemos imaginar algún ejemplo de situaciones que hayan producido sorpresa?

¿En qué situaciones podemos registrar incertidumbre?


DISCREPANCIA Y ESQUEMA

La distribución de la atención de los niños pequeños provee clara evidencia de la influencia


que tienen los cambios inesperados en su mente.

No son las características físicas del objeto lo relevante para atraer la atención de los
pequeños, sino las transformaciones del pasado inmediato.

El poder del cambio para alertar y despertar es operativo en los mamíferos más antiguos.

Hay que conocer la mente del agente para poder predecir las consecuencias psicológicas
de un evento infrecuente.

Es la relación entre un evento y las representaciones del agente, no el evento tal como es
grabado por una cámara, lo que afecta pensamientos, sentimientos o acción.

La biología de la novedad

El cerebro de todos los animales es muy sensible al cambio.


La novedad de un evento puede, en algunas ocasiones, ser tan importante como su
cualidad hedónica. La sensibilidad humana a lo nuevo es mediado por un conjunto de
neuronas en muchas partes del cerebro. Las neuronas de estos sitios responden
típicamente a eventos que, desde la perspectiva del agente, son desconocidas,
inesperadas, o transformaciones del producto de experiencias pasadas.

Pero cuando el estado de incertidumbre creado por un evento discrepante se disipa porque
el evento se volvió familiar, la actividad amigdalar disminuye, a menudo rápidamente.

Los eventos inesperados suelen activar la amígdala. No tenerlo en cuenta puede llevarnos a
malinterpretar evidencias.

Debido a que eventos inesperados pueden primar sobre la amígdala, inferencias acerca de
la presencia de un estado de miedo que se basan solo en índices fisiológicos de la actividad
amigdalar deberían ser tratados con precaución.

Variación en la reacción a la novedad

La reacción específica a un evento novedoso o inesperado depende del género del agente y
de las experiencias pasadas, del contexto inmediato, y siempre de la percepción y del sesgo
de respuesta de las especies.

Las reacciones conductuales más comunes a eventos inesperados o desconocidos que el


agente no puede controlar son su inmovilidad, atención prolongada, acercamiento,
evitación, escape, ataque, o cualquier otra variedad de respuestas específicas a cada
especie.

Puede haber variaciones intra o interespecíficas en la reacción a lo desconocido, incluso


cuando el evento y el contexto son idénticos. Cada muestra de niños revela variación en la
propensión a atender, explorar, apartarse, o llorar ante eventos nuevos particulares. Cerca
del 15% de los niños de un año se vuelven tímidos cuando son confrontados a un evento
desconocido.

La capacidad de penetración (o fuerza penetrante) tanto de la variación intra e


interespecífica en la reacción a lo desconocido sugiere que el perfil de la química del
cerebro que media entre la detección de y la reacción a la discrepancia son rasgos
genéticamente lábiles mediados por alelos que son especialmente susceptibles a la
mutación.

Las evidencias permiten dos sólidas generalizaciones: cada animal es sensible a cambios
inesperados en su entorno, y hay una considerable variación entre y en las especies en la
forma y en la intensidad de la respuesta a dichos cambios.
Las funciones requieren formas

Los conceptos “discrepante”, “desconocido”, “nuevo” e “inesperado” son definidos por la


relación entre un cerebro/mente y un evento y no son inherentes al evento. Por lo tanto, uno
debe conocer tanto el contenido de la mente del agente como si las representaciones fueron
creadas durante pocos segundos previos, el día anterior o años antes, para predecir las
consecuencias de la experiencia. Esta verdad requiere un análisis de los diferentes tipos de
estructuras psicológicas que hay en la mente de un agente.

Biólogos con una tendencia filosófica aprecian que la forma es el enigma fundamental de la
naturaleza, donde la forma, o la estructura, es definida como un patrón de relaciones entre
un conjunto de características constitutivas. Cada vez que una nueva forma se discierne, un
rompecabezas de función se ilumina.

Los psicólogos suelen estudiar funciones, tales como acciones, memorias, sentimientos, y
percepciones, y son indiferentes a las formas psicológicas -o más bien patrones,
estructuras, o configuraciones- que permiten actualizar estas funciones.

Desafortunadamente, la función no revela la forma.

Diferentes vocabularios para cerebro y mente

No hay consenso en el número o la naturaleza de las configuraciones psicológicas


elementales que las mentes usan para realizar su trabajo. Si bien el descubrimiento de
patrones de conjuntos de neuronas activadas que acompañan procesos psicológicos puede
iluminar la naturaleza de formas psicológicas emergentes, el conocimiento biológico no
puede ser sustituto para las configuraciones psicológicas.

Cada neurona es influida por la actividad de otras.

La ansiedad es una propiedad de una persona y no de las neuronas que participan en esa
emoción. Pensamientos, emociones y acciones dependen de y emergen de eventos
cerebrales pero esos eventos deben ser descriptos en un lenguaje diferente al que se utiliza
para describir los procesos cerebrales subyacentes.

Una razón importante de por qué la descripción de un perfil de activación neuronal no es


substituto de una estructura psicológica es que el contexto y la experiencia pasada del
agente determina que patrón neuronal particular y por lo tanto que estructuras psicológicas
serán activadas. La representación psicológica de un evento- o clase de eventos- es una
red hipotética de muchas características interrelacionadas que puede incluir información de
varias modalidades sensoriales, programas motores, y lenguaje. El patrón neuronal activado
en una persona (que mira determinadas imágenes) durante un estudio monitoreado no es la
única configuración neuronal que esos estímulos pueden provocar. Esas imágenes podrán
probablemente crear un estado cerebral diferente si la persona las ve en la pantalla de la
televisión en su casa.

Cada persona trae una historia diferente al contexto de evaluación, esto no puede ser
medido. No hay información biológica que pueda definir la experiencia psicológica.

Formas de conocimiento

Debido a que la reacción de un agente a un evento que transforma su conocimiento


existente depende de la forma de ese conocimiento, uno debe conocer la naturaleza de las
representaciones del agente para predecir la disposición del estado y la acción que sigue a
un evento. Los humanos crean diferentes tipos de representaciones, cada una con su forma
distintiva que emerge de una igualmente distintiva neurobiología. Las más importantes
formas son esquema (de dos tipos: visceral y perceptual), estructuras sensoriomotoras, y
redes semánticas

Esquemas: El término esquema se refiere a una representación de un evento, a menudo


combinado con características del contexto. Es posible que los esquemas sean las primeras
estructuras psicológicas que emergen de un patrón de actividad cerebral evocado por un
evento sensorial.

La habilidad de reconocer la cara de una persona solo vista una vez, sin haberle impuesto
una etiqueta verbal, es una de las razones para pensar en representaciones de esquema
que retienen algunas de las características del evento original.

Hay al menos dos tipos diferentes de formas esquemáticas.

Esquemas viscerales, originan la actividad en receptores sensoriales en órganos


corporales, piel, nariz, lengua, músculos, oído interno, representan estados corporales.
Receptores sensoriales en el cuerpo brindan información acerca de estados fisiológicos,
velocidad de cabeza y cuerpo, patrones musculares en relación a la médula, estructuras
límbicas y córtex. Esta información, fácil de reconocer pero a menudo transitoria, produce
representaciones que son difíciles de recrear, se representan simbólicamente como
placenteras o displacenteras luego de que estructuras semánticas son adquiridas en el
segundo o tercer año. A pesar de que habitualmente no somos concientes de estas
representaciones, influencian nuestras decisiones y acciones.

Es bien sabido que la memoria de un evento se almacena por más tiempo si ocurre al
mismo tiempo una experiencia emocional.

Esquemas perceptuales: son representaciones que se originan en eventos externos y


son más fácilmente recobradas de la memoria que los esquemas viscerales. La mayoría de
los adultos que pueden recordar una rica representación visual de una catedral gótica
visitada hace años no pueden recrear el dolor de un dolor de muelas pasado o el sabor de
una mousse de chocolate.

También es necesario distinguir entre la representación esquemática del entorno sensorial


inmediato, que cambia constantemente, y representaciones esquemáticas preservadas.
Incluso los recién nacidos se alertan ante el cambio en la luz, el sonido o el tacto. La mayor
parte del tiempo hay asimilación y el individuo establece un nuevo nivel de adaptación.
Cuando no es posible el individuo hace algo para lidiar con ese evento.

Representaciones esquemáticas de eventos exteriores: la persona puede elegir atender o


no atender a la mayoría de los eventos externos. Mayor relación con estructuras
semánticas.

Esquemas viscerales: no pueden decidir fácilmente dejar de atender a las sensaciones


corporales. Menor relación a estructuras semánticas. Las asociaciones entre sensaciones
corporales y el lenguaje son menos elaboradas.

Representaciones sensoriomotoras: representaciones de secuencias motoras coordinadas


que permiten tanto el desempeño habilidoso de un violinista o un deportista profesional
como la implementación de rutinas diarias.

¿Cómo se construyen los esquemas desde la más temprana infancia?

La habilidad para establecer esquemas perceptuales y viscerales presentes antes del


nacimiento permite al recién nacido crear esquemas para algunos eventos en menos de
diez intentos. Bebés recién nacidos pueden discriminar entre grabaciones de su propio
llanto del de otro bebé; bebés de 2 meses discriminan el olor de la cuidadora de otros
olores. Bebés de 4 meses adquirieron esquemas que les permiten reconocer muchas caras,
voces, sonidos, objetos y patrones espaciales. Bebés de 5 meses a quienes les mostraron
un patrón de formas geométricas de tres dimensiones ordenadas en una fila se ponen
atentos cuando el patrón espacial de estas tres formas es alterado para formar ya sea un
triángulo o una configuración oblicua.

Los infantes nacen con sesgos para atender a determinadas características de los objetos.
Los investigadores actuales del desarrollo rechazan la famosa metáfora de la tabla rasa de
los conductistas de comienzos y mediados del siglo veinte. El cerebro de cada especie es
selectivamente atento a eventos particulares y, por lo tanto, está biológicamente preparado
para favorecer la creación de esquemas particulares. Los bebés suelen mirar durante más
tiempo formas circulares que lineares, objetos en movimiento más que estáticos.

Los bebés construyen esquemas para objetos rápidamente porque están


biológicamente preparados para percibir objetos enteros y no tienen que conectar lineas con
curvas para crear la representación de una taza o de una mano. La mente/cerebro de los
bebés está sesgada a crear un esquema más firme por la forma de un objeto antes que por
el color.
A medida que crecen los bebés son capaces de representar un mayor número de
características de un objeto. Pero la distintividad de una característica, definida por su poder
para captar la atención, es raramente absoluta y es habitualmente función de la situación,
de la discriminación particular que el agente intenta realizar, y especialmente el evento total
del cual la característica es un componente. Un grito es distintivo al máximo en una jungla,
pero mínimamente distintivo en la calle de una ciudad.

Cada experiencia debe ser descripta como un evento que se vuelve figura en un contexto.
La distintividad de cada característica es función del evento del cual es un componente; la
distintividad de cada evento es una función del contexto en el cual aparece, incluyendo el
lapso temporal desde la última vez que apareció. Cada descripción de un evento debe dar a
conocer, explícita o implícitamente, el contexto en el cual ocurre.

¿Cuáles son las características de los Conceptos Esquemáticos?

Los infantes crean esquemas prototípicos que son “promedios” psicológicos de una
cantidad de eventos similares. (ejemplo lenguaje). Se llama a estos prototipos esquemáticos
conceptos esquemáticos.

También pueden crear conceptos esquemáticos de patrones temporales de sonidos vocales


desconocidos. Por lo tanto no sorprende que puedan crear esquemas para melodías
musicales breves.

Estos datos implican que el joven cerebro humano está biológicamente preparado para
detectar y crear representaciones para relaciones espaciales o temporales entre eventos
discretos y dar prioridad a estos patrones.

Representaciones de características compartidas por eventos de dos modalidades


diferentes, llamados procesamiento inter-modal, también son conceptos esquemáticos. Se
debate si existe esta capacidad antes de 8 o 9 meses porque la integración de estímulos
visuales y auditivos en el colliculus superior es inmaduro en el nacimiento.

Esta discusión de conceptos esquemáticos no significa que “concepto” tenga una sola
definición. Más bien hace referencia a una familia de estructuras.

Características esenciales de un esquema.

El reconocimiento es rápido cuando las características de un evento coinciden con los del
esquema; el reconocimiento es lento cuando no coinciden. Las características de una
representación que permite rápido reconocimiento de una clase de eventos en un contexto
específico puede ser llamado esencial, si bien conviene considerar el rasgo esencialidad
como un continuo. (ojos son características más esenciales del esquema para el rostro
humano que las orejas).

Los eventos que alteran menos características esenciales de un esquema, que puede ser
llamado discrepante, habitualmente provocan más atención sostenida que los eventos que
alteran características esenciales, que podemos llamar novedad (nuevos).

Los niños pequeños tienen dificultades para reconocer eventos que no contienen
características esenciales de su esquema.

La esencialidad de una característica para una clase de esquema depende de cuan


frecuentemente fue experimentado, la significación para la función del objeto, su saliencia
perceptual, y siempre el contexto y la solución del problema. Ninguna característica
permanece esencial para todos los eventos de la cual es componente. La forma y
disposición de los ojos, nariz y boca en una foto son características esenciales si
discriminamos caras de humanos de las de los perros, pero no esenciales si distinguimos
hombres de mujeres.

Representaciones semánticas. Es una estructura mental. La única que puede ser distintiva
de los humanos. Consiste en representaciones semánticas que combinan la representación
de palabras (estructuras léxicas) con esquemas y estructuras motoras para formar redes
que están lógicamente relacionadas, a menudo jerárquicas, y usadas para comunicar
información y facilitar el pensamiento. Es importante distinguir entre esquemas y estructuras
semánticas.

Tienen diferentes funciones psicológicas. Esquemas se usan principalmente para


reconocer eventos, lugares, objetos experimentados en el pasado. Estructuras semánticas
se usan para clasificar, razonar, inferir, comunicación, es necesario para comprender
secuencias causales y mantener armonía social.

Si bien los eventos que discrepan con los esquemas y las proposiciones inconsistentes con
las redes semánticas alertan a los individuos y llaman su atención, las transformaciones de
estructuras semánticas que contienen componentes esquemáticos mínimos producen un
estado psicológico diferente del creado por transformaciones de estructuras semánticas con
una rica contribución esquemática. El término “incertidumbre” parece apropiado para el
primero, “sorpresa” uno apto para el segundo. Una persona siente incertidumbre cuando lee
“La justicia para la mayoría no puede ser alcanzada en ninguna sociedad”. La sorpresa es
más probable si una persona lee “Comer tomates es la única causa de acné”.

¿podrías pensar ejemplos de la vida cotidiana que te despierten

Incertidumbre y/o sorpresa?