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Hora Santa de Pentecostés

Exposición con el Santísimo Sacramento


(Canto de entrada: Que bien se está aquí. Atenas)

Celebrante: En el nombre del Padre y del Hijo y del


Espíritu Santo.
R. Amén.

Celebrante: El Señor este con Ustedes.


R. Y con tu Espíritu.

Monición Introductoria

Monitor: En este día, oremos confiadamente al Señor por


toda nuestra comunidad parroquial para agradecer por
todos los dones que hemos recibido por parte del Espíritu
Santo y pedir así ser templos vivos en nuestras
comunidades.

Oración

Celebrante: Dios nuestro que por el Misterio de


Pentecostés santificas a tu Iglesia extendida por todas las
naciones. Concede al mundo entero los dones del Espíritu
Santo y continúa realizando entre los fieles la unidad y el
amor de la primitiva Iglesia. Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amen.
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LITURGIA DE LA PALABRA

Primera Lectura

Del Apóstol San Pablo a los Corintios

Hermanos nadie puede llamar a Jesús “Señor”, si no es


bajo la acción del Espíritu Santo. Hay diferentes dones,
pero el Espíritu es el mismo. Hay diferentes servicios, pero
el Señor es el mismo. Hay diferentes actividades, pero
Dios, que hace todo en todos, es el mismo. En cada uno se
manifiesta el Espíritu para el bien común. Porque así como
el cuerpo es uno y tiene muchos miembros y todos ellos, a
pesar de ser muchos, forman un solo cuerpo, así también
es Cristo. Porque todos nosotros, seamos judíos o no
judíos, esclavos o libres, hemos sido bautizados en el
mismo Espíritu para formar un solo cuerpo, y a todos se
nos ha dado a beber del mismo Espíritu. Palabra de Dios.

R. Te Alabamos Señor.

Salmo Responsorial (Salmo 103)

Salmista: Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra.

Todos: Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra.

Salmista: Bendice al Señor, alma mía;


Señor y Dios mío, inmensa es tu grandeza.
¡Que numerosas son tus obras, Señor!
La tierra está llena de tus criaturas.

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Todos: Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra.

Salmista: Si retiras tu aliento,


toda criatura muere y vuelve al polvo;
pero envías tu espíritu, que da vida,
y renuevas el aspecto de la tierra.

Todos: Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra.

Salmista: Que Dios sea glorificado para siempre


y se goce en sus criaturas.
Ojalá que le agraden mis palabras
y yo me alegraré en el Señor.

Todos: Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

S. Aleluya, Aleluya.
T: Aleluya, Aleluya.

Salmista: Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus


fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

T. Aleluya, Aleluya.

Del Santo Evangelio según San Juan (14, 15-16. 23-26)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Si me aman,


cumplirán mis mandamientos; yo le rogaré al Padre y él

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les enviará otro Consolador que esté siempre con ustedes,
el Espíritu de verdad. El que ama, cumplirá mi Palabra y
mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos en él
nuestra morada. El que no me ama, no cumplirá mis
palabras. Y la palabra que están oyendo no es mía, sino del
Padre, que me envió. Les he hablado de esto ahora que
estoy con ustedes; pero el Consolador, el Espíritu Santo
que mi Padre les enviará en mi nombre, les enseñará todas
las cosas y les recordará todo cuanto yo les he dicho”.
Palabra del Señor.

R. Gloria a ti, Señor Jesús.

(Canto: Santo- Athenas)

Reflexión. Meditación

San Cirilo de Jerusalén

Comentario Si los mismos discípulos, que habían convivido tres


años con el Señor, tuvieron necesidad del Espíritu Santo para ser
fortalecidos en su fe y convertirse en criaturas nuevas, tanto más
nosotros. La obra del Espíritu es engendrar la humanidad nueva,
revestida de Cristo. San Cirilo compara su acción al poder
fecundante y vivificante del agua. El agua que yo le dé se convertirá
en él en manantial de agua viva, que brota para comunicar vida
eterna. Se nos habla aquí de un nuevo tipo de agua, un agua viva y
que brota; pero que brota sólo sobre los que son dignos de ella. Más,
¿por qué el Señor da el nombre de agua a la gracia del Espíritu?
Porque el agua es condición necesaria para que todas las cosas sigan
existiendo, porque el agua es el origen de las plantas y de los seres
vivos, porque el agua de la lluvia baja del cielo, porque,
deslizándose en un curso siempre igual, produce efectos diferentes.
Diverso es, en efecto, su efecto en una palmera o en una vid, aunque
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en todos es ella quien lo hace todo; ella es siempre la misma en
cualquiera de sus manifestaciones, pues la lluvia, aunque cae
siempre del mismo modo, se acomoda a la forma de los seres que la
reciben, dando a cada uno de ellos lo que necesitan. De manera
semejante, el Espíritu Santo, siendo uno solo y siempre el mismo y
sin división, reparte a cada uno sus gracias según su beneplácito. Y,
del mismo modo que el árbol seco, al recibir el agua, germina, así
también el alma pecadora, al recibir del Espíritu Santo el don del
arrepentimiento, produce frutos de justicia. Siendo él, pues, siempre
igual y el mismo, produce diversos efectos, según la voluntad de
Dios y en el nombre de Cristo. 205 En efecto, se sirve de la lengua
de uno para comunicar la sabiduría; a otro le ilumina la mente con
el don de profecía; a éste le da el poder de ahuyentar los demonios;
a aquél le concede el don de interpretar las Escrituras. A uno lo
confirma en la moderación; a otro lo instruye en lo que es importante
para la misericordia; a éste le enseña a ayunar y a soportar el
esfuerzo de la vida de renuncia; aquél a despreciar las cosas
corporales; a otro más lo hace capaz para el martirio. Así, se
manifiesta diverso en cada uno, permaneciendo él siempre igual en
sí mismo, tal como está escrito: A cada uno se le otorga la
manifestación del Espíritu para común utilidad. Su actuación en el
alma es suave y apacible, su experiencia es agradable y placentera,
y su yugo es ligerísimo. Su venida va precedida de los rayos
brillantes de su luz y de su ciencia. Viene con la bondad de genuino
protector; pues viene a salvar, a curar, a enseñar, a aconsejar, a
fortalecer, a consolar, a iluminar, en primer lugar, la mente del que
lo recibe y, después, por las obras de éste, la mente de los demás. Y,
del mismo modo que el que se hallaba en tinieblas, al salir el sol,
recibe su luz en los ojos del cuerpo y contempla con toda claridad lo
que antes no veía, así también al que es hallado digno del don del
Espíritu Santo se le ilumina el alma y, levantado por encima de su
razón natural, ve lo que antes ignoraba.

Silencio

Himno al Espíritu Santo


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Veni Creator Spiritus

Ven Espíritu creador; visita las almas de tus fieles llena de


la divina gracia los corazones que Tú mismo has creado.
Tú eres nuestro consuelo, don de Dios altísimo, fuente
viva, fuego, caridad y espiritual unción. Tú derramas sobre
nosotros los siete dones; Tú el dedo de la mano de Dios,
Tú el prometido del Padre, pones en nuestros labios los
tesoros de tu palabra. Enciende con tu luz nuestros
sentidos, infunde tu amor en nuestros corazones y con tu
perpetuo auxilio, fortalece nuestra frágil carne.

Aleja de nosotros al enemigo, danos pronto tu paz, siendo


Tú mismo nuestro guía evitaremos todo lo que es nocivo.

Por Ti conozcamos al Padre y también al Hijo y que en Ti,


que eres el Espíritu de ambos, creamos en todo tiempo.

Gloria a Dios Padre y al Hijo que resucitó de entre los


muertos, y al Espíritu Consolador, por los siglos infinitos.
Amén.

(Canto: Secuencia del Espíritu Santo)

La Palabra se hace Oración

Celebrante: Oremos, hermanos al Padre por mediación de


su Hijo Jesucristo, que nos envía al Espíritu Santo para
confirmar y acrecentar la renovación Pascual de su Iglesia.

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 Por la Santa Iglesia de Dios: Para que, llena de los
dones del Espíritu, sea congregada en la unidad.
Oremos.

Pueblo: Padre, Escúchanos.

 Por nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI.,


por nuestro Obispo Domingo Díaz Martínez, por
todos los sacerdotes: Para que les conceda en
abundancia el Espíritu de sabiduría y santidad.
Oremos.

Pueblo: Padre, Escúchanos.

 Por todos los que trabajan por la paz y la concordia


entre los pueblos: Para que logren reunir a los
hombres en el amor. Oremos.

Pueblo: Padre, Escúchanos.

 Por los que son víctimas de la debilidad humana, de


los extravíos de su propio Espíritu o de los errores
del mundo: Para que el Espíritu del Señor los lleve
por las sendas del bien y de la verdad. Oremos.

Pueblo: Padre, Escúchanos.

 Por el pueblo de Dios aquí reunido, por los fieles de


la comunidad y de nuestra parroquia; para que la
fuerza del Espíritu nos haga crecer a todos en la fe
y en la unidad. Oremos.
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Pueblo: Padre, Escúchanos.

Celebrante: Oramos al Espíritu Santo aceptando los dones


que se nos han dado desde nuestro bautismo y
confirmación: (Mirar hojita)
Amor infinito y Espíritu Santificador:

Contra la necedad, concédeme el Don de Sabiduría, que me libre del


tedio y de la insensatez.
Contra la rudeza, dame el Don de Entendimiento, que ahuyente
tibiezas, dudas, nieblas, desconfianzas.
Contra la precipitación, el Don de Consejo, que me libre de las
indiscreciones e imprudencias.
Contra la ignorancia, el Don de Ciencia, que me libre de los engaños
del mundo, demonio y carne, reduciendo las cosas a su verdadero
valor.
Contra la pusilanimidad, el Don de Fortaleza, que me libre de la
debilidad y cobardía en todo caso de conflicto.
Contra la dureza, el Don de Piedad, que me libre de la ira, rencor,
injusticia, crueldad y venganza.
Contra la soberbia, el Don de Temor de Dios, que me libre del
orgullo, vanidad, ambición y presunción.

Celebrante: El Amor de Dios ha sido derramado en


nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha
dado; digamos con fe y Esperanza. Padre nuestro…

Canto para antes de la Bendición: "Canto Eucaristico"

RESERVA DEL SANTÍSIMO Y DESPEDIDA

Canto final: “Espíritu Santo, Ven, ven”


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