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DEBERES AMBIENTALES

1. Cuidar y proteger el medio ambiente para no afectar la calidad ambiental y


la salud de las otras personas.

2. Toda persona comparte responsabilidades respecto a daños que afecten la


calidad del medio ambiente, en la medida de su contribución a su deterioro.

3. Toda persona individual o colectiva tiene la obligación de reparar por los


daños ambientales que ocasione.

4. Toda persona tiene la obligación de proteger los sistemas que sostienen la


vida, incluyendo a los animales y plantas así como evitar el maltrato,
sufrimiento y la muerte innecesaria de los animales y asi mismo hacer un
uso eficiente y sostenible de los recursos naturales.

5. Todos tenemos la responsabilidad de contribuir para vivir en un ambiente


saludable, seguro y libre de contaminación.

6. Toda persona tiene la obligación de informar o denunciar ante las


autoridades actividades en contra del medio ambiente y que pueden ser
objeto de infracción o delito ambiental.

7. Toda persona tiene el deber de proteger los recursos naturales y culturales


velando por su conservación.

8. Toda persona tiene la obligación de cooperar con espíritu de solidaridad


para mitigar y reducir daños ambientales y ante los desastres ambientales y
naturales.
DERECHOS AMBIENTALES

Son un sistema de normas jurídicas que regulan las relaciones de las personas
con la naturaleza, con el propósito de preservar y proteger el medio ambiente en
su afán de dejarlo libre de contaminación, o mejorarlo en caso de estar afectado.
Sus objetivos son la lucha contra la contaminación, la preservación de la
biodiversidad, y la protección de los recursos naturales, para que exista un entorno
humano saludable. Es una rama del Derecho muy reciente, pero de gran
desarrollo y futuro, surgiendo a mediados del siglo XX por la concienciación de la
sociedad a consecuencia de algunos desastres ecológicos como la contaminación
de la bahía de Minamata, el gran smog londinense, los escapes de Seveso o
Bophal, y el accidente de Chernóbil, entre otros. Su origen, como tal
especialización del Derecho, surge en la Conferencia de Naciones Unidas sobre el
Medio Humano, celebrada en Estocolmo en 1972.

Entre sus características está su carácter multidisciplinar, ya que requiere la


pericia y el asesoramiento de profesionales ajenos al Derecho (médicos, biólogos,
ambientólogos, físicos, químicos, ingenieros, etc.) y estar en continuo cambio y
actualización, en la misma medida que se producen avances científicos y técnicos.