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Discurso de Motivación Reflexiva N° 035

¿ES DIFICIL, SER HONESTO?


Por Reynaldo Charres Vargas
“Rey Charré”

Apreciados amigos:

La respuesta podría ser afirmativa, sabiendo que la mayoría de seres


humanos tenemos inclinaciones insalvables por vulnerar la honestidad o
incurrir en deshonestidad, y en este texto me permito esbozar algunas
reflexiones.

El ser humano, es un ente vivo de impredecibles conductas y decisiones,


también de sorpresas y reacciones abruptas, y nadie podría saber cómo será
el reflejo súbito ante un hecho accidental o cuando se presentan condiciones
para sacar provecho personal de una situación u oportunidad.

La psicología dice que los humanos somos propensos al rápido y fácil


aprovechamiento y también a caer con facilidad ante una proposición, una
trampa, una oferta artificial o a cualquier tentación que se ponga al frente. La
debilidad humana está presente en todas las personas, pero con mayor
incidencia entre mujeres y hombres que no lograron asimilar el poder de la
resistencia, la honestidad, el respeto ni la verdad.

La tentación maligna o prohibida es una provocación que seduce e induce al


deseo incontrolado porque es instigación hacia el mal, y la tentación no
benigna generará codicia y deseos desmedidos por: satisfacer, acumular,
acaparar, vulnerar, abusar, despojar, o retener cosas, dinero, poder y status.
Los humanos débiles sin autocontrol caerán fácilmente ante los acechos de la
provocación negativa.

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Males como micro-corrupción y macro corrupción que se insertan en las
altas esferas de los gobiernos y la burocracia estatal así como en los sectores
comerciales y productivos, es un típico ejemplo de ambición descontrolada,
pues tales males hoy se ven poderosos porque están destruyendo el valor de
la honestidad, y para restaurarla o recuperarla se necesitará mucho tiempo
y recursos.

En un escenario donde reina la deshonestidad, imperan los corruptos y


corruptores grandes y chicos, quienes a su vez se camuflan en la impunidad.
Frente a este imperio perverso de ruptura de la conducta humana correcta,
tiene que renacer el poder del bien para derrotar el mal, y si se quiere
vencerlos hay que recurrir a las armas del auto-fortalecimiento del valor
supremo de la honestidad en toda su dimensión. Si no se recupera este valor
estaríamos condenados a padecerla por largos años más.

Hoy, la corrupción se ha convertido en una enfermedad social de alta


gravedad, pues viene de muchos años atrás, quizás como una herencia
repugnante de los colonizadores foráneos que actuaron con estupidez
haciendo el papel de usurpadores, saqueadores y traicioneros de una
sociedad nativa que tuvo valores de convivencia solidaria y respeto por el
orden moral y ético.

La inmensa corrupción que se ha conocido en los últimos tiempos, es


catastrófica para cualquier nación, ya que arruina la esencia de la conducta
de las personas. Actos denigrantes cotidianos como: coimas, sobornos,
robos, saqueos y apropiación ilícita de la hacienda pública; cometidos por
presidentes, autoridades gubernamentales, legisladores, jueces,
empresarios, servidores públicos, y personas comunes, parecen no tener
corrección ni fin, pues son conductas aprendidas para delinquir además
están infestadas de mucha maldad.

De esta forma, los cargos y responsabilidades se usan como medio de


enriquecimiento personal y grupal, para lo cual emplean un conjunto de
artimañas y trucos perversos, muchos de ellos legalizados por normas

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jurídicas, hechas por corruptos a la medida de los intereses de otros
corruptos.

En el caso peruano la existencia de corruptores, corrompidos y deshonestos,


es para no creer, pues ha llegado a las altas esferas del gobierno, el congreso,
el poder judicial, en los municipios y hasta en las empresas y negocios
privados. Y los pocos peruanos que preservamos con un modo de vida la
honestidad, tenemos derecho a reaccionar y contribuir para revertir este
flagelo. Por tanto, estamos obligados a mostrar ejemplos de honestidad en
nuestros desempeños, pensamientos y decisiones anteponiendo la rectitud,
el orden, la razón y la justicia.

No hay duda que las secuelas corruptas están destruyendo la moralidad de


la sociedad a tal punto que ya están generando una grave afectación a los
más pequeños de la sociedad. Los infantes y adolescentes ya padecen de
cuadros de ira, enojo y frustración, y ésas heridas parecen incurables a tal
punto que las coimas y los sobornos se aceptan como actos normales, pues
ahora robar, saquear, despojar y vulnerar los derechos y deberes son
cuestión de rutina en la actividad pública y privada.

El flagelo de la corrupción es tremendamente grave porque altera la


convivencia y las buenas costumbres, degenerando las conductas,
agudizando los conflictos y causando la ruina del estado que cae en manos
de un grupo de delincuentes y asaltantes que se apoderan de los puestos
claves para hurtar con facilidad la economía pública en contubernio con una
red de mafiosos que se protegen en la impunidad.

Los 35 millones de peruanos saben que sus máximas autoridades y los


funcionarios del más alto nivel, aquellos que deciden el manejo del dinero
público en los escritorios, mediante contratos, convenios y leyes hechos a su
medida, se han apropiado ilícitamente del dinero que corresponde a todos
los habitantes de esta gran nación llamado Perú.

Por esta causa, los servicios del estado se han retrasado gravemente, han
entrado en falencia y son críticos los sectores de salud, educación,

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seguridad, y los servicios básicos como energía, gas y agua tienen costos
altos.

De otra parte, se gasta miles de millones en horas hombre, recursos y


dinero so pretexto combatir o luchar en contra de la corrupción y la
delincuencia, sin embargo es muy poco lo avanzado o recuperado. Por
ejemplo, la sobrecarga de mensajes y contenidos referidos a esta desgracia
que se publicita diariamente en los medios, sólo agudiza la enfermedad
social pues nadie habla de la contraparte que es la honestidad o la cualidad
del ser honesto.

Las poblaciones que han sufrido este mal, tienen que reaccionar y los nuevos
gobernantes deben implementar políticas públicas con estrategias de
sanación moral y emocional, mediante campañas sostenidas a favor de la
HONESTIDAD, destinando mayor inversión en tareas educativas de
recuperación y afirmación de los valores civiles, morales y éticos. Es urgente
hablar, comentar y publicitar sobre el poder y valor de la HONESTIDAD, pues
que muchos lo han olvidado.

El proyecto artístico ARFRA-RCHV, tiene una línea de trabajo basado en dos


grandes áreas: motivación y promoción, y como parte de ellos, en breve
tiempo se pondrá en marcha un primer programa virtual a través de los
medios electrónicos, que publicitará mensajes, contenidos y experiencias
formativas que traten sobre las virtudes del poderoso VALOR SUPREMO DEL
SER HONESTO.

De acuerdo a este plan, se impulsarán campañas optimistas que lleguen a las


conciencias de miles de personas, y que mejor, el hacerlo a través de textos y
frases educativas tales como: ser honesto, tienes que ser honesto, soy
honesto, seamos honestos, vivamos con honestidad, somos honestos, mamá
y papá son honestos, los empresarios son honestos, servidores públicos
honestos, autoridades honestas, jóvenes honestos, bienvenido la honestidad,
Perú país honesto, progresar con honestidad, me preparo para ser honesto,
etc., etc. Estas bellas palabras ilustradas con gráficos y fotografías pasarán a
ser los mejores slogans de motivación y promoción personal y grupal.
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Esperamos que las instituciones públicas y privadas, los grupos sociales y
comunitarios urbanas y rurales, las asociaciones, los líderes políticos, los
padres de familia; así como profesores, deportistas, trabajadores,
estudiantes, profesionales, policías y militares, jueces, personas sencillas,
mujeres y hombres, grandes y chicos, se unan voluntariamente a esta
campaña reflexiva y de necesidad pública.

Para la curación ética y moral de la población, no necesitamos de más leyes,


cárceles, hospitales ni medicamentos químicos; más bien necesitamos
impulsos, estímulos y ejemplos formativos diarios que se inserten con
facilidad en los cerebros humanos. El valor supremo de la honestidad es
poderoso y lo podemos tener, cultivar y amar unidos.

Entonces, SER HONESTO será la mejor actuación, la más noble de las


misiones, la decisión más acertada, y la condecoración más significativa en
cualquier desempeño y conducta.

Queridos amigos, lograr ser un individuo honesto, es alcanzar las delicias de


la conducta humana; es tener un pensamiento optimista y justo; es ser
inteligente, proactivo y sano; es tener costumbres buenas y correctas;
asimismo es lograr el fortalecimiento humano, la aspiración honorable y
finalmente es alcanzar la plenitud de la existencia.

Seamos honestos desde el nacimiento, y NO permitamos que las tentaciones


frustren las vidas ni los desempeños. Respondamos con entereza y buenos
ejemplos al clamor nacional, y qué duda cabe, que el mejor camino para
llegar a la prosperidad y el desarrollo de nuestra amada patria, es siendo
honestos para siempre. RCHV.

Reynaldo Charres Vargas

https://reynaldocharresvargas.bogspot.com

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