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pasármelo

bien con la gente.


Khalid Khannouchi es musulmán y, en nombre de su fe, ha llegado a un grado de aceptación que
le ha permitido disfrutar de correr pese a no ser capaz de hacerlo como le hubiera gustado. Yo no soy
musulmán, aunque mis propias desgracias con las lesiones me han llevado más o menos al mismo
grado de aceptación, probablemente porque ese es el único estado mental que me permite continuar
buscando la realización como corredor cuando el espíritu desea actuar pero el cuerpo es incapaz de
hacerlo.
Todas las religiones y filosofías maduras enseñan una perspectiva de aceptación. En el budismo,
aceptar las cosas tal y como son es el camino hacia la iluminación y la felicidad. Buda enseñó que es
inútil intentar erradicar todas las causas de sufrimiento de tu vida o intentar adormecer tu capacidad
de hacer daño. El sufrimiento siempre estará ahí. De hecho, dijo que «la vida es sufrimiento». Es
mejor aceptar la inevitabilidad del sufrimiento y la verdad de cada episodio específico de malestar
porque esa aceptación en realidad elimina un poco del dolor que provoca el sufrimiento. El dolor en
la rodilla es malo, pero el dolor de rodilla que usted maldice o niega es el doble de malo que el dolor
de rodilla que acepta como una parte ocasional de ser corredor. Aún más, el dolor de rodilla que
acepta probablemente desaparezca antes que el dolor de rodilla que maldice o niega, ya que la mente
tiene una poderosa influencia en la curación y una mentalidad positiva es una mentalidad curativa[53].
En los capítulos precedentes hemos considerado muchas facetas de la perspectiva cuerpo-mente
de correr. En este capítulo explicaré la perspectiva cuerpo-mente respecto a las lesiones. Es simple.
Como se manifiesta en personas como Khalid Khannouchi, el enfoque cuerpo-mente de las lesiones
consiste en minimizar sus efectos negativos sobre su disfrute de correr y, en la medida de lo posible,
maximizar los eventuales efectos positivos de las lesiones en su disfrute de correr. La justificación de
este enfoque centrado en la mente, a la hora de hacer frente a los problemas del cuerpo, procede del
hecho de que las lesiones son inevitables en la vida de un corredor. Así pues, ¿cuál preferiría tener:
una lesión que le hace sentirse deprimido durante todo el tiempo que permanece con usted o una
lesión que le frustra brevemente pero que luego deja de molestarle incluso antes de estar totalmente
recuperado?
La razón por la que usted es corredor es que disfruta corriendo. El objetivo de todo lo que hace
como corredor debería ser aumentar o conservar su disfrute de correr. Las lesiones suelen echar a
perder la diversión que supone correr. Prevenir las lesiones es, por supuesto, una forma de limitar
sus efectos negativos sobre su autorrealización como corredor y algo que solo un loco no buscaría.
Pero ningún corredor de nivel competitivo es capaz de prevenir todas las lesiones y los corredores
que, como Khalid Khannouchi, son propensos a ellas de forma natural pueden esperar experimentar
un número de percances más que justo. Por lo tanto, aprender a estar en paz con las lesiones lo mejor
que pueda es una forma más importante y válida de minimizar sus consecuencias negativas sobre su
disfrute de correr que aprender a prevenirlas. Tal como Jason Lehmkuhle, un maratoniano de 2:12,
dijo en una entrevista: «Según mi experiencia real, si intentas solucionarlo, simplemente te vuelves
loco. Creo que solo tienes que aceptar que probablemente te vas a lesionar de vez en cuando. Es una
parte del deporte. El modo en que manejas la lesión es probablemente más importante que intentar
hacer todo lo posible para evitarlas».
Lo que Lehmkuhle está diciendo de forma implícita con esto es que él prefiere mirar hacia