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Los hiwi

El Pueblo Jivi, también llamado Guahibo, ocupa una amplia región de las sabanas y
bosques entre Colombia y Venezuela. En el Estado Amazonas de Venezuela se ubican
particularmente en los municipios Atures, Autana, Atabapo y Manapiare; en el Estado
Apure, en los municipios Achaguas, Biruaca, Páez y Pedro Camejo; y en el Estado
Bolívar, en los municipios Cedeño, Gran Sabana, Raúl Leoni y Sucre. La mayor parte
del grupo está establecida en las riberas de los Río Vichada, Orinoco (desde la
desembocadura del Guaviare a la del Meta), Tomo, Tuparro, Meseta, Bita y Alto
Capanaparo.

La región está caracterizado por dos períodos estacionales bien diferenciados: una
sequía (diciembre – marzo) y uno de abundantes lluvias (abril – noviembre), las que
transforman sabanas en pantanal.

Población Jivi según censo 1992, estaba conformada por 11.608 individuos incluyendo
el subgrupo Cuiva.

2002 arrojo una población de 14.750 individuos, de los cuáles 10.473 habitan en
comunidades y 4.277 en ciudades y pueblos criollos

Se trata de un grupo étnico con una dinámica poblacional particular, con la residencia
fija alternada a un semi-nomadismo local y regional que lleva a algunos pequeños
grupos familiares e individuos a desplazarse periódicamente hacía las periferias de las
urbes criollas, específicamente en Puerto Ayacucho en Venezuela y Puerto Carreño en
Colombia.

La economía tradicional está constituida fundamentalmente por la agricultura tala y


quema, asociada a actividades de caza, pesca y recolección.

Cultivan yuca dulce, yuca amarga, maíz, frijoles, batata, ñame, plátano, piña y caña de
azúcar. La yuca amarga es fundamental ya que el mañoco, el casabeconstituyen la base
principal de su alimentación.

La caza se realiza tanto de manera individual como en grupo, escopeta, arco y flecha,
macanas y machetes. Cachicamo, chigüiro, el conejo, la iguana, el puerco espín, la
danta, el mono y las aves.

La pesca se realiza en casi todo el año, siendo más común la temporada de sequía. El
barbasco en grupo; individualmente con hilo de nylon y anzuelo, además de rendal,
vara, red.
La recolección abarca un gran número de productos, tantos vegetales como animales:
plantas medicinales, frutos el seje, el moriche, tubérculos, insectos como bachacos,
hormigas y orugas, además de tortugas y culebras.

Diferenciación sexual de trabajo: Caza y pesca son actividades masculinas; cosecha


diaria del conuco y la recolección son femeninas. Sin embargo, algunas actividades
participa toda la familia coordinadamente, como es el caso del cultivo del conuco donde
los hombres realizan la tala y quema, mientras que la siembre y la cosecha son
realizadas por las mujeres.

De los productos elaborados por los Jivi son intercambiados con otros grupos indígenas
(piaroa) o comerciantes criollos.

Existen jefes comunitarios cuyas funciones se refieren a mantener la unidad de la


comunidad, organizar los trabajos comunitarios y ser el enlace con el mundo no Jivi. En
cada comunidad jivi hay un capitán y un comisario. Este último elegido por el gobierno
regional.

Las comunidades Jivi se han integrado a la estructura política del Estado venezolano,
por lo que participan en ellas en mayor o menor grado (asociaciones, cooperativas,
consejos comunales, etc) lo que les permite tener el estatus jurídico y, por ende, tramitar
créditos en las instituciones del Estado.

En la actualidad varias comunidades Jivi han conservado su vivienda tradicional, de


forma ovalada o redondeada, de una sola planta, con paredes de madera y techo de
palma de moriche. Junto a está se encuentra el Caney que sirve de cocina.

Otro tipo de vivienda reciente es de una planta con divisiones en cuartos y paredes de
ladrillo y cemento, con techo de zinc (gestión política occidental). A menudo se le
anexa extenciones a la vivienda con paredes de barro y techo de palma de moriche

Los jivi tienen una buena tradición de construcción de artesanía.

EL VALOR DE LAS PERSONAS EN LA ECONOMIA GUAHIBA.


Los guahibos se consideran gentes de la sabana, aunque siempre han tenido sus casas
cerca de los montes donde podían sembrar sus conucos. Ellos vivían en caseríos
pequeños de unas 5 a 30 casas, eran agricultores de subsistencia y también vivían de la
caza, la pesca y la recolección.

EL SEMINOMADISMO
El guahibo siempre ha sido seminómada según lo que se ha podido averiguar con los
ancianos guahibos. Sembraban sus conucos de yuca brava y maíz, con sus matas de
plátano, caña de azúcar, piña, batata y ñame, pero en ciertas épocas o por ciertas razones
salían de su caserío para otra parte. El autor ha escrito antes sobre las razones de este
seminomadismo (Sosa 1979), pero aquí se mencionarán algunas brevemente.

1. El tiempo de verano es cuando el guahibo salía de su casa a diferentes partes con


varios fines, porque le era más fácil, ya que todo estaba más seco. Los ríos y caños se
podían pasar casi sin dificultad por la poca profundidad de las aguas. Entonces los
guahibos salían a largas caminatas con todas sus familias para flechar peces en los lagos
secos, para jugar con la familia en la playa, para recoger huevos de tortugas, etc. De
todas formas, en el verano cuando salían de sus casas, no era para abandonarlas, porque
el guahibo siempre volvía a su casa y sus cultivos. En el invierno los guahibos eran más
sedentarios por las frecuentes lluvias, pues los caños y los ríos hondos les impedían
viajar.

2. También sucedía que cuando habían brotes de epidemias de cualquier mal, los
guahibos se retiraban a otro lugar, dejando sus casas y cultivos por un tiempo, o
cambiaban totalmente de lugar cuando era necesario para evitar las grandes epidemias.

3. El indígena guahibo se trasladaba a otro lugar para participar en ritos religiosos o para
llevar a un enfermo a un curandero.
4. Cuando veía que ya se escaseaba la cacería o el monte para sembrar la yuca, también
se trasladaba a otro lugar.

5. El guahibo le era más fácil trasladarse a otro caserío cuando tenía un familiar en el
otro pueblo, ya sea un pariente de la mujer o del hombre. Esta visita duraba un mes o
hasta dos años si los familiares no querían que se fueran.

Entonces por estas razones, y tal vez otras, se puede decir que los guahibos practicaban
un seminomadismo. Las crónicas de los conquistadores y de los padres jesuitas de los
siglos XVI, XVII y XVIII indican que los “guahibos” (hablantes de lenguas de la
familia lingüística Guahiba) que habitaban la región hacia el norte (Casanare) eran más
nómadas (Gumilla los llamaba “gitanos”). No sembraban, sino vivían de la caza, la
pesca y la recolección, y tenían casas (chozas) menos permanentes. En cambio, los
conquistadores encontraron más hacia el suroeste caseríos permanentes de “guahibos”
que eran agricultores. (Kirchhoff 1948, Rey Fajardo 1971, pág. 27.) En este ensayo se
hablará de este último grupo que el autor cree es el mismo que ahora habita
principalmente en la región del río Vichada y sus afluentes. Este grupo ha absorbido
muchos indígenas sálibas, achaguas, piapocos y caberes.

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