You are on page 1of 53

Estudio sobre la AMIDA

¿Cómo prepararnos para rezar?


La ‘amida o shemone ‘esre, también llamada por nuestros Sabios «Tefilá», es la oración
más importante. Se recita todos los días, tres veces al día: por la mañana, por la tarde
y por la noche. Cuando rezamos la ‘amida nos dirigimos directamente a HaShem. Y
obviamente, no existe nada más trascendental para un ser humano que la comunicación
directa con su Creador.

Antes de dirigir nuestras palabras a HaShem, debemos prepararnos de la siguiente


manera.

KOBED ROSH: No debemos comenzar a rezar la ‘amida distraídos con cosas


mundanas. La ‘amida requiere ‘kobed rosh’, un serio esfuerzo de concentración. En
preparación para la ‘amida debemos visualizar y asumir que estamos frente al Creador
del universo (boré ‘olam). Literalmente, la palabra ‘amida significa: «La oración que se
recita de pie.» En el protocolo judío, cuando el súbdito está en una audiencia con el
Rey, se debe mantener de pie, con los pies juntos y la cabeza un poco hacia abajo.
Todo esto se hace en señal de humildad y sumisión a la voluntad del soberano. Lo
mismo debemos hacer cuando estamos rezando frente a HaShem, nuestro Soberano.

ARTICULACIÓN: Cuando recitamos la ‘amida debemos articular las palabras


que decimos. Es decir, no podemos pensarlas palabras de la Tefilá silenciosamente en
nuestras mentes. La articulación de nuestras palabras, entre otras cosas, facilita la
concentración. Al articular, pronunciamos la ‘amida en voz baja (lajash), susurrando.
Tan bajo como para que nadie nos pueda escuchar (así no distraemos a los demás), y
lo suficientemente alto para que escuchemos nuestra propia voz.

KAVANA: Al decir la ‘amida debemos entender y pensar (=meditar) en el


significado de lo que estamos diciendo o leyendo. Este ejercicio mental se llama
«Kavana», o concentración. En hebreo la palabra kavana viene de lekhaven, «apuntar».
En la ‘amida apuntamos nuestros pensamientos hacia el blanco elegido, cada palabra
que decimos, sin desviar nuestra atención del texto. Tampoco se debe leer la ‘amida
con la mente en blanco. Tenemos que estar enfocados y conscientes de que estamos
de pie, frente al Creador del universo.

Entendiendo la AMIDA: La estructura básica 3-6.6.1-3


La Amidá es la Tefilá (oración) más
importante. Fue compuesta por Anshé
Keneset haGuedolá = los Hombres de la
Gran Asamblea, durante el siglo V antes de la
Era común. El texto de la Amidá está
formulado en base a una estructura muy
precisa y sofisticada que describiremos
brevemente en las próximas líneas.

La Amidá contiene 19 Berajot o bendiciones. Cada bendición está dedicada a un


tema específico. Antes de comenzar a explorar el significado de cada Berajá
analizaremos la estructura de la Amidá. Las 19 bendiciones están divididas en 3

2 de 53
Estudio sobre la AMIDA

secciones. De acuerdo al número de Berajot en cada sección o sub-sección lo hemos


señalado como 3-6.6.1-3

(3) La primera sección: «Alabanzas» (shebaj) contiene 3 Berajot. En esta sección no


estamos pidiendo ni solicitando ninguna cosa de Dios. Comenzamos la Amidá alabando
a HaShem y declarando que somos conscientes de que Él nos protege, como protegió
a nuestros antepasados. También reconocemos que nuestra supervivencia física es
totalmente dependiente de Su benevolencia (jesed, rajamim).

(6.6.1) La segunda sección, «Pedidos» contiene 13 Berajot. En estas bendiciones le


pedimos a HaShem satisfacer nuestras necesidades. En las primeras 6 bendiciones de
esta sección nos concentramos en nuestras necesidades personales básicas. Pedimos
a HaShem que nos conceda sabiduría, salud, un medio de vida decente, etc. Las
siguientes 6 Berajot también se concentran en pedidos, pero en pedidos o aspiraciones
nacionales, no personales. En esta subsección le pedimos a HaShem que pronto en
nuestros días nos reúna en la tierra de Israel, que podamos contar con los líderes
políticos adecuados, que reconstruya Yerushalayim, etc. La última berajá de esta
sección, shomea tefilá, contiene una solicitud más general donde pedimos que HaShem
escuche todos nuestros pedidos anteriores. Y al mismo tiempo, ya que esta berakha no
se enfoca en ningún tema en particular, nos permite solicitarle a HaShem cualquier otra
petición que no ha sido explícitamente incluida en el Berajot anteriores. Por ejemplo:
encontrar esposa/marido, tener hijos, liberar a los cautivos, etc.

(3) La tercera sección, «Gratitud», contiene 3 bendiciones : La bendición media de esta


sección, Modim, es la oración de agradecimiento a HaShem. En la berajá que precede
a Modim , solicitamos a HaShem restaurar las condiciones que permitan servirlo, una
vez más, en Su Templo con Tefilot y sacrificios. Por último, en la última berajá, le
pedimos HaShem concederle a Am Israel paz, «shalom «. «Shalom» es la aspiración
más elevada del pueblo judío, tanto a nivel personal como nacional.

El efecto post-Amida
Cuando rezamos, tenemos que
hacerlo con nuestra mente y nuestro
corazón. Entendiendo y sintiendo lo
que estamos diciendo. La oración más
importante, la Amida, requiere una
atención especial, en hebreo
«kavana». Al rezar la Amida
1. No permitimos que pensamientos
ajenos penetren en nuestra mente.
2. Debemos prestar atención a cada palabra que pronunciamos, y
3. Tenemos que sentir que le estamos hablando a Dios.

Una buena manera de identificar si mi Amida fue dicha con kavana, es observar
nuestro estado mental y espiritual después de recitar la Amida. Si nos hemos tomado
en serio la idea de que al recitar la Amida estamos, literalmente, parados frente a
HaShem, esa experiencia espiritual suprema tiene que haber dejado un impacto muy
visible en mis pensamientos, en mis sentimientos y en mi carácter.

3 de 53
Estudio sobre la AMIDA

Por qué?, porque cuando rezamos con kavana nos damos cuenta que HaShem
está en el centro de la realidad de este mundo. Así, nos corremos un poquito hacia la
periferia y nos volvemos más humildes. HaShem no está a nuestro servicio. Somos
nosotros quienes debemos servir a HaShem.

Al estar frente a Dios, percibimos que lo importante es acercarse a Él. Y que la


carrera materialista y consumista a la que dedicamos tanto tiempo y esfuerzo, a lo mejor
nos aleja de este noble objetivo.

Luego de estar en presencia de Dios, también nos tendríamos que dar cuenta
que por mucho que tratemos de que algunas cosas sucedan o no sucedan, o por más
que intentemos ajustar el mundo a nuestros planes, es HaShem Quien tiene la última
palabra. Después de la Amida nuestra «Emuna», mis pensamientos sobre Dios,
adquieren un significado más profundo. Mientras que normalmente pensamos en
Emuna como nuestra «fe» y «esperanza de que todo suceda como yo quiero», si
realmente estuvimos frente a HaShem, Emuna adquiere un significado adicional, más
profundo. Aceptar lo que HaShem determina.

Los pensamientos que se generan luego de estar hablando frente a Dios


deberían producir una transformación espiritual «total». Un estado de humildad mucho
más profundo y un mayor nivel de paz interior con aquello que sucede más allá de mi
control.

Ahora bien, si después de haber recitado la Amida no nos hemos vuelto menos
egocéntrico, menos impacientes, menos materialistas y menos vanidosos,
probablemente no hemos rezado la Amida con la Kavana apropiada.
Será el momento, entonces, de poner más atención a la calidad de nuestra Tefilá
(=rezo).

HaShem, abre mis labios…


Antes de comenzar la Amida recitamos un
pasuq (versículo) muy especial del libro de Tehilim
(Salmos 51:15 ) «HaShem , abre mis labios , asi mi
boca proclamará Tu alabanza». Para entender por
qué los rabinos eligieron este versículo para
introducir la Amida, es importante examinarlo en su
contexto original.

Tehilim 51 es un salmo de Teshuba


(=arrepentimiento). David se lamenta con
sinceridad del pecado que cometió con Bat- Sheba. Al componer este Salmo, David se
encontraba en un estado de profunda angustia, consumido por la culpa y la vergüenza.
Como él mismo lo dice, «51:17 [cuando le ruego a Hashem con] un corazón roto y
humillado, HaShem no me despreciará». David estaba implorando el perdón divino
desde lo más profundo de su ser. En un momento, en medio de su Tefilá, sintió que ya
no podía hablar. El lector puede ver que de repente el flujo de este Salmo se detiene.
Como si David, ahora completamente consciente de la Presencia de Dios, se quedó
corto de palabras para implorar el perdón de HaShem. En ese momento hizo una pausa.
Y entonces dijo: HaShem, quiero seguir orando y rezándote a Ti. Pero me doy cuenta
de que, ironicamente, necesito Tu ayuda para estar frente a Ti. Por favor, dame la fuerza
y el coraje para hacer frente a Tu Presencia: «HaShem, abre mis labios, así mi boca
proclamará tu alabanza «.

4 de 53
Estudio sobre la AMIDA

Con esta solicitud extraordinaria David HaMélej transmite la gran profundidad de


su arrepentimiento y su humildad única. Pero sobre todo nos enseña que incluso el
poeta bíblico más dotado y elocuente, al asumir de que está hablando directamente con
Dios, necesita la asistencia de HaShem.

La Amida no es una oración regular. Mientras que en todas las demás oraciones
hablamos de Dios, o sobre Dios, en la Amida le estamos hablando directamente a Dios.
Si realmente sentimos que estamos frente a Su Presencia, la experiencia puede ser
abrumadora. Tanto, que es posible que no nos atrevamos o no podamos hablar frente
a Él. O por lo menos, así nos deberíamos sentir. Es por eso que antes de empezar la
Amida decimos este versículo tan conmovedor. Al decir estas palabras no estamos sólo
repitiendo las palabras de David HaMélej. En cierto sentido, nos transformamos en
David HaMélej. Nos damos cuenta de lo que estamos a punto de hacer, hablar con
haShem, y nos sentimos envueltos por una sensación de insuficiencia. Este versículo
fue elegido por nuestros Jajamim para inspirarnos a sentir esa experiencia de profunda
humildad, al estar de pie, frente a HaShem.

AMIDÁ
POR: RAB YOSEF BITTON, Ohel David UShlomo
710 Shore Blvd, Manhattan Beach, NY

5 de 53
Estudio sobre la AMIDA

PRIMERA

BERAJA de la AMIDA:
¿Cómo protege Dios a Su pueblo Israel?

"Bendito eres Tú, HaShem, nuestro Dios y el Dios de nuestros padres, el Dios de
Abraham, el Dios de Isaac, y el Dios de Ya'aqob, el Dios grande, poderoso y
temible, el Altísimo, que hace grandes actos de bondad, que lo ha creado todo, y
que recuerda las buenas acciones de nuestros antepasados, y que traerá un
redentor a los hijos de sus hijos, por su nombre [promesa] y por amor. HaShem
es un Rey que ayuda que salva y que protege. Bendito eres Tú, HaShem,
protector de Abraham".

La Amidá consta de diecinueve bendiciones (berajá, pl. berajot). La


primera bendición de la 'Amida se llama "Abot", que literalmente
significa "Padres", refiriéndose a nuestros patriarcas Abraham,
Yitsjaq y Ya'aqob.

Esta bendición pertenece a la primera sección de la 'Amida:


"Alabanza". Nuestra primera oración a Dios, antes de pedirle algo,
consiste en alabarlo por proteger al pueblo judío.

En esta bendición afirmamos que HaShem protegió a Abraham,


Ytsjaq y Ya'aqob. También describimos con tres palabras aquello que
somos capaces de entender, dadas nuestras limitaciones, en cuanto a
los poderes de Dios. Decimos que Él es Grande, Poderoso y Temible
("temible"= que inspira reverencia y sumisión), que no hay ningún
poder por encima o más allá de Su control ('elion). Y que HaShem usa
todos Sus poderes con bondad (gomel jasadim tobim) para
protegernos y para asegurar nuestra continuidad.

6 de 53
Estudio sobre la AMIDA

Declaramos que debido al mérito de nuestros antepasados (zojer


jasdé Abot), Dios nos concede Su protección en el presente y nuestra
futura redención (umebí go-el).

También afirmamos que HaShem prometió (lema'an shemó) a


nuestros antepasados que él nunca permitirá que el pueblo judío
desaparezca. Nunca nos abandonará porque nos ama
incondicionalmente, como dice en Debarim 7: 7.

Dios nos protegió incluso antes de que nos convirtiéramos en una


nación. Cuando éramos sólo la familia de Abraham o una incipiente
tribu. Entonces, éramos extremadamente vulnerables.

Vale la pena aclarar que en esta Berajá no estamos PIDIENDO la


protección a HaShem. Tampoco estamos declarando que HaShem
protege a cada judío en virtud de ser judío. La protección de Dios al
individuo judío NO es el sujeto de esta bendición. En esta Berajá
afirmamos que Dios nos concedió milagrosamente nuestra
supervivencia como Pueblo de Israel, y lo alabamos por habernos
mantenido vivos como nación, a pesar de todos los que se levantan
para destruirnos.

Finalmente decimos que HaShem es nuestro Rey (melej). Un Rey que


ama y se preocupa por sus súbditos: nosotros.

Estas cuatro últimas palabras, ‫" מלך עוזר ומושיע ומגן‬el Rey que ayuda,
que rescata y que protege" representan también la progresión de los
diferentes niveles de la protección de Dios, que es el tema principal de
esta bendición. "Meditando" en estos niveles de protección,
llegaremos a "sentir" cuánto HaShem nos ama y nos inspirará a
quererlo aún más (lo cual es, por supuesto, uno de los principales
objetivos de la oración judía).

Veamos lo que estas cuatro palabras nos están enseñado:

‫"מלך‬El Rey", al decir Melej, normalmente aludimos al hecho de que


nosotros, Sus súbditos, estamos a cargo de proteger al Rey. En el
campo de batalla los soldados están a cargo de defender al Rey. Pero
en el caso de HaShem, aunque Él es el Rey, ¡es Él quien nos protege!

‫"עוזר‬HaShem nos ayuda", este es el nivel más básico de protección.


Significa que cuando necesitamos algo o estamos en peligro y pedimos
ayuda, HaShem escucha nuestro clamor y viene a ayudarnos. Este
nivel de protección significa que HaShem responde a nuestras

7 de 53
Estudio sobre la AMIDA

oraciones. El Rab Aryeh Kaplan, z"l, sugirió que para comprender


estos diferente niveles de protección imaginemos que nosotros somos
un soldado que está luchando en el campo de batalla. El enemigo nos
ha herido, clamamos por asistencia, y el mismísimo Rey viene a
ayudarnos.

‫"מושיע‬HaShem nos rescata". Esto significa que cuando HaShem


viene a ayudarnos no sólo nos asiste con lo que necesitamos. HaShem
nos rescata completamente. Una vez más, en el ejemplo del campo de
batalla, el soldado herido pide ayuda. El Rey ayuda al soldado no sólo
curando sus heridas sino también rescatándolo del campo de batalla.
Esto representa el nivel de protección donde HaShem nos concede
más de lo que le pedimos, más de lo que le solicitamos.

‫"מגן‬HaShem es nuestro escudo". Este es el nivel más alto de


Protección Divina. Pero ¿qué podría ser más elevado que
"rescatarnos" del campo de batalla, cuando todo lo que habíamos
pedido era "ayuda"? "Maguén" (lit. escudo) es el nivel más alto porque
significa que HaShem nos protege aun cuando no pedimos Su ayuda.
Cuando no somos conscientes de los peligros que nos rodean. En el
campo de batalla, mientras el Rey nos está rescatando y llevándonos
a un lugar seguro, nuestros enemigos nos disparan y el Rey nos escuda
sin que pidamos Su ayuda, sin que seamos conscientes de los peligros
que nos rodean.

Así, "Maguen" es la forma más alta de protección (y también la forma


más habitual) que HaShem concede al pueblo judío, salvándonos
constantemente de peligros de los cuales ni siquiera somos
conscientes.

Terminamos esta oración bendiciendo (= reconociendo) a HaShem


que nos concedió nuestra supervivencia como pueblo judío,
protegiéndonos cuando le pedimos ayuda y aun cuando no nos damos
cuenta de que debemos pedir a Su ayuda, desde los tiempos de
Abraham Abinu (Maguen Abraham, Bereshit 15: 1 ‫אַ ל ִּת ָירא אַ בְ ָרם אָ נֹ כִּ י מָ גֵן‬
‫ )לְָך‬hasta nuestros propios días.

8 de 53
Estudio sobre la AMIDA

SEGUNDA

BERAJÁ de la AMIDÁ:

¿Qué es la resurrección?

TEXTO: 1. "Tú eres infinitamente poderoso, HaShem, Tú restauras la vida de los


muertos, y salvas [=evitas la muerte] de muchas maneras, [en verano: Tú haces
descender el rocío] [en invierno: Tú haces que el viento sople y que descienda la
lluvia].
TEXTO: 2. Tú mantienes a los seres vivos con bondad, Tú restauras la vida con
gran compasión, Tú sostienes a los que están por caer; Tú curas a los enfermos
y liberas a los cautivos.
TEXTO: 3. Y Tú cumples Tu promesa con los que duermen en la tierra [nuestros
antepasados]. ¿Quién es como Tú, Todopoderoso, y Quién se asemeja a Ti, el Rey
que puede quitar y restaurar la vida y que hace florecer la salvación?
TEXTO: 4. Y en Ti podemos confiar que harás resucitar a los fallecidos. Bendito
eres Tú, HaShem, el que resucita a los muertos."

9 de 53
Estudio sobre la AMIDA

La segunda berajá (=bendición)


de la 'Amidá se llama geburot, la
bendición que describe "los
poderes de Dios". En la primera
bendición, Abot, que analizamos
ayer, vimos como HaShem usa
Sus poderes para proteger a su
Pueblo, Israel.
En esta Berajá veremos cómo HaShem usa Sus poderes para
resucitar, evitar y superar la muerte.

Los dioses mitológicos usaban sus poderes para derrotar a otros


dioses, destruir al enemigo, o para sembrar el pánico entre los
humanos. El poder de esos dioses o héroes mitológicos se media por
su capacidad para matar: cuanto más y mejor un dios mataba, más
poderoso era. Nosotros los Yehudim vemos el poder de HaShem y
Su intervención en todo lo que es beneficioso para la humanidad.
HaShem usa Sus poderes para mantener la vida y evitar la muerte. Al
proveer alimentos a todos los seres vivos, curar a los enfermos, salvar
a los cautivos. Todo esto nos inspira a obrar con bondad. Nos enseña
que al igual que HaShem nosotros también debemos utilizar nuestros
poderes, recursos y habilidades para salvar, curar, ayudar, sostener,
nutrir, etc.

La máxima expresión del poder de Dios es Tejiyat haMetim, la


resurrección de los muertos, que es la idea con la que culmina esta
bendición (TEXTO 4). Resurrección (no confundir con
"reencarnación") es una creencia central en el judaísmo. Tejiyat
haMetim significa que en los tiempos mesiánicos, Dios restaurará la
vida a los muertos. El cuerpo y el alma estarán de nuevo juntos como
antes de la muerte. Maimónides explica que esto no significa que los
hombres ya no morirán, los hombres vivirán más tiempo, pero
seguirán siendo mortales. Ahora bien, entender cómo esto va a
suceder, es decir, cómo los cuerpos resucitarán, es una idea que está
más allá de nuestro poder de visualización o imaginación.

De cualquier forma, la idea de resurrección se repite varias veces en


esta bendición, y en diferentes contextos. Y me parece que de una
manera progresiva esta bendición nos va dando indicios de la
Intervención Divina que resucita, renueva y extiende la vida, en 3
planos diferentes.

10 de 53
Estudio sobre la AMIDA

PLANETA TIERRA (TEXTO 1): En primer el poder de HaShem de


renovar la vida lugar se manifiesta en el contexto de producir la lluvia
"Tú haces soplar el viento y descender la lluvia". Sin el agua de lluvia,
la muerte sería inevitable. Sin la precipitación y sin el sistema
climático que produce agua dulce los seres vivos no podría existir.
Gracias a la precipitación, la tierra seca revive, las plantas vuelven a
crecer y todas las criaturas del mundo pueden mantenerse con vida.
La lluvia, a pesar de que no nos damos cuenta, es responsable por la
constante renovación de la vida y la superación de la muerte.

HUMANIDAD (TEXTO 2): La segunda idea de resurrección se


relaciona con la sociedad humana. Nuestra berajá presenta distintas
situaciones en las que se percibe la delicadísima diferencia entre la
vida y la muerte. En primer lugar, afirmamos que HaShem provee
sustento, alimento a todas las criaturas, sin lo cual la vida no podría
existir. HaShem interviene y ayuda a superar la muerte manteniendo
de pie a los que están por desfallecer, curando a los enfermos,
liberando a los cautivos (= prisioneros condenados a muerte). En
todos estos casos, la muerte sería inminente de no mediar la
intervención de HaShem Todopoderoso para superarla.

PUEBLO de ISRAEL (TEXTO 3): La tercera parte de esta bendición


alude a la supervivencia del pueblo judío. HaShem cumple con la
promesa que hizo a nuestros antepasados, aludiendo a ellos al decir:
"Los que duermen en el polvo", Abraham, Ytsjaq y Ya'aqob. Esta
promesa consiste en que el pueblo judío podrá estar al borde de su
extinción total, como ocurrió en Egipto, o en los tiempos del Rey
Jizquiyahu, o en los tiempos de Hamán, o en la Shoá... Pero aunque
esté al borde de su "muerte", HaShem restaurará la vida del Pueblo
de Israel y lo resucitará.

Hace 2500 años atrás, el profeta Ezequiel (Yejezquel) tuvo una


visión profética muy especial. En esta visión (capitulo 37) HaShem
lo transportó a un valle. Y en ese valle había huesos. Muchos huesos.
Huesos humanos. Huesos secos. No hay nada más muerto que un
hueso seco. Y en esa visión, HaShem le dijo a Ezequiel: "Hijo del
hombre: ¿Crees tú que estos huesos podrán volver a la vida? Y
Ezequiel, en una combinación de humildad y sorpresa le contesto:
"HaShem... sólo Tú los sabes". Y entonces hubo un ruido
ensordecedor. Y los huesos empezaron a moverse. Los huesos se
juntaron con otros huesos y formaron esqueletos. Y los esqueletos se

11 de 53
Estudio sobre la AMIDA

revistieron de venas, y de nervios y de carne y finalmente se


cubrieron de piel. Ahora ya no eran huesos sino cuerpos humanos
sin vida. Cadáveres. Y entonces HaShem le dijo a Ezequiel:
"Profetiza para que a estos cuerpos les llegue un hálito de vida.... y
que vuelvan a vivir." Y así fue. "Y un hálito de vida ingresó en los
cuerpos y se pusieron de pie. Era un gran ejército, muy numeroso".
Y entonces HaShem le dijo al profeta Ezequiel: "Hijo del hombre,
estos huesos son la Casa [Nación] de Israel. Ellos dicen, nuestros
huesos se han secado, hemos perdido nuestra esperanza, hemos sido
condenados [a morir]. Por eso, quiero que profetices y les digas [a
Israel]: así dice HaShem, Dios, he aquí que Yo abriré vuestras
tumbas, y los levantaré de vuestras tumbas y los llevaré a la tierra
de Israel. Y así sabrán que Yo soy HaShem, cuando Yo abra vuestras
tumbas, y los saque de ellas, pueblo Mío. Y les concederé un espíritu
de vida y reviviréis. Y los conduciré a vuestra tierra. Y entonces
sabrán que Yo soy HaShem. Yo prometí y cumplí.".

Es imposible no conectar esta profecía con 1945 y 1948. En 1945


estábamos condenados a desaparecer. Éramos huesos secos, o
quizás peor, cenizas. Y entonces, cuando ya los Goyim pensaron que
habíamos desaparecido, que ya nunca más volveríamos a ser un
pueblo, que todas las milenarias profecías nunca se cumplirían,
ocurrió el milagro más grande: HaShem abrió nuestras tumbas,
nos levantó y nos trajo a Israel. HaShem lo prometió. Y lo cumplió.
Este es un ejemplo moderno de Tejiyat haMetim que podemos ver
con nuestros propios ojos.

12 de 53
Estudio sobre la AMIDA

TERCERA

BERAJÁ de la AMIDÁ:
¿Es posible conocer a Dios?

13 de 53
Estudio sobre la AMIDA

La tercera bendición de la 'Amidá es también la más breve de toda


esta Tefilá. En esta berajá declaramos que HaShem es "qadosh",
que Su nombre es "qadosh" y asimismo, que aquellos que le alaban
todos los días, el pueblo de Israel, son "quedoshim" (plural de
qadosh).

HaShem, Su Nombre y Su pueblo son: "qadosh". ¿A qué se refiere este


paralelismo? Entender la palabra "qadosh" nos ayudaría a resolver
este enigma.

Es imposible traducir este término hebreo con una sola palabra en


castellano. "Qadosh" tiene un campo semántico muy amplio, es decir,
tiene varios significados que de alguna forma se relacionan entre sí.
Según el contexto, "qadosh" puede significar: "especial", "único",
"diferente", "consagrado para una misión" , "exclusivo" y a veces,
significa: "inaccesible" o "fuera de alcance".

Un ejemplo que contiene casi todas las acepciones de "qadosh": en


hebreo ‫" קידושין‬quiddushin" (de la misma raíz que "qadosh" ‫)קדש‬
significa "matrimonio". Cuando un hombre se casa, "consagra" a esa
mujer como su esposa, para él ella es ahora ‫" מקודשת‬única", "especial"
y "diferente" del resto de las mujeres. Al mismo tiempo, al estar
consagrada a su marido, esta mujer es ahora en términos de
matrimonio, "inaccesible" y está "fuera del alcance" de cualquier otro
hombre.

Volvamos a nuestra berajá. Al referirnos a HaShem como "qadosh"


nos referimos a este último significado de "qadosh". Estamos
reconociendo nuestras limitaciones para percibir "la realidad" de Dios
(por decirlo de alguna manera).

‫אתה קדוש‬. Al decir "Tú [HaShem] eres Qadosh" afirmamos que Dios
está más allá de nuestro alcance intelectual". Dios ad
intra permanece oculto para nosotros. ¿Por qué enfatizamos este
mensaje aquí, al final de estas bendiciones de "alabanza"? Porque en
las dos berajot anteriores, bendiciones de alabanza, nos hemos
referido con toda naturalidad a la intervención de HaShem en la
historia para proteger a Israel; hemos afirmado que Él es Grande,
Poderoso y Reverenciado, etc. En la segunda Berajá describimos
cómo HaShem dirige Su planeta, la Humanidad y Su pueblo. Hemos
alabado Sus poderes, Sus acciones, Sus bendiciones, Sus
intervenciones y Sus milagros. Ahora, al decir ATA QADOSH,
estamos trasmitiendo un mensaje importantísimo: una declaración

14 de 53
Estudio sobre la AMIDA

(epistemológica) reconociendo que no importa cuánto hayamos


hablado de Sus acciones no podemos presumir que realmente
"conocemos" a HaShem. ATA QADOSH es una declaración de
humildad. Es nuestra admisión de pequeñez y limitaciones ante el
Creador del universo

‫ ושמך קדוש‬y "Tu nombre es qadosh". También reconocemos que


aunque hemos pronunciado y pronunciaremos Su nombre varias
veces durante la Amidá, somos incapaces de captar la naturaleza de
Su Nombre. El nombre de cuatro letras transmite la idea de la
infinitud y eternidad, conceptos que están más allá de nuestras
capacidades intelectuales. Y algo más: reconocemos que a pesar de
haberlo alabado a Él y a Su nombre, no lo hemos alabado
"exhaustivamente" (=de una manera total; no dejando nada afuera).
Lo que acabamos de decir acerca de HaShem se refiere sólo a lo
poquito que entendemos acerca de Él, desde nuestra limitadísima
perspectiva humana. Un mensaje casi idéntico constituye el núcleo
del "qaddish" (también de la misma raíz ‫)קדש‬. En el Qaddish, luego de
alabar a HaShem con nada menos que 8 adjetivos diferentes, decimos
‫" לעלא מן כל ברכתא‬Tu alabanza está más allá de cualquier alabanza que
se pueda decir de Ti".

‫וקדושים בכל יום יהללוך סלה‬. El Pueblo de Israel se llama "quedoshim". En


este contexto "qadosh" o "quedoshim" no se refiere como
anteriormente a nuestra inaccesibilidad al conocimiento de HaShem
o a nuestras limitaciones. Aquí "quedoshim" significa: "consagrados",
"diferentes del resto, en cuanto a su misión". Quedoshim se refiere a
nosotros, los individuos del pueblo judío, que nos consagramos a
HaShem y lo alabamos todos los días, tanto como somos capaces de
hacerlo.

15 de 53
Estudio sobre la AMIDA

CUARTA

BERAJÁ de la AMIDÁ:
El milagro de la inteligencia humana

‫אתה חונן לאדם דעת ומלמד לאנוש בינה‬

"Tú otorgas a los humanos conocimiento, y enseñas a los mortales


entendimiento. Concédenos de Ti sabiduría, entendimiento y conocimiento.
Bendito eres Tú, HaShem, Que concede conocimiento."

16 de 53
Estudio sobre la AMIDA

Después de terminar la sección dedicada a "alabar a HaShem"


(shébaj), comenzamos con esta bendición la segunda sección de la
'Amida, las bendiciones de "peticiones" (baqashá). En estas
bendiciones, le pedimos a Dios que nos provea nuestras necesidades
materiales.

En esta primera berajá le pedimos a HaShem que nos conceda


"sabiduría" e "inteligencia". Pero, ¿por qué pedir "sabiduría" antes
que cualquier otra cosa?

En primer lugar, la sabiduría es diferente de cualquier otra cosa que


podamos pedirle a HaShem. Decimos en este berajá que HaShem es
la fuente "directa" de la sabiduría y la inteligencia que se nos otorga
(‫)אתה חונן לאדם דעת‬, algo que no decimos en ninguna otra bendición.
Para resaltar este importante punto, también afirmamos ‫וחוננו מאתך‬,
que significa algo como "y concédenos de TI MISMO", ¡una expresión
que no usamos en ningún otro berajá o para ninguna otra petición!
¿Por qué la sabiduría es algo que describimos como que viene
"directamente" de Dios? Porque la sabiduría (da'at) no es
algo creado por HaShem, es un atributo de HaShem! Como lo explica
Maimónides (Yesodé haTorá 2:10): ‫[" אבל הבורא הוא ודעתו וחייו אחד‬a
diferencia de los humanos, que adquirimos el conocimiento de una
fuente externa] el Creador, Él, Su existencia y Su conocimiento, todos
son uno." En cierto sentido, no estamos pidiendo a HaShem que
nos conceda conocimiento, le estamos pidiendo que nos "participe"
de Su conocimiento.

Segundo, esta bendición nos enseña un principio muy importante


sobre la naturaleza del ser humano. La inteligencia / sabiduría es un
regalo especial de Dios para la especie humana. Nuestro cerebro es
notablemente similar al de los monos. Sin embargo, los seres
humanos estamos dotados de "inteligencia" que no es una extensión
de nuestra composición biológica, y no puede justificarse en términos
evolutivos. La inteligencia no es una característica natural biológica
como la vista, el oído o el sistema digestivo. La inteligencia no es una
necesidad evolutiva que se desarrolló en los chimpancés. Sin
inteligencia podríamos, de alguna manera, sobrevivir como especie.
Pero no podríamos conectarnos con Dios, aprender o enseñar Su
Torá, o distinguir entre lo correcto y lo incorrecto. La inteligencia es
lo que hace que los seres humanos seamos únicos entre todas las
especies vivas. En este berajá afirmamos que la inteligencia es un don
concedido por Dios exclusivamente a los seres humanos, algo
milagroso y sobre-natural.

17 de 53
Estudio sobre la AMIDA

Esta berajá describe tres niveles de "sabiduría", tal como se aplican a


nuestra experiencia humana.

JOJMÁ: Jojmá se refiere a la creatividad. La capacidad que una


persona necesita para ver o descubrir algo nuevo. Cuando todo el
mundo está mirando las mismas cosas, el hombre con esta sabiduría,
Jojmá, puede ver más profundo, o más lejos o de una manera
diferente. Es la capacidad de desarrollar una nueva idea, un Jiddush
de Torá, un nuevo descubrimiento. Esto también es, digamos, un
regalo de HaShem

BINÁ: Una vez que se descubre una nueva idea, necesitamos "biná",
sabiduría práctica para articular esa nueva idea o para aplicar o
desarrollar el nuevo descubrimiento. Algunas personas pueden estar
dotadas de "biná" pero no de "jojmá", o viceversa.

DA'AT: El conocimiento, tal como se aplica a los seres humanos (no


a HaShem) se refiere al buen juicio que desarrollamos por las
experiencias que hemos vivido. Las personas difieren en qué o cómo
aprenden de sus experiencias. Algunas personas están tan dotadas de
Da'at que tienen la capacidad de aprender de las experiencias de otras
personas. Algunos pueden aprender sólo de sus propias experiencias.
Y otros tienen dificultades incluso para aprender de sus propias
experiencias.

Por último, necesitamos toda esta sabiduría para identificar los dones
y bendiciones que ya tenemos de HaShem. Lo cual es esencial para
saber qué es lo que realmente necesitamos pedirle a Dios en esta
segunda sección de la 'Amidá. Necesitamos sabiduría para diferenciar
entre lo que "necesitamos" y lo que simplemente "queremos" o
"deseamos". Sin sabiduría, ni siquiera sabríamos "qué" pedirle a Dios.
O qué hacer con las bendiciones que Dios eventualmente nos
concederá. Podríamos pensar que necesitamos imperiosamente
dinero o éxito. Pero sin sabiduría, el dinero y el éxito pueden ser
contraproducentes.

La sabiduría es un requisito previo para todas las demás peticiones de


la 'Amidá.

18 de 53
Estudio sobre la AMIDA

QUINTA

BERAJÁ de la AMIDÁ:
Ayúdame a volver

‫השיבנו אבינו לתורתך‬,


‫וקרבנו מלכנו לעבודתך‬,
‫והחזירנו בתשובה שלמה לפניך‬.
‫ הרוצה בתשובה‬,'‫ברוך אתה ה‬.

"Tráenos de vuelta, nuestro Padre, a tu Torá; acércanos, nuestro Rey, a Tu


servicio;
Y haznos regresar a Ti, en un arrepentimiento completo.
Bendito eres Tú, HaShem, que "deseas" [nuestro] arrepentimiento."

19 de 53
Estudio sobre la AMIDA

Estamos en la sección llamada en hebreo, baqashot. (Pedidos). Aquí


pedimos que HaShem nos conceda nuestras solicitudes. En la
bendición anterior, solicitamos sabiduría. Pero ¿qué estamos
pidiendo en esta singular berajá que trata acerca del arrepentimiento?
¿Qué esperamos que HaShem haga aquí por nosotros? Al fin y al
cabo, si de arrepentimiento se trata, es algo que tenemos que hacer
nosotros mismos.

1. Veamos en primer lugar el orden de esta bendición. ¿Hay alguna


conexión entre esta Berajá y la bendición anterior, donde pedimos a
Dios que nos conceda sabiduría? Los Rabinos definen el pecado como
una insania temporal...‫אין אדם בא לידי חטא‬, "una persona no pecaría, a
menos que esté poseída por un espíritu [temporal] de demencia".
Pecar, desobedecer a Dios, no es algo lógico, no es una decisión
inteligente. Todo lo contrario. Sólo somos capaces de desobedecer a
Dios cuando estamos psicológicamente "poseídos" por la ambición,
el enojo, la lujuria, la pasión, etc. En estos escenarios nuestra mente
se nubla y perdemos el sentido común. La sabiduría y la inteligencia
que pedimos en la Berajá anterior es la mejor garantía para evitar el
desenfreno. Los animales se dejan llevar por sus instintos, pero los
seres humanos debemos dominarlos con nuestra inteligencia. En la
bendición anterior hemos solicitado sabiduría. En esta bendición nos
damos cuenta que cuanto menos sabiduría tenemos, más expuestos
quedamos a la transgresión, y viceversa.

2. "Tráenos de vuelta, nuestro Padre, a tu Torá; acércanos, nuestro


Rey, a Tu servicio".
Ahora bien, un vez que reconocemos nuestros malas acciones y nos
arrepentimos, queremos reparar nuestro error. Pero la transgresión
que cometimos dejó secuelas. Afectó nada menos que nuestra relación
con Dios. Este vínculo se desarrolla en dos planos diferentes: En
primer lugar, HaShem es nuestro Creador, nos dio la vida. Es nuestro
"Padre". En segundo lugar, Él nos dio leyes y nosotros somos Sus
súbditos. HaShem es también nuestro Rey. Al violar Sus
mandamientos hemos fracturado nuestra relación con nuestro Padre
y con nuestro Rey. Es por eso que en esta Berajá apelamos a HaShem
como Padre y Rey. Algo más: El camino de regreso a HaShem
comienza por volver a la observancia de Su Torá. El servir a HaShem
consiste en aplicar en nuestras vidas y no desviarnos de lo que
aprendimos en la Tora. Es por eso que primero mencionamos volver
a estudiar Tora, lo que nos llevará a servir a HaShem.

20 de 53
Estudio sobre la AMIDA

3. "Y haznos regresar a Ti"


Cuando decimos: "Haznos regresar a Ti" no queremos decir
literalmente que esperamos que Dios "nos haga arrepentir" mientras
nosotros permanecemos pasivos. A nosotros, los seres humanos, nos
fue concedida la libertad de elección, y somos completamente
responsables por nuestras acciones morales. Aquí, lo que estamos
solicitando a HaShem es Su ayuda y Su inspiración para regresar a Él
y a Su Torá. Nos animamos a pedir Su ayuda porque los Sabios nos
enseñaron ‫הבא להיטהר מסייעין אותו‬, cuando un Yehudí quiere purificarse,
arrepentirse de sus transgresiones, HaShem lo ayuda, lo asiste para
que su camino de regreso sea más fácil y que encuentre la menor
cantidad posible de desafíos morales (‫ )נסיונות‬en él.

4. Baruj Atá HaShem, haRotsé bitshubá. "Bendito eres tú, HaShem,


que deseas (nuestro) arrepentimiento."
Afirmamos ahora que HaShem "quiere" que volvamos a Él, "desea"
que reparemos nuestro vínculo. Y dado que esta relación es
"personal", no se puede reparar automáticamente por nuestra
decisión unilateral de arrepentirnos. Como en toda otra relación,
también aquí es necesario que la otra parte, en este caso HaShem,
acepte nuestras disculpas. ¿Cómo sabemos que HaShem aceptará
nuestro descargo? Uno de los principios más importantes del
judaísmo es saber que HaShem nos quiere como un padre ama a sus
hijos. No hay deseo más grande para un padre que sentir que sus hijos
están cerca de él. Como un buen padre, HaShem no se complace en
castigar a Sus hijos cuando se portan mal ‫ כי אם‬,‫כי לא תחפוץ במות המת‬
‫בשובו מדרכו וחיה‬. Todo lo que Él quiere de nosotros, Sus hijos, es que
regresemos al sendero correcto, "por nuestro propio bien". Por eso,
sabiendo que Él también quiere nuestra cercanía, nos atrevemos a
pedirle que nos ayude a encontrar nuestro camino de regreso.
HaShem "desea" nuestro arrepentimiento porque nos quiere, y
porque quiere nuestro bien.

21 de 53
Estudio sobre la AMIDA

SEXTA

BERAJÁ de la AMIDÁ:
¿Cuántas veces se puede pedir perdón?

‫סלח לנו אבינו כי חטאנו‬

(1) Perdónanos, nuestro Padre, porque hemos pecado;


(2) Absuélvenos, nuestro Rey, porque nos hemos rebelado [contra
Ti],
(3) Porque Tú, Dios, eres bueno y perdonas.
(4) Bendito eres Tú, HaShem, que eres bondadoso y generoso en
perdonar.

22 de 53
Estudio sobre la AMIDA

En la berajá (bendición) anterior hemos pedido ayuda para


arrepentirnos. Y una vez que nos arrepentimos, ahora, en esta Berajá,
pedimos a HaShem que nos perdone, que nos absuelva y que no nos
castigue por nuestras transgresiones.

La transgresión nos impacta negativamente en dos niveles.

‫אבינו‬: Primero, nos afecta a nivel personal. El pecado, la transgresión


deja secuelas y consecuencias perjudiciales en nuestra personalidad.
Por ejemplo: Mantener el Kashrut, la dieta judía u otras restricciones
similares, nos enseña a controlar nuestros apetitos y a refinar nuestro
carácter. Sin embargo, cuando cedemos ante nuestros instintos
básicos nos exponemos a caer en otros círculos viciosos y adictivos, ya
que cedimos en el control de nuestros instintos y deseos. En cierta
manera, cuando pecamos, estamos actuando contra nuestro propio
bien. Como cuando un joven desobedece a sus padres y fuma. ¿Quién
se perjudica por esta desobediencia? En primer lugar, el joven que
fuma. Al fin y al cabo, los padres le prohibieron a su hijo fumar por su
propio bien.

‫מלכנו‬: En segundo lugar, cuando pecamos hemos cometido una


transgresión legal, un delito. Permítanme explicar: La Torá no es un
manual religioso de rituales. La Torá es un libro de Leyes. Tal vez la
mejor manera de entender la Torá es definiéndola como "La
Constitución del pueblo judío". De esa manera, cuando transgredimos
la Torá estamos violando la Constitución, y como tal, mi acción
merece una penalización. Hoy en día, que no tenemos tribunales
rabínicos para juzgar y penalizar los delitos, todas las transgresiones
a nuestra Constitución son juzgadas por la Corte Celestial. HaShem
es el Rey, es decir, el Juez supremo que juzga y sanciona.

Ahora podemos entender mejor lo que esta berajá dice:


(1) Perdónanos, nuestro Padre, porque hemos pecado;
En primer lugar le pedimos a HaShem, llamándolo "NUESTRO
PADRE", que nos perdone por nuestros pecados. En hebreo,
JATAIM, son las transgresiones que cometemos por falta de
conciencia. Como el joven que fuma porque no es consciente del
peligro de fumar para su salud. En esta primera oración nos referimos
a HaShem como "Nuestro Padre", reconociendo así implícitamente
que todas las restricciones que nos impuso son en última instancia
por nuestro bien.

23 de 53
Estudio sobre la AMIDA

(2) Absuélvenos, nuestro Rey, porque nos hemos rebelado [contra


Ti],

Luego, en la segunda oración, nos referimos al aspecto "legal" de la


transgresión. Hemos violado nuestra Constitución, nuestro pacto con
HaShem. En hebreo a este nivel de transgresión se lo llama PESHA,
delito, cuando alguien se rebela conscientemente contra la autoridad.
Por eso en esta oración llamamos a Hashem "NUESTRO REY". Aquí
ya no pedimos simplemente perdón. Pedimos que nos absuelva del
castigo que merecemos.

(3) Porque Tú, Dios, eres bueno y perdonas.


Apelamos a la bondad de HaShem como Padre y a su compasión como
Rey.

Y finalmente declaramos:
(4) Bendito eres Tú, HaShem, que eres bondadoso y generoso en
perdonar.

¿Qué significa "generoso en perdonar" (‫?)המרבה לסלוח‬

Muchas veces cometemos una transgresión y luego nos arrepentimos.


Pedimos perdón a HaShem y le rogamos que borre nuestro pecado y
que no castigue nuestra rebeldía. En nuestra súplica también le
aseguramos que no necesita castigarnos, porque hemos aprendido la
lección y NO vamos a volver a pecar. Nos sentimos bien porque
estamos seguros que HaShem con Su gran compasión nos ha
perdonado. Pero entonces, después de un corto tiempo, nos
olvidamos de todo el proceso de arrepentimiento, y cometemos
nuevamente la misma transgresión... En este punto, normalmente,
no nos atreveríamos al descaro de comenzar todo el proceso de nuevo
y pedirle perdón a HaShem... parece una broma de mal gusto. ¿Cómo
voy tener la desfachatez de pedirle "otra vez" a HaShem Su
comprensión, Su perdón y Su absolución?

Por eso nos dice esta berajá que HaShem es "HAMARBE


LISLOAJ", infinitamente "generoso en perdonar". Y sólo así puedo
armarme de coraje y pedirle perdón otra vez, incluso por los mismos
pecados por los que ya me he arrepentido anteriormente. Es como si
nuestro interminable descaro (JUTZPÁ) estuviera equilibrado con la
infinita generosidad de HaShem para perdonar.

24 de 53
Estudio sobre la AMIDA

Las palabras finales de esta Berajá nos invitan a evitar el yeush, la


desesperación de pensar que ya no existe otra posibilidad de retorno.
Y nos enseña que HaShem, como una Padre que nos quiere, está
siempre dispuesto a aceptar el sincero arrepentimiento de sus hijos.

25 de 53
Estudio sobre la AMIDA

SÉPTIMA

BERAJÁ de la AMIDÁ:
Goel, el familiar más cercano

‫ראה נא בענינו וריבה ריבנו‬


1. Por favor [HaShem] observa a nuestra opresión, defiéndenos en nuestra
lucha y rescátanos
2. Concédenos prestamente una salvación completa, por Tu nombre, porque Tú
eres un redentor poderoso.
3. Bendito eres Tú, HaShem, el redentor de Israel.

26 de 53
Estudio sobre la AMIDA

En este berajá le pedimos a HaShem que nos brinde Su ayuda y nos


libere de la opresión.

Ésta berajá (bendición) de la Amidá se presta a la confusión. Veamos


por qué. En cada una de las bendiciones anteriores y posteriores a esta
berajá, el tema es muy simple de identificar: pedimos sabiduría,
perdón, absolución, salud, sustento... ¿Qué estamos pidiendo en esta
Berajá?

Comencemos por lo que NO estamos pidiendo. Evidentemente la


palabra clave de esta bendición se encuentra, como era de esperar, al
final de la misma: "goel Israel", que tradujimos como: "Redentor de
Israel". Pero ¿A qué redención nos estamos refiriendo? En hebreo
moderno la idea de "redención" (en hebreo ‫ )גאולה‬está asociada con el
retorno del pueblo judío a la tierra de Israel y a los tiempos
mesiánicos. Pero esos temas son desarrollados explícitamente más
adelante, cuando hablamos de las necesidades del pueblo judío como
nación. Ya explicamos que las berajot en las cuales pedimos a
HaShem por nuestras necesidades, se dividen en dos grupos muy
diferenciados: personales y nacionales.

Las primeras 6 berajot de esta sección tratan de nuestras necesidades


personales y las próximas 6, de nuestras necesidades o anhelos como
nación. Y allí es donde pedimos por nuestro regreso a Israel, la
reconstrucción de Yerushalayim, la llegada del Meshiaj, etc. En esta
berajá, como le explica el Rab Israel Ya'aqob Algazi (1679-1756)
estamos pidiendo ayuda a HaShem para que nos libere de apremios y
dificultades personales. ¿Qué tipo de dificultades? Creo que la clave
es la palabra hebrea ONYENU que significa "opresión": cuando
estamos bajo el yugo de un opresor. Por ejemplo, si somos esclavos,
prisioneros o cautivos, algo que en la antigüedad no era poco
común. "Opresión" también se podría aplicar en circunstancias de
persecución religiosa, política o cualquier otro escenario de abuso, o
privación ilegítima de libertad.

En todos estos casos nuestro problema no es la enfermedad, la falta


de medios o comida, etc. sino la opresión que sufrimos en manos de
un individuo, de un tirano, de una sociedad corrupta, etc.

27 de 53
Estudio sobre la AMIDA

Ahora que entendimos cuál es el tema de esta Berajá, volvamos a


releer qué le estamos pidiendo a HaShem.

1. "Por favor [HaShem] observa nuestra opresión", es decir, no


ignores nuestro sufrimiento.
"Defiéndenos en nuestra lucha", pedimos Tu intervención para que
nos rescates de nuestros opresores.

2. "Concédenos prestamente una salvación completa, por Tu


nombre, porque Tú eres el Redentor Poderoso." Pedimos a HaShem
que actúe prontamente y nos rescate de una manera definitiva y total
del opresor. "Por Tu Nombre", porque así lo prometiste en la Torá, y
también porque Tú, HaShem, eres Todopoderoso, y no hay nada que
para Ti sea imposible.

3. "Bendito eres tú, HaShem, el redentor de Israel."


Nos queda explicar esa palabra importantísima "redentor", en hebreo
"goel".

En las berajot anteriores hablamos, por ejemplo, de Teshubá, algo que


si bien necesitamos de la ayuda o inspiración divina, podemos (y
debemos) hacerlo nosotros mismos. La idea de Gueulá se refiere a
circunstancias en las cuales uno no tiene o ya agotó las posibilidades
de salvarse por sí mismo, y necesita ayuda externa de un
"goel". "Goel" en hebreo bíblico se refiere a "el pariente más cercano"
(next of kin), un término técnico y legal que aparece muchas veces en
la Torá. De acuerdo con la Ley Judía, es el deber del 'pariente más
cercano', o "goel" ayudar y rescatar a sus familiares en momentos de
imperiosa necesidad.

Algunas ilustraciones.

1. En la antigua Israel, si una persona perdía todo lo que tenía, se veía


obligado a venderse como esclavo, era la obligación del pariente más
cercano, su goel, de pagar las deudas y rescatar a esta persona de la
cautividad.

2. Boaz, un pariente de Elimelej, actúa como "goel" y asiste a Naomi,


la viuda de Elimelej, y cuida de ella y de su nuera Rut. Las mantiene y

28 de 53
Estudio sobre la AMIDA

las rescata completamente de la situación de miseria en la que


estaban.

3. Otro ejemplo del uso de la idea de "Goel" en estos contextos es la


expresión que decimos en Tefilat Arbit: ‫וגאלו מיד חזק ממנו‬, que cuando
HaShem nos liberó de la esclavitud en Egipto "rescató a Israel de las
manos de un opresor que era más poderoso que el pueblo judío".

En este berajá, entonces, apelamos a HaShem como 'nuestro pariente


más cercano', nuestro "padre" (o en algunas otras poesías y metáforas
"esposo") pidiéndole que Él, nuestro "goel" nos escuche --a nosotros
o nuestros hermanos que sufren--, nos libere de la opresión y nos
rescate.

29 de 53
Estudio sobre la AMIDA

OCTAVA

BERAJÁ de la AMIDÁ:
Rezar por nuestra buena salud

‫ כִּ י ְתהִּ לָתֵ נּו אָ תָ ה‬,‫הֹושיעֵנּו וְ נִּ ּוָשֵ עָה‬


ִּ ,‫ְרפָאֵ נּו ה' וְ נ ֵָרפֵא‬

Cúranos, HaShem, y nos curaremos, sálvanos y nos salvaremos, porque Tú eres


nuestra alabanza.
Y concede salud y alivio para todas nuestras enfermedades, todos nuestros
dolores y todas nuestras heridas,
Porque confiamos que Tú eres quien nos cura con compasión,
Bendito eres Tú, HaShem que sanas a los enfermos de tu pueblo Israel.

30 de 53
Estudio sobre la AMIDA

Esta berajá se refiere a un tema muy específico: nuestra salud. Aquí,


le pedimos a HaShem que nos cure de nuestras aflicciones y
enfermedades, físicas o mentales, y reconocemos que en última
instancia nuestro bienestar físico depende de Él.

"Cúranos, HaShem, y nos curaremos, sálvanos y nos


salvaremos, porque Tú eres nuestra alabanza."

En el texto de esta bendición decimos: "Cúranos HaShem y seremos


curados”. ¿Esto quiere decir que cuando estamos enfermos sólo
debemos rezarle a HaShem y no debemos ir al médico?

Esta Berajá, y en general el tema de estar enfermo y curarnos es un


gran ejemplo de la compleja dinámica entre la libertad de elección del
hombre y la intervención de Dios en nuestras vidas.

En primer lugar, la forma en que uno se enferma. En muchos casos la


enfermedad puede ser consecuencia de nuestras elecciones
equivocadas, en cuanto a hábitos no saludables en el área de la
comida, la inacción física o el descuido. Los Rabinos expresaron este
aspecto de nuestra responsabilidad por nuestra propia salud en la
Guemará Ketubot 30a: ‫" הכל בידי שמים חוץ מצינים פחים‬Todo está en manos
de Dios, excepto los resfriados y la insolación".

En otras palabras, si deliberadamente me expongo al frío extremo sin


abrigarme o si paso horas bajo el sol, no puedo pretender que HaShem
milagrosamente me proteja del frío o del calor. Cuidar mi salud es mi
responsabilidad. Por otro lado, ciertas enfermedades (quizás la
mayoría o las más serias) no son consecuencia de nuestro
comportamiento o malos hábitos, sino una adversidad fuera de
nuestro control. En cualquier caso, rogamos a HaShem que nos ayude
y nos cure de toda enfermedad, sin importar su origen.

En segundo lugar debemos saber que la Tora prohíbe a una persona


encomendarse a HaShem para curarse. Estamos obligados a buscar
la intervención de un médico (verapó yerapé). No podemos esperar
que la enfermedad desaparezca sólo por rezar. Sin embargo, lo que
esta Berajá deja en claro es que cuando visitamos al médico, sabemos
que en última instancia es HaShem quien nos cura.

Creemos que es HaShem quien inspira la recomendación del médico


para nuestra cura; que es HaShem quien guía o sostiene las manos del

31 de 53
Estudio sobre la AMIDA

cirujano en la sala de operaciones. Sabemos que en última instancia,


y a través de una miríada de agentes humanos -doctores,
investigadores, enfermeras- es HaShem quien concede la curación y
alivia a los enfermos. Los médicos son los agentes privilegiados de
HaShem en el arte de la curación ("Porque confiamos que Tú eres
quien nos cura con compasión").

En resumen, debemos hacer todo lo posible para evitar estar


enfermos, y debemos hacer todo lo humanamente posible para
curarnos. Incluyendo rezar y suplicar a HaShem para que nos proteja
de toda enfermedad, que nos alivie de nuestro dolor y prolongue
nuestras vidas. Es por eso que también decimos "porque Tú eres
nuestra alabanza ", porque reconocemos que en última instancia,
es Él quien tiene la última palabra.

Cúranos, HaShem, y... sálvanos


¿Qué diferencia hay entre cúranos (‫ )רפאנו‬y sálvanos (‫ ?)הושיענו‬Creo
que la palabra "sálvanos", indica una situación apremiante. Cuando
alguien sufre una enfermedad que le puede causar la
muerte. "Cúranos", es más general y como mencionamos en la
próxima oración de esta Berajá, incluye nuestro pedido para que
HaShem nos proteja de enfermedades, dolores, heridas, etc.

"Y concede salud y alivio para todas nuestras


enfermedades, todos nuestros dolores y todas nuestras
heridas..."

En este punto quiero recordar algo que aprendí hace unos pocos años
atrás del Jajam Nessim Bassalian (que hoy BH es el bisabuelo de dos
de mis nietos). Surgió un pequeño debate sobre el caso de una
persona con una enfermedad terminal. Ya en los últimos momentos
de su vida, un Rab indico que no se rezara más por esta persona,
porque esa Tefilá podría ser considerada una Tefilá en vano, ya que el
final de este individuo era (y fue...) inevitable e inminente. Consulté
con el Jajam Bassalian y él me dijo algo muy interesante, que creo está
implícito en esta Berajá:

"Cuando rezamos y pedimos Refuá (salud), no sólo estamos


pidiendo a HaShem que nos cure, también estamos pidiendo a
Hashem que nos alivie, que nos evite el dolor, que no nos permita
sufrir".

32 de 53
Estudio sobre la AMIDA

Y fue así como decidimos seguir diciendo Tefilá por esta persona, por
su alivio, para que no sufra en las horas finales de su vida.

33 de 53
Estudio sobre la AMIDA

NOVENA

BERAJÁ de la AMIDÁ:
Los beneficios y riesgos de la abundancia

‫את השנה הזאת‬...‫ברך עלינו‬


Bendice HaShem, nuestro Dios, [la cosecha] de este año y todos los productos
[de la tierra] para bien.
Concede el rocío y la lluvia para bendición, en toda la faz de la tierra.
Colma [de lluvias] la faz del planeta, [para] que así todo el mundo esté
satisfecho, gracias a Tu bondad.
Llena nuestras manos con Tu bendición y con la abundancia de lo que nos
regalan Tus manos.
Protege [la cosecha] de este año de todo tipo de plagas y de todo tipo de desastres
[naturales]
Haz que [nuestra cosecha] tenga un buen término y concluya en paz.
Ten piedad de [la tierra, concediéndole lluvia] de todo lo que produzca y de
todos sus frutos.
Bendice este año con lluvias generosas; [lluvias] de bendición y de abundancia
Y que el final de este año sea [beneficioso] para la vida, la hartura y la paz, como
los mejores años de bendición.
Porque Tu eres un Dios bondadoso y generoso, que bendices las cosechas.

Bendito eres Tú, HaShem, que bendices las cosechas.

34 de 53
Estudio sobre la AMIDA

Estamos en la novena berajá de la Amidá, barej alenu, que es la


bendición en la cual pedimos a HaShem que nos conceda nuestro
sustento (parnasá). En esta Halajá analizaremos la versión Sefaradí
de esta bendición (la versión Ashkenazí es mucho más corta y está
implícita en este texto) y nos enfocaremos en el texto que se dice
durante el invierno, cuando pedimos por la lluvia.

Como podemos ver, esta bendición se concentra explícitamente en


solicitar lluvia (o en verano "rocío"); una buena cosecha (la palabra
hebrea "shaná", que usualmente se traduce como "año", quiere decir
en este contexto "cosecha anual") y una producción exitosa de frutos
de la tierra. En otras palabras, le pedimos a HaShem que nos conceda
nuestro sustento para que no suframos de hambre.

En particular, le pedimos a Dios que envíe la lluvia. Uno de los


escenarios más desastrosos para la economía de Israel, lo que es cierto
aún el día de hoy, es un año de sequía. La lluvia, en su debido tiempo
y en su medida, es la bendición de HaShem para Su pueblo Israel, tal
como lo expresamos explícitamente en el Shema Israel, donde
también afirmamos que la lluvia en la tierra de Israel está
condicionada a que el pueblo judío mantenga su alianza con Dios. La
Torá describe una interacción de causa y efecto entre el
comportamiento del pueblo de Israel y el comportamiento
del cielo de Israel. La Providencia Celestial recompensa la lealtad de
Israel con lluvias en abundancia (y viceversa).

Ahora bien, aunque esta berajá se refiere exclusivamente a los


aspectos agrícolas de la economía, porque fue concebida en el tiempo
de los Yehudim vivíamos en Israel y nos dedicábamos a trabajar la
tierra, también alude a nuestro éxito económico en general. Cuando
decimos esta bendición podemos pensar o pedir explícitamente que
HaShem bendiga nuestros negocios, nuestros emprendimientos y
nuestros trabajos y no permita que pasemos hambre, pobreza o
dificultades económicas.

Algo muy importante que aprendemos en esta Berajá está implícito


en la palabra "leTobá" (que HaShem nos conceda nuestro sustento
"para bien"). El Rab de Kahlenberg explicó que a veces la abundancia
de dinero puede causar un efecto negativo en una persona, por
ejemplo, provocando que se comporte con altanería o que se aleje de
la Torá (‫)וישמן ישורון ויבעט‬. En muchas áreas de la vida material, la
abundancia puede ser contraproducente. El exceso material puede
convertirse en un trastorno psicológico o moral, llamado
popularmente en inglés "Affluenza" que consiste en (1) El

35 de 53
Estudio sobre la AMIDA

sentimiento de insatisfacción y frustración permanente cuando uno


no llega a tener tanto como su vecino. (2) Una dedicación excesiva al
trabajo, no para tener lo que necesitamos sino para elevar nuestra
imagen social material, y todo esto a expensas de nuestra dedicación
y desarrollo espiritual. Y finalmente (3) una adicción compulsiva al
consumo.

Debemos pedirle a HaShem que nos bendiga materialmente,


proporcionándonos todo lo que necesitamos, pero que nos ayude a
no caer en la "Afluenza".

36 de 53
Estudio sobre la AMIDA

DÉCIMA

BERAJÁ de la AMIDÁ:
¿Pueblo judío o Religión judía?

‫תקע בשופר גדול לחרותינו‬

Haz que se escuche el gran shofar que anunciará nuestra libertad.


Y haz que se eleve un mástil para que se reúnan nuestros exilios,
Y para que regresemos, unidos, desde los cuatro puntos del planeta, a nuestra
tierra, Israel.
Bendito eres Tu HaShem que haces retornar a los desplazados de Tu pueblo
Israel.

[Traducción no literal. YB]

37 de 53
Estudio sobre la AMIDA

Como ya lo explicamos, la 'Amidá se divide en tres secciones. La


primera sección, que incluye tres bendiciones, consiste en alabanzas
a HaShem. En la tercera sección, que también tiene tres bendiciones,
agradecemos a Dios. Y la segunda sección, con trece bendiciones,
contiene nuestras peticiones a HaShem. Esta sección se subdivide en
dos temas principales: 1. Solicitudes personales, donde pedimos a
Dios que nos conceda: inteligencia, perdón, buena salud, medios de
subsistencia, etc. y 2. Solicitudes nacionales, es decir, lo que le
pedimos a HaShem que haga por nosotros no como individuos sino
como "nación".

Nuestra Berajá inaugura esta sub-sección de la Amidá, que trata


acerca de nuestras aspiraciones nacionales.

Haz que se escuche el gran shofar que anunciara nuestra libertad,

Lo primero que le pedimos a HaShem como nación es que reúna a


todos nosotros desde los cuatro rincones de la tierra y nos traiga de
regreso a nuestra tierra, Israel (‫)קבוץ גלויות‬. Para eso, la Amidá utiliza
un versículo del profeta Yesha'ayahu (27:13) donde dice que el regreso
del pueblo de Israel a su tierra, y nuestra independencia de las
naciones (‫)חרותינו‬, será anunciado con la voz del Shofar.

Y haz que se eleve un mástil para que se reúnan [regresen] nuestros


exilios

También esta frase está tomada de Yesha'ayahu (11:12). Este mástil o


estandarte elevado en las alturas, les mostrará a los "refugiados" de
Israel, el camino de regreso a casa. Y así, unidos en nuestra tierra e
independientes, volveremos a nuestra "normalidad" como pueblo: ‫עם‬
‫ על פי תורת ישראל‬,‫ בארץ ישראל‬,‫ישראל‬. "El pueblo de Israel, viviendo en la
Tierra de Israel, regidos por la Torá de Israel. "

¿NACION O RELIGIÓN? Esta berajá, incidentalmente, nos aclara un


punto muy importante y absolutamente relevante para nuestros
días. Los enemigos de Israel justifican su rechazo al Estado judío
diciendo que Israel es un país que discrimina a miembros de otra
religión. En 1975 las Naciones Unidas votaron una resolución que
igualaba al sionismo con el racismo. ¿Por qué? Porque Israel
estableció la "ley de retorno" que garantiza la ciudadanía israelí a
todos los judíos del mundo. Para las Naciones Unidas es como si, por

38 de 53
Estudio sobre la AMIDA

ejemplo, Japón concedería la ciudadanía solamente a las personas


que practican el budismo, o algo así. ¡Esto podría ser considerado
racismo! Ahora bien, una lección muy importante que aprendemos de
nuestra berajá, y de las próximas cinco bendiciones, donde nos
presentamos a HaShem como Nación, es que cuando definimos al
judaísmo como "religión" abrimos la puerta a la confusión. Si bien el
judaísmo es un legado espiritual, en la Torá es presentado
especialmente como la Constitución del pueblo de Israel. Desee este
punto de vista, es más correcto decir que pertenecemos a la "nación"
judía, más que a la "religión" judía. Y que la ley del retorno de Israel
es tan racista como una ley que estableciera que "Japón le garantiza la
ciudadanía a todos los japoneses que viven fuera de Japón"...

Nuestra Berajá menciona explícitamente los términos: "exilio",


"regreso del exilio", "desplazados" (= "refugiados"), es decir, aquellos
ciudadanos judíos que fueron desterrados de Israel, y sus
descendientes.

Desde este punto de vista, ser judío es una nacionalidad, una


"ciudadanía" virtual, heredada vía materna, que no caduca ni siquiera
cuando un judío vive en el exilio durante siglos. En este sentido, no se
puede comparar el judaísmo con otras religiones. No existe "la Nación
Cristiana". Los cristianos no tienen una tierra de referencia. No
aspiran regresar a Roma o restablecer el gobierno cristiano en el
Vaticano. Todo lo contrario, el Estado y la Iglesia están
explícitamente desconectados. Lo mismo puede decirse del Islam. No
hay una tierra específica donde todos los musulmanes aspiran a
regresar. (La "Nación del Islam" de Farrakhan es el nombre de su
movimiento religioso, no la forma en que el Islam se ve a sí mismo,
como puede verse claramente en el concepto de Liga de "Naciones
Árabes").

El judaísmo, como aprendemos en esta berajá, no tiene sentido sin la


Tierra de Israel y sin la aspiración de volver a ella.

Los judíos que vivimos fuera de Israel, somos ciudadanos orgullosos


del país en el cual vivimos, respetuosos de sus leyes y agradecidos a
los países donde vivimos. Pero también seguimos formando parte de
la nación judía (nación = historia en común, idioma en común, ley en
común). Y como lo expresamos en esta Berajá, nuestra esperanza es
que un día normalicemos nuestra situación como pueblo judío,
regresando a nuestra tierra Israel, desde todos los confines del

39 de 53
Estudio sobre la AMIDA

planeta, cumpliendo así la visión de nuestros profetas y de los Sabios


que establecieron esta Berajá.

40 de 53
Estudio sobre la AMIDA

BERAJÁ 11

de la AMIDÁ:
El fin de la corrupción judicial

‫השיבה שופטינו כבראשונה‬

Restaura a nuestros jueces como al principio, y a nuestros líderes políticos como


en los [buenos] tiempos,
Y así quitarás de nosotros el sufrimiento y la angustia,
Y reina Tú sobre nosotros, pronto, Tú, HaShem, únicamente, con bondad y
misericordia, con rectitud y justicia
Bendito eres Tú, HaShem, el Rey que ama la rectitud y la justicia.

41 de 53
Estudio sobre la AMIDA

Para comprender esta Berajá (bendición) debemos primero entender


su contexto. En primer lugar, recordemos que en esta sección, y por
las próximas 4 berajot, nuestros pedidos son realizados no como
individuos sino como "Pueblo de Israel". En segundo lugar, que estos
pedidos (volver a Israel, ver Jerusalén reconstruida, etc.) son
nuestras máximas aspiraciones nacionales, podríamos decir,
mesiánicas. En tercer lugar, es posible que estas bendiciones estén
presentadas según el orden en el que estos eventos deben suceder en
los tiempos mesiánicos: por ejemplo, primero regresaremos a Israel,
luego se reconstruirá Yerushalayim, etc.

Volvamos ahora a nuestra Berajá.

“Restaura a nuestros jueces como al principio, y a nuestros líderes políticos


como en los [buenos] tiempos... [lit. en los tiempos antiguos]...”

Al igual que la Berajá anterior, el texto y las ideas de esta bendición


están tomados del profeta Yesha'ayahu.
En el primer capítulo de su libro, en la Haftará que leemos el Shabbat
previo a Tish'a beAb, Yesha'ayahu dice explícitamente que la
destrucción de Yerushalayim, del Bet haMiqdash y el exilio del pueblo
judío, vendrá como consecuencia del robo, la estafa, el crimen y la
corrupción de los jueces y gobernantes. Así dice el profeta de Israel en
el Pasuk 1:23 "Los jueces son corruptos, amigos de los ladrones. A cambio de
dinero y de regalos declaran culpable al inocente, maltratan al huérfano y
niegan ayuda a las viudas." Hacia el final de este texto (1:26-27),
Yesha'ayahu concluye con un mensaje de esperanza, que tiene que ver
con nuestra redención. "Yo [HaShem] restauraré jueces como en los días
antiguos, y a tus gobernantes como en el principio. Una vez que eso ocurra,
[Yerushalayim] será llamada [una vez más] la ciudad de Justicia, la Ciudad de
la honestidad. 1:27 Sión [Yerushalayim] será redimida por la justicia, y los que
se arrepientan [serán redimidos por practicar] la justicia."

Y así quitarás de nosotros el sufrimiento y la angustia...

Ahora entendemos mejor que el sufrimiento al que se refiere esta


Berajá es el de todos aquellos que son víctimas de la justicia corrupta:
los desproveídos y los desprotegidos. Los pobres, las viudas, los
huérfanos. La corrupción mata y la injusticia trae sufrimiento. A
diferencia de los jueces corruptos, los verdaderos jueces y líderes de
Israel, como el rey David, sabían que, de acuerdo a la Torá, su primera
misión era asistir a los pobres y necesitados, y defender a los que no
tienen quien los defienda.

42 de 53
Estudio sobre la AMIDA

Y reina sobre nosotros, pronto, Tú, HaShem, y únicamente


Tú, con bondad y misericordia, con rectitud y justicia

¿Qué queremos decir con "reina sobre nosotros...únicamente


Tú (‫ ?")לבדך‬En primer lugar aclaremos que en la Torá el "Rey" (melej)
cumplía también el papel de Juez; era el Juez supremo, la última
instancia judicial. Y en esta bendición estamos pidiendo tener el
mérito de ser juzgado por jueces íntegros y gobernados por
líderes honestos. En otras palabras, ¡por seres humanos! ¿Cómo es
entonces que solicitamos ser gobernados exclusivamente por
HaShem, Rey y Juez Supremo? Esta Berajá nos enseña que cuando
nuestros jueces y líderes políticos se guían por las leyes de la Torá,
como por ejemplo en los tiempos del Rey David, es como si
estuviéramos siendo gobernados directamente por HaShem, ya que al
observar la Torá, seguimos Su voluntad y Sus palabras.

Resumen: La Berajá anterior trata del retorno del pueblo judío a


su tierra, mientras que en esta Berajá nos referimos al retorno de
la justicia al pueblo de Israel. Esta Berajá nos enseña que mientras
no tengamos un sistema de justicia que se guíe por la Torá no
habremos alcanzado la Gueulá (redención) total, aunque estemos en
la tierra de Israel. Sólo cuando el sistema de justicia sea restablecido
podemos hablar de una verdadera normalización del pueblo judío,
como lo explicamos ayer: ‫ על פי תורת ישראל‬,‫ בארץ ישראל‬,‫עם ישראל‬. "El
pueblo de Israel, viviendo en la Tierra de Israel, regidos por la Torá
de Israel. "

43 de 53
Estudio sobre la AMIDA

BERAJÁ 12
de la AMIDÁ:
Traición y deslealtad
¿Dónde está la línea roja?

‫למינים ולמלשינים אל תהי תקווה‬


"Que no haya esperanza para los herejes y los traidores..."

44 de 53
Estudio sobre la AMIDA

La Amidá fue compuesta alrededor del siglo V antes de la era común.


La Amidá es conocida también como "Shemona 'esré", que significa
"dieciocho" en alusión a las dieciocho bendiciones que contiene. Pero
en realidad, la Amidá que decimos hoy ¡contiene 19 bendiciones, no
18! Alrededor del año 100 de la era común, más de 500 años luego de
que la Amidá fuera formulada, Rabán Gamliel (el segundo) y su corte
Rabínica decidieron agregar una bendición en la Amidá --que es la
Berajá que estamos explorando hoy-- y le encargó esta misión a uno
de sus alumnos, Shemuel haQatán. Esta berajá es conocida como
Birkat haMinim, la oración en la cual pedimos la ayuda de Dios para
tratar con aquellos que desean destruir a Israel, física o
espiritualmente.

Maimonides (MT, Tefila, 2: 1) explica la razón por la cual Rabán


Gamliel agregó esta bendición en la Amidá.

‫ והיו מצֵ ירין לישראל ומסיתין אותן לשוב מאחרי ה‬,‫בימי רבן גמליאל רבו המינים בישראל‬
‫ והתקין ברכה אחת וקבע‬,‫ עמד הוא ובית דינו‬,‫וכיון שראה שזו גדולה מכל צורכי בני אדם‬..
‫אותה בתפילה‬

"En los tiempos de Rabán Gamliel los herejes se multiplicaron en el


pueblo judío, y hacían sufrir al Pueblo de Israel y trataban de
convencerlos que se alejarán de Hashem... vio Rabbán Gamliel que
[en ese deshacerse] de los herejes era [en ese momento] la necesidad
más imperiosa del pueblo, y compuso una [nueva] bendición y la
estableció en la Amidá... "

En esos tiempos existían muchas "sectas" entre los judíos: Yehudim


que, por ejemplo, no creían en la tradición oral (tsadoqim), se
burlaban de los rabinos y trataban de convencer a los demás judíos a
abandonar la práctica religiosa tradicional. Este es también el tiempo
en el que un grupo de judíos se transformaron en "apóstoles", que
según Mateo eran los hombres escogidos por Yeshu para "pescadores
de hombres" es decir, para propagar el mensaje cristiano entre otros
judíos. Como bien sabemos, con el tiempo, este proselitismo religioso
se transformó en "persecución religiosa", iniciada, irónicamente por
los judíos conversos. Es por eso que esta berajá no se refiere solo a
herejes en el campo de la "doctrina teológica" (estos son los MINIM),
sino que también al campo político (estos son los MALSHINIM),
cuando algunos miembros del pueblo judío, los primeros cristianos,

45 de 53
Estudio sobre la AMIDA

los samaritanos y otros grupos, se unieron al enemigo, Roma, para


luchar contra Israel.

Lo que queda claro es que, como lo explica el Rab Janoj Zundel


(falleció en 1867) en su comentario "Anaf Yosef", esta Berajá no se
refiere a los gentiles, sino particularmente a los traidores internos del
pueblo judío.

Pero, ¿quién califica hoy en día para esta vergonzosa categorización?


¿Acaso estamos rezando en esta Berajá por la erradicación de aquellos
judíos que no observan plenamente la Torá? ¡Absolutamente NO! La
Torá y los Sabios de Israel nos enseñan a tener mucha comprensión
por aquellos Yehudim que, por diferentes razones, no cumplen
plenamente con todas las Mitsvot (por ejemplo, tinoq shenishbá ben
hagoyim). En realidad, es nuestra obligación inspirar a todos
nuestros hermanos y hermanas Yehudim, y acercarlos a HaShem, con
cariño y paciencia, y de ninguna manera desear su supresión.

Pienso que en nuestros días, esta Berajá está destinada a dos tipos
muy específicos de "traición".

MINIM (Herejes), "Traición religiosa" que alude a los judíos que


abandonaron el judaísmo, se convirtieron a otra religión y dedican
ahora todos sus esfuerzos al proselitismo para convertir a otros judíos
a sus nuevas creencias (por ejemplo, Judíos Mesiánicos, Jews for Jesus,
etc.). Estos individuos, que tratan de ocultar sus intenciones, y se
aprovechan de su condición judía para darle más credibilidad a su
reprensible misión de alejar a sus hermanos Yehudim de la Torá,
causan daños irreparables, y están más allá de toda posibilidad de
arrepentimiento o redención.

MALSHINIM (traidores) , "Traición nacional o política", que se


refiere a aquellos judíos que se unen a los enemigos "políticos" de
Israel, en nuestros días, por ejemplo, a los que quieren destruir al
Estado de Israel. Desafortunadamente, y aunque no son muchos, hay
judíos (como "‫ "שוברים שתיקה‬o incluso algunos grupos judíos
¡observantes!) que traicionan a Israel, o se unen a naciones como
Irán, que expresan abiertamente su intención de destruir a Israel. Un
individuo judío (como el ex-canciller argentino Héctor Timerman,
por ejemplo) que se alinea con aquellos que intentan borrar a Israel
del mapa, ha cruzado una línea roja que lo deja más allá de la
posibilidad del retorno (Teshubá). Por eso NO rezamos por su

46 de 53
Estudio sobre la AMIDA

arrepentimiento, ya que el daño que ha causado a la causa del pueblo


de Israel es irreparable.

En esta Berajá, entonces, pedimos la asistencia de HaShem para que


Él se encargue de los Yehudim que traicionan a la Torá y a su Pueblo.
Porque hay poco que podemos hacer para defendernos de la
deslealtad de "nuestros propios hermanos".

47 de 53
Estudio sobre la AMIDA

BERAJÁ 13

de la AMIDÁ:
Protege a quienes cuidan de nosotros.

‫על הצדיקים ועל החסידים‬

Concede Tu compasión, HaShem nuestro Dios, a los justos y a los piadosos,


A los sobrevivientes de Tu pueblo Israel, (a sus ancianos) y a sus Sabios, que
son perseguidos; a los verdaderos prosélitos, y a nosotros.
Otorga una recompensa apropiada a todos los que confían verdaderamente en
Tu nombre.
Y [ayúdanos para] que seamos contados entre ellos.
Y que nunca seamos avergonzados por haber confiado en Ti,
Ya que siempre nos apoyamos en Tu infinita bondad.
Bendito eres Tú, HaShem, que eres el respaldo y el amparo de los [hombres]
justos.

48 de 53
Estudio sobre la AMIDA

Pedimos por los justos en esta sección que trata de las solicitudes
"nacionales" porque los Tsadiqim son los héroes de nuestro Pueblo:
los hombres y mujeres que la Nación de Israel tiene como modelo a
seguir e imitar.

"Cuida con Tu compasión, HaShem nuestro Dios..."


En esta bendición pedimos a HaShem que proteja y ayude a las
personas justas y piadosas. Y a todos aquellos que por su condición
política (los Sabios de Israel, por ejemplo, eran perseguidos a muerte
en la época del Imperio romano para erradicar la tradición oral del
pueblo judío) física o moral son especialmente vulnerables a la
opresión. Pedimos que cuide de aquellos que se comportan con
bondad y justicia, que buscan el conocimiento de Dios y la obediencia
de Sus mandamientos.

"...a los justos y a los piadosos..."


Los justos, Tsadiquim, son los que siguen estrictamente los
mandamientos de Dios; mientras que los piadosos o Jasidim se
comportan en un nivel por encima de la rectitud. Me explico: los
Jasidim son las personas justas que practican nuestra Torá más allá
de sus deberes religiosos en un área específica de Mitsvot: Jésed,
"bondad". Lo que incluye las buenas acciones que uno hace por otras
personas: visitar a los enfermos, consolar a los dolientes, ayudar a los
necesitados, cuidar y proteger a los más débiles, etc. Mientras que el
exceso en ciertas Mitsvot rituales puede ser considerado
contraproducente, objetable o un síntoma de arrogancia, en el área de
Jésed, "bondad", hacer más de lo que la Torá nos exige, es noble e
incuestionable. Es importante notar que la categoría de justos y
piadoso es dinámica y completamente independiente de "castas". En
otras palabras, cualquier persona puede pertenecer a la categoría de
justos o piadosos, dependiendo exclusivamente de la rectitud y de las
buenas acciones de uno.

"Otorga una recompensa apropiada... y que seamos


contados entre ellos"
En esta Berajá pedimos a HaShem que recompense a los justos y a
todos aquellos que ponen su confianza en Él. También le solicitamos
a HaShem que nos inspire a seguir los pasos de los justos, y que nos
ayude e inspire para que también seamos parte de ellos.

49 de 53
Estudio sobre la AMIDA

"Y que nunca seamos avergonzados por haber confiado en


Ti..."
¿Por qué los Tsadiqim y los Jasidim merecen una protección especial
y una recompensa apropiada? Porque las personas íntegras, y
especialmente los Jasidim, viven de acuerdo a standards de altruismo
que son muy diferentes al del resto de nosotros. Se comportan como
si hubieran venido a este mundo sólo para dar, y no para recibir. Son
expertos en defender a los demás, pero no saben defenderse a sí
mismos. Cuidan de otras personas, muchas veces desatendiendo sus
propias necesidades. Conozco voluntarios, por ejemplo, que se
dedican con tanto esmero y entrega a cuidar a los enfermos, a asistir a
los necesitados y a ayudar a los pobres, que a veces no los queda
tiempo o energía suficientes para cuidar de sí mismos o incluso de sus
propias familias. Por eso le pedimos a HaShem que brinde a
estos ángeles-humanos una protección especial. Además, no es
raro que las personas demasiado nobles queden expuestas no solo a
la ingratitud sino también al abuso.... Por eso le pedimos a HaShem
que no permita que las personas de bien se avergüencen por exceso
de nobleza y bondad.
Pedimos que HaShem los proteja cuando exponen su vulnerabilidad,
y que los recompense cuidando de ellos y de sus familias como ellos
cuidan de otras personas.

50 de 53
Estudio sobre la AMIDA

BERAJÁ 14
de la AMIDÁ:
A Yerushalayim no se va;
a Yerushalayim se regresa.

‫תשכון בתוך ירושלים עירך כאשר דיברת‬,


Restaura Tu presencia en Yerushalayim, Tu ciudad, como lo prometiste,
y que el Trono de David, Tu siervo, pronto sea por Ti restablecido.
Reconstruye [Yerushalayim], para siempre; pronto, en nuestros días.
Bendito eres Tú, HaShem, que reconstruye Yerushalayim.

51 de 53
Estudio sobre la AMIDA

En esta bendición le pedimos a HaShem 1. Que Su Presencia regrese


a Yerushalayim (Jerusalén). 2. Que restablezca el Trono de David. 3.
Que reconstruya la ciudad pronto en nuestros días, y que nunca más
sea destruida (binyan 'olam).

Esta triple petición hace alusión a los aspectos espirituales y también


políticos de Jerusalén.

"Restaura Tu presencia..."
En primer lugar, Yerushalayim es la ciudad del Bet-haMiqdash, el
Gran Templo, donde la Presencia de HaShem se podía
sentir. Nosotros los judíos creemos en la Omnipresencia de Dios (=
Dios está en todas partes). Sin embargo, la Tora afirma que en el Bet
HaMiqdash había una "Manifestación especial de la Presencia
Divina", en hebreo: Shejiná. No era ‫ ח"ו‬una manifestación física o
visible, sino una "sensación" que no podía ser experimentada en
ningún otro lugar. El mismo Rey Salomón, el más sabio de todos los
hombres y el rey que construyó el Bet-haMiqdash, confesó su
imposibilidad de comprender cómo la Presencia Divina habita entre
los muros del Gran Templo, cuando dijo en su Tefilá (plegaria)
inaugural: "¿Cómo será posible concebir que Tu Dios habites aquí en
la tierra? He aquí que los cielos y los cielos de los cielos [el universo]
no pueden abarcar [Tu Presencia] ¡Cuánto menos esta casa [el Bet-
haMiaqdash] que Te he construido! (I Reyes 8:27). Sin embargo, si el
lector alguna vez visitó el Muro de los Lamentos (el Kotel, que era uno
de los muros exteriores del Templo) seguramente se habrá sentido
"desbordado" por una sensación incomparable de cercanía a
HaShem. Esa sensación que se experimenta en el Muro es un
diminuto eco de esa Manifestación Divina que se sentía en el Bet-
HaMiqdash. La "Presencia Divina" está ahora en un estado de exilio
(‫)גלות השכינה‬. Y en este Berajá lo primero que pedimos a HaShem es
que haga regresar Su Presencia a Yerushalayim.

"Y que el Trono de David, Tu siervo, pronto sea por Ti restablecido. "
Además de ser el centro espiritual del pueblo judío, Yerushalayim era
(¡y BH hoy es!) también la capital política de la nación judía. Todas
las instituciones nacionales funcionaban en Yerushalayim. El rey de
Israel tenía su palacio, su residencia personal (como la Casa Blanca)
en Yerushalayim. En Yerushalayim funcionaba también el Bet Din-
haGadol (= la Corte Suprema de Justicia) y Yerushalayim era también

52 de 53
Estudio sobre la AMIDA

la ciudad del Sanhedrín (= el Congreso del pueblo judío). Cuando en


Tishá beAb lloramos por la destrucción de Jerusalén nos lamentamos
no sólo la destrucción de la Bet HaMiqdash, sino también por la
erradicación de todas nuestras instituciones políticas y
gubernamentales, sin las cuales los Yehudim no somos una nación
"soberana". Por eso, en esta Berajá, cuando oramos a HaShem por el
restablecimiento de Yerushalayim, también pedimos por la
restauración del gobierno judío (=el Trono de David).

"Reconstruye [Yerushalayim], para siempre; pronto, en nuestros días.


"
Concluimos pidiéndole a HaShem que reconstruya la ciudad de
Yerushalayim. Este es un pedido que suena superfluo en nuestros
días, ya que la ciudad está parcialmente reconstruida, especialmente
cuando la comparamos con la destrucción y la desolación de la ciudad
duraste los últimos 20 siglos. Sin embargo, Yerushalayim aún está
incompleta. Sin el Bet-haMiqdash, la Presencia de HaShem todavía
no se siente en su plenitud. El Bet-HaMiqdash es para Yerushalayim
lo que el alma es para el cuerpo. Por eso seguimos pidiendo a HaShem
que nos permita ver Yerushalayim totalmente reconstruida "pronto
en nuestros días". Y si Yerushalayim es hoy en día la ciudad más bella
del mundo, sin su "alma", ¡que imagine el lector qué hermosa
Yerushalayim será una vez que el Bet HaMiqdash, sea restaurado!

"como lo prometiste..."
Terminó con un texto que se menciona al principio de esta Berajá.
Fue el profeta Zejariá, que vivió en los días que los Yehudim
regresamos a Yerushalayim desde Babilonia (siglo 6 aec) que dijo esta
profecía sobre Yerushalayim. En esos días, la ciudad estaba
completamente en ruinas, desolada, sin Bet-haMiqdash, sin la
Presencia de HaShem. Zejariá le dijo al pueblo que tuvieran paciencia,
que HaShem había prometido regresar una vez que regresará Su
Pueblo. Así dijo Zejariá (2:14):
‫נִּי־בָ֛א וְ שָ כַנְ ִּ ִּ֥תי בְ תֹוכֵ ְִ֖ך נְ אֻם ה‬
ָ ְ‫ָ'ר ִּנִּ֥י וְ ִּש ְמ ִּ ִ֖חי בַ ת־צִּ יּ֑ ֹון ִּ ִּ֧כי הִּ נ‬
"Alégrate y regocíjate hija de Zion [Pueblo judío], porque he aquí que Yo
[HaShem] regresaré, y Mi Presencia habitará entre Ustedes, dice HaShem”.

Y si bien fue un proceso muy lento y difícil, el Bet haMiqdash


finalmente fue reconstruido, y estas palabras de HaShem se
cumplieron en los días de Zejariá, y rezamos para que se cumplan
también en nuestros días. AMEN.

53 de 53