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1.

INTRODUCCION
1.1. Pena de muerte tema de reflexión en el Perú.
1.2. Boletín de la seguridad ciudadana
1.3. Interrogante remece las neuronas de la población
1.4. Pena de muerte medida no disuasiva
1.5. Anticipación
2. Argumentos
2.1. Pena de muerte jurídicamente inviable
2.1.1.Pena de muerte solo para casos de traición a la patria en caso de guerra exterior.
2.2. Sistema de justicia con poca confiabilidad
2.2.1.Problema grave de institucionalidad y de acceso a la justicia
2.3. La pena de muerte no es disuasiva.
2.3.1.Pena de muerte no evita que se produzcan delitos graves
3. Conclusión
3.1. Pena de muerte ineficiente e inviable
3.2. Exhortación al estado

PENA DE MUERTE, JUSTICA REFLEXIVA

En la actualidad, la pena de muerte como medida de justicia es un tema que lleva a la reflexión
n el Perú. Según el boletín de seguridad ciudadana del INEI comprendido entre noviembre del
2018 y abril del 2019, la percepción de inseguridad del total de la población es de un 86,1% y
un 26,0% han sido víctimas de algún hecho delictivo. Lo descrito, obviamente, ocasiona
diversas sensaciones desagradables en la población. Por ello, ante esta gran problemática, una
interrogante remece las neuronas cerebrales de gran parte de la población: ¿Es la pena de
muerte una solución definitiva y favorable para el cese de los actos que infligen la ley?

Considero, que la pena de muerte no es una medida disuasiva para las personas implicadas en
estos hechos, que atentan contra la ley, dejen de cometerlos. A continuación, detallare como
el tratado de la convención americana sobre derechos humanos, desconfianza del sistema de
justicia y evidencias de ineficacia en el mundo son razones para la invalidación de esta tan
aclamada medida de justicia.

En primer lugar, el Perú ratificó en 1978 la Convención Americana sobre Derechos Humanos,
donde se prohíbe expresamente que los países extiendan la pena de muerte a delitos que no
estuvieran contemplados previamente en su legislación interna. Asimismo, impide
restablecerla en aquellos supuestos para los que se elimine con posterioridad. Recordemos
que la Constitución de 1979, posterior a la fecha de ratificación de la convención, recogió la
aplicación de la pena de muerte solo para casos de traición a la patria en caso de guerra
exterior. Aplicar esta sanción para supuestos adicionales acarrearía la responsabilidad
internacional del Estado por incumplir el tratado al que este mismo se obligó.

En segundo lugar, de las instituciones públicas, las que tienen menos confianza entre los
peruanos son el Poder Judicial y el Ministerio Público (solo superados por el Congreso de la
República). No se confía en ellos, ¿pero estamos dispuestos a darle la posibilidad de acabar
con la vida de las personas? De acuerdo con el Death Penalty Information Center, en los
últimos 10 años Estados Unidos “con un sistema de justicia más institucionalizado y confiable”,
ha anulado 34 sentencias de pena de muerte. Los motivos para ello son falsa acusación,
inconducta de los oficiales que procesaron el caso, falsas o confusa evidencia forense,
inadecuada defensa legal, etc. ¿Se imaginan lo que podría ocurrir en nuestro país, con un
problema grave de institucionalidad y de acceso a la justicia?.

En tercer lugar, Existe la idea de que con la pena de muerte los crímenes disminuyen, que el
malhechor lo pensará dos veces antes de poner su vida en peligro. Sin embargo, la evidencia
nos demuestra lo contrario. En Japón, por ejemplo, un estudio presentado este año con
información oficial de la policía japonesa concluye que la pena de muerte no evita que se
produzcan delitos graves (Muramatsu, Johnson, Yano, 2017). Lo mismo ocurre en Estados
Unidos, el Death Penalty Information Center ha analizado data sobre la pena de muerte desde
1987 hasta el 2015 y ha concluido que no existe evidencia alguna para sostener ese lugar
común.

En conclusión, reafirmo que, a pesar del sentido positivo que se desea generar con esta
medida a favor de la población, esta no es eficiente y es inviable, debido a que nos
encontramos con varias restricciones legales y ,así mismo, no es de gran impacto en la
incidencia de delitos. Por ello, se exhorta al estado tomar conciencia de la importancia de
estudiar alternativas de impacto social contextualizando bien la problemática en el tema los
atentados contra ley.