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El largo conflicto Árabe-Israelí

José Salvador Padilla Jiménez

Instituto San Bernardo de la Salle


1003
Geopolítica

Octubre 2015
El largo conflicto Árabe Israelí visto desde las escuelas de la Geopolítica

El pueblo judío ha peleado por establecerse en un territorio propio regido bajo un gobierno
que ejerza verdadera soberanía junto con la nación. Sin embargo, no lo ha logrado por causas
distintas. En la mitad del siglo pasado, los judíos se establecieron en el territorio perteneciente
a los palestinos y eso ha desencadenado una guerra que no ha tenido tregua.
Es de gran valor comprender las causas del desacuerdo entre judíos y palestinos a lo largo
del tiempo para analizarlo y proponer soluciones a un conflicto bélico de casi 70 años. Con
este objetivo, la pregunta que cobra importancia desde la Geopolítica es: ¿Qué ha influido en
la toma de decisiones políticas que tanto han afectado al territorio de Israel?

La hipótesis es que las decisiones políticas se basan en la ideología, pero también en los
intereses político-económicos de los financiadores de la guerra.

La historia del pueblo judío está marcada de invasiones y destierros, con la destrucción de
Jerusalén en el año 70 d.C. empezó la dispersión judía (diáspora). A partir de entonces, el
pueblo judío anduvo errante por el mundo esperando el momento de volver a Palestina.
En 1917 cuando Gran Bretaña se adueña de la región palestina por haber vencido al Imperio
Otomano en la Primera Guerra Mundial. Pero, lo que cambió el rumbo de la historia del
mundo fue la Segunda Guerra Mundial y a los judíos les afectó bastante, ya que Hitler, con
su afán de la raza pura, persiguió y eliminó todo rastro de influencia hebrea, tanto el ámbito
religioso como en el económico y civil. Con la expansión del régimen nazi, muchos judíos
murieron en los campos de concentración y exterminio. Sin embargo, en 1943 Estados
Unidos entra a la guerra y la balanza se comienza a inclinar hacia los aliados. De esta manera,
la causa judía toma un realce y los aliados trataron de liberar a las víctimas, pero al final de
la guerra, 6.000.000 de judíos habían muerto. Además de las muertes humanas, se perdieron
fuentes de valores y conocimientos; y se generó un miedo odioso y vengativo marcado por
la opresión. Entonces, la búsqueda de un hogar para los judíos se convirtió en una necesidad.

La comunidad internacional designó a Palestina como el territorio a donde se podían dirigir


los judíos porque allí estaban asentados muchos judíos. Esta decisión estuvo influenciada
por los sentimientos de compasión mundial debido a la persecución y aniquilamiento que
habían practicado los nazis contra los judíos durante la Segunda Guerra Mundial.
Sin embargo, la tensión entre los árabes y los judíos llego a ser tan extrema y el 29 de
noviembre de 1947 la Asamblea General de la ONU decidió aplicar plan de partición de
Palestina, separando así el territorio Palestino en un Estado judío con km2 y otro árabe con
km2. A partir de entonces, se desata como tal el conflicto árabe-israelí.

Los palestinos desprotegidos de sus benefactores, los británicos, y sin organización


rechazaron el plan de división y no se consolidaron como un Estado. Pero, los judíos el 14
de mayo de 1948 proclamaron la creación de Estado de Israel.
Sin embargo, los palestinos no estaban solos, los ejércitos de cinco países árabes vecinos
(Transjordania, Egipto, Siria, Líbano e Irak), invadieron a Israel para destruirlo. Pero no
pudieron. De hecho, al término del conflicto, el ejército israelí había conquistado el 78% del
territorio palestino y el 22% restante se dividía entre Cisjordania y la Franja de Gaza.
El ejército israelí expulsó de esa tierra a más de 700 mil palestinos, impidiéndoles el retorno.
A finales de ese año, la inmigración judía continuó en Israel y no tardó en convertirse en un
Estado con altos niveles de educación y desarrollo institucional.

Los palestinos crearon en 1964 la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) con el
objetivo de recuperar el territorio perdido, para ello realizaron varios ataques en las fronteras
de Israel con la ayuda de Egipto, Jordania y Siria. Estos ataques provocaron la respuesta del
ejército israelí y toda la zona se convirtió en un escenario crudo y lleno de violencia.
En 1967 Israel se derrotó militarmente a una nueva coalición árabe, ocupando la Península
del Sinaí, la Franja de Gaza y los Altos del Golán; esto significó la huida de cientos de miles
de árabes, quienes se refugiaron en el Líbano y en Jordania. En esas zonas se formaron grupos
guerrilleros, en torno a la OLP para restaurar la frontera. Los palestinos atacaron a los
israelíes en pleno Yom Kipur (6-10-1973), una de las fechas más importantes en la religión
judía. Aunque inicialmente los árabes obtuvieron victorias, los israelitas ganaron porque
realizaron contraataques exitosos.

La violencia entre esos pueblos no podía seguir así, porque dejaba muchas consecuencias
graves; Egipto e Israel firmaron un acuerdo de paz que sorprendió al mundo entero.

Desde 1994, la Franja de Gaza y Cisjordania (los territorios palestinos) estaban separados
geográficamente y también se separaron políticamente, debido al conflicto de sus dos
organizaciones político-militares: Fatah y Hamás. Cisjordania siguió gobernada por la
Autoridad Nacional Palestina (Estado de Palestina) y la Franja de Gaza está controlada por
los radicales islamistas de Hamás. Desde 2008 hasta el presente ha habido una serie de
guerras en la Franja de Gaza, entre Israel y este último grupo palestino, que es
considerado una organización terrorista por la actual escalada de violencia que ha desatado
el grupo.

Hamás lucha contra el Estado Israelí usando métodos terroristas, como atentados suicidas e
Israel considera a este grupo como responsable de todos los ataques desde el territorio desde
la Franja de Gaza. Este grupo también se niega a reconocer los acuerdos logrados
anteriormente entre palestinos e israelíes, quedando suspendidas las negociaciones de paz
entre ambos pueblos.

Con el pretexto de privar a los radicales locales de materiales para la producción de armas,
Tel Aviv (segunda mayor ciudad de Israel y centro económico del país) ha impuesto durante
la última década un bloqueo que controla estrictamente las fronteras y el espacio aéreo de la
Franja de Gaza. Esta situación empeoró mucho las condiciones de vida en aquel territorio,
ya que los habitantes se ven privados de empleo, educación, asistencia médica y otros bienes
de primera necesidad.

Finalmente, la conclusión es que Palestina quiere ser reconocida como un Estado ante la
comunidad internacional y poder decretar su política soberanamente. Además que se les
restablezca el territorio que se les fue sustraído en la guerra de 1967, instaurando a Jerusalén
como la capital del Estado Palestino, sacando los asentamientos de Israel. Basándose en el
derecho internacional buscan lograr que todos los refugiados, tengan la posibilidad de
regresar algún día a sus tierras, y recibir la compensación adecuada. Es importante marcar
que debido a la ubicación de Palestina le correspondería una parte equitativa de los recursos
hidrológicos, y parte del río Jordán. Israel busca mantener el control de la tierra, donde ellos
vivieron hace miles de años, lo cual les brinda el control económico de toda la producción en
la región y sobre el agua. Es por esto que continúan la guerra, porque no puede permitirse
una derrota militar por miedo a desaparecer del mapa. En los últimos años se generaron
muchos enfrentamientos, como por ejemplo el ocurrido en la franja de Gaza, en los
cuales la mayoría de los damnificados son civiles debido a la gran densidad de población que
posee la región y el poco respeto a los derechos humanos que se tienen ambas partes.
Es complejo y delicado; es un conflicto humano entre “dos personas” profundamente
convencidas de su derecho a vivir en el mismo y minúsculo espacio de tierra. Siendo ésta la
causa principal del conflicto, la cual ninguna diplomacia o acción militar puede resolver, pero
que siguen ocurriendo. En la actualidad Estados Unidos, se proclama imparcial mediador
de la lucha Palestina - israelí, realiza muchas acciones para lograr acuerdos entre ambos
sectores y defender así a los civiles inocentes. De gira en Oriente Medio, luego de
reunirse con el rey Abdalá de Arabia Saudita, el presidente de Estados Unidos, Barack
Obama, expresó su confianza en que la colaboración entre ambos países producirá resultados.
Este viaje tenía como principal objetivo lograr el respaldo del mundo árabe a sus iniciativas
para resucitar el proceso de paz en la región, en momentos en que aumentan las divergencias
entre Estados Unidos e Israel. Además el Presidente de los Estados Unidos, afirmó que
confiaba en relanzar las negociaciones palestino-israelíes, asegurando que defiende
la existencia de dos Estados con el fin de acabar con el conflicto en la región. Existe un
acuerdo sobre la creación de un Estado palestino, el plan de paz conformado en 2003 por el
Cuarteto Internacional para Oriente Medio (Estados Unidos, UE, Rusia y la ONU) pero que
no registra avances desde hace tiempo.
Inglaterra actuó de mediador en el conflicto debido a intereses propios, pero al no poder
contener más la situación, lo dispuso en manos de la ONU. En la actualidad Inglaterra está
modificando su conducta, ya que está adoptando una postura más imparcial, al punto de
desligarse de toda intervención en el conflicto.

Es difícil llegar a conclusiones en un tema tan complejo como este, pero de lo que se tiene
certeza es que, si bien ambos pueblos han tenido responsabilidad en el asunto, así como
también occidente. De modo que también deberán todos poner de su parte, si se quiere llegar
a un acuerdo de paz.

Retomando la hipótesis planteada en un principio, es sabido que el mundo en líneas


generales, se mueve a partir de intereses propios. Es lamentable que los países cooperen
escasamente unos con otros por el desinteresado objetivo de la
paz. Sabemos que todo gira en torno al capital y al poder. Al menos esa es la postura que
adoptan las potencias. En tanto otros pueblos luchan por figurar en el mapa y por sobrevivir.
¿Cómo es posible que mientras todos deseamos la paz, sigan existiendo quienes subsidian
las armas? ¿Cómo es posible que existan mentes tan limitadas y perversas?
El conflicto judío árabe es un crudo retrato de una realidad desprovista de tolerancia,
compasión, comprensión. Cada sector se encuentra cegado por sus razones, que de antaño
vienen acosando la realidad en que viven. ¿Dónde han quedado los derechos humanos que
cada uno de ellos cree defender? Una lucha sin tregua que acabará con la sola concientización
de que el pasado ya no es el presente que hoy se vive, que la venganza es un arma absurda,
que la memoria no debe borrarse pero que tampoco puede envenenar los corazones
al punto de asesinar a millares de personas. Lo importante a destacar, más allá de las posturas
que suscita en los países circundantes, es comprender que las guerras
no llevan a ningún otro lugar más que al odio hecho persona.

La guerra mundial brinda un panorama de las posturas adoptadas por las potencias frente al
conflicto árabe-israelí. Inglaterra primero era indiferente, pero luego se inclinó contra el
pueblo judío, porque su interés era obtener el mandato sobre el territorio de Palestina, ya que
ésta posee una ubicación territorial estratégica entre el Mar Mediterráneo y el Mar Rojo, los
cuales ofrecen posibilidades económicas muy importantes y conexión con otras partes del
mundo. Por otra parte, Estados Unidos que desde un principio brindó apoyo a la causa
sionista denunciando ante el mundo los grandes sufrimientos que sufrieron. Pero su interés
estaba también marcado por intereses económicos.
Esta guerra significó también la intervención de las superpotencias de la época, que se
hallaban en plena Guerra Fría. Israel recibió mucha ayuda de Estados Unidos y los países
árabes fueron apoyados por la Unión Soviética.

Referencias
http://fido.palermo.edu/servicios_dyc/publicacionesdc/vista/detalle_articulo.php?id_articul
o=4639&id_libro=138
https://www.clubensayos.com/Historia/Conflicto-Arabe-Israeli/138010.html
Solar, David (1975). El conflicto de oriente medio, Editorial Prensa Española:
Madrid.
Mitchell G. Bord (2003). Mitos y realidades, una guía para el conflicto
árabe-israelí, Editorial Aice: EE.UU.