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LA CUEVA DEL INDIO

La huella de estos primeros pobladores se encuentra en Duaca a través de petroglifos


(símbolos tallados en piedra) y fragmentos de utensilios usados en la vida diaria.

El primer petroglifo fue encontrado cerca de la quebrada de Las Letras en 1880 y luego en
otros lugares como la hacienda los Castillos de Duaca, la hacienda Cumaragua y la quebrada
El Huso, en las cercanías de Tumaque.

Para observar los petroglifos se puede solicitar permiso a los dueños de las haciendas.

Fragmentos de cerámica fueron encontrados en una cueva de la región llamada La Cueva del
Indio. Ubicada en el sector Los Caracoles, vía caserío Tumaque.

Esta cueva dada a conocer por el Capitán Carmelo Mendoza, no es de fácil acceso, para
llegar a ella hay que caminar unos 20 minutos entre pasto con una altura aproximada de 2
metros.

Sin embargo, hay gente que llega hasta allí no sólo para conocer los atractivos de la cueva o
para observar los petroglifos sino para realizar ritos religiosos. Desafortunadamente, algunas
de esas personas dejan graffitis en las rocas o restos de basura.

Para hacer el recorrido y explorar la cueva es aconsejable ir con un “baquiano” que conozca
la zona, ir protegido con camisas de manga larga, usar botas apropiadas así como llevar agua
y linterna.

saliendo de Duaca por la Vía los Caracoles, se encuentra este atractivo cuyo camino hasta
el se convierte en una gran aventura. Para muestra, vean el video que les dejamos al final.

La Cueva El Indio se encuentra sobre un área de bosque tropical húmedo, sobre un terreno
inclinado y arcilloso. Se accede en vehículo de doble tracción hasta un punto de la vía los
Caracoles, luego se debe caminar por espacio de 15 minutos atravesando la vegetación alta
del sector (monte de hasta 2,5 metros de alto). Luego llegamos al bosque húmedo y por
unos 5 minutos extra de camino llegamos hasta la cueva. Se requiere ir acompañado de un
guía para cubrir estos tiempos.

Es un lugar histórico, en esta zona vivían los indios Gayones, es conocida porque (se dice
que) en ella se encuentran petroglifos, pedazos de cerámicas rudimentaria y restos óseos
humanos. La entrada es de unos 6 metros de alto aproximadamente y en un área principal
hay unos 4x4x5 metros de profundidad, se encuentran estalactitas y estalagmitas formadas
de minerales, también posee varias vías que (se dice que) se comunican entre si. Desde la
entrada es fácil ver 3 vías internas para ser recorridas, siendo una de estas de muy difícil
acceso que se llega hasta ella luego de una corta escalada.
Hablando de las 3 vías, una de ellas (la de la izquierda) es la de más facil acceso, pues se
puede entrar caminando hasta donde se cierra la formación rocosa, luego es mas
complicado por lo cerrado del camino. La segunda (la del medio) se accede a ella
arrastrándose por el suelo por un largo trayecto, no se recomienda la exploración por esta
vía debido al peligro de encontrarse frente a frente con algún animal que habite allí. La
tercera, en la parte alta, se accede luego de una corta escalada de unos 5 metros.

Un solo camino, al extremo este de Duaca, es el punto de partida hacia


parajes que relatan un pasado indígena en Lara. La vía Los Caracoles,
rumbo al caserío Tumaque, sirve de referencia para encaminarse a la
contemplación de un par de monumentos que mezclan la herencia de la
naturaleza con la cultura de civilizaciones aborígenes.

Saliendo por el barrio El Frío de la capital del Municipio Crespo, comienza la


travesía para llegar hasta la Cueva del Indio. El trayecto es corto pero duro,
tan solo 20 minutos de camino a bordo de un imprescindible vehículo
rústico.

Atravesando la densa humedad de la Perla del Norte se llega hasta la


cúspide de un cerro, poco antes de encontrar las grandes antenas de
telecomunicaciones de la zona. Allí se deja el transporte y se continúa a pie
hasta la cueva, una formación rocosa ubicada en una saliente de la
montaña.

"Si nos detenemos en el punto alto del cerro, a la derecha de la vía, se verá
una talanquera que puede ser abierta con las manos. Detrás de ella está
una sabana de vegetación que mide aproximadamente dos metros de
altura", detalla Eduardo Sánchez, promotor del portal Laraturismo, quien
junto a la Corporación de Turismo del estado Lara visitaron recientemente
la zona para levantar un registro fotográfico con Estampas Larense como
testigo.
Con el ojo puesto en el cerro de la cueva, en línea recta, se comenzó a
trazar el camino entre el monte espeso, cuyo roce puede generar finos
cortes en los brazos y piernas si están descubiertos. "Caminamos unos 20
minutos sin distraernos de lo que tenemos al frente para no caer en
algunas de las pequeñas lagunas que hay en los alrededores", explica el
guía.

La travesía la complementa un bosque de caminos improvisados por


corrientes de agua y animales silvestres. El trayecto se hace bordeando la
montaña hasta llegar a la mítica Cueva del Indio, con su abertura de
dimensiones colosales que parece comerse a sus visitantes.

Según los moradores de la zona y los abuelos del pueblo, fue usado como
cementerio por los indígenas Gayones a mediados del siglo XIV d.C. Por
dentro parece una sobrecogedora casa de piedra con arcos y
compartimientos bien definidos, estos últimos con formas de pequeños
túneles que se van achicando hasta hacerse impenetrables.

Saqueadores de tumbas llegaron a colectar vasijas que fueron dejadas por


los aborígenes, así como osamentas. Algunas se han podido recuperar y se
encuentran en instituciones de investigación y conservación como el Museo
Antropológico de Quíbor.

Vigías a otro mundo


La sensación de pasar a otra dimensión y casi sentir la energía de los
Gayones que hace siglos transitaban esta zona, es palpable al llegar a los
petroglifos de Duaca, diseños tribales grabados en rocas que se encuentran
en la vía Los Caracoles, después del caserío Tumaque.

Para acceder a la zona arqueológica hay que ingresar a la hacienda La


Molinera. Sus dueños, la familia D'Amelio, son gentiles productores
pecuarios. Siempre y cuando se les pida permiso y se les explique el
propósito de la visita, dejan pasar a los visitantes, porque para llegar a los
petroglifos es necesario atravesar sus predios.

Después de 20 ó 25 minutos de caminata se llega a un pasillo formado por


dos enormes rocas, una a cada lado del camino, casi como una evocación
local de los famosos monumentos megalíticos de Stonehenge en Inglaterra.
En su superficie resguardan las huellas que los indígenas Gayones dejaron
para la posteridad y que los excursionistas subrayan con tizas de colores
para resaltar sus formas cuadradas y redondas. Aparentemente sin sentido
los habitantes de la zona sugieren que se trata de mensajes sagrados para
los indígenas.

No se sabe con certeza si las piedras fueron trasladadas hasta allí o


pertenecen a la topografía del Municipio Crespo. Lo cierto es que oculto en
la alta maleza se levantan en el horizonte como dos vigías en la entrada a
otro mundo.

Las estalactitas son una de las mayores atracciones de la Cueva del Indio.
Desprendiéndose del techo en formas cónicas y alargadas, con el paso de los años
conforman grandes paneles sólidos de tonalidad ocre.

Este fenómeno natural, producto de la filtración lenta de aguacon carbonato de calcio,


contrasta a la vista con los innumerables nombres de quienes han visitado el antiguo
cementerio y que,sintiéndolo como proeza, trazan con pintura su interior.

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