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ESCUELA DE DERECHO

FACULTAD DE DERECHO

INDIVISIÓN Y PARTICIÓN SUCESORIA.


CARGAS Y DEUDAS DE LA HERENCIA

Docente:
Dra. Mejía Chumán, Rosa
Asignatura:
Derecho de sucesiones
Ciclo:
V ciclo
Autores:
Huamán Piscoya, Lina.
Ocupa , Sheyla.
Ramírez Bustamante, María.

Pimentel, 07 de junio del 2019


Índice
I. INDIVISIÓN Y PARTICIÓN SUCESORIA ...................................................................... 4
1.1. Indivisión sucesoria .................................................................................................... 4
1.1.1. La copropiedad de herederos ........................................................................... 4
1.1.2. Precisiones indispensables de la indivisión .....Error! Bookmark not defined.
1.1.3. Indivisión vs. Copropiedad ................................................................................ 8
1.1.4. Régimen de la indivisión según la copropiedad .......................................... 11
1.2. Partición sucesoria ................................................................................................... 14
II. CARGAS Y DEUDAS DE LA HERENCIA .................................................................... 14
2.1. Concepto de cargas y deudas ................................................................................ 14
2.2. Cargas ........................................................................................................................ 14
2.3. Deudas ....................................................................................................................... 16
2.4. Deuda alimentista .........................................................Error! Bookmark not defined.
2.5. El legatario y las deudas .............................................Error! Bookmark not defined.
III. JURISPRUDENCIA ...................................................................................................... 17
CONCLUSIONES ..................................................................................................................... 21
REFERENCIAS ........................................................................................................................ 22
INTRODUCCIÓN

Respecto a la indivisión sucesoria, se refiere una connotación de propiedad


colectiva, la misma que es impulsada en los sistemas que fomentan este tipo
de propiedad; siendo en el Perú un sistema ecléctico, ya que se norma
ampliamente tanto la indivisión como la participación.

Los artículos 844° y 845° de nuestro Código Civil regulan a la indivisión


sucesoria por las disposiciones relativas a la copropiedad, en virtud del
conocimiento que desde el momento del deceso del causante que deja varios
herederos la herencia será trasmitida a estos últimos, por tal sentido en el
supuesto de que el testador no hizo una partición testamentaria habrá la
necesidad de establecer un régimen transitorio que permita el uso y disfrute de
los bienes indivisos, así como su administración sin perjuicio de los herederos
que lo integran, hasta el momento de la división y adjudicación.

Sin duda, la indivisión sucesoria es una situación jurídica aun debatida por la
doctrina, en función a su tratamiento en los distintos ordenamientos legales.
Siendo importante señalar que en el caso de nuestra legislación, el Código
Procesal Civil ya ha advertido que merece una consideración jurídica singular,
que denomina "patrimonio autónomo", por lo que consecuentemente resulta
necesario apuntar las principales diferencias respecto de la copropiedad,
término utilizado en nuestro régimen jurídico.

Por ello, en virtud a las pautas en párrafos precedentes, con el desarrollo del
presente trabajo buscamos esclarecer lineamientos que deberán ser de
consideración para una regulación adecuada del tema de indivisión sucesoria
en nuestro ordenamiento jurídico, así como de esbozar una definición acertada
que se derive de sus características y naturaleza jurídica propia.
I. INDIVISIÓN SUCESORIA

1.1. Indivisión sucesoria

Para Miranda (s.f.) “la indivisión tiene una connotación de propiedad colectiva,
así tenemos que, a la luz de las normas vigentes, los sucesores resultan
propietarios pro-indivisos de los bienes comunes de la herencia, en proporción
a la parte que tengan derecho, llamándose a eso condominio o copropiedad”.
(p. 237)

De lo anterior se desprende, entonces, que la indivisión aquella situación


jurídica en la cual ciertos sucesores, sean herederos o legatarios tienen
colectivamente un derecho conjunto no necesariamente en igualdad
porcentual, sobre todo o parte del patrimonio del causante; que se expresa en
un derecho ideal sobre el todo indiviso, sin directa titularidad sobre cada
elemento singular.

1.1.1. La copropiedad de herederos

El Código Civil peruano establece lo siguiente:

Artículo 844. Copropiedad de herederos

Si hay varios herederos, cada uno de ellos es copropietario de los bienes


de la herencia, en proporción a la cuota que tenga derecho a heredar.

La norma contenida en este artículo está destinada a tratar el tema de la


indivisión dentro del Libro de Sucesiones de nuestro Código Civil. La misma
que llama la atención por la utilización del término "copropiedad", en directa
alusión a la existencia de propiedad el Libro de Derechos Reales. En tal
sentido, un primer aspecto a tratar sería el referido a considerar si
efectivamente los herederos son o no copropietarios de los bienes de la
herencia, como este artículo pareciera indicar.

La indivisión es una situación jurídica que se produce cuando respecto de un


derecho existen varios titulares. Esta situación se presenta naturalmente al
abrirse una sucesión, conforme señala Borda (1991), puede ocurrir que, al
fallecer el causante, quede un solo heredero, y en tal caso, éste será dueño de
todos los bienes y cargará con todas las deudas desde el instante del
fallecimiento; pero puede ocurrir también que haya varios herederos, en cuyo
supuesto nos encontraremos en un caso de indivisión.

En esta misma línea de pensamiento, Fornieles (1950) señala que: “Cuando los
bienes que componen la masa pertenecen a varios herederos, todos quedan
propietarios en común de ella, lo que genera una comunidad hereditaria o
estado de indivisión” (p. 276).

Algunos autores se han preocupado por otorgarle mayor fijación a estos


términos; como es el caso de Somarriva (2000), que señala:

Copropiedad e indivisión designan la misma situación jurídica, pero la


expresión copropiedad tiene una significación más restringida que la
indivisión. La indivisión es el género y la copropiedad es una especie de la
indivisión. La propiedad se aplica únicamente a las cosas materiales,
susceptibles de propiedad. Por el contrario, la indivisión puede tener por
efecto toda especie de bienes, de cosas incorporales, como también
materiales. (p.5)

Por otra parte, la copropiedad puede recaer sobre bienes; en cambio, la


herencia, como explica Valencia (1977), representa un conjunto o totalidad de
derechos subjetivos patrimoniales. Por tanto, según este autor en ningún caso
la herencia es un cuerpo cierto, no cosa corporal. Tampoco es una cosa
compuesta, ni cosa universal propiamente dicha, como lo son por ejemplo una
biblioteca, un rebaño, etc.

Cuando se da el estado de indivisión, los bienes pertenecen a todos los


herederos en común, de manera que no podrán alegar derecho a ningún bien
determinado sino a partes o porciones ideales; situación a la que se le
denomina sucesión indivisa.

Borda (1991) explica que la sucesión no es otra cosa que una comunidad, que
será condominio cuando se trate de Derechos Reales, y titularidad compartida
en los demás. Agrega el autor, lo siguiente:
Debe atenderse que el condominio solamente afecta las cosas y nunca los
bienes incorporales. Cada sucesor es propietario proindiviso de los bienes
comunes de la herencia, en proporción a la parte a la que tenga derecho;
salvo que, tratándose de una sucesión testamentaria, el causante haya
dejado hecha la partición (p. 195).

Somarriva (2000) explica que:

La diferencia entre comunidad y copropiedad es manifiesta, se dan en


relación de género y especie. La comunidad tiene sentido amplio,
comprende todas las relaciones en las que el sujeto de derecho sean varias
personas al mismo tiempo. La copropiedad es un concepto restringido de la
comunidad, cuando ésta tiene por objeto el derecho de propiedad sobre la
cosa (p.4).

En tal sentido, debe señalarse que antes de la partición lo que existe en una
sucesión con varios sucesores, es comunidad patrimonial, y no copropiedad.

Lohmann (2002) distingue entre comunidad hereditaria y comunidad


patrimonial, señalando que:

La primera se encuentra exclusivamente integrada por los herederos que


efectivamente acepten la herencia, mientras que la segunda coexiste con la
comunidad hereditaria y comprende a herederos y legatarios, siempre que
haya concurrencia de derechos o titularidad compartida de los mismos
sujetos sobre el mismo complejo sucesorio (p.139).

1.1.2. Derechos que se adquiere del condominio

Para Miranda (s.f.) los derechos que se adquieren del condominio son los
siguientes:

a) El copropietario goza del derecho de disposición respecto de su cuota


ideal, pudiendo así enajenar o gravar du parte, tal como dispone el
artículo 977° de Código Civil, pero para disponer del bien objeto del
condominio, se requiere la decisión unánime de los copropietarios, así lo
prescribe el artículo 971° inciso 1, del mismo cuerpo normativo.
b) El beneficio común, el condominio está facultado a reivindicar, conservar
y proteger el bien, estando facultado también a interponer acciones y
defenderse de las mismas, con arreglo a ley (artículo 979° del Código
Civil).

c) El derecho de retracto que le confiere el artículo 1599° inciso 2 del


Código Civil, para subrogarse en el lugar del comprador y en todas las
estipulaciones del contrato de compraventa, el precio, los tributos y
gastos pagados por éste y, en su caso, los intereses pactados, según el
artículo 1592 del Código Civil.

d) Si un copropietario practica, sobre todo o parte de un bien, acto que


importe el ejercicio de propiedad exclusiva, dicho acto solo debe ser
válido desde el momento en que se adjudica el bien o la parte, a quien
practicó el acto, así lo establece el artículo 978° del Código Civil.

e) A usar el bien y servirse de él, siempre que no altere su destino ni


perjudique el interés de los demás, de conformidad con el artículo 974°
del Código Civil.

1.1.3. Deberes que se adquieren del condominio

Así mismo Miranda (s.f.) también enumera los siguientes deberes que se
adquieren del condominio:

a) Indemnizar a los demás, cuando usa el bien, parcial o totalmente, con


exclusión de ellos, salvo lo dispuesto por el artículo 731°, ya glosado, tal
como lo prescribe el artículo 975° del Código Civil.

b) Responder proporcionalmente por los gastos de las mejoras necesarias


y útiles, los cuales pertenecen a todos los copropietarios, de
conformidad con el artículo 980° del Código Civil.
c) Concurrir, en proporción a su parte, a los gastos de conservación y al
pago de los tributos, cargas y gravámenes que afecten al bien común.
(Artículo 981° del Código Civil)

d) Sanear, en caso de evicción, en proporción a la parte de cada uno,


conforme a lo que dispone el artículo 982° del Código Civil.

1.1.4. Indivisión vs. Copropiedad

(Sosa et al., s.f.) Resulta necesario plasmar distinciones entre la indivisión y


copropiedad que nos permitan verificar y esclarecer a la indivisión dentro de la
perspectiva de comunidad patrimonial, por las siguientes razones:

a) La copropiedad sirve a los intereses actuales de los copropietarios,


mientras que la comunidad hereditaria, por su carácter esencialmente
temporal y transitorio, está pre-ordenada a su liquidación de modo que
su finalidad está puesta en la utilidad posterior a la partición.

b) Las reglas de la copropiedad son pertinentes exclusivamente para la


institución de propiedad, en cambio, la comunidad propia de la indivisión
sucesoria no solamente recae sobre el derecho real de propiedad, sino
sobre el total de activos, así como sobre el conjunto de los pasivos del
causante.

c) La comunidad patrimonial sucesoria es una sola, que recae sobre un


patrimonio en conjunto; no es una inorgánica suma de tantas
copropiedades como bienes y derechos haya. La copropiedad significa
la coexistencia de una suma de títulos diferentes y autónomos en
relación con cada uno de los bienes, considerados cada uno de ellos
separadamente. De esta manera, puede ocurrir perfectamente que un
sucesor, condómino del causante, tenga un derecho de copropiedad
directo sobre un bien determinado, con independencia de la cuota a que
pudiera tener derecho en la sucesión y que puede o no reflejarse, al
momento de la partición, sobre el mismo bien.
d) Mientras dure la indivisión los acreedores de los herederos no pueden
dirigirse con medida cautelar o en ejecución de sentencia contra bienes
singulares del conjunto de bienes, derechos y obligaciones resultantes
del fallecimiento de una persona y que constituyen todo su patrimonio,
sino solamente contra la cuota hereditaria del heredero deudor.

e) Salvo el caso de pacto de indivisión, contenido en el artículo 993º CC, la


terminación de la copropiedad por división y partición siempre es
obligatoria cuando lo solicite cualquier copropietario.

f) Conforme al artículo 1209º CC., cada coheredero puede ceder


libremente su derecho a participar en una sucesión ya causada. Agrega
el precepto que, en este caso, el cedente solamente queda obligado a
garantizar su calidad de heredero, lo que viene a significar, por tanto,
que no está obligado a responder por el contenido de activos y pasivos
singulares de la masa sucesoria. Dicho de otro modo, sólo asume
responsabilidad por su derecho a participar en los aspectos
patrimoniales de la sucesión; porque, claro está, la calidad de heredero
en sí misma es intransmisible.
En cambio, en la copropiedad el régimen es diferente; por un lado
aunque cada copropietario puede disponer libremente de su cuota y de
los frutos, como autoriza el artículo 977º CC, los demás copropietarios
tienen derecho de retracto a tenor del inciso 2 del 1599º CC. Es muy
dudoso que en la cesión de herencia abarque derecho a retraer o algún
tipo de preferencia legal, pues no hay norma legal que lo establezca.

De otra parte, libremente y sin autorización de sus coherederos, el


coheredero puede disponer de su cuota de participación sucesoria como
un todo, resulta claro que no puede disponer directamente de sus
participaciones individuales sobre los bienes, ni suponer que sus
derechos se concretan en una cantidad cierta o de un modo
determinado en tales o cuales bienes individualizados equivalentes al
mismo porcentaje que tiene en la sucesión. Por ejemplo el coheredero
de un 25% puede ceder sus derechos sucesorios a un cuarto de la
sucesión, pero no le está permitido ni transferir una cuarta parte de los
bienes, ni transferir una cuarta parte de cada uno de todos los bienes
singulares. Se podrá replicar que el art 977º CC faculta a cada
propietario para disponer de su cuota ideal de copropiedad pero hay que
considerar que eso será luego de que se sepa que, por efectos de la
partición, le ha sido adjudicado dicho bien en copropiedad. Mientras eso
no ocurra, el heredero tiene una cuota cierta en la sucesión, pero
respecto de sus componentes singulares solamente tiene una
expectativa, o un derecho potencial, pues tales componentes pueden o
no serle adjudicados. Por eso se señala que el acto que se realice sobre
el bien sólo será válido si el bien respectivo le es adjudicado en todo o
parte.

g) En correspondencia con lo anterior, los frutos pertenecen a la


comunidad, si algún coheredero recibiera frutos del patrimonio indiviso,
unilateralmente no puede pretender retenerlos en la proporción de su
cuota e imputarlos a cuenta de lo que habría de corresponderle. Como
es evidente, todo ello está afecto indivisamente, a responder por las
obligaciones del causante y por aquellas que se produzcan durante el
período de indivisión.

h) La herencia indivisa y, por supuesto, su cesión, deja incólumes las


posiciones jurídicas que el heredero tenga a favor o en contra de la
masa sucesoria, cuando precedan o sean ajenas a la sucesión
propiamente dicha; es decir la comunidad puede mantener relaciones
jurídicas con los patrimonios particulares de los herederos.

i) Naturalmente, mientras que la copropiedad se extingue por la división y


partición del bien común, existiendo tantas particiones autónomas como
bienes haya, la extinción de la comunidad sucesoria por partición
supone un único acto como puntualiza el artículo 864º CC, pues no
alude a otra partición sino a completar la realizada, sin perjuicio de que,
como consecuencia del cese del estado de indivisión sucesoria algunos
activos o pasivos se adjudiquen en común a varias personas, porque la
comunidad universal puede dar lugar a comunidades particulares.

j) Mientras subsista la indivisión sucesoria los bienes que sustituyen a


aquellos que sean transferidos quedan afectos de pleno derecho a las
mismas circunstancias y derechos en que se encontraban los bienes
reemplazados.

k) Finalmente, cabe agregar que la copropiedad siempre puede ser


reconstituida, mientras que la comunidad patrimonial sucesoria una vez
extinguida, no hay manera de recomponerla.

1.1.5. Régimen de la indivisión según la copropiedad

Como ya se ha señalado, el derecho herencial de cada coheredero sobre la


masa hereditaria no puede configurarse con el mismo criterio que el derecho de
cuota de los copropietarios; puesto que el Código Civil no distingue la
comunidad de la copropiedad por lo que debe deducirse para todos los efectos
que el Código intenta aplicar las mismas reglas de la copropiedad a la
comunidad hereditaria en atención a la nota común de existir un estado de
indivisión, en ambos casos. En tal sentido a efectos de no aplicar
equivocadamente las normas supletorias del Libro de Derechos Reales, debe
tenerse en cuenta que la comunidad hereditaria si bien guarda ciertas
analogías con la copropiedad, es en realidad de naturaleza diferente.

Como explica La Cruz (1992): “En la copropiedad el derecho de cada


coheredero recae directamente sobre una cosa singular, mientras que en la
comunidad hereditaria recae sobre el patrimonio herencial y no sobre las cosas
singulares que, si bien lo forman, son distintos de él” (p. 200)

Las normas de la copropiedad que se aplicarán a la comunidad hereditaria


supletoriamente, se centran en los puntos siguientes en conformidad con lo
establecido por nuestro Código Civil.
1.1.5.1. Presunción de igualdad de cuotas

Artículo 970° CC.- Las cuotas de los coherederos se presumirán iguales,


salvo prueba en contrario.

(Sosa et al., s.f.) En materia de indivisión sucesoria las excepciones pueden ser
dos, de un lado la disposición distinta del testador, de buscar favorecer a un
heredero voluntario más que a otro y, por otro lado el diferente orden al que
pertenecen los herederos, en caso de representación; en ambos casos las
cuotas podrían resultar diferentes.

En la misma norma se señala que el concurso de los copropietarios, tanto en


los beneficios como en las cargas, está en proporción a sus cuotas respectivas;
por el que debe distinguirse el concepto de cargas utilizado en el Libro de
Derechos Reales, el cual básicamente se refiere a los pasivos que puedan
generarse a consecuencia de la titularidad sobre un bien que pertenece a más
de uno, como es el caso de impuestos y otros gravámenes. En cambio, en
materia sucesoria las cargas tienen un alcance más restringido, referido
únicamente a aquellos pasivos que se generen con motivo de la muerte del
causante, mas no a otro tipo de concepto. Sin embargo ello resultará
irrelevante en tanto el Libro de Sucesiones, en el artículo 871º CC señala que
los herederos responderán por las deudas en proporción a sus respectivas
cuotas hereditarias.

1.1.5.2. Decisiones sobre el bien común

Art. 971.-Decisiones sobre el bien común


Las decisiones sobre el bien común se adoptaran por:
1. Unanimidad, para disponer, gravar o arredrar el bien, darlo en comodato
o introducir modificaciones en el.
2. Mayoría absoluta, para los actos de administración ordinaria. Los votos
se computan por el valor de las cuotas.
En caso de empate, decide el juez por la vía incidental.

Esta norma hace referencia a la adopción de decisión sobre el bien común


indicando que se adoptará por unanimidad, para disponer, gravar o arrendar
el bien, darlo en comodato o introducir modificaciones en él; y por
mayoría absoluta, para los actos de administración ordinaria; siendo la única
excepción a este principio sería la establecida en el artículo 860º C.C., pues en
el caso específico que es el de la venta de los bienes para pagar su parte
a los herederos, la decisión se podrá tomar por mayoría. Asimismo señala que
los votos se computan por el valor de las cuotas, en tal sentido los
representantes sumarán entre sí los votos que le hubieran correspondido a su
representado.

1.1.5.3. Administración judicial del bien común

Art. 972.-Administración judicial del bien común


La administración judicial de los bienes comunes se rige por el Código de
Procedimientos Civiles.

Esta norma está referida a la adopción de reglas aplicables a la administración


de los bienes comunes, en estos casos la norma resultará perfectamente
aplicable, por lo que la administración judicial de los bienes comunes se
regirá por lo establecido en el Código Procesal Civil.

1.1.5.4. Administración de hecho del bien común

Art. 973.- Administración de hecho del bien común


Cualquiera de los copropietarios puede asumir la administración y
emprender los trabajos para la explotación normal del bien, si no está
establecida la administración convencional o judicial y mientras no sea
solicitada alguna de ellas.

En este caso las obligaciones del administrador serán las de administrador


judicial. Sus servicios serán retribuidos con una parte de la utilidad, fijada por
el juez y observando el trámite.

1.1.6. Clases de indivisión

Para Miranda (s.f.) la indivisión sucesoria se divide de la siguiente manera:

1.1.6.1. Forzosas
Son aquellas que existen por mandato de la ley, como el caso de los bienes
comunes que constituye la sociedad de gananciales o los bienes del
patrimonio familiar; o por naturaleza de las cosas que son indivisibles.

Ejemplo:

a) Los servicios comunes.


b) Las áreas comunes.
c) Las propiedades horizontales.
d) Las paredes medianeras.

1.1.6.2. Voluntarias

Son aquellas que pueden ser hechas por la voluntad del testador o
convenidas por los herederos.

a) Por el testador: de conformidad con el artículo 846° del Código Civil,


éste puede establecer la indivisión de cualquier empresa comprendida
en la herencia, hasta por un plazo de cuatro años, sin perjuicio de que
los herederos se distribuyan normalmente las utilidades.
Las explotaciones agrícolas y ganaderas se regirán por la ley de la
materia.

b) Por los herederos: ellos están autorizados por el artículo 847 del Código
Civil, para que puedan pactar la indivisión total o parcial de la herencia
hasta por un plazo de cuatro años, susceptible de renovación en forma
indefinida.

1.2. Partición sucesoria

1. CARGAS Y DEUDAS DE LA HERENCIA

2.1. Concepto de cargas y deudas

2.2. Distinción entre cargas y deudas


Borda (1971), señala que la carga está unida a la persona o bien, por el solo
hecho de su existencia, por lo cual puede ser independiente de la voluntad
individual. En otras palabras, se trata de la consecuencia de algo, en el caso de
la sucesión, viene a ser una consecuencia de la muerte del causante, por lo
que se les denomina cargas de la sucesión a las obligaciones originadas por el
fallecimiento del causante. Esto lleva a deducir que dichas cargas no se
transmiten sucesoriamente, porque no eran obligaciones previas del causante
sino que, surgen directamente para los herederos.

Por su parte, las deudas son las contraídas por el causante, formando parte de
la masa hereditaria y pasando al heredero por sucesión.

Es preciso señalar que el pago de las cargas de la sucesión tiene preferencia


respecto al pago de las deudas. Si bien las deudas son de mayor antigüedad
en el tiempo, por haber sido contraídas por el causante cuando éste vivía, que
las cargas, la razón de su orden de prioridad secundario reside en que sería
sumamente engorroso y dificultoso realizar los trabajos relativos al funeral o
sepelio del causante, así como administrar la sucesión en sí, de no ponerse a
estas cargas como de reembolso preferente.

La masa sucesoria indivisa consiste en un conjunto de activos y pasivos,


configurando un patrimonio autónomo separado al de los personales de los
titulares, que puede estar sujeto no solo a cargas sino a obligaciones, que el
Código, en forma insuficiente, denomina deudas. Dentro de los activos se
encuentran los bienes, los créditos y los derechos, y dentro de los pasivos
están las cargas y deudas. Una vez identificados y determinados todos los
elementos patrimoniales podrá establecerse con exactitud qué es lo que con
motivo de la partición corresponde a cada heredero.

En síntesis, las categorías de cargas y deudas de la sucesión pertenecen al


pasivo sucesoral, siendo relevante la distinción entre ambas únicamente con
motivo de un orden de preferencia de pago claro y ajustado a la realidad.

2.3. Cargas
Las cargas de la herencia son definidas por Ferrero (1987) como: “Los gastos
consecuentes del fallecimiento del causante” (p. 313)

Según el artículo 869° del Código Civil, dichas cargas de la masa hereditaria
son:
a) Los gastos del funeral y, en su caso, los de incineración, que se pagan
preferentemente.
El anterior Código de 1936 solo estipulaba a los primeros, no es hasta el
anteproyecto de Lanatta, en el cual se utilizó la expresión “cremación”,
que posteriormente la Comisión Revisora cambió por “incineración”.
b) Los gastos provenientes de la última enfermedad del causante.

c) Los gastos de administración.

2.4. Deudas
2. JURISPRUDENCIA

Casación 2026-2016, Junín

Lima, veintiuno de octubre de dos mil dieciséis.

VISTOS; y, CONSIDERANDO:

Primero: Viene a conocimiento de esta Sala Suprema el recurso de casación


interpuesto por William Domingo Tokunaga Ore, representante de la parte
demandada, a fojas novecientos treinta y cinco, contra la sentencia de vista del
veintiuno de marzo de dos mil dieciséis, obrante a fojas ochocientos noventa y
siete, que confirma la sentencia de primera instancia que declara fundada la
demanda; por lo que deben examinarse los requisitos de admisibilidad y
procedencia de dicho medio impugnatorio, conforme a lo previsto en la Ley
29364.

Segundo: Que, en tal sentido, verificados los requisitos de admisibilidad


previstos en el artículo 387 del Código Procesal Civil, modificado por Ley Nº
29364, se tiene que el presente recurso cumple con dichos requisitos, esto
es: I) Se recurre una resolución expedida por la Corte Superior que en revisión
pone fin al proceso; II) Se ha interpuesto ante la Sala Civil Permanente de
Huancayo de la Corte Superior de Justicia de Junín que emitió la resolución
impugnada y elevó los actuados; III) Ha sido interpuesto dentro del plazo de
diez días de notificado con la resolución impugnada; y, IV) Ha cumplido con
adjuntar el arancel judicial respectivo.

Tercero: Que, en lo referente a los requisitos de procedencia previstos en el


artículo 388° del Código Procesal Civil, modificado por la Ley acotada, se
advierte que el recurrente no ha consentido la resolución de primera instancia
que le fue desfavorable a sus intereses, por lo que cumple lo dispuesto en el
inciso 1 de la norma procesal anotada.

Cuarto: Que, para establecer el cumplimiento de los incisos 2, 3 y 4 del


precitado artículo 388 del Código adjetivo, se debe señalar en qué consiste
la infracción normativadenunciada. En el presente caso, el impugnante
denuncia: Infracción normativa del artículo 681 del Código Civil. Refiere
que el accionante solicita que se divida y parta un inmueble sobre el cual no
tiene ningún tipo de vocación hereditaria, dado que el derecho que alega
proviene de estar casado con Hermelinda Oré Gómez, lo que es un imposible
jurídico, puesto que únicamente pueden heredar los descendientes del
causante en línea recta y en línea colateral hasta el segundo grado,
conforme a lo dispuesto por el artículo 816 del Código Civil.

Quinto.- Que, la casación es el recurso extraordinario que tiene como objeto


que la Corte Casatoria anule resoluciones que ponen fin al proceso y que
contienen vicios de derecho que interesan al orden público subsanar. En esa
perspectiva se tiene:

1. Recurso extraordinario es aquel que la ley concede a las partes


después de haberse cumplido con el principio de la doble instancia.
Se trata de un recurso porque es un medio de “transferir la queja
expresiva de los agravios[1] ” y resulta extraordinario por estar
limitados los motivos para su interposición, “por ser limitadas las
resoluciones judiciales contra las que puedan interponerse”[2] y
porque su estudio “se limita a la existencia del vicio denunciado”[3] .
Desde esa perspectiva Devis Echandía ha señalado que las
limitaciones que presenta el recurso tiene tres aspectos: “1) en
cuanto a las sentencias que puedan ser objeto de él, pues sólo se
otorga para alguna de las dictadas por tribunales superiores en
segunda instancia y en lo civil además para las que dicten en única
instancia en procesos de responsabilidad civil contra jueces
(…); 2) en cuanto a las causales que sirven para que estas
sentencias puedan ser revocadas o reformadas, que están
taxativamente señaladas; y, 3) en cuanto a las facultades de la Corte
en el examen y decisión del recurso, pues no puede examinar
errores de la sentencia que el recurrente no acuse ni por causales
que la ley no contemple.”[4]
2. El recurso es analizado y resuelto por la Corte Casatoria, la que, a
diferencia de su antecedente el Tribunal de Casación, pertenece al
órgano jurisdiccional y se encuentra ubicada en la cúspide del
aparato. Ella administra justicia a los particulares, bajo la salvedad de
que sólo lo hace en los casos en que sirva al interés público y
juzgando no el mérito de la controversia, sino la sentencia de
apelación[5] o, como dice Calamandrei, “administra justicia a los
particulares sólo en los límites en que ello puede servirle para
conseguir su fin de unificación de la jurisprudencia”.[6]
3. La casación impide reexaminar el íntegro de la sustancia debatida: se
trata esencialmente de una jurisdicción de derecho que no permite
modificar los juicios de hecho (salvo los casos que tengan que ver
con la relación procesal, los errores in procedendo o el control de
la logicidad) y por ello no constituye una tercera instancia judicial.
4. Entre el ius litigatoris y el ius constitutionis, la casación optó por éste
último. Es decir, lo que le interesa no es (fundamentalmente)
subsanar el error que pudiera estar perjudicando a una de las partes,
sino evitar los errores de alcance general. De ahí
que Calamandrei advirtiera que sólo cuando el interés individual y el
público concordaran podía accederse a la casación[7] .
5. Asimismo, cuando la norma alude a infracción normativa hace
referencia a las equivocaciones que pudieran existir en la sentencia
impugnada sobre la correcta aplicación del derecho objetivo, las que
deben describirse con claridad y precisión[8] .
6. Finalmente, cuando indica que debe demostrarse la incidencia directa
de la infracción sobre la decisión impugnada, lo que hace es señalar
que el impugnante tiene que establecer una relación de
correspondencia entre los fundamentos de la resolución que rebate y
las infracciones que menciona, teniendo en cuenta estos parámetros
que se emitirá el pronunciamiento respectivo.

Sexto.- Que, del examen de la argumentación expuesta por la recurrente se


advierte que la causal denunciada no cumple con los requisitos exigidos en los
numerales 2° y 3° del artículo 388 del Código referido, pues de lo actuado, se
advierte que, conforme se ha señalado en el punto 9.2 de la sentencia de vista,
el actor no pretende heredar por representación a su suegra Guillermina
Gómez Palomino, dado que, en los términos del artículo 681 del código civil,
ello exigiría ser descendiente de dicha señora y que su esposa hubiera muerto
antes que esta, sino el derecho que alega es el de sucesor
directo de Hermelinda Ore Gómez, dado que ella sobrevivió a su causante
(Guillermina Gómez Palomino) y los bienes, derechos y obligaciones que
constituyen la herencia ya ingresaron a su patrimonio. De allí que
sus herederos, entre ellos su cónyuge, puedan reclamar el porcentaje que les
corresponde. En tal sentido, no siendo los hechos que se exponen en el
recurso congruente con lo establecido en el proceso, el recurso debe ser
declarado improcedente.

Sétimo.- Que, respecto a la exigencia prevista en el inciso 4° del referido


artículo 388, si bien la recurrente cumple con indicar que su pedido casatorio es
revocatorio, no es suficiente para atender el recurso materia de calificación; en
virtud a lo dispuesto en el artículo 392 del Código adjetivo, norma que prescribe
que los requisitos de procedencia de este recurso extraordinario son
concurrentes.

Por estas consideraciones y de conformidad con la precitada norma:

Declararon IMPROCEDENTE el recurso de casación interpuesto por William


Domingo Tokunaga Ore, representante de la parte demandada, a fojas
novecientos treinta y cinco, contra la sentencia de vista del veintiuno de marzo
de dos mil dieciséis; DISPUSIERON la publicación de la presente resolución en
el Diario Oficial “El Peruano” conforme a ley; en los seguidos por Alejandro
Lapa Orihuela, sobre partición de herencia; y los devolvieron. Interviene
como ponente el señor Juez Supremo Calderón Puertas.
CONCLUSIONES
REFERENCIAS

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