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06/07/2019
(Leer) El Titulo del mensaje es: Dios es fiel en la aflicción
Sal 119:75 - La fidelidad de Dios II
Agradezco a Charles Brigdes (1794-1869) por la ayuda para este mensaje:
En nuestro mensaje anterior veíamos que nuestro Dios es fiel, siendo
esta una cualidad gloriosa que es manifiesta en todo su ser. Vimos:
1.- Dios es fiel y sus promesas son seguras.
2.- Dios es fiel al mostrar desagrado al pecado y sus consecuencias
3.- Dios es fiel en preservar a su pueblo.
4.- Dios es fiel en glorificar a su pueblo
Hoy deseamos abundar un poco más en esta doctrina y que la gracia del
Señor nos capacite para crecer en una esperanza viva dandole gloria a Dios en
medio de nuestras goces y tristezas.

1.- Dios revela su fidelidad al mostrar sus juicios en nuestras vidas.


Sal 119: 75ª “Yo sé, Yahveh, que son justos tus juicios…” BJ
Nuestro texto nos dice “Yo sé…” este texto es el fruto del conocimiento
íntimo del creyente que esta satisfecho en los actos de Dios en su vida.
Estos tratos son llamados “los juicios de Dios” viendole como Aquel que
en su fidelidad amorosa trata con su alma para erradicar el pecado.
Los creyentes ven la administración de sus sabios juicios en su medida y
aplicación como medicina para sus almas. “Las cuerdas me cayeron en lugares
deleitosos” Sal 16:6
¿Qué ve el creyente cuando Dios le aflige? la FIDELIDAD DE Dios.
Y no solo lo ve a través de su experiencia, sino que lo encuentra en La
Palabra del Señor “Él es la roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus
caminos son rectitud: Dios de verdad, y ninguna iniquidad en él: es justo y
recto” (Deut. 32:4). “Justo eres tú, oh Jehová, y rectos tus juicios” (Sal.
119:137). “Justo es Jehová en todos sus caminos, y misericordioso en todas
sus obras” (Sal. 145:17).
El trato de Dios para con nosotros, no es el fruto de un destino incierto,
sino de la FIDELIDAD DE Dios; cada aflicción que toca a la puerta de tu
vida, Dios la ha preparado con sumo cuidado, para hacerte un gran bien, para
sanarte, para hacerte santo, “Santo seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro
Dios” Lev. 19:2.

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El trato de Dios para con nosotros, nos guía, carga con nosotros
preparándonos para el cumplimiento fiel de sus promesas y producir eterna
felicidad en nuestras vidas.
El meditar en la fidelidad de Dios y de cómo cada situación penosa o
alegre es la evidencia de su amor, y que “el fin del Señor es muy
misericordioso y piadoso” y que sus “pensamientos que tiene para contigo,
son pensamientos de paz, y no de mal, nuestras almas deben ser llevadas a
agradecer todo, todos sus actos” Santiago 5:11 He aquí, tenemos por bienaventurados a
los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es
muy misericordioso y compasivo.

El hijo de Dios bajo el más severo castigo tiene que recordar: La


recompensa que tenemos por gracia es siempre mayor y nuestro “castigo es
siempre menor que lo que nuestras iniquidades merecen” Esdras 9:13. Mas
después de todo lo que nos ha sobrevenido a causa de nuestras malas obras, y a causa de nuestro gran
pecado, ya que tú, Dios nuestro, no nos has castigado de acuerdo con nuestras iniquidades,
Job 11:6 Conocerías entonces que Dios te ha castigado menos de lo que tu iniquidad merece.
Entonces ¿Por qué se debe lamentar el hombre viviente? Laméntese el
hombre en su pecado” (Lamentaciones 3:39).
¡Por cierto que se encuentra en dificultades! Pero no en el infierno. Se
encuentra enfermo, pero sostenido por Su gracia, en luchas y aflicciones, pero
no dejado a la destrucción. Si se queja, que no sea más que de sí mismo, y de
sus malas decisiones y de su pecado “Tan torpe era yo, que no entendía; Era como una
bestia delante de ti” Sal 73:22
Debemos decir: Yo sé, Señor, que tus juicios son justos, ¿y quién puede
dudar de tu sabiduría? ¿Quién puede culpar de crueldad al médico que corta
para quitar la carne que estaba llevando al hombre a la muerte?
Hemos amado tanto el deleite en nuestras vidas y la mundanalidad que
las presentes aflicciones nos hacen quitar nuestros ojos de este mundo, y nos
hace meditar y anhelar la belleza de la eternidad y las glorias que vendrán. Y
que nos hacen clamar: ¡Oh Dios, ten misericorida de mí!
Cuántos hombres y mujeres que han dejado de deleitarse en Dios, para
suplantarle por lo goces vanales, las aflicciones económicas, las aflicciones de
un embarazo fuera del matrimonio, las aflicciones de un cáncer, las
aflicciones de muertes de familiares o amigos, les han sacado de ese dormir
espiritual, para llevarlos a la conclusión de que la fidelidad de Dios es
evidente en sus juicios y que sus pensamientos son de bien a nuestras almas.

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2.- Dios revela su fidelidad al afligirnos o humillarnos.
Sal 119:75b “y que conforme a tu fidelidad me afligiste” “que con lealtad me
humillas tú” BJ
¿Qué debe resultar en nuestras almas, al entender que nuestras
aflicciones, que la aplicación de su vara en nuestras vidas, en el matrimonio
son el fruto de su fidelidad?
a) Nos debe llevar a ceder a su voluntad en un obediente silencio.
De esta manera los siervos de Dios respondieron en sus aflicciones: Lev.
10:1-3 cuando los hijos de Aarón fueron muertos por el fuego de Dios,
3 Entonces dijo Moisés a Aarón: Esto es lo que habló Jehová, diciendo: En los
que a mí se acercan me santificaré, y en presencia de todo el pueblo seré
glorificado. Y Aarón calló.
Job, bajo una prueba similar pudo decir: “Jehová dio, y Jehová quitó: sea
el nombre de Jehová bendito” (Job 1:21). El lenguaje de Elí en la prueba fue:
“Jehová es; haga lo que bien le pareciere” (1 Sam. 3:18).
David acalló su espíritu impaciente: “Enmudecí, no abrí mi boca; porque
tú lo hiciste.” Y cuando Simei lo maldijo, respondió: “Dejadle que maldiga,
que Jehová se lo ha dicho” (Sal. 39:9; 2 Sam. 16:11, 12)

Así hemos de responder, el pueblo de Dios cuando estamos bajo la vara


de su disciplina. “conozco, oh Jehová, que tus juicio son justos, y que
conforme a tu fidelidad me afligiste”

Ademas de responder en un silencio obediente,


b) También con una fe que habla, que da testimonio de la fidelidad de
Dios en tu vida.
Con una fe que habla de Dios y de su fidelidad no a pesar de la aflicción
sino en afligirnos, debemos decir, Dios es bueno, es fiel porque me aflige, sus
propósitos no los entiendo ahora, pero sé que ésta presente aflicción me ha
sido dada por amor a mi alma, a mi familia, a mi esposa.
Esta presente aflicción, es perfecta, es lo que yo necesitaba, porque sin
esta aflicción mi alma continuaría neciamente, en mi orgullo o en el pecado.
Si su aflicción ha caído sobre ti y cual Job te preguntas las causas,
consuélate como Job en poder conocerle a través de la aflicción misma, “de
oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ve” Job 42.5

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(Deut. 8:16) “Que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido,
afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien”.

En Oseas nos dice 2:6-7, 14


6 Por tanto, he aquí yo rodearé de espinos su camino, y la cercaré con seto, y no hallará sus caminos.
7 Seguirá a sus amantes, y no los alcanzará; los buscará, y no los hallará. Entonces dirá: Iré y me volveré a mi
primer marido; porque mejor me iba entonces que ahora.
14 Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón.
Dios nos rodea de espinos, de pruebas y de grandes aflicciones no para
destruir nuestras almas, sino para ganarlas, porque eramos tan buenos a
nuestros ojos, tan delicados nuestros placeres, tan insignificantes el daño que
le hacemos a los demás.
Y para sacarnos de esas mentiras, de esos ídolos, y de esas malas mañas
a las que nos aferramos de forma pragmática, Dios nos aflige llevándonos al
desierto, dándonos espinos en el camino, para a la postre volvernos hacia él
con humildad y sencillez.
Cuando comprendemos que el fin de Dios es hacernos semejantes a
Cristo, y para ello debe despojarnos de todo peso y del pecado que nos asedia
(Hebreos 12:1) llegaremos a la conclusión de aceptar los designios del Señor
como buenos para ti y sin procurar que estos cambien para tu vida.
Confesemos públicamente que los designios misericordiosos del Señor
no podían haberse cumplido de ninguna otra manera; porque por medio de las
pruebas muchas dulces muestras de amor son concedidas, las cuales, bajo
circunstancias de prosperidad externa, no hubieran sido recibidas con el
mismo agradecimiento y beneplácito.
La aflicción es la muestra especial del amor y fidelidad de nuestro Padre
(He. 12:6; Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por
hijo. Apoc. 3:19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y
arrepiéntete.),
Cuando recibimos la aflicción como la evidencia de su fidelidad en
nuestras vidas, nos asemejamos a Cristo Lucas 22:42 “no se haga mi voluntad,
sino la tuya”, esto nos prepara para el servicio a Dios y los goces en su reino.
Nuestras aflicciones amados hnos. son las únicas bendiciones que nos da
el Señor, sin que sea necesario pedirselas.
Aplicaciones:
1.- Por cuáles aflicciones estas pasando en estos momentos, las mismas
tienen el propósito de Dios de asemejarte a Cristo, medita por lo tanto es

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aquellas áreas con que Dios esta tratando en tu vida y corrige tus caminos con
las Escrituras y obedece en silencio las Escrituras.

2.- Estas siendo atribulado con las consecuencias de tu pecado, medita


en que la fidelidad de Dios consiste en dichas tribulaciones y que su fin es
librarte del pecado que estuvo destruyendo tu matrimonio, tu familia y tu
propia vida. Agradece a Dios por las mismas y sométete con gozo al consejo
de Dios y lucha contra la murmuración en silencio obedece y sométete a Dios.

3.- En medio de tu aflicción no te alejes de tus pastores y hermanos en la


fe que pueden orar por ti, que puedan ayudarte amonestandote, consolandote y
sobre todo no encubras tu pecado, no lo escondas, acercate a tus pastores para
que ellos te ayuden, y apliquen la medicina espiritual con la que Dios ha de
sanarte y restaurarte.

4.- Te haz mantenido airado, o triste o deseoso de salir de tu aflicción, de


tu enfermedad y haz pedido que Dios quite el aguijón de tu carne, no te digo
que dejes de orar para ser librado, pero si que cambies la actitud que hasta
ahora has tenido, porque fiel es el que nos ha afligido y aunque no
comprendamos su propósito ahora, si inclinamos nuestros corazones a él y nos
humillamos con gozo disfrutaremos de frutos apacibles de justicia.

Amigos: La fidelidad de Dios para ti es con hablar a tu alma del perdón


de tus pecados, Cristo vino al mundo para buscar y salvar lo que se había
perdido, tu eres esa oveja perdida que Dios con fidelidad aflige para al final
darle un gozo mayor al arrepentirte de tus pecados.
Tus aflicciones te guían a Dios, tus necesidades te dicen que necesitas a
Dios, tus dolores te dicen que tu no eres Dios y que necesitas a Dios, tu
soledad no te habla de un hombre o mujer para que sea tu compañero te habla
de la soledad de tu alma por estar lejos de Dios. hoy es el día en que él ha
venido a restaurarte, si tan solo te arrepintieres, él sanaría tu alma, si hoy
dejares de luchar y mirares a su mano compasiva que extendida te llama
“Venid, yo te haré descansar” hoy sería para ti el día de tu mayor dicha.
Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tu y tu casa. Hechos 16:31
Amen.

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