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UNIVERSIDAD TECNCA DE BABAHOYO

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD


CARRERA DE ENFERMERIA
ENFERMERIA PEDIATRICA

TEMA DEL EXPOSICIÓN:


CONVULSIONES CLONICAS Y TONICAS

INTEGRANTES:
OLGA MARIA GUERRERO VERA
ESTEFANIA GARDENIA ROMERO REINA
ANGGIE NICOLE MOROCHO RAMOS
ARIANA LISBETH ZAPATA GAROFALO

DOCENTE:
LCDA. LIZETTE MARTIN ESTEVEZ. MSC

CURSO:
5to ENFERMERIA “C”

ABRIL - SEPTIEMBRE 2019


CONVULSIONES

Una crisis convulsiva es una descarga sincrónica excesiva de un grupo


neuronal que dependiendo de su localización se manifiesta con síntomas
motores, sensitivos, autonómicos o de carácter psíquico, con o sin pérdida de
conciencia. Las convulsiones pueden ser sintomáticas o secundarias, es decir,
desencadenadas por un estímulo transitorio que afecte a la actividad cerebral
(hipoglucemia, traumatismos, fiebre, infección del sistema nervioso central), o
de carácter idiopático sin relación temporal con un estímulo conocido; cuando
éstas últimas tienen un carácter recurrente se utiliza el término epilepsia

Las convulsiones son la urgencia neurológica más frecuente en pediatría.


Aunque la mayoría de las veces los niños llegan a la consulta en la fase
poscrítica, es decir sin actividad convulsiva, en ocasiones puede tratarse de
una urgencia vital, especialmente en las crisis prolongadas que conducen al
status convulsivo.

TIPOS DE CONVULSIONES

La forma, intensidad y duración de las convulsiones están relacionadas con el


número y tipo de células cerebrales afectadas. Hay dos tipos generales de
convulsiones: generalizadas y focales. Éstos van desde convulsiones a lapsos
momentáneos de atención.

Cuando ambos hemisferios (lados) del cerebro están involucrados, las


convulsiones se denominan “generalizada” y afectan la conciencia y la función
motora desde el inicio. Cuando sólo un hemisferio del cerebro se ve afectado,
las convulsiones se llaman “focal” y en un principio tener efectos específicos en
función de la parte del cerebro involucrada. Las personas pueden tener ambos
tipos de convulsiones.

1. CONVULSIONES GENERALIZADAS – involucran ambos


hemisferios del cerebro
 Convulsión Tónica-Clónica (antes conocida como “Gran Mal”)
Caracterizada como convulsión en la que el cuerpo se pone rígido, los
brazos flexionan, las piernas, la cabeza y el cuello se extienden, y las
mandíbulas se cierran de una manera fijada; esta es la fase “tónica”. La
persona cae al suelo, a veces profiriendo un grito ronco, y pierde
temporalmente la conciencia durante unos minutos. Durante este
tiempo, la respiración parece difícil o se detiene, el cuerpo sacude, saliva
pueden acumularse en la boca, y la vejiga puede vaciar. Esta es la fase
“clónica”. Eventualmente, los movimientos espasmódicos disminuyen y
la persona recupera la conciencia, algo desorientada y fatigada de la
actividad muscular intensa.
 Convulsión Ausencia (antes conocida como “Petit Mal”)
La convulsión ausencia parece más leve que la tónico-clónica y, de
hecho, a menudo pasa por soñar despierto. Es más frecuente en niños
de tres a catorce años de edad, por eso es común que el maestro de
escuela se dé cuenta del trastorno antes que ninguna otra persona. Un
breve lapso de conciencia con la mirada fija, parpadeo de los ojos, o si
los ojos ruedan hacia arriba, comúnmente caracteriza la convulsión. No
es raro que un niño tenga de 50 a 100 convulsiones ausencia al día. La
mayoría de los niños superan esta epilepsia en la pubertad.
 Convulsión Mioclónica
Convulsiones mioclónicas pueden ser descritas como sacudidas o
espasmos del cuerpo en un músculo o un grupo de músculos, y suelen
ser breves en duración, por lo general duran sólo un par de segundos.
Mientras que las personas que no tienen la epilepsia pueden tener
mioclonías, convulsiones mioclónicas, en la epilepsia, suelen provocar
movimientos anormales en ambos lados del cuerpo al mismo tiempo.
- Epilepsia Mioclónica Juvenil: Estas convulsiones suelen comenzar
alrededor de la época de la pubertad, y con frecuencia se producen poco
después de despertarse.
- Epilepsia Mioclónica Progresiva: Esta forma de epilepsia se caracteriza
por una combinación de convulsiones mioclónicas y tónico-clónicas.
Estos síntomas por lo general empeoran con el tiempo y son difíciles de
controlar.
 Convulsión Tónica
Convulsiones tónicas se caracterizan por la contracción súbita y la
rigidez de los músculos. La persona puede tener los ojos en blanco, y
como los músculos del pecho se tensan y contraen, puede ser más difícil
respirar. Estas convulsiones son de corta duración, en general duran
menos de 20 segundos.
 Convulsíon Clónica
Con convulsiones clónicas, los músculos del individuo entran en
espasmos, y es importante tener en cuenta que restringir o reposicionar
a la persona no puede controlar estos movimientos convulsivos.
Convulsiones clónicas son consideradas raras.
 Convulsión Atónica
Durante una convulsión atónica, los músculos pierden tono (o “fuerza”),
debido a los cambios temporales en la función cerebral. Estas
convulsiones son breves, y generalmente duran 15 segundos o menos.
Convulsiones atónicas usualmente comienzan en la infancia y duran
hasta la edad adulta. Aunque el individuo suele permanecer consciente y
las convulsiones mismas no causan ningún daño físico, lesiones
indirectas pueden ocurrir si se cae debido a la falta de control muscular.
Convulsiones atónicas también se conoce como “convulsiones de gota”
o “ataques de la caída”.
2. CONVULSIONES FOCALES – involucran un área localizada del
cerebro
 Convulsiones focales (también conocidas como “convulsiones
parciales” o “convulsiones localizadas”) se describen generalmente por
cómo se ven y se sienten, como por ejemplo:
- Sin alteración o pérdida del conocimiento
- Incluyen fenómenos sensoriales o psíquicas subjetivas
- Con alteración o pérdida del conocimiento, (“dyscognitive”)
- Convirtiéndose en una convulsión bilateral

Los diferentes tipos de convulsiones focales están clasificadas/descritas por


sus síntomas principales.

 Convulsión Parcial Sencilla


Pueden preceder a una convulsión parcial compleja, y en tales casos se
refiere como una “aura convulsión”. Auras pueden caracterizarse por
una breve sensación en el estómago o la cabeza, como si hundiéndose
o elevándose, zumbidos, olor desagradable o ver manchas. Las
personas que se entrenan a reconocer el inicio de la actividad de una
convulsión antes de que se extienda a otras partes del cerebro pueden
utilizarlo como una advertencia para protegerse y posiblemente evitar
lesiones durante la propia convulsión.
 Convulsión Parcial Compleja (también conocida como “Lóbulo
Temporal” o “Psicomotricidad”)
La convulsión parcial más común, hoy en día se conocen como parcial
compleja, anteriormente llamada lóbulo temporal o psicomotor. Esta
consiste de tres breves fases: La persona para la actividad ya en marcha
y asume una expresión aturdida con mirada fija. Le sigue un patrón de
conducta automática y sin propósito, normalmente durando unos
minutos. Tal comportamiento puede incluir relamerse los labios, tocarse
la ropa, abotonarse y desabotonarse la ropa o halarse los dedos. Al
recuperar el conocimiento hay un corto período de desorientación y
confusión.
ETIOLOGIA

Las causas más frecuentes de convulsiones en función de la edad. Aun


considerando todos los grupos de edades, las convulsiones febriles son la
causa más frecuente de crisis convulsiva en la infancia; de hecho entre el 2-4%
de todos los niños han tenido algún episodio.

Neonatos

 Encefalopatía hipóxico-isquémica
 Infección sistémica o del sistema nervioso
 central
 Alteraciones hidroelectrolíticas
 Déficit de piridoxina
 Errores congénitos del metabolismo
 Hemorragia cerebral
 Malformaciones del sistema nervioso central

Lactantes y niños

 Convulsión febril
 Infección sistémica y del sistema nervioso
 central
 Alteraciones hidroelectrolíticas
 Intoxicaciones
 Epilepsia

Adolescentes

 Supresión o niveles sanguíneos bajos de


 anticonvulsivantes en niños epilépticos
 Traumatismo craneal
 Epilepsia
 Tumor craneal
 Intoxicaciones (alcohol y drogas)

La mayoría de los niños que tienen una convulsión llegan a la consulta en la


fase poscrítica ya que lo habitual es que las convulsiones infantiles cedan
espontáneamente. Así pues, cuando un niño se presenta con actividad
convulsiva hay que pensar que lleva convulsionando un tiempo considerable. –
Cuanto más prolongada sea la crisis más difícil será su reversibilidad y peor su
pronóstico. Se define como status epiléptico aquellas crisis que se prolongan
durante más de 30 minutos, o cuando las crisis se repiten durante este periodo
de tiempo, sobre todo sin recuperar la conciencia.
Por tanto, una convulsión es una urgencia neurológica que hay que intentar
que ceda lo antes posible. El éxito del tratamiento no dependerá, en general,
de la elección de uno u otro medicamento antiepiléptico, sino en el hecho de
seguir protocolos de actuación sistematizados. Los errores más frecuentes en
el tratamiento de las convulsiones son: no oxigenar adecuadamente,
administrar dosis insuficientes de antiepilépticos y no dar tiempo a que la
medicación alcance niveles terapéuticos.

ACTITUD ANTE UNA CRISIS CONVULSIVA

1. Asegurar oxigenación, ventilación y función cardiovascular:


- Mantener la vía aérea libre y administrarO2 al 100% por gafas nasales o
mascarilla.
- Valorar la necesidad de aspirar secreciones y colocación de una cánula
orofaríngea, si está inconsciente.
- Monitorizar la saturación de oxígeno, electrocardiograma (ECG) y
tensión arterial. Medir la temperatura.
2. Tratamiento anticonvulsivo: las benzodiacepinas son los fármacos de
elección en el tratamiento inicial, y no difiere si el niño toma fármacos
antiepilépticos. No es necesario el acceso intravenoso para iniciar el
tratamiento de las crisis. El midazolam por vías bucal (0,2-0,3 mg/kg,
máximo 10 mg), intramuscular (0,2 mg/kg, máximo 10 mg) o, incluso,
intranasal (0,2 mg/kg) es tan eficaz como el diazepam intravenoso y
superior al diazepam rectal (0,5 mg/kg, máximo 10 mg).
3. Otras medidas: determinar la glucemia, canalizar vía intravenosa por si
se precisa la administración de otros fármacos o corrección de
hipoglucemia. Medir la temperatura axilar (rectal en el lactante).

Anamnesis

Mientras se trata la convulsión, otra persona deberá realizar una historia


clínica rápida de urgencias a los familiares para intentar conocer la
naturaleza de la crisis. Los aspectos más importantes sobre los que debe
incidirse son:

– ¿Tiene fiebre? Las convulsiones asociadas a fiebre en ausencia de


infección del sistema nervioso central o de una causa metabólica y sin
antecedentes de crisis convulsivas afebriles son diagnosticadas de
convulsiones febriles. Sin embargo, en aquellos niños que tienen fiebre y no
cumplen las características de convulsión febril, es fundamental descartar la
posibilidad de infección del sistema nervioso central (meningitis, absceso
cerebral).
– ¿Es la primera convulsión o ya ha tenido más crisis? En los niños que
han tenido más crisis, es importante conocer si han sido diagnosticados de
alguna enfermedad neurológica, si tienen retraso psicomotor, qué tipo de
medicación están tomando y el grado de control de sus crisis. La causa más
frecuente de convulsión en los niños que han tenido más crisis afebriles y
que están con medicación anticonvulsiva es la existencia de niveles infra-
terapéuticos de medicación.

– ¿Ha podido existir algún factor precipitante de la crisis que no sea la


fiebre? En los niños afebriles, sobre todo si es la primera convulsión, es
fundamental conocer si existe algún factor asociado o precipitante. En
muchas ocasiones las crisis no podrán controlarse totalmente hasta que no
es tratada la causa desencadenante. En los neonatos y en los lactantes es
importante investigar la existencia de patología pre y perinatal
(prematuridad, sufrimiento fetal, cuadros de hipoxia-isquemia) o de cuadros
que puedan producir alteraciones metabólicas (hipoglucemia, hiponatremia,
hipomagnesemia, hipocalcemia).

En todos los niños se valorarán los antecedentes de traumatismos previos,


la existencia de hipertensión intracraneal o focalidad neurológica (cefalea
progresiva, vómitos, alteraciones oculares, déficits neurológicos), así como
la posible ingestión de tóxicos accidental (niños pequeños) o voluntaria
(adolescentes).

Examen físico

a) Valoración del estado general. Los dos cuadros más graves que
deben ser diagnosticados con urgencia son: sepsis (disminución de la
perfusión periférica, hipotensión, fiebre, petequias) e hipertensión
intracraneal (bradicardia, hipertensión arterial, alteración del patrón
respiratorio, vómitos). Inicialmente, algunos de estos datos serán difíciles de
explorar si existe actividad convulsiva.

b) Exploración general. En cuanto sea posible y la crisis haya cedido se


realizará una exploración sistematizada por aparatos buscando signos de
infección focal (otitis), deshidratación, lesiones en la piel (manchas de “café
con leche” en la neurofibromatosis, adenomas sebáceos en la esclerosis
tuberosa), etc. En los lactantes se explorará el nivel de la fontanela
(abultamiento en la hipertensión intracraneal) y se medirá el perímetro
cefálico (microcefalia en las infecciones congénitas, macrocefalia en la
hidrocefalia y en el hematoma subdural).

c) Exploración neurológica. Debe ser minuciosa con especial atención a


los signos de infección intracraneal (meningismo, alteración del sensorio) o
de focalidad neurológica. Es importante realizar repetidamente el examen
neurológico, sobre todo cuando la recuperación del sensorio es lenta o
existen déficits neurológicos residuales. Hay que tener en cuenta que la
medicación anticonvulsiva puede alterar la valoración de los signos
meníngeos o del nivel de conciencia.

Pruebas complementarias

No existe ninguna indicación sistemática de pruebas complementarias en


los niños que han tenido una convulsión, su realización estará en función de
la sospecha etiológica y de las manifestaciones clínicas.

a) Estudio metabólico. Está indicado fundamentalmente en los neonatos y


en los lactantes pequeños en los que se sospeche una causa metabólica.
Deberán determinarse la glucemia, urea, creatinina, calcio, magnesio,
sodio, potasio, pH gases bicarbonato, ácido láctico y amoniaco. Si las
convulsiones ocurren en el contexto de un deterioro neurológico progresivo
es útil extraer y congelar una muestra de suero para hacer un estudio
metabólico más complejo (acidurias orgánicas, enfermedades lisosomales);
en estos casos el suero debe ir acompañado de una muestra de orina y de
LCR.

b) Punción lumbar. Debe realizarse en todos los niños menores de 12


meses que tienen una convulsión asociada a fiebre (ver tabla III) y en todos
los niños con sospecha de infección intracraneal (meningitis).

c) Tomografía axial computarizada (TAC), resonancia magnética (RM).


Están indicadas en aquellos niños que presentan: signos de hipertensión
intracraneal, focalidad neurológica, crisis parciales, focalidad en el EEG,
historia de traumatismo previo, o dificultad para controlar las crisis. La RM
es más sensible para la detección de patología relacionada con las
convulsiones.

d) Niveles sanguíneos de anticonvulsivantes. Se extraerán en los niños


con tratamiento previo. Determinación de tóxicos en sangre. Se hará en
caso de sospecha de intoxicación.

e) Electroencefalograma (EEG). No es una prueba de urgencias excepto


en aquellas convulsiones difíciles de controlar o en los casos en los que el
sensorio no se recupera en un tiempo razonable. De forma diferida está
indicado en todos los niños con una primera convulsión afebril, en las crisis
febriles atípicas y en los niños epilépticos en los que el patrón o la
frecuencia de las crisis hayan cambiado.
Bibliografía
(Molina, 2008) Obtenido de:

https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/convulsiones.pdf

(Informe de la ILAE Comisión 2005-2009) Obtenido de:

http://www.efmny.org/epilepsy-101-know-the-facts/languages/es/tipos-y-sintomas-datos-de-
la-epilepsia/

(Martinez, 2017) Obtenido de:

https://www.aepap.org/sites/default/files/361-374_el_nino_que_convulsiona.pdf
CASO CLINICO

Un varón de 6 años, que acudió inicialmente a urgencias por presentar cinco episodios de revulsión ocular, hipersalivación, desviación de la comisura
bucal hacia la derecha y movimientos clónicos del brazo izquierdo sin pérdida de conciencia en ninguno de ellos. Como antecedentes personales
destacó la existencia de una Epilepsia Benigna de la infancia con foco centro-temporal derecho en tratamiento con ácido valpróico (23 mg/Kg/ día) ante
la respuesta desfavorable con carbamacepina. El embarazo transcurrió sin complicaciones, pero requirió un parto instrumental. Presentó un peso al
nacer de 3,420 gr. El período neonatal así como su desarrollo pondoestatural y psicomotriz fueron normales, con buen rendimiento escolar.

ANTECEDENTES FAMILIARES

Como antecedentes familiares destacaron unos padres de 39 (padre) y 41 (madre) años, sanos y no consanguíneos, y una hermana de 12 años sana.
Prima hermana y tía paternas con epilepsia benigna de la infancia, así como un bisabuelo materno epiléptico.

AMNANESIS

Los episodios acontecieron tras levantarse por la mañana, siendo todos ellos similares y con una duración media de 1-2 minutos, aunque en uno de
ellos hubo relajación del esfínter vesical. La recuperación en todos ellos fue espontánea y completa. No hubo cuadro febril intercurrente.

El paciente siguió presentando episodios críticos con una frecuencia de 1-2 al mes, todos ellos parecidos a los descritos en cuanto a la semiología y de
una duración media de 1 minuto. Además comenzó a desarrollar leves dificultades en la expresión verbal, con problemas para la pronunciación de
algunas palabras, lectura lentificada y dificultades en el aprendizaje, repercutiendo todo ello en su rendimiento escolar.

EXAMEN FISICO

En la exploración física se constató la existencia de un buen estado general, con buena coloración de piel y mucosas y buen grado de hidratación y
perfusión periférica. La exploración por órganos y aparatos se encontró dentro de normalidad, sin rigidez de nuca ni otros signos meníngeos. Las
funciones superiores fueron normales así como la exploración detallada de los pares craneales, tono, fuerza, sensibilidad y marcha. Tampoco se
evidenciaron alteraciones en el lenguaje ni a otros niveles.
EXAMENES COMPLEMENTARIOS

En cuanto a las exploraciones complementarias se le practicó un análisis básico de sangre con hemograma y bioquímica, presentando unos niveles
plasmáticos de ácido valpróico dentro de lo normal. Recibió el alta ajustándose la dosis de ácido valpróico a 30 mg/kg/día.

Se le realizó una RNM craneal que resultó normal y un estudio EEG poligráfico de vigilia y sueño espontáneo diurno (con privación de sueño) en el que
se objetivó durante la vigilia la presencia de algunos paroxismos de ondas agudas y ondas lentas/ punta-onda en áreas centrotemporales de ambos
hemisferios aunque de marcado predominio en el hemisferio derecho que se presentaban de forma aislada o agrupadas en pequeños brotes

Tales anomalías sufrían una marcada activación durante el sueño NREM generando una actividad epileptiforme de punta-onda continua presente
durante aproximadamente el 70% del sueño de ondas lentas y suprimiéndose de forma importante los grafoelementos electroencefalográficos
específicos del sueño. (Tras probar con diferentes fármacos (ácido valpróico, topiramato...) se consiguió una mejoría clínica del paciente, disminuyendo
la frecuencia de las crisis con lamotrigina (25 mg/12 horas), clobazam (10 mg/día) y prednisona (40 mg/ día). Así mismo se constató una evolución
favorable progresiva en los hallazgos electroencefalográficos sucesivos, objetivándose durante el sueño lento únicamente la existencia de algunas
anomalías focales epileptiformes intercríticas aisladas (paroxismos aislados de ondas agudas y ondas lentas/punta-onda) en áreas
frontocentrotemporales, de predominio en el hemisferio derecho
RIESGO DE LESION (00035)
NANDA:
NOC:
NIC:

M R/C: Epilepsia benigna de la infancia E/P: Convulsiones tónico-clonica


E

A Dominio: SEGURIDAD/PROTECCION (xi)


S

ESCALA DE LIKERT
Clase 2: Lesión física
INDICADORES 1 2 3 4 5
I
Expresion verbal x
N
Etiqueta: Riesgo de lesión Comunicación escrita x
T
Lectura x
E Realiza tareas del hogar x
R

E Campo: 4 seguridad
N

I Clase: U control en caso de crisis ACTIVIDADES



O

N
Etiqueta: 6200 cuidados en la emergencia
E