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Maestría En Gerencia Del Talento Humano

Positivismo Moderno

Ivan Dario Velasco Charfuelan

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Positivismo, Psicoanálisis y Ciencias Sociales, La Construcción del Saber Sobre el


Método Científico.

En los inicios del siglo XX las ciencias fueron apalancadas por los aportes de Popper, quien
genera un salto epistemológico al introducir en su método científico la falsación de las
teorías en vez de la verificación de las mismas, a fin de refutar postulados que de otra forma
serían imposibles de verificar al no lograr ponerse a prueba en todas las condiciones
imaginables o al no lograr controlar la influencia que puede ejercer el investigador sobre los
resultados con el propósito de corroborar sus teorías; en cambio sería más conveniente a
partir de la falsación demostrar que dichas teorías se corroboran y a las que sin embargo se
les otorga un carácter transitorio en busca de su falsación, en este sentido la aceptación de
una teoría no se estanca en obtener verdades absolutas y por el contrario motiva la audacia
de los investigadores a poner a prueba sus propios hallazgos a fin de que la ciencia pueda
generar constantemente nuevas y mejores teorías para explicar los fenómenos.

Popper insta en esta idea de la falsación a la necesidad de formular postulados que si bien
se originen desde lo inductivo puedan elevarse a un uso deductivo después de atravesado un
proceso de falsación, este hecho deja atrás a las ciencias sociales y las relega como
pseudociencias, en especial disciplinas en auge como el psicoanálisis al ver truncadas sus
posibilidades de falsación, en especial por la ambigüedad de sus conceptos básicos como
los son el inconsciente, el principio de realidad, cultura o sexualidad, sobre este hecho y
aunque los hallazgos pudiesen orientar de forma oportuna la explicación de los síntomas de
la sociedad de su tiempo, serian descubrimientos que a la luz del principio de falsación no
se podrían corroborar y por lo tanto sus aportes desechados por no cumplir con los
requisitos para su demostración desde métodos científicos, sobre este hecho se buscara
dilucidar en el presente texto la forma en que el psicoanálisis desde Freud ha crecido como
disciplina en rigurosidad, así como el aporte de las ciencias sociales a la comunidad
científica.

En primer lugar retomaremos algunos pensamientos desde el pensamiento de Popper sobre


la influencia de las ciencias sociales, toda vez que estas que se gestaran en la cuna de la
filosofía, en su obra han de ser cuestionadas duramente, en “La Lógica de la Investigación
Científica” Popper se refiere a la filosofía de la siguiente manera:

“La mayoría de los filósofos que creen que el método característico de la


filosofía es el análisis del lenguaje ordinario parecen haber perdido aquel
optimismo admirable que inspiraba la tradición racionalista; no solamente
abandonan el progreso de los conocimientos a los científicos, sino que definen
la filosofía de modo tal que, por su misma definición, se hace incapaz de
aportar nada a nuestro conocimiento del mundo” (Popper, 1962)

Esta influencia tiene que ver con la idea Popperiana que una teoría que lo explica todo a su
vez no explica nada, sobre el mismo hecho este tipo de teorías no pueden ser sujetas a
falsación y por tanto sus aportes en términos explicativos no pueden generar aportes en
tanto no puedan crear predicciones que excluyan cualquier tipo de consecuencia que no se
tenga prevista. Estas limitaciones sobre el método científico son también limitantes al
conocimiento en tanto se impida la posibilidad de acceder a aquello que para el ser humano
es aun invisible y que con Freud se comenzó a vislumbrar desde la dinámica del lenguaje.

Popper se refiere a la filosofía como un camino que se construye desde el poder del
lenguaje, especialmente desde la pretensión del experto que sin validar ninguna teoría
desde el método de falsación se atreve a proponer teorías de gran movilidad explicativa
cuando se encuentran amenazadas por el método científico, sin embargo el método de
falsación también pondera su principio más allá de la importancia de lo inductivo como el
primer escenario de lo deductivo, con esto no se busca tampoco establecer que lo
deductivo sea el fin del conocimiento inductivo o desvirtuar las comprensiones de la
realidad particular por una apresurada convicción de generar teorías predictivas, en cambio
sí dejar abiertas las posibilidades de reconocer realidades particulares que permitan
generan comprensiones sobre sus contextos, personajes y fenómenos.
Sobre el principio de inducción Popper mismo cataloga su importancia para la ciencia
como el primer paso hacia la generación de teorías, toda vez que un hallazgo de orden
deductivo tuvo que atravesar en primer lugar un escenario inductivo, (Popper, 1962) A esta
idea se suma la limitación de que si no se avanza hacia la lógica deductiva solo restaría
hablar de un conocimiento con falta de lógica y por tanto una regresión en torno a la
generación de conocimientos.

Algunos de los discípulos de la escuela de Popper serian también sus principales críticos
frente al método del falsacionismo y la búsqueda de lógicas deductivas, entre ellos Larry
Laudan y Rorty y Putman:

“La simple acumulación de confirmaciones empíricas no constituye por sí


misma un mecanismo de avance científico. Creen que la ciencia se propone de
manera fundamental la solución de problemas y, ya que no tenemos un criterio
de verdad ni un criterio consistente de verosimilitud, entonces una teoría es
mejor que otra si resuelve más problemas” (Cuervo, 2016)

Quienes con una postura pragmática hacían alusión al objetivo de la ciencia como el
camino del conocimiento al servicio del hombre, hacia esta alusión se puede inferir la
importancia del psicoanálisis, el cual desde su aparición como disciplina con Freud ha
tenido como fin aplicar sus teorías y obtener respuestas practicas terapéuticas frente a los
síntomas de la sociedad. (Cuervo, 2016) Su aplicabilidad sin ser deductiva ha reflejado
desde entonces resultados importantes en materia de salud mental y más allá de buscar la
corroboración de sus postulados, ha sumado un capital de conocimiento que se alimenta
constantemente de las relaciones del hombre y busca actualizarse al ritmo que demarca la
historia, la tecnología, la globalización y la cultura.

Teniendo en cuenta la naturaleza del psicoanálisis y las ciencias sociales, como


conocimientos que se forjan para la comprensión del hombre y sus realidades, no se
pueden descartar para dirigir el futuro de las ciencias en un solo e inequívoco método
científico, al contrario, comprender que las ciencias sociales requieren de un método
diferencial hace parte de la contribución de sus saberes y la confiabilidad de sus resultados
en materia de política, poder, valores y ética, de la misma manera las ciencias formales
requieren de un observador y regulador en su discurso, de tal forma que las conversaciones
que entre si puedan mantener, ejerzan un impulso al desarrollo de las ciencias para el
crecimiento del ser humano y su bienestar.

Durante el cambio de las ciencias pre-científicas a las ciencias científicas con las
contribuciones Popperianas aluden a explicar los fenómenos del mundo desde una
perspectiva de teorías o leyes que rigen su naturaleza y se desligan de las implicaciones
divinas que hasta su momento se mantenian, sin embargo con la aparición de las ciencias
científicas, las discusiones del poder y otras consideraciones éticas no serían abordadas con
el mismo rigor, es asi como físicos de la época como Niels Bohr fueron destacados
representantes del siglo XX por sus descubrimientos frente a fenómenos cuánticos que le
merecieron en 1922 un nobel en física, no ocurrio lo mismo con sus consideraciones frente
a las energías nucleares y su preocupación sobre sus usos bélicos, entre sus conclusiones
por ejemplo mencionaría que cada arma nuclear dispuesta en una nación, lejos de darle
seguridad solo aumentaría su probabilidad de ser atacada, es decir la proporción de armas
nuclerares en las naciones correspondería en la misma a medida a anunciar a sus
contrincantes su disposición para hacer parte de una guerra nuclear, (Bes, 2011) sobre
estos hechos las ciencias formales requieren una comprensión que solo la criticidad de las
ciencias sociales puede otorgar, en este caso cuestionar el uso del conocimiento y
trascender hacia los hilos que mueven a la ciencia como por ejemplo, los intereses que
sobre ella recae ámbitos de suma importancia como la política. Frente a esta problemática
el psicoanálisis plantea una disyuntiva en torno a los contextos sociales:

“Si lo social como se puede comprender a partir de la lectura de Freud, es el


terreno de la ilusión, de la búsqueda de certezas, de la seguridad, de
reconocimiento por el otro, es también el terreno del poder, del juego, de la
manipulación.” (Pezo, 2006)

El método científico de las ciencias formales garantiza la corroboración de teorías, sin


embargo las posibilidades de su aplicabilidad están permeadas por intereses que afectan las
estructuras de la sociedad y sus relaciones, estas consecuencias son las que las ciencias
sociales intentan comprender en un afán por integrar los ámbitos más importantes de la
humanidad de forma holística y establecer comprensiones sobre el comportamiento de las
sociedades en interacción con el conocimiento científico, sus valores, su cultura y sus
creencias.

Por otro lado la cualidad del psicoanálisis freudiano es la de la observación continua y la


refutación continua, el principio de la inducción es en sí mismo el punto de partida y el
punto de llegada, las síntesis que se deriven no buscan teorizaciones universales, sin
embargo sobre el estudio del devenir se ha dado paso a una riqueza literaria que ha
ayudado a comprender el orden de las sociedades de una forma crítica y a su vez
emancipadora, las ciencias sociales por su parte asumen un papel similar, donde más que la
generación de leyes para predecir el curso de la historia, buscan la comprensión de los
fenómenos sociales y establecer rutas que den respuesta a las necesidades cambiantes del
ser humano en interacción con su entorno; las ciencias sociales existen en constante
reinvención, su objeto de estudio esta continuo cambio y así mismo sus postulados, esta
naturaleza en su método inductivo solo puede reflejar el hecho de que el camino trazado es
el correcto, dado que la naturaleza humana corresponde con su variabilidad y cambio
constante.

Las ciencias sociales sin embargo también tienen un importante reto ético, no solo están
para fomentar la criticidad y el cuestionamiento de las actividades humanas, sino que
además deben velar porque sus conocimientos no se conviertan en dogmatismos erráticos,
es decir que el saber propio de sus observaciones e investigación no pueden ser una
herramienta para la manipulación o el poder. En las ciencias sociales se pueden formular
comprensiones que se acercan a la realidad, de la misma manera se pueden decir cosas que
no corresponden con el escenario investigado, es por ello que la teorización o los
paradigmas van en contravía de lo que es su esencia y su identidad, en cambio la
experiencia de la observación del fenómeno es su principal virtud en pro de la evolución de
sus conocimientos.

La Influencia Positivista en las Disciplinas de la Actualidad

Muchos de los conocimientos en la actualidad se generan en una dinámica que intenta


apegarse a los postulados positivistas sobre el verificacionismo, en este escenario la
psicología ha encontrado un lecho que ha sido tergiversado por aquellos que ven en la
producción intelectual una oportunidad para desestimar la singularidad e individualidad y
en cambio busca generalizaciones del hombre en sus diferentes ciclos evolutivos, en los
diferentes ámbitos y dimensiones de su vida, de esta manera se pueden obtener
actualmente un sin número de test psicológicos o pruebas de personalidad que en esencia
buscan un acercamiento al fenómeno pero que en la práctica solo se usan para medir y
masificar, esta práctica además está sujeta a un afán de la psicología por la adaptación del
hombre, esta adaptación sin embargo no comprende el ser ontológico sino el ser dentro de
un sistema de control, en ese caso no promueve la formación de criterios propios, aquellos
que develan al ser y lo hacen visible para su potenciación, en cambio busca integrar
elementos dispersos y sin orientación dentro de un engranaje mecanicista que se ha
configurado y que pasa inadvertido cuando crea y combina la pregunta sobre la existencia
con ilusiones de libertad y autonomía .

Las ciencias sociales y la psicología ha llegado tarde a la revisión crítica sobre el uso de su
producción y sus saberes, dicho de otra forma la psicología ha sido puesta al servicio de
sistemas de control que promueve incluso ideas sobre la individualización del ser, no sin
antes manipular dichas ideas hacia la destrucción de valores colectivos, la masificación, las
modas y la ausencia del pensamiento crítico.

En el ámbito organizacional los saberes emanados de las ciencias sociales y la psicología


se encuentran en la misma crisis, toda vez que no se refuta o advierte del mal uso de su
saber, de tal forma que la aplicabilidad de sus conocimientos buscan las ventajas del
hombre en el contexto laboral, desconociendo sus propias necesidades de autorrealización
o incluso formulando a conveniencia los modelos de éxito sobre los cuales intentan adherir
al hombre a una cultura que lo despoja de su humanidad y su motivación autoactualizante.

Lo que resta y a manera de conclusión es repensar la investigación, el método científico y


todo tipo de ciencias de manera ética en su proposición, de esa forma continuar aunando
esfuerzos y ser como en su momento lo seria Popper, un crítico de su propio método
científico a fin de que lo encontrado se interpele por ideas nuevas que promuevan el
avance del saber.
Referencias

Bes, D. (2011). Niels Bohr y la Bomba Atomica. Comisión Nacional de Energia Atomica Argentina,
191-122.

Cuervo, H. H. (2016). Psicoanálisis, ¿ciencia o pseudociencia? De Popper a Ricoeur, y de Freud a


Modell. Revista Asociación Española de Neuropsiquiatria, 103-119.

Pezo, M. (2006). Freud y el Positivismo de su Epoca. XXVI Congreso Latinoamericano de


Psicoanalisis (pág. 9). Lima: Fepal.

Popper, K. (1962). La Logica de la Investigación Cientifica . Madrid: Editorial Tecnos, S.A. .