LA SOCIOLOGÍA EN EL SIGLO XXI

PANORAMA DEL TRABAJO INFORMAL EN MEXICO

Marco Augusto Gómez Solórzano Celia Pacheco Reyes Profesores investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco Departamento de Relaciones Sociales Área de investigación Estudios del Trabajo

Introducción
El trabajo informal hoy ocupa un lugar significativo como forma de inserción laboral para millones de trabajadores en México que no pueden optar por empleos con mejores condiciones. El presente trabajo tiene por objeto describir a grandes rasgos las condiciones del trabajo informal en la ciudad de México. El estudio se basa en una serie de investigaciones empíricas que se llevaron a cabo en los últimos años. El trabajo de campo se ha visto reforzado con las aportaciones de la discusión que se ha estado realizando a lo largo de varios encuentros entre investigadores académicos, autoridades y dirigentes de los propios trabajadores. En una primera parte se presentan descripiciones y testimonios de diversas situaciones de informalidad en la Ciudad de México. En la segunda se expone la discusión sobre las características del trabajo informal y su estatuto jurídico.

1- El fenómeno
Por la ciudad de México deambulan miles de personas realizando muy diversas actividades laborales en las calles; otros miles se encuentran en puestos fijos callejeros vendiendo toda suerte de artículos, algunos de contrabando, otros robados, otros producidos en talleres artesanales, maquiladoras clandestinas o manufacturas domiciliarias por otros miles de trabajadores. Algunos de estos individuos comercializan su propio cuerpo. Entre todos estos trabajadores, niños, hombres, mujeres y de la tercera edad, se conforma una fina división del trabajo que abarca literalmente a miles de ramas de la producción y de los servicios. Las actividades de la inmensa

mayoría de estos individuos (sino es que, de algún modo, de todos) forman parte de largas cadenas nacionales de valorización (o cadenas productivas) que se entrelazan con las cadenas internacionales de los grandes centros productivos mundiales. Lo que tienen en común las actividades de todos estos miles de individuos, y que los distingue de las labores de otros, es que por lo general se realizan por cuenta propia al margen de los marcos legales, ´formales´, que rigen las actividades de los ´trabajadores dependientes´ o de los ´establecimientos mercantiles´ que define la ley. En la situación de ´pequeños patrones´ que llegan a constituirse, con hasta 10-15 trabajadores, se calcula que en realidad la ´empresa´ que se mantiene dentro de esos límites no llega a acumular un capital que se reproduce, sino que se mantiene al nivel de mera subsistencia. Y, en el caso en que la ´empresa´ llegue a legalizarse, las relaciones laborales no adquieren el carácter de trabajo ´dependiente´ que las ´formaliza´. Además, de un lado, la frontera entre el trabajo por cuenta propia no formalizado y el trabajo dependiente formalizado es muy borrosa y, del otro lado, los individuos de uno y otro lado de esa frontera la cruzan contínuamente. Una característica común de los trabajadores informales es que la mayor parte cuenta con sus propias organizacione de defensa de sus intereses. Casi todas se han formado en el enfrentamiento con las autoridads, y muchas funcionan como mutualidades o sociedades de ayuda mútua, ante la inexistencia o poca eficiencia de la seguridad social. En la competencia por los espacios, las organizaciones sirven para proteger los espacios sociales conquistados por el grupo. El enfrentamiento puede alcanzar un alto nivel de violencia, y el gobierno ha llegado a utilizar la polícia y el ejército para reprimirlas. Curiosamente, las organizaciones de comercio en la vía pública suelen estar dirigidas por mujeres1, pero no por eso se reduce el potencial de violencia.

El prototipo del liderazgo urbano del comercio popular estuvo representado por Guillermina Rico, considerada la lideresa más poderosa del comercio en la vía pública. Otros nombres que figuran en el medio son el de Alejandra Barrios Richard, dirigente de la Asociación Cívica Legítima Comercial Alejandra Barrios; Silvia Sánchez Rico, hija de la fallecida Guillermina, de la Unión Cívica Comercial de la Antigua Merced A.C., y Malena Acuña, de la Unión Cívica de Comerciantes Ambulantes del Centro y Chapultepec. También existen otras lideresas como Guadalupe Duarte, del Frente Unificador del Comercio en la República Mexicana Guadalupe Duarte, A.C. que tiene parte del control en La Merced; Teresa López Salas, de la Unión Nacional de Comerciantes fijos y semifijos; Gloria González, de la Asociación Nacional de Invidentes Melchor Ocampo A.C. y Guadalupe Rentería, de la Unión de Vendedores no Asalariados de la Alameda Central. (Domínguez, 2006)

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Descripciones y testimonios
Aseadores de calzado ´Rodrigo´ antes trabajaba como obrero de la fábrica Ford. En una de tantas oleadas de restructuración se le despidió y se quedó sin trabajo. No pudo conseguir otro, más que nada por su edad. Entró en contacto con unos ´boleros´ (aseadores de calzado) que le ofrecieron presentarlo al lider. Este le propuso ´alquilar´ el puesto fijo de otro de los aseadores que no lo estaba trabajando. Junto al alquiler del puesto, Rodrigo tenía que pagar una pequeña cuota a la organización. Le convino porque ´boleando´ algunas horas al dia lograba un ingreso neto de 100 pesos. Ahora ya tiene su propio puesto. Formar parte de la organización le beneficia en muchos aspectos, pero implica ciertas obligaciones, como la de asistir a los actos que a los que se ha comprometido el lider. La mayor parte de sus colegas son hombres (95%) y forman parte de una de las dos o tres grandes organizaciones que existen en la ciudad de México, aunque hay muchos boleros por la libre que se niegan a formar parte de ninguna organización. Estos últimos son por lo general boleros ambulantes, que existen junto a los fijos y semi-fijos. Los fijos tienen sus puestos fijos en una esquina, un parque, etcétera y los semi-fijos los tienen que levantar al final de la jornada. Aparte de lo que se pueda embolsar el lider, las cuotas a la organización sirven para mantener un servicio médico y dental, una farmacia y un comedor propios. La actividad de estos ´boleros´ no está totalmente fuera de los marcos jurídicos porque desde hace muchos años la secretaría del trabajo del gobierno de la ciudad negoció con las organización el otorgamiento de un permiso con el que pueden trabajar sin el acoso de las policías y otras autoridades. Ahora que se ha habituado al trabajo de bolero, Rodrigo lo prefiere al trabajo ´formal´ porque no tiene patrón ni horarios fijos y su ingreso no es mucho menor al que obtenía como ´trabajador dependiente´ en la Ford. Trabajadoras sexuales Algunas trabajadoras sexuales laboran en establecimientos legales, firman contratos y reciben sueldos. Este es el caso de las trabajadoras de los Table Dance, en que ganan entre 500 y 1000 pesos diarios por tres apariciones en el espectáculo. Por fuera de este compromiso contractual, las chicas se arreglan en privado con los clientes. La chica entrevistada declara que así puede ganar hasta 6,000 pesos la noche. Estas trabajadoras se rotan entre ciudades, permaneciendo por temporadas fijas en cada lugar. Los empresarios pagan los boletos de avión. La chica declara que el trabajo le gusta,

aunque es agotador y comprende que es muy temporal, dependiendo de los estragos inherentes a esta actividad. Los contratos son temporales y no garantizan seguridad social. La empresa es formal, pero aunque se firma un contrato, las relaciones son informales, sobre todo las que establecen en privado con el cliente. Otras trabajan por cuenta propia. María es trabajadora sexual ´independiente´. Un grupo de mujeres y hombres2 que realizaban su trabajo sexual en las calles decidió organizarse para enfrentar la explotación y violencia de ´madrotas´ y ´padrotes´ y el acoso de las autoridades a las que están sujetas todas las ´prostitutas´ de la ciudad. La organización ´Trabajadoras sexuales independientes´ lucha por dignificar y legalizar su actividad y para defenderse de la explotación y violencia por parte de las mafias de negocios, las autoridades y los propios clientes. Estos individuos se consideran trabajadores porque, al igual que los otros trabajadores, venden los atributos de su cuerpo (como las modelos) y su actividad (como cualquier trabajador). María nos cuenta: “Según las leyes del país, a ninguna persona se le puede negar ejercer la profesión que quiera si es lícita. Nosotros (mujeres y hombres del trabajo sexual) estamos solicitando nuestra inscripción como trabajador@s no-asalariad@s. Estamos sujetas a extorsión, explotación, represión por las mafias, por las autoridades. Un mundo de madrotas y padrotes. Los jueces y abogados son corruptos. Hay toda una cadena de explotación, desde los taxistas hasta los que nos venden la comida” (Anónimo, 2005) Axel: “¿Porqué me dedico al trabajo sexual? Yo me dediqué a esto, primero por placer luego por necesidad. Intenté trabajar en fábricas y otros trabajos, pero sufría discriminación. Además, no quería regalar mi trabajo, sometiéndome a patrones malgeniudos por 60 horas. Eso no es vida. El trabajo sexual me da libertad, yo decido”. Para muchos trabajadoras sexuales la vida no es facil. La mayoría trabaja en la calle porque no tiene otra alternativa. Sus ingresos apenas alcanzan para mantener a sus familias, son víctimas del acoso social, de la corrupción y, tienen que mantener una doble moral porque no es facil descubrirse ante la familia ni ante la sociedad. Según las autoridades del gobierno de la ciudad, en la reglamentación vigente hay dos obstáculos para incluir a las trabajadoras sexuales como no-asalariados. Uno es sanitario y el otro moral. Aunque se intentó, la credencialización se enfrenta a las relaciones de poder que en este sector tiene fuerte intereses. Admiten que hay quien
Según varias fuentes, ya son una mayoría los hombres que se dedican al trabajo sexual en las calles de la ciudad.
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realiza esta actividad por placer, pero en la mayor parte de los casos se produce una sobreexplotación de madres solteras, niños, homosexuales y otros. Trabajo artesanal Desde las teorías sociales clásicas del siglo XIX, se concibe el artesano como el trabajador que, dueño de buena parte de sus condiciones de producción y maestro que domina sus instrumentos de trabajo, realiza activamente el proceso entero de elaboración del producto de su trabajo. Con el desarrollo del comercio y la división del trabajo, el artesano pierde el dominio sobre sus condiciones laborales, de sus instrumentos de trabajo, y se convierte en trabajador dependiente, en obrero, en asalariado y, con ello, pierde su cosmovisión de artesano. En las calles, parques y plazas de la ciudad de México de hoy se dan muchas manifestaciones de trabajo artesanal que, sin embargo, quedan atrapadas en el fenómeno del trabajo informal contemporáneo. Siguen siendo actividades por cuenta propia, de cierto dominio al menos sobre el instrumento de trabajo, pero no pueden eludir quedar inscritas, o bien en las cadenas de valorización del capital o bien en las actividades de subsistencia que, en muchos casos, no llegan a reproducir el mínimo de vida de la familia trabajadora. En esta situación se encuentran miles de trabajadores indígenas (las Marías3) que transitan por la la ciudad, unos por temporadas, otros permanentemente, vendiendo las artesanías étnicas que ellos mismo elaboran en sus lugares de origen o en sus vecindades (galpones en que viven amontonadas familias enteras). Estos artesanos se quejan de que la entrada de productos extranjeros (sobre todo de China), muchos de los cuales son copias de los mexicanos, amenaza su actividad productora y tiende a reducirlos a meros vendedores ambulantes. Otro tipo de artesano informal lo constituyen los jóvenes que elaboran y venden las artesanías ´modernas´ (de diseño propio), los músicos que hacen sus tocadas en las plazas, parques y calles de la ciudad, los merolico, payasos que realizan sus ´performances´ en la vía pública. Muchas de estos artistas tienen mucho tiempo de existir. Este es el caso de los ´cilindreros´ que llevan décadas tocando sus cilindros de fabricación alemana, o de los ´concheros´ que realizan danzas de inspiración étnica y ritual y cuya organización, se dice, viene desde la Colonia, del siglo XVI.

Originalmente, este nombre se daba a las indígenas mazahuas (oriundas del Estado de México) que vendían sus artesanías en las plazas y calles de la ciudad de México. Con la llegada de muchos otros grupos étnicos, se ha generalizado a toda mujer indígena que comercia en la vía pública.

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Estos trabajadores sienten un gran conflicto entre su arte y el trabajo. De un lado, estos artesanos informalizados se consideran una resistencia cultural, consideran que el artesanado tiene que seguir siendo informal, para seguir siendo una expresión artística, y se niegan a integrarse al trabajo formal para no perder su cosmovisión. Por otro lado, su actividad se reduce gradualmente a un mero trabajo de subsistencia que, al mismo tiempo, queda cada vez más degradado y resulta insuficiente para subsistir, dado el proceso de informalización al que se ve sometido. Plantean que el gobierno tiene que dar mucho apoyo “porque estamos promoviendo nuestra cultura”. Para ellos, el trabajo ´informal´ siempre ha existido, lo nuevo es el trabajo ´formal´. Las autoridades, por su parte, plantean que también en este sector de trabajadores se dan relaciones de poder y corrupción. A muchos se les otorga credenciales para protegerlos, pero se da mal uso de ellas; se intenta organizar cooperativas pero aparece el individualismo que entorpece los proyectos y surgen los intermediarios que se aprovechan de la situación. Vagoneros El Metro no es sólo el sistema de transporte más importante de la ciudad. Es un mundo propio, una sociedad en sí misma en la que se interelacionan millones de personas y en la que trabajan miles, entre los operarios del sistema, los puesteros permitidos y los trabajadores ´informales´4. Los usuarios del metro no sólo se transportan en él, sino que se pasean, comen allí y consumen una enorme variedad de productos. Al ser un enorme centro comercial en todas sus líneas y estaciones, atrae a gran número de vendedores. Un tipo de vendedores informales que se encuentra en toda las lineas del metro son los ´vagoneros´, vendedores ambulantes que pasan de vagón en vagón pregonando sus productos, moviéndose en los trenes repletos de pasajeros, a veces con bocinas a todo volumen de las que brotan los sonidos estridentes de los ritmos que venden en ´cidis´. Los pasajeros, molestos por el ruido, no se atreven a quejarse y, a veces, compran algo. Como mucho del comercio ambulante en general, venden lo que se conoce como ´chucherías´, mercancías baratas que los vagoneros pueden cargar fácilmente en bolsas o mochilas: chicles, dulces, articulos de papelería, discos compactos, y artículos varios.

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López Laredo, Gustavo (2004) Las relaciones del poder y la resistencia. Los trabajadores del metro, Tesis de Maestría, Escuela Nacional de Antropología e Historia, México

El siguiente es el testimonio de José Luis, dirigente de un sector de vagoneros: “No consideramos nuestro trabajo como ´informal´, como lo hacen las autoridades. Si no quieren trabajadores ´informales´ que nos den trabajo de los otros y nos paguen buenos sueldos. Las autoridades quieren resolver el problema metiéndonos en un local que nos cuesta entre 15 y 20 mil pesos. Si yo vendo chicles a un peso y tengo que mantener a la familia, ¿cómo le hago?”. Se queja que las autoridades del Metro tienen una política ambigüa. Por un lado, prohiben el trabajo ambulante o los puestos semifijos que tiende la gente en los pasillos, y sólo permiten los puestos fijos concesionados. Pero, por otro lado, se ´hacen de la vista gorda´ ante el fenómeno del ambulantaje. Esto da lugar a que el sistema de vigilancia del sistema del Metro cometa muchos abusos, a veces reprimiendo y expulsando a los trabajadores; a veces tolerándolos para extorsionarlos. Ante el acoso que sufren por parte de las autoridades, que los vinculan con los delincuentes que victimizan a los pasajeros (carteristas y otros ´rateros´), los vagoneros han creado la Organización 12 de Diciembre. Como los reprimen contínuamente y los meten a la cárcel, la organización tiene abogados que procuran defenderlos y conseguir su libertad. Las cuotas que pagan los miembros de la organización sirven para pagar a los abogados y para mantener a la familia del preso mientras está en la cárcel. Tienen una caja mutualista para enfermedad y para pagar multas. La organización incluso cuenta con un psicólogo para tratar a individuos física y moralmente deshechos que acuden a ellos en busca de ayuda y trabajo5. Los dirigentes actuales relatan que antes la organización tenía líderes corruptos que lograron derrocar. Cobraban a los vagoneros hasta 2000 pesos de entrada para poder trabajar y cien pesos semanales. Algunos trabajadores denuncian que aún hoy no todas las cuotas se dedican a eso y que los miembros tienen que ir a las marchas convocadas por los líderes. El perfil del vagonero abarca a madres solteras, estudiantes, algunos homosexuales y muchos menores de edad. Un grupo importante siempre ha sido comerciante ambulante. Ganan en promedio unos 50 pesos diarios, fuera de gastos. Ayateros Guadalupe es una de las líderes de este grupo singular de ´informales´, a mitad de camino entre artesanos y vendedores ambulantes. Se les ve en las calles de la ciudad de
Testimonio de José Luis Bastida (2005), dirigente de la “Unión de Vagoneros 12 de Diciembre”, 1er Encuentro de Trabajo Informal, México, DF, México
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México empujando unos carritos en que acarrean la ´chatarra´ (cosas viejas o dañadas) que compran, reparan y revenden en sus puestos callejeros. Se trata de un oficio, ahora informal, que se remonta a tiempos muy atrás. El ´ayate´ es una canasta especial que entregaban a la persona que les vendía el objeto y que luego dejaba descolgar desde la ventana para que la recogiera el ayatero. Dice Guadalupe: “Sacamos la basura de las calles, rescatamos verdaderas obras de arte (la gente a veces ni sabe lo que tira). Llegan a nuestros puestos ´coyotes´ (especialistas) en juguetes antiguos y actuales, libros, objetos de arte, etcétera”. Relata que antes dependían de un lider que vendía los lugares. Había mucha corrupción ante las autoridades, la Delegación los discriminaba. Ante eso, formaron la Unión de Trabajadores No-asalariados con Carros de Mano. Hoy, los lugares se compran (se paga a las autoridades), pero estos funcionarios siguen protegiendo mas a unos que a otros. Guadalupe: “Somos unas 85 personas. Nos manejamos con un reglamento y dentro de un espacio, somos semi-fijos. Somos una sociedad compleja en chiquito. Nos compramos mútuamente comida, jugos… Demandamos becas para los hijos, vivienda digna, y dignificar nuestro trabajo”. Tianguis y comercio ambulante ´Tianguis´, del nahuatl tianquiztli, es el nombre de los ´mercados´ en los que, mediante el trueque o formas primitivas de dinero, los pueblos prehispánicos intercambiaban los productos de la agricultura o los fabricados en las comunidades. Los más famosos se ubicaban en Tenochtitlan y Tlatelolco en la ciudad de México. En un proceso de perpétua modificación de acuerdo con el nivel de desarrollo del capitalismo, estos ´mercados de subsistencia´ se mantienen como una forma popular y espontánea de intercambio. De hecho, existe la tendencia de que el centro histórico de la ciudad de México se convierta en un gigantesco tianguis, con la proliferación de miles de puestos en todas las calles que rodean el Palacio Presidencial y el Zócalo (plaza principal). En la ciudad, pero también en el resto del país, hay toda clase de tianguis: unos son gigantescos, como el de Iztapalapa (un barrio populoso de la ciudad), el del centro histórico o el de San Felipe de Jesús, al norte de la ciudad de México, que se dice es el tianguis más grande del mundo, y otros, muy conocidos por los habitantes pobres de la ciudad. Otros son los tianguis medianos que se organizan en otras plazas públicas de la ciudad y, finalmente, existen los pequeños tianguis diseminados por toda la ciudad, algunos de los cuales son permanentes y otros circulantes, que se ponen y quitan en dias

fijos de la semana, primero en un barrio y luego en otro. Ahora es común la venta de productos importados principalmente de China que simulan o sustituyen las artesanías o productos fabricados en México. La piratería, el contrabando y el tráfico de productos robados es de tal magnitud que se llega a identificar a los tianguis con la economía subterránea, en pugna permanente con los comercios formales con los que compite en forma ventajosa por los bajos precios. Son los tianguis también el depositario de todos los productos fabricados en los miles de talleres clandestinos de la ciudad y del conurbado. El tianguis más famoso de la ciudad es Tepito6 donde se pueden adquirir las mercancías más sofisticadas, desde relojes, discos compactos, ropa de marca, perfumes, hasta los dispositivos electrónicos de todas las marcas (TV's, stereos, videocameras, DVD players, y teléfonos celulares), software y computadoras. Por supuesto, la calidad es variada, dependiendo si el producto es pirata, contrabandeado, robado o importado de las maquiladoras asiáticas (a veces no de buena calidad). De antigua zona residencial popular en la que predominaba la vecindad (conventillo), Tepito se ha convertido en un extensa red de bodegas de los productos que se venden no sólo allí sino en toda la ciudad. La explosión actual del fenómeno del tianguis, junto con el resto de la informalidad, se inició hacia 1980 al quebrarse el desarrollo de la industria y de la agricultura del país. Desde mediados del siglo pasado, el gobierno ha tratado de ´formalizar´ los tianguis, construyendo grandes mercados cerrados que albergan centenares de puestos7. El fenómeno de la tianguización pronto desborda esos marcos y los alrededores del mercado ´institucional´ se llena de nuevos puestos callejeros. Un tianguis pequeño en el sur de la ciudad. El tianguis se formó hace unos 40 años cuando el PRI, en plena campaña electoral, prometió a un grupo de ambulantes permisos para ocupar puestos en la calle a condición de que votaran por él. Los vendedores son trabajadores por cuenta propia y autónomos en cuanto a la organización del trabajo. Se trata de comercio a bajo escala, y muchos venden mercancías producidas por el capital extranjero. Los trabajadores tienen una baja escolaridad y muchos no conocen sus derechos. Los tianguistas viven bien,
El estudio antropológico novelado de Oscar Lewis, Los hijos de Sánchez, es una descripción de la vida en Tepito antes de que se convirtiera en el enorme tianguis que es ahora. 7 “La experiencia ocurrió de 1952 a 1966 en la cual la ciudad construyó más de 150 mercados para albergar a los 35 000 vendedores ambulantes que habían en la ciudad en aquella época. Sin embargo la falta de esta política causó que el ambulantaje volviera a sus niveles históricos… incluyendo los enormes mercados de La Merced, Lagunilla y Tepito.” (Cross, 1993)
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pero al dia y preferirían el trabajo formal por la mayor seguridad y las prestaciones, si hubiera trabajo. No pagan impuestos y sus ingresos son mayores al salario mínimo, pero tienen que pagar sus propios gastos de salud. Cuentan con una organización que los representa ante las autoridades para lo cual los líderes llegan a cobrar hasta 1000 pesos diarios por puesto. Al tratarse de miles de puestos en algunos de los tianguis, esas cuotas se convierten en una verdadera fuente de enriquecimiento para unos pocos líderes mafiosos que protegen sus intereses con matones a sueldo y provoca las guerras intestinas entre mafias y con la policía que intenta desmantelarlas, más que nada por razones políticas, clientelares. Las redes de corrupción alcanzan los niveles más altos de gobierno. Sin embargo, el tianguis no es más que una de las modalidades del comercio ambulante, o más bien dicho, callejero. Porque, al igual que otras expresiones del trabajo informal, el comercio en la calle se presenta en tres formas: fijo, semi-fijo y ambulante. El tianguis es fijo o semi-fijo, según se trate de un conglomerado de puestos inamovibles, o que se montan y desmontan periódicamente. Otro caso son los vendedores realmente ambulantes, es decir que no tienen puestos porque deambulan por las calles de la ciudad vendiendo sus productos o poniendo sus ´tendederos´. Cruceristas Los ´cruceristas´, trabajadores semi-fijos8 que venden artículos en los cruceros de grandes avenidas, aprovechando que los coches se detienen cuando el semáforo marca alto, son de dos tipos. Un ejemplo del primer tipo es Elena ´ (la chica Telcel). Ella es una trabajadora dependiente, ´formal´, en el sentido de que es empleada por una gran empresa telefónica (Telmex) para vender tarjetas telefónicas en los cruceros de la ciudad. Se le puede ver activamente vendiendo las tarjetas cuando los autos están parados en el semáforo rojo y descansa un momentito cuando el semáforo se pone verde. Tiene asignada un crucero, del que no puede alejarse porque la empresa programa a un ejército de centenares de trabajadores por toda la ciudad vendiendo las tarjetas. La empresa ejerce cierta regulación, para asegurar el cumplimiento de una jornada mínima. Aunque son empleados por Telmex y usan una especie de uniforme con el logo de la empresa que los distingue, estos trabajadores no firman ningún contrato y no

Cunjama et al señalan que estos trabajadores son semi-fijos porque, si bien es cierto que no tienen puestos porque venden moviéndose entre los coches, sí tienen ciertas áreas fijadas de ante mano en las que pueden trabajar.

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cuentan con prestaciones. En este tipo de trabajo predominan los jóvenes, algunos de ellos estudiantes, pero hay de todo. Se les paga por comisión y, por unas cuantas horas de trabajo diario, alcanzan a tener un ingreso de unos 140 pesos al dia, mayor que el salario mínimo. Según cuenta Elena, el trabajo es intenso y corren cierto peligro porque tienen que andar ´toreando´ los automóviles. “Queremos otro empleo, pero qué opciones hay?” . Hay muchas variedades de este primer tipo, de acuerdo con la empresa que los contrata pero las condiciones no varían mucho. El segundo tipo de cruceristas es el de cuenta propia. También suelen quedarse fijo en un crucero para no perder su lugar ante la gran competencia por los espacios. Despúes de todo, las ganancias de los vendedores ambulantes son de 2 a 4 veces mayores que el salario mínimo y eso genera mucha demanda por los cruceros. En promedio estos cruceristas también ganan los $140 diarios, aunque –igual que los anteriores– tienen que hacerse cargo de su propia seguridad social (gastos médicos, reunir dinero para su vejez, vivienda, etc.). No obstante, en las entrevistas se deja ver que en alguna medida lo prefieren en lugar de enfrentarse a la explotación de un patrón que no les deja ni siquiera pensar lo que ellos quieren. (Cunjama et al, 2005). La jornada laboral varía individualmente, pero el promedio de horas trabajadas es de 7 a 8 horas diarias, poco menos que la jornada laboral de los empleos formales9. A diferencia de los cruceristas dependientes, los por cuenta propia administran sus tiempos como mejor les conviene, no le entregan cuantas a nadie y por esta razón algunos crucerisatas eligieron este tipo de actividad. Entre los cruceristas no se detectó ningún tipo de organización, cada vendedor vela por su seguridad y defiende su espacio individualmente, no paga nada por establecerse en el crucero y es libre de operar como él quiera (esto es el caso de los vendedores por cuenta propia). En todo caso, se genera un cierto derecho por estár allí que los demás respetan, cuidando que no se llene el crucero de vendedores. En el caso de los cruceristas dependientes, se supone que la empresa los protege

La jornada legal diurna para adultos es de 8 horas, pero –violentando la ley– se extiende mucho más sin pago adicional. Muchos trabajadores son contratados por medio tiempo, por horas, etc. En este caso, para obtener un ingreso de supervivencia, tienen que emplearse en varios puestos y –también en el primer caso– tienen que trabajar varios miembros de la familia.

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PRINCIPALES RAZONES POR LAS CUALES DECIDIERON TRABAJAR EN LOS CRUCEROS. Ditribución porcentual

Ingresos mayores

29.4

Jornada laboral menor

17.6

No encontró otro empleo No relación obrero patronal

r 23.5a

17.64

Se cansa menos 0 5

11.7
10 15
P OR C EN TA J ES

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Fuente: Cunjama Maquila clandestina El mundo de la maquila clandestina es muy complejo, comenzando por el nombre. La palabra maquila viene de España medieval y describe la situación en que un agricultor paga al molinero la molienda de su trigo con parte de la harina obtenida. En México, se entiende como dar a producir a un tercero (maquilar) parte del proceso productivo. Siempre se ha dado que un pequeño taller maquile algunos procesos para una fábrica grande porque, por lo general, sale más barato maquilarlo que producirlo internamente en la fábrica. Hoy la palabra se sigue usando para describir este caso, pero se ha extendido para incluir las grandes instalaciones del norte del México que maquilan para empresas trasnacionales. Teniendo el mismo movil económico, la corporación trasnacional traslada a México los procesos más manuales10 que, realizados en la maquiladora mexicana, resultan una décima parte del costo que se incurriría si se produce internamente en la empresa norteamericana (Gómez, 2003). La situación ha evolucionado y, hoy, las propias maquiladoras envían partes del proceso productivo interno para ser maquiladas en pequeños talleres campesinos o urbanos que las
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Frőbel (1980) describe minuciosamente los diversos mecanismos mediante los cuáles las empresas manualizan los procesos industriales, para exportarlos a los países del tercer mundo y aprovechar la mano de obra barata.

circundan, con el mismo movil de abaratar costos (Juárez H., 2005) . Un ejemplo, es la gran fábrica maquiladora de la confección que utiliza el trabajo campesino a domicilio de la región para que cosa las mangas a la camisa. La miseria de las familias, en que muchos de sus miembros han emigrado al norte, obliga a la madre, hijos pequeños y abuelas a realizar estas tareas agotadoras, por una fracción de lo que costaría a la gran maquiladora hacerlo ella misma. El término maquiladora se mezcla, así, con el de trabajo domiciliario y con el de taller clandestino; es decir, por un lado, con el famoso putting-out system que antecede a la era industrial11, pero, por otro lado, refuncionalizado por las cadenas de valorización del capital. La industria domiciliaria europea durante los siglos anteriores a la manufactura y el modo industrial de producción tenía ante todo un carácter rural, mientras que los actuales talleres tienen más bien un carácter urbano o suburbano. La moderna industria domiciliaria del vestido presenta los siguientes aspectos: se desarrolla y crece en épocas de crisis económica generalizada (de gran desempleo); se localiza por lo general en las zonas altamente pobladas de las grandes metrópolis, donde frecuentemente se encuentra sumergida en la clandestinidad, y en las inmediaciones de ciertas zonas industriales o de la maquila, muchas veces en zonas campesinas; alberga a los trabajadores más fácilmente sobreexplotados, los intermediarios y los empresarios prefieren a los inmigrantes recién llegados de otras regiones, a indígenas pauperizados por falta de tierra o capital y a las mujeres, muchas veces madres solteras que son el único sostén de la familia. Hay cierto número de varones que trabaja en los talleres domiciliarios, pero como capataces y peones y son las mujeres las que realizan las labores más pesadas12. Las mujeres no abandonan su lugar tradicional en la familia, al incorporarse a los talleres, sean propios o de terceros. Muchas mujeres dueñas de su taller siguen realizando labores domésticas, es decir, el trabajo industrial no sustituye, sino que se suma a las labores del hogar. Las únicas que abandonaban estas tareas son las costureras exitosas.

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Maurice Dobb (1971) fundamenta el predominio de esta nueva actividad industrial y continuada existencia a partir de dos observaciones: a) sin una fina división técnica del trabajo, ni máquinas (que aparecerán hasta el siglo XVIII) no era aún útil encerrar a muchos trabajadores en el mismo taller, b) todavía era muy difícil en aquel tiempo encontrar trabajadores “libres”. Por lo tanto, la industria domiciliaria es el resultado de un proceso de proletarización parcial. Un aspecto importante de la maquila domiciliaria textil en el Distrito Federal es que predomina la presencia femenina aunque no se excluye la cooperación de varones, pero su papel –tanto dentro de las maquilas formales como informales– es mayoritariamente de dirección, como capataces o patrones y la mínima parte se dedican a trabajar en la maquila (Guzmán, 2004)

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Hay muchas modalidades de trabajo domiciliario. Una de las más importantes consiste en que la gran maquiladora, u otra empresa manufacturera o la gran tiende de autoservicio (Wal-Mart, Suburbia, Liverpool, Palacio de Hierro y Sears), subcontrata directamente a pequeños talleres para la fabricación de las prendas u otros objetos. Así, la empresa más grande ahorra en gastos de inversión para fabricar diversos productos, reduce costos en mano de obra (salarios o prestaciones) y evita muchos problemas laborales como los que surgen con los intentos de sindicalización, etcétera13. La segunda modalidad se parece al putting–out system. La gran empresa subcontrata sólo partes del proceso productivo a gran cantidad de talleres pequeños o familiares. Algunas veces, la propia empresa manufacturera –o algún intermediario– proporciona las máquinas de coser y materia prima. En este sistema, el empresario busca la intervención de diversos subcontratistas o intermediarios, que no son más que simples empleados subcontratados cuyos salarios también se pagan a destajo (Guzmán, 2004). Otra modalidad es la del cuentapropista que fabrica las prendas a pedido de las grandes marcas (o tiendas) o las distribuye por su cuenta, algunos en sus propios puestos en los tianguis o calles de la ciudad. Normalmente, estos establecimientos informales emplean pocos trabajadores, funcionan con un capital de giro reducido y carecen de un sistema adecuado de contabilidad. Se llega a dar el caso de algunos dueños de las grandes fábricas que exigen que el taller domiciliario de costura con el que comienzan a trabajar esté oficialmente registrado (Avendaño, 2005). Una consecuencia inevitable para las cadenas de empresarios cuyo último eslabón es el taller domiciliario es que dejan de fabricar ropa de calidad para dedicarse a la producción de mercancías baratas para las clases trabajadoras (Avendaño, 2005). Por otro lado, muchos industriales que sobreexplotan a los trabajadores de los talleres domiciliarios obtienen jugosas ganancias que les impulsa a convertirse en empresarioscomerciantes que más bien centran sus actividades en la comercialización de los productos y constituyen los grandes beneficiarios del actual sistema de maquila domiciliaria. Otros, gracias al sistema de subcontratación, dejan de ser productores de ropa y se convierten exclusivamente en diseñadores y vendedores que se limitan a

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Los pequeños empresarios organizan la producción evitando inmovilizar su capital y buscando minimizar sus costos fijos. Las confeccionistas ponen sus máquinas, el local y asumen los gastos de energía y mantenimiento (Guzmán, 2004).

financiar todo el proceso de producción, para lo cual envían el material ya cortado a los talleres (Avendaño, 2005).

Taller de maquila ´formal´ Xóchitl trabaja en una maquiladora de tipo formal14 en que se fabrican blusas y otras prendas ligeras; en algunos casos se hace el corte del modelo (falda o vestido). En el establecimiento laboran 18 trabajadores, entre los que realizan las operaciones manuales de deshebrar, etiquetar, planchar y los que operan las maquinas, algunas que son de coser. Se producen de 2,000 a 2,500 piezas por día, o 10,000 a 15,000 piezas por semana. La mayoría de estos trabajadores no tenían conocimiento alguno de la actividad que se desarrollaba dentro del taller, pero ahí les enseñaron. Toda la mercancía se entrega a las grandes tiendas. La jornada diaria es de 8:00 am a 7:00 pm, un total de 10 horas por trabajador porque salen a comer una hora, de 2:00 a 3:00 pm; algunos comen cerca del taller en una fonda y otros regresan a comer a sus casas por la cercanía. El taller se encuentra ubicado en un barrio populoso y la mayoría de los empleados son locales. Las trabajadoras recurren a este tipo de empleo por su condición de madres, consideran que el trabajo a domicilio es el más conveniente porque les permite obtener un ingreso y cumplir al mismo tiempo con las obligaciones de ama de casa. La máquina de coser no reemplaza ni alivia el trabajo de la obrera, al revés, permite acelerar los ritmos y aumentar el esfuerzo en tareas más simples. Por otra parte, la habilidad manual de la operaria, indispensable para confeccionar las prendas, resulta agobiante para la trabajadora porque tiene que fijar la atención de manera continua y prolongada. Todos consideran que esta forma de trabajo tarde o temprano provocará daños a su salud por el tiempo que se encuentran sentados, realizando las mismas operaciones durante tiempos prolongados. Los riñones pueden resultar perjudicados al igual que la cintura y las coyunturas; la vista se cansa. El polvo de la tela afecta las vías respiratorias, ya que no cuentan con un tapaboca que los proteja del daño, aunque dicen que hay buena ventilación en el local. No obstante la pesada carga de trabajo, el ambiente es placentero (Guzmán, 2004). Otro caso parecido es el del taller formal en que el dueño es un ingeniero industrial que tiene contratadas a unas 11 personas que fabrican prendas por pedido para
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En este caso el taller es ´formal´ porque está inscrito en el padrón de pequeñas empresas y paga impuestos.

WalMart, Comercial Mexicana y Suburbia (tres grandes tiendas departamentales o de autoservicio) Se labora jornadas de 8 a 9 horas diarias; si el pedido es muy grande se trabajan horas extras. Paga un salario que va de 700 a 1000 pesos por semana, según las tareas que se realizan. Las horas extras las paga aparte. No paga seguro social. Si alguien se llega a enfermar él los lleva a un médico particular.

Maquila domiciliaria familiar La Señora Lola trabaja en su casa de manera informal. Confecciona vestidos de XV años, de primera comunión y presentaciones para una señora (la ´dueña´) que posee varios locales en los que vende las prendas. Para la fabricación de los vestidos de XV años y primeras comuniones Lola recibe las piezas ya cortadas y el trabajo consiste en unirlas a través de las costuras para lo cuál cuenta con una máquina recta. En el caso de los vestidos para presentaciones y primeras comuniones, tarda aproximadamente una hora en ensamblarlas y recibe 27 pesos por cada piez. En los otros vestidos tarda cerca de tres horas y recibe 50 pesos por pieza. En promedio, logra producir de 6 a 8 piezas terminadas por día. Estos vestidos son luego vendidos en aproximadamente 400 pesos cada uno en los 4 locales de la dueña en La Lagunilla15. Por otro lado, la dueña de los locales no le exige un gran esfuerzo y, al no sufrir la presión, Lola sólo labora por ratos. Esta laxitud por parte de la dueña se debe a que Lola sólo contribuye con una mínima producción. La dueña tiene otra señora que, junto con su familia, produce entre 20 y 30 vestidos diarios. Ese taller domiciliario, no registrado, dispone de varias máquinas de coser y la familia trabaja intesamente todo el día. La dueña tiene proveedores que le prestan las telas, no tiene que pagar la energía electrica consumida por las trabajadoras (en este caso, con un costo alrededor de $150), no les proporciona el hilo ($12), ni las agujas (.80c) y, desde hace un buen tiempo, no aumenta el pago por vestido. En ninguno de los casos anteriores se pagan los beneficios sociales que marca la ley. Estas casas convertidas en pequeñas fábricas no sacan a las personas de la pobreza crónica en que viven, sólo prolongan la existencia miserable. No propician el desarrollo personal de los trabajadores y provocan el envejecimiento prematuro, muchas enfermedades por la naturaleza del trabajo que se desempeña, frustración, depresión y apatía. Además, generan un círculo vicioso en que los hijos se ven obligados a

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Tianguis importante de la Ciudad de México.

reproducir la situación de los padres. En muchos casos, el dueño de la maquila se encuentra en una situación sandwich, en que también es uno de los explotados.

2-Discusión acerca de las características de la ´informalidad´
El tema de medir la extensión del trabajo informal es muy debatido. ¿Qué criterios deben usarse? ¿Qué sectores quedan abarcados? ¿En qué consiste la naturaleza del fenómeno, que permita aprehenderlo? No obstante lo nebuloso del término, en México se hacen algunas estimaciones (muchas de ellas al tanteo). Según Antonio Gutiérrez Castro de CENPROS (2005), al volcarse al mercado las economías de los países en vías de desarrollo, el trabajo informal se ha vuelto explosivo. Calcula como sigue la dimensión del fenómeno en estos países, siguiendo la información de la OIT: Porcentaje de la población trabajadora no agrícola o urbana que se dedica al trabajo informal Africa-80% América Latina -60% Asia- del 40 al 60%

Tello, (2005) afirma que según las encuestas de su organización16, la situación es como sigue:

PEA 42 millones

Trabajo Formal 14 millones

Trabajo informal 8 millones

Si se suman los trabajadores considerados como informales a los trabajadores que laboran en las grandes maquiladoras, a los trabajadores domésticos y al trabajo infantil calcula que la relación es de 5 a 1 entre trabajadores informales y formales. El Lic. Emilio Fernández, Diputado Asamblea Legislativa del DF y miembro de la Comisión del Trabajo de ese cuerpo, en su presentación ante el 1er Encuentro sobre trabajo informal realizado en la ciudad de México en 2005, hace el siguiente cálculo:

PEA 43 millones

Desempleo 1,900,000

Informales 26,000,000

Sin ingreso 2,000,000

Emigrantes 400,000

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La Organización Nacional del Poder Popular agrupa en su seno a una gran cantidad de trabajdores informales

Señala que la extensión del trabajo informal es de tal magnitud que incluso se ha vuelto una práctica común en el Gobierno del DF, en que una de sus modalidades es el servicio voluntario. Por su parte, en una nota periodística reciente17, el Diputado federal Salvador Barajas del Toro, del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y Presidente del Comité del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados revela que “el comercio ilegal en México representa activos por 597 mil millones de dólares, cifra que es nueve veces las reservas internacionales totales de 2005, y tres veces la inversión directa extranjera del periodo 1979-2003”. Afirma que la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) reportó que en 2005, el 30 por ciento de la ropa comprada se adquiría en mercados, tianguis y comercios informales. El Maestro Agustín Porras, demógrafo y profesor del Departamento de Relaciones Sociales, en su presentación en el 1er Encuentro sobre Trabajo Informal, señala, por el contrario, que el único concepto realmente bien fundamentado, que aparece en las encuestas nacionales, es el trabajador por cuenta propia. La pregunta que se hace al encuestado es ¿cómo se sostiene? Y la respuesta que se usa como indicativo de informalidad es “por cuenta propia”. Siguiendo este criterio, su calculo es el que sigue.

Sector informal como % de la PEA nacional PEA 40 millones Porras, 2005 Señala este investigador que el capitalismo en el país se ha desarrollado geográficamente de manera polarizada desde los años 1940s, en un norte capitalista y un sur subdesarrollad que ha provocado durante décadas una migración de las zonas más pobres a las más desarrolladas. Muestra que la correlación entre trabajadores de cuenta propia, la migración y marginación es alta. Presenta los siguientes ejemplos de los años 1990s: Sector Informal 11 millones en la calle (25%).

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http://noticias.prodigy.msn.com/nacional/articulo.aspx?cp-documentid=5052402 250607

Trabajadores de Cuenta Propia en zonas menos desarrolladas18 (por orden aproximado de desarrollo) Chiapas- 40% Oaxaca-39% Guerrero-32% Aguascalientes- 15% B. California- 14% Porras, 2005 Las actividades consideradas como informales reúnen las siguientes características, según el Mtro. Porras: la organización es típica de la microempresa, no paga impuestos, está fuera de la relación jerárquica empresarial; los patrones, cuando los hay, no celebran contratos con sus trabajadores no pagan prestaciones, ni seguridad social y están fuera de los programas de crédito. Los ingresos del cuentapropista pueden variar entre 50 y 200 pesos por dia. En general, estos ingresos son de sobrevivencia, pero no se distancian demasiado de lo que gana un trabajador formal medio. Octavio Maza (2006) hizo una serie de estudios en que aparece que para este trabajador lo que más importa es el nivel de ingreso y no si el trabajo es ´formal´ o ´informal´ y, en cuanto a la ´formalidad, en todo caso lo que le preocupa de ella es la oportunidad de acceder a las prestaciones sociales.

4- La cuestión de la normatividad
Si en términos de la medición, el trabajo informal resulta un concepto borroso, respecto a la normatividad la situación es igualmente compleja. Haciendo un “mapeo normativo” de la legislación del trabajo, el Lic. Reynoso (2006) establece tres grandes bloques que se van dando a lo largo del siglo XX: • En el sector ´formal´ se puede establecer la existencia de una relación laboral amparada en los derechos constitucionales y la Ley Federal del Trabajo, tanto en el sector privado como de trabajadores del Estado (esta última división no existía en la legislación posrevolucionaria19). • En una situación intermedia, se empieza a alejarse del marco de los derechos laborales, aunque se está todavía dentro de lo jurídico: se empiezan a generar los

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Entre los estados del sur del país de mayor concentración de población indígena se encuentran precisamente Chiapas, Oaxaca y Guerrero. 19 Se refiere al período de la Revolución mexicana (1910-1917), en su fase democrática y republicana.

llamados contratos de honorarios y otros que ya no están dentro de los marcos laborales (aparece un capítulo de excepciones titulado Capítulos Especiales). • Finalmente, con el sector ´informal´ aparece un perfecto desconocido desde el punto de vista jurídico: su ´propio patrón´. Para cubrir esta nueva realidad se genera toda una serie de reglamentos que lo trata de abarcar (Ley de Cultura Cívica, Reglamento de Trabajadores No-asalariados del Gobierno del DF (de 1975), Programa de Reordenamiento de la Via Pública, Ley de Espectáculos Públicos, Seguro Popular (antes Seguro Familiar del Seguro Social). Dice Reynoso que para un abogado esta última figura resulta muy difícil definir. Pero aún peor, y que genera otra serie de problemas, es la diversidad de formas en que se presenta: micro-empresarios, semi-asalariados, cuentapropistas. Muchos estudiosos del derecho señalan las inconveniencias del marco legal existente para tratar el problema de la ´informalidad´. Primero, por el hecho de que la legislación laboral en todas partes tenía por objeto proteger al ´trabajador dependiente´. Segundo, porque el trabajo ´no-dependiente´ no queda cubierto por la específica legislación laboral porque, para muchos, aparece como una figura del derecho comercial o civil. Luego, todos los parches que se hicieron al marco jurídico laboral original resultaron deficientes, inconsistente y con gran inclinación hacia el corporatismo (Miguel Cortés)20. Miranda (2006), por su lado, afirma que, sea cual fuere la forma como se le denomine – ´economía informal´, ´trabajo informal´, ´trabajo precario´- , hay una violación de derechos porque hay una relación laboral, aunque invisible: hay explotación, hay una relación de subordinación (aunque no parezca); revela un mundo de desempleo, pobreza, precarización; revela un mundo de trabajadores totalmente desprotegidos, fuera de la ley. Dice que hay un desencuentro entre la norma y la realidad: la ley plantea que todos tienen derecho a un trabajo digno, socialmente útil y lícito, pero por principio la ´informalidad´ está fuera de las normas. Y se pregunta “¿porqué no se ha atendido el problema del sector ´informal´? Porque se ha desatendido el trabajo en general”. Finalmente, piensa que no puede ser sólo un asunto jurídico, tiene que haber un movimiento de los propios trabajadores. Reynoso propone una agenda, cuyas líneas generales comparte con la ONUOIT:
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Intervención del profesor Miguel Cortés de la Subsecretaría del Trabajo y Previsión Social, del Gobierno del DF, 2° Encuentro sobre Trabajo Informal, México.

Crear sistemas institucionales, incluyendo los jurídicos, de apoyo al sector informal, tendiente a formalizarlo. Gutiérrez Castro de CENPROS (2005) propone la modificación de la Ley Federal del Trabajo que reconozca legalmente el trabajo informal

• • •

Incluir a este sector en los sistemas de previsión social y de salud. Hacer que cumpla con ciertas obligaciones, por ejemplo de fiscalización Buscar formas de reinserción en el marco formal, constitucional, de relación laboral.

Palabras Finales
Este ha sido un viaje rápido y resumido de algunas impresiones acerca del fenómeno de la informalidad, tal como aparece en México, quedando por fuera muchos temas que son de gran interés, por ejemplo el de la discusión sobre la definición de lo ´informal´. Tampoco se ha podido mostrar toda la complejidad de formas en que se presenta ni las conexiones que existen entre esta realidad del trabajo y otras formas de actividad, como el trabajo artístico, las relaciones de cooperación o trabajo comunitario, las cuestiones de género, ni las modalidades de resistencia al mundo capitalista moderno que muchos ven en estas manifestaciones del trabajo humano. El material acumulado es enorme y circulan gran cantidad de ideas que hay que examinar. Se parte de una hipótesis, que el trabajo llamado informal es una modalidad del trabajo que históricamente acompaña el modo capitalista de producción. No es una relación exterior a la reproducción del capital, sino que es pieza central en el proceso de acumulación. El trabajo en la sociedad capitalista aparece en estas dos modalidades, de subordinación directa, como trabajo asalariado, y de subordinación indirecta, en la figura del ´cuentapropista´ o informal. El trabajo informal, así entendido, forma el piso que determina la magnitud del salario. En la lucha entre el trabajo y el capital, la debilidad del sector formal permite el ensanchamiento del sector informal. El crecimiento de este sector de más bajos ingresos provoca la caída de los salarios y de las condicidones laborales, hasta el nivel de ingreso y las condiciones de los trabajadores del sector informal. Como este sector puede seguir descendiendo, los salarios pueden ser arrastrados a niveles cada vez más bajos. Es lo que los sindicatos internacionales llaman ´la carrera hacia abajo´. ¿Qué puede detener esta carrera hacia abajo? Sólo la inversión de la situación que la provocó: la alteración de la correlación de fuerzas entre el trabajo y el capital.

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