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DIA DE LA MADRE

AL CELEBRAR EL DIA DE LA MADRE CELEBRAMOS TAMBIEN EL DIA DE LA


SANTÍSIMA VIRGEN MADRE MARÍA Y EL DE NUESTRA SANTA MADRE IGLESIA
CATÓLICA.
“En muchos países se celebra el día de hoy a las madres, o durante este mes. Todos
recordamos a nuestras madres en el día que dedicamos a ellas. Quizá algunos llorarán
a la madre que ya dejó la tierra hace algún tiempo. Otros visitarán a su madre anciana,
ya abuelita venerable, y le darán un regalo, comerán juntos y recordarán pequeñas
historias de la infancia. Otros simplemente podrán usar el teléfono, porque se
encuentran lejos de casa, y mamá espera con ansiedad la llamada del hijo ausente.
Quizá alguno no sepa quién fue su madre, y llorará, esperando poder encontrar un día
el rostro de la mujer que lo acogió y lo hizo nacer en algún hospital desconocido o en
una casa particular...
También en un día de la madre podemos pensar en otras dos Madres. Una es la Virgen
María, que, como le rezamos tantas veces, es nuestra Madre de los cielos. La otra es
la Iglesia. Decir que la Iglesia es nuestra Madre implica sentirse hijos de Ella, sufrir
cuando sufre, alegrarnos con sus alegrías. No resulta fácil, desde luego, “visitar a la
Iglesia”, porque no tiene un domicilio fijo. Ni siquiera podemos pensar que la Iglesia viva
encerrada en los templos o lugares de culto. La Iglesia, nuestra Madre, vive en cada
uno. Todos los bautizados, cuando vivimos muy unidos al Santo Padre, cuando
amamos a nuestros obispos, cuando participamos de la Misa los domingos, cuando
acudimos a pedir misericordia en el sacramento de la confesión, cuando rezamos de
corazón en la mañana o en la noche, cuando perdonamos a nuestros enemigos y
ayudamos a todos... todos nosotros, con nuestros buenos y nuestros malos momentos,
entretejemos esa misteriosa y grande realidad: la Iglesia.
Así que, en este día de la Madre, agradecemos a la Iglesia que nos haya hecho nacer
como creyentes, que nos haya dado la fe en Jesucristo, que nos haya ayudado a amar
a la Virgen María y al Papa. Y, a la vez, nos sentimos festejados: cada nuevo hijo de la
Iglesia nos mira con cariño y nos dice: ¡gracias, católico fiel, por haberme dado la fe,
por haberme hecho nacer al amor de Dios en la Iglesia! ¡Gracias, sí, a todos, porque
cada nuevo hijo de la Iglesia es no sólo hermano nuestro, sino, en cierto sentido, “hijo
nuestro”
Día de la madre: a ti, Iglesia católica, Iglesia universal, Iglesia peregrina, triunfante,
militante o purgante, ¡muchas felicidades.