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DEDICATORIA

El presente trabajo esta dedicado a


nuestras familias, docentes, amigos y
todas las personas quienes contribuyen
en el desarrollo de nuestra formación
profesional.
ÍNDICE

DEDICATORIA ........................................................................................................................... 1
INTRODUCCIÓN ........................................................................................................................ 4
CAPITULO I ................................................................................................................................ 5
CONSTITUCIÓN DE SOCIEDADES ...................................................................................... 5
1.1. Definición ....................................................................................................................... 5
1.1.1. Características esenciales ............................................................................. 5
1.1.2. Forma de constitución .................................................................................... 7
CAPITULO II ............................................................................................................................. 10
EMPRESA EN MARCHA........................................................................................................ 10
2.1. Elementos Personales .......................................................................................... 10
2.2. Los socios colectivos ........................................................................................... 10
2.3. Los socios comanditarios.................................................................................... 12
2.4. La razón social ........................................................................................................ 13
2.5. Órganos .................................................................................................................... 14
2.6. Disolución y Liquidación...................................................................................... 17
2.7. Responsabilidad de los socios .......................................................................... 19
2.8. La Razón Social ...................................................................................................... 20
2.9. Derechos y obligaciones de socios .................................................................. 21
CAPITULO III .................................................................................................................... 23
REORGANIZACIÓN DE SOCIEDADES ...................................................................... 23
3.1. Características ........................................................................................................ 23
3.2. Transformación....................................................................................................... 24
3.3. Disolución ................................................................................................................ 25
3.4. Escisión de Sociedades ....................................................................................... 25
3.5. Características Generales .................................................................................... 27
3.6. Características Específicas ................................................................................. 28
3.7. Clasificación de la escisión ................................................................................. 28
3.8. Escisión Propia ....................................................................................................... 29
3.9. Escisión Impropia .................................................................................................. 29
3.10. Objeto y fines de la escisión ........................................................................... 30
3.11. Las Principales Finalidades de la Escisión Son Las Siguientes ........... 32
CAPITULO IV ........................................................................................................................... 33
DISOLUCIÓN, LIQUIDACIÓN Y EXTINCIÓN DE SOCIEDADES .................................. 33
4.1. Disolución ................................................................................................................ 33
4.2. Causales de Disolución ........................................................................................ 34
4.3. Causales Especiales de Disolución .................................................................. 42
4.4. Liquidación .............................................................................................................. 42
4.5. Extinción ................................................................................................................... 43
CONCLUSIONES..................................................................................................................... 46
REFERENCIAS BILBIOGRAFICAS ..................................................................................... 47
ANEXOS .................................................................................................................................... 48
INTRODUCCIÓN

Esta investigación tiene por objeto, sucintamente, tratar aspectos importantes


acerca de la Sociedad en Comandita. Sociedad que nació más que todo con la
finalidad de conjugar dos elementos importantes que son: El el elemento
personal, y el elemento capitalista. Cabe también señalar, que hay dos formas
de Sociedad en Comandita y éstas son : La sociedad en Comandita simple, y la
Sociedad en Comandita por acciones.Sin embargo, nuestro tema específico,
está enmarcado en lo que se refiere a la sociedad en comandita simple , que es
de tipo personalista y cuya característica principal es el predominio de los socios
colectivos en la gestión y cuyo capital se encuentra dividido en participaciones,
para cuya transferencia rigen las reglas de la sociedad colectiva.Otra
característica es la consideración a la persona del socio en relación a su capital.

La característica de la sociedad comanditaria consiste en que el capital social se


divide y representa por títulos llamados acciones

En las dos Sociedades la administración está confiada exclusivamente a los


socios comanditados

Socio Comanditado: se encarga de la administración, así como de la


representación legal, responde a las obligaciones sociales, puede o no aportar
capital.

Socio Comanditario: es el que aporta el capital, él no participa en la


administración de la sociedad ni tiene la representación legal de la misma, su
responsabilidad es limitada al monto de su aportación.

Capital: El capital fundacional puede ser parcial debe pagarse en una cantidad
no menor de . 5,000.00,

Órgano Administrativo: el administrador en caso de ser removido o sustituido de


la administración, mantendrá sus derechos y obligaciones como comanditado,
salvo lo relativo a la administración.
CAPITULO I
CONSTITUCIÓN DE SOCIEDADES

1.1. Definición
Sociedad de carácter mercantil cuyo capital social está dividido en
acciones, que se formará por las aportaciones de los socios, uno de los
cuales, al menos, se encargará de la administración de la sociedad y
responderá personalmente de las deudas sociales como socio colectivo,
mientras que los socios comanditarios no tendrán esa responsabilidad.

1.1.1. Características esenciales


La sociedad en comandita, sea simple o por acciones, presenta
como principal característica:

Los colectivos y los comanditarios.

b) Distinta responsabilidad de cada tipo de socio.


Los socios colectivos (quienes desempeñan la función de
administrar la sociedad) asumen responsabilidad personal,
subsidiaria, solidaria e ilimitada respecto de las obligaciones
contraídas por la sociedad.
En cambio, los socios comanditarios, llamados también socios
capitalistas (quienes participan limitadamente en la administración
de la sociedad) asumen una responsabilidad restringida a la
obtención de utilidades con arreglo a lo pactado en la escritura de
constitución, razón por la cual, en caso de pérdidas, responden
únicamente hasta el monto de sus aportaciones.

En términos generales, los socios colectivos tienen los derechos de


conducir y administrar la sociedad, de ser informados de la totalidad
de las gestiones que se realicen y de aprobar la gestión social para
actos de extrema gravedad. Por su parte, los socios comanditarios
tienen restricciones en cuanto a su participación en la gestión
social, limitándose su intervención a los casos previstos
expresamente en el estatuto, en la medida en que los mismos no
signifiquen administración de la sociedad.

c) Los socios comanditarios tienen prohibido ser administradores


en la sociedad en comandita simple o por acciones, los socios
comanditarios tienen prohibido ser administradores (aunque se
permiten excepciones estatutarias). Por estar excluidos de la
administración, su derecho a voto no incluye, en las sociedades en
comandita simple, materias administrativas; sin embargo, se
admite que esa situación mediatice en la sociedad en comandita
por acciones, en las que su participación a través de la junta
general se rige por las reglas aplicables a la sociedad anónima.

Por lo tanto, podemos establecer las siguientes diferencias:

Respecto al capital social en la sociedad en comandita simple se


divide en cuotas o partes de interés, mientras que en la sociedad
en comandita por acciones se divide en acciones representadas en
títulos de igual valor.
En cuanto a la cesión de las cuotas o partes de interés en la
sociedad en comandita simple esta se efectuara por escritura
pública, cuando los socios colectivos pretendan ceder su parte de
interés necesitaran la aprobación unánime de los demás socios
colectivos, si se trata de un socio comanditario se requiere el voto
unánime de los demás comanditarios; en la sociedad

1.1.2. Forma de constitución

La sociedad comanditaria por acciones deberá constituirse por


medio de escritura pública que posteriormente deberá ser inscrita
en el Registro Mercantil. En dicha escritura deberá hacerse constar
tanto el capital social como los estatutos que regirán la sociedad.
Asimismo, una vez inscrita la sociedad en el Registro mercantil, el
registrador correspondiente deberá remitir de oficio sin coste
adicional alguno, los datos relativos a la escritura de constitución
exigidos reglamentariamente, al Boletín Oficial del registro
Mercantil (BORME) para proceder a la inscripción de la sociedad
comanditaria por acciones.

La ley establece una serie de requisitos mínimos que ha de reunir


la escritura de constitución de este tipo societario para que sea
válido (Art. 22 ,Ley de Sociedades de Capital). Así, el documento
público que la integre deberá indicar:

1. La identidad del socio o socios


2. La voluntad de constituir una sociedad de capital, con elección de
un tipo social determinado.
3. Las aportaciones que cada socio realice o, en el caso de las
anónimas, se haya obligado a realizar, y la numeración de las
participaciones o de las acciones atribuidas a cambio.
4. Los estatutos de la sociedad. A su vez, en los estatutos que han
de regir el funcionamiento de la sociedad se hará constar (Art.
23 ,Ley de Sociedades de Capital, en su redacción dada por la Ley
14/2013, de 27 de septiembre, de apoyo a los emprendedores y
su internacionalización):

 La denominación de la sociedad.
 El objeto social, determinando las actividades que lo integran.
 El domicilio social.
 El capital social, las participaciones o las acciones en que se
divida, su valor nominal y su numeración correlativa.
 Se expresará, además, el número de administradores o, al menos,
el número máximo y el mínimo, así como el plazo de duración del
cargo y el sistema de su retribución, si la tuvieren; y en las
sociedades comanditarias por acciones, la identidad de los socios
colectivos.
 El modo de deliberar y adoptar sus acuerdos los órganos
colegiados de la sociedad.
 La identidad de la persona o personas que se encarguen
inicialmente de la administración y de la representación de la
sociedad.
 Cabe señalar que es perfectamente válida la constitución de este
tipo societario por vía telemática, no obstante, los socios que opten
por esta vía deberán atenerse a las siguientes reglas:
-Certificación negativa de denominación. Esta ha de ser
solicitada de forma telemática, sin embargo, el legislador no
indica que tenga que ser obtenida por el interesado, por lo que
será válida la que obre en poder de su representante o incluso
del notario autorizante.
- Escritura pública de constitución. Deberá remitirse de forma
telemática al Registro Mercantil que corresponda.
- Reserva temporal y vigencia de denominación (412.1 ,RRM y
414.1 ,RRM). Estas no serán de aplicación en el supuesto de
que los interesados hubieren dejado constancia expresa de su
oposición a su tramitación telemática.
- Impuestos. El propio interesado, un tercero a petición de este,
el notario autorizante o el registrador, serán los que procedan a
liquidar telemáticamente todos aquellos impuestos que
procedan según el procedimiento reglamentariamente
establecido.
- NIF. El notario autorizante deberá solicitar telemáticamente a la
Agencia Española de Administración Tributaria (AEAT) un NIF
provisional. En el momento en que la sociedad sea inscrita en el
Registro Mercantil, el registrador deberá notificar también
telemáticamente a la AEAT dicha inscripción, debiendo esta
posteriormente notificar de modo telemático al notario y al
registrador el NIF definitivo asignado a la sociedad comanditaria
por acciones.
- Tasas de publicación en el Boletín Oficial del Registro
Mercantil (BORME). El procedimiento en virtud del cual se
procederá al pago telemático de estas tasas, se desarrolla
reglamentariamente.
- Plazo de inscripción. El plazo de que dispone el registrador
mercantil para proceder a la inscripción de la sociedad será de
15 días (18.4 ,Código de Comercio y Art. 39 ,RRM). Una vez
inscrita la escritura de constitución de la sociedad, el registrador
deberá remitir de oficio y con carácter gratuito al BORME, los
datos que se exijan reglamentariamente sobre la escritura de
constitución.

comandita por acciones la negociación de las acciones es


libre a menos que se pacte el derecho de preferencia. En la
sociedad en comandita simple los socios se rigen por las
normas de la sociedad de responsabilidad limitada, mientras
que en la sociedad en comandita por acciones los socios
comanditarios se rigen por las normas de la sociedad
anónima . Respecto a las causales especiales de disolución
las sociedades en comandita simple se disolverán por
perdidas que reduzcan el capital a la tercera parte o menos,
mientras que en la sociedad en comandita por acciones hay
disolución cuando las perdidas reduzcan el patrimonio neto a
menos del cincuenta por ciento del capital suscrito
CAPITULO II
EMPRESA EN MARCHA

2.1. Elementos Personales

Al igual que la sociedad comanditaria simple, la que nos ocupa está


formada por dos tipos de socios: colectivos y comanditarios.
Aparentemente la única diferencia entre ambas estriba en que el
capital que aportan los socios comanditarios, se encuentra
representado por acciones y sujeto por tanto al régimen previsto para
éstas en la Ley de sociedades de capital. Sin embargo, son muchas
otras las características que separan a la una de la otra.

2.2. Los socios colectivos

La sociedad comanditaria por acciones aparece diferenciada de la


sociedad anónima básicamente por la subsistencia en su estructura
del socio colectivo, el cual se distingue del resto de los socios por tres
notas: el régimen de responsabilidad, la contribución al haber social y
las funciones de administración. La última será tratada en un apartado
específico.

En cuanto al régimen de responsabilidad, se remite a lo dispuesto en


los artículos 127 y 137 del Código de Comercio para el socio colectivo.
Conforme al primer precepto, se establece una responsabilidad
personal e ilimitada del socio respecto a las obligaciones sociales,
solidaria entre los colectivos, y subsidiaria respecto a la sociedad, por
tanto sólo opera como límite de la acción directa de los acreedores
sociales contra el socio la previa excusión del haber social.

Ahora bien, la remisión al segundo precepto arroja muchas dudas. Se


refiere a la dedicación exclusiva del socio comanditario al disponer que
si la compañía hubiere determinado en su contrato de constitución el
género de comercio en que haya de ocuparse, los socios podrán hacer
lícitamente por su cuenta toda operación mercantil que les acomode,
con tal que no pertenezca a la especie de negocios a que se dedique
la compañía de que fueren socios, a no existir pacto especial en
contrario. No existe remisión, en cambio, al artículo 136 para el socio
colectivo, según el cual en las sociedades colectivas que no tengan
género de comercio determinado, no podrán sus individuos hacer
operaciones por cuenta propia sin que preceda consentimiento de la
sociedad, la cual no podrá negarlo sin acreditar que de ello le resulta
un perjuicio efectivo y manifiesto; los socios que lo contravengan
aportarán al acervo común el beneficio que les resulte de estas
operaciones y sufrirán individualmente las pérdidas, si las hubiere. Al
no existir remisión expresa, no es de aplicación, sino que lo será el
régimen de la sociedad anónima para los administradores.

Por otra parte, dado que en la escritura de constitución deberán figurar


los estatutos sociales, encontrándose éstos sujetos al régimen para
las sociedades anónimas, también por remisión del artículo 3.2 de la
Ley de Sociedades de Capital, no es posible la omisión del género de
comercio al que haya de dedicarse la sociedad. El artículo 3.2 de la
Ley de Sociedades de Capital, dispone como contenido imperativo de
los estatutos sociales el objeto social, determinando las actividades
que lo integran; por tanto, nunca tendría virtualidad el artículo 136 del
Código de Comercio para la sociedad comanditaria por acciones.
Respecto a la contribución al haber social del socio colectivo, según
opinión de Broseta y Uría, tal y como se regula la composición del
capital por el artículo 1.4 de la Ley de Sociedades de Capital, habría
de distinguirse entre la parte del capital formada por las aportaciones
de los socios comanditarios, representada por acciones, y la formada
por aportaciones de socios colectivos, que no lo estaría. Sin embargo,
no se efectúa esta distinción, por lo que cabe pensar bien que los
preceptos se han limitado a regular la aportación de los socios
comanditarios, sin que se impida, sin embargo, la de los colectivos;
pero también que no se prevé la aportación de capital por los socios
colectivos, sino sólo de industria, razón por la que se les otorga la
condición de administradores.

En cualquier caso, examinada la normativa vigente, no parece que


nada impida que los socios colectivos sean aportadores de capital, y
titulares de acciones, sin perjuicio de su condición de colectivos que
actúa a modo de plus de responsabilidad y de facultades.

2.3. Los socios comanditarios

No dedica el Código de Comercio precepto alguno a regular, en el


ámbito de la sociedad comanditaria por acciones, el estatuto del socio
comanditario, limitándose a atribuirle la participación por medio de
aportación de capital representada por acciones. Esta omisión está
suplida por la remisión general que efectúa el artículo 3.2 a la Ley de
Sociedades de Capital; por tanto, el régimen jurídico aplicable al socio
comanditario será el descrito por aquélla para el socio de la sociedad
anónima, más amplio en cuanto a la atribución de funciones, sin duda,
que la que se asigna al comanditario en la sociedad comanditaria
simple.

Así, es miembro de la Junta General de accionistas y como tal, forma


parte del órgano decisorio soberano, con las inherentes facultades de
asistir, votar, la impugnación de acuerdos, etc.; se le reconocen los
derechos de suscripción preferente, en los casos de ampliación de
capital y emisión de obligaciones convertibles, los de información del
estado de las cuentas, en la forma prevista en los estatutos y en su
defecto en la Ley, así como debidamente agrupados hasta reunir el
5% del capital, la de instar convocatoria de Junta y nombrar auditor de
cuentas. En ningún caso pueden los socios comanditarios intervenir
en la administración.

2.4. La razón social

Para la sociedad comanditaria por acciones, queda en cierto modo


“liberalizada” la elección de una razón social, en relación al régimen
establecido para la sociedad comanditaria simple, que la aproxima
más a las capitalistas, como apuntábamos más arriba, al no contener
más exigencia que la constancia en dicha razón social de tratarse de
una sociedad comanditaria por acciones y prever, sólo como posible,
la inclusión del nombre del o de los socios colectivos, cuando
establece: podrá utilizarse una razón social, con el nombre de todos
los socios colectivos, de alguno de ellos o de uno sólo, o bien, una
denominación objetiva, con la necesaria indicación de Sociedad en
comandita por acciones o su abreviatura S. Com. por A. Si bien en los
estatutos sociales figurará el nombre de los socios colectivos.

 La identidad de los socios fundadores. En caso de fundación


sucesiva, sólo se hará constar la identidad de los promotores y de
las personas que otorguen la escritura fundacional.
 La aportación de cada socio, así como las acciones, debidamente
identificadas, adjudicadas en pago.
 La cuantía total, al menos aproximada, de los gastos de
constitución.
 Los estatutos de la sociedad.
 La identidad de las personas que se encarguen inicialmente de la
administración y representación de la sociedad.
 La identidad de los auditores de cuentas, en su caso.
 Los pactos y condiciones inscribibles que juzguen convenientes,
siempre que no se opongan a las leyes.
 Asimismo, constarán las específicas menciones correspondientes
a la sociedad comanditaria por acciones:

- En la mención relativa a la denominación, si ésta es subjetiva,


solamente podrán incluirse en ella nombres de los socios
colectivos.

- En la mención relativa a las personas que se encarguen de la


administración y representación de la sociedad deberá constar su
condición de socios colectivos.

- En los estatutos sociales se consignará el nombre de los socios


colectivos.

2.5. Órganos

1. La administración

Dispone el Código de Comercio que la administración de la sociedad


ha de estar necesariamente a cargo de los socios colectivos, quienes
tendrán las facultades, los derechos y deberes de los administradores
en la sociedad anónima, con las siguientes particularidades:

EI nuevo administrador asumirá la condición de socio colectivo desde


el momento en que acepte el nombramiento, lo que supone la
inseparabilidad de la condición de socio colectivo de la de
administrador, sin que se pueda ostentar por separado ninguna de
ambas condiciones.

La separación del cargo de administrador requerirá la modificación de


los estatutos sociales, en concordancia con la constancia en los
estatutos de la identidad de los socios colectivos, a los fines de dotarla
de publicidad frente a terceros en relación con el régimen especial de
responsabilidad de éstos.

Si la separación tiene lugar sin justa causa el socio tendrá derecho a


la indemnización de daños y perjuicios. EI cese del socio colectivo
como administrador pone fin a su responsabilidad ilimitada con
relación a las deudas sociales que se contraigan con posterioridad a
la publicación de su inscripción en el Registro Mercantil.

Según el régimen previsto para la administración de la sociedad


anónima, en caso de atribuirse a más de dos personas, formarían un
consejo de administración, con el sistema de adopción de acuerdos
allí previsto. Siendo dos los administradores, nada dice la Ley sobre
su concurrencia mancomunada o solidaria, a la formación de la
voluntad social, por lo que habrá que estar a lo pactado en los
estatutos sociales.

No parecen de aplicación, por ser extrañas a su naturaleza, algunas


disposiciones propias del administrador de la sociedad anónima, como
la limitación de la duración del cargo, el régimen de responsabilidad
personal (el socio colectivo la ostenta, aunque no incurra en infracción
alguna de sus deberes) y el de separación del cargo, que como hemos
visto contiene unas previsiones especiales. En cuanto a la
incompatibilidad con el ejercicio de otras funciones, será de aplicación
el régimen de la sociedad anónima sólo en cuanto no contradiga lo
dispuesto en el artículo 135 del Código de Comercio, que se declara
expresamente vigente para el socio colectivo de la sociedad
comanditaria por acciones.

2. La Junta General

En la escueta regulación de la sociedad que nos ocupa, sólo


encontramos la división del capital en acciones, la remisión general al
régimen de la sociedad anónima, y unas breves referencias a la Junta
General y a los estatutos, así: La modificación de estatutos se
efectuará mediante acuerdo de la junta general, que se adoptará con
arreglo a lo prevenido por la Ley de Sociedades de Capital. Si la
modificación de estatutos tiene por objeto el nombramiento de
administradores, la modificación del régimen de administración, el
cambio del objeto social o la continuación de la sociedad más allá del
término previsto en los estatutos, el acuerdo requerirá además el
consentimiento expreso de todos los socios colectivos. En los
acuerdos que tengan por objeto la separación de un administrador el
socio afectado deberá abstenerse de participar en la votación.

Sobre la base de considerar que los socios colectivos no ostentan


parte en el capital social, ni por tanto acciones, se ha considerado por
la doctrina que los mismos no toman parte, usualmente, en la Junta
General, al menos como socios, más que en los casos previstos en la
normativa vigente. Sin embargo, siguiendo nuestra propia tesis, en
cuanto que nada impide al socio colectivo simultanear su condición de
tal con la titularidad de capital y de acciones, efectivamente su
participación en la Junta dependerá de si ostenta o no parte del capital.
Si su contribución se limita a la de industria, en este caso tiene la
condición de administrador-socio colectivo y como tal tomará parte en
la Junta al igual que los administradores de la sociedad anónima, en
cuanto a dirección y convocatoria, sin voto. Pero si ostenta
participación en el capital, tomará parte y votará como los demás.

Es de aplicación lo dispuesto en la Ley de Sociedades de Capital en


cuanto a clases de Junta: general ordinaria y extraordinaria, y
universal; las facultades de convocatoria de Junta por los socios
colectivos, en este caso, y su deber de convocar al menos la ordinaria,
normas sobre convocatoria y válida constitución de la Junta,
representación, votación, adopción de acuerdos, su documentación a
través del acta, y su impugnación.

Las competencias de la Junta serán también las que la Ley prevé


respecto de la sociedad anónima, debidamente adaptadas a las
especialidades de este tipo social.

Así, compete a la Junta la emisión de obligaciones, el aumento o la


reducción del capital, la transformación, fusión o escisión de la
sociedad y, en general cualquier modificación de los estatutos
sociales, con la particularidad de requerir el voto conforme de los
socios colectivos, en los casos a que arriba nos hemos referido.
También le corresponde censurar la gestión social, aprobar, en su
caso, las cuentas del ejercicio anterior y resolver sobre la aplicación
del resultado; autorizar la adquisición de sus propias acciones o las
emitidas por su sociedad dominante; la adquisición de bienes a título
oneroso realizada por la sociedad dentro de los dos primeros años a
partir de su constitución, siempre que el importe de aquélla exceda de
la décima parte del capital social.

No parecen de aplicación en cambio las competencias de la Junta


sobre nombramiento y cese de los administradores, ni sobre el
ejercicio de las acciones de responsabilidad, dado el especial régimen
de los socios colectivos en esta materia.

2.6. Disolución y Liquidación

Son causas de disolución de la sociedad que nos ocupa, las previstas


en la Ley de Sociedades de Capital, esto es:

a) El acuerdo de la junta general

b) El cumplimiento del término fijado en los estatutos.

c) La conclusión de la empresa que constituya su objeto o la


imposibilidad manifiesta de realizar el fin social o por la paralización de
los órganos sociales, de modo que resulte imposible su
funcionamiento.

d) Pérdidas que dejen reducido el patrimonio a una cantidad inferior a


la mitad del capital social, a no ser que éste se aumente o se reduzca
en la medida suficiente, y siempre que no sea procedente solicitar la
declaración de concurso conforme a lo dispuesto en la Ley Concursal.

e) La reducción del capital social por debajo del mínimo legal.

f) La fusión o escisión total de la sociedad.


g) Cualquier otra causa establecida en los estatutos.

h) La apertura de la fase de liquidación en el marco del concurso se


acreedores, que puede acontecer al inicio, con la propia declaración
de concurso, o en cualquier momento del mismo.

Por cualquier otra causa establecida en los estatutos.

Además, como específicas causas de disolución de la sociedad


comanditaria por acciones, encontramos el fallecimiento, cese,
incapacidad o apertura de la fase de liquidación en el concurso de
todos los socios colectivos, salvo que en el plazo de seis meses y
mediante modificación de los estatutos se incorpore algún socio
colectivo o se acuerde la transformación de la sociedad en otro tipo
social.

Nada prevé el Código de Comercio sobre la fase de liquidación de la


sociedad comanditaria; por lo que habrá que estar, de nuevo, a lo
dispuesto para la sociedad anónima.

La apertura de la fase de liquidación tendrá lugar en todos los casos


de disolución, salvo en los supuestos de fusión o escisión total o
cualquier otro de cesión global del activo y el pasivo.

Se procederá al nombramiento de liquidadores por la Junta General,


con la concurrencia de los socios colectivos, si fueren requeridos por
aquéllos, los cuales ejecutarán las funciones propias de la liquidación,
consistentes básicamente en realizar aquellas operaciones
comerciales pendientes y las nuevas que sean necesarias para la
liquidación de la sociedad; enajenar los bienes sociales, los inmuebles
necesariamente mediante pública subasta; percibir los créditos y los
dividendos pasivos acordados al tiempo de iniciarse la liquidación y
pagar a los acreedores.

Hechas las operaciones, se confeccionará un balance final, que será


sometido a aprobación de la junta general, y publicado en el Boletín
Oficial del Registro Mercantil, siendo susceptible de impugnación. Si
quedara algún haber restante, se procederá a su reparto entre los
socios, debiendo entender, en el caso de los colectivos, que lo son de
industria, atendiendo a las reglas establecidas para éstos en el Código
de Comercio al no prever nada la Ley de sociedades anónimas, y
siempre en defecto de lo que dispongan los estatutos.

2.7. Responsabilidad de los socios

La categoría del socio incide en el tratamiento de la responsabilidad


de cada uno, en vista de que los socios colectivos tienen una
responsabilidad igual a la de los socios en las sociedades colectivas y
los socios comanditarios tienen responsabilidad limitada a su aporte,
salvo que la ley permita que en el pacto se establezca una mayor
responsabilidad.

Respecto a los socios colectivos debemos precisar que su


responsabilidad ilimitada y solidaria es también subsidiaria, desde que
tienen el beneficio de excusión, Por ello es importante que el socio
colectivo mantenga la gestión de la sociedad o, como veremos más
adelante, que resulte verificable por terceros su apartamiento de la
gestión social.

El socio colectivo, haya o no completado sus aportes, responde


siempre con todo su patrimonio por las obligaciones sociales.
Teniendo en cuenta que la responsabilidad del socio comanditario se
encuentra limitada a su aporte, se admite que su responsabilidad
pueda ser ampliada por encima de esa limitación natural.

La condición del socio comanditario es similar a la de cualquier socio


capitalista, así como lo establece la LGS, que permite que en el pacto
social o en el estatuto se fije la proporción en que los socios
participarán de las pérdidas de la sociedad.
En tal virtud las pérdidas sociales deben ser asumidas, inicialmente,
por los socios comanditarios hasta el monto de sus aportes, mientras
que cualquier exceso es atribuido solidaria e ilimitadamente a los
socios colectivos.
En cuanto a la responsabilidad de los socios comanditarios, hay
características de diversos grados, que dependen de sus aportaciones
a la sociedad:

a) Si ha cumplido íntegramente con su aportación el socio


comanditario no queda obligado frente a terceros, salvo que
haya asumido una mayor responsabilidad.
Si no ha entregado la totalidad de su aportación (o le ha
sido restituida indebidamente), queda obligado frente a
terceros hasta el límite de la aportación prometida.
b) Si ha aceptado una responsabilidad mayor que el monto de
su aporte
queda directamente obligado frente a terceros en cuanto a
la
diferencia, previa excusión. Su responsabilidad es
subsidiaria respecto a la sociedad y solidaria (aunque
limitada) respecto de los socios colectivos.
c) Finalmente, el socio comanditario queda sujeto a
responsabilidad ilimitada en los supuestos en que haya
consentido la inclusión de su nombre en la razón social.

De esta manera, la responsabilidad limitada para los socios


comanditarios depende del cumplimiento de su obligación de pago del
aporte comprometido con la sociedad, salvo los casos especiales en
que asume una mayor cuota de responsabilidad o que consiente que
su nombre se incluya en la razón social.

2.8. La Razón Social

La razón social corresponde a las sociedades de responsabilidad


ilimitada. La razón social de la sociedad en comandita se integra con
el nombre de todos los socios colectivos, o de alguno o de algunos de
ellos, agregándose las expresiones: Sociedad en Comandita” o
Sociedad en Comandita por Acciones”; o sus respectivas siglas: “S. en
C” o “S en C. Por A”.

El socio comanditario que consienta que su nombre figure en la razón


social responde frente a terceros por las obligaciones sociales como si
fuera socio colectivo (Art. 279 LGS).

La ley no obliga que los nombres de los socios comanditarios consten


en la razón social por cuanto su responsabilidad es limitada. Aquel
socio comanditario cuyo nombre figure en la razón social responderá
como si fuera socio colectivo, ilimitadamente, sin que sus derechos
como socio se vean incrementados.

Igual principio se aplicará al tercero cuyo nombre sea incluido en la


razón social, quien responderá ilimitadamente por los compromisos de
la sociedad, conforme a lo prescrito por la Ley General de sociedades.

No es indispensable que el consentimiento sea expreso. Basta el


consentimiento tácito, pero acreditado por la conducta posterior de la
persona y sujeto a prueba en contrario. En caso de duda no puede
presumirse la autorización.

2.9. Derechos y obligaciones de socios

Además de los derechos que de un modo general se reconocen a los


socios de toda clase de sociedades, entre los que figura el derecho a
percibir las utilidades, se reconocen en forma especial determinados
derechos referidos especialmente a los socios colectivos y a los
comanditarios.

Los socios colectivos que ejerzan la representación de la sociedad


deberán cuidar de acordar previamente su remuneración, pues a
diferencia de la ley anterior, éstas están supeditadas a su
determinación en el pacto social. Se advierte un presupuesto distinto
al caso de los administradores en la sociedad en comandita por
acciones, pues en este caso sí son remunerados.

El acto constitutivo puede ampliar la facultad de control atribuida por la


ley al socio comanditario.

El socio comanditario que de buena fe ha recibido utilidades, según el


balance regularmente aprobado, no está obligado a restituirlas.

La distribución de los beneficios se hace con arreglo a los mismos


criterios que establezca el pacto social.

En cuanto a las pérdidas, hay diferencia en relación a los socios


comanditarios, los cuales sólo pueden perder el importe de la
aportación realizada o prometida.

Tratándose de los beneficios, éstos tienen que resultar del balance y


de la cuenta de ganancias y pérdidas, que están obligadas a presentar
los socios, a quienes normalmente corresponde la administración.

Las obligaciones de los socios son mutatis mutandis las mismas que
en las sociedades colectivas, cuyas reglas se aplican supletoriamente
a este tipo de sociedades.
CAPITULO III
REORGANIZACIÓN DE SOCIEDADES

3.1. Características
Sus características más importantes son:

 Todo el capital se encuentra dividido en acciones, luego todos los socios son
accionistas, administren o no.
 Hay solamente un tipo de socio, aunque el socio que se encargue de la
administración tendrá responsabilidad ilimitada, solidaria y subsidiaria.
Cuando deje de ejercer de administrador volverá a tener responsabilidad
limitada al capital aportado como el resto de socios.
 Debe de haber al menos un administrador que obligatoriamente será socio.
 Este tipo de sociedad se rige por la Ley de Sociedad Anónimas.
 Tiene un capital mínimo para su constitución de 60.000 € en el momento de
la constitución, desembolsado al menos en un 25% del valor nominal de las
acciones.
 La constitución de la sociedad exigirá escritura pública, que deberá
inscribirse en el Registro Mercantil.
 En la escritura de constitución de la sociedad comanditaria se deberá
expresar:
 El nombre, apellidos y domicilio de los socios.
 La razón social.
 El nombre y apellidos de los socios a quienes se encomiende la gestión de la
compañía y el uso de la firma social.
 El capital que cada socio aporte en dinero efectivo, créditos o efectos, con
expresión del valor que se dé a éstos o de las bases sobre las que haya de
hacerse su valoración.
 La duración de la sociedad.
 Las cantidades que, en su caso, se asignen a cada socio gestor para sus gastos
particulares.
 Los demás pactos lícitos que los socios estimen convenientes.
 Existe una Junta General de Accionistas donde se reúnen todos los socios.

3.2. Transformación

La transformación es el proceso jurídico por el cual una sociedad


constituida de cierta forma decide adoptar otra distinta a la suya sin perder
su personalidad jurídica.

La transformación habrá de ser acordada por la Junta General de


Accionistas. No exige unanimidad.

Los accionistas disconformes no tienen por qué quedar vinculados a lo


dispuesto por la mayoría. Así:

Si se transforma en personalista, los disconformes quedan


automáticamente desvinculados de la sociedad si pasa un mes sin dar su
consentimiento.

Si se transforma en limitada, los disconformes tienen un plazo de tres


meses en los cuales no se ven afectados por el nuevo régimen en materia
de transmisión de acciones.

Si existieran deudas anteriores a esta nueva forma adquirida, a estas


deudas les afecta el antiguo régimen.
3.3. Disolución

Es el inicio del proceso de extinción. Tiene lugar cuando la sociedad entra


en alguna de las causas establecidas por la ley o la escritura como causas
de paralización de la actividad desarrollada. Estas causas pueden ser:

 Por acuerdo de la Junta General.


 Por cumplimiento del término fijado en los estatutos.
 Por la conclusión de la empresa que constituya su objeto o la
imposibilidad de realizar el fin social o por la paralización de los
órganos sociales de modo que resulte imposible su funcionamiento.
 Por pérdidas.
 Por reducción del capital social por debajo del mínimo legal.
 Por la fusión o escisión total de la sociedad.
 Por cualquier otra causa establecida en los estatutos.
 Por la ausencia de administrador: si transcurren más de 6 meses sin
elegir uno nuevo, ha de disolverse o transformar su tipo social.
 Liquidación
 Consiste en el nombramiento de unas personas llamadas liquidadores
cuyo objetivo es convertir en líquido todo el patrimonio social. Con él
se procederá a pagar todas las deudas vencidas exigidas.
Si tras el pago de éstas sigue quedando líquido, se procederá al
reparto entre los socios en proporción al capital acordado salvo pacto
contrario.

3.4. Escisión de Sociedades

Considero que la escisión de sociedades es: La figura jurídica y


económica que se encuentra dentro del derecho de sociedades, que cada
vez a tenido mayor importancia en los países en cuya legislación la han
regulado, ya que facilita a los capitalistas que sus sociedades adopten
diversas medidas para perfeccionar sus resultados, ya no sólo
agrupándose como lo hacían a través de la fusión, carteles, holdings,
entre otras figuras propias del derecho mercantil, son muchos los autores
que definen la escisión de sociedades, debido a que en nuestros días
muchos países han acogido dentro de sus legislaciones dicha figura
jurídica, ya que después de adoptarla en la práctica la han llevado a su
normativa.

La escisión se da cuando una sociedad sin disolverse, traslada una o


varias partes de su patrimonio a una o más sociedades existentes o a la
creación de una o varias sociedades, es decir que una sociedad se puede
disolver sin liquidarse pues el proceso de liquidación se da después de
disolverse la sociedad y no siempre va a disolverse para terminar su
objetivo y vida jurídica como queda comprobado con el proceso de
escisión, dividiendo su patrimonio en dos o más partes, que se integran a
un nuevo patrimonio formado por varias sociedades existentes o que se
destinen a la creación de nuevas sociedades, en cualquiera de las dos
formas en que se de la escisión a la sociedad o sociedades absorbentes
o las que se creen como resultado de la escisión, se denominará
sociedades escindentes o beneficiarias porque aumentaran su patrimonio
o bien se formará con el patrimonio que se les traslade, y a la sociedad
que traslada su patrimonio a otras sociedades se le da el nombre de
sociedad escindida y en cuanto a los socios de la sociedad escindida
participarán en el capital de las sociedades escindentes o beneficiarias en
la proporción establecida en el proyecto de escisión.

El autor español Sánchez Olivan, expone: “La escisión en una primera


aproximación es una operación de naturaleza económica inversa a la
fusión, puesto que en definitiva, se producen, dispersión que supone la
extinción de las sociedad en los casos de escisión total y la aportación de
aquel patrimonio, por partes, a dos o más sociedades que se fusionan
(excepto la absorbente en su caso) frente a la extinción de la sociedad
escindida, y concentración frente a dispersión patrimonial, marcan los
puntos esenciales, que hacen de la fusión y de la escisión total
instituciones antitéticas. Como consecuencia de ello se produce la
atribución de acciones de las sociedades beneficiarias a los antiguos
accionistas de la sociedad escindida, según un criterio de
proporcionalidad”
Fernando Cérda Albero define la escisión de esta forma: “La escisión de
una sociedad anónima es la división de su patrimonio social en dos o más
partes a fin de traspasar en bloque una, varias o la totalidad de estas
partes resultantes de la división a una o varias sociedades preexistentes
o constituidas a raíz de esta operación, recibiendo los accionistas de la
sociedad escindida acciones o particiones de la/s sociedad/es
beneficiaria/ s en contraprestación a esta aportación

El colombiano José Vicente Andrade Otaiza dice: “Mientras que la fusión


consiste esencialmente en la unificación de personas jurídicas con la
unión de patrimonios y desde el punto de vista subjetivo en la agrupación
de los socios de las entidades que se fusionan en una sola sociedad, la
escisión consiste en el desdoblamiento de una persona jurídica con el
reparto de su patrimonio entre varias de ellas, y en el caso de sociedades
con la atribución a los socios de la sociedad que se escinde, del carácter
de socios de la sociedad que se crea con la complementación de la
escisión”.

Sea cual fuere la definición que se de sobre la escisión entre los


doctrinarios de distintos países he notado que parten de que es una
división de una sociedad.

Características de la escisión La escisión de sociedades al igual que


cualquiera otra figura jurídica posee características que la forman, en este
caso existen dos clases de características que ayudan a su comprensión
unas de carácter general y las otras que son las específicas.

3.5. Características Generales


a) Se le puede catalogar como un negocio jurídico colectivo complejo,
pues en el intervienen todos o parte de la sociedad cuyo patrimonio se
pretende escindir y que al aprobar en la asamblea o junta de socios, la
operación, la hacen en virtud de la solidaridad establecida entre ellas.
b) Es un convenio mancomunado, por cuanto no se enfoca a crear por
medio de él una obligación recíproca, sino se trata de adoptar una
posición frente a terceros en un problema que afecta por igual a todos
los interesados asistan o no a su celebración.
c) Es un negocio jurídico conmutativo, ya que desde que se da la
celebración del mismo se tienen previamente establecidas las medidas
de compensaciones que se constituyen entre los intervinientes.
d) Es un negocio jurídico cuya ejecución es de inmediato, pues las
prestaciones que nacen del contrato de escisión se realizan en forma
única, de una sola vez, por lo que queda efectuada la separación
patrimonial y constituidas las nuevas sociedades esto de acuerdo a la
clase de escisión realizada.
e) Es un negocio jurídico eminentemente solemne, ya que para que se
de su realización debe constar en escritura pública y posteriormente
hacer el procedimiento registral de la misma

3.6. Características Específicas


a) Existe transmisión total o parcial del patrimonio de la Sociedad
escindente en bloque a una o más sociedades escindidas.
b) Puede o no haber extinción de la sociedad escindente.
c) Se constituyen o surgen una o más sociedades escindidas.
d) La sociedad o sociedades escindidas entregaran su patrimonio social
o acciones a los socios o accionistas de las sociedades escindentes.

3.7. Clasificación de la escisión

De igual manera que la fusión, la escisión de sociedades mercantiles toma


diversas modalidades, esto de acuerdo a los elementos que participan en
la misma; el punto de vista desde el cual se analice, o bien a las
características que ésta adopta en sus resultados, pero principalmente
según la legislación del país de donde estén los doctrinarios que la
estudien.

Trataré en este enunciado de señalar las clasificaciones de escisión


hechas por varios doctrinarios así como legislación extranjera que
coinciden en señalar que hay dos clases de escisión aunque algunos no
las citan con el mismo nombre se refieren a la misma forma de realización
y resultado, la clase de escisión será de acuerdo a si las sociedades
beneficiarias ya existan o no al momento de la operación escisoria, se
tiene dos modalidades de escisión: escisión Total con absorción, o
escisión parcial para constituir nuevas sociedades.

3.8. Escisión Propia

Esta clase de escisión igualmente conocida con los nombres de escisión


total y división de sociedades, aunque para algunos autores la escisión
propia es el género y se divide en parcial y total, esta clase de escisión se
caracteriza, porque la sociedad originalmente existente o matriz
desaparece, se entiende que hay escisión propia o total cuando una
sociedad existente desdobla o divide su patrimonio y como consecuencia
, su personalidad jurídica en dos o más partes, en las cuales cada una de
ellas se traslada en bloque a una o más sociedades de nueva creación,
entendiéndose que la sociedad que está aportando su patrimonio deja de
existir por el hecho del perfeccionamiento de la operación, pasando los
socios de esa sociedad a ser socios de las nuevas sociedades
constituidas.

Las características que prevalecen en esta clase de escisión son la


extinción de la sociedad que se escinde, la transmisión de la totalidad del
patrimonio a la sociedad escindida; el traspaso en bloque del patrimonio
de una sociedad a la o las otras que se conforman y que la transmisión
patrimonial se opera a través de vía de la sucesión universal, lo
verdaderamente relevante es la división del patrimonio a fin de su total
transmisión, que tiene por causa la disolución sin liquidación, la escisión
total tiene un especial carácter extintivo, puesto que no se puede continuar
una sociedad sin patrimonio.

3.9. Escisión Impropia

Es también conocida con el nombre de escisión parcial, esta clase de


escisión se caracteriza porque la sociedad originalmente constituida
continua existiendo, se presenta cuando se verifica la transmisión de parte
del patrimonio de una sociedad a otra u otras sociedad o sociedades
beneficiarias, recibiendo la propia sociedad escindida acciones o
participaciones de aquéllas, la impropiedad consiste en la falta de
integración de los accionistas de la sociedad escindida en las sociedades
beneficiarias, que es un requisito de la naturaleza de la escisión.

En estos casos lo que se presenta es una desintegración de parte del


patrimonio para constituir una sociedad, pero radicando la titularidad de
las participaciones de la nueva sociedad, en cabeza de la sociedades que
se han desintegrado, esta operación no está regulada en algunas
legislaciones aun cuando regulan el fenómeno de la escisión, por lo que
su atipicidad impide que en un momento dado, se le apliquen las ventajas
tributarias o concebidas por el derecho mercantil para ciertos casos,
además en la segregación la entidad segregante no deja de tener bajo su
haber determinado patrimonio, por lo tanto así se transmita todo su
patrimonio a la nueva sociedad, continuaría siendo titular del de tal
sociedad al radicarse en ella las acciones o participaciones de la sociedad
beneficiaria.

En cuanto a la personalidad jurídica de esta clase de escisión solo se


presenta el desdoblamiento de la persona jurídica sin que traiga como
consecuencia la disolución de ésta, mediante la creación de otra u otras
sociedades, las cuales son beneficiarias de la transmisión parcial del
patrimonio de la primera y los socios de la sociedad escindida participarán
en el capital de las sociedades beneficiarias en la misma proporción que
tengan en aquella, salvo que por unanimidad de las acciones, cuotas
sociales o partes de interés representadas en la asamblea o junta de
socios de la escindente, se apruebe una participación diferente.

3.10. Objeto y fines de la escisión

El objeto de la escisión entendido desde el punto de vista jurídico es hacer


valer el negocio jurídico, por cuanto se perfecciona de acuerdo con la ley
y esto se determinade acuerdo con el patrimonio social que es dividido,
también por la atribución de acciones y participaciones que se les da a los
nuevos socios de la sociedad o sociedades beneficiarias, en cuanto al
objeto material en la escisión, es determinado por la masa patrimonial que
se divide, el objeto material debe ser determinado o que pueda
determinarse a futuro al momento en que se perfecciona la operación
escisoria es decir que debe ser un objeto que sea posible realizar dentro
del comercio, así como debe ser un objeto licito permitido por la ley.

Para comprender el objeto que tiene la escisión trataré de explicarla por


medio de las dos clases de escisión que estudiamos anteriormente ya que
tiene diferente objeto en cada una; en la escisión propia o total constituye
una complicada modificación estructural que debe ser aprobada por la
asamblea o junta general según la clase de sociedad de que se trate, de
todas las sociedades participantes en la operación, y se facciona la
escritura de escisión la cual puede tener naturaleza constitutiva y como la
sociedad escindente se extingue.

Me ocuparé ahora de explicar el objeto de la escisión en la clase de


escisión impropia o parcial en la cual la sociedad escindida no
desaparece, aquí los cambios únicamente se dan en relación a la
estructura financiera de la sociedad, cambian las responsabilidades de los
socios de acuerdo con el pacto escisorio y el traslado que se da de los
socios de una sociedad a otra, la integración de los socios o accionistas
de la sociedad escindida en las sociedades beneficiarias debe darse como
consecuencia del traslado del patrimonio social.

La forma en que se modifica la escisión ocurre en forma similar a la fusión,


es decir mediante la extinción y como efecto la constitución de una nueva
sociedad o mediante extinción y como efecto de esta se da la absorción
de la sociedad que se escinde, la extinción de la sociedad escindente
determina la sucesión de las beneficiarias en la situación jurídica de la
primera, sucesión que es referida a la atribución de los elementos
patrimoniales.
3.11. Las Principales Finalidades de la Escisión Son Las Siguientes
a) La redistribución de las actividades de una empresa o de varias. La
especialización de las actividades, ya que cada sociedad tendrá sólo
algunas actividades, las cuales podrán realizar mejor y/o a un costo
menor.
b) La descentralización geográfica, que puede dividirse por estados,
regiones, departamentos, distritos, ciudades, etc.
c) Reducir el pago de tributos por dos razones: Como cada una de las
sociedades resultantes tiene un menor ingreso, estará dentro de un
régimen distinto, por ejemplo las empresas resultantes ya no tributarán
dentro del régimen general sino dentro del régimen especial del
impuesto a la renta, que le corresponde un determinado beneficio
tributario.
d) Soluciones a problemas internos de los socios: La manera de conducir
la empresa, los tipos de operaciones que la sociedad debe realizar, la
selección de proveedores o clientes. Sanear la sociedad, escindiendo
de ella la actividad o actividades de la misma con problemas
económicos y de esta forma, deslindar las actividades que funcionan
bien, de las que atraviesa dificultades, evitando la contaminación de
aquellas por estas.
e) La eliminación de los monopolios no legales, consiguiendo de esta
manera que en este espacio y tiempo determinado, aparezca la
competencia, y con ello que estas empresas adquieran ventaja
competitiva.
CAPITULO IV
DISOLUCIÓN, LIQUIDACIÓN Y EXTINCIÓN DE SOCIEDADES

4.1. Disolución

Como lo señala el maestro Ulises Montoya Manfredi, la disolución de


la sociedad produce la cesación del contrato y al mismo tiempo la
extinción de la relación social, en el sentido que los socios ya no están
obligados a perseguir el fin común con medios comunes, sino que
están autorizados a pretender la restitución en dinero o en especies
de sus respectivas aportaciones. Además, por la disolución la
sociedad queda imposibilitada de realizar nuevas operaciones, salvo
que sean estrictamente necesarias para el proceso liquidatorio, y la
totalidad de su patrimonio no puede disponerse sino hasta que se
concluya con el pago a los acreedores, surgiendo así el derecho
preferencial de éstos frente a los socios. Los socios tendrán derecho
a la cuota parte del remanente social, sólo y únicamente cuando se
haya cumplido con pagar a la totalidad de acreedores.

No obstante, lo antes mencionado, debe tenerse en cuenta que


producida la disolución de la sociedad, ésta conserva su personalidad
jurídica mientras dure el proceso de liquidación y hasta que se inscriba
su extinción en los Registros Públicos. La sociedad se convierte en un
ente cuyo patrimonio se encuentra en proceso de liquidación y que
subsiste con el único objeto de concluir dicho proceso.

Cuando se presentan o configuran las causales de disolución previstas


en la ley, corresponde al directorio, a cualquier socio, administrador o
gerente convocar a junta general, a fin que se adopte el acuerdo de
disolución. En el caso de la Sociedad Anónima, cualquier socio,
director o gerente puede solicitar al Directorio la convocatoria de la
junta general. En el supuesto que la junta general no se reúna, o si
reunida, ésta no adopta el acuerdo de disolución o lo que corresponda,
según sea el caso, cualquier socio, administrador, director o gerente
puede solicitar al juez del domicilio social que declare la disolución de
la sociedad.

Declarada la disolución, conforme al mecanismo antes expuesto, el


acuerdo de disolución deberá publicarse, dentro de los diez días
siguientes, por tres veces consecutivas, y posteriormente, inscribirse
en los Registros Públicos.

4.2. Causales de Disolución

La Nueva Ley General de Sociedades, regula en primer lugar las


causas de disolución aplicables a todas las clases de sociedades, y
luego las causas especiales aplicables específicamente a las
sociedades colectivas y en comandita.

El artículo 407º de la NLGS regula las causales que inciden en todas


las clases de sociedades.

El inciso 1º contempla el vencimiento del plazo de duración como


causal de disolución. La conclusión del plazo de duración de la
sociedad como causa de disolución, opera de pleno derecho (ipso
jure) y no requiere de inscripción en los Registros Públicos, toda vez
que el acto de constitución o el acuerdo posterior de socios, estableció
anteladamente la vigencia de la sociedad, y al encontrarse
registralmente inscrito existe la publicidad requerida frente a terceros.
El maestro Ulises Montoya Manfredi2, señala en relación a esta causal
que el cumplimiento del plazo importa inexorablemente el tránsito a la
liquidación de la sociedad.

Resulta necesario precisar, que sólo la causal de vencimiento del


plazo de duración, por las razones antes anotadas, funciona
automáticamente o de pleno derecho. Las demás causales deben ser
necesaria y previamente invocadas y reconocidas por los socios, o en
su defecto por el Juez, y surtirán efecto frente a terceros recién al
inscribirse en los Registros Públicos el acuerdo de disolución.

Sin embargo, si bien dicha causal de disolución opera ipso jure,


necesariamente se requerirá de la intervención de la junta general, o
en su defecto del juez, para que designen a los liquidadores y se de
inicio al proceso de liquidación.

El inciso 2º considera como causal de disolución la conclusión del


objeto social, la imposibilidad manifiesta de realizarlo o su no
realización durante un período prolongado. El objeto social es el fin
perseguido por la sociedad. Si se dio cumplimiento al fin para el cual
nació la sociedad, o si dicho fin se hace imposible de cumplir, la
sociedad ya no tendrá razón de ser ni existir, al haberse agotado su
objeto social, debiendo en consecuencia determinarse su disolución.

La no realización del objeto social dentro de un período determinado


como causa de disolución constituye una novedad introducida en la
nueva ley; sin embargo, resulta subjetiva la determinación de este
«período prolongado», ¿6 meses, 1 año, tres años...?, ¿ habrá que
tener en cuenta para ello la empresa o actividad que realice la
sociedad?. En todo caso, consideramos que deberán ser los socios
los que en cada caso decidan.

El inciso 3º, considera como causal de disolución aplicable a todas las


sociedades la continuada inactividad de la junta general. La
anterior Ley General de Sociedades, consideraba esta causal de
disolución únicamente para las Sociedades Anónimas. La continuada
inactividad como causal de disolución deberá ser determinada, en
cada caso, por los socios, toda vez que la ley no cuantifica dicho
período de tiempo. Cabe anotar como referencia, lo establecido en la
Décima Disposición Transitoria de la ley, la cual dispone que «se
presume la extinción de toda sociedad mercantil o civil que no ha
inscrito acto societario alguno en los diez años precedentes a la
publicación de esta ley. El Registro cancelará la inscripción (...)».

El inciso 4º indica que es causa de disolución las pérdidas que


reduzcan el patrimonio neto a cantidad inferior a la tercera parte
del capital social pagado, salvo que las pérdidas sean resarcidas o
que el capital pagado sea aumentado o reducido en cuantía suficiente.
Es importante resaltar en relación a esta causal, que la nueva ley con
acierto ha considerado como referencias para estimar las pérdidas que
reducen el patrimonio en relación al capital, al patrimonio neto y
al capital pagado. La anterior ley se refería al patrimonio y al capital, a
secas. La Octava Disposición Transitoria de la ley, deja en suspenso
hasta el 31 de diciembre de 1999 dicha causal de disolución, en razón
a las dificultades económicas y financieras por la que vienen
atravesando los distintos sectores empresariales.

El inciso 5º considera que la sociedad se disuelve por acuerdo de la


Junta de Acreedores, adoptado de conformidad con la ley de la
materia, o quiebra. En relación a esta causal, es preciso mencionar
que mediante Decreto Ley 26116, sustituido por el Decreto Legislativo
845 - Ley de Reestructuración Patrimonial- se estableció en nuestro
país un novedoso procedimiento en materia concursal, orientado
principalmente a posibilitar la continuidad y conservación de las
empresas. Este nuevo mecanismo legal supone la declaratoria de
insolvencia de una empresa (sociedad), por parte de una autoridad
administrativa (INDECOPI), luego de la cual se convoca a los
acreedores, quienes reunidos en junta deciden el destino de la
empresa. Una de las opciones que tiene la Junta de Acreedores para
decidir sobre el destino del insolvente es la disolución y liquidación. Si
bien es cierto, por medio de este procedimiento la Junta de Acreedores
acuerda la disolución de una sociedad, el procedimiento para la
liquidación y extinción de la misma se regula exclusivamente por la
Ley de Reestructuración Patrimonial, y no por la Ley General de
Sociedades. En tal sentido, podemos afirmar que coexisten en nuestra
legislación dos procedimientos alternativos de liquidación de
sociedades, uno regulado por la Ley General de Sociedades, y otro
por la Ley de Reestructuración Patrimonial (LRP). Ello sin considerar
las disposiciones sobre disolución y liquidación de sociedades
constituidas como entidades financieras o bancarias, compañías de
seguros y sociedades administradoras de fondos de pensiones, las
mismas que por su naturaleza se regulan por sus propias normas (Ley
26702 y Ley 25897).

Al respecto consideramos pertinente señalar las principales


diferencias que existen entre el procedimiento de liquidación regulado
en la Ley de Reestructuración Patrimonial (LRP), y el procedimiento
establecido en la Nueva Ley General de Sociedades. En el primero el
acuerdo de disolución y el nombramiento del liquidador es adoptado
por la junta de acreedores; en el segundo es la junta general la que
adopta dichos acuerdos o en su defecto el juez. En el primer
procedimiento, el liquidador necesariamente debe ser un banco,
entidad financiera o de seguros, u otra entidad previamente calificada
por la Comisión de Salida del Mercado del INDECOPI; en el segundo
procedimiento el liquidador o liquidadores puede ser cualquier persona
natural o jurídica, debiendo ser su número impar. En el procedimiento
establecido en la LRP el liquidador presenta un proyecto de convenio
de liquidación, el cual luego de ser aprobado por la junta de
acreedores, debe ser firmado por el presidente de la junta, el liquidador
y el representante de la Comisión, en caso de no aprobarse o
suscribirse el convenio la Comisión asume el proceso de liquidación
designando al liquidador; la NLGS no establece formalidad alguna al
respecto. De acuerdo con la LRP el convenio de liquidación debe
establecer el plazo del proceso liquidatorio; la NLGS no prevé plazo
de duración para el proceso de liquidación. La LRP establece que en
cualquier etapa del proceso de disolución y liquidación, si el insolvente
cancela los créditos reconocidos, y los gastos y honorarios de la
liquidación u, otorga garantía suficiente en favor de los acreedores, el
proceso se declara concluido y se levanta el estado de insolvencia del
deudor; en el caso de la NLGS la junta general, de darse las
circunstancias, puede acordar el levantamiento del estado de
disolución y liquidación de la sociedad. En la LRP si el liquidador
constata que existen factores nuevos o no previstos al momento de
adoptar el acuerdo de disolución, informará a la junta de acreedores,
pudiendo ésta acordar la reestructuración si fuera viable; la NLGS
permitiría a la junta general levantar el estado de disolución y
liquidación de la sociedad, y solicitar la declaración de insolvencia para
luego de ello, si fuera viable, proponer la reestructuración de la
empresa. La LRP prevé un mecanismo de protección legal del
patrimonio de la empresa en proceso de liquidación, desde el
momento en que se declara la insolvencia de la misma, en mérito del
cual se suspende la ejecución de los embargos y en general de
cualquier medida cautelar trabada sobre bienes o dinero de la
empresa; en el procedimiento establecido en la NLGS los procesos
judiciales, arbitrales o coactivos siguen su trámite normal, debiéndose
apersonar, el o los liquidadores, a dichos procesos en representación
de la sociedad.

El inciso 6º contempla como causal de disolución la falta de


pluralidad de socios, si en el término de seis meses dicha pluralidad
no es reconstituida. La pluralidad de socios, según lo dispone el
artículo 4º de la NLGS es requisito sine qua non para la constitución
de una sociedad, cualesquiera sea la forma que ésta adopte,
estableciendo para ello la participación de cuando menos dos (2)
socios, personas naturales o jurídicas. Desaparecida la pluralidad de
socios, estamos frente a una causa de disolución. Sin embargo, esta
causal se puede revertir, si dentro de los seis meses siguientes al
hecho que la produjo, se reconstituye el numero plural de socios.

El artículo 4º de la NLGS, señala que si la pluralidad de socios no se


reconstituye en el plazo de seis meses, la sociedad se disuelve de
pleno derecho al término de ese plazo. Sobre el particular,
observamos que se presenta un problema de orden práctico, respecto
a la forma como opera esta causal de disolución.

A diferencia que en la causal prevista en el inciso 1º (vencimiento del


plazo de duración de la sociedad), en la que resulta coherente y lógico
que la disolución opere de pleno derecho, por cuanto ésta surge de la
inscripción registral primigenia que establece el plazo de vigencia de
la sociedad, plazo que es de conocimiento de todos (terceros), en
virtud del principio de publicidad registral; en el caso de la disolución
por falta de pluralidad de socios no sucede lo mismo.

En efecto, frente a la causal de disolución por falta de pluralidad de


socios, no reconstituida dentro del plazo de seis meses, no existe
manera de que los terceros puedan tomar conocimiento de este hecho
una vez producido, quedando la manifestación y publicidad del mismo
a la voluntad de quien sería el «único» socio. Puede suceder que la
sociedad continúe operando luego de transcurrido dicho período, por
mucho tiempo más, con ese único socio, sin que ello sea de
conocimiento de terceros. Ante ello, se presenta la interrogante ¿opera
de pleno derecho esta causal de disolución?. Así mismo, se presentan
otras interrogantes, ¿cómo se formaliza la disolución? y ¿quién
nombra a los liquidadores?.

El inciso 7º se refiere a la disolución de la sociedad adoptada


mediante Resolución de la Corte Suprema de Justicia de la
República, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 410º.

Una causa extraordinaria de disolución, es la contemplada en el


artículo 410º de la NLGS, que establece que el Poder Ejecutivo
mediante Resolución Suprema expedida con el voto aprobatorio del
Consejo de Ministros, solicitará a la Corte Suprema de Justicia de la
República la disolución de aquellas sociedades cuyos fines o
actividades sean contrarias a las leyes que interesan al orden público
o a las buenas costumbres.

La antigua Ley General de Sociedades establecía que la Corte


Suprema resolvía la solicitud del Poder Ejecutivo como jurado. La
nueva ley señala que la Corte Suprema resuelve en doble instancia, la
disolución o la continuación de la sociedad, concediendo a los
representantes de la sociedad el derecho de presentar las pruebas de
descargo que estimen pertinente. Si la Corte Suprema declara la
disolución (y salvo que ésta resuelva cosa distinta) el directorio, los
gerentes o los administradores, según sea el caso, convocarán a junta
general para que se designen a los liquidadores y se de inicio al
proceso de liquidación. En caso que la junta general no se reúna, o si
reunida no adopta el acuerdo respectivo, cualquier socio o tercero
puede solicitar a la autoridad judicial el nombramiento de los
liquidadores a fin que se de inicio al proceso de liquidación.

El inciso 8º establece la facultad de la junta general, para acordar


la disolución de la sociedad, sin que medie causa legal o
estatutaria. Mediante esta disposición se reconoce el principio de la
autonomía de la voluntad de las partes, por el cual los socios tienen la
facultad de regular sus derechos mediante el libre acuerdo de
voluntades. Teniendo en cuenta que este acuerdo importa la
modificación del estatuto o del pacto social, se deben considerar las
formalidades y mayorías contempladas por la ley para ese efecto.

No obstante lo mencionado en el párrafo anterior, el artículo 411º de


la NLGS, dispone que el Estado puede ordenar la continuación forzosa
de la sociedad anónima (sólo aplicable a la sociedad anónima), si la
considera de seguridad nacional o necesidad pública, declarada por
ley. En este caso, se dispondrá la forma como continuará la sociedad
y los recursos con que se indemnizarán a los accionistas. Sin
embargo, es facultad de los accionistas acordar la continuación de las
actividades de la sociedad, dentro de los diez días siguientes a la fecha
de publicación de la Resolución que ordena la continuación forzosa.

El inciso 9º establece que las sociedades se pueden disolver


por cualquier otra causa establecida en la ley, o prevista en el
pacto social, el estatuto, o convenio de socios registrado ante la
sociedad. La ley puede establecer causales de disolución distintas a
las establecidas en la Ley General de Sociedades, es el caso de
aquellas contenidas en la Ley de Bancos y en la Ley de
Administradoras de Fondos de Pensiones, por citar algunas. Como
sabemos los Bancos, así como las Administradoras de Fondos de
Pensiones, deben constituirse necesariamente como sociedades
anónimas, siéndoles, por ende, de aplicación la Ley General de
Sociedades; sin embargo las disposiciones legales que regulan a
estas instituciones, establecen reglas especiales dentro de las cuales
se encuentran algunas causales de disolución, además de las
contenidas en el artículo 407º de la NLGS.

Cabe destacar, que una novedad contenida en la nueva ley lo


constituye el reconocimiento de los pactos o convenios entre socios
consagrado en el artículo 8º de la NLGS, mediante los cuales se
pueden establecer causales de disolución distintas a las contenidas en
la ley.

La causal de disolución por fusión, establecida en el inc. 4º del artículo


359º de la ALGS, ya no es considerada como tal en la nueva ley, en
virtud de lo establecido en el artículo 345º de la NLGS que dispone
que «no se requiere acordar la disolución y no se liquida la sociedad o
sociedades que se extinguen por la fusión».
4.3. Causales Especiales de Disolución

El artículo 408º de la NLGS regula las causales especiales de


disolución aplicables exclusivamente a las sociedades colectivas o en
comandita.

La Sociedad Colectiva, se disuelve, además de las causales generales


establecidas en el articulo 407º de la NLGS, por muerte o
incapaci dad sobreviniente de uno de los socios, salvo que el pacto
social establezca que la sociedad puede continuar con los herederos
del socio fallecido o entre los demás socios.

La Sociedad en Comandita Simple se disuelve, además de las


causales generales establecidas en el articulo 407º de la
NLGS, cuando no quede ningún socio comanditario o ningún
socio colectivo, salvo que dentro de los seis meses se restituya al
socio faltante. La Sociedad en Comandita por Acciones se disuelve,
además, si cesan en su cargo todos los administradores, y éstos
no son sustituidos dentro del término de seis meses.

4.4. Liquidación

Una vez disuelta la sociedad, se da inicio a lo que hemos denominado


la segunda etapa del proceso (iniciado con la aparición de una de las
causales de disolución y que concluye con la extinción de la
sociedad), la liquidación.

El proceso de liquidación se puede definir como un conjunto de


operaciones o actos que deben realizarse en la sociedad que ha sido
declarada en disolución, tendientes a la realización de su activo, al
pago de su pasivo, y la distribución entre los socios del remanente del
patrimonio social, si es que lo hubiere3.

Como lo hemos anotado líneas arriba y de acuerdo a lo preceptuado


por el artículo 413º de la NLGS, la sociedad disuelta conserva su
personalidad jurídica mientras dura el proceso de liquidación y hasta
que se inscriba la extinción de la sociedad en los Registros Públicos,
debiendo añadir a su razón o denominación social la frase «en
liquidación».

De la misma manera, desde el momento mismo en que se acuerda la


disolución, cesa la representación de los directores, administradores,
gerentes y representantes de la sociedad, asumiendo tales funciones
los liquidadores, de conformidad con la ley, el estatuto, el pacto social,
los convenios entre accionistas inscritos ante la sociedad y los
acuerdos de la junta general. Cabe destacar que los directores,
administradores, gerentes y representantes de la sociedad cesados en
sus cargos, pueden ser requeridos por los liquidadores a fin que
proporcionen la información y documentación necesaria para el
proceso liquidatorio.

El distinguido profesor universitario Ricardo Beaumont


Callirgos4 explica con suma claridad que al acordarse la disolución e
iniciarse el proceso de liquidación, tres cosas cambian: Uno, cambia
el objeto social, ya no será el previsto en el pacto social y el estatuto,
si no el objeto será realizar los activos para pagar los pasivos; dos,
cambia la razón o denominación social, pues habrá que agregar en la
correspondencia y documentación de la sociedad la frase «en
liquidación»; y tres, cambia la representación, la sociedad ya no estará
representada por el directorio, los administradores o los gerentes, si
no por los liquidadores.

4.5. Extinción

Concluido el proceso de liquidación (o realizada la liquidación), es


obligación de los liquidadores inscribir la extinción de la sociedad en
los Registros Públicos, mediante una solicitud, en la cual se debe
indicar la forma como se ha dividido el haber social, la distribución del
remanente, y las consignaciones efectuadas (en caso que los
acreedores no hubieran cobrado sus créditos), acompañando la
publicación del balance final de liquidación.
Al momento de inscribir la extinción de la sociedad, se debe señalar el
nombre y domicilio de la persona que custodiará los libros y la
documentación social.

El artículo 422º de la NLGS establece el derecho de los acreedores


para hacer valer sus créditos luego de extinguida la sociedad. En el
caso de la sociedad colectiva, los acreedores

podrán hacer valer sus créditos frente a los socios. Los acreedores de
las sociedades anónimas, de las sociedades en comandita simple y en
comandita por acciones (se ha omitido a la Sociedad Comercial de
Responsabilidad Limitada), podrán hacer valer sus créditos frente a
los accionistas o socios, hasta por el monto de la suma recibida por
éstos como consecuencia de la liquidación. Si la falta de pago se debió
a culpa de los liquidadores, los acreedores podrán hacer valer sus
créditos frente a éstos.

El derecho de los acreedores para hacer valer sus créditos frente a los
socios, accionistas o liquidadores, según sea el caso, caduca a los dos
años desde la inscripción de la extinción de la sociedad.

Finalmente consideramos importante precisar que, la extinción de la


sociedad conforme a las disposiciones establecidas en los artículos
421º y 422º de la NLGS, procede única y exclusivamente cuando se
han pagado los créditos de todos los acreedores.

Empero, si durante la tramitación del proceso de liquidación se agotan


los activos quedando acreedores impagos, los liquidadores deberán
solicitar al Juez Especializado en lo Civil de la sede social de la
sociedad la declaración judicial de quiebra de conformidad con lo
prescrito en los artículos 88º, 89º y 90º del Decreto Legislativo 845 -
Ley de Reestructuración Patrimonial. En este caso, el juez previa
verificación de la extinción del patrimonio, a partir del balance final de
liquidación, sin más trámite declarará la quiebra y la extinción de la
sociedad, así como la incobrabilidad de sus deudas. El auto que
declara la quiebra y la extinción de la sociedad, deberá publicarse en
el Diario Oficial «El Peruano» por dos días consecutivos e inscribirse
en los Registros Públicos.

La función de los liquidadores termina con la inscripción de la extinción


de la sociedad en los Registros Públicos.

Una vez ejecutoriado el auto que declara la quiebra, se da por


concluido el proceso y el juez ordena su archivamiento definitivo,
emitiendo los certificados de incobrabilidad a todos los acreedores
impagos.
CONCLUSIONES

En consecuencia, la sociedad en comandita simple, es una sociedad de tipo


personalista que contiene dos categorías de socios: socios colectivos, y socios
comanditarios. Este tipo de sociedad se caracteriza principalmente, por conjugar
el trabajo de administración y el capital, los socios colectivos son ilimitada y
solidariamente responsables con la sociedad, en cambio los comanditarios que
no ejercen el cargo administrativo, son limitadamente responsables, sólo hasta
la parte de su capital.

En cuanto a la forma del aporte de los socios, en estas sociedades no puede


estar representado por acciones ni por cualquier otro título negociable.
Muy aparte de las Reglas propias de la Sociedad en Comandita Simple que
establece la LGS en su Art. 281°, el pacto social debe contener reglas
particulares de esta forma de sociedad en comandita simple y además puede
incluir los mecanismos, procedimientos y reglas, así como otros tipos de pactos
lícitos que sean necesarios.

En cuanto a la razón social, éstas limitan a los socios comanditarios, pero si se


incluyera el nombre de éstos o de terceros ajenos a la sociedad, éstos serán
solidariamente responsables por los actos realizados por ésta.

A diferencia, la sociedad en comandita por acciones, es una sociedad de tipo


capitalista y de igual manera contiene dos categorías de socios: socios colectivos
y socios comanditarios, pero respecto al capital social se divide por acciones
representadas en títulos de igual valor.

En cuanto a la cesión de las cuotas o partes de interés en la sociedad en


comandita simple esta se efectuara por escritura pública, cuando los socios
colectivos pretendan ceder su parte de interés necesitaran la aprobación
unánime de los demás socios colectivos, si se trata de un socio comanditario se
requiere el voto unánime de los demás comanditarios; en la sociedad en
comandita por acciones la negociación de las acciones es libre a menos que se
pacte el derecho de preferencia.
REFERENCIAS BILBIOGRAFICAS

1. BENITO, Lorenzo. Derecho mercantil. Madrid, España, editorial Reus,


1964.
2. CABANELLAS, Guillermo. Diccionario enciclopédico de derecho usual.
20ª edición, editorial Heliasta, Buenos Aires, Argentina, 1986.
3. CABANELLAS, Guillermo. Diccionario de derecho usual, editorial Atalaya,
Buenos Aires, Argentina, 1946.
4. CUEVAS DEL CID, Rafael. El capital, los socios y la administración,
revista de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, Universidad de
San Carlos de Guatemala, 1960.
5. DUQUE, Justino. Unión de las empresas en la re forma alemana del
derecho de sociedades, anuario de derecho civil. Madrid, España, 1958.
6. FRISCH, Walter. El contrato societario dentro de la esfera del derecho de
sociedades. Madrid, España, 1958.
ANEXOS