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UNIVERSIDAD CATÓLICA LOS ÁNGELES DE

CHIMBOTE
"AÑO DE LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN E IMPUNIDAD"

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA
SALUD

ESCUELA PROFECIONAL DE
SPICOLOGIA

DOCENTE:
SOC.MG.DANTES ORDINOLA BOYER

ASIGNATURA:
ANTROPOLOGIA CULTURAL

TEMA:

LA REALIDAD SPICOLOGICA
ALUMNO:

JOHANA TRONCOS BENAVIDES

CICLO:
I

TUMBES-PERÚ

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PRESENTACIÓN

En el siguiente informe, trataremos de explicar un poco de la teoría sobre la realidad

psicológica, con conceptos y sus elementos. El ser humano evolucionó más que otras

especies pese a no contar con un equipo biológico superior que le permita captar la realidad

con mayor amplitud y eficiencia. ¿Entonces qué determinó su mayor evolución? Se plantea

la aparición de la conciencia como la causa que explica este diferente proceso evolutivo,

debido a que en ella se representa una nueva realidad, una realidad psicológica más

compleja, diversa y apremiante que la realidad física, siendo la que finalmente impondrá las

nuevas condiciones de adaptación a los homínidos. Se abordan las características de esta

realidad psicológica, su dinámica interna, sus efectos en la determinación de la conducta

huma-na, así como la implantación de una nueva esfera de realidad social mantenida por la

comunicación. Se analiza la interrelación entre estas dos formas de realidad humana.

Finalmente se reflexiona sobre la fragilidad del mundo que los humanos hemos construido.

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LA REALIDAD PSICOLÓGICA

La realidad no existe. Nos lo advirtieron varios filósofos durante siglos; pero hoy esto no

es un asunto de la filosofía sino de la psicología. Obviamente no nos referimos a la

realidad del mundo exterior que es objeto de la física, pues negarla equivaldría anegarnos

a nosotros mismos y eso no tendría ningún sentido. Pero esa realidad a la que

generalmente llamamos “del mundo exterior” no es la que nos interesa aquí sino aquella

con la que vivimos y actuamos, la que se representa a cada momento en nuestra conciencia

y que es el objeto de la psicología. En consecuencia, antes de proseguir, tenemos que

admitir al menos dos versiones de la realidad y distinguir entre la realidad física y la

realidad psicológica. ¿Cómo se distinguen y cuál es la frontera entre ambas? ¿Hay alguna

otra.

Por las características de su equipo biológico, el ser humano capta sólo una porción

mínima de la realidad física. El espectro visible es muy estrecho, ocupa de 3,9 x 10-7 m

a 7,7 x 10-7m (o 390 nm a 770 nm) de un espectro que va de < 10-14m (rayos cósmicos)

hasta las ondas largas de radio > 106 m. Algo muy similar ocurre con los sonidos que

percibe nuestro aparato auditivo, los que van en el rango de frecuencias de 20 a 20 000

Hz. Por último no tenemos más que cinco precarios sentidos para reconocer apenas -y

sólo apenas- nuestro ambiente más inmediato. Algunas aves y mamíferos marinos pueden

percibir el magnetismo de la Tierra. Otros animales son sensibles a las vibraciones del

planeta y advierten con anticipación la erupción delos volcanes y los terremotos. Nada de

esto le es dado al ser humano, pero no hay problema con ello ya que nos hemos

configurado como una especie que responde a esa porción de realidad física y ese es

nuestro nicho de realidad. Cada especie sobre el planeta -los que viven bajo tierra, los que

habitan en fondos marinos O cuevas oscuras, como aquellos con los que compartimos la

superficie- se limita a responder a la escasa porción de realidad física que su equipo

biológico le permite captar, ya que tiene pues su propio nicho de realidad, de modo que

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debatir con una lombriz de tierra acerca del aspecto que tiene la realidad, conllevaría a

severas insalvables discrepancias, las cuales serían en todo caso inútiles. Ignoramos cuál

delas especies capta mejor la realidad física. Los hombres tenemos la pretensión de ser

esa especie, pero esto no es más que pura vanidad injustificada. Ni siquiera sabemos con

exactitud a qué nos referimos cuando hablamos de “realidad física”, ya que apenas

sospechamos que existe.

El hombre ha prescindido de la realidad física para construir su propia realidad, una en la

que el mundo físico es apenas un referente circunstancial. De hecho podemos afirmar que

el ser humano responde a la realidad más compleja concebible, pero esto no es debido a

la mayor cantidad de receptores o a la mejor calidad de su equipo biológico sensorial, lo

cual–como acabamos de ver- no es cierto, sino por la condición muy especial de contar

con algo único de nuestra especie: la conciencia. Esa es la diferencia crucial del ser

humano. La conciencia no es más que una especie de teatro en el que tiene lugar la

representación de nuestra propia realidad, esa que hemos dado en llamar “realidad

psicológica”. El aspecto más peculiar de ella es que nosotros mismos somos los directores

de esa representación teatral. De tal forma que nuestra realidad humana, estrictamente

hablando, no existe. Ni siquiera cuando simplemente observamos el panorama porque el

hombre, como director de esta representación, siempre le añade su propio guión. Así, el

día no es sólo el día sino que es bonito o es feo, el clima es bueno o es malo, el tiempo es

corto; la tarde, pesada. Todos los objetos dela realidad se representan en la conciencia no

sólo con los atributos físicos que poseen y que somos capaces de percibir, aunque sea de

una forma limitada, sino que además, inevitablemente, cargan con una serie de nuevos e

inusitados atributos de índole psicológica, es decir, los que el mismo ser humano les

otorga.

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En tal sentido, la realidad humana es en verdad una realidad aumentada, transformada,

retocada y, esencialmente, falsa. El hombre no vive ligado a la realidad física como lo

hacen las demás especies. Si bien no puede prescindir totalmente de ella, habita

mayormente en otra realidad que podríamos denominar de segundo nivel, en la que cobran

relevancia sus propias definiciones, atributos, conceptos y significados. De hecho, a

diferencia de lo que ocurre con otras especies, para los seres humanos las cosas no son lo

que son sino lo que queremos que sean. Nada es algo por sí mismo, lo es recién en el

momento en que una persona le da un sentido, le otorga un significado. Las cosas del

mundo físico trascienden en la conciencia para convertirse siempre en algo más, incluso

a veces en algo esencialmente distinto delo que son. Una cruz para los cristianos no es

sólo un par de maderos atravesados. Una bandera no es tan sólo una tela de colores. Estos

elementos se transforman en la conciencia para adquirir atributos inesperados que

cambian su verdadera esencia de una manera radical. Una piedra puede ser un mineral,

un arma, una herramienta, un adorno y hasta un objeto sagrado. El día no es nada más que

un día sino que puede ser lunes, feriado, el día de la independencia, y cada uno de estos

conceptos le otorga un significado diferente a un día que no es más que un día cualquiera

para cualquier otra especie. Como vemos, el mundo de los humanos no es un mundo de

objetos solamente sino además y sobre todo- de conceptos y significados. Cada objeto o

fenómeno de la realidad física está asociado con una serie de conceptos y significados en

la conciencia del sujeto que los percibe. Por tal condición los seres humanos nunca

interactuamos con los objetos mismos directamente sino con sus significados, y estos son

siempre arbitrarios en cada persona. Por esta razón los seres humanos tienen que

establecer consensos sociales que les permitan definir lo que es su realidad y construir así

una nueva realidad que es en última instancia una realidad social, lo que podríamos

considerar un tercer nivel de realidad que trata de conciliarlas distintas perspectivas

individuales. Visto así, una comunidad es el conjunto de personas que han establecido

una serie de consensos para definir lo que será su mundo, en el cual, por ejemplo, un

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individuo será juzgado de una manera específicas, adora una piedra, una cruz o un astro;

si tiene una o más esposas, si la mujer se inicia sexualmente a los 12 o 18 años, etc.

Podemos concluir en que el mundo de los seres humanos está construido por tres

elementos fundamentales: mundo físico exterior, conceptos y significados. Todo lo que

no tiene un significado es un intruso del mundo físico y lo ignoramos, no podemos

interactuar con él porque no significa nada, no lo entendemos; es como una grafía cirílica

en medio de un texto occidental. El ser humano le otorga valor a las cosas basándose no

en el aspecto físico ni en el concepto sino en el significado que ellas tienen para él. Por

ejemplo, una piedra lunar que a nadie le sirve para nada, adquiere de pronto un enorme

valor sólo por su significado. Y lo mismo podríamos decir del oro. En consecuencia, nos

parece claro advertir que las cosas para los seres humanos tienen un concepto, que los

define como tal, pero a su vez cargan con un significado que les otorga una importancia

intrínseca. Puede haber un consenso en cuanto a conceptos pero no en significados. Para

resumir lo dicho hasta aquí establezcamos que todos los objetos tienen para el ser humano

atributos que podríamos diferenciar de la siguiente manera:

a) atributos físicos, como el tamaño, peso, forma, solidez, etc.

b) atributos psicofísicos, como el color, olor, sabor, etc. Y

c) atributos psicológicos, como valor, importancia, calidad, etc.

Convengamos en que son los atributos del tercer tipo los que más peso tienen en el mundo

de los humanos y que conforman la mayor parte de su realidad. Para mejorar la

comunicación, vamos a ensayar una definición de los términos “concepto” y “significado”

según el uso que les vamos a dar en estas líneas. Un concepto es fundamentalmente una

construcción lógica elaborada con ideas, correctas o incorrectas; define las cosas, explica

los hechos, expresa ideas, se trasladan mediante las palabras y nos permiten entendernos

porque forman parte de la cultura y la comunidad. En este sentido, una comunidad es el

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grupo de personas que se comunica mediante conceptos comunes. Por otro lado, un

significado es más bien una vivencia subjetiva muy personal que concierne a todo el ser;

no la podemos explicar con palabras, es algo que nos sucede por dentro y nos crea una

tendencia interna, una actitud que impulsa la voluntad en una dirección, una sensación

que finalmente acaba por ser agradable o desagradable pero con matices diversos que se

diluyen en la profundidad del ser y se integran al yo. Los significados implican pues–

necesariamente- un esquema biológico específico muy personal. En efecto, los conceptos

son normalmente comunes y aceptados por todos aunque pueden discutirse y llegarse a

un consenso, en cambio los significados, al ser personales, carece de todo sentido

discutirlos, no podemos hacer un consenso sobre ellos. Pongamos un ejemplo simple:

todos sabemos lo que es un cambio de año: el fin del calendario y el inicio de uno nuevo.

Este hecho que es básicamente una formalidad conceptual, adquiere los más grandes

significados en muchas personas que se preparan con anticipación para el

“acontecimiento” y motiva las más variadas conductas. En la realidad no existe ningún

acontecimiento; el único suceso ocurre en la conciencia de las personas que se sienten

profundamente afectadas por el significado que este concepto adquiere en su ser. El

concepto del cambio de año es exactamente el mismo para todos aquellos que comparten

una misma cultura regida por un calendario específico y nadie discute esto, pero los

significados que promueve este concepto varían en cada persona, son diversos y muy

individuales, van desde aquellos a los que no les interesa nada, hasta aquellos para quienes

constituye un evento trascendental. Sería inútil tratar de establecer un consenso de

significados.

Los significados exigen una vivencia, los conceptos no. Tenemos muchos conceptos que

no significan nada y muchos significados sin un concepto claro. Todos tenemos el

concepto de la muerte, por ejemplo, más nadie sabe lo que significa estar muerto. El

significado de la muerte para nosotros está siempre referido a la muerte de otros. En ese

sentido la muerte adquiere un significado indirecto como suceso ajeno, pero resulta difícil

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ubicar el significado de nuestra propia muerte, de lo cual manejamos solo el concepto. En

el instante en que nuestra propia muerte empieza a cobrar un significado, nos asalta una

sensación nueva y desconocida, la desesperación quizá. Esto tiene una importancia

singular en el proceso psicoterapéutico, pues es muy común descubrir que las personas

no tienen significados de cosas tan importantes como de su propia vida, de su futuro, de

su ser, de su existencia en el mundo. Cierto tipo de psicoterapia se ocupa precisamente de

que las personas obtengan estos y otros significados fundamentales para el ser humano

con el propósito de conseguir un cambio favorable.

Otra área en la que podemos apreciar claramente la confrontación entre conceptos y

significados es el lenguaje. Las palabras no son solo conceptos simbolizados, pues cada

palabra carga también con un significado que le otorga su real valor.

La aparición de esta realidad psicológica en la conciencia generó un nuevo proceso

evolutivo totalmente distinto e inesperado, un proceso que ya no estaba dirigido por las

necesidades de adaptación al mundo físico sino por las necesidades impuestas en la tarea

de construir una realidad psicológica de carácter social. Como resultado de esto surgieron

características únicas del ser humano tales como el idioma y los símbolos, pero también

el amor, la envidia, la esperanza, el rencor, etc. Luego aparecieron estructuras de carácter

social más complejas como la solidaridad y la religiosidad. Gracias al lenguaje fue posible

dar el salto mayor y estructurar una realidad psicológica de carácter social más complejo

que sincronizó a los miembros de una comunidad. Inicialmente fue sólo el compartir una

misma interpretación delos fenómenos buscando aplacar sus temores y satisfacer sus

necesidades básicas de seguridad. Es allí cuando surgen las primeras formas de religión,

cuando se adoptan dioses protectores, que al principio eran los mismos elementos

imponentes intimidatorios de la naturaleza como volcanes, montañas, astros, etc

La principal característica y la ventaja fundamental que tienen la realidad psicológica y

la realidad social, es que en ellas el hombre puede crear todo cuanto le place, pero en

especial, todo cuanto necesita para sí mismo. Y lo que más necesita es protección y

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seguridad. Esto hizo que los primeros seres humanos hayan coincidido inicialmente al

crear como primer producto cultural sus diversas religiones y, a la vez, instalar el

pensamiento religioso como un modelo básico de análisis y juicio para elaborar su propia

realidad humana, tanto la individual como la social, las cuales, como ya afirmamos,

ciertamente no existen más allá de nuestra conciencia.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

 https://www.academia.edu/10688144/LA_CONSTRUCCION_PSICOLOGICA_

DE_LA_REALIDAD

 http://www.horizontemedicina.usmp.edu.pe/index.php/horizontemed/article/vie

w/253

 http://www.ub.edu/pa1/node/realidad

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LISTADO ACADÉMICO

 Díaz, G. R. (2009). La evolución psicológica según kurt lewin : Dos

conferencias. Retrieved from https://ebookcentral.proquest.com

 Dilthey, W. (1990). Psicología y teoría del conocimiento : Obras vi. Retrieved

from https://ebookcentral.proquest.com

 Hernández, M. G. A. (2011). Psicología jurídica iberoamericana. Retrieved from

https://ebookcentral.proquest.com

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