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Revista Fuerzas Armadas y Sociedad • Año 18 • Nº 3-4• pp.

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Reflexiones en torno a la homosexualidad y fuerzas armadas
Claudio Ortiz Lazo Ministerio de Defensa Nacional, Chile.

Resumen
En el presente artículo se analiza desde una perspectiva más amplia la situación de la incorporación de personal homosexual a las fuerzas armadas. En una perspectiva comparada, se establece, además, que la importancia de este tema en ejércitos de países desarrollados se debe a cambios sociales, necesidades operativas y el desarrollo de una creciente política de los estados de generar los máximos niveles de igualdad de oportunidades entre todos los componentes de la sociedad, lo que incluye a las fuerzas armadas. Además, este proceso no puede ser visto sólo desde un aspecto moral, que tiene a segmentar la sociedad y que puede aislar a la sociedad de sus instituciones militares. En todo caso, hay múltiples opciones para enfrentar este tema, que en nuestro país recién comienza, ya que no hay recetas únicas y debe ser realizado de acuerdo a las características propias de la sociedad.

Abstract
This paper will discuss the issues involved in the incorporation of homosexual personnel into the Armed Forces. From a comparative standpoint it is established that the increasing relevance of this matter within the Armed Forces in developed countries is due to social changes, operative necessities and the development of a growing policy from the states towards the generation of maximum levels of equality of opportunities for all individuals, including the Armed Forces. Furthermore, this process can’t be just tackled from a moral point of view which tends to segregate society and can isolate society from its military institutions. Finally, there exist multiple options to face this topic, since there are not unique ways and therefore it must be tackled considering the particular features of society.

Palabras claves: Fuerzas armadas, género, homosexualidad, política de defensa.

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Claudio Ortiz Lazo

INTRODUCCIÓN
En un intento de comprender un tema complejo, se ha abierto la discusión sobre distintos aspectos que relacionan a la sociedad y las fuerzas armadas. En un artículo recientemente aparecido se busca argumentar desde el punto de vista ético la inconveniencia del ingreso de personas con una orientación sexual homosexual a las instituciones armadas1. Este esfuerzo por tratar un tema que importa a la sociedad es destacable, especialmente cuando el análisis proviene desde una de las ramas de las fuerzas armadas de Chile. Sin embargo, reconociendo que es un enfoque válido, creo que existen otros elementos de igual importancia para enfrentar el tema de la homosexualidad en las fuerzas armadas de cualquier país, que no han salido aún en esta fase inicial de la discusión. Para iniciar nuestro análisis debemos indicar algunos aspectos básicos: ¿Qué es la homosexualidad? La homosexualidad es la atracción sexual y emocional que sienten los hombres hacia los hombres, y la atracción sexual y emocional que sienten las mujeres hacia las mujeres. A esto se le llama también “atracción hacia el mismo sexo”. Algunas de las palabras que se usan para describir a aquellos que experimentan atracción hacia su mismo sexo son: para los hombres, gays; y para las mujeres, lesbianas. Sin embargo, no todos los que experimentan atracción hacia su mismo género escogen identificarse a ellos mismos como gays o lesbianas. Como la definición se centra en el plano de la atracción, cobra relevancia lo actitudinal y de opción de vida (ambiental). Pero cuando se suma la identificación, proceso psicológico que se desarrolla en la psiquis, adquiere un peso significativo la definición de la estructura de personalidad, incluyendo los sellos parentales y la componente genética heredada. ¿Qué hace, entonces, que un homosexual cuya identificación genera la atracción por el mismo sexo, opte por una opción de vida profesional como la militar, donde los patrones masculinos están marcadamente definidos? Se puede hacer un par de reflexiones al respecto: Primero, pudiera tratarse de una persona cuyo origen se relaciona con una familia funcional donde los patrones de crianza están basados en la asertividad y sentido común. Lamentablemente, esta persona especial no

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Santelices, Gonzalo. 2004. “Homosexualidad y Fuerzas Armadas”. Memorial del Ejército de Chile. Nº 473, Agosto.

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logra identificarse con sus sellos parentales respectivos, a pesar de la “crianza promedio”. Se hipotetiza, entonces, que podría estar generando un sentimiento de culpa, que le obliga a cumplir con la deseabilidad social y el estándar de vida esperado por los padres y busca en la milicia fortalecer su enfoque masculino debilitado. En otra situación, si un homosexual logra entrar a las filas, ¿cómo se podría interpretar el hecho?; es un problema de falta de claridad frente a la situación por parte de la institución, no estaba normada legalmente o políticamente la ocurrencia del hecho. En un plano administrativo la selección no fue lo suficientemente acuciosa para descartar la condicionante o simplemente la persona evaluada presentaba una personalidad estructurada con los ejes centrales de análisis: funcionamiento intelectual, adaptación afectiva y relaciones vinculares dentro de lo esperado. En el plano de la eficiencia, donde la natural presencia de habilidades, destrezas, en definitiva el «ser capaz de», orientan a una persona en su elección profesional, donde el individuo psíquico trabaja para el auto-desarrollo personal en búsqueda del fin último, la felicidad, sin duda es una necesidad transversal que cruza a todo ser humano, independiente de la condición sexual. Se superpone, entonces el problema de la homosexualidad, o bien se supone simplemente que un homosexual es ineficiente. La historia señala hitos al respecto. Por otro lado, podría ser altamente beneficioso observar que dentro del grupo de homosexuales, al igual que entre los bisexuales, hay estructuras de personalidad estables e inestables. Y que por condición psicológica, las personalidades inestables son cuestionadas en cualquier ámbito laboral para el ingreso, pensando en que la organización requiere perfiles que se adapten a la misión, visión y orientación de la institución2. El análisis anterior nos permite apreciar, que si bien existe un ámbito fisiológico, la homosexualidad ha sido considerada como un desorden de la personalidad, pero no es una enfermedad con niveles de contagio, como si fuera una peste o una pandemia. Es, por decirlo de alguna manera una condición individual con efectos sociales, pues son las expresiones sociales muy

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Agradezco, en estos puntos, los comentarios y apreciaciones de la psicóloga Mabel Saavedra que permitieron precisar los conceptos de personalidad de las personas homosexuales, así como de las características de los procesos de selección. Además para entender la complejidad del tema se sugiere seguir el análisis del Manual DSM-IV, Guía de Uso. Editorial Masson, Madrid, 1997.

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importantes para definir la orientación sexual de los individuos. El tema ha sido visto desde una gran cantidad de visiones y disciplinas. La psiquiatría, la biología, la psicología, la historia, la antropología, la sociología, el derecho, la política, incluso la economía han aportado argumentos para analizar las formas del comportamiento humano en esta materia. Pero en lo que respecta a este artículo, su análisis se centrará en aquello que compete a esta situación en las fuerzas armadas occidentales, con algunas menciones a la realidad en América Latina.

HOMOSEXUALES EN

LOS CUARTELES

En general, el debate en el ámbito internacional ha estado centrado en un aspecto capital: cómo afectaría la presencia de homosexuales a las fuerzas armadas. Las miradas que se han dado a este tema son diversas y van desde la biológica hasta la de la política. Pero ninguna ha sido muy coincidente con la otra, lo que ha permitido desarrollar una literatura importante y amplia sobre el tema3. Desde la postura de aquellos que se oponen a la inclusión de homosexuales a las fuerzas armadas se ha señalado que su presencia interfiere con la efectividad y la voluntad, disminuyendo la cohesión y la moral de las tropas; que existen potenciales posibilidades de acoso sexual por parte de los homosexuales; que son inmorales y que existe un alto riesgo de transmisión del VIH/SIDA entre homosexuales, lo que conllevaría distintos tipos de problemas al interior de las fuerzas armadas. Por su parte, quienes abogan por permitir que los hombres y mujeres homosexuales ingresen a las fuerzas armadas, insisten que estos argumentos no son válidos e indican que las exclusiones se basan simplemente en perjuicios, no hechos, pues nada de eso ha sido comprobado4. Por cierto, la aplicación de políticas y prácticas sobre esta materia no ofrecen recetas únicas y dependen de diferentes aspectos y características de la sociedad en la cual se desarrollan. Sin embargo, podemos indicar que uno de los contenidos centrales que debiese considerar la autoridad para enfrentar la presencia de homosexuales en
3 Dyer, Kate. 1990. Gays in Uniform. The pentagon’s secret reports. Alyson Publication, Boston. Ver también: Belkin, Aaron y Melissa Sheridan Embser-Herbert. 2002. “A Modest Proposal: Privacy as a Flawed Rationale for the Exclusion of Gays and Lesbians from the US Military”. International Security, Nº27 (Fall 2002), pp. 178-97. Segal, Mady W. 2003. “Sexuality and the Military”. En Callaghan, James y Franz Kernic (Eds.), Armed Forces and International Security. Global Trends and Issues. Lit. Münster, 2003, p. 217.

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las fuerzas armadas es la disposición a analizar las distintas perspectivas sobre las cuales se inserta la discusión, antes de cometer graves prejuicios que dañan a esos grupos, a las instituciones armadas y, principalmente, a la sociedad. Según el ya clásico trabajo de Moskos, Williams y Segal5 la tolerancia hacia la homosexualidad en las fuerzas armadas ha evolucionado desde el castigo, en el período moderno (1940-1945), el despido en el período moderno tardío (19451990) y, finalmente, la aceptación, en el período postmoderno (desde 1990). Este proceso, como se puede suponer, no ha sido aséptico, al contrario; es un buen ejemplo de la constatación concreta de una transformación de las sociedades de los países desarrollados llena de problemas y conflictos originadas por grupos que buscan una validación social y, por otro, grupos que los rechazan. Este proceso –característico de las sociedades de los países desarrollados– no es exclusivo de ellos, la diferencia estriba en los énfasis con que se han manifestado en países que se encuentran en vías de desarrollo, así como lo avanzado y permanente del cuestionamiento de la sociedad. Y, una pregunta un tanto evidente es: ¿por qué se llegó a la aceptación de homosexuales en ambientes preferentemente masculinos? Según el análisis de Moskos, porque las sociedades y en buena medida las fuerzas armadas por una u otra causa han necesitado ser aceptadas, abandonando el aislamiento en el que se encontraban al final del período de la Guerra Fría6. Pero existe otra respuesta, luego de haber analizado el comportamiento de homosexuales en fuerzas armadas fuertemente comprometidas en acciones militares de combate o de misiones internacionales de paz como las estadounidenses, las británicas, las canadienses, las australianas y las israelíes se ha llegado a la convicción de que a pesar que en un comienzo, altos porcentajes de los soldados indicaron que no se mantendrían en las fuerzas armadas si los homosexuales eran aceptados, eso finalmente no sucedió. Por lo tanto, en términos cuantitativos la presencia de homosexuales no ha sido relevante al momento de desarrollo de operaciones o maniobras, pues no afectarían la esencia de la vida militar7. En términos más simples, los temores iniciales no se cumplieron debido especialmente a que existió un fuerte proceso de aceptación que ha sido producto de una cultura social que busca principalmente la igualdad de oportuni5 6 7 Moskos, Charles, John A Williams y David Segal, The Postmodern Military, Oxford, 2000, p. 15. Moskos, op.cit., p. 3. Belkin, Aarón. 2003. “Don’t Ask , Don’t Tell: Is the gay ban based on Military Necesity?” Parameters; Nº33, (Summer 2), p. 111.

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dades a todos los miembros del conglomerado. Y, además, lo anterior se complementa con el establecimiento de claras definiciones y medidas disciplinarias que las autoridades militares han impuesto para evitar que al interior de las fuerzas armadas ocurrieran actos de acoso sexual o intentos de violación. Pero la normativa que se ha diseñado es simplemente una explicitación de que hombres y mujeres tienen, o deberían tener, las mismas seguridades en la labor militar, sin perjuicio de su integridad personal8.

EXPERIENCIAS

COMPARADAS

El tema de la homosexualidad, al ser estudiado, revela que no es un cuestionamiento reciente en las fuerzas armadas de países como Estados Unidos o los de Europa, aunque podría decirse que es un tema relativamente nuevo en los países de América Latina y algunos sectores de Asia, siendo recogido por las corrientes de investigación basadas en los estudios de la sociología militar y, en especial, en la psicología militar sólo en los últimos años9. En las «fuerzas armadas de la postmodernidad», definición acuñada por el propio Moskos, al igual como sucede en la sociedad, los homosexuales son tolerados, aunque no aceptados, básicamente porque en el momento de la selección no existe un cuestionamiento de la orientación sexual10. En los ejércitos de masas, los homosexuales al ser descubiertos eran encarcelados o dados de baja deshonrosamente. En los tiempos modernos, el castigo disminuyó pero se consagró una especie de estigma social que estaba asociado a una falta grave del honor militar. Esta es la posición de las fuerzas armadas de Estados Unidos. La política «no digas, no preguntes» bien puede definir el contexto, pues de esa manera las fuerzas armadas norteamericanas conciben el hecho que en su interior existen militares que son homosexuales, pero que dadas las necesidades de contingente permanente, la liberalidad de la sociedad que se refleja en el componente militar de esa sociedad, y que existe una alta especialización de las labores militares en un ejército sofisticado, la orientación sexual no debería ser un problema de efectividad en el

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Ibid. p. 112. En tanto que la homosexualidad pueda afectar la cohesión del grupo y provoque procesos de stress o angustia en los componentes de las unidades. Ver Goldstein, Joshua. 2002. Gender and the Military, Cambridge University Press, Cambrigde. Moskos, op. cit., p. 23.

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desarrollo de las operaciones militares. Es una especie de «vista gorda» ante una situación que no se desea controlar, ni menos difundir, pues los resultados podrían ser impredecibles en términos de prestigio11. En otros países como el Reino Unido, la posición es más tajante. No se admiten homosexuales a las fuerzas armadas por incompatibilidad en el servicio, sin embargo, no se pregunta la orientación sexual en la selección. Aunque en la actualidad existe una especie de debate interno sobre cuál es la mejor manera de proceder, que se sostiene en dos puntos algo irreconciliables, la importancia del individuo y sus derechos o el valor del sentido de la comunidad. En donde incluso ha debido intervenir la Corte Europea de Derechos Humanos12. En todo caso, en Gran Bretaña, lo más importante a considerar –junto con la posibilidad de la igualdad de derechos– es que las fuerzas armadas poseen códigos de conductas, valores militares y principios organizacional es que requieren el respeto irrestricto de ellos, no importando la condición sexual, religiosa, racial o cualquier otra del uniformado13. Francia, por otro lado, no cuestiona el hecho de la orientación sexual, mientras se cumpla con las obligaciones del servicio, puesto que la homosexualidad no es ilegal, aunque se señala expresamente que se prohíbe la actividad sexual dentro de los límites de un recinto militar14. Holanda, país reconocidamente liberal, se encuentra en una posición particular. A mediados de los ochenta comenzó una integración activa de los homosexuales en las fuerzas armadas aun cuando por parte de la oficialidad y la tropa se mantenía una distancia a esta opción. Sin embargo, prevaleció el sentido que debía buscarse una mayor igualdad de oportunidades a todos los miembros de la sociedad holandesa, incluyendo los homosexuales. En todo caso, se ha buscado una regularización expresa a conductas reñidas con la disciplina15. Los estudios realizados especialmente por el Center for the Study of Sexual Minorities in the Military, de la Universidad de California en Santa Bárbara, han demostrado que no existirían problemas de disciplina y de cohesión en ejércitos como el israelí o el canadiense, y los problemas cuando ocurren son solucionados de acuerdo a procedimientos
11 12 13 14 15 Ibid. p. 24. Moskos, op. cit., pp. 44 y 45. ver ademas Dandeker, Christopher. 2003. “Homosexuality and Military Service”. En Callaghan y Kernic (Eds.), op. cit., pp. 226 - 227. Dandeker, op. cit. Moskos, op. cit., p.68. Ibid. p. 113.

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muy bien definidos y conocidos por todos los integrantes de la organización afectada 16 . Si bien es cierto en América Latina este tema puede ser muy reciente hay algunos estudios que indican un camino a seguir, en la perspectiva comparada17. En el estudio de Maria Celina D’Araujo se indica que en varios países de América Latina está prohibido el ingreso de homosexuales a las fuerzas militares, aunque en algunos países como Bolivia, Brasil y Colombia, existe un debate público sobre este tema. En Colombia, desde 1999, los homosexuales no pueden ser expulsados de las fuerzas armadas por cuestiones de preferencia sexual18. Todo parece indicar que en este aspecto cada país ha adoptado las medidas frente al tema que le parecen más apropiadas y de acuerdo con las necesidades de la sociedad en la que se desarrollan las fuerzas armadas. En términos generales, el factor moral puede ser considerado sólo un aspecto de la multiplicidad de factores que las organizaciones deberían suponer cuando seleccionan al personal. En ese sentido las orientaciones sexuales no deberían ser consideradas al momento de seleccionar a los soldados. Asimismo, no es deber de las instituciones militares de ningún país ejercer una función fiscalizadora de la sociedad, por lo tanto, si esas instituciones definen criterios sobre el personal que desean tener deben ser lo suficientemente claros como para crear los mecanismos de selección adecuados. Ciertamente, las fuerzas armadas de países europeos o norteamericanos han considerado otros factores más relevantes que el moralista.

EL DEBATE EN CHILE
El debate en Chile recién está comenzando y es poco lo que se ha avanzado en este aspecto. En general, las fuerzas armadas declaran que no tienen grandes problemas públicos con este tema, asumiendo que el nivel
16 Ver http://www.gaymilitary.ucsb.edu/Publications/PublicationsHome.htm. Según instituciones preocupadas por este tema en Estados Unidos, la mayor parte de las renuncias de soldados homosexuales se produce no por problemas de moral, sino por denuncias de las parejas que por distintas razones deciden exponer hacia el interior de las fuerzas armadas. D’Araujo, Melina Celina. 2003. “Pós-modernidade, sexo e gênero nas Forças Armadas”. Security and Defense Studies Review. Volume 3 (1), Spring. D’Araujo, op. cit., p. 99. Es evidente que las necesidades de personal en tiempos de conflictos generan licencias donde no importan aspectos como el género o la orientación sexual.

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de denuncias por problemas de actos homosexuales al interior de las instituciones no tiene una incidencia importante en el desarrollo de sus políticas institucionales. En términos generales, tampoco existe un interés especial en los grupos y asociaciones de homosexuales por presionar para que las instituciones armadas abran espacios dedicados exclusivamente a un porcentaje de homosexuales, con una especie de discriminación positiva, lo que por cierto no es posible en estructuras organizacionales como las militares. En el análisis interno, el Código de Justicia Militar no sanciona la homosexualidad de los integrantes de las fuerzas armadas como delito que tenga alguna sanción. Tampoco existe una norma que prohíba el ingreso de los homosexuales a las escuelas matrices, en los reglamentos disciplinarios de las fuerzas armadas19. En ese mismo sentido, la expresión de evitar que homosexuales ingresen a las instituciones de la defensa debería ser expresamente declarado, cosa que no sucede. Sin embargo, al seguir el análisis de las estructuras organizacionales militares, la selección del personal puede definir quiénes deben incorporarse a las ramas, de acuerdo con el cumplimiento de los requerimientos de ingreso. Las sanciones aplicadas en las unidades militares o navales están contenidas en las disposiciones que indican que los funcionarios no deben cometer acciones que vulneren los valores y la moralidad que se sostienen en las fuerzas armadas. Dichas sanciones, aplicadas para homosexuales y heterosexuales, indistintamente, conllevan la expulsión del personal de la institución. Estas medidas disciplinarias se encuentran en las legislaciones militares de la mayoría de los países del mundo pues vulneran no sólo aspectos morales y de convivencia, sino que además chocan fuertemente con la disciplina militar en lo esencial. Chile no es la excepción. Como hemos visto con anterioridad, la disciplina y la explicitación de la reglamentación de la conducta son dos factores fundamentales por los cuales se rige la forma de convivencia, no para evitar que los homosexuales ingresen a las instituciones castrenses sino para impedir que otros aspectos como la orientación sexual sean determinantes en la convivencia en la vida militar.

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Código de Justicia Militar Decreto 1.614 del 24 de noviembre de 1992. Editorial Jurídica de Chile. Ver también Reglamento de Disciplina para as Fuerzas Armadas. Decreto Supremo Nº 1.445 del 14 de noviembre de 1951.

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A pesar de que en la sociedad chilena existe un grupo de ciudadanos de orientación sexual homosexual, no implica que no puedan cumplir con los deberes militares. La cuestión de fondo es si las convicciones morales debieran ser determinantes para restringir el ingreso a las fuerzas armadas, porque si así fuera entonces podría argüirse que de la misma manera se estaría discriminando a grupos étnicos o religiosos que eventualmente tuvieran aspectos valóricos y culturales diferentes que los institucionales. Lo que eventualmente llevaría a un conflicto y las fuerzas armadas se aislarían de la sociedad y esto, en lo fundamental, es lo que se busca evitar. Pareciera entonces, que la moralidad no sería un buen indicador de eficiencia, pues ninguna organización puede garantizar la moralidad de sus miembros. La regulación del comportamiento humano no se ha establecido por normas, sino más bien por criterios orientadores. Si fuera así, entonces se debería poder asegurar que en ninguna repartición del Estado existen conductas inmorales como la violencia intrafamiliar, el abuso de drogas, la corrupción o cualquier expresión que atente contra el sentido último de una organización estatal, como lo es la búsqueda del bien común del ente social. Lo moral no puede ser atribuido exclusivamente a expresiones sexuales y, por lo tanto, lo inmoral no sólo puede ser atribuido a homosexuales. Si bien es cierto que los grupos homosexuales están expuestos a contraer alguna enfermedad de tipo sexual, los grupos heterosexuales también lo están cuando no existen conductas adecuadas en esa materia. Entonces, estos indicadores son apenas una variable. Las instituciones de la defensa, en su contexto global, son generadoras de seguridad y defensa para la comunidad que las crea y no debe ser una institución excluyente o excluida. Si así fuera debería quedar definida con anterioridad a su ejecución, por ejemplo, a través de requisitos expresos y la aplicación de instrumentos que los midiesen con fidelidad, que se rechazará a personas que no cumplen con requisitos preestablecidos o reforzar la selección con pruebas proyectivas que garantizaran la heterosexualidad del postulante.

CONSIDERACIONES

FINALES

Las fuerzas armadas son parte de todo aquello que la sociedad es, evolucionan con ella y de un modo específico la representan. No caben, en ese sentido, acciones que pudieran distorsionar ese buen rumbo.

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No se intenta, en estas reflexiones, inducir a pensar que las fuerzas armadas establezcan políticas relacionadas a algún tipo de discriminación positiva, sino más bien que todos los procesos socio-culturales tienen una generación y evolución natural que no deben ser forzados ni limitados por concepciones fijas. El reparo que debe hacerse, debería estar orientado a la búsqueda de los mejores militares que cumplan con los requisitos de entrada a las instituciones castrenses. Sin embargo, la orientación sexual de un miembro de las fuerzas armadas no debería ser cuestionada desde el punto de vista moral en tanto no atente contra los marcos regulatorios y disciplinarios en los cuales esa institución se desarrolla. De otro modo surgiría la inquietud de saber si en la probabilidad que existieren homosexuales, hombres y mujeres en las fuerzas armadas, cómo debería actuarse frente a ellos a pesar de que no exterioricen su condición y no tengan problemas disciplinarios. Las sociedades organizadas en el Estado deben miran a las fuerzas armadas como su propio reflejo, organizadas para combatir las múltiples amenazas que la pueden dañar. Sin embargo, la visión debe ser amplia con el fin de evitar excluir a la impresionante diversidad sobre la cual se compone esa sociedad. La mirada desde un punto de vista fijo impediría que esas instituciones dieran los pasos sobre los cuales las fuerzas armadas avanzan con su sociedad. El valor, el honor, la lealtad, la responsabilidad, incluso la moral son valores que son intrínsecos a muchas culturas o expresiones culturales, al estudiar con seriedad el tema se comienza a entender que la evolución de la cultura no sólo tolera, sino que en una dimensión acepta los cambios sociales y estos tarde o temprano producirán efectos en los distintos componentes de la sociedad, incluyendo a las fuerzas armadas.

REFERENCIAS
Gonzalo Santelices, Homosexualidad y Fuerzas Armadas. Memorial del Ejército de Chile Nº 473, Agosto, 2004. Kate Dyer, Gays in Uniform. The pentagon’s secret reports. Alyson Publication, Boston. 1990. Aaron Belkin, Melissa Sheridan Embser-Herbert, “A Modest Proposal: Privacy as a Flawed Rationale for the Exclusion of Gays and Lesbians from the US Military”. International Security, Nº27 (Fall 2002).

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Claudio Ortiz Lazo Mady W. Segal, “Sexuality and the Military”. En James Callaghan y Franz Kernic (Eds.), Armed Forces and International Security. Global Trends and Issues. Lit. Münster, 2003. Charles Moskos, John A Williams y David Segal, The Postmodern Military, Oxford, 2000. Aarón Belkin, “Don’t Ask, Don’t Tell: Is the gay ban based on Military Necesity?” Parameters; Nº33, (Summer 2 2003). Joshua Goldstein, Gender and the Military, Cambridge University Press, Cambrigde 2002. James Callaghan y Franz Kernic (Eds.), Armed Forces and International Security. Global Trends and Issues. Lit. Münster, 2003. http://www.gaymilitary.ucsb.edu/Publications/ PublicationsHome.htm. Melina Celina D’Araujo, Pós-modernidade, sexo e gênero nas Forças Armadas. Security and Defense Studies Review. Volume 3, Nº 1, Spring 2003. Código de Justicia Militar Decreto 1.614 del 24 de noviembre de 1992. Editorial Jurídica de Chile. Reglamento de Disciplina para las Fuerzas Armadas. Decreto Supremo Nº 1.445 del 14 de noviembre de 1951.

Claudio Ortiz Lazo

cortiz@defensa.cl

Licenciado en Historia y Candidato a Magíster en Ciencia Política mención estudios de Defensa de la Universidad Católica de Chile. Desde el año 2000 se desempeña como asesor del gabinete ministerial del Ministerio de Defensa de Chile. Entre sus últimas publicaciones destacan la “Historia Parlamentaria del Servicio Militar Chileno”, Estudios de Defensa, P. Universidad Católica de Chile. 2004 y Relaciones entre las Fuerzas Armadas y el Poder Legislativo en Chile: Análisis y Proposiciones (en conjunto con Mario Polloni y Arturo Contreras), Security and Defense Studies Review, Vol.1, Nº1, Spring 2001.

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