Нαсεmσς πτ Λπτ

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ψα ιιεφα...

Y vos!

Lες πεcσπδαmσς: γιεπηες 26/10 αυδιτσπισ πίσ δε Јαηειπσ 12.30hς Cσmιεηzα

µη fεςτιυαl ςσlο ραπα δισςες...
γιεπηες 26/10 - 12.30hς
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πτ Λπτ Lσς εςpεπαmσς!!!

αυδιτσπισ πίσ δε Јαηειπσ

Łα διĝηιδαδ γ εłΛπτε
Yo escribo para quienes no pueden leerme. Los de abajo, los que esperan desde hace siglos en la cola de la historia, no saben leer o no tienen con qué. Cuando me viene el desánimo, me hace bien recordar una lección de dignidad del arte que recibí hace años, en un teatro de Asís, en Italia. Habíamos ido con Helena a ver un espectáculo de pantomima, y no había nadie. Ella y yo éramos los únicos espectadores. Cuando se apagó la luz, se nos sumaron el acomodador y la boletera. Y, sin embargo, los actores, más numerosos que el público, trabajaron aquella noche como si estuvieran viviendo la gloria de un estreno a sala repleta. Hicieron su tarea entregándose enteros, con todo, con alma y vida; y fue una maravilla. Nuestros aplausos retumbaron en la soledad de la sala. Nosotros aplaudimos hasta despellejarnos las manos.

Así que los chicos se pusieron a trabajar; cada uno iba ayudando un poquito para que el proyecto salga adelante. Cuando ya tenían casi todo listo, Producles se dio cuenta de algo muy importante: les faltaba el nombre. Reunió a todos los alumnos que participaban (cosa que solía hacer bastante seguido) y les planteó el problema. Tenía que ser un nombre que en pocas palabras pueda resumir todo lo que el festival iba a significar: expresión, diversión, emoción, habilidades. - Arte - dijo uno de los alumnos, resumiendo todo eso. ¡Eso! – Dijo Producles – ¡Ya tengo el nombre: Ort Art! La diosa de la sabiduría miraba con regocijo cómo su plan era exitoso. Cuando el día de Ort Art llegó, fue algo inolvidable. Todos los alumnos que habían optado por participar en el proyecto formaban un gran equipo dispuesto a que todo salga bien. Por suerte, el plan de Atenea había dado resultado. A partir de ese día, todo fué un lugar mucho más alegre y colorido. Todos los alumnos salían al recreo, se los escuchaba cantar y tocar instrumentos, se los veía divertirse junte a sus compañeros. Y todo gracias a que en el festival habían descubierto algo que tenían guardado adentro suyo. Hoy en día, la diosa, se reserva anualmente el día del festival porque le encanta ver todo lo que los alumnos preparan, y se llena de alegría de sólo pensar que Ort Art existe gracias a su pequeño plan y a la presencia de Producles que año a año se preocupa por que siga existiendo.

Eduardo Galeano, “El Libro de los Abrazos”.

₤εψεηδα mίτιcα
€uentan los egresados que hace muchos, muchos años los chicos sólo se preocupaban por el estudio y nunca mostraban sus emociones ni sentimientos, siempre estaban serios . Un día decidieron no salir más a los recreos para quedarse en el aula estudiando. Fue entonces cuando la diosa de la sabiduría, Atenea, quien había estado observando tristemente esta situación, decidió hacer algo para cambiarlo. Como Atenea sabía que los dioses no podían entrometerse en los asuntos humanos, optó por mantener su plan en secreto. Por esto, decidió utilizar un intermediario. Pensó y pensó día y noche quién sería el indicado, y finalmente lo encontró. Era perfecto, un hombre joven, paciente y cálido. Además, tenía una buena relación con los alumnos. Se lo conocía como Producles. Atenea se introdujo en sus sueños y le mostró una idea para que los chicos pudieran volver a sonreír y a disfrutar mostrando sus emociones y habilidades. Producles se despertó exaltado por el sueño, y sin vueltas, o con varias, juntó a todos los alumnos y les contó la idea de su sueño. Al comienzo de la reunión los chicos no entendían lo que Producles les quería decir. Estaban todos serios, callados, con las miradas perdidas, pensando en otra cosa. “¿Expresarse?” “¿Arte?”; sus palabras les sonaban ajenas, como si nunca en su vida las hubieran escuchado. Él ya no sabía cómo hacerlos entender. Les contó acerca de un lugar donde podrían expresarse, disfrutar con sus amigos, compartir sus creaciones con los otros. Habría música, dibujos, cuentos…

Ѕυδσcυ Řσmαησ

Ισς σπίgεηες δει mυηδσ
Σl origen del mundo; la percepción de la existencia de un orden en los hechos naturales, concibió la idea opuesta, el “caos” en que, en un espacio ilimitado, se encuentra una materia en estado inerte y totalmente desorganizado. Del caos surgió Gea, diosa de la tierra; y Eros, príncipe del amor y de la creación. Σn el génesis, la creación es resultado de la voluntad de la unión de todos los seres bajo la influencia del amor, Eros. Gea engendra sucesivamente a Urano que es el cielo estrellado, y Pontos, que representa a la vez el abismo de los mares y la altitud de las grandes montañas.

Gea acude a Cronos, quien pone fin al reino de Urano. A este reino sucede el reino del día, Cronos. Cronos se une a Rhea, y engendra a Hera, Hades, Poseidón y Zeus, que está llamado a ser el rey de los dioses y de los hombres. Pero Cronos, temeroso de que sus hijos pudieran amenazar su reino, los devora. Rhea logra salvar a Zeus, llevándolo a la Isla de Creta, donde lo esconde en una caverna. Zeus crece en la selva, y de adulto busca a su padre Cronos a quien obliga a vomitar a sus hermanos y lo arroja a lo más profundo del universo. Łuego, unido a Hera comienza su reinado.

µnida a Urano, Gea engendra luego a Océano, las grandes aguas, a Cronos personificador del tiempo; y a los gigantescos Cíclopes, demonios de la oscuridad que entran en combate con su padre Urano que los precipita en las entrañas de la tierra.

Λsí las fuerzas desorganizadas de la naturaleza quedan sometidas a un inteligencia superior.