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Historia de la conservacion de los recursos naturales

CONSERVACION DE RECURSOS SIGLO XIX Y XX

En general se sabe que el Perú a través de su historia tuvo algunos periodos de bonanza
económica basados en la exportación de sus recursos naturales. Así fue en el siglo XIX con la
explotación del guano de islas y el salitre, y en el siglo XX con la explotación del caucho, la
anchoveta, el petróleo y los minerales, entre otros recursos que hasta hoy, el caso de los
minerales y petróleo, siguen dinamizando la economía nacional. Sin embargo, se sabe también
que estos periodos de auge de la economía nacional fueron esporádicos y variables, dada su y
dependencia de los precios en el mercado internacional basados en la explotación intensiva de
determinados recursos naturales, no deja aportes significativos al desarrollo integral nacional
pero si numerosos conflictos alrededor de la explotación de estos recursos, sea por su
irracional explotación agotándolos o deteriorándolos progresivamente, y por la consecuente
afectación de otros importantes recursos, en tanto medios de vida para las comunidades
locales del entorno. Es el caso de importantes proyectos de inversión en la explotación de
recursos no renovables del subsuelo: proyectos

mineros a lo largo de la cordillera andina o proyectos petroleros en la región amazónica (ambos


en su fase de exploración, operación, o de cierre). . Mientras tanto, el aparato público continúa
funcionando bajo la inercia de un sistema centralista que en materia económica sigue
dependiendo de un modelo exportador primario de recursos naturales (el caso de minerales,
petróleo y gas natural), pero de cuyos intereses y beneficios obtenidos por el estado peruano
de los operadores externos que los vienen explotando se cuestiona su pertinencia. Con mayor
razón se cuestiona los numerosos impactos ambientales y sociales producidos por el desarrollo
de las actividades extractivas, cuyos beneficios tampoco llegan en forma efectiva a los sectores
más alejados y excluidos del país.

El caso peruano, desde el largo ciclo de exportacion minera


durante la economia colonial —pasando por los ciclos de exportacion de guano y
salitre en el siglo XIX y del caucho y la pesca en el siglo XX— hasta el reciente boom
de industrias extractivas al iniciar el siglo XXI, representa un clasico ejemplo de la
denominada ≪maldicion de los recursos≫, donde no solamente la economia crece a un
ritmo mas lento, sino que la riqueza natural tambien esta asociada a problemas distributivos,
volatilidad macroeconomica y al poco dinamismo del mercado
.Biodiversidad
La biodiversidad se asocia a la nocion de conservacion. Esta puede ser in situ, como es
el caso de los ejemplos anteriores del manejo para la conservacion de la pesca y de los
bosques, o ex situ, que concierne a la conservacion del banco de germoplasma fuera
de su entorno natural. Un ejemplo de conservacion ex situ es el Centro Internacional
de la Papa (CIP) que conserva alrededor de 5000 tipos de papa (alrededor de 3000
del Peru), 6500 tipos de camote y 1300 tipos de otras raices9. — Debido a la inexistencia de
politicas de conservacion, no se da una debida proteccion
del germoplasma in situ. Una alternativa seria promover y apoyar a las
comunidades que ya lo vienen haciendo, mediante financiamiento como compensacion
por el servicio de conservación

En la Revolución Industrial (periodo histórico comprendido entre la segunda


mitad del siglo XVIII y principios del XIX), con el perfeccionamiento de la máquina
de vapor, crece la demanda de materias primas, la extracción exagerada de
Recursos transformables y energéticos (como fuentes madereras, hidráulicas,
Eólicas y fósiles) para la producción de máquinas y herramientas ,Esto trajo como
consecuencia, la sobrecarga de los ciclos de vida de los
Desechos sólidos, líquidos y gaseosos, por lo que se empezó a presentar
Concentración de desecho

Explotación de los recursos naturales andinos de la chinchirilla siglo XIX XX


Las pieles de la chinchilla, recurso natural singular del desierto y las tierras altas de la
Cordillera
los Andes, durante el siglo XIX hasta inicios del XX, así como los
mecanismos utilizados para su explotación y comercialización.
son escasos los estudios referidos al aprovechamiento de los
recursos de la fauna silvestre de altura en el siglo XIX y principios del XX, los circuitos
legales e ilegales de comercialización de pieles, cueros y ²
bra, el tratamiento estadístico y
las políticas de²
nidas desde el Estado sobre la explotación de estos recursos naturales. Los
informes de diferentes expediciones que recorrieron la Puna en los albores del
siglo XX Vicuñas y chinchillas tenían algunos elementos en común. En primer lugar, am-

bas especies se reproducían perfectamente en la puna, un medio natural elevado, frío y


seco; en segundo lugar, eran animales silvestres sobre los cuales a principios del siglo XX
todavía no habían tenido éxito las estrategias zootécnicas para criarlos en cautividad o
semicautividad; en tercer lugar, formaban parte de la fauna silvestre de la puna, valorizada
fuera de la región. Al igual que la vicuña, la explotación de la chinchilla se realizaba a
través de la caza y, de la misma forma que la vicuña, llegó casi a la extinción.
Al estudiar el circuito de las pieles de chinchilla a lo largo del siglo XIX y las pri-
meras décadas del XX, identi±
camos distintos momentos en el proceso que iba desde la
caza del animal hasta la manufactura ±
nal de las pieles
Durante la primera mitad del siglo XIX la exportación de las pieles de chinchillas y
de vicuña (también la ±bra) estuvo manejada por los comerciantes importadores
A principios del siglo XX era uno de los recursos silvestres más codiciado y su ex-
plotación estaba condicionada, básicamente, por la demanda extra-regional. En su Reseña
Descriptiva sobre la Puna de Atacama, Daniel Cerri
19
daba cuenta de la presencia de este
roedor en la región puneña, así como de la necesidad de cuidar su depredación

Agricultura de conservaciónLa innovación del siglo XXI(Principios

La Agricultura de Conservación (AC) es una práctica con beneficios económicos y


medioambientales que se sustenta en tres componentes técnicos

Un tercio de la tierra del planeta está severamente degradada, y los suelos fértiles
se están perdiendo a razón de 24 mil millones de toneladas al año como
consecuencia de las malas prácticas agrícolas, como la labranza intensiva, las
cosechas secuenciales múltiples y el uso indiscriminado de ag roquímicos.

El aumento de la productividad podría ayudar a impulsar avances hacia la


seguridad alimentaria y el bienestar general de los productores y las comunidades
rurales, pero dada la limitada base de recursos naturales de la que dependen la
agricultura y producción pecuaria, el desarrollo sostenible dependerá del manejo
responsable de los recursos naturales del planeta.

-COBERTURA PERMANENTE DEL SUELO

-NO REMOVER EL SUELO PARA LA SIEMBRA


-Rotación de cultivos
que evita la degradación del suelo y la pérdida de fertilidad y
-logra los beneficios económicos, sociales y ambientales de la AC.
•protegen la superficie del suelo

•mejoran la conservación de la humedad

•aportan materia orgánica

•reciclan los nutrientes

•mejoran la estructura

•introducen un sistema de producción más sostenible

La preservación también sirve a un propósito ecológico para mantener la función del ambiente
total, tal como la protección de bosques que asegure el sostenimiento de agua para las
poblaciones urbanas; o la protección de estuarios que sostenga una pesquería en el océano.
Pero la preservación o la protección de recursos naturales no es sólo preocuparse de la
conservación; un uso racional también implica conservación. Así, segar las mieses, limpiar el
bosque, rozar los prados para el ganado, pescar, son actividades coherentes y necesarias;
igualmente, se puede considerar una parte legítima del uso racional de recursos la caza
de animales salvajes, cuando se llevan a cabo de forma que perpetúen el recurso y no lo
pongan en peligro.

Estas actividades envuelven otro concepto, el de rendimiento sostenido. Se entiende como


rendimiento sostenido, por ejemplo, cuando se caza y pesca tomando sólo el sobrante anual de
individuos, así como no poner en peligro las crías que mantendrán ese sostenimiento.
Igualmente, la tala de árboles o el corte de céspedes debe eliminar únicamente el incremento
anual, o la porción capaz de ser reemplazada a lo largo de un periodo de años, mediante
proceso natural o con ayuda humana si es necesario.

La mayor expansión de requisitos humanos sobre los recursos naturales comenzó a producirse
durante la última mitad del siglo XVIII y primera del siglo XIX, cobrando mayor vigor en las
revoluciones científicas y tecnológicas del siglo XX. Actualmente se utilizan recursos que no
gozaban de ningún valor hasta hace pocas décadas, por ejemplo Berilio para cohetes, uranio
para combustible nuclear; carbón, gas natural, y petróleo -recursos que se usaron
escasamente hace un siglo- se consumen ahora en enormes cantidades.

La gran cantidad de alimentos ahora demandados, ha obligado a la economía agrícola a


sofisticados cultivos y utilización de productos químicos que permitan el máximo rendimiento de
las tierras; asimismo, la energía necesaria para esas producciones excede a menudo el valor
de la propia energía que generan los alimentos obtenidos.

Las necesidades humanas básicas siguen siendo las mismas que en tiempos primitivos, y de
hecho la vida animal y vegetación salvaje contienen todos los requisitos necesarios para la
supervivencia humana; sin embargo, las necesidades de más recursos obedece al deseo de
mejorar las condiciones básicas de vida, en definitiva de vivir y disfrutar de más y mayores
comodidades.

Si en un futuro se redujera el crecimiento de la población, sería posible disfrutar de un buen


desarrollo tecnológico, un buen nivel de recursos vivos, y una amplia gama de lujos, en tanto
que la presión sobre los recursos disponibles sobre la tierra sería aceptable. Pero con el
crecimiento de la población humana, con una tecnología cada vez más exigente, y con
crecientes demandas de materiales, la presión sobre dichos recursos de la Tierra aumenta
firmemente.

Todas estas circunstancias imprimen al ser humano un futuro incierto. Sólo mediante el
fomento de la concienciación social en cuanto a las limitaciones humanas sobre la Tierra,
complementado con políticas realistas de conservación, reutilización y reciclaje, se podría dar
un giro a estas tendencias sin perder en esencia la calidad de vida que nos hemos dado y que
luchamos frenéticamente por mantener.

Durante las revoluciones científicas y tecnológicas del siglo XX se produjo la


mayor expansión de requisitos humanos sobre los recursos naturales
Las crecientes demandas de materiales, una tecnología cada vez más
exigente, y el crecimiento de la población humana, ejercen una presión tal
sobre los recursos de la Tierra que imprimen al ser humano un futuro incierto

Existen áreas más amplias de captación o uso de recursos naturales tales como la atmósfera o
los océanos, en los cuales la utilización por parte del usuario no se encuentra bajo una
autoridad reconocida, esto provoca a menudo que el recurso quede deteriorado.

Aunque cada pescador genera con sus actividades un efecto muy pequeño en los recursos del
océano, el efecto de las actividades de todos los pescadores amenazaría su existencia. De
forma semejante, cada conductor de un automóvil no poluciona por si solo la atmósfera global,
pero todos los automóviles circulando por todas partes del mundo, contribuyen a que se forme
un nivel de polución muy apreciable. Es aquí, donde se precisa una autoridad reconocida que

ejercite el control.

La agricultura de conservación, según la FAO, comprende una serie de técnicas que tienen
como objetivo fundamental conservar, mejorar y hacer un uso más eficiente de los recursos
naturales mediante un manejo integrado del suelo, agua, agentes biológicos e insumos
externos.1
La práctica de una agricultura de conservación es beneficiosa para la agricultura, el medio
ambiente y el agricultor. Se busca la conservación máxima del suelo, un recurso no renovable,
ya que el verdadero problema de la agricultura es su pérdida y degradación. Para evitar la
pérdida de suelo hay que adoptar técnicas como la reducción y minimización de labores (de
arado y labranza), la rotación de cultivos (implica un cambio en los tipos de raíz de los cultivos),
el uso racional de fertilizantes químicos, la utilización de los restos vegetales de las cosechas
como medio natural de protección y fertilización de los suelos, consiguiendo aumentar sus
niveles de materia orgánica, mejorando su estructura de los mismos y manteniendo la
productividad de los cultivos.2
Adoptando estas técnicas agrícolas:

 Se reduce la erosión del suelo, y con ello su pérdida.


 Se evita la contaminación de las aguas subterráneas y superficiales.
 Se mantiene la producción durante más años.
 Se logra mantener la propiedad del suelo como sumidero de carbono para reducir la
concentración de dióxido de carbono en la atmósfera como contingencia al cambio
climático.
 Se reducen las emisiones de CO2 a la atmósfera como consecuencia directa de la
disminución de labores y el uso de maquinaría.
 Se reduce la contaminación del suelo.
 Se incrementa la capacidad de retención eficiente de agua en los suelos y se evitan las
escorrentías superficiales.
 Se aumentan los márgenes económicos por hectárea.
La Agricultura de conservación es un sistema de producción agrícola sostenible que
comprende un conjunto de prácticas agrarias adaptadas a las condiciones locales de cada
región y a las exigencias del cultivo, cuyas técnicas y el manejo del suelo evitan que se
erosione y degrade, mejoran su calidad y biodiversidad y contribuyen al buen uso de los
recursos naturales, como el agua y el aire, sin menoscabar los niveles de producción de las
explotaciones.
Siembra directa

La siembra directa (o agricultura sin labranza) es una práctica agrícola en cultivos anuales, en
la que no se realizan labores; al menos el 30% de su superficie se encuentra protegida por
restos vegetales, y la siembra se realiza con maquinaria habilitada para sembrar sobre los
restos del cultivo anterior.
Mínimo laboreo
Práctica en cultivos anuales, en la que las únicas labores de alteración del perfil del suelo que
se realizan son de tipo vertical y que permitan que, al menos, entre el 20% y 30% de su
superficie se encuentre protegida por restos vegetales.
Cubiertas
Práctica en cultivos leñosos, en la que al menos, un 30% de la superficie del suelo libre
de copa, se encuentra protegida por una cobertura viva o inerte.

Beneficios medioambientales

 Para el suelo: reducción de la erosión, incremento en los niveles de materia orgánica,


mejora de la estructura, mayor biodiversidad, incremento de la fertilidad natural del suelo
 Para el aire: fijación de carbono, menor emisión de CO2 a la atmósfera
 Para el agua: menor escorrentía, menor contaminación de aguas superficiales, mayor
capacidad de retención de agua, menor riesgo de inundaciones
 Para el agricultor: mayor estabilidad en las producciones, menor uso de energía y
reducción de costos

 La agricultura de conservación, que tiene a los incas como precursores con los
andenes productivos, es una agricultura altamente rentable y ecológica, según lo
afirma José Benites Jump, ingeniero agrónomo y Magister Scientae.

 "Para los países en desarrollo como el Perú sería una alternativa pues además de
proteger los suelos, racionar el uso del agua, ahorra costos, tiempo, combustible y
mano de obra, mejora los ingresos y es amigable con el ambiente, por lo que resulta
recomendable su utilización, en tiempos de aumento de la población y cambio climático
en el mundo”, aseguró el experto.

 Benites Jump presenta hoy su libro “Agricultura de Conservación – Una práctica
innovadora con beneficios económicos y medioambientales”, en el auditorio principal
de su alma mater, la Universidad Nacional Agraria La Molina.

 Señaló que el principal objetivo del libro es demostrar además cómo la agricultura de
conservación incrementa la producción de los cultivos y al mismo tiempo reduce la
erosión, invierte el proceso de declinación de la fertilidad de los suelos, aumenta la
eficiencia del uso del agua, mejora el nivel de vida de la población rural y restaura el
ambiente en los países en desarrollo.

 Destaca Benites Jump que los principios de la Agricultura de Conservación, proteger el
suelo con cobertura, no remover el suelo con labranza y practicar la rotación de
cultivos, permite a los agricultores conservar los rastrojos en el campo sin
incorporarlos y distribuirlos uniformemente por toda la superficie.

 Además señala que los beneficios medioambientales de la Agricultura de
Conservación y su contribución a la mitigación del cambio climático y a la reducción de
la erosión, son argumentos para su implementación inmediata en nuestro país.
CONSERVAR EL AGUA: EL RETO DEL SIGLO XXI

La disponibilidad de agua dulce en todo el mundo es crítica y cada día es más compleja,
debido a factores como la contaminación del recurso hídrico, la manipulación económica y la
fuente de poder que representa para quien la posee. La creciente demanda de agua para la
agricultura, la industria y el consumo doméstico han creado competencias que se reflejarán en
unos 15 años debido al crecimiento demográfico y a la falta de planificación, educación y
conciencia para el manejo y uso adecuado del agua, lo que genera consecuencias como
acidez de los suelos, enormes cantidades de sedimentos en ríos y lagos, enfermedades
gastrointestinales derivadas de su consumo y aumento de abortos y malformaciones genéticas
por la presencia de metales pesados en aguas. La desmedida ambición que ciertos grupos
económicos tienen por aumentar la explotación, control y administración de recursos como el
petróleo, el gas natural y el agua dulce hacen que el agua sea un recurso estratégico para el
siglo XXI, ya que este es un elemento esencial, único e insustituible para la supervivencia de la
humanidad. Con este ensayo crítico se busca reflexionar sobre la problemática social, política y
económica del agua dulce que actualmente se vislumbra para un futuro próximo

Bibliografía

Manuel Glove Roxana Barrantes.Recursos naturales.Medio Ambiente y Desarrollo


https//natureduca.com

conservación del recurso ganadería


La situación de pobreza de la mayor parte de campesinos y pequeños productores
agropecuarios se explican en parte por la utilización inadecuada y degradación de la base
productiva de los recursos naturales debido a la aplicación de sistemas productivos que
generan desequilibrios negativos entre el proceso de extracción y regeneración de los recursos
naturales.

Promover acciones para el manejo y uso productivo de los recursos naturales renovables,
agua, suelo y cobertura vegetal mediante obras de conservación de suelos, reforestación,
transferencia tecnológica mejorada e infraestructura rural en la perspectiva de lograr una
agricultura sostenible

Perú se caracteriza por tener una actividad ganadera ancestral, prueba de ello es la
domesticación de animales oriundos por parte de los antiguos peruanos. Tal es el caso de la
llama, alpaca y cuy. Tiempo después, con la llegada de la colonia española, se introdujeron otros
animales como los equinos (caballos), vacunos, porcinos, caprinos (cabra o chivo) y ovinos
(ovejas), que lograron adaptarse positivamente al clima de la zona, logrando fortalecer aún más
dicha actividad milenaria, la cual se orienta esencialmente al consumo directo. En el caso de las
ovejas y las alpacas, sus finas lanas suelen ser exportadas por su positiva aceptación mundial.

Dada la importancia del sector ganadero, que representa cerca del 40% del Valor Bruto de la
Producción Agropecuaria, Perú está priorizando cadenas productivas según las poblaciones más
vulnerables y en situación de pobreza, enfocándose en tres crianzas: ovinos (ovejas), alpacas y
vacunos.
Ganadería sostenible

La especie principal que


sostiene este tipo de sistemas
es el vacuno de leche y de doble
propósito, en la alimentación
también se utilizan residuos
y subproductos de cosecha
como la “chala de maíz”.
Se presenta un mayor nivel
de especialización en la
producción, existe presencia
de plantas lecheras que actúan
como elemento catalítico
para esta especialización.
Estos sistemas tienen un alto
potencial de desarrollo en el
corto plazo siempre y cuando
las condiciones de leche y de
mercado sean apropiadas.
Siendo una de la limitantes
el área y dispersión de sus
parcelas.
Finalmente el sistema mixto
se encuentra presente en
todos los valles interandinos
que tienen acceso a pisos
ecológicos altos, este sistema se desarrolla con una correlación muy estrecha entre la agricultura
de subsistencia y
sistemas mixtos pecuarios, entre los que se incluyen los vacunos, ovinos y camélidos
sudamericanos. La alimentación
varía según la época del año utilizando indistintamente la pradera
natural en las épocas de lluvia y los residuos de cosecha en las
épocas secas. La forma más común de propiedad de la tierra es la
comunidad campesina. El acceso a diferentes pisos ecológicos les
permite una cierta disminución de riesgos, mediante la diversificación
de cultivos y de especies de animales.
Las comunidades, así como los pequeños productores individuales
de las subcuencas se caracterizan por una actividad primaria de
autoabastecimiento, siendo los excedentes colocados en el mercado
a través de los canales de mercadeo regular o por canales no
tradicionales. En muchos casos existe una transformación primaria
de los productos para uso individual o para venta como artesanía
en el caso de producción de lana o fibra. Además de los ovinos y
camélidos sudamericanos se encuentran los vacunos de carne y
doble propósito. La producción lechera cuando existe esta destinada
al autoconsumo y a la venta en forma de queso o quesillo. Un rol
importante del ganado vacuno lo constituye la fuerza de trabajo

la minería

La primera actividad minera en el mundo prehispánico estuvo integrada en un mundo


totalmente agrario, y tuvo principalmente un papel suntuario y religioso. Ciertamente en
muchos de los pueblos de los Andes se trabajaron los minerales para la confección de
instrumentos útiles a la vida cotidiana. La orfebreríaprobablemente ha sido una de las
actividades más vinculadas al mundo minero andino pre-hispánico.
La minería de la Colonia fue todo lo contrario, supuso un cambio radical y abrupto frente a la
actividad minera prehispánica. La minería colonial estuvo articulada a la explotación y
exportación de minerales, como la plata y el oro, al viejo mundo. La nueva lógica productiva
entendió al país como exportador de minerales. Esta actividad fue organizada por el colonialismo
a través de la mita y marcó las características de la sociedad andina. Este cambio generó un
descenso brutal de la población indígena americana. El interés de la explotación minera española
dejó en un segundo plano la actividad agropecuaria. Quizá esa sea la razón de la poco o nula
inversión o innovación tecnológica en términos agropecuarios durante la Colonia. Las actividades
mineras con el mercurio de Huancavelica, el papel de Potosí, y las minas de plata en muchos
lugares, nos recuerdan el impacto que tuvo esta actividad en la Colonia.
La actividad minera en los primeros años de la República no supuso un cambio profundo en
relación con la Colonia porque se mantuvieron, en términos generales, las mismas
características de la explotación de los metales que se había desarrollado en aquella. Será a
fines del siglo XIX y a principios del siglo XX que la cuestión minera daría pasos muy
significativos.
La actividad minera peruana de finales del siglo XIX y de los inicios del siglo XX se articuló a las
nuevas pulsaciones económicas del mundo de la época, y estuvo integrada al proceso de
industrialización de los Estados Unidos; país que estaba en pleno proceso de industrialización y
a puertas de transformarse en una de las naciones más desarrolladas del planeta. La presencia
de la Cerro de Pasco Copper Corporation –empresa minera estadounidense– muestra la
articulación de la dinámica minera en el Perú, y los intereses de industriales y de inversionistas
de los Estados Unidos. El centro del país, región peruana rica en minerales, se fue articulando y
adecuando a este proceso de industrialización.
Otro de los momentos decisivos de la actividad minera se da a mediados del siglo XX, luego de
la Segunda Guerra Mundial, cuando el mundo requiere de minerales por una nueva expansión
de la industria americana y de otras economías en el mundo. El Perú desarrolla los instrumentos
legales para articularse a esta nueva situación: se adopta un nuevo Código de Minería en el
gobierno de Odría que permitirá relanzar y potenciar la actividad minera en el país. Años
después, proyectos como Toquepala, Cuajone, Cerro Verde y otros más, se constituyen como
expresión de esta nueva orientación nacional y será la producción del cobre, principalmente, la
que a tono con los procesos de industrialización de la época, se intensificará sensiblemente.
Ciertamente, parte de las primeras actividades mineras –no solo en el Perú, sino en el mundo–
utilizó el mundo y los territorios sin ningún tipo de preocupación ambiental y social. El caso de la
vieja minería colonial, la minería del centro del Perú a principios del siglo XX, obedeció
lamentablemente a esta lógica antropocéntrica que no sintió la necesidad de cuidar ni remediar
ni proteger nada del planeta.
La segunda postura es la que percibe los males que ha generado el mundo moderno
industrializado y está interesada en poner límites a la utilización de los recursos naturales, es
decir, en un uso razonable de los recursos naturales En esta orientación se encuentran muchas
perspectivas contemporáneas que buscan una relación adecuada que permita el usufructo de
los bienes de la naturaleza, sin dañar, contaminar o depredar el medio ambiente. Desde la
Conferencia de Estocolmo en 1972, pasando por la Cumbre de Río 92, los acuerdos vinculantes
del Protocolo de Kioto en 1997, y finalmente, la Cumbre de Río + 20 plantean una postura de
conservación de la naturaleza que incluye una preocupación para las futuras generaciones como
lo planteó el Informe Brundtland en 1987.
En esta perspectiva de conservacionismo se pueden establecer distintos horizontes. Nos parece
que se han desarrollado tres: uno de ellos con la idea de que se debe conservar, defender,
respetar los recursos de un país, la conciencia ambiental se une al sentido nacionalista del
pueblo; un segundo horizonte, es el de asumir las responsabilidades que provoca un mal manejo
ambiental y se habla, en este sentido, de justicia ambiental, y de que quienes dañan el medio
ambiente tiene que pagar lo que han hecho. Finalmente, el último horizonte se da la mano con
una propuesta que busca reivindicar la situación de los pobres en el entendido de que son
principalmente ellos los que más sufren por los temas ambientales. Esta perspectiva
conservacionista y sus diversos horizontes tienen un peso muy fuerte hoy en los foros mundiales
y en las orientaciones del debate ambiental internacional.
En esta segunda postura la minería es vista con observaciones. Si bien esta actividad económica
no produce gases de efecto invernadero, o en todo caso, los genera como cualquier otra actividad
humana industrial, estaría inmersa: (i) en la acusación de apropiación de recursos minerales que
pertenecerían a determinados pueblos; (ii) sería mirada también como una industria que
deteriora el ambiente, las tierras y los ríos, y (iii) sería considerada como actividad que no
resuelve los problemas de pobreza de los pueblos, por no generar empleo, y beneficiar a
pequeños grupos.

Bibliografía

Aldana, S. (1999) Historia de la minería en el Perú. Lima: Compañía Minera MILPO